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Una Aproximación Filosófica Al Proceso de Paz en Colombia

El documento presenta una introducción a un libro que analiza el proceso de paz en Colombia desde una perspectiva filosófica. El libro contiene tres capítulos que examinan el uso del concepto de "enemigo interno" durante el conflicto, el proyecto educativo de las FARC, y la participación política de las FARC y su discurso de clase. El prólogo ofrece contexto sobre el proceso de paz y destaca la importancia de construir una nueva ciudadanía e identidad que integre la diferencia tras décadas de conflicto armado
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Una Aproximación Filosófica Al Proceso de Paz en Colombia

El documento presenta una introducción a un libro que analiza el proceso de paz en Colombia desde una perspectiva filosófica. El libro contiene tres capítulos que examinan el uso del concepto de "enemigo interno" durante el conflicto, el proyecto educativo de las FARC, y la participación política de las FARC y su discurso de clase. El prólogo ofrece contexto sobre el proceso de paz y destaca la importancia de construir una nueva ciudadanía e identidad que integre la diferencia tras décadas de conflicto armado
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FARC EP: DE BRAZO ARMADO A BRAZO POLÍTICO- COMUNES 2

FARC EP: DE BRAZO ARMADO A BRAZO POLÍTICO- COMUNES 3

UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA


AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 4
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UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA


AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA
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UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA

© Universidad Abierta y a Distancia UNAD 2021


©Quillango Editores, S.A.S.,2022
Jallpama, un sello editorial de Quillango Editores. S.A.S
Calle 36 B sur # 15 i 24 (Soacha)
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Teléfono: 3114582283
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Instagram: quillango_editores
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Primera edición: abril de 2022


ISBN 978-958-53594

Edición:
Andrea Figueroa
Diseño y composición:
David Espinosa (Type Sailor)
Imagen de cubierta:
Nicolás Peñuela (Type Sailor)
Corrección de estilo:
Andrea Figueroa

Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta


obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier for-
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rechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
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A todos los que desde su quehacer y actitud


promueven posibilidades de transformación.
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Sólo por nuestro amor a los desesperados


conservamos la esperanza.
W. Benjamín
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Prólogo Introductorio

πόλεμος πάντων μὲν πατήρ ἐστι

Heráclito.

Juan Manuel López


1

jlmr@[Link]

La frase del sacerdote de Delos que encabeza este prólogo constituye

una Moira insoslayable. La palabra πόλεμος (pólemos) si bien se ha

interpretado en cuanto a lucha fratricida, lo que es sumamente discu-

tible, atesora lo que es en realidad el detonante de toda batalla que no

encuentra otra forma de resolverse sino por la desmesura humana: la

aniquilación de su hermano. La disolución de los conflictos por medio

de la fuerza es la vía más seductora para quienes piensan la paz como

aniquilación del conflicto a diferencia de la convivencia en medio de

tensiones. A este modelo que encierra consigo toda una empresa con

fines de lucro es a la que le ha apostado el conflicto colombiano.

  Las reflexiones que se presentan en este texto configuran un es-

fuerzo desde la universidad pública que ahora puede ver la luz. El

nombre del proyecto al que asistimos como conformantes en un ya

ido 2019 se denominó “análisis de los fundamentos discursivos de

la guerrilla de las FARC-EP y ahora partido político FARC”. En él se

dieron cita profesores dedicados a la investigación y enseñanza de la

filosofía. Se atrevieron a pensar con la ayuda invaluable de un excom-

batiente el problema que dejaban los esperanzadores acuerdos de

la Habana, firmados en el gobierno de Juan Manuel Santos, para la

construcción de una nueva ciudadanía. Con mucho asombro se apre-

ciaba como estos acuerdos eran rechazados por la engañada pobla-


Profesor Titular Universidad Tecnológica de Pereira de los programas de Licenciatura en Filosofía y
Maestría en Filosofía.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 13

ción el 2 de octubre del 2016, pero con más asombro aún, se obser-

vaba que había entre ellos los colegas más cultos de nuestro entorno.

Prontamente, en lugar de dotar de uniformes y fusil a sus descen-

dientes, ya que ellos no tuvieron la valentía de ser consecuentes con

su desaprobación de la paz, escogieron la protección de sus más que-

ridos, incluso, que ironía, bajo el manto de la educación pública tan

contundentemente golpeada.

  A pesar de los resultados del referendo y con la firma de los acuer-

dos, se asiste desde el proceso de paz a la formación política activa de

un ciudadano distinto. No es el ciudadano de la constitución de 1886.

En los acuerdos se ratifica y se impulsa la idea de un ciudadano que

encuentra una normativa plural e integrante en la constitución de

1991 con la cual desarrollar su proyecto de vida buena. En ese sentido,

el esfuerzo que se hace desde la academia en conjunto con el Centro

de Memoria Histórica, no es simplemente la preservación de una re-

liquia. Contrario a ello se da el acompañamiento decidido en la cons-

trucción de una subjetividad que integre la diferencia, que no la ani-

quile bajo el discurso que ya defendía Trasímaco en República como

la voluntad del más fuerte.

  Contra este Leviatán que se erige como Estado haciendo uso

indiscriminado de la fuerza para garantizar un poder en decaden-

cia, es que tienen lugar las voces de los profesores que conforman

este libro. Viviana Vargas, Cristian Rodriguez, Felipe García, Ei-

mar Perez, Jorge Suarez y Jorge Armesto componen de manera

conjunta este buen texto que se ha denominado Una aproxima-

ción filosófica al proceso de paz en Colombia, el cual se encuentra

estructurado en tres grandes capítulos. Todo ello bajo el esfuerzo

institucional del grupo de investigación Cibercultura y Territorio.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 14

  En el primero de los textos que conforman este libro, “La Gue-

rra fría o la reproducción actual del enemigo interno: La deslegi-

timización de las alternativas de cambio social en Colombia” se

muestra cómo la estrategia para reprimir por la fuerza a las ju-

ventudes de nuestro país a principios de este año (2021) no era

novedosa. El componente ideológico usado para desmembrar el

movimiento de estallido social en el país a inicio de los días que

corren, es un calco de la estrategia diseñada en la Guerra Fría con

su idea de promover la existencia de un enemigo interno y, por

ende, de la supravaloración de la seguridad nacional. Todo esto fi-

namente pensado y puesto en marcha por encima de la escucha,

empatía y ejecución de un plan de contingencia que contribuyera

a equilibrar las desigualdades sociales, agudizadas en medio de

una pandemia mundial (COVID – 19). Los efectos de la doctrina mi-

litar y de la propaganda (en contubernio) reflejada en los conceptos

de «enemigo interno» y «seguridad nacional», se evidencian en la

forma represiva colindante con lo ilegal en medio de lo cual tuvieron

lugar tanto el actuar de la fuerza pública como las iniciativas que se

promovieron para armar a la población. O, simplemente, para no ac-

tuar contrario al deber constitucional, cuando la represión de civiles

armados se ensañaba con una población vulnerable.

  El segundo texto se denomina “La educación en las Fuerzas Ar-

madas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo -FARC-

EP: El proyecto educativo desde el ideario fariano”. En él se mues-

tra una perspectiva diferente de lo que la propaganda política de

ultra derecha, tan evidente en los canales informativos de los em-

presarios, oculta: la escolarización del campesinado que, por falta

de presencia estatal (que no es la bota militar) imposibilitaba el


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 15

acceso al proceso de alfabetización. Retomaré una parte del texto

para evidenciar un poco de las actividades formativas:


(…) por un lado, la educación diaria y permanente, por lo que se

crearon bibliotecas, el estudio individual, la hora cultural y la alfa-

betización; segundo, los cursos especiales, los cuales son el curso

básico y el curso medio; y por último, las escuelas nacionales so-

bre organización, propaganda y entrenamiento militar. (…)

  En este sentido, podemos ver que a falta de un Estado que

cumpla con las labores de educar a su población para el gran logro

de la cultura, que es sin duda la democracia, los campamentos de

las FARC brindaban la posibilidad de acceso a una formación que

si bien tenía un componente teórico, no dejaba de lado la prepara-

ción en los deberes de la vida cotidiana (la cocina, la siembra, e in-

cluso la enfermería) pero también en la lucha armada.

  El presente libro cierra con el capítulo denominado “Participa-

ción política en las FARC-EP y FARC: Una táctica discursiva de

clase, bajo la tutoría del poder”. En él se evidencia cómo el discur-

so de las FARC es hijo bastardo del marxismo-leninismo del cual

abrevaron también muchos manuales de enseñanza de la filosofía

en el país, distinguiendo a los filósofos simplemente entre mate-

rialistas e idealistas, a los unos como adalides del proletariado y a

los otros como defensores de las clases burguesas. Panorama bas-

tante estéril por supuesto para entender la filosofía. En esa misma

dirección el discurso promovido por las FARC se encuentra com-

prometido con una reivindicación de los derechos del aporreado

campesinado colombiano, históricamente aislado, empobrecido y

llevado a la construcción de los cordones de miseria de nuestras

ciudades: los barrios marginales. Contra este discurso reivindica-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 16

tivo de los derechos de los más necesitados, llevados al desespero

en acciones de hecho, se erige el contra discurso hegemónico. Este

discurso se acostumbraba a leer en los manuales doctrinales de la

enseñanza de la Historia de Colombia de Henao y Arrubla: los ro-

jos, los comunistas, pretendían desestabilizar al país que marcha-

ba por la senda del progreso y la libertad. A ellos, los rojos según

este relato, se les indilga incluso la muerte de Jorge Eliécer Gai-

tán. Aún sobreviven entre los empresarios, algunos que defienden

esta precaria visión de mundo. Cada quien es víctima de la educa-

ción que se procura.

  Sin duda alguna haber acompañado a la UNAD a lo largo de

estos dos años en la ejecución de un proyecto de tanta valía para

la sociedad, deja un panorama diferente a las narrativas institu-

cionales desde las cuales se nos ha educado. En él, si bien no se

aborda el factor del acaparamiento de las tierras productivas, su

expropiación a manos de grupos ilegales e incluso en contubernio

históricamente demostrado con empresarios y “padres” de la pa-

tria, dicho factor originario es mencionado reiterativamente. El

texto constituye una explicación de nuestro ahora y, como la diosa

romana Jano, el conocimiento vislumbrado en este ejercicio de es-

critura, permite mirar hacia atrás lo que ha sido y hacia adelante

lo que vendrá. Esta visión se diferencia de la videncia impotente

del vate, esta visión es la decisión activa de la educación entendida

como transformación cultural y no como discurso ideológico que

se repite, sin conocer a fondo lo que siempre todos los totalitaris-

mos aniquilan en lugar de integrar: la diferencia.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 17

Martha Viviana Vargas G.

Mamá de Alejandra, doctoranda en educa-

ción e historia de la Universidad de Salaman-

ca, magíster en literatura y en filosofía lati-

noamericana, especialista en evaluación para

entornos virtuales de aprendizaje, licenciada

en filosofía y letras. Decana de la ECSAH, en

la UNAD, investigadora en temas de educa-

ción y conflicto, escritora de narrativa.

Cristian Fabián Rodríguez Suárez

Oriundo de la ciudad de Tunja depar-

tamento de Boyacá, Licenciado en Fi-

losofía de la Universidad Pedagógica y

Tecnológica de Colombia (UPTC) – sede

Tunja y Magíster en Filosofía del Dere-

cho y Teoría Jurídica de la Universidad

Libre – Bogotá. Docente del Programa

de Filosofía de la UNAD. Amante de la

Filosofía Moderna en especial del pen-

samiento filosófico de Immanuel Kant,

miembro de la SEKLE (Sociedad de es-

tudios kantianos en lengua española).

Jorge Ernesto Suárez

Activista y defensor de la Paz, Comu-

nicador Social, Especialista en Gestión

Pública.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 18

Eimar Alfonso Pérez Bolaños

Docente investigador, titulado como filó-

sofo, magíster en filosofía contemporá-

nea. Actualmente miembro de los grupos

de investigación: Cibercultura y territo-

rio. Además, líder del semillero de inves-

tigación Aristós de la Universidad Nacio-

nal Abierta y a Distancia.

Pablo Felipe García Sánchez

Docente investigador adscrito al programa

de Filosofía de la Universidad Nacional

Abierta y a Distancia. Licenciado en filo-

sofía y letras de la Universidad de Nariño.

Especialista en educación, cultura y políti-

ca, Magister en Estudios avanzados en Li-

teratura latinoamericana y española, can-

didato a magister en Ciencias Políticas.

Jorge Antonio Armesto Sánchez

Filósofo de la Universidad del Atlántico,

especialista en Filosofía Contemporánea

de la Universidad de San Buenaventura

y candidato a Magíster en Filosofía Con-

temporánea de la Universidad de San

Buenaventura. Es docente del programa

de filosofía de la UNAD. Dentro de sus

intereses de estudio y académicos están


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 19

la ética, la filosofía política y las posibi-

lidades de reflexión que brinda el cine y

demás formatos audiovisuales.

Juan Manuel López Rivera

Magíster en Literatura y Licenciado en

Filosofía de la Universidad Tecnológica

de Pereira, Profesor Titular en la Facul-

tad de Bellas Artes y Humanidades de

la Universidad Tecnológica de Pereira.

Autor de los libros: Griego I Módulo de

Trabajo ( 2005), Conciencia Histórica y

Diálogo de Tradiciones en La Otra Raya

del Tigre de Pedro Gómez Valderrama

(2017), Filosofía y Virtualidad: pensando

en contextos de pandemia (2021) Griego

II Teoría y ejercicios (2021) Globaliza-

ción, constitucionalismo y cultura de paz

(2020). Ha publicado artículos en revis-

tas nacionales y colaborado en publica-

ciones internacionales. Pertenece al gru-

po de investigación «Filosofía Antigua»

y es director del grupo de investigación

«Filosofía y educación».
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 20

La Guerra Fría o la reproducción actual del enemigo interno:

la deslegitimización de las alternativas de

cambio social en Colombia.

Abordar el contexto de la guerra fría en Colombia se torna ne-

cesario porque la influencia de este acontecimiento histórico nos per-

mite entender no sólo las razones del surgimiento de la exguerrilla de

las FARC-EP, sino también, una parte importante del desarrollo del

conflicto armado en Colombia que lamentablemente ha contribuido

a que se contengan las distintas apuestas de transformación social y,

por el contrario, se mantengan las mismas condiciones de desigual-

dad para una gran numero de colombianos.

  Del mismo modo, dicho análisis nos ofrece un elemento para

comprender en parte las circunstancias de polarización que ac-

tualmente se viven en el país. Sobre todo, aquellas que han sur-

gido producto de la firma del acuerdo de paz en el 2016 en donde

vimos transitar al brazo armado de las FARC-EP hacia el posterior

brazo político que mantuvo parte de sus siglas (FARC) pero bajo

una connotación distinta. (Manetto,2017).

  Recordemos que por ese entonces el movimiento las siglas del polí-

tico FARC designaban una fuerza alternativa revolucionaria del común

que, desde la esfera democrática creen posible alcanzar en pro de elimi-

nar la desigualdad social en el país, al tiempo que intentan aportar a re-

mediar el daño causado por su accionar bélico en su pasado insurgente.

  Sin embargo, este hecho, produjo un rechazo generalizado empe-

zando por el entonces presidente Juan Manuel Santos Calderón. (El

[Link], 2017). Dicho rechazo provocó no sólo una fisura al

interior de ese partido, sino que obligó a cambiar su denominación a

partido Comunes en enero del 2021. (Senado de la República, 2021).


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 21

Luego de la firma del acuerdo de paz, para un gran número de co-

lombianos la desmovilización y la promoción de un significado dis-

tinto al pasado insurgente no eran garantías suficientes para confiar

en el proyecto político que pretendían impulsar en el marco de su in-

corporación a la vida civil, social y política. (Arbeláez, 2017).

  Quizás la razón más ligera pero no menos importante para ese

descontento haya sido la opinión de que un cambio de significado

no mengua todo el horror que en el pasado los exguerrilleros de

las FARC –EP causaron en las distintas poblaciones de Colombia.

(Hernández, 2017).

  Otra posible razón, derivada de la anterior, puede ser que la

conservación de dichas siglas no mostraba ningún compromiso

hacia la alternativa democrática, por el contrario, dejaban un am-

plio margen de escepticismo y desconfianza que impiden realmen-

te un escenario de verdad, reparación y reconciliación. Porque su

denominación seguía afectando la memoria y la sensibilidad de

los colombianos al tiempo que no ofrecía una renovación política

relevante. (Aznárez, 2017).

  Aunque pueda que estas razones tengan objeciones, lo cier-

to es que tuvo el número de adeptos suficientes para generar una

presión considerable que posibilitó que los miembros del Partido

FARC repensaran el desatino político asumido y renovaran sus in-

tenciones democráticas bajo el nombre de Comunes en el 2021.

Sin embargo, pese a dicho cambio, el margen de escepticismo se

mantiene al punto de que algunos sostengan que pese a la nue-

va denominación dicho partido político presenta las mismas di-

ficultades de fondo que impiden ganar más adeptos para lograr

las transformaciones que pretenden. (Ríos, 2021). Sumado a esto,


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 22

está la amplia polarización, producto en parte de quienes son par-

tidarios de hacer trizas los acuerdos, que enfilan sus críticas hacia

quienes respaldan la alternativa del posacuerdo como una oportu-

nidad valiosa que no hay que desperdiciar.

  
Está polarización se ha extrapolado incluso hacia quienes plan-

tean alternativas de participación y movilización social. Permi-

tiendo que se incrementen los niveles de agresión en redes socia-

les hacia quienes piensen diferente o en su ejercicio ciudadano

denuncien alguna violación de los derechos de personas vulnera-

bles, víctimas del conflicto o líderes sociales, etc. Desafortunada-

mente la agresión también se ha trasladado al escenario de aque-

llas manifestaciones sociales que pretenden exigir al gobierno y al

Estado Colombiano, garantías necesarias para que permitan desa-

rrollar oportunidades de vida y de participación social sin miedo a

ser violentados o asesinados por ello.

  
Todo este contexto permite entrever que en el fondo de esta

marcada polarización y estigmatización que se vive en Colombia

se haya implícita una razón que soporta en parte lo que al pare-

cer se presenta como irreconciliable. Esta razón implícita es una

práctica recurrente en la guerra fría que ha mantenido su vigencia

debido a su capacidad de adaptación entre los diferentes actores

políticos y sociales. Dicha práctica consiste en reproducir un ene-

migo interno para deslegitimar cualquier alternativa de transfor-

mación social en nuestro país.

  
Partiendo del contexto anteriormente descrito, puede afirmar-

se que en Colombia, el desarrollo de la guerra fría estuvo marca-

do bajo la reproducción del enemigo interno. Este último, puede

entenderse como una estrategia que se emplea para descalificar


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 23

y estigmatizar todo pensamiento distinto o alternativo que suele

contrastar con los intereses oficiales defendidos por un conjun-

to de personas que ejercen el poder por un tiempo prologando en

una sociedad determinada. Lo anterior, en el país se constituye en

un elemento de contención de aquellas alternativas de cambio social

y político, favoreciendo, con ello las formas de exclusión tradicionales

de aquellos sectores hegemónicos de la población hacia aquellos sec-

tores más vulnerables. Siguiendo a Pettinà (2018) «es importante

señalar que el comienzo de la Guerra Fría, desde sus fases iniciales,

contribuyó a inclinar la balanza de las relaciones de fuerza a favor del

proyecto económico y político respaldado por los sectores más con-

servadores de las sociedades latinoamericanas» (p.51).

  
Por consiguiente, la reproducción del enemigo interno corres-

ponde a un comportamiento político heredado del desarrollo de la

Guerra fría en América Latina que sostenía la consigna de conten-

ción del comunismo. El eco de esta consigna, en Colombia, per-

manece como un discurso que deslegitima y en ocasiones, es uti-

lizado por algunos para ganar adherencia a determinada campaña

electoral. Mientras que, por otros, es utilizado para descalificar

directa o indirectamente cualquier propuesta que manifieste una

alternativa de cambio social o político en el país. Un Ejemplo de lo

anterior, se dio en las elecciones del 2006, donde la candidatura

de Álvaro Uribe Vélez se basó en una posición de descrédito hacia

los partidos y candidatos que por ese entonces fueron más procli-

ves a la negociación del conflicto armado colombiano y que con-

trariaban su posición de catalogar a los grupos insurgentes como

terroristas. De este modo, la calificación de Amigos del terroris-

mo fue utilizada para dividir a la opinión pública y al electorado,


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 24

entre fortalecer la seguridad democrática como camino a la paz

o dejar que el comunismo disfrazado de las otras candidaturas le

entregara el país a las FARC (Duque, 2007. P. 30).

  
Otro ejemplo que puede resaltarse es la estrategia utilizada en

el 2018 frente a la candidatura de Gustavo Petro. En ese entonces,

dicho candidato fue tildado de Castrochavista y bajo ese califica-

tivo se creó un imaginario de alarma de que el país se convertiría

en Venezuela si su aspiración presidencial llegaba a consumarse

(Vargas, 2018). Otro hecho reciente son las declaraciones del Se-

nador Gustavo Bolívar quién aclaró a sus seguidores y detracto-

res en la red social Twitter que ni él ni el senador Gustavo Petro

son comunistas. Declaraciones que tuvieron lugar después de que

gran parte de personas le preguntasen si se sentía aludido por las

fuertes declaraciones del cantautor Juanes en torno a las manifes-

taciones sociales en Cuba (El tiempo, 18 julio de 2021).

  
Se podría objetar que es desacertado pensar bajo la lógica de la

guerra fría las recientes circunstancias del país, teniendo en cuen-

ta que nos encontramos bajo un panorama de globalización que

supone una marcada distancia con este acontecimiento histórico

de conflicto ideológico entre socialismo y capitalismo, pues la glo-

balización supone un escenario de pos guerra fría, en el que los

países han entrado, caracterizado por la apertura económica, re-

laciones bilaterales para el desarrollo y el fortalecimiento de la de-

mocracia representativa al interior de los mismos.

  
Sin embargo, aunque es un hecho irrefutable la caída del muro

de Berlín y la disolución de la Unión Soviética, tampoco lo es me-

nos, el hecho que los países que entraron en el nuevo orden mundial

desde aquel entonces, no hayan dejado de emplear la reproducción


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 25

de aquellos elementos de contención y marginación más eficaces de

dicho período de contraposición ideológica, a saber, la reproducción

del enemigo externo en el ámbito internacional y la reproducción del

enemigo interno en el ámbito local de cada país. Con respecto al ám-

bito internacional, Kaldor (2007), sostiene que, tras los ataques del

11 de septiembre de 2001 a los Estados Unidos, la campaña del Go-

bierno de George Bush para contrarrestar el terrorismo puede verse

como el intento de reproducir el relato de la guerra fría, basado en

la guerra imaginaria que consolida la distinción de amigo-enemigo

como fundamento de la comunidad política.

  
Para el caso colombiano, la actual reproducción del enemigo

interno y externo constituyen dos enfoques de una misma estra-

tegia que se desarrolla bajo diversos calificativos para sostener

los privilegios de los sectores políticos y económicos tradiciones,

al tiempo que buscan deslegitimar distintos procesos y manifes-

taciones sociales que han venido emergiendo desde la década en

que nace la constitución del 1991. Un ejemplo de lo anterior, hace

alusión a los relatos contrapuestos sobre las manifestaciones del

paro nacional de 2019, reactivadas el pasado 28 de abril del 2021,

donde se ha visto, gracias a medios de comunicación internacio-

nales como el País de España y locales como el Espectador o el

Tiempo, cómo el gobierno ha mantenido una posición hipócrita

hacia la comunidad internacional, a quienes hace ver que apoya y

respeta las manifestaciones ciudadanas mientras que localmente

aumenta la represión sobre los manifestantes, permitiendo que se

haya generado un uso desmedido de la fuerza pública para disipar

y amedrentar a los manifestantes; muy similar al empleado por el

Gobierno de Nicolás Maduro en el vecino país de Venezuela quien


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 26

utilizó el mismo mecanismo de represión por medio de la fuer-

za pública para generar temor en los manifestantes venezolanos y

con ello disipar las marchas paulatinamente.(Ávila, 2021).

  
Lo anterior, permite entrever de qué manera el enemigo inter-

no puede influir en el comportamiento de las personas por medio

de órdenes sugestivas que se reproduce a través de los discursos

o relatos. Por tal razón, en este ejercicio académico se pretende

analizar las características que hacen posible que la estrategia del

enemigo interno siga manteniendo una eficacia en la vida política

y social de nuestro país, identificando con ello su referente prin-

cipal y las posibles mutaciones en el tiempo. Posteriormente, se

analizará como dichas características se articulan en el relato del

enemigo interno, lo que explica su continuidad en las distintas fa-

cetas en las que se desarrolló la Guerra fría en Colombia. Con ello,

se podrá observar que el relato discursivo del enemigo interno se

fundamenta en el cierre del lenguaje, cuyo impacto en algunos

periodos de la historia colombiana ha sido sugestivo y represivo.

Por último, sin el ánimo de ser concluyente, pero sí con la actitud

abierta al aprendizaje y diálogo académico, se realizará una eva-

luación o balance, de las implicaciones que tiene para las actua-

les circunstancias de nuestro país, el que aún se mantenga vigente

esta estrategia de deslegitimación política, social y ética.


1. Un fantasma imaginario se construye y se consolida en el
tiempo. Las características de la reproducción de

enemigo interno.
  
El inicio de la guerra fría en Colombia también puede com-

prenderse como el hecho histórico que agudizó la violencia en el

país. Una razón primordial que sustenta tal consideración es que


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 27

su llegada al país confluye con el fervor de la ilusión expectante de

un gran número de colombianos, ante la jefatura del partido libe-

ral, por parte de Jorge Eliécer Gaitán, quién se postulaba como el

candidato único de esa colectividad hacia la presidencia en los co-

micios de 1950. Sin embargo, tal exaltación del potencial electora-

do, por la posibilidad de coadyuvar a trazar los caminos de trans-

formación social en el país, se vio derrumbada tras su asesinato

el 9 de abril de 1948. Este hecho histórico que para el país será

recordado como el Bogotazo representó para los Estados Unidos

la oportunidad de consolidar su influencia en Colombia y en la re-

gión Latinoamericana.
(…) Los hechos del 9 de abril, en plena reunión de la IX Confe-

rencia Panamericana, significaron para el presidente Truman

y para su Secretario de Estado, George Marshall presente en

la Conferencia en Bogotá, una oportuna y excelente demostra-

ción de que el comunismo soviético tenía pretensiones expan-

sionistas en este hemisferio. (González, 2017. P.300).

  
De este modo, que, bajo el pretexto expansionista del comunismo

soviético se instaura la lógica de reproducción del enemigo externo en

América Latina, y en el país se afianza la subordinación del Estado Co-

lombiano a las directrices políticas de los Estados Unidos para conte-

ner la amenaza comunista. Tal supuesto peligro, hará surgir la necesi-

dad de cooperación entre los países de América Latina, para combatir

y evitar que el mal del comunismo destruya a cada país. Lo anterior,

desde la perspectiva de González (2016) constituyó la configuración

del multilateralismo en América Latina por parte de EE UU cuya ma-

terialización fue la creación del Tratado Interamericano de Asistencia

Recíproca (TIAR) y la Organización de Estados Americanos (OEA).


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 28

Importante precisar que un elemento característico de la Guerra

Fría fue el tema de la seguridad, aspecto que en la medida en que

la confrontación entre las potencias se trasladó al orden interno de

cada nación fue dando piso a instituciones que jugaron su papel

como instrumentos orientados y controlados por la potencia del

Norte para garantizar que el comunismo no se desarrollara y ame-

nazara la seguridad de cada Estado, máxime cuando en Occidente

se había desarrollado la teoría del dominó, entendida como la po-

sibilidad de que si un Estado se convertía en comunista arrastrara

—como las fichas de un dominó— a muchos otros, y esto cambiara

la relación de fuerza y el mismo orden internacional. De ahí que

la consolidación de América como un bloque haya sido prioridad

en las relaciones internacionales de los Estados Unidos, muy a pe-

sar de que este continente no había estado en juego dentro de la

repartición espacial con la que se dio por terminada la Segunda

Guerra Mundial, y de que el comunismo soviético no había mani-

festado interés en este territorio (González, 2016. Pp. 69-70).

  
De esta manera, la reproducción del enemigo externo y la asi-

milación que permite a su vez configurar la lógica del enemigo

interno, en cada país de la región latinoamericana, se construyó

bajo el discurso falaz de la seguridad ante la amenaza del mal que

representaba para los Estados Unidos las ideas comunistas. Por

ende, el argumento del efecto dominó que sostenía la posible dise-

minación del comunismo en los países de América Latina, si este

llegase a ser realidad en al menos uno de ellos, se convierte en la

estrategia discursiva para invalidar o deslegitimar cualquier alter-

nativa de cambio social que se planteara en dichos países.

  
Para el caso colombiano, la influencia estadounidense provoca
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 29

la segregación y estigmatización de ciertos sectores de la sociedad

que clamaban por unas mejores condiciones de vida, entre ellos, los

miembros del movimiento gaitanista a quienes acusan de fraguar

junto al comunismo internacional el asesinato del líder liberal. De

este modo, los disturbios que sucedieron, producto del asesinato de

Gaitán, permite a las clases dirigentes conservadoras en cabeza del

gobierno del presidente Mariano Ospina Pérez, mostrar el fatídi-

co hecho como una movida estratégica para hacer estallar la revolu-

ción en el país. Para Vega (2019) «Señalar a los comunistas como los

responsables de El Bogotazo se convierte en el chivo expiatorio que

justifica la persecución a los liberales, en especial a los gaitanistas, a

quienes se les extermina a sangre y fuego» (P.27).

  
Lo anterior, implica una clara estrategia de contención política y

social, que consiste en reencausar la legítima lucha por las posibilida-

des de obtener mejores condiciones sociales y laborales, para favore-

cer la lucha contra un supuesto sector que coadyuvó a desestabilizar

la nación con el contubernio del asesinato del caudillo liberal. Con

ello, se consolida en Colombia la figura del enemigo interno, como

un elemento fundamental de la guerra fría, que permitirá en adelan-

te a los Estados Unidos influir abiertamente en las decisiones políti-

cas del país, al tiempo que, a las bases conservadoras, tener recursos

suficientes para reprimir a quienes propusieran ideas alternas o que

fueran vistas como contrarias a sus intereses. Todos estos hechos,

hicieron mérito para el estallido del primer ciclo de violencia política

(Gutiérrez, 2020), cuya continuidad e intensificación de la lucha ar-

mada, reviviría las heridas que seguían abiertas en las confrontacio-

nes violentas de las dos décadas anteriores al bogotazo.

  
Hay que tener presente que parte del descontento del movimien-
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 30

to gaitanista, junto con la población campesina y obrera hacia las cla-

ses dirigentes del país, apuntaba por aquel entonces, hacia sus políti-

cas en materia agraria y laboral. Por ello, veían en la candidatura de

Gaitán un camino al final del túnel para la transformación equitativa

y justa del país. De este modo, las ideas de Gaitán encarnaban la fir-

me decisión de que el liberalismo podía promover el desarrollo social

en Colombia, pues su compromiso estaba más a favor del empode-

ramiento del campesinado y la clase obrera que de los intereses de

la clase política tradicional (Peña, et al., 2017, 29). Sin embargo, ese

impulso alcanzado y terreno por abonar, por parte de los simpatizan-

tes de dicha candidatura, termina siendo visto y demonizado por los

partidos tradicionales, con el objetivo de conservar su poder político.

Con ello, también se cierra la puerta a cualquier alternativa de cambio

social proveniente de otros sectores que fueran ajenos al movimiento

Gaitanista y al Partido comunista. Todos estos actores sociales para la

clase oligarca en el poder pasan a formar parte de un mismo enemigo

interno a combatir y terminan siendo identificados bajo el rótulo de

comunistas que buscan desestabilizar la política conservadora.

Alimentado por el clima de la Guerra Fría, el anticomunismo

se convierte en un componente central de la política. Todos es-

tos factores contribuyen a una represión oficial que destruye lo

que subsistía del sindicalismo y otras organizaciones urbanas.

El Partido Comunista por su parte es declarado ilegal hasta

1958. (Pécaut, 2015. Pp.13-14).


  
Por consiguiente, bajo el calificativo del “posicionamiento del co-

munismo en Colombia”, la lucha que sostenían los sectores liberales

es descalificada y se convierte en un motivo para suprimir violenta-

mente a quienes defiendan aquellas ideas que proponían un cam-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 31

bio social orientado a mejorar la calidad de vida de los trabajadores

y campesinos. Esta malversación del poder Estatal a fin de eliminar

política y militarmente a los sectores liberales de la época, la ilustra

de forma contundente Molano (2015) cuando sostiene que:


Con el asesinato de Gaitán no sólo se detenía su carrera hacia

el poder, sino que, usando la reacción de los liberales, dispo-

nían los directorios conservadores de un argumento expedito

para reprimir toda protesta como un atentado contra el orden.

Se quería llevar al liberalismo a las armas para, como sucedió a

partir de 1948, derrotarlos con las armas oficiales. Un genoci-

dio que nunca ha sido reconocido. (p. 162).

  
Lo planteado por este autor nos muestra cómo los liberales

fueron catalogados como parte del enemigo interno. Esta estra-

tegia obligó a los sectores liberales a alzarse en armas como úni-

co medio para defender sus derechos. Teniendo en cuenta lo an-

terior, puede afirmarse que el objetivo de reproducir el enemigo,

consiste en crear las condiciones necesarias de violencia institu-

cional que permita generar condiciones de malestar, incertidum-

bre y desesperación que hagan posible ver en el uso de las vías de

hecho la única salida para hacer valer los derechos negados por la

vía democrática. En consecuencia, el señalamiento del gobierno

de Mariano Ospina Pérez y las represiones violentas que siguie-

ron, afianzó el camino hacia la lucha armada como única opción

para conseguir las reivindicaciones sociales y políticas que la oli-

garquía tradicional desatendió de forma sistemática.


La escalada de violencia y el deterioro del orden político gene-

raron la sensación de derrumbe institucional, la propagación de

la anarquía y la certidumbre de que las autoridades no estaban


  
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 32

cumpliendo con su obligación de garantizar el orden y amparar la

vida y los bienes de los colombianos que no profesaban la misma

filiación política del partido de Gobierno. Por ello, en diversos lu-

gares del país, y junto a las respuestas individuales de los afecta-

dos, se produjo el agrupamiento de “otros” (es decir, de los libera-

les) dispuestos a enfrentar a la Fuerza Pública.

  
En líneas generales, tanto liberales como comunistas es-

bozaron el mismo argumento de fondo: la resistencia armada

contra el terrorismo de Estado. Con ello, no hicieron otra cosa

que apoyarse en la legitimidad de la violencia de respuesta,

fuertemente arraigada en la mentalidad colectiva de esa época,

que se expresaba en el uso jurídico de la figura de la “legítima

defensa”, en el entendido de justificarla como una ineludible

exigencia moral dirigida a neutralizar una agresión violenta,

injusta y en ocasiones institucionalizada. (Centro Nacional de

Memoria Histórica, 2014. P 42).

Por consiguiente, la consolidación ideológica del enemigo inter-

no representado en el partido comunista trae como consecuencia

el surgimiento de las primeras guerrillas liberales y autodefensas

comunistas de origen campesino de las cuales las FARC-EP van

a considerarse herederas tras su fundación en 1964. En el mismo

sentido Gonzáles (2017) plantea que el periodo comprendido en-

tre los años 1948- 1958 corresponde a una primera fase del desa-

rrollo e influencia de la Guerra Fría en Colombia que estuvo mar-

cada por la consolidación del imaginario anticomunista.

En el caso colombiano, esta es una fase de transición, en don-

de, a pesar de coincidir con la fase de más alta exacerbación de

los odios partidistas, también se dio paso a la confluencia de


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 33

los dirigentes partidistas, donde el imaginario comunista que

estuvo ligado al liberalismo se va deslindando de esta corriente

política para, poco a poco, irse convirtiendo en el nuevo ene-

migo, ahora sí el comunismo propiamente dicho. (González,

2017. P.303).

  
Esto permite comprender otra de las características que hace

efectiva la estrategia de la reproducción del enemigo interno, esta

es el alto nivel de represión que se ejerce sobre los individuos o

los grupos sociales, que para el particular fueron focalizados en

los simpatizantes liberales y del partido comunista. Dicha repre-

sión comprende un margen de continuidad que sustituye referen-

tes conforme logra la coacción de quienes disienten las directrices

hegemónicas que intentan perpetuar el statu quo. De este modo,

la creación del frente nacional puede considerarse un ejemplo his-

tórico de la sustitución y asimilación de actores dentro del desa-

rrollo del enemigo interno. Pues esta alianza política, que surgió

producto de la derrota de la dictadura militar del General Rojas

Pinilla, permitió la alternancia en el poder entre liberales y con-

servadores, al tiempo que excluyó a los simpatizantes del partido

comunista quienes siguieron siendo calificados como la amena-

za a contener; incluso por parte de los liberales. En definitiva, se

mantuvo la lógica anticomunista pero ahora fortalecida porque la

unión entre conservadores y liberales permitía consolidar el mis-

mo imaginario de prevención y lucha contra el comunismo.


La lógica anticomunista o de contención del enemigo externo,

construida en el ambiente de la Guerra Fría, determinó el con-

cepto de seguridad que sirvió de base a la estrategia de la Fuer-

za Pública y que encontró refuerzo en la exclusión de fuerzas


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 34

políticas distintas a los partidos tradicionales, sobre la que se

erigió el Frente Nacional. (Centro Nacional de Memoria Histó-

rica, 2013. P. 115).

  
Una razón para continuar la lógica anticomunista va a ser el

descuido que dicha alianza hizo de necesidades sociales, que en

materias de tierras y mejora de condiciones laborales se conver-

tían en el motor de reclamaciones de sindicatos y campesinos. Las

peticiones o manifestaciones que buscaban la mejora de estos sec-

tores sociales fueron asociadas a las ideas comunistas que seguían

amenazando la estabilidad de la nación y del acuerdo bipartidis-

ta. Esto no fue arbitrario, sino que corresponde a una estrategia

de descredito hacia el partido comunista quien se veía como una

amenaza para las clases oligarcas, debido a que en los años 30 ha-

bía alcanzado conquistas importantes, que permitieron a los cam-

pesinos poder empoderarse y mantener una continuidad de la lu-

cha por mejores condiciones para el tema agrario. En este mismo

orden de ideas, el informe del Centro Nacional de Memoria Histó-

rica (2014), nos da un ejemplo de lo anterior, cuando sostiene que


La acción del pc y de los referidos movimientos políticos con-

tribuyó a limitar la explotación campesina, a modernizar

las relaciones económicas existentes y en no pocos lugares a

transformar la estructura de la propiedad. En dos zonas claves

para esa organización política, Viotá y Chaparral, hubo impor-

tantes modificaciones de las relaciones del campo luego de los

movimientos campesinos de los años treinta. En ambas gana-

ron los campesinos, obteniendo victorias de diversa magnitud,

dados los niveles y particularidades de cada lucha. Sin embar-

go, el estallido de la violencia partidista se vivió en cada zona


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 35

de diferente manera y, en Chaparral condujo al retroceso y

desvanecimiento de las victorias de los campesinos. (p.35)

  
De este modo, dentro del Frente Nacional, la reproducción del

enemigo interno se hace más tajante, permitiendo que cualquier opi-

nión que controvierta las decisiones del gobierno o ponga en eviden-

cia algunas de sus políticas inequitativas sean deslegitimadas bajo el

supuesto de comunista. Con base en lo anterior, podemos decir que

otra característica del desarrollo de la guerra fría como reproducción

del enemigo interno en nuestro país, lo marca el grado de continui-

dad que tuvo la consolidación del imaginario comunista. Continui-

dad que pese a la caída del muro de Berlín va a mantenerse en las

distintas menciones en periodos electorales después del nacimiento

de la constitución del 1991 o incluso en hechos más notables como las

recientes manifestaciones del paro nacional iniciadas el 28 de abril

de 2021, donde se evidenció en medio de la pandemia, además del

fuerte malestar y rechazo por las políticas del gobierno actual, una

gran represión por parte de la fuerza pública para disipar a la mani-

festaciones (Ávila y Valencia, 2021).

  
Lamentablemente, esta respuesta del gobierno nacional, que

analistas como Ariel Ávila y León Valencia consideran como uno de

los peores manejos de la protesta social de los últimos años, termi-

nó con cifras de 4.687 casos de violencia por parte de la fuerza pú-

blica, (sin incluir casos de desapariciones) entre el 28 de abril del

2021 y el 26 de junio de 2021, según lo denunciado por la organiza-

ción Temblores ONG, en su comunicado del 28 de junio del 2021 a

la opinión pública y la comunidad internacional por los hechos de

violencia cometidos por la Fuerza Pública de Colombia en el marco

de las movilizaciones del Paro Nacional. (Temblores ONG, 2021).


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 36

  
Por consiguiente, el paralelismo de continuidad del uso desme-

dido de la fuerza pública puede verse en cada uno de los momentos

de la historia colombiana como una contradicción evidente. Porque

la defensa de la soberanía democrática se realiza bajo tácticas repre-

sivas que violan los derechos humanos de la sociedad civil, que ter-

mina siendo identificada también como el enemigo y, si las circuns-

tancias lo ameritan, posicionando dicha imagen a nivel nacional e

internacional para justificar su accionar como legítimo pese a las ba-

jas. Las desafortunadas declaraciones de la Canciller y vicepresiden-

ta Martha Lucía Ramírez ante la comunidad internacional sobre los

hechos violentos ocurridos durante las manifestaciones del paro na-

cional son un claro ejemplo de la reciente problemática que aún sigue

latente en el país en el presente año de 2021. Cabe destacar que di-

chas declaraciones tuvieron un fuerte rechazo por tratar de insinuar

falazmente que durante las manifestaciones el gobierno ha respeta-

do y considerado como legitima las protestas, pero que las muertes y

los hechos de violencia ocurridos se debe a los distintos vándalos que

infiltraron las protestas llegando armados a ellas y ocasionando des-

manes donde se vio afectada la población civil (Cali24horas, 2021).

Efectivamente, tales declaraciones negaban y desconocían ante la co-

munidad internacional las contundentes acusaciones ante la CIDH

de la violencia sistemática de la fuerza policial en cabeza del ministro

de defensa actual y el silencio complaciente del Gobierno del presi-

dente Duque, que desde su programa de prevención y acción duran-

te muchas emisiones aparecía sin hacer mención a las protestas so-

ciales, pero si resaltaba la excelente labor de las fuerza pública.

  
Así mismo, viendo el análisis desde la retrospectiva académica,

la continuidad como característica de la reproducción del enemigo


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 37

interno la hace notar ampliamente Gonzáles (2017) para quién, los

periodos transcurridos entre los años 1958- 1979 pueden ser com-

prendidos como una segunda fase del desarrollo de la Guerra fría en

nuestro país en la que aparece con claridad el enemigo haciéndose

presente en el comunismo y en la formación de las guerrillas afines

a su causa, entre ellas las FARC. Cabe destacar que con la formación

de este grupo armado y los subsiguientes (ELN 1965, EPL en 1967 y

el M-19 en 1973), la reproducción del enemigo interno se estabiliza y

encuentra un referente material sobre el cual centrar el foco de aten-

ción por parte de los gobiernos conservadores y liberales.

La fundación de las FARC aconteció en un contexto de extinción

del fenómeno bandolero, última expresión de la violencia bipar-

tidista durante el llamado Frente Nacional (1958-1974), y de un

creciente desencanto por la alianza hegemónica de los partidos tra-

dicionales, considerada por sus opositores como un pacto oligár-

quico excluyente destinado a mantener el control sobre el aparato

de Estado. (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2014. P 65).


  
Es importante, tener presente, que esta idea de reivindicar los

derechos negados de los sectores campesinos por parte de la cla-

se dirigente hegemónica le permitirá a las FARC justificar su ac-

cionar tras su fundación, teniendo en cuenta los hechos ocurridos

en Marquetalia como el hito fundacional de su lucha armada. No

obstante, esto también fortalece la amplia intervención del gobier-

no norteamericano en Colombia, por considerar que la creación

de este grupo armado al igual que los subsiguientes, constituían

una clara amenaza tanto para el país como para la región. Pues, el

brazo armado de las ideas comunistas manifestaba de forma feha-

ciente la lucha por la toma del poder del estado colombiano, sobre
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 38

todo después del triunfo de la revolución cubana. A fin de contra-

rrestar este suceso, los Estados Unidos invierten capital financiero

para el país; lo cual permitió el desarrollo urbano en las grandes

ciudades contribuyendo al tiempo a mejorar la calidad de vida de

muchos ciudadanos en ellas y, por tanto, a cambiar su percepción

acerca del manejo gubernamental en materia social. Sin embargo,

los logros del desarrollo urbano terminan por contribuir cada vez

más al detrimento del ámbito rural, pues este sector siguió siendo

descuidado lo que permitió que se mantuvieran las condiciones

inequitativas y de uso de la violencia armada e institucional por la

tenencia de la tierra.

  
Además, la marcada inyección capitalista de desarrollo estadou-

nidense va a significar para la fuerza pública la mejora de sus tácticas

de contrainsurgencia, para combatir a los grupos alzados en armas.

Pero dependiendo del discurso incendiario de algunos políticos, tam-

bién contribuyó a fortalecer el uso desmedido de las fuerzas militares.

Lo anterior, permite comprender que la segunda fase del desarrollo

de la guerra fría (González, 2017), cae en la oscilación manifiesta en-

tre democracia y seguridad, dando cabida a la paradójica condición

de justificar la represión para mantener estables ambos conceptos

como realidades políticas y sociales en nuestro país. De este modo,

“los ideales de libertad y democracia que habían orientado, el discur-

so durante la primera fase fueron reemplazados por la aplicación de

la seguridad a cualquier precio. (González, 2017. P. 319).

  
En consecuencia, la continuidad de la lógica de la reproducción

de enemigo interno en Colombia también puede analizarse como

un producto del auge y asimilación del sistema capitalista, el cual

tenía como objetivo la conquista de las mentes de los ciudadanos


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 39

colombianos, bajo la promoción de las libertades individuales y de

mercado como factor fundamental del progreso, aun cuando estas

libertades promulgadas excluyeran a un amplio sector de la pobla-

ción. Prácticamente operó una consigna implícita de llevar el de-

sarrollo a toda costa, incluso a pesar de la misma población. Esto

comportaba al tiempo la contradicción de obligar a los ciudadanos

a ser libres dentro de los parámetros de las condiciones de desa-

rrollo capitalista, que promueve la competencia más que la distri-

bución equitativa de los recursos estatales, entre ellos, la tierra;

detonante primordial de las reclamaciones sociales y luchas inter-

nas hasta el día de hoy. Al respecto, Moncayo (2015) también sos-

tiene que
Todo este período que va desde mediados de los años cuaren-

ta hasta la entronización del Frente Nacional, en consecuencia,

consolidó un bloque en el poder que buscaba ir más allá de la

disputa por el botín burocrático, continuar bajo otras formas

la exclusión de amplios sectores sociales del sistema repre-

sentativo, reorientar la política agraria en favor de la transfor-

mación capitalista de la gran propiedad, organizar el control

social y la represión con el mecanismo del Estado de sitio, y

combinar las formas tradicionales con la organización de ban-

das paramilitares (“guerrillas para la paz”) y con acciones de

cooptación de corte cívico-militar. (p.48).

  
El análisis anterior, permite comprender el desarrollo de la

guerra fría en paralelo al desarrollo del sistema capitalista en el

país. Empero, lo que académicos como Moncayo van a conside-

rar como un resultado adverso de la intervención norteamericana

en nuestra nación, para las elites del país y el gobierno estadouni-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 40

dense, sigue constituyendo una acción necesaria para garantizar

la seguridad en Colombia y de Latinoamérica. Cabe resaltar que

la cooperación estratégica entre el gobierno de Estados Unidos y

los países latinoamericanos se fortalece debido a la Doctrina de

Seguridad Nacional que promovía el acuerdo multilateral del plan

LASSO (Operaciones de seguridad para América Latina).

  
Precisamente, para (Poveda y Silva, 2013) la doctrina de la se-

guridad nacional constituye uno de los elementos primordiales

que permitió que se construyera un discurso genocida por parte

de las fuerzas armadas para justificar el exterminio de la mayor

parte de los miembros del movimiento político de la Unión Patrió-

tica. Dicho discurso, tiene presente tres elementos.

En primer lugar, el elemento de la democracia liberal va a ser

uno de los ejes verticales presentes en el discurso de las FF.

MM., como reflejo de las creencias ancladas en los valores y

mecanismos tradicionales de la paz, la armonía, el control y

del pleno rechazo al conflicto. Con ello se desata claramente

la concepción del enemigo como aquel que desvirtúa en cual-

quier sentido el modelo hegemónico que plantea la democracia

liberal para las sociedades (Poveda y Silva, 2013. P. 290).

Más adelante en su análisis ambos investigadores sostienen que


El segundo elemento que subyace en la construcción discursi-

va de las FF. MM. Con relación a la UP es el de enemistad, en-

tendido como la configuración del enemigo desde el plano de

lo político y de lo moral. Es importante señalar la forma en que

se establecieron adjetivos y calificaciones de carácter negati-

vo ante la posibilidad de un pluralismo político que rompiera

la hegemonía que durante años venía manejando la estructura


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 41

política del país. Se caracteriza de esta manera como “enemigo

político” al desarrollo generalizado de las actividades sociales

y políticas que desplegaban la UP a nivel nacional, popular y

parlamentario. (Poveda & Silva, 2013. P. 291).


Finalmente, ambos investigadores sostienen que
En tercer lugar, el elemento de legitimación de la violencia re-

flejado en la caracterización del discurso político militar va a

ser también una constante en la consolidación de representa-

ciones sociales, que configurarían un universo de aceptación

en la sociedad colombiana, de frente a la aniquilación sistemá-

tica del partido político Unión Patriótica. Dicha legitimación

va a tener previamente una construcción de enemistad como

condición primera que justifique el uso mismo de la fuerza. De

este modo, la violencia resulta ser, entonces, un elemento ar-

ticulador sustentado en el ejercicio de haber señalado previa-

mente un adversario. (Poveda y Silva, 2013. P. 293).

  
Así las cosas, la defensa de la democracia liberal, la construc-

ción de la enemistad y la legitimación de la violencia. Los tres ele-

mentos ampliamente analizados por estos autores, permiten so-

portar lo que hasta el momento se ha venido sosteniendo, a saber,

que el desarrollo del enemigo interno es una estrategia de conten-

ción política cuya lógica se consolidó paralelamente al desarrollo

de la Guerra fría, en la que su eco nos acompaña hasta nuestros

días, amenazando, incluso, las posibilidades de paz que estamos

viviendo actualmente tras la firma de los acuerdos de paz con la

ex guerrilla de las FARC-EP y ahora recientemente denominado

Partido Comunes en 2021. Cabe resaltar que los sucesos ocurri-

dos al movimiento político de la Unión Patriota marcan un retro-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 42

ceso fundamental para Colombia en materia de las posibilidades

de paz porque “(…) el miedo al comunismo, es decir, la Guerra

Fría de occidente, producía en los años ochenta una alianza de lo

más perversa para la sociedad y estableció nuevos fines y objetivos

para las políticas públicas”. (González, 2017. P. 324).

  
Este análisis marca para González (2017), la última década

de lo que considera la tercera fase de la guerra fría en Colombia

(1979- 1991) que se caracteriza por suponer que la amenaza del

comunismo se hace real no sólo por la formación de grupos arma-

dos afines a las ideas comunistas, sino por la posibilidad de que

uno de ellos alcanzara un reconocimiento político y social dentro

de la sociedad colombiana gracias a la constitución de la Unión

Patriótica como partido político. De hecho, lo que se deduce del

análisis de González (2017) es que durante este periodo de tiempo

el Estado va a radicalizar su acción para combatir a los grupos ar-

mados llegando incluso en los años 80 a financiar grupos de auto-

defensa para lograr el objetivo. Pero el énfasis de perversidad no

sólo se ve en la acción violenta de la alianza Estado-narco-parami-

litarismo, que llevó al exterminio de los miembros de la UP, entre

otros hechos lamentables, sino también en las estrategias de se-

cuestro que adopta las FARC-EP para sostenerse como organiza-

ción armada y su incursión en el narcotráfico.

  
Con este cambio de rumbo las FARC-EP caen en una contradic-

ción que deslegitima su lucha armada porque terminan violentando

a la población civil de las zonas campesinas que ellos manifestaban

defender desde los inicios de su fundación. Todo ello por obtener el

control de las zonas cocaleras en su lucha contra otras organizacio-

nes ilegales del narcotráfico. Gracias a esto se afianza el discurso del


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 43

enemigo interno para cada una de las versiones de los grupos enfren-

tados y quienes fueran señalados de pertenecer a ellos. Esto produjo

en los años posteriores, en las poblaciones donde se desarrollaron los

enfrentamientos, un estado de terror e incertidumbre al encontra-

se en medio de un conflicto que no buscaron, pero que simplemente

les llegó sin aviso, obligando a desplazar a muchos de sus habitantes

ante el miedo de perder la vida debido a los señalamientos de uno u

otro grupo de ser colaboradores de su contrincante (Centro Nacional

de Memoria Histórica, 2014).

  
Esto revela otra característica no menos importante que tiene

la reproducción del enemigo interno: la facilidad de ser asimilado

dentro de los discursos de los contendientes. Esto permite al tiem-

po que víctimas se conviertan en victimarios como respuesta ante

la agresión recibida, lo que ha hecho que las lágrimas innumera-

bles de muchas víctimas de la población civil afectada aún sigan

corriendo en un ciclo que no parece acabar. Esto fue lo que hizo

más álgidas las conversaciones en los diálogos de la Habana du-

rante los acuerdos de paz, pues en dichos diálogos se enfrentaban

las reclamaciones por considerar a los miembros de la guerrillas

como víctimas de la fuerza pública, mientras que las víctimas de

ambas fuerzas en contienda, clamaban porque dichas fuerzas en

disputa también reconocieran los vejámenes realizados a la pobla-

ción civil (COLPRENSA, 2013).

2. El Aspecto camaleónico del relato del enemigo interno

  
Hemos visto como los sucesos ocurridos desde el asesinato de

Gaitán, pasando luego, por la fundación de las FARC, hasta lle-

gar al exterminio sistemático de la mayor parte de miembros de la

Unión Patriótica, nos permiten comprender las características que


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 44

presenta la estrategia de reproducción del enemigo interno desa-

rrollada durante la guerra fría, pero que tiende a ocupar los esce-

narios actuales bajos otros matices. Estos matices están marcados

por el carácter camaleónico de su relato. Según Kaldor (2007)

Los relatos pueden tener ramificaciones políticas vastísimas.

En las sociedades democráticas, los aspirantes al poder utili-

zan sus relatos rivales para movilizar apoyo político. Las socie-

dades relativamente estables suelen tener un relato común que

las une, una <<tecnología disciplinaria>> para emplear la ex-

presión de Focault, aunque hasta en las sociedades autoritarias

es posible identificar versiones alternativas. (p.28).


  
Esto nos permite comprender que la construcción de los re-

latos tiene el objetivo principal de generar el mayor número de

adeptos que permitan movilizar acciones para la obtención de re-

sultados tangibles. En materia política estos resultados se tradu-

cen en obtener las mayorías electorales que permitan tomar rien-

das del poder estatal, como también, en el respaldo y legitimación

de las decisiones implementadas durante el mandato presiden-

cial. Podemos afirmar que, pese a la dictadura militar del Gene-

ral Rojas Pinilla, Colombia parece gozar de cierta estabilidad de-

mocrática que le ha permitido llegar a un grado de desarrollo de

la cual gozan en gran parte los colombianos. Sin embargo, ello no

ha eliminado la enorme inequidad que otra gran parte de nuestros

compatriotas padecen. La incertidumbre y la vulnerabilidad hu-

manas constituyen las bases de cualquier poder político (Bauman

y Donskis, 2015. P. 134).

  
Esto obliga que el análisis de algunos rasgos esenciales de

nuestro conflicto armado pueda realizarse bajo un paralelismo


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 45

que puede develarnos acontecimientos que quizás tienden a ser

olvidados, pasados por alto o invisibilizados ante la mirada expec-

tante de muchos. Se pretende con este ejercicio de paralelismo,

poder analizar hechos semejantes que permitan arrojar luces para

que ciertas condiciones no vuelvan a presentarse. O en su defec-

to, si se presentan, existan elementos de evaluación que permitan

sostener una posición que sensibilice a un gran número de perso-

nas hacia prácticas u acciones correctivas que hagan eco en la con-

ciencia política y social del país.

  
Por estas razones, se considera necesario realizar el parale-

lismo en el análisis de los sucesos pasados y presentes. Actual-

mente, podríamos afirmar que en Colombia crece el miedo y la in-

certidumbre de que los acuerdos de paz, firmados en los últimos

periodos del Gobierno de Juan Manuel Santos, terminen desenca-

denando hechos tan lamentables, como el genocidio político de la

Unión Patriótica, ocurrido en el gobierno de Virgilio Barco, luego

del acuerdo de paz alcanzado en el mandato de su antecesor Beli-

sario Betancur.

  
En circunstancias similares a las ocurridas con la Unión Pa-

triótica, actualmente el desarrollo de la poca o renuente imple-

mentación de los acuerdos de Paz en cabeza del Gobierno Duque,

ha estado marcada por un alto número de homicidios de desmo-

vilizados y de líderes sociales y defensores de Derechos Humanos.

Frente a esto, cabe resaltar que acorde a lo planteado por el Ins-

tituto de estudios para el desarrollo de la paz (Indepaz) «Desde

la firma del acuerdo de paz en 2016 hasta agosto 21 de 2020 han

sido asesinados 1000 Líderes Sociales y Personas Defensoras de

los DD HH» (Indepaz, 2020) y, en lo que va corrido del año hasta


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 46

el 17 de agosto de 2021, se han registrado 108 personas asesina-

das entre líderes sociales y defensores de Derechos Humanos, así

como el asesinato o desaparición forzada de 34 excombatientes de

las FARC firmantes del acuerdo de paz. (Indepaz, 2021).

  
Sumado a ello, la emergencia de la pandemia del COVID 19 ha

contribuido a que se invisibilicen estos hechos ante la urgencia de

atender dicha emergencia sanitaria. Atención que ha sido amplia-

mente cuestionada al gobierno nacional, convirtiéndose en uno de

los motivos por el que estalló la ola de manifestaciones del paro na-

cional del 28 de abril de 2021. Sin embargo, el tratamiento político

por parte del actual gobierno antes de la pandemia y desde inicios

de su mandato, ha generado cuestionamientos y confusión en la opi-

nión pública al punto que emerja un margen de incertidumbre ante

la posibilidad que el presidente Duque esté cumpliendo de forma sis-

temática la promesa hecha por él y la bancada de su partido centro

democrático de hacer «Trizas los acuerdos tras la campaña electo-

ral que le permitió conseguir la presidencia. Frente a esto, destaca el

análisis de (Gutiérrez, 2020), que ante este descuido, olvido o ralenti-

zación sistemática de la implementación de los acuerdos de paz, llega

a preguntarse si esto no provocará ¿Un nuevo ciclo de la guerra en

Colombia? Pregunta que da título a su más reciente libro publicado

en el año 2020, donde una de sus respuestas tiene una visión realista

pero llena de esperanza que urge atender.


Del acuerdo, esencia quedan ruinas. Esa es una de las razones por las

que hablé en la introducción de “arqueología de salvamento”. Pero

argumentaré en el siguiente capítulo que son ruinas que toca cuidar

como a la niña de los ojos. Con la esperanza de que los vientos vuel-

van a soplar en la dirección del cumplimiento(Gutiérrez, 2020. P.85)


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 47

  
A pesar de esta posición de (Gutiérrez, 2020) sobre la implemen-

tación de los acuerdos de paz, la emergencia de la pandemia del CO-

VID 19 como amenaza manifiesta, que terminó derivando hacia un

acontecimiento biopolítico, ha hecho que en Colombia el tema de la

implementación quede de lado en pro de controlar el menor núme-

ro de contagios y muertes. Sin embargo, las medidas tomadas por el

gobierno siguen siendo cuestionadas ante la desazón de si apuntan

a primar la vida de los ciudadanos o, por el contrario, sólo garantizar

las medidas suficientes para que pese a la emergencia sanitaria, éstos

puedan seguir moviendo la economía. Recordemos que se ha realiza-

do todo tipo de maniobras políticas y publicitarias para que la gente

regrese a la mal llamada nueva normalidad. Entre ellas destacan los

días sin IVA anunciados desde 2020 para incentivar el consumo y la

adquisición de bienes en pro de la reactivación económica (Semana,

2020). Otra de esas maniobras, la reforma tributaria, que impulsó

en cabeza del exministro Carrasquilla, se convirtió en la gota que de-

rramó el vaso, produciendo el estallido de la protesta social en Co-

lombia durante el paro nacional, donde millones de manifestantes se

tomaron las calles aún con el temor a los contagios, pero con la firme

convicción de que algo debe cambiar. Porque si el COVID- 19 no los

mataba, las medidas económicas y sociales del actual gobierno tal vez

contribuyeran a ello o, en el mejor de los casos, los hundiría más en

la miseria (BBC NEWS, 2021).

  
Haciendo un flashback podemos resaltar que al final de la dé-

cada de los años 80, la protesta social también tuvo un precedente

importante con el surgimiento del movimiento de la séptima pa-

peleta. Movimiento que contribuyó a la convocatoria de la cons-

tituyente cuyo resultado fue el nacimiento de la constitución de


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 48

1991. Un logro alcanzado por las juventudes de ese momento. Un

poco antes de este acontecimiento político nacional, los acuerdos

que dieron vida a la Unión Patriótica como una alternativa políti-

ca también presentaron fuertes cuestionamientos.


Tales inconformidades de sectores ligados al poder hegemóni-

co se vieron reflejadas en el posterior exterminio o genocidio

del partido UP. Puede partirse del hecho de que desde el prin-

cipio de los acuerdos, mientras se negociaban, eran asesina-

dos miembros de las organizaciones subversivas que estaban

en tregua, al punto de que cuando dicho movimiento político

se presenta a la contienda electoral ya habían sido asesinados

aproximadamente trescientos de sus miembros (Poveda y Sil-

va, 2013. P. 284).

  
Esto marca un hilo de continuidad en la intención de eliminar

cualquier alternativa social y política diferente a las permitidas

por el sistema hegemónico, lo que cierra la posibilidad de diálo-

go, entendimiento y de confianza entre las partes. Lo que permite

al tiempo que la guerrilla de las FARC continúe en la lucha arma-

da en los años 80 y, posteriormente, el país tenga un nuevo fraca-

so en los diálogos del Caguán con el gobierno de Andrés Pastrana

entre los años de 1998 y 2002. Este fracaso político del gobierno

conservador permitió la consolidación del Uribismo como una al-

ternativa política bajo la promesa de combatir a este grupo arma-

do como parte de su política de seguridad democrática, cuyo pro-

ceso de agudización del conflicto, se dio tras el hecho de reconocer

a este grupo insurgente como una organización terrorista, negan-

do con ello cualquier posición de los analistas del conflicto a nivel

nacional e internacional, frente al hecho de que en Colombia si ha


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 49

existido una guerra civil. Con base en lo anterior, se puede obser-

var que en el relato camaleónico del enemigo interno permanece

el carácter anticipatorio de los posibles contendientes en el tiem-

po. Dicha anticipación permite perpetuar su accionar bajo cual-

quier rótulo conceptual que resulte de las circunstancias de incer-

tidumbre. Por ello, es posible entender el hecho de que


Colombia ha oscilado entre narrativas y políticas de seguridad

adversas a escenarios de paz, impulsados por las comunidades

afectadas, organizaciones políticas, sociales, intelectuales o el

mismo gobierno. El tratamiento del conflicto no ha obedeci-

do a una política de Estado de largo plazo, sino a las dinámicas

y relaciones de poder, y propósitos de cada gobierno. Por eso

también los discursos oficiales han respondido a la geopolítica

global; así, en tiempos de la Guerra Fría, los enemigos eran las

«guerrillas comunistas»; en medio de la guerra contra las dro-

gas, las «guerrillas narcoterroristas»; y tras el 11 de septiem-

bre, los «terroristas». (Guanumen, 2015. P, 48).

  
Esta cita remarca el aspecto camaleónico del relato de la repro-

ducción del enemigo interno en tanto que ha sido determinante

para marcar las decisiones de los momentos de cambios esencia-

les para el país. Por tanto, podría decirse que dicho aspecto de la

reproducción del enemigo en Colombia unifica las demás carac-

terísticas mencionadas. De esta manera, puede afirmarse que las

distintas narrativas o relatos de paz en Colombia han sido conte-

nidos y reencausados hacia la confrontación social. Todo ello bajo

el mismo esquema de revivir el miedo hacia la amenaza del comu-

nismo. Esto marca el hecho que la reproducción externa del ene-

migo interno y la del enemigo interno sean dos caras de la misma


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 50

moneda, que se lanza para lograr justificar las acciones represivas

y el orden del comportamiento social hacia la aceptación de los

valores por los tomadores de decisiones en el poder. Piénsese no

más en la promesa expresada en la campaña de Iván Duque por

la presidencia de no dejar que el país se volviera como Venezuela

(El heraldo, 2018). No obstante, dicha promesa obviamente con-

tiene el paradójico escenario que en la represión violenta de las

marchas del paro nacional del 2021, no sólo fuimos como Vene-

zuela, sino que sobrepasamos las cifras, humanas y sociales como

producto de su desconocimiento de la protesta y, por ende, de su

actitud cerrada a dialogar con los manifestantes durante la mayor

parte de los días transcurridos del paro.


2.1. La permanencia del fantasma demonizado del
comunismo

  
Hasta aquí, hemos podido observar que la razón de ser de la

continuidad y el grado de actualización de la reproducción del

enemigo interno consiste en ser un relato maleable o camaleónico,

que se desarrolla bajo un elemento discursivo cerrado que fácil-

mente puede sustituir una imagen o referente por otro. En térmi-

nos que parecen semejantes Kaldor (2007) plantea que


Los momentos de cambios drásticos son periodos de experi-

mentación en los que los relatos rivales ganan credibilidad y

se ponen a prueba las implicaciones de los relatos alternativos.

Los relatos se tornan dominantes si pueden ser reproducidos,

si las políticas justificadas en término de relato llevan a resul-

tados que cabe explicar mediante el mismo (p 28).

  
Aplicando estas ideas al ejercicio de análisis paralelo que se

viene sosteniendo, puede observarse que la amenaza comunista,


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 51

sigue siendo el relato dominante que se reproduce como un fan-

tasma y al cual se acude cuando empiezan a soplar alternativas de

cambio social en Colombia que amenazan los valores fuertemente

arraigados de los sectores políticos más radicales. Por ello, la de-

monizada amenaza comunista parece estar destinada a ser la pre-

rrogativa empleada para mantener las mismas condiciones del

ejercicio del poder político en nuestro país.

  
Aquí reside su carácter anticipatorio, que se renueva gracias

a su facilidad de perfilamiento de los posibles contendientes que

emergen o se construyen en el tiempo. Rememorando, lo que al

inicio de la guerra fría es la amenaza comunista, décadas más tar-

de se va alternando o siendo sustituida por las imágenes discursi-

vas de la izquierda, el terrorismo en los 80 y su relanzamiento re-

presivo en el siglo XXI, luego de los ataques a las torres gemelas 11

de septiembre, hasta llegar a la creación de conceptos sugestivos y

desdeñosos como el castrochavismo, que daba a entender la idea

de que en Colombia algunos políticos y ciudadanos mostraban

simpatía porque se implantasen las ideas socialistas de los líderes

Cubanos y Venezolanos. De igual modo, para el caso del concepto

de terrorismo, ocurre algo singular para la reproducción del ene-

migo interno en Colombia, pues su amplia definición permite que

este sea un concepto fresco que genere emociones y, sobre todo,

reviva en cada persona el horror de la tragedia norteamericana

como evidencia irrefutable que las ideas contrarias a las sosteni-

das por el Estado hegemónico son sinónimo de maldad y hechos

que provocan terror en las sociedades.

  
Sin embargo, todos estos conceptos o expresiones tienen como in-

tención rememorar el miedo hacia la posible amenaza de que el co-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 52

munismo o las ideas socialistas están ganando terreno en el país y que

de hacerlo podría constituir el desplome de la soberanía y el carácter

democrático del Estado. Actualmente estas expresiones han contri-

buido a que haya un debilitamiento del periodo de paz que estamos

viviendo desde la firma del acuerdo de paz con la ex guerrilla de las

FARC-EP. El lento avance de la implementación de los acuerdos y la

oposición sistemática del Centro Democrático como del presidente

Duque, han logrado colocar contra la espada y la pared al acuerdo de

paz. Sin embargo, a este debilitamiento también contribuyó la fractu-

ra de un número considerable de miembros que decidieron conformar

las disidencias de las FARC bautizando el hecho como el comienzo de

una segunda Marquetalia (CNN Español, 2019). Esto efectivamente

incrementó la polarización en el país haciendo plausible el uso de todo

tipo de estrategias para combatir a los miembros de estas disidencias

y en ocasiones justificar ataques a la población civil, que erróneamen-

te ha sido identificada como miembros de dichas disidencias. De igual

modo, se ha descalificado a los miembros de la oposición o los defen-

sores de derechos humanos cuando realizan las denuncias correspon-

dientes de la violación de derechos humanos. Por estas razones, Gu-

tiérrez (2020) en su análisis plantea tajantemente que

En síntesis: este gobierno y su partido no solamente son ene-

migos del Acuerdo de paz, sino que, además, han dedicado una

gran cantidad de energías para combatirlo. Y muchos de los

temas que han descubierto en ese proceso les han servido tam-

bién como instrumentos para tratar de disciplinar a otras per-

sonas o sectores sociales que le son incomodos. (p. 147).


  
Lo anterior, permite entrever que actualmente la reproducción

del enemigo interno ha contribuido a mantener vigente el fantas-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 53

ma de una amenaza que se anuncia como inevitable pero que ca-

pitaliza el miedo de las personas hacia algo contra lo cual tienen

que reaccionar. El miedo generalizado produce al tiempo senti-

mientos de odio y rechazo, así como alianzas para derrotar a quie-

nes son señalados como los que representan dicha amenaza, que

por estos tiempos nuevamente confluyen en la candidatura de al-

gunos presidenciables a las elecciones de 2022.

  
Lo curioso es que esta misma lógica genera impacto en mu-

chos ciudadanos aun cuando es sabido que en todo el periodo

histórico del desarrollo político y social la izquierda colombiana

no ha tenido un lugar protagónico en la cabeza de gobierno, pues

siempre ha estado al margen, como oposición que es neutraliza-

da por las decisiones de las mayorías electorales de los partidos

derecha, extrema derecha y los que dicen ser de centro. Si bien

ya no hay una alternancia en el poder por la pluralidad de parti-

dos que se han constituido, no por ello podemos decir que la ló-

gica de la guerra fría no siga en pie bajo la figura de coalición po-

lítica que lleva a los partidos que la integran a tomar el rumbo de

las decisiones del país. Y sólo en circunstancias agravantes man-

tienen una posición acomodaticia para no bajar su popularidad y

no perder los votos que aseguren el mayor número de miembros

que permitan hacer alianzas y mantenerse vivos dentro de la di-

námica electoral.

  
Un ejemplo de ello, lo pudimos ver por medio de las sesiones

del congreso, pues algunos de los miembros de los partidos del

gobierno al unísono empezaron a cambiar su posición respecto

de la reforma tributaria que el ministro Carrasquilla impulsaba.

Como era evidente este cambio de enfoque más que obedecer a


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 54

una conciencia ética de la clase política, siempre mantuvo la in-

tención de no perder la imagen favorable que les permita obtener

buenos resultados en las próximas elecciones de 2022, para a su

vez, negociar el formar parte de la coalición que integre el parti-

do de gobierno que resulte vencedor en dichos comicios. Sin em-

bargo, muchos volvieron a representar los intereses del gobierno

cuando hubo el momento mantener la coherencia en el discurso,

tras la discusión en el senado sobre la moción de censura al minis-

tro de defensa Diego Molano por su manejo represivo de las ma-

nifestaciones del paro nacional. Todo ello evidencia que el relato

de la reproducción del enemigo interno funciona bajo una unidad

discursiva cerrada que sólo admite obediencia y exaltación.

  
2.1.1. El terrorismo vandálico y las órdenes sugesti-

vas del cierre del universo del discurso. Una de las últimas

denominaciones que se han utilizado para desacreditar el derecho a

la protesta social en el país es el calificativo de “terrorismo vandáli-

co”. Esta mención tuvo el efecto esperado por parte de las personas

a quienes fue dirigido. Primero logró incendiar las redes sociales de-

bido al recrudecimiento de la polarización que Colombia mantiene

desde que el uribismo, como supuesta alternativa política ganó las

elecciones en 2002. Luego logró movilizar a la denominada gente “de

bien” a salir a las calles a manifestarse en contra de las manifestacio-

nes legitimas del paro nacional, bajo el argumento que dichas ma-

nifestaciones afectaban al bien público de la nación y la reactivación

de la economía en el país. Sin embargo, para algunos analistas estos

hechos fueron vistos como una actitud heredada de exclusión y defen-

sa de los intereses propios, que en algunos casos fueron adquiridos gra-

cias a las prácticas narco-paramilitares (Palomino, 2021). Bajo el falaz


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 55

argumento de defender derechos que como colombianos compartimos,

como el derecho a la circulación, muchos de los que hoy se consideran

gente de bien salieron a apoyar la acción de la fuerza pública, lo que llevó

a enfrenamientos tan lamentables como los ocurridos en Cali contra los

miembros de la guardia indígena para poner sólo un caso.

  
Cabe resaltar que en Colombia el calificativo de «gente de

bien» sigue generando un sinnúmero de controversias. Porque pa-

rece referirse sólo a aquellos colombianos perteneciente a la clase

media alta, dejando de lado a aquellos colombianos de a pie que

con su esfuerzo y tesón también aportan al país sin que por ello

tengan que emplear el calificativo como un atributo que los resalte

como mejor con respecto a otro ser humano. (Caballero, 2018)

  
Contrario a esta idea de «gente de bien» que algunos compa-

triotas se endilgan sólo en virtud de su posición social, económi-

ca, política, etc, también encontramos la opinión creciente de que

las acciones de las personas y no sus privilegios, son las que refle-

jan el valor e integridad de sus principios. Porque éstos últimos,

se miden por el grado de comportamiento ético y deliberativo que

permite reconocer que las acciones orientadas al bien colectivo

generan más satisfacción personal que aquellas acciones que se

fundan en el interés personal. Pues, indirectamente se produce un

bien en nosotros cuando contribuimos al bien común o para ser

más precisos al bien de otras personas. (El Tiempo, 1993).

  
Lo cierto es que Colombia oscila entre la definición y/o prac-

tica parcializada de este calificativo y la conciencia de que se des-

monte del imaginario colectivo dicha práctica desdeñosa e indebi-

da que no aporta a generar cohesión social, pero que si contribuye

a estereotipos que impiden el diálogo social.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 56

  
Por tanto, la sesgada definición del calificativo “gente de bien”

más que aportar a la convivencia ciudadana en cierto grado ha

contribuido a afianzar la exclusión, estigmatización y polarización;

al punto que se tienda a considerar que dicho calificativo no sea

más que otro modo de justificar la desigualdad social en nuestro

país y, en algunos casos, el uso de la violencia por parte de quienes

se arrogan para sí mismo el derecho de actuar o juzgar por cuenta

propia (Velázquez, 2021).

  
Por otra parte, si bien es cierto que estos ciudadanos salie-

ron también amparados bajo el legítimo uso de la protesta social,

sus reclamaciones por la libre circulación de las demás personas

y sectores económicos, desconoció al tiempo los motivos de las

marchas y los derechos fundamentales que también se reclaman

como negados. Lo cierto es que los disparos contra manifestantes

que se movilizaban por parte de algunos ciudadanos de bien, dejó

claro el acertado motivo por el que la red social Twitter eliminó

el tweet del expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez. Recor-

demos que la razón para la eliminación del tweet fue que dicho

pronunciamiento incitaba a la violencia. Pues, tal publicación de-

cía: «Apoyemos el derecho de soldados y policías de utilizar sus

armas para defender su integridad y para defender a las perso-

nas y bienes de la acción criminal del terrorismo vandálico». (El

Tiempo, 2021).

  
Sin embargo, pese a la sensata cautela de la red social al borrar

dicho contenido, lo que muchos consideraron como una orden di-

recta lamentablemente se llevó a cabo incrementando los hechos

de violencia no sólo de la policía, sino de civiles que salieron a dis-

parar a la calle contra los manifestantes sin que la fuerza policial


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 57

tomara cartas en el asunto, a pesar de encontrarse a unos metros

de distancias de los hechos. (El tiempo, mayo 2021). Por fortuna,

los videos y las transmisiones en vivo que se hicieron por algunas

redes sociales pudieron constatar y desmentir en algunos casos

ciertas afirmaciones de que muchos de los videos que se publica-

ban en las redes podrían ser falsos.

  
Por otro lado, en líneas anteriores poníamos énfasis a la forma

como la reproducción del relato del enemigo interno ha permitido

que se señale y se justifique la acción violenta hacia quienes son

identificados de tal forma. De este modo, el relato del enemigo in-

terno opera bajo un lenguaje de separación y exclusión que inci-

ta a las personas a actuar de forma anticipatoria y por los medios

que sea ante la inminencia de una posible amenaza a su seguridad

individual o colectiva. Por ende, el trino del exmandatario presen-

ta la característica del relato de reproducir el enemigo interno de-

bido a su alto grado de lenguaje cerrado.

El lenguaje cerrado no demuestra ni explica: comunica decisio-

nes, fallos, órdenes. Cuando define, la definición se convierte en

«separación de lo bueno y lo malo»; establece lo que es correcto y

lo equivocado sin permitir dudas, y un valor como justificación de

otro. Se mueve por medio de tautologías, pero las tautologías son

«frases» terriblemente efectivas. Expresan el juicio de una «for-

ma prejuzgada»; pronuncian condenas. (Marcuse, 1993. P131).


  
Lo anterior, muestra como el lenguaje cerrado es un instru-

mento de control que permite en las personas una redefinición del

pensamiento mismo en su función y contenido. Dicha redefinición

opera bajo órdenes sugestivas, que no son directas pero que tie-

nen como propósito generar en las personas la sensación de obli-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 58

gación a comportarse de un modo determinado por considerarse

parte de un hecho o sector social relevante para su existencia y se-

guridad. De este modo extrapolando el análisis que hace Marcu-

se al lenguaje, podemos decir que el trino anteriormente señalado

además de ser una orden sugestiva emplea al tiempo la estrategia

discursiva de vincular el interés particular con el general: esta es-

trategia consiste en generar comportamiento de apoyo y manifes-

tación ante una situación específica por medio de expresiones que

sugieren a las demás personas la inmediata reacción ante aquello

que otro juzga que se debe actuar. (Marcuse, 1993).

  
Por consiguiente, la caracterización del “terrorismo vandálico”,

como forma operacional del lenguaje cerrado generó en el público

receptor de dicha expresión la sensación y emociones de vulnerabili-

dad, extrañeza y desconfianza hacia cualquiera que sea objeto de tal

señalamiento. (Bauman & Donskis, 2015. P. 134) sostienen que


La desconfianza hacia los extraños y la tendencia a estereoti-

parlos como bombas de tiempo listas para explotar, crece en

intensidad a partir de su propia lógica e impulso, sin necesi-

tar pruebas adicionales de su conveniencia ni estímulos extra

ante actos hostiles del adversario seleccionado (en lugar de

ello, ellos mismos producen profusamente esos estímulos y

pruebas). En definitiva, el efecto principal de la obsesión por

la seguridad es el rápido crecimiento del estado anímico de

la inseguridad, con su cortejo de miedo, ansiedad, hostilidad

agresión y un debilitamiento o silenciamiento de los impulsos

morales. (Pp.133-134).

  
Esto fue pesimamente lo que ocurrió al señalar de terroris-

mo vandálico los hechos de violencia ocurridos en algunas de


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 59

las manifestaciones durante el paro nacional. Cada persona

que marchaba fue catalogada como una bomba de tiempo que

era necesario contener por cualquier tipo de medio posible con

tal de garantizar la seguridad de quienes no salieron a mar-

char. Sin embargo, las consecuencias de tal lenguaje sugesti-

vo terminan siendo, por un lado, desagradables y deshonrosas

para quienes ejecutan las ordenes que viene implícitas tras di-

cho señalamiento, mientras que, por otro lado, seguirán sien-

do desastrosas, e imborrables para quienes las padecen, aún

en el recuerdo, en el mejor caso de que no hayan sido asesina-

dos. Piénsese en los muchos jóvenes que perdieron el ojo como

producto de la fuerza desmedida del ESMAD, en las mujeres

abusadas sexualmente, sin mencionar el dolor que muchos co-

lombianos observamos de las familias de quienes resultaron

asesinados, dentro de los cuales se destaca la muerte del estu-

diante Lucas Villa, que significó el robo de la alegría, no sólo

de sus amigos, sino de aquellos que junto a él marcharon para

aportar a la construcción de un país más equitativo y justo.


3. Un balance inconcluso.

  
Después de analizar de forma paralela circunstancias que

marcaron el pasado de Colombia y que influyen, sino de forma

indiscutible, al menos si de forma indirecta, sobre los actua-

les sucesos que estamos viviendo, a escasos meses de un nue-

vo ejercicio electoral, crucial para el país y las apuestas de paz

que aún siguen vivas, pero en un margen de incertidumbre. No

sobra decir, que el análisis de la actualidad que goza la estra-

tegia del enemigo interno, sólo nos permite llegar a un balance

y no a conclusiones. Balance que por un lado, se espera aporte


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 60

la discusión en el buen sentido académico, y por el otro, pue-

da seguir creciendo en el entendimiento de otros tratamientos

que por cuestiones de delimitación no pudieron ser abordados.

Pues, es un hecho innegable que la compresión del conflicto ar-

mado tiene muchas aristas interpretativas y quizás haya nuevos

escenarios que permitan ampliar o corregir algunas de las ideas

desarrolladas hasta entonces.

  
De esta manera, el balance que podemos aportar, aunque

pueda que resulte obvio para otros, es que todavía en Colombia

se vive el delirio de que toda manifestación orientada a denun-

ciar situaciones de injusticia social y reivindicación de los de-

rechos de comunidades socialmente vulnerables y excluidas, es

interpretada como una manifestación o intento por implantar

el comunismo. Incluso acciones tan cotidianas como el ser so-

lidarios con aquellos que evaluamos que lo son con nosotros o

que aportan con sus acciones a la consecución de ciertas metas

de las cuales participamos, también terminan siendo tergiver-

sadas como actitudes comunistas. El hecho más notable de esto

lo pudimos ver a través de los medios de comunicación con la

denuncia hecha por Pablo Matiz, en la que relata su indigna-

ción hacia la cofundadora de la Feria BURO María Alejandra

Silva por negarle la posibilidad de compartir su porción de piz-

za con un compañero de logística con quien había estado traba-

jando arduamente (El espectador, 2021). Sin embargo, aunque

este altercado haya sido un desafortunado malentendido de Pa-

blo Matiz como lo afirma la respuesta que hizo pública también

la feria, el sinsabor que nos deja episodios como éstos es que

en Colombia se han naturalizado expresiones y formas de com-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 61

portamiento que pueden caer en el faso reconocimiento de las

personas y los hechos o, lo que es peor, en el no reconocimien-

to de ambos. Por ello, la reacción en Twitter de Mario Muñoz,

integrante de la Banda doctor Krapula, de que «Compartir pi-

zza no es comunismo, ¡ojo con eso Colombia!» (Muñoz, 2021),

resulta ser un llamado a la cordura y a la evaluación ética de

nuestras acciones que es menester hacer como colombianos, si

en verdad queremos aportar a que en el país se rompan las bre-

chas de desigualdad social.

  
Porque si no evaluamos más allá, de que la solidaridad no

está asociada únicamente a las acciones que podemos hacer

para que se consigan sumas de dinero por medio de teletones

y demás eventos, tal vez perdamos la oportunidad de crecer

como seres humanos a parir de esas pequeñas acciones que nos

definen, no por el tipo de publicación y viralización que puedan

alcanzar en las redes sociales, sino porque en el fondo sabemos

que es necesario y correcto hacerlo sin importa el grado de gra-

titud que podamos recibir o no.

  
La no evaluación ética de nuestras acciones puede provocar

hechos de indignación, de resentimiento social y político que

si se radicalizan pueden desencadenar acciones violentas indi-

viduales y colectivas difíciles de imaginar. Con la reproducción

del enemigo interno en Colombia transitamos desde hace mu-

cho tiempo sobre terrenos frágiles que pueden llevarnos a per-

petuar comportamientos aporófobos que nos vuelvan insensi-

bles hacia el dolor o la tragedia de los otros. Recordemos que

Cortina (2011) sostiene que la aporofobia es una de las realida-

des sociales de nuestras sociedades actuales.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 62

La razón es simple, descubrirla no precisa grandes especula-

ciones. En sociedades, como las nuestras, organizadas en tor-

no a la idea de contrato en cualquiera de las esferas sociales,

el pobre, el verdaderamente diferente en cada una de ellas es el

que no tiene nada interesante que ofrecer a cambio y, por tan-

to, no tiene capacidad real de contratar (Cortina, 2011p. 139).


  
La razón que nos presenta esta pensadora permite pensar

que si entre las personas no es posible detener el desarro-

llo de comportamientos aporófobos, al menos, si tenemos la

corresponsabilidad ética y social de frenar los más que po-

damos dicho desarrollo. Hay que tener presente que Colom-

bia aún tiene un alto número de población vulnerable que no

cuenta con posibilidades de contratar y, que por tanto, pue-

den terminar sufriendo las consecuencias de los comporta-

mientos anteriormente señalados. Para poner un ejemplo,

dentro de ese margen de vulnerabilidad están los desplaza-

dos víctimas de la violencia armada y recientemente las per-

sonas que han sido afectadas en medio de la pandemia, ya

sea con la pérdida del empleo o, en el peor de los casos de

sus familiares. Hechos sin los que puede pensarse un bienes-

tar al menos inmediato. O por desobedecer la orden de que-

darse en casa y haber salido a manifestarse en pro de que

surjan condiciones sociales mejores para sí y conciudadanos.

  
Podría decirse también que el logro más grande de la repro-

ducción del enemigo interno en Colombia es hacer que las perso-

nas experimenten una constante sensación de incertidumbre ante

sus opiniones políticas, sociales o incluso en sus prácticas éticas.

En otras palabras, se ha logrado en la gran mayoría de compa-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 63

triotas, limitar por no decir anular la conciencia de que como se-

res humanos somos sujetos ético-políticos-sociales que pueden y

deben aportar a la transformación de las condiciones de nuestras

propias circunstancias por medio de la comunicación dialógica de

nuestras ideas. Puede parecer un contrasentido afirmar lo ante-

rior al tiempo que se ha mencionado la relevancia que ha tenido la

protesta social en estos últimos meses. Pero no lo es. Porque pre-

cisamente la apatía política, social y hasta ética, de un gran núme-

ro de compatriotas han permitido que se elija a la misma clase de

gobernantes clientelistas y corruptos que después salen a criticar

cuando ven que las cosas volvieron a salir mal, justificando con

ello su indiferencia y poca decisión de cambiar las cosas al menos

desde las acciones propias.

  
Por eso, podemos afirmar que aún y con mayor razón, en

medio de los relatos que se enfrentan sobre el paro nacional, la

gente no tiene la intención de hablar de política y mucho me-

nos en época electorales, porque es una época donde se des-

nudan las intenciones, salen a flote los prejuicios heredados e

incluso se puede perder la compostura arduamente trabajada

en los círculos sociales. Quizás para algunos esta sea una de las

razones para no hablar de política. Otra sea el miedo a perder

amistades que se consideran valiosas o necesarias para mante-

ner un buen clima de convivencia comunitaria, laboral, etc. O

tal vez la tradicional excusa de que se está cansado de la polí-

tica porque se considera que esta no lleva a ningún lado, pese

a que esta actitud sea la que sostenga las condiciones sociales

que producen tal descontento. Conjuntamente, a todas estas

razones se encuentra el hecho de que las redes sociales se han


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 64

convertido en un amplio escenario de juzgamiento y descredito

cuya implicación social para las personas puede conllevar cir-

cunstancias nefastas como el suicidio, la perdida laboral o, la

amenaza contra su vida; por parte de otros. De todos modos,

son circunstancias que afectan el comportamiento normal de

cualquier persona y generan angustia para sí mismas y aquellas

que hacen parte de su entorno social más cercano.

  
Cuáles sean las razones para desatender la realidad nacio-

nal en materia electoral, no deja de llamar la atención de que esta

idea, de que nos va mejor cuando no hablamos de política, sobre

todo en épocas electorales, revele el hecho del miedo ampliamente

construido en el tiempo por las mismas esferas dominantes de la

política tradicional. Puede afirmarse que este miedo ha sido am-

pliamente administrado para compeler a todos los sectores, unos

más que otros, incluyendo a la academia misma. Empero, estos

hechos implican también la posibilidad de seguir aportando des-

de los diferentes ámbitos a que cada vez sea menos fuerte la rea-

lidad de apatía descrita anteriormente. Finalizando la década del

50 del siglo XX, Isaiah Berlin cuestionaba el hecho de que los aca-

démicos, en especial los filósofos, se encuentren inmersos en una

realidad alterna a los acontecimientos cruciales que se desenvuel-

ven en el momento histórico que a cada uno le corresponde vivir.

Isaiah Berlin consideraba este hecho como peligroso


Peligroso, porque cuando las ideas son descuidadas por los

que debieran preocuparse de ellas —es decir, por lo que han

sido educados para pensar críticamente sobre ideas—, éstas

adquieren a veces un carácter incontrolado y un poder irre-

sistible sobre multitudes de seres humanos que pueden ha-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 65

cerse demasiado violentos para ser afectados por la crítica

de la razón. (Berlin, (sf). P.1).

  
El temor ante los fanatismos de las ideas políticas y sociales,

como de aquellos que las posicionan no debe verse como un es-

cenario que coacciona, sino como la posibilidad de ejercicio del

pensamiento crítico que es necesario hacer de esos conceptos que

intentan legitimarse como los únicos válidos. Si no fuese así la si-

tuación en el país fuera más agobiante. El llamado de Isaiah Ber-

lin resulta necesario mantenerlo en nuestra realidad colombiana,

para de este modo, honrar el esfuerzo de otros analistas que han

transitado por el mismo camino de atreverse a pensar su reali-

dad, y que nos han legado parte de la memoria histórica de nues-

tro país. Afortunadamente, pese todas las realidades anterior-

mente descritas que permiten percibir la actualidad del enemigo

interno como elemento que deslegitima, también ha cobrado fuer-

za, la conciencia que el apoyo o manifestación en favor de las lu-

chas y movimiento sociales, por el contrario, constituye no sólo

un derecho constitucional, sino un baluarte democrático que debe

sostenerse para que el país no sucumba a los intereses totalita-

rios de ciertos sectores políticos y sociales. Esto genera un alivio

y permite conservar la esperanza de que el aporte individual y co-

lectivo permita generar mejores escenarios para las futuras gene-

raciones de colombianas y colombianos.


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Participación política en las FARC-EP y FARC:

Una táctica discursiva de clase, bajo la tutoría del poder

2. Aspectos historiográficos de la participación política en

Colombia

  
Entrado el siglo XIX es el filósofo pensador Marx quien determi-

na parte de la agenda político económica del mundo. Es en esta épo-

ca histórica que la Crítica a la economía política y la teoría del valor

trabajo son los constructos teóricos que determinan América latina

los ideales de las luchas de clases. Por esta razón, es necesario iniciar

haciendo referencia al impacto que tiene la filosofía de Marx en la

realidad colombiana a partir del año de 1964.


En primera instancia, el pensamiento marxista deviene del
concepto de praxis. Ésta es la categoría central de la filosofía

marxista y está aunada a la política en su sentido de acción,

transformación o participación. Es la praxis el concepto “bisa-

gra” que tiene como función ser el herraje articulador entre los

sistemas contemplados por Marx en su sistema, a saber: his-

toria, hombre y sociedad: Por <filosofía de la praxis> enten-

demos el marxismo que hace de la praxis su categoría central

como gozne en el que se articulan sus aspectos fundamenta-

les y eje en torno al cual giran su concepción del hombre, de la

historia y la sociedad, así como su método y su teoría del cono-

cimiento.” (Sánchez, 2018, p.47).

  
Analizar el concepto central de la teoría marxista, implica, re-

conocer el lugar que esta tiene en un proceso práctico; claro está,

desde la mirada del materialismo histórico. Es, por tanto, el es-

tadio donde se registra al proyecto de conocimiento y sus causas,


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 76

como procesos emancipatorios. Así mismo, otro de los factores

determinantes en el sistema marxista es la categoría de crítica.

Marx entiende a esta como la acción de juzgar o analizar con un

componente diferenciador, aquí nuevamente viene la praxis a

converger y de esto se obtiene como resultado.

Esta crítica presupone, pues, cierta relación con la realidad

presente que exige ser transformada. Se trata, por tanto, de

una relación en la que esa realidad es problematizada o nega-

da. Así, pues, aunque la crítica marxista tiene por base la expli-

cación de los males sociales del capitalismo, fustiga estos ma-

les y condena el sistema –la realidad económica y social– en

que se dan. (Sánchez, 2018, p.53).


  
Hasta esta instancia, se desarrolla una breve panorámica de dos

categorías que abanderarían la participación en política de las FARC

EP, en el marco del conflicto en el que se hace necesario tener pre-

sente las nociones de: praxis y crítica como motores de la acción.

Práxis; porque desde la perspectiva materialista de la historia es di-

cha categoría la que da unidad a la actividad teórica y de dicho modo

se causa la historia y crítica; como análisis del fenómeno socioeconó-

mico del orden social, relaciones entre individuos y vida individual

determinada por el modo de producción capitalista.

  
Ahora, adentrándonos desde la historiografía en la participa-

ción política de las FARC, es pertinente hacer algunas precisiones.

Cuando se aborda el tema del marxismo en América Latina, esta-

mos obligados a determinar que existe en el continente multiplici-

dad de corrientes que adoptan el apelativo de marxistas, indepen-

dientemente de los postulados o principios que rigieron o rigen

sus grupos. Entonces ¿Cuál es el pensamiento marxista que llega a


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 77

América latina? Aunque los paradigmas construidos por Marx es-

tán situados en Europa y algunos países de Asia, es la guerra fría

la que causa que se extienda a Latinoamérica:

(…) aunque este continente apenas si ha sido objeto de la aten-

ción de Marx. Entre los escasos textos de Marx y Engels sobre

América Latina está el artículo de Engels de 1847 con motivo

de la guerra de conquista que los Estados Unidos libran contra

México. (…) Tenemos también el artículo de Marx sobre Bolí-

var, en el que acumula los epítetos más negativos contra el Li-

bertador. (Sánchez, 2018, p. 116 - 117).

  
Marx, enfoca sus paradigmas filosóficos y económicos al

análisis de fenómenos tales como: el sistema mundial domina-

do por el pensamiento económico eurocéntrico expandido por

el mundo a partir del siglo XVI, los efectos de la colonización

británica en la India, las causas que trae consigo la domina-

ción del capitalismo inglés y la revolución industrial frente a la

explotación y sufrimiento de las sociedades sometidas, por úl-

timo, el estudio de la experiencia histórica del desarrollo des-

igual del sistema económico denominado capitalismo.

  
Aunque las referencias del pensamiento de Marx sean acerca

de Europa: Irlanda, la comuna rural rusa, las comunas de París y

las dinámicas económicas de Londres, América latina es receptá-

culo de la filosofía marxista. El primer trasplante de este sistema

surge como: «(…) el que llega de Europa a través de núcleos de

trabajadores europeos inmigrados y trasplantado miméticamente,

como había sucedido con otras ideologías políticas europeas como

la del liberalismo.» (Sánchez, 2018, p. 120). De esta manera, la gé-

nesis del pensamiento marxista estrechamente relacionado con la


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 78

acción política se da en tierras del sur del continente. No es de ex-

trañar que el flujo migratorio proveniente de Europa hubiese sido

alto para finales del siglo XIX, configurándose colonias alemanas,

italianas, francesas en el sur de Brasil, Argentina y Chile. «El so-

cialismo marxista nace orgánicamente con la fundación del Par-

tido Socialista Argentino, en 1895, que es también el año en que

se publica en Madrid la primera traducción al español de El Capi-

tal». (Sánchez, 2018, p. 121).

  
En consecuencia, durante la segunda década del siglo XX el in-

flujo de los sucesos históricos acaecidos en Europa, ahora en Ru-

sia con la revolución de octubre o bolchevique de 1917 agudiza la

recepción del pensamiento Marxista en América Latina, bajo la

premisa de la misión y estrategia universal, conforme a algunos

postulados del constructo teórico del pensamiento de Marx. Por

otro lado se conforma en el año de 1919 la (IC) Internacional co-

munista, institución que tenía por objetivo combatir o hacer cesar

el sistema capitalista y una vez diezmado este sistema la instau-

ración de la república del proletariado. «La Internacional Comu-

nista se proponía transformar revolucionariamente la sociedad de

cada país como parte de un proyecto común de revolución mun-

dial.» (Sánchez, 2018, p. 123).

¿Qué papel ocupa América latina en la agenda de la

Internacional comunista?

  
Ya abordado el trasplante teórico y político que sufrió el mar-

xismo en América Latina, es fundamental para la presente inves-

tigación desarrollar las estrategias más relevantes que la Interna-

cional Comunista implementó en el continente.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 79

(…) el lugar de América Latina en el marxismo de la Tercera

Internacional. En sus primeros diez años de existencia domina

cierta indiferencia ante los problemas latinoamericanos. Sólo

en el VI Congreso, en 1928, les dedica un informe especial. En

él se subraya el carácter semicolonial de los países de Améri-

ca Latina, se establece una relación directa entre industriali-

zación y colonización y se condena el nacionalismo como una

ideología cultivada por el imperialismo. Aunque se reconoce

la debilidad del proletariado y de la burguesía nacionales, así

como el peso de los campesinos en la lucha, se considera que el

proletariado se ve empujado por ellos a ser la vanguardia.

(Sánchez, 2018, p. 124 - 125).

  
Es posible deducir de las características formuladas por la Inter-

nacional comunista en su primer informe sobre América latina dos

posibilidades. Primero, que puede existir un sesgo y desconocimiento

de los procesos sociales y económicos desarrollados en este continen-

te o segundo, que el análisis de la Internacional comunista no pue-

da ser objetivo porque está mediado bajo el influjo del criterio euro-

céntrico. Puede que esta segunda opción sea considerada con mayor

asidero, pues, en el posterior desarrollo en los años treinta grandes

pensadores e impulsores del pensamiento marxista en el continente

postularon una relectura, tal es el caso de Mariátegui en Perú, formu-

lando una depuración del marxismo europeo.

  
En la llegada del pensamiento marxista a América Latina se

ve decisivo el arribo de estos postulados a Cuba. Es la Revolución

cubana (1953 - 1959): «(…) con la revolución se afirmaba el mar-

xismo que no separa al socialismo de sus raíces democráticas y

nacionales (la ideología y la práctica combativa de Martí), pero a


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 80

la vez se negaba el que permanecía ciego ante el elemento nacio-

nal.» (Sánchez, 2018, p. 132 - 133). En otros países del continen-

te se concibe la aspiración a seguir mediante el uso de las armas.

Emerge y se extiende por cada una de las regiones del continente

múltiples y extensos movimientos guerrilleros, denominados así,

en tanto que operan en primera medida en el sector rural y pos-

terior desarrollo y fortalecimiento ideológico y militar trasladan

su accionar a las ciudades. Este tipo de movimientos se inspira

en algunos principios de interpretación de la Revolución cubana,

que se centra en una glorificación de la voluntad revolucionaria.

Ejemplo: Ejército Guerrillero del Pueblo en Argentina, Guerrilla

de Ñancahuazú en Bolivia; liderada por el mismo Ernesto Gueva-

ra, Movimiento de izquierda revolucionaria en Chile, Frente Fa-

rabundo Martí para la liberación nacional del Salvador, en Nica-

ragua Frente Sandinista de liberación Nacional, Movimiento de

izquierda revolucionario en Perú y Movimiento de Liberación Na-

cional-Tupamaros en Uruguay, entre los más relevantes.

  
En Colombia, en 1964 data la fundación de las FARC EP una

de las tantas guerrillas que adoptó los elementos marxistas y algu-

nos principios liberales que representaban las luchas campesinas.

Luego de años de desigualdad política y económica agudizada con

la constitución política de 1886 y con la firma del concordato un

año después con la iglesia católica por parte del gobierno presidi-

do por Rafael Núñez, se generan en la sociedad colombiana unas

fuertes tensiones debido a los privilegios otorgados a la iglesia en

ámbitos de educación y economía, lo que generó brechas notorias

entre los campesinos y élites conservadoras. Estos hechos, pueden

ser considerados en Colombia como la primera disposición a las gue-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 81

rrillas liberales o socialistas. Es la tensión social el factor más marca-

do que impera en Colombia en la primera mitad del siglo XX.


«A diferencia de las guerras civiles del siglo XIX, motivadas por

las discrepancias ideológicas entre las élites, los conflictos de

los años veinte fueron de carácter social. (…) se hacía cada vez

más visible el creciente abismo que separaba a los más ricos de

los más pobres. En ese contexto se dio el estallido social. Por

una parte, las luchas agrarias llevaron al campesino y al colono

a enfrentarse a los latifundistas en torno a la propiedad de la

tierra y al control de la mano de obra.» (Arias, 2011, p. 30).

  
Los sectores sociales marginados en Colombia, no estaban en

disposición de ocupar el espacio que les mostraban las autoridades

conformadas por élites conservadoras o liberales tradicionales, éstas

que se oponían a la mirada y organización clerical, pero fomentaban

el sistema económico que beneficiaba a terratenientes. Así las cosas,

gran parte de la población campesina encontró un mejor amparo en

la naciente izquierda. Las promesas, entre ellas, la dictadura del pro-

letariado que consiste en el gobierno de los más numerosos, en el

caso de Colombia de los campesinos y obreros y el modo de produc-

ción comunista que se desarrolla en cabeza del proletariado organiza-

do y bajo la perspectiva de la clase obrera industrial, además, embe-

llecidas por la retórica, les resultaban más atractivas que las cruzadas

de infamia o de misericordia promovidas por los sectores tradiciona-

les (élites conservadoras y liberales).

  
Llama la atención que el naciente «socialismo» visualizara al

campesinado en estos inicios de siglo. Sin embargo, se observa que

el discurso en cierta medida es la antítesis de lo que se promulgaba

incluso por este nuevo «defensor» de la siguiente manera:


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 82

Pero las soluciones socialistas no estaban del todo exentas del

paternalismo ni del moralismo que caracterizaba el discurso

de las élites. Al igual que los grandes diarios del bipartidismo y

del clero, la prensa de izquierda no cesaba de retratar al obrero

como un ser débil, propenso al alcoholismo, en muchas ocasio-

nes carente de voluntad propia y de una conciencia clara acer-

ca de lo que le convenía, lo que justificaba el papel autoritario

de la dirigencia. (Arias, 2011, p. 34).


  
En el ámbito intelectual, es Gaitán quien realiza el primer aná-

lisis del socialismo en Colombia en 1926, donde se vislumbró que

las tensiones sociales no se generaban por la propaganda de secto-

res sociales contra las élites del país, sino porque en verdad el fe-

nómeno de pobreza se vivía en un gran porcentaje de la población,

las situaciones de los trabajadores eran deplorables, asunto que se

seguía agudizando y en posteriores años reflejaría el tratamiento

dado por el gobierno nacional:


«Por consiguiente, cuando estalló la huelga de las bananeras,

a finales de 1928, las circunstancias eran muy desfavorables

para los trabajadores. Pocos meses antes, el Congreso había

aprobado una serie de medidas de “orden social” destinadas

a extinguir las asociaciones “bolcheviques o comunistas o las

que pretendan propagar ideas encaminadas a suprimir o debi-

litar el sentimiento y la noción de patria” o a difundir “el des-

precio en contra de la religión católica”». (Arias, 2011, p. 38).

  
No existe duda alguna que en la sociedad colombiana existía

polarización y que la búsqueda del progreso tomó el rumbo de las

luchas de clases que había determinado filosóficamente Marx y las

escuelas que surgen alrededor de su pensamiento. Sin embargo,


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 83

en Colombia estas luchas venían de antaño en tanto que existieron

procesos emancipatorios que combatieron por ideales republica-

nos de igualdad desde el siglo XVI y logrando consolidar dicha lu-

cha en inicios del siglo XIX. Parece que la historia fuera cíclica, y

estas luchas ahora regresan en bandos: anticlericales y devotos o

élites y vulgo en el siglo XX.

  
Ya con la crisis de 1929 , podría concluirse que inicia el perio-
1

do de decadencia de la élite conservadora, a causa de la crisis eco-

nómica mundial que tiene eco en el continente y en el país, que se

vio perjudicado con la caída del precio del café, que produjo una

depresión económica. Con estos fenómenos acaecidos, la población

se ampara en el ideal de cambio prometido por el partido liberal que

logra arrebatar por primera vez el poder al partido conservador.

«El fin de la hegemonía conservadora se debió, en primer lugar,

a las divisiones internas del partido. Pero también a su incapaci-

dad para responder a los nuevos desafíos que habían surgido en

los años anteriores, así como a la crisis del año 1929. El triunfo

liberal, por esas mismas razones, había suscitado grandes expec-

tativas de cambio. Las reformas que llevaron a cabo los cuatro go-

biernos liberales que se sucedieron durante los dieciséis años que

estuvieron en el poder (1930-1946), buscaban responder a los an-

helos del electorado.» (Arias, 2011, p. 57).


  
El resultado de dicho cambio consistió en que los gobiernos libe-

rales se mostraron particularmente tímidos en cuestión relevantes y

en las cuales se había hecho promesas en tiempos de campañas elec-

Conocida como la Gran depresión o crisis de 1929, fue la crisis económica más aguda del siglo XX
causada por la caída de la bolsa de valores de Nueva York que generó descenso en el comercio inter-
nacional, afectando a Colombia particularmente en su desempeño financiero con la caída del precio
del café, la baja inversión en infraestructura y el gasto público en general, crecimiento de la deuda
externa, bajas exportaciones de las materias primas producidas y aumento de impuestos de aduanas,
entre otros factores que agudizaron la situación socioeconómica.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 84

torales como son la reforma agraria y de las relaciones Estado-Iglesia,

dos puntos que muchos esperaban que fueran objeto de importantes re-

planteamientos, en tanto serían factores que reducirían privilegios y bre-

chas en educación, salud y justicia entre clases sociales.

  
Estas inconformidades y la incapacidad de gobiernos liberales y con-

servadores por replantear el problema social, conllevaron a una gue-

rra civil en el siglo XX en Colombia. Por su parte, el asesinato de Jorge

Eliecer Gaitán fue el detonante del inconformismo popular que estuvo

latente desde la constitución de 1886 lo cual agudizó las brechas de cla-

ses sociales y la prioridad a élites protegiendo a «amos» y dejando más

expuestos y vulnerables a la gran base de la sociedad, configurándolos

como «esclavos», quienes ya agotados de promesas de cambio y guiados

por el populismo del caudillo vieron frustradas sus ilusiones de reformas

realmente sociales con el asesinato de quien denunciaba los abusos de

las élites liberales y conservadoras. Cabe aclarar que:


«Los enfrentamientos armados no comenzaron con el gobier-

no conservador de 1946. La lucha burocrática, alimentada por

los apetitos que suscitaba una maquinaria estatal más rica y más

grande, venía de los años treinta; los hostigamientos contra la po-

blación rural, dirigidos en particular contra los campesinos libe-

rales, habían afectado a los conservadores en los años anteriores;

la polarización generada por las discrepancias ideológicas estaba

presente desde los comienzos de la Revolución en Marcha. Todos

estos factores contribuyeron a enardecer los ánimos y generaron

episodios violentos durante la República Liberal. Pero también

es cierto que, a partir de la llegada de los conservadores en 1946,

estos factores se exacerbaron y los enfrentamientos alcanzaron

unas dimensiones espeluznantes.» (Arias, 2011, p. 88).


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 85

  
Por otra parte, surge el periodo denominado «violencia» en

donde los individuos de la población civil se referían a él como un

fantasma que estaba presente y generaba muerte, tal como se pre-

senta en el relato bíblico:


A la medianoche dijo dios: Saldré por en medio de Egipto, y morirá

todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Fa-

raón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que

está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. (Éxodo 11:4-6).

  
En Colombia pareciera que dios se personificó cumpliendo la pro-

mesa hecha a Moisés, pero olvidando pasar por las casas de la élite (el

faraón), ya que, se borró de la historia a los protagonistas de la «tal vio-

lencia», pues, no existía una figura, un sujeto, un partido o una ideología

que encarnara al verdugo y al arremeter contra los más desfavorecidos o

pobres. «De los 200.000 homicidios que aproximadamente ocurrieron

durante la Violencia, la mayor parte de ellos tuvieron lugar en esta etapa,

sobre todo, en los gobiernos conservadores.» (Arias, 2011, p. 91).

  
Surge en medio de este contexto a finales de la década de los cin-

cuenta, las guerrillas liberales, entre muchas las Fuerzas Armadas

Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo FARC EP, pidien-

do participación política, en donde es fundamental reconocer el pro-

ceso de transformación cultural. Por ende, es necesario que la lectura

bajo la teoría crítica permita objetividad y pluralidad en rememorar y

reseñar el conflicto armado:


(…) las víctimas y los victimarios se confunden en el conflicto arma-

do que ha vivido Colombia desde estos años, debido a que no solo las

guerrillas han sido las causantes de las víctimas, sino también el Es-

tado, los paramilitares y el narcotráfico. Así que hay relatos que no se

han contado desde los activistas de grupos armados como el M-19,


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 86

la Unión Patriótica (UP) y otras guerrillas que firmaron procesos de

paz frustrados gracias al exterminio, la desaparición y la tortura de

sus miembros durante esos procesos.” (Cuellar. 2021. p. 298).


  
Cabe mencionar, que dentro del proceso de democratización pau-

latina que se desarrollaba a partir de los procesos de independencia,

se destaca el impacto que América Latina sufrió por ser un continen-

te periférico y con deficiencias educativas y económicas de la Guerra

fría con la victoria de los aliados una vez finalizada la Segunda Guerra

Mundial. Es fundamental resaltaren este punto el retroceso demo-

crático-social en la región, sobre todo en Colombia, frente a las diná-

micas y matices que se presentaron:


La ruptura de la Gran Alianza después de 1945 y el anuncio de la

Doctrina Truman en marzo de 1947 condujeron a una rápida ilega-


lización y marginación de las fuerzas comunistas en el continente.

La secuencia del proceso de ilegalización de los partidos comunistas

—mayo de 1947 Brasil, abril de 1948 Chile, julio de 1948 Costa Rica,

1953 Colombia y Cuba—, la purga de elementos comunistas de los

movimientos sindicales y la exclusión de su participación en los go-

biernos nacionales a lo largo del mismo periodo muestran la rapidez

y la intensidad de la polarización política puesta en marcha por el co-

mienzo del conflicto bipolar. (Pettina, 2018. p.38).

  
Además, en Colombia inicia con el gobierno conservador de Ma-

riano Ospina Pérez el uso agresivo de la fuerza pública (policía y mi-

litares) en contra de los militantes liberales y comunistas con la fina-

lidad de controlar ideológicamente a cada uno de los individuos en

todos los rincones de la sociedad colombiana, entre tanto en el ám-

bito internacional, los Estados Unidos de Norte América y la Unión

Soviética se enfrentaban tras escena, cada uno desenvolviendo una


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 87

política exterior y una clara intromisión en los asuntos internos de

los países denominados para el momento de tercer mundo. Se llega a

la conclusión, luego del estallido social que uno de los hechos en los

cuales se promulgó más la violencia en el país y que es un claro ejem-

plo de la intromisión de las dos potencias es la muerte del candidato

liberal Jorge Eliécer Gaitán, luego de años de pugna entre los parti-

dos liberales y conservadores:

«Luego de acusaciones mutuas por la muerte de Gaitán, ambos

partidos (liberal y conservador) encuentran una versión común

y señalan como causante del magnicidio a un enemigo externo

de la Patria, el “comunismo internacional”, sintonizándose con el

discurso regional, promovido por la diplomacia de Estados Uni-

dos.» (Trejos R. 2015. 26).


  
Colombia, realiza entonces con dicho gesto, al igual que un gran

número de naciones en América Latina una alineación anticomunis-

ta, conformando la alianza occidental, que se venía gestando con la

estructuración del sistema interamericano, que tenía como antece-

dente la Conferencia Interamericana de Chapultepec en 1945, en la

que se fundamentaron las bases de la unidad militar panamericana

bajo la perspectiva de los Estados Unidos de Norte América. Además,

en 1947 se concretaba en Río de Janeiro el Tratado Interamericano

de Asistencia Recíproca (TIAR). Por último, como sucesos impor-

tantes en esta génesis se celebra la IX Conferencia Panamericana, en

abril de 1948 en Bogotá, convocada para crear la Organización de Es-

tados Americanos (OEA), institucionalizando en la región la visión

panamericana a la cabeza de los Estados Unidos de Norte América.

  
Esta alineación política con los Estados Unidos de Norte América,

y la espera de contraprestaciones económicas por parte de la poten-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 88

cia, facilitaron versiones promovidas por los partidos tradicionales

(Conservador y liberalismo) de que el asesinato del candidato liberal

popular había sido promovido por el comunismo.


Este contexto de alineamiento político con los Estados Unidos

facilitó la versión promovida por las élites políticas colombianas

de que el asesinato de Gaitán habría sido obra del comunismo,

lo que llevó al gobierno del conservador Mariano Ospina Pérez

a romper relaciones diplomáticas con la Unión Soviética el 13 de

abril de 1948. El presidente Ospina, en declaraciones publica-

das en el Semanario Avante, citadas por Cepeda y Pardo (1989.

P.333), manifestó: «el comunismo se aprovechó de este dramá-

tico instante de la vida nacional para dar el golpe de gracia a la

Conferencia Panamericana, lo que equivalía a un ataque mortal a

la política de solidaridad del continente» (Trejos, R. 2015. p. 27).

  
Llegada la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla entre

1953 y 1957 en una nación que vivió la violencia aguda en secto-

res rurales, donde en 1948 se vivía por primera vez en las grandes

ciudades con el Bogotazo, a su vez que la toma del poder como la

única posibilidad de barrera ante el avance incontenible de la vio-

lencia en campos y ciudades, se da el golpe de Estado encabezado

por el general Gustavo Rojas Pinilla. Una de las tareas centrales

del nuevo Gobierno sería buscar el desarme y la desmovilización

de todos los grupos armados causada por la determinación de una

amnistía general, del cual las élites conservadoras y liberales no se

opusieron a la propuesta del arbitraje militar. Es importante re-

saltar aquí que dicha junta militar continuó con la política anti co-

munista: «el brigadier general Gustavo Berrío, quien ejercía como

ministro de Guerra, afirmaba ante la opinión pública nacional que


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 89

“el comunismo extranjero o nacional debe saber que en las Fuer-

zas Armadas tiene a su más poderoso y tenaz enemigo.» (Trejos,

R. 2015. p.33).

  
Ya en los años 1958 al 1974, el periodo denominado por la his-

toriografía colombiana como el frente nacional, que en realidad

cierra la participación de partidos alternativos y que fomenta la

insurgencia en Colombia, en tanto, el Partido Comunista Colom-

biano (PCC), conformado y reconocido legalmente como partido

político por el sistema democrático, no podía, por marco legal ac-

ceder a cargos públicos, llegando a contravía y exclusión de terce-

ras fuerzas políticas. A esta instauración del manejo nacional debe

sumarse en el ámbito doméstico la política bélica como instru-

mento pacificador y «neutral»:


Lo que el presidente Lleras buscaba era mantener a los milita-

res neutrales frente a los partidos tradicionales y evitar la re-

petición de un golpe de Estado. De esta manera, desde 1958

hasta 1990 la doctrina Lleras fue el único lineamiento político

global en materia militar. De este modo se marcó un largo pe-

riodo de autonomía militar frente al poder civil. Este vacío en

la conducción política de las acciones militares fue suplido por

un improvisado diseño de políticas castrenses que señalaban

el papel de las Fuerzas Armadas en la sociedad, papel marcado

por la conversión de la protesta social en un asunto de orden

público, cuyo tratamiento era exclusivo de las Fuerzas Arma-

das. (Trejos, R. 2015. p.35).

  
La subordinación de los partidos políticos tradicionales de Co-

lombia a la política exterior planteada por los Estados Unidos de

Norte América frente a los temas políticos a la agenda económica


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 90

y el anticomunismo, se constituyeron en rasgos invariables de la

política interior de Colombia hasta finales de la década del sesen-

ta. Además, debe estar presente en la reflexión relacionada con

participación política en Colombia sobre la consolidación de la re-

volución cubana, que generó en Colombia y la región una política

de Washington de «fomentos» y programas económicos que desa-

rrollan reformas sociales, disminuyendo así la propagación del co-

munismo en el país.
Colombia fue uno de los grandes beneficiarios de la Alianza para

el Progreso. (…) Según Mitchell, cita- do por Cepeda y Pardo

(1989), entre 1962 y 1973 Colombia recibió ayudas financieras

por parte de los Estados Unidos por un valor de 1.203.300 mi-

llones de dólares. El tratamiento privilegiado para con Colombia

se evidenció con la visita del presidente Kennedy a Bogotá en di-

ciembre de 1961. (Trejos, R. 2015. p.37).

  
En consecuencia, lo mencionado, desembocó en una acción

anticomunista por parte de los gobiernos colombianos en todos

los planos: Económico, social, político, educativo, salud y justi-

cia; lo cual conllevó a una determinación nacional de comercio y

pragmatismo atacando la ideología comunista y protestante en el

ámbito religioso.

  
Dichas características se mantienen en Colombia práctica-

mente hasta 1991 con la constituyente, donde «La administra-

ción del presidente Gaviria inicia con el fin de la guerra fría

como telón de fondo. Este nuevo escenario internacional abre

posibilidades de acercamiento entre Estados históricamente le-

janos en sus relaciones diplomáticas». (Trejos R. 2015. p 49).


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 91

1. Un Análisis Del Concepto De Participación Política.

  
La revisión de lo descriptivo no hace únicamente alusión al

concepto, sino que también nos centramos desde las categorías pro-

pias de la filosofía política contemporánea, como lo son: la otredad ,

la diferencia, la inclusión, participación ciudadana, lo cual procedere-

mos a analizar a continuación.

  
El análisis del concepto de participación política o su aproxima-

ción dentro del discurso de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revo-

lucionarias de Colombia) y ahora Comunes está articulado con su

praxis sistémica, así mismo como la imbricación de varios elementos

que constituyen sus dinámicas, empezando desde la lucha armada

a través del aparato militar, su organización interna como partido y

su estructuración orgánica. En ese sentido, a través de esta investi-

gación se intenta a través del análisis la posibilidad de la reconfigu-

ración del tejido social y la promoción de la cultura de la paz en don-

de es necesario reflexionar sobre algunos elementos que articulan el

modus operandi al interior de la guerrilla de las FARC – EP, que se

articulan con las luchas y movimientos sociales independientes. Por

tal razón, la unidad entre el ideario fariano y las dinámicas sociales

permitieron una articulación política:

  
Es así, que el movimiento armado encontró en el descontento so-

cial una unidad estratégica expresada en «luchas sociales, en los cen-

tros urbanos, paros, huelgas, protestas, radicalización sindical y estu-

diantil, reclamos por servicios públicos, etc.» (Beltrán, p.88). Todo lo

anterior les permite penetrar las estructuras organizativas urbanas.

  
Sin embargo, también es importante tener presente dentro del

análisis crítico que fundamentamos bajo la lupa del quehacer filosó-

fico, auscultar varios puntos de la propuesta de participación política


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 92

las FARC-EP que coadyuvan la reflexión basados en las teorías actua-

les de la filosofía. Por ejemplo, con los datos obtenidos desde distin-

tas fuentes es menester realizar inicialmente un análisis del discurso,

dado a la propuesta de las FARC-EP que involucra varios aspectos:


El uso de la violencia, trasgrediendo el orden jurídico constituido,

al considerarlo instrumento de clase, es igualmente un elemento

discursivo de un actor político desde el marxismo como son las

FARC-EP, que se reivindica así misma y su partido como expre-

sión de clase de sectores sociales oprimidos por el actual estado.

(Toloza, 2009, pág. 55).

  
Observamos entonces, que en sus inicios y todas las discusio-

nes que ha tenido a lugar, la propuesta ha sido la confrontación

directa al Estado. Lo anterior se asocia a lo que Van Dijk consi-

dera la forma discursiva de incluir aquellos aspectos que involu-

cran a un amplio sector de la sociedad colombiana, generando así

un reconocimiento de alternativa política «las ideologías influyen

también en el conocimiento específico y en las creencias de los in-

dividuos usuarios del lenguaje. Estas cogniciones personales re-

presentadas en modelos mentales de acontecimientos y situacio-

nes concretos (incluyendo situaciones comunicativas), controlan a

su vez al discurso» (1994, p.18).

  
Con base a lo anterior, podemos afirmar que la FARC - EP fue-

ron una organización político-militar que desarrolló un programa

de manera autónoma e independiente, pero a la vez articula su

proyecto al sentir de la ciudadanía y otros sectores sociales orga-

nizados que recogen las inconformidades frente al Estado colom-

biano. En ese sentido, el concepto de participación política imbri-

ca tanto a su misma definición como a las formas y propuestas de


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 93

hacerla realidad. Es decir, al trabajo de masas, la táctica política y mi-

litar, la inclusión, unidad de fuerzas, toma del poder, entre otros.


Un aspecto crucial en el análisis de las FARC-EP lo constituye el

estudio de su acción militar, tanto en lo organizativo, es decir en

la organización de sus estructuras de combate, como de sus plan-

teamientos territoriales. Solo en tanto que se entienda la dinámi-

ca militar del movimiento articulada a sus planteamientos polí-

ticos se puede develar sus dinámicas de expansión, copamiento

territorial y proyección política. (Beltrán, 2009, pág. 75).

  
Se observa claramente que existe una articulación entre polí-

tica y el aparato militar como forma de confrontación. Pero, ¿con

base a tal afirmación, hasta qué punto su proyecto es incluyete?

En el sentido que involucra o tiene en cuenta el sentir de una po-

blación de alguna manera a proteger. Cabe anotar que, para el

análisis del concepto de participación política se requiere de las

condiciones de emergencia (genealogía) en la que surgen los dis-

cursos, además de las discontinuidades y asimetrías en cada pro-

ceso histórico y constitutivo de la organización, así como las trans-

formaciones tácticas y estratégicas dentro del discurso político.

Es decir, no se puede dejar de lado el cómo confluyen sistemáti-

camente varios elementos del movimiento insurgente que como

señalamos incluye la táctica militar, el uso de la violencia como

estrategia de confrontación y las bases de fundamentación teórica

sustentadas en el marxismo-leninismo junto a la articulación con

el Partido Comunista Colombiano.


El uso de la violencia, trasgrediendo el orden jurídico consti-

tuido, al considerarlo instrumento de clase, es igualmente un

elemento discursivo de un actor político desde el marxismo


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 94

como son las FARC, que se reivindica así misma y su partido

como expresión de clase de sectores sociales oprimidos por el

actual estado. (Toloza, 2009, pág. 55).

  
Como observamos, el sustento teórico que fundamenta la pra-

xis política de las FARC – EP es el marxismo – leninismo , ade-


2

más de otras derivaciones de la filosofía social, como la idea de re-

lación amigo-enemigo del filósofo alemán Schemitt. Es a partir de

allí, de donde se encuentra justificada la violencia como formas de

lucha para llegar al poder, lo cual es el objetivo de la organización

política-militar.

  
En suma, el marxismo sustenta la base ideológica de la FARC,

no sólo por ser una de las escuelas del pensamiento social contem-

poráneo, sino que, también se fundamenta en la lucha de clases,

eliminación de la propiedad privada y el comunismo como siste-

ma económico. En ese sentido para abstraer el concepto de parti-

cipación política se hace necesario auscultar los discursos implíci-

tos y prácticas de la organización en cuanto a la lucha frontal con

el Estado colombiano, además frente a la defensa de la inclusión

y oportunidades para la mayor parte de la población, así como la

toma del poder por la vía armada.


El discurso de nuestro actor político, las FARC-EP es incisivo

en su enunciación y su praxis, en la identificación de su ene-

mistad política con el Estado colombiano, con sus estructuras

económicas y sociales como la oligarquía, latifundio, biparti-

dismo y el imperialismo, al tiempo que alinea como amigos a

los diversos sectores subalternos, especialmente al campesi-


El marxismo-leninismo es un sistema político, social, económico, consolidado a inicios del siglo XX
que articula las bases teóricas del filósofo Karl Marx y el pensador ruso Lenin. Dentro de esta articu-
lación ideológica se promueve al comunismo como sistema económico que elimine la propiedad pri-
vada y la opresión dentro de las relaciones sociales existentes, características que se exacerban den-
tro del sistema económico imperante, es decir el capitalismo.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 95

nado pequeño, medio sin tierra, bajo los conceptos genéricos

pero politizados de patria y pueblo. (Toloza, 2009, pág. 60).


  
Como habíamos mencionado, el horizonte político de las FARC

–EP tienen un fundamento filosófico que articula su praxis y ac-

cionar en la sociedad:

La FARC se constituyen como actor político desde la mirada de

Carl Schmitt, en la medida en que engendra y desarrolla en el

marco de la distinción amigo-enemigo. Las FARC discursiva y

prácticamente han construido amigos y enemigos para el logro

de su objetivo político. (Toloza, 2009, pág. 60).


  
Por otra parte, es menester poner en evidencia que las FARC –

EP encuentran un apoyo en la lucha social general, como también

en la organización estructural a través del Partido Comunista Co-

lombiano a pesar de algunas diferencias marcadas que resaltamos

a continuación:
«El partido comunista clandestino colombiano no comparte la

guerra con la FARC-EP, pero si ayuda en su edificación polí-

tica». (Beltrán, 2009, pág. 81). Sin embargo, al interior de las

FARC se da una organización similar entre las denominadas

células y escuadras basadas en el centralismo democrático. «Al

interior del propio movimiento armado existe una forma leni-

nista de actuación.» (Beltrán, 2009, pág. 84).

  
Además de lo mencionado, la FARC –EP como organización

político-militar cuenta con plena autonomía en sus estructuras y

formas de actuar. Solo con el Partico Comunista Colombiano PCC

comparten los elementos ideológicos de la lucha de clases:

Las FARC-EP son una organización político-militar, que define su

accionar como ejército revolucionario concentrado en unidades


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 96

militares. En el orden político responde tanto a orientaciones po-

lítico – estratégicas con la toma del poder, emanadas en un prin-

cipio en su relación con el PCC, pero últimamente de su propio

análisis y discusión interna como movimiento autónomo y sepa-

rado del Partido, de hecho, sin relación orgánica alguna con di-

cha organización política-legal. (Beltrán, 2009, pág. 86).

  
Sin embargo, a pesar de la propuesta, ¿hasta qué punto el dis-

curso puede quedar dentro de la omnipotencia del poder que so-

brepasa toda realidad e interés de una sociedad más justa?

  
Dicho interrogante nos asalta dado a que Michel Foucault es cla-

ro en afirmar que «el poder no es una institución, y no es una estruc-

tura, no es cierta potencia de a que algunos estarían dotados: es el

nombre que se le presta a una situación estratégica compleja en una

sociedad dada» (p. 87). Entonces cómo el discurso de participación

política de las FARC-EP queda por fuera de las relaciones de poder y

no convertirse en una estratagema más de su mecanismo. Es allí que

desde el análisis que proponemos en cada uno de los aspectos resal-

tados por el grupo guerrillero que, se promulga la reflexión sobre su

quehacer, dejando de lado cualquier matiz ideológico donde lo enfo-

camos desde la perspectiva crítica del quehacer filosófico como una

posibilidad de construir escenarios propicios de paz, desde la recon-

ciliación, asimismo como la deconstrucción de lo que carece de senti-

do en medio de una Colombia pos acuerdo.

  
Por todo lo anterior, podemos afirmar que en la parte orgánica de las

FARC se abren espacios internos de participación, en la cual a partir de

los principios leninistas de la organización, basados en lo que denominan

centralismo democrático se toman las decisiones por medio del debate y

discusión de los temas coyunturales, en espacios y agendas establecidas:


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 97

La conferencia Nacional es la máxima instancia de construcción

democrática y tiene el mismo carácter que el congreso del parti-

do, de orientación leninista, solo que, en el caso de las FARC-EP,

está orientado a la construcción del movimiento armado y no a la

estructura propiamente dicha, sin desconocer por supuesto que

es la jerarquía de orientación tanto militar como de discusión po-

lítico-ideológica” (Beltrán, 2009, pág. 84).


  
En ese sentido, desde nuestra perspectiva, aproximarnos al

concepto de participación política dentro del movimiento guerri-

llero nos obliga a involucrarnos en sus dinámicas internas y pro-

positivas, porque a pesar de ser un grupo que generó resistencias

y movimientos sociales amplios y organizados, su ideario princi-

pal de toma del poder, continúa siendo un objetivo por alcanzar

en articulación con otros sectores simpatizantes.

  
Es así, que para realizar el ejercicio de análisis descriptivo de

lo que se puede conceptualizar como participación política de las

FARC, asumiéndola como una praxis a su interior orgánico y tam-

bién como propuesta de transformación social a partir de la toma

del poder, nos ha permitido realizar un recorrido de algunos de

sus momentos más significativos del partido político-militar, pen-

sando siempre en esta unidad irreductible hasta la dejación defi-

nitiva de las armas. Más bien éstas representaron dentro de su es-

tructura el instrumento de lucha y de confrontación con el Estado.

  
Ahora bien, después de la firma del acuerdo en el 2016, las

FARC tienen la oportunidad de participación en el escenario pú-

blico de forma legal. Pero en todo su proceso de construcción y or-

ganización histórica, viven en medio de las dinámicas y propues-

tas orgánicas, además de las estrategias y alianzas mencionadas


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 98

en líneas precedentes, como lo son los plenos y las conferencias,

lugar donde se marcan las líneas y estrategias a seguir de acuerdo

a las circunstancias del momento. Es así que a partir de allí es de

donde hacemos el proceso de abstracción del concepto de interés

en este caso desde varios escenarios que se desarrollan y promue-

ven al interior del grupo armado, las cuales las categorizamos de

la siguiente manera:

1. Educación

  
La formación política de los miembros de la organización hace

parte de sus soportes ideológicos, además como espacio de conoci-

miento de las dinámicas que se rigen a su interior, las normas y esta-

tutos, estructura y modos de operación. Lo cual promueve los espa-

cios de discusión y debate estratégico para quienes de manera previa

organizan el material a impartir a nuevos miembros o como refuerzo

discursivo y teórico a los demás miembros del grupo:


En cada unidad militar existe un encomendado de educa-

ción. Este se encarga del adoctrinamiento político de las es-

tructuras del movimiento, tanto militares como organizati-

vas, en el área en el que hace presencia. El comisionado de

la educación es el responsable de la construcción ideológica

de los combatientes y militantes, de la explicación de los do-

cumentos internos, estatutos, normas internas de comando,

documentos ideológicos, comunicados de organización, y

del análisis de las situaciones concretas del momento. (Bel-

trán, 2009, pág. 78).

  
Allí, pese al objetivo central de la organización se promueve un

horizonte epistemológico que conlleva de alguna forma a afianzar

una postura cerrada frente al reconocimiento estructural e inte-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 99

gral que permita la construcción de país, es decir, ¿cómo dejar de

lado la ideología y los extremos como única forma de propuesta?

Si bien, como partido político existe un ideario concreto, también

es cierto que para la construcción de espacios democráticos las

posibilidades empiezan a limitarse y las diferencias entre partidos

políticos totalitarios no es evidente.

2. La Tierra

  
La lucha por la tierra no fue tanto un espacio de participación

política, más bien una justificación de la lucha armada. «La cues-

tión agraria se convierte en el fundamento de la agenda reivin-

dicativa y de la lucha política de las FARC, en sus orígenes y per-

manece como eje central de sus transformaciones en el tiempo»

(Caicedo, 2009, pág. 111).

  
Por otra parte, dentro de diversas guerras históricas en la bús-

queda de la participación en las decisiones del Estado, la vía de-

mocrática fue una alternativa, pero «la de acceder al poder con los

instrumentos que propone la constitución y las leyes, son los ca-

minos que lo guerrilleros discurren que le son cerrados debido ex-

plicita en las guerras mencionadas» (Caicedo, 2009, pág. 112).

  
Con la octava conferencia en 1993 las FARC proponen una refor-

ma agraria, en pro de la participación y oportunidad histórica de in-

clusión «la octava conferencia señala que lo que se trata ahora es de

combatir la política agraria de la oligarquía con la política agraria re-

volucionaria. Esto es, comenzar a hacer las veces de Estado en la for-

mulación de la política agraria del país» (Caicedo, 2009, pág. 118).

  
Por otra parte, el tema de la distribución de la tierra como pun-

to coyuntural de participación política, se vuelve a retomar en las

Negociaciones del Caguán en el 2001: «redistribución de los de-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 100

partamentos y los municipios acordes con la planificación y ejecu-

ción del proyecto revolucionario pensando en el nuevo que quiere

fundar las FARC, es decir sobre la base de la construcción de la

propuesta de la Nueva Colombia» (Caicedo, 2009, pág. 119).

  
Si bien, la FARC-EP buscaron un espacio de participación inicial-

mente como estrategia porque el objetivo fundamental era la toma

del poder, pero en ese mismo interés, cuáles serían las diferencias es-

tructurales e incluyentes fundamentales en su liderazgo de salvaguar-

dar a la Democracia como garantía de espacio para todos. Lo anterior

se sustenta con la afirmación de Villamizar (2020):


El proceso de diálogo y negociaciones era una cortina de humo

frente a un plan mayor, estratégico, para la toma del poder,

trazado en las VII Y VIII conferencias; las FARC-EP persistían

en el reconocimiento como fuerza beligerante y consideraban

que los avances en la Mesa de Diálogo y Negociaciones los lle-

varían a alcanzar ese estatus especial. (p. 682).

3. El diálogo

  
Desde la propuesta de reforma agraria en el 2001, el concepto

de participación política de las FARC asume una crítica al Estado

en tres aspectos: En el estudio de Caicedo (2009) el primero de

ellos tiene que ver en que el campesinado no es protagonista en

la formulación de la política pública agraria del país (…) se le han

cerrado las puertas para el diálogo. Por esto justifican las acciones

de hecho como forma de llamar la atención al Estado. Ligado a

esto, como segunda crítica, es que el Estado colombiano sigue go-

bernado a favor de los terratenientes. Como tercera que «al cam-

pesinado no le queda otro camino para posicionar en la escena

pública sus problemáticas que las acciones de hecho».


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 101

  
Como observamos la propuesta de diálogo desde la FARC, en

medio de la búsqueda democrática en la distribución de la tierra

se convierte en uno de los ejes centrales de confrontación política

con el Estado. Desde el cual se construyen y proponen todo tipo

de escenarios de participación. De acuerdo a Han es la esencia

de lo político: «hablar con el otro, la discusión, se convierte en la

esencia de lo político» (Han, 2016, p. 69).

4. Garantía

  
El fortalecimiento de los movimientos populares también

constituye un espacio importante de participación política en las

FARC. De acuerdo a Moreno:


«Las propuestas de la organización para este momento giran

alrededor de generar garantías a la oposición y a las minorías

para el desarrollo de sus propuestas, posibilitando la amplia-

ción y el mejoramiento de los escenarios de participación ciu-

dadana, propiciando cambios en el sistema electoral y un régi-

men de garantías políticas para los partidos y movimientos de

oposición.» (Moreno, 2009, pág. 130).

  
A pesar de tal afirmación, vale la pena analizar hasta qué punto

estos acuerdos terminan imposibilitando el desarrollo de la esen-

cia de lo político y más bien lo que se promueve es el cierre de su

esencia. “La unificación de los opuestos que caracteriza el estilo

comercial y político es una de las muchas formas en las que el dis-

curso y la comunicación se inmunizan contra la expresión de pro-

testa y la negación” (Marcuse, 1968, p. 120).

  
La participación política desde el escenario colombiano en me-

dio del conflicto interno queda reducida a disputas que dejan por

fuera al resto de la ciudadanía. Sin embargo, la guerrilla de las


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 102

FARC-EP tal como lo expresa Estrada tenían la intención de pro-

mover cambios estructurales incluyentes:

«El ejercicio de la política no es para nosotros una novedad. Las

motivaciones de nuestro alzamiento en armas siempre fueron

políticas. El accionar político-militar de nuestra guerrilla y de

nuestras milicias, el trabajo clandestino de nuestro Partido y de

nuestro Movimiento Bolivariano siempre estuvieron guiados por

propósitos políticos, a fin de organizar a nuestro pueblo para al-

canzar los cambios y las transformaciones estructurales que re-

claman las grandes mayorías.» (Estrada, 2019, pág. 33).


  
Observamos que es redundante la visión de las FARC-EP fren-

te al tema y se convirtió en uno de los puntos de mayor interés:

«gran parte de las problemáticas de la sociedad colombiana que

configuran la agenda económica, social y política de las FARC-

EP quedan consignadas en la Plataforma para un Gobierno de

Reconstrucción y Reconciliación Nacional que expide la Octava

Conferencia (1993) con la cual pretenden conformar un gobierno

nacional, pluralista, patriótico y democrático. Para las FARC este

modelo de gobierno solo puede ser alcanzado en la medida en que

se transforme simultáneamente el modelo económico.» (Moreno,

2009, pág. 164).

  
Planteando un balance frente al tema, podemos afirmar que

la situación actual del país en medio de la fuerte polarización, las

ideologías se han convertido en una fe ciega. Son pocas las posibili-

dades de consenso, de dialogo, de debates y de construir sociedad.

Más bien las distancias son cada vez más amplias de unos polos dog-

matizados y dispuestos a triunfos individuales, lo cual no impulsa a

un cambio sino a una reproducción modificada de lo mismo.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 103

  
La práctica del poder como dominio es inherente a la raciona-

lidad que se construye a partir de la organización y estructuración

política-social de una comunidad.

  
No obstante, se pensaría que dichas prácticas son el producto

de la constitución de los Estados Modernos; pero, desde tiempos

inmemoriales ya tenemos crónicas a través de distintas disciplinas

del saber sobre estos ejercicios políticos, que nos muestran que el

poder se impregna en la consciencia desde el mismo momento en

que se tiene acceso a él.

  
Todo escenario de discusión y de comunicación es un espacio

político. Sin embargo, el ciudadano común o de base, bajo la pre-

misa de que la praxis política es sinónimo –aparte de la reiterada

corrupción– un ejercicio de discusión, de crítica, de conflictividad

y de violencia, prefiere, ya sea por comodidad o tranquilad no par-

ticipar directamente de estos escenarios.

  
En medio de dicho contexto, consideramos que la política como

espacio social y encuentro con el otro, imbrica de suyo, tensiones,

conflictos, la crítica y cierto grado de violencia. Es así como el filóso-

fo surcoreano Byung-Chul Han, referenciando las ideas clásicas de

Schmitt frente al tema, afirma: «lo político no es reconciliación y me-

diación, sino ataque y sometimiento. La vida cobra “su tención espe-

cíficamente política” a partir de la “lucha real”, de esta posibilidad ex-

trema, es decir, de la violencia». (2016a, p. 71).

  
Sin embargo, el conflicto que se genera en el escenario po-

lítico no es en sí absoluto. También la política es un espacio de

mediación, comunicación y consenso, lo cual promueve el reco-

nocimiento del otro, sus límites y posibilidades, la praxis ética,

discursos de paz y la reconciliación, sobre todo cuando la Demo-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 104

cracia es la práctica más excelsa. Frente a esto Han considera

que, «parte esencial de la política son el derecho y la justicia. Fun-

cionan como mediación y se ocupan de que la vida en común sea

feliz, de la maximización del interés público» (p. 91).

  
Observamos, cómo la dinámica política, dialécticamente se di-

namiza entre el escenario de la violencia y en el consenso. El pri-

mero no obedece a la confrontación física, sino como espacio per-

manente de conflictos y tensiones que conllevan al sometimiento,

teniendo en cuenta las estructuras jerárquicas. Sin embargo, se

anota que estas prácticas obedecen más que todo a regímenes dic-

tatoriales, donde se ejerce la sujeción a través de instrumentos y

normas legales como tecnologías propias del poder. «Tanto la vio-

lencia como el poder son estrategias para neutralizar la inquietan-

te otredad, la sediciosa libertad del otro» (p. 103).

  
En los escenarios democráticos como segundo aspecto, tam-

bién la confrontación y el disenso constante son ineludibles e im-

portantes «en la vida política, así como en la privada, el conflicto

constituye el corazón normativo de la cultura democrática» (p.

59). Sin embargo, a pesar de ello no se genera el sometimiento,

más bien, se da apertura a la otredad, es decir a su reconocimien-

to; es un espacio comunicacional y discursivo «no es el consen-

so, sino el acuerdo basado en transigencias recíprocas lo que, en

cuanto equilibrio de poder, constituye el actuar político» (Han,

2016b, p.145). Es decir, a pesar de las diferencias y discusión, se

genera un espacio de tolerancia frente a la opinión del otro, esto

último es la base real de la política.

  
Pese a la satanización de la ciencia política, ésta sigue siendo

un ejercicio natural de la condición humana, cuya praxis es tam-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 105

bién inherente a todo ciudadano, en la que fluye la comunicación,

los argumentos, el conflicto y el consenso. Pero es evidente que,

en la actualidad la práctica política se ajusta a otras dinámicas so-

ciales derivadas de la ciencia económica, Han la llama la «socie-

dad de la transparencia», ésta coacciona las posibilidades de la

comunicación real, es decir, el disenso, todo ejercicio dialéctico,

negando así la otredad. «La política general de la transparencia

más bien consiste en hacer desaparecer al otro por completo bajo

la luz de lo idéntico. La transparencia solo se logra con la elimina-

ción del otro». (p. 2016a, 151).

  
«Tanto la violencia como el poder son estrategias para neu-

tralizar la inquietante otredad, la sediciosa libertad del otro» (p.

103). Es así, que dejan de ser ejercidos desde lo externo para inte-

riorizarse en el sujeto, para ser asumidos desde la misma concien-

cia. Es decir, son acontecimientos relacionales donde no pretende

eliminar completamente la otredad, más bien su ejercicio tiene

como objeto minimizarla.

  
Todos los mecanismos de reorganización social, elemento

esencial del posconflicto se convierten en discursos de poder. La

reparación de las víctimas vemos, por ejemplo, los casos en don-

de son amenazados por reclamar sus tierras, convirtiéndose la

“cura” en una situación más peligrosa que los efectos mismos de

la violencia. La justicia arrodillada a la mafia y corrupción, la ins-

titucionalidad dividida por quienes favorecen la paz por un lado y

por otro quienes ven como única forma de solucionar el conflicto

es mediante la guerra. En suma, desde la elite política teniendo

en cuenta lo que hemos dilucidado compartimos las reflexiones de

Esther Díaz quien acota que la parrhesía desde esta perspectiva


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 106

termina siendo «más que en el orden de la verdad es del orden de

la persuasión» (Díaz).

  
Por otro lado, en el caso de la guerrilla de la FARC – EP, a tra-

vés del discurso político proponen que los acuerdos con el Estado

darán paso a la consecución de la paz. Sin embargo, dentro de sus

metas específicas es ganar un espacio y reconocimiento político le-

gal, lo cual desde las reflexiones de Foucault se convierten en dis-

cursos de poder y dominación.

  
Dentro de su propuesta política el posconflicto significa tam-

bién una reestructuración social, una reorganización económica,

tarea que no es sencilla en la medida en que las fuerzas existentes

del poder no sólo nacional sino global no permiten dichos espa-

cios. Pero partiendo de los principios del parresiasta ¿hay una obli-

gación y deber social por parte de las FARC?. Su discurso resulta

antes que veraz persuasivo al igual que el del gobierno de turno,

pues hay una intencionalidad de llegar al poder político y por ende

al control social. Sin embargo, la dejación a las armas constitu-

ye para la mayoría de las personas el fin de la guerra, el Estado de

bienestar para la sociedad, pero dejan de lado elementos de fondo

que van unidos a la lucha que en sí es el poder, que en últimas es

el paso de un sistema de dominación a otro (Marcuse, 1994).


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 107

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UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 110

La educación como acción colectiva:

un recorrido histórico por el proyecto educativo

desde el ideario fariano.

Este capítulo es parte del ejercicio investigativo «Análisis de los

fundamentos discursivos de la guerrilla de las FARC-EP y ahora

partido político Comunes», del grupo de investigación Cibercultu-

ra y Territorio de la Escuela de Ciencias Sociales, Artes y Humani-

dades – ECSAH de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia

– UNAD. En este se describen algunas experiencias de educación

que la colectividad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de

Colombia, Ejército del Pueblo -FARC-EP-, hoy partido político

Comunes, ha atravesado en medio de sus diferentes contextos; es-

tas reflexiones se realizan como parte del fortalecimiento del te-

jido social y académico en diferentes escenarios de participación

propuestos por la UNAD, en su permanente aporte filosófico al

problema del conflicto y posconflicto en Colombia.


  
El presente documento se configura entonces como un reco-

rrido histórico por los procesos de educación que tuvieron lugar

en el seno de las FARC-EP como grupo guerrillero, no busca por

ende evaluar las propuestas sino generar un escenario de contexto

que desde la categoría educación devele los fundamentos discursi-

vos de la extinta guerrilla y ahora partido político.

  
El texto se compone de tres apartados que muestran las trans-

formaciones que se han dado en términos educativos para este

grupo. En primer lugar, hace una contextualización sobre el movi-

miento en armas, y su prioridad por hacer de los militantes, «re-

volucionarios profesionales» bajo un proyecto educativo; además,

describe algunas experiencias educativas que se dieron en medio


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 111

del conflicto armado por parte de las FARC-EP, el segundo apar-

tado, procura recoger la transformación al nuevo partido político

Comunes, relatado desde la formación. Por último, se plantean

estrategias para promover la educación para la paz y la reconcilia-

ción en diferentes espacios comunitarios, políticos, institucionales

y culturales.
1. Ideario, educación y práctica en las FARC-EP

  
Hablar de educación, es profundizar en elementos concep-

tuales desde diferentes intereses e interpretaciones, por lo cual,

el siguiente apartado busca describir, relatar y analizar la am-

plia experiencia formativa que se dio en la extinta guerrilla de las

-FARC-EP- entre 1950 y 2020.

  
Teniendo en cuenta el contexto, la educación debe verse como

emancipación que nace de un proceso de subjetivación, donde el

educando se empodera y asume su proceso formativo como un

ejercicio liberador y revolucionario, entendiendo la revolución

como cambio, transformación. Lo anterior indica que la educación

debe ser vista como un modo de pensar, que implica una demo-

cratización incluyente permitiendo la promoción de la identidad y

evitando la continuidad de métodos educativos tradicionales (Var-

gas, 2019, p. 3).

  
Es decir, que la educación parte de un ejercicio constante de

repensar las prácticas, para que sean acordes a las necesidades y

contextos en los que se requiere.

  
Para Goyeneche & Ramírez (2019):

La acción transformadora como proyecto político de una orga-

nización revolucionaria, debe estar acompañada de apuestas

que permitan elevar el nivel de conciencia, no una conciencia


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 112

de satisfacción por los alcances que llega a tener un proyecto

político, sino una conciencia plenamente dialéctica e histórica

que conlleva al entendimiento del porqué de las cosas, el cómo

existe una lucha para alcanzar conquistas, el porqué de un

proyecto estratégico, estas y otras necesidades son las que ha-

cen precisa la existencia de un proceso de formación en el que

se le apueste a elevar el nivel de conciencia y cualificación polí-

tica que no permitan los retrocesos en la organización. (p. 32).


  
Con base en las anteriores palabras, se puede mencionar que

toda organización guerrillera, en su interior, tiene la tarea de rea-

lizar o construir espacios de discusión y estudio para generar en

todos sus militantes valores, normas y prácticas para cumplir con

las responsabilidades que ella requiere; las FARC-EP, como orga-

nización construyó y constituyó diversas estrategias, herramien-

tas, metodologías y procesos educativos que se puede recoger en

lo que García (2020) llama el Proyecto Insurgente Educativo, que

se fue transformando con las necesidades que surgieron durante

más de cinco décadas de la estructura en armas. Que se pueden

evidenciar a lo largo de este escrito, reconociendo por un lado la

importancia de la educación para la organización plasmada en las

diversas conferencias que se realizaron durante el conflicto arma-

do, como en los estatutos.

  
Entonces, describir el sistema y experiencia educativa de las

FARC-EP requiere de un ejercicio contextual que demarca las ne-

cesidades formativas que del grupo guerrillero, con una revisión

bibliográfica que recoja las múltiples vivencias que se dieron en el

Proyecto Insurgente Educativo, señalando que el ámbito educati-

vo dentro de las FARC-EP se desarrolló básicamente a través de


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 113

tres componentes, como lo describe Lizarazo (2020), el primero,

de carácter «escolarizado», contempló la planeación y realización

de escuelas político – militares y especializadas en todas las esca-

las organizativas. El segundo, de carácter organizativo no escola-

rizado, estaba compuesto por, al menos, tres contextos de la vida

guerrillera que contemplaban una vocación pedagógica. Estos

eran la célula, la hora cultural diaria, y la hora cultural recreativa.

Finalmente, siguiendo lo formulado por Manuel Marulanda esta-

ba el componente cotidiano (p. 2258).

  
De acuerdo con su propia descripción del proceso de forma-

ción educativa, las FARC-EP como organización guerrillera, ba-

saba sus espacios de formación desde la colectividad primaria en-

tendiendo que:
es toda aquella que se forma a través de los valores farianos, en

la reafirmación de su versión histórica del surgimiento del con-

flicto armado en el país, como del aprendizaje colectivo de las

Normas, Reglamentos y Estatutos de la organización. (García,

2020, p. 141).

  
Por esta razón, se considera que, esta era una formación política

que pretendía generar cuadros políticos1 desde el marxismo-leninismo,

y la propuesta de una integración latinoamericana desde la postura de

Simón Bolívar. Es decir que, el proceso de educación y formación que

se originó en las FARC-EP, estuvo ligado permanentemente al proyec-

to político que se fue transformando como consecuencia de la realidad,

las dinámicas cotidianas de la guerra de guerrillas y las condiciones so-

ciales, políticas y económicas de coyuntura, todo esto durante cinco dé-

cadas de conflicto entre el Estado colombiano y este grupo guerrillero.


1 Personas que se destacan por su formación política o militar; fueron referentes para la comunidad
fariana por su compromiso ante las responsabilidades asignadas.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 114

  
Ahora bien, la preocupación de los mandos de la organización

se centraba en formar a los militantes de sus filas, vale la pena men-

cionar aquí que la gran mayoría de estos integrantes ingresaban con

bajos o nulos niveles de escolaridad, por razones como la poca pre-

sencia institucional, la falta de cobertura y la violencia que se daba

en estas regiones, como lo relata Gustavo Perea (2020), firmante del

Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de

una paz estable y duradera – Acuerdo Final:


No pude ir a la escuela porque éramos de una familia muy po-

bre, muy lejos del colegio y totalmente sin recursos, si tenían

para darnos el caldo, no tenían para darnos los cuadernos, mis

padres, éramos de una familia humilde campesina del Guavia-

re. (Perea, julio 17, 2020).

  
Lo anterior implicaba un reto, puesto que las necesidades edu-

cativas eran heterogéneas. Así pues, dentro de la organización se

destaca la generación de diferentes estrategias para que sus inte-

grantes pudieran acceder a espacios educativos, ya que este era un

deber para todos sus miembros, como se menciona en el literal D

del artículo 7 del Estatuto de las FARC-EP, en el que se señala de

manera imperativa «hacer esfuerzos permanentes por superarse

en los terrenos político, cultural y militar» (1993), definiendo así

la necesidad de capacitación para lograr escalar dentro de una or-

ganización jerárquica.

  
Lo anterior implicó entonces, que la formación fuera perma-

nente y que no estuviera centrada únicamente en lo académico

en sentido estricto, sino que implicaba lo axiológico y estratégico,

todo lo anterior, exigía un compromiso individual para generar

sentido de identidad como valor organizacional para el despliegue


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 115

de su práctica en lo político y lo militar, y tenía como objetivo fun-

damental generar competencias que permitieran a los combatien-

tes activos, ser capaces de hacer análisis globales y particulares de

la realidad que les permeaba, y de liderar procesos que surgían en

medio de la vida y necesidades diarias de la vida guerrillera.

  
La educación y la formación fueron pilares para la consoli-

dación del proyecto político y social de la historia de las FARC-

EP, debido a que significaron una de las premisas fundamentales

para el crecimiento de la organización en cuanto a lo cualitativo,

e implicó generar un ideario en común, cargado de significados

e interpretaciones de realidad que constituyen una identidad y

la construcción del tejido social, en medio de un conflicto bélico,

como se muestra en las conclusiones de la séptima y octava confe-

rencias donde se recalcaban:


La educación es un deber y un derecho de cada revolucionario,

que la debe tomar como tarea esencial de su formación como

combatiente. Como es de imperiosa necesidad elevar el ni-

vel político de cada guerrillero, es vital hacer conciencia en las

FARC-EP sobre la importancia del estudio individual. (FARC-

EP, 1982, p. 9).

  
Ahora bien, el proceso educativo y pedagógico de dicho grupo

se pudo enmarcar básicamente desde dos enfoques epistemológi-

cos, como las pedagogías críticas latinoamericanas y la educación

popular, pues, según Suárez (2021):


Pretende generar espacios de educación donde la relación in-

terpersonal logre generar una construcción de conocimiento

colectiva, esos espacios, se dan en contextos rurales y urbanos.

Se generan de círculos de cultura donde se desarrolla y expe-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 116

rimentan nuevos métodos, técnicas y metodologías, acordes a

las necesidades educativas de los educandos, que en este caso

eran adultos. (p. 78).

  
Por tal razón se hace necesaria una breve descripción sobre el

desarrollo histórico de las FARC-EP en cuanto a educación, mos-

trando que la organización impulsó un sistema educativo en si-

multáneo a su estructura organizativa y militar.

  
1.1 Antecedentes: influencia del Partido Comunista

Colombiano (1953-1966)

  
Es menester recordar que, la génesis de las FARC-EP tiene una

estrecha relación con el Partido Comunista Colombiano - PCC, ya

que tras la división del Partido Liberal (limpios y comunistas)2,

con entrega de armas en el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla por

parte de los limpios, trajo consigo que las autodefensas campesi-

nas de corte comunista, que sobre todo permanecían en el sur del

Tolima, dieran paso a la defensa de regiones campesinas, y a la

protección de la población de nuevos grupos paramilitares, expan-

diéndose a Riochiquito, Pato, Guayabero y en Marquetalia, pobla-

ciones ubicadas en la zona sur oriental del país.

  
El PCC cumplió un papel organizativo y formativo dentro de

los movimientos campesinos armados, tal como lo menciona Bel-

trán (2015):

Es a través de la constante labor ideológica que desarrollan

los comunistas en esta primera etapa de las FARC, que los

campesinos logran romper sus lealtades partidistas hacia las

dos colectividades tradicionales y orientar su resistencia a la


3. Tras la llegada de Gustavo Rojas Pinilla, a la presidencia de Colombia (1953-1957) se da la amnistía
nacional para las guerrillas liberales, en la que se puede destacar personajes como Guadalupe Salce-
do. Dentro de esta amnistía, ya existía una división entre liberales y personas en proceso de forma-
ción dentro del PCC. Por lo que se denominaron a los “limpios” como los liberales que se acogieron
a la amnistía nacional, y a los comunistas o “comunes” a las personas que decidieron retomar las ar-
mas desde una teoría política marxista-leninista.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 117

lucha contra el régimen político dominante. En este sentido,

el tránsito de algunos combatientes de la guerrilla liberal a las

filas comunistas, más allá de haber sido una decisión indivi-

dual, revela elementos culturales de afinidad electiva entre la

matriz comunista, y las experiencias y expectativas de un gru-

po de hombres y mujeres provenientes de comunidades rura-

les perseguidas por la violencia oficial. (p. 95).


  
Entonces, se dieron encuentros de formación, en su mayoría

políticos, a través del estudio de diferentes documentos como su

ideario, que determinaron el rumbo en términos ideológicos de la

conformación del grupo guerrillero y de «revolucionarios profe-

sionales» como lo asevera García (2020):

En este sentido, el papel educativo del Partido será esencial,


pues permitirá el desarrollo de un estudio juicioso de sus

principales tesis y planteamientos, así como de la divulgación

de su línea política en las masas, lo que hace que el Proyecto

Insurgente Educativo se convierta en una prioridad; en estas

zonas se van a crear escuelas propias con contenidos orienta-

dos al conocimiento de la filosofía marxista-leninista, lo que

permite que el campesinado logre asumir la tradición ideo-

lógica del Partido como propia, profundizando con ello en la

formación de dirigencias campesinas que fueron determinan-

tes para el desarrollo político-militar de las FARC. (p. 33).


  
En esta primera etapa de la organización, se hizo fundamen-

tal generar espacios formativos pertinentes a la lucha campesina

que emergen de la década de los cuarenta, con sentido comunal,

dejando atrás prácticas bipartidistas, por lo que las necesidades

educativas se basan en el marxismo-leninismo, en el trabajo co-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 118

lectivo, la organización de núcleos agrarios y el nivel de concien-

cia de los militantes.

  
Adicionalmente, el PCC3 cumplía con tareas de alfabetización y

lectoescritura, que se convertirían en el primer acercamiento for-

mativo para campesinos aportando de esta manera no solo a la

formación de los combatientes sino también a las comunidades

aledañas que sin duda se han visto afectadas por las brechas, que

en relación a educación rural agobian a Colombia desde sus ini-

cios como Estado Nación.

  
1.2 1964: La consolidación de las FARC-EP

  
En esta nueva etapa para la organización guerrillera, y tras la

llegada de las autodefensas campesinas a Riochiquito (Cauca),

se lleva a cabo la primera conferencia del Bloque Sur a finales de

1965, que «unifica la táctica de los destacamentos como una serie

de iniciativas hacia la creación de las actuales Fuerzas Armadas

Revolucionarias de Colombia» (Marulanda, 1973, p. 82). En di-

cha conferencia, se evidenció que el colectivo contaba con avances

militares y políticos, que se dan en medio de una guerra contra-

guerrilla, por lo que dicho hallazgo permitió la consolidación de

una sola dirección, y la constitución de un primer piloto de Estado

Mayor, y estructura militar móvil para el grupo armado naciente.

Manuel Marulanda Vélez, en el texto «Cuadernos de Campaña»

(1973) destaca el papel de la formación para la consolidación de

las FARC-EP de esta manera:


Los cuadros dirigentes de la guerrilla surgen del mismo me-

dio social que da su origen. Pero sobre estos, así como sobre

los miembros de ella, es necesario desarrollar un trabajo edu-

3. Partido Comunista Colombiano


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 118

cativo para forjarlos elevando su capacidad político-militar.

Las necesidades de la lucha guerrillera se hacen cada día ma-

yores, son superiores las exigencias de una acertada acción y

dirección y por ello se hace indispensable que el crecimiento

de la guerrilla se acompañe del mayor desarrollo político mi-

litar de sus integrantes. (p. 85).


  
Así pues, en medio de la fundación de lo que sería una de las

guerrillas más antiguas del mundo, la formación era necesaria

para la creación de cuadros dirigentes, por lo que, se generaron

espacios donde principalmente el aprendizaje se centraba tanto en

la estrategia militar, como en la política.

  
Como menciona García (2020):
la organización decanta una preocupación por la formación
de sus militantes, impartiendo una orientación a los agrupa-

mientos armados para que al interior de su estructura orgá-

nica funcionen escuelas de formación; allí se fijan planes de

acción en el campo militar y lo referente a propaganda polí-

tica, educación y organización, con el objetivo de que el mo-

vimiento perdurara como fuerza armada organizada; a partir

de este momento, las FARC asumen la formación de escuelas

de cuadros, siendo éstas las que cimentarían la construcción

del Proyecto Insurgente Educativo, logrando con ellas impar-

tir el conocimiento de la ciencia militar, política, económica y

social. (p. 40).

  
Así se puede identificar que, en las primeras conferencias rea-

lizadas, a nivel educativo, la preocupación se centró en conformar

un ejército de revolucionarios profesionales con múltiples compe-

tencias acordes a la consolidación de la guerrilla.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 120

Las conferencias guerrilleras: una ruta para la formación de

revolucionarios profesionales

  
Las conferencias guerrilleras como máxima instancia de demo-

cracia se realizaban con la finalidad de generar la ruta y dirección

ligada al plan estratégico de esta organización para la toma del po-

der. En ellas, se llegaba a múltiples acuerdos que debían ser adop-

tados por toda la militancia. Según las FARC- EP “todos los ma-

teriales aprobados por la Conferencia y Estado Mayor central son

de obligatorio cumplimiento para el conjunto de las FARC-EP”

(2007, p. 17).

  
Dentro de estas conferencias, se habla de un plano educativo,

con la necesidad de la formación político-militar de los comba-

tientes, para las múltiples necesidades que surgían dentro de la

vida guerrilla, para García (2020),

el Proyecto Insurgente Educativo garantizó dos elementos

que se hacían necesarios para la consolidación de la guerri-

llera, es decir, conformar escenarios formativos que le ense-

ñaran a los combatientes las razones políticas de tomar las

armas, y los fundamentos prácticos de utilizarlas para hacer

política; en este sentido, el Proyecto Insurgente Educativo

vislumbró en estos dos aspectos los puntos nucleares de su

estructura educativa, en el político, el cual contaba con los

componentes ideológicos marxistas-leninista y bolivarianos,

y en el militar, donde se aprendían las prácticas castrenses de

un ejército irregular, pero altamente disciplinado. (p. 40).


  
Adicionalmente, para las dos primeras conferencias, se planteó

una estrategia militar que debía estar acompañada de una política

de crecimiento, por lo que, era fundamental la creación de escue-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 121

las que tuvieran como objetivo la formación de estos nuevos in-

gresos, logrando que se brindaran herramientas que permitieran

argumentar la importancia y necesidad de un grupo guerrillero.

  
Para la tercera conferencia, realizada entre el 14 y 22 de abril

1969 en el río Guayabero, se constituye la primera Escuela Nacio-

nal de Formación Ideológica, con contenidos políticos, económicos,

sociales y militares para la lectura más completa de la realidad que

atravesaba el país para aquella época, al igual que «para el estudio

de la guerra preventiva y de la guerra del pueblo, porque, había que

crear el espacio para construir el futuro desenvolvimiento de los

cuadros y las nuevas áreas de lucha manteniendo las anteriores»,

(CEME, 2005, p. 2). Es así, como se hace de vital importancia un

sistema educativo que estuviera permanentemente relacionado con

el sistema político y militar que se venía construyendo.

  
Es en la sexta conferencia, en 1978, es cuando se decide forma-

lizar los espacios de formación para todos los integrantes, además

de la necesidad de capacitar a los mandos que estaban emergien-

do. Lizarazo (2020) a través de un rastreo de diferentes documen-

tos y entrevistas que realiza en el Bloque Caribe sobre educación,

menciona sobre la sexta conferencia que «de hecho, fue esa Con-

ferencia la que ordenó, como elemento clave para los temas edu-

cativos, crear una Cartilla Ideológica» (p. 2256).

  
La séptima conferencia realizada en mayo de 1982 fue sin duda

una de las que aportó mayores elementos a lo educativo, pues allí,

se determinaron conclusiones específicas para el proceso educati-

vo, institucionalizando o formalizando dichos espacios. Se partió

del objetivo de la «formación consciente de cuadros y combatien-

tes bajo los principios del marxismo-leninismo y de las orientacio-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 122

nes emanadas de la VII conferencia de las FARC-EP» (FARC-EP,

1982, p. 36); además, se crean y reglamentan tres actividades fun-

damentales para la formación de militantes; por un lado, la educa-

ción diaria y permanente, por lo que se crearon bibliotecas, el es-

tudio individual, la hora cultural y la alfabetización; segundo, los

cursos especiales, los cuales son el curso básico y el curso medio; y

por último, las escuelas nacionales sobre organización, propagan-

da y entrenamiento militar. (FARC-EP, 1982, p. 56), que se pue-

den señalar dentro de esta conferencia.

  
A partir de lo anterior, las actividades que se mencionan para

la séptima conferencia fueron centrales para el Proyecto Insur-

gente Educativo, ya que estas se estuvieron presentes hasta la fir-

ma del Acuerdo Final, por lo que fueron esenciales dentro de los

espacios formales, organizativos y cotidianos, haciendo un énfasis

en las experiencias de alfabetización que surgieron gracias a estas

conclusiones. En el marco de esta conferencia, se consolida la es-

cuela nacional de cuadros Hernando González Acosta esta:

va a ser el lugar donde parte del Secretariado y el Estado Mayor

Central de lo que José Cárdenas llama la generación de los revo-

lucionarios profesionales, se van a formar y son ellos quienes se

encargarán de innovar e interpretar desde otra perspectiva los

planteamientos de la organización. (García, 2020, p. 99).


  
Para la octava conferencia, al crear los primeros cinco frentes,

se constituyeron los responsables y comisiones para educación.

Lizarazo (2020) toma como referencia una de las conclusiones de

esta conferencia:

Es necesario desarrollar una campaña por la educación y la

elevación del nivel político, ideológico y cultural de todos los


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 123

combatientes farianos, entendiendo que la capacitación es un

proceso integral que está ligado al aprendizaje en cursos, en la

experiencia de la vida diaria, en la hora cultural, en el ejemplo,

en el estudio de los materiales, en el rescate y en el estudio de

nuestra historia como FARC y la de nuestra patria, y en el es-

tudio individual. (p. 2257).


  
Los plenos del Estado Mayor también señalaron orientaciones

frente al ámbito educativo, teniendo en cuenta que estos encuentros

tenían como responsabilidad «orientar las discusiones y los objeti-

vos tratados durante las conferencias nacionales guerrilleras; este es

el máximo organismo de dirección de la organización en los perio-

dos que van de Conferencia a Conferencia». (García, 2020, p. 42).

Experiencias de educación dentro de las FARC

  
Como se ha mencionado anteriormente, caracterizar las dife-

rentes experiencias que se dieron en las FARC-EP, es un ejercicio

minucioso que involucra, una revisión bibliográfica amplia y rigu-

rosa de la historia de la organización, al igual que identificar las

particulares de cada bloque frente a lo educativo.

  
Es en este estudio, se destacan experiencias provenientes del

Bloque Oriental comandante Jorge Briceño, pues, se han recogido

relatos, documentos y entrevistas en diferentes momentos, mos-

trando que, en la organización se dieron múltiples iniciativas, con

el fin de cumplir las conclusiones de las conferencias descritas an-

teriormente en cuanto a lo educativo.

  
En un primer momento, se resaltan los diversos cursos que se

realizaron, por medio de voces como la de Gustavo Perea (2020):

Cursos como tal, tengo cursos de inteligencia y contrainteli-

gencia, tengo de curso de economía política, tengo cursos de


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 124

filosofía, tengo cursos de artillería, porque soy artillero más

que todo, y mi experiencia fue de artillero toda mi vida, en ar-

mas de apoyo, pero de igual manera tuve varios cursos de ex-

plosivos del manejo y cuidado. De enfermería si no, porque en

realidad nunca me destaque en ese tema. Pero para ser militar

toca manejar el parte político, sino maneja el tema político, o

la parte teórica, no maneja la parte práctica. También el curso

básico cuando ingresé, al igual que alfabetización y el de com-

presión de lectura, ingresé analfabeta, no sabía nada, no cono-

cía nada. De estudio básico no tenía nivel académico cuando

ingresé.

Queda claro que, dentro de esta organización, no solo se rea-

lizaron cursos relacionados a lo político e ideológico, aunque

estas eran fundamentales, hay una variedad de cursos para el

desarrollo de la vida misma. Entre ellos se pueden destacar de

odontología, enfermería, explosivos, geopolítica, medicina, en-

tre otros (Perea, 17 de junio, 2020).

  
Esa forma de capacitación, dio como resultado la construcción

de una comunidad entendida, según Socarrás (2004, citado por

Padilla, 2019) «algo que va más allá de una localización geográ-

fica, es un conglomerado humano con un cierto sentido de perte-

nencia. Es, pues, historia común, intereses compartidos, realidad

espiritual y física, costumbres, hábitos, normas, símbolos, códi-

gos» (p. 2) o desde una visión latinoamericana como con «prac-

ticas económicas y culturales que encuentran sus raíces en los

pueblos» (Liceaga, 2013, p. 66) donde guerrilleros y guerrilleras,

cumplían con tareas específicas, y se desarrollaban su vida coti-

diana en medio de esta organización.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 125

  
Las FARC-EP, contaba con una organización y jerarquización,

como división del trabajo, en donde se podían encontrar e identi-

ficar educadores, médicos, enfermeros entre otros, que a partir de

lo teórico-práctico, lograron durante varias décadas cumplir con

el plan estratégico y las conclusiones del Estado Mayor Central.

  
En el relato de Gustavo Perea, se puede ver, cómo las FARC-EP

pasó a ser una escuela para los militantes. Según Lizarazo (2020):

se pudo hallar una gama de aprendizajes heterogénea que fue

organizada en los siguientes seis grupos: I) habilidades para la

confrontación bélica; II) habilidades para la vida (socioemo-

cionales, comunicativas, cognitivas); III) estructura moral; IV)

doctrina político-ideológica; V) reglamentación e historia de

FARC; y VI) conocimientos técnicos especializados. (p. 2267).


  
Los alcances del sistema educativo de las FARC-EP, son tan

amplios, que se puede afirmar que hay múltiples experiencias es-

trechamente ligadas al proyecto político de la organización. Estas

se pueden evidenciar a través de diferentes autores como Suárez

(2021), García (2020), Lizarazo (2020), Muñoz (2020), Cárde-

nas (2019), Goyeneche & Ramírez (2019), que luego de la firma del

Acuerdo Final, han querido mostrar y resaltar, los diferentes dis-

cursos que se dieron en la organización a este respecto.

  
Lo anterior pone de manifiesto entonces, cómo la organización no

solo fue una estructura político-militar reconocida por su experiencia

bélica y organizativa, sino que realizó un proceso educativo en el inte-

rior de sus filas durante más de cincuenta años de existencia. Es por lo

que se crearon diferentes cursos y escuelas, que como lo mencionaba

Perea (2020) en el relato anterior, crearon a profesionales revoluciona-

rios, conocedores de diversas temáticas tanto teóricas como prácticas.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 126

  
La experiencia de los militantes fue el punto de partida para la

construcción de los saberes farianos, o ethos fariano4 como lo de-

nomina Lizarazo (2020):


En síntesis, la historia, las normas, los valores y los principios or-

ganizativos leninistas se constituyeron en elementos pedagógi-

cos fundamentales de lo que se ha definido como el ethos fariano.

Este alude a un tipo específico de identidad colectiva. (p. 2266).

  
Desde el punto de vista filosófico, se puede ver que las FARC-

EP son el resultado de unas condiciones coyunturales de tipo so-

cial y político que se vivían en el país, que se fueron transformado

sistemáticamente con el propósito de tener una propuesta edu-

cativa y que esta tiene como sustrato gran parte de la historia del

grupo insurgente.

  
Teniendo en cuenta esto, se pretende especificar algunas de las

experiencias formativas dentro del Bloque Oriental Jorge Briceño,

a saber:

  
Alfabetización

  
Victoria Nariño (2020) firmante del Acuerdo Final, miembro

del Bloque Oriental y encargada de diferentes cursos de alfabeti-

zación y compresión de lectura dentro de la organización, muestra

su postura frente al analfabetismo, en regiones y territorios afec-

tados por el conflicto armado y la baja presencia estatal:


digamos desde la visión que nosotros teníamos, se valoraba mu-

cho el tema de los saberes sin necesidad de ir a la escuela, y más

bien nos enfocamos por eso en el tema de la compresión de lec-

tura, (…) para mí el analfabetismo no es si sabe leer o escribir,


4. El Ethos Fariano según Sergio Lizarazo (2020) «alude a un tipo específico de identidad colectiva
robusta la cual Jesús Santrich, en su última publicación titulada “ABC del genuino fariano”, intentó
plasmar en doce postulados que toda persona que se denomine como tal, debería representar y en-
carnar. El primero de ellos reza: “reconocer y enaltecer las raíces farianas de resistencia en sus di-
mensiones históricas, revolucionarias e insurgentes».
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 127

sino la capacidad que tiene para entender un tema o texto diga-

mos en la compresión. Si una persona independientemente que

tenga oportunidades o no de entrar a una escuela formal, tiene

una capacidad de entender una película, una lectura, en esa me-

dida tiene esa capacidad. O sea, más allá de descifrar el código,

nosotros comunicamos. (Nariño, 16 de junio, 2020).

  
Por eso, tanto la experiencia como el trabajo práctico que cada

militante poseía era primordial para la realización de cursos de al-

fabetización, al igual que la lectura de realidad y cotidianidad que

se vivía en la vida guerrilla; de allí se realizaron diferentes mate-

riales, herramientas, documentos y estrategias pedagógicas que

pretendían en primera medida reconocer los saberes de los mili-

tantes, para luego teorizar y fortalecerlos.

  
Para el año 2011, el Estado Mayor Central del Bloque Oriental

comandante Jorge Briceño -BCJB- impulsa espacios de aprendi-

zaje, que según el Comité de Educación se planteó:

Una organización revolucionaria con medio siglo de vida,

como son las FARC-EP, está obligada a plantearse la forma

de superar el obstáculo que representa para su desarrollo, es-

pecíficamente para su política de formación de cuadros, la

existencia del analfabetismo en sus filas y la baja escolaridad

de las guerrilleras y los guerrilleros (…). Dentro de los esfuer-

zos que venimos realizando de manera sistemática por elevar

nuestra formación cultural, ideológica, política y militar, el as-

pecto fundamental lo constituye el estudio individual, enten-

diendo que los cursos y escuelas juegan un papel importante,

pero es la autoformación, mediante el esfuerzo propio, la que

finalmente nos dará el contingente de cuadros que requiere


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 128

las FARC-EP en esta etapa del proceso revolucionario. (FARC-

EP, 2011, p. 21). Para esto, se diseñan propuestas de educación

  
como material pedagógico para el aprendizaje de la lecto-escri-

tura que lleguen a lograr que los alumnos a través de este pro-

ceso de aprendizaje demuestren que han aprendido a leer y a

escribir sus nombres y apellidos, leer con cierta fluidez, capaci-

dad de redactar oraciones, mensajes sencillos y hasta pequeños

documentos. (FARC-EP, 2011, p. 12).

  
Un claro ejemplo de ello, se puede ver en la cartilla «Alfa-

beticémonos: erradicar el analfabetismo es nuestra consigna»,

pues, para el año 2011, en el Bloque Oriental Comandante Jor-

ge Briceño de esta guerrilla, era menester generar espacios que

promovieran la lecto-escritura, ya que luego de la implemen-

tación del Plan Colombia en el año 2002, se dio la intensifica-

ción de la guerra, y llevó al ingreso de muchos de los guerrille-

ros y guerrilleras desde muy temprana edad, y en su mayoría

personas con niveles académicos bajos debido a la realidad

agraria y educación rural, que afrontaban departamentos

como el Meta y el Guaviare.

  
El Estado mayor Central del bloque oriental, puso como tarea la

realización de estos cursos para promover la formación permanente

de los guerrilleros. En este orden de ideas, se promovieron cursos de

alfabetización y comprensión de lectura, ligados a la realidad que vi-

vía la guerrilla, y teniendo como experiencias modelos educativos en-

marcados en la pedagogía crítica y la educación popular, como lo es

el método de alfabetización cubano “Yo sí puedo”5.


El método cubano de alfabetización «Yo si puedo» creado por Leonela Relys tiene tres etapas: I) El
adiestramiento con una duración de 10 días para la preparación del proceso de alfabetización II) La
enseñanza de la lectura y escritura con 48 días en los que se enseñan en los primeros 24 días una le-
tra nueva, y su relación con un número. Los otros 24 días se presentan las combinaciones. III) Con-
solidación busca fijar los conocimientos adquiridos.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 129

  
Es así, como para las FARC-EP y su Estado Mayor Central la

erradicación del analfabetismo dentro de las filas guerrilleras se

hizo necesario, tanto para elevar los niveles políticos e ideológicos,

como para el trabajo de masas o comunidades y organizaciones

de cada región donde se encontraban las estructuras farianas, por

lo tanto fue una orientación que se implementó a nivel nacional,

que generó diversas experiencias educativas en los bloques de las

FARC-EP, esos saberes tenían particularidades y se pretendió que

fueran permanentes.

  
Este proceso de alfabetización menciona Suárez (2021):

partió de las experiencias como de la cultura Fariana, como de

las raíces culturales campesinas e indígenas de donde prove-

nía la mayoría de las personas, para que el proceso produjera

una identidad como un interés en aprender. Para ello se par-

tió de la construcción de la cartilla, pero también de espacios

de encuentro donde se iniciaban con ejercicios de música y de

diálogo, con el propósito de generar más confianza para poder

realizar y construir nuevos saberes, que se articulaban a los

que ya se tenían gracias a lo vivencial. (p. 80).


  
Aunque se destaca esta experiencia, es menester recordar que

los procesos de alfabetización dentro de la guerrilla de las FARC-

EP han estado presentes desde sus orígenes, y que la experiencia

«Alfabeticémonos: erradicar el analfabetismo es nuestra consig-

na», es uno de los procesos documentados por los mismos excom-

batientes de dicho grupo.

  
Al igual, se sistematizaron varios cursos de compresión lec-

tora por parte de los encargados de educación del Bloque Orien-

tal, pues estos, eran la segunda etapa luego de la alfabetización, y


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 130

se realizaban con el objetivo de seguir desarrollando técnicas de

aprendizaje a través del estudio individual y colectivo.

  
Esos cursos de compresión de lectura tenían relevancia para

las bases del proyecto de los militantes, como lo menciona el par-

ticipante y excombatiente Leonardo Galeano (2020):


dentro del curso de compresión de lectura, le enseñan a uno

como leer un libro o escribir, por lo menos a nosotros nos en-

señaban en el curso, hasta donde se podía leer, si hay puntos

suspensivos, o como se identifica un campo semántico. Esto

lo hacían para que uno vaya soltando como ese complejo que

le da uno de la pena, o expresarse ante el público, que no sa-

bía escribir, entonces todo esto nos ayudaba, por eso era muy

importante el curso de compresión de lectura. (Galeano, 5 de


mayo, 2021).

  
Entonces, se puede ver, cómo dentro de los bloques del colecti-

vo a nivel nacional, los procesos de alfabetización eran necesarios

para la consolidación de lo que sería el proyecto fariano, que hacía

parte de la construcción de subjetividades, valores, normas y com-

portamientos dentro de la cotidianidad; igualmente, para la for-

mación política e ideológica que se requería, reconociendo la im-

portancia de cursos como el básico y medio que eran obligatorios

para el ingreso a la organización, en donde se adquirían también

capacidades en lo militar y lo político.

  
Así lo recalca Arley Beltrán (Charalá, 2020) excombatiente de

las FARC del Bloque Oriental:


(…) acá el pensamiento crítico es fundamental para entender

por qué hay tantas injusticas, por qué se hace necesaria la lu-

cha. Además, el pensamiento crítico, es ya entender la reali-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 131

dad, sus dinámicas, pero también transformar esa realidad. El

pensamiento crítico, se buscaba impulsar desde los espacios

de alfabetización, recordando la concientización, y la lectura

de realidad que los combatientes a través de sus saberes y ex-

periencias lograron generar a nivel individual desde sus histo-

rias de vida, como de forma colectiva junto a la organización y

sus compañeros de aprendizaje. (Beltrán, 12 de mayo, 2020).

  
De igual manera, se destacan los procesos de formación que se

daban en medio de la cotidianidad, y que fueron producto de las

conclusiones tanto de conferencias y plenarias para generar a tra-

vés de espacios culturales sentidos frente a la vida guerrillera.

  
Hora cultural

  
La música, la poesía, la escritura y la pintura fueron algunas

de las manifestaciones culturales que se dieron en la organización

guerrillera, que hacían parte de las estrategias de formación para

la construcción del ethos fariano, desde lo individual y lo colecti-

vo, estas fueron decretadas en el marco de la séptima conferencia,

más específicamente centradas en el estudio diario.

  
Estas reuniones, se realizaban de manera diaria y dentro de

ellas se daban diferentes actividades acordes a las dinámicas de

cada momento o necesidad inmediata; al respecto, Beltrán (2019)

en su libro «FARC-EP: luchas de ira y esperanza» describe la hora

cultural así:

además de comer, trabajar y descansar, también vi reuniones y dis-

cusiones que hacían por la tarde. A esas reuniones las denominan «la

hora cultural». En realidad, duran una hora y media o dos. Se juntan

y escuchan noticias, primero, para analizarlas, después. Luego deba-

ten en una especie de asamblea sobre la noticia del día. (p. 134).
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 132

  
Esta hora cultural, se da en medio de lo que los combatientes

llamaban el aula, que ellos construían, con el propósito de realizar

estos encuentros diarios, en los que se discutía, debatía y se mos-

traban manifestaciones culturales. Samacá (2019), citando a Ma-

nuel Marulanda Vélez, en el texto «Las FARC para principiantes»

señala las horas culturales de la siguiente manera:


En una cartilla titulada Marulanda y las FARC para princi-

piantes se menciona la existencia de las llamadas «horas cul-

turales insurgentes», en las que la dirigencia esperaba que los

guerrilleros desarrollaran una serie de actividades con el fin

arraigar su ideología comunista. A través de películas, poesías,

representaciones teatrales y bailes, la organización también

pretendía reafirmar la pertenencia de sus bases a la guerrilla.

Esta agrupación asume que, como todo proceso revoluciona-

rio, la música puede y debe reflejar el sentir y el proyecto polí-

tico de las organizaciones que lo lideran. (p. 1).

Fueron diversas las formas de alfabetización, formación y ma-

nifestación en las FARC y también formularon estrategias que les

permitieron visibilizarse en los entornos comunitarios.

Cadena Radial Bolivariana: La voz de la resistencia

Otra de las maneras de visibilizar el proceso de formación se

dio por medio de la «Cadena Radial Bolivariana: la Voz de la Re-

sistencia» -CRB-VR-, destacándose como uno de los espacios de

comunicación que se desarrollaron en las FARC-EP, los militan-

tes crearon una emisora comunitaria donde pretendía difundir

el ideario de la organización, dentro de ellos se puede destacar

el papel de diferentes militantes que le apostaron a esta iniciati-

va. En la entrevista realizada a Victoria Nariño ella afirmaba que:


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 133

la emisora fue prácticamente una carrera (Nariño, 16 de junio,

2020), así pues, este tipo de proyectos conjugaban necesidades de

formación, comunicación y construcción de subjetividades de los

combatientes, el papel de las emisoras se puede por ende, analizar

desde dos puntos, el primero frente a la formación y autoapren-

dizaje que los combatientes generaron en cuanto a las comunica-

ciones, teniendo en cuenta que esta emisora era de carácter móvil

(como lo era el grupo armado) y necesitaba de personas prepara-

das en el manejo de equipos, como con la capacidad y elocuencia

para llevar a cabo los programas radiales.

En un segundo momento, el objetivo con el que se había trazado

la construcción de esta CRB-VR, que era crear una emisora de alcan-

ce en las regiones donde tenía presencia las FARC-EP, en las que se

pudieran trasmitir diferentes programas, y parrillas de contenido en

donde se visibilizaran espacios culturales y musicales realizados por

los artistas farianos, que respondía a los lineamientos políticos de la

organización guerrillera, contrarrestando la información de medios

masivos de comunicación, es decir un medio de comunicación con-

trahegemónico6 disputando espacios de información.

Autores como Bustos (2020, p. 38), han planteado experiencias

como «La Voz de la Resistencia» dentro de categorías de comu-

nicación insurgente; pero además de ello, se resalta el papel de la

emisora, desde lo formativo, ya que cumplía con los objetivos de

la extinta guerrilla y tenía una estrecha relación con espacios de

aprendizaje, que se pueden categorizar como educomunicación,

reconociendo las afirmaciones de Kaplu (2002):


6. Tomando como referencia las nociones relativas a Gramsci filósofo neomarxista, se plantea la hegemo-
nía como los mecanismos de dominación en determinadas condiciones históricas por la clase dominante
a través de unos significados que deben ser “normalizados” culturalmente mediante mecanismos como la
educación, religiosas y medios de comunicación. Mientras la contrahegemonía es un proyecto alternativo
desde lo ideológico que parte de la producción social de las clases oprimidas. (Waiman, 2019, p. 1099)
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 134

La comunicación no está dada por un emisor que habla y un re-

ceptor que escucha, sino por dos o más seres o comunidades

humanas que intercambian y comparten experiencias, conoci-

mientos, sentimientos, aunque sea a distancia a través de medios

artificiales. A través de ese proceso de intercambio los seres huma-

nos establecen relaciones entre sí y pasan de la existencia indivi-

dual aislada a la existencia social comunitaria. (p. 103).

Por lo anterior, se muestra que los métodos de aprendizaje no

solo pretenden darse en las aulas, sino que sobrepasan espacios

de la vida cotidiana. En el contexto de las FARC-EP para el 2011,

era fundamental la toma de conciencia crítica en todos los mili-

tantes, por eso se generaban encuentros con lecturas de la reali-

dad con el objetivo de transformarla.

Cabe señalar entonces, que las FARC-EP transformaron su

«Proyecto Insurgente Educativo» bajo las necesidades y momen-

tos contextuales que vivieron en medio de un conflicto bélico, por

lo que el proyecto fluctúa en la relación de intensidad horaria que

se da en cada curso, y en el material y herramientas utilizadas

para la aplicación didáctica del proceso de formación.

Vale la pena resaltar que dentro de este documento solo se han

señalado algunas de las diversas iniciativas formativas que visibi-

liza el proyecto revolucionario, y la importancia para la formación

de los combatientes en el contexto de las FARC-EP como grupo

insurgente, fortaleciendo el proceso investigativo desde una ar-

queología que conlleva revisar las distintas formas de proyección

ideológica, en este caso desde la perspectiva educativa.

Lizarazo (2020), reconstruye en su texto «Sistema y experien-

cias educativas en las FARC-EP. Procesos de socialización de gue-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 135

rrilleros comunistas durante la guerra en Colombia», muestra a

través de narrativas de excombatientes, lo que fue para muchos

la vida en la guerrilla, un ejemplo de uno de estos testimonios del

Bloque Caribe narra:

Cuando le cuento que aprendí de todo es porque así fue: apren-

dí a cocinar porque nunca lo había hecho; aprendí a conocer

el monte y a moverme en su oscuridad; aprendí a valorar a

mis amigos; aprendí a respetar al otro; aprendí la solidaridad;

aprendí a echar tiros y a entrenar mi cuerpo; aprendí a escribir

poesía en décimas con mi comandante; aprendí de radio y en-

fermería; aprendí también de marxismo y a hablar en público

porque necesitábamos relacionarnos muy bien con las comuni-

dades. Aprendí de todo. Le digo que aprendí de todo (p. 2267).


Lo anterior indica que la misma organización fue para muchos

militantes una escuela, que les dio la oportunidad de aprender y

acceder a derechos fundamentales que no pudieron tener en su

vida «civil», como ellos le llaman.

Escuelas de Pedagogía de Paz

En el 2012 cuando se abre nuevamente7 la posibilidad de un

diálogo entre las FARC-EP y el gobierno nacional, encabezada

para ese año por el presidente Juan Manuel Santos, surgen nue-

vas necesidades frente a la formación de los combatientes.

Por tal razón, como narra Leonardo Galeano (2020), se estu-

vieron preparando para poder enfrentarse a la posibilidad de un

proceso de paz:

(…) nosotros estábamos claros de que en algún momento se iba

a dar un diálogo de paz, o un acuerdo, entonces la militancia en

Recordando las experiencias de negociación previas que se habían dado con diferentes gobiernos.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 136

las FARC tenía que estar preparada para enfrentarse al modelo

institucional que hay en el país, ¿de qué forma? Pues uno tiene

que aprender a manifestarse, o sea a expresarse, y saber que la

vida civil es más complicada que estar en filas, entonces por eso

tenía que ser algo muy importante. (Galeano, 5 de mayo, 2020).

  
Los contenidos y temáticas de formación fueron cambian-

do, para dar paso en lo que se llamaría la «Pedagogía de Paz»,

que se centró en la socialización de las negaciones y pactos que

se estaban llevando a cabo en La Habana, Cuba. La Pedagogía

de Paz para el 2016, pasó a ser de vital importancia en proce-

sos de refrendación para la sociedad colombiana en el plebisci-

to del 2 de octubre de ese año.

  
Por su parte, la Pedagogía de Paz en las FARC-EP, se pre-

senció en los diferentes bloques y estructuras guerrillas como

orientación del Estado Mayor Central, en los que se socializaba

y se hacía una lectura minuciosa de lo pactado, como del nue-

vo reto que implicaba la firma del Acuerdo Final para los com-

batientes.

  
Dentro de estos encuentros, se entabló la posibilidad y el

reto de la implementación del Acuerdo Final, luego de la firma

del mismo, y un tránsito a la vida civil, que implicaba espacios

de reconciliación, entendiendo que la paz, no solo pasa por la

firma del documento, sino de una serie de acciones, políticas e

iniciativas que lograran superar las causas del conflicto arma-

do. Por eso, inicialmente, se dio la socialización y discusión de

lo acordado, para que todos los militantes, se prepararán para

llegar a generar espacios de reconciliación, diálogo y política.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 137

2. Partido político Comunes: El nuevo reto desde la educación


  
Con la firma del Acuerdo Final, se funda el nuevo partido po-

lítico Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común – FARC, que

a inicios de 2021 cambia su nombre a Partido Político Comunes

que recoge el ideario que se había forjado durante el contexto de

guerra; dentro de este partido político también se formulan espa-

cios, a través de comisiones de formación, como responsables de

la educación por cada comuna8.

  
Para la construcción y formación del nuevo partido político se

realizaron documentos, que dieron cuenta de la transición de una

organización político-militar a un partido que tiene como herra-

mientas de transformación el diálogo, iniciativas, y propuestas

para llegar a sus objetivos.

  
Por tanto, el nuevo Partido Comunes (PC, 2017) por medio de

su plataforma ideológica afirma que:

recoge los principios y elaboraciones teórico-políticos deriva-

dos del pensamiento crítico y libertario, así como de las expe-

riencias que a partir de ellos se han desarrollado tanto a nivel

mundial como en nuestro continente americano, las formula-

das por las FARC-EP desde su momento fundacional en 1964,

en especial por nuestros fundadores Manuel Marulanda Vélez

y Jacobo Arenas. (p. 1).


  
Desde la perspectiva de los excombatientes, se evidencia el

ideario de la colectividad recogida en los planteamientos de su

fundación, pero además de ello, encuentran la acogida de nuevas

lecturas e interpretaciones, bajo la construcción de una sociedad

alternativa, donde la justicia social es primordial como el recono-


8. Art 17. Estatutos Partido FARC. La comuna será la unidad básica de organización del Partido; estará
conformada por cinco (5) militantes como mínimo. Las comunas se organizarán teniendo en cuenta cri-
terios geográficos o de actividad económica y social.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 138

cimiento de diferentes sujetos políticos, la del buen vivir y la de-

fensa de los derechos humanos.

  
Adicionalmente, se plantea la reconstrucción de sujetos políti-

cos y sociales que se fundamente en las interpretaciones y múlti-

ples luchas que se vienen dando en el territorio nacional, como se

afirma en la plataforma ideológica (PC, 2017):

Los cambios sufridos por el orden social vigente nos indican

que se ha asistido a una ampliación y diversificación de los su-

jetos que conforman el nuevo espectro de sometimiento de la

población a la lógica de la organización capitalista. Ese proce-

so de subsunción nos ha llevado a una redefinición del sujeto

político y social que lo comprendemos como clase trabajadora,

como gentes del común en general; y a un nuevo entendimiento

del régimen de luchas sociales y de clase, derivado precisamen-

te de la amplificación y extensión de la lógica del capital. (p. 1).


  
Desde su fundamentación, el partido político Comunes, fiel a

la continuidad de su ideología, plantea la búsqueda de diversas

manifestaciones que emerjan de la lucha contra un sistema hege-

mónico como el capitalismo, que permee diferentes ámbitos de

la cotidianidad y construcción de sociedad. Es allí donde se busca

impulsar la superación de principios y valores que reproducen la

dominación a través del individualismo, la meritocracia, la com-

petencia, el consumismo, el patriarcalismo, la discriminación por

razones étnicas o de género, el racismo, la segregación, el fascismo

cultural, la justificación de la militarización de la vida social y de

la depredación socioambiental, incluidas las prácticas comunica-

tivas que contribuyen a su normalización. Aspira a ser parte del

movimiento cultural hacia la superación de los principios y va-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 139

lores predominantes y a favor del reconocimiento y el desarrollo

de relaciones sociales humanizantes, fundadas en los principios y

valores de la justicia económica, social y ambiental, la democra-

cia real y avanzada, la solidaridad, la fraternidad y la cooperación.

(FARC-EP, 2017, p. 8).

  
Se puede afirmar que, al ampliarse los intereses del nuevo partido

político, sus necesidades en cuanto a la formación también se trans-

forman, con el propósito de fortalecer los diversos espacios que em-

pieza a emerger en esta nueva etapa de la colectividad, como puede

verse nuevamente en su plataforma ideológica (FARC-EP, 2017).

Para ello es preciso la construcción de movimiento por una re-

forma cultural y educativa y una ética de y para la emancipa-

ción, que transforme la vida cotidiana y de cabida además al


desarrollo de las diversas expresiones del arte y la creación ar-

tística, a su disfrute por las grandes mayorías, y a nuevas prác-

ticas de la acción comunicativa. Asimismo, al reconocimiento

del carácter multi- e intercultural diverso de la organización

social; al reconocimiento y protección de las culturas ancestra-

les, de nuestros pueblos étnicos y de comunidades urbanas y

rurales. La transformación cultural y educativa por la que abo-

gamos se fundamenta, además, en el estímulo a la investiga-

ción científica y a sus desarrollos tecnológicos para el bienes-

tar y el buen vivir de nuestra comunidad humana. (p. 8).


  
En estas afirmaciones, se puede ver, que los ámbitos como el edu-

cativo y el cultural siguen siendo necesarios para el desarrollo y cons-

trucción del nuevo partido, en donde se puede evidenciar su carácter

ideológico, a través de escenarios basados en la investigación científi-

ca, en miras de la transformación de las realidades inmediatas.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 140

  
En la apertura del congreso constitutivo del nuevo partido en

agosto del 2017, Cárdenas (2019) realiza un análisis de los retos

que implica la creación del partido político, enfatizando en la ne-

cesidad del trabajo colectivo y comunitario:


Para afrontar los retos de este nuevo carácter de la lucha no solo,

señaló Iván Márquez, es necesario propiciar espacios culturales,

sociales y políticos de educación para la sociedad colombiana,

sino la preparación creativa de alternativas que den soluciones

económicas al colectivo y garanticen su desenvolvimiento y rein-

tegración; la comunidad de aprendizaje forjada durante años co-

bra relevancia en esta dimensión económica. (p. 264).

  
Se puede visibilizar, que las iniciativas tanto de reincorporación

como de reconciliación hacen parte de una nueva etapa para esta co-

lectividad, en miras de fortalecer la democracia social y participati-

va, reconociendo el entramado histórico que implicó el conflicto ar-

mado, y la construcción de espacios que promuevan el tejido social.

  
Por esto, proponen partir de producciones narrativas para ge-

nerar procesos de formación, que se centren tanto en la imple-

mentación del Acuerdo Final como en la construcción y fortale-

cimiento del tejido social, a través de estrategias e iniciativas de

reconciliación y reconocimiento al otro por medio del diálogo.

  
Seguidamente, crean un centro de pensamiento y formación con

el objetivo de «organizar y desarrollar la actividad investigativa, de

educación y formación política, de formación para el gobierno, de

historia y recuperación y preservación de la memoria, de asistencia y

asesoría a la labor parlamentaria». (Estrada, 2019, p. 274). Este nue-

vo escenario se propone trazar una ruta, para el monitoreo y la cons-

trucción de documentos de la implementación del Acuerdo Final.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 141

  
De igual manera, cabe resaltar que, tras la firma del Acuerdo Fi-

nal, los excombatientes9 han pasado por varios espacios de aprendi-

zaje, en los que se encuentran procesos de alfabetización, proyectos

de educación formal y no formal para la validación de la educación

primaria, básica y media; para excombatientes como José Cuervo

(2020), la formación dentro de las FARC-EP fue valiosa como acción

de reincorporación en el escenario del posacuerdo:


Gracias a lo que aprendí en la guerrilla, y cuando me hicieron

la prueba allá en la zona para entrar a Arando la educación

con los profes de la UNAD yo entre fue a los cursos de sexto y

séptimo, porque la mayoría de gente entro fue a cuarto y quin-

to, yo entre fue a bachillerato de una vez.

En la guerrilla como uno se la pasaba escribiendo, porque uno

como era comandante de escuadra, comandante de guerrilla

o ecónomo eso hacía que me la pasaba escribiendo, le toca-

ba uno anotar todo, que los nombres de la tropa de uno, que

notas, escritos, cosas así, entonces uno siempre estaba en ese

ejercicio de escribir. (Cuervo, 18 de junio, 2020).

  
Muchos de los proyectos educativos que se han materializa-

do en el marco de la reincorporación de los excombatientes, han

querido rescatar la memoria e historia fariana, como también han

querido tener en cuenta las experiencias y saberes que se dieron

en medio de la confrontación armada, por lo que, varios de estos,

han sustentado su labor pedagógica desde posturas como la edu-

cación popular, ya que según Torres (2012), esta implica conocer

críticamente la realidad, es decir que se debe pasar por la toma

de conciencia y llegar a una conciencia crítica. Es un acto políti-

9. Excombatientes, exguerrilleros, firmantes de Acuerdo de Paz.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 142

co, que tiene en sí un fin mismo, reflejado en el mostrar las pro-

blemáticas de la realidad y llegar a transformarlas. Es un diálogo

que transforma al sujeto, el pasar a ser sujeto, es un acto de radi-

calidad que pasa por la construcción desde el diálogo, en espacios

compartidos y colectivos, partiendo desde las experiencias y la in-

terpretación que se da frente a la realidad. El diálogo, nunca es-

tará en una posición de inmovilidad, sin este no hay un sujeto en

construcción. (p. 35).

  
Además, se hace necesaria la realización de propuestas edu-

cativas, como metodologías, reconociendo a los excombatientes

como sujetos políticos, y de derecho que logran, como se ha visto a

través de todo el escrito, hacer lecturas de realidad profundas, en

miras de una transformación de los contextos que habitan como

sus proyectos de vida.

  
Los encuentros de formación han permanecido durante todo

el proceso histórico que ha desarrollado la colectividad, pero en

la actualidad el reto no solo es brindar el acceso y permanencia a

firmantes del Acuerdo Final dentro del sistema escolar, sino tam-

bién generar herramientas y estrategias por parte del nuevo parti-

do político Comunes y otras instituciones para la reconciliación a

través de la pedagogía de paz y la resolución de conflictos.

  
A continuación, se señalan algunas reflexiones como estrate-

gias desde lo educativo, para seguir construyendo estos espacios

en medio del posacuerdo.

3. Herramientas educativas para la reconciliación tras la


firma del Acuerdo Final
  
Para identificar espacios de reconciliación, en primera medida,

hay que señalar que en Colombia a través de múltiples causas se


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 143

ha originado un conflicto armado, que no solo se presentó con la

antigua guerrilla de las FARC-EP, e implica diferentes lecturas de

realidad, que tienen antecedentes desde inicios del siglo XX.

  
En este conflicto, se pueden señalar diferentes actores, que de-

terminan y representan varios intereses que han estado en dispu-

ta por varias décadas. De igual forma, que el conflicto fue hetero-

géneo por lo que su caracterización y la descripción de su génesis

resulta compleja como se ha podido ver en procesos como el de la

Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas.

  
Dentro de los Acuerdos de Paz, se tuvieron en cuenta varios

aspectos específicos en educación, temas como los planes de edu-

cación rural, los nuevos modelos flexibles y la gratuidad debe ser

parte de los Planes Nacionales para la reforma rural; además de

proponer como garantía de reconciliación la formación y apropia-

ción de los Acuerdos con énfasis en la participación política y so-

cial. (Vargas, 2019).

  
Por su parte, las Instituciones de Educación Superior empe-

zaron a jugar un papel fundamental, planteando programas de

educación básica, media, técnica y profesional como garantía del

proceso de reincorporación a la vida civil (OACP10, 2016). Fue allí

donde la UNAD, contando con su amplia cobertura a nivel regio-

nal y nacional, llegó a 1016 de los 1123 municipios colombianos

(98% de la población del país), en donde generó estrategias para

aportar desde la inclusión educativa el acceso a la educación para

las poblaciones más vulnerables del país (Leal, 2017).

  
Para la ESCAH11, el proyecto de educación con los reincorpo-

rados en el marco del posconflicto tiene como punto de partida


10. Oficina de Alto Comisionado para la Paz
11. Escuela de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades.
UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 144

la propuesta de emancipación intelectual planteada por Rancière

(2012) citado por (Vargas, 2019), toda vez que la educación como

emancipación es un asunto de identidad, partiendo fundamen-

talmente de la igualdad y la verificación para luego configurarse

en una experiencia de desconexión, de salirse de los modos ordi-

narios de experiencia sensorial, como una forma de cambiar los

marcos sensibles de la existencia (Dasgupta, 2009).

  
Desde la perspectiva de Frigerio (2003),

la mirada de la educación como emancipación surge de un pro-

ceso de subjetivación donde el educando se empodera y asume

su proceso formativo como un ejercicio liberador y revolucio-

nario, entendiendo la revolución como un cambio, como una

transformación. (Vargas, 2019, p. 4).


  
Por tal razón, es necesario que la educación se distancie de

procesos tradicionales y promueva espacios de reconocimiento,

así como de identidad.

  
Modelo Educativo Flexible como aporte al posconflicto

  
Siendo la UNAD12 y particularmente el grupo de investigación

Cibercultura y Territorio de la ECSAH, el que hace el llamado a

la reflexión de los procesos en educación con las FARC-EP y con

sus excombatientes, se hace necesario reconocer uno de los varios

procesos académicos que ha tenido esta población después de la

firma del Acuerdo Final.

  
La UNAD, en 2016, a través de su Programa de Alfabetización,

Educación Básica y Media y en convenio con la Agencia Colombia-

na para la Reintegración - ACR, realizó un proceso de formación

a los primeros veintinueve indultados de las FARC que vieron la

12. Universidad Nacional Abierta y a Distancia


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 145

educación como una oportunidad para una nueva forma de vida;

entre 2017 y 2020, el número de reinsertados, reincorporados y

excombatientes que asumieron el reto de la educación aumentó

significativamente, y a través de la implementación de un mode-

lo de educación flexible, han obtenido el título de bachiller o han

asumido formación a nivel tecnológico y profesional.

  
La educación ha permitido que esta población asuma desde la

alfabetización hasta la formación superior como un espacio va-

lioso para el regreso a la vida civil y como un punto de partida a

grandes transformaciones como individuos y como colectivo; ade-

más de encontrar una metodología mixta donde el uso de la plata-

forma tecnológica, las tutorías sincrónicas con lecciones en vivo,

los módulos con cartillas para la autogestión del aprendizaje, los

objetos virtuales de aprendizaje, el acompañamiento con herra-

mientas como Skype o las llamadas telefónicas, además de las vi-

sitas de los docentes a sus regiones, son el acontecer cotidiano; re-

conociendo nuevas formas de interacción y de socialización para

su apuesta académica que les permite proyectar su futuro y su de-

sarrollo profesional.

  
Diversidad desde el conflicto y la paz

  
Seguidamente, hay que entender que la firma de un Acuerdo

Final no trae consigo la tan anhelada paz, ya que esta requiere por

un lado de la voluntad de todos los actores implicados, como de la

misma sociedad colombiana, para que se desplieguen varias ini-

ciativas, estrategias y políticas para solventar las diferentes causas

que han originado dicho conflicto.

  
Dentro de este apartado, lo que se pretende, en un primer mo-

mento es señalar las complejas interpretaciones que se ha dado fren-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 146

te al término de conflicto y el término de paz, para después realizar

algunas reflexiones frente a la pedagogía de paz y los espacios de re-

solución de conflictos, que son fundamentales para generar procesos

que se basen en la relación con el otro y la colectividad.

  
El término de conflicto

  
Por un lado, el conflicto puede comprenderse, parafraseando

a Muñoz (2001), como una constante pugna por la supervivencia,

que involucra normas, valores, creencias, actitudes atravesadas

por la cultura, la cual lo hace positivo en la medida en que siempre

está en vía de encontrarle soluciones.

  
Por su parte, Hocker & Wilmot (1991, citado por Paris, 2005)

plantean que el conflicto es una lucha expresada entre por lo me-

nos dos partes que perciben sus metas como incompatibles. Mien-

tras que Ander-Egg (1995, citado por Fuquen, 2003) sostiene que

el conflicto es un proceso social en el cual dos o más personas o

grupos se enfrentan unos contra otros por diferir en sus metas,

pensamientos o intereses procurando excluir al contrincante.

  
Así mismo, la fundación Progresar (2000), lo concibe como

una disputa entre dos o más partes interdependientes que poseen

metas incompatibles, recursos escasos o sentimientos; en este

mismo sentido, Jares (2002, citado por Fuquen, 2003), enuncia el

conflicto como la incompatibilidad que se presenta entre personas

o grupos sobre fenómenos estructurales o personales; mientras

que París (2005), ve al conflicto no sólo como una oportunidad de

transformación, sino también de aprendizaje y crecimiento moral

para las partes implicadas.

  
Se puede observar que, los conflictos se presentan en diferen-

tes ámbitos de la vida cotidiana y son frecuentes dentro de la so-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 147

ciedad; el reto radica cuando estos conflictos no son tramitados o

tratados en un tiempo determinado.

  
Desde otro punto de vista, Suárez (1996, citado por Fuquen,

2003), lo considera como un proceso interaccional que, como tal,

nace, crece, se desarrolla y puede a veces transformarse, desapare-

cer y/o disolverse, y otras veces permanece estacionado (p. 266);

es comprender que el conflicto consiste en identificar las causas, el

desarrollo y las posibilidades de pérdida de control.

  
En conflictos tan complejos como el colombiano, se puede ver,

que el tratamiento tardío y el poco manejo adecuado de las causas e

intereses que originaron estas disputas ha dejado más de ocho millo-

nes de víctimas13, despojo de tierras, y diferentes consecuencias, que

han hecho generar desconfianza en la sociedad en general.

  
Por otra parte, generar, diseñar e implementar procesos que invo-

lucren la teoría del conflicto, tanto en ámbitos educativos, como espa-

cios de participación, colectividad comunal y organizativo, podría ser

uno de los primeros momentos para transformar el trato hacia el otro.

  
Aunque esto también implica un proceso de reflexión individual,

en el que hay una estrecha relación con la formación ético-política,

y la formación en valores, por lo que es urgente la construcción de

áreas que trabajen este tipo de contenido, desde metodologías parti-

cipativas, que abarquen enfoques como el de derechos humanos, ét-

nico, de género, diferencial, territorial, entre otros.

  
El término de Paz

  
Por otro lado, encontramos la paz como una visión humana de

cooperación-solidaridad entre otros valores. Para poder concep-

tualizarla vemos que “la aparición del concepto de paz ha estado

13. 8.944.137 según el Registro Único de Víctimas -RUV-


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 148

ligada al de guerra, pues ambos aparecen casi coetáneamente”.

(Muñoz, 2001, p. 15).

  
Es decir, la paz se correlaciona con el concepto de conflicto o lo

que Muñoz (2001) llama la paz negativa, y es a través del conflicto,

que se proponen diferentes estrategias para la construcción de paz.

Pero antes que nada, se deben destacar algunas carecterísticas que el

mismo Muñoz (2001) han señalado frente al concepto de paz.

  
De un lado, encontramos lo que él define como la paz positiva,

que se caracteriza por ser:


el resultado de una construcción consciente de una paz basada

en la justicia, generadora de valores positivos y perdurables,

capaz de integrar política y socialmente, de generar expectati-

vas, y de contemplar la satisfacción de las necesidades huma-

nas (Muñoz, 2001, p. 7).

  
Asimismo, muchos movimientos sociales, como la misma co-

lectividad de las FARC-Comunes, han llamado una «paz con jus-

ticia social», en la que se propone dar apertura a espacios de

democracia amplia, de garantía de derechos sociales, políticos,

económicos y ambientales, que superen la violencia estructural

que como menciona Muñoz:


La violencia estructural, que podría ser entendida como un tipo

de violencia presente en la injusticia social, y otras circunstan-

cias que le apoyan, ha permitido hallar las formas ocultas y está-

ticas de la violencia, de la violencia de los sistemas (miseria, de-

pendencia, hambre, desigualdades de género, etc.). (2001, p. 7).

  
Sin embargo, en procesos de negociación como el que llevo a cabo

entre las antiguas FARC-EP y el Gobierno Colombiano, se puede ca-

talogar el concepto de paz imperfecta, ya que según Muñoz (2001):


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 149

Podríamos agrupar bajo la denominación de paz imperfecta a

todas estas experiencias y estancias en la que los conflictos se

han regulado pacíficamente, es decir en las que los individuos

y/o grupos humanos han optado por facilitar la satisfacción de

las necesidades de los otros, sin que ninguna causa ajena a sus

voluntades lo haya impedido. (p. 14).


  
Lo anterior, debido a que la paz, es un proceso inacabado, que

parte del reconocimiento de las realidades y las complejidades,

más en el caso colombiano, que tiene características particulares

como diversas perspectivas a la hora de relatar el conflicto armado.

  
Pedagogía de Paz

  
Con la firma del Acuerdo Final, la pedagogía de paz ha aban-

derado, iniciativas y estrategias que no solo se dan en espacios

institucionales.

  
Adarve, González & Guerrero (2018), en su artículo Pedagogías

para la paz en Colombia: un primer acercamiento, consideran que esta:

no se limita a la escuela como institución social, así, resaltan

que la educación como un medio de transformación social es

un escenario para construir relaciones de poder menos des-

iguales, más empáticas; una posibilidad para la liberación y el

desarrollo de la potencialidad y autonomía humana; un con-

texto que debe armonizar fines y métodos; un proceso colecti-

vo y de participación. (p. 64).


  
Como se puede ver, las estrategias de pedagogía de paz se han

desarrollado en diferentes ámbitos como el académico, político, ins-

titucional y pedagógico; para propósitos del escrito, se busca desta-

car la pedagogía de paz desde espacios comunitarios, organizativos

y políticos que han promovido herramientas para la reconciliación.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 150

  
Según Cruz (2012, citado por Adarve, González & Guerrero, 2018):
Colombia es el país con más movimientos por la paz en el

mundo, dicha movilización por la paz se ha dado sobre todo en

el campo, a través de iniciativas culturales, educativas y depor-

tivas, las cuales han tomado múltiples formas para protestar

en contra de la violencia y promover la paz: campañas educa-

tivas, foros, reuniones, concentraciones, marchas, plantones,

mandatos por la paz, declaraciones de zonas o territorios de

paz y acciones de resistencia civil, entre otros. (p. 67).

  
Entonces, la pedagogía para la paz se manifiesta en diferentes

contextos, y puede variar según los sentires, expresiones, y exigen-

cias de cada sujeto o colectividad que promueve el derecho a la paz.

  
Mecanismos alternativos de solución de conflictos

  
Entendiendo, que con la firma del Acuerdo de Paz emergieron

nuevos discursos frente a temas como la reconciliación y la resolu-

ción de conflictos para la construcción de espacios mediados por el

diálogo en diferentes sectores golpeados por el conflicto armado, los

mecanismos alternativos son una herramienta para esta finalidad.

  
Por lo que según Cabana (s.f)
los mecanismos alternativos de solución de conflictos son una

elección a la justicia formal, que buscan resolver de manera

idónea las controversias que se puedan generar entre las par-

tes, cualquier persona puede hacer uso de ellos y tiene distin-

tas alternativas según sus preferencias o necesidades. (p. 9).

  
Es necesario partir de herramientas y espacios en las que los

actores puedan participar de manera permanente. Para eso, se

quiere partir de la negociación y del diálogo como elementos nece-

sarios para dar solución alternativa a los conflictos, entendiendo


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 151

que el tratamiento de los conflictos tiene que ver con la forma de

abordarlos; esto es si las comunidades se encuentran preparadas

para llevar a cabo estrategias constructivas y de diálogo que contri-

buyan a erradicar la violencia y el caos. (Hernández, 2017, p. 26).

  
Los mecanismos alternativos de solución de conflictos preten-

den entonces, desarrollar estrategias o metodologías para un tra-

tamiento no violento a los diferentes conflictos que se presentan

en el diario vivir como en los conflictos mas complejos y extensos,

como en el caso de Colombia, y promover una cultura de paz. Se-

gún la definición de las Naciones Unidas (1999):


la cultura de paz consiste en una serie de valores, actitudes y

comportamientos que rechazan tajantemente la violencia y

previenen los conflictos, tratando de atacar sus orígenes y cau-


sas, solucionando los problemas mediante el diálogo, el con-

senso y la negociación entre las personas, los grupos y las na-

ciones. (p. 3).

  
En relación con lo anterior, se deben proponer estrategias pe-

dagógicas de sensibilización cultural, política, comunitaria y social

capaces de modificar la manera en que se abordan las problemá-

ticas, estrategias didácticas de los discursos y las acciones cotidia-

nas, permitiendo con esto la transformación de los conflictos.

  
El papel que cumple el nuevo partido político Comunes,

dentro de los espacios de pedagogía de paz, se debe reconocer

desde el perdón, la verdad y la justicia para las víctimas. No

fue infructuoso, todo el proceso de formación que se dio desde

el grupo en armas, ya que los militantes, se estaban preparan-

do para disputar espacios de reconocimiento político y social,

siempre bajo el diálogo.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 152

  
En consecuencia, Comunes, debe seguir en la disposición que ha

mostrado para fortalecer la democracia participativa a través de la

verdad y el reconocimiento de su papel dentro del conflicto bélico por

medio de la promoción de los encuentros de perdón, pero también a

través de todas las iniciativas que el Acuerdo Final ha abierto.

  
A modo de conclusiones

  
La educación es un escenario complejo, que se transforma se-

gún las necesidades e intereses de actores en determinados con-

textos, así se puede evidenciar en el proceso que ha llevado la co-

lectividad de las FARC-EP y ahora partido político legal Comunes.

  
Este grupo, ha generado un sistema educativo o un Proyecto

Insurgente Educativo, que se consolidó luego de la séptima con-

ferencia en el año de 1982, generando diferentes propuestas e ini-

ciativas que parten desde la experiencia, para promover el diálo-

go, la participación y la promoción para promover competencias

éticas, políticas y técnicas.

  
El sistema educativo, fue base fundamental, para la transición

que se ha hecho a partido político legal, y el compromiso que los

firmantes del Acuerdo Final tienen en la construcción de paz.

  
Desde los preceptos de la pedagogía popular, la educación li-

beradora y comunitaria, y de la educación como emancipación, el

proceso educativo se constituye como acción de reincorporación,

generadora de tejido social que juega un papel fundamental en

procesos de reincorporación como el del partido Comunes.

  
Son las Instituciones de Educación Superior del país, las lla-

madas a generar estrategias de formación de acuerdo a las necesi-

dades propias de las comunidades que les permita procesos inclu-

sivos para toda la población.


UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA 153

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Entrevista 3. Gildardo Martínez / Jaime Cuervo. 18 de junio 2020.

Entrevista 4. Gustavo Perea / Edward Echavarría. 17 de junio 2020.

Entrevista 5. Arley Beltrán / Charalá. 12 de mayo 2020.


Índice

Prólogo introductorio p. 12
Juan Manuel López

La Guerra Fría o la reproducción actual p. 20

del enemigo interno: la deslegitimización


de las alternativas de cambio social
en Colombia.

Pablo Felipe García y Jorge Armesto

Participación política en las p. 75

FARC-EP y FARC: Una táctica discursiva


de clase, bajo la tutoría del poder.

Cristian Rodríguez y Eimar Pérez

La educación en las Fuerzas Armadas p. 110

Revolucionarias de Colombia,
Ejército del Pueblo -FARC-EP:
El proyecto educativo desde
el ideario fariano.

Martha Viviana Vargas y Jorge Suarez

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