La niña de la lluvia
En un pequeño pueblo costero, vivía una niña llamada Marina. Desde pequeña, Marina
tenía una fascinación especial por la lluvia. Le encantaba escuchar el sonido de
las gotas golpeando contra el techo de su casa, observar cómo se formaban charcos
en la calle y sentir el aroma fresco del aire después de una tormenta.
Un día, mientras Marina caminaba por la playa bajo una ligera llovizna, encontró
una pequeña botella de cristal medio enterrada en la arena. La recogió con
curiosidad y la limpió con cuidado. Al abrirla, encontró un mensaje escrito en un
papel que decía: "Sigue la lluvia y encontrarás tu destino".
Intrigada por el mensaje, Marina decidió seguir la lluvia. Caminó por la playa
durante horas, siguiendo la dirección en la que caían las gotas. Finalmente, llegó
a un acantilado donde la lluvia parecía caer con más fuerza. Se asomó al borde y
vio una cueva escondida entre las rocas.
Con cautela, Marina se adentró en la cueva. Al principio, estaba oscuro y húmedo,
pero a medida que avanzaba, la luz del sol comenzó a filtrarse a través de las
grietas en el techo. Finalmente, llegó a una sala grande y luminosa. En el centro
de la sala había una hermosa fuente de agua cristalina.
De repente, una voz suave y melodiosa resonó en la cueva: "Bienvenida, Marina. Has
seguido la lluvia y has encontrado tu destino".
Marina se giró y vio a una mujer hermosa de pie frente a ella. La mujer tenía el
pelo largo y negro como la noche y sus ojos brillaban como las estrellas.
"Soy la guardiana de la fuente", dijo la mujer. "Esta fuente es mágica. El agua que
brota de ella tiene el poder de conceder deseos".
Marina estaba emocionada. Siempre había soñado con poder viajar por el mundo y
conocer nuevos lugares.
"Deseo viajar por todo el mundo y conocer todas las culturas", dijo Marina.
La mujer sonrió y le dijo: "Tu deseo es mi orden".
Entonces, la mujer tocó el agua de la fuente con su mano y una luz brillante
envolvió a Marina. Cuando la luz se disipó, Marina se encontraba en un lugar
completamente nuevo.
Marina pasó los siguientes años viajando por el mundo, visitando lugares increíbles
y conociendo gente maravillosa. Con cada viaje, su corazón se llenaba de alegría y
su espíritu se enriquecía.
Un día, mientras Marina se encontraba en un mercado en la India, vio a una niña
pequeña que lloraba desconsoladamente. La niña le dijo que había perdido a su
madre. Marina, conmovida por la tristeza de la niña, decidió ayudarla a encontrar a
su madre.
Marina y la niña buscaron por todo el mercado, preguntando a todos si habían visto
a una mujer con las características que la niña describía. Finalmente, después de
horas de búsqueda, encontraron a la madre de la niña. La niña se llenó de alegría
al ver a su madre y Marina se sintió feliz de haber podido ayudar.
Marina continuó viajando por el mundo durante muchos años, siempre ayudando a los
demás y haciendo el bien. Nunca olvidó el mensaje que encontró en la botella:
"Sigue la lluvia y encontrarás tu destino". Y así, Marina siguió la lluvia, no solo
en el sentido literal, sino también en el sentido metafórico, siguiendo su corazón
y su intuición, y encontrando su verdadero propósito en la vida.
Fin