LA HISTORIA DE LOS CAPUCHINOS DE BAVIERA, EN EL PROCESO
DE LA EDUCACIÓN FORMAL ENTRE VICTORIA Y OSORNO EN LOS
AÑOS 1896-1958.
Cecilia A. Delarze Sotelo 1, Mª Teresa Wulf Salinas2
Resumen
La unidad de estudio del presente trabajo está centrada en la orden de los
Capuchinos llegados a Chile desde Alemania, cuya casa provincial se encuentra en
Altotting, pueblo ubicado al sureste del Estado de Baviera a 80 kilómetros de Munich.
El propósito es dar a conocer su obra en cuanto a la entrega de la educación formal
entre las ciudades de Victoria y Osorno, lugar donde se fundaron el mayor número de
parroquias y escuelas. En este sentido, la orden religiosa de los Capuchinos de Baviera
fue responsable de entregar educación formal, siendo ésta un instrumento que
promovió la integración y transmisión de valores sociales, permitiendo crear una
identidad chilena; a su vez, buscando forjar una sociedad homogénea por medio de la
creación de la Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía.
Palabras claves: Prefectura, Vicariato Apostólico, misión entre los mapuches, pueblo
mapuche, orden Capuchina, educación formal, Magisterio y cultura.
1,2
Estudiantes de Pedagogía Media en Historia y Geografía, Universidad San Sebastián.
1
Abstract
The unit of study of this paper is focused on the order of the Capuchins arrived in
Chile from Germany , whose house is Altotting provincial town located southeast of the
Bavarian State 80 kilometers from Munich.
The purpose is to publicize its work in terms of delivery of formal education between
the cities of Victoria and Osorno , where the largest number of parishes and schools
were founded. In this sense, the religious order of the Capuchins in Bavaria was
responsible for delivering formal education, this being an instrument that promoted the
integration and transmission of social values allowing to create a national identity , in
turn , seeking to forge a homogeneous society through the creation of the Primary
Teachers Foundation of Araucanía .
Keywords : Prefecture, Apostolic Vicariate, mission among the Mapuche , Mapuche
by Nasturtium , formal education , Teaching and culture.
“Los misioneros bávaros siempre consideraron la escuela como un medio
fundamental, la mayoría de ellos como el medio por excelencia…el P. Jerónimo Graf,
en 1913, había dirigido una solicitud al gobierno donde decía: “para la civilización de la
Araucanía necesitamos escuelas, escuelas, y otra vez escuelas””
Albert Noggler, 1982.
Construyendo una identidad mestiza (criterios de investigación)
2
El informe está centrado en identificar la historia de los Capuchinos de Baviera y su
influencia en el proceso de la educación formal en Chile, entre Victoria y Osorno. Para
ello se presenta la historia del pueblo mapuche, señalando las características
principales de sus costumbres ancestrales, las cuales se fueron modificando con el
paso del tiempo, tras la intervención realizada por las diferentes órdenes religiosas
Capuchinas; específicamente la orden Capuchina de Baviera, lo cual va a generar un
proceso de aculturación entre la cultura del pueblo mapuche y la cultura chilena
existente en este período.
El proceso metodológico que se lleva a cabo es de tipo cualitativo, entendida por
Taylor y Bogdan como: “aquella que produce datos descriptivos: las propias palabras de
las personas, habladas o escritas, y la conducta observable” 3 a partir de este enfoque
las fuentes primarias y secundarias serán analizadas, tendiendo comprender cuál fue
la obra de las diferentes órdenes capuchinas en el proceso de educación formal en el
pueblo mapuche.
Las técnicas de investigación que se abordan en este trabajo son la revisión
bibliográfica y el análisis de la información recopilada. La revisión bibliográfica se
efectúa a través de la recopilación de diferentes tipos de fuentes (primarias y
secundarias), entendida como primaria según Buonocore como: “las que contienen
información original no abreviada no traducida: tesis, libros, nomografías, artículos de
revista, manuscritos. Se les llama también fuente de información de primera mano…”
(Buonacore, 1980, p.229), mientras que las fuentes secundarias según Buonocore
3
Véase en: [Link]
[Link]
3
pueden ser entendidas como fuentes derivadas la que define: “contienen datos o
informaciones reelaborados o sintetizados…” (Buonacore, 1980, p.229) las cuales son
divididas según los datos entregados.
Para apoyar lo anterior, se realizan fichas técnicas de los libros, resúmenes de los
textos, se extraerán citas que avalen la investigación; sumado al desarrollo de líneas de
tiempo y, de este modo lograr una cronología tendiente a comprender la evolución de
este proceso de evangelización y educación formal del pueblo mapuche.
Sumado a lo anterior se estima necesario llevar a efecto un análisis de la
información de las fuentes, comparando y contrastando las diferentes posturas de los
autores y de los actores mismos, frente al proceso de evangelización y educación del
pueblo mapuche; pretendiendo así lograr comprender el proceso de aculturación que
se dio en la región de la Araucanía, fenómeno que no es ajeno a la historia global de
Chile.
Respecto a esta investigación se encuentran una serie de conceptos claves que
son necesarios para la comprensión del tema abordado entre ellos Prefectura, Vicariato
Apostólico, misión entre los mapuches, orden Capuchina, pueblo mapuche, educación
formal, Magisterio y cultura.
Respecto a la organización de los Capuchinos procedentes de Baviera se
considera necesario dar a conocer una serie de términos propios de esta institución; en
primer término tenemos por Prefectura se entiende como:
4
“Porción de pueblo de Dios, en camino a ser diócesis,
gobernada por un prefecto, en nombre del Papa (c. 371 &1). El
prefecto apostólico, normalmente, es presbítero. Ejercita una
potestad ordinaria vicaria que es prácticamente la misma que la
de un obispo diocesano.”4
Vicariato:
“Circunscripción eclesiástica considerada territorio de misión,
gobernada por un vicario apostólico en nombre del Papa. El
Vicario Apostólico puede ser Obispo. Ejercita la potestad
ordinaria Vicaria que es prácticamente la misma que la de un
Obispo diocesano.”5
En relación al concepto anterior, es necesario dar a conocer qué se entiende por
misión, misión hacia los mapuches; uno de los temas centrales de la tesis. De ello
Noggler (1982) señala que es una tarea de los misioneros: “Se define la tarea de los
misioneros como defensión, protección, y conservación de los nativos.” (p. 56)
Desde otra perspectiva la plantea Fray Uribe en su obra “Misioneros en la
Araucanía 1600-1900” (1900) donde se refuerza el concepto de misión entre los
araucanos: “Los misioneros buscaban compenetrar la vida indígena con los valores del
evangelio: esta era la razón más profunda de su venida y de su estada entre los
mapuches.” (p. 272)
A lo anterior, se hace necesario qué se entiende por pueblo mapuche, para ello
se presentan una serie de definiciones que ha tenido a lo largo de la historia.
Tenemos, por ejemplo:
4
Véase en: [Link]
5
Véase en: [Link]
5
“El nombre Arauco se deriva de la palabra indígena raq (ragh)
= la greda y co = agua; significa, por lo tanto, agua gredosa. El
nombre primitivo fue Rauco.
Ya el conquistador de Chile, Pedro de Valdivia, había cambiado
el nombre del lugar en A-Rauco, probablemente por sonar
mejor en lengua castellana.
El abate Molina usaba el nombre “araucanos” para las tribus
más al sur, y poco a poco esta denominación se fue aplicando,
sobre todo en obras científicas, a todas las tribus indígenas de
Chile y Argentina que hablaban el mismo idioma el araucano.”
(Noggler, 1982, p.1)
No obstante, en relación al mismo pueblo se hace referencia como
poblaciones indígenas, según J. Martínez Cabo:
“Son comunidades, pueblos y naciones indígenas los que,
teniendo una continuidad histórica con las sociedades
anteriores a la invasión y precoloniales que se desarrollaron en
sus territorios, se consideran distintos de otros sectores de las
sociedades que ahora prevalecen en esos territorios o en partes
de ellos. Constituyen ahora sectores no dominantes de la
sociedad y tienen la determinación de preservar, desarrollar y
transmitir a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su
identidad étnica como base de su existencia continuada como
pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus
instituciones sociales y sus sistemas legales.
Desde el punto de vista individual, se entiende por persona
indígena toda persona que pertenece a esas poblaciones
indígenas por autoidentificación como tal indígena (conciencia
de grupo) y es conocida y aceptada por esas poblaciones como
uno de sus miembros (aceptación por el grupo)”.6
Por otra parte el historiador Pablo Marimán postula:
“El pueblo mapuche es una nación. Existe una tradición
política que asocia este concepto a uno o dos de sus
componentes: Estado (como comunidad política) y territorio
(como país), dejando de lado los aspectos socio-linguísticos,
demográficos, culturales, organizacionales, etc.”, afirma
Marimán, quien coincide con autores anteriores en el sentido
de que el origen de la aspiración de autonomía surgió de la
6
Véase en: [Link]
6
mala experiencia de la relación colonial entre el Estado y el
pueblo mapuche.7
Continuando con la postura de Pablo Marimán se puede añadir además:
“En términos muy generales, el pueblo mapuche se caracteriza
por el profundo sentimiento de apego a la tierra y al medio
ambiente natural (en mapudungun, su lengua, “mapuche”
significa "gente de la tierra"). La palabra mapu o tierra es
esencial en el contexto cultural Mapuche ya que está
íntimamente ligada a una dimensión sobrenatural y sagrada y,
de este modo, para los Mapuches la tierra no es propiedad de
nadie en particular, sino patrimonio de toda la comunidad.”8
Por último en relación al pueblo mapuche, este puede ser entendido también
como:
“El Pueblo Mapuche es una sociedad precolombina que se ha
desarrollado en parte del territorio que actualmente ocupa el
Estado chileno, siendo el Pueblo Mapuche el primer habitante y
ocupante del territorio que comprende del río Bio-Bio a la Isla
de Chiloé, territorio en el cual han sabido vivir en armonía con la
naturaleza, hecho que se ha convertido en referencias y
cimiento de su filosofía de vida.
Que, a nivel regional, en la provincia de Arauco, los lafkenche
han introducido sus costumbres y formas de vivir y convivir,
modelando segmentos importantes de la población chilena,
aspectos que hoy forman parte de una sociedad costera que
habita su propio lafkenmapu, su territorio.”9
En la línea clasificatoria de conceptos se tiene en cuenta qué son las órdenes
religiosas, específicamente la orden capuchina, quien tendrá una mayor influencia en el
pueblo mapuche.
7
Véase en: [Link]
historia-y-la-sociologia
8
Véase en:[Link] mapuche. htm l
9
Véase en: [Link]
7
“Los Capuchinos son una rama o porción de la Orden de
Hermanos Menores fundada por san Francisco de Asís, que,
en el siglo XVI, buscando una vivencia más estricta y fiel de la
Regla y forma de vida original, se separó de la Observancia.”10
En esta misma línea en cuanto al estudio se presenta el concepto de educación
formal en relación a la región de la Araucanía el cual se definirá por Salas como:
“El sistema educacional chileno aplicado al escolar se ha
fundamentado en la alfabetización igualitaria, sin considerar
que si los niños pertenecen a etnias diferentes.” (Salas, 1976,
p. 105).
Para reforzar este concepto se definirá como:
“Educación formal: aprendizaje ofrecido normalmente por un
centro de educación o formación, con carácter estructurado
(según objetivos didácticos, duración o soporte) y que concluye
con una certificación. El aprendizaje formal es intencional
desde la perspectiva del alumno”11
En torno al tema de educación, es necesario definir una de las obras más
influyente de los Capuchinos de Baviera: el Magisterio, según Noggler se entiende
como:
“Los misioneros se veían frente a tareas cada vez mayores y
les tenía preocupados el problema económico de mantener las
escuelas y pagar a sus profesores, lo que hasta entonces
corría por cuenta de cada estación. Estas circunstancias
hicieron pensar en la conveniencia de organizar el profesorado
en una corporación y centralizar el pago de los sueldos.”
(Noggler, 1982, p. 178).
En una línea más amplia, se presenta el concepto de cultura, según Eagleton
(2001) indica que:
10
Véase en: [Link]
11
Véase en: [Link]
informal-y-formal
8
“La cultura no consiste en una historia unilineal de una
humanidad universal, sino una diversidad de formas de vida
específicas, cada una con sus propias y peculiares leyes de
evolución”. Eagleton (2001)
No obstante existen otros tipos de definición con respecto al mismo concepto
entre ellos destacan:
“La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio es aquel
todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el
arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualquier otros
hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto
miembro de la sociedad.” Edward Taylor (1871)
“La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos
sociales de una comunidad, las relaciones del individuo en la
medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo
en que viven, y los productos de las actividades humanas en la
medida en que se ven determinadas por dichas costumbres.”
Franz Boas (1930)
“La cultura de una sociedad consiste en todo aquello que
conoce o cree con el fin de operar de una manera aceptable
sobre sus miembros. La cultura no es un fenómeno material: no
consiste en cosas, gente, conductas o emociones. Es más bien
una organización de todo. Es la forma de las cosas que la
gente tiene en su mente, sus modelos de percibirlas, de
relacionarlas o interpretarlas.” W. H. Goodenough (1957)
“Cultura se refiere a los valores que comparten los miembros
de un grupo dado, a las normas que pactan y a los bienes
materiales que producen. Los valores son ideales abstractos,
mientras que las normas son principios definidos o reglas que
las personas deben cumplir.” Anthony Giddens (1989)
El pueblo mapuche a la llegada de los españoles
Durante el desarrollo del siglo XVI, los españoles comenzaron la conquista de
Chile. A su llegada existían diferentes pueblos originarios, entre ellos se encontraban
9
los mapuches, que eran dueños de todo el territorio que abarca desde la Cordillera de
los Andes hasta el Océano Pacífico.
Desde el punto de vista de los españoles, llegados a Chile al territorio que
corresponde al pueblo mapuche ellos lo denominaron Araucanía, el cual era
considerado un territorio habitado por “infieles” basándose en que estos pueblos
debían ser convertidos al cristianismo.
El territorio ya nombrado era considerado por los españoles y posteriormente por el
gobierno chileno como un territorio importante para el desarrollo de la agricultura,
debido a su tierra fértil, a su vegetación abundante, a la presencia de ríos, esteros y
también el tipo de clima, por las constantes lluvias que favorecían el trabajo y el
desarrollo de la agricultura.
Por otra parte, cabe destacar que el pueblo mapuche a la llegada de los españoles
se comportaban de una manera muy celosa respecto a su cultura, con el fin de poder
conservar sus costumbres y supersticiones que venían de sus ancestros debido a esto
el pueblo mapuche fue resistiendo los constantes ataques de los conquistadores y
colonizadores españoles y más tarde mantenían esta misma actitud, frente a la idea de
evangelización y educación entregada por parte de los diferentes misioneros que
llegaron.
De esta manera, mientras los misioneros logran convertir un pequeño porcentaje de
la población mapuche al cristianismo, los colonizadores les quitaban sus terrenos
convirtiéndoles en esclavos a tribus completas, las cuales eran sometidas a constantes
abusos. Lo que llevaba a que el pueblo mapuche viera la fe que era entregada por los
10
misioneros como un factor que destruía su nación, cultura y familia. Siendo de esta
manera los misioneros parte del ejército enemigo.
Una de las técnicas llevadas a cabo por los españoles (conquistadores y
colonizadores), era introducir a través del comercio licores para fomentar en ellos, uno
de los peores vicios, el alcoholismo. Ya que con esta técnica los españoles lograban
negociar terrenos y animales a cambio de agua ardiente.
Para conocer mejor, como era la vida de los pueblos originarios que habitaban en
Chile, principalmente del pueblo mapuche, se presenta a continuación algunas de sus
antiguas costumbres que defendieron frente a las invasiones que existieron, a la religión
que se le impuso e incluso el tipo de educación formal entregada más tarde.
Algunas de las características más antiguas de su cultura, que más adelante serán
modificadas e incluso arrancadas de raíz a través de de la colonización, evangelización
y educación son:
1. La ruca: Corresponde al tipo de vivienda del pueblo mapuche, las cuales eran
construidas de paja o madera de forma ovalada, con una abertura que servía de
puerta y ventana. Las viviendas también representaban el orden jerárquico que
existía, ya que la ruca de los caciques, quienes eran los encargados de dirigir al
pueblo mapuche, vivían en una ruca mucho más amplia y eran consideradas
como “la casa de ricos”; mientras que las demás rucas eran más pequeñas y
bajas. 12
12
Véase en: R.P Vijilio, A. (1984) Misión entre los Araucanos 1848-1890. Traducido del original italiano al
castellano por el Reverendo padre Ambrosio Ferroni Capuchino, Roma.
11
2. “El Cialin (saludo): Es costumbre de los araucanos que
cuando llega algún viajero a la casa, aunque sea de la misma
tribu y aun cercano pariente de la familia no pueda desmontar y
debe quedar montado a varios pasos de distancia de la casa
hasta que el dueño de la misma le de permiso para hacerlo.
Luego el huésped es acompañado hasta cerca de la puerta de
la ruca y se llueve la introducen en ella.” (Padre Vijilio, 1984,
N° 5).
3. “La religión: Los araucanos no tienen en realidad ningún
culto religioso. Parecen que admiten dos principios. Lluo autor
de bien, que llaman Fatun; el otro autor del mal que llaman
Pillian: pero no tiene conocimiento alguno respecto de estas
divinidades imaginarias. Creen en las brujas y brujos (Calcu) y
en los adivinos (machis); y creen que los muertos resucitan en
un país lejano. En base a esta creencia cuando alguno cae
gravemente enfermo, lo colocan desnudo cerca de la puerta de
la ruca; y mientras unos echan agua fresca sobre el cuerpo del
enfermo, otros hacen un ruido infernal con toda clase de
instrumentos y perforan en muchas partes de las paredes de la
ruca para que salga el espíritu maligno, y acompañan la
ceremonia con gritos quejumbrosos.
Ante todo no tenían una idea clara de Dios, que llamaban
Hughmapu y Pillian, pero sobre todo tenían miedo a Guecubú,
es decir el espíritu maligno que ellos creían autor de todas las
calamidades. Ni tenían templos, ni altares, ni sacerdotes y su
culto se reducía a ciertos sacrificios de animales” (Padre Vijilio,
1984, N° 7).
4. “Futaguen (el matrimonio): Entre los araucanos esta en rigor
la poligamia y es muy apreciada como una señal de riqueza;
mientras que quien tiene una sola mujer es mirado con
desprecio como pobre y miserable que no tiene medios para
mantener a más de una. Celebran el matrimonio de la siguiente
manera. El hombre que quiere casarse va con algunos amigos,
y de noche, asalta la casa de la que eligió por esposa, y la
rapta a viva fuerza. En este asalto solamente las mujeres
tienen derecho a defender a la joven; y de esta manera el
raptor consigue siempre su intento sin derramamiento de
sangre. Luego de algunos días el esposo vuelve donde los
parientes de la esposa y si es rico, regala un caballo al padre
de ella y a la madre, una vaca. Y con estos regalos adquiere
los derechos de vida y muerte de su mujer.
Este bárbaro derecho hace que las mujeres araucanas sean
humildes y honestas. Y mientras se ve a los hombres siempre
vagando para vaciar enormes recipientes de pulcu (bebida
embriagadora hecha por jugo de manzana) las mujeres
12
trabajaban en los campos de sol a sol.” (Padre Vijilio, 1984, N°
10).
5. “Atención de los enfermos: Apenas un rico araucano caía
enfermo, mandaba a llamar a la médica (machi) la que
concurría a la casa con muchos aparatos; acompañada por los
familiares del enfermo y por otras personas de su reducción.
Antes de ingresar a la casa tocaban una música infernal con
pequeños tambores, cornetas de caña (pifilcu), y rodeaban la
casa saltando para espantar y echar a los espíritus malos.”
(Padre Vijilio, 1984, N° 12).
6. “Buenas cualidades de los araucanos: En medio de tanta
ignorancia y de tantos vicios y supersticiones, aparecen
también hermosas cualidades que colocan al araucano por
encima de todos los demás indígenas de América. Ante todo
dio largas pruebas de intrépidos y valor en defender su
territorio contra cualquier invasor. Y esto obedeció al ser
sumamente celosos de su libertad de su honor y de sus
esposas e hijos. Por eso fácilmente se enoja y discute por
cualquier palabra o acción ofensiva.
Además el araucano es inteligente y astuto y nunca hace nada
sin pensarlo y sin pedir consejo, es generoso en socorrer a los
necesitados, hospitalario con quien se presenta en su casa...”
(Padre Vijilio, 1984, N° 18).
De esta manera después de la llegada de los españoles y la influencia de los
misioneros a través de la evangelización y la educación formal, todas estas antiguas
costumbres ancestrales del pueblo mapuche fueron desapareciendo de forma
paulatina, mientras que otras, se fueron mezclando con la cultura chilena iniciando el
proceso de aculturación.
Este proceso histórico se puede comprender a través de la teoría de
aculturación, la cual plantea que existe una interrelación entre culturas diferentes,
donde existe una dominante que tiende a imponer sus rasgos que a la larga
hegemonizará una cultura nueva. Esta teoría supone que este proceso es inevitable,
donde se terminará imponiendo un mestizaje ampliamente dominado por la cultura
13
colonizadora, este proceso de aculturación está dirigido desde una esfera estatal,
donde se busca la configuración de una sociedad nacional. Según esta teoría los
pueblos originarios se encuentran en desventajas. 13
En esta teoría de aculturación la dimensión educativa toma gran importancia ya
que la función que esta cumpliría es lograr el proceso de mestizaje y la incorporación de
los pueblos originarios a la cultura nacional.14
Para comprender la teoría de aculturación, existen autores como José Bengoa
que plantean las características de este proceso, que coinciden con dicha teoría. Este
autor plantea en relación al proceso de aculturación la visión del Estado era la
siguiente:
“Esta es una historia acerca de la intolerancia. Acerca de una
sociedad que no soporta la existencia de gente diferente. De un
país español, criollo, europeo, cristiano occidental, que se dice
civilizado y trata de acabar con los bárbaros, los salvajes, los
hombres que deambulan libremente por las pampas y
cordilleras del sur del continente. Ellos se defendieron del
salvajismo civilizado; hicieron lo que pudieron, vivieron como
mejor supieron, pelearon hasta el cansancio, y terminaron por
morir y ser vencidos por el progreso.” (Bengoa, 1996, p. 9)
Desde esta perspectiva se puede evidenciar que desde la llegada de los
conquistadores comenzó a existir un proceso de aculturación, donde en sus inicios la
intención del español y del criollo chileno era la dominación de la cultura mapuche y la
erradicación de sus tierras para que formaran parte del territorio chileno. Este proceso
13
Véase en: (Intercultural Communication Studies XXI: 1 (2012))
14
Véase en: (Intercultural Communication Studies XXI: 1 (2012))
14
se inició en una primera instancia a través del uso de la violencia y las armas, en contra
del pueblo mapuche; lo que no generó ningún resultado a favor para la República de
Chile. Por este motivo debió recurrir a las órdenes religiosas (Jesuitas, Franciscanos y
Capuchinos) como instrumento de civilización del mapuche, con la escusa de
evangelizarlo y de esta manera lograr su dominación. Con el transcurso del tiempo fue
necesario la llegada de nuevas órdenes religiosas, entre ellas los Capuchinos, los
cuales reconocieron que las estrategias utilizadas hasta ese momento para la
dominación del pueblo mapuche no era la correcta, de esta manera establecen un
cambio en la forma de acercarse al mapuche.
Es así como comienza a desarrollarse el proceso de aculturación donde la cultura
dominante nacional comienza a imponer sus rasgos sobre la cultura mapuche,
permitiendo conservar algunas costumbres de dicha cultura. Lo cual generó un
mestizaje predominante de la cultura nacional colonizadora, donde la educación formal
entregada por los Capuchinos, especialmente por los Capuchinos de Baviera fue
esencial para el desarrollo de este proceso de aculturación.
Por otra parte, se encuentra otra arista para tratar el mismo tema, la cual tiene
relación con el trabajo y la obra realizada por la orden religiosa de los Capuchinos de
Baviera, quienes se enfocaron principalmente en el desarrollo y la entrega de la
educación formal al pueblo mapuche, lo que marca la diferencia con los
conquistadores; respetaron algunas de las costumbres de este pueblo, entre ellas el
wentripantu, que consiste en la celebración del año nuevo mapuche. Desde esta
15
perspectiva, el trabajo realizado por los Capuchinos de Baviera se puede relacionar con
la teoría de la inculturación15, la cual se entiende:
“El «proceso sociológico y psicológico por el que un individuo
se incorpora a la cultura y a la sociedad que le rodea». Más
descriptivamente, inculturación sería un proceso metodológico,
consistente en llevar los valores culturales y de civilización de
un pueblo a otros pueblos menos desarrollados, pero
respetando” (Rodríguez, 2004, p.19).
Esta teoría, se puede reafirmar, con la postura que se señala en el texto de Albert
Noggler, en la cual se encuentra semejanza con la teoría anteriormente expuesta:
“La evangelización debe dirigirse primero a la generación joven,
y se hará de acuerdo con el espíritu de la época, mediante la
instrucción escolar. Los primeros misioneros bávaros
convenían con los misioneros italianos en que una vida
religiosa auténtica que se expresará también en las
costumbres, se podía esperar únicamente de una generación
nueva que, familiarizara desde joven con el cristianismo,
hubiera aprendido en la escuela, o mejor todavía en el
internado, a vivir cristianamente. (…) Por esta misma razón se
exigía además, y se consiguió por fin la educación escolar de
las niñas, empezando por los primeros ensayos de los italianos
hasta llegar a las escuelas técnicas con estudios muy
completos, que perfeccionaban la instrucción escolar junto con
enseñar economía doméstica” (Noggler, 1982, p.144).
El origen de la educación formal en el pueblo mapuche.
Al tomar la historia de la educación en Chile no se puede olvidar el aporte de las
órdenes religiosas Capuchinas, en especial la obra realizada por los Capuchinos de
Baviera, quienes no solo se preocuparon de una evangelización sino que además
consideraron la entrega de la educación formal en el pueblo mapuche, con el fin de
evitar los abusos de los extranjeros y de los mismos chilenos que muchas veces
15
El prefijo in de inculturación equivale a penetrar o entrar a otro diferente.
16
abusaban y les quitaban sus tierras, un claro ejemplo de esto es lo sucedido entre los
años 1883 – 1930 con la demanda educacional mapuche en el periodo reduccional, la
cual consistió en que el gobierno chileno se apropió de las tierras de los mapuches,
aprovechándose de su analfabetismo, lo que provocaba los conflictos por las tierras
debido a que su organización ancestral fue alterada por la intervención del gobierno que
buscaba apoderarse y controlar las tierras de este territorio, lo cual operaba de una
forma contradictoria ya que por una parte el Estado permitía la entrega de educación
hacia este pueblo, pero por otro lado fomentaba la suspensión en todos sus derechos,
donde progresivamente eran violentados.16
Por este motivo los Capuchinos de Baviera no se conformaron con crear
pequeñas escuelas en algunas zonas de Victoria y Osorno, sino que además se
preocuparon de conocerlos; por ejemplo aprender su idioma y enseñarles el catolicismo
en su idioma mapudungun, para fortalecer los lazos de unión y confianza lo que
también se vio reflejado al integrarse los Capuchinos de Baviera a vivir con el pueblo
mapuche para lograr conocer sus costumbres y estilos de vida, sin dejar de lado a
ningún integrante del pueblo mapuche, ya que fueron los primeros en preocuparse de la
educación de la mujer y de fortalecer la educación en niños y jóvenes de dicho lugar.
Por otra parte los Capuchinos de Baviera fueron convirtiéndose en los protectores de
estos habitantes, transformándose en intermediarios entre el gobierno de Chile y el
pueblo mapuche, realizando diferentes parlamentos los que son entendidos como
16
Véase en: Cano, D. (2010) La demanda educación mapuche en el periodo reduccional (1883-1930)
Revista pensamiento educativo, Vols. 46-47, 2010, pp.317-335.
17
conversaciones pacíficas donde participan y dan su opinión los caciques
correspondientes a la zona.
Para fortalecer la educación formal entregada desde Victoria a Osorno fue necesaria
la creación de un Vicariato Apostólico, cuya finalidad era la unificación de las diferentes
Iglesias lo que llevaba también a la responsabilidad de las escuelas que habían creado
los Capuchinos de Baviera. No conforme con esto deciden unificar las escuelas
correspondientes de dicho lugar, dando origen a la creación de la Fundación del
Magisterio Primario de la Araucanía, teniendo como objetivo promover y fomentar la
educación católica a través de la educación formal teniendo una base en la persona de
Cristo y la enseñanza del evangelio, promoviendo que estos niños y jóvenes sean
capaces de asumir sus responsabilidades en la sociedad; la cual en su máximo
momento llegó a tener 168 escuelas y liceos que no solo eran para el pueblo mapuche
sino que además integraba a los niños y jóvenes chilenos.17
Es por esto que la trascendencia de la obra educacional de los Capuchinos de
Baviera, ha perdurado a lo largo del tiempo, debido a su constancia e importancia
dentro de la sociedad y en el tema educacional. En relación al contexto estudiado
(educación formal entre Victoria y Osorno, entre los años 1896-1958) es escasa, desde
el punto de vista de la historia general de Chile respecto al proceso de aculturación,
entre el pueblo mapuche y las órdenes religiosas Capuchinas.
17
Véase en: Torres G. (2013) Una institución en Chile al servicio de la educación de niños mapuches por
más de 160 años.
18
En relación a la información sobre el proceso de la educación formal entregada por
los Capuchinos de Baviera entre las localidades comprendidas desde Victoria hasta
Osorno es escasa, debido a que estos documentos fueron extraviados y quemados
durante el proceso de evangelización y educación de dicho lugar. Por otra parte cabe
señalar que la documentación correspondiente al periodo estudiado fue escrita desde
una sola visión, en este caso los Capuchinos de Baviera quienes fueron los actores
principales del proceso de la educación formal en dicho lugar.
Respecto a esta perspectiva, las fuentes primarias más cercanas al estudio son:
[Link]ónicas (1848-1975): Correspondientes a la parroquia de San José de la Mariquina,
las cuales fueron escritas por diferentes misioneros, donde se relata su llegada, su
trabajo social y evangelizador, su relación con los mapuches y los cambios surgidos en
la cultura mapuche por medio del proceso de aculturación y sincretismo.
2. Crónicas (1904-1924)-(1925-1950): Correspondientes a la parroquia de Panguipulli,
las cuales entregan información relacionada a la educación y protección entregada por
el Padre Sigisfredo hacia el pueblo mapuche debido a los abusos y robos de tierras.
3. Crónica (1979) de la comuna de San José de la Mariquina: La cual entrega
información respecto al origen de este pueblo y la llegada de los primeros misioneros a
este territorio, su labor en el ámbito evangelizador, educacional y de la salud del pueblo
mapuche.
En cuanto a las fuentes secundarias se ha recopilado:
19
1. Noggler (1982): En su obra “Cuatrocientos años de Misión entre los Araucanos” fue
escrito por un misionero Capuchino, el cual presenta al pueblo mapuche con su forma
de vida, como fue la llegada de las órdenes religiosas y su labor en la región de la
Araucanía en proceso de inculturación y aculturación. Cabe destacar que este texto
abarca el periodo de conquista hasta la formación de la Fundación del Magisterio
Primario de la Araucanía, especificando la labor de cada una de las órdenes religiosas y
de las hermanas religiosas.
2. Bengoa (1996) su obra titulada “Historia del pueblo mapuche”: Da a conocer la visión
del Estado chileno respecto al pueblo mapuche, cuales eran sus intenciones en relación
a este, la ambición del dominio de sus tierras, el mal trato ejercido sobre este y la
protección entregada por parte de las misiones religiosas hacia este pueblo.
3. Casanova (1900) este libro titulado “Misioneros en la Araucanía 1600-1900”:
Corresponde a una recopilación de crónicas donde existen tres autores, uno de los
cuales es un misionero Capuchino y los otros dos son historiadores. En esta obra se da
a conocer la llegada y las misiones de las órdenes religiosas, además la visión que
existe del pueblo mapuche por parte de los misioneros.
4. Vijilio (1984) esta obra titulada “Misión entre los araucanos 1848-1890”: Da a conocer
la llegada de los primeros misioneros a cada una de las localidades correspondientes a
la región de la Araucanía, como se desenvolvieron y su relación con el pueblo
mapuche, cuales fueron las estrategias utilizadas para lograr evangelizar a dicho pueblo
y conseguir que este asistiera a las escuelas misionales.
20
5. Revista Pensamiento Educativo, Vols. 46-47, 2010, pp. 317-335: Este documento,
entrega información del aumento de la asistencia escolar por parte del pueblo mapuche,
a las escuelas misionales en la región de la Araucanía, debido al periodo reduccional
ocurrido en 1883.
6. Salgado (sin año) esta obra que lleva el título “Una historia del servicio educativo
1937-2005 Fundación del Magisterio de la Araucanía”: Presenta la historia interna y la
formación de la Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía, donde relata la
creación de las directivas, cuales eran sus objetivos como institución educacional, su
reglamento interno y las diferentes actividades realizadas por la planta docente
partícipe de es
La ubicación geográfica de la obra educacional de los Capuchinos de Baviera,
entre Victoria y Osorno
La obra de las diferentes órdenes religiosas, que antecedieron a los Capuchinos
(italianos y bávaros) se ubica, según la jurisdicción del gobierno de Chile entre el río
Cautín y el río Imperial, correspondiendo este territorio a la orden Franciscana. Tras la
necesidad de que llegaran otras órdenes religiosas a la misión de la Araucanía, fue
necesario reestructurar los límites físicos para la labor misional de dichas órdenes,
quedando estas definidas a partir de la llegada de los Capuchinos de la siguiente
manera: los Hermanos Franciscanos, quedarían al norte de esta línea de drenaje
natural, mientras que los Capuchinos quedarían a cargo de la parte sur de dicha línea
divisoria. “Tras la llegada de los Capuchinos a la misión, se les fue entregado unos 20
21
mil cristianos, siendo ellos la mayoría del pueblo mapuche, y quedando por convertir al
cristianismo al menos 40 mil almas” (Reschio, A; Ibid, p. 44,53)
Estos Capuchinos se ajustaron al sistema utilizado por los Franciscanos, a los que
llamaban correrías misionales, pero se fueron percatando que este no era el método
más eficaz y que debían crearse misiones escuelas, a lo largo del territorio misional
(desde Victoria hasta Osorno).
22
Mapa de la región encomendada a los misioneros Capuchinos en el siglo XIX
Fuente: P. Vijilio “Misión entre los araucanos (1848-1890)”
Mapa actual de la región encomendada a los misioneros Capuchinos en el siglo XIX.
23
Fuente: atlas geográfico para la educación (IGM) 2007, P. 240
La llegada de los Capuchinos a la misión de la Araucanía
24
En el contexto de la historia de Chile para el año 1848, don Manuel Bulnes a
través de su ministro don Luis Irarrázaval solicita nuevamente a la congregación de la
Propaganda Fide18 la llegada de nuevos misioneros. La Propaganda Fide designó a la
orden religiosa Capuchina para llegar a acuerdos con el representante del Gobierno
chileno. De esta manera en febrero de 1848 el procurador general de los Capuchinos
firma un convenio entre el gobierno de Chile y la orden religiosa de los hermanos
Capuchinos.
En este convenio se estipulaba que llegarían a Chile doce Capuchinos, con una
auténtica vocación misionera y una sólida formación. El gobierno de Chile pagaría los
gastos de la misión y además le daría una renta mensual a cada Capuchino. Esta orden
religiosa debería permanecer diez años entre los mapuches, donde solo se les permite
evangelizar, sin entregar ningún tipo de educación, lo cual cambiaría una vez que
conocieron la realidad que se vivía.
Fue así que el 24 de mayo de 1848, se embarcan a Chile, desde Génova los
doce Capuchinos contemplados en el convenio. Luego de cinco meses llegan al puerto
de Valparaíso en enero de 1849. De esta manera el gobierno determinó la jurisdicción
territorial de la orden Capuchina: el convento de Valdivia, misiones de San José de la
Mariquina, Río Bueno, Daglipulli, Quilacahuín, Coyunco, San Juan de la Costa,
Pilmaiquén, Trumao y San Pablo.
18
Propaganda fide: Congregación de la Santa Sede fundada en 1622 por el papa Gregorio con la doble
finalidad de difundir el cristianismo en las zonas en las que aún no había llegado el anuncio cristiano y
defender el patrimonio de la fe en los lugares en donde la herejía había puesto en discusión el carácter
genuino de la fe. Véase en: [Link]
25
Esta orden religiosa se ajustó al sistema misional del país, establecido por la
orden Jesuita, que estaba determinada en Chile desde el siglo XVII, realizando
correrías misionales (La cual consistía en la entrega de sacramentos), percatándose
que este sistema no era el más eficaz y que lo más oportuno sería la misión-escuela.
Por otra parte cabe señalar que esta orden religiosa utilizó el hábito de color azul, al
igual que los Franciscanos, para evitar confusiones y el impacto del pueblo mapuche.
En cuanto al contexto de esta obra misional y educacional, se puede mencionar
que el Padre de Lonigo eligió como sede de la Prefectura la misión de San José de la
Mariquina, desde donde realizaban los viajes a Valdivia y Santiago para conseguir
materiales y fundar nuevas misiones. Como no se obtuvo el apoyo que se esperaba del
Gobierno de Chile, solicitó ayuda a los chilenos creando así la sociedad evangélica
institución similar a la Propaganda Fide. Con este apoyo económico, se fundaron
nuevas misiones, entre las que se pueden nombrar Bajo Imperial (Actual Puerto
Saavedra) en 1850, la de Queule en 1854, en 1860 la misión de Toltén, en 1863 la
misión de Pelchuquín y la de Rahue, en 1874 la de Purulón y en 1883 la de Boroa.
A partir de 1870 se comienza a evidenciar una disminución de envío de los
misioneros italianos y se suma a esto el fallecimiento de muchos hermanos misioneros
de la zona. Es por esto que se hace necesario solicitar nuevamente ayuda a la
Propaganda Fide. Es así que en 1889 llegan los primeros Capuchinos españoles
tomando a cargo las misiones de Bajo Imperial y Boroa, pero la falta de personal hizo
pedir nuevamente ayuda a la Propaganda Fide, quien solicitó a los Capuchinos de
26
Baviera, los cuales se encontraban misionando en Brasil, pero debido a la petición
realizada por la Propaganda Fide, aceptaron venir a Chile.
En el año 1895 deciden cumplir este propósito enviando en su primera
expedición a cuatro misioneros. Estos se embarcan en Hamburgo en noviembre de
1895: al llegar a Santiago se reúnen con sus hermanos Capuchinos italianos, los cuales
los llevan a Valparaíso para embarcarse y tomar rumbo a Corral donde desembarcan
en enero de 1896 llegando al convento de San Francisco. Donde recibieron apoyo del
Párroco José Brahm quien los instruye en el idioma castellano. Una vez que los
Capuchinos de Baviera completan esta formación, son distribuidos en diferentes
misiones.
Entre los años 1897 al 1899 continúan la llegada de diferentes misioneros de
Baviera, los cuales una vez que reciben la formación de la lengua castellana, son
distribuidos en las diferentes misiones entre Victoria y Osorno. Una vez comenzada la
obra de los Capuchinos de Baviera, estos consideraron necesario incorporar la
educación formal junto con el proceso de evangelización, permitiendo al pueblo
mapuche conservar parte de su cultura y religión.
De esta manera comenzaron a fundar numerosas capillas y colegios, mientras
fortalecían la evangelización con la creación del Vicariato Apostólico de la Araucanía, el
cual se encargaba de administrar los fondos y otorgar dinero para la construcción de las
escuelas en todo el territorio otorgado por el Gobierno, permitiendo así en el año 1937
bajo el amparo de Monseñor Guido Beck de Ramberga, Obispo del Vicariato, creara la
27
Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía que cobijará a todos los colegios
misionales creados por la orden Capuchina de Baviera y apoyados; a su vez, por
religiosas para ejercer la labor educacional formal del pueblo mapuche, sin perder el
sentido de la evangelización que será entregada junto con la educación formal, la cual
se llevará y entregará a través de la creación de escuelas rurales y urbanas; estando
estas bajo la legislación educacional chilena.
Una de las visiones historiográficas que existe sobre la labor de los Capuchinos y
su misión en Chile, principalmente se basa en textos escritos por los mismos
misioneros, donde dan a conocer una visión positiva de la misión evangelizadora y
educadora hacia el pueblo mapuche, donde cuentan como fue su llegada, la realidad
que existía en la Araucanía y como era su relación con el pueblo mapuche, los abusos
y maltratos que estos sufrían por parte de la sociedad para quitarles sus tierras,
aprovechándose de su situación, ya que este pueblo mapuche no tenía educación
formal; más bien eran educados entre ellos mismos (familia), principalmente en su
forma de vivir y costumbres propias del pueblo mapuche, ya que su visión del mundo es
opuesta a la visión occidental, que los hacía ver como un pueblo que no trabajaban sus
tierras, flojos, bárbaros, sucios y donde no conocían la religión cristiana.
La organización administrativa de la misión de la Araucanía, Prefectura y
Vicariato Apostólico
28
En el desarrollo de las misiones, se hace necesaria la organización
administrativa de las provincias que serán evangelizadas, bajo el amparo de la
Congregación de la Propaganda Fide, donde se eligen los Prefectos Apostólicos para
que se hagan cargo de administrar los territorios.
Como ya se mencionó en el año 1848 se realiza un convenio entre el
representante del gobierno chileno y el procurador general de la orden religiosa
Capuchina, donde estos toman el acuerdo de venir a Chile a evangelizar al pueblo
mapuche, de esta manera llegan doce Capuchinos Italianos a llevar a cabo la misión los
cuales no dieron abasto debido a que en el año 1896 muchos de los Capuchinos
Italianos habían fallecido, envejecido o vuelto a su patria, por lo cual fue necesario la
llegada de nuevos misioneros Capuchinos, en este caso correspondiente a la orden
religiosa de Alemania (Capuchinos de Baviera), para reemplazarlos en la obra.
Para que esta misión tuviera éxito fue necesario crear una Prefectura Apostólica,
donde estaba a cargo el Capuchino italiano Padre Alejo de Barletta, quien había llegado
a la Araucanía y se había establecido en San José de la Mariquina como Prefecto
Apostólico y superior regular de los Capuchinos italianos y bávaros, quien recibiendo la
orden de la sagrada Congregación de la Propaganda Fide (encargada de enviar
misioneros en el mundo donde fueran solicitados) pedían que el nuevo Prefecto de la
Araucanía fuera el Padre Bucardo.
Al verse afectado el Padre Bucardo por problemas de salud fue necesario que
comunicara a la Propaganda Fide su renuncia, la cual fue aceptada en el año 1923,
29
pero su retiro no sucedió hasta el año 1925 cuando asume el cargo el Padre Guido
Beck de Ramberga, quien fue ordenado sacerdote el año 1909 y estaba en Chile
desde el año 1912. Al hacerse cargo de esta Prefectura los Capuchinos de Baviera,
reciben veinte misiones, en las cuales seis habían escuelas primarias, con internados
para indígenas. De esta manera las fundaciones de las escuelas siguieron un rápido
curso, entre los años 1900 y 1926.19
Durante el desarrollo de la Prefectura, los Capuchinos debían dedicarse
exclusivamente a la evangelización del pueblo mapuche, a través de las correrías
misionales. Para lograr la expansión de los curas de almas, para esto se debió construir
capillas en las reducciones indígenas más pobladas y conseguir los medios económicos
para ampliar estas construcciones de capillas, que también cumplían la función de
escuelas.
De esta manera la Santa Sede considera que la Prefectura ha hecho y ha
logrado grandes progresos. Pero debido a la situación que se comenzaba a vivir en
Chile en el año 1921 tras la separación de la Iglesia y el Estado, los misioneros de la
Araucanía comienzan a sufrir las consecuencias, ya que las subvenciones de los
internados misionales dejan de recibir la subvención que les entregaba el Estado por
cada niño. De esta manera se hace necesario la creación del Vicariato Apostólico,
quien tenía la facultad de administrar y entregar los recursos para la evangelización y; a
19
Véase en: Noggler, A. (19782) Cuatrocientos años de Misión entre los Araucanos. Edit. San Francisco
“Padre las Casas.”, Temuco de Chile.
30
su vez, se encargaba de recaudar los fondos necesarios para mantener las escuelas y
capillas que se fueron fundando.
Fue así que en el año 1928 a través de un decreto, la Prefectura de la Araucanía
paso a ser el Vicariato Apostólico de la Araucanía, nombrando como Obispo titular a
Monseñor Guido Beck, cuya investidura fue realizada en Santiago el cuatro de agosto
de 1928. Este Vicariato se ubica en San José de la Mariquina entre los años 1928 a
1948, siendo su posterior traslado a la misión de Villarrica. Al pasar los años la fuerza
de Monseñor Guido Beck fueron declinando, solicitando que en el año 1956 asuma el
cargo de Obispo el Padre Guillermo Hartl.20
El origen del semillero vocacional (Seminarios Menor y Mayor)
20
Véase en: Correa H. y Maliqueo M. (1975) 50 años Seminario San Fidel. Imprenta América Valdivia
31
Seminario Mayor y Sanatorio Sta. Elisa en San José de Mariquina
Fuente: Noggler A. “Cuatrocientos años de misión entre los araucanos” p. 188
Este Seminario toma el nombre San Fidel de Sigmaringa, debido a un gran mártir
de la orden Capuchina que fue beatificado por el Papa Benedicto XIII. Como se dijo
anteriormente el Padre Guido Beck, asume como Prefecto de la Araucanía el año 1925
quien se establece en San José de la Mariquina y viendo la necesidad de Iglesia
misional en la zona para el año 1928 se decide que esta Prefectura sea elevada a
Vicariato Apostólico, donde es nombrado como Obispo Guido Beck. Su mayor
preocupación era tener vocaciones sacerdotales y sobre todo que este clero fuera
nativo y nacional; dos meses después de su ordenación como Obispo funda el
Seminario San Fidel el 25 de mayo de 1925, pero esta obra solo se pudo realizar con
apoyo de muchos sacerdotes, hermanas religiosas y la misma Santa Sede.
Para mostrar lo que motivó a este Obispo a crear un Seminario vocacional se
presenta a continuación un fragmento de un diálogo, donde Monseñor deja ver las
necesidades espirituales de la región: “…. Tenemos que despertar aquí en la Araucanía
vocaciones para la Araucanía, tenemos que cultivar nosotros esas
vocaciones….necesitamos nosotros tener un seminario, aquí, dentro de nuestro
territorio…” (Correa y Maliqueo, 1975, p. 26).
Este Seminario en sus inicios se instala en una pequeña casa la cual recibe a
cinco jóvenes, de los cuales tres fueron ordenados sacerdotes. Estos jóvenes
sacerdotes son: Pascual Alcapang (primer sacerdote mapuche), Humberto Toro y
Daniel Vallejos. A su vez, Monseñor se preocupa de visitar las diferentes parroquias
32
para lograr tener nuevas vocaciones, llegando a tener una matrícula de veintisiete
jóvenes para el año 1928.
Viendo que la casa se hizo pequeña, compra a la familia Becerra en la calle
Gustavo Exss (Calle que lleva el nombre del alcalde de la época y que fue un gran
colaborador para la orden religiosa Capuchina), donde el Obispo se instala a vivir con
los jóvenes, viendo que el espacio era muy pequeño decide comprar nuevos terrenos,
consiguiendo los medios económicos a diferentes personas de la comuna e incluso
recibe donaciones del extranjero. Siendo esta construcción finalizada en 1933 y
recibiendo el nombre de Seminario Menor San Fidel.21
Por otra parte también se percata que es necesaria la llegada de otros
misioneros, los cuales vienen de Alemania a terminar sus estudios de sacerdotes y a
colaborar con la labor misionera en la Araucanía y viendo que el número de postulantes
aumenta decide construir un Seminario Mayor, ya que era necesario que estos
seminaristas tuvieran una formación mejor para ejercer como sacerdotes.
Haciendo un salto en la historia de estos Seminarios para el año 1950, cuando
se cumplen 25 años desde su fundación se escribe un anuario para recordar y celebrar
sus bodas de plata y como eran las condiciones para permitir las admisiones de los
jóvenes al sacerdocio, donde estos alumnos debían cancelar $5000 en el año en dos
22
cuotas, y cuando ya están cursando el segundo año reciben becas para sus estudios.
21
Véase en: Correa H. y Maliqueo M. (1975) 50 años Seminario San Fidel. Imprenta América Valdivia
22
Véase en: Correa H. y Maliqueo M. (1975) 50 años Seminario San Fidel. Imprenta América Valdivia
33
No se puede dejar de contar que este Seminario Menor, para el año 1956 había
logrado crear un Liceo anexo al Seminario que tenía el reconocimiento del Estado,
amparado por el decreto N° 15.349, donde daba la posibilidad a los hijos de la comuna
de Mariquina poder cursar sus estudios; siendo en el año 1966, ocho los alumnos que
logran egresar de dicho establecimiento.23
El terremoto y maremoto del 1960, también afectó a San José de la Mariquina,
pero sobre todo a las comunas costeras de Mehuin y Queule, quienes solicitaron al
rector del Seminario Padre Luis Beltrán, que pudiera prestar este establecimiento como
albergue de los damnificados de dichas comunas, quienes vivieron en este Seminario
por dos meses, siendo atendidos por los propios seminaristas.
Otra obra realizada a través de los Seminarios para el año 1966 fue la creación
de una escuela nocturna, que permitía a las personas adultas poder regular su situación
educacional, enseñanza que entregaban los mismos seminaristas. Siguiendo con la
historia de los Seminarios para el año 1970, se produce una gran crisis vocacional en la
región de la Araucanía, donde se toma la decisión de realizar jornadas vocacionales, lo
que ayudó a que en años posteriores, aumentar el número de vocaciones de jóvenes
de diferentes comunas de la región.
Este Seminario Mayor se vio afectado por un incendio en el año 2000, lo que
llevo su posterior traslado a las cercanías de Temuco (Licanco), donde actualmente
tiene doce jóvenes que aspiran llegar al sacerdocio. Mientras que el Seminario Menor
23
Véase en: Correa H. y Maliqueo M. (1975) 50 años Seminario San Fidel. Imprenta América Valdivia
34
sigue entregando la educación formal a jóvenes de básica y media con una matrícula
de 475 alumnos.
Este trabajo educacional, también fue apoyado por diferentes profesores laicos
que ayudaron en la formación de los alumnos, para que terminen su educación e
incluso el mismo Seminario Menor permitía que los alumnos que ingresaban al liceo o
al Seminario pudieran terminar sus estudios, aunque no llegaran al sacerdocio. Un
profesor que realizó esta labor a partir de 1935 fue el docente Pedro Sandoval Muñoz,
quien ejerció su labor docente en diferentes colegios misionales fundados por la orden
religiosa Capuchina, siendo este mismo profesor parte de la primera directiva que tuvo
la Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía, donde se logra unificar todos los
colegios misionales que fundó la orden religiosa Capuchina en la región de la
Araucanía.
Como esta labor educacional era tan grande los Capuchinos de Baviera debieron
solicitar a las Hermanas de la Santa Cruz su colaboración, donde ellas realizaban un
trabajo oculto y silencio, teniendo la misión de preparar las comidas a los alumnos,
preocuparse del aseo de los Seminarios, de las capillas, las salas de clases y además
ellas tomaron la responsabilidad de administrar y entregar la educación a muchas niñas
creando los Colegios de la Santa Cruz ( Colegio y Liceo que actualmente funciona en
San José de la Mariquina),teniendo varios de estas instituciones educacionales
vigentes en las regiones de la Araucanía y los Ríos.
35
La obra educacional de los Capuchinos de Baviera. Desarrollo del sistema
escolar
La orden religiosa de los Capuchinos de Baviera, desde un inicio consideraron
como esencial el desarrollo de las escuelas, pero la mayoría de ellos lo consideraban
como el método por excelencia, para lograr el desarrollo de la evangelización en el
pueblo mapuche. De esta manera el gobierno de Chile, no contaba con las condiciones
necesarias para fundar más escuelas, siendo necesario por parte de los Capuchinos de
Baviera aumentar la creación de las escuelas misionales, para llevar a cabo la misión
del pueblo mapuche. Donde buscaban por medio de la instrucción escolar lograr un
progreso espiritual y cultural del mapuche, para lograr una mayor equidad en la
sociedad chilena.
Para que estas escuelas misionales, pudieran realizar su labor educacional de
una forma más íntegra fue necesario fundar diferentes internados femeninos y
masculinos, para fomentar y facilitar el ingreso de los niños y niñas del pueblo originario
complementando las misiones ambulantes que eran llevadas a cabo por los primeros
misioneros; quienes comprendieron que al crear diferentes escuelas misionales
ayudaban al pueblo mapuche a aprender a leer y escribir, para así evitar las pérdidas
de sus terrenos como lo ocurrido en el año 1833 durante el periodo reduccional.
Del mismo modo los Capuchinos consideraban necesario entregar la educación
formal y la evangelización inicialmente a los más jóvenes, sin dejar de lado la educación
hacia las niñas, por este motivo se fueron creando escuelas técnicas que enseñaban
36
economía doméstica. Pero este arduo trabajo misional llevado a cabo por los
Capuchinos de Baviera, fue apoyado por la Congregación de las Hermanas de la Santa
Cruz de Menzingen, la cual fue creada en el año 1844 por el Capuchino suizo Teodosio
Florentini. Fue así que en el año 1901 esta Congregación llega a Chile con Hermanas
profesoras y novicias. En noviembre 1901 llegan a Valdivia cuatro religiosas de la Santa
Cruz las cuales dedican su vida a la educación y a la instrucción de la juventud
mapuche.
Fundación de Escuelas Misionales (Villarrica).
En 1900 se fundó la escuela de Villarrica, en 1904 se fundó la escuela de niños
y en 1908 la escuela de niñas; estas escuelas fueron creadas con el propósito de
facilitar la labor evangelizadora del pueblo mapuche. A su vez, facilitaba el proceso de
formación educacional, logrando que la educación formal llegara a todos, sin distinción
de género.
Fundación de Escuelas Misionales (San José de la Mariquina).
En 1902 se fundó un internado para niños, en 1908 se fundaron las escuelas
rurales de Mariquina, Pumillahue y Meliquina; en 1913 se fundó la escuela Santa Cruz,
en 1917 se fundó la escuela rural de Cudico; en 1925 se fundó el Seminario Menor de
37
San Fidel, en 1935 la escuela rural de Alepúe y en 1956 se creó un liceo misional anexo
al Seminario Menor de San Fidel.
Estas escuelas fueron creadas con el propósito de masificar la educación formal
en las áreas rurales con la intención fortalecer estas zonas y de integrar a niños y niñas
que quisieran acceder a la educación. Además fueron complementados con la creación
de internados que facilitarían la estabilidad de los centros educacionales misionales.
A su vez, cabe destacar la fundación del Seminario Menor San Fidel, el cual tuvo
y mantiene como propósito el nacimiento de vocaciones sacerdotales chilenas,
esencialmente mapuches que conozcan su gente, su idioma y sus costumbres.
Fundación de Escuelas Misionales (Purulón y Panguipulli).
En 1902 se fundó la escuela de niñas en Panguipulli, en 1905 se fundó la
escuela de Purulón, en 1908 se fundó la escuela de niños en Panguipulli; en 1913 se
fundó el colegio Santa Isabel de Panguipulli y además la escuela capilla de Calafquén,
en 1914 reconstrucción de la escuela de Purulón y en 1921 se reabre esta escuela.
A través de la lectura cronológica de estas escuelas, se puede apreciar el
esfuerzo, la constancia y el interés de los Capuchinos de Baviera por entregar una
educación formal constante, a pesar de las diferentes dificultades que tuvieron que
pasar estas escuelas y capillas misionales; por ejemplo los constantes incendios que
destruían estas obras.
38
Fundación de las Escuelas Misionales (Padre de las Casas).
En 1906 se fundó la escuela Industrial y en 1908 los talleres de carpintería; en
1944 se fundó el Instituto Araucano, con el propósito de preparar a los jóvenes
mapuches para el examen de bachillerato y formar líderes en su pueblo. En 1955 se
fundó el colegio de las Madres Carmelitas de Santa Joaquina.
El objetivo de la creación de estas escuelas y colegios es formar profesionales
dentro de las misiones, con la intención de mejorar la calidad de vida de los habitantes
y a su vez entregar una seguridad laboral que les permitiera mantener una mayor
estabilidad. Esto se ve reflejado en:
“La civilización de un pueblo no progresa a saltos, sino paso
a paso. Hagamos primero de nuestros indígenas buenos
agricultores y artesanos; abriéndoles poco a poco las puertas
de las escuelas agrícolas y de artesanía, haremos una gran
obra en bien de la civilización de los aborígenes”… “Sin
embargo, los misioneros estimulaban siempre a los verdaderos
talentos, buscándoles un colegio apropiado y ayudándolos a
costear sus estudios” (Noggler, 1982, p.176).
De esta manera:
“Según las estadísticas oficiales en el año 1925 habían 39
escuelas, de ellas dos superiores y una profesional, con un
total de 3174 alumnos. Cuando se erigió el Vicariato en 1928,
el número total había subido ya a 4758 alumnos. En 1958, a la
muerte de Monseñor Guido Beck, el Vicariato mantenía 166
escuelas con 31.440 alumnos; el número de escuelas
superiores había llegado a 11”
… “El desarrollo consecuente de las primeras lecciones de
horticultura, agricultura y carpintería, que han continuado hasta
el día de hoy a llevado a la creación de una serie de escuelas
de enseñanza media, profesional y técnica. En 1953 había una
escuela profesional y 7 escuelas de perfeccionamiento
profesional. En 1964 las escuelas especiales de agricultura,
39
economía doméstica e industrias eran 17” (Noggler, 1982,
p.176).
Tabla de otras escuelas misionales.
Año Escuela
1900 Escuela de Boroa e internado de niños
1901 Escuela de Río Bueno, a cargo de las Hermanas de la Santa
Cruz
1903 Escuela de Quilacahuin, colegio de niños
1903 Escuela Quinchilca y Valdivia
1906 Colegios de Niñas
1906 Escuela Bajo Imperial Stella Maris
1907 Escuela Imperial de las Hermanas de la Santa Cruz
1908 Escuela de Huilliu
1910 Escuela en San Juan de la Costa a carde de las Hermanas de la
Santa Cruz
1910 Escuela de Lonquimay
1911 Escuela misional San Pablo
40
1911 Escuela de Coñaripe
1911 Capilla y Escuela de Puerto Saavedra
1912 Escuela de San Pablo
1913 Escuela de Toltén
1913 Escuela Quillán
1914 Escuela para niñas en Boroa
1914 Escuela para niños en Bajo Imperial
1914 Escuelas rurales en Calafquén y San Juan de la Costa
1914 Internados para niños en Boroa
1920 Capilla escuela en Cunco
1925 Escuela de Santa Cruz en Loncoche
1946 Escuela Agrícola de Puerto Saavedra
1948 Colegio de Humanidades de Villarrica
1951 Liceo Beato Gaspar en Pitrufquén
Autoras: Delarze, C. y Wulf M°. 2013
Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía
41
El origen del Magisterio Primario de la Araucanía se remonta al año 1937, con el
fin de unificar todas las escuelas y liceos existentes en el territorio del Vicariato
Apostólico de la Araucanía, el cual debía ajustarse al código civil existente en el país
para lograr obtener mejores subvenciones. Debido a que estas primeras escuelas
misionales creadas por los Capuchinos eran administradas por los mismos Párrocos,
donde existían las diferentes capillas y escuelas, en el territorio abarcado desde
Victoria a Osorno.
De esta manera cada Párroco debía administrar su propia escuela misional,
donde cobraban una subvención al Estado chileno o en el caso de que el dinero no
alcanzara (la mayoría de las veces) esta subvención era solicitada al Obispo del
Vicariato Apostólico de la Araucanía. Debido a que en el año 1936 el congreso aprueba
una ley que establece el sueldo vital para los profesores, lo cual en las escuelas
misionales de los Capuchinos no se podía llevar a cabo por la falta de recursos, lo que
significaba un peligro para la existencia de la labor educativa del territorio de la
Araucanía. Naciendo así la idea de unir las diferentes escuelas misionales existentes y
cumplir con lo que exigía el Estado.
Esta corporación nace desde la idea de un grupo de profesores de Padre de las
Casas, dos sacerdotes Capuchinos y el apoyo de Monseñor Guido Beck. Donde el
objetivo de esta institución era:
“Promover y fomentar la educación católica a través del
desarrollo comunitario y participativo de un proyecto educativo
que tiene su inspiración en las políticas educacionales del
Ministerio de Educación y su fundamento de la persona de
Cristo y su evangelio, en las enseñanzas del Magisterio de la
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Iglesia Católica que se proponen desarrollar integralmente a
sus alumnos, a fin de que lleguen a ser capaces de asumir sus
responsabilidades familiares, profesionales, sociales y
eclesiales, con sabia inteligencia, para interpretar la
complejidad de nuestra época y crezcan en humanidad y
dignidad.” (Torres, 2013, p. 1)
Para llevar a cabo esta institución y lograr el objetivo que se tenía, fue necesario
organizar una reunión, “la cual fue efectuada el 3 de enero de 1937” (Torres, 2013,
p.4), donde se firmó el decreto de su creación y así responder a las necesidades
educativas de niños, jóvenes campesinos y mapuches entre el territorio de Victoria y
Osorno. De esta manera nace la corporación de la Fundación del Magisterio Primario
de la Araucanía, donde sus estatutos fueron aprobados “el 15 de junio de 1938, basado
en el decreto supremo N° 2946, concediendo personalidad jurídica a dicho
establecimiento” (Torres, 2013, p.4).
Para dicha organización fue necesario crear un directorio que rigiera la
administración de la Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía; este directorio
se encargó de la parte económica para el mantenimiento de las escuelas, donde cada
colegio debía realizar una velada y distribuir de esta manera el dinero recaudado a una
caja de reserva para el Magisterio, donde un porcentaje era para los materiales de los
colegios y otra parte de los sueldos de los profesores (de esta manera podían cumplir
con lo que les exigía el Ministerio de Educación).
Como este dinero no siempre alcanzaba, Monseñor Guido Beck otorgaba una
subvención anual a la Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía para lograr
cumplir con las responsabilidades económicas que necesitaba esta institución. Para
que esta labor pudiera ejercerse de forma equitativa, existía un inspector parroquial que
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debía vigilar las escuelas y entregar materiales de enseñanza para llevar a cabo el
objetivo de dicho proyecto.
“Es así, como ya en 1944 se impartía instrucción en 9 liceos y
218 escuelas primarias a más de 20.000 alumnos. Y, en 1946
cuando se cumplió el cincuentenario de la llegada de los
Capuchinos Bávaros, existían en el Vicariato 19 internados con
más de 12.000 alumnos, una de planta de 145 profesores
seglares y 196 religiosas dedicados a la enseñanza” (Torres,
2013, p. 5)
Educación formal… ¿Transformación de la cultura mapuche?
Tras el desarrollo de este proceso se puede evidenciar diferentes perspectivas
con respecto a un mismo hecho histórico, específicamente la entrega de la educación
formal al pueblo mapuche por parte de la orden religiosa de los Capuchinos de Baviera.
Pero independiente de las visiones que puedan existir, no se puede negar los cambios
y transformaciones que sufrió el pueblo mapuche tras las intervenciones y misiones
que existieron en el territorio de la Araucanía, estas últimas no solo deben ser vistas
como la mera entrega de la evangelización, para lograr “civilizar” a los “infieles”, ya que
estos misioneros buscaron un acercamiento y contacto con el pueblo mapuche,
permitiendo así un mayor conocimiento de sus virtudes y defectos.
De esta manera se debe destacar el progreso que existió entre las diferentes
órdenes religiosas que se hicieron cargo del proceso misional del territorio de la
Araucanía; iniciando la obra evangelizadora la orden religiosa de los Jesuitas, que al
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igual que sus seguidores correspondiente a la orden religiosa de los Franciscanos
enfatizaron en las correrías misionales, las cuales consistían en entregar los
sacramentos de forma esporádica o intermitente a los diferentes habitantes de la
Araucanía. Lo cual con el paso del tiempo no dejaba los frutos esperados, debido a la
escases de misioneros que se hicieran cargo de la obra.
Por este motivo fue necesaria la llegada de una nueva orden religiosa que se
hiciera cargo de esta misión. Fue así que en el año 1848 llegaron los primeros
Capuchinos Italianos, pero corriendo la misma suerte que sus antecesores estos
debieron solicitar ayuda a la Propaganda Fide la cual envió en 1896 los primeros
Capuchinos de Baviera quienes fueron los precursores de la educación formal del
pueblo mapuche.
Esta entrega de la educación formal se vio fortalecida con la llegada de los
Capuchinos de Baviera quienes lograron acercar a los habitantes del pueblo mapuche,
integrando a la juventud de este pueblo, a la mujer e incluso a las personas adultas
(padres de familia); con el objetivo de despertar su interés, utilizar de mejor manera sus
recursos y así evitar el abuso que se cometía al quitarles las tierras por parte de los
extranjeros y chilenos, que veían estas tierras como una gran inversión a futuro debido
a su productividad en el desarrollo de la agricultura.
Fue así que el objetivo principal de la orden religiosa de los Capuchinos de
Baviera, se enfocó en ir más allá de una simple entrega de educación formal,
entendiendo que la entrega de las materias no serian útiles en la vida del alumno al
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momento de regresar a su casa; pero si era importante para ellos entregar los
principios básicos cristianos y morales, sin dejar de lado que la educación enfocada en
la entrega de herramientas necesarias que les permita al pueblo mapuche sentirse
parte de esta sociedad, sin dejar de lado algunas de sus costumbres y forma de vida
que son parte de su herencia ancestral donde el trabajo de la agricultura es esencial
para vivir el día a día.
Por otra parte una de las características principales de la obra de los Capuchinos
de Baviera, que se refleja en las fuentes analizadas es su constante fe y confianza en
el pueblo mapuche; frente a otras visiones quienes los consideraban como entes
limitados e incluso “salvajes”, manifestando en muchas ocasiones que poco o nada se
podía esperar de este pueblo originario. Los medios que utilizaron los Capuchinos de
Baviera, descrito durante el desarrollo del trabajo, evidencian las mejoras que se
llevaron a cabo en las estrategias utilizadas en la misión de la Araucanía.
No obstante se puede realizar un nuevo descubrimiento acerca del cual nada
expresan los documentos netamente Capuchinos. El arma de integración más eficaz
usada por los Capuchinos de Baviera fue el verbo domesticar, pero no en el sentido de
dominar, sino más bien en el sentido de grandeza humana, caridad cristiana y la
creación de lazos de unidad que han logrado mantener en el tiempo, lo cual se puede
ver reflejado con la creación del Vicariato Apostólico, la creación de escuelas
misionales e Iglesias, entre Victoria y Osorno.
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Sin embargo, todo proceso histórico no queda ajeno a tener alguna relación con
teorías que sustenten este suceso y den una explicación al tema. Es por esto que
actualmente este proceso histórico se puede comprender a través de la teoría de la
inculturación, la cual es usada principalmente en el campo religioso y educativo, la cual
no consiste en una simple adaptación exterior, sino que va mucho más allá,
convirtiéndose en una transformación íntima de los valores culturales del pueblo
mapuche, logrando su integración al cristianismo por medio de la evangelización y la
educación formal entregada por los Capuchinos de Baviera.
De esta manera el objetivo que plantea esta teoría y que avala la obra realizada
por los Capuchinos de Baviera, es principalmente el progreso y la liberación de las
estructuras injustas que se cometían contra el pueblo mapuche. Por este motivo para
que se pudiese realizar la labor principal de dicha orden, su estrategia consistió en
estar inmerso en la cultura mapuche con el propósito de generar desde abajo el cambio
y las transformaciones de dicha cultura. Por tanto el objetivo es implantar un modelo
diferente, es decir, proponer un conjunto de elementos culturales respetando la
integridad de este pueblo.
En este sentido la implicancia de las escuelas misionales era lograr este proceso
de inculturación con menos violencia, reconociendo la autenticidad de este pueblo
dentro de la sociedad chilena. De esta manera, lo que se quería lograr era la
integración del pueblo mapuche en todos sus aspectos en cuanto a la educación
formal, lo que llevó a plantearse la idea de la formación de un grupo homogéneo,
desarrollándose un proceso de aculturación, donde la Iglesia y la escuela cumplieron
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un rol preponderante al ser los precursores de la educación formal en el pueblo
mapuche.
Desde esta perspectiva consideramos que la entrega de la educación formal por
parte de los Capuchinos de Baviera hacia el pueblo mapuche, permitió reconocer al
pueblo como tal descubriendo y rescatando sus cualidades positivas las cuales habían
sido opacadas mediante el uso de la fuerza, impuesto por los conquistadores; por lo
cual en sus escritos dejan constancia que los mapuches no eran realmente lo que se
deja ver en la historia oficial, ya que en sus escritos podemos ver reflejados la
verdadera cosmovisión del pueblo mapuche lo que permitió entender la simpleza de su
vida, creencias y como los Capuchinos lograron ver, identificar, comprender y rescatar
todas estas cualidades.
Si bien es cierto que el pueblo mapuche se encontró dividido en sus inicios en
cuanto a la aceptación de la entrega de la educación formal por parte de los
Capuchinos de Baviera, logramos identificar en los textos recopilados testimonios que
avalan el deseo del pueblo mapuche en participar en este proceso educativo, lo cual se
puede evidenciar en la siguiente cita:
“Cuando el cacique don Ambrosio vio que todos estaban
reunidos, comenzó a hablar exponiendo las grandes ventajas
que suponía tener un misionero; que el bautizaría sus hijos
haciéndolos buenos cristianos e hijos de Dios; los que luego de
su muerte irían a ver al Padre celestial por toda la eternidad;
que les enseñaría a leer y escribir y a hablar el español y que
les haría aprender algún oficio útil y que protegería la tribu en
todas las circunstancias críticas que surgieran con el gobierno.
(…) estas razones, si bien fueron acogidas por la mayoría,
fueron rechazadas por otros por miedo a Panchiulef. Entonces
el buen Paillialef con voz imponente preguntó: ¿ustedes que
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son contrarios a mi proyecto, digan entonces, que quieren?
¿Prefieren para nuestras tierras los soldados o los misioneros?
¡Decídanse! Ante tal dilema, casi todos contestaron que
preferían a los misioneros” (Padre Vijilio, 1984, N° 95)
Otro testimonio que sustenta la visión positiva por parte del pueblo mapuche,
con la entrega de la educación formal por parte de los Capuchinos de Baviera es:
“Le declaro que tanto yo como toda mi gente hemos quedado
muy contento de ustedes, por las múltiples y grandes
atenciones que nos dispensaron. Por lo tanto desde este
momento serán siempre mis amigos y yo los considero como
mis hermanos: y para que se convenzan les doy por esposas a
mis dos hijas aquí presentes. (…) Ustedes que son tan
inteligentes, nos enseñaran muchas cosas que nosotros
ignoramos; y nos defenderán, impidiendo que los Huincas
(españoles) se adueñen de nuestras tierras.
El padre Constancio le contestó: le agradecemos la prueba de
amistad que nos brinda; pero no es necesario que haga el
sacrificio de privarse de sus buenas hijas, (…) es bueno que
sepa que nosotros misioneros siendo Ministro del Genen
Mapun (Gran Dios del mundo), no podemos tener esposas”
(Padre Vijilio 1984, N° 66).
A través de estos testimonios podemos comprender la necesidad de seguir
construyendo más escuelas misionales entre Victoria y Osorno, ya que las que existían
no cubrían toda la extensión necesaria para llegar a todo el pueblo mapuche. Por este
motivo fue necesaria la creación de diferentes instituciones administrativas eclesiales,
partiendo de una Prefectura Apostólica que termina convirtiéndose en Vicariato
Apostólico, lo cual facilita la administración de los recursos para las escuelas fundadas.
Como este Vicariato no podía realizar la doble función de evangelizar y educar al
pueblo mapuche fue necesaria la creación de la Fundación del Magisterio Primario de
la Araucanía, el cual cumpliría la función de administrar a todas estas escuelas
misionales con el fin de educar al pueblo mapuche.
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Por lo tanto la misión de los Capuchinos de Baviera, no quedo exenta de la
demanda educacional del gobierno de Chile, por lo cual fue necesario la creación de la
Fundación del Magisterio Primario de la Araucanía, la cual continuó con la labor
educacional de los Capuchinos de Baviera, donde se permitió la incorporación de un
profesorado laico para apoyar la demanda educativa hacia este sistema educativo.
Logrando así, continuar con el proceso de inculturación iniciado con la creación de las
primeras escuelas misionales rurales y urbanas. Sin perder el sentido evangelizador
que era el pilar de estas misiones.
De esta manera la incansable labor educacional de los Capuchinos de Baviera
continua vigente hasta los días de hoy, a pesar que esta orden religiosa no se
encuentra a cargo de esta misión educacional. Ya que en la actualidad esta herencia
educativa fue adquirida por profesores laicos quienes continúan bajo el alero de la
Iglesia entregando los valores iníciales, sin perder la esencia de la orden religiosa de
los Capuchinos de Baviera, quienes lograron el objetivo inicial de las órdenes religiosas
anteriores que buscaban evangelizar respetando la integridad del pueblo mapuche. Los
cuales realmente se preocuparon de conocer y mejorar las condiciones de vida del
pueblo mapuche. “Los misioneros Capuchinos de Baviera llegando hace algo más de
cien años para evangelizar y desarrollar la Araucanía fundaron parroquias y junto a
ellas escuelas, las que más tarde unieron en la Fundación del Magisterio Primario de la
Araucanía.” (Salgado, s/a, p.8)
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Es así, que el logo institucional de la Fundación del Magisterio Primario de la
Araucanía es un claro reflejo del proceso de inculturación producido por la entrega de
la educación formal hacia el pueblo mapuche, donde el logo representa la unión de un
todo, comprendiendo que la figura representada es un hombre mapuche que está unido
con un símbolo cristiano, en este caso una cruz, que representa la máxima expresión
de amor para los católicos.
Logo institucional de la Fundación del Magisterio de la Araucanía.
Fuente: Salgado, F. (s/a) “Una Historia de servicio Educativo
1937-2005 Fundación del Magisterio de la Araucanía” 51
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Índice de Ilustraciones
Logo institucional de la Fundación del Magisterio de la Araucanía. 52
Mapa de la región encomendada a la misión de los Capuchinos en el siglo 23
XIX.
Mapa actual de la región encomendada a los misioneros Capuchinos en el 24
siglo XIX.
Seminario Mayor y Sanatorio Sta. Elisa en San José de Mariquina. 32
55
Índice de tabla
Tabla de otras escuelas misionales 40
56
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