Diabetes gestacional
Tratamiento nutricional
La diabetes gestacional constituye la alteración metabólica más frecuente durante el embarazo
y tiene implicaciones directas tanto en la madre como en el feto y la descendencia incluso años
después del parto.
Aporte calórico El grupo GEDE, a semejanza de la Endocrine Society (ES) (EEUU) y el grupo
Alemán de Diabetes, Ginecología y Obstetricia, recomienda dietas normocalóricas (2000-2200
kcal/día), apoyando el uso de restricción energética moderada (nunca menor a 1700 kcal/día)
en personas con sobrepeso/obesidad o si la ganancia de peso es mayor de la recomendada
durante la gestación25,26. A su vez, insiste en la necesidad de realizar dietas normocalóricas
que no originen cetonemia con incrementos en torno a 400 o 500 kcal/día en el segundo y
tercer trimestre en embarazos únicos o gemelares, respectivamente2 .
Macronutrientes Según la ADA (y parcialmente para el GEDE), en base a la ingesta dietética de
referencia (RDI), para alcanzar el promedio de requerimientos diarios de nutrientes, todas las
mujeres embarazadas deberían consumir un mínimo de 175 g de carbohidratos, 71 g de
proteína y 28 g de fibra al día1 . Hidratos de carbono La práctica totalidad de las
recomendaciones dietéticas en DG hasta la fecha se han centrado exclusivamente en las
recomendaciones de hidratos de carbono debido a su influencia sobre la glucemia
postprandial, siendo las referencias al resto de macronutrientes prácticamente inexistentes. A
pesar de ello, existe una gran variabilidad en sus recomendaciones aconsejando limitaciones
del 35-45% sobre el total de calorías diarias (ES), hasta incluso el 60%25. Por otro lado, el GEDE
reconoce la no superioridad en ensayos clínicos de recomendaciones de ingestas de
carbohidratos del 40% frente al 55%27, aconsejando finalmente una ingesta en torno al 40-
50%2 .
Grasas La ADA se limita a recomendar la ingesta de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas,
limitando aquellas saturadas y evitando las grasas trans. El GEDE realiza recomendaciones más
amplias aconsejando un aporte del 30-40% calórico, siempre y cuando cumplan con un patrón
de dieta mediterránea. En la misma línea, aconseja el consumo de aceite de oliva como grasa
monoinsaturada principal, y potenciar el consumo de grasa poliinsaturada con la ingesta de
pescado azul y/o frutos secos. Al contrario, la ES no realiza ninguna recomendación al respecto.
Proteínas Llamativamente, el GEDE al igual que la ADA, se limita a la necesidad de asegurar una
ingesta de 71 gr de proteínas1 ; sin que existan recomendaciones en el resto de guías
analizadas.
Micronutrientes Las recomendaciones de suplementación de vitaminas y micronutrientes en
DG son idénticas, de manera general, a aquellas propuestas para las embarazadas sin DG25,30.
Tan solo, la suplementación con dosis más altas de ácido fólico (4-5 mg/día) al menos 1 mes
previo a la gestación parece razonable dado el mayor riesgo de defectos del tubo neural31.
Posteriormente podría reducirse a la dosis habitual (0,4-1,0 mg/día) tras el primer trimestre y
hasta el final de la lactancia, como en el resto de gestantes.
Prevención y tratamiento nutricional de la osteoporosis
Definición
La osteoporosis es una enfermedad común que debilita los huesos y los hace quebradizos. Se
estima que unas 10 millones de personas sufren osteoporosis y otras 34 millones tienen baja
masa ósea, poniéndolas en riesgo de padecer esta enfermedad. La osteoporosis puede causar
dolor y discapacidad. Sobre todo, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir fracturas
(rotura de huesos), lo cual puede causar graves problemas de salud e incluso la muerte.
Factores predisponentes de la osteoporosis
¿Qué causa la osteoporosis? Los principales factores de riesgo para la osteoporosis son los
siguientes: • La edad. El riesgo aumenta a medida que uno envejece. • El sexo y el origen
étnico. Casi el 80% de los pacientes con osteoporosis son mujeres, y las razas blanca y asiática
tienen el mayor riesgo. • Los antecedentes familiares y personales. El riesgo aumenta si
cualquier miembro de la familia padece osteoporosis o tiene un historial de huesos rotos, o si
uno se ha roto algún hueso en el pasado. • La nutrición. Un importante factor de riesgo es una
dieta baja en calcio o vitamina D. El alto consumo de alcohol (más de 7 bebidas por semana)
aumenta el riesgo. • El estilo de vida. El hábito de fumar y la falta de actividad son factores de
riesgo. • Algunos procedimientos médicos. El riesgo es mayor si se le ha practicado una
derivación gástrica, se le ha extripado total o parcialmente el estómago, o se ha extirpado
parte del esófago y el estómago.
¿Cómo puedo prevenirlo? Existen tratamientos para la osteoporosis, pero no hay una cura. La
buena noticia es que, en la mayoría de las personas, la osteoporosis se puede prevenir
practicando un estilo de vida activo y una dieta saludable. Una dieta rica en calcio, vitamina D y
vitamina K puede ayudar a preservar y fortalecer los huesos. Los huesos usan el calcio para
darles su fuerza y estructura. Las vitaminas D y K, ayudan al cuerpo a absorber y almacenar el
calcio.
Factores nutricionales
Tenga en cuenta estos principios básicos: • Los alimentos son la mejor fuente de calcio. Buenas
opciones son leche y otros productos lácteos bajos en grasa, junto con otros de los alimentos
recomendados que se indican en la página 3. • Se necesita calcio a lo largo del día. El cuerpo
sólo puede utilizar 500 mg de calcio a la vez. Coma alimentos ricos en calcio o tome
complementos de calcio a lo largo del día, en lugar de ingerirlos todos a la vez. • No olvide las
frutas y verduras. Las verduras de color verde oscuro proveen calcio y vitamina K. Una dieta
rica en frutas y verduras también le puede ayudar a conservar más masa ósea. • Disminuya el
consumo de sal y cafeína. El exceso de sal o cafeína puede provocar que el cuerpo elimine
calcio. Retire el salero de la mesa y evite los alimentos procesados, pues a menudo son altos en
sal. Trate de tomar menos de 400 mg de cafeina al día; eso equivale a casi 2.5 tazas de café de
10 onzas.
Lea las etiquetas de nutrición. Estas etiquetas le ayudan a tener en cuenta la cantidad de calcio
y vitamina D que toma cada día. Sin embargo, la información en las etiquetas puede ser
engañosa. Vea abajo algunas sugerencias. • Use los complementos con inteligencia. Vea en la
página 4 consejos sobre cómo elegir y tomar complementos de calcio. • No todos los alimentos
de soya (soja) son fuente de calcio. Además, el calcio de la leche de soya no se absorbe con la
misma rapidez que el calcio de la leche de vaca. Para reemplazar el calcio de 3 vasos de leche
de vaca tendría que beber 4 vasos de leche de soya.
Factores nutricionales en niñez
El pico de masa ósea se consigue poco después de la pubertad. Situaciones de osteopenia en la
infancia condicionarán aparición temprana de osteoporosis.
Los factores que contribuyen a la osteoporosis en niños y adolescentes son genéticos,
nutricionales y asociados al estilo de vida. Todo aquello que afecte a estos factores condiciona
riesgo de osteoporosis en edades tempranas.
El control de la mineralización ósea es obligatorio para el pediatra. Este debe identificar a los
niños con riesgo de desarrollar osteopenia y aplicar medidas preventivas y terapéuticas
adecuadas.
Como forma primaria, destaca la osteogénesis imperfecta. Se caracteriza por déficit o
alteración en la producción de colágeno tipo I.
Como causas secundarias, las enfermedades crónicas, sus tratamientos y la inmovilidad que
condicionen serán causantes de osteoporosis.
Como medidas no farmacológicas, destacan el control de la enfermedad de base y de los
tratamientos, el aumento de la exposición solar y una nutrición adecuada. El ejercicio de
impacto favorece la formación ósea.
Las recomendaciones para la población infantil de riesgo son:
Mantener una adecuada ingesta de calcio en la dieta (1.200 a 1.500mg/día).
Evitar ingesta excesiva de sodio y proteínas.
Evitar alcohol y tabaco.
Exposición solar regular y/o suplementos de vitamina D si posible déficit.
Actividad física regular.
Evitar estilos de vida sedentarios.
Control del peso corporal.
Control de fármacos potencialmente nocivos.
Identificar y tratar los trastornos con efecto sobre la masa ósea.
Factores nutricionales en adolescencia
Los principales factores nutricionales para prevenir la osteoporosis son el calcio, el fósforo y la
vitamina D, ya que participan de forma activa en la formación del hueso. El calcio aportado por
la dieta es fundamental para conseguir una correcta mineralización del hueso y mantener su
cantidad y calidad; sin embargo, el calcio tiene múltiples funciones biológicas celulares muy
importantes para el correcto funcionamiento del organismo, por lo que debe mantenerse
siempre dentro de un rango de concentración mínima en el medio extracelular. Para que la
insuficiencia dietética de calcio no deteriore las funciones biológicas celulares, se ponen en
marcha mecanismos de movilización de calcio desde los depósitos óseos para mantener
normales los niveles extracelulares, a costa de la cantidad o densidad de masa ósea y de la
estructura o calidad del hueso. Por ello se recomienda el aumento del consumo de calcio a
través de la alimentación o si es necesario con suplementos, hasta alcanzar en total un aporte
de 1.000- 1.200 mg diarios.
Es muy importante adoptar hábitos de vida saludables, entre ellos una alimentación variada y
equilibrada que asegure el aporte de los nutrientes esenciales para la salud de los huesos y la
prevención de la osteoporosis, sobre todo calcio y vitamina D. Se recomienda el consumo
frecuente de yogur, y de leche enriquecida con calcio y vitamina D. Si no se toleran los lácteos,
ingerir suplementos de calcio; y si existe déficit de Vitamina D (< 20-30 ng/ml) aportar
suplementos farmacológicos, sobre todo en los meses de invierno o en zonas con poco sol. La
práctica de ejercicio físico adaptado a la edad debe ser un hábito cotidiano; para mantener un
peso adecuado y también para conservar la masa ósea, fortalecer la musculatura y mejorar el
equilibrio, lo que ayuda a disminuir las caídas y por tanto las fracturas. La actividad al aire libre
es muy saludable: la radiación UV del sol sobre la piel es la principal fuente de formación de
vitamina D, más del 90% del total.
Factores nutricionales en adultez
El calcio es el nutriente esencial para la formación y mantenimiento óseos. Existe una
correlación positiva entre la ingesta de calcio y la cantidad de masa ósea. Las necesidades de
este micronutriente varían en las diferentes etapas de la vida.
● Niños: 800 mg/día
● Adolescentes: 1.300 mg/día.
● Mujeres 20-50 años: 1.200 mg/día.
● Varones: 20-50 años 1.000 mg/día.
● Mujeres y varones 50-70 años: 1.200 mg/día.
El ejercicio físico previene la aparición de osteoporosis ya que incrementa el pico de masa ósea
en el adolescente y adulto joven. Además previene el tabaquismo y el alcohol en estas edades,
factores que también influyen en la densidad mineral ósea. Además reduce la pérdida de masa
ósea asociada a la menopausia y a la edad. El ejercicio por otra parte, reduce riesgo de
fracturas, ya que mejora fuerza en extremidades inferiores. En los adolescentes y adultos
jóvenes, es aconsejable realizar ejercicio físico de forma regular desde los 9-11 años. Se
recomienda un tipo de ejercicio que consista en soportar su propio peso, o fuerza en circuitos
de resistencia. El ejercicio excesivo favorece la aparición de osteoporosis en mujeres, ya que
suele estar asociado a la presencia de amenorrea secundaria por la pérdida de grasa corporal,
como pueden ser: fondo y medio fondo de atletismo, natación ciclismo, esquí de fondo, ballet
o danza moderna así como a deportistas de nivel recreativo. En concreto, esto les ocurre al
50% de atletas de élite, 25% de atletas
Fuentes alimenticias dietoterapia
Cantidad de calcio y porcentaje de la dosis recomendada