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Oracion Por La Efusion Del Espiritu

Este documento habla sobre orar por la efusión del Espíritu Santo. Explica que Dios siempre cumple sus promesas y ha prometido enviar su Espíritu Santo. Aconseja tener una actitud de fe y recibir el don de Dios con gratitud en lugar de merecerlo. También sugiere perdonar ofensas para eliminar obstáculos y permitir que el Espíritu Santo entre completamente.
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Oracion Por La Efusion Del Espiritu

Este documento habla sobre orar por la efusión del Espíritu Santo. Explica que Dios siempre cumple sus promesas y ha prometido enviar su Espíritu Santo. Aconseja tener una actitud de fe y recibir el don de Dios con gratitud en lugar de merecerlo. También sugiere perdonar ofensas para eliminar obstáculos y permitir que el Espíritu Santo entre completamente.
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ORACION POR LA EFUSION DEL ESPIRITU

Objetivo del tema: Pedirle a Dios, en el Nombre de Jesús, Mesías, que cumpla la promesa de enviamos
su Espíritu Santo, y, seguros de haberlo recibido, alabarlo y bendecirlo.

Dios siempre cumple lo que promete. El nos ha prometido su Espíritu Santo para renovar nuestro corazón
y ha llegado la hora en que él cumpla su promesa. El es fiel y no puede fallarnos. Es más fácil que se
acabe el cielo y la tierra a que él deje de cumplir su promesa.
Vamos a explicar cómo disponernos a recibir el Don de Dios -que Jesús va a enviar sobre nosotros. Sin
embargo, debe quedar bien claro que no se trata de una técnica o método mágico. No. Dios hace las
cosas como El quiere y El ya ha planeado desde toda la eternidad cómo nos va a enviar su Espíritu Santo
en esta ocasión. Incluso, el Espíritu puede irrumpir en nuestro corazón antes de terminar la presentación
de este tema, como le pasó a Cornelio y su casa cuando Pedro les predicó: Hech 10,44; 11,15.
La primera actitud que debemos tener es de fe: certeza de que Dios va a cumplir lo prometido, dando su
Espíritu Santo a todos los que con corazón abierto se lo pidan. No venimos aquí para ver si Dios nos da
su Espíritu. Estamos aquí porque nos lo va a dar. El lo prometió y no puede fallar. Es más, está
garantizado. Garantizado por la misma palabra de Jesús, por su muerte y resurrección.

Fiel es el que os llama y es él quien lo hará: 1 Tes 5, 24.

Ciertamente no debes estar pensando: yo no merezco el Don del Espíritu Santo. Ninguno de nosotros lo
merece. Pero Cristo Jesús, Hijo Amado del Padre, lo mereció por ti y quiere regalártelo. El, con su muerte
y resurrección, lo ganó para ti y ahora te lo ofrece.
Tampoco debes decir: Yo no soy nadie para pedir el Espíritu Santo. Es cierto. Tú no eres nadie para
pedirlo. Pero hoy tú no lo vas a pedir. Es Jesús quien lo va a pedir por ti, para ti. Tú lo vas a recibir. No
necesitas pedirlo. Cristo Jesús, a quien el Padre siempre escucha y da todo cuanto pide, es el que va a
pedir Espíritu Santo para ti este día. No pienses en ti, piensa en Cristo Jesús.
¿Cuánto cuesta el Espíritu Santo?

El que tenga sed que se acerque, y el que quiera


que reciba gratuitamente el Agua de Vida: Ap 22,17.

La recepción del Espíritu Santo no depende de nosotros ni de nuestros méritos. Ni siquiera de nuestra
preparación. Nadie puede estar preparado para recibir al Espíritu de la Promesa. La donación del Espíritu
depende sólo de Jesús. Sólo el Mesías, que está lleno de Espíritu Santo, puede darlo a quien se lo pida.
El Espíritu Santo no viene porque seamos santos, sino para que seamos santos. El Espíritu Santo no
viene porque nosotros seamos buenos, sino porque Dios es bueno y cumple sus promesas.
Por otro lado, tú no debes decidir y planear cómo va a ser tu experiencia cuando venga a ti el Espíritu
Santo. A ti no te toca decidir cómo va a suceder. Dios, desde toda la eternidad, planeó con sabiduría y
amor cómo te iba a tocar este día con su Espíritu. Tú no debes ponerle condiciones a Dios y limitar su
acción, diciéndole: yo quiero tener la experiencia que tuvo mi hermano, mi amigo o tal persona al recibir
la efusión del Espíritu. No. Eso no depende de ti. Depende de Dios que te conoce y sabe c6mo te
bendice. No le pongas tampoco ninguna barrera. Déjalo que El se manifieste como El quiera. No debes
promover tu emocionalismo, pero tampoco debes reprimir tu emotividad, porque ciertamente algo grande
e importante va a suceder hoy en tu vida.
No te preocupes por la envoltura del regalo. Lo más importante es el Don del Espíritu Santo que vas a
recibir. Lo esencial no es lo que sientas o no sientas: lo fundamental es que hoy vas a recibir una nueva
efusión del Espíritu de Dios que va a cambiar tu vida. La única prueba de que recibiste el
Espíritu Santo es el cambio de vida que comenzarás a experimentar. La prueba de que recibiste el
Espíritu Santo no es si sentiste bonito, lloraste o hablaste en lenguas.
La prueba de que recibiste el Don de Dios es que desde hoy tendrás una paz y una seguridad como
nunca la hablas tenido en tu vida. Comenzarás a amar de una manera distinta. Estarás capacitado para
apartarte de todo pecado y revestido de un poder de lo Alto para testificar a Cristo; gusto por la oración y
hambre por la Palabra de Dios. Y sobre todo, una presencia de Dios en tu vida que no se aparta de ti.
Cristo, que comienza a vivir de una manera nueva por su Espíritu en tu vida.
La actitud primordial no debe ser la de entregarte o consagrarte a Dios. Al contrario, la de recibir a Dios,
la de recibir el Don del Espíritu. No eres tú quien va a ir a Dios. Va a ser Dios que va a venir a ti. Más que
una actitud activa, debe ser pasiva: dejar hacer al Señor lo que El quiera. Todo -corre por su cuenta.
Abandónate en sus manos.
Tu corazón debe estar en paz y tranquilidad. Sin miedo ni ansiedad. Sin nerviosismo o temor.
Simplemente va a ser un abrazo del Dios amoroso que es tu Padre. Sólo déjate amar y llenar por El. Lo
demás corre por su cuenta.
No te vayas a distraer contigo mismo o con los demás. No te veas a ti mismo; no pienses en ti. Ve a
Jesús, piensa en él. Muchas tentaciones podrás tener de distraerte, pero toda tu atención debe estar
centrada en el Señor Jesús. Aunque la persona que está junto a ti llore o se desmaye; aunque temblara o
se cayera la pared de atrás; tú no te distraigas. A los hermanos que lo necesiten se les atenderá. Tú no
los vas a atender. Tú atiende al Señor Jesús.
Algunos pueden recibir el Don del Espíritu de una manera suave, como una brisa; otros de una manera
más fuerte, como un viento impetuoso. Tú no preguntes por qué. Simplemente deja que el Señor haga la
obra como él quiera.
Nuestra actitud central es la de fe. Estar seguros de que el Señor va a cumplir su promesa. Va a ser el
mismo Mesías quien va a pedir a su Padre, el Espíritu Santo para cada uno de nosotros. La oración es la
oración de Jesús; en su Nombre. Por eso, estamos seguros de que vamos a recibir el Don de Dios.
Nosotros, pues, no lo vamos a pedir. Nosotros lo vamos a agradecer. Nuestra oración será la acción de
gracias y alabanza a Dios que ha cumplido su Promesa. Esta oración de alabanza y acción de gracias la
haremos en voz alta cada uno, abriendo nuestro corazón, y si el Señor quiere nos dará también el poder
alabarlo con sonidos inefables que nosotros no comprendemos pero que son la oración en el Espíritu de
que nos habla el Nuevo Testamento. Estemos, pues, también abiertos a este don de oración en lenguas
que, el Señor frecuentemente da con la efusión del Espíritu.
Dios nos va a inundar con el Agua Viva de su Espíritu Santo. Nos sumergirá en el océano de su Amor y
su Poder. Pero, nos puede pasar como a esas botellas que flotan en el, mar. El agua la rodea por todas
partes pero no entra porque tienen un tapón que no permite que el agua llegue a lo más profundo. Para
que esto no nos suceda es necesario quitamos el tapón que impide se realice el plan de Dios. Ese tapón
es el pecado y todo rencor y resentimiento que hay en nuestro corazón.
Antes de pedir al Padre en el Nombre de Jesús que nos envíe su Santo Espíritu vamos a quitar de
nuestro corazón cualquier obstáculo que impida que el Espíritu se derrame en nuestro corazón como un
río de Agua Viva.
El obstáculo que tenemos es la falta de amor. Cualquier odio, resentimiento o rencor que exista para con
algún hermano nuestro, es una barrera que está deteniendo el Espíritu Santo fuera de nosotros.
Perdonemos, pues, las ofensas, como Dios nos ha perdonado a nosotros:
Oración de perdón de ofensas

En la siguiente oración, se pueden cerrar los ojos, para ir trayendo a la imaginación a cada una de las
personas que se vaya nombrando.

Perdono a mis padres porque no me dieron todo el amor y la atención que yo necesitaba. Les perdono
las veces que me hicieron a un lado, los castigos injustos, los golpes y gritos con que me hirieron. Les
perdono también su silencio e indiferencia para conmigo. Les perdono las veces en que se gritaron y
pelearon delante de mí. Les perdono sus incomprensiones o preferencia por otro de mis hermanos.
*Papá, mamá, yo les perdono de todo corazón con el mismo perdón de Cristo. Que Dios te bendiga,
papá; que Dios te bendiga, mamá. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación:

---Perdono a mis hermanos por todas las veces que no me tomaron en cuenta. Por hacerme a un lado en
sus juegos y diversiones. Porque a mi no me tenían la misma confianza que a sus amigos, por las veces
que se aprovecharon de mi y por las veces que me acusaron delante de mis padres.
* Hermano,... yo te perdono de todo corazón con el mismo perdón de Cristo. Que Dios te bendiga,
hermano. Yo te doy el abrazo de la paz y la reconciliación.
Perdono también a mis compañeros de escuela por todas las burlas que hacían de mí y de mi familia. Los
perdono completamente. Perdono al compañero que me puso aquél apodo que no me gustaba. Perdono
a todos los que se reían y burlaban de un defecto físico o de mi manera de ser.
* Compañeros de escuela, yo les perdono de todo corazón como Cristo me ha perdonado a mí. Que Dios
los bendiga a todos en estos momentos. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación, especialmente
a quien más me ofendió.

---Perdono a mis profesores y maestros por las veces que me humillaron delante de mis compañeros, por
sus reprensiones o calificaciones injustas. Por no haberme apoyado o ayudado. Por los complejos que en
mí crearon con sus actitudes. Porque me hicieron sentir que no me querían; yo los perdono.
* Maestros y profesores, Cristo, a través de mí, los perdona de todo el mal que consciente o
inconscientemente hicieron en mi vida. Que Dios los bendiga a cada uno de ustedes. Yo les doy el
abrazo de la paz y la reconciliación.
---Perdono igualmente a mis jefes y superiores que no reconocieron lo que yo era y hacía. Les perdono
sus favoritismos y arbitrariedades; porque nunca me dieron un cargo de verdadera responsabilidad, por
las veces que fui víctima de sus injusticias y de sus burlas. Les perdono el abuso de autori dad que
tuvieron conmigo. Sus presiones y chantajes.

* Jefes y superiores, con la autoridad de Cristo yo los perdono de todo corazón. Que Dios los bendiga
abundantemente a todos ustedes. Yo les doy el abrazo de la paz y la reconciliación.

- Perdono al novio (a) que hirió mi corazón, dejándolo lastimado y desconfiado. Perdono a... que se
burló de mi y me usó como un mero pasatiempo en su vida. Perdono a…que no supo
corresponder con amor a mi amor.
*...yo te amo ahora con el amor de Cristo. Por eso, te perdono de todo corazón. Que Dios te bendiga. Yo
te doy el abrazo de la paz y la reconciliación.

De acuerdo a las circunstancias se puede añadir el perdón a otras personas:

- Esposo (a), abuelos, tíos o tutores.


- Familia política y parientes cercanos.
- A quien nos ha robado, injuriado o difamado.
- A sacerdotes, monjas y clero en general.

- También hay "algunas" personas que guardan un resentimiento para con Dios y no le han
perdonado la muerte de un ser querido, un defecto físico o la pérdida de un miembro propio o
ajeno.

- Otros, tampoco se han perdonado a sí mismos una falta, un pecado o error.


* Yo perdono a todos los que me han ofendido. En el Nombre de Cristo renuncio a todo odio, rencor y
resentimiento que exista en mi corazón.
De una manera especial en estos momentos perdono a la persona que más me ha ofendido, que más
mal me ha hecho. La perdono de todo corazón y para siempre con el mismo perdón que Cristo ha tenido
para conmigo. Pienso en esta persona y veo a Cristo junto a ella. Cristo la bendice y la abraza. Yo
también la abrazo y le doy el perdón que Cristo ha tenido para conmigo.

Ahora, seguros de que no hay ningún obstáculo en nuestro corazón nos abandonamos a Cristo para
que El haga la oración y le pida a su Padre el Espíritu Santo prometido para cada uno de nosotros. En
esta oración está muy cerca María, como estuvo en aquel primer Pentecostés con los discípulos de
Jesús. Ella está al lado de cada uno de nosotros.
Como signo de apertura al Señor se ponen de pie los que libremente quieran recibir hoy la Promesa
del Padre.
Es Jesús, y sólo Jesús, quien da este Espíritu Santo. Pero como signo de amor y solidaridad, algunos
hermanos estarán junto a cada uno de ustedes, para unirse a la oración de Jesús pidiendo Espíritu Santo
y a la acción de gracias de cada uno de ustedes por el Don recibido. Ellos impondrán sus manos sobre la
cabeza de cada uno de ustedes, y si el caso lo requiere, podrán ayudarlos a abrirse al Don del Espíritu y
a cualquiera de sus manifestaciones. Los que quieran esta ayuda de los hermanos abran sus dos manos
levantándolas en alto.
[Con el signo de la imposición de las manos, el cual no quiere significar otra cosa que la solidaridad y
comunión en la oración, se ora por cada uno de los hermanos, a los cuales se les invita a comenzar a dar
gracias a Dios por el Don recibido y que no pongan resistencia al don de lenguas, por si el Señor quiere
dárselos, ya que es frecuente recibirlo en estos momentos.]

ORACION A JESUS MESIAS PIDIENDO ESPIRITU SANTO

(Es mejor que sea espontánea, pero más o menos con los siguientes elementos)

Jesús, Señor de los cielos y tierra, creemos que moriste en la cruz por nuestros pecados. Pero que Dios
te resucitó y estás vivo para nunca más morir. Que el Padre te ha dado todo poder en el cielo y en la
tierra. Estamos seguros que todo lo que pides al Padre, El te lo concede. Permítenos tomar tu Nombre
Santo que está sobre todo nombre, y en tu Nombre, con tus méritos, pedirle al Padre que derrame
abundantemente su Espíritu sobre nuestros corazones.
Padre Santo, en el Nombre de Jesús, el Mesías, el Hijo de tus complacencias, a quien no le niegas nada,
danos tu Espíritu Santo. El lo prometió. Danos, Padre, una nueva efusión de tu Espíritu que transforme
todo nuestro ser y nos haga criaturas nuevas en Cristo Jesús para tu gloria.
Jesús, sabemos que tú estás lleno de Espíritu Santo. Abre tu corazón y llena el nuestro con tu Santo
Espíritu que nos santifique y nos transforme.
Espíritu Santo, ven a cada uno de los que aquí estamos. Llénanos de ti. Inúndanos, báñanos, purifícanos,
santifícanos y transfórmanos. Ven y haz de nuestro corazón un Templo vivo donde habites por siempre.

A continuación viene la oración personal sobre cada uno de los que manifiestan quererla.
Durante esta oración sugerimos lo siguiente:

- La persona sobre la que se ora pidiendo el Espíritu Santo permanece en alabanza, repitiendo en
voz alta su oración. Esto facilita el recibir el don de lenguas, cuando Dios lo quiere conceder.
- Orar con el signo de solidaridad de imponer las manos sobre la persona.
- La oración se debe centrar en un solo motivo: que Dios derrame una nueva efusión de su Espíritu.
Sugerimos que aquellos que tienen el don de lenguas oren en lenguas.

COMENTANDO SOBRE LA EFUSION DEL ESPIRITU

A esta efusión del Espíritu generalmente se le llama "Bautismo en el Espíritu Santo". En otros lugares
"Renovación del Espíritu" o "Release of the Spirit". También se le llama "Renovación del Bautismo en el
Espíritu Santo" (aquí el término Bautismo en el Espíritu Santo se entiende como la iniciación cristiana a
través de los Sacramentos de iniciación). También se le denomina "La efusión del Espíritu" o
simplemente, para no absolutizar: "Efusión del Espíritu".
Ningún término es completo para expresar la realidad que dicha experiencia encierra. Tampoco es mi
intención justificar alguno de ellos. Yo he usado sobre todo "Efusión del Espíritu" porque es el más abierto
y acorde con la terminología tradicional de la Teología en la Iglesia Católica.
Con "el Bautismo en el Espíritu Santo" o "Efusión del Espíritu" sucede como con todo tipo de
fenómeno espiritual o místico. Primero se vive la experiencia del fenómeno; luego se trata de explicar con
aproximaciones, imágenes o analogías; y por último, se va precisando en un lenguaje teológico
apropiado. Así, la primera vez que el Papa Pablo VI habló sobre la experiencia de la Renovación el 10 de
octubre de 1973 se limitó más a describirla por sus frutos que a definirla.
Lo cierto y más importante de esta experiencia es que algo especial pasa en las personas que piden a
Jesús derrame en sus corazones la Promesa del Padre. Muchos señalan este momento como definitivo
en su conversión al Señor. Otros lo describen como la puerta que les ha abierto un mundo nuevo en su
vida espiritual y todos hablan de un encuentro con Jesús vivo.
No se pueden cerrar los ojos ante la realidad de miles de católicos que no han tenido necesidad de
salir de su Iglesia para vivir esta experiencia.
Ciertamente, ya están apareciendo algunos frutos de esta semilla que tiene por sí misma la capacidad
de darlo abundantemente. Quienes han recibido esta Renovación de su iniciación cristiana comienzan a
tener una nueva visión de las cosas de Dios y de su Iglesia, una fuerza poderosa para testificar a Jesús
en todas las circunstancias de su vida, un profundo sentido comunitario y responsabilidad por cada uno
de los miembros de la misma, en fin, una apertura a toda la gama de los dones y frutos del Espíritu
Santo.
Por eso, pues, la experiencia que esta Renovación Carismática está ofreciendo a toda la Iglesia es
incalculable, pues proviene de la misma fecundidad del Padre, de la fidelidad del Hijo y del poder y amor
del Espíritu Santo a través de los instrumentos humanos que El quiere usar. La cizaña que pueda haber
sido plantada por un enemigo no debe hacer caer en la tentación de querer segar antes del tiempo opor-
tuno, ya que se pueden cortar también las espigas. Que crezca y se desarrolle; por los frutos, cada vez
más abundante, se verá que es la misma obra de Dios que está ofreciendo una nueva etapa de
evangelización al mundo de hoy, como era proclamado proféticamente la mañana del lunes de
Pentecostés de 1975 por Ralph Martin en la misma Basílica de San Pedro.
Ciertamente, esta experiencia de la Renovación Carismática, volviendo a las fuentes de la
evangelización primitiva, y basada más que nada en el poder intrínseco de la Palabra y la fuerza del
testimonio, animados ambos por el amor del Espíritu Santo, están renovando la Iglesia, construyendo el
Cuerpo de Cristo, para la gloria del Padre.

REFLEXION POR GRUPOS

El día de la Efusión del Espíritu no es necesario.


¿Es necesaria otra Efusión del Espíritu Santo?

CUESTIONARIO 8

Se deberá contestar ocho días después de la Efusión del Espíritu.


1. ¿Cuál es la señal de que recibiste el Espíritu Santo? Sí No
-Lo que sentiste exteriormente --- ---
-Hablar en lenguas --- ---
-La fe en que Jesús cumplió su promesa --- ---
-El cambio de vida que experimentas --- ---
2. Con la Efusión del Espíritu
-Llegaste al culmen de la vida cristiana --- ---
-Ya eres santo y perfecto --- ---
-Apenas estás comenzando a caminar --- ---
-Ha sido como un nuevo nacimiento --- ---
3. ¿Qué es el Reino de Dios? Romanos 14,17.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------4. Nuestro
Cuerpo
es-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
-------------------------------------------------------------------------------1 Corintios 6, 19.
5. ¿Qué dice San Pablo en Romanos
5,5?---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------
6. ¿Cuál es la prueba de que somos hijos de Dios?: Gálatas
4,6:----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------
7. ¿Cuál ha sido tu experiencia después de la Efusión del Espíritu Santo?
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------
8. ¿Tienes alguna duda sobre lo que te pasó o está
pasando?-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------
9. ¿Estás viviendo algún problema
especial?--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
--------------------------------------------------------------------------------
10. ¿Qué frutos o cambios ha habido en tu vida después de la Efusión del
Espíritu?---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
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LIBROS PARA LEER: Hechos de los Apóstoles. Jesús está vivo. Emiliano Tardif.

MEMORIZAR:

- El amor ha sido derramado en nuestros corazones


por el Espíritu Santo que nos ha sido dado:
Romanos 5,5.

- La prueba de que somos hijos


es que Dios ha enviado a nuestros corazones
el Espíritu de su Hijo que clama: Abbá: Papá:
Gálatas 4,6.

- Los que son guiados por el Espíritu


son hijos de Dios.
Romanos 8,14.

Texto propiedad de:


Id y Evangelizad a los Bautizados
José H. Prado Flores
Editorial: publicaciones kerygma

Este texto sólo puede ser utilizado para fines de formación juvenil. Se prohíbe el uso lucrativo con
cualquier contenido de este material.

Common questions

Con tecnología de IA

El documento sugiere que preparar el corazón para recibir el Espíritu Santo no implica un método o ritual fijo, sino más bien una apertura y disposición interior. Se acentúa la importancia de estar en paz, sin miedo o ansiedad, permitiendo a Dios actuar según su voluntad . Requiere un enfoque en Jesús y dejar que él pida el Espíritu por nosotros, pasando nuestra oración a ser una de agradecimiento y alabanza . También se sugiere liberar cualquier rencor o resentimiento a través del perdón genuino hacia quienes nos han herido .

El documento destaca a Jesús como una figura central en la petición y recepción del Espíritu Santo. Jesús, pleno del Espíritu Santo, es el único que puede pedir este Don al Padre, pues su intercesión es siempre escuchada. Su papel es crucial porque la recepción del Espíritu no depende del mérito del individuo sino de la intervención de Jesús, que en su Nombre y por sus méritos pide y garantiza el otorgamiento del Espíritu. Esto resalta la cristología presente en el documento, que presenta a Jesús como mediador perfecto entre Dios y los fieles .

El documento enfatiza que las manifestaciones del Espíritu Santo pueden ser diferentes para cada individuo porque depende completamente de Dios cómo se manifiesta en cada persona. Este proceso no debe ser comparado ya que cada experiencia es única al plan y conocimiento infinito de Dios. Se exhorta a no limitar la acción de Dios al desear tener experiencias similares a las de otros, ya que esto puede restringir la plenitud de su intervención . La variabilidad puede ir desde una experiencia suave como una brisa hasta algo más fuerte como un viento impetuoso .

Según el documento, la recepción del Espíritu Santo no está vinculada a méritos personales o características como la santidad individual. La capacidad para recibir el Espíritu dependerá únicamente de la disposición a aceptar y la creencia en las promesas de Jesús. La donación del Espíritu es un acto de gracia que Jesús, el único capaz debido a su plenitud del Espíritu, puede otorgar a quien él decida, subrayando que Dios es bueno y cumple sus promesas independientemente de nuestra valía .

El documento sugiere que antes de recibir el Espíritu Santo, es esencial practicar el perdón. Esto forma parte de una secuencia ritual que incluye retirar cualquier rencor, odio o resentimiento, pues actúan como obstáculos para la efusión del Espíritu Santo. El perdón libera al individuo, comparable a quitar un tapón que impide la entrada del agua, permitiendo que el Espíritu fluya. La oración del documento mima el perdón al traer a la mente personas específicas que necesitan ser perdonadas, ofreciendo el perdón como un acto de preparación espiritual indispensable .

El documento establece que para recibir el Espíritu Santo, uno debe eliminar cualquier obstáculo en el corazón, como el pecado o la falta de amor, puesto que estas actúan como una barrera. Se enfatiza la necesidad de perdonar a otros como Dios nos ha perdonado, ya que el resentimiento como falta de amor es una barrera que impide la efusión del Espíritu Santo. Perdonar es visto como quitar ese 'tapón' que evita que el Espíritu Santo se derrame en nosotros .

El documento utiliza la metáfora del agua para explicar la influencia del Espíritu Santo, describiendo el Espíritu como un "río de Agua Viva" que debe fluir libremente en el corazón del creyente. Esta imagen ilustra cómo el Espíritu vivifica y renueva de manera continua. Otra metáfora es la del "tapón" que impide que el agua llegue a lo más profundo, representando el pecado y el rencor como barreras que el individuo debe retirar para permitir la libre acción del Espíritu en sus vidas .

El documento destaca que la verdadera señal de la presencia del Espíritu Santo no reside en las emociones sentidas durante la experiencia, sino en el cambio de vida que se sigue. El impacto del Espíritu Santo es evidenciado por una paz y seguridad nuevas, una capacidad para amar más allá de lo habitual, y un poder de arriba para apartarse del pecado y testificar a Cristo. El documento sugiere que estos cambios van más allá de las emociones y reflejan una transformación integral del ser, afectando actitudes, comportamientos, y relaciones con el prójimo .

El documento integra la oración comunitaria como un elemento crucial en el proceso de recibir el Espíritu Santo. Se propone que algunos miembros de la comunidad acompañen a los individuos mediante la imposición de manos, como un signo de solidaridad y comunión, ayudando a abrirse al Don del Espíritu Santo. Esta práctica comunitaria refuerza el sentido de unidad y apoyo, sugiriendo que el acto de recibir al Espíritu no es solo una experiencia individual sino también colectiva, fortaleciendo la comunidad de fe mediante la acción divina compartida .

La recepción del Espíritu Santo según el documento depende fundamentalmente de la fe. Se enfatiza que la actitud principal debe ser la certeza de que Dios va a cumplir su promesa de enviar el Espíritu Santo. No se trata de cuestionar si Dios lo va a otorgar, sino de estar seguros de que Él lo hará, garantizado por la palabra de Jesús y sus actos de muerte y resurrección . No podemos depender de sentimientos de merecimiento personal, sino de la fe en Jesucristo, quien intercede y consigue el Don por nosotros .

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