Responsabilidad empresarial en represión laboral
Responsabilidad empresarial en represión laboral
Zona norte
de la provincia
de Buenos Aires,
Capital Federal
y sur de Santa Fe
•
PRESENTACIÓN
P R E S E N TA C I Ó N
•
El cordón industrial que se extiende desde la zona norte de la provincia
de Buenos Aires hasta el sur de Santa Fe, ha sido uno de los más bullentes
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
focos de organización, protesta y agitación obrera en el país, durante los
años 60 y 70. También, y por ello mismo, ha sido esta una de las regiones
donde más intenso fue el accionar de la guerrilla urbana. Allí, desde la
zona de San Lorenzo y Rosario, pasando por Villa Constitución, San Ni-
colás, Zárate y Campana, hasta llegar al norte de la Capital Federal, es-
taban instaladas fábricas como Acindar, Dálmine-Siderca, Ford, Astarsa,
Mestrina, Lozadur, Grafa y Cattáneo. El apartado que aquí se abre agrupa
informes sobre estos casos y sobre Mercedes-Benz, de la zona oeste del
conurbano bonaerense. La selección agrupa a las fábricas metalúrgicas más
grandes de entonces (Acindar, en Villa Constitución, y Dálmine, en Cam-
pana), dos automotrices (Mercedes-Benz, en González Catán, y Ford, en
General Pacheco), dos astilleros (Astarsa y Mestrina, ambos en Tigre), dos
fábricas ceramistas (Lozadur, en Boulogne, y Cattáneo, en Villa Adelina) y
Grafa (textil, en Capital Federal). Salvo las automotrices, las demás fábricas
eran de capitales nacionales (haciendo la salvedad respecto del carácter
transnacional de Techint, dueña de Dálmine-Siderca) y, salvo Mestrina y las
ceramistas, todas eran plantas que empleaban entre 1000 y 5000 operarios.
Esta extensa región fue, desde los años 50 en adelante, receptora de al-
tos niveles de inversión de capital, promoviéndose una industrialización
que generó grandes concentraciones poblacionales, principalmente en
los primeros cordones del conurbano bonaerense, pero también en loca-
lidades ribereñas como los casos de Campana, Zárate y Villa Constitución.
Metalúrgicos, autopartistas, terminales automotrices, textiles, químicos, pe-
troquímicos, mecánicos, ceramistas, fueron algunos de los principales ru-
bros de inversión para la sustitución de importaciones. También lo fueron
los insumos básicos para otras industrias y para la construcción y bienes de
alto valor, como los tubos de acero sin costura que, a partir de los años 70
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
frente del Primer Cuerpo del Ejército entre 1976 y 1979. Esta zona mi-
litar estuvo repartida en diferentes subzonas, una de las cuales era la
subzona I, Capital Federal, que tuvo como responsables sucesivos hasta 1977
a los generales Albano Harguindeguy, Jorge Olivera Rovere, José Montes y
Andrés Ferrero, y estaba dividida en siete áreas, quedando la fábrica textil
Grafa, de Bunge & Born, comprendida en el límite entre el área IV y IIIA. El
área IV estaba bajo jurisdicción del Batallón de Arsenales 101, cuyos jefes
fueron hasta 1977 los coroneles Julián Capanegra y Carlos Hipólito As-
summa, mientras que el Área IIIA se encontraba bajo dirección de la ESMA
cuyo máximo responsable hasta 1979 fue el capitán de Navío Rubén Ja-
cinto Chamorro. El caso de Mercedes-Benz, ubicado en González Catán,
partido de La Matanza, también comprendido dentro de la zona I, per-
teneció a la subzona 11, cuyos responsables máximos fueron los coman-
dantes de la Brigada de Infantería Mecanizada X, con asiento en La Plata
(hasta 1979, los generales Antonio Bussi, Adolfo Sigwald y Juan Bautista
Sasiain), y dentro de esta subzona al área 114, bajo jurisdicción del Grupo
de Artillería Mecanizada 1, siendo sus jefes hasta 1979 los coroneles Hugo
Pascarelli y Antonio Fichera. Entre los centros clandestinos de detención
(CCD) conocidos de esta zona estuvieron El Banco y El Vesubio.
Los casos de Mestrina, Astarsa, Ford, Cattáneo, Lozadur y Dálmine-Sider-
ca también estuvieron comprendidos dentro de la zona I en un inicio, pero
a partir del 21 de mayo de 1976, el Comando General del Ejército dictó la
orden parcial 405/1976, que reestructuró jurisdicciones e incorporó formal-
mente al Comando de Institutos Militares, con sede en Campo de Mayo,
como zona de defensa IV. Estos institutos actuaron como una gran unidad
de combate asimilable a las zonas; allí tuvo asiento el CCD “El Campito”.
Sus comandantes y jefes de zona fueron, en forma sucesiva, los genera-
les Santiago Omar Riveros, José Montes, Cristino Nicolaides y Reynaldo
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Acindar
Acindar (1)
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
1. Introducción
La empresa siderúrgica Acindar Industria Argentina, de Aceros SRL, fue
fundada en 1942 en las cercanías de Rosario, y en 1951, culminó su pri-
mera ampliación, instalando la denominada “Planta 2” en la localidad de
Villa Constitución, elegida por su proximidad con la localización previs-
ta de la empresa siderúrgica estatal Somisa, en San Nicolás. El proceso
de organización sindical en la planta de Villa Constitución fue rico y tuvo
distintas etapas. En 1973, una agrupación identificada con el sindicalismo
combativo se impuso en la comisión interna de Acindar y, luego de una
serie de obstáculos, impedimentos y movilizaciones, logró la convocatoria
a las elecciones de la seccional metalúrgica de 1974. La Lista Marrón, de
los trabajadores metalúrgicos de Villa Constitución, se convirtió entonces,
a partir de su triunfo en noviembre de 1974, en uno de los exponentes más
visibles del sindicalismo combativo a nivel nacional y logró cambios impor-
tantes en los escasos meses en los que pudo estar al frente del sindicato.
En respuesta a este creciente activismo político y sindical en la zona, el
gobierno nacional denunció la existencia de un complot subversivo en el
cordón industrial norte y con eje en Villa Constitución, y llevó adelante, el
20 de marzo de 1975, la ocupación de la ciudad por parte de un conjunto
de fuerzas represivas. Este proceso que tuvo como foco central a los tra-
bajadores metalúrgicos de Acindar y de Villa Constitución en general, se
convirtió en uno de los casos paradigmáticos de represión a los trabajado-
res en la etapa previa al golpe del 24 de marzo de 1976.
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En la totalidad del proceso represivo que tuvo lugar desde 1975, casi un
centenar de trabajadores y de otras personas vinculadas con la empresa
Acindar fueron víctimas de delitos de lesa humanidad. 18 fueron asesi-
nados, 8 se encuentran desaparecidos y 69 estuvieron detenidos y luego
fueron liberados. Un rasgo distintivo del caso es que la mayor parte de
estos hechos sucedieron con anterioridad al golpe de estado. Otro ele-
mento significativo del caso es la estrecha vinculación entre los máximos
directivos y las fuerzas militares: el presidente del directorio de Acindar
en 1975 era José Alfredo Martínez de Hoz, quien pasó luego a desempe-
ñarse como Ministro de Economía de la dictadura desde marzo de 1976 a
marzo de 1981, siendo reemplazado al frente del directorio deAcindar por
el general Alcides López Aufranc. Se analizan aquí una gran cantidad de
elementos que dan cuenta de que la empresa no solo tenía conocimiento
acerca de las violaciones a los derechos humanos, sino que puso además
una diversidad de recursos a disposición del aparato represivo. Son ejem-
plo de ello la militarización de la planta a través del funcionamiento de un
destacamento policial dentro de ella, que fue usado no solo para albergar
a integrantes de las fuerzas represivas sino también como centro clandes-
tino de detención; la detención de trabajadores en su lugar de trabajo; la
provisión de medios de transporte y la provisión de legajos personales de
los trabajadores e información para que se pudiera llevar a cabo la deten-
ción, entre otros.
2. Proceso productivo
La empresa Acindar Industria Argentina de Aceros SRL fue fundada en
1942 al sur de Rosario, provincia de Santa Fe, por un grupo de empresa-
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rios encabezado por los ingenieros Arturo Acevedo y José María Aragón.
La firma se constituyó a partir de la asociación de dos empresas cons-
tructoras: la empresa Acevedo y Shaw y la Compañía de Construcciones
Civiles de Aguirre y Aragón. (2) En 1946, Acevedo se convirtió en el único
propietario de la empresa habiendo comprado la participación del resto
de los socios.
Luego de la aprobación en 1947 de la llamada “Ley Savio” que promovió
la industria siderúrgica considerándola estratégica para el desarrollo na-
(2) Basualdo, Victoria, “Complicidad patronal-militar en la última dictadura argentina: Los ca-
sos de Acindar, Astarsa, Dálmine Siderca, Ford, Ledesma y Mercedes-Benz”, en Engranajes,
n° 5, Bs. As., FETIA-CTA, 2006.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
La actividad siderúrgica se convirtió, durante la segunda etapa de la in-
dustrialización por sustitución de importaciones (ISI) en la Argentina en
una de las ramas más dinámicas. (3) En este contexto, la empresa desarrolló
hasta mediados de los años 60 una estrategia tendiente a abarcar otras
producciones vinculadas. Mediante la asociación con distintas empresas
de capital extranjero, Acindar promovió la fundación de firmas dedica-
das a la producción de insumos para distintas actividades industriales,
como la producción de automotores y tractores, entre otros. Ejemplos
de estas empresas fueron Acinfer (productora de piezas forjadas para el
sector automotor y ferroviario), Misipa (concentrada en la extracción de
hierro), Armetal (productora de piezas estampadas para el sector automo-
triz), Acinplast (productora de caños de plástico), Indape (concentrada en
la producción de aceros alto carbón), y Marathon (productora de aceros
especiales). (4)
A mediados de los años 70 se produjeron cambios fundamentales en la tra-
yectoria empresarial de Acindar. Durante el gobierno de María Estela Mar-
tínez de Perón, la empresa logró obtener la autorización para la integración
vertical de la producción mediante el decreto 218 de enero de 1976, lo cual
se concretó con la inauguración de la Planta Integrada Ing. Arturo Acevedo
(PIAA), el 18 de agosto de 1978. El siguiente fragmento de las memorias de
(3) Para un análisis en profundidad de la segunda etapa de la ISI y sus dos fases, ver Basualdo,
Eduardo, Estudios de historia económica Argentina. Desde mediados del siglo XX a la actua-
lidad, Bs. As., Siglo XXI, 2006.
(4) Ver Jabbaz, Marcela, Modernización social o flexibilidad salarial, Bs. As., CEAL, 1996; Ba-
sualdo, Eduardo; Fuks, Miguel Á. y Lozano, Carlos, El conflicto de Villa Constitución: ajuste
y flexibilidad sobre los trabajadores. El caso Acindar, Bs. As., IDEP/ATE, 1991; y Basualdo,
Victoria, “Shop-floor militancy and organization in the case of Acindar (1951-1974)”, en Labor
and structural change: shop-floor organization and militancy in Argentine industrial factories
(1943-1983), tesis doctoral, Columbia University, 2010.
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(5) Acindar: Memoria y Balance. Ejercicio 1975/1976 - 34º ejercicio, 1º de julio 1975 - 30 de
junio 1976, en Comisión Nacional de Valores. Economía, política y sistema financiero. La
última dictadura cívico-militar en la CNV, Bs. As., Ediciones Comisión Nacional de Valores,
octubre, 2013, pp. 131.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
so de concentración en la trayectoria empresarial queda claro cuando se
considera que en 1978 Acindar se encontraba en la posición 31 entre las
200 empresas que más vendían de la Argentina, con un monto de ventas
de $[Link]; en 1979 había ascendido a la posición 20, con ven-
tas de $[Link]; en 1980 estaba en la posición 21, con ventas de
806.470, y en 1981 se encontraba en la posición 17 y sus ventas rondaban
los $[Link].000. (8)
Durante la dictadura la empresa fue receptora de cuantiosos recursos es-
tatales, entre ellos, los regímenes de promoción industrial —a expensas
de la empresa estatal Somisa—, entre otras transferencias de recursos
que cimentaron su expansión como grupo económico. Un ejemplo de
sostén de la empresa a costa de un endeudamiento estatal ocurrió cuan-
do a principios de 1981 Acindar SA no pudo cumplir con vencimientos
de un préstamo en pesos otorgado por el Banco Nacional de Desarrollo
(BANADE) y varios externos avalados por la misma entidad y contravala-
dos por la Secretaría de Hacienda de la Nación lograron diferimientos y
refinanciaciones. (9) Como otras empresas, Acindar también se benefició
de la estatización de los pasivos empresarios en 1982, acumuló una deuda
externa de USD652.000.000, que luego transfirió al Estado. Al año siguien-
te, amparándose en otro decreto de promoción industrial, logró instalar
un nuevo tren laminador que costó $40.000.000. A continuación, compró
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3. Proceso conflictivo
La historia gremial de la localidad de Villa Constitución, en el marco del
cordón industrial extendido entre la zona norte de la provincia de Buenos
Aires y el sur de la provincia de Santa Fe, es rica y extensa. Se recuperan
aquí únicamente, y en forma breve, algunos hitos de la historia del sindicato
de trabajadores metalúrgicos: la seccional de la zona de la Unión Obrera
Metalúrgica (UOM), la cual agrupaba a los trabajadores de una serie de em-
presas dedicadas a la industria metalúrgica, entre las que se encontraban
Acindar, Marathon (productora de aceros especiales y propiedad del grupo
(10) Basualdo, Eduardo; Fuks, Miguel Á. y Lozano, Carlos, op. cit., pp.18/20.
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tamiento de esta gran masa de trabajadores, junto a tradiciones deriva-
das de modelos de acumulación previos donde ya existía la experiencia
o conocimiento de trabajadores golondrinas que, provenientes de otras
provincias, llegaban a esta zona a trabajar en la cosecha del maíz, por
ejemplo, desde Entre Ríos. Para la mayoría de los jóvenes, muchos de
ellos con historia laboral rural, el ingreso a la fábrica Acindar constituía
un anhelo porque significaba, entre otras ventajas, seguridad, estabilidad
laboral, buenos salarios y posibilidades de créditos. (11) Al mismo tiempo
que esta gran masa de trabajadores se incorporaba al proceso productivo
de la planta metalúrgica, Acindar iba conformando un perfil de trabajador
para integrar su empresa. Se construyeron chalets destinados al personal
jerárquico de la empresa que incluía un sector para los empleados solteros
que se conoció como “albergue de solteros” (12) y se fomentó al mismo
tiempo que los trabajadores administrativos formaran su familia otorgan-
do un bono del 50% del sueldo al momento de contraer matrimonio. (13)
Durante los primeros años de existencia de la empresa, y los últimos del
segundo gobierno peronista, los trabajadores quedaron incluidos bajo
los convenios de trabajo refrendados por la UOM nacional. En 1952 se
fundó la UOM de Villa Constitución y en las primeras elecciones resultó
electo como secretario general Roberto Nartallo. Este último, ligado al
vandorismo, fue detenido en los primeros años de la dictadura de 1955,
(11) Muchos de los extrabajadores de Acindar dan cuenta de este aspecto en las entrevis-
tas que se le realizan para el Archivo Oral de Memoria Abierta. Victorio Paulón, Juan Actis,
Cástulo Bogado, Néstor Delmasse, Zenón Sánchez, entre otros, recuerdan sus orígenes en el
campo y relatan el traslado a la ciudad en busca de trabajo en las fábricas.
(12) Más adelante se hará referencia al lugar que tomaron los albergues durante el proceso
represivo de Villa Constitución.
(13) Giniger, Nuria, op. cit., p. 96.
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Luego de estos hechos, vivenciados como una derrota, en 1970 se debían
renovar las autoridades del gremio. Sin embargo, el sindicato fue nueva-
mente intervenido por un período de cuatro años durante los cuales prác-
ticamente desapareció la actividad sindical. Aníbal Hernández se refiere a
la relación que mantenían algunos delegados con los jefes de la fábrica:
Había uno que un día, me querían hacer agarrar una máquina
de alta tensión que eran rapidísimas (…) y había una de las má-
quinas de baja tensión y se había roto una, ¡y vino el encargado
con el delegado, a querer hacerme agarrar una máquina que
no me correspondía! (…) Era una vergüenza, un delegado que
venga con el encargado a querer hacerte agarrar una máquina,
ya es lo último. (14)
Con la aparición de activistas jóvenes, la participación sindical se fue forta-
leciendo; el antiguo Goda se transformó en Grupo de Obreros Combati-
vos de Acindar (Goca) y, en 1971, comenzó a funcionar el semi-clandestino
Movimiento de Recuperación Sindical (MRS), cuya primera gran acción fue
la intervención para renovar delegados y los cinco miembros de la comi-
sión interna. Según cuenta Juan Actis, que había ingresado a la empresa
en 1971 con 21 años, la tarea de preparación y propaganda tuvo que ser
clandestina para evitar el riesgo de exponerse al castigo o al despido:
“… Y así nos fuimos organizando, ya te digo, muy por abajo y con mucho
cuidado porque si te detectaban directamente te echaban al diablo”. (15)
En cada sección, había candidatos que respondían a la dirección del
sindicato y otros al MRS. De la elección de un cuerpo de delegados
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ciones de la seccional de la UOM. Este movimiento convocó a una asam-
blea el 26 de enero de 1974, a la que asistieron más de 250 trabajadores
de talleres chicos y de distintas empresas metalúrgicas: Acindar, Metcon,
Marathon, Villber e Indape.
El 7 de marzo de 1974 agentes de la intervención acompañados por el
trabajador Raúl Ranure, (17) fuertemente ligado a los grupos paramilitares
de la Triple A, recorrieron la planta anunciando las futuras elecciones, de-
nunciando la presencia de comunistas y sugiriendo a los trabajadores que
se inclinen por las listas peronistas. (18)
Llegó un momento que tuvimos una provocación dentro de la
fábrica. Vinieron dos tipos de Buenos Aires, dos matones, y se
metieron adentro de la fábrica sin permiso nuestro, que éramos
la comisión interna, y bueno, los echamos. Entonces, nos echan
del gremio. Vamos a hablar con la empresa y la empresa se abre
y nos dice “Ah no, el gremio los expulsó, nosotros no tenemos
más trato con ustedes”, entonces le decimos que tenemos pro-
blemas con el gremio, con la empresa. Y la empresa cómplice
del gremio no nos reconoce. (19)
(17) Según extrabajadores de Acindar Ranure, trabajaba en sector clavos. Confirman esto
en el encuentro del viernes 13 de febrero de 2015, realizado en el local de la UOM de Villa
Constitución.
(18) Basualdo, Victoria, Labor and structural change …, op. cit., p. 241.
(19) Memoria Abierta, “Testimonio de Néstor Delmasse”, Rosario, 2007.
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proceso y el sector directivo se comprometió a no tomar represalias. Los
obreros triunfaron y celebraron con más 12.000 personas en la plaza San
Martín de Villa Constitución. Se había producido lo que se conoció como
“El Villazo”: un proceso de movilización obrera que adquirió notoriedad
a nivel nacional como símbolo de la lucha de agrupaciones combativas,
tanto contra las direcciones empresariales como cuestionando las conduc-
ciones sindicales más conciliadoras y ortodoxas. (23)
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(25) Es importante recordar el secuestro del gerente de Acindar Erich Breuss realizado por el
PRT - ERP, el 23 de julio de 1974. Este hecho es recordado por muchos de los trabajadores
como un claro ejemplo de desacuerdo entre la militancia sindical y la militancia político-militar.
(26) Memoria Abierta, “Testimonio de María Josefa Dal Dosso”, cit.
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Perón, detonaron una bomba en el local de la Lista Marrón y fue asesinado
el apoderado de la lista el diputado nacional Ortega Peña:
La Lista Marrón funcionaba en el local de la FORA que nos lo
habían prestado. Y una madrugada ponen dos bombas y lo des-
truyen y en cuatro horas había 17.000 personas en la plaza y el in-
terventor se compromete ahí a convocar a elecciones de sindica-
to. Entonces, en diciembre hay elecciones y gana la marrón (…)
Estos atentados, algunos estaba el comando Juan Manuel de
Rosas, también la Triple A, también la JPRA, la juventud sindical
(…) Los de la FORA, se sabe que vino gente de Buenos Aires con
Ranure, que ahora murió. Las otras no estaban lejos de ahí. (28)
(27) Los asesinados fueron Mesa, Moses y Zidda, militantes del PST. El hecho se conoció
como “la masacre de Pacheco”.
(28) Memoria Abierta, “Testimonio de Juan Actis”, cit.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
acuerdos con todas las empresas en torno a cifras muy por encima de los
convenios y sugerencias del gobierno. (29)
Sin embargo, este proceso se vio brutalmente interrumpido por una po-
lítica represiva desarrollada a partir de marzo de 1975. Como recuerda
Juan Actis:
Ganamos las elecciones, estamos tres meses, hicimos un mon-
tón de cosas: aumentos, conquistas. Y [denunciamos] el trabajo
(29) Basualdo, Victoria, “La organización sindical de base en Acindar Villa Constitución en la
segunda ISI: aportes para la comprensión de sus particularidades y significación histórica”,
en Victoria Basualdo (coord.), La clase trabajadora argentina en el siglo XX: experiencias de
lucha y organización. Bs. As., Cara o Ceca, 2011.
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titución, por lo cual se toma aquí un foco más amplio, que no se centra
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(32) Guardia rural de policía provincial llamada “Los Pumas”, heredera de la gendarmería
volante conocida como “Los Cardenales” —esta última aparecida en la década de 1920 a
pedido de la compañía La Forestal—. La guardia rural Los Pumas fue creada en 1961 por el
gobernador Sylvestre Begnis para controlar el abigeato, pero con Onganía ya cumplieron
algunas tareas represivas.
(33) Cangiano, M. Cecilia, What did it mean…, op. cit., p. 371.
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un traslado en el que no faltó el hacinamiento, el hambreamiento y los
simulacros de fusilamiento. Asimismo, Mario Aragón fue detenido en San
Nicolás. También fueron detenidos referentes sindicales de otros gremios
como el secretario general de la Unión Ferroviaria de Villa Constitución,
Carlos Sosa y el dirigente ferroviario “Tito” Martín.
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La UOM nacional se expidió por primera vez recién pasados nueve días de
lo sucedido a través de Lorenzo Miguel, su titular. Manifestó que habían
pedido explicaciones por carta al Ministerio de Trabajo y que esperaban
una respuesta para tratar el asunto en el Consejo Directivo en los días
siguientes. Distintos partidos y fuerzas políticas provinciales (UCR, PI, PSP,
VC, PDP, PC, PST, MID, entre otros) se reunieron con el gobernador y ex-
presaron su preocupación por lo ocurrido. Al mismo tiempo, la UOM cen-
tral y el Ministerio de Trabajo nombraron un delegado para la seccional vi-
llense, Simón de Iriondo, quien, el año anterior, había disuelto y liquidado
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existido o no subversión, se decidía el enroque en la intervención, desig-
nando a Alberto Campos en lugar de Iriondo. Mientras tanto, continua-
ban los amedrentamientos y la violencia: el 10 de abril cerca de Rosario
es asesinado el trabajador de Acindar Miguel Ángel Lobotti. Días más
tarde, el 1º de mayo, sucedió lo mismo con un trabajador de Metcon,
Rodolfo Mancini, que apareció baleado e incinerado en el baúl de su
auto en Sarandí.
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(39) Basualdo, Victoria, Labor and structural change … op. cit., p. 385.
(40) Basualdo, Victoria, ibid., p. 386; Cangiano, M. Cecilia, What did it mean…, op. cit., p. 418.
(41) Según María Cecilia Cangiano, Raúl Amelong era uno de los más altos gerentes de la
empresa. Cangiano, M. Cecilia, op. cit., p. 421.
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poco probables de superar. La última gran acción fue el acompañamiento
al paro nacional del 7 y 8 de junio de 1975, en repudio a las medidas de
política económica tomadas por el Ministro Celestino Rodrigo.
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A partir del golpe, un capitán del Ejército se hizo cargo del sindicato inter-
venido, los despidos se incrementaron y más de 100 obreros, delegados
y activistas fueron encarcelados. Una gran parte de ellos desempeñaba
alguna tarea vinculada con el activismo gremial, y otros tenían además una
militancia partidaria. Algunas de las organizaciones que tuvieron presen-
cia y conexiones con los trabajadores de Villa Constitución en esos años
fueron la Columna Norte de Montoneros, el PRT-ERP, FAP, Poder Obrero,
Vanguardia Comunista, PST, PC, entre otros espacios políticos que habían
construido vinculación con sectores de los trabajadores.
5. La responsabilidad empresarial
De acuerdo a las actas de la empresa donde se especifican las constitu-
ciones y distribuciones de los cargos de directorio entre 1975 y 1979, en
el año 1975 los cargos estaban distribuidos de la siguiente manera: como
presidente, José Martínez de Hoz; vicepresidente, Juan Carlos Sorondo,
como directores, Arturo F. A. Acevedo, Jorge E. Acevedo, Eduardo E.
Aragón, Carlos A. Carrera, Ricardo S. Pujals, Juan P. A. Thibeaud y Lola
Acevedo; y como secretario del directorio Jorge E. Rivarola. (43) La distri-
bución de cargos y funciones se mantuvo de esta forma durante todos los
años de la dictadura con un único cambio: Alcides López Aufranc reem-
plazó a Martínez de Hoz en la presidencia de la empresa a partir de marzo
de 1976.
Existe una multiplicidad de testimonios, declaraciones y evidencias docu-
mentales que dan cuenta del involucramiento de la empresa en los críme-
nes de lesa humanidad. Una de las formas que tomó este involucramiento
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(43) Material que surgió del allanamiento que se realizó en las oficinas administrativas de
Acindar por orden del JNac. Crim. y Correcc. Fed. N° 5. Se pudo ver el documento en el
cual Martínez de Hoz presentó la renuncia y fue designado en su lugar López Aufranc, actas
de directorio, memorias anuales y listas de empleados, en Expediente Nº FRO 13174/2013
caratulado “N.N. s/Homicidio agravado p/el conc. de dos o más personas en concurso real
con imposición de tortura, en concurso real con privación ilegal de la libertad. Presentantes:
Stara, Gonzalo Daniel. Víctimas: Luna, Agustín Reynaldo y otros”, radicada en la Unidad de
Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos del Ministerio Público Fiscal
de Rosario, Caja 4.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
en la estación de servicio en la que trabajaba. Un informe oficial indicó
que Fernández había sido asesinado de varios disparos en la cabeza por
el oficial principal Eduardo Alberto Dalto y el agente Juan Francisco Díaz
de la dotación de Los Pumas acantonada en Acindar. (44)
Por otro lado, y en relación a la presencia del destacamento policial dentro
de la planta de Acindar, es elocuente una síntesis informativa confidencial
del Departamento de Inteligencia de la Policía Federal del día 25 de abril
de 1975. (45) En dicho documento se relata que ante el ataque armado que
ese día sufriera la Jefatura de Policía local de Villa Constitución, “se soli-
citó apoyo a las fuerzas de policía federal acantonadas en el complejo in-
dustrial Acindar, partiendo de inmediato un grupo de combate del cuerpo
Policía Montada”. (46)
(44) Revista Sudestada, n° 13, Edición Especial, Rodolfo Walsh y la Agencia de Noticias Clan-
destina. ANCLA 1976-1977, Bs. As.
(45) Archivo Nacional de la Memoria, “Síntesis informativa de la Policía Federal Argentina
Nº 313 Estado Mayor Departamento de Inteligencia del día 25 de abril de 1975”.
(46) Además de las ya mencionadas, se encontraron otras síntesis informativas del Departa-
mento de Inteligencia de la Policía Federal que hablaban de la situación en Villa Constitución
y en Acindar. Por ejemplo, una con fecha 03/04/1975 relata cómo una pareja armada interviene
en la empresa desde donde se emite música funcional a las plantas industriales y comerciales
de Acindar y coloca una cinta de la Organización Revolucionaria Poder Obrero con un texto
apoyando la resistencia en Villa Constitución. Archivo Nacional de la Memoria, “Síntesis in-
formativa de la Policía Federal Argentina Nº 249 Estado Mayor Departamento de Inteligencia
del día 3 de abril de 1975”.
Otra con fecha 1º de mayo de 1975 relata la detención de elementos supuestamente sub-
versivos: Candelaria Aurora Pérez, Zenón Sánchez, José Alberto Raquelo, Guillermo Hepala
y Victorio Dante Paulón. Archivo Nacional de la Memoria, “Síntesis informativa de la Policía
Federal Argentina Nº 330 Estado Mayor Departamento de Inteligencia del día 1 de mayo de
1975”.
245
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
Otra con fecha 10 de mayo describe una asamblea de 2000 obreros de Acindar, Marathon y
Metcon en el Club Riberas de Paraná. Relata qué fue sucediendo en la asamblea, cantidad
de oradores, coincidencia en continuar con el paro, etcétera. Archivo Nacional de la Memo-
ria, “Síntesis informativa de la Policía Federal Argentina Nº 352 Estado Mayor Departamento
de Inteligencia del día 30 de mayo de 1975”.
(47) Estos documentos son informes generales de la situación de toda la provincia y se divi-
den en apartados como “gremiales”, “estudiantiles”, “político-estudiantil”, “subversivas”; y
también en zonas como “Departamento San Lorenzo”, “Departamento Rosario”, “Departa-
mento Villa Constitución”, “Departamento La Capital”. Ver Centro Documental del Museo
de la Memoria de Rosario, Archivos del Departamento de Inteligencia de la Policía de la
Provincia de Santa Fe.
Por otro lado, a partir de la exploración de los Archivos de la ex DIPBA pudo identificarse
el legajo 18, “Situación en Villa Constitución”, que cuenta con 456 fojas. A lo largo del do-
cumento se relata el conflicto desde el 20/03/1975 y se describen acciones de inteligencia
a las manifestaciones, a las mujeres de los trabajadores detenidos, operativos represivos y
detenciones —como, por ejemplo, las de Paulón, Zenón Sánchez y otros compañeros—. Ver
Comisión Provincial de la Memoria, provincia de Buenos Aires.
246
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
para ejecutivos de la empresa. (49)
(48) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Carlos Alberto
Rampoldi el 30/08/1984 en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, delega-
ción Santa Fe, Villa Constitución, provincia de Santa Fe.
(49) Archivo Nacional de la Memoria, declaración testimonial brindada por Rodolfo Peregri-
no Fernández el 08/03/1983 ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos.
247
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(50) Los compañeros a los que se refiere Analía Martín son Carlos Clementelli, Víctor Fer-
nández y Rubén Ramos, quienes fueron detenidos y llevados a los albergues donde los
torturaron. Luego fueron trasladados a la Justicia Federal de San Nicolás.
(51) Memoria Abierta, “Testimonio de Analía Matilde Martín”, Rosario, 2007.
248
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
dado y atado de pies y manos en un Falcon sin identificar a los albergues
de Acindar. Ahí fue torturado y sometido a tres simulacros de fusilamiento.
Según su testimonio, pudo identificar a Aníbal Gordon como uno de los
interrogadores:
249
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(53) Declaración testimonial de Eduardo Félix Sosa brindada el 08/04/2014, en Expte. Nº 1075/06,
caratulado “Almirón Rodolfo y otros s/ asociación ilícita”, radicado en el JNac. Crim. y Correcc.
Fed. N° 5, Capital Federal.
(54) Memoria Abierta, “Testimonio de Alberto Piccinini”, Rosario, 2007.
(55) Estas inferencias surgen de los testimonios de Memoria Abierta.
(56) Memoria Abierta, “Testimonio de Cástulo Bogado”, Rosario, 2007.
250
Acindar
Algunos relatos dan cuenta de que también otras edificaciones dentro del
predio fueron usadas para albergar detenidos, como los “chalets”. Luis Al-
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
berto Tomasevich, quien fue detenido el 21 de junio de 1975 en el centro
de Villa Constitución por personal de la Policía Federal, recuerda que “fue
inmediatamente vendado, encapuchado y llevado a la empresa Acindar
al primer chalet a la derecha de la entrada, donde estuvieron siempre los
federales”. (58) En esa ocasión, al ingresar al albergue, pudo ver muchísimos
jóvenes uniformados de policía federal y otros de civil.
Por otro lado, Roberto Justo Martínez relata cómo el 25 de junio de 1975
fue “detenido por el personal de seguridad que operaba en los albergues
del barrio residencial de Acindar”. (59) Según su declaración, se le acercaron
tres personas de civil que se identificaron como integrantes de la Policía
Federal mientras se encontraba trabajando dentro de la planta Acindar,
en la sección clavos. Le dijeron que tenían orden de arresto y autorización
para sacarlo de la fábrica y que no se consideraría abandono de trabajo.
Traían con ellos una foto carnet de Roberto. Relata que fue trasladado en
un Falcón verde hasta los albergues y que, luego de una conversación que
mantuvieron con personas que se encontraban adentro, comentaron “a
este hay que llevarlo para allá”, siendo llevado a San Nicolás. En primer
lugar, los dichos de Martínez son esclarecedores no solo respecto del uso
de los albergues, sino también de la libertad con la que se movían las
(57) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Pedro José Alfaro
el 07/02/1984 en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, delegación Santa
Fe, Villa Constitución, provincia de Santa Fe.
(58) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Luis Alberto Toma-
sevich el 17/08/1984 en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, delegación
Santa Fe, Villa Constitución, provincia de Santa Fe.
(59) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Roberto Justo Mar-
tínez el 08/08/1984 en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, delegación
Santa Fe, Villa Constitución, provincia de Santa Fe.
251
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(60) Entrevista a José Muzzio realizada para este informe en el local de la UOM de Villa Cons-
titución, Rosario, 13/02/2015.
(61) Entrevista realizada a Néstor Pereyra para este informe en el local de la UOM de Villa
Constitución, Rosario, 13/02/2015.
(62) En un encuentro en el local de la UOM de Villa Constitución con ex detenidos trabaja-
dores de Acindar el viernes 13/02/2015 confirman que Ramón Córdoba era trabajador de
Acindar.
(63) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Ramón Reinaldo
Córdoba el 17/08/1984 en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, delega-
ción Santa Fe, Villa Constitución, provincia de Santa Fe.
252
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
casa de mi hermana; los únicos que sabían esa dirección eran
los de la fábrica, se las di por si me mandaban el médico y para
no estar solo. Ese domicilio se lo informé a la parte de personal
de la fábrica, la oficina era de Pellegrini y creo en esa oportuni-
dad me atendió la secretaria. (64)
Por otro lado, Jorge Alberto Acuña refiere en sus dichos que:
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
254
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
con su fotografía, que decía “Policía Federal. Servicio de Inteligencia”. Le
comentó también que era integrante de la Lista Rosa de la UOM, que res-
pondía a Lorenzo Miguel y que era muy amigo de Isidro López. (70)
Rolando Omar Chávez declaró en 1984 que, en oportunidad de estar de-
tenido en la Cárcel de Encausados U3 de Rosario, un día llega gente de
Jefatura para identificarlos tomándoles huellas digitales y fotos y pudo
reconocer al fotógrafo como compañero de Acindar. (71) En esta línea es
esclarecedor el relato de Osvaldo Foresi en torno a la persona de Ranure
y sus prácticas dentro de la empresa:
Y bueno... él recorría toda la fábrica haciendo propaganda
en contra: “cuidado con los terroristas, ojo con esto, ojo con
aquello”. Y después quien trajo la represión a Villa fue la fá-
brica, sino ¿quién la va a traer? Y el jefe de personal era Azna-
res o el jefe de relaciones industriales. Y hoy anda caminando
por Rosario. (72)
También son importantes los dichos de Cristina Monterubianessi, cuando
recuerda que en el operativo en el que fue detenida en 1974 uno de los
que había participado era Raúl Ranure:
255
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
256
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
do vueltas por la ciudad; no ocultaban esa relación. Nosotros
veíamos esto, veíamos gente armada que entraba y salía de la
fábrica, pasaban los puestos de guardia como si estuvieran en
su casa; la fábrica funcionaba como un cuartel. La gente de la
fábrica que tenía contacto directo con los civiles armados, los
coordinadores de esto dentro de la empresa eran Pedro Azná-
rez, jefe de personal, también Pellegrini —el Pocho Pellegrini
llamado Marcelo, (76) que estaba en relaciones laborales—, casi
con la misma jerarquía que Aznárez. Del grupo civil armado
puedo decir que un día yo iba llevando mercadería a unos com-
pañeros y un Ford Falcon quedó estancado en una calle porque
había llovido. Entonces, estos tipos me pidieron que los ayude
a empujar el auto; ahí pude ver que dentro de ese auto había un
arsenal de armas. Estos, como dije, eran coches sin patente. (77)
Por otra parte, según el testimonio de Pedro José Alfaro, “el helicóptero
de la Policía Federal, color azul y blanco, que estaba estacionado en el
Helipuerto de la empresa Acindar, había estado sobrevolando a baja altu-
ra la zona” y era desde el cual se “marcaba” a activistas en la marcha de
abril de 1975. Más adelante, el mismo Alfaro se refirió a la existencia de
autos de la empresa puestos a disposición de los hechos represivos. En
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(78) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Pedro José Alfaro
el 07/02/1984…, cit.
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Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
teriormente detenido y pasó toda la dictadura en prisión. (81) Los testimo-
nios de Eduardo Félix Sosa y Estela Noemí Graciela Sosa resultan también
significativos en relación a lo que se viene desarrollando. Eduardo recuer-
da que en una conversación que tuvo con Rampoldi, ya en democracia:
… me cuenta cómo se manejaba la Policía Federal, cómo maneja-
ban todo en Acindar, que no entendía para qué lo habían traído a
él ahí si la Federal manejaba todo. Así, me cuenta cómo los federa-
les recibían un pago extra de más o menos 100 dólares de Acindar,
se los daba el Sr. Aznáres, me comenta también que Ranure, que
andaba con una credencial de la policía federal no era policía, sino
que era de la Triple A (…). Yo tenía un primo, Chichín Fernández,
era de Rosario, y él contó que Aznáres lo había contratado a él y
varios más, todos de la barra brava de Rosario Central, para custo-
diar a los jefes de Acindar; además salían a acompañar a los que
salían de noche a poner bombas. Eso se lo contaba a mi mamá,
por suerte no lo volví a ver, era hijo de una hermana de mi mamá,
y en aquella época frecuentaba mi casa, visitaba a mi mamá, no
recuerdo su nombre, le decíamos Chichín; él y su papá José Martí-
nez fueron contratados por Acindar para estas tareas … (82)
(79) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Miguel Lezcano el
04/08/1984 en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, delegación Santa Fe,
Villa Constitución, provincia de Santa Fe.
(80) Memoria Abierta, “Testimonio de Victorio Paulón”, Rosario, 2007.
(81) Entrevista realizada a Victorio Paulón para este informe en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, el 05/02/2015
(82) Declaración testimonial de Eduardo Félix Sosa brindada el 08/04/ 2014, en Expediente
Nº 1075/06…, cit.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
260
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
dichos de Aníbal Pedro Hernández, quien relata que cuando cayeron pre-
sos le estaban por dar un arma para que llevase encima por cuestiones
de seguridad. Cuenta que en ese operativo un compañero cae muerto:
“Chicote” Corvalán, y que es Corvalán quien le iba a dar la pistola. Pero
que al intentar escapar lo matan a una cuadra y media. Sigue el relato
sosteniendo que la pistola se la iban a dar a él y se la pusieron a Corvalán
y le sacaron fotos. (86) Menciona que estuvo como NN en dependencias de
la Policía Federal en Rosario; este aspecto resulta significativo si tomamos
en cuenta que en la síntesis informativa del Departamento de Inteligencia
de la Policía Federal, Hernández no es mencionado como detenido.
Hay otros elementos que dan cuenta de las vinculaciones que sostenía
la empresa con las fuerzas represivas. El caso de Marisa Sadi también es
ejemplificador en este sentido. (87) Marisa fue privada ilegítimamente de
su libertad el 7 de octubre de 1979 y llevada a la Esma. Cuando la liberan
le aclararon que iban a tenerla vigilada y que al día siguiente tenía que ir
a trabajar a Acindar como siempre. Recuerda que en Acindar, luego del
secuestro, apareció un tipo que no había visto en la Esma y que la seguía
a todas partes en forma permanente y que “en una oportunidad Febres
entró con cuatro o cinco al hall de Acindar y la estaban esperando”. (88)
(84) Raúl Marcelo Pigretti fue personal de Superintendencia de Seguridad Federal, Dirección
General de Inteligencia y del Departamento Delitos Federales, durante enero de 1976.
(85) Archivo Nacional de la Memoria, “Síntesis Informativa de la Policía federal Argentina
Nº 453 Estado Mayor Departamento de Inteligencia del día 18 de junio de 1975”.
(86) Memoria Abierta, “Testimonio de Aníbal P. Hernández”, cit.
(87) Marisa Sadi era empleada de la empresa Acindar y trabajaba en el sector comercial de
las oficinas ubicadas en Capital Federal.
(88) Archivo Nacional de la Memoria, Expte. Nº 14217/2003 (ESMA) tramitada en el JNac.
Crim. y Correcc. Fed. N° 12, Capital Federal. Cuerpo 46. Fs. 9690.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(89) Testimonio de Irene Beatriz García, brindado en diciembre de 2014 ante el Servicio de
Orientación Jurídica del Museo de la Memoria de Rosario, provincia de Santa Fe.
(90) Declaración testimonial de Alicia Adriana Ruescas brindada el 18/10/2013, en el
Expte. Nº FRO 13174/2013 caratulado “N.N. s/Homicidio agravado p/ el conc. de dos
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Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Ahí me preguntan por los activistas dentro de la fábrica, quiénes
eran los que organizaban; sobre eso se centró el interrogatorio.
Me preguntaban por ejemplo de qué organización era Piccinini. (91)
o más personas en concurso real con imposición de tortura, en concurso real con priva-
ción ilegal de la libertad. Presentantes: Stara, Gonzalo Daniel. Víctimas: Luna, Agustín
Reynaldo y otros”, radicada en la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los
derechos humanos del Ministerio Público Fiscal de Rosario.
(91) Declaración testimonial de Cástulo Bogado brindada el 15/10/2013, en el Expte.
Nº FRO 13174/2013… cit.
(92) Declaración testimonial de Jorge Alberto Acuña brindada el 06/10/2014, en el Exp-
te. Nº FRO 13174/2013…, cit.
(93) Memoria Abierta, “Testimonio de Alberto Piccinini”, cit.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
264
Acindar
En este sentido, hay muchos testimonios que ilustran que la empresa apro-
vechó esta nueva legalidad para despedir a los trabajadores que conside-
raba conflictivos. Otro de los relatos que es significativo en este sentido es
el de Carlos Armando Delmasse:
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
así que cuando fui liberado me presenté en Acindar, y ahí me
recibieron con armas en la puerta de Acindar, y me dicen que no
podía entrar. Yo aclaré lo de la renuncia porque lo que decían en
Acindar es que si querían cobrar la indemnización, tenían que
firmar las renuncias. Y algunas familias hicieron eso: yo no. (96)
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(99) Archivo Nacional de la Memoria, declaración Conadep brindada por Roberto Justo Mar-
tínez el 08/08/1984…, cit.
(100) Declaración testimonial de Jorge Alberto Acuña brindada el 06/10/2014, en el
Expte. Nº FRO 13174/2013…, cit.
(101) Memoria Abierta, “Testimonio de Cristina Monterrubianessi”, Rosario, 2007.
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Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
menos quedaban combativos adentro (…) porque nosotros es-
tamos en las listas, como en la escuela, entonces a esos compa-
ñeros los han dejado entrar para ver qué hacían. Y a medida que
pasó el tiempo los fueron amenazando, los mismos empleados
de personal los llamaban: “bueno, vos estás en la lista negra,
tenés que guardarte de la fábrica, irte, porque la fábrica acá no
te quiere”. Así que esa gente se tenía que ir. Sé que limpiaron
todo, no quedó nadie adentro.” ... cuando la sacaron a Isabelita,
no recuerdo porque yo ya estaba en Junín. Estaba trabajando
en una empresa haciendo un barrio (…) estuve un mes ahí, y en-
tra Isabelita y a mí me echaron enseguida porque se ve que las
listas recorrían el país, las listas negras. Y me llamaron a personal
y me dijeron que no tenía más trabajo, así que me tuve que ir. (102)
El caso de Juan Antonio Aquino también es ilustrativo en este sentido:
De Acindar me pasé a Metcon y, en ese ínterin, entré a trabajar
a Maratón, que pertenecía también a Acindar. Trabajé unos dos
o tres días con mi hermano, y el ingeniero de ahí me comunicó
que no podíamos estar en la fábrica y la orden vino para que nos
echen a mí y a mi hermano. Yo le pregunto al ingeniero si había
algún error y por su respuesta puedo entender que me dijo que
no había un error, sino que esto respondía a que antes yo había
sido delegado en Acindar. (103)
267
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
radicado en la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los derechos humanos del
Ministerio Público Fiscal de Rosario.
(104) Basualdo, Victoria, Labor and structural change …, op. cit., p. 389.
(105) Declaración testimonial de Miguel Ángel Pieretti brindada el 19/03/2014, en Expte. Nº 1075/06,
caratulado “Almirón Rodolfo y otros s/ asociación ilícita”, radicado en el JNac. Crim. y Correcc. Fed.
N° 5, Capital Federal.
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Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
niente vinculada a la Sociedad Rural Argentina, Martínez de Hoz comenzó
a ocupar cargos públicos durante la Revolución Libertadora cuando se
desempeñó como Ministro de Economía de la Provincia de Salta. Años
después, fue ministro del presidente de facto José María Guido y luego se
desempeñó en sectores financieros e industriales consiguiendo el cargo
de presidente de Acindar.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(108) Comisión Nacional de Valores, Economía, política y sistema financiero. La última dicta-
dura cívico-militar en la CNV, Bs. As., Ediciones Comisión Nacional de Valores, 2013, p. 125.
(109) Acindar: Memoria y Balance. Ejercicio 1975/1976 - 34º ejercicio, 1º de julio 1975 - 30 de
junio 1976, en Comisión Nacional de Valores. Economía, política y sistema financiero, La última dic-
tadura cívico-militar en la CNV, Bs. As., Ediciones Comisión Nacional de Valores, 2013, p. 131.
270
Acindar
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
dependiente de la Universidad de Columbia. Cuando todo estaba listo, la
Universidad le comunicó a la fundación que los pedagogos se negaban a
realizar la capacitación en protesta por las violaciones de la Junta Militar
a los derechos humanos. La señora Acevedo viajó a Estados Unidos y de-
batió el tema, argumentando que los norteamericanos carecen de autori-
dad moral para adoptar este tipo de sanciones debido a su actuación en
Vietnam y Chile. De esta manera, y en una nueva votación, la empresaria
consiguió que se decidiera admitir a los maestros argentinos y el caso fue
citado en medios gubernativos como un ejemplo de la actitud agresiva
que debe adoptarse frente a quienes critican la abolición de los derechos
humanos en Argentina. (110)
El caso de la empresa siderúrgica Acindar constituye así un ejemplo emble-
mático de la confluencia entre sectores de la elite económica con las Fuer-
zas Armadas, que no se restringió a pronunciamientos públicos o al desa-
rrollo de iniciativas en el campo político o económico, sino que se tradujo
también en prácticas represivas extremas contra los trabajadores con la
participación activa, tanto de militares como de cuadros empresarios, que
no solo facilitaron recursos, infraestructura e información, sino que avalaron
la existencia de un centro de detención en el propio espacio laboral.
271
dálmine-siderca
Dálmine-Siderca (1)
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
1. Introducción
En 1976, la compañía de tubos de acero sin costura Dálmine-Siderca lle-
vaba poco más de veinte años en actividad. Había sido fundada en 1954,
emulando la experiencia de la Dálmine de Bérgamo, por el ingeniero ita-
liano Agostino Rocca y un equipo compuesto por socios, amigos y fami-
liares, a través de la compañía de servicios de ingeniería Techint, creada
pocos años antes. Como lugar de emplazamiento de la compañía me-
talúrgica había sido elegida la ciudad de Campana, 70 km al norte de la
Capital Federal, que contaba con un privilegiado acceso al río Paraná. A
poco de andar, Techint construyó una acería en el mismo lugar y el com-
plejo pasó a denominarse “Dálmine-Siderca”. Hacia los años 70 se trataba
de una de las principales siderurgias integradas del país, a la espera de
las condiciones políticas necesarias para transformarse en una compañía
transnacional de peso en su rubro y en el mercado de los servicios para la
industria hidrocarburífera.
Los más de 5000 trabajadores que la empresa empleaba antes del golpe
se encontraban representados por la seccional de Campana de la Unión
de Obreros Metalúrgicos (UOM). Como en toda la industria del cordón
ribereño que corría desde la Capital Federal hasta San Lorenzo, en Santa
Fe, el ámbito laboral se vio en aquella tensionado por las exigencias em-
presariales de mayor productividad, por las resistencias y condiciones que
impusieron los trabajadores y por la creciente radicalización política de
273
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
2. Proceso productivo
Con una trayectoria directamente vinculada al desarrollo del fascismo ita-
liano (con un destacado paso por la dirección de la compañía Dálmine de
Bérgamo, productora de tubos de acero sin costura, y, al mismo tiempo,
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
por diversas instancias estatales vinculadas a la industria italiana), Agos-
tino Rocca hizo pie en Argentina tras caer el régimen mussoliniano, una
vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Antes de llegar, en noviem-
bre de 1945, fundó la Compagnia Técnica Internazionale (Techint) con el
objeto de brindar asesoramiento técnico, industrial y financiero y diseñar,
dirigir y construir instalaciones industriales. Formaban parte del staff su
hijo Roberto, (2) su hermano Enrico y sus cuñados Rodolfo y Eduardo Quei-
razza, además de viejos compañeros de ruta: Roberto Einaudi, Renato
Pesaro, Stamaty Rodocanchi, Alessandro Albini, Umberto Rosa e Hilario
Testa. (3)Tras dos años de labor en el país, fundaría Techint SAIC.
La primera gran obra de la que participó Techint fue la construcción del
gasoducto de 1700 km de extensión, que unía Comodoro Rivadavia con
Buenos Aires. Esta primera adjudicación, que enseña una estrategia de
negocios direccionada a las obras estatales, impulsó a la empresa a parti-
cipar en la dirección de proyectos similares en otros países de la región y,
no mucho más adelante, en países de distintos continentes como Estados
Unidos, Alemania, Francia y Turquía. El holding se expande desde Buenos
Aires, donde se fundan empresas como Santa María (financiera, 1948), Co-
metarsa (metalúrgica, 1949), Ladrillos Olavarría (1950), Siderurgia Bernal,
Propulsora Siderúrgica (1960), entre otras.
(2) Agostino Rocca tuvo dos hijos, Roberto y Anna. Roberto, quien participó del desarrollo
empresarial desde sus orígenes, le sucedió en la dirección de la empresa tras su muerte, en
1978. Roberto tuvo tres hijos: Agostino —como su abuelo— obtuvo la conducción del grupo
tras la muerte de Roberto y, a su vez, también por deceso, fue sucedido por su hermano
Paolo, actual presidente del consorcio empresario.
(3) Castro, Claudio, “Cooperación económica e internacionalización. Los orígenes históricos
de una multilatina con bases en Argentina e Italia, 1945-1960”, en Seminario en carrera de
Escuela de Administración y Negocios, Universidad San Andrés, 2009.
275
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
La trama empresarial tejida por Techint tenía al Estado como uno de sus
principales actores. En 1964 logró que el gobierno radical de Arturo Illia
le concediera distintos beneficios para expandir y mejorar la producción
276
dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Actualmente, el nombre del conglomerado es Tenaris, con sede en Luxem-
burgo, pero dirigido desde Buenos Aires. Cotiza en la Bolsa de Valores de
Nueva York, Milán, Buenos Aires y México, y dispone de una red de plan-
tas productivas, centros de servicio, de investigación y desarrollo y oficinas
comerciales en todo el mundo, desde la planta de Red Deer en Canadá
y Siat en Valentín Alsina hasta la de Onne en Nigeria y Batam cerca de
Singapur. La hermana gemela de Tenarisen, el ramo de aceros planos y
largos, es Ternium, que controla Siderar en Argentina y también cuenta
con una extensísima expansión mundial.
El complejo de la entonces Dálmine-Siderca en Campana (hoy Tenaris-
Siderca) se encuentra entre la ruta provincial 6, paralelo al kilómetro 78 de
la ruta 9, y el río Paraná. El terreno de unas 400 ha cuenta con varias plantas
industriales y edificios administrativos, con vías férreas propias, caminos y
hasta puerto con canal propio. Su ascendencia sobre la población local es
puesta de relieve tanto por su extensión geográfica como por las fuentes
de trabajo directas e indirectas que brinda, a lo que se agregan las distin-
tas formas de beneficencia y financiamiento de instituciones locales. (9) En
(7) Otro proyecto menos provechoso para la empresa se puso en juego en 1974, durante el
tercer gobierno de Juan Domingo Perón; por ello el plan finalmente aprobado se basó en
los concebidos diez años antes. Ver Majul, Luis, Los dueños de la Argentina, Bs. As., Sudame-
ricana, 1991, p. 230.
(8) Olmos, Alejandro, Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre le
ocultaron. Quiénes y cómo la contrajeron, Bs. As., Peña Lillo y Ediciones Continente, 2006.
(9) Hay que mencionar aquí la construcción entera de barrios obreros, el financiamiento de la
iglesia, la misma comisaría, instituciones educativas y sanitarias y el fomento y financiamiento
de actividades deportivas y recreativas. Son numerosos los ejemplos que podrían citarse.
Valga el siguiente: la empresa financió la construcción del Sanatorio Metalúrgico “Augusto
Timoteo Vandor”, inaugurado el 01/09/1972. Durante la inauguración, integrantes de la
277
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
los servicios que prestaba Nicolini a su planta y explicaba que el mismo cobraba haberes de
Retiro ante el Instituto de Ayuda Financiera de las Fuerzas Armadas. La carta se enviaba copia
a la seccional policial local y Eimer aprovechaba para invitar al jefe del Registro Nacional de
Armas, Coronel Manuel Eduardo Noya, a realizar una visita al establecimiento (ibid.).
(12) El Directorio, en 1975, estaba presidido por Agustín Rocca y secundado por su hijo Ro-
berto, por Juan Basilio Rodocanacchi y por Humberto Rosa. El director delegado era Hilario
Testa. Como directores titulares estaban Diego Rafael Mantilla, Italo Camera, Pablo Celestini,
Mario Fano, Eduardo Luis García, Guillermo Walter Klein (h.) —quien luego secundaría a
Martínez de Hoz en el gabinete económico de la dictadura—, Alfredo Lisdero, José Negri,
Federico Alejandro Peña y Samuel Torre. A mediados de 1976, apenas iniciada la dictadura,
los cargos ejecutivos se mantenían inalterados, pero se agregaban como directores Sergio
Einaudi, Oscar Magdalena y Salvador San Martín, mientras salía Guillermo Walter Klein (h.),
ya con funciones gubernamentales. Recién en 1979 se produce un cambio fundamental al
fallecer Agostino Rocca, que fue reemplazado por su hijo Roberto, mientras que ascendía a
vicepresidente José Negri. También aparece en el directorio el nieto de Agostino, hijo mayor
de Roberto, Agustín Rocca (jr.). En 1980, Rossa dejó su cargo de vicepresidente, reemplazado
por Andrea Bacchelli, mientras en el Directorio aparecían Roberto Ricardo Abel Sammar-
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dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
nisterio y luego de algunos meses de trámite, a fines de abril de 1975, el
ministro Ricardo Otero resolvió no hacer lugar a la solicitud empresarial. (13)
La vieja planta de tubos comenzó a ser reemplazada hacia 1976 por una
de laminado continuo, más moderna, la cual sin embargo no conllevó sus-
tantivas mejoras en la salubridad. Además del problema del polvillo y los
propios de la temperatura en los lugares “en caliente”, en Laco I uno de
los mayores problemas era generado por el ruido que producía princi-
palmente la sierra de ases que cortaba los tubos, que llegaba a producir
hasta ciento cuarenta decibeles. El hecho de que nunca pudieran atenuar
el ruido llevó muchos años después a que se declarase la insalubridad y las
seis horas diarias de trabajo —luego de haberse cuestionado las anterio-
res resoluciones—. No obstante ello, los trabajadores que abandonan la
planta luego de varios años de servicio lo hacen con gravísimos problemas
de corazón, estómago, oído y del sistema nervioso. (14)
A diferencia del sector de Laminado, el de Trefila (alejado de la planta
central) trabajaba por metas de producción diarias, lo que permitía a los
trabajadores de dicha sección tiempos de descanso si se terminaban las
tareas antes de tiempo, sobre todo en el tercer turno de la noche. Junto
al de la salud se encontraba el conflicto por las jornadas de trabajo y los
días de descanso. En cuanto a la jornada laboral, se habían consolidado
los tres turnos rotativos para la producción, de 5 a 13 horas, de 13 a 21 y
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
3. Proceso conflictivo
No eran pocas las fábricas metalúrgicas que existían en la zona de Zárate y
Campana hacia los años 70, pero si la seccional del sindicato obrero UOM
era entonces una de las más importantes del país se debía exclusivamente
a la presencia de Dálmine-Siderca. (16) La dinámica sindical respondería en
gran parte a la dinámica del conflicto obrero con las fábricas de Techint.
Como comentábamos, la empresa no retaceaba en recursos destinados a
generar una relación de subordinación material y simbólica de los traba-
jadores. A la construcción de barrios obreros, al financiamiento del club
deportivo Dálmine y del sanatorio metalúrgico, se sumaba una política
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salarial que hacía de los obreros de sus establecimientos las “niñas mima-
das” de la industria. (17)
Sin embargo, una serie de indicios muestran que dicha construcción de
una “comunidad de empresa” no logró evitar que se hicieran sentir desde
los inicios distintos reclamos que los obreros consideraban por derecho
propio, mucho menos cuando la dinámica sindical local se plegó a la
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
aprovechar la coyuntura de expansión de la empresa para exigir mejores
condiciones salariales para los trabajadores. (19) Eso mismo sería el punto
de conflicto con los obreros metalúrgicos vinculados al PRT, quienes cues-
tionaban el “pacto social” y se mostraban disconformes con el “aumento
general que la burocracia concreta a espaldas de todos los obreros y los
delegados, tratando de engañar a los compañeros con categorías más
altas que no representan nada en dinero y si fomentan mucho más la divi-
sión en la clase obrera”. (20)
El mapa sindical local se complejizó hacia 1974, en ocasión de las eleccio-
nes para definir la conducción de la seccional metalúrgica y la represen-
tación en las fábricas. (21) De la lista Rosa oficial se desprendió una escisión
que por las alianzas tejidas viró hacia la izquierda. La oposición encabezada
(18) Es interesante constatar la existencia de puentes entre ambas experiencias. Carlos Elo-
rriaga y Carlos Theis pondrán de relieve esta conexión a partir de la experiencia de los viejos
comunistas. Un caso interesante es el de José Dareys, jubilado de Dálmine para los años 70,
quien como integrante del PC en 1957 (a pocos años de iniciarse la actividad de la empresa)
había sido detenido por la policía por repartir volantes partidarios. Para fines de 1973, en la
empresa que manejaban junto a su hijo, Néstor José, se imprimían los volantes del TOR-22
de Agosto y del ERP. Ver “Antecedentes de personas sindicadas como integrantes del auto-
denominado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o sospechosas de tener vinculaciones
con el mismo”, DIPBA, mesa DS, carpeta varios, legajo 1428. Deareys fue fusilado el 3 de
diciembre de 1976. Ver legajo Redefa 1351, José Deareys.
(19) Entrevista a Ángel Luque, realizada por Ariel Núñez, 09/11/1998. La misma preocupación
no habría estado puesta en los numerosos trabajadores tercerizados por contratistas.
(20) Volante “La burocracia traidora defiende el Pacto Social”, DIPBA, mesa D-S, carpeta
varios, legajo 1883.
(21) Hay que destacar que en el complejo industrial, tanto la acería como la fábrica de tubos
tenían su propio cuerpo de delegados y comisión interna. Hay que considerar también la
existencia de una fuerte presencia del clasismo en Cometarsa, empresa del grupo instalada
en el mismo gran predio industrial.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(22) El TOR 22 de Agosto fue creado en enero de 1973 por militantes del frente sindical del
PRT-ERP, como una organización parapartidaria y clandestina, que se proponía agrupar a
obreros marxistas, peronistas, cristianos, independientes, entre otros quienes coincidieran
luchar por el socialismo. Ver Boletín Interno del ERP, nº 36, 24/01/1973, [en línea] [Link]-
[Link]
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Los resultados de aquella elección arrojaron a nivel seccional un triunfo
incuestionable para la Lista Rosa, pero si observamos la lista de delega-
dos y comisión interna surgida de dichas elecciones en Dálmine, podemos
pensar la existencia de una paridad notable en la representación de las
distintas corrientes político-ideológicas. Dicha paridad quedaría ejemplar-
mente reflejada en la conformación de la comisión interna de la fábrica
de tubos. Los cinco miembros elegidos entonces fueron: Adolfo Herrera,
de la Lista Rosa; Félix Martínez, vinculado a la conducción nacional de
la UOM, Lista Azul; Juan Carlos Felippetti, según recuerda un trabajador,
perteneciente al trotskismo no guerrillero; (25) y Juan Manuel Lópes, cono-
cido como “El portugués”, miembro del PRT-ERP. En el caso de Nicolás
Bosco no pudimos identificar adscripción alguna.
El crecimiento de corrientes combativas y revolucionarias en instancias de
representación de base, sin ser mayoritarias como sucedió en otras fábri-
cas, planteó una situación novedosa a la empresa, que por entonces debía
hacer frente a la crisis internacional del sector metalúrgico, mientras pro-
yectaba la expansión y crecimiento de sus plantas industriales. El PRT-ERP
tuvo una importante inserción, sobre todo entre trabajadores del sector
(23) Relato de José Alberto Barreto, citado por HIJOS Escobar-Campana-Zárate en la Red
Nacional y Suteba-Zárate, “Informe Área 400. Represión en las ciudades de Campana, Zárate
y Exaltación de la Cruz desde los años 1973 a 1980”, 2015, p. 747.
(24) “Un día hablando con mi mamá, ella contó que ese dinero era para que se alejara de
la militancia gremial, que callara y diera nombres de compañeros, a lo cual mi viejo se negó
rotundamente”, recuerda su hija Claudia Barreto, al referirse a una visita que recibió en 1975
su padre en la casa, de dos hombres vestidos de traje y que llevaban un maletín que vio lleno
de dinero, Ibid.
(25) Luego fue acusado de “traidor” en carta abierta por Lópes y por Gómez. Ver “A los
compañeros de Dálmine Siderca y Trefila”, citado en HIJOS Escobar-Campana-Zárate en la
Red Nacional y Suteba-Zárate, “Informe Área 400...”, op. cit.
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(26) Declaración indagatoria a Rubén Mario Benítez, 06/07/1976, ante oficial principal Nor-
berto Franchini y comisario inspector Dante Jesús Genova y declaración indagatoria del
25/08/1976, causa 16.537, “NN6 infracción Ley 20.840 (en Fca. Dálmine Siderca)”, en Archivo
Nacional de la Memoria.
(27) Gómez era tornero mecánico en Trefila y tenía militancia social en Villa Moscato. Como
muchos de los otros trabajadores de la fábrica, tenía familiares que también pertenecían
al plantel obrero, en este caso, dos hermanos, Enzo y Fermín. Jorge había egresado de la
Escuela Rocca con destacados promedios y había ingresado a la fábrica entre fines de los 60
y comienzos de los 70. Tras ingresar al PRT y ascender rápidamente al secretariado zonal, se
incorporó a las filas del ERP con el grado de teniente.
(28) Villaverde, por su parte, era pintor de una contratista hasta que logró hacer efectivo
su ingreso a la empresa. Bedia llevaba varios años trabajando, pero como empleado en la
Oficina de Personal.
(29) “Antecedentes de personas sindicadas como integrantes del autodenominado Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP) o sospechosas de tener vinculaciones con el mismo”, DIPBA,
mesa DS, carpeta varios, legajo 1428.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
tos subversivos”, mencionándose al TOR-22, a la AMI y al ERP, pero agre-
gaba que: “Las bases en gran mayoría aceptaban el accionar subversivo,
algunos por temores y otros por propia voluntad”. (30)
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
de 1976 y a lo largo de más de la mitad del período dictatorial. Como
señalamos en la introducción del informe, varios ciclos represivos pueden
observarse según el orden cronológico de las víctimas vinculadas a la
empresa. El primero de ellos se registra en marzo de 1975, paralelo a lo
sucedido en Villa Constitución, a lo largo de la misma Ruta 9. Un segundo
ciclo puede observarse al finalizar dicho año. La mayoría de estas víctimas
estaban vinculadas al PRT-ERP. En abril y mayo de 1976 se registran nue-
vas víctimas, al igual que entre septiembre y noviembre de ese primer
año. Entre febrero y mayo de 1977 se deja entrever otro avance represivo.
Unas últimas víctimas se producen tras una importante huelga en octubre
de 1979.
(34) En lista de delegados figura electo para la sección MAMI/A-2, junto a Nicolás Bosco.
Ver Trib. Oral Crim. Fed. N° 1 San Martín, “Riveros, Santiago Omar y otros s/ priv. Ilegal de la
libertad, tormentos, homicidios, etc.”, causa 4012.
(35) Testimonio de Valentín Ibáñez, 23/06/2012, ver casos 148 y 296, causa 4012, cit.
(36) Este relato se realizó recurriendo principalmente al trabajo realizado por la Comisión de
Juicio de Zárate-Campana, que viene desde hace años elaborando un listado de víctimas de
la zona y reconstruyendo trayectorias personales. Además, se ha recurrido a consultas par-
ticulares y entrevistas, a registros de la Conadep, de la Comisión Provincial por la Memoria
(Archivo DIPBA), del Registro Unificado de Víctimas y a documentos de causas judiciales. Hay
que señalar que un posible listado con las víctimas incluidas en este apartado puede resultar
inconcluso todavía: así como no incluimos posibles víctimas sobre las cuales no llegamos a
obtener datos fidedignos, debemos advertir que de algunas víctimas se desconocía enton-
ces nombre completo o se desconoce qué suerte final corrieron.
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(37) “Copamiento de un micro de Dalmine Siderca por parte de integrantes del ERP”, DI-
PBA, mesa DS, carpeta varios, legajo 3155. Al pasar a la clandestinidad, Lópes y Gómez
firman una carta a los compañeros de Dálmine-Siderca y Trefila, denunciando la represión
de que son objeto y a los “sirvientes explotadores” Mauriño y Dante López, jefes en la em-
presa, y a Luque, Días, Dip, Pereyra, Felipetti, Garrido y Grasi, por “elementos burócratas”,
citado por HIJOS Escobar-Campana-Zárate en la Red Nacional y Suteba-Zárate, “Informe
Área 400...”, cit.
(38) Legajo DIPBA 2703, tomo III, citado en HIJOS Escobar-Campana-Zárate en la Red Nacio-
nal y Suteba-Zárate, “Informe Área 400...”, op. cit.
(39) “Carta abierta al compañero Luque”, julio de 1975, en DIPBA, mesa B, Jurisdicción Cam-
pana, legajo “Unión Obrera Metalúrgica”, op. cit.
(40) Legajo DIPBA 2703, tomo III, citado en HIJOS Escobar-Campana-Zárate en la Red Nacio-
nal y Suteba-Zárate, “Informe Área 400...”, op. cit.
(41) “Detenciones por infracción a la Ley 20.840 en Campana”, DIPBA, mesa DS, carpeta
varios, legajo 3069.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
columna de la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez. (45) Aquel mismo
mes fue desaparecido Alfredo “Motoneta” Arias, activo en la empresa.
Recuerda Begnardi que su desaparición motorizó una protesta obrera que
tuvo repercusiones en la sección de Trefila. El hermano de Arias le comen-
tó sobre la detención de Alfredo y su mujer, apenas sucedida, y Begnardi,
entonces delegado, se dirigió a su jefe, de apellido Clemente, para co-
municarle el hecho y solicitar permiso para una reunión con los delegados
de la sección. Durante un turno —recuerda— se paralizó la producción y
luego los delegados fueron convocados al sindicato para analizar la situa-
ción. Arias fue legalizado pronto y luego de un tiempo en cárcel marcharía
al exilio. Semanas más tarde sería secuestrado Begnardi junto a su mujer
Nora Bucaré. Su detención se produjo el 9 de noviembre. La pareja fue
desaparecida varios días, hasta que también fueron legalizados. Estuvie-
ron en la cárcel más de cinco años, hasta que se les dio la opción de salir
del país. En los brutales interrogatorios a los que fueron sometidos les
exigían señalar las numerosas fotos de trabajadores de Dálmine-Siderca.
Antes de ser llevado a Resistencia, un familiar le acercó a Begnardi la re-
nuncia a la empresa que le habían hecho llegar desde las mismas oficinas
de personal. (46)
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
al resto, por cargos de “subversión”, invocándose la ley 20.840. “Era para
decirte, tengan cuidado”, recuerda Rodolfo. Pasado el mediodía fueron
liberados. (52)
La irrupción de la dictadura generalizó la represión e impuso un clima de
terror tanto en la ciudad como en el complejo industrial. El mismo 24 de
marzo de 1976 distintos retenes militares en la zona produjeron las prime-
ras detenciones bajo el nuevo marco. Osvaldo Rubén Chila, trabajador
de Dálmine, fue detenido y llevado a la comisaría de Zárate, donde fue
torturado. Chila había ido a trabajar como todos los días, llegó hasta la
fábrica, pero estaba cerrada. En el camino de regreso a su casa fue parado
en un puesto de control, donde los agentes chequearon su nombre en
el extenso listado que tenían, para luego proceder a detenerlo. (53) Resul-
ta interesante lo publicado entonces en el diario La Defensa Popular de
Campana: “En Dálmine se supo que la empresa a pedido de la autoridad
militar concedió 48 horas de asueto que serán pagos como si se tratara
de feriado nacional, con todas las ventajas consiguientes”. (54) Al regresar
(49) Denuncia firmada por Eduardo Rabossi, titular de la Subsecretaría de Derechos Huma-
nos, Ministerio de Justicia de la Nación, ante el juez federal de Primera Instancia de San
Nicolás Luis Hilario Milesi, 19/12/1984, “Eleva Denuncias y Testimonios Relativos a Presuntos
delitos Cometidos en Jurisdicción del Partido de San Nicolás”, en causa 4012, cit., y legajo
Conadep 6812, Roberto Osvaldo Caprioli Brunetti.
(50) Conversación con Gisela Puente, sobrina de Juan Carlos Cordero Twyford, octubre de 2014.
(51) Entrevista a Rodolfo Amarilla, realizada por Miguel Di Fino, septiembre de 1998.
(52) Entrevista a Rodolfo Amarilla, realizada por Victoria Basualdo, noviembre de 2013.
(53) Testimonio de Osvaldo Chila, del 13 de marzo de 1986, en caso 148, causa 4012, cit.
(54) La Defensa Popular, 25 de marzo de 1976, citada en Di Fino, Miguel; Sadonio, Soledad y
Núñez, Ariel, Sobre ausencias y exilios. Un ensayo histórico sobre Campana entre 1976 y 1982,
Campana, Bs. As., 1999.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
política ni gremial, aunque conocía a distintos obreros activistas. El hecho
que termina con su secuestro ocurrió en el estacionamiento de la planta.
Al llegar el ómnibus que transportaba a los trabajadores, fue interceptado
por el Ejército, como parece haber sido habitual aquellos primeros días
bajo nuevo régimen. Un oficial subió al micro y le exigió a MP su documen-
to. Lo miró y lo arrojó al piso, y cuando al trabajador se le escapó un insulto
“al aire”, el oficial le asestó un culatazo en la rodilla y ordenó trasladarlo
al hospital de Campana, lugar al que nunca llegó. Estuvo tres días desapa-
recido en un lugar que hoy reconoce como el espacio donde funciona la
Fundación “Viaje de Vuelta”, en Otamendi, a escasos kilómetros de la ciu-
dad, donde fue torturado y observó fusilamientos. Durante aquellos días la
empresa lo intimó a regresar al trabajo, pues no había justificado su ausen-
cia. Fue liberado a los tres días y pudo reincorporarse a la fábrica, donde
permaneció unos veinte años. Su foja de servicio —según asegura MP—
consigna una asistencia perfecta. (60)
(57) Entrevista a Ángel Luque, op. cit.; Galli, Gregorio y Riedel, Carlos, op. cit.
(58) Entrevista a Ángel Luque, ibid.
(59) No mencionamos su nombre completo para resguardar su identidad.
(60) En el CCD mencionado, MP habría visto a varios civiles y hombres de la Iglesia. Ver Con-
versación con MP, septiembre de 2014.
(61) legajo Conadep 8210, Miguel Ángel Boitano Paolín.
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Apenas unos días más tarde, el 11 de junio de 1976, fue asesinado Raúl
Alberto Ramat, ingeniero electromecánico, de 26 años, proveniente de
Paraná, que había sido contratado por la compañía como “ingeniero ju-
nior” un año antes para trabajar en la instalación de los equipos de reduc-
ción directa de mineral de hierro en la ampliación de la planta. Ramat era,
además, jefe de Trabajos Prácticos en la cátedra de Física II en la Universi-
dad Tecnológica Nacional del Delta. El operativo se realizó en su casa, en
Moreno 217, pasadas las 22.30 hs. Sonó el timbre. Ramat abrió la puerta y
atinó a susurrar un “No” antes de recibir un disparo en el tórax que lo hirió
de muerte. La esposa de Ramat, Ángela, corrió a socorrer a su marido e
insultó a los hombres armados y de civil que alcanzó a ver desde el zaguán
de su casa. De inmediato ingresaron efectivos del Ejército y arrastraron a
Ramat hacia afuera hasta un jeep militar. Ángela se subió acompañando a
su esposo y ante sus desesperadas preguntas recibió la fría respuesta de
“son órdenes” y luego un culatazo que la tiró al piso. Tenía un visible em-
barazo de seis meses. Malherido y sin atención médica, Ramat fue llevado
a un destacamento policial. Al intentar su mujer seguirlo, recibió nuevos
golpes que se lo impidieron y luego fue “retenida” en celda de presos co-
munes de la comisaría local durante cinco días. Al poco tiempo, el comisa-
rio Franklin Leonetti informó a Ángela que su marido había fallecido y co-
menzó a hacerle preguntas acerca de su trabajo y procedencia, y luego le
tomaron huellas y fotos, obligándola a no llorar e impidiéndole ir al baño
durante siete horas, lo que le ocasionó una seudoinflamación de vientre.
Solo pasado el mediodía del día 12 recibió comida y abrigo por parte del
personal de la empresa, aunque fue trasladada a una celda “fría y sucia”,
según recordó. Según la versión oficial dada por el comisario Leonetti,
Infojus - Sistema Argentino de Información Jurídica
(62) Di Fino, Miguel, Recordando el Olvido, Bs. As., Dunken, 2010, p. 47. El hermano de Ra-
mat, Manuel, activista universitario en Paraná y luego militante montonero, fue desaparecido
por 45 días y luego sometido a Consejo de Guerra, que determinó su encarcelamiento hasta
1984.
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dia de la fábrica en octubre de 1975. (63) Cuatro días después, fue llevado otro
militante del PRT-ERP, Antonio Nicolás “Cacho” Villaverde, delegado de Tre-
fila. El 13 de septiembre fue secuestrado Ramón Demetrio Calogerópulos.
Eran las 2.30 de la mañana cuando se lo llevó de su casa en Goujon 172, ba-
rrio Ariel del Plata, un grupo de hombres armados, cubiertos con pasamon-
tañas. Estaban presentes su suegra, su mujer y sus hijos. (64) Ese mismo día fue
desaparecido también Nillo “Oveja” Agnolli, de su casa de Moreno 484, ante
la presencia de su madre. Los policías y militares que ingresaron se llevaron
papeles de propiedad, escritura, libreta de pago de un terreno, entre otras
cosas. La manzana estaba rodeada por unos cincuenta soldados, algunos
en los techos. Tras no aparecer, la compañía le envió el telegrama de intima-
ción apenas tres días después, el 16 de septiembre. (65) Según registros de la
DIPBA, Agnolli integraba el PRT-ERP y estaba fichado desde 1974 por sus
conexiones con la organización en Rosario y en San Lorenzo, que mantenía
al parecer desde 1972. (66) Otro informe indica que era un agitador y activista
gremial perteneciente a la UOM, que tenía ideología marxista, que había
sido observado volanteando en el interior del establecimiento panfletos del
ERP y revistas Estrella Roja y que pertenecía al TOR-22 de Agosto. (67) Uno de
sus principales contactos era el obrero Luis Ángel Casalone. En otra investi-
gación secreta de la policía bonaerense Agnolli figuraba como “activista”. (68)
(63) Archivo DIPBA, mesa DS, Caja 2398, legajo 3579, “Copamiento de Guarda Fábrica Dál-
mine Siderca por…”.
(64) Legajo Conadep 1495, Ramón Demetrio Calogeropulos.
(65) Legajo Conadep 5414, Nilo Agnoli.
(66) Archivo DIPBA, mesa DS, Factor Varios, legajo 1413.
(67) Archivo DIPBA, “Antecedentes de personas sindicadas como…”, op. cit.
(68) “Establecimiento Dálmine-Siderca de Campana. Nómina de Activistas”, en DIPBA, mesa
B, carpeta varios legajo 1235.
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(69) Legajo Conadep 997, Pedro García Bugge; DIPBA, mesa DS, Factor Varios, carpeta 37,
legajo 272.
(70) Contactó a unos primos, los Acciardi, que pudieron darle acceso al secretario del ministro
Albano Harguindeguy, un suboficial mayor retirado de nombre Juan José Trentádue. Tras algu-
nas semanas de espera, le dijeron que no había información. Al tiempo se enteró por relato de
un preso liberado que Alberto había sido llevado a Campo de Mayo. Según las versiones que
recogió entonces entre obreros y profesionales, su detención resultaba extraña “porque no
tenía nada que ver”, aunque resaltaba su amistad con Villaverde, secuestrado unos días antes.
Ver testimonio de Gabino Bedia, 12/02/1985, en caso 361, causa 4012, cit.
(71) Entrevista a Eduardo Pitter, realizada por Victoria Basualdo, mayo de 2013.
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bre cayeron Ricardo Víctor Guerrero, Roberto Eduardo Cebasco, Mario
Alberto Nebulossi y José Alberto Multrazzebulossi, quien trabajaba en el
sector de Grúas y componía el cuerpo de delegados electo en 1974; fue
secuestrado junto a su hermana Lilia Beatriz, prontamente liberada. Su
padre, Mario Alberto, relató que se dirigió a la fábrica Tolueno y se entre-
vistó con el coronel Muñoz, oportunidad en la que pudo ver a uno de los
hombres que había participado del operativo del secuestro. (75) Multrazzi,
técnico-electricista de Dálmine, fue llevado de su casa de Zárate junto a su
mujer Silvia Agostinelli. Era supervisor, miembro del sindicato Asimra y mi-
litaba en el PRT. (76) El caso de Cebasco tiene una particularidad. Había sido
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electrónica de la grúa 41, montada sobre la misma a veinte metros de altura, que pesaba el
acero fundido por los hornos; también atendía la electrónica de la Colada Continua que fa-
brica los tochos (barras de acero redondas), para fabricar luego los tubos de acero en otras
plantas. Era categoría Supervisor Técnico C”, citado en HIJOS Escobar-Campana-Zárate en
la Red Nacional y Suteba-Zárate, “Informe Área 400...”, op. cit.
(77) Legajo SDH 3706, Roberto Eduardo Cebasco, y DIPBA, mesa DS, carpeta varios, legajo
6996.
(78) Legajo Redefa 1351, José Deareys.
(79) “Principales establecimientos fabriles industriales de la provincia de Buenos Aires”, DI-
PBA, op. cit. Aquel fin de año también fueron desaparecidos Pablo León Medina, obrero de
Papelera Latina y militante del PRT-ERP, y José Fateche, obrero recientemente despedido de
Dálmine. Este último caso es particularmente interesante para atender a la coordinación de
la represión cívico-militar en la zona norte, pues fue “levantado” en la puerta de la fábrica
Ford, adonde se había dirigido para buscar trabajo. El operativo se realizó con camiones
del Ejército provenientes del interior de la terminal automotriz. Ver caso 136, causa 4012, cit.
(80) “Mi papá era un referente en el barrio y siempre mi casa estaba llena de gente plantean-
do algún problema o buscando soluciones, que se transformaban en soluciones colectivas”,
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en Lavalle 636, a pocas cuadras de la calle más comercial y transitada de Zá-
rate. Según su relato, se salvaron porque “un tal Paolino”, conocido suyo,
aseguró a sus superiores que “no tenían nada que ver”. (82) En su declara-
ción, Ibáñez manifestó haber sido secuestrado a raíz de su actividad gre-
mial desarrollada en Dálmine, circunstancia que luego comentaremos. (83)
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(87) Ibid. Coincide con lo declarado el 04/07/1984, donde asegura que le dijeron: “Mirá
mejor que renuncies al cargo de delegado en el gremio y que no des más parte de en-
fermo”.
(88) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi, 07/08/1985, ibid.
(89) Declaración de Juan Matías Bianchi, 22/06/2004, causa 5310 “Derotier de Cobacho…”,
cit.
(90) Legajo Conadep 4060, Carlos María Rodríguez.
(91) Documentos de Inteligencia de Roberto Paulino Nicolini, Allanamiento judicial, cit.
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pleados Municipales de Campana”. (92) A Fernández le siguieron Raúl René
De Sanctis y Enrique Roberto Ingenieros.
Ingenieros tenía 28 años y había ingresado a Techint el 17 de mayo de
1976 como armador mecánico. Su secuestro se produjo el 5 de mayo de
1977, cerca de las 17.30 hs, mientras desarrollaba sus tareas en la “Obra
de Ampliación Dálmine”, en las propias instalaciones de la empresa. Fue
llamado a la Oficina de Personal excusando motivos familiares y allí fue
entregado por personal militar a los agentes de civil. De las causas judi-
ciales iniciadas por su desaparición y la de su mujer, Irma Pompa, y en los
expedientes de los legajos Conadep surgen datos importantes. (93) La ma-
dre de Ingenieros, Casilda Magallanes, relató que mientras trabajaba en
la empresa, su hijo estudiaba ingeniería mecánica en la UTN de Campana
e integraba el Centro de Estudiantes, teniendo una activa participación
junto a trabajadores de otras fábricas de la zona que también serían des-
aparecidos, como Luis Garello, trabajador químico y militante político y
sindical. (94)
El 5 de mayo de 1977 Casilda fue a su casa para hacerle un regalo a la hija
de la pareja, María Gimena, recién nacida. Estaban también Irma Pompa,
compañera de Enrique, y el hermano de este, Julio. Cuando bajaba la es-
calera para regresar a su casa, vio unos cinco jóvenes armados, vestidos de
civil y a cara descubierta, que entraron al edificio. Julio la alcanzó entonces
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
Diez días más tarde, el 14 de mayo, fue secuestrado Juan Carlos Ríos. Se
lo llevaron de madrugada, de su domicilio en Catamarca 1576, en Zárate.
Estaban sus padres, sus hermanos y su hijo. (98) Una semana más tarde, el
20, le tocó el turno a Guillermo Hietala Väyrinen, que había dejado de
trabajar en Dálmine-Siderca un tiempo antes. Era militante del PRT-ERP. (99)
(95) Ratificación de denuncia penal de María Gimena Ingenieros, ante juez federal de Cam-
pana Faggionato Márquez, causa 5310, “Derotier de Cobacho…”, op. cit., 19/03/2004.
(96) Declaración testimonial de Héctor Guillermo Rajovitzky, 02/06/2004, ibid.
(97) Declaración testimonial de Julio Vicente Ingenieros, 22/03/1984, legajo Conadep 1734.
(98) Legajo Conadep 1342, Juan Carlos Ríos.
(99) Legajo Conadep 4719, Guillermo Hietala Väyrinen.
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dálmine-siderca
Un día después, el 21, Raúl Bustos fue, como Ingenieros, detenido al inte-
rior de la planta industrial. Bustos, jornalero desde mayo de 1976 aproxi-
madamente, gracias al favor de su tío, Franco, quien se desempeñaba
como ingeniero en la empresa, había ingresado a trabajar en la fábrica
de Techint recientemente. Oriundo de Rosario, Raúl era militante revo-
lucionario, buscado desde hacía meses por la inteligencia militar, por lo
cual había decidido refugiarse en Campana, donde vivía su tío, ante quien
arguyó una pelea familiar para justificar su llegada. Su madre, enfermera
en Rosario, era vigilada y recibía de forma permanente el asedio de los
servicios de inteligencia. Tras secuestrar a sus padres y hermano, pudieron
dar con él. En Campana, Raúl se alojaba en un hotel para trabajadores
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
de Techint, donde fueron a buscarlo en primer lugar, pero esa noche se
había quedado a dormir en lo de su tío. Al día siguiente, ingresó junto a
todo el personal jornalero a la fábrica, por lo que el operativo se demoró.
A media mañana fue llamado por el portero a pedido de una pareja que
decía tener relación parental. Al salir del galpón, los agentes represivos
vestidos de civil se abalanzaron sobre él, lo golpearon y lo subieron a uno
de los móviles sin identificación que usaban. Esto fue relatado por la ma-
dre, Victoria Pelliza, quien junto a su hermana fueron al día siguiente a la
empresa para recoger el seguro de vida. Ese día, a instancias de su tío,
los trabajadores pararon la fábrica en protesta. Pelliza se enteró de todo
por boca del portero que lo llamó a Raúl por teléfono interno. “Lo llevan
desde adentro de la empresa, en la garita que está en el ingreso donde
está la barrera”, relató en causa judicial. (100)
Unos días después, el 1 de junio, fue llevado Hilario Dos Santos, de su
casa en la calle Castelli 1379, en Campana. Fuerzas de la policía, vestidos
de civil y fuertemente armadas, allanaron la casa a las 23.40 hs. Cuando
ingresaron, solo se encontraba su hermana, con quien vivía Hilario. La
mantuvieron amenazada hasta que llegó él. Regresaba a su casa como
habitualmente lo hacía, del trabajo. Lo encapucharon y se lo llevaron. (101)
El 9 de ese mes fue secuestrado Héctor Gigena. Con 31 años, militante del
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
PRT-ERP, era obrero metalúrgico y por sus tareas sindicales era investigado
por el área de Seguridad de la empresa, hecho que ya comentaremos.
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dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
El segundo secuestro de Bianchi ocurrió un año y medio después de su
primera desaparición. Entonces Bianchi estaba en tensión con la empresa.
El ausentismo reiterado, las llegadas tarde —acusaciones de la empresa
injustificadas según la justicia del fuero laboral, como ya veremos—, lleva-
ron a la empresa a enviarle el telegrama de despido en agosto de 1978. (108)
Pocas semanas más tarde fue llevado de la casa de su madre en Campana.
Era 4 de octubre. El operativo se produjo a la 1.30 hs, con cuatro hombres
que decían ser de la policía provincial, armados y encapuchados. Bianchi
reconoció a dos de aquellos hombres, pues los había visto durante el día
con actitud sospechosa merodeando la manzana donde vivía. Luego de un
viaje de más de media hora fue depositado en una habitación donde fue
torturado brutalmente. Oyó mencionar a un tal “Alemán” (superior, gordo,
de pie grande y voz metálica) y al “Gallego”; a médicos, uno de los cuales
era rengo de la pierna izquierda y otro joven de treinta años, rubio y ojos
claros; y a una mujer que le aplica torturas. Estaba el subcomisario Dia-
mante, según identificó por la voz. (109) Le preguntaron si era del ERP o del
PRT y hasta de la Triple A. Los guardias tenían tonada correntina y cree que
(106) Galli, Gregorio y Riedel, Carlos, op. cit. Respecto del oficial Márquez, segundo jefe
del Área 400, durante 1976 la identificación completa surge del “Informe sobre el Área
Conjunta 400. Ejército-Armada”, actualización septiembre 2013, Ministerio de Defensa,
Dirección Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Grupo de
Trabajo sobre Archivos de las Fuerzas Armadas. Luego fue ascendido a coronel.
(107) Caso 524, causa 4012, cit.
(108) También existe el dato de que le enviaron el telegrama en diciembre de 1978. Por otra
parte, en su declaración del 22/06/2004 (op. cit.), Bianchi también dijo que dejó de trabajar
el 07/10/1978.
(109) Samuel Bunge Diamante, subcomisario entre 1973 y 1980 en Zárate, en caso 2, causa
4012, cit.
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(110) En su declaración del 04/07/1984 menciona que los guardia del turno noche hablaban
guaraní.
(111) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi, 11/10/1983, causa 4012, cit.
(112) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi, 04/07/1984, ibid.
(113) En su declaración del 11/10/1983 afirma que la fecha es el 4 de septiembre. En sus
distintos testimonios ante Conadep y ante los tribunales, Bianchi responsabilizó a su cuñado
Mario Pereyra, subprefecto en Campana por su secuestro.
(114) DIPBA, mesa B, carpeta 124, legajo 61 y mesa DS, Factor Varios, legajos 15.312, 15.848
y 16.640.
(115) DIPBA, octubre de 1979, mesa B, Jurisdicción Campana, carpeta 21, legajo 48.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
presentes en los establecimientos los representantes ministeriales, quie-
nes constataron el no acatamiento de la intimación antes aludida. De con-
tinuar esta anormalidad, es de prever la presentación de la fuerza pública
para desalojar a los obreros en conflicto”.
Entonces, los obreros activos se reunían en los vestuarios de la acería, de
a unos treinta por vez y por sector, debiendo sortear los cuestionamien-
tos de un subteniente que exigía nombres y documentos. La inmediata
convocatoria a una asamblea fue producto del intento de la empresa de
presionar de forma pública para resolver el conflicto. La movilización y la
asamblea se realizaron en “el campito”, un terreno con un planchel que
hacía de escenario, enfrente de las mismas oficinas de Relaciones Labo-
rales. Se trajo al único coche parlante de Campana y ante unas 2000 per-
sonas —las que salían del turno mañana y las que entraban al turno de
tarde— los miembros de la comisión interna buscaron desmovilizar la pro-
testa. Las tensiones no se aplacaron y un miembro de aquella propuso el
voto a mano alzada. (117) Cuando se predispuso a contar, el delegado Carlos
Elorriaga subió al escenario y cuestionó el método, pues se prestaba a
suficientes arbitrariedades. La nueva propuesta fue la de dividir a los obre-
ros: quienes estaban por el sí de un lado, el resto del otro, lo que contribu-
yó a tensar aún más la escena. Según el recuerdo de Elorriaga, él mismo
agarró el micrófono, preguntó quiénes estaban a favor del paro, y al ver
una abrumadora cantidad de manos levantadas, lo sentenció. Entonces,
los militares ya estaban adentro del predio y el mayor José Aníbal Zapata,
detrás suyo. “Vamos a charlar abajo”, le espetó Zapata, exigiéndole su
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
de lo sucedido con Juan Carlos Deghi, quien fuera secuestrado primera-
mente en 1976, mantenido durante más de un año en cautiverio, luego
liberado y finalmente asesinado en 1978. Sindicado como un “elemento
peligroso”, en 1951 era miembro de la Juventud Radical, afiliado a la UCR,
y en 1955 participa en la fundación del Partido de los Trabajadores que se
disolvió a fines de dicha década. La derecha lo acusaba por ser represen-
tante legal del Partido Comunista en Zárate y por sostener económica-
mente al semanario La Comuna.
Deghi participaba en el Círculo Popular de la Cultura de Zárate y era ase-
sor legal de los trabajadores del frigorífico Smithfield que cerró en 1964;
fomentó como asesor del Sindicato de la Carne la creación de la coo-
perativa frigorífica Martín Fierro que se puso en funcionamiento en 1966,
siendo síndico de la misma, lo mismo que en la Cooperativa de Trabajo
Portuario de Campana en 1969. (125) Ya detenido en Sierra Chica, Deghi,
“un cooperativista”, llegó a desmentir los informes de inteligencia que lo
sindicaban como activista y dirigente del ERP en Zárate y Campana, por su
relación con la UOM Campana y su relación con La Tendencia. Deghi ase-
soró también a la cooperativa metalúrgica productora de cinc ex Meteor,
que vendía a Fabricaciones Militares, con uno de cuyos directores tuvo
conflictos por el tipo de ventas. (126) Deghi patrocinaba juicios laborales mi-
llonarios contra la compañía en los años 60. Junto a este hay que destacar
la figura de Roberto Korompay, de quien la inteligencia policial indicaba
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5. Responsabilidad empresarial
A fines de 1984, el subsecretario de derechos humanos Eduardo Rabossi
se dirigía al juez Luis Hilario Milesi, titular del juzgado de Primera Instan-
cia de San Nicolás, instando a investigar la responsabilidad empresarial
en los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado en Campana
y Zárate. Escribía: “El caso de los obreros de la empresa Dálmine-Sider-
ca es por demás significativo, pues permitiría demostrar la connivencia
existente entre los directivos de aquella fábrica y las fuerzas represoras
actuantes en la zona de Campana”. (128) Las investigaciones judiciales que
se iniciaron entonces produjeron relevantes testimonios y pruebas do-
cumentales en los primeros años de la transición democrática. Sin em-
bargo, los procesos se paralizaron y el rol empresarial en los crímenes
quedó velado. Partiendo del análisis de dichas pruebas y sumando otras
fuentes documentales y orales, analizaremos aquí una serie de modali-
dades bajo las cuales directivos y jefes de distinta jerarquía de la empre-
sa organizaron una estrategia industrial disciplinante basada en el terror,
que incluyó en numerosas ocasiones prácticas y hechos criminales vincu-
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En primer lugar, hay que hacer mención de aquellos hechos que consti-
tuyeron las evidencias más fuertes en términos del involucramiento em-
presarial en los crímenes contra la humanidad: los secuestros en planta.
Ya nos hemos referido a ellos en la narración de los hechos represivos.
Se trata de los casos de Enrique Ingenieros y de Raúl Bustos, sucedidos a
mediados de 1977. En ambos casos, la participación de la empresa al me-
nos facilitó la detención y desaparición de los trabajadores con un proce-
dimiento similar: en horario de trabajo se convocó a dichas personas fuera
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dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
del Ejército que vestían uniforme para luego ser entregado a unas per-
sonas vestidas de civil”. (129) El fallo señala que la empresa debió haber
protegido al trabajador (130) y concluyó que “encontrándose sobradamente
acreditado que el padre de la actora fue secuestrado de su lugar de tra-
bajo y luego desaparecido, resulta evidente la anuencia de la empresa,
máxime la presencia en el predio de personal uniformado”. El juez Luis
Aníbal Raffaghelli dijo asimismo: “no fueron a cualquier lado a buscarlo,
no lo emboscaron en la calle, como era habitual en esos días aciagos, sino
que eligieron el lugar justo donde poder encontrar a la víctima y ese lugar
coincidía con el trabajo donde laboraba para la accionada (…) la empresa
debió cumplir respecto de la víctima con el deber de seguridad”. Cuando
la mamá de Ingenieros se dirigió a la fábrica para poder revisar su casilla,
el jefe de personal Osvaldo Real le negó el acceso a información.
Habría que agregar a ello lo mencionado por Theis respecto de la ocasión
en que durante un operativo en la planta, las fuerzas militares se llevaron
a un trabajador del fondo del galpón luego de encontrarle en su casilla
un volante político, aclarando que era muy común entonces recibir ma-
terial de este tipo y que se guardara en las casillas. Theis conocía a esta
persona de vista, y jamás lo volvió a ver. Según este testimonio, el jefe de
relaciones laborales, Federico Mauriño, estuvo presente al momento de la
(129) CNac. Apel. Trab., Sala V, “Autos IMGC/Techint SA Compañía Técnica Internacional
s/ Accidente Ley Especial”, Expte. Nº 9616/2008/CA1, sentencia definitiva Nº 76.898, Juz-
gado Nº 75, 27/02/2015.
(130) La sentencia dice al respecto: “El empleador solo podría desligarse de la responsa-
bilidad por complicidad, reitero, sin indicara que él también fue víctima del terror, para lo
que debería haber demostrado en el caso circunstanciadamente quienes fueron los agen-
tes y que produjeron el vicio de la voluntad y en qué consistía la amenaza que obligó a la
colaboración”, ibid.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
había comentado el hecho en la fábrica, denunciando incluso la situación
ante el director Chaperón, quien al parecer recriminó a Ballanti, superior
inmediato de Nicolini. Acto seguido, este último lo encaró a Bianchi y le
advirtió que anduviera con pie de plomo, pues se andaban diciendo cosas
de él, a lo que Bianchi respondió que quien debía andar con pie de plomo
era el mismo Nicolini, “porque el coche de él, con esa patente, lo ha-
bían visto por el Barrio Lugo, cuando habían ido los militares a secuestrar
gente”. (135) Dos días más tarde fue secuestrado. Tras contar esta situación
durante el interrogatorio, Bianchi recibió un fuerte culatazo. En una de sus
declaraciones comentó que creía que había sido la intervención del ge-
rente Juan Chaperón la que le salvó la vida. (136) Al ser liberado, hecho que
ya comentamos, le advirtieron que dejara la actividad gremial. Al respecto
de este primer secuestro, Bianchi denunció a un oficial de investigaciones
de la policía de apellido Sanz y a quienes asegura haber reconocido como
sus captores: a un hombre de apellido Acosta, a otro de apellido Montero
y a Miguel Ángel Ramos, todos trabajadores de la fábrica. (137) En 2004, sin
(133) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi, 22/06/2004, en causa 5310 “Derotier
de Cobacho…”, cit.
(134) En 2004, comentó que la patente era B-232432 o B-232423. Declaración testimonial de
Juan Matías Bianchi del 22/06/2004, ibid.
(135) Fue torturado e interrogado en distintas habitaciones, una con piso de madera a la
derecha, otra con un tanque de agua, piso de mosaico y también en el calabozo en el piso
de abajo. Ver declaraciones del 11/10/1983, 04/07/1984 y 19/08/1987. En la declaración de
Roberto Nicolini de 1985 menciona que existen varios calabozos. Declaración indagatoria de
Roberto Nicolini, ibid.
(136) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi, 11/10/1983, ibid.
(137) Acosta era dueño de un taller de reparaciones de motonetas donde Bianchi había
llevado la suya a arreglar, luego ingresó a trabajar en la fábrica. Montero era trabajador de la
Acería de la fábrica, a quien veía asiduamente cuando visitaba a su hermano José Alberto,
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
embargo, dirá que sus captores fueron Acosta (de Campana), Montero (de
Zárate) y otro de apellido Suárez (de Zárate), de Siderca, que no cumplían
funciones y que lo amenazaron por su función gremial. Asimismo, que en
la fábrica estos eran considerados “buchones”. (138)
Sobre su segunda desaparición, ocurrida en octubre de 1978, ya comen-
tamos el contexto de tensión que mantenía con la empresa y algunas de
las preguntas que le habría hecho durante el interrogatorio, al parecer, en
Campo de Mayo. Sin embargo, lo central de aquellas sesiones de tortura
fue que le preguntaron de forma insistente dónde tenía el fusil con mira
telescópica. Tiempo atrás, después de su primer secuestro, en una conver-
sación “muy privada” con el subdirector, Roberto Ballanti, Bianchi le había
dicho, según él, de forma humorística: “Yo soy como Kelly, donde pongo
el ojo pongo la bala, como si tuviera un fusil con mira telescópica”. (139) Tras
ser liberado en esta segunda ocasión y al encontrarse sin trabajo, Bianchi
se dirigió a la fábrica para solucionar su relación laboral. Allí, Ballanti le
informó que cualquier planteo debía hacerlo con Nicolini. Al dirigirse a
este, el jefe de seguridad le pidió que lo siguiera al Palace Hotel y que allí
conversaran. Bianchi le habría relatado entonces las peripecias sufridas y
le transmitió su deseo de dejar la fábrica; sin embargo, tras escuchar algu-
nas de las preguntas hechas por Nicolini, entendió que este conocía a sus
captores. Entonces se levantó, lo saludó y se fue. (140)
Hay más hechos que se pueden analizar desde la vinculación directa entre
empresa y víctimas, aunque sin referencia concreta a cuadros directivos y
tampoco involucrando a trabajadores. Se trata de la habilitación de espa-
cios de la empresa para operativizar secuestros y detenciones ilegales. El
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también trabajador de esta sección. Respecto del tercero, también de la Acería, Bianchi ha-
bía hecho gestiones para que su novia Vilma Alfaro ingresara a trabajar en Dálmine. De todos
Bianchi dio detalladas descripciones. Declaración testimonial del 07/02/1985, ibid.
(138) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi del 22/06/2004, ibid.
(139) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi del 07/02/1985, ibid.
(140) En su declaración judicial de 1985, Bianchi aseguró que tanto Nicolini, Pereyra, Ballan-
te, Verde y los directivos de la UOM Campana y empleados de Dálmine Ramón Villanueva,
Omar González, Jorge Medina, y un tal Barbosa de Cometarsa estaban implicados en su se-
cuestro. Explicó Bianchi ante la Justicia que esto lo sabía por conversaciones que había con
ellos y por las situaciones vividas con su cuñado Pereyra. En su declaración de 1987, Bianchi
explicó que su cuñado Pereyra mantenía relaciones con Ballante y Nicolini, “ya que Pereyra
ingresaba libremente a la empresa Dálmine”. En su declaración en 1985, Nicolini reconoció
conocer a Jorge Medina, delegado gremial, y a Barbosa, y no a Villanueva, a González y a
Pereyra. Por otra parte, rechazó por “místicos” los planteos de Bianchi.
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dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
y al Tiro Federal de Campana, fue llevada al club. (143) También Osvaldo
Rubén Chila, trabajador de Dálmine-Cinte, declaró que luego de estar en
la comisaría de Zárate fue trasladado en un camión del Ejército “a un club
de Campana”, donde estuvo maniatado y tabicado en un baño. Allí logró
desatarse; estaba en un lugar con duchas y al asomarse por una ventana
vio que las guardias eran realizadas por suboficiales del Ejército. (144) Por
otra parte, la madre de Luis Mario Fachino declaró ante la Conadep que
en el “Recreo de Deportes de Dálmine” existía un buffet a cargo de un
amigo de la infancia de su hijo —desaparecido el 25 de marzo de 1976—,
donde se reunían integrantes de las Fuerzas Armadas que realizaban ope-
rativos. (145) También Héctor Omar Ferraro recordó haber estado en un ves-
tuario sin techo, refiriéndose a las piletas del club, y recordó haber estado
(141) Por otra parte, el predio del Tiro Federal de Campana quedaba sobre la Ruta 12 y fue
ocupado luego del 24 de marzo de 1976. Allí funcionó un centro de detención clandestino
hasta mediados de 1977. “La única persona en el lugar era el casero de la institución, Hugo
Ciafardini, a quien le vaciaron el dormitorio, le quemaron los muebles y lo amenazaron”,
comenta el historiador Miguel Di Fino. Este lugar se encontraba lindante al sector de Trefila
de Dálmine-Siderca. La inspección ocular hecha por el juez Faggionato Márquez en 2004,
junto a nueve víctimas retenidas en dicho centro, comprobó la existencia de una puerta que
comunicaba el Tiro Federal con la empresa Dálmine-Siderca. Desde el centro de detención,
los desaparecidos escuchaban los ruidos de la maquinaria produciendo. La justicia ordenó
durante un tiempo su preservación, hasta que levantó la interdicción en 2006 y posterior-
mente fue utilizado por Siderca para depositar tubos. Ver Veiga, Gustavo, “Di Fino: ‘En la
bajada hacia los bañados llegaban camiones del Ejército con cuerpos y los quemaban con
cubiertas’”, en Página 12, 23/01/2012.
(142) Declaración testimonial ante la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, el
16/08/2000, en el marco de los Juicios por la Verdad.
(143) Declaración testimonial de Lidia Biscarte, 27/07/1987, en caso 148, causa 4012, cit.
(144) Declaración del 24/07/1987 ante la Cámara de Apelaciones de San Martín.
(145) Legajo Conadep 927, Luis Mario Fachino.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
allí con los Bugatto. (146) Estos, Francisco y José Alberto, eran padre e hijo y
habían sido secuestrados el 24 de marzo de 1976. José Alberto fue quien
más detalles dio debido a un intento de fuga que le permitió recorrer el
lugar. Estuvo detenido junto a su padre en la pileta con el agua al ras del
piso y unas mantas que le habían tirado encima. De madrugada, pudo
soltarse las vendas y el tabique, y se dirigió a la zona de vestuarios donde
vio gente vendada y maniatada. Cuando se acercó a la cerca, observó que
había tanques, tanquetas y camiones. Fue descubierto por una patrulla
policial cuando quiso saltar el último alambrado del club. (147) Luis Clemente
Jorge, coordinador de relaciones laborales de la delegación regional Zá-
rate del Ministerio de Trabajo, también estuvo allí. (148)
El Club Dálmine fue tutelado ideológica y financieramente por la empresa
desde que fue fundado en 1954 por empleados y trabajadores de la fá-
brica. (149) Dicha tutela se observa a través del intercambio de directivos y
de los aportes económicos. Directivos de la compañía eran directivos del
club, tal es el caso de Federico Wenceslao Mauriño, jefe de Relaciones La-
borales de Dálmine-Siderca, nombrado en un testimonio como presente
durante el operativo de secuestro de un operario dentro de la fábrica. (150)
Respecto del financiamiento, la empresa llegó a realizar aportes a través
de la Sección Concordia, incluso durante el período dictatorial, como par-
te de su política hacia la comunidad, pero también se conoce que la em-
presa realizó importantes aportes al equipo de fútbol para intentar llevarlo
a Primera División, tal como ocurrió con el Club Loma Negra y la importan-
(146) Declaración testimonial de Héctor Omar Ferraro, 02/10/1987, en caso 148, causa 4012, cit.
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(147) Declaración en causa Dorotier, cit., 29/09/2004, y ante el TOF N° 5 de San Martín el
12/06/2013.
(148) Caso 296, causa 4012, cit.
(149) El club se fundó en 1954, a instancias de los directivos, para la recreación de los trabaja-
dores y sus familiares. Primero fue “Centro Cultural y Deportivo Dálmine SAFTA”, con fecha
de fundación 20 de noviembre de 1957, y poco tiempo después, en 1960, cuando se abrieron
las puertas al resto de la comunidad, pasó a denominarse “Club Dálmine”, constituyéndose
como entidad civil, con autonomía formal respecto de la empresa. Entonces, su comisión
directiva estaba compuesta por Alberto Magrini —presidente—, Guido Postinghel, Nelson
Paladino, Fernando Cabrera, Mario Acosta, Rodolfo Nesci, Hugo Gaggiotti, Andrés Blache-
re, Alberto López, Donato Cuezzo, Federico Mauriño, Roberto De Paoli, Adriano Ghilardi,
Carlos Rho y Ricardo Lomeña. En 1985, una asamblea decidió separar las actividades futbo-
lísticas de las sociales, pasando Villa Dálmine a ser una entidad dedicada exclusivamente al
fútbol, creándose Club Siderca (actualmente Ciudad de Campana), que queda a cargo de la
actividad social y recreativa. Ver [en línea] [Link]
(150) También como presidente aparece Alberto Magrini, posiblemente familiar de Francisco
Magrini, Jefe de Personal en 1975, que resultaría gravemente herido por un comando del ERP.
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dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
En términos de aportes materiales (no logísticos), habría que agregar el
financiamiento hecho a la comisaría de Campana cuando dicha institución
local funcionó como centro ilegal de detención y torturas. Allí estuvieron
desaparecidas numerosas víctimas, incluso trabajadores de la empresa,
entre ellos Bianchi. Aun así, la compañía siguió financiando a la comisa-
ría. (153) Los aportes se realizaban a través de la Sección Concordia, en cuyos
libros de donaciones para el período de abril de 1983 a marzo de 1984, por
un total de $792.000, se registra casi un 10%, esto es, 76.753 pesos, desti-
nados a la Comisaría de Campana. (154) El desagregado de dichos aportes
mencionaban trabajos de construcción, “trabajos varios”, pero también
mantenimiento de plomería, casi 1.000 lts. de nafta, amortiguadores, cu-
biertas, cámaras, repuestos varios de coche. (155) Para la compañía, estas
donaciones tenían una explicación “benefactora”. Explicaban desde una
de las oficinas gerenciales:
(151) Respecto de los aportes financieros a través de la Sección Concordia, el dato surge de
los mismos documentos aportados por la compañía a pedido de la justicia, sobre el cual nos
referiremos de inmediato.
(152) Legajo Conadep 4965, Eva Raquel Orifici de Marciano, y legajo Conadep 4949, Raúl
Alberto Marciano
(153) Varios familiares de desaparecidos, entre ellos Gabino Bedia, denunciaron ante
Conadep e instancias judiciales diversas que en el subsuelo de la Comisaría de Campana
funcionó un centro de tortura y, aún más, que Dálmine-Siderca había financiado las refac-
ciones de los calabozos. El juzgado a cargo de la causa, en 1985, requirió la documentación
pertinente a la Comisaría y a la empresa, de los que surgen los documentos aquí menciona-
dos. Cabe destacar que si bien el juzgado solicitó documentación referida a todo el período
dictatorial, la compañía “encontró” solamente la del primer año del regreso democrático.
(154) Entre los beneficiarios se encontraban, además, el EMET n° 1, Misioneras Claretianas,
Consejo Escolar, el Obispado de Zárate-Campana, los Bomberos de Campana, la UTN, el
Club Villa Dálmine, entre algunas más, en caso 361, causa 4012, cit.
(155) Ibid.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
ción de 32 m² de piso de mosaicos en el calaboso (sic) general y
el de mujeres. Colocación de zócalos en los mismos calabosos.
Sacar el revoque en mal estado de los calabosos mencionados
y hacer nuevos con azotado hidrófugo, grueso y fino; en total,
46 m² de revoque. (159)
El jefe de la constructora, Jorge Arturo Bottcher, declaró luego que la
obra se realizó en el calabozo de damas y en el calabozo general, y que
no tenían permiso para ingresar a otros ambientes. (160) Una remodelación
como la señalada, en el tiempo en que fue realizada, en una comisaría
donde funcionó un CCD, no hace sino más que dejar sospechas respec-
to del ocultamiento de evidencias; y dichas obras fueron financiadas por
la empresa.
Ya sin referencias directas a víctimas ni a directivos, distintos testimonios
sitúan a la empresa colaborando con la planificación de la represión zonal,
desde antes del golpe y durante los primeros momentos del mismo. Se
trata de las referencias hechas al uso del Hotel Dálmine, ubicado en el cru-
ce de las calles Balcarce y 25 de Mayo, como primera sede del comando
de represión zonal, antes de tomar asiento en la fábrica militar Tolueno. (161)
En el hotel, que disponía de confitería y restorán, se alojaba el personal
jerárquico y otros empleados del grupo que cumplían trabajos tempora-
rios en Dálmine-Siderca. La esposa del periodista Wenner, desaparecido
desde el 26 de marzo de 1976, en búsqueda desesperada de su esposo,
(159) Ibid.
(160) Testimonio de Jorge Arturo Bottcher, del 28/02/1986, ibid.
(161) Gustavo Veiga, “Di Fino...”, op. cit.; Annicchiarico, Ciro, “El horror en el banquillo”, Bs. As.,
Colihue, 2014.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
localizó en dicho hotel a un mayor de apellido. (162) También José María Fer-
nández, detenido el 27 de marzo de 1976, recuerda que sus familiares, en
particular su hermano, eran recibidos en el hotel por un teniente coronel,
jefe del área 400, para hacer las averiguaciones por su desaparición. (163) Se-
gún otras versiones, también el edificio Catalinas de Techint, en el barrio
porteño Retiro, se realizaban reuniones con militares. (164)
Una última referencia a pruebas concretas de la consubstanciación entre
el terrorismo de Estado y Dálmine-Siderca surge de la activa participación
de la empresa en la logística informativa ilegal que nutrió y fue asimismo
alimentada por los secuestros y torturas de personas. Testimonios, docu-
mentos de la ex DIPBA y un allanamiento judicial nos permiten sostener
esta afirmación, que ubica en el centro de la escena al principal cuadro
de vigilancia de la compañía de los Rocca, el ex suboficial principal de
la Fuerza Aérea, Roberto Paulino Nicolini. Haremos ahora solo mención
de los documentos más elocuentes, dejando para un apartado posterior
otros que ayudan a caracterizar el funcionamiento de la policía interna.
Antes de ello, por un lado, debemos agregar a lo denunciado por Bianchi
respecto de la presencia de Nicolini en operativos militares lo que aseguró
un asiduo concurrente al Tiro Federal de Campana, José María Parapar,
que este cuadro de Dálmine-Siderca “torturaba gente en una fábrica de
cuero en las cercanías del cementerio de Campana”; (165) por el otro, que
también Nicolini ha sido identificado como uno de los máximos “agentes
especiales de inteligencia” del reconocido Batallón 601 de Inteligencia. (166)
(162) Hay un mayor Roberto Obdulio Godoy, jefe de operaciones del Grupo de Artillería 1,
grupo que estuvo a cargo de la zona Campana-Zárate-Escoba hasta el 26 de mayo de 1976,
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cuando se creó el área 400 (Orden Parcial del Ejército 405/76), Libro Histórico del Grupo de
Artillería 1, 1975 y 1976.
(163) Declaración testimonial de José María Fernández, 30/04/1984, “Causa Santillán Benja-
mín s/ Denuncia privación ilegal de la libertad”, anexada al caso 90, causa 4012, cit. Miguel Di
Fino hace referencias también a estas versiones, en Di Fino, Miguel, op. cit. p. 102.
(164) Eduardo Pitter relató que debido a su posición de supervisor tenía asiduos contactos
con los jefes de la empresa y que entre ellos circulaba la información de que antes del golpe
se realizaban reuniones en el Edificio Catalinas, en el barrio de Retiro de la Capital Federal,
donde Dálmine-Siderca tenía sus oficinas principales, en entrevista a Eduardo Pitter, op. cit.
Respecto de la importancia del Edificio Catalinas como centro de poder político de la em-
presa, comenta Amarilla que la mayoría de los candidatos presidenciales en 1982 pasaron
por ese edificio.
(165) Declaración testimonial de José María Parapar, 22/09/2004, en causa 5310 “Derotier de
Cobacho…”, cit.
(166) Esta afirmación proviene de la extensa declaración hecha en Madrid ante el juez Bal-
tasar Garzón por Norberto Bermúdez. Si bien algunos datos podrían ser puestos en duda
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dálmine-siderca
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
La hipótesis de los listados, como decíamos, cobra veracidad a la luz de
los documentos allanados de la casa de Nicolini. La policía interna orga-
nizada bajo su comando contaba con una red de espionaje distribuida al
interior de la planta industrial y en toda la ciudad de Campana, llegando
incluso a recibir informaciones desde Zárate, Cardales y Escobar. Nicolini
solicitaba información, asimismo, a las autoridades de inteligencia militar
o policial de la zona, a pedido de directivos de la empresa. Por otro lado,
la información recibida a través de su red local era compartida con dichas
autoridades militares o policiales, como surge de las propias declaracio-
nes judiciales del cuadro militar de Dálmine-Siderca. El ejemplo más claro
de lo dicho surge del documento con membrete de la empresa, con fecha
del 14 de abril de 1978, dirigido por Nicolini al jefe de Inteligencia de Zá-
rate, comisario Poza. (167) Decía:
Tengo el agrado de dirigirme a Ud. a los fines de solicitarle unas
informaciones de carácter reservado, ya que me las pidió el Jefe de
Personal de fábrica que es un amigo; las informaciones solicitadas
son para averiguaciones de antecedentes ya que se cree que algu-
nas de las personas más abajo detalladas pueden haber estado o
estar en problemas sindicales y vinculaciones con el extremismo.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
que allí funcionaba bajo órdenes de Wekselo para tomar café y —se en-
tiende— intercambiar información. (171)
(168) El documento en cuestión es parte del material ubicado en el archivo personal de Nico-
lini, que fuera allanado y aportado a la causa judicial en 2011. Documentos de Inteligencia de
Roberto Paulino Nicolini, Allanamiento judicial, Juzgado Federal de Primera Instancia Nº 2 de
San Martín.
(169) Ver por ejemplo: Archivo DIPBA, mesa B, Localidad Tigre, carpeta 117, legajo 71, “Esta-
blecimiento Dálmine-Siderca” y Archivo DIPBA, mesa DS, Caja 2247, legajo 18593, “Inscrip-
ciones de BDT en la fábrica Dálmine Siderca SA de Campana”, entre otros.
(170) Declaración informativa de Roberto Paulino Nicolini del 22/08/1985, caso 344, causa 4012,
cit.
(171) Declaración informativa de Roberto Paulino Nicolini del 22/08/1985, caso 90, causa 4012,
cit.
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dálmine-siderca
La densa red informativa tejida por este directivo de la empresa, con flu-
jos multidireccionales internos y externos, se refleja en numerosas no-
tas breves dirigidas al mismo o extensos relatos propios sobre un amplio
abanico de temas que van desde la militancia política y social hasta el
robo, el narcotráfico y las estafas del juego y las apuestas. Sin especifica-
ciones importantes como fechas, procedencias, destinos, veamos algu-
nas de las cuestiones seguidas por Nicolini en las que se nombra a, por
lo menos, un centenar de personas, algunas de las cuales fueron víctimas
de secuestro, tortura y/o desaparición, entre ellas el “Portugués” Lópes,
Goncálvez el “Oso” Gómez, Bedia, Torrente, Gigena, Deareys, Elorriaga,
Orlando Gómez y Félix Martínez.
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Entre las muchas anotaciones realizadas o recibidas por Nicolini se en-
cuentran las de estricto carácter político-gremial. Bajo este rubro, en dife-
rentes notas figuran al menos 60 personas. Una de estas era el suegro de
López Goncálvez, de apellido Silva, de quien se comentaba, entre otras
cuestiones, que debido a su profesión de “basurero” solía ingresar con su
camión a la fábrica y de ese modo se ingresaban volantes y material con
el que se hacían pintadas a favor del PRT-ERP. En otras oportunidades se
mencionaban a otros obreros de la zona, con militancia política y gremial:
a un electricista de la Acería, a un obrero de la sección Pañol, a un simpa-
tizante y colaborador en las campañas financieras del PC, a un receptor de
diarios y revistas del marxismo, “con gran influencia”. En otra anotación
decía: “Son todos zurdos de Dálmine”, “Peligroso”, “Monto”, “Activista”
o “Erpiano”, y mencionaba entre muchos otros a Carlos Elorriaga. Abajo
se indicaba: “OJO, el capo del sistema de los zurdos es un tal Co... [ndr:
no se lee] que es Delegado en el taller Gabilondo de Zárate. Está total-
mente ligado a este tipo Elorriaga, que trabaja en Laco en Dálmine”, y
continuaba la lista, mencionando entre otros al “caballo” Torrente. Otro
informe mencionaba a un obrero “activamente ligado al extremismo ERP,
pasado a Montoneros. Muy vinculado a la Dra. XXX, hombre de confian-
za del grupo ligado a esta, la gente dice que sería combatiente. Actual-
mente trabaja en Dálmine-Siderca”. (172) También se mencionaba a otros
trabajadores indicando sobre uno: “Vive en Campana y trabaja como su-
pervisor en la sección MAS (…) Simpatizante PC - Persona de Carácter
Reaccionario”. Respecto de la Dra. XXX, estuvo desaparecida en el Tiro
Federal de Campana, donde estaba “emocionalmente muy alterada y era
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
cree que con el coche se volanteaba en Campana. Todos los
volantes eran de la subversión (…) que sabe del padre de XXX
que anda (…) como cobrador, que sabe dónde está el hijo y es-
tuvo hablando él. Este Silva sabe dónde está Ma... [ndr: ilegible]
porque era de la gente del yerno. Preguntarle por fierrito que
estuvo en la casa del yerno y él lo conoce bien, puede saber
dónde está.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
el ERP (PRT) se nomina como nuevo accionar en la sociedad
argentina para la liberación obrera. No olvidemos que la última
parte de la aplicación del programa del PRT, era la que se deno-
minó la Guerrilla Fabril y que no se pudo aplicar en su tiempo,
por los acontecimientos conocidos (llámese valentía militar) y
que según los indicadores actuales esa sería la primera acción
de conducción en esa faz política.
Finalmente, y para cerrar el asunto de la logística informativa tejida en tor-
no a Dálmine-Siderca, no podía faltar el seguimiento del activismo gremial
y político registrado en los archivos de la ex DIPBA. En informes de inteli-
gencia producidos en 1973 por la Sipna y la Sipba, y finalmente integrados
al archivo de la DIPBA, se ofrece un extenso listado de personas como
pertenecientes al ERP. Para cada uno, se dan detalles de los hechos que
los vinculan a la organización armada. En algunos casos, se mencionaba
fuente de información primaria de la inteligencia policial lo indicado por
un supervisor de la fábrica. En varios de estos documentos se consignaban
“nóminas de activistas” de la empresa Dálmine-Siderca. Las listas, que in-
dicaban números de documento y direcciones, incluían entre otros a varios
trabajadores que resultaron detenidos y/o desaparecidos. Un documento
posterior se refería a Dálmine-Siderca como “la más jaqueada de las em-
presas de la zona, por el accionar de elementos subversivos”.
Más allá de esta serie de evidencias directas en torno a la participación de
Dálmine-Siderca y sus directivos en crímenes de lesa humanidad, existe un
importante corpus de indicios que señalan la cercanía de la empresa con
las fuerzas represivas. Más allá de los secuestros en camino o salida del
trabajo (Cabandié, Brizuela, Rendich, Carlos Rodríguez, Guerrero, Omar
Gómez, Darío Fernández, Martínez, Dos Santos, Bordisso y Torrente), se
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
rol en la huelga de octubre de 1979 ya mencionada, y nos adelantamos para
referirnos a la intervención que el Ejército tuvo en dicho episodio como una
política que claramente buscaba disciplinar a los trabajadores. Lo que toda-
vía hoy llama la atención a los protagonistas obreros de aquel conflicto es
la facilidad y rapidez con la que un nutrido y muy bien armado contingente
del Ejército ingresó a la planta, en el momento más caliente de la asamblea.
De aquel momento recuerda Pitter, quien no había asistido a la asamblea
por estar en otro puesto, frenar a dos trabajadores que volvían corriendo,
visiblemente asustados, porque habían llegado los camiones del Ejército.
Durante los días de paro, las reuniones de delegados y activistas se realiza-
ban en los vestuarios y no pocas veces se complicaban los interrogatorios
militares. La presencia del Ejército fue tal que la memoria construida sobre
el episodio sitúa al ya citado mayor Zapata y otros oficiales dirigiendo la
asamblea a punta de bayonetas. Los obreros Ángel Recupero y Luis Alberto
Tavares aseguraron que el conflicto fue durísimo y que durante las asam-
bleas “algunos activistas trataban de hacer equilibrio entre lo que debían
reclamar y el cuidado de la propia vida”. (180) Al parecer, Elorriaga, Torrente y
Orlando Gómez fueron algunos los que pagaron demasiado caro haber to-
mado la iniciativa. Años más tarde, un diario recordaría que “en el año 1979,
la planta fue ocupada virtualmente por el ejército y el representante de los
trabajadores Manuel Torrente fue secuestrado y luego pasó a engrosar la
lista de los desaparecidos”. (181) El mismo diario se explayaba días más tarde:
… por aquel entonces, los obreros efectuaron asambleas para
exigir aumento salarial mientras las tropas del Ejército seguían
las alternativas de la convocatoria a pocos metros del lugar, en el
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
pos militares que requisaban casilleros y vestuarios. Los dos días de feriado
que dio la empresa el 24 y 25 de marzo habían permitido una requisa sin ate-
nuantes ni resistencias. Pero luego de ello siguieron produciéndose. Lo que
se remarca en los testimonios es la habitualidad de dicha presencia. Theis
recuerda ello y la vigilancia al interior de los galpones de producción, con
soldados apostados en las plataformas que usaban los gruistas para subirse
a las máquinas, a las cuales se accedía por una escalerilla tipo “pasamanos”:
En principio tomaron la empresa, entraban los milicos, caían en
cualquier momento, hacían requisas, por ahí los veías a la noche
y se veían en las bridas, por donde iban los gruistas, como unas
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
anticomunista, (185) relató:
… el área 400 durante su desempeño en OPROIN durante los
años 75, 76, 77 y a mediados del 78, concurría en diversas oportu-
nidades a la fábrica, debiendo el compareciente acompañarlos al
sector que el jefe del operativo designara, y que generalmente se
trataba de un teniente o capitán. En el sector se llamaba al capataz
del mismo y se solicitaba el listado del personal del mismo y en-
tonces el Jefe del grupo al azar elegía el nombre de una persona,
a efectos de que abriera el cofre y si no estaba se lo hacía abrir. (186)
El objetivo de dicha requisa, comentaba Cruzado, era “detectar publica-
ciones de tipo subversivos”. Elorriaga recuerda en el mismo sentido:
… era llamativa después de 1976 la entrada de los milicos uni-
formados, con los camiones de asalto, adentro de la fábrica, pa-
raban los camiones y después revisaban las taquillas, las hacían
abrir, eso era muy seguido. La fábrica no lo niega, lo que niega
es que de adentro los milicos se los llevaban. Que yo sepa no es
que se los llevaban de adentro, sino que los hacían llamar a la
Portería y de ahí se los llevaban. (187)
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(188) Boletín Reservado del Ejército (BRE) 4583 del 04/12/1974 y BRE 4807 del 31/01/79.
(189) Veiga, Gustavo, “El cuaderno con la lista de militantes políticos”, en Página/12, 28 de
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noviembre de 2011.
(190) Declaración testimonial de Valentín Ibáñez, op. cit. Conviene hacer aquí una mención
respecto del militar Zapata. José Aníbal Zapata era un jefe militar, con grado de mayor en
1979, cuando fue remitido de Tucumán a Campana, donde actuó como jefe de inteligencia
en Campo de Mayo. Su presencia comandando tropas en la fábrica hacia 1979 y su rol como
interrogador en Tolueno es compatible con su itinerario. Sin embargo, algunos testimonios
y algo que se ha instalado como “memoria colectiva” lo sitúan “después del Golpe”. MP
lo identifica como quien lo manda a secuestrar en mayo de 1976 en la puerta de la fábrica.
Ibáñez como quien los interroga en 1977 en Casa de Piedra, vestido de uniforme militar y
con escudos dorados en los hombros. En los informes de Área 400 no figura ningún oficial
de Ejército con este apellido y con capacidad de mando entonces en la zona. Podría bien ser
entonces confundido retrospectivamente con otro oficial en vistas de la imponente presencia
que tuvo el mayor Zapata en 1979 o bien tratarse de un alias. El legajo militar de Zapata lo
ubica de todas formas en Campo de Mayo entre 1973 y 1975, egresado de la Escuela de Sub-
oficiales “Sargento Cabral” en 1974, luego en la Escuela Superior de Guerra en Buenos Aires
con grado de capitán y, finalmente, recién hacia diciembre de 1975 es enviado a Tucumán.
Pasó al Área 400 de Campo de Mayo el 31 de enero de 1979, ya como mayor, para ser jefe de
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dálmine-siderca
Hay que tener en cuenta que la intervención militar en Campana fue suma-
mente intensa, con numerosos operativos en los barrios obreros y rutas,
que adquirieron cierta cotidianeidad. Los viajes por Ruta 9 o 12 (actual
Ruta 6), solían convertirse en el camino del terror. (191) Chila fue detenido en
esas condiciones y otros autos eran requisados minuciosamente bajo la
mirada de los oficiales y la presencia de soldados apostados en las banqui-
nas. Cuenta Guillermo Betancourt, extrabajador: “A partir del cruce de la
barrera de la avenida Lavalle en Zárate, cuentan compañeros, empezaba
el calvario y los que eran creyentes rezaban porque no sabían que podía
pasar, sobre todo aquellos que tenían una militancia conocida”. (192) Theis
sitúa los operativos sobre la ruta antes del ingreso a la planta: “todos los
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
días te paraban, te hacían bajar, te hacían la requisa, antes de entrar en la
planta, antes de la playa de estacionamiento. Te revisaban, te pregunta-
ban de dónde venías, qué ibas a hacer”. A ello se agregaban los “opera-
tivos rastrillo” en los barrios obreros, según recuerda Amarilla. Rivas Karlic
señala que la casa de sus padres fue allanada en tres oportunidades, en
procedimientos que se hacían por manzanas. (193) José Barreto (h) también
comenta sobre los allanamientos en su casa y un impresionante operativo
militar que les hizo creer entonces que se había armado la guerra. (194)
A esta presencia descubierta, se le sumaba la presencia de “infiltrados”. (195)
Como ya mencionamos, la principal red de inteligencia ilegal en la fábrica
estaba organizada por un alto empleado de la misma vinculado a las fuer-
zas represivas: Nicolini. Este mismo se quejaba, sin embargo, de la exis-
tencia de vigilantes puestos por la fábrica, es decir, fuera de su control. (196)
inteligencia hasta el 2 de mayo de 1980. El 6 de junio de dicho año pasa a revistar en Pasiva.
Entonces, se encontraba preso en la comisaría de Campana por “extorsiones reiteradas”.
(191) Galli, Gregorio y Riedel, Carlos, op. cit.
(192) Ibid.
(193) Entrevista a Néstor Rivas Karlic, op. cit.
(194) Claudia Barreto recuerda: “Un día estaba en el patio de adelante de casa con mi
hermano, y vemos que entraban al barrio muchos camiones con soldados, y no terminaban
nunca de pasar, mi pensamiento fue: ‘se armó la guerra’, corrí a despertar a mi papá, que
estaba durmiendo la siesta, y cuando quisimos acordar estaban por todos lados, muchos
soldados apuntando con armas hacia mi casa, con ametralladoras y armas largas”, en
“Informe Área 400...”, op. cit.
(195) Di Fino, Miguel; Maldonado, Leonardo y Núñez, Ariel, op. cit.
(196) Se leía en un parte de inteligencia de Nicolini: “Preguntar por Correa Forte, operario
lingador (realiza movimientos muy raros) daría la impresión que está puesto por Fca. Como
investigador —se deja la barba, se la afeita, se deja bigote, se lo afeita, muy salidor de
noche y se aleja de lugares de zona Campana, Camina por toda la Fca. observando todo—
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dato que se repite en otros casos: los jefes de áreas sensibles eran ocu-
pados en tiempos de álgida conflictividad por cuadros directamente co-
nectados con las fuerzas represivas. En Dálmine-Siderca, la gerencia de
Relaciones Laborales en tiempos del golpe estuvo en manos de un “ex
marino”, como le decía Bianchi. Si no marino, el directivo encargado de
las relaciones con la comisión interna y cuerpo de delegados, Federico
Cometarsa, Planta Nueva, tiene 4 o 5 cofres para su uso, en oportunidades bien vestido y
otras veces sucio y desprolijo”, en Documentos de Inteligencia de Roberto Paulino Nicolini,
Allanamiento judicial, op. cit.
(197) Entrevista a Ángel Luque, cit.
(198) Entrevista a Carlos Elorriaga, cit.
(199) Declaración testimonial de Juan Matías Bianchi, 2004, cit.
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Ocvie, dirigida por él mismo, que funcionó desde 1978 en adelante, con el
subcomisario retirado José Catalino Ramírez en funciones. (202) Nicolini era
el encargado de establecer criterios de seguridad y orden, de seleccionar
al personal y sugerirlo a sus superiores en la compañía, a fin de que fuera
esta quien solicitara y contratara al personal requerido. Hay que aclarar
que con anterioridad a la creación de las agencias de seguridad, Cruzado
revestía como comisario (retirado) “en el Destacamento de la Fábrica Dál-
mine”, dependiente de la comisaría de Campana, pagando la fábrica los
sueldos, uniformes y armas de los agentes allí instalados. Ello se hacía así
en función del reglamento de vigilancia privada y policías particulares exis-
tente hasta 1974 en la provincia de Buenos Aires, año en que se disolvió
dicha figura y entonces “la fábrica Dálmine solicita al declarante que forme
una agencia de investigaciones particulares”. (203) Pero, específicamente,
¿qué rol cumplían estas agencias contratadas por el área de Seguridad?
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Existen numerosas instancias en las que Nicolini describió los servicios que
ofrecía su agencia, que también trabajaba en Cometarsa, Ervo, Química
Estrella, Dyopsa, Impac, entre otras. Nicolini envió cartas a diferentes direc-
tivos de empresas para expandir sus negocios de inteligencia y seguridad,
y en otros casos, ya contratados sus servicios, redactó memos internos en
vistas a proponer mejoras de todo tipo. En una de estas cartas, fechada el 9
de junio de 1977, establecía como obligaciones principales las de “brindar
la seguridad al establecimiento, tratando de evitar evasiones del patrimo-
nio de la Empresa” y “velar por la disciplina del Establecimiento, poniendo
orden (con sumo tacto) en los hechos que se denote falta, informando por
medio de parte a fin de que posteriormente se determine las medidas
necesarias que se tomarán con los responsables”. (204) Luego agregaba que
se encargaría de recorrer el perímetro del establecimiento, de hacer los
toques de sirena de turnos y descansos, de registrar “todo movimiento
de entrada y salida”, de atender a las personas que lleguen a la fábrica
por cualquier motivo, de asentar remitos y mercaderías, y de “conversar
(adecuadamente) con el personal a fin de enterarse de anormalidades o
posibles reacciones contra la empresa”. Se asumía que tendrían puestos
fijos en la portería y que tendrían acceso a todos los espacios del predio,
incluidas oficinas de gerencia y depósitos. Los fines legítimos se evapo-
raban en algunos de los ítems donde predominaba una terminología di-
fusa y permeable a las interpretaciones arbitrarias, como la de “faltas” o
“anormalidades”. En otros documentos, ofrecía el “servicio de informes
Preocupacionales - Reservado - Confidencial” o “la más amplia gama de
investigaciones”, y también un “informe Ambiental (Domiciliario, policial,
Político-Gremial)” tanto para la zona de Zárate-Campana como fuera de
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
trol individual que indica la gerencia”, a fin de lograr, entre otras cuestio-
nes: “un estricto control de todo lo que entre o salga del Establecimiento”,
“seguridad con respecto a la persona y familia”, “ejemplo y disciplina para
una empresa de nuestra envergadura” y “seguridad de que no se evadirá
ningún patrimonio con absoluta facilidad del establecimiento”.
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mismo Amarilla relata que en ocasión de la desaparición de Ingenieros,
un compañero que presenció el hecho buscaba ingresar a la fábrica para
advertir la situación, pero un jefe lo amenazó e instó a quedarse calla-
do. (209) Esta práctica empresarial temeraria que se esparcía casi imperso-
nalmente de arriba hacia abajo en el establecimiento era complementada
por la práctica policial de la seguridad interna. Con motivo de supuestos
faltantes de máquinas y equipos, desde un cepillo como vimos en el caso
de Robles, hasta una máquina de mano o materiales industriales, el área
de Seguridad efectuaba requisas, procedía con “detenciones” y organi-
zaba interrogatorios ilegales revestidos de formalidad que se realizaban
en las oficinas de vigilancia ante “funcionarios actuantes”. Estos proce-
dimientos, que estaban a cargo de Nicolini y del encargado de Portería,
Adalberto Padula, podían terminar con una suspensión, el despido o la
remisión a la comisaría de Campana y tenían un efecto auto-incriminato-
rio entre los trabajadores.
Paralelo a ello, la empresa procedió a deshacerse del personal indesea-
ble. Las detenciones, secuestros y desapariciones fueron seguidos, así, de
envíos de telegramas de despido y cesación de actividades. A Rodolfo
Bengardi, quien no fue desaparecido, la renuncia le fue llevada por un
familiar a la cárcel. Gabino Bedia, por su parte, se entrevistó con un jefe
de Personal, José Sartor, quien desoyó el pedido de que no se le enviara
el telegrama de despido a su hermano Alberto. Asimismo, mientras la em-
presa rechazaba una resolución ministerial que prorrogaba los mandatos
de delegados electos en 1974, despedía a Bianchi alegando ausentismo,
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(210) En otra declaración, en 2004, por la “Causa Ingenieros”, Bianchi dirá que dejó de tra-
bajar en la empresa el 07/10/1978, cit.
(211) Entrevista a Eduardo Pitter, cit.
(212) Conversación con MP, cit.
(213) Theis recuerda a Isidoro Medina, antiguo delegado del sector de Almacenamiento de
Acero (Alma), Federico Telatitsky, antiguo delegado del sector de Grúas y Jorge Medina,
antiguo delegado del sector de Colada Continua. Entrevista a Theis, cit. Según Elorriaga, la
comisión era elegida por la dirección de Relaciones Laborales.
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Esta reorganización gremial también se produjo en el gremio local, luego
de la renuncia en 1977 del histórico secretario Luque. Asumió un hom-
bre de su riñón, Domingo Riedel, quien hacia 1979 era secundado por
Ramón Villanueva como secretario adjunto; José María Fernández, como
secretario administrativo; Omar González, como tesorero; Ramón Roldán,
como pro-tesorero; Ramón Paredes, como secretario de Asistencia Social
y Pedro Barbosa, como secretario de Actas y Correspondencia. Contras-
tando con estas designaciones, Bianchi insistió en defender su rol gremial,
aunque fuera para retener fueros y ganar argumentos en la demanda la-
boral que inició entonces, pero fue secuestrado y luego despedido por
supuestos “incumplimientos”. (215) Tras ser liberado, en noviembre, buscó
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
trabajo, sin éxito alguno. Entonces, una directiva del Ejército establecía
llevar un registro zonal de las personas separadas de las empresas por
antecedentes subversivos, contando para ello con la información brindada
por las mismas compañías. La empresa desconoció en todo momento las
gestiones realizadas por la UOM nacional intervenida y las resoluciones
ministeriales de la delegación de Zárate respecto de respetar la prórroga
del mandato de Bianchi.
Si, por un lado, tenemos a Bianchi y a otros delegados y obreros militantes
detenidos y/o desaparecidos, y por el otro, una comisión interna que con-
formaba a la empresa y a la dictadura, un caso intermedio se presentó con
Carlos Elorriaga. Ingresado como tornero en 1975, Elorriaga fue asignado
a la nueva y moderna planta de laminado Laco I. Su buena llegada a los
nuevos y jóvenes trabajadores le permitieron en pocos años transformarse
en la cara visible del conflicto. Recibía junto a un grupo de cuatro o cinco
compañeros los reclamos y buscaban la manera de resolverlos. Así, pronto
fue identificado por la empresa como alguien que podía contener los nu-
merosos descontentos y tensiones que se generaban en la nueva planta
producto de las imperfecciones técnicas en un contexto de expansión.
Recuerda Elorriaga:
Un día me llaman de relaciones laborales, estaban Moñi y Mauri-
ño y un tercero; me llaman y me dicen: “la empresa te ha estado
observando y tiene muchos quilombos en Laco y vio en vos un
tipo que podría canalizar todos los problemas y discutirlo con
vos” (…) Hablé con gente del partido y me dicen que agarre y [la
empresa] me manda un papel impreso firmado por el gerente o
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fallo de primera instancia dictado el 23/06/1982, la jueza sentenciante hizo lugar total a la
demanda. Pero la Sala IV revocó parcialmente la sentencia, dejando sin efecto la condena
por el período de estabilidad sindical.
(216) Entrevista a Carlos Elorriaga, cit. En su declaración testimonial ante el Juzgado Federal
de San Martín, el 02/07/2014, menciona la palabra “enlace”, causa 4012, cit.
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Emilio Cerri. Cuando lo fue a ver a este último a su casa, le explicó que su
superior, Bretti, jefe de todo Mantenimiento, les había intimado a firmar la
denuncia o ellos mismos serían echados. No era la primera vez que sintió
que le habían intentado hacer “pisar el palito”. Entonces, cuando ya de
todos los sectores acudían a él para resolver problemas, en más de una
oportunidad sintió que supuestos compañeros y jefes buscaban llevarlo a
peleas artificiales. Su última discusión fue sin embargo verdadera, según
él, por varios trabajos que la empresa estaba enviando a talleres exter-
nos y que, según Elorriaga, se podían hacer y mejor en los talleres de la
empresa. En el legajo por su expulsión de los supermercados “Norte”,
en 1985, se indicaba que en 1979 Elorriaga había sido despedido de la
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
empresa Dálmine-Siderca “por su accionar disociador”. Dicen que era un
hombre del PC, con fluidos contactos con otros cuadros de distintas orga-
nizaciones subversivas de izquierda que funcionaban en el establecimien-
to. Se indicaba también que ya en 1978 era cuadro dirigente del frente
gremial y en 1979 cofundador del Movimiento Obrero Unificado, como
frente gremial que agrupa a distintas expresiones de izquierda, nacido en
la empresa, en busca de extenderse a otras zonas. (217)
No resulta oportuno explayarse extensamente sobre el resurgir de la acti-
vidad gremial en la empresa en los últimos años de la dictadura y los inicios
de la transición democrática. Solo conviene señalar que la organización
obrera no fue quebrada, como lo enseña la difusión en el establecimiento
hacia mayo de 1981 del periódico filocomunista El Tubo. (218) Como señala-
mos también, el servicio de inteligencia montado por Nicolini se mantuvo
sumamente preocupado por el activismo que no había desaparecido de
la fábrica, fundamentalmente porque emergía la organización a nivel zonal
con el MOU y porque la conducción sindical metalúrgica era “considerada
como inoperante y comprometida, lo que ha redundado en un evidente
desprestigio a nivel de bases”, lo que hacía “peligrar el equilibrio ideo-
lógico gremial” en la zona. (219) A partir de 1982 se reconstituirían las listas
Rosa, Azul y Naranja, y surgirían nuevas alianzas en el mapa sindical.
¿Bajo qué circunstancias o cuáles motivos impulsarían el resurgir obrero?
Varias razones pueden mencionarse, como la eliminación de premios a la
(217) Archivo DIPBA, mesa B, Jurisdicción Campana, legajo “Supermercados Norte”, 05/10/1985.
(218) Archivo DIPBA, mesa DS, legajo 17.365, mayo de 1981.
(219) Archivo DIPBA, mesa B, carpeta 124, legajo 64, “Situación interna de la UOM-Campa-
na”, 1980.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
En efecto, los problemas referidos a salud y seguridad, flexibilización en
las tareas, falta de representación gremial, bajos salarios, entre otros, im-
pulsaron la protesta obrera en los primeros años democráticos. Entonces
se comentaba en la prensa que “la mayoría de las agrupaciones reivindi-
can a sus compañeros detenidos-desaparecidos durante los años de la
represión ilegal y que solamente en Dálmine Siderca suman alrededor de
trescientos”. (223) Uno de los reclamos que surgirían sería el de recuperar
las seis horas por trabajos insalubres. (224) También habría conflictos por los
accidentes fatales en la planta. Uno de ellos se produjo en marzo de 1984,
tras fallecer Carlos Varela y Alfredo Rodríguez. Desde el gremio de los su-
pervisores, Asimra, se decía: “… los problemas son más profundos sobre
todo en lo inherente a cuestiones de seguridad, ya que no están dadas las
mínimas cuestiones de seguridad”. Crónica informaba que continuaba la
huelga de 5.000 trabajadores, con un cese total de actividades, a la espera
de un pronunciamiento del Ministerio de Trabajo sobre las condiciones en
(222) Kornblihtt, Juan, “¿Una excepción a la regla? Siderurgia competitiva en un país agrario,
las bases históricas de la expansión internacional de Siderca desde Argentina (1954-1989)”,
en CLADHE II / AMHE IV, 3 a 5 de febrero de 2010, Centro Cultural Universitario Tlatelolco,
México. En términos del sector siderúrgico, en 1975, 47.102 trabajadores, pero en 1981 los
puestos eran 33.392: “este incremento en la expulsión de los trabajadores y en la produc-
tividad física de la fuerza de trabajo en el sector siderúrgico se halla en consonancia con
lo evidenciado por el conjunto de la industria manufacturera argentina”, en Aspiazu, Daniel
y Schorr, Martín, Hecho en Argentina. Industria y Economía, 1976-2007, Bs. As., Siglo XXI,
2010, citados por Lucas Iramain, “Los ‘ganadores’ de un sector en crisis. El desempeño eco-
nómico de las grandes empresas siderúrgicas, Argentina (1976-1981)”, en H-Industria, año 7,
nº 12, primer semestre de 2013, p. 13.
(223) La Voz, 14/04/1984.
(224) Archivo DIPBA, mesa B, Jurisdicción Campana, carpeta 21, legajo 21, “Filial UOM Cam-
pana”, 23/02/1984 y “Fabril-Gremial”, 06/04/1984.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
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astilleros astarsa y mestrina
Astilleros Astarsa
y Mestrina (1)
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
1. Introducción
Astarsa y Mestrina eran los dos más grandes astilleros existentes hacia
mediados de los años setenta en la zona norte del conurbano bonaeren-
se. (2) En sus talleres se fabricaban grandes, medianas y pequeñas embar-
caciones además de, en el caso de Astarsa, contar con una especializada
sección metalúrgica con producciones para actividades no navieras. Los
miles de obreros navales que trabajaban allí y en otros astilleros de menor
tamaño, se organizaban en el Sindicato de Obreros de la Industria Naval
(SOIN), fundado a comienzos del primer gobierno peronista. Controlado
desde entonces por sectores del peronismo ortodoxo, hacia comienzos
de 1970 emergieron fisuras internas y cuestionamientos externos, organi-
zándose una oposición radicalizada cuyas definiciones verían converger al
marxismo con el peronismo combativo.
Los trabajadores de Astarsa y Mestrina protagonizaron en aquel entonces
unos de los capítulos más conflictivos, con tomas de fábricas y convergencia
de reclamos obreros y organización armada. Con el terrorismo de Estado, al
menos cincuenta y uno de ellos sufrieron la represión empresarial-estatal.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
2. Proceso productivo
En los años setenta del siglo pasado, en la zona norte del Gran Buenos Aires
existían más de 50 astilleros y varaderos para la construcción y reparación de
embarcaciones de distinto tamaño y función. Algunos se dedicaban no solo
a las tareas navales, sino también a las metalúrgicas. Astilleros Río de la Plata
Sociedad Anónima (Astarsa) y Astilleros Mestrina encabezaban, en función
de su importancia, aquel listado que contaba —entre otros— con astilleros
como Duprat, Sánchez, Riomar, Náutica, Cadenazzi, Ortholan, Forte, Casca-
si, Pagliettini y Acquamarine. En los años setenta, estos astilleros serían el
escenario de una intensa lucha entre trabajadores navales y empresas.
Astarsa era uno de los astilleros más antiguos. Fundado en 1927 como So-
ciedad Colectiva Hansen y Puccini, 15 años más tarde se había convertido
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
aún durante la dictadura, se integrarían Alfredo Olachea, Arturo Santillán,
Alfredo Manuel Egusquiza y Tulio Giabanni. Entre sus principales direc-
tivos de planta, antes y después del golpe de Estado, figuraban Daniel
Lacoa, Carlos Collongues, Antonio Bertolucci, Disarli y Hugo Mario De-
lucca (relaciones industriales y/o laborales), Santiago Braun (producción
naval), Carlos Colombres, Rogelio Mauricio Claude (3) y Antonio Nadin (per-
sonal), por mencionar solo algunos.
Su enorme planta fabril, que contaba con dos grandes talleres, uno me-
talúrgico y otro naval, se encontraba en Tigre, en la calle Solís y el Río
Luján, y empleaba a unos 1500 operarios (tanto metalúrgicos como na-
vales), transformándose en uno de los astilleros más grandes del país.
Gran parte de sus servicios eran destinados a la actividad militar, tanto
en el rubro marítimo como terrestre, al ofrecer producción para sectores
claves de la infraestructura, comunicaciones fluviales y terrestres, el agro
y la defensa.
Aunque de mucho menor tamaño y capacidad de producción, y también
más joven, los astilleros Mestrina, ubicados en Río Luján y calle Chubut de
Tigre, habían sido fundados más recientemente, en 1961, por inmigrantes
provenientes de Italia en la segunda posguerra. Con poco menos de dos-
cientos trabajadores navales, Mestrina construía buques de gran porte,
en buena medida, graneleros y pesqueros, contando para ello con buena
cantidad de empresas contratistas con funciones al interior de su planta.
(3) Su nombre surge de una carta documento remitida por Astarsa al Juzgado Nº 19, Direc-
ción General de Instrucción Militar, Campo de Mayo, el 06/11/1986, en el marco de la causa
“Parrilli Marcelo en representación de Rienzi de Iriarte…”, incorporada en causa 4012, cara-
tulada “Riveros, Santiago Omar y otros s/priv. ilegal de la libertad, tormentos, homicidios,
etc.”, del Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín, provincia de Buenos Aires.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(4) Volante de la Lista Marrón, 1973, en archivo DIPBA, delegación Tigre, mesa B, “Sindicato
Obrero de la Industria Naval”.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
En complemento, el testimonio de un trabajador en aquella época tam-
bién ilustra muy bien la desprotección de la salud obrera:
Habíamos compañeros que por los gases sufríamos dolores de
cabeza. Sentíamos cansancio y debilidad, y teníamos malestar
digestivo, especialmente después de comer. Por otra parte, no
confiábamos demasiado en el médico de fábrica (…) Poco a poco
empezamos a ir al médico simplemente para conseguir el día (…)
Como cualquier persona, necesitábamos un día de descanso. Fue
entonces cuando comenzamos a luchar para obtener insalubre… (6)
Más grave aún era la “naturalización” de las muertes que se llevaba cada
barco, lo que generaba, cuanto mucho, la detención de las labores hasta
el día siguiente, (7) tema que se habría de convertir en un mito movilizador
para los trabajadores. Más allá de estos trágicos extremos, la insalubridad
en términos genéricos era el problema de fondo. Los ruidos sordos de los
golpes sobre chapas y metales, la toxicidad para los pulmones y vías res-
piratorias producidas por pinturas y soldaduras, la esterilidad y accidentes
de trabajo que generaban las soldaduras autógenas, el trabajo con trajes a
más de cincuenta grados de calor dentro de los compartimentos estancos
de los barcos donde se concentran gases con gran facilidad. (8)
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
3. Proceso conflictivo
Los trabajadores navales de Astarsa y de los otros astilleros de la zona
norte del Gran Buenos Aires estaban en los años setenta representados
por el Sindicato de Obreros de la Industria Naval (SOIN). (11) Fundado a
comienzos del primer gobierno peronista, desde los últimos años sesenta
y los primeros de la década siguiente, el SOIN fue controlado por el pe-
ronismo ortodoxo de estilo “vandorista”, luego “verticalista”. Al menos
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desde 1967 y hasta 1975, el oficialismo fue encabezado por hombres como
Tomás Peña, Fermín García y Ovidio Monsalvo, agrupados en la Lista Blan-
ca. Caracterizada por articular sus intereses con la empresa y negociar y
abandonar los intereses de los trabajadores, esta lista derrotó a las distin-
tas oposiciones que fueron surgiendo. Primero, a la Lista Amarilla, de Gui-
llermo Casuso (impugnada en elecciones y más tarde reintegrada), y luego
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
astilleros de la zona norte, producto entre otras cuestiones del aumento
en la demanda de trabajo.
¿Cómo surgió y quiénes protagonizaron esta oposición sindical? Entre
1970 y 1973 algunos militantes con actividad política previa y en proceso
de “proletarización”, y otros obreros nativos de la zona norte, impulsados
por las situaciones que se vivían cotidianamente, formaron una agrupa-
ción de obreros navales que enraizó en tradiciones de resistencia y lu-
chas previas. Primero comités fabriles como el de Astarsa, luego el Frente
Único Clasista (FUC) y finalmente la Lista Marrón y la Agrupación Alesia,
adscripta a la Juventud de Trabajadores Peronistas (JTP) y estrechamente
vinculada a la organización político militar Montoneros, fueron las expre-
siones de este álgido proceso de lucha, movilización y organización.
La legitimidad del nuevo grupo de militantes se basaba en el hacer común
antes que en un liderazgo político. De hecho, fue el compartir día a día el
trabajo y la problemática de la fábrica lo que granjeó buena parte de las
adhesiones que tuvieron previo al curso que tomaron los acontecimientos
antes del golpe de 1976. (12) Muchos de los trabajadores que participaron
de este proceso fueron seguidos de cerca por la vigilancia interna de las
empresas y por la inteligencia policial y militar desde fines de la década
de los 60 hasta bien avanzada la transición a la democracia en los 80. Un
importante número de ellos sufrió la represión de forma directa, siendo
secuestrados, torturados y desaparecidos. (13)
(12) Lorenz, Federico, Algo parecido a la felicidad. Una historia de la lucha de la clase trabaja-
dora durante la década del setenta, Bs. As., Edhasa, 2013.
(13) A lo largo del trabajo iremos mencionando a muchos de ellos, haciendo hincapié en
quienes resultaron víctimas directas de la represión, resultando imposible a los fines de este
informe hacer una nómina extensiva de todos los protagonistas.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(14) “Astarsa”, mayo de 1973, archivo DIPBA, mesa DS, carpeta varios, legajo 3362. Otro do-
cumento mencionaba a quienes encabezaron la Lista Marrón, entre ellos Zoilo Ayala. Archivo
DIPBA, mesa B, localidad Tigre, caja 1747, legajo 12, “SOIN”.
(15) Lorenz, Federico, Algo parecido…, op. cit., p. 133.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
ascendencia que tuvo su primer gran eco en aquellas elecciones. Y ello
se hizo más que evidente durante el conflicto que siguió a la muerte por
accidente laboral que sufrió el obrero José María Alesia, el 24 de mayo de
aquel año, a la que le siguió la toma de la planta durante casi una semana,
con retención de más de veinte directivos de la empresa.
Cuando se produjo el accidente que quemó casi por completo a Alesia y
le causó la muerte 5 días después, los obreros activistas de Astarsa conta-
bilizaron 8 accidentes de trabajo en los últimos 15 días, 2 muertes inclui-
das, sumando 6 muertes en los últimos 4 años. (17) En el caso de Alesia, se
trataba de un ayudante de calderería de 24 años, peronista y delegado
gremial. Realizaba soldaduras entre compartimentos estancos de un bar-
co en construcción cuando se vio envuelto en llamas producidas por la
combinación de la soldadura y gases inoloros acumulados en los túneles
del doble fondo del barco.
Los trabajadores se movilizaron de inmediato y la dirección del sindicato
y la empresa trataban de apaciguar el conflicto cuando la noticia de la
muerte de Alesia en la clínica disparó la toma de la fábrica reteniendo a los
principales directivos de la empresa, entre ellos el presidente del directo-
rio, Raúl Aleman, el jefe de producción, Santiago Braun, y uno de los jefes
de relaciones industriales, Hugo Delucca. Los trabajadores reclamaron en-
tonces el control de la seguridad e higiene en la planta, la reincorporación
de los despedidos por razones políticas y gremiales, entre otros ítems. Fue
en ese contexto que buena parte de los obreros activistas decidieron dar-
le el nombre del compañero muerto a la agrupación e incorporarse a JTP,
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(18) “Navales”, Archivo del Centro de Estudios del Trabajo (CET), en Federico Lorenz, “No
nos subestimen…”, op. cit., p. 80.
(19) Resolución 10/1973, Ministerio de Trabajo. Libros de Resoluciones, archivo del Ministerio
de Trabajo y Seguridad Social de la Nación.
(20) Nadie podía estar más de un año en funciones y no era reelegible. El objetivo era que
todos aprendieran el ejercicio de responsabilidades sindicales y ganaran conciencia de auto-
nomía obrera. Contaba con 12 miembros (6 suplentes), representando a todas las secciones,
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
ratos de medición, para medir el ruido, el polvo, los gases y necesita-
mos aprender a manejarlos. Necesitamos médicos y técnicos en segu-
ridad, para que nos asesoren y quieran emplearse en fábricas, para que
ahí, conociendo el terreno, nos ayuden”. (21) En los meses subsiguientes,
de junio a agosto, el Ministerio de Trabajo declaró insalubres distintas
tareas en Astarsa y la Dirección Nacional de Higiene y Seguridad en el
Trabajo intimó a la empresa por 62 puntos en 13 sectores de trabajo del
astillero. (22) Justamente en referencia a ello, desde la nueva comisión
de seguridad se convocó al Instituto de Medicina del Trabajo y a la Uni-
versidad Tecnológica Nacional, que emitieron un dictamen que les per-
mitió a los trabajadores de astilleros reducir drásticamente la jornada
laboral a seis horas y cuarenta y cinco minutos, lo que, en consecuencia,
redujo en forma dramática el número de accidentes producidos, tanto
que durante aquellos 3 años de control obrero no hubo más mortalidad
durante la producción. En octubre de 1973 el testimonio de un obrero
indicaba:
Desde que tenemos el control, no hubo ningún accidente serio.
Pero claro, nosotros sabemos que no basta con el control obre-
ro. Que lo que hay que cambiar es la forma de construir barcos,
para que uno no tenga miedo de dejar la vida en el trabajo,
pero para eso los laburantes tenemos que tener la batuta. (23)
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
A esta idea del control se vinculaba otra que hacía al dominio de la agru-
pación naval al interior del astillero: la seguridad privada de Astarsa, ma-
nejada por una empresa dirigida por altos jerarcas militares, llamada ORPI,
tenía la orden de permitir la libre entrada y salida de los delegados.
(24) “Informar conflicto astillero Mestrina de Tigre”, en archivo DIPBA, delegación Tigre,
mesa B, bibliorato 1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
(25) Ibid.
(26) Un informe de la DIPBA registraba la actividad en diferentes conflictos de 1973. Por
Mestrina se mencionaba a Zoilo Ayala y a Carlos Boncio (incluidos en las listas electorales de
1973) y junto a ellos a siete trabajadores más. “Informar conflicto astillero Mestrina de Tigre”,
en archivo DIPBA, delegación tigre, mesa B, bibliorato 1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
Por Astarsa se señalaba a Jorge Lescano, obrero de Astarsa y sindicado por la dirección del
SOIN como “sumamente inteligente y activo”, y a varios delegados que renunciaron luego
de amenazas en septiembre de 1974, en archivo DIPBA, mesa DS, carpeta varios, legajo 2286.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
nes y reacciones que parecían militarizar el conflicto sindical por completo.
En mayo de 1974 fue asesinado uno de los delegados metalúrgicos de
Astarsa, Dalmacio Oscar Mesa, activo participante de la toma de 1973 —a
pesar de ser metalúrgico— y militante del Partido Socialista de los Traba-
jadores (PST). En octubre, tras ser sentenciados a muerte por la Triple A,
renunciaron a su rol de delegados y se alejaron de Astarsa Carlos Antelo,
Cristóbal Soria, Antonio Buades, Andrés Domínguez y Enrique Broglia,
todos miembros de la Agrupación Alesia. (28) Entonces también recibían
amenazas públicas los hermanos Vivanco. (29)
En agosto, los delegados de Astarsa —Mastinú, Rivas, Manuel Ludueña,
Melchor Pérez, Pedro Crespien, Miguel Datos y Pedro Rivero—, firmaron
con la empresa (30) un acuerdo en el marco del convenio colectivo de tra-
bajo para alcanzar una “comunidad de trabajo organizada de manera tal
que satisfaga con equidad los intereses de las partes”. Las arduas nego-
ciaciones habían comenzado en marzo pasado y prometían un “futuro
promisorio para la actividad naval”. (31) Un mes más tarde, el SOIN y las
cámaras empresariales navales firmarían un “Acta de compromiso” que se
proponía no comprometer la situación de la industria, pues por entonces
los numerosos conflictos traían aparejado el retiro de distintos proyectos
de construcción y potenciales clientes.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
reparte sidras y pan dulce a sus trabajadores, que son entregadas a su vez
a los obreros de Mestrina y también repartidas en villas.
El 1 de enero de 1975, previendo que el conflicto continuaría después
de las vacaciones —también se denunció la existencia de amenazas de
parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)—, la empresa decidió
reincorporar a la totalidad de los despedidos a costa de reiniciar las activi-
dades de inmediato, pero el 17 se produce nuevamente un paro cuando,
al regresar de las vacaciones, una veintena de trabajadores reclama por
los días caídos desde el 10 de diciembre pasado, medida ahora impul-
sada por el sindicato y declarada legal por Trabajo, pero no apoyada por
los trabajadores recientemente reintegrados. Por entonces un informe de
situación decía: “Todos estos problemas, amén del incumplimiento de los
contratos con empresas privadas, causan serios problemas económicos y
desprestigio a la Empresa y originados por el conflicto que sostienen los
obreros con la patronal del mencionado Astillero”. (37) El conflicto se levan-
ta el 3 de febrero, cuando la empresa acepta lo dispuesto por el Ministerio
de Trabajo.
Por aquellos días, obreros disidentes a la comisión interna habían denun-
ciado a sus integrantes por amenazas y violencia en la comisaría local, ini-
ciándose una causa por ley 20.840 y el consiguiente repudio de los trabaja-
dores a estos denunciantes, que debieron ser trasladados por la empresa
(36) En esa fecha: “Medida precautoria, personal empresario del astillero, solicitó a UR XII
para día mañana 10 y en horarios ingreso personal obrero, 6:45 hs., se envíe personal unifor-
mado fines prevenir posibles problemas pudieran registrarse”. Archivo DIPBA, delegación
Tigre, mesa B, bibliorato1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
(37) “Situación y evolución del conflicto en Astilleros Mestrina de Tigre”, archivo DIPBA,
delegación Tigre, mesa B, bibliorato1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(38) Los denunciantes y desplazados eran Andrés Masson, Aniceto Lezica, Jorge Leiva y
Agapito Castillo.
(39) Lorenz, Federico, Los zapatos de Carlito. Una historia de los trabajadores navales de
Tigre en la década del setenta, Bs. As., 2007, [en línea] [Link]
LOS_ZAPATOS_DE_CARLITO_-_Libro_completo_2007, p. 75.
(40) “Asamblea extraordinaria convocada por SOIN”, 07/03/1975, en archivo DIPBA, delega-
ción Tigre, departamento B, caso 135, causa 4012.
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astilleros astarsa y mestrina
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sindicato se mantenía inexpugnable. La decisión entonces fue canalizar
la militancia interior hacia afuera a través de las organizaciones interfabri-
les, como la del Congreso General de Delegados Navales de zona norte.
Activa en toda la región, la Agrupación Alesia era seguida por la DIPBA,
destacando su “tendencia izquierdista” y la posesión de armas largas y
explosivos. (43) Producto de su presencia firme en Astarsa, el informe de
inteligencia señalaba la disminución de la producción del astillero. (44)
Mientras tanto, se producían nuevos conflictos en los talleres. En Astarsa
se decidía una nueva toma el 26 de junio, exigiendo, entre otras cues-
tiones, la expulsión de algunos directivos de la planta, Santiago Braun y
Hugo Delucca, tema que recrudecería pocas semanas después. Un infor-
me de inteligencia destacaba las amenazas verbales sufridas por los direc-
tivos, quienes habrían sido tomados de rehenes. (45) Otro de los conflictos
(41) Fue luego viceministro de trabajo de la provincia de Buenos Aires con Carlos Ruckauf.
Fue denunciado en Italia en la causa Suárez Mason, en 2000, por la desaparición de Mastinú y
su cuñado Mario Marras, y luego denunciado en julio de 2003 ante la Comisión de Derechos
Humanos del Congreso de la Nación, al ser designado como Director Nacional de Migra-
ciones, por la desaparición de Aldo Ramírez y por el secuestro de la esposa de un obrero
el 16/03/1976, ante lo cual respondió que los obreros no existían y que los podían “cagar a
tiros” cuando quisieran.
(42) Entrevista a Carlos Morelli, 2004, en Lorenz, Federico, Los zapatos de Carlito…, op. cit.,
p. 85; y Benencio, Luis, “La forma de la historia”, op. cit.
(43) “Infiltración en Astarsa”, 17/06/1975, en archivo DIPBA, mesa DS, carpeta varios, legajo
3362. La DIPBA mencionaba a varios trabajadores que luego resultaron víctimas, entre otros:
Jorge Lescano, Aldo Ramírez y Alejandro Sonini. Archivo DIPBA, delegación Tigre, departa-
mento B, bibliorato 1, legajo 2.
(44) “A raíz de los distintos conflictos sostenidos por la Empresa, se ha visto afectada, sin
lugar a dudas, la producción en el astillero Astarsa, la que dado las características de los
elementos que fabrica (buques de gran calado, pontones, etc.) no se logran porcentajes
estimativos sobre la disminución de la producción”, ibid.
(45) Ibid.
363
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(46) Impulsada por viejos trabajadores y apoyada por las comisiones internas, se había soli-
citado a la empresa el descuento de un porcentual de los salarios, decisión que fue apelada
por la intervención del SOIN, aunque no pudiera evitar que los trabajadores aportaran por
cuenta propia el monto de la cuota (como sucedió en Astarsa) o que, a través de una carta
colectiva, prácticamente el total del personal de Mestrina pidiera a la empresa que retuviera
los aportes para destinarlos a la obra social. Archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento
B, bibliorato 1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
(47) Se mencionaba nuevamente a Zoilo Ayala, Boncio, Echeverría, Pandolfino y Rezeck, en-
tre otros, todos delegados. Archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato
1/3, legajo 109.
(48) Ministerio de Trabajo, expedientes generales, N° 593.700, 19/08/1975.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
que trabajaban en turno noche, la paga de sueldos dentro de los plazos
legales, la atención correcta del personal con representación gremial y la
contribución a la obra social. Se acusaba a los directivos de generar un
“clima de irritación”, con un “trato caprichoso y arbitrario” y llamaban a
un “estado de alerta”. (51)
(49) La carta era firmada por Mastinú, entre otros diez, y fechada el 18/08/1975, ibid.
(50) Creada en 1962 por la Unión de la Unión de Constructores Navales y la Asociación de
Astilleros y Talleres Navales Argentinos (ATNA). Confluían actores militares y civiles.
(51) Comunicado 13/08/1975, archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato 1,
legajo 2, caso 150, causa 4012.
(52) Carta al delegado normalizador del SOIN zona norte, Raúl Infante, 18/08/1975, en Minis-
terio de Trabajo, expedientes generales, nº 593.700/75, 18/08/1975.
(53) Ministerio de Trabajo, expedientes generales, nº 593.700/75, 19/08/1975.
365
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(54) “La Asociación de Astilleros deja constancia en este acto, que considera no correspon-
de la reducción de la jornada de labor en media hora paga para el personal que realiza
tareas insalubres, medida que considera perjudicial para la productividad de las empresas”,
se asentaba en el acta de la reunión, en la que luego se indicaba el acuerdo provisorio de
mantener el derecho obrero. Ibid.
(55) Ministerio de Trabajo, expedientes generales, Nº 595.317.
(56) Ministerio de Trabajo, expedientes generales Nº 616.444, 21/05/1976, referente al ex-
pediente N° 581.282/75.
(57) La Nación, 12/09/1975.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
los primeros casos, la violencia intra-sindical parece haber sido predomi-
nante. De éstos, 5 están vinculados a Astarsa 3 a Mestrina, uno a Aqcua-
marine y otro a Riomar.
Para el período abierto con el golpe de Estado, se cuentan 43 víctimas. 19
detenciones se producen en la primera semana, del 24 al 30, y la mayoría de
las personas fueron llevadas desde la fábrica. 7 se encuentran desaparecidas
y 12 fueron luego liberadas. Por empresa, se registran 7 de Mestrina, 7 de
Astarsa, 4 de Sánchez y 1 de Forte. Algunos testimonios indican que fueron
decenas los detenidos en estas fechas. (61) Aquí solo se mencionan los que
pudieron ser identificados y quienes fueron vistos en comisarías. Entre fines
de mayo y mediados de julio se cuentan 16 víctimas: 14 eran trabajadores
de Astarsa, 1 de Mestrina y 1 de Cadenazzi. De ellas, 7 son desaparecidos,
367
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(62) Löbbe, Héctor, La guerrilla fabril. Clase obrera e izquierda en la Coordinadora de Zona
Norte del Gran Buenos Aires (1975 - 1976), RyR, 2006, p. 197.
(63) Lorenz, Federico, “No nos subestimen…”, op. cit., p. 23.
(64) “Ultima hora”, 02/10/1975, en Federico Lorenz, “No nos subestimen…”, op. cit., p. 25.
Pércaz residió la entidad desde su creación en 1970 hasta 1974, entre 1975 y 1977 y entre
1980 y 1983.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
bre de 1974. Delegado de Riomar y congresal de los navales, fue llevado
por gente auto-identificada como de Coordinación Federal, mantenido
3 días desaparecido y sometido a toda clase de torturas mientras se lo
interrogaba por su actividad gremial. Los represores tenían en su poder
la lista de congresales del SOIN a la federación naval. (66) Mientras Borda
era torturado, las fuerzas represivas buscaron al delegado de Mestrina,
Hugo Rezeck. El 23 de noviembre a la madrugada se presentó en su casa
un grupo de personas fuertemente armadas, insultaron y amenazaron a
su esposa Nelly (quien era además empleada del sindicato), advirtiéndole
que si encontraban a su esposo lo matarían. Nelly identificó más tarde a
algunas de estas personas en la clínica del sindicato. (67) Dos días después,
Rezeck y su compañero de fábrica Héctor Echeverría reunieron a personal
en el astillero y comentaron que se habían visto en la obligación de aban-
donar sus hogares y que asistirían al trabajo custodiados. (68) Recordemos
que en aquellos meses finales de 1974 habían renunciado a la fábrica y a
sus cargos de delegados en Astarsa, Antelo, Soria, Buades, Domínguez y
Broglia, tras ser amenazados por la Triple A.
Los otros dos asesinatos se produjeron en abril de 1975. Raúl Valverde,
obrero de Astarsa, de 29 años y simpatizante del PST, había participado ac-
tivamente de la toma de 1973. Fue secuestrado y su cuerpo encontrado por
(65) Última Hora 1ª. Edición 02/10/1975, citado en Federico Lorenz, “Por la buena o por la
mala. Reflexiones sobre la relación entre militancia sindical y guerrilla en el caso del astillero
Astarsa de Tigre, 1973-1976”, en III Jornadas de Economía Política, 2009, Instituto de Indus-
tria, Universidad Nacional de General Sarmiento.
(66) “Situación y evolución del conflicto en Astilleros Mestrina de Tigre”, en archivo DIPBA,
delegación Tigre, Departamento B, Bibliorato 1/3, legajo 109, en caso 150, causa 4012, cit.
(67) Ibid.
(68) Ibid.
369
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
Dos días más tarde, el 7 de noviembre, sucedió lo mismo con Luis Cabre-
ra, delegado de Acquamarine y militante de la JTP. Una multitudinaria
370
astilleros astarsa y mestrina
movilización se produjo una semana más tarde, el 14, en Tigre y San Fer-
nando, reclamando el fin de los secuestros. La participación de más de 3000
personas obligó también a la intervención del SOIN a acompañar la marcha.
Por entonces, el general de brigada Juan Carlos Camblor, a cargo de la
Escuela de Ingenieros de Campo de Mayo, hacía saber a todas las depen-
dencias de seguridad de la zona que quedaban subordinadas a su mando,
siguiendo lo establecido por el decreto de aniquilamiento de la subversión
firmado por el gobierno de Isabel Martínez. (74)
En enero de 1976 sería blanco del ataque represivo Carlos Álvarez, obrero
de Astarsa y uno de los referentes del Peronismo Auténtico en la zona. Fue
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
secuestrado el 19 de aquel mes durante la madrugada por hombres enca-
puchados y con boinas. Lo llevaron de su casa de Virreyes. (75) En Astarsa se
convocó de inmediato a un paro de veinticuatro horas para el 21 de enero,
evaluándose extender la medida hasta su aparición. (76) El 22 hubo reuniones
de los delegados con las autoridades de la Unidad Regional XII de Tigre, y el
23 una movilización al sindicato de unas trescientas personas. El cuerpo de
Álvarez fue encontrado en Campana el 23, quemado y con diez impactos de
bala en la frente. Se resolvió luego una medida de fuerza para el lunes 26.
Diez días más tarde, el 3 de febrero, similar situación tendría como víctimas
a Luis Cabrera —nuevamente—, a su esposa Rosa María Casariego, docente
y activista gremial y territorial, y al delegado de Mestrina Héctor Echeverría,
todos identificados con la juventud de trabajadores peronistas. (77) Fueron
encontrados semienterrados en una fosa común del cementerio de Tigre y
velados en la sede del SOIN, evento que, al igual que el entierro, fue segui-
do por una multitud y bien informado por la inteligencia policial bonaerense.
Todos los últimos casos, desde noviembre de 1975 en adelante, tuvieron
como foco a los máximos referentes gremiales de los obreros navales. Un
volante obrero denunciaba nuevamente que las empresas señalaban acti-
vistas y entregaban sus domicilios para ser secuestrados. (78) Se convocaba
(74) Declaración testimonial del entonces comisario de Tigre, Norberto Ismael Maiolo,
23/03/1984, en caso 150, causa 4012, op. cit.
(75) Legajo Redefa 154, Carlos Ascencio Álvarez Castillo. Se hace mención en La Nación,
22/01/1976.
(76) “Presunto secuestro de Carlos Asencio Álvarez”, 21/01/1976, archivo DIPBA, delegación
Tigre, Departamento B, Bibliorato 2, SOIN, en caso 150, causa 4012, op. cit.
(77) Lorenz, Federico, “No nos subestimen…”, op. cit., p. 28.
(78) “A los compañeros navales, a la clase trabajadora y al pueblo en general”, 04/02/1976,
archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato 2, legajo 3, caso 150, causa 4012.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(79) Lorenz, Federico, “No nos subestimen…”, op. cit., con cita de R. Díaz Esos claroscuros del
alma: los obreros navales en la década del 70, p. 18.
(80) Ibid., p. 89.
(81) Archivo DIipba, delegación Tigre, departamento B y C, legajo SOIN, caso 150, causa
4012; y legajo Conadep 659, Nelly Carmen Godoy.
(82) Lorenz, Federico, Algo parecido…, op. cit.
372
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
En Mestrina, aquel 24 de marzo,
... llegó al astillero un camión grande color verde —recordó San-
tiago Victoriano Borca, carpintero con 20 años de antigüedad—
del cual descendió personal militar uniformado vestido de ver-
de portando armas largas, que procedieron a rodear el astillero
y una persona de la cual no recuerda ningún rasgo fisonómico
con una lista en las manos llamó a varios empleados y se los
llevaron en el camión. (84)
Ese día fueron llevados Hugo Rezeck, Salvador Pandolfino y Jorge Omar
Lescano. (85) Rezeck, cuya esposa había sido secuestrada 10 días atrás, se
dirigió aquella mañana a la fábrica. Cuando se encontraba en la garita de
ingreso, fue abordado por un oficial que preguntó por él, por Pandolfino y
Boncio, todos nombres que tenía en una lista en su mano. El delegado se
identificó y el oficial se lo llevó. (86)
(83) Declaraciones testimoniales de personal policial ante la justicia en 1985 caso 150, causa
4012. Todos deslindan su responsabilidad en los secuestros ilegales, adjudicando la respon-
sabilidad a los oficiales de la Escuela de Ingenieros de Campo de Mayo. Declaraciones de
Santos Antonio Miño, Julio de Nardo y del comisario inspector Norberto Ismael Maiolo,
entre otros. Además de la comisaría de Tigre, se usaron dependencias menores para la reten-
ción de persona, entre ellas una casilla de Prefectura en los cruces de Río Luján y Río Tigre,
a cargo del prefecto principal Juan Carlos Gerardi, donde se torturó a entre diez y doce
personas de Astarsa y otros astilleros. Legajo Conadep 1556.
(84) Declaración testimonial de Santiago Borca, 18/10/1985, caso 150, causa 4012.
(85) Testimonios una decena de trabajadores citados por juez de San Isidro Ramos Padilla, en
1985. Se creyó innecesario convocar a más trabajadores pues iban dando la misma versión.
Testimonios de Florentín Díaz y Oscar Alfredo Lupini, entre otros, ibid.
(86) El relato fue hecho por Boncio, Albornoz y Lescano, el mismo 24 de marzo, a la hija de
Rezeck, Pastora Carmen, a quien acompañaron a la escuela. Al día siguiente serían secues-
trados. Legajo Conadep 658, Hugo Javier Rezeck.
373
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(87) Trib. Oral Crim. Fed. N° 1, San Martín, causa 2128 y sus acumuladas “Riveros, Santiago O.
y otros s/infracción arts. 151 y otros del CP”, 07/10/2014, testimonio de Ramón Ayala
(88) Respuesta de empresa Mestrina, 21/08/1985, caso 150, causa 4012.
(89) Declaración testimonial de Enrique Ramírez, 18/10/1985, caso 150, causa 4012.
374
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Uno de los detenidos aquella jornada fue Rodolfo José Iriarte. Según unas
versiones, fue “levantado” mientras se dirigía al astillero, cerca de las 6 de
la madrugada, y según otras del interior de la planta. Su esposa denunció
unas sesenta detenciones y declaró que, al anoticiarse de la detención por
compañeros de trabajo de Iriarte, fue a ver al mayor Ricardi a la Unidad Re-
gional de Tigre, quien le confirmó que portaban listados con los nombres
de los activistas buscados, entre ellos el de Iriarte. (93) Más tarde, en Campo
de Mayo, en otro encuentro, Ricardi le aseguró que lo había detenido por
órdenes de las autoridades militares y le dijo que no se presentara más a
buscarlo, aunque lo hizo entrevistándose con el general Riveros. Iriarte fue
llevado a San Fernando y luego a Don Torcuato, desde donde escribió car-
tas a su mujer y luego llevado nuevamente a la Unidad Regional de Tigre.
Continúa desaparecido. (94)
A diferencia de Iriarte, la mayoría de los delegados había dejado de con-
currir a la fábrica varios días antes, producto de una decisión política y de
estricta supervivencia personal. Los informes de inteligencia de la DIPBA
se hicieron eco de la situación, identificando a unos once trabajadores
que habían decidido en este sentido. La empresa los despidió a todos,
alegando “ausencias injustificadas y presentación de certificados médicos
(90) Declaración testimonial de Noemí Mabel Alonso, 31/07/1985, caso 141, causa 4012. Al
momento de declarar se desempeñaba como secretaría del gerente de relaciones institucio-
nales.
(91) Declaración testimonial de Antonio Barbagelatta, 14/06/1985, caso 141, causa 4012.
(92) Declaración testimonial de Emilio Victorino Pérez, 14/06/1985, caso 141, causa 4012.
(93) Declaración de Elsa Rienzi, 30/07/1984, legajo Conadep 6674, Rodolfo José Iriarte
Couturier.
(94) Declaración testimonial de Elsa Rienzi, 23/10/1985 y 24/11/1986, caso 141, causa 4012. La
segunda declaración fue hecha en Campo de Mayo ante tribunales militares.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(95) “Informar sobre despidos Astilleros Astarsa de Tigre”, archivo DIPBA, delegación Tigre,
mesa B, bibliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012
(96) Respuesta de Astarsa al Juzgado Penal Nº 2 de San Isidro, 23/08/1985, caso 135, causa
4012.
(97) “Informar sobre despidos Astilleros Astarsa de Tigre”, archivo DIPBA, delegación Tigre,
mesa B, bibliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012.
(98) Fue visto por Pastor José Murua, delegado de Ford, detenido en la comisaría de Mas-
chwitz y luego en Tigre, donde vio a Ludueña (Astarsa) y a Roquetta (Mestrina), entre otros.
Declaración testimonial de Pastor José Murua, 2807/1987, caso 142, causa 4012. También ver
declaración testimonial de Lorena Roquetta, sentencia causa 2128.
(99) Legajo Condep 7650, Manuel Ludueña, sobreviviente. Decreto PEN 389, 12/05/1976.
En dicha orden se mencionaba, entre muchos otros, a quienes ya habían sido secuestrados,
como los Roquetta, Boncio, Pandolfino, Lascano, Luis Siri, Enrique Amoroso y Zoilo Ayala, y
el mismo Ludueña.
376
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
su resguardo. Su hermano “Cacho” también fue secuestrado con posteriori-
dad. (101) También fueron detenidos los cuatro delegados de la comisión inter-
na del Astillero Sánchez, Enrique Amoroso, Carlos Echeverría, Rubén Paimas
y Juan Carlos Aráoz. Los setenta trabajadores de este astillero se encontra-
ban protestando, con permanencia en los lugares de trabajo, por la progresi-
va paralización del astillero y la deuda de dos meses y medio de salarios. Lo
sucedido fue informado por los jefes de personal, Carlos Querejeta y Carlos
Quevedo, a un inspector de trabajo y a un agente de la DIPBA en distintos
momentos, mientras el gerente José Peña Cobos, uno de los fundadores de
la FINA, hacía gestiones ante uno de los miembros de la Junta Militar, el al-
mirante Emilio Massera, y ante el entonces capitán de fragata, Noé Guevara.
Aquellos días llegaba a la DIPBA un informe explicando que “la situación de
los trabajadores se hace insostenible”. (102) Aquella primera semana del golpe
también serían detenidos otros delegados navales: Luis Adalberto Siri, de
Forte, y los trabajadores de Astarsa José Lucero y Alberto Acevedo. (103)
A fines de marzo el gerente de Mestrina, Menin respondía a un requerimien-
to proveniente del comisario Maiolo, ofreciendo una nómina completa del
377
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
personal del astillero y de las contratistas, con información sobre rol sin-
dical y domicilio, entre ellos el de los seis trabajadores entonces secues-
trados y el de otros activistas entre ellos Marras, quien más tarde sería
asesinado. Un mes más tarde, el Ejército solicitó un inmediato relevamien-
to fabril a la delegación DIPBA de Tigre —algo confirmado por el mismo
Maiolo—, (104) identificándose trabajadores que se encontraban en funcio-
nes haciendo reclamos o colaborando con los familiares de los detenidos
y desaparecidos. (105)
En aquellas semanas posteriores a los secuestros, mientras las empresas
y la inteligencia policial informaban cada situación que se presentaba, al-
gunas de las esposas de los trabajadores secuestrados reclamaban a los
directivos respuestas, indemnizaciones o trabajo. Sin embargo, no solo
no lograban el cometido sino que no evitaban que llegaran los avisos y
confirmaciones de despido “por abandono de trabajo” y “causa justa”.
Esto sucedía con las familias de Héctor Echeverría, Jorge Lascano (106) y
Zoilo Ayala. También serían despedidos los Roquetta, Pandolfino, Rezeck,
Boncio, Cecilio Albornóz, Manuel Ludueña, sumándose a los ya despedi-
dos por Astarsa. La gran mayoría habían sido secuestrados en presencia
de los directivos.
Entre fines de mayo y mediados de julio la represión cayó finalmente so-
bre los trabajadores y familiares que habían logrado evadirla durante la
primera semana de marzo. Por aquellos días, desde la DIPBA se explicaba
que los integrantes de la “guerrilla fabril” que no habían sido detenidos
“se hallan prófugos pasando directamente a la clandestinidad”. (107) Lo cu-
rioso es que muchas de estas detenciones de trabajadores de Astarsa,
Infojus - Sistema Argentino de Información Jurídica
sobre todo las de mayo, ocurren en sus casas, siendo que un día antes
la gerencia del astillero solicitó a los obreros que actualizaran antes de
las 48 horas sus domicilios. También el Ejército seguiría ingresando a la
(104) Más adelante nos referiremos a estos canales de información que encadenaban a la
empresa, al personal de la comisaría de Tigre, la delegación DIPBA que había allí, y al Ejérci-
to con sede en Campo de Mayo, donde finalmente fueron vistas varias de las víctimas.
(105) Reclamaban aumentos de salario o posibilidad de disponer más tiempo para trabajar
fuera de fábrica, entre otras cuestiones que referiremos más adelante. “Parte de Informa-
ción”, 30/04/976, archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato 1/3, legajo
109, caso 150, causa 4012.
(106) Lascano era obrero de la contratista Casassi y Cía. SRL, que se desempeñaba adentro
de Mestrina.
(107) “Requerimiento formulado por el Director de Asuntos Policiales e Informaciones M. In-
terior”, archivo DIPBA, huelgas y conflictos, mesa DS, carpeta varios, caja 2152, legajo 20.026.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
mismo que figuraba en los listados entregados por la empresa. (110) Garay
apareció asesinado dos meses después, el 18 de julio, en el Club de Pes-
cadores, pero su identidad fue confirmada recién en febrero de 1986. Las
causas de su muerte fueron “herida de abdomen por proyectil y asfixia por
sumersión”. (111) Al parecer había sido despedido sin causa. (112) Esa misma
noche eran secuestrados Alejandro Sonini, en su casa de San Fernando, y
Humberto Poiman. Este último, operario de 30 años, fue detenido a las 4
de la mañana en su casa de Sarmiento 1791, de Tigre. (113) Todos fueron lle-
vados en un primer momento a la comisaría de Tigre. En el caso de Sonini,
pasó por Campo de Mayo y luego por varias unidades carcelarias, hasta
que se le perdió el rastro. (114) Poiman y Sonini continúan desaparecidos.
379
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(116) Declaración de Santina Mastinú, 21/05/1985, y de María Manca de Mastinú, legajo SDH
728, Martín Mastinú.
(117) 27/05/1976, archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento C y B, caso 135, causa 4012.
(118) Fue identificado un año más tarde. Legajo Redefa 376, Juan Mauricio Villalba Moreno.
(119) Entrevista a Graciela Villalba, cit.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
cárcel de La Plata. Recuperó su libertad en 1979. (121) A través de la Juven-
tud Peronista había hecho trabajo barrial en los comienzos de la década
y luego participó secundariamente en el proceso conflictivo de Astarsa.
Junto a Vicente fue detenido Alberto Pastorino.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(125) “Situación de la industria naval de la zona norte”, archivo DIPBA, delegación Tigre,
bibliorato 2/1, legajo 32, caso 150, causa 4012.
382
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
te en la fábrica mientras se avanzaba sobre las conquistas obtenidas
por los trabajadores años atrás, como los porcentajes de composición
salarial: en julio de 1977, la remuneración básica era apenas el 50% del
total, y el resto estaba compuesto por premio a la producción, contrac-
ción y puntualidad y asistencia. Los trabajadores intentaron recuperar
la organización y los derechos perdidos, pero solo encontramos pro-
testas clandestinas, (127) y apariciones esporádicas de organizaciones de
izquierda, como la Juventud Comunista, el Movimiento al Socialismo y
algunas referencias genéricas a “Trabajadores Socialistas”, (128) contan-
do con la colaboración de antiguos militantes como Sosa, Fucks y Be-
nencio. (129) Mientras tanto, fueron los sectores considerados como “bu-
rócratas” lo que ganaron posiciones en las empresas y en el sindicato
(126) Legajo Conadep 926, José Caamaño Uzal. Declaración de María del Pilar Caamaño
de Ventura, hermana, que denunció ante Conadep que había tenido entredichos con el di-
rectivo Disarli. Declaración testimonial de Elisa Mirta (esposa), 28/08/1984, San Isidro, y de
Manuel Caamaño, 07/03/1984, caso 140, causa 4012.
(127) “Informar sobre leyendas encontradas en el Establecimiento (Astillero) Mestrina SA
de Tigre”, archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato 1/3, legajo 109,
caso 150, causa 4012.
(128) Un informe de DIPBA dice que el 23/10/1980 fue encontrada una “Carta a los trabaja-
dores” firmada por “Trabajadores Socialistas” donde se exigía “No al IVA” y “Aumentos de
Salario Ya”. Criticaba a los partidos políticos, saludaba la designación de Pérez Esquivel como
premio Nobel de la Paz y finalmente llamaba a organizarse en la fábrica: “luchar ahora es
organizarse en la fábrica para salir a reclamar a la patronal que, desde octubre, le den como
aumento el 20% que dejaron de aportar (…) Hay que aprovechar esta resistencia contra el
nuevo embate del gobierno militar para recuperar las organizaciones en cada fábrica, eligien-
do delegados o formando comisiones de activistas…”, “Informar sobre panfleto hallado en
el Establecimiento Astarsa”, archivo DIPBA, delegación Tigre, mesa B, bibliorato 1, legajo 2,
caso 150, causa 4012.
(129) Esto último sucedió en enero de 1985.
383
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
5. Responsabilidad empresarial
De los acontecimientos narrados se desprenden una serie de pruebas
e indicios que fundamentan las distintas formas en que las direcciones
de los astilleros se involucraron en los crímenes de lesa humanidad
cometidos contra los trabajadores, al mismo tiempo que aportan al co-
nocimiento que se tenía en las empresas en términos generales sobre
la trama represiva existente como sobre los secuestros de que eran
objeto los obreros que trabajaban en sus establecimientos. Asimismo,
permiten observar la conformación de una estructura represiva estatal/
empresarial que posibilitó a las empresas recuperar el terreno perdido
en los últimos años en términos de autoridad, poder y productividad
en sus fábricas, al tiempo que gozaban de distintos beneficios econó-
micos.
384
astilleros astarsa y mestrina
5.1. Astarsa
Varios trabajadores fueron detenidos al interior o durante el ingreso a la
planta de Astarsa, siendo solo cuatro de ellos identificados. (131) Ello se pro-
dujo, en primer lugar, a raíz de la habilitación del espacio físico que hizo la
empresa a las fuerzas represivas. El mismo directivo Collongues, segundo
de Lacoa, declararía:
Que el 24 de marzo de 1976, la fábrica es ocupada por una co-
lumna militar que provenía de Campo de Mayo, quienes esta-
blecen su comando dentro de la empresa. Que (…) es citado
por personal de seguridad de planta a su domicilio en horas de
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
la madrugada, siendo informado por un oficial jefe del Ejército
[se refiere a Molinari] que se había producido un hecho militar
y que solicitaba la colaboración de la empresa para facilitar el
acantonamiento de las tropas (…) Que ese mismo día se produ-
ce la detención de cuatro o cinco personas dentro de la fábrica,
como consecuencia de haber procedido previamente a identifi-
car e interrogar a todo el personal de la planta, registración de
sus cofres y escritorios (…) Que recuerda que como el comando
operacional estaba dentro de la referida empresa, dichos efec-
tivos efectuaron procedimientos en empresas de la zona tales
como Mestrina, Forte…. (132)
Collongues recordó que a la empresa le fue requerida una nómina com-
pleta de todo el personal del astillero, con mención de domicilio, numero
de documento, otros datos filiatorios, “debiéndose señalar en el caso del
personal cuáles eran integrantes de comisiones internas o dirigentes gre-
miales”, lo cual enseña que el aporte logístico no se dio solo en términos
de “habilitación del espacio” sino también en una faz informativa, con
listados del personal considerado “subversivo” o su señalamiento presen-
cial. De los detenidos mencionados por Collongues el 24 de marzo, tene-
mos mención de al menos uno: Iriarte. Pero este no fue el único trabajador
secuestrado en planta. Pocos días después otro operativo dio con Ludue-
ña, quien fue señalado por un agente de la seguridad privada durante el
(131) En su testimonio ante la justicia, la esposa de Iriarte mencionaría unos sesenta deteni-
dos. Declaración testimonial de Elsa Rienzi, 23/10/1985, Juzgado de San Isidro, y 24/11/1986,
Campo de Mayo, caso 141, causa 4012.
(132) Declaración testimonial de Carlos Collongues, 30/06/1986, San Martín, caso 140,
causa 4012.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(133) Legajo Conadep 6674, Rodolfo José Iriarte, y declaración de Elsa Renzi, 23/10/1985,
San Isidro, caso 141, causa 4012.
(134) Declaración testimonial de Rufina Gastón, sentencia sausa 2128.
(135) Declaración testimonial de Ignacio Fleitas, sentencia causa 2128.
(136) Benencio, Luis, “La forma de la historia”, op. cit.
(137) Dandan, Alejandra, “El juicio por los obreros de Astarsa”, Página 12, 16/02/2011.
(138) Declaración testimonial de Olga Vasile, sentencia causa 2128.
(139) Declaración testimonial de Walter Vivanco, sentencia causa 2128.
386
astilleros astarsa y mestrina
Cantilo. (140) Luis Fucks también mencionó que lo fueron a buscar a la fá-
brica, aunque ya no trabajaba, y que con posterioridad, al conversar con
un jefe de personal, este le dijo: “no sé de qué te quejás si ustedes están
todos marcados, tarde o temprano van a caer”. (141) Aquellos primeros días
del golpe, un volante de denuncia de trabajadores navales señalaba que
“la lista de nombres con que los milicos vienen a las fábricas a detener
compañeros son proporcionados por los patrones”. (142)
La participación empresarial en los crímenes a partir del aporte de infor-
mación surge de forma concreta, nuevamente, ya no por los secuestros en
la planta sino en las casas de los trabajadores. El 20 de mayo de 1976, al
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
cobrar la primera quincena de aquel mes, el personal de Astarsa recibió
en los sobres habituales una planilla titulada “Declaración de domicilio”,
advirtiendo que debía ser entregada a la oficina de personal en menos
de dos días. Un agente de la DIPBA señalaba que, si bien en otras cir-
cunstancias el hecho podría haber pasado desapercibido, ahora generaba
irritación pues “da oportunidad a rumores intencionados que vinculan tal
requisitoria con intención de organismos de seguridad de ‘perseguir obre-
ros’”. Luego de consultar con uno de los máximos directivos y presidente
de FINA —quien aseguró desconocer el asunto—, hizo lo mismo con el
jefe de relaciones industriales, quien aseguró que el pretexto del pedido
era “una necesidad del servicio médico”, pero que su finalidad era su re-
misión a la autoridad militar. (143)
Al día siguiente se inició la tanda de secuestros en domicilios: Garay, Poi-
man, Sonini, Deget, Villalba y Burgos. Como caso testigo, el domicilio de
Garay —en Barrio Fate, Virreyes—, era el mismo que tenía registrado As-
tarsa, según informara ante requerimiento judicial en 1984 el abogado de
la empresa Fernando Moledo.
Otros sucesos también permiten entrever la participación empresarial en
los crímenes, a partir del “marcado” de obreros activistas o —como míni-
mo— considerados “problemáticos”, lo cual subraya la iniciativa empresaria
(140) Entrevistas a Walter Vivanco (2005) y a Carlos Morelli (2004), en Lorenz, Federico, Los
zapatos…, op. cit., p. 109.
(141) Declaración testimonial de Luis Fucks, sentencia causa 2128.
(142) “Informar sobre despidos Astilleros Astarsa de Tigre”, archivo DIPBA, delegación Ti-
gre, mesa B, bibliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012.
(143) “Situación de la industria naval de la zona norte”, archivo DIPBA, delegación Tigre,
bibliorato general gremial 2/1, legajo 32, caso 150, causa 4012.
387
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
virtiera que se debía atener a las consecuencias: “le dijeron que si hacía el
curso y lo ganaba no lo iba a poder disfrutar puesto que en una semana lo
iban a hacer levantar y que tenían medios para ello”. (145) Caamaño respon-
dió desafiante si lo iban a hacer desaparecer de noche. Días después de
terminado el curso, fue desaparecido. (146)
(144) Legajo Conadep 7650, Manuel Ludueña. En primer testimonio del 12/11/1984 dice que
cuando su mujer fue a cobrar el sueldo, el dicho de Collongues fue: “no se preocupe por el
dicente ya que era un perfecto activista y ya estaba condenado por lo menos a cinco años”,
caso 140, causa 4012. En 2014 testimonió: “su marido no va a salir nunca más porque es un
perfecto activista”, sentencia causa 2128.
(145) Declaración testimonial de María Pilar Caamaño, 28/08 y 06/09/1984, sentencia causa 2128.
(146) Declaración testimonial de Elisa Mirta Corradini (esposa), 28/08/1984, sentencia
causa 2128.
388
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Acevedo. Los obreros fueron sobreseídos en dicha causa. De Rivas y Mas-
tinú ya indicamos lo sucedido. Acevedo estuvo detenido. (148) En cuanto a
Roquetta, cuando su esposa Elba Juana Zanlungo, se acercó a la fábrica
para averiguar su situación, se le dijo de mala forma que si su marido esta-
ba detenido sería porque había hecho algo. (149)
Más allá de indicar el comprometido rol gremial de las víctimas y el vacío
en términos de organización gremial que se produjo en los astilleros luego
de la represión, con la consecuente pérdida de derechos y de iniciativa y
capacidad de defensa del colectivo obrero, la persecución quedó desnu-
dada en los operativos de secuestro y en los interrogatorios. La hermana
de Mastinú declaró en 1985 sobre el primer secuestro de su hermano,
en noviembre de 1975, que al ser torturado e interrogado buscaban co-
nocer sobre su actividad gremial y le advirtieron que dejara de ser sindi-
calista. Más tarde, volvió a recordar: “Los torturaron para saber las cosas
que hacían en Astarsa y para amenazarlos para que no continúen con la
actividad”. (150) Asimismo, cuando secuestraron a Livio Garay, los militares
exigían a su esposa que les diera los panfletos y al torturarla le exigían
datos de compañeros de su esposo, haciendo mención del velatorio que
había tenido lugar en la sede del SOIN en febrero de aquel año. Poco
después, el 8 de julio de 1976, al ser torturada la esposa de Mastinú, en
(147) Declaración testimonial de Carlos Collongues, 30/06/1986, San Martín, sentencia causa
2128.
(148) Legajo Conadep 1638, Juan Carlos Amoroso.
(149) Declaración testimonial de Juana Elba Zanlungo, sentencia causa 2128.
(150) Declaración testimonial de María Manca Mastinú, 27/05/1985, caso 135, causa 4012, y
“Entrevista a María Manca Mastinú”, en La verdad y la mentira, Memoria Abierta, Colección
Astarsa, 30/10/2001.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(151) Declaración testimonial de Armando Prospero Collinet, 06/11/1985, caso 150, causa 4012.
(152) “Infiltración en Astarsa”, 17/06/1975, archivo DIPBA, mesa DS, carpeta varios, legajo 3362.
(153) “Astillero Astarsa aparición volantes del PCA”, 12/01/1983, archivo DIPBA, mesa B,
bibliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012. Véase también archivo DIPBA, sección Tigre, caja
1748, carpeta 117, legajo 59 y “Informar botadura en el Astillero Astarsa”, 12/01/1983, archivo
DIPBA, mesa B, bibliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012.
(154) Archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato 1, legajo 2, caso 150,
causa 4012. Algo similar ocurrió en Astilleros Sánchez. Ya en marzo de 1973, en ocasión de
un conflicto en el que participaron los hermanos Vivanco, despedidos de Astarsa, el gerente
de Astilleros Sánchez se hizo presente en la Unidad Regional de Tigre para informar sobre
390
astilleros astarsa y mestrina
Ya sin menciones directas, tanto los informes de la DIPBA como otras fuen-
tes abonan la idea de la participación empresarial en la logística informa-
tiva que fue pilar basal de la represión. Recordemos lo señalado respecto
del fuerte conflicto que se produjo en Astarsa en mayo de 1975. Entonces,
la delegación de la DIPBA informó textualmente las amenazas que habían
recibido algunos directivos. ¿Cómo puede explicarse tanta precisión en la
información? En otro nivel de indicio, ya luego del golpe de Estado, pode-
mos pensar lo relatado por Santina Mastinú respecto de la persecución de
su hermano. Tras abandonar la planta, unos tres tipos de gran porte llama-
ron a su puerta preguntando por “El tano”. Al contestar Santina el llama-
do, escuchó: “Somos los dueños de Astarsa. Como hace quince días que
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
no viene a trabajar, queremos saber qué le pasa”. (155) En aquellos días,
un informe que llegaba a la DIPBA contaba minuciosamente sobre los
planes de Astarsa respecto a la cuestión de la salubridad en la empresa,
algo sobre lo cual haremos referencias más adelante. (156) Por otro lado,
también solo a modo ilustrativo, un informe policial señalaba con sumo
detalle que un obrero —del cual se ofrecía nombre y apellido— había
sido encontrado con volantes en el baño del astillero. (157) ¿Quién proveía
esta información?
391
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(158) En dicha causa por la toma de 1973, la empresa es representada por Miguel
Losa, quien aporta una escritura firmada en Lanús, del 19/02/1971, donde figuran
como presidente de Astarsa Aleman y como director, Jorge Rojas Silveyra, brigadier
de la fuerza aérea. El expediente general del Ministerio de Trabajo lleva el número 553.323,
Memoria Abierta, “Colección Astarsa”.
(159) El 17/12/1977 se realizó la botadura del granelero “Ciudad de San Fernando”, construi-
do en Astarsa para la Secretaría de Intereses Marítimos (SIM). Asistió el almirante Massera,
miembro de la Junta Militar a cargo del PEN, el capitán de navío Noé Guevara (a cargo de
la SIM) y el director nacional de actividades mavieras, capitán de navío Rodolfo Cabello.
La mujer de Masera, Delia Esther Vieyra fue designada madrina de la nave. Un año más
tarde se botó el buque granelero “Ciudad de Tigre”, contratado para la Subsecretaría de
Marina Mercante, en presencia del comandante en jefe de la Armada, almirante Armando
Lambruschini, reemplazante de Massera en la Junta Militar, nuevamente Guevara, el director
de industria naval, capitán de navío retirado Adolfo Ángel Pintos, y el entonces intendente
de facto de Tigre, coronel retirado Carlos Pérez Ibarra. La madrina del buque fue la esposa
de Lambruschini, Gladys Nevares. Notas periodísticas en fondo documental CISEA-CESPA
“Jorge Schvarzer”, serie empresas, Astarsa, Facultad de Ciencias Económicas, UBA.
392
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
firmada en las oficinas de Astarsa de la Capital Federal entre la empresa
y la intervención del sindicato: “La dirección de Astarsa —se lee— toma
nota de lo expuesto y solicita desde ya que se garantice el legítimo ejerci-
cio de la autoridad por parte de los funcionarios ejecutivos de planta y la
continuidad de trabajo en el Astillero”. (160) Con posterioridad, el directivo
Ramilo se explayaba en el diario La Nación quejándose por la improduc-
tividad obrera, la indisciplina, el ausentismo y los derechos conquistados
por los trabajadores como el de las tareas insalubres:
(160) Acta de reunión, 18/08/1975 en archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bi-
bliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012.
393
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
394
astilleros astarsa y mestrina
Hay que subrayar el evidente conocimiento que tenían los directivos res-
pecto de los secuestros sufridos por los trabajadores, de aquellos que es-
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
taban desaparecidos, de los que ya estaban legalizados y de aquellos que
aparecieron asesinados, incluso de los casos previos al golpe de Estado
y otros que tuvieron gran repercusión pública. Al menos los familiares de
Iriarte, Ludueña, Roquetta, Garay y Caamaño se presentaron en Astarsa
para ser informados sobre la situación y rechazar los telegramas de despi-
dos que recibirían. En el caso de Iriarte, el entonces jefe de administración
de personal, Rogelio Mauricio Claude, explicó que “oficialmente no tomó
conocimiento” de su secuestro. (164) En complemento, el directivo Collon-
gues admitió conocer entonces la situación del detenido Vicente, pues se
lo comentó el padre de este, antiguo trabajador de la empresa. También
se refirió al coordinador de relaciones laborales, subordinado suyo, admi-
tiendo que “ninguna duda le cabe en cuanto a que el mencionado Disarli
pudo haber atendido a familiares de personas presuntamente desapareci-
das que habrían trabajado en Astarsa”. Esta situación debe ser atendida,
pues no obstante dicho conocimiento, los directivos y jefes siguieron ac-
tuando de igual manera, entregando listas y nombres de obreros activis-
tas, comprometiendo seriamente sus posibilidades de vida.
Los crímenes que tuvieron lugar, más allá de pruebas directas, evidencias
menores o indicios, constituyeron puntos extremos de toda una estruc-
tura represiva montada por la empresa y las fuerzas estatales que pre-
tendía eliminar los obstáculos que presentaba la organización gremial de
los trabajadores. Los directivos lo pusieron de relieve al referirse en dis-
tintas ocasiones a la baja productividad, al ausentismo, a la indisciplina,
al desorden productivo, a la alteración de las jerarquías. En este sentido,
(164) Declaración testimonial de Rogelio Mauricio Claude, 02/12/1986, en caso 141, cit.
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(165) Archivo DIPBA, mesa B, localidad Tigre, caja 1748, carpeta 117, legajo 59.
(166) Archivo DIPBA, delegación Tigre, mesa B, bibliorato 1, legajo 2 y mesa C, legajo 3362,
“Transcripción de teleparte nº 2534 de esmayordos – Relacionado con infiltración subversiva
en astilleros Astarsa”.
(167) Declaración testimonial de Daniel Vicente, sentencia causa 2128.
(168) Declaración testimonial de Walter Vivanco, sentencia causa 2128.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
de la empresa”. (170) Esto mismo fue destacado por Ignacio Fleitas. (171) Más
allá de los operativos de marzo y junio, el comisario Maiolo recordó que
el operativo de mayo en Astarsa “fue un hecho bastante conocido en la
zona”, que se realizó con personal del Ejército y con el apoyo policial. (172)
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
quince años más tarde de devolver el cuerpo a Juan Perón. Fue director de la SIDE tras el gol-
pe a Perón, luego director de inteligencia del Ejército (SIE) y subsecretario de guerra en 1962.
(175) Orden del día interna, 24/05/1976 y orden del día interna, 12/10/1976, Policía Federal.
(176) Bajo estas circunstancias fueron despedidos una veintena de obreros, mientras que de
otros se comunicaba su renuncia y de otros se los mencionaba como “fallecidos”, como el caso
de Carlos Álvarez. Entre los despedidos estaban, días antes del Golpe, Antonio Pérez, Carlos
Przenlucki, Aldo Ramírez, Daniel Gayo, Luis Benencio, Luis Fucks, Jorge Velarde, Albel Volpi,
Luis Ostrej, Ricardo Rodríguez, Jorge Elbio Lescano, José Delgadillo y Tomas Bello. Entre los
renunciados estaban Antonio Martínez, Cesareo Torres, Bautista Poleni, Cristo Bujalis, Setimio
Maggi, Carlos Morelli y Juan Domingo Lipani. Ninguno de ellos se encontraba como emplea-
do de la empresa al momento del Golpe. “Informar sobre despidos Astilleros Astarsa de Ti-
gre”, archivo DIPBA, delegación Tigre, mesa B, bibliorato 1, legajo 2, caso 150, causa 4012.
(177) Entre ellos Roquetta, Villalba y Mastinú.
398
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
Gloria Enríquez respondió de inmediato el segundo telegrama: “Reitero te-
legrama 361 interpuse hábeas corpus juzgado federal San Martín”. El 2 de
junio, cuatro días más tarde y cuando ella misma ya estaba detenida, Astarsa
respondió: “vencido plazo intimación. Colacionados números 246 y 274 que-
da despedido con justa causa por abandono puesto”. (181) Cuando, bien en-
trado 1976, la delegación de la DIPBA elaboró un informe de situación sobe
los astilleros, se comentó respecto de Astarsa que: “Con la desaparición de
los principales activistas que luego de varios días de inasistencia fueron des-
pedidos por la empresa, se vive un clima de contenida calma”. (182)
399
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(183) Algunos competidores en esta “renovación” fueron: La Azul y Blanca de Raúl López (62
Organizaciones y exCGT-Brasil); La Lealtad, liderada por Juan Carlos Massó (con apoyo de
Lorenzo Miguel); una agrupación sin nombre liderada por Guillermo Casusso, último secretario
general y secundado por Ovidio Molsalvo (con el apoyo de Martos, última conducción antes de
la intervención); una minoritaria lista de Disarli y Santillán (ambos exempleados de la oficina de
personal de Astarsa); una lista que surge de un acuerdo entre la empresa y Gregorio Minguito
(que logró colocar una comisión normalizadora en el gremio y conformó cuados dentro del
astillero). Hacia 1984, confluirían estos grupos en la Lista Blanca y la Lista Celeste.
(184) Lorenz, Federico, Algo parecido…, op. cit., p. 294.
(185) También astilleros Pagliattini inició esta embestida, ocasionando un “acentuado disgusto”
entre el personal cuando cambió de forma inconsulta los horarios de trabajo y cuando tomó
medidas respecto de pagos y producción que generan descontento, lo cual resultaba “de grave-
dad” puesto que siendo el mayor constructor de embarcaciones livianas hace que el resto de los
astilleros emulen su actitud. En el caso de las resoluciones por insalubridad, la gerencia consiguió
que la totalidad de las tareas fueran declaradas “normales”. “Llevar información”, 12/10/1982,
archivo DIPBA, delegación Tigre, departamento B, bibliorato 2, legajo 3, caso 150, causa 4012.
400
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
efectúe por el facultativo de la empresa”. La iniciativa de la compañía se
amparaba en la reforma de los arts. 226 y 227 de la Ley 20.744 de Contrato
de Trabajo que referían al aviso al empleador por enfermedad o accidente
y a la elección del médico y el control oficial en caso de discrepancia.
Esta y similares situaciones podían ser blanqueadas con un nuevo con-
venio colectivo. El extenso informe de inteligencia sobre la situación del
sector naval realizado a poco de andar el golpe, señalaba respecto de las
cámaras empresariales:
… este ente que hasta no hace mucho parecía haberse dilui-
do reapareció demostrando un renovado espíritu de cuerpo en
torno de intenciones de conjunto. Dicha Asociación se dirigió
al Ministerio de Trabajo solicitando convocatoria a Paritaria Per-
manente a efectos de legislar puntos no del todo claros en la
Convención Colectiva de Trabajo nº 102/75.
Entre los puntos “no del todo claros” se encontraba la media hora de descan-
so para almuerzo o cena que tenían quienes hacían tareas insalubres, tema
sobre el cual —como vimos— no se habían alcanzado decisiones definitivas
en las negociaciones de fines de 1975. En mayo de 1976, Ramilo llamaba
a la reunión paritaria a fin de reinterpretar los exactos alcances del artículo
séptimo firmado entonces. El otro tema en cuestión los constituían los dic-
támenes de insalubridad. Según un exobrero, “no se entiende la represión
en Astarsa si no se entiende qué fue el control obrero de las condiciones de
trabajo: nosotros decíamos qué era salubre y qué insalubre en cada lugar,
lo mismo sucedió en Mestrina y así durante tres años que siguieron...”. (186)
401
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
(187) “Situación de la industria naval de la zona norte”, archivo DIPBA, delegación Tigre,
bibliorato general gremial 2/1, legajo 32, caso 150, causa 4012.
(188) Ministerio de Trabajo, expedientes generales 616.444, 21/05/1976.
402
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
desconocía toda legislación reguladora del descanso. Señalaban:
… el menor horario de permanencia del personal que realiza
tareas en condiciones de insalubridad no es un beneficio, es una
medida que trata de mitigar el daño causado al organizar por la
acción de concomitantes. Proteger al trabajador de la agresión
de usos contaminantes no es solo responsabilidad del Departa-
mento de Higiene y Seguridad, sino de los jefes, supervisores y
del mismo obrero.
(189) Resoluciones 860, 861 y 862/78, archivo DIPBA, mesa B, localidad Tigre, carpeta 117,
legajo 24, SOIN.
(190) Decían: “que se han adquirido o se adquirirán a medida que avancen los estudios ya
encarados sobre el tema”.
(191) Archivo DIPBA, mesa B, localidad Tigre, carpeta 117, legajo 24, SOIN.
403
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
La situación empeoró tanto que hacia fines de 1979, incluso quienes ante-
riormente eran parte de la cuestionada “burocracia” exigían recuperar la
organización sindical, puesto que “la supresión del estado de derecho po-
sibilitó que en los astilleros volviera a regir la ley del más fuerte”, queján-
dose de que sin importar el tamaño del astillero, “la más importante con-
quista alcanzada en el último convenio que era a igual trabajo igual salario
(…) desapareciera bajo un alud de sueldos cada vez más escasos y que
han llevado a los hogares de los navales a una situación desesperante”. (192)
Ninguna de estas iniciativas empresariales podía ser respondida. Y todavía
en 1983 y 1984, cuando se produjeron numerosas suspensiones de perso-
nal, no pudo ser respondida la argumentación dada por Aleman respecto
de la necesidad de las suspensiones, aun cuando indicaba que el ejercicio
económico de 1983 culminaba con “una aceptable carga de trabajo, es-
pecialmente en el sector naval de la empresa” (193) y cuando un agente de
la DIPBA señalaba que “según versiones recogidas este conflicto laboral
[el de 1984] fue cuasi-provocado por la empresa (retrasando los pagos de
quincenas y aguinaldo) a los efectos de presionar indirectamente” al nue-
vo gobierno democrático.
Diez años después de la muerte del obrero Alesia, que funcionó como
punto de inflexión en la historia de los trabajadores navales, en particular
de Astarsa, un volante difundido por un grupo clandestino de obreros, el
2 de mayo de 1983, decía:
¡Basta de muerte! Compañeros: miércoles 27/4: un compañero
cae de un andamio. Muere el 29. Sábado 30/4: un compañero
muere quemado. ¿Vamos a esperar que nos toque el turno a
Infojus - Sistema Argentino de Información Jurídica
(192) El comunicado fue publicado en el diario Popular y firmado por la Agrupación Naval
Azul y Blanca, encabezada por el otrora asesor de la intervención del SOIN, Raúl López. El
motivo era el rechazo de la nueva ley sindical. López integraba el Movimiento Sindical Pero-
nista de zona norte.
(193) Fondo documental CISEA-CESPA “Jorge Schvarzer”, serie empresas, Astarsa, Facultad
de Ciencias Económicas, UBA.
(194) Lorenz, Federico, Algo parecido…, op. cit.
404
astilleros astarsa y mestrina
5.2. Mestrina
A diferencia de Astarsa, en el caso de Mestrina casi todas las víctimas su-
frieron el secuestro en la fábrica y en los dos primeros días del golpe.
Ya hicimos referencia a estos sucesos desde algunos testimonios, pero
en aquellos días el reclamo de familiares generó documentación que ya
ponía de relieve algunas características del procedimiento. Tal el hábeas
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
corpus presentado por Ana Inés Mancebo, madre de Boncio, quien es-
cribió: “El día 25 de marzo de 1976 Carlos Ignacio Boncio fue detenido
por personal de las fuerzas de seguridad, en dependencias de Astilleros
Mestrina, mientras se encontraba trabajando y en presencia de todos sus
compañeros de trabajo”. (195)
Otras denuncias señalaron a otros actores. Gladys, mujer de Zoilo Aya-
la, respondió un primer telegrama de aviso de despido enviado desde
la empresa: “El obrero Ayala Zoilo no puede presentarse a trabajar a
sus tareas en 24 hs. porque fue llevado del Astillero en presencia suya
y testigos por personal del Ejército el día 25/03/1976”. Similar fue el te-
legrama de Eva Mabel Delojo, esposa de Pandolfino. (196) Volviendo a los
testimonios, fue Eva Beatriz Figueroa, esposa de Jorge Lascano, quien
aclaró el asunto de la presencia de directivos ante los hechos. Ella misma
asistió el 25 a la fábrica para averiguar qué había pasado con su marido,
cuando vio a Menin y todo el personal jerárquico presenciando la de-
tención de más trabajadores. Si bien el directivo Vicente Ramondi negó
estar presente, (197) quien sí admitió su presencia, a una distancia de ocho
metros, fue el mismo Menin, gerente general y director, aunque advirtió
que fue coaccionado por Molinari cuando pidió explicaciones sobre lo
que sucedía, agregando que el 25, cuando sucedió lo mismo, le sugirió a
Albornoz que no bajara y que por no hacerle caso fue llevado. (198) No obs-
405
Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
406
astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
se iban a llevar”, mientras cotejaban los nombres con una lista. (204) También
el del carpintero Borca, quien recordó a los empleados que fueron dete-
nidos luego de ser identificados por “una persona de la cual no recuerda
ningún rasgo fisonómico con una lista en las manos”. En igual sentido se
refirió Eva Mabel Delojo, compañera de Pandolfino al momento del golpe
de Estado. (205)
Aún a sabiendas de las consecuencias que aparejaba el aporte de listados,
y desmintiendo la preocupación que alegó luego Menin, este gerente si-
guió informando sobre el activismo en la planta que dirigía. “Nos es grato
detallarle la nómina de nuestro personal que desempeña tareas en el As-
tillero, con su correspondiente domicilio, como así también adjuntamos
un plano general de la planta”, firmaba el gerente, con fecha de 30 de
marzo de 1976, ante un requerimiento hecho por el titular de la Comisaría
1° de Tigre, José Norberto Maiolo. Sabiendo que habían sido detenidos y
que su vida corría serio riesgo, Menin volvió a mencionar a Ayala, Boncio,
Pandolfino, Lascano y Rezeck (por si quedaban dudas sobre su activismo)
y mencionó ahora el nombre de Mario Marras, asesinado pocos meses
después. (206)
(202) También se señalaba a José Ruiz, Pedro Degui, Díaz, Rubén Salmini, Justo Solis y Agus-
tín Brandan, todos delegados.
(203) El testimonio, recordemos, contaba con la información dada ese mismo día a la hija por
quienes desaparecerían al día siguiente: Boncio, Ayala y Albornoz.
(204) Declaración testimonial de Enrique Ramírez, 18/10/1985, en caso 150, causa 4012.
(205) Declaración testimonial de Eva Mabel Delojo, 29/10/1986, Campo de Mayo, cit.
(206) También desde astilleros Pagliettini se enviaron las fichas de “relevamiento fabril”. Bajo
la dirección de Jorge Pagliattini —gerente— y de Ricardo Trejo —jefe de personal—, se se-
ñalaba rol sindical, datos filiatorios y domicilio, de varios trabajadores. Archivo DIPBA, dele-
gación Tigre, departamento B, bibliorato 1/1, legajo 55, caso 150, causa 4012. En un informe
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
llegado a DIPBA, se señalaba por otra parte que este astillero era una fuente de información
para la represión, leyéndose el genérico “fue consultado a la compañía”.
(207) “Se recibe de Ejército nota de relevamiento industrial, el cual debe ser presentado dentro
de las 48 horas en Campo de Mayo”, se lee en un informe remitido a la DIPBA el 28/04/1976.
En Archivo DIPBA, delegación Tigre, mesa B, bibliorato 1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
(208) Declaración testimonial de José Norberto Maiolo, 30/10/1985, caso 150, causa 4012, cit.
(209) “Situación de la industria naval de la zona norte”, archivo DIPBA, delegación Tigre,
bibliorato 2/1, legajo 32, caso 150, causa 4012.
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astilleros astarsa y mestrina
Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
ros de trabajo” a raíz del reingreso a la planta de personas cuya presencia
había sido declarada “no grata” meses atrás. (210) La reunión se comentaba
con sumo detalle, indicando todo el temario tratado (salarios, horas ex-
tras, entre otros) y el resultado final, incluida la argumentación empresa-
rial. ¿Quién podía informar sobre dicha reunión sino la misma gerencia de
Mestrina? Otro ejemplo interesante surge también de un informe de la
DIPBA de mediados de 1976. Se comentaba el alejamiento de un obrero
de Mestrina asegurando que, luego del golpe de Estado, había tratado de
“convertirse en el caudillo del astillero, que encabezaba las colectas para
recaudar fondos para los detenidos”. Se establecía que era oficial maes-
tro soldador, familiar de Zoilo Ayala (desaparecido entonces), que había
solicitado licencia sin goce de sueldo y que la empresa lo despidió el 14
de junio, tras vencer el plazo de su licencia y no presentarse en el astillero.
Entre otros datos, se indicaba su domicilio. Demasiados datos que solo
podrían provenir desde el interior de la gerencia de Mestrina. Una de las
soluciones presentada a Ayala por la empresa fue su traslado a una planta
aún mayor que Mestrina tenía en La Boca. Ayala aceptó y el primer día que
se dirigió a esta sede, observó la presencia de un operativo de control en
la puerta del astillero. No entró y se exilió internamente. (211)
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Zona norte de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y sur de Santa Fe
No hay que agregar más información respecto del conocimiento que te-
nía, al menos Menin, sobre el secuestro de los trabajadores. Pero sí con-
viene agregar que este directivo al parecer tenía mayor información sobre
su suerte. La madre de Boncio recordó que el mismo Menin le comentó
que mantenía diálogos con los militares y que por eso sabía sobre la si-
tuación de algunos detenidos, dándole a entender que en algunos meses
liberarían a su hijo y a otros más. (213)
Como venimos señalando, los empresarios participaron de una estruc-
tura represiva que presentaba numerosas aristas, una de las cuales —la
de la policía interna—, estaba estrechamente conectada con las fuerzas
represivas. Mestrina contaba con los servicios de la Agencia de Inves-
tigaciones Geribel, presidida por un jefe, Mariano Quinteros, (214) y que
contaba con la autorización para su funcionamiento de la Policía Federal
y de la Jefatura de Policía de la provincia de Buenos Aires. Si bien de
Quinteros conocemos su presencia por lo menos desde finales de 1974,
la existencia de la agencia data con certeza desde marzo de 1976. En
agosto de 1977 tenía sede en Capital Federal y su director era Héctor
Alfredo Belgeri, siendo el responsable en Mestrina el mismo Quinteros.
Ahora: también se mencionaba que contaba con la autorización de Pre-
fectura Naval. A ello se refirieron los obreros en huelga en diciembre
Infojus - Sistema Argentino de Información Jurídica
(212) Fernández Meijide, Graciela, “La guerra sucia contra los obreros”, en Humor, nº 119,
1983, citado en Federico Lorenz “No nos subestimen…”, op. cit., p. 245, y declaración testi-
monial de Ramón Ayala, Sentencia causa 2128, cit.
(213) Declaración testimonial de Ana Inés Mancebo, 13/08/1987, caso 150, causa 4012, cit.
(214) Se indicaban los nombres de agentes subordinados, pero resulta imposible su lectura
en el documento.
(215) “Astilleros Mestrina, Situación laboral”, archivo DIPBA, delegación Tigre, departamen-
to B, bibliorato 1/3, legajo 109, caso 150, causa 4012.
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Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado
inmediato, como para comprender la lógica de la represión en las fábricas,
el gerente de personal y receptor de los insultos, Bettini, convocó a los
obreros y los amenazó con acudir a los militares. Entonces faltaban dos
días para que tuviera lugar la primera huelga general contra la dictadura.
Decía el informe policial:
En el día de la fecha 25/04/1979 el Sr. Bettini reunió al per-
sonal de operarios y les manifestó que dejaran de escribir
“… macanas” y que si seguían apareciendo leyendas de este
tipo iba a llamar al Ejército para que se tomaran cartas en el
asunto. Horas después estas leyendas habían sido borradas
presumiblemente por los mismos operarios (…) Asimismo se
tiene conocimiento que los directivos hicieron tomar tomas
fotográficas de las escrituras halladas (se procura la obtención
de copias). (217)