EL RENACIMIENTO EN ITALIA
INTRODUCCIÓN
El Renacimiento es el movimiento cultural y artístico que inaugura la
Edad Moderna en Europa durante los siglos XV y XVI. Nacido en Italia, sus
orígenes hay que buscarlos en la profunda influencia clásica que no
desapareció durante todo el medievo. A la hora de explicar este nuevo estilo
hay que tener en cuenta una serie de características generales:
El surgimiento del Humanismo, movimiento filosófico que abogó por
situar al ser humano en el centro del universo (antropocentrismo). Los
humanistas rechazaron el teocentrismo medieval, promovieron
fomentaron la educación y sentaron las bases para el desarrollo de una
cultura europea que, sin renunciar a sus fundamentos cristianos,
pone el acento en el ser humano y en la naturaleza.
La recuperación (el «renacer») del legado clásico grecorromano, en
todos los aspectos culturales: filosofía, arte plásticas, etc.
El crecimiento económico. Itali8a se recuperó pronto de la crisis del
siglo XIV. Como consecuencia, las ciudades crecen, la burguesía
amplia su poder y se sientan las bases de un nuevo sistema económico,
el capitalismo.
El fortalecimiento de las monarquías y el surgimiento de los
primeros estados modernos en un territorio desunido como es la
península Itálica, que dará lugar a pugnas entre los pequeños reinos
italianos para mostrar su riqueza y poderío.
Los avances científicos y técnicos, entre los que destacan la difusión
del papel y la invención de la imprenta por el alemán Johannes
Gutenberg en 1445, que abarató la impresión de libros y generalizó su
difusión.
El artista, considerado como un artesano en la época medieval, reclama
ahora su equiparación social con poetas y filósofos. El arte y la arquitectura
se convierten en medios de representación pública al servicio de monarcas
y familias de nobles y ricos burgueses (los Médici en Florencia, los
Montefeltro en Urbino, etc.), con lo que estos personajes s convierten en
mecenas y promotores de la actividad artística, sumándose al tradicional
patronazgo de la Iglesia.
Podemos dividir el Renacimiento en 2 etapas:
Quattrocento (siglo XV): es una etapa de investigación y desarrollo de
las formas renacentistas. El núcleo creativo será Florencia y los autores
fundamentales serán en arquitectura Brunelleschi y Alberti, Donatello en
escultura y en pintura, Masaccio.
Cinquecento (primeras décadas del siglo XVI): representa la
madurez del sistema desarrollado durante el siglo anterior. El centro
será la Roma papal y los principales artistas Bramante, Rafael y Miguel
Ángel.
Sin embargo, el rigor clasicista del clasicismo del Cinquecento durará pocas
décadas y saltará por los aires dando lugar al Manierismo (resto del siglo
XVI), movimiento que se caracteriza por la ruptura del equilibrio clasicista,
por una mayor insistencia en el lucimiento formal (recurso a formas
caprichosas, acabados perfectos o colores irreales en pintura y escultura;
«licencias» frente a la normativa de los órdenes clásicos, uso de diversos
materiales y texturas, y aumento de la decoración en la arquitectura) y por
temáticas más intelectuales y crípticas.
CUATROCENTO
ARQUITECTURA
Esta etapa se caracteriza por una recuperación de las formas clásicas y un
deseo de resolver problemas de tipo espacial, estructural… Es por tanto una
etapa deinvestigación de la que se desprenden unaserie de características:
Racionalismo geométrico y matemático: Esto llevará a la utilización
de módulos constructivos en pos de encontrar la proporción
perfecta y la vinculación delas partes con el todo.
Recuperación de la Antigüedad: se vuelve a utilizar el vocabulario
arquitectónico grecorromano (arcos de medio punto, bóvedas de
cañón, etc.) y los órdenes clásicos gracias al descubrimiento del
tratado Los diez libros de arquitectura de Vitrubio (arquitecto romano
del siglo I a.C.) y al estudio de las abundantes ruinas romanas.
En cuanto a los elementos sustentantes el muro vuelve a adquirir
protagonismo frecuentemente almohadillado, pero el principal es la
columna donde se vuelven a utilizar con rigor os órdenes dórico,
jónico corintio, compuesto y toscano.
Los elementos sostenidos serán variados, el entablamento, ahora
utilizado según el orden correspondiente, el arco de medio punto, la
bóveda de cañón y las cúpulas semiesféricas.
La decoración también recupera motivos clásicos como guirnaldas,
medallones, casetones, veneras o grutescos.
Las dos tipologías más importantes serán la iglesia y el palacio. La primera
de planta basilical o centralizada por influencia clásica, si bien a veces se
combinan ambas. Se busca crear un espacio unitario, diáfano, bien iluminado
por una luz blanca. El palacio se construye en torno a un patio (cortile) y al
exterior tiene un aspecto compacto con 3 pisos, superposición de órdenes y
un muro de sillares almohadillados.
Autores fundamentales de este período son Brunelleschi y Alberti:
-Filippo Brunelleschi se considera el primer arquitecto renacentista, puente
entre el gótico y el Renacimiento con su Cúpula de la Catedral de Santa
María de las Flores (Florencia): sobre el espacio octogonal del crucero de la
catedral gótica, levanta una doble cúpula, semicircular la interior y ligeramente
apuntada al exterior, mediante técnicas de sillería romanas, lo que las hace
más ligeras. Además incluye diversos motivos de inspiración clásica en su base
(óculos del tambor) y en su linterna (arcos de medio punto, veneras, volutas y
balaustres). La inspiración clásica está también presente en otras
construcciones de Brunelleschi, como las iglesias florentinas de San Lorenzo
y el Santo Spirito (basadas en el modelo de la basílica paleocristiana, con
cubierta plana en la nave central y bóvedas en las laterales, columnas corintias,
entablamentos, arcos de medio punto, casetones; y la Capilla Pazzi (en el
convento franciscano de la Santa Croce, Florencia), con planta centralizada
bajo cúpula sobre pechinas.
-Discípulo de Brunelleschi es Michelozzo, quien siguiendo los pasos de su
maestro va a establecer el modelo de palacio propio del Quatrocento en el
Palacio Médici-Riccardi. Estructurado en torno a un patio o cortile con
arquerías en el piso interior y vanos en los superiores, al exterior la
fachada presenta tres pisos con sillares rústicos en el inferior y
almohadillado en los dos superiores. El segundo y tercer piso presentan vanos
formados por arcos de medio punto geminados. Todo remata con una
cornisa volada que refuerza la horizontalidad de la fachada.
-Leon Battista Alberti, gran estudioso de la Antigüedad, es el principal
tratadista del Renacimiento italiano, autor de De re aedificatoria (donde
describe las diversas tipologías de edificios y sus funciones), De statua (en el
que expone las proporciones ideales del cuerpo humano) y De pictura (donde
proporciona la primera definición científica de la perspectiva lineal). Sus
edificios están marcados por los nuevos principios de proporcionalidad y
armonía y por un claro deseo de recuperar el pasado clásico. Destacan sus
fachadas para iglesias góticas que serán verdaderos telones clasicistas como
la Iglesia de Santa María Novella (Florencia) con sus volutas y la la Iglesia de
San Andrés de Mantua (con su forma de arco de triunfo). Destaca el Palazzo
Rucellai (Florencia) donde reformula el modelo de palacio, lo que influenciará
posteriores palacios renacentistas: estancias dispuestas en torno a un patio o
cortile rodeado de una arquería corintia y la fachada organizada en tres pisos
con superposición de órdenes clásicos (dórico, jónico y corintio. Las pilastras
enmarcan los vanos de medio punto, y presenta un aparejo almohadillado.
ESCULTUA
La escultura renacentista surge de la evolución iniciada durante el gótico,
unida a la fuerte tradición grecolatina italiana. Las figuras se independizan del
marco arquitectónico (proliferan las estatuas de bulto redondo) y tiene una
clara orientación naturalista (anatomías y gestos más realistas). Vuelve el
estudio de las proporciones ideales de la figura humana, y se recupera el
concepto de canon (relación existente entre una parte del cuerpo y sus
dimensiones totales). Los materiales empleados son variados (madera,
terracota, metal y piedra), aunque predominan el bronce y el mármol. La
recuperación de los modelos de la Antigüedad grecorromana supone la
aparición de nuevas iconografías que funden mitología pagana con temas
cristianos, así como la reaparición del desnudo. El mecenazgo de nobles y
burgueses, que se suma al de la Iglesia, permite la diversificación de los y el
desarrollo de géneros como el retrato (de busto o de cuerpo entero (de pie,
sedente u orante) y ecuestre).
Durante el Quattrocento, en Florencia destacan Ghiberti y Donatello:
-Lorenzo Ghiberti (1378-1445) es el iniciador del nuevo estilo escultórico, que
plasmó en los relieves de dos puertas de bronce del baptisterio de la
Catedral de Florencia. Para realizar la primera de ellas (Puerta norte) tuvo
que competir en un concurso público con Brunelleschi, al que derrotó
realizando una escena de El sacrificio de Isaac inspirada en modelos
escultóricos clásicos. La segunda (Puerta del Paraíso) muestra diez escenas
del Antiguo Testamento en las que cobra protagonismo el espacio en
perspectiva, y el relieve se trabaja con distintos grados de profundidad, desde
el bajorrelieve a figuras casi exentas.
Donatello (Donato di Niccolò, 1386-1466), fue discípulo de Ghiberti y está
considerado el escultor más importante del Quattrocento. Su amplia
producción, realizada en mármol, bronce y madera, se caracteriza por el
perfecto dominio de la representación anatómica y un naturalismo
extremo, que no elude representar la vejez o la fealdad y que en ocasiones
emocional. Cabe destacar su San Jorge, ideado como el prototipo del héroe
cristiano, David (en el que recurre a un leve contraposto clásico y a un suave
tratamiento anatómico que recuerda el estilo de Praxíteles) y la monumental
Estatua ecuestre del condottiero Gattamelata (Padua), que toma como
modelo la estatua romana de Marco Aurelio. Donatello también fue el inventor
de una técnica de relieve muy suave, casi pictórica, denominada schiacciato.
Otros escultores florentinos de la época fueron Luca della Robbia, conocido
sobre todo por sus tondos (relieves circulares) en cerámica vidriada, y Andrea
Verrochio, creador de la expresiva Estatua ecuestre del condottiero Colleoni
(Venecia).
PINTURA
La pintura va a adquirir una gran importancia en este período, siendo
considerada un arte liberal “poesía muda”. Los orígenes de la pintura del
Quattrocento están en el Trecento, en la obra de Giotto, quien abandonó los
fondos dorados e incluye el paisaje como fondo donde situar figuras mas
naturalistas. La influencia grecolatina es menos directa, pues apenas se
conserva pintura clásica, por lo que esta se recibe a través de modelos
escultóricos.
En cuanto a las técnicas, tenemos fresco para la pintura mural y
temple para a realizada sobre tabla. Sin embargo, a mediados del siglo XV en
Flandes surgirá el óleo que se extenderá por Europa dando colores más
brillantes y dotando a las obras de una mayor precisión.
Respecto a la temática, sin abandonar la de tipo religioso (que será
muy abundante) se desarrollará la de tipo mitológico, la alegórica ( por
influencia del platonismo) y la histórica. La importancia de los mecenas
provocara el desarrollo del retrato.
Las composiciones son geométricas, y aún encontramos casos en
los que se narra más de una escena en una sola obra. El dibujo tendrá una
gran importancia, predominando sobre el color, lo que da contornos nítidos. Si
bien se da una mayor gradación cromática que dota de volumen a las figuras,
la luz en el Quattrocento es conceptual, iluminando por igual todas las áreas
del lienzo.
Pero la gran obsesión de los pintores de esta etapa será la conquista
de la tercera dimensión. Los autores ya han buscado vías par representar
espacios tridimensionales en soportes bidimensionales, pero ahora por vez
primera se utiliza la perspectiva mediante el uso de leyes geométricas y
ópticas. El nuevo sistema de representación espacial, llamado perspectiva
lineal, define una «caja visual» en la que se desarrollan las escenas; en él, el
tamaño de los elementos representados disminuye en función de su
alejamiento respecto al espectador (es decir, lo más cercano se representa
más grande y lo más lejano, más pequeño), siguiendo una serie de líneas de
fuga que confluyen en un único punto (el punto de fuga). Para que la
representación sea creíble, el espectador debe situarse en un punto de vista
concreto y el punto de fuga debe estar situado a la altura de sus ojos.
Durante el Quattrocento, los principales representantes de la nueva pintura
son:
-En Florencia, Fra Angelico representa la transición entre la estilizada pintura
del Gótico Internacional y el naturalismo renacentista en obras como La
Anunciación, mientras Paolo Uccello ensaya efectos de perspectiva en
cuadros como La batalla de San Romano. Sin embargo, las dos grandes
figuras de la pintura quattrocentista florentina son Masaccio y Botticelli.
Masaccio, equivalente pictórico de Brunelleschi en arquitectura y de Donatello
en escultura, y seguidor directo de la obra de Giotto, acentúa la volumetría de
cuerpos y objetos y profundiza en la expresión gestual en sus frescos de la
Capilla Brancacci, donde representa escenas de la vida de San Pedro (Tributo
de la moneda) y una expresiva Expulsión del Paraíso; el conocimiento de la
perspectiva ilusoria se pone de manifiesto su Trinidad de la Iglesia de Santa
María Novella. Sandro Botticelli (1445-1510) exhibe un estilo mucho más
sofisticado, marcado por el predominio de la línea ondulada y las anatomías
sinuosas y nacaradas, casi escultóricas, enmarcadas con frecuencia en
frondosos paisajes. Pintó escenas religiosas y, sobre todo, mitológicas,
inspiradas en narraciones clásicas, como El Nacimiento de Venus o La
Primavera.
-Fuera de Florencia, destacan Piero della Francesca y Andrea Mantegna.
Piero della Francesca muestra su dominio de la perspectiva (sobre la que
escribió un tratado), la geometría y las composiciones reguladas por principios
matemáticos en obras como La Flagelación, El Bautismo de Cristo o La Virgen
con el Niño, santos y Federico de Montefeltro; también cultivó el género del
retrato. Andrea Mantegna (h. 1431-1506), formado en Padua, combina su
preocupación por la perspectiva y el escorzo, reflejada en obras como el Cristo
muerto o el techo de la Cámara de los Esposos (Palacio Ducal, Mantua), con
un marcado interés por las «citas arqueológicas» y una mayor sensibilidad
hacia el color, fruto de su contacto con pintores venecianos.
CINQUECENTO
ARQUITECTURA
Durante el Cinquecento destacan las figuras de Bramante y Miguel
Ángel que trabajan sobre todo en Roma, convertida en capital artística de
Europa gracias al mecenazgo del papado. Con la llegada del manierismo
destacarán Vignola y el arquitecto y tratadista Palladio:
-Donato Bramante culmina la recuperación del lenguaje clásico, al que dota de
mayor perfección y monumentalidad en obras como el Tempietto de San
Pietro in Montorio (Roma, 1502), un templete conmemorativo, construido por
encargo de los Reyes Católicos en el lugar donde fue crucificado San Pedro.
Se trata de un edificio períptero de planta circular, inspirado en los tholoi, con
basamento escalonado, columnas toscanas, friso con triglifos y metopas y
balaustrada; su cúpula semiesférica con linterna descansa en un tambor con
hornacinas rematadas por veneras. Pese a sus pequeñas dimensiones
presenta una apariencia monumental y una perfecta proporcionalidad. Suyo es
también el primer proyecto de la Basílica de San Pedro del Vaticano (1505),
concebido como un edificio de planta centralizada (cruz griega inscrita en un
cuadrado), con cuatro torres en las esquinas y una enorme cúpula central; tras
la muerte del arquitecto, Rafael y Antonio da Sangallo alteraron su proyecto y
apostaron por una planta longitudinal.
-Miguel Ángel Buonarroti alternó su labor como escultor y pintor con
arquitecturas marcadas por la monumentalidad, la plasticidad y el juego de
volúmenes (alternancia de columnas y pilastras o frontones curvilíneos y
triangulares, empleo de grandes ménsulas y volutas, recurso al orden gigante
en las fachadas). Suyo es el tercer proyecto de la Basílica de San Pedro del
Vaticano, en el que vuelve a la idea centralizada de Bramante y construye una
enorme cúpula ligeramente apuntada y de doble casco (a imitación de la de
Brunelleschi), sobre un tambor decorado con guirnaldas, columnas pareadas y
ventanas con frontones curvilíneos y triangulares alternantes, y coronada por
una linterna. Destaca también la Biblioteca Laurenciana de Florencia, cuya
escalera de acceso presenta todo un muestrario de «licencias» manieristas
(columnas empotradas en el muro, ménsulas colgantes, peldaños
«deslizantes»). Miguel Ángel también llevó a cabo una importante intervención
urbanística en la Plaza del Capitolio de Roma.
En el segundo tercio del siglo se desarrolla el manierismo o con dos
importantes autores:
-Giacomo Vignola, discípulo de Miguel Ángel, conocido por ser autor de la
iglesia matriz de la orden de los jesuitas en Roma, conocida como Il Gesù
(Giacomo della Porta, realizaría la fachada). En ella vemos las nuevas
tendencias manieristas (decorativismo, plasticidad), así como de las
formulaciones arquitectónicas planteadas tras el Concilio de Trento
(1545-63), en el que se establecen las bases de la Contrarreforma para luchar
contra los protestantes: planta longitudinal con amplia nave que dé cabida a
numerosos fieles, perfecta visibilidad del altar mayor y proliferación de las
capillas laterales para albergar imágenes religiosas.
–Andrea Palladio propaga los ideales renacentistas en los territorios
venecianos incluyendo elementos manieristas como el uso del orden gigante
de columnas. Es el creador de iglesias (como Il Redentore ) y villas
suburbanas (como la Villa Rotonda, en Vicenza) integradas en magníficos
entornos naturales y caracterizadas por la simetría y el refinamiento decorativo
Su inluencia se extendió por Europa gracias a su tratado Los cuatro libros de la
arquitectura.
ESCULTURA
Durante el Cinquecento, Miguel Ángel será el autor más destacado:
–Arquitecto y pintor, Miguel Ángel, fue por encima de todo escultor,
aspecto que se trasluce en todas sus obras. Con sus esculturas,
realizadas casi siempre en mármol, culmina el clasicismo renacentista y se
inicia el manierismo. Educado en Florencia bajo la protección de la familia
Médici y en contacto con los humanistas neoplatónicos, sus obras buscan la
integración de cultura clásica y cristianismo. Miguel Ángel concebía su
labor escultórica como un proceso en el que, mediante la talla directa sobre el
bloque de mármol, había que «extraer» o «liberar» una forma bella que estaba
encerrada en él. Entre sus primeras obras, destaca la Piedad del Vaticano y el
David : En la Piedad, representa el dolor maternal contenido, en la que el
cuerpo desnudo y sin vida de Cristo contrasta con el desarrollo de los ropajes
de una Virgen muy juvenil. En el David opta por presentar al monumental héroe
en el momento inmediatamente anterior a su enfrentamiento con Goliath. La
energía contenida se refleja en la concentración de su mirada y en una tensa
anatomía.
El mecenazgo del papado llevó a Miguel Ángel a desplazarse a Roma,
donde Julio II le encarga la realización de su tumba, un proyecto que dejará
inacabado; a él pertenece el Moisés, máximo ejemplo de la terribilitá, la
arrebatadora fuerza espiritual que se trasluce en la anatomía y el rostro del
profeta. De vuelta a Florencia emprende las Tumbas de Lorenzo y Giuliano de
Médici. Los dos sarcófagos se disponen, uno frente a otro: Lorenzo aparece en
actitud reflexiva, simbolizando la vida contemplativa y acompañado por las
figuras del Crepúsculo y la Aurora, mientras Giuliano simboliza la vida activa
junto a representaciones simbólicas de la Noche y el Día. Algunas de estas
figuras abrazan el manierismo y aparecen voluntariamente inacabadas,
inaugurando un recurso estético, el non finito («inacabado»), que
caracterizaría muchas de las obras finales del escultor.
Ya en el ámbito del manierismo de finales de siglo, cabe destacar la labor
de dos escultores, ambos muy influenciados por la obra de Miguel Ángel:
Benvenuto Cellini, autor de la estatua de Perseo con la cabeza de Medusa, y
conocido también por sus trabajos como orfebre (Salero de Francisco I); y
Giovanni Bologna, que ideó un novedoso recurso expresivo, la línea
serpentinata, consistente en imprimir un giro ascendente en espiral a sus
figuras, visible en sus obras Mercurio y El rapto de la sabina.
PINTURA
Durante el Cinquecento destacan los tres grandes «genios» del
Renacimiento italiano, Leonardo, Rafael y Miguel Ángel, a cuya obra hay que
sumar la de los pintores la escuela veneciana:
–Leonardo da Vinci, prototipo del uomo universale («hombre universal»)
renacentista, llevó a cabo una amplísima actividad creativa e intelectual que
abarcó campos tan distintos como la pintura, las matemáticas, la biología, la
escultura, la ingeniería, la aeronáutica y la música. Su obra pictórica refleja un
profundo estudio del ser humano (de su anatomía, su expresión gestual, sus
movimientos) y de la naturaleza circundante, perfeccionando la
representación en perspectiva e investigando los efectos luminosos
(claroscuro) y atmosféricos (recurso a la perspectiva aérea, que hace que los
objetos se vean más pálidos, azules y nebulosos a media y larga distancia; y al
sfumato, técnica consistente en difuminar los contornos de las figuras para
dotarlas de una apariencia más real), todo ello en el marco de composiciones
muy equilibradas, preferentemente piramidales. Entre sus principales pinturas
destacan cuadros religiosos como La Virgen de las Rocas o La Última Cena,
y retratos como la Gioconda.
–Rafael Sanzio, pese a morir muy joven, desarrolla una obra ingente,
realizada a menudo con ayuda de miembros de su taller. Capaz de absorber
los mejor de sus maestros y coetáneos y hacerlo suyo, en su repertorio
destacan los retratos, cuadros religiosos (entre ellos sus célebres
Madonnas, muchas de ellas realizadas bajo la influencia de Leonardo) y los
ciclos de frescos que decoran las Estancias Vaticanas (La Escuela de
Atenas, El Parnaso, etc.), encargados por el papa Julio II, en los que apuesta
por conciliar la fe cristiana con la cultura clásica. En sus obras se hace patente
un impresionante dominio del dibujo y una enorme capacidad para equilibrar
composiciones complejas.
–Miguel Ángel Buonarroti proyecta sus intereses como escultor al ámbito de
la pintura, dando especial relevancia al dibujo e interesándose por la
representación de monumentales y dinámicas anatomías en dos grandes
conjuntos de pinturas al fresco que decoran el techo y el muro de cierre de la
Capilla Sixtina del Vaticano. En la bóveda despliega un entramado
arquitectónico clásico que enmarca un impresionante ciclo de escenas del
Génesis, acompañadas de representaciones de profetas bíblicos, sibilas,
ignudi y otras figuras menores. Tras el altar pinta un dramático Juicio Final
poblado de personajes torturados que giran en torno a un Dios imberbe (al
estilo clásico), enojado y temible (cargado de terribilitá), mostrando gestos
patéticos y violentos escorzos, en los que se aprecia el nacimiento del
manierismo.
Mención aparte merece la escuela veneciana, centrados en el estudio
del color y la luz, y la importancia concedida al paisaje y el retrato. El padre
de esta escuela será Giorgione destacando por su interés por el paisaje y un
tratmiento dramático del color en obras como La Tempestad. Pero su principal
representante es el prolífico Tiziano, gran retratista (Carlos V en Mühlberg) y
autor de composiciones mitológicas (Bacanal, Dánae) y religiosas (Asunción de
la Virgen) que preludian los avances de la pintura barroca de Rubens,
Rembrandt y Velázquez. Otros componentes de esta escuela son Tintoretto,
creador de tensas escenas religiosas con composiciones asimétricas y fuertes
contrastes de luz (El Lavatorio); y Veronés, cuyos enormes lienzos describen
con detalle opulentas celebraciones (Las Bodas de Caná) o sensuales
episodios amorosos.
Con el manierismo la armonía y el equilibrio dejan paso a la tensión en
composiciones desequilibradas, con diversos ejes y abundantes diagonales,
y figuras curvilíneas de cánones alargados que se recortan sobre fondos
poco profundos. Las gamas cromáticas, preferentemente frías, se alejan
del naturalismo y se vuelven más decorativas, mientras las temáticas, sobre
todo mitológicas, se hacen más complejas y eruditas. Entre los numerosos
pintores manieristas cabe destacar a Correggio y Parmigianino.
MANIERISMO
Movimiento artístico surgido en el segundo tercio del siglo XVI que supone la
ruptura del equilibrio clasicista conquistado en el Cinquecento y se
caracteriza por una mayor insistencia en el lucimiento formal, uso formas
caprichosas, «licencias» frente a la normativa de los órdenes clásicos y
aumento de la decoración en la arquitectura, tensión en composiciones
desequilibradas, con diversos ejes y abundantes diagonales, y figuras
curvilíneas de cánones alargados que se recortan sobre fondos poco
profundos y colores irreales en pintura y escultura, y temáticas más
intelectuales y crípticas.