UNIVERSIDAD NACIONAL DEL ESTE
FACULTAD DE FILOSOFÍA
DIRECCIÓN DE POSTGRADO
Módulo de Seminario Avanzado en Psicopatología II.
FACTORES DE RIESGO SUICIDA EN LA ADOLESCENCIA
Presentado por:
Wilma Fernández Fiore
Rachel Graciela Zarza Cabañas
Adriana Celeste Cubilla Martínez
Jazmín Romero
Orientadores
Prof. Dr. Teófilo Villalba
Prof. Lic. Cecilia Garcete
Ciudad del Este- Alto Paraná
2024
INTRODUCCIÓN
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el suicidio como “un acto con
resultado letal, deliberadamente iniciado y realizado por la persona, sabiendo y
esperando su resultado letal y a través del cual pretende obtener los cambios
deseados”. La conducta suicida podría considerarse una continuidad que va desde
aspectos cognitivos como la ideación suicida, hasta los conductuales, como el
intento suicida o el suicidio. La ideación suicida abarca un amplio campo de
pensamiento que puede adquirir las siguientes formas de presentación: el deseo de
morir, la representación suicida, la ideación suicida sin planeamiento de la acción, la
ideación suicida con un plan indeterminado, la ideación suicida con una planificación
determinada y en algunos casos una intensa preocupación autodestructiva de
naturaleza delusiva. El deseo de morir puede ser considerado el portal del
comportamiento autodestructivo y representa la inconformidad e insatisfacción del
individuo con su modo de vida en el momento actual (aquí-ahora).
La ideación suicida previa es uno de los factores de riesgo más importantes para el
suicidio y ha sido mucho menos estudiada que el intento suicida y el suicidio
consumado. El intento suicida es un acto en que la inminencia de la consumación
del hecho revela su intencionalidad fatal (planeamiento, hacerse daño, a través de
instrumentos) o su gravedad factual (cortarse las venas, ingerir un raticida) son
amenazas o gestos suicidas las verbalizaciones o actos que, si llegaran a
consumarse, darían lugar a un daño serio o a la muerte del sujeto.
Las amenazas y los gestos suicidas generalmente son subestimadas, devaluadas e
incluso ignoradas por las figuras significativas a quienes se pretende hacer llegar el
mensaje del sufrimiento que se está padeciendo, sin que estas personas tengan en
cuenta que ambas son manifestaciones muy frecuentes de la comunicación suicida.
La adolescencia ha sido identificada como un período de transición de la niñez hacia
la adultez temprana. Se caracteriza por grandes cambios emocionales, sociales y
físicos. Los adolescentes deben lidiar simultáneamente con una variedad de
problemas psicosociales, consolidar un sentido de identidad y madurar cognoscitiva
y emocionalmente.
Típicamente, los adolescentes son confrontados con la emergencia de una
autonomía, el rechazo a la autoridad parental, el incremento de responsabilidades
sociales y académicas y un deseo de intimar con otros. Igualmente, este periodo de
transición representa un tiempo de exploración de la identidad donde se experimenta
cambios frecuentes en las metas de vida, en los vínculos románticos, en las
aspiraciones de trabajo o estudio y en la visión del mundo. Estos eventos pueden
facilitar que algunos adolescentes cursen con síntomas depresivos o conductas
suicidas por la inhabilidad de enfrentar cambios biológicos y psicosociales que
ocurren durante este periodo crucial del desarrollo. También, los adolescentes
pueden utilizar conductas desadaptativas aprendidas para dirigir su inconformidad
asociada a sus rápidas experiencias de cambios.
El suicidio en la adolescencia se ha convertido en un importante problema de salud
pública. Sin embargo, la mayoría de los estudios epidemiológicos no abordan la
adolescencia de forma independiente y existe cierto solapamiento de edades en
cuanto a los grupos establecidos.
Según las estimaciones de la OMS, uno de los hallazgos más preocupantes a nivel
mundial es el aumento de las tasas de suicidio que se está produciendo entre los
jóvenes (15-24 años), que se sitúa como una de las tres causas de muerte más
frecuentes en este grupo de edad. La mayoría de los estudios internacionales han
puesto de manifiesto este incremento en edades jóvenes.
ANTECEDENTES DE INVESTIGACION
Recientemente se ha publicado un artículo investigativo por parte de la CONACYT.
El resultado de la investigación realizada en Paraguay, y publicado en fecha 14 de
abril del 2023, sobre la situación de suicidios de los últimos 18 años, donde formaron
parte Investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional
de Asunción. El informe científico dio a conocer la situación de las muertes por
suicidio en Paraguay en el periodo comprendido entre enero de 2004 y diciembre de
2022, tanto en población de niños (as) y adolescentes.
Los estudios realizados fueron observacionales, descriptivos, exploratorios con
datos anuales del Ministerio de Salud Pública, la Policía Nacional y Psiquiatría de la
Infancia y la Adolescencia de la FCMUNA teniendo en cuenta edad, seo, origen, año
de la muerte, área de residencia y método de suicidio.
La proyección matemática indica un aumento de suicidios en los próximos años.
“Para el 2027 se esperan 530 muertes por suicidio al año de adultos, y 81 muertes
por suicidio al año de niños (as)y adolescentes”, indico el Prof. Dr. Torales.
En cuanto a la investigación indico que las causas de suicidios fueron
multifactoriales, menciona que 9 de cada 10 personas tenían un trastorno mental al
momento de la muerte, por este motivo destaca la importancia de hacer un
diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno. Refieren que, en Paraguay entre
las urgencias psiquiátricas del Departamento de Emergencias del Hospital de
Clínicas, las consultas por ideación suicida o conductas relacionadas al suicidio
representan un 15%. Así también, se añadió que el suicidio en población infantil
sigue siendo un tema tabú en la sociedad, si bien existen estudios que hablan de un
incremento importante a nivel mundial.
Entre los resultados más resaltantes se puede mencionar que se registraron 5.527
muertes por suicidio de adultos entre 2004-2022, en edades entre 18 y 98 años. Un
76,77% eran hombre y la franja de edad más frecuente fue los 18-30 años. En
Capital (Asunción) 829muertes; en Central 1436 muertes y en Alto Paraná 589
muertes, siendo las de mayor incidencia, pero durante este periodo, en todos los
departamentos del país ocurrieron muertes por suicidio.
Hay una tendencia creciente de suicidios en Paraguay desde el año 2004. Hay un
pico importante en el 2021, en el segundo año de la pandemia, luego desciende a
partir del 2022.
El departamento Central, Capital y Alto Paraná son las áreas geográficas con mayor
número de suicidios infantiles, pero todos los departamentos han registrado casos.
La predicción matemática en base a la investigación es que para los próximos años
si no se actúa a tiempo, los casos de suicidio infanto-juvenil van a seguir
aumentando.
En el 2022, el poder Judicial promulgo una ley N° 7.018/2022 cuyo objeto es
asegurar el derecho a la protección de la salud mental, una atención humanizante
centrada en la persona y su contexto psicosocial.
FACTORES DE RIESGO.
Un extenso número de factores que podrían contribuir con la concurrencia de la
conducta suicida han sido identificados, los cuales incluyen factores biológicos,
genéticos, individuales, familiares y sociales.
1- Factores Biológicos y genéticos
Factores biológicos y genéticos: Un modelo es que la desregulación
serotoninergica es un rasgo biológico determinante y que un individuo con
enfermedad mental que posee este rasgo es más proclive a responder a un
estresor de una forma impulsiva o agresiva. Este modelo de respuesta podría
dirigirse directamente al suicidio o podría simplemente incrementar el estrés
que finalmente lo llevaría al suicidio. Hay algunas evidencias que los
individuos con intentos suicidas que tienen bajos de 5-HIAA en líquido
cefalorraquídeo son significativamentemás proclives a intentos suicidas
futuras y/o cometer suicidio. De igual modo, otros investigadores estudiaron
211 adolescentes y relacionaron los niveles de serotonina en el plasma con
medidas psicométricas, llegando a concluir que la determinación de la
concentración plasmática de serotonina, en combinación con algunas
medidas psicométricas, podría servir como un marcador seguro de
psicopatología y podría diferenciar subgrupos de adolescentes suicidas.
Algunos estudios sugieren que la anormalidad es presináptica y conduciría a
una sobrerregulación compensatoria de receptores serotoninergicos tipo 2 (5-
HT2) en el córtexprefrontal.
2- Factores Psicológicos
La impulsividad y la agresividad son las dimensiones más relacionadas con la
conducta suicida en la mayoría de los jóvenes; en la nosología psiquiátrica, en la
actualidad, éstos mismos criterios son vistos desde una perspectiva psiquiátrica y se
acepta como rasgos de personalidad o como sintomatología. Las tasas de suicidio
están relacionadas con la agresividad y la conducta violenta con más frecuencia que
los sujetos que fallecen por otras causas como los accidentes de tráfico y otra serie
de causas. Por otro lado muchos autores insisten en la importancia de la exploración
de rasgos de la personalidad para una correcta evaluación de riesgo suicida.
Otras dimensiones patológicas asociadas a la conducta suicida han sido la
agresividad de forma independiente a la impulsividad, la desesperanza, el
pensamiento dicotómico, la rigidez cognitiva y la capacidad de resolución de
problemas.
3- Factores de Riesgos Individuales.
a- Trastornos mentales: Se asocia con frecuencia a la presencia de trastornos
mentales.
b- Depresión: El más comúnmente asociado con la conducta suicida, supone
un riesgo de suicidio 20 veces mayor respecto a la población.
c- Trastorno bipolar: El riesgo es mayor al inicio del trastorno y cuando existen
comorbilidades asociadas. Entre el 20 y el 58% de las personas con trastorno
bipolar intenta el suicido.
d- Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos: El diagnóstico de
esquizofrenia presenta mayor riesgo. Se estima que entre el 25-50% hará un
intento de suicidio a lo largo de su vida.
e- Trastorno por abuso de alcohol y otras sustancias: Ejerce un papel
significativo ya que el riesgo de suicidio es seis veces mayor que en la
población en general.
f- Trastorno de ansiedad: Pueden asociarse con tasas elevadas de suicidio,
tentativas y suicidio consumado, duplicando el riesgo de suicidio. La gravedad
del síntoma de ansiedad se asocia con aumento de la ideación e intentos
suicidas.
g- Trastornos de la conducta alimentaria: La anorexia nerviosa es la que
presenta mayor riesgo de suicidio, sobre todo en mujeres durante la
adolescencia tardía. La prevalencia de autolesiones en personas con
trastornos de la conducta alimentaria se sitúa entre el 25% y el 50%.
h- Trastornos de personalidad: Los que se asocian con más frecuencia son el
trastorno antisocial y el trastorno límite de personalidad. En torno al 70% de
las personas con trastorno límite de personalidad lo intenta al menos una vez
en la vida.
i- Enfermedades físicas o discapacidad: Dolor derivado de una enfermedad
crónica, pérdida de movilidad, desfiguración, cáncer, los enfermos de cáncer
presentan una similar prevalencia de ideación suicida que la población
general, aunque con mayores tasas de suicidio. VIH, dada la mejoría en su
pronóstico desde la introducción de los anti-retrovirales, la tasa de mortalidad
por suicido disminuyó notoriamente. Esclerosis múltiple. Las tasas de
mortalidad son aproximadamente el doble que la población en general.
La enfermedad física está presente en el 25% de los suicidios y en el 80%
cuando se presenta una persona de edad avanzada.
4- Factores psico-sociales
Factores de riesgo familiares y contextuales
a- Historia familiar previa de suicidio: Los antecedentes familiares de
suicidio aumentan de riesgo, especialmente en el género femenino, y
cuando el intento o el suicidio consumado se ha producido en un familiar
de primer grado.
b- Eventos vitales estresantes: Pueden ser factores desencadenantes en
personas que presentan otros factores de riesgo y/o situaciones
estresantes como:
Pérdidas personales, divorcios, separación y muertes.
Pérdidas financieras, pérdida de dinero o de trabajo.
Acontecimientos negativos conflictos y relaciones interpersonales.
c- Factores socio familiares y ambientales:
Apoyo socio-familiar: Existe mayor riesgo entre personas solteras y
divorciadas, que viven solas o carecen de apoyo social, y
principalmente en los hombres durante los primeros meses de pérdida
(separación, divorcio, viudedad), en los adolescentes la prevalencia
de ser hijo de padres separados aumenta las probabilidades de
suicidio.
Nivel socio económico y educativo: pérdida de empleo por parte de
los padres y/o tutores, pobreza y bajo nivel educativo, presentan alto
riesgo; incrementándose 2 o 3 veces más el riesgo de suicidio cuando
existen eventos estresantes como la pérdida de empleo por parte de
padres y/o tutores o estatus social.
Etnia: No existen pruebas concluyentes de que la raza o etnia tengan
influencia sobre la tasa de suicidio. Sin embargo de ha observado que
poblaciones de emigrantes presentan primero las tasas de suicidio del
país de origen, y que con el paso del tiempo, adoptan los valores del
país de residencia.
Religión: La afiliación y actividad religiosa parecen proteger del
suicidio ya que las personas ateas parecen tener tasas más altas.
d- Exposición (efecto Werter o llamada) La exposición de casos de suicidio
cercano o a determinadas informaciones sobre el suicidio; es preciso no
presentarlas como algo positivo o como un medio, no culpabilizar, ni
emplear sensacionalismos.
5- Factores precipitantes
a- Historia de maltrato físico o abuso sexual: Las comorbilidades son
frecuentes en personas con abusos físicos o sexuales, lo que contribuye a
aumentar el riesgo suicida. Los suicidios consumados en adolescentes son
seis veces más frecuentes en quienes han sido victimas de abuso infantil. Las
mujeres experimentan violencia de género (particualrmente abuso sexual)
tienen siete veces más riesgo de comunicar ideación suicida. El impacto de la
violencia generará problemas de salud mental, tales como trastorno de estrés
postraumático, ansiedad y depresión.
b- Orientación sexual: Parece existir un mayor riesgo de suicidio en
homosexuales sobre todo en la adolescencia y en los adultos jóvenes, debido
a varios factores; discriminación, tensiones en sus relaciones interpersonales,
ansiedad, falta de apoyo, abuso de alcohol, depresión y desesperanza.
c- Acoso por parte de iguales o bullying: En adolescentes, el acoso se ha
asociado con altos niveles de estrés, así como ideación y conductas suicidas.
El acoso o bullying tiene efectos en la salud mental principalmente de niños,
niñas y jóvenes. Se ha demostrado que el acoso escolar esta asociado con la
ideación suicida y el intento de suicidio.
d- Fácil acceso a armas/sustancias tóxicas: Un fácil acceso a medios para
llevar a cabo un suicidio aumenta el riesgo del mismo. Todos estos factores
son de suma importancia al momento de hablar de prevención del suicidio, ya
que la prevención debe estar presente en diversos ámbitos.
6- Señales de Alerta
Hablar de señales de alerta se refiere a una serie de signos y síntomas que hacen
posible la detección de riesgo suicida. Es importante conocer cuáles son estas
señales de alerta para minimizar el riesgo de aparición de un intento suicida.
Se pueden dividir en alertas no verbales y verbales.
a- Alertas no verbales
Se dividen en tres factores: estado de ánimo, sentimientos y pensamientos,
comportamientos.
Estados de ánimo: Tres rasgos en particular son características del estado
de ánimo de las personas con riesgo suicida:
Ambivalencia: En la mayoría de las personas existe una mezcla de
sentimientos en torno a cometer suicidio. El deseo de vivir y el de
morir libran una batalla desigual en el suicida. Existe una urgencia
de alejarse del dolor que representa vivir, junto con el trasfondo del
deseo de vivir. Muchas personas con riesgo suicida en realidad no
desean morir, simplemente no están contentas con la vida. Si se
suministra apoyo y se aumenta el deseo de vivir, disminuirá el riesgo
suicidio.
Impulsividad: El suicidio es también un acto impulsivo. Como
cualquier otro impulso, el de cometer suicidio es transitorio y dura
unos pocos minutos u horas. Usualmente se desencadena con los
acontecimientos negativos del día a día. Calmando esa crisis y
tratando de ganar tiempo, el profesional puede ayudar a reducir el
deseo de suicidarse.
Rigidez: Los pensamientos, sentimientos y acciones son rígidas.
Piensan constantemente en el suicidio y son incapaces de percibir
otras formas de salir del problema. Su pensamiento es drástico. La
mayoría de las personas con riesgo suicida comunican sus
pensamientos e intenciones suicidas. A menudo lanzan señales y
hacen comentarios sobre “querer morir”, “sentirse inútiles” y demás.
Todas esas solicitudes de ayuda no deben ser ignoradas.
Sentimientos y pensamientos: Hay algunos sentimientos que se dan en la
mayoría de las personas que tienen pensamientos suicidas y que pueden
servir de señales de alerta. A menudo estas personas se sienten incapaces
de:
Superar el dolor.
Escapar de la tristeza.
Pensar claramente
Imaginar un futuro sin sufrimiento.
Tomar decisiones.
Valorarse a sí mismas.
Ver alternativas.
Controlar la situación
Dormir, comer o estudiar.
Encontrar a alguien que les preste atención.
Salir de la depresión.
Sentimiento/ pensamiento Manifestación verbal
Triste/ deprimido “Desearía morir”
Solitario “Estoy solo/a”
Indefenso “No puedo hacer nada”
Desesperado “Esto no tiene solución”
Despreciable “No valgo para nada, tengo culpa de todo.
Comportamientos: Los siguientes comportamientos pueden indicar que hay
una posible ideación o plan suicida:
Cambio repentino en su conducta que puede ir en dos sentidos:
aumento significativo de irascibilidad, irritabilidad, pesimismo,
depresión o apatía; o bien cese repentino de la angustia tras un
periodo previo de angustia/excitación.
Comportamiento retraído.
Cambios en hábitos alimenticios y/o sueño.
Ansiedad o pánico.
Intento de suicidio anterior.
Lesiones recientes.
Regalar objetos muy personales, preciados y queridos.
Deseo súbito de arreglar asuntos pendientes.
Otras conductas sospechosas: visitar o llamar a personas para
despedirse; tener escondido el método para lograrlo, dirigirse hacia un
lugar que no es visitado habitualmente o ingerir bebidas alcohólicas en
cantidades y con una frecuencia elevada oculta de sus cuidadores.
b- Alertas Verbales
Las siguientes expresiones podrían estar alertando que hay una ideación
suicida:
Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo/a o sobre su vida.
Ejemplos: “No valgo para nada”,” Esta vida es un asco”, ”Mi vida no tiene
sentido”, “estarían mejor sin mí”, soy una carga para todo el mundo”, “toda mi
vida ha sido inútil”, “estoy cansado/a de luchar”.
Despedidas verbales o escritas. Ejemplos: “Quiero que sepas que en todo
este tiempo me has ayudado mucho”.
Comentarios o verbalizaciones negativas sobre su futuro. Ejemplo: “Lo mío no
tiene solución”, “quiero terminar con todo”, “las cosas no van a mejorar
nunca”.
Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte.
Ejemplo: “Me gustaría desaparecer”, “quiero descansar”, “no deseo seguir
viviendo”, “me pregunto cómo sería la vida si estuviese muerto/a”, “quiero
quitarme la vida, pero nose cómo”, “nadie me quiere y es preferible morir”, “no
merece la pena seguir viviendo”, “después de pensar mucho ya sé cómo
quitarme de en medio”
7- Mitos y realidades sobre el suicidio adolescente
Mitos Realidades
Está demostrado que hablar sobre el
suicidio con una persona en riesgo, en
vez de incitar, provocar o introducir en su
“Hablar de suicidio incita a las personas cabeza esa idea, reduce el peligro de
a consumarlo”. cometerlo y puede ser la única
oportunidad que ofrezca para el análisis
de sus propósitos autodestructivos. Es
muy importante permitir la expresión de
la idea suicida.
La persona que piensa en el suicidio es
una persona que está sufriendo
intensamente y a quien le han fallado
“Si se reta a un suicida no lo intenta”. sus mecanismos de afrontamiento para
resolver o hacer frente a su situación.
Retar a una persona en situación de
riesgo suicida es un acto irresponsable.
Transmite falta de comprensión y
capacidad para manejar la situación.
Las autolesiones son una estrategia no
“Las personas que se autolesionan solo adaptativa de autorregulación; las
quieren llamar la atención, no quieren personas las realizan para aliviar una
quitarse la vida”. situación de intenso sufrimiento y
frustración. Algunos estudios indican que
puede haber una evolución de la
letalidad de los intentos.
La casi totalidad de las personas que
tienen una tentativa de suicidio ha
“El que lo dice no lo hace”. hablado de ello, y el resto lo ha dejado
entrever por cambios en su
comportamiento.
Este mito hace que se minimicen las
señales de alerta y contribuye a que el
riesgo de suicidio se asocie con
“Las personas que se quieren suicidar “chantajes”. La realidad es que cada 6
nunca emiten señales de lo que van a de cada 10 personas piden ayuda en la
hacer”. misma semana del suicidio consumado,
y 2 de cada 10 personas piden ayuda el
mismo día que realizan el suicidio. Casi
siempre existen signos directos o
indirectos, verbales o no verbales, pistas
o advertencias de riesgo suicida.
Una crisis suicida tiene un inicio y un fin.
Pese a que el principal factor predictor
Todo aquel que lo intenta una vez estará de suicidio son los intentos previos, la
en peligro toda su vida. mayoría de personas que lo han
intentado no lo consumarán el resto de
sus vidas. Es una respuesta a factores
contextuales.
La publicación de información de
Los medios de comunicación no deben manera adecuada y responsable, por
hablar de suicidio para evitar el “efecto parte de los medios, es fundamental y
llamada”. puede ayudar a prevenir el suicidio.
La persona que quiere suicidarse no
“Si alguien quiere suicidarse realmente quiere morir sino aliviar un intenso
no hay nada que hacer”. sufrimiento. La desesperanza provoca
una visión en túnel. Los estados de
ánimo son transitorios.
Durante los 90 días posteriores, tras una
“Cuando se mejora después de una tentativa, el riesgo de suicidio sigue
tentativa ya no hay riesgo” siendo elevado incluso tras un alta
hospitalaria.
El suicidio no tiene nada que ver con la
cobardía o la valentía sino con el
sufrimiento y la desesperanza. La
“El que se suicida es un/a cobarde…o un valentía y la cobardía son atributos de la
valiente” personalidad que no se miden por el
número de intentos de suicidio. Es un
error equiparar el suicidio con la valentía,
pues lo justifica al hacerlo sinónimo de
una cualidad positiva y susceptible de
querer ser imitada.
Conclusión
Los factores de riesgo a las conductas suicidas en la etapa adolescente siguen
siendo un “estigma” para una gran parte de nuestra sociedad; la misma etapa
compuesta por cambios en diversas aristas de la propia fisiología asociado a
factores externos que podrían predisponer al acto suicida es un riesgo presente en
toda la etápa, ya que el propio término se asocia a la palabra “adolescencia” hace
alusión a un término de adolecer, que si se trata de ocultar como si no existiese
creará un puente estrecho entre lo real que es el peligroso en todas sus formas y lo
ilusorio por lo que muchas veces se opta y se prefiere que no exista.
Conocer los riesgos a los que se exponen los adolescentes no son un “error”, sino
que resulta de gran importancia para identificar que aspectos se debe trabajar,
cuáles factores podrían influir en mayor o menor proporción, y cuáles son los
canales por los que muchas veces optan los mismos al momento de encontrar una
salida al dolor y la situación por las que se encuentran atravesando.
Por consiguiente conocer las señales de alerta hace que esta serie de signos o
síntomas contribuyan a la posible la detección del riesgo suicida; así como factores
biológicos, genéticos, psicológicos, socio-económicos, familiares, mitos y realidades
ayudarán a minimizar la posibilidad de la ejecución de un pensamiento a un acto
suicida.
Es de gran importancia trabajar en la concienciación, promoción y prevención del
suicidio en los diversos ámbitos, sean éstos salud, educación y/o población en
general, dar a entender que hablar de suicidio no es “pecado” sino que sea visto
como una forma de psico-educar e inclusive una alternativa de ayuda para salvar
una vida.
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