República Bolivariana De Venezuela
Ministerio Del Poder Popular Para La Educación Universitaria
Universidad Nacional Experimental De Los Llanos Centrales “Rómulo Gallegos “
Área De Ciencias Políticas Y Jurídicas
Programa Municipalizado De Formación En Derecho
El Secreto Profesional
Facilitador Autores:
José Luis Herrera Orianny Guzmán C.I 31.182.714
Unidad curricular Albani Parra C.I 29.858.866
Deontología jurídica Breiner Navarro C.I 31,262017
Eleidy Campos C.I 31.142.649
William Ustariz C.I 31.195.847
1° año sección 3
San Juan de los Morros, miércoles 3 de octubre del 2023
El secreto profesional
El secreto profesional del abogado es uno de los pilares del sistema deontológico de
la abogacía. Es esencial para el correcto ejercicio profesional, para la defensa de los
derechos de los ciudadanos y para la correcta administración de Justicia.
Al igual que otros profesionales, los abogados tienen el deber de no revelar, por
cualquier vía o forma, ningún tipo de información que haya podido conocer en virtud de la
relación profesional que le une a su cliente. No importa que esa información sea secreta o
que ya sea conocida por terceros, el abogado no podrá, simplemente, revelar datos de
cualquier índole que su cliente le haya confiado. Esta es la norma general, ya que existe
alguna excepción. Además el secreto profesional del abogado abarca, por tanto, todas las
conversaciones y propuestas del cliente, pero también las conversaciones mantenidas con el
abogado de la parte contraria, con los compañeros y todos los hechos y documentos que
conozca o haya remitido y recibido a raíz de su labor profesional.
Por esta razón, para el cumplimiento correcto de su labor, el abogado necesita
acceder a información personal e íntima de su usuario. El secreto profesional, de esta
manera, es parte fundamental de la relación establecida entre el paciente y el tratante en
las diferentes ciencias de la salud, siendo mencionado directamente en el juramento
hipocrático “Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere
acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré
con secreto inviolable.”
Es de esta manera que se presenta el secreto profesional como una defensa del
derecho a la privacidad, intimidad y buen nombre de los usuarios del servicio de los
profesionales de la abogacía. Por lo tanto, la violación del mismo consta una violación de los
derechos del usuario. Adicionalmente, en la medida que el secreto es una condición
necesaria para la correcta práctica de la profesión, al violarlo se está poniendo en riesgo la
idoneidad del profesionales para llevar a cabo sus labores; y se está afectando
indirectamente al gremio como un todo en la medida que el público podría interpretar la
falta al secreto como una conducta adecuada de todos los profesionales si esta no es
atendida. Sin embargo, se reconoce que el profesional podrá encontrarse en situaciones
límite en las cuáles proceder estrictamente de acuerdo al secreto profesional podría
considerarse como una postura incompleta. Por esto el secreto profesional puede verse
como una problemática ética y como una legal.
El secreto frente a terceros
El secreto profesional es una obligación ética que tienen ciertos
profesionales, como los abogados, de no revelar información que han recibido de
sus clientes o de terceros en el ejercicio de su profesión. El secreto profesional está
regulado por el artículo 5 del Código Deontológica El deber de secreto impone al
abogado el deber de guardar secreto respecto a todos los hechos y noticias que
conozca por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional
En referencia a esto, el ámbito subjetivo de protección del secreto
profesional se extiende más allá del cliente como sujeto natural y alcanza a los
terceros a la relación abogado-cliente, como la parte adversa y su defensor 1 El
problema especial en relación con el secreto profesional consiste en determinar si
existen otros terceros aparte de los señalados que sean también sujetos de
protección del deber de secreto. Este tema solo ha sido analizado tangencialmente
por la doctrina científica y en modo alguno por la jurisprudencial, sin que la
casuística disciplinaria haya propiciado aún que el mismo sea abordado por la Junta
de Gobierno en sede disciplinaria En resumen, el secreto profesional es una
obligación ética que tienen ciertos profesionales, como los abogados, de no revelar
información que han recibido de sus clientes o de terceros en el ejercicio de su
profesión. El ámbito subjetivo de protección del secreto profesional se extiende más
allá del cliente como sujeto natural y alcanza a los terceros a la relación abogado-
cliente, como la parte adversa y su defensor. Sin embargo, no está claro si existen
otros terceros aparte de los señalados que sean también sujetos de protección del
deber de secreto.
El secreto ante las necesidades de la defensa
El secreto ante las necesidades de la defensa es una excepción al secreto frente a
terceros. Esta excepción permite que una persona, normalmente un abogado,
pueda revelar información confidencial con el fin de proteger la defensa de su
cliente. La información revelada se limita a la que sea estrictamente necesaria para
la defensa y no puede ser usada para ningún otro propósito.
El secreto ante las necesidades de la defensa se aplica en el proceso penal. Es
importante distinguirlo de la exención del secreto profesional, que se aplica en la
práctica de la medicina. El secreto ante las necesidades de la defensa también se
aplica en la práctica de la abogacía civil y en la práctica legal en general. El secreto
ante las necesidades de la defensa tiene sus límites. Por ejemplo, no es aplicable si la
revelación de la información es para cometer un delito o para causar un daño
injustificado. También se puede restringir la divulgación de información cuando haya
un riesgo razonable de daño al cliente o a un tercero.
Guardare el secreto más allá de la terminación del servicio
Por la esencia misma de nuestra profesión, que no es sólo un oficio sino un
ministerio, los abogados estamos obligados a guardar los secretos que conozcamos como
consecuencia de nuestra actividad profesional. El secreto profesional es un deber de
confidencialidad frente a nuestros clientes, pues el cliente deposita su fe en su consejero
legal; adicionalmente es un derecho frente a terceros cuando pretendan que incurramos
injustificadamente en su violación. En nuestra sociedad, al secreto profesional del abogado
se lo puede concebir como un deber, como un derecho y como una obligación de guardarlo;
por ello, la presente disertación tendrá un enfoque eminentemente deontológico.
Sin embargo, cabe indicar que la transgresión de este deber jurídico tiene
implicaciones penales debido a la responsabilidad que tiene el abogado en caso de incurrir
en alguna conducta inapropiada, pues quien vulnere este principio deberá ser juzgado ante
un tribunal competente. Debido al carácter estrictamente confidencial de las relaciones del
cliente con su abogado, el abogado debe guardar las confidencias recibidas en virtud del
ejercicio de su profesión aun sin haberlo prometido.
Cuando debe revelarse un secreto profesional
El abogado guardará el más riguroso secreto profesional. Este secreto
amparará sus archivos y papeles aún después que el abogado haya dejado de
prestarle sus servicios al patrocinado o defendido. No obstante existen situaciones
donde el abogado este secreto. Algunas de estas situaciones son:
El Abogado que fuere acusado judicialmente por su cliente, estará
dispensado de la obligación de guardar el secreto profesional en los límites
necesarios e indispensables para su propia defensa.
Mientras que también constituye un derecho en cuanto que puede oponer
su derecho al secreto profesional cuando, por el motivo que sea, alguien lo
exija que comunique o revele datos o informaciones que haya conocido en el
desarrollo de su actividad profesional.
Cuando existe una obligación legal.
Cuando el cliente o empleador lo autoriza.
Cuando deban utilizarla para su defensa personal y no pueda ser
reemplazada por otra.
El abogado y sus clientes
La eficiencia
La eficiencia es la capacidad que tiene una persona o un proceso para utilizar
adecuadamente las herramientas con el fin de lograr los objetivos marcados; ejecuta
solo las acciones necesarias. Por lo tanto, para las empresas es la facultad para
mejorar la utilización de recursos para completar sus objetivos de negocio. La
eficiencia es la capacidad que tiene una persona o un proceso para utilizar
adecuadamente las herramientas con el fin de lograr los objetivos marcados; ejecuta
solo las acciones necesarias. Por lo tanto, para las empresas es la facultad para
mejorar la utilización de recursos para completar sus objetivos de negocio. Ahora
bien cuando es llevado a los ámbitos jurídicos esta desarrolla unas serie de
características que defines a un abogado eficiente. Algunas de estas son:
1. Responder rápidamente a las preguntas de los clientes: El servicio al cliente
siempre fue importante, no debemos olvidarnos de aquella vieja expresión “el cliente
siempre tiene la razón”. Sin embargo, hoy en día va mucho más allá de eso, la eficiencia no
es solo un tema de tener la razón, sino de que toda la experiencia del cliente con tu estudio
sea excelente. Las expectativas de los clientes siguen aumentando y hoy esperan respuestas
más rápidas que nunca.
Además, con un sistema de información jurídica adecuado, puedes ser un abogado
eficiente y darles las respuestas que necesitan para evitar la avalancha de emails o mensajes
de texto si las respuestas que esperaban ayer todavía no han llegado hoy.
2. Poder filtrar correctamente en los resultados de la investigación: Al buscar en
línea jurisprudencia o fuentes secundarias, ¿Tienes tiempo para revisar cientos de
resultados? ¿Ese artículo se aplica a tu caso? ¿La información es exacta? ¿Puedes confiar en
esa fuente?
Es por ello, que cuando trabajas con herramientas de investigación legal confiables,
puedes ser más eficiente y ahorrarte todo el trabajo de buscar y seleccionar la información
porque sabes que todo lo que estás viendo es preciso y está actualizado. Lo que significa
que obtendrás las respuestas que necesitas más rápidamente y sin riesgos.
3. Mantener una buena comunicación con los clientes: La abogada y el abogado
eficiente saben que los mismos datos que los ayudan a crear una mejor estrategia de caso
también se pueden utilizar para colaborar con los clientes. Mientras más información tenga
sobre el tiempo, los costos y los posibles resultados, más cómodos se sentirán con el
proceso.
La diligencia
Nuestro Diccionario de la RAE define la diligencia como “cuidado, prontitud, agilidad
y actividad en hacer lo que se debe hacer” término que procede de diligentia, es decir, del
cuidado en hacer algo. La diligencia es una virtud, y como tal, viene referida a acometer una
actividad (especialmente el trabajo) con eficacia y buen hacer en búsqueda de la excelencia.
Así mismo, circunscritos a la diligencia del abogado, el Estatuto General de la
Abogacía Española establece como obligaciones del Abogado para con la parte por él
defendida, «además de las que se deriven de la relación contractual que entre ellos existe,
la del cumplimiento con el máximo celo y diligencia y guardando el secreto profesional, de
la misión de defensa que le sea encomendada, atendiendo en el desempeño de esta función
a las exigencias técnicas, deontológicas y morales adecuadas a la tutela jurídica de cada
asunto». Precisa asimismo el Estatuto General, “que el Abogado realizará diligentemente las
actividades que le imponga la defensa del asunto confiado”
Al mismo tiempo, la diligencia debida debe ceñirse al respeto de la lex artis (reglas
del oficio), esto es, de las reglas técnicas de la abogacía comúnmente admitidas y adaptadas
a las particulares circunstancias del caso (lex artis ad hoc). La jurisprudencia no ha
formulado con pretensiones de exhaustividad una enumeración de los deberes que
comprende el ejercicio de este tipo de actividad profesional del abogado, si bien se han
perfilado únicamente a título de ejemplo algunos aspectos que debe comprender el
ejercicio de esa prestación:
Informar de la gravedad de la situación, de la conveniencia o no de acudir a los
tribunales, de los costos del proceso y de las posibilidades de éxito o fracaso.
Cumplir con los deberes deontológicos de lealtad y honestidad en el desempeño del
encargo.
Observar las leyes procesales; y aplicar al problema los indispensables
conocimientos jurídicos (STS de 14 de julio de 2005).
Por tanto, la diligencia se sustenta en una conducta por la que el profesional se
compromete a realizar el encargo con la máxima atención, celo y responsabilidad, de modo
que el cliente se sienta asesorado en todo momento, sabedor de que su abogado llevará a
cabo cuantas gestiones sean necesarias para el mejor desarrollo del encargo, lo que
conduce a una conducta que se manifiesta en una doble perspectiva: la atención al cliente y
la ejecución del servicio. Igualmente, vinculada a dicha máxima atención y concentración en
el encargo, y como contenido de la diligencia, se incluye la obligación del abogado de
formarse y actualizar sus conocimientos para ofrecer el mejor servicio.
En consecuencia, una persona diligente se caracteriza por ser capaz de reflexionar
de forma objetiva y mostrarse dispuesta a cumplir con su deber con interés y celeridad, lo
que supone disponer de un alto sentido de responsabilidad, sabedora de la necesidad de ser
fiel a sus promesas.
Trasladando estas cualidades al abogado, un profesional diligente:
Escucha atentamente y con paciencia a sus clientes.
Informa de forma periódica a sus clientes sobre el estado del asunto.
Se encuentra disponible y atiende a sus clientes.
Imprime celeridad a sus servicios.
Profundiza en los encargos hasta encontrar la solución o defensa más adecuada.
Se forma y actualiza constantemente.
El arreglo profesional por el abogado
Existen varias clases de acuerdos de honorarios y la mayoría de los acuerdos entre
usted y su abogado deben constar por escrito. Aparte del honorario que se le puede cobrar
por la reunión inicial con un abogado, lo típico es que se le cobren honorarios fijos, por
hora, anticipados, condicionales o estatutarios, los cuales se explican con más detalle a
continuación:
Honorarios fijos o estándares: Este arreglo de honorarios se usa de forma más
frecuente por clínicas jurídicas o abogados para asuntos legales de rutina, como redactar un
testamento simple o llevar un divorcio no contencioso. Cuando acuerde pagar honorarios
fijos, asegúrese de saber qué incluyen y qué no. También debiera averiguar si hay otros
cargos que pudieran ser añadidos más tarde.
Honorarios por hora: La tarifa que se cobra por hora puede variar de abogado a
abogado. Para averiguar el total aproximado de su cuenta, pídale al abogado que estime
cuánto tiempo tomará su caso. Solo recuerde que las circunstancias pueden cambiar y su
caso puede tomar más tiempo de lo que su abogado esperaba al principio.
Honorarios anticipados: Los honorarios anticipados se pueden usar para garantizar
que el abogado estará disponible para trabajar en su caso, lo que puede significar que tenga
que rechazar otros casos para estar disponible para usted. Como resultado, probablemente
le cobrarán una tarifa más alta por el trabajo legal que se haga. Otra manera de concretar
un acuerdo de honorarios anticipados es hacer que el abogado esté disponible para manejar
sus problemas legales en un cierto periodo. Ciertos tipos de trabajo legal estarían cubiertos
por el anticipo mientras que otros se cobrarán de forma separada. En algunos casos, el
anticipo se considera como una entrada o pie hacia cualquier servicio legal que necesite.
Esto significa que los honorarios se descontarán del anticipo hasta que este se use en su
totalidad. Después, su abogado le pedirá que pague otro anticipo o le cobrará por el tiempo
adicional que pasó trabajando en su caso.
Honorarios condicionales: Esta clase de acuerdo se usa comúnmente en casos de
lesiones personales, negligencia médica, compensación de trabajadores y otros que
involucren demandas judiciales por dinero. Esto significa que pagará al abogado un cierto
porcentaje del dinero que reciba si gana el caso o si llega a un acuerdo extrajudicial. Si
pierde, el abogado no recibe honorarios. Sin embargo, de todas maneras deberá pagar los
costos de tribunales y otros costos involucrados. Dependiendo de las circunstancias, estos
costos pueden ser bastante altos. En algunos casos, el abogado puede usar el dinero que
usted reciba en el caso para pagar esos costos adicionales por usted cuando se deban.
Asegúrese de que su acuerdo de honorarios condicionales diga el porcentaje que el abogado
se llevará. Además, obtenga una estimación de los costos de tribunales y otros gastos y
averigüe si la porción del abogado se paga antes o después de que se deduzcan los otros
gastos. Esto puede hacer una gran diferencia en el monto que reciba del acuerdo.
Tarifas estatutarias: Para ciertos casos legales, el costo es fijado por estatuto o ley. Esto
significa que el honorario del abogado debe ser fijado o aprobado por la corte.
La relación entre cliente y abogado
En algún momento de su vida, sea para sí mismo o para una tercera persona,
usted requerirá contratar los servicios de un profesional del derecho para que ejerza
la defensa en su nombre para pelear por sus derechos. La relación entre el abogado
y el cliente, debe ser una relación basada en confianza y honestidad, porque el
abogado hará el trabajo en base a lo que usted le comenta, así que si le oculta algún
dato puede ser perjudicial para su defensa, muchos abogados ven esta relación
como algo simplemente comercial, pero nosotros no lo vemos así, en Abogados con
Experiencia nos preocupamos por nuestros clientes y porque ellos reciban la
compensación que se merecen por los daños y lesiones sufridas.
Por lo antes mencionado, es necesario que usted tenga una relación directa
con su abogado y viceversa, toda vez que la información que usted como cliente
otorgue a su abogado será vital para poder establecer su defensa y alcanzar mejore
resultados, en todo momento debe ser una relación de respeto, honestidad y
cordialidad. En el momento de que usted vaya a contratar un abogado, primero pida
recomendaciones a sus amigos y en el caso de que no tengan a quien recomendarle,
realice un estudio de los abogados o firmas de abogados que le llaman la atención,
esto lo puede realizar revisando en la página web las reseñas y los resultados
recientes que ha tenido en casos previos. A continuación, en este artículo le
indicaremos cuáles son las responsabilidades del uno para con el otro.
¿En qué consiste la relación abogado-cliente?
La relación abogado-cliente inicia cuando el profesional del derecho,
abogado, acepta prestar sus servicios profesionales a alguien que los necesita, en
este caso se le denominará cliente. La descripción de los servicios se encontrará
estipulada en los términos del acuerdo o contrato. El abogado puede ser contratado
para manejar únicamente un asunto específico para el cliente, en cuyo caso la
relación terminará una vez resuelto dicho asunto; o, el abogado puede ser
contratado para representar al cliente para todos los asuntos de consecuencia legal
que puedan surgir, lo que crea una relación abierta y continua entre abogado y
cliente.
Análisis del Alma De La Toga
Este es un libro que ha sido editado en repetidas ocasiones. Y que a pesar de
haber sido publicado por primera vez en el año 1919, o sea desde hace mucho
tiempo, es un libro que tiene mucha vigencia en la actualidad y aún es muy utilizado
como referencia por muchos abogados.
Primeramente, el autor nos hace una definición correcta del término de
"abogado". Pues nos dice que será bogado va más allá de haber recibido un título de
Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas. Afirmando que el verdadero abogado
viene siendo solo aquel que ejerce la profesión dando consejos jurídicos, pidiendo e
impartiendo justicia.
En gran parte estoy de acuerdo con lo que nos ha dicho el autor, ya que, en
definitiva ser abogado y ser Lic. En Derecho no es lo mismo; desde mi punto de vista
ser licenciado en Derechos y Ciencias Políticas es solo un título de gran
enriquecimiento, por otra parte ser Abogado es aquel que sí ejerce la profesión e
imparte sus conocimientos que tiene sobre la normativa para así llegar a la justicia.
Me parece muy atinado lo que el autor quiere decir cuando, valga la
redundancia, nos dice que en nosotros mismos hay una fuerza, que no hallaremos
en ningún otro lugar. Es esta fuerza la que nos ayuda a enfrentar las injusticias que
se nos presentan. Incluso cuando nuestra dignidad se ve empañada por críticas o
agresiones debemos siempre mantener nuestro orgullo en alto y hacer justicia o
pedirla.
Sin embargo, habrá muchas veces en las que podemos llegar a pensar que
tenemos el caso perdido, pero, como el autor dice debemos encontrar esa fuerza
que está dentro de nosotros que es la que nos impulsa a seguir adelante y debo ser
encontrado o como nos dice Ángel Osorio, cuando se tengan dudas, en ese
momento, se debe cambiar de oficio.
La Justicia no es fruto del estudio sino una sensación", nos dice Ángel Osorio
en su libro. Y cabe destacar que es totalmente cierto pues la justicia no es algo que
se pueda aprender en libros, es algo que solo se aprende en el transcurso de la vida.
Actualmente el sentido de la justicia de muchos abogados se ha visto
nublado, porque en nuestra sociedad capitalista lo que ha estado importando es el
dinero, no lo que en realidad es justo, equitativo, bueno y prudente. Entonces lo que
hacen es tergiversar las leyes a su antojo para ganar sin importarles nada más. Y es
que ganar un caso no lo es todo, debemos encontrar el equilibrio de las cosas, entre
brindarle nuestra ayuda al cliente sin caer en la injusticia para con los demás.
Según nos habla el autor, que se presupone que cuando un abogado acepta
un caso, es porque está defendiendo una causa justa, y éste deberá hacer todo lo
moralmente y todo lo que dentro de lo justo cabe, para defenderlo y hacer justicia. Y
aquí es donde entra otra cosa importante que nos menciona el autor, "Abogado que
sucumba al qué dirán, debe tener manchada su hoja de servicios con la nota de
cobardía". Pues para lo que muchos sea lo correcto, puede que para otros no lo sea;
y si nos dejamos llevar por lo que dicen los demás perdonas jamás llegaremos a ser
ese abogado quien en un principio soñamos que seríamos.
Por otra parte también podemos llegar pensar o verlo hasta gracioso, pero es
algo totalmente verídico que día a día nosotros hacemos lo mismo, y es que no
sabemos guardar secretos; porque se lo decimos a "una" persona de nuestra total
confianza y esa persona se lo dice a otra persona de su total confianza y así
sucesivamente como nos explica el autor en cómo se rompe esa confidencialidad
entre abogado y cliente. Y puede que en nuestra vida diaria aunque este mal visto la
gente lo hace pensando que no traerá muchas repercusiones, pero en muchos de los
casos si las trae.
Es importante destacar que nosotros como futuros abogados, se debemos
evitar esto, pues al revelar un secreto que le revela el cliente puede ser totalmente
atroz para el veredicto de algunos de nuestros casos. El abogado al aceptar un caso
se presume que es por una causa justa; y en lo personal yo opino que si al abogado
se le confía algún secreto que diga que el cliente es totalmente culpable mejor deje
el caso, sin tener que revelar el secreto y no defender una causa que no es justa
porque para eso se supone que somos abogados, para impartir una justicia justa.
Al mismo tiempo es acertado que la abogacía es una constante lucha de
pasiones, pero está en nosotros no sucumbir a ellos. Esto no quiere decir que
debamos ser totalmente fríos y escépticos, sino que no podemos inclinarnos por
involucrarnos mucho o no involucrarnos en lo absoluto y simplemente que sea una
cuestión de ganar, por dinero, porque como nos dice el autor esto nubla nuestro
buen juicio.
Y es que indiferentemente muchas son las personas esperan conectarse en
algún momento con su abogado, es decir, que este pueda sentir un poco de su
sufrimiento. Pero me parece que el abogado debería detenerse a analizar la
situación, preocuparse por su cliente sin pasar ese límite en el que todo se vuelve
personal y ampararse y hacer buen uso de lo que Es muy interesante el punto este
que toca el autor. Me parece que para proceder muchísimo mejor en un caso, es de
gran importancia llegar a conectarse con el cliente. Para esto, es bueno dejar a un
lado nuestros intereses y nuestro bienestar, y ponernos en los zapatos del cliente.
No es cuestión de olvidarse quiénes somos, sino el renunciar a ciertas cosas que
podrían interrumpir nuestro trabajo y utilizar nuestras facultades como buenos
abogados dicta la ley.
Recurriendo a todos los temas ya mencionados este se me hace de suma
importancia. Me parece que para proceder muchísimo mejor en un caso, es de gran
importancia llegar a conectarse con el cliente. Para esto, es bueno dejar a un lado
nuestros intereses y nuestro bienestar, y ponernos en los zapatos del cliente. No es
cuestión de olvidarse quiénes somos, sino el renunciar a ciertas cosas que podrían
interrumpir nuestro trabajo y utilizar nuestras facultades como buenos abogados.
Otro tema a tocar del autor es la independencia cuyas partes son muy
ciertas aunque al mismo tiempo difiero con algunas de ellas. Pues está claramente
establecido que la abogacía se ejerce con libertad pero este a su vez puede ser
influenciado por lo que un asesor o algún allegado le sugieran. Y es que cuando el
autor menciona que es difícil resistirse al llanto de una mujer, o la involucración de
un miembro de la familia, estoy en total desacuerdo. Porque sí, es verdad que la
familia es primordial en nuestras vidas, puesto que es lo más apreciado que
tenemos, pero cuando ejercemos la abogacía debemos trasladarnos. Cuando
defendemos a alguien más ya no somos solo nosotros, en nuestro mundo ego
centrista, sino que está en nosotros velar por los mejores intereses de nuestro
cliente; claro está sin que esto vaya a opacar nuestra moral y un nuestro sentido de
la justicia.
En otro caso está el dilema que nos es bastante grande es el aceptar un caso
que aunque no nos parezca de lo más justo, pero que será muy bien remunerado
"económicamente" hablando, como buenos "abogados" que somos con muchos
más discernimiento debemos saber poner como nuestras prioridades en orden.
Porque no es lo mismo decirle a un abogado que tiene varios hijos, cuya esposa no
trabaja y no atiende un caso de hace meses que no acepte el caso, pues tiene un
deber con su familia de alimentarlos a decirle a uno que atiende 4 casos al mes y no
tiene hijos ni está casado; aunque a fin de cuentas queda en la conciencia de cada
uno lo que debe hacer. Es muy interesante el punto este que toca el autor. Me
parece que para proceder muchísimo mejor en un caso, es de gran importancia
llegar a conectarse con el cliente. Para esto, es bueno dejar a un lado nuestros
intereses y nuestro bienestar, y ponernos en los zapatos del cliente. No es cuestión
de olvidarse quiénes somos, sino el renunciar a ciertas cosas que podrían
interrumpir nuestro trabajo y utilizar nuestras facultades como buenos abogados.
Y así llegando a una breve conclusión a la primera parte de este gran libro, La
profesión de la abogacía es simplemente maravillosa, y no lo digo por el simple
hecho de que esté estudiando para ser abogada, puesto que en realidad lo hago
porque me parece que es indispensable saber un poco sobre todo y es eso lo que
hace esta profesión. Te hace leer tanto sobre diversos temas, pues cada caso es
totalmente diferente y necesita una preparación diferente. Realmente está en cada
abogado decidir qué clase de abogado quiere ser, porque si bien es cierto que la
mayoría de las personas a la hora de buscar a un abogado quieren al de más
renombre, porque tiene un gran don de la palabra y de persuasión, o porque tiene
un currículo sumamente impresionante donde se nota su gran educación, o por su
gran sentido de honradez, o simplemente por la cantidad de casos ganados.
En mi opinión este es un trabajo que necesita de mucha dedicación y
esfuerzo, pero más que todo necesita ser amada. Involucra muchos sacrificios, como
el dedicarle muchísimas de nuestras horas de sueño, aunque el autor nos dice que
es preferible que le dediquemos las primeras horas de la mañana porque así el
entregamos nuestros primeros esfuerzos y no las de la noche en la que simplemente
le entregamos los residuos. Y se tiene que decir , que esta profesión o se ejerce
apasionadamente o no se ejerce, añadiendo que dichosos son los que tienen la
posibilidad de ejercerla, porque no son muchas las profesiones que nos retan tanto
como esta, que siempre nos piden más y nos hacen crecer muchísimo como
individuos de una sociedad.