TEMA 5.
LA I GUERRA MUNDIAL
En este apartado vamos a estudiar:
∙ Las rivalidades que llevaron a la primera guerra mundial y el proceso de formación de
alianzas.
∙ Las grandes etapas del conflicto y los países que participaron en la guerra.
∙ Las consecuencias demográficas, económicas y sociales de la primera guerra mundial.
∙ Las principales medidas adoptadas en el Tratado de Versalles. La derrota de Alemania
∙ El nuevo mapa político de Europa.
1. LAS CAUSAS DE LA GUERRA
2. LA FORMACIÓN DE LAS ALIANZAS Y LAS CRISIS QUE PRECEDIERON AL
CONFLICTO
3. LAS FASES DE LA GUERRA
4. LOS TRATADOS DE PAZ
5. LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA
¿Qué hace diferente a la Gran Guerra, como la llamaron sus contemporáneos, de
otros conflictos anteriores?
1. Se convirtió en uno de los conflictos más largos -cuatro años- y sangrientos - nunca se
habían movilizado tantos efectivos ni se habían producido tantos fallecidos y heridos- de la
Historia. Se estima que murieron ocho millones de personas y otros nueve millones fueron
heridos, muchos gravemente mutilados y con secuelas psicológicas de por vida.
2. Tuvo unas dimensiones desconocidas. Aunque la contienda fue principalmente europea,
se convirtió en el primer conflicto mundial de la historia al enfrentar a las principales
potencias europeas y a sus respectivos imperios coloniales, además de contar con la
decisiva intervención de Estados Unidos. Nunca, hasta entonces, se habían visto
implicados tantos países y seres humanos.
Respecto al número de efectivos, se movilizaron sesenta y cinco millones de personas, la
mayoría hombres jóvenes. La población civil también se vio afectada y las mujeres se
vieron obligadas a trabajar en las fábricas ante la ausencia de los hombres. Las
retaguardias de cada país se movilizaron para afrontar el esfuerzo bélico y los estados
adoptaron una economía de guerra.
3. Con el transcurso de los años, se transformó en un conflicto extremadamente cruel y
doloroso. Los horrores de esta guerra superaron los de todas las anteriores. Los soldados
pasaron meses viviendo en condiciones infrahumanas en las trincheras, cubiertos de barro
y sometidos a constantes bombardeos. Su larga duración hizo que los estados invirtiesen
gran cantidad de capital en investigación científica y se introdujeran nuevas armas cada vez
más efectivas y mortíferas para desequilibrar el conflicto: artillería (ametralladoras),
tanques, aviones de combate, submarinos y armas químicas (gases tóxicos).
1.-LAS CAUSAS DE LA GUERRA
Los factores que explican el estallido de la primera guerra mundial son muy variados. Estos
son los principales:
1. La nueva política internacional expansionista emprendida por el emperador alemán
Guillermo II en 1890.
2. El cambio en la relación de poder económico entre las potencias, con una Gran
Bretaña asustada ante el poderío industrial alemán y al rearme naval emprendido
por el gobierno de Berlín.
3. Los conflictos entre las potencias coloniales en África y Asia
4. La rivalidad territorial entre Francia y Alemania por las regiones de Alsacia y Lorena.
5. La rivalidad entre Rusia y Austria-Hungría por la hegemonía en los Balcanes
2.- LA FORMACIÓN DE LAS ALIANZAS Y LAS CRISIS QUE PRECEDIERON AL
CONFLICTO
En los años anteriores a la guerra, las potencias fueron formando alianzas militares para
defender mejor sus objetivos.
La Triple Alianza (1882) ligaba a Alemania
con Austria-Hungría e Italia. Había sido
firmada en 1882, en los tiempos del canciller
Bismarck. El Reich alemán y el imperio
austro-húngaro constituyeron el núcleo central
de esta alianza.
La Triple Entente (1907) formada por Gran
Bretaña, Francia y Rusia terminó por
configurarse en 1907. La creciente
agresividad alemana llevó a que Francia y
Gran Bretaña pusieran fin a sus diferencias coloniales. La rivalidad entre Austria-Hungría y
Rusia en los Balcanes empujó a Rusia hacia esta alianza.
Durante la década anterior a la guerra se sucedieron
cuatro crisis internacionales que marcaron la evolución
hacia el conflicto generalizado. Dos tuvieron lugar en
Marruecos y enfrentaron a Alemania y Francia. Dos
tuvieron lugar en los Balcanes, donde Rusia y
Austria-Hungría pugnaban por sustituir a Turquía como
potencia hegemónica.
La crisis definitiva tuvo lugar el 28 de junio de 1914
cuando el Archiduque Francisco Fernando, heredero
al trono austro-húngaro, fue asesinado en Sarajevo
(Bosnia). Un activista serbobosnio, miembro de la
organización nacionalista serbia "La Mano Negra", fue
el autor del magnicidio. El juego de las alianzas llevó a
que un conflicto local se convirtiera en europeo y
mundial.
3.-LAS FASES DE LA GUERRA
El conflicto se desarrolló en diversos frentes europeos, africanos y asiáticos. Los dos
principales escenarios fueron el frente occidental, que confrontaba a alemanes con
británicos, franceses y, a partir de 1917, estadounidenses, y el frente oriental en el que los
rusos lucharon contra alemanes y austro-húngaros.
Tras un breve avance alemán en verano de 1914, el frente occidental se estabilizó en una
larga y brutal guerra de trincheras, fue la “guerra de desgaste”. Mientras en el frente
oriental los alemanes avanzaron, pero no de forma decisiva.
En 1917, dos acontecimientos cambiaron el curso de la guerra: los Estados Unidos
entraron en guerra junto a los Aliados y Rusia, tras la revolución soviética, abandonó
el conflicto y firmó la paz por separado.
Finalmente, tras la ofensiva Ludendorf en primavera de 1918, el contraataque aliado
consiguió hacer retroceder de forma decisiva al ejército alemán. La derrota de sus aliados y
la revolución en Alemania precipitaron la firma del armisticio el 11 de noviembre de 1918.
La Gran Guerra había terminado.
4.-LOS TRATADOS DE PAZ
El 18 de enero de 1919, los representantes de los países vencedores se reunieron en la
Conferencia de París.
Los representantes de los derrotados no fueron invitados a la conferencia de paz. Los
acuerdos, duramente negociados entre los vencedores y concretados en los diversos
tratados de paz, les fueron presentados como un hecho consumado al que simplemente
debían plegarse.
Los alemanes, representantes de la recién nacida república de Weimar, firmaron el 28 de
junio de 1919 tras ser amenazados con una invasión total de su país. En Alemania se
empezó a hablar del diktat, de la imposición, de Versalles.
Entre las muchas condiciones establecidas por los vencedores a Alemania destacan:
1. Francia recupera Alsacia y Lorena
2. El conjunto de las pérdidas territoriales de Alemania ascendió a 76.000 kilómetros
cuadrados (13% de su territorio), donde vivían 6.5 millones de habitantes (10% de
su población)
3. Alemania pierde todas sus colonias, que son repartidas entre el Imperio Británico y
Francia.
4. Drástica limitación de la Armada y el Ejército (100.000 efectivos, no tanques,
aviones, artillería pesada...)
5. Como responsable de una guerra iniciada por su agresión, Alemania quedó
obligada a pagar reparaciones o indemnizaciones de guerra a los vencedores. ∙
6. Prohibición de la unión de Alemania y Austria.
7. Alemania reconoce su responsabilidad por la guerra y todos los daños que trajo
consigo. Fue la agresión alemana la que desencadenó el conflicto.
8. Prohibición de ingreso en la Sociedad de Naciones. (precedente de l
5.-LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA
El mundo que surgió tras la catástrofe de 1914-1918 fue muy diferente del que había antes
de la guerra..
Lo más evidente fueron las terribles pérdidas humanas: ocho millones de muertos, millones
de heridos, mutilados, viudas y huérfanos, y la destrucción material que sufrió
especialmente Europa. Sin embargo, la guerra trajo también otros importantes cambios
sociales e ideológicos:
● Los EEUU, que habían ganado la guerra, pero no habían sufrido el conflicto en su
territorio, se convirtieron en la primera potencia mundial.
● La movilización masiva de los varones llevó a la incorporación de la mujer al trabajo,
lo que supuso un gran paso adelante en el camino de la emancipación femenina. El
triunfo de la revolución soviética y la crisis social que siguió a la guerra alentó las
protestas obreras en un clima prerrevolucionario en muchos países.
● El exacerbado nacionalismo alentado durante la guerra, unido al miedo a una
revolución comunista, desarrollaron un estado de opinión en las clases medias que
fue el caldo de cultivo de los movimientos fascistas y de extrema derecha.
Lectura complementaria.
La vida en la trinchera
El fracaso alemán en la guerra de movimientos hizo que se pasara a la fase del
estancamiento o guerra de posiciones, y se construyesen kilómetros de trincheras. Esta es
la imagen que ha perdurado de la Gran Guerra, sobre todo las del frente occidental donde
se abrieron desde Suiza hasta el mar del Norte. En la nueva forma de guerra predominaban
los métodos defensivos frente a los ofensivos. Las trincheras tenían por objeto proteger a
los soldados propios frente al fuego enemigo y obstaculizar el avance de los contrarios.
Las trincheras comenzaron a construirse como un sistema defensivo provisional, pero con
el tiempo se hicieron más sofisticadas y se convirtieron en una forma de vida para millones
de soldados.
La construcción de las trincheras requería un gran esfuerzo. Lo primero era cavar las
zanjas, colocar las alambradas -de alambre de espino-, maniobra peligrosa por la
exposición a los disparos de las ametralladoras enemigas; y después se colocaban sacos
de tierra para protegerse de la artillería y de los bombardeos. El suelo de las trincheras
solía cubrirse con tablas de madera, sobre todo en los campos de batalla de Flandes,
siempre inundados. Los únicos “refugios” disponibles para los soldados eran unos
cubículos subterráneos cavados en la tierra, semejantes a las galerías de las minas. Las
trincheras también contaban con puestos vigías, que vigilaban día y noche Las trincheras
albergaban a los combatientes de primera línea y se comunicaban con la segunda, donde
se encontraban los puestos de mando, socorro y radio, a través de estrechas galerías.
Los ataques para tomar una trinchera eran prácticamente misiones suicidas y la táctica
para tener éxito permanecería inalterable. Para aquellos hombres, todavía había algo peor
que estar atrincherados: el momento en el que los oficiales hacían sonar sus silbatos. Tras
el lanzamiento de una lluvia de bombas para neutralizar el fuego enemigo y forzarle a
abandonar sus posiciones más adelantadas, los soldados, cargados con el fusil y una
pesada mochila, debían trepar por la pared de la trinchera, salir a “tierra de nadie” y
avanzar amparados por la cortina de humo a través de un mar de cráteres bajo el tableteo
de las ametralladoras enemigas. El objetivo era abrir las alambradas y que los enemigos no
tuvieran tiempo de salir. Ambos bandos acabaron organizando un sistema defensivo casi
perfecto, invulnerable hasta la irrupción de los tanques británicos.
La vida diaria de los soldados estaba anclada en una tediosa rutina: comían, dormían,
hacían sus necesidades, jugaban y, sobre todo, se aburrían. Durante las horas de luz,
debían mantenerse ocultos, a salvo de los francotiradores enemigos y de los observadores
aéreos, por lo que pasaban horas durmiendo en los refugios o escribiendo diarios y cartas.
Siempre podía llegar un ataque de la infantería enemiga, una salva de proyectiles o lo que
era más temido, un ataque de gas. Para este último caso, existía una campana para dar la
alarma y en pocos segundos los soldados debían colocarse la máscara, su seguro de vida,
de la que nunca podían separarse.
Al llegar la noche no había lugar para la pereza. Sin el temor de los francotiradores, se
iniciaba una carrera frenética por reparar las alambradas, cavar nuevas zanjas y enviar
patrullas para obtener información de las posiciones enemigas. Los soldados también
debían permanecer alerta ante posibles ataques. El ruido de las balas y bombas enemigas
hacía que los soldados padeciesen un miedo constante, sin olvidar el terror que provocaron
los gases tóxicos y la necesidad de tener siempre a mano la máscara antigás.
Las condiciones de permanencia en las trincheras eran durísimas. Los hombres sufrían
un frío y una humedad intensos al estar cerca del barro -a veces pegajoso al mezclarse con
la sangre de los muertos- y cubiertos por el cielo raso. La ropa estaba casi siempre húmeda
y los soldados no podían cambiarse durante varios días. La suciedad, el insomnio, la falta
de condiciones higiénicas y la mala alimentación eran una constante. La alimentación se
cubría con latas de carne enmohecida, galletas duras o productos enviados por sus
familiares en paquetes, aunque lo más deseado, sobre todo en invierno, era una
reconfortante sopa.
En numerosas ocasiones, el única agua disponible era el que había quedado encharcado
tras los bombardeos, con el consiguiente riesgo de infección. Sin embargo, el vino
abundaba, sobre todo, en las filas francesas. La mortificante presencia de los bichos, sobre
todo de piojos y ratas, que se alimentaban de los cuerpos caídos en combate, era otras de
las pesadillas y hacía que la vida fuera casi insoportable. Uno de los mayores placeres era
matar con sus propias uñas a estos pequeños insectos que inundaban los uniformes, pero
era una batalla perdida, ya que volvían a reproducirse sin ningún problema.
Periódicamente, los hombres eran enviados a la retaguardia para despiojarse, lavarse y
coger ropa limpia, pero cuando volvían los piojos inundaban sus uniformes
El goteo de bajas era continuo por la enfermedad conocida como “pie de trinchera”,
causada por la humedad, que en ocasiones requería la amputación de la extremidad
afectada. La infección de una pequeña herida podía resultar muy grave ya que aún no
existían los antibióticos.
A causa de la falta de higiene, el tifus, el cólera o los parásitos intestinales causaron
verdaderos estragos entre los soldados. La costumbre de dejar los cadáveres en el campo
de combate o clavados en las alambradas también contribuyó a que proliferasen
enfermedades de todo tipo. Debido a las numerosas bajas producidas, las enfermeras
tuvieron que instalarse en el frente. Algunos hombres quedaban paralizados, aturdidos,
sufrían crisis nerviosas y eran incapaces de luchar. A los que no se acusaba de cobardía,
tenían la suerte de ser atendidos por un psiquiatra, que les diagnosticaba una difusa
enfermedad nerviosa, que en realidad se denomina “neurosis de guerra” o “estrés
postraumático”.
Algunos decidieron desertar y otros autolesionarse para ser enviados a la retaguardia, pero
los que decían haber recibido un disparo en el pie o en la mano eran examinados
minuciosamente para detectar posibles simulaciones. Si hallaban pólvora en la herida,
significaba que el disparo se había efectuado a corta distancia. Casi todos los que lo
intentaron acabaron en un consejo de guerra.
Los hombres permanecían en el frente alrededor de un mes al año y el período durante el
que quedaban bajo el fuego enemigo podía ir de uno a quince días. Después, eran
trasladados a una segunda línea o a la retaguardia para realizar labores de apoyo, donde
pasaban unos cinco meses. El resto del año se encontraban de permiso, en campos de
entrenamiento o en los cuarteles de su país