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Anatomía y Funciones de la Laringe

La laringe es el órgano fonador principal compuesto de cartílagos como el tiroides, cricoides y aritenoides. Contiene las cuerdas vocales y permite la modulación de la voz a través de su compleja anatomía de cartílagos, membranas y músculos. Cumple funciones respiratorias al permitir el paso de aire y fonatorias al originar el sonido a través de la vibración de las cuerdas vocales.

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Anatomía y Funciones de la Laringe

La laringe es el órgano fonador principal compuesto de cartílagos como el tiroides, cricoides y aritenoides. Contiene las cuerdas vocales y permite la modulación de la voz a través de su compleja anatomía de cartílagos, membranas y músculos. Cumple funciones respiratorias al permitir el paso de aire y fonatorias al originar el sonido a través de la vibración de las cuerdas vocales.

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La laringe

1
MTLP M01 Los sistemas auditivo,
respiratorio, fonatorio, resonador,
articulatorio y prosódico en la voz, el
habla y el lenguaje
Introducción

Introducción

Anatomía de la laringe

Funciones de la laringe

Fisiología de la fonación

Ideas clave

Ideas clave

Contraportada

2
Introducción

Introducción

La laringe es el órgano fonador por excelencia, ya que en él se sitúan las


cuerdas vocales. Aunque no es indispensable para producir el habla (algunos
pacientes laringectomizados pueden hablar, aunque se les haya extirpado la
laringe), sí que resulta fundamental para modular la voz.

En esta unidad didáctica serás capaz de...


IConocer la anatomía fisiológica de la laringe y sus funciones en el
habla.

Objetivos

Esta capacitación se conforma con base en los siguientes objetivos:

Conocer las funciones de la laringe.


Describir la anatomía fisiológica de la laringe y sus carácteristicas
en la formación del habla.

3
Anatomía de la laringe

Anatomía de la laringe
La laringe es el órgano fonador por
excelencia, ya que en él se sitúan las
cuerdas vocales. Aunque no es
indispensable para producir el
habla (algunos pacientes
laringectomizados pueden hablar,
aunque se les haya ex rpado la
laringe), sí que resulta fundamental
para modular la voz. Es un órgano
muy complejo, formado por una
e s t r u c t u r a car laginosa y
membranosa, y una musculatura muy
fina. Su compleja anatomía permite a
este órgano modular exquisitamente
la voz. La fisiología de la fonación es
fundamental para entender
l a s patologías de la voz que se
originan en un mal uso de esta.
Muchas veces, una higiene vocal
correcta solucionará el problema. Así
mismo, cualquier patología que altere
la laringe o alguno de los
componentes que la regulan,
comportará una alteración de su
función normal.

La laringe ene una doble función.


Por un lado, una función respiratoria,
el paso del aire hacia la tráquea. Por
otro, una función fonatoria, ya que es
el principal elemento del aparato
fonador y en ella se origina el sonido,
producido por la vibración de
las cuerdas vocales.

La laringe se encuentra en la parte anterior del cuello, por debajo del


hueso hioides, por encima de la tráquea y por delante de la faringe.
Pero su situación cambia con la edad y el sexo.
4
Así, la laringe ene una posición más alta en los niños y más baja en los ancianos.
En los adultos está al nivel de la 6ª vértebra cervical. Además, es más pequeña en
los niños y las mujeres. El tamaño determina la gravedad de los sonidos emi dos
por esta, de manera que las laringes más pequeñas (mujeres y niños) emiten unos
sonidos más agudos que las más voluminosas (hombres), que emiten sonidos más
graves.

La laringe es rela vamente móvil, de manera que puede experimentar dos pos
básicos de movimientos:

1. De ascenso, en la deglución y al emitir sonidos agudos.


2. De descenso, fundamentalmente al emitir sonidos graves.

La laringe está constituida por:

Cartílago o esqueleto cartilaginoso.


Membranas laríngeas fibroelásticas.
Mucosa laríngea.
Musculatura laríngea.

5
Cartílagos de la laringe

Se subdividen en impares y pares:

Impares Pares

Tiroides Aritenoides

Cricoides Corniculado de santorini

Epiglótico

También hay otros cartílagos, pero debido a su pequeño tamaño o su


presentación poco constante, se engloban dentro del término de cartílagos
accesorios de la laringe y no se describen individualmente.

Cartílagos impares

Tiroides

Presenta dos láminas (láminas laterales) que se conjuntan por delante y


en la línea media, formando el margen anterior del roides. Su parte
superior es prominente, sobre todo en los hombres, y pude marcar un
relieve pronunciado a través de la piel del cuello (la llamada nuez de
Adán).
En su cara posterior, el margen anterior determina el ángulo entrante
del tiroides.
En la cara externa de la lámina, presenta una cresta oblicua con unos
tubérculos en su extremo superior e inferior.
El margen superior presenta, en la línea media, una profunda
escotadura, la escotadura tiroidea.
El margen inferior no es rec líneo porque presenta el tubérculo
marginal del tiroides, que le configura una morfología sinuosa.
El margen posterior de las láminas es libre, ya que el car lago no ene
parte posterior
Tiene forma de «V» abierta hacia atrás.
El extremo superior del margen posterior se con núa, inferiormente,
formando los cuernos inferiores o menores del roides, a través de los
cuales este cartílago se articulará con el cricotiroideo.

6
Cricoides

Tiene la forma de un anillo de sello.


La parte anterior y lateral del cartílago constituye el arco cricoideo (el
anillo), mientras que la parte anterior constituye la placa o lámina
cricoidea (comparativamente, equivaldría al sello del anillo).
En la parte anterior está el tubérculo cricoideo.
En la parte externa de las caras laterales del arco, muy cerca de donde
el arco se continúa con la placa, se observan las superficies articulares
para la articulación con el tiroides (arti- culación cricotiroidea).
En la placa cricoidea, superiormente, se aprecian las superficies
articulares para la articula- ción con el aritenoides (articulación
cricoaritenoidea).
En la cara posterior de la placa cricoidea se aprecia la cresta vertical,
que divide esta cara en dos superficies simétricas, donde se insertará el
músculo cricoaritenoideo posterior.

Título de la pestaña

Es de morfología ovalada.
Es el principal elemento en la constitución de la epiglotis.
Es más ancho por su parte superior que por la inferior, que es de
morfología puntiaguda (tiene forma de raqueta de tenis). A través de un
ligamento, la parte inferior se une al ángulo entrante del tiroides.

En el cartílago epiglótico se distingue:

Una cara anterior: relacionada, por orden descendente, con el ángulo


entrante del tiroides, con la cara posterior de la membrana tirohioidea y
con la cara posterior del hueso hioides.
Una cara posterior: recubierta de mucosa, forma parte de la pared
posterior de la laringe.

Cartílagos pares

7
Aritenoides

Tiene forma de pirámide triangular (con una base, un vértice y tres


caras:
posterior, interna y antero-externa).
En la cara posterior se aprecia una depresión, donde se inserta el
músculo interaritenoideo o aritenoideo.
La cara interna es de morfología triangular y superficie plana.
En la cara anteroexterna se observa una cresta en forma de arco, la
cresta arcuata, convexa hacia fuera y cóncava hacia dentro. En su
concavidad se dibuja la fosilla hemisférica, producida por las
voluminosas glándulas de la mucosa laríngea. En la parte superior de la
cresta, se encuentra un tubérculo terminal, el pontículo y, por debajo,
encontramos la fosilla oblonga, punto de inserción del músculo vocal.
La base presenta una superficie articular en forma de cilindro
vacío, para la articulación con el cricoides (articulación
cricoaritenoidea). Aquí se distingue un ángulo anterior, que se
continúa hacia delante con la apófisis vocal, y un ángulo
posteroexterno, que se conti- núa hacia atrás y hacia fuera con la
apófisis muscular, y también un ángulo posteroexterno.

Cartílagos de Santorini

Estos cartílagos se relacionan entre sí mediante dos articulaciones:

La articulación cricotiroidea. Está formada por las Fsuperficies


articulares del cuerno inferior del tiroides y las de la cara lateral del
arco cricoideo. Las superficies están solidarizadas por la cápsula
articular y sus ligamentos.
Como estas articulaciones están solidarizadas por un único eje
transversal que pasa, aproximadamente, por el centro de las dos
articulaciones, los movimientos posibles que puede realizar son:

Las dos superficies están solidarizadas por la cápsula articular y sus


ligamentos propios.

Ascenso del arco cricoideo y descenso de la placa cricoidea.


Descenso del margen anterior del tiroides.
La articulación cricoaritenoidea. Está constituida por la superficie
articular cilín- drica de la cara superior de la placa cricoideo y la
superficie cilíndrica vacía de la base del aritenoides.

En principio, se esperaría que sus movimientos fueran sólo los de translación del
aritenoides de ventrolateral a posteromedial. Pero, debido a la flacidez de la
cámara ar cular y a la discordancia entre las superficies ar culares de los dos
8
cartílagos, el aritenoides realiza un movimiento sobreañadido: la rotación externa
e interna respecto a un eje longitudinal que coincide con el eje ver cal de
la pirámide aritenoidea.

Cartílagos de la laringe. En la fila superior se observa una visión lateral (izquierda) y frontal
del cartílago tiroides. En la línea media se observa el cartílago cricoides (izquierda) en una
visión superior y frontal y la epiglotis (derecha) en una visión dorsal. En la línea inferior se
observa la articulación del cartílago cricoides con el aritenoides en una visión craneal
(izquierda), en una visión dorsal y en un visón lateral (derecha)

La articulación cricoaritenoidea. Está constituida por la superficie articular


cilíndrica de la cara superior de la placa cricoideo y la superficie cilíndrica vacía de
la base del aritenoides.

9
Las dos superficies están solidarizadas por la cápsula articular y sus
ligamentos propios.

En principio, se esperaría que sus movimientos fueran sólo los de translación del
aritenoides de ventrolateral a posteromedial. Pero, debido a la flacidez de la
cámara articular y a la discordancia entre las superficies articulares de los dos
cartílagos, el aritenoides realiza un movimiento sobreañadido: la rotación externa
e interna respecto a un eje longitudinal que coincide con el eje vertical de la
pirámide aritenoidea.

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Membranas laríngeas fibroelásticas

Son membranas de estructura fibrosa que permiten la unión de los cartílagos.

Membrana tiroides

Se extiende desde el margen inferior del hueso hioides hasta el margen


superior del cartílago tiroides en toda su extensión, insertándose también en
la parte interior y superior del gran cuerno (o cuerno superior).

Membrana cricoaritenoidea

Se extiende desde el margen inferior del tiroides, incluyendo el pequeño


cuerno, hasta el margen superior del arco del cricoides.

Esquema de los cartílagos, los ligamentos y las membranas de la


laringe.

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Visión posterior de la laringe. Se puede observar el hueso hioides, el
cartílago tiroides y la membrana tirohiohidea. En una visión, se
observa el ligamento vocal, que va de la escotadura tiroidea al
cartílago aritenoides

Visión medial interna de la laringe. Se puede observar la epiglotis y


los cartílagos cricoides y aritenoides. Por detrás, el cartílago tiroides y
la membrana tirohioidea.

12
Visión sagital interna de la mitad derecha de la laringe.

13
Endolaringe o laringe interna

Mientras que la morfología externa de la laringe se debe a la propia anatomía de


los cartílagos laríngeos y de las membranas, la morfología interna viene
determinada por la mucosa laríngea y más específicamente, por su lámina propia.

La lámina propia de la mucosa se enriquece, tanto en la parte superior como


inferior, con tejido elástico y constituye dos estructuras elásticas:

Lámina quadrangularis.
Conus elástico.

El epitelio de la laringe es de tipo respiratorio (cilíndrico, con los núcleos en fila y


con cilios), pero, en dos niveles puntuales, es plano estratificado (muchas capas de
células planas en vez de una sola capa de células cilíndricas). Estos puntos son a
nivel de adhitus laríngeo (la puerta de entrada) y de las cuerdas vocales.

Sección media sagital de la laringe. Se observa una visión interna de


la mitad derecha de la mucosa laríngea.

Este esquema corresponde al úl mo esquema de la figura anterior, pero con


el recubrimiento mucoso. Los car lagos y los ligamentos laríngeos no se observan
directamente, pero determinan los relieves que dibuja la mucosa en la luz laríngea.

Las cuerdas vocales están formadas por cinco capas de tejido.

Su epitelio, la capa más externa, es muy delgada (menos de 0.1 mm de grosor) y es


14
la responsable de dotar externamente, a las cuerdas vocales, de su pico color
blanco anacarado, aspecto que se puede valorar durante la exploración
laringoscópica. Más profundamente, se ubica la lámina propia, compuesta por tres
capas diferentes. La capa más superficial de la lámina propia (1-2 mm de grosor)
está formada por fibras de elas na, sin orden aparente, con gran capacidad
elástica, hecho que permite a esta capa ser moldeable frente a fuerzas externas.

La capa intermedia está formada también por elas na, pero con una orientación
anteroposterior muy clara. La capa más profunda de la lámina propia (también de
1-2 mm de grosor) está formada por fibras con la misma orientación
anteroposterior que la capa intermedia, pero no son fibras de elas na sino de
colágeno que, al contrario que las primeras, no son flexibles. La quinta capa de las
cuerdas vocales, más profunda que la lámina propia, es el músculo rovocalis o
roaritenoideo. Este músculo es el responsable de que las cuerdas protuyan en la
endolaringe. Sus fibras tienen también una orientación anteroposterior.

Mucosa de las cuerdas vocales

La combinación de la capa epitelial y la primera capa de la lámina propia, que


tiene las fibras desorganizadas. Las capas intermedia y profunda de la lámina
propia forman el ligamento vocal, encargado de dar soporte y consistencia a
las cuerdas.

No obstante, algunos autores prefieren hablar de recubrimiento vocal (epitelio y


dos primeras capas de la lámina propia) y cuerpo de las cuerdas (capa profunda de
la lámina propia y músculo tirovocal).

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Esquema de una cuerda vocal seccionada, donde se puede observar
el epitelio, las tres capas de la lámina propia y el músculo
tiroaritenoideo.

El espacio laríngeo (cavum) se subdivide, debido a los repliegues que dibuja su


mucosa, en:

Nivel superior, cavum laríngeo superior o vestíbulo.

Su límite superior es el adhitus laríngeo, definido:

1. Anteriormente, por el margen superior de la epiglotis.


2. Lateralmente, por la plica (o pliegue) aritenoepigló ca (mucosa que se
ex ende desde el ápice de los aritenoides hasta los extremos laterales del
margen superior de la epiglotis).
3. Posteriormente, por la mucosa que se ex ende entre los dos ápices del
aritenoides y que forman la escotadura interaritenoidea.

Su límite inferior es la plica ventricularis (relieve que marca la mucosa en el


margen inferior de la lámina quadrangularis). El espacio que se delimita entre las
dos plicas ventriculares es la rima ventricularis. A las plicas ventriculares se les
llama falsas cuerdas vocales.
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Cavum laríngeo medio

Su límite superior es la plica ventricularis (o pliegue ventricular).

Su límite inferior es la plica vocalis (o pliegue vocal), integrada por el ligamento


vocal, que se extiende desde el ángulo entrante del tiroides hasta la apófisis vocal
del aritenoides. Inmediatamente por fuera del ligamento vocal está el músculo
vocal.

Rima vocalis o glotidis (glotis)

Espacio delimitado entre las dos plicas vocalis.

En este nivel, la mucosa hace unas expansiones alares en dirección lateral, que
constituyen los ventrículos laríngeos.

Cavum laríngeo inferior o espacio infraglótico

Límite superior: plicas vocalis y rima glotidis.

Límite inferior. Plica convencional (pasa por debajo del cricoides y separa la luz
laríngea de la luz traqueal).

La rima glotidis (o glotis) está formada por dos porciones:

Glotis interligamentosa (más extensa): se sitúa entre los ligamentos vocales.


Glotis intercartilaginosa (más posterior): queda delimitada por la cara medial
de los dos aritenoides.

La posición de la glotis definirá la función de la laringe, de manera que:

La glotis cerrada corresponderá a la función fonatoria.


La glotis totalmente abierta permitirá el paso del flujo aéreo y responderá a
la función respiratoria.

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Endolaringe. Corte frontal de la laringe y la glándula tiroides. Se
puede observar el vestíbulo laríngeo, con la plica (o pliegue)
vestibular y vocal, y la cavidad infraglótica, que desemboca en la luz
de la tráquea (inferiormente).

18
Musculatura laríngea

Se subdivide en dos grandes grupos:

Musculatura extrínseca

Músculos que, teniendo un origen más o menos próximo a la laringe, se


insertan en el esqueleto cartilaginoso de esta.

Este hecho implica que su contracción conlleva el ascenso o descenso del


conjunto laríngeo.

Los músculos de este grupo se esquematizan en la tabla siguiente:

Musculatura intrínseca dependiendo su origen embrionario, podemos destacar:

Músculos del anillo muscular externo:

Cricotiroideo laríngeo.
Constrictor inferior de la laringe.

Músculos del anillo muscular interno:

Cricoaritenoideo lateral (o externo).


Cricoaritenoideo posterior.
Interaritenoideo.
Trioaritenoideo.

Todos estos músculos están inervados por el nervio laríngeo inferior (o nervio
recurrente), también rama del nervio vago.
19
Músculo cricotiroideo

El músculo cricotiroideo se origina en el tubérculo anterior del arco del


cricoides, forma un vientre muscular de morfología triangular y se
inserta en el margen inferior del tiroides.

Sus acciones son:

Si se fija el cricoides, la contracción del músculo provoca que el car lago


tiroides bascule hacia delante y hacia abajo.
Si se fija el roides, el arco cricoideo experimentará una elevación que
comportará que la placa cricoidea se mueva hacia abajo y hacia detrás.

En cualquier caso, el resultado es un incremento en la separación entre el ángulo


entrante del roides y la apófisis vocal del aritenoideo. Por lo tanto, queda en
máxima tensión el ligamento vocal, que provocará la tensión de las cuerdas
vocales.

Este músculo es, por excelencia, el músculo tensor de las cuerdas vocales.

Está inervado por una rama del nervio laríngeo superior, rama a su vez del nervio
vago (X par craneal).

Músculo cricoaritenoideo lateral

Es una delicada laminilla muscular que se origina en la cara superior del arco
cricoideo y se inserta en la parte anterior y externa de la apófisis muscular del
aritenoides.

Su contracción arrastra hacia delante la apófisis muscular del aritenoides, hecho


que implica que el aritenoides haga una rotación que conlleva el acercamiento de
las apófisis vocales. A la vez, las caras mediales del aritenoides se separan
dibujando una «V» abierta hacia atrás.

Por lo tanto, a nivel de la glotis, esta acción conlleva:

1. El cierre de la glotis interligamentosa (acercamiento de las cuerdas vocales).


2. La apertura de la glotis cartilaginosa. Esta posición permite la emisión del
tono de voz susurrante.

Músculo cricoaritenoideo posterior

Se origina en la cara posterior de la lámina cricoidea, inmediatamente por fuera de


la cresta ventral y se inserta, mediante un tendón cilíndrico, a la cara posterior de
la apófisis muscular del aritenoides.

20
Su contracción arrastra la apófisis muscular hacia atrás y hacia dentro y, por lo
tanto, la apófisis vocal se desplazará hacia delante y hacia fuera. Esto conllevará la
apertura total de la glotis.

Esta posición de la glo s permite la función respiratoria de la laringe. Es el


músculo por excelencia de la apertura total de la laringe.

Su parálisis o tetánea (agarrotamiento del músculo por una ex rpación negligente


de las glándulas para roideas, que regulan el metabolismo del ion calcio, un ion
implicado en la contracción muscular, cuya disregulación conlleva la contracción
incontrolada de los músculos) supondría un cuadro de asfixia de urgencia médica,
que requeriría de una traqueotomía para permitir el paso del aire.

Músculo interaritenoideo

Es un músculo de fibras transversas que se ex enden directamente de la cara


posterior de un aritenoides a la cara posterior de su homólogo contralateral.

Inmediatamente por detrás de este vientre transverso, encontramos unas fibras


oblicuas, que van de la parte inferior y externa de un aritenoides a la parte
superior de la cara posterior del otro. En conjunto, estas fibras dibujan una cruz de
San Andrés (X).

Su contracción produce la abducción (alejamiento) de las caras mediales de los dos


aritenoides y por lo tanto, cierra la glotis intercartilaginosa.

Músculo tiroaritenoideo

Integrado por dos porciones:

Porción medial (sive medialis) Porción lateral (sive


lateralis)

Porción medial (músculo vocalis). Porción lateral. Compuesto por


Aunque su trayecto anatómico fibras directas que van desde la
está en discusión, parece que este cara posterior de la lámina roidea
músculo se origina en el ángulo (en la proximidad del ángulo
entrante del roides, entrante del tiroides) hasta la parte
inmediatamente por fuera del externa de la fosilla oblonga, por
origen del ligamento vocal y se fuera de la inserción de la porción
inserta en la apófisis vocal y parte medial.
interna de la fosilla oblonga del
aritenoides, también Su efecto es contrapuesto al de la

21
inmediatamente por fuera del contracción de la porción medial,
ligamento vocal. Por lo tanto, son ya que su inserción más lateral al
fibras de disposición paralela y aritenoides provocará la
muy próxima al ligamento vocal. separación de estos cartílagos en
Su acción es poner en máxima la contracción. Las cuerdas se
tensión las cuerdas vocales, a fin adducirán y se acortarán, de
de que, al pasar el aire, estas manera similar a como lo hacen
vibren de la misma forma que durante la con- tracción del
vibra la lengüeta de un músculo cricoaritenoideo lateral.
instrumento de viento. De aquí
que a este músculo se le apode
clarinete laríngeo. La contracción
de la porción medial es isométrica
(se tensa el músculo, pero no se
acorta).

Visión lateral de la laringe, donde se puede observar el músculo


cricotiroideo.

22
Visión posterior de la laringe, donde se observa el músculo
cricoaritenoideo posterior y el músculo aritenoideo. También se
puede observar el músculo aritenoepiglótico.

23
Acciones de los músculos intrínsecos de la laringe. La contracción del
músculo cricoaritenoideo posterior (esquema superior) supone la
abducción o separación de las cuerdas vocales y, por tanto, la
apertura de la luz laríngea. Por contra, la contracción del músculo
cricoaritenoideo lateral (esquema medio) o del músculo aritenoideo
24
(esquema inferior) provoca la adducción de las cuerdas vocales y el
cierre de la luz

25
Relaciones anatómicas de la laringe

La laringe, junto con la faringe, ocupa el espacio visceral del cuello. Anteriormente,
se relaciona con la musculatura recta o hioidea, la fascia colimedia y colisuperficial
y el músculo esternocleidomastoideo. Lateral y posterior a ella encontramos
el paquete vasculonervioso del cuello.

La cara posterior de la laringe es común a la faringe, ya que esta segunda no ene


pared anterior. A través de la faringe se relaciona con las vértebras cervicales, la
musculatura prevertebral y la fascia coliprofunda (donde está adherida la cadena
simpática cervical).

En la línea media de la cara posterior se aprecia el adhitus laríngeo o puerta de


entrada a la laringe. La mucosa que recubre la cara posterior del aritenoides y le la
lámina cricoideo con nua hacia fuera y se encuentra con el margen posterior de
l a lámina del roides. Por otro lado, la mucosa que va del extremo lateral de la
cara posterior del bloque aritenocricoidea hasta el margen posterior del roides
dibuja una canalera de concavidad posterior, el recesus piriformis, a través del
cual, en la deglución, pasaran los líquidos.

26
Irrigación vascular linfática de la laringe

Irrigación sanguínea:

Arteria laríngea superior. Se origina de la arteria tiroidea superior y entrará


a la laringe a través de la membrana tirohioidea. Irriga toda la región
supraglótica.
Arteria laríngea inferior. También es rama de la arteria tiroidea superior y
baja por la cara externa de la lámina tiroidea, perfora la membrana
cricotiroidea y, ya dentro de la laringe, irriga la región infraglótica.
Arteria laríngea posterior. Rama de la arteria tiroidea inferior, sube por la
cara posterior de la laringe y la irriga. Normalmente, termina
anastomosándose (uniéndose) a la arteria laríngea superior, formando una
arcada arterial anastomótica longitudinal posterior.
Las venas son satélites de las arterias y su disposición es paralela y su
nomenclatura homónima.

Irrigación linfática en la mucosa sanguínea hay una abundante red linfática, a


partir de la cual se forman los colectores linfáticos laríngeos:

Los colectores superiores recogen la linfa de la región supraglótica,


atraviesan la membrana tirohioidea y desembocan en los ganglios
linfáticos de la cadena yu- gular interna.
Los colectores inferiores recogen la linfa de la región infraglótica y se
subdividen en:
Anteriores: atraviesan la membrana cricotiroidea, van a los
ganglios pre- laríngeos y desembocan en los ganglios de la cadena
yugular.
Posterolaterales: drenan la linfa en los ganglios de la cadena
recurrente, ganglios que acompañan los nervios recurrentes.

A nivel clínico, es interesante destacar que la linfa de una parte de la laringe puede
pasar al lado contralateral a través de los colectores linfáticos de la línea media.

¿El ligamento vocal tiene vasos linfáticos?

Técnicamente es muy difícil de evidenciar, ya que la vía linfática es una de las


vías que utilizan las células cancerígenas para realizar las metástasis.

27
Inervación nerviosa

Sensitiva

El nervio laríngeo superior (rama del vago), a nivel del hueso hioides, se divide
en una rama interna y otra externa.

La rama interna penetra por el agujero de la membrana tirohioidea, junto con la


arteria laríngea superior y, en el sí de la laringe, recoge la información sensitiva de
toda la región supraglótica.

La rama externa, que atraviesa la membrana cricotiroidea, inerva la región


infraglótica, junto con los nervios laríngeos recurrentes.

Motora

La rama externa del nervio laríngeo superior inerva el músculo cricotiroideo.


Los nervios laríngeos recurrentes inervan la musculatura interna propia de la
laringe

28
Funciones de la laringe

Funciones de la laringe

Protección

Esta función es ejercida por tres esfínteres laríngeos. Éstos no sólo están
implicados en la protección sino también en la fonación, la tos y el pujo.

El esfínter superior (pliegues ariepiglóticos)

Está formado por músculos pequeños que cierran la epiglotis, tirándola hacia
abajo, a fin de cerrar el paso.

El esfínter medio (bandas ventriculares o falsas cuerdas


vocales)
Está compuesto por el músculo tiroaritenoideo superior. Su contracción
aumenta el volumen de las bandas y aproxima aritenoides, cerrando el paso.

El esfínter inferior (cuerdas vocales glóticas)

Es el músculo tiroartenoideo. Protege más que el segundo esfínter.

29
Junto con los esfínteres, la laringe ejerce su acción protectora
mediante otros mecanismos.

Tales como:

1. Su ascenso, que conduce a la aproximación de la base de la lengua con la


glotis y al cierre del paso.
2. La epiglotis.
3. El reflejo tusígeno: que consiste en el cierre violento de las cuerdas vocales
falsas y la brusca expulsión de aire cuando se detecta un cuerpo extraño en
la vía inferior.
4. Expectoración de las secreciones bronquiales: los cilios del epitelio
respiratorio y el moco que los recubre permiten el ascenso de las
secreciones y estimulan el reflejo de la tos para expulsarlas.

Función deglutoria

La laringe tiene una intervención activa en la segunda fase del proceso


de deglución. A la vez, protege el árbol respiratorio durante la
deglución.

En la deglución hay una inhibición refleja de la respiración mediante los pares


craneales IX y X.

Se cierra el esfínter glótico y la laringe se eleva y se desplaza hacia delante.

Limpieza del material ingerido previo a una nueva inspiración. Si el material


sobrepasa el vestíbulo, se estimula el reflejo de la tos. La subglotis es el territorio
más sensible para desencadenar el reflejo tusígeno, aunque también son muy
sensibles la cara laríngea de la epiglotis, los pliegues aritenoepiglóticos, las bandas
ventriculares y el área interaritenoidea.

30
Sección medio sagital de la laringe, visión interior de su mitad derecha. Se observa la
variación en la posición de la epiglotis en la respiración (izquierda) y en la deglución
(derecha).

Función respiratoria

La laringe controla el flujo de aire que pasará a la tráquea.

Nervios recurrentes

Regulan la actividad del músculo cricoaritenoideo (que, a su vez, regula la apertura y el


cierre de la laringe, dependiendo de las cantidades de CO y del PH de la sangre.

Por otro lado, la glotis estará más abierta durante la inspiración que durante la
espiración.

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Fonación

La voz es fruto de la coordinación de la laringe, los pulmones, el


diafragma, la cavidad de resonancia, la lengua y los labios.

Sus componentes son:

Fonación

Generación de una amplia gama de sonidos.

Las cuerdas vocales vibran y cortan el aire rítmicamente, produciendo un


sonido débil, primario, la voz.

Resonancia

modula y amplifica la voz, dando la calidad de voz característica de cada


persona: la palabra hablada o articulada.

Viene determinada por la porción supraglótica de la laringe, el tórax, la faringe,


la boca, las fosas nasales y los senos paranasales.

La función de los resonadores nasales se demuestra muy gráficamente por el


cambio en la calidad de voz que produce un fuerte catarro, que los bloquea y
no permite el paso de aire a través de ellos.

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Articulación

Es el sonido, las [Link] por la lengua, la mandíbula y el maxilar


superior, las mejillas, la faringe, los dientes, los ribetes alveolares superiores, el
paladar y los labios.

La voz viene determinada por tres características básicas:

1. Sonoridad (intensidad). Depende de la fuerza del aire espirado.


2. Cuando aumenta la presión subglótica, se abren las cuerdas, pero la
tensión comporta que se cierren (efecto rebote por elasticidad) y cae la
presión subglótica.
3. Tono: variación de la altura de la nota. Depende de la tensión de las
cuerdas vocales y de su longitud (en laringes más pequeñas es menor,
como ocurre en niños y mujeres). El tono será más agudo cuanto más
cortas sean las cuerdas.
4. Este también estará influido por otros factores, como las características
anatómicas de la laringe, sus pliegues, etc. y las hormonas.
5. Calidad (timbre): dependerá de la cavidad de resonancia y da carácter a
la voz.

Cambios en la posición de la laringe dependiendo de la función que


esté desempeñándose. En la fonación (superior izquierda), las
cuerdas vocales se aproximan, mientras que en una respiración

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normal (superior derecha) las cuerdas están ligeramente separadas.
La separación de las cuerdas ene que ser más marcada cuando se
requiere una respiración forzada (inferior izquierda). Cuando se
pretende susurrar, las cuerdas deben estar aducidas y muy juntas,
pero debe quedar un espacio entre los car lagos aritenoideos
(inferior derecha).

Combinando la aducción gracias a la activación del nervio recurrente y la


tensión mediante el nervio laríngeo superior se puede cantar todas las notas:

Bajo: 98-293 Hz.

Barítono: 123-349 Hz.

Soprano: 256-987 Hz.

En una voz normal, la intensidad media es de 40 decibelios, mientras


que una persona entrenada puede llegar a los 130 decibelios.

Fijación

Si bien esta función es mínima en humanos, a diferencia de los animales


cuadrúpedos, circulatoria y reflexógena más marcada en niños.

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Fisiología de la fonación

Fisiología de la fonación

La respiración

Es la fuente de energía que permite la fonación y, sin esta, no hay voz. .

La voz está cons tuida por sonidos sonoros y sordos. En los sonidos sordos no
hay vibración de las cuerdas vocales (/s/ o /f/), mientras que en los sonidos
sonoros sí que hay vibración (/z/).

Las cuerdas vocales son cinco capas de tejido, con una capa profunda muscular. La
con- tracción de diferentes músculos permite la separación o a aproximación de
las cuerdas vocales, pero la vibración de las cuerdas vocales no se debe a la
contracción de ningún músculo específico, sino que es el resultado de la
interacción de la presión subglótica, la elas cidad sular y la constricción sobre el
flujo de aire provocada por las cuerdas.

El efecto Bernoulli describe que un estrechamiento en un tubo por el cual circula


un flujo líquido o gaseoso supone una disminución de la presión del flujo sobre sus
paredes, pero un aumento de su velocidad. Este efecto explica por qué las cuerdas
vocales vibran.

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Representación esquemática de un ciclo glótico, en una visión anterior (izquierda) y una
visión superior o craneal (derecha) de las cuerdas vocales y la glotis. Nótese que las cuerdas
vocales se abren de la parte inferior hacia la superior, y también se cierran desde la parte
inferior a la superior. A la vez, la glotis crece desde la parte anterior hacia la posterior,
aunque las cuerdas vocales se cierran desde la parte anterior hacia la posterior

El aire del flujo respiratorio presiona las


cuerdas vocales

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La presión del aire provoca la separación de
la parte inferior de las cuerdas vocales.

La porción superior de las cuerdas vocales


empieza a abrirse.

Las cuerdas vocales están completamente


abiertas, de manera que el flujo entre las
cuerdas vocales incrementa y la presión de
las cuerdas disminuye.

La disminución de la presión en las cuerdas


y su calidad elástica comporta que las
cuerdas vuelvan hacia la línea media.

Las cuerdas vocales contactan entre sí en


sus porciones inferiores.

El ciclo de la vibración se ha completado.

Las cuerdas vocales están formadas por un tejido ligero músculo y


mucosa, de manera que son muy flexibles delante de cambios
importantes en la presión.

Cuando hay un aumento en la presión subgló ca en la respiración, las cuerdas


vocales se acabarán abriendo. Debido a la elas cidad del tejido, las cuerdas
tenderán a recuperar una posición de reposo. Pero si la presión de aire es muy
marcada, las cuerdas no podrán cerrarse. No obstante, como suponen un
estrechamiento en el camino de salida del aire espirado, la presión que éste ejerza
en las paredes de las cuerdas será menor (efecto Bernoulli), de manera que las
cuerdas se acabaran cerrando. Este hecho permi rá que la presión vuelva a
subir. La respiración permitirá que las cuerdas vuelvan a abrirse otra vez.

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La presión subgló ca mínima para obligar a las cuerdas vocales a abrirse es de 5
cm de H2O de presión, aproximadamente.

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Ajustes laríngeos en la fonación

La laringe presenta tres posiciones claves para producir la fonación. Para iniciar la
fonación, debemos aducir las cuerdas vocales y someterlas al flujo de aire
espiratorio: es el llamado ataque vocal. Durante la fonación sostenida, las cuerdas
vocales se man enen en una posición fija y la aerodinámica de la
fonación controlará su vibración. Finalmente, abduciremos las cuerdas para
finalizar la fonación.

Ataque vocal

Cuando no queremos hablar, las cuerdas vocales están suficientemente separadas


para evitar que la turbulencia del flujo aéreo las haga vibrar y provoque sonidos
audibles. Por contra, cuando queramos iniciar la fonación, aduciremos las cuerdas
vocales suficientemente para que estas vibren.

Ataque vocal
Movimiento muscular activo que aduce las cuerdas vocales para iniciar la
fonación.

El ataque vocal es un proceso muy frecuente mientras hablamos, ya


que es necesario para pronunciar los fonemas sonoros.

Podemos diferenciar tres tipos de ataques vocales:

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1. Ataque vocal simultáneo (ataque suave)

Cuando coordinamos la aducción de las cuerdas con el inicio de la respiración,


de manera que las dos ocurren simultáneamente. Las cuerdas vocales
alcanzan el máximo nivel de aducción, al mismo empo que el flujo
respiratorio es adecuado para iniciar la fonación. Por ejemplo, para pronunciar
una palabra iniciada por /z/ es necesario el ataque vocal simultáneo, ya que, si
el flujo de aire pasa antes de iniciar la fonación, se produciría el fonema sordo
/s/.

2. Ataque vocal aspirante o soplado

Supone que el flujo de aire fluye antes de la aducción de las cuerdas vocales.
Se da mucho durante el habla, ya que mantenemos el flujo de aire para
producir largas cadenas de palabras.

3. Ataque glótico (ataque duro)

En este ataque, la aducción de las cuerdas vocales se produce previamente al


flujo aéreo, como si se fuera a toser. Por ejemplo, intentar aducir las cuerdas
vocales, como si fuerais a toser, pero pronunciar la vocal /a/. La tensión o
irritación en las cuerdas vocales traduce el ataque glótico y es un ataque
utilizado para pronunciar las palabras que empiezan con una vocal acentuada.

Aunque los tres ataques son normales y no traducen ninguna patología, su mal
uso puede conllevar problemas. Así, si el ataque gló co es demasiado potente, se
p u e d e n dañar las cuerdas vocales. Este ataque es muy usado en los
cantantes con malos hábitos vocales y, a la larga, comporta trastornos de la voz,
ya que predispone a los nódulos. Por otro lado, una mala aducción de las cuerdas
vocales provocará una fonación aspirada. No obstante, la voz soplante es más
frecuente cuando la insuficiencia en la aducción de las cuerdas es debida a una
alteración física del tejido vocal.

Finalización

Para finalizar la fonación se requiere la abducción de las cuerdas vocales.


Mediante contracción muscular, separamos las cuerdas vocales lo suficiente para
que disminuya la turbulencia del aire y las cuerdas dejen de vibrar. Como en el
ataque, la finalización se u liza constantemente durante el habla para adaptarse a
los sonidos sordos.

La aducción y la abducción de las cuerdas vocales son dos


movimientos alternativos muy usados durante el habla, y los músculos
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que controlan esta función pueden llegar a con- traerse en nueve
milésimas de segundo (9/1000 segundos).

Fonación sostenida

Para la fonación sostenida se necesita aducción y abducción de las cuerdas


vocales. El ataque vocal y la terminación requieren contracción muscular, mientras
que en la fonación sostenida lo que se necesita es mantener (sostener) un tono
muscular adecuado. El tono de los músculos permite mantener las cuerdas vocales
en una situación adecuada para la vibración y no se requiere de aducción y
abducción alternantes.

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Registros laríngeos

Registros vocales o modos de vibración

Son las diferentes maneras en que las cuerdas vocales pueden vibrar. Así, se
puede hablar del registro modal (el que se utiliza normalmente para hablar), el
registro de falsetto (voz muy fina, muy aguda) y el registro pulsátil
(contrapuesto al registro de falsetto, voz muy débil, muy grave, ronca).

Registro modal

Cuando observamos el comportamiento de las cuerdas vocales desde su modo


ver cal (cuando las miramos de frente), podemos ver que estas se abren desde
abajo hacia arriba y que también se cierran de abajo hacia arriba. Las cuerdas
vocales enen una frecuencia primaria de vibración (fundamental), pero también
producen un rico abanico de harmónicos, que es el que permite diferenciar los
diferentes fonemas entre sí.

Por otro lado, las cuerdas vocales también vibran en la dimensión anteroposterior.
Así, vemos que enden a abrirse desde detrás hacia delante y que se cierran
primero en la parte media y, finalmente, en la parte posterior.

La presión mínima para que las cuerdas vocales vibren es de 2-5 cm H 2O en la


zona subgló ca, de manera que un paciente que no sea capaz de generar esta
presión no podrá utilizar las cuerdas vocales para hablar.

Dentro de la fonación modal, se puede hablar de fonación a tensión o fonación


soplante. En la fonación a tensión hay una hiperaducción de las cuerdas y la voz es
estridente, más fuerte y autoritaria, que a la larga comporta daño sular. Por
contra, en la voz soplante hay una mala aducción de las cuerdas vocales y entre
los márgenes de estas hay un flujo aéreo excesivo. Se malgasta aire, pero no hay
un abuso de las cuerdas y, por tanto, no es una fonación nociva por sí misma. De
todas maneras, es importante recalcar que una patología que no permita
u n a buena aducción de las cuerdas (nódulos, pólipos o incluso tumores)
puede provocar una voz soplante.

Registro pulsátil

Este registro da una voz débil, ronca, de tonalidad baja, con unas frecuencias de
entre 20 a 80 Hz. Es la que u lizamos cuando queremos simular estar enfermos,
por ejemplo. En este caso, la presión subgló ca requerida es menor que la que
requiere el registro modal (de 2 cm H2O) y la tensión de las cuerdas vocales es
muy reducida, de manera que el margen de la cuerda está flácido, mientras que los
laterales están muy tensados.
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Registro de falsetto

En este registro, las cuerdas vocales se alargan y se adelgazan mucho y cuando


vibran, enden a hacerlo en sus márgenes arqueados y las cuerdas vocales hacen
contacto muy ligeramente. Este registro es el más agudo y produce una voz muy
fina, con una tonalidad muy elevada. Aunque se diferencia del registro modal en
la frecuencia de vibración (300-600 Hz), estos dos registros pueden solaparse. No
obstante, el momento de pasar de un registro a otro es audible, hay una «rotura»
de la voz. Los profesionales de la voz, que están entrenados saben, de todos
modos, pasar de un registro a otro suavemente para evitar la disrupción.

El susurro

No se puede considerar un registro fonatorio propiamente, ya que no se produce


voz. No obstante, el susurro supone cambios en la laringe, si bien éstos no
producen vibración de las cuerdas vocales. De todas maneras, las cuerdas deben
estar aducidas y tensadas. Los car lagos aritenoides están ligeramente rotados,
pero separados en la parte posterior, de manera que hay un aumento del espacio
entre los car lagos. Aunque el susurro no se considera voz propiamente, es
agotador y puede provocar fa ga vocal. Para demostrar que no es
económicamente rentable, intenta mantener una vocal («a», por ejemplo) largo
tiempo pronunciada en registro modal y en modo susurrado.

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Frecuencia y tono de la voz

Cuando las cuerdas vocales vibran, provocan un disturbio audible en el


aire llamado sonido.

La frecuencia primaria de esta vibración, como ya se ha visto anteriormente, se


llama frecuencia fundamental (número de ciclos de las cuerdas vocales por
segundo, expresado 1/segundo o hertzio (Hz)). La frecuencia se correlaciona con
el tono de voz. Así, frecuencias elevadas suponen tonos elevados o agudos y
frecuencias bajas, tonos bajos o graves. El tono óp mo es personal, ya que
depende de las características de la laringe de cada uno (la frecuencia fundamental
de las cuerdas vocales depende de las caracterís cas intrínsecas de estas y de la
laringe). Varía en función del género y la edad, de manera que la frecuencia
fundamental de una mujer adulta está alrededor de los 230 Hz, mientras que la de
un hombre adulto suele ser mucho más baja, alrededor de 120 Hz. En los niños
ronda los 250 Hz, pero cambiará en la pubertad tanto en niños como en niñas. No
obstante, en los hombres hay un crecimiento mucho mayor de los músculos y los

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car lagos de la laringe (la nuez de Adán es mucho más pronunciada en hombres y
traduce una laringe más prominente), de manera que hay una caída de la
frecuencia fundamental de la voz en los hombres adultos, que enen la voz más
grave (menor frecuencia) que las mujeres, que la enen más aguda (mayor
frecuencia).

El rango de la frecuencia fundamental para un individuo corresponde a la


diferencia entre la frecuencia baja y la más alta, que es de unos dos octavos. Por
ejemplo, una persona que tenga una frecuencia fundamental baja de 90 Hz puede
llegar a alcanzar una frecuencia alta de 360 Hz (primera octava: de 90 a 180 Hz;
segunda octava: de 180 a 360 Hz). Las patologías laríngeas pueden reducir este
rango, mientras que el entrenamiento lo puede ampliar.

Tono habitual de voz

Es aquél que utilizamos normalmente durante el habla y, idealmente, debería


corresponder al tono óptimo.

No obstante, hay gente que pude hablar usando un tono con una frecuencia
anormalmente alta o baja. Un abuso de un tono bajo puede provocar úlceras de
contacto, y suele darse en personas sometidas a estrés, que usan un ataque
glótico duro y una frecuencia más baja de su frecuencia óptima.

Para variar el tono es necesario jugar con la masa, la tensión y la longitud de las
cuerdas vocales. La tensión variará dependiendo de si contraemos o relajamos las
cuerdas, pero realmente no somos capaces de cambiar voluntariamente su masa.
No obstante, podemos variar su masa por unidad de distancia, elongándolas o
acortándolas.

Como ya hemos dicho, la masa de las cuerdas es constante e intrínseca a estas


(solo variará si se atrofian o el individuo crece, dos situaciones nada manejables en
el día a día de la fonación), pero si las elongamos, distribuimos la masa en la
distancia (tenemos menos masa en cada punto) y, por tanto, incrementamos
la frecuencia de vibración. Por lo tanto, si contraemos el músculo crico roideo, el
car lago roides baja y las cuerdas vocales se elongan, obtenemos una mayor
frecuencia fundamental. Otros dos tensores de las cuerdas vocales son la porción
medial del músculo roaritenoideo (músculo vocal) y el músculo crico roideo, que
suelen trabajar a la par. Parece que el músculo crico roideo se contrae para
obtener el grado de tensión aproximado para la frecuencia de vibración requerida
y que el músculo tirovocal será el responsable del ajuste más fino de esta tensión.

Por otro lado, si aumentamos la masa de las cuerdas por unidad de empo,
conseguiremos reducir la frecuencia fundamental. Así, la relajación o acortamiento

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de las cuerdas vocales, mediante la aproximación de los car lagos roides y
cricoides, permi rá obtener unas frecuencias bajas. El músculo responsable de la
distensión y el engrosamiento de las cuerdas vocales es la porción (sive) lateral
del músculo tiroaritenoideo.

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Intensidad de la voz

Intensidad vocal

Presión de la señal acústica producida y se mide en decibelios.(dB). Será


mayor cuanto más amplia sea la vibración del cuerpo que la produce.

Para incrementar la intensidad de la voz, debemos incrementar el vigor con que


las cuerdas vocales se abren y se cierran y, esto sí se consigue incrementando la
presión subgló ca. Así, cuando nos preparamos para gritar o hablar muy fuerte, lo
que hacemos ins n vamente es inspirar profundamente y tensar nuestras
cuerdas vocales. La compresión medial de estas, así como un incremento de
la presión subglóticas, son las dos maniobras que nos permiten obtener una mayor
intensidad en la voz.

De todas maneras, podemos ver que tanto la frecuencia como la intensidad se


modulan regulando la tensión de las cuerdas vocales y la presión subgló ca. No
obstante, se pueden variar independientemente, de manera que un incremento en
la intensidad de la voz no supone un aumento de la frecuencia de vibración.
Aunque la tendencia es aumentar la intensidad en paralelo a la frecuencia
(compara el tono que u lizas cuando gritas con el que u lizas al hablar
normalmente), una persona bien entrenada puede hacerlo.

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Ideas clave

Ideas clave

Para finalizar, repasemos algunas ideas clave:

La laringe es el órgano fonador por excelencia, ya que en él se sitúan las


cuerdas vocales.
Es un órgano muy complejo, formado por una estructura car laginosa y
membranosa, y una musculatura muy fina.
La laringe tiene una doble función.
La laringe es rela vamente móvil, de manera que puede experimentar dos
tipos básicos de movimientos.
Los cartílagos de la laringe se dividen en pares e impares.
La membrana roides se ex ende desde el margen inferior del hueso
hioides hasta el margen superior del car lago roides en toda su extensión,
insertándose también en la parte interior y superior del gran cuerno (o
cuerno superior).
La membrana cricoaritenoidea se ex ende desde el margen inferior del
roides, incluyendo el pequeño cuerno, hasta el margen superior del arco
del cricoides.
La mucosa de las cuerdas vocales es la combinación de la capa epitelial y la
primera capa de la lámina propia, que ene las fibras desorganizadas. Las
capas inter- media y profunda de la lámina propia forman el ligamento
vocal, encargado de dar soporte y consistencia a las cuerdas.
La posición de la glotis definirá la función de la laringe.
La laringe controla el flujo de aire que pasará a la tráquea.
La voz viene determinada por tres características básicas.
La voz está constituida por sonidos sonoros y sordos.
El ataque vocal es un movimiento muscular ac vo que aduce las cuerdas
vocales para iniciar la fonación.

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Contraportada

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