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Adaptación y apego en Jardín Maternal

El documento habla sobre la importancia del apego en los niños y las diferentes formas de apego (seguro, ansioso-ambivalente y evasivo). También describe el proceso de adaptación de los niños al jardín maternal, incluyendo estrategias para establecer una relación de apego con los cuidadores y calmar la angustia de las madres durante la separación.

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Adaptación y apego en Jardín Maternal

El documento habla sobre la importancia del apego en los niños y las diferentes formas de apego (seguro, ansioso-ambivalente y evasivo). También describe el proceso de adaptación de los niños al jardín maternal, incluyendo estrategias para establecer una relación de apego con los cuidadores y calmar la angustia de las madres durante la separación.

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Período de adaptación en el Jardín Maternal.

Importancia del apego. Sala de bebés.

El apego “es una relación emocional perdurable con una persona en particular que
produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer. La pérdida o la amenaza de
pérdida de esta persona, evoca una ansiedad intensa”. ( Eduardo Hernández
González, [Link])

Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de


mantenerse durante toda la vida.
En base a cómo los individuos responden en relación a su figura de apego cuando
están ansiosos, Ainsworth, Blowlby, Waters y Wall definieron los tres patrones más
importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven: el estilo seguro,
el ansioso-ambivalente y el evasivo.

1) Los niños con estilos de apego seguro son capaces de usar a sus cuidadores como
una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son
sensibles a sus necesidades, por eso tienen confianza en que sus figuras de apego
estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad.
En el dominio interpersonal, los sujetos con apego seguro tienden a ser más cálidos,
estables y a tener relaciones íntimas satisfactorias.
En cuanto al dominio intrapersonal, tienden a ser más positivos, integrados y a tener
perspectivas coherentes de sí mismos.
2) Los niños con estilos de apego ansioso-ambivalente responden a la separación
con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de
protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales
de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso
y respuesta de sus cuidadores.

3) Los niños con estilos de apego evasivo exhiben un aparente desinterés y


desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños
tienen poca confianza en que serán ayudados, poseen inseguridad hacia los demás,
miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.

En el caso del recién nacido con su madre, durante sus primeros 60 a 90 minutos de
vida el niño, además de estar alerta, responde. En una palabra, está perfectamente
equipado para conectarse con sus padres por primera vez. El amplio margen de
capacidades sensoriales y motoras del bebé provoca respuestas en la madre y, así,
comienza una comunicación que puede ser especialmente útil para el establecimiento
del vínculo y la iniciación de una serie de interacciones que durarán toda la vida.
El niño también puede establecer relaciones de apego seguro con otros adultos
significativos que para él tienen presencia en el tiempo, en su protección y cuidados.
Es así como el personal del Jardín Maternal puede ser potencialmente parte
importante de esta relación.

¿Qué puede hacer el adulto para desarrollar una relación de apego con el niño o
la niña?

En este desafío de establecer relaciones de apego seguro con los niños, es importante
que las personas que trabajan con ellos puedan advertir y revisar sus características,
sus condiciones personales, sus potencialidades, actitudes y especiales habilidades, a
fin de establecer relaciones con los niños y valerse de ellas para formar lazos
estrechos.

Hay conductas de los adultos que favorecen una relación de apego con el niño: todas
aquellas que ofrecen seguridad, contacto físico y emocional, comunicación, contención
del niño en situaciones de angustia, placer y bienestar.

Algunos factores cruciales en estas experiencias de vinculación incluyen el tiempo


juntos (¡en la niñez la cantidad cuenta!), las interacciones cara a cara, el contacto
visual, la cercanía física, el tacto y otras experiencias sensoriales primarias como
olores, sonidos y gusto.

Los científicos creen que el factor más importante en la creación de apego, es el


contacto físico positivo, es decir por ejemplo, el abrazar, llevarlo al hombro y mecer.

No debe sorprender, entonces, que el hecho de tenerlo al hombro, mirar


detenidamente, sonreír, besar, cantar y reír sean acciones que causen actividades
neuroquímicas específicas en el cerebro.
Estas actividades neuroquímicas conducen a la organización normal de los sistemas
cerebrales responsables del apego.
La adaptación del niño al Jardín Maternal

Es importante tener presente que el Jardín Maternal es un lugar desconocido para los
niños y niñas, ya ambientados al entorno de su hogar y a rostros que les son familiares.
Es por ello que las primeras interacciones del personal de cada establecimiento con el
niño y su madre son cruciales, pues precisamente es ésta quien deposita la confianza
en las personas que protegerán y estimularán a su hijo y, por otra parte, es el niño o
niña quien percibirá la tranquilidad de su madre y del personal que lo acoge.
Esta instancia debe reforzarse permanentemente, asegurando estrategias que
permitan que el niño perciba objetos, sonidos y ambientes que le son familiares.

En este sentido, la entrevista inicial con la familia permite conocer sus hábitos, el
juguete favorito del niño (que puede llevar al Jardín), sus necesidades para conciliar el
sueño, para controlar esfínteres , la etapa de desarrollo y aprendizaje en que se
encuentra, de tal modo que inicialmente se continúen en el establecimiento las pautas
de crianza del hogar para, posteriormente, evolucionar en forma gradual con la
participación de los padres.

Con respecto a la alimentación,

Es fundamental consultar si el niño recibe lactancia materna para establecer las


posibilidades de la madre de acudir al jardín para amamantar a su hijo o de entregar
su leche previamente extraída.
Y es que la presencia de la madre en el establecimiento reforzará su confianza en la
atención brindada por las educadoras y, más fundamentalmente, permitirá continuar
estrechando los lazos afectivos y de protección de su hijo en aspectos generales de su
salud y desarrollo.
Cuando el niño o niña recibe mamaderas o comidas, es importante planificar esta
actividad, considerando que cada una de las acciones que se realicen forma parte de
un rito que servirá para asociar la alimentación con una experiencia agradable.

Es importante respetar sus gustos y su ritmo de alimentación, no apurarlo u obligarlo a


que ingiera el volumen total de su alimentación, pues cada niño dosifica la cantidad de
alimentos de acuerdo a sus necesidades y ello se puede corroborar con las curvas de
crecimiento que el niño o niña presenta.
Durante la higiene

La higiene y la muda son instancias para contactarse individualmente con cada niño
y niña y para que ellos descubran su cuerpo.

Es importante considerar los momentos de higiene corporal no sólo como una


necesidad física, pues aunque es fundamental para la salud y bienestar de los niños
y niñas, conlleva además una dimensión psicológica y emocional por la sensorialidad
que se estimula al estar en contacto la piel del bebé con las manos de los adultos.

Frente al llanto

El llanto es una forma de comunicación que expresa un deseo insatisfecho. Si un


niño llora significa que necesita algo y como todavía no lo puede obtener por sí
mismo ni sabe comunicar, lo pide llorando. Los bebés no lloran por llorar y si lo
hacen sin lágrimas, es por que todavía no las tienen.

Frente al llanto, antes de indagar qué le sucede al niño es importante acogerlo,


contenerlo, demostrarle que cuenta con apoyo incondicional. El bebé nota el estado
de ánimo del adulto por la forma en que lo trata y su seguridad lo tranquiliza mucho.
La mayoría de las veces, el motivo del llanto de un niño o niña se descubre
enseguida y tiene fácil solución: quiere comer o siente calor o puede necesitar un
cambio de pañales o la ropa le molesta o está incómodo en la misma postura o
quiere dormir y le cuesta conciliar el sueño, o tiene frío o quiere un poco de
compañía y esto último es muy frecuente.

En cualquier caso, siempre se debe atender oportunamente, porque el bebé se


siente amenazado cuando algo perturba su bienestar y requiere de la ayuda de una
persona que lo atienda y lo acoja, teniendo presente que una actitud serena ayudará
más rápido a calmarlo que una actitud ansiosa. En muchas ocasiones se asocia el
llanto del bebé con alguna enfermedad, por ello es importante conocer su
comportamiento habitual, ya que el llanto de un bebé enfermo suele ser diferente y
casi siempre va acompañado por otros signos de alarma.

En las horas del sueño

Independiente de la edad de los niños, es importante conocer las manifestaciones de


sueño, a fin de responder a sus necesidades individuales y de promover una rutina
para esta actividad.

Algunos niños a la hora de dormir se muestran irritables, lloran y no logran conciliar


el sueño. En estas ocasiones, ellos requieren ser atendidos en su necesidad, que
algún adulto lo “pacifique”, lo calme y así dar curso a su sueño.

En el período de adaptación del bebé es importante imitar las pautas de crianza


establecidas por la familia respecto al sueño y, según sea el caso, de común acuerdo
con ella, ir avanzando hacia la instalación de una rutina que proporcione tranquilidad
y seguridad a los niños y niñas. Para conseguir un buen hábito respecto del sueño se
requiere la actitud de un adulto que pueda transmitir seguridad, tranquilidad y
confianza.
Algunas orientaciones para dar a las madres en el período de adaptación:

- Calmar la angustia de la propia madre por la separación.

- Explicarle que es natural lo que sucede y que a las otras madres les sucede lo
mismo.

- Explicarle que su relación con el niño es demasiado fuerte y que, por lo mismo, va a
perdurar.

- Indicarle que el tiempo con el niño lo aproveche para comunicarse con él (al
cambiarlo, al darle comida, al bañarlo).

- Proponerle que a la sala cuna lleve alguna prenda suya para que el niño la sienta
cerca.

- Hacerle ver que lo que más importa es la calidad de la relación que tenga con el
niño en los momentos que está con él:que el niño se sienta gratificado, atendido en
sus necesidades, con seguridad y confianza.

Biografía
John Bowlby (1986, 1998), psiquiatra y psicoanalista, trabajó
durante años en clínica infantil y planteó la teoría del apego, la que
concibió como una tendencia de los seres humanos a establecer
vínculos afectivos sólidos con personas determinadas a través de la
vida.

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