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Estática y Resistencia en Edificaciones

El documento describe los diferentes tipos de vínculos que pueden usarse para restringir los grados de libertad de un objeto bidimensional contenido en un plano y sometido a fuerzas. Se explican los apoyos fijos, móviles y el empotramiento, los cuales permiten equilibrar un sistema de fuerzas al agregar reacciones de la Tierra que contrarrestan el movimiento. Los apoyos fijos y móviles restringen uno o dos grados de libertad, mientras que el empotramiento restringe los tres grados de

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Estática y Resistencia en Edificaciones

El documento describe los diferentes tipos de vínculos que pueden usarse para restringir los grados de libertad de un objeto bidimensional contenido en un plano y sometido a fuerzas. Se explican los apoyos fijos, móviles y el empotramiento, los cuales permiten equilibrar un sistema de fuerzas al agregar reacciones de la Tierra que contrarrestan el movimiento. Los apoyos fijos y móviles restringen uno o dos grados de libertad, mientras que el empotramiento restringe los tres grados de

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ESTÁTICA Y RESISTENCIA DE MATERIALES

VINCULOS EN EL PLANO

Supongamos tener un objeto bidimensional, algo así como un "cuerpo chato” contenido en un
plano. Sobre el mismo actúan fuerzas, pertenecientes todas a dicho plano configurando un sistema en
general no equilibrado.

Por acción del sistema citado el cuerpo tenderá a moverse. Este movimiento podría ser por
ejemplo un desplazamiento horizontal, en el que todos los puntos se corrieran lo mismo en igual
dirección y sentido ( traslación h o r i z o n t a l ).Claro que también podría mov
todos los puntos se corrieran lo mismo en esa dirección y en igual sentido tendríamos una traslación
vertical.
Finalmente, el cuerpo podría girar alrededor de un polo (movimiento de rotación). En este caso,
los puntos que forman el cuerpo describirían arcos de circunferencia con centro en dicho polo, siendo su
recorrido proporcional a su distancia al mismo.

Traslación horizontal

Traslación
vertical

Lo más frecuente es que el cuerpo realice un movimiento que sea combinación de los aquí
descriptos. En realidad, cualquier desplazamiento podría plantearse como la suma de una traslación
horizontal, una traslación vertical y una rotación.

Nos interesa relacionar los sistemas de fuerzas con el desplazamiento que pudieran producir
sobre un cuerpo en relación a los edificios. Reconocemos que sobre las construcciones arquitectónicas
actúan fuerzas de todo tipo: acciones gravitatorias, presión del viento, cargas sobre losas, vigas y
columnas, empuje de suelos, etc. Y si bien somos conscientes de que se producen movimientos, éstos
han de ser lo suficientemente pequeños para que no comprometan la seguridad de la obra y la
funcionalidad de su uso.

Cabe una observación: cuando en los párrafos precedentes mencionamos las características de
los desplazamientos de los puntos que forman un cuerpo, tácitamente nos referimos a un rígido, es decir
a un sólido no deformable. Estudiar los movimientos de ese objeto no requiere precisiones sobre la
geometría misma del cuerpo (ya que ésta no cambia). Definir una traslación horizontal es lo mismo para
un cuadrado, un círculo o un triángulo. Podríamos obviar la mención de la forma diciendo que el cuerpo
en cuestión es una “chapa” contenida en el plano, de forma y dimensiones indeterminadas (podría llegar
a ser una “chapa infinita”, sin que se alteren nuestros estudios).

Vamos aquí a suponer que un edificio sometido a cargas es representable en un plano mediante
una “chapa” sujeta a la acción de un sistema de fuerzas. Surge entonces una primera observación
importante: un edificio no debe trasladarse ni girar, por lo tanto ese sistema debe ser equilibrado. Con
sólo recordar que las cargas gravitatorias son verticales dirigidas hacia abajo, y el viento es
prácticamente horizontal, cuesta admitir que la resultante de ese sistema de fuerzas sea cero. ¿Por qué
entonces no se traslada y rota el edificio?... Porque estamos omitiendo algo muy importante: el edificio
no está libre en el plano, está conectado a la Tierra. Ésta provee otras fuerzas que se agregan al
sistema, para transformarlo en un sistema equilibrado. Estudiaremos detenidamente esta cuestión.

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Aun admitiendo que la construcción debe mantenerse inmóvil en el sitio en que ha sido
emplazada, sabemos que se producen desplazamientos de algunas porciones de material que la
componen. Todos hemos oído alguna vez mencionar que las vigas experimentan una cierta curvatura
casi imperceptible cuando están a plena carga, o que las losas superiores de edificios muy altos y
esbeltos se desplazan ligeramente cuando soplan vientos huracanados... Aquí conviene aclarar que la
hipótesis de rigidez que mencionamos con anterioridad no es absolutamente cierta. En rigor, los sólidos
rígidos no existen, todos los cuerpos son deformadles. Los materiales de construcción lo son en mayor o
menor grado, de ahí que los edificios se deformen bajo la acción de sistemas equilibrados que como
rígidos no los moverían.

Cuando analicemos el comportamiento del edificio como rígido sometido a cargas diremos que
resolvemos un problema de Estática. Cuando prestemos atención a las reales características de
deformabilidad del cuerpo en estudio tendremos que aplicar conceptos de Resistencia de Materiales.

Es oportuno señalar que tampoco es conveniente referirse al "edificio” como conjunto sin
diferenciar en él dos partes fundamentales para nuestro estudio: una porción de material (hormigón
armado, acero, etc) destinada a constituir la relación física entre las fuerzas actuantes para que
constituyan un sistema equilibrado ( estructura); y el resto de la obra, ó sea los materiales que cumplen
funciones de cerramiento, aislaciones, instalaciones diversas, etc, que son la mayor parte de las cargas
que la estructura debe soportar.

Por ahora veremos un enfoque estático simplificado de la relación de la estructura con la Tierra.

Supongamos una chapa en su plano, sometida a


la acción de un sistema en general no equilibrado.
La chapa tenderá a desplazarse.
Para tratar de impedirlo, fijaremos un punto de la
chapa amarrándolo a Tierra (ya que la idea de
inmovilidad supone no moverse con respecto a la Tierra).
Elegimos un punto A de la chapa, y construimos
algún artefacto que lo inmovilice. Podría por ejemplo
pensarse en alguna pequeña pirámide de hormigón cuyo
vértice coincida con el punto y cuya base asiente sobre
el suelo. Llamaremos a esto un apoyo fijo, y lo
simbolizaremos con un triangulito (que puede o no
aparecer sobre terreno natural, según el nivel de detalle
de nuestra representación)

Antes de fijar el punto, el cuerpo podía moverse


libremente (dos posibilidades de traslación y una de
rotación). Diremos que una chapa en su plano tiene tres
grados de libertad, en alusión a estas posibilidades.
Al fijar A, hemos restringido dos de esas
posibilidades (ya que en una traslación todos los puntos
se mueven igual, y A no se mueve). Diremos que el
apoyo fijo es un vínculo doble, porque restringe dos
grados de libertad. Pero aún subsiste para la chapa la
posibilidad de rotar alrededor de A.
Volviendo a la idea de vincular el punto A a
Tierra, para impedir que se desplace, es obvio que
debemos haber generado una acción física sobre A para
lograrlo ( es decir, ha debido aparecer una fuerza sobre
A, que hemos indicado mediante sus componentes
ortogonales). Dicho de otro modo: al pretender el sistema
primitivo de fuerzas desplazar a la chapa, el vínculo
apoyo fijo ha hecho posible que la Tierra reaccionara
aplicando una fuerza en A tal que, incorporada al
sistema, ha logrado que no se realicen traslaciones. Pero

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no ha equilibrado el sistema, porque todavía puede rotar
alrededor de A. Para ello, un punto tal como el B debiera
desplazarse sobre un arco de circunferencia con centro
en A. Para impedir este movimiento, podríamos recurrir a
otro apoyo que fijara el punto B.
Utilizaremos una variante.
Si entre el suelo y la pirámide que utilizamos
para materializar el apoyo, intercaláramos unas capas de
fieltro o de neopreno, por ejemplo, se podría deslizar esa
masa de hormigón lateralmente. Sería como ponerle
meditas por abajo. Diremos que hemos construido un
apoyo móvil, que restrige la posibilidad de moverse en
una dirección pero no afecta el movimiento en dirección
perpendicular.

Apoyo móvil

Restringe un solo grado de libertad (una sola de las dos componentes de traslación) y por lo
tanto se trata de un vínculo simple. Para lograr esto, la Tierra debe aplicar una fuerza sobre la chapa.
Esa fuerza debe necesariamente ser normal a la dirección del desplazamiento permitido por el apoyo, ya
que no podría darse una componente en la dirección en que se corren las meditas.

En definitiva, el sistema de fuerzas consta ahora de las fuerzas activas originales y de otras
provistas por la Tierra que son reacciones a aquéllas, y todo el conjunto está en equilibrio.

La última de las figuras dibujadas representa el diagrama de cuerpo libre del objeto en
estudio, donde hemos reemplazado los apoyos por las reacciones que aportan.

La condición de equilibrio del sistema se expresa por las consabidas ecuaciones:

ZX¡ = 0 ZY, = 0 IM¡p = 0

que contienen los datos de las fuerzas activas y permiten además despejar las tres reacciones de valor
desconocido.

Otra forma de uso frecuente para materializar un vínculo simple es una barra articulada en
ambos extremos ( una articulación a tierra y la otra al cuerpo que se quiere vincular), de modo que pueda
transmitir una fuerza que tiene su misma dirección. Se denomina una biela, y es equivalente a un apoyo
móvil.

biela

Hasta aquí hemos visto cómo restringir los tres grados de libertad de una chapa en su plano
mediante la adición de un apoyo fijo y uno móvil.

Podría resolverse el mismo problema acudiendo a otro tipo de vínculo, capaz de brindar él solo
las tres restricciones. Nos referimos a un vínculo triple, llamado empotramiento. Consiste en la fijación a
Tierra de la chapa de modo de impedir toda posibilidad de traslación o rotación, como se representa en
la figura. El empotramiento provee una fuerza ( que se indica por sus componentes ortogonales) y una
cupla o momento de empotramiento

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Empotramiento

Aplicando las tres ecuaciones de equilibrio citadas en la página anterior, podemos despejar las
dos componentes fuerza y el momento de empotramiento.
Una chapa como la dibujada suele designarse: una ménsula.
Para comprender mejor cómo funciona un empotramiento
imaginemos querer construir uno para adosar una ménsula a una
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pared. Comenzamos por efectuar una pequeña perforación,
meramente superficial, en dicha pared y apoyamos allí la chapa a
sustentar (ver croquis).
Si aplicamos una fuerza tal como la F, la pared
reaccionará con V = F. Como ambas fuerzas son iguales,
paralelas, y de sentido contrario, forman una cupla; y la chapa
girará indicando que no hay equilibrio. Esto en definitiva no es más
que una pieza con un apoyo fijo, que utiliza el grado de libertad
que le queda para rotar.

s -------------------
Tendremos que mejorar el dispositivo de fijación.
Hacemos una perforación más profunda, que nos permita
introducir en la pared una porción mayor de chapa (ver figura)

Cuando por efecto de F y V lá chapa intente ahora girar, al


hacerlo tocará el contorno de la perforación (arriba a la izquierda y
abajo a la derecha) y esa rotación no podrá entonces efectuarse.
Esta reacción que ha aparecido en la pared podría
esquematizarse por un par de fuerzas, una de arriba hacia abajo y
otra de abajo hacia arriba, ubicadas en las zonas de contacto

Estas fuerzas que se oponen a la rotación forman en


realidad una cupla , llamada momento de empotramiento, que
designaremos ME . El diagrama de cuerpo libre de la chapa será
ahora el indicado en la figura, y en él puede verse el sistema
equilibrado formado p o r: F, V, ME. Para facilitar la representación
dibujamos las reacciones sobre el extremo de la pieza, sin tener
en cuenta la verdadera profundidad del empotramiento.

DISTINTAS FORMAS DE VINCULACIÓN

Hemos analizado el caso de disponer un vínculo doble y uno simple para fijar una chapa en su
plano. Aparecen en este caso tres incógnitas (dos reacciones en el apoyo fijo y una en el móvil) que
podemos despejar del sistema de tres ecuaciones correspondientes a las condiciones de equilibrio. Esto
es así siempre que elijamos una posición correcta para los vínculos, y decimos que la estructura es
estable ( porque no habrá traslaciones ni rotación) e isostática (porque el número de ecuaciones es igual
al de incógnitas).

Veamos ahora qué puede ocurrir si disponemos mal los vínculos. Sea por ejemplo la chapa del
croquis, que trataremos de sustentar mediante un apoyo fijo A y uno móvil B. El apoyo B puede
deslizarse horizontalmente, de modo que su reacción RB sólo puede ser vertical ( o sea que su recta de
acción pasa por A) . Por otra parte, el apoyo fijo inmoviliza el punto A, impidiendo cualquier traslación

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pero permitiendo una rotación alrededor de ese punto. Si observamos la figura, vemos que por su
posición el apoyo B no puede restringir ese movimiento de giro, porque al correrse horizontalmente
permite un pequeño giro de B alrededor de A.

Como todas las reacciones pasan por A, si tomamos momento


con respecto a A no podremos equilibrar el momento de F.

Se aprecia claramente el desplazamiento de B

Esta posición elegida para los vínculos constituye una forma crítica de , que no puede
asegurar la estabilidad de la estructura. Otros ejemplos de chapas inestables:

Podríamos en algún caso recurrir a mayor número de vínculos que los necesarios. Por ejemplo,
disponer sobre una misma chapa un empotramiento y un apoyo, o bien dos apoyos fijos, o un fijo y dos
móviles, etc. Entonces estarían satisfechos los requisitos de estabilidad ( siempre que no hayamos
incurrido en el error de adoptar una forma crítica) pero al tener más incógnitas (reacciones) que
ecuaciones ( las tres de equilibrio) no podremos despejar el valor de aquéllas. Se trata de una
vinculación hiperestática. Por el momento no podemos resolver esto, lo haremos más adelante cuando
hayamos avanzado en el estudio.

Si por el contrario pretendiéramos vincular una chapa con sólo dos vínculos simples ( por
ejemplo un apoyo fijo solamente, o bien dos bielas, etc) la chapa resultaría inestable y no quedaría
asegurada su inmovilidad. Se trata de un hipostático o mecanismo.

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