Norma: CODIGO RURAL
Emisor: PODER LEGISLATIVO NACIONAL (P.L.N.)
Jurisdicción: Nacional
Sumario:
Código Rural - Personas y cosas rurales - Operaciones de traslación - Compra-venta de semovientes y productos de ganadería y manera
de justificar su propiedad -Aguas públicas.
Alcance: GENERAL
Fecha de Sanción: 09/09/1931
Fecha de Promulgación: 30/09/1931
Publicada en: COPIA OFICIAL,
Aparecida en:ADLP
Cita Online: PY/LEGI/0ACJ
LEY 1248/1931
EL SENADO Y CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN PARAGUAYA, REUNIDOS EN CONGRESO, SANCIONAN
CON FUERZA DE
LEY
LIBRO PRIMERO
PERSONAS Y COSAS RURALES
TITULO I
Disposiciones Generales
Art. 1°.- Este Código comprende el conjunto de disposiciones que reglamentan, limitan y aclaran los principios del Derecho Civil y
Administrativo, en cuanto se aplican a los intereses rurales.
Art. 2°.- Para los efecto de este Código se consideran establecimientos rurales, todos los situados fuera de la planta urbana de las ciudades
y pueblos, que tengan constituidos su gobierno municipal.
Art. 3°.- Los establecimientos rurales se dividen en ganaderos, agrícolas e industriales.
Art. 4°.- Son establecimientos ganaderos los destinados a la cría, invernada, pastoreo, o mejora de raza de ganados de cualquiera especie
que sean. Comprenden el campo, los cercados, los ganados, las poblaciones, los cultivos y accesorios.
Art. 5°.- Son establecimientos agrícolas, los destinados a cultivo de la tierra, Comprenden el terreno, las sementeras, los árboles y en
general todas las producciones; los animales, los implementos, los útiles, máquinas y poblaciones.
Art. 6°.- Son establecimientos industriales los que tienen por objeto la elaboración de materias animales, vegetales y minerales. Forman
parte de ellos las instalaciones, el terreno, los edificios, las máquinas y los útiles propios de cada industria o manufactura, los animales y los
combustibles.
Son también Establecimientos industriales, los destinados a la cría de animales que no sean ganados, como palomares, colmenares,
conejales, criaderos de aves, etc.
Art. 7°.- En las mensuras que en adelante se practicaren, los mojones serán colocados a cada desviación considerable de la línea del
perímetro y siembre a una distancia no mayor de mil metros y serán de hierro, piedra, madera dura o cemento armado y de la altura de un
metro por lo menos del nivel del suelo.
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Art. 9°.- Es prohibido remover mojones o colocar nuevos en los campos ya deslindados, sin citación del Juez de Paz y linderos, salvo el
caso de mensura autorizada por autoridad competente, so pena de incurrir en la sanción correspondiente del Código Penal.
Art. 10°.- Las obligaciones y derechos que este Código establece para el propietario de un establecimiento rural, son extensivos a sus
representantes o arrendatarios o al ocupante por cualquier título salvo disposición expresa en contrario.
Art. 11°.- Las multas impuestas por este Código, son de cobro ejecutivo. Si el infractor no tuviere bienes para satisfacer la multa sufrirá por
vía de sustitución y apremio la pena de arresto y trabajo en vía de comunicación; regulándose un día por cada veinticinco pesos.
TITULO II
DE LAS PERSONAS RURALES
CAPITULO I
Patrones, Capataces y Peones
Art. 12°.- Es patrón rural quien contrata los servicios de una persona en beneficio de sus bienes rurales; y es peón rural quien lo presta
mediante cierto precio o salario.
Art. 13°.- Entiéndese por capataz rural toda persona que administre un establecimiento rural encargándose de la dirección de los trabajos y
de las personas, manejo de los intereses y representación del patrón.
Art. 14°.- Si el servicio que deben prestar capataces y peones constare en documentos, se estará a lo que en el se establezca; y cuando así
no fuere o el contrato no determinase con claridad, se sujetara a las disposiciones del presente Código.
Art. 15°.- Todo contrato sobre locación de servicios rurales, que debe durar más de un mes o de mayor valor de un mil pesos se hará por
escrito.
Art. 16°.- En cada Departamento el Juez de Paz tendrá un registro de "Conchavos", en donde se asentará por orden de presentación los
contratos llevados a efecto entre patrones, capataces y peones. El Juez dará testimonio legalizado al interesado de estos contratos.
Art. 17°.- En todo contrato escrito sobre servicios rurales se expresara claramente el nombre y domicilio de los contratantes, la duración del
conchavo, el salario, la clase de faenas, dónde debe cumplirse, y los demás detalles, que según la naturaleza del trabajo, sirvan para
determinar los derechos de los contratantes.
También se expresará, y aunque no se exprese se reputará implícita, que a excepción de las épocas de esquillas, cosechas, hierra o
castración, el peón tiene derecho al descanso de los domingos y días feriados.
Art. 18°.- Los dueños o patrones en los establecimientos rurales deberán munir a cada peón de una libreta donde conste la época de
entrada, la de salida, condiciones en que fue contratado, causa de la separación o retiro, comportamiento observado y dinero o efecto que
reciba a cuenta de sus haberes.
Art. 19°.- Cuando ocurriese algún trabajo urgente, fuera de las horas y días contratados, el peón está obligado a prestarlo, debiendo ser
remunerado con arreglo al trabajo.
Art. 20°.- Si el conchavo es por día y el trabajo fuese interrumpido por fuerza mayor, el patrón estará obligado a pagar el jornal íntegro del
día.
Art. 21°.- No se admitirá al patrón reclamo alguno por anticipo hecho a los peones que no esteé debida y legalmente documentado.
Art. 22°.- A no mediar mutuo consentimiento o alguna justa causa, el patrón no podrá despedir al peón, ni éste abandonar a aquel, durante
el plazo de la contrata. El que infringiere maliciosamente esta disposición "pagará una indemnización" equivalente al cincuenta por ciento de
lo que tendría que pagar el patrón o recibir el peón hasta el t¿wermino de la contrata.
Art. 23°.- Si no mediare contrato el peón no puede sin causa justificada abandonar el servicio sin dar aviso con cinco días de anticipación,
por lo menos. Igualmente el patrón deberá avisar al peón con la misma anticipación para despedirle sin justa causa.
Art. 24°.- El patrón puede despedir al peón desobediente, haragán o vicioso. El peón podrá, en caso de que crea ser injusta la medida,
reclamar de ella ante el Juez de Paz del lugar.
Art. 25°.- El peón a destajo, no está obligado, salvo convención contraria, ni a residir en la casa o poblaciones del patrón, ni a trabajar en
horas o días determinados, sino a concluir su obra a tarea como haya sido establecido en la contrata.
Art. 26°.- El peón a destajo que abandonare el trabajo sin terminarlo, pierde aquella parte de los pagos que le restare por recibir, siendo
además, demandable por el perjuicio que su abandono produjese; pero si fuese despedido sin causa bastante, antes de concluir su obra, el
patrón esta obligado a abonarle la cantidad total convenida.
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Art. 27°.- Los patrones, salvo caso de enfermedad u otra urgencia legitima, no podrán adelantar a sus peones más de dos meses de sueldo,
so pena de no tener derecho a su reembolso.
CAPITULO II
Agregados o pobladores y arrendatarios
Art. 28°.- Agregado o poblador es aquel que entra a ocupar una parte de un establecimiento rural, con la sola condición de remunerar al
dueño con su servicio personal.
Art. 29°.- Para que una persona pueda ser considerada poblador es necesario que tenga por lo menos seis meses de residencia en el fundo.
Los que residieren menos de este tiempo, serán considerados como transeúntes y sus actos en nada afectarán al dueño del establecimiento.
Art. 30°.- Los pobladores quedan sujetos a los deberes y obligaciones prescriptos para los peones, en todo lo referente a prestación de
servicios; y en cuanto a la extensión de dichos servicios regirá lo que libremente hubiesen contratado.
Art. 31°.- Los derechos y obligaciones del arrendatario y arrendador rurales, se regirán por las prescripciones pertinentes del Código Civil.
TITULO III
DE LAS COSAS RURALES
CAPITULO I
Caza
Art. 32°.- Queda establecida una patente de caza, cuyo importe fijará el Poder Ejecutivo y la que será expedida por la Oficina de Impuestos
Internos y presentada a las autoridades políticas para su registro.
Art. 33°.- La patente de caza será personal o intransferible, extendida en formulario impreso, que llevará al dorso las disposiciones de esta
ley. Será válida durante la estación de la caza.
Art. 34°.- La estación de la caza será desde el 1° de marzo hasta el 31 de agosto. En el resto del año la caza es prohibida, salvo declaración
expresa de este Código.
Art. 35°.- No podrá otorgarse permiso de caza: 1° a los menores de 14 años; 2° a los que no tienen el uso normal de sus facultades
mentales y 3° a los que hayan sido castigados mas de una vez por infracción a esta ley.
Art. 36°.- Es prohibido en todo tiempo cazar en los ejidos municipales, en los caminos públicos y sobre las vías férreas.
Art. 37°.- Es prohibido la caza de aves pequeñas y su venta, como la destrucción de sus nidos y venta de sus huevos, en todas las épocas
del año, con excepción de las dañosas a la agricultura; bajo pena de la pérdida de la caza y una multa de cincuenta a doscientos pesos de
curso legal.
Art. 38°.- Queda también prohibido en todo tiempo cazar osos hormigueros (yurumí y caguaré); las víboras llamadas inboi jhoby, ñacaniná y
las aves denominadas anó, piririta, pitogue, sirirí, pepoazá, blancaflora, zorzales, jilgueros, horneros, cardenales, calandrias, chingolos,
chajhas, flamencos, cigüeñas, avestruces, garzas, cuervos y mirasoles, y en general todas las aves que, impropias para la alimentación del
hombre, son útiles para la destrucción de los insectos o la higienización de los campos y de las aguas.
Art. 39°.- Es permitido en todo tiempo matar tigres y demás felinos, hurones, zorros, jabalies, comadrejas, así como los loros y cotorras,
tucanes, acahaé, chiricotes, caranchos y en general todo animal dañino.
Art. 40°.- Para la caza de aves y cuadrúpedos fuera de la época permitida y la recolección de huevos que se hiciera para el estudio y los
museos, el Poder Ejecutivo podrá otorgar autorizaciones especiales.
Art. 41°.- Los dueños y arrendatarios de tierras, podrán cazar libremente en ellas durante la estación de caza, pero estarán sometidos a las
prescripciones y limitaciones de la ley.
Art. 42°.- Todo animal silvestre o salvaje en su libertad natural, mientras se halle en terreno particular, hace parte accesoria de él y
pertenece a su propietario o poseedor.
Art. 43°.- Pertenece al dueño del terreno, toda caza que herida penetra o cae en un terreno particular, si el cazador la abandonare, así como
la que se cazare en terreno ajeno sin permiso. Mientras el cazador fuese persiguiendo al animal que hirió, el que lo cogiera deberá
entregárselo.
Art. 44°.- Quien matare animales, cuya caza es prohibida, pagará una multa de cien pesos por cada animal y la caza será confiscada.
Art. 45°.- Las responsabilidades que establece este Código, se entienden sin perjuicio de las civiles y penales que contraiga el cazador por
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daños cometidos en las personas o en las propiedades, aunque cazara con patente.
Art. 46°.- Las responsabilidades que contraigan los que cazan ilícitamente, si son dos o m'as serán siembre solidarias.
Art. 47°.- Las contravenciones a las disposiciones de este capítulo son de acción penal pública, sin perjuicio de las que competen a los
particulares.
Art. 48°.- Toda acción por infracciones a las leyes sobre caza se prescribe a los dos meses, contados desde el día de la perpetración.
CAPITULO II
Pesca
Art. 49°.- Se podrá pescar libremente en los ríos y arroyos de uso público, sujetándose a esta ley, y a los reglamentos que dictare la
autoridad administrativa, con tal que no se obstruya o estorbe la navegación o flotación.
Art. 50°.- En los arroyos, lagunas o estanques, de propiedad particular cerrada, no se podrá pescar sin permiso del dueño, bajo pena de
pérdida de la pesca y de cinco pesos a cincuenta pesos de curso legal de multa.
Art. 51°.- Los dueños de encañizados y pesqueras, no tendrán derecho a indemnización por los daños que en ellos causasen los barcos,
jangadas y balsas o maderas en su navegación o flotación a no mediar por parte de los conductores infracción de los reglamentos, malicia o
evidente negligencia.
Art. 52°.- En las aguas concedidas para establecimientos de viveros o criaderos de peces, solamente podrán pescar los dueños o
concesionarios, sin más restricciones que las relativas a la salubridad pública.
Art. 53°.- Es prohibido bajo multa de veinte a cien pesos de curso legal la pesca con sustancias nocivas que pueden traer la descomposición
de las aguas con dinamitas u otras materias explosivas que puedan producir gran mortalidad o destrucción de los peces y el hacerlo con
redes en la época de cría o reproducción.
Art. 54°.- El Poder Ejecutivo reglamentará la época y hora en que es permitida la pesca; los instrumentos y aparejos que se permitan usar y
los lugares en que se prohíba.
Art. 55°.- Las acciones por infracciones a las disposiciones de este capítulo, serán también de acción penal pública, sin perjuicio de las que
competen a los particulares.
Se prescriben a los ocho días.
CAPITULO III
Productos espontáneos del suelo
Art. 56°.- Todos los productos espontáneos o adherencias naturales de la tierra, sean minerales o vegetales, pertenecen al propietario del
terreno, salvo lo dispuesto por el Código Civil y la Ley de Minas.
En consecuencia solo con la licencia del dueño o poseedor del terreno y bajo el precio y condiciones que él establezca, pueden ser tomadas
o explotadas por otro, bajo pena de lo dispuesto en el Art. 385 del Código Penal.
Art. 57°.- Las osamentas, los rastrojos, las bostas del campo o de los corrales, son también considerados accesorios del suelo y quedan
incluidos en la disposición del articulo anterior.
CAPITULO IV
Caminos
Art. 58°.- Son caminos nacionales, los que partiendo de la Capital de la Republica cruzan el todo o una parte de la campaña; los que unen
entre sí dos o más ciudades o pueblos, o los que atravesando dos o más departamentos conducen a una estación de ferrocarril o puerto
habilitado. Su ancho uniforme será de cuarenta metros.
Art. 59°.- Son caminos departamentales, los que recorren todo un departamento o la mayor parte de él, lo une con otro, pone en
comunicación un departamento con un camino nacional, una estación de ferrocarril o puerto habilitado, o liga dos caminos nacionales. El
ancho será de veinticinco metros.
Art. 60°.- Son caminos vecinales, los que dentro de un departamento ligan al pueblo con las compañías o dos compañías entre sí, o ligan
dos caminos departamentales. Su ancho será de diez metros.
Art. 61°.- El camino público que llegue a un pueblo o ciudad o a un centro agrícola, desaparecerá para seguir el trazado que tenga el ejido.
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Art. 62°.- Los caminos nacionales, departamentales y vecinales, cuya apertura se autorice y que crucen propiedades particulares, se harán
previa indemnización; quedando declaradas de utilidad publica las fracciones de terreno utilizadas al efecto.
Art. 63°.- Serán trazados los caminos en la trayectoria más recta, teniendo en cuenta especialmente, la naturaleza del terreno, el puente a
que se dirigen, el paso de arroyos u otros obstáculos y consultando el menor perjuicio para las propiedades que crucen.
Art. 64°.- Los que desearen abrir, desviar o cerrar un camino vecinal o construir en él una obra de arte, presentaran una solicitud a la
Municipalidad respectiva, la que concederá o negara el permiso previas las investigaciones del caso y después de fijados anuncios en los
sitios públicos de la localidad. Si el camino es departamental la solicitud se presentara al Ministerio del Interior el que, previo informe de las
Municipalidades respectivas resolverá el permiso solicitado.
Art. 65°.- No se tramitarán solicitudes sobre apertura, desviación o clausura de caminos, si no son acompañados de un plano que
especifiquen los caminos existentes, las modificaciones proyectadas y una relación de los propietarios cuyos terrenos quedaran afectados.
Deberán estos propietarios ser notificados y oídos, fijándoseles el plazo de tres meses para presentar sus observaciones.
Art. 66°.- Siempre que se desvié o clausure un camino, el terreno que resulte desocupado, volverá a su dueño si fuese propiedad particular.
Si hubiese sido de propiedad fiscal, cada lindero podrá adquirir una parte proporcional, solicitando dentro de los tres meses y abonando el
precio de tasación.
Art. 67°.- El ancho del terreno destinado para camino es del dominio publico y en cualquier tiempo que se justifique haberse cerrado,
desviado, destruido o estrechando un camino sin la debida autorización, el autor, aunque alegue algún derecho o alguna ventaja o
comodidad para el público, lo reabrirá a su costa o repondrá las cosas en el estado en que estaban anteriormente y además pagará una
multa de cien a quinientos pesos. En caso de resistencia, sufrirá el triple de la multa establecida y el Departamento de Obras Publicas si el
camino es nacional, o la Municipalidad respectiva si el camino es departamental o vecinal, procederá a la inmediata reposición del camino en
el estado primitivo por cuenta del contraventor y con intervención de la fuerza pública, si fuere necesario.
Art. 68°.- Las medidas a que se refiere el articulo anterior y cualquiera otras que se dictaren para la conservación y libre uso de los caminos
públicos, no pueden dejarse sin efecto en virtud de acciones posesorias o interdictos.
Art. 69°.- Los propietarios colindantes con los caminos quedan obligados:
a) a no oponerse a la salida por sus predios de las aguas provenientes de lluvia o filtraciones colectadas en las cunetas.
b) A permitir el transito o acarreo de los materiales necesarios para la construcción o conservación de las obras de vialidad.
c) A permitir por su predios, por resolución de la autoridad competente, la desviación del tráfico libremente y por el termino necesario para
el restablecimiento cuando se haya destruido u obstruido por causa de fuerza mayor, debiendo dichas autoridades reponer en su estado
anterior las cercas abiertas por el transito accidental. Las municipalidades vecinas al camino destruido, indemnizarán a los propietarios de
fundos sirvientes, en caso de que no se hubiese reparado el camino en el término de dos meses, salvo causa justificada.
d) A permitir el paso de las comisiones técnicas en misión de estudio, de ubicación o trazado de caminos.
Art. 70°.- El uso de los caminos públicos en general es libre y común a todos los habitantes de la República, con las restricciones
establecidas en este Código.
Art. 71°.- Toda persona que transite por caminos abiertos en propiedades particulares, sea que conduzca o no ganados, carros o cualquier
vehículo, deberá seguir la trayectoria establecida y no podrá hacer parada alguna fuera de ella, sin consentimiento del propietario, salvo lo
prescripto en el Art. 176.
Art. 72°.- Cuando dos vehículos se encuentran en un camino en dirección opuesta, deberá seguir cada uno por su izquierda,
correspondiendo a cada uno la mitad del camino.
Art. 73°.- Los conductores de tropas de ganados de cualquier especie, podrán exigir que se aparte del camino todo transeúnte o vehículo
que encuentren o los alcancen cuando teman fundadamente que la tropa pueda dispersarse.
Art. 74°.- El tránsito de tropas de ganados, carros con arría, será libre por los caminos públicos durante la noche. Pero al penetrar en un
campo cerrado cuando el camino no lo estuviese, los conductores darán aviso al propietario o poblador más cercano, para que durante el
trayecto pueda observar si se agregan a la tropa animales de su propiedad. Si esto sucediera el dueño del campo podrá exigir que la tropa
no salga de el hasta que llegado el día pueda hacerse el aparte, sin que el conductor tenga que pagar por pastoreo y aguada.
Art. 75°.- Si el conductor siguiese su camino sin dar aparte, sufrirá una multa de mil pesos sin perjuicio de ser sumariado por abigeato, si se
denunciase que lleva ganado ilegítimamente.
Art. 76°.- Queda exceptuado de la servidumbre de tránsito el terreno ocupado por las casas y sus dependencias, galpones, corrales,
sementeras y plantaciones.
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Art. 77°.- Quedan igualmente exceptuados de la misma servidumbre, las propiedades, cuya extensión superficial no sea mayor de cien
hectáreas.
Art. 78°.- Las infracciones a los preceptos de este Capítulo que no tengan sanción especial, serán castigadas con cincuenta a trescientos
pesos de multa.
CAPITULO V
De los caminos de hierro
Art. 79°.- Es prohibido a menor distancia de veinte metros de las vías de ferrocarril: 1° Abrir zanjas, hacer excavaciones, explotar canteras
o minas y en general, ejecutar cualquiera obra que pueda perjudicar la solidez de la vía; 2° Tener sementeras, depósitos o acopios de
materiales inflamables.
Art. 80°.- También es prohibido tener a menor distancia de siete metros de la vía, cualquier depósito de frutos o materiales de construcción
aunque no sean inflamables.
En este caso, las empresas no serán responsables por la pérdida o deterioro que sufran los objetos expresados a consecuencia del servicio
del ferrocarril, salvo notoria malicia de los agentes.
Art. 81°.- Las distancias expresadas en los artículos anteriores, se contaran horizontalmente desde la línea anterior de los taludes del
terraplén, desde la superior de los desmontes o desde el borde de las cunetas. A falta de estos, de una línea trazada a metro y medio del
carril.
Art. 82°.- Las empresas de ferrocarril están obligadas a alambrar la faja correspondiente de sus vías. Los alambrados serán considerados
mendianeros con las propiedades colindantes, cuyos dueños deberán abonar el importe de la medianería, así como la mitad de los gastos de
conservación.
Art. 83°.- Por la extensión que dejare de cercar pasados dos años de la promulgación del presente Código, abonaran una multa de
cincuenta pesos por Kilómetro y anualmente, hasta la completa terminación.
Art. 84°.- Queda prohibido transitar sobre las vías a peatones y jinetes, así como también conducir vehículos y tropas de ganado por las
sendas abiertas a sus costados, salvo los casos de caminos cuyo tránsito esté autorizado por las autoridades.
Art. 85°.- Si las poblaciones, depósitos, plantaciones y sementeras estuviesen fuera de las distancias establecidas en este Capítulo, la
empresa del ferrocarril indemnizara el daño que les cause el fuego de sus locomotoras.
Art. 86°.- Las líneas férreas que se establezcan en la Republica no interrumpirán con sus obras el tránsito de los caminos públicos, siendo
por su cuenta el terraplenamiento para dar acceso a ellos y el mantenimiento en buen estado de los pasos a nivel.
CAPITULO VI
De los cercos y tranqueras.
Art. 87. Todo propietario tiene derecho a cercar su propiedad de acuerdo a las disposiciones de este Código, sin menoscabo de las
servidumbres y siempre que no perjudique al tránsito público.
Art. 88. Cuando un propietario de mas de cien hectáreas de fondos ubicados sobre la vía pública, quiera cercar su propiedad, deberá
presentar una solicitud a la Municipalidad local, acompañado un plano en el que se determine la cerca a constituir, las tranqueras que se
proyecta dejar y el trazado de los caminos que cruzan la propiedad. La Municipalidad deberá pronunciarse dentro de los treinta días de
presentada la solicitud, vencidos los cuales, el propietario podrá hacerlo sin permiso.
Se exceptúan de la obligación establecida por el presente articulo los propietarios cuyos fundos, que siendo menores de cien hectáreas no se
hallan sobre la vía publica.
Art. 89. Todo permiso para cercar se entenderá llevar implícita la condición de abrir en adelante, no obstante el cercado existente, los
nuevos caminos que demanden las necesidades o el aumento de población.
Art. 90. Los propietarios de los cercos están obligados a permitir en ellos la apertura de pequeñas puertas por parte de las empresas de
telégrafos o teléfonos por cuenta de éstas, para uso de los empleados de la conservación de la línea, siendo obligatorios el mantener
cerradas con llaves dichas puertas.
Art. 91. Las cercas medianeras y sus conservación se harán a comunidad de gastos y pueden ser construidas por cualquiera de los
propietarios.
Art. 92. Para los fines anteriores, se reputaran cercas todo límite natural que haga innecesario el cercado.
Art. 93. Cuando sea necesario determinar el valor de una cerca medianera, su valuación se hará por peritos nombrados uno por cada parte,
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quienes nombraran un tercero en caso de discordia, y su fallo será inapelable.
Art. 94. Quedan prohibidas las cercas de ramas sobre los caminos públicos y en el deslinde de las propiedades.
Art. 95. Los propietarios de fundos que tengan más de cinco kilómetros de frente sobre los caminos y cuya superficie sea mayor de un mil
hectáreas, están obligados a dejar por cada cinco kilómetros un portón o tranqueras que permitan fácilmente el acceso de las tropas de
ganados y carros de tránsito, a los efectos de su pastoreo y brebaje.
Quedan exceptuados de esta obligación los dueños de campos con pastos artificiales.
Art. 96. Podrá exonerarse al propietario de establecer alguna tranquera cuando el camino público suple el servicio que aquella debía prestar,
o cuando el tránsito ocasionado por la apertura de la tranquera perjudica algún establecimiento industrial, cabaña o chacra.
Art. 97. Toda persona que utilice una tranquera para el tránsito, debe cerrarla inmediatamente de pasar, bajo multa de veinte pesos.
Art. 98. Cuando por los accidentes del camino o por circunstancias superviviente fuese necesario cambiar la situación de una tranquera, se
obtendrá previamente autorización de la autoridad.
Art. 99. Podrán llevarse las tranqueras libradas al servicio público y las mencionadas en el art. 95 pero es forzoso tener un portero
permanente que los abra a los transeúntes.
Art. 100. Todo propietario o arrendatario de inmuebles que quiera alambrarlo o reponer lo existente, deberá solicitar permiso de la
Municipalidad respectiva y justificar debidamente el origen de alambre y emplear.
LIBRO SEGUNDO
GANADERIA
TITULO I
Disposiciones Generales
Art. 101.- Todo propietario de campos de pastoreo que explote la industria ganadera, está obligado a alambrar la fracción necesaria dentro
de los cinco años de la vigencia de esta ley, so pena de sufrir un recargo de 10% sobre el impuesto territorial. En los campos abiertos no
podrá mantenerse a pastoreo más de una cabeza de ganado mayor por cada dos hectáreas, bajo pena de diez pesos por cabeza.
Art. 102.- Las estancias y cabañas tendrán en ausencia de sus dueños, encargados que los sustituyan y que estén a lo que este Código
ordene. En todos los casos en que se le impone un deber o se le acuerda un derecho al ganadero, se extenderá al representante,
responsabilizando al representado.
Art. 103.- Solo con permiso del dueño o encargado de un campo cerrado, podrán entrar las personas extrañas, a recoger o repuntar
ganados, pasados de otros campos, bajo multa de cien a doscientos pesos.
Art. 104.- Cuando un río o arroyo sea el límite divisorio de dos o más propiedades, los dueños podrán entrar hasta cincuenta metros de la
costa en el campo del vecino, a objeto de devolver a su campo las haciendas que hubiesen pasado.
Art. 105. En los casos de grandes secas, inundaciones, causas de fuerza mayor u otras que, constituyan una calamidad común, haciendo
inevitable el desparramo, alejamiento y mezcla de hacienda, el estanciero no es responsable de los dueños que sus ganados causasen en
campos ajenos, salvo el caso en que se probase que el estanciero arreó o echó de intento sus animales en la propiedad ajena.
Art. 106.- Ninguna autoridad podrá retirar ni ordenar el retiro de animales de un establecimiento, so pretexto de ser de marcas ajenas o
desconocidas, si sus dueños o el del campo no lo pidieran.
Art. 107.- Cuando en virtud de contrato o de sentencia, debiera hacerse alguna restitución de ganados con procreos, y no hubiese
estipulación respecto a esos procreos, se avaluarán estos a razón de diez por ciento anual sobre el capital y se liquidarán libres de todo
gasto para el acreedor.
Art. 108.- Cuando por imposibilidad de hacerse la entrega en ganados, hubiese de efectuarse en dinero, se liquidarán capital y procreo al
precio del día en que debe hacerse la entrega.
TITULO II
Marcas y Señales
Art. 109.- Bajo la dependencia de la Dirección de Ganadería funcionará una repartición llamada Oficina de Marcas y Señales, en donde
serán inscriptas en libros adecuados, ordenadas y numeradas, cronológicamente, todas las marcas y señales que se usen en la República.
Art.110.- Contados seis meses de la apertura de nuevos registros, que se hará saber por edictos, publicados durante quince días en dos
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diarios de la Capital y fijados en carteles por el mismo tiempo en las municipalidades de la campaña, todos los propietarios de marcas y
señales están obligados a la reinscripción en dichos registros. Pasados dos años de la creación de los registros, se perderá para los
anteriores dueños de marcas o señales el derecho de preferencia de inscribirlas nuevamente a su nombre.
En los casos de existir marcas o señales iguales o parecidas, la oficina acordará preferencia según sea el orden de antigüedad establecido en
el Registro General de Marcas de la Municipalidad de la Capital y en los registros de señales de las municipalidades de campaña. Las
boletas de marcas se otorgarán en sellados de cincuenta pesos y las de señales en sellados de diez pesos.
Art.111.- Transcurrido el término de dos años de la creación de los nuevos registros, las municipalidades y oficinas de impuestos internos no
darán curso a gestión alguna, ni expedirán guías para marcas o señales que no estén registradas en el nuevo registro.
Art.112.- La Dirección de Ganadería remitirá copias de los registros de marcas y señales a las autoridades de los departamentos
correspondientes. Queda prohibido el registro de las marcas sistema "rastrillo".
Art.113.- Todo boleto expedido por la Dirección de Ganadería deberá ser registrado en las Juntas Municipales locales, las que llevarán un
libro registro donde se anotarán.
Art.114.- Todo hacendado puede usar más de una marca o señal en sus haciendas, previo registro de cada una, y está obligado a tener una
de igual forma a la marca principal del establecimiento, que no excederá de cinco centímetros para marcar los cueros de animales orejanos.
Art.115.- Los boletos de marcas y señales serán los nominativos, y su transferencia por contrato deberá ser hecha para sus efectos contra
terceros en documentos públicos e inscribirse en los Registros respectivos.
Art.116.- Las marcas en el ganado u objeto que las lleve constituyen el título de propiedad, salvo pruebas en contrario.
Art.117.- En el caso de que un animal tenga dos marcas o señales, la presunción de propiedad estará a favor del dueño de la marca más
antigua.
Art.118.- Cuando la marca o señal no fuese suficientemente clara, se justificará la propiedad del animal por todas las pruebas que admite el
derecho.
Art.119.- No podrá haber en todo el territorio nacional dos marcas iguales o idénticas representativas de dos propiedades distintas. De las
que se hallaren en ese caso, solo quedará subsistente la más antigua. Repútanse iguales aquellas marcas en que la una representa
exactamente la otra, sea cual fuere su colocación.
Art.120.- No podrá haber dos señales iguales en un radio de cincuenta kilómetros, y si las hubiese, se hará variar la más moderna.
Art.121.- Queda prohibido señalar ganados cortando una o las dos orejas, o haciendo horqueta o punta de lanza a la raíz. Queda asimismo
prohibido reyunar al yeguarizo o mular. Los infractores a este artículo pagarán una multa de cien pesos por cabeza.
Art.122.- La marca no registrada solo establece indicio de propiedad, salvo si se trata de ganados recientemente introducidos, en cuyo caso
la guía hará plena fe.
Art.123.- El Poder Ejecutivo adoptará un sistema de marcas y señales, a cuyo efecto queda autorizado para organizar un concurso o
proceder en la forma que mejor consulte este propósito.
TÍTULO III
Hierras y Señaladas
Art.124.- El hacendado que quiera marcar su ganado dará aviso a sus linderos y al comisario municipal, o en su defecto al de la compañía
más cercana donde lo hubiere, con seis días de anticipación, a los efectos de presenciar la operación. La no concurrencia de la autoridad o
de los linderos no será motivo para aplazar el trabajo.
Art.125.- El criador de animales finos podrá hacer marcaciones parciales circulando los respectivos avisos con dos días de anticipación.
Art.126.- Es obligatorio marcar el ganado mayor y señalar el menor. La marcación se hará a hierro candente u otro procedimiento que
produzca la marca clara e indeleble. Quedan exceptuados de la marcación a fuego los animales de pedigrí.
Art.127.- La marca debe aplicarse en la quijada, cabeza, brazuelo o pierna. Queda prohibida la marcación en el anca o en cualquier otra
parte del animal, so pena de una multa de cinco pesos por cabeza.
Art.128.- Desde la vigencia de este Código, el tamaño de las marcas no podrá ser mayor de doce centímetros de diámetro en su línea más
larga.
Art.129.- El dueño de la hierra tendrá derecho a separar los animales ajenos que no sean de sus linderos, procediendo con ellos de
conformidad a lo prescrito para los animales invasores y perdidos.
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Art.130.- Es deber de todo estanciero recorrer sus rodeos después de la hierra, y si encontrare ternero marcado que siga a madre que no
sea de su propiedad, dar aviso inmediatamente al dueño y darle transferencia en forma del ternero marcado indebidamente.
TÍTULO IV
Apartes y Mezclas
Art.131.- Es obligación de todo hacendado, tenga o no cercado su campo, parar rodeo temporal y periódicamente.
Art.132.- Todo ganadero tiene derecho a exigir que su vecino declare los días que elija para parar rodeo.
Art.133.- Cualquiera persona extraña al establecimiento puede pedir, por sí misma o por apartador autorizado, rodeo, siendo con fin lícito,
y el estanciero está obligado a dárselo, excepto:
1°. Durante la fuerza de la parición;
2°. Después de un temporal, no estando el campo oreado;
3°. Durante la hierra, castración, esquilas o señaladas, y hasta ocho días después que estas hayan terminado;
4°. En casos de seca, inundaciones, epizootias u otros impedimentos que provengan de fuerza mayor.
5°. Durante los baños garrapaticidas y hasta después de ocho días;
6°. Durante la vacunación y hasta después de quince días.
Art.134.- Las causas lícitas a que se refiere el artículo anterior son: 1° Ver si en él hay animales de su marca; 2° Apartar los que sepa
positivamente haber.
Art.135.- La obligación de parar rodeo cuando lo pida el interesado no ampara a los propietarios que tengan su establecimiento a menor
distancia de quince kilómetros, quienes apartarán sus animales en los rodeos ordinarios.
Art.136.- Si el apartador no es conocido del dueño del rodeo, deberá presentar una autorización expedida ante la municipalidad de la
localidad donde esté la marca anotada.
Art.137.- El día señalado se parará el rodeo y se practicará el examen y aparte, por el apartador y sus peones, bajo la vigilancia del dueño
del rodeo.
Art.138.- El que pida rodeo está obligado a llevar los peones necesarios para el aparte de los animales, y con los cuales ayudará a contener
el ganado.
Art.139.- No habrá obligación de mantener el rodeo parado más de cinco horas, ni después de las doce del día.
Art.140.- Si mientras un apartador trabaja, llegase otro, este tendrá que esperar a que termine el primero, salvo caso de que convengan, de
acuerdo con el dueño, en apartar a un mismo tiempo.
Art.141.- Si por las necesidades de uno o varios apartadores fuese necesario parar rodeos consecutivos, el dueño no estará obligado sino a
tres días seguidos. Pasados estos, solo hará día de por medio.
Art. 142.- Negándose el hacendado a dar rodeo, o retardase en darlo más de cuarenta y ocho horas, fuera de lo previsto en el Art. 133, la
autoridad respectiva, a petición del apartador, ordenará no solo que se le dé el rodeo, sino condenar a quien lo negó a pagar una multa igual
al importe de los jornales de las personas que se presenten al aparte.
Art. 143.- Todas las dudas a que dé lugar el acto del aparte serán dirimidas por la autoridad mas próxima, sin apelación. Si la cuestión
versare sobre la propiedad, se decidirá a favor del dueño de la marca y por las demás circunstancias del caso.
No habiendo certificado, no pudiendo distinguirse la antigüedad de las marcas, no habiendo señal y no pudiendo decidirse por otros medios
de pruebas, la autoridad entregará el animal a aquel de los interesados que ofrezca el mejor precio cuyo importe se destinará a los fines
indicados en el artículo 162.
Art. 144.- Todo ternero o potrillo orejano que siga a la madre, pertenece al dueño de ésta. Si no siguiese a madre alguna y no pudiere
comprobarse de una manera cierta la propiedad, pertenece al dueño del campo.
Art. 145.- Todos los apartadores, no siendo linderos, abonarán al dueño del rodeo donde aparten, diez pesos por cada toro o novillo de
tres años arriba; cinco pesos por los demás animales vacunos, no computándose los terneros que sigan a las madres. Por yeguarizos se
abonará cuatro pesos, y cincuenta centavos por cabeza de ganado menor.
Art. 146.- Quedan exceptuados del pago del aparte: 1° Los animales rezagados o extraviados de las tropas, hasta treinta días desde que el
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extravío tuvo lugar; 2° Las tropillas o grupos de animales de reciente extravío, ocasionado por temporales u otras causas de fuerza mayor.
Art. 147.- Si el dueño de los animales apartados rehusase el pago, el Juez de Paz local procederá conforme a las prescripciones sobre
animales invasores y perdidos.
Art. 148.- Mezclados dos o más rebaños de ovejas, se hará el aparte inmediatamente de pedirlo cualquiera de los dueños.
Art. 149.- Producidas dudas o controversias, las decidirá a buena fe la autoridad más próxima.
Art. 150.- Requerido el propietario o encargado de una majada para ir a separarla de otra con quien se ha mezclado, y no concurriendo por
sí o por apoderado, procederá a apartar el requirente asistido de la autoridad más cercana o de dos testigos en su defecto.
Art. 151.- Antes de proceder a la esquila, se aviara a los vecinos para que aparten las ovejas rezagadas que puedan tener, y si no concurren
dentro de los dos días del aviso, perderán los vellones que se esquilen a las mismas.
TITULO V
Pastoreo
Art. 152.- Es prohibido tener pastoreo de terneros orejanos sin permiso especial y motivado de la autoridad, bajo pena de cien a mil pesos
de multa y obligación de largarlos.
Art. 153.- Es igualmente prohibido tener pastoreo de terneros o potrillos marcados, antes de vencido un mes de haberse hecho la
marcación, bajo la misma pena del articulo anterior, y largarlos a sus rodeos, por un mes, antes de volverlos al pastoreo.
Art. 154.- A pedido de un hacendado, y sin que esto importe responsabilidad, la autoridad practicará el reconocimiento de cualquier
pastoreo; y si resultase haber en él animales ajenos y hubiese presunciones de culpabilidad, quedará el dueño sujeto a la responsabilidad
criminal del caso. Si no hubiese tales presunciones, se procederá con arreglo a lo prescripto sobre animales perdidos.
Art. 155.- Cuando un hacendado haya de tener un pastoreo de hacienda al corte, ya sea comprada o sacada de su rodeo, en que las crías
excedan el número proporcional que toda hacienda puede tener, avisará a la autoridad, a fin de que ésta conceda o no el permiso especial y
motivado que este Código exige para pastoreo de terneros orejanos.
Art. 156.- La autoridad debe hacer reconocimiento de un pastoreo cuando tenga denuncia de haber en el pastoreo animales de ilegitima
procedencia.
Art. 157.- Los pastoreos de haciendas yeguarizas quedan comprendidos en las disposiciones anteriores.
TITULO IV
Animales invasores y perdidos.
Art. 158.- El propietario que quiera sacar de su campo animales que pertenecen a sus linderos, avisará a estos para que manden apartarlos,
y si pasado diez días no los hubiesen sacado, deberá entregarlos bajo recibo al Juez de Paz local.
Los animales que fuesen de marca desconocida podrán ser entregados inmediatamente a la citada autoridad.
Art. 159.- El Juez depositará los animales en poder de persona responsable, quien se encargará del cuidado y alimentación,
correspondiéndole como remuneración cinco pesos por cabeza de ganado mayor y dos pesos por cabeza de ganado menor, por mes. En
igualdad de circunstancias, debe ser preferido para depositario el dueño del campo en que se encuentran los animales.
Art. 160.- El Juez dará aviso inmediato al dueño de los animales, siendo conocido, y no siéndolo hará fijar edictos en los parajes más
públicos, dibujando las marcas y llamando por el término de treinta días a los interesados a que se presenten a reclamarlo.
Art. 161.- Si vencido el plazo no se presentare ningún reclamo, el Juez ordenará la venta de los animales, en remate público; dando al
comprador el correspondiente certificado, con descripción del pelo, marcas y señales particulares de cada animal.
Art. 162.- Del producido de la venta se descontarán los gastos de depósito y publicaciones; quedando el resto a disposición del dueño de
los animales, por el término de seis meses y depositado en la Tesorería de la Municipalidad. Vencido este término sin reclamación, pasará a
fondos de vías de comunicación de la localidad.
Art. 163.- El término para el cobro de las indemnizaciones a que se refieren los artículos anteriores, correrá desde el día en que el
propietario del campo hiciese entrega de los animales a la autoridad.
Art. 164.- Cuando el dueño de los animales invasores, se negase a la intimación de pago, se venderán los animales en número suficiente para
cubrir el importe de lo adeudado y los gastos y costos que originen esta causa.
Art. 165.- Cuando el producido del remate no alcanzase en cualquiera de los casos a que este título se refiera a cubrir el importe de los
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gastos y daños, queda a salvo la acción del damnificado a reclamarlo.
Art. 166.- El propietario de un campo en que hayan animales invasores o perdidos, o el que los tenga en depósito, no es responsable en
caso de muerte o extravío de dichos animales, siempre que no se haya producido por causa que le sea directamente imputable.
Art. 167.- Queda prohibido disponer de animales invasores y perdidos en otra forma que la prescripta por este Titulo, bajo pena
establecida al delito de abigeato para todos los que intervengan en el negocio.
Art. 168.- El dueño de una propiedad, que encontrase cerdos en la misma, podrá retenerlos y exigir al dueño le abone por cada animal
veinte y cinco pesos y por cada día.
En caso de reincidencia podrá matarlos, dando aviso al dueño y cuenta a la autoridad. Si no se conociese al dueño se procederá a la venta
como la de los animales perdidos.
Art. 169.- En caso de reincidencia, el dueño de los animales invasores pagará el doble; en la segunda reincidencia el triple, y así
sucesivamente.
Se considera reincidencia, la invasión que tenga lugar dentro de los treinta días contados desde la fecha de la invasión anterior.
TITULO VII
Razas especiales de ganado
Art. 170.- Los propietarios de reproductores de razas especiales tendrán derecho a requerir del dueño hembras ordinarias que hubieran
sido servidas durante la invasión de estas a su campo, el pago de una indemnización, siempre que probare la intención dolosa del
beneficiado.
A este objeto podrán retener las madres hasta que las crías puedan ser examinadas y comprobados los caracteres de las razas. La
indemnización se limitará al pago del valor de la cría y de las sumas establecidas en el Art. 159, pero el dueño de las hembras ordinarias
salvará su responsabilidad abandonando la cría, en cuyo caso no podrá apartar la madre mientras la cría corra riesgo de perecer por la
separación.
Art. 171.- Si la hembra, en el caso del artículo anterior, fuese parte de manadas o rodeos que se introduzcan algunas veces en el campo del
dueño de razas especiales o que pertenezcan a campos colinderos, o no más allá de diez kilómetros - sin haber, en menos distancia,
animales de iguales precios y pureza - el propietario de esas razas especiales tendrá el derecho de exigir la cría que por sus caracteres le
pertenezca, mediante cambio que hará entregando otro animal ordinario de igual sexo y edad.
Art. 172.- En caso de que en el radio de diez kilómetros, dos o más propietarios de animales de la misma especie y de razas especiales se
disputaran una cría y no pudiera resolverse la cuestión por otros medios de prueba que justifiquen el derecho, se decidirá por peritos
nombrados por las partes; en caso de discordia el Juez nombrara un perito - arbitro. Si aun así no pudiera resolverse el caso, el Juez
entregará la cría al que ofrezca mayor precio, a cuyo efecto se los citará a juicio verbal. El mayor precio se entregará a la otra u otras partes.
Art. 173.- Cuando un reproductor ordinario, penetrando en campo ajeno cercano, por culpa o negligencia de su dueño, cubriese hembras
de razas especiales, el dueño del animal invasor podrá ser demandado por la indemnización del daño y perjuicio causado, que será avaluado
por peritos, debiendo probar el hecho el que recibió el daño, ante la autoridad judicial del departamento. Si el criador de animales finos
castrase el animal invasor dentro de sus alambrados, no deberá indemnización; si lo matare solo deberá su valor; pero en ambos casos
perderá el derecho a reclamar indemnización.
Art. 174.- El propietario de burro garañón o de raza especial será presumido dueño de la cría de la yegua de otro que este mezclada con
sus manadas o que sea de otra manada que se introduce a veces en el campo con caracteres de esa raza, cría que le será entregada
mediante compensación de un animal yeguarizo del mismo sexo y edad.
Art. 175.- La extensión indicada en los articulo 171 y 172 se reducirá a cinco kilómetros cuando se trate de ganado menor.
Art. 176.- Queda absolutamente prohibido tomar para algún servicio, por las autoridades civiles o militares, ningún animal de los que trata
este Titulo, bajo pena de quinientos pesos de multa por cada animal, más la indemnización del daño causado.
TITULO VIII
Tránsito de animales
Art. 177.- El dueño, arrendatario o poseedor de un campo, por cuyo interior o linde pase un camino, no podrá impedir al oponerse, bajo
pena de abono de perjuicios, a que pasen o que suelten en él, por vía de descanso o pastoreo, animales que vayan de transito, ya
pertenezcan a tropas de carros o arreos de ganados, de cualquier especie que sean, no excediendo la parada de catorce horas, si una causa
de fuerza mayor no exigiese más permanencia, bajo los conceptos y requisitos siguientes:
1°.- Conservará sus animales bajo riguroso pastoreo; especialmente de noche;
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2°.- Avisará al dueño o encargado del establecimiento, o puesto más inmediato, la parada que va a hacer, a fin de que, si lo quiere, señale el
punto preciso en que ella debe verificarse;
3°.- Deberán las tropas seguir los caminos conocidos como tales, salvo casos de temporales u otras eventualidades extraordinarias.
Art. 178.- En caso de que por una inevitable o disculpable dispersión de animales se viese precisado el conductor a penetrar y correr en el
campo para reunirlos, no está obligado a pagar retribución alguna. Pero si los animales dispersos se mezclasen con los del dueño del campo
suspenderá la corrida, y avisará al propietario para que le dé rodeo o le permita entrar a reunir los animales.
Art. 179.- El que contraviniese a lo dispuesto en los artículos anteriores, pagará una multa de cien a quinientos pesos a solicitud del
interesado, más los daños y perjuicios.
Art. 180.- Queda prohibido el tránsito nocturno de tropas de ganados, sin permiso del propietario cuyo campo atraviesa el camino, cuando
éste no estuviese alambrado (Art. 74).
Art. 181.- En el caso del artículo 177 los conductores de ganados o carros, pagaran con arreglo a la escala siguiente:
1°.- Por cada diez cabezas de ganado mayor, cincuenta centavos la hora de día y dos pesos por toda una noche;
2°.- Por cada diez cabezas de ganado menor diez centavos la hora, de día, y cincuenta centavos por toda la noche;
3°.- Por cada vehículo de dos yuntas o más de tiro, veinte centavos la hora de día, y ochenta centavos por toda la noche.
La misma proporción se seguirá para mayor numero de animales.
Art. 182.- Si por fuerza mayor se hiciera imposible la continuación de la marcha, desde que tales causas se produzcan y subsisten, se pagará
la mitad de los precios establecidos.
Art. 183.- Las precedentes disposiciones no obligan a los propietarios de campo que no sean de tránsito en cuyo caso el pastoreo y la
bebida solo pueden establecerse por convenio de partes.
Art. 184.- En los campos no cercados, se abonará únicamente la mitad de los precios mencionados.
Art. 185.- Cuando por causa de un arreo de animales de tránsito se causen perjuicios en propiedad ajena, cortando cercas, destruyendo
tranqueras, corrales, etc., el dueño o conductor del arreo, será responsable del daño causado, y la autoridad legal, a requisición de parte
interesada y comprobando sumariamente el hecho, solo permitirá que continúe el arreo, si el causante abona el perjuicio o diese fianza
suficiente.
Art. 186.- Si el dueño o conductor del arreo niega los hechos, o considera exagerada la indemnización exigida, la autoridad local permitirá
que el arreo continúe, siempre que aquel diera fianza judicial suficiente, quedando sujeto a la responsabilidad civil ante la justicia ordinaria.
Art. 187.- El dueño o conductor de un arreo de animales ordinarios será responsable de los daños causados, o que ocasiona a los
establecimientos de tránsito, si, por su culpa o negligencia, se mezclan con ganados de raza fina.
Art. 188.- Si un arreo de animales penetra en campos sembrados, el dueño o conductor podrá ser compelido a satisfacer la indemnización
por los daños causados, sin que lo exima de responsabilidad el declarar que no pudo evitar la invasión, ni el haberse dispersado la tropa;
pero su responsabilidad cesa si el cultivo quedare a los costados de un camino y el dueño del sembrado no puso cerco para defenderlo.
Art. 189 Las demandas por daños y perjuicios en los casos de los artículos anteriores, se seguirán ante la autoridad de la jurisdicción del
demandante.
Art. 190.- Si en los casos de una dispersión inevitable o inculpable (Art. 178), se negase aparte al conductor, la autoridad judicial más
inmediata oirá a las partes y dispondrá que en el más breve plazo y bajo apercibimiento de indemnización de perjuicios, se franqueen los
rodeos en que racionalmente pueda suponerse la existencia de todo o de parte del ganado disperso.
TITULO IX
Acarreadores de ganado
Art. 191.- Los acarreadores de ganados serán matriculados en un registro que llevará la Municipalidad, o en su defecto, el Juzgado de Paz
del Departamento donde residan, previo certificado de buena conducta.
Art. 192.- La Municipalidad, o el Juez de Paz, otorgará la matricula en formulario impreso en sellado de diez pesos, el que será renovado
cada año. Exceptúanse de la matricula a los acarreadores por cuenta ajena.
Art. 193.- El fiador garantiza la buena conducta del acarreador en el ejercicio de tal; pero no responde por compras que el acarreador haga,
a no haberle dado carta orden para hacerlas, responsabilizándose por tales contratos, y a cuya carta orden deberá referirse el acarreador en
los recibos o documentos que otorgase.
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Art. 194.- Además de su matricula el acarreador llevará consigo una constancia de la propiedad de los animales que le sirven de montado o
de tiros de acuerdo al Art. 243.
Art. 195.- Hecha la tropa, el acarreador exigirá del dueño o encargado del establecimiento un certificado expresivo del número de los
ganados, con el dibujo de sus marcas, para ocurrir con el a la Oficina que expida la guía.
Art. 196.- Durante su camino, el acarreador que lleve ganado no podrá:
1°.- Agregar a la tropa, sin los requisitos establecidos, otros animales, bajo pena de ser ellos reputados mal habidos;
2°.- Vender animales que conduzca, a no ser que la autoridad del lugar donde verifique esta venta la anote en las guías; debiendo dar un
certificado al comprador expresando el número de animales, las marcas y el lugar donde fue otorgado; de lo contrario, la venta será
considerada fraudulenta. A falta de autoridad inmediata podrá hacerse la venta dando el certificado, visado por dos vecinos propietarios que
acrediten haber examinado la guía, y los que deberán firman la anotación que debe hacerse en ella.
Art. 197.- El acarreador conducirá los animales que lleve a la tablada correspondiente, donde el Comisario procederá a su revisión y
contaje, cotejándolos con la guía y no hallando novedad o diferencia, así lo hará constar en la guía.
Art. 198.- Contada y entregada la tropa en un establecimiento, se considerara de cuenta del acarreador, pero si antes de los limites del
campo donde fue apartada se dispersase, serán devueltos los animales o en su defecto reintegrado su número o pagado el precio, si no
hubiese estipulación en contrario.
Art. 199.- El hacendado vendedor hará acompañar la tropa hasta salir de su propiedad, para que haya acuerdo entre ambos interesados
respecto de los animales refugiados y que aparezcan anotados en el certificado otorgado al partir la tropa.
Art. 200.- Ocurriendo pérdida más allá de los límites indicados, cualquiera que sea la distancia, podrá el acarreador cobrar los animales
vueltos a la querencia, si por señales especiales que la práctica enseña a conocer, no dejasen dudas acerca de la procedencia.
Art. 201- Los acarreadores de ganados que se introduzcan del extranjero, deberán munirse de la respectiva guía, expedida por la autoridad
de procedencia y legalizada por el Consulado Paraguayo, que justifiquen debidamente su origen y acredite su propiedad.
Art. 202.- Dichos documentos deberán presentarse a la Agencia de Impuestos Internos, que estuviese más próxima al punto por donde
pasase la tropa a fin de recabar la guía de tránsito por el territorio de la republica, que deberá expedirse inmediatamente de acuerdo a las
formalidades preceptuadas en este Código.
Art. 203.- En materia de transporte rurales, son aplicables las disposiciones de los artículos 162 al 206 del Código de Comercio.
TITULO X
Abastecedores
Art. 204.- Los abastecedores están obligados a llenar las formalidades que por los artículos 191 y 192 se exigen a los acarreadores.
Art. 205.- Es prohibido a los abastecedores todo género de sociedad de abasto con los empleados de los corrales, mataderos y tabladas,
bajo pena de cien a quinientos pesos de multa e inhabilidad para los últimos de ejercer sus empleos.
Art. 206.- Puede al abastecedor conducir por sí mismo y con prescindencia de acarreadores, animales y frutos del país, quedando sujeto en
tal caso a las obligaciones de aquellos, detalladas en el titulo anterior.
Art. 207.- Ningún abastecedor recibirá animales, ni aun de sus mismos acarreadores, ni los comprará de otros, sin la correspondiente
visación de la guía por la tablada, en la que conste hacer sido revisados por la autoridad competente.
Art. 208.- El abastecedor a quien se le probase haber comprado o muerto a sabiendas, algún o algunos animales mal habidos, a más de
pagar el doble de su valor al dueño del animal, será arrestado y con el correspondiente sumario por abigeato, remitido al Juez competente.
TITULO XI
Acopiadores de frutos
Art. 209.- Todo acopiador o comprador de frutos del país, de cualquier clase que sea, deberá llevar un libro - registro, rubricado por el
Juez de Paz de su residencia, en el cual anotara día a día y con especificación los objetos que compre, con las señales o marcas de los
cueros que hubiesen entre ellos, nombre y domicilio del vendedor, bajo pena de cien a mil pesos de multa.
Art. 210.- Anotará igualmente en el libro toda remesa de productos que haga, con la fecha y destino, bajo la misma sanción del articulo
anterior.
Art. 211.- El libro estará siempre a la disposición de la autoridad policial o judicial, o a solicitud de cualquier hacendado, toda vez que e
sospeche de la legitimidad de las operaciones.
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Art. 212.- Las disposiciones de este título son sin perjuicio de las formalidades que exige el Código de Comercio.
TITULO XII
OPERACIONES DE TRASLACIÓN, COMPRA-VENTA DE SEMOVIENTES Y PRODUCTOS DE GANADERIA Y MANERA
DE JUSTIFICAR SU PROPIEDAD
CAPITULO I
Disposiciones Generales
Art. 213.- Los certificados o guías expedidos con sujeción a las prescripciones de este Código, son títulos de propiedad de los animales a
que se refieren.
Art. 214.- La propiedad de los cueros sin marca, lana, cuerda, plumas, etc., se justificará por el certificado expedido por el dueño del
establecimiento de donde procede, visado por el Comisario de Policía, especificando con precisión la cantidad y peso.
Art. 215.- Nadie podrá vender terneros orejanos.
Art. 216.- No podrá prohibirse que las carneadas de animales destinados al consumo de los establecimientos sean presenciadas por los
hacendados vecinos que pidieran hacerlo.
Art. 217.- En ningún caso se consentirá la carneada de animales para el abastecimiento público, sin que hayan sido revisados en tabladas y
se presente los certificados que los autoricen, bajo pena de multa de cien a doscientos pesos por cada animal sin perjuicio de las demás
responsabilidades.
Art. 218.- El que haya de beneficiar ganado fuera de la jurisdicción de las tabladas estará obligado a recabar de la Municipalidad designe a
un empleado que desempeñe las funciones de Comisario de tablada bajo la misma pena del articulo anterior.
Art. 219.- Siempre que por las prescripciones de este Código haya de procederse a la venta en remate público de hacienda o frutos, estará
presente la autoridad a quien se comete las diligencias de ventas.
CAPITULO II
Certificados y guías
Art. 220.- Declárase de uso obligatorio en la República, el sistema de certificados talonarios de numeración progresiva, impresos o
litografiados, con el formulario que el Poder Ejecutivo determine al reglamentar esta ley.
Art. 221.- El vendedor dejará constancia de los datos de la cosa vendida, sobre marca, número, peso, medida, cantidad, calidad, etc, en el
talón que queda en su archivo.
Art. 222.- La Oficina de Impuestos Internos tendrá a su cargo la provisión de talonarios de certificados, que expenderá al precio de costo.
Art. 223.- Después de seis meses de la habilitación de las Agencias de Impuestos Internos para la venta de talonarios certificados, no se
admitirá de otra clase para acreditar la propiedad en las transacciones rurales.
Art. 224.- El que enajena ganado, cuero, lana, cerda, está obligado a dar al adquirente un certificado que acredite la enajenación.
Art. 225.- Si la extracción de ganado o frutos fuera hecha por cuenta del mismo propietario, este depositará en la Oficina encargada de
expedir guías un certificado que acredite la propiedad de los animales o frutos conducidos por él o por otros.
Art. 226.- Los certificados serán expedidos por el propietario o por la persona suficientemente autorizada según constancia que deberá
registrarse en la Municipalidad y Agencia de Impuestos Internos del Departamento donde tuviere su asiento el establecimiento.
Art. 227.- Nadie podrá remover ganados y sus productos en un Departamento sin estar provisto de la correspondiente guía, bajo las penas
que establece este Código.
Art. 228.- Las guías serán expedidas por duplicado, en talonarios impresos y numerado por las oficinas autorizadas al efecto por ley.
Art. 229.- Las guías serán extendidas con arreglo y referencia a los certificados expedidos por el vendedor de ganados. El funcionario que
expida guías en contravención a ésta disposición estará sujeto a las responsabilidades civiles y criminales del caso.
Art. 230.- El diseño de las marcas, tanto en el certificado como en las guías, se pondrá precisamente en el cuerpo del escrito, sin dejar
blanco, expresándose en letras el numero de ellas.
Art. 231.- Los funcionarios encargados de expedir guías, irán numerando los certificados por el orden que se presenten, archivándolos en
legajos para que en cualquier tiempo sirvan de comprobante.
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Art. 232.- Es prohibido expedir guías con referencia o marcas, o señales no registradas, o registradas a nombre de distinta persona de la
que otorgue el certificado.
Art. 233.- Los funcionarios encargados de expedir guías, son personalmente responsables de los daños y perjuicios que causare la falta de
autenticidad de los certificados en cuyo merito expidieren las guías.
Art. 234.- Los empresarios de transporte no podrán recibir cargas de frutos sin exigir el duplicado de las guías, bajo pena de cincuenta a
doscientos pesos de multa.
Art. 235.- Los animales o productos que se condujesen sin guía en debida forma, deberán ser detenidos por las autoridades del tránsito,
hasta que el conductor justifique su derecho o preste fianza por su valor.
Art. 236.- Si no quisiera o no pudiera otorgar dicha fianza, la autoridad judicial embargará los animales o frutos sobre cuya propiedad haya
duda, y proveerá a su conservación por treinta días; llegado dicho termino se procederá a la venta en remate público, conservando el
importe conforme al Art. 162.
Art. 237.- Si los ganados o frutos fueren conducidos en ferrocarriles, sus conductores tendrán obligación de presentar el conocimiento a las
autoridades del tránsito, designadas a ese efecto, a los fines de las disposiciones precedentes.
Art. 238.- El hacendado a quien se le probase haber dado un cerificado falso para obtener una guía, vendiendo o haciendo conducir
animales que no fuesen de su propiedad, será sometido a la justicia criminal por delito de abigeato.
Art. 239.- El mismo delito comenten los troperos que, a sabiendas, reciban animales que no sean de la propiedad de quien se los venda,
debiendo ser sometidos a igual procedimiento criminal.
Art. 240.- Será sospechosa toda guía de ganados o productos con enmiendas que no estén debidamente salvadas.
Art. 241.- Los vendedores o dueños de cualquiera clase de ganado o productos, que no sepan escribir, harán firmar los cerificados que den
por dos vecinos con el visto bueno de la autoridad política o judicial de la localidad.
Art. 242.- Cuando una guía resultare totalmente falsa, o maliciosamente adulterada en sus partes esenciales, el conductor, acarreador o
dueño será preso y enviado con el respectivo sumario y documentos de fianza, si lo hubo, al Juez. Si el ganado o productos estuviesen ya
vendidos, se enviara también el importe depositado, previa deducción de costas y gastos. Si aun no lo estuviesen, la autoridad los
conservará y estará a lo que resuelve el Juez de la causa.
Art. 243.- Los troperos, viajeros y en general todo el que transite en la República, llevando caballos, bueyes o mulas de arreos, deben ir
provistos de documentos que acrediten la propiedad de dichos animales o que se tienen de un modo legitimo.
Art. 244.- Dicho documento será, o el boleto de propiedad de las marcas que tengan los animales, o en su defecto, un certificado de la
autoridad del punto de procedencia, en que se exprese el número de animales y sus marcas, ante la cual deberá justificarse la legitima
posesión de ellos. Para los casos de chasques o personal al servicio ajeno, bastará una constancia o autorización escrita del dueño de los
animales utilizados.
Art. 245.- Todo el que transite por el territorio de la República, con caballos, bueyes o mulas de arreo, y no justifique la legítima posesión
de todos ellos, inducirá sospecha de hurto y podrá ser detenido y puesto a disposición de la autoridad competente.
Art. 246.- Cuando deba extraerse de un departamento animales de razas especiales, que no tuviesen marcas ni señales, así como productos
de los mismos, las autoridades entregarán a los interesados un boleto que acredite la legitimidad de la posesión, siempre que éstos justifiquen
ser los dueños de tales animales o productos. Este boleto especial servirá de guía.
Art. 247.- Las Oficinas de la República no expedirán guías por ganados o productos procedentes de un establecimiento infectado cuando la
peste declarada en dicho establecimiento fuere de aquellas que puede fácilmente por esos medios transmitir el contagio.
Podrá, sin embargo expedirse guía, cuando el propietario del establecimiento justifique que tales ganados o productos no están infectados.
Art. 248.- Los funcionarios encargados de revisar e inspeccionar los animales y frutos, que se confabulen con los cuatreros, o que
consientan a sabiendas en legalizar los robos, incurrirán en las mismas penas de aquellos y quedarán inhabilitados por cinco años para el
desempeño de toda función pública.
Art. 249.- Quedan exentos de la formalidad de las guías lo productos agrícolas de las pequeñas industrias rurales del país, que se trasportan
de un punto a otro de la Republica.
Art. 250.- Las obligaciones sobre haciendas y frutos se regirán por las disposiciones pertinentes del Código Civil.
Art. 251.- Los accidentes que constituyen casos de fuerza mayor, como largas sequías, inundaciones, epidemias, etc, alteran la condiciones
de los contratos, en lo referente a la entrega o extracción de los animales, que se efectuará entonces, cuando la bonanza devuelva a los
ganados el estado conveniente.
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CAPITULO III
Establecimientos empacadores de carne
Art. 252.- En ningún caso podrán los establecimientos empacadores de carne faenar animales no recibidos y confrontados con la guías
respectivas.
Art. 253.- Si los establecimientos empacadores de carne recibiesen en las tropas compradas animales cuyas marcas no corresponden a la
guías y certificados, podrán faenarlos con intervención del Agente de Impuestos Internos. El importe será entregado a la Oficina de
Impuestos Internos a efectos de devolver a su dueño en caso de reclamo. El reclamo quedará prescripto en el término de un año y pasarán
lo fondos al Tesoro Fiscal.
CAPITULO IV
Tabladas, Mercados, Corrales de Abasto y Mataderos públicos
Art. 254.- Llámase tabladas las oficinas destinadas a inspeccionar y recontar los animales que se introduzcan para el consumo de las
ciudades y pueblos de la República, o para los establecimientos industriales que benefician ganado.
Art. 255.- Las haciendas que deban venderse en los mercados de venta, así como las destinadas al consumo o a los mataderos públicos o a
la explotación de cualquiera forma, se revisarán y verificarán en las tabladas; y serán despachadas previo los requisitos establecidos por este
Código.
Art. 256.- Las tropas de ganados estarán en los corrales y en orden de llegada, guardando la separación necesaria para no mezclarse.
Art. 257.- Queda absolutamente prohibido introducir en las tabladas o mataderos públicos animales atacados de enfermedad contagiosa,
bajo pena al introductor de quinientos a mil pesos de multa; debiendo ser muerto e incinerado el animal enfermo en paraje asilado.
Art. 258.- Todos los mataderos públicos estarán provistos de agua suficiente para la limpieza de todas sus partes, debiendo conducirse las
aguas servidas y residuos a puntos que alejen todo peligro para las poblaciones.
Art. 259.- Queda absolutamente prohibido a los empleados de las tabladas o mataderos tener sociedades de abasto con ninguna persona y
admitir remuneraciones extraordinarias de los abastecedores por los servicios que presten, bajo pena de destitución y de las demás
responsabilidades a que hubiere lugar.
Art. 260.- Los empleados de tabladas y mataderos públicos vigilarán del cumplimiento de las disposiciones de este Código, referentes a la
propiedad y procedencia de los animales.
Art. 261.- Las Municipalidades reglamentarán los servicios de tabladas, corrales y mataderos públicos; fijando el número de empleados y
sus atribuciones, deberes y responsabilidades. En ellos habrá siempre un veterinario para el examen de los animales que se vendan, sea para
el consumo o para cualquier otro destino.
Art. 262.- El Consejo de Higiene intervendrá en los mataderos públicos a objeto de ordenar las medidas que considere convenientes en
beneficio de la salud pública.
CAPITULO V
Vicios redhibitorios
Art. 263.- Cuando se enajenase animales con vicios ocultos, que, a haberlos conocido el adquiriente no los hubiese comprado, podrá éste
rescindir la compra, salvo nuevo acuerdo entre vendedor y comprador.
Art. 264.- Las acciones redhibitorias en la adquisición de animales solo pueden ejercitarse dentro de los quince días siguientes a la tradición.
Art. 265.- No tiene lugar el saneamiento de los vicios ocultos en las ventas judiciales.
Art. 266.- Incumbe al adquirente probar que el vicio existía al tiempo de la adquisición, y no probándolo se presume que sobrevino
después, a menos que se trate de mañas o defectos de educación.
Art. 267.- En los animales de raza, se consideran vicios toda enfermedad que se trasmite por herencia o que haga inútil al animal para la
reproducción.
Art. 268.- El engaño sobre el origen de un animal reproductor o sobre las cruzas que tenga, dará lugar a la acción redhibitoria y a los daños
y perjuicios, si no optare por la rescisión del contrato, sin perjuicio de la acción criminal a que hubiere lugar.
TITULO XIII
Abrevaderos para ganados
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Art. 269.- Los abrevaderos son propiedad exclusiva del dueño del campo en que se encuentren, toda vez que esté cerrado y ningún extraño
puede usarlo para sus ganados sin consentimiento del propietario, bajo multa de doscientos pesos por primera vez y de doblarse la anterior
en cada reincidencia.
Art. 270.- Si los animales penetrasen por falta de agua en campo ajeno que la tenga, el dueño de este podrá exigir del dueño de aquellos
por el agua y el pasto, por día, cincuenta centavos por animal, en caso de aguadas permanentes, y dos pesos cuando las aguadas sean
artificiales, siempre que con ello no arriesgue la falta de agua a los ganados propios.
Art. 271.- Si los abrevaderos estuviesen en cañadas, ríos y arroyos no navegables ni flotantes, que crucen por terrenos de diferentes
dueños, ninguno de ellos puede represar las aguas ni desviarlas para su propiedad sin contrato escrito con los ribereños de enfrente y de los
que sigan una legua en el descenso de la corriente so pena de incurrir en la sanción del articulo pertinente del Código Penal.
Art. 272.- El dueño de un establecimiento de campo podrá negar el agua que le pertenezca a los arreos de tránsito, siempre que le sea
necesaria para su explotación rural, con excepción de las aguas de dominio público.
Art. 273.- Para negar el agua en el caso del articulo anterior, el propietario deberá munirse de un certificado del Juzgado de Paz más
cercano, con dos testigos, sobre la imposibilidad de darla, que deberá exhibir al tropero si este lo exige, el que podrá ser retirado cuando
desaparezcan las causas.
TITULO XIV
Sanidad animal
Art. 274.- La Policía de Sanidad Animal está bajo la dependencia de la Dirección de Ganadería e Inspección de Carnes, creada por Ley,
del 3 de octubre de 1917.
Art. 275.- La Policía de Sanidad Animal tiene por objeto atender la profilaxis del ganado previniendo o combatiendo el contagio y la
propagación de las epizootias que esta ley determina.
Art. 276.- Declaranse enfermedades contagiosas del ganado: la peste bovina, la perineumonía contagiosa, la fiebre aftosa, el carbuncio
bacteriano y bacteridiano, la rabia, la sarna sarcoptica y la seroptica, la peste porcina, la durina, el mal de caderas, el mal rosado, el
hogcolera, viruela de las ovejas, la triquina y la tuberculosis en las siguientes especies:
a) Peste bovina, para todos lo rumiantes;
b) Pleuro - neumonía contagiosa, para la especie bovina;
c) Fiebre aftosa, para la especie bovina, ovina, caprina, porcina y rumiantes silvestres;
d) El muermo, para la especie equina;
e) La rabia, para todas las especies;
f) Carbuncio bacteridiano (mancha), para las especies equina, bovina, ovina, caprina y porcina;
g) El carbuncio bacteriano o sintomático o enfasimatoso para la especie bovina;
h) El mal rosado del puerco, la neumo-enteritis infecciosa (hog-cólera) y la peste porcina, para la especie porcina;
i) La sarna sarcoptica y serptica, para las especies ovina y caprina;
j) La viruela de las ovejas (clavee) para la especie ovina;
k) La triquina, para la especie porcina;
l) La tristeza, para la especie bovina;
m) La durina y el mal de caderas, para la especie equina e híbridos.
n) La difteria aviaria y el cólera para las gallinaceas;
o) La tuberculosis para todos los animales domésticos.
A los efectos de esta ley, queda autorizado el Poder Ejecutivo a declarar contagiosa cualquiera otra enfermedad que sea un peligro para la
ganadería nacional.
Disposiciones Generales
Art. 277.- Todo propietario de animales o toda persona que a cualquier titulo tenga a su cargo el cuidado o asistencia de animales tocados
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de enfermedades contagiosas o sospechosos de tenerlas está obligado a denunciar inmediatamente el hecho al jefe Político o Comisario de
la Localidad, quien a su vez lo pondrá a conocimiento de las autoridades sanitarias más próximas. Los propietarios o encargados de dichos
animales están también obligados a enclaustrarlos preventivamente de acuerdo con la reglamentación de esta ley.
Art. 278.- Las autoridades sanitarias dispondrán la inspección de los animales enfermos o sospechosos, por un funcionario autorizado, que
ordenará a los propietarios, en caso de resultar cierta la denuncia, la separación y el asilamiento de dichos animales, o la incineración o
entierro de los cadáveres, conforme a la reglamentación de esta ley.
Art. 279.- Las personas que bajo cualquier titulo tengan a su cuidado o asistencia, animales considerados afectados de enfermedades
contagiosas, que no hicieren la declaración impuesta por el Art. 277 sufrirán hasta quinientos pesos de multa.
Art. 280.- Constatada debidamente la existencia de cualquiera de las enfermedades contagiosas a que hacer referencia el Art. 276, la
Dirección de Ganadería pedirá al Poder Ejecutivo la declaración de infección de la propiedad, sección de ella, compañía, departamento o
zona según los casos. El departamento de Ganadería tomará intervención en los fondos, establecimientos ganaderos, caballerizas, establos,
saladeros, frigoríficos, etc. Declarando infectos, con aviso del propietario o encargado de éstos, a los fines que esta ley y su reglamentación
establecen, según la naturaleza, gravedad y extensión de la enfermedad constatada.
Art. 281.- Todas las autoridades políticas y municipales de la República, quedan obligadas a hacer cumplir fielmente las disposiciones
sanitarias que la Dirección de Ganadería dictare para prevenir o combatir las epizootias del ganado. Cualquier falta de parte de dichas
autoridades en el cumplimiento de las órdenes emanadas de la ofician será castigada conforme a las leyes y reglamentos respectivos.
Art. 282.- La desinfección de loa animales, personas, vehículos de transporte y locales en general destinados a recibir o guardar ganados se
ordenará y practicará por la oficina técnica de la dirección de Ganadería o sus dependencias en la campaña, cuando ello lo crea
conveniente, conforme a la reglamentación de la presente ley.
Art. 283.- Los gastos originados por las observaciones sanitarias, cuarentenas, desinfecciones, sacrificios de animales y en general cualquier
otro que fuere motivado por la ejecución de la medidas establecidas por esta ley, quedan a cargo de los propietarios de los animales,
establecimientos y empresa, conforme a las tarifas que se establezcan.
Art. 284.- A los fines de la presente ley, los propietarios de estancia, establecimientos de productos zootécnicos y empresas de transportes
quedan obligados a construir en los respectivos establecimientos ganaderos, bretes, potreros de aislamiento y todas las instalaciones que
faciliten el tratamiento de los animales, a cuyo efecto serán oportuna y gradualmente requeridos por la Dirección de Ganadería.
Art. 285.- Las vacas lecheras libradas al expendio serán tuberculinizadas anualmente por funcionarios autorizados por la Dirección de
Ganadería. El adquirente de un animal tuberculoso tendrá derecho a repetir el precio pagado, dentro de los treinta días de la fecha de su
entrega por el vendedor. La comprobación de la enfermedad por la Dirección de Ganadería y Policía de Sanidad Animal, dará a la acción
fuerza ejecutiva.
Art. 286.- Todo producto destinado a la cura o la prevención de enfermedades contagiosos o virulentas del ganado, será analizado por al
Dirección de Ganadería, si cuya autorización no podrá usarse en la Republica.
Intercambio comercial y traslado de animales.
Art. 287.- Queda prohibido el comercio de animales declarados de infección o que hubieren estado en contacto con ellos. Se hallan en estas
condiciones los animales de los establecimientos afectados por la declaración de infección prevista por el Art. 280 de esta ley.
Art. 288.- Todo animal que por enajenación o cualquier otra circunstancia tenga que trasladarse de un punto infectado o declarado
sospechoso, llevará un certificado de sanidad expedido por un funcionario autorizado. Los encargados de impuestos internos y los
comisarios municipales no expedirán guías ni visarán certificados sin este requisito.
Art. 289.- Los buques, chatas, wagones, etc. Que sirvan de vehículo de trasporte de animales, eran sometidos a una previa desinfección,
bajo la vigilancia de funcionarios autorizados, que no permitirán embarque de animales sin que los agentes de las compañías navieras y
ferrocarrileras presenten el certificado de hacerse llenado esta formalidad.
Art. 290.- Las aduanas de la Republica no autorizarán ninguna exportación de ganado, reses faenadas o productos derivados, sin la
presentación de un certificado de sanidad expedido por la Dirección de Ganadería o sus representantes autorizados, en el que se manifestará
que, en la región de donde proceden dichos animales, reses o productos no existe ninguna epizootia del ganado y que los mismos animales,
reses y productos se hallan exentos de enfermedad contagiosa en el momento de la exportación.
Art. 291.- Los animales de las especies bovina y ovina, destinados a la exportación, serán sometidos a un baño garrapaticida y sacopticida
por los funcionarios autorizados, quienes después de una verificación minuciosa expedirán al interesado un certificado de sanidad, con el
sello de la Dirección de Ganadería, expresando la procedencia de los animales, clases de ganados, marcas, signos y la solución empleada en
el baño.
Art. 292.- Todos los animales y productos zootécnicos que se introduzcan en el país, vendrán acompañados de un certificado de sanidad,
expedido por las autoridades sanitarias de los países de procedencia, debidamente legalizado. Si dichos países no tuvieren convenio
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sanitario con el Paraguay, los animales serán sometidos a una cuarentena previa y las pruebas de diagnóstico que los agentes del servicio de
Policía Sanitaria crean convenientes. Queda prohibida la introducción de animales tuberculosos en el país. Para los animales reproductores la
tuberculinización será siempre obligatoria en los puertos de introducción que habilite el Poder Ejecutivo.
Art. 293.- Queda facultado el Poder Ejecutivo para prohibir la entrada en el territorio de la República de animales procedentes de países
donde reinan enfermedades contagiosas en los animales, o que no tomaren las medidas de precaución que el Poder Ejecutivo crea
indispensable para evitar el contagio.
Art. 294.- Si en algún buque o tren en viaje para el país ocurriese algún caso de enfermedad contagiosa, de la que hayan muerto o no los
animales atacados, podrá rechazarse una parte o la totalidad de los que el vehículo conduzca, el cual no podrá atracar o entrar en ningún
puerto de desembarque, sin haber sido antes desinfectado a satisfacción de las autoridades sanitarias. Los capitanes de buques o jefes de
trenes en que hayan acaecido casos de enfermedades contagiosas, quedan sometidos a las disposiciones de los arts. 277 y 279 de esta ley.
La declaración en ellos mencionada deberá hacerse en el primer punto donde existan autoridades sanitarias paraguayas.
Art. 295.- En el caso del articulo precedente, todos los gastos de cuarentena, manutención, pruebas de diagnostico, correrán por cuenta de
los dueños o encargado de los animales.
Art. 296.- Serán decomisados todos los animales que se introduzcan en el país violando las disposiciones de esta ley. Sus dueños o
introductores sufrirán multa de un mil a diez mil pesos de curso legal, o en su defecto, penitenciaria a razón de un día por cada cinco pesos.
Indemnizaciones
Art. 297.- Los animales, objetos y construcciones que la Dirección de Ganadería mandare destruir en virtud de las facultades que esta ley le
confiere, serán indemnizados en dinero por su valor en el momento en que la medida fuere ejecutada, previa tasación de los propietarios y la
Dirección de Ganadería.
En caso de desavenencia, el justiprecio será hecho por un perito nombrado de común acuerdo.
Exceptúanse de esta disposición:
a) Los animales cuya enfermedad fuere necesariamente mortal;
b) Los animales atacados de rabia y de muermo;
c) Las partes utilizables del animal después del sacrificio;
d) Los edificios cuya mala construcción o mal estado higiénico haya sido anterior al momento de la demolición;
e) Las construcciones de propietarios que no hayan dado cumplimiento a las disposiciones de esta ley.
Art. 298.- Por los reproductores importados, cuyo sacrificio haya sido ordenado por la Dirección de Ganadería, hasta después de noventa
días de su introducción se abonará el precio que fijare la oficina mencionada de acuerdo con el propietario, en la proporción siguiente:
a) El valor total del animal, cuando por la autopsia no se confirmare el diagnostico;
b) La mitad del valor si se confirma el diagnostico;
c) La cuarta parte del valor del animal en caso de tuberculosis.
Art. 299.- Inmediatamente después de sacrificar uno o varios animales, o practicados los decomisos, el veterinario autorizado elevara a la
Dirección de Ganadería la liquidación correspondiente y no se admitirá ningún reclamo pasado el termino de un mes, contados desde la
fecha del sacrificio o del comiso. El pago del decomiso o demoliciones se hará por el Ministerio de Hacienda.
LIBRO TERCERO
AGRICULTURA
TITULO UNICO
Disposiciones generales y protectores de la agricultura
Art. 300.- Para los efectos de este Código, se consideran tierras de labor:
1°. Los ejidos municipales;
2°. Las colonias;
3°. Los terrenos cultivados fuera de estos centros en las condiciones que este Código establece.
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Art. 301.- Son ejidos municipales: los terrenos que por la ley Orgánica de las Municipalidades, o por leyes especiales, se declaran anexos a
las ciudades o pueblos y deberán sujetarse a las ordenanzas y reglamentos que dicten las respectivas Juntas Municipales.
Art. 302.- Son colonias: 1° las villas y pueblos que no sean municipales 2° los terrenos que se entreguen a la labranza, dividido en
concesiones que deban cultivarse independientemente unas de otras y separadas por calles, conforme a lo que dispone la ley general de
colonias o la ley especial de concesión o a un plan previamente aprobado por la autoridad.
Art. 303.- Son terrenos de labranza: todos los ocupados por cultivos de una extensión mayor de cien hectáreas y los cultivados por
agrupaciones de familias cuando las tierras se explotare en común o no estén dividas en concesiones y por calles, que fuese su extensión.
Art. 304.- Entiéndese con el nombre de chacra el establecimiento cuyo único o principal objeto es la siembra y recolección o el cultivo de
toda especie de granos, legumbres, plantas o árboles.
Art. 305.- La extensión superficial de las chacras es la determinada, así como el número y género de cultivo pero se observará en las
chacras las disposiciones dictadas o que se dictaren relativamente a calles y caminos.
Art. 306.- La legislación rural solo regirá para las chacras establecidas fuera del radio urbano de las ciudades o pueblos; las que queden
comprendidas dentro de ese radio se regirán por las ordenanzas municipales.
Art. 307.- Cuando en una o varias compañías de un departamento las tierras cultivadas abarquen una extensión apreciable, la Junta
Municipal podrá por dos tercios de votos, declarar "Zona Agrícola" y solicitar del Poder Ejecutivo que decrete la obligación de cercar los
campos destinados a la ganadería que circunden las "Zonas Agrícolas".
Art. 308.- La solicitud a que se refiere el articulo anterior se elevará con los datos sobre el número de chacras exterior superficial, clases de
los cultivos y demás datos que puedan aclarar el punto.
Art. 309.- Decretada la obligación de que habla el articulo 307 la Municipalidad fijará el decreto en los parajes públicos, notificando a los
propietarios ganaderos, y dándoles plazo de un año para cercar sus campos, bajo multa de mil pesos por kilómetro de extensión lineal no
cercada.
Art. 310.- En las "zonas agrícolas", se exime a los propietarios agricultores de la obligación de cercar sus fundos; pero no de la de tenerlos
perfectamente deslindados y amojonados.
Art. 311.- Queda prohibido entrar en ninguna propiedad ajena sembrada o plantada, esté o no cercada, ni aun con el propósito de espigar
ni de recoger desperdicios de ningún género, bajo pena de veinte a cien pesos de multa.
Art. 312.- El tránsito a pie o a caballo y el de animales o rodados, es absolutamente prohibido, bajo pena de diez a cincuenta pesos de
multa, dentro de las chacras, sin permiso del dueño o encargado de ella.
Art. 313.- El tránsito de animales de cualquiera clase se hará en los departamentos declarados agrícolas, enfilando rigurosamente los
caminos municipales, siempre que sea posible, para lo cual deberá proveerse el conductor del personal necesario que la operación requiera,
siendo el conductor responsable para con el agricultor de los daños que los animales causaren.
Art. 314.- En los terrenos de labor queda prohibido bajo pena de cincuenta pesos de multa por cada animal, el pastoreo de cualquiera clase
de ganado, a excepción de los indispensables para el trabajo agrícola, los de lechería y los que necesite para sus faenas cualquier
establecimiento industrial; pero todos bajo cercado y en las "zonas agrícolas", a pastoreo de día y encierro de noche.
Art. 315.- Por cada animal que invada una chacra en cultivo, cercada o no , el dueño de la chacra tendrá el derecho de cobrar cien pesos,
independientemente de la indemnización que corresponda por los daños causados. Los daños serán fijados inapelablemente por un tribunal
pericial.
Art. 316.- Si el dueño de los animales no fuese conocido o no quisiera pagar, se procederá a la venta de acuerdo a lo prescripto para los
animales invasores y perdidos con los mismos derechos del Art. 162.
Art. 317.- El agricultor a quien se probase haber recogido fuera de su propiedad animales ajenos con el propósito de cobrar daños,
mantenimientos o multas, abonará al dueño diez veces el valor que pretende cobrar.
Art. 318.- En las tierras de labor que linden con campos de ganadería, los sembrados deberán estar separados del cerco por un espacio de
tres metros. Si así no fuese, el dueño del sembrado no tendrá derecho a reclamar por daños y perjuicios que causen los animales del campo
lindero.
Art. 319.- Cuando por una zona declarada "agrícola" cruzase un camino público, los agricultores de esa zona quedarán solidariamente
obligados a construir y mantener cercos a uno o ambos costados del camino, por el trecho que sea necesario para resguardar sus
plantaciones. En caso contrario no tendrán acción por los daños y perjuicios que el tránsito les causare.
Art. 320.- Ninguna autoridad de la República podrá suspender la operaciones de siembra y cosecha a no ser por orden emanada de juez
competente y salvo flagrante comisión de un delito.
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Art. 321.- La autoridad judicial local proveerá lo necesario para que se proceda a la cosecha de cualquier producto de un agricultor
ausente, enfermo o accidentalmente impedido de hacerlo por sí mismo, cuando se reclame ese auxilio, tratando de que este acto de
protección de la ley se lleve a cabo por personas de reconocida probidad. Los gastos se abonarán con el producido de la misma cosecha.
Art. 322.- En ningún caso podrá trabarse embargo, ni menos ejecución, en mieses no segadas o que aun se hallasen en la era, debiendo
esperarse para ello a que los granos estén limpios y entrojados. Podrán los jueces, a petición del acreedor, nombrar un interventor si el
deudor no otorgase fianza suficiente.
Art. 323.- No serán embargables los animales y útiles necesarios para el trabajo personal del agricultor y su familia en la cantidad suficiente
para proveer a su subsistencia. Los Jueces de Paz locales, en cada caso particular y de acuerdo a las circunstancias del mismo, decidirán de
la latitud de esta medida dentro del limite fijado por este articulo.
Art. 324.- El embargo de las mieses de que habla el art. 322 deberá respetar una cantidad de las mismas, que a juicio del juez sea
indispensable para las necesidades materiales de la vida del agricultor y su familia hasta la próxima cosecha, siempre que carezca de otro
medio de subsistencia.
Art. 325.- La lucha contra las enfermedades o animales declarados plagas de la agricultura, es obligatoria, y todo habitante de la República
debe hacerla efectiva por todos los medios que estén a su alcance o que le sean proporcionados, y cumplir con las instrucciones que al
respecto recibieron.
Art. 326.- Todo propietario, arrendatario, usufructuario u ocupante a cualquier titulo de terrenos atacados por alguna de las plagas a que se
refiere el articulo anterior, tiene la obligación de dar parte inmediatamente del hecho a la autoridad local respectiva, so pena de doscientos
pesos de multa.
Art. 327.- En los predios deshabitados, la obligación establecida en el articulo anterior, así como la establecida por el art. 325 corresponde
a las autoridades administrativas, debiendo los gastos ser por cuenta del propietario o propietarios.
Art. 328.- Podrá ordenarse la destrucción de plantas o sembrados en los casos siguientes: a) cuando se encuentren atacados de plagas o
enfermedades que puedan comprometer seriamente la existencia y desarrollo de uno o más artículos de la producción nacional; sin
desinfección eficaz posible; b) cuando se trate de semilla o partes destinadas a la reproducción y que se encuentren atacadas por
enfermedades o enemigos susceptibles de transmitirse a otra plantación ; y c) cuando las semillas o partes referidas se hallen en estado de
deterioro o vengan acompañadas de tierras o estratificadas.
Art. 329.- Queda prohibida la importación y tráfico en la República de toda clase de semillas, plantas o abonos que puedan desarrollar
plagas.
Art. 330.- Los propietarios de bosques, sembrados o plantaciones, cuya destrucción se ordene, tendrán derecho a exigir una indemnización,
la que será determinada por la Dirección de Agricultura e Industrias. En ningún caso serán indemnizados a los propietarios reacios al
cumplimiento de lo prescripto en este titulo.
Art. 331.- El derecho de indemnización se prescribe a los seis meses de verificada la destrucción.
LIBRO CUARTO
DISPOSICIONES COMUNES A LA GANADERIA Y A LA AGRICULTURA
TITULO I
Quemazones de campo
Art. 332.- Todo propietario o poseedor de terreno, esté o no cultivado, puede hacer en él quemazones previa notificación a los linderos con
veinte y cuatro horas de anticipación, para limpiarlos de yuyales, insectos o animales dañosos, o con cualquier objeto útil; pero por
sobrevenir viento o cambiar el que hubiese o por cualquier causa inculpable o natural, el fuego se excediese a otra propiedad, está obligado
a indemnizar los daños y perjuicios que produjese.
Art. 333.- No conviniéndose las partes amigablemente sobre el importe de la indemnización, nombrarán cada uno un perito y estos un
tercero, cuyo fallo será inapelable.
Art. 334.- Si se probase que el tránsito del fuego a otra propiedad no fue casual, sino malicioso o intencional, el dañante pagará la
indemnización referida, sin perjuicio de las responsabilidades criminales en que incurriera.
Art. 335.- Si fuera un extraño el que diere causa al incendio de una terreno público o privado, cultivado o no, pagará una multa de cien a
quinientos pesos, más la responsabilidad que determina el articulo anterior.
Art. 336.- Las quemazones de campos solo podrán hacerse en las épocas señaladas o autorizadas por el Poder Ejecutivo, bajo pena de
multa de doscientos a quinientos pesos.
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Art. 337.- Es obligación de todo transeúnte, conductor de rodados o animales que haga fuego en las paradas que efectúe, tomar las
precauciones debidas para impedir que él pueda originar quemas en los campos, a cuyo efecto deberá apagar el fuego antes de continuar la
marcha, bajo pena de cincuenta pesos de multa, indemnización de daños y perjuicios y la responsabilidad penal que hubiere.
Art. 338.- Siempre que la autoridad policial por denuncia o indicio, abrigue sospechas contra alguien de haber prendido fuego, en los casos
ya especificados, procederá a detener al supuesto actor, poniéndolo inmediatamente a disposición de la autoridad judicial correspondiente.
TITULO II
Animales domésticos
Art. 339.- Es prohibido tener cerdos dentro del radio que comprenda la parte urbana de las ciudades y pueblos de la Republica.
Art. 340.- La cría y engorde de cerdos dentro de las chacras y colonias, se hará solamente en establos bajo techado, con piso sólido,
comederos y bebederos y agua suficiente para los animales y el lavado diario del piso.
Art. 341.- Los infractores a los artículos anteriores sufrirán de cien a trescientos pesos de multa.
Art. 342.- Si las gallinas, pavos, patos, gansos u otras aves domesticas pasasen a terreno ajeno y dañasen siembras o frutos, el dueño de
aquellos abonara la indemnización que el perjudicado exija. Si no hay conformidad, la indemnización se hará por tasación de peritos. Si el
hecho se remitiese, el damnificado podrá, además, herir o matar a las aves.
Art. 343.- No podrán ser utilizados por el matador, los animales a que hubiese dado muerte, conforme a los artículos anteriores, so pena de
perder todo derecho a reclamar pagos y de hallarse sujeto a satisfacer las indemnizaciones correspondientes a cada animal aprovechado.
Art. 344.- Si una parte o la totalidad de un palomar emigrase a otro fundo, y se fijase allí de una manera permanente, sin artificio alguno para
atraer las aves, pertenecerá al dueño de la tierra.
Art. 345.- Ausentándose un enjambre, puede su dueño tomarlo o reclamarlo, mientras no lo pierda de vista, para lo cual podrá seguirlo
cruzando terrenos ajenos, aun cercados o sembrados, si el propietario de ellos no lo prohibiese.
Art. 346.- En caso de que el propietario de las tierras no le permitiese cruzar por ellas y el dueño del enjambre emigrado supiese el
paradero de él, puede reclamarlo ante la autoridad judicial respectiva, dentro de los seis días en que se realizo la emigración.
Art. 347.- Mas si el dueño de la colmena no la siguiese o no ocurriese a la autoridad en el plazo estipulado en el articulo anterior, la colmena
pasará a ser propiedad del que la tomase.
LIBRO QUINTO
CAPITULO UNICO
AGUAS PUBLICAS
Art. 348.- Las aguas que nacen en terrenos particulares y que salgan del predio donde nacieren, son publicas, siempre que los propietarios
de aquellos no las utilicen.
Dichas aguas no podrán ser desviadas de sus cursos naturales, ni aun por los propietarios de los predios en que naciere, cuando fuese el
alimento principal de otra corriente o necesarias para algún pueblo o caserío pero en estos casos, el dueño podrá reclamar una
indemnización por los perjuicios que reciba, o exigir que dichas aguas sean debidamente canalizadas.
Art. 349.- Los dueños de los terrenos inferiores y los de terrenos colindantes, en su caso, adquieren el derecho de aprovechar
definitivamente las aguas de los manantiales y arroyos, cuando las hubieren aprovechado sin interrupción durante diez años.
Art. 350.- Si el dueño del predio donde manan o se originan las aguas no las hubiese aprovechado, en todo o en parte, en el transcurso de
diez años, a contar desde la promulgación de este Código, perderá todo derecho a interrumpir los usos y aprovechamientos inferiores de las
mismas aguas que se hubieren ejercitado durante mas de un año.
Art. 351.- El Poder Ejecutivo, previo informe del Departamento Nacional de Higiene, podrá expropiar las aguas minero-medicinales que los
particulares no explotaren, dentro de los dos año siguientes a la notificación correspondiente.
Art. 352.- Los que quisieren hacer pozos en terrenos fiscales, solicitarán permiso de la Municipalidad respectiva; y el que lo obtuviere
adquirirá la plena propiedad sobre las aguas que encontrare con las limitaciones que establecen el C. Civil y los arts. 348, 349, y 350 de
este capitulo.
Dicha propiedad podrá ser expropiada en cualquier tiempo, y en caso de arrendamiento o venta del terreno, el adquirente deberá pagar al
que hubiere hecho el pozo el importe de lo que hubiese costado, más un veinte por ciento.
Art. 353.- Corresponde a las Juntas Municipales y en donde no las haya a los Juzgados de Paz, otorgar permiso, previa consulta del
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Departamento de Obras Publicas, para levantar agua de las corrientes o depósitos lacustres del dominio público.
Art. 354.- La solicitud para obtener permiso deberá contener:
1°. El nombre del propietario de la tierra, determinación de la extensión de ésta, su ubicación y enunciación de la parte que se calcula irrigar.
2°. La determinación de la corrientes o depósito lacustre en que se pretenda construir la toma;
3°. El detalle de las obras, canales, boca-toma o marco de sección que se proyecten;
4°. La enunciación de las propiedades que haya de atravesar el canal.
5°. La mención de la cantidad de litros de agua que se proyecto tomar por segundo.
6°. En caso de que el aprovechamiento del agua no fuera la irrigación, determinación clara del destino que se proyecte dar a aquellas.
Deberá acompañarse, además en plano y croquis que presente las designaciones exigidas.
Art. 355.- Presentada la solicitud a la Municipalidad esta citara a los ribereños y a los demás que se consideren con derechos a oponerse
por el termino de treinta días, para que hagan su presentación o reclamo. El edito se publicara en un periódico local si lo hubiere, o en su
defecto en uno de la capital, durante ocho días y se fijara en parajes públicos del lugar; todo a costa del solicitante.
Art. 356.- Atendidas las oposiciones que pudieran deducirse, y si se tratase de establecimientos industriales que puedan afectar la higiene
publica, oído el Consejo del ramo, se resolverá la solicitud.
Art. 357.- Para otorgar el aprovechamiento de agua, se tendrá presente:
1°. Si el curso de agua o depósito en donde ha de hacerse la toma abundante, se acordara el aprovechamientos que se solicite, siempre que
no perjudique a terceros;
2°. Si el curso de agua o deposito no fuera abundante, podrá acordarse el uso de un volumen limitado, por segundos y por hectáreas, y aun
podrá prorratearse el agua;
3°. Si aun esta distribución fuera inconveniente, podrá establecerse el turno entre los ribereños.
Art. 358.- Las aguas conseguidas para un aprovechamiento determinado no podrán aplicarse a otro diverso, sin formar previamente el
expediente respectivo, como si se tratare de una nueva concesión.
Art. 359.- La institución otorgante no será responsable de la falta o disminución que pueda resultar en el cauce expresado en la concesión,
sea que ello proceda de error o de cualquier otra causa.
Art. 360.- Las concesiones de aprovechamientos de agua caducan por no haberse cumplido las condiciones y plazos con arreglo a los
cuales hubiesen sido otorgadas.
Art. 361.- El derecho al aprovechamiento del agua se pierde por el abandono de su ejercicio durante mas de tres años.
Art. 362.- Siempre que en las concesiones de cantidades determinadas de agua por espacio fijo de tiempo no se exprese otra cosa, el uso
continuo se entenderá por todos los instantes; si - fuese por día, por cada veinticuatro horas contadas desde media noche; si fuese durante el
día o la noche, entre la salida y la puesta del sol; si fuese por semana, desde media noche del día Domingo; si fuese por días festivos o con
exclusión de ellos, se consideraran tales, únicamente los que le Gobierno haya reconocido o declarado en la época de la concesión.
Art. 363.- En ningún caso podrá hacerse concesión para el aprovechamiento de una manantial, corriente o deposito de que se abastezca una
población, si por causa de ese aprovechamiento debiera reducirse el de la población a menos de una caudal normal de doscientos litros
diarios por habitante.
Art. 364.- En la concesión de aprovechamientos especiales se observara el siguiente orden de preferencia:
1° Abastecimiento de poblaciones;
2° Abastecimientos de ferrocarriles;
3° Irrigación;
4° Abrevaderos para ganado;
5° Usos industriales;
6° Estanques para viveros o criaderos de peces;
7° Canales de navegación.
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Art. 365.- El Poder Ejecutivo, en época de extraordinarias sequias, podrá resolver la apropiación temporal del agua necesaria para el
abastecimiento de una población.
Art. 366.- Podrá negarse permiso para levantar agua cuando se demuestre por los dueños de acequias inferiores, que no hay ningún
sobrante después de satisfechas sus concesiones.
Art. 367.- No podrán negarse el permiso que se solicite para levantar agua, tan solo en los casos de creciente o de gran abundancia.
Art. 368.- Las acequias no registradas no serán tomadas en consideración al otorgarse nuevos permisos.
Art. 369.- Todos los permisos para levantar agua se entenderán otorgados con sujeción a los reglamentos generales que se dicten en
adelante con arreglo a la ley.
Art. 370.- Los permisos, una vez concedidos, no podrán ser retirados; pero podrán ser restringidos y reglamentados por disposiciones
generales.
Art. 371.- La restricción a que se refiere el articulo anterior, tendrá lugar solamente en los casos de gran escasez de agua, y al solo objeto
del servicio de poblaciones o protección de los cereales.
Art. 372.- La restricción se hará únicamente establecido entre los agricultores turnos proporcionales durante el tiempo indispensable para
salvar las sementeras.
Art. 373.- De acuerdo con los articulo anteriores, la Municipalidad tendrá facultad de prohibir que se levante agua para el riego de pastos
artificiales, o para establecimientos industriales que no la devuelvan a los ríos o arroyos; o que la devuelvan en un punto en que el agricultor
no pueda utilizarla.
Art. 374.- Con excepción del caso previsto en el articulo anterior, los establecimientos industriales que devuelvan el agua a los ríos o
arroyos serán objeto de restricciones solamente a favor del servicio de poblaciones situadas en la parte superior del punto de desagüe.
Art. 375.- En el servicio de poblaciones no se comprende el riego de quintas, huertas u hortalizas.
Art. 376.- Podrá concederse el aprovechamiento de aguas publicas para abrevaderos de ganados, siempre que se trate de abrevaderos
artificiales y que el predio en cuyo favor se solicita no tenga concesión para otro destino.
Art. 377.- La concesión para abrevadero se entenderá hecha en tanto que exista ganadería en el predio para que sea pedida.
Art. 378.- Cuando el agua pública escaseara y no fuera posible proveer suficientemente a todos los abrevaderos que de ellas se surten, se
hará una repartición especial tendiente a conservar el ganado de mejor calidad. En tal caso, el concesionario que resulte perjudicado por
dicha repartición será indemnización por el que resulte beneficiado; la indemnización será determinada por peritos.
Art. 379.- Con excepción de los casos determinados anteriormente regirá, entre los que levanten el agua, el principio de preferencia
establecido por la prioridad de fechas en los permisos o en la construcción de las acequias.
Art. 380.- La antigüedad de las acequias construidas y registradas antes de este Código será la de la construcción. En los demás casos,
antigüedad será siempre la de la fecha del permiso.
Art. 381.- Nadie podrá levantar más de la mitad del agua que lleve el río o arroyo a la altura de su toma, a menos que se lo permita una ley
especial.
Art. 382.- Queda prohibido levantar mas agua que la necesaria al objeto expresado en el permiso.
Art. 383.- Todo propietario de acequias tiene permiso para exigir que los de la parte superior de la corriente cumplan con lo prescripto en
los artículos anteriores.
Art. 384.- Los permisos para levantar agua se considerarán caducos si transcurriesen seis meses sin que se hubiesen iniciado los trabajos
necesarios para ponerlos en ejecución.
Art. 385.- El derecho de acueducto comprende el de llevarlo por un rumbo que permite el libre descenso de las aguas, y que por la
naturaleza del suelo no haga excesivamente dispendiosa la obra. Verificadas estas condiciones, se llevara el acueducto por el sitio que menos
perjuicio ocasiones al predio sirviente.
Art. 386.- Acordada la concesión de acueductos y antes de dar comienzo a las obras, el propietario de la heredad dominante abonara al
dueño del predio sirviente un precio por la ocupación del terreno con el acueducto, y el de un espacio a cada uno de los costados, que no
bajara de un metro de anchura en toda la extensión de su curso, y podrá ser mayor por convenio de parte, mas un diez por ciento sobre el
valor en que se haya apreciado la ocupación. En los acueductos subterráneos solo se abonara este diez por ciento.
El propietario de la heredad sirviente, tendrá también derecho para que se le indemnice de todo perjuicio ocasionado por defectuosa
construcción del acueducto.
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Art. 387.- Las indemnizaciones a que se refiere el articulo anterior serán fijadas por peritos nombrados por las partes. En caso necesario el
Juez nombrara un tercero.
Art. 388.- Ningún propietario limítrofe con cauces públicos podrá ser privado del derecho de defender su predio contra los avance de las
aguas, mientras no ocasione perjuicios con sus defensas. Cuando las obras de defensa hubieran de invadir el cauce público, no podrá
ejecutarse sin previa autorización de la Municipalidad.
Art. 389.- El permiso para levantar aguas del dominio público lleva implícito el de cruzar totalmente el cauce, en los casos que fuere
necesario hacerlo.
Art. 390.- De las aguas que corren por acequias o acueductos particulares, podrá extraerse las que se necesitaren para usos domésticos y
riego de plantas aisladas, con tal que no se emplee para la extracción del agua, maquina u otro aparto que no sean simples vasijas de mano,
ni se detenga un momento el curso, ni se deterioren la márgenes del canal o acequia.
Art. 391.- Siempre que más de tres personas aprovecharen el agua de un mismo cauce, elegirá los regantes, por mayoría de votos, un juez
de aguas, quien decidirá ex aquo et bono todas las cuestiones que se susciten entre aquellos, con apelación ante el juez de paz.
El juez de aguas durará un año en sus funciones y puede ser reelecto.
Art. 392.- El primero de marzo de cada año, el Juez de Paz abrirá un registro en el que se inscribirán los regantes mayores de 18 años, sin
distinción de nacionalidad, y lo cerrara el diez del mismo mes.
Art. 393.- El registro estará a la vista de cualquier interesado que deseare examinarlo, y podrá tacharse ante el mismo juez de paz a
cualquiera persona mal inscripta. Las tachas podrán deducirse hasta el 20 de marzo y deberán ser resueltas antes del 1° de Abril siguiente
Art. 394.- El segundo domingo de abril de cada año se hará la elección y dentro de los diez días siguientes, el Juez de Paz en acto publico
hará el escrutinio y comunicara su nombramiento al electo. Este se hará cargo de su puesto el 1° de mayo.
Art. 395.- El Juez de Paz y dos inscriptos sacados a la suerte, compondrán la mesa receptora de votos, que funcionará con simple mayoría.
Art. 396.- En los que no este previsto en los artículo precedentes se aplicara por analogía la ley de elecciones vigente.
Art. 397.- El Juez de Aguas es el jefe inmediato del canal y la policía le debe dar su concurso; podrá aplicar multas que no excedan de
quinientos pesos a los que violen los reglamentos. Toda resolución del Juez de aguas es apelable ante el Juzgado de Paz.
LIBRO SEXTO
REGIMEN FORESTAL
TITULO I
Disposiciones generales
Art. 398.- Quedan sometidos al régimen forestal todos los terrenos con montes y yerbales pertenecientes al Estado.
Art. 399.- Entiendese por Régimen Forestal el plan administrativo que tiene por objeto la conservación y el aumento de la riqueza forestal
del Estado, impidiendo su destrucción, utilizando sus productos por explotaciones racionales que mantengan los bosques al abrigo de la
destrucción y fomentado el arbolado en los puntos que no exista.
Art. 400.- La administración y ejecución del Régimen Forestal estarán a cargo de la Dirección de Tierras y Colonias y la Inspección de
Yerbales, y será ayudada por el personal que fije el Presupuesto General de la Nación.
Art. 401.- Mientras el Poder Ejecutivo reglamente las disposiciones de este titulo, regirán las leyes del 6 de agosto de 1906 y 16 de
setiembre de 1912, y la de creación de la Dirección de Tierras y Colonias y sus reglamentaciones, en todo lo que no se oponga a este
Código.
TITULO II
Conservación de los montes
Art. 402.- Queda terminantemente prohibido el corte de madera y leña, la elaboración de yerba y la extracción de cualquier producto
forestal en los bosques del Estado, sin autorización de la Dirección de Tierras y Colonias con arreglo a las disposiciones establecidas.
Art. 403.- Cuando sin autorización competente se ocupe, aproveche todo o parte de una monte público, se decomisarán los productos
forestales fraudulentos, aplicándose al causante las penas que establece el Código Penal.
Art. 404.- Si en la ocupación existiesen cualquier clase de construcciones, sembrados o plantíos, además de imponerse la pena establecida
en el articulo anterior, se procederá a su demolición e incautación, según convenga a los intereses fiscales.
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Art. 405.- Los inspectores y guardas forestales están autorizados para ejercer la diligencias necesarias en cada caso de contravención a las
disposiciones presentes, requiriendo el auxilio de la fuerza publica si fuere necesario.
Art. 406.- En los terrenos declarados reservas forestales, no es permitido el aprovechamiento del pastoreo ni ocupación del suelo. La
Dirección de Tierras y Colonias podrá en casos determinados otorgar permisos con carácter precario, en beneficio de algunas localidades
que a su juicio y excepcionalmente tuvieren necesidad de esos aprovechamientos.
Art. 407.- El Poder Ejecutivo mandará practicar la exploración y relevamientos indispensables para la clasificación de los terrenos de
montes y su demarcación topográfica para trazar un mapa forestal de la Republica.
Una ve practicadas las exploraciones y relevamientos a que se refiere el párrafo anterior, la Dirección de Tierras y Colonias someterá a la
aprobación del Poder Ejecutivo la declaración de utilidad publica para solicitar en su oportunidad del H. Congreso la expropiación necesaria
en los siguientes casos:
1° De los terrenos de montes que afecten la formación de montañas o pendientes;
2° De los que contribuyan a la regularización del suelo en cursos de arroyos o torrentes;
3° De los que aseguren la existencia de fuentes y cursos de agua en general.
TITULO III
De las explotaciones
Art. 408.- Las concesiones para la explotación de montes fiscales se adjudicarán por licitación pública y de acuerdo con las bases
establecidas en este titulo.
Art. 409.- Las propuestas se ajustarán a un pliego de condiciones preparado con arreglo a las bases generales siguientes:
1° El corte de madera no podrá efectuarse sin en las épocas mas convenientes, según el estudio técnico de cada especia arbórea;
2° Cada proponente no podrá obtener una superficie mayor de diez mil hectáreas, ni por sí ni por interpósita persona, bajo pena de nulidad
de su contrato y de los que hubiere obtenido por este medio;
3° Los derechos que se abonaran al Estado, no serán menos en ningún caso del diez por ciento del valor de los productos extraídos,
avaluados en el punto de embarque mas próximo a la explotación.
4° El plazo que durara la concesión no será mayor de diez años;
5° Las variedades forestales que se aprovecharan, serán prolijamente especificadas, así como el máximo y el numero de las cantidades del
material a extraerse anualmente;
6° La prohibición terminante de cortar árboles que no alcancen un desarrollo completo, estableciendo las medidas que garanticen esta
resolución.
7° Las disposiciones necesarias para evitar incendios en los montes o cualquier causa de destrucción de los mismos.
Art. 410.- Las propuestas serán hechas en pliego cerrado, en el sello que la ley establece, y adjuntando un recibo de deposito de la cantidad
correspondiente a la garantía establecida.
Art. 411.- Las propuestas serán abiertas en presencia de los interesado y el Director de Tierras y Colonias, concurriendo el Escribano de
gobierno, quien levantara el acta correspondiente.
Art. 412.- Una vez aprobadas por el Poder Ejecutivo las propuestas, según los informes de la oficina del ramo, se extenderán los contratos
definitivos y los adjudicatarios podrán proceder a la explotación, previa entrega del terreno, la que deberá hacerse dentro del término
máximo de noventa días, debiendo contarse el plazo para los efectos del contrato desde la fecha de dicha entrega.
Art. 413.- Es obligatorio el uso de una marca oficial en toda explotación que se realice en los bosques del Estado.
Art. 414.- Todos lo productos forestales procedentes de la explotación o utilización de los bosques fiscales o particulares, no podrán ser
transportados sin una guía que acredite su legitima procedencia, siempre que deban salir del monte en que fueron cortados o extraídos.
Art. 415.- Toda partida de cualquier producto forestal que fuese conducido sin la guía correspondiente será embargada y detenida hasta
que se justifique debidamente su procedencia.
Art. 416.- Si resultasen los productos embargados de procedencia clandestina, serán decomisados y vendidos, por cuenta del fisco si son
de montes fiscales y por cuenta del dueño si son de montes particulares.
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La venta será en remate publico, sin que puedan ser adjudicados a los autores del corte, y sin perjuicio de seguir contra los defraudadores la
acción de daños y perjuicios que pudieran hacer causado a los montes.
Art. 417.- Si se explotasen clandestinamente especies de arbóreas no determinadas en los respectivos contratos o en mayor cantidad de la
estipulada en los mismos, serán decomisadas, quedando sujetos los contraventores a una indemnización por los daños y perjuicios.
Art. 418.- Los concesionarios de explotaciones forestales están obligados a abrir picadas para al conducción de los productos de
explotación hasta los caminos, costas o puertos de planchadas, siendo dichas picadas de uso común cuando no perjudique el transito de los
concesionarios.
Art. 419.- El pago de cada liquidación parcial se verificará dentro de un plazo que fijará la Dirección de Tierras y Colonias, teniendo en
cuenta la distancia del punto de explotación. Transcurrido dicho plazo, sin hacerse efectuado el pago, el Poder Ejecutivo podrá hacer
efectiva la fianza establecida en el contrato hasta cubrir el monto de la suma adeudada; si el concesionario incurriese en mora por segunda
vez, podrá declararse rescindido el contrato ipso-facto, sin dar lugar a reclamación ni indemnización alguna.
Art. 420.- El Poder Ejecutivo podrá acordar concesiones de aprovechamiento forestales en lotes no mayores de cien hectáreas en los
centros urbanos o de colonización que se proyecten.
Art. 421.- La Dirección de Tierras y Colonias podrá conceder permiso de corte de madera destinada a las construcciones rurales de los
pobladores, con el objeto de facilitarles la instalación de viviendas, cercos y alambrados y siempre que esos cortes no sean objeto del
comercio.
TITULO IV
De la repoblación y fomento del arbolado
Art. 422.- Cuando en las explotaciones de los montes se necesite, para conservar perennemente la masa arbórea, recurrir a la repoblación
artificial, las oficinas técnicas estudiaran el mejor método de repoblación de cada variedad forestal que comprenda el caso, y de acuerdo
con él se establecerán en los contrato de explotación los procedimientos que aseguren en la practica el propósito mencionado.
Art. 423.- Con el objeto de fomentar las plantaciones de árboles, formación de montes y desarrollo de cultivo e industrias forestales, el
Poder Ejecutivo dictara la medidas que contribuyan a ello, creando plantíos y viveros, estableciendo concurso e instituyendo premios y
contribuyendo con elementos y disposiciones adecuados, todo ello de acuerdo los recursos votados en la Ley General de Presupuesto.
TITULO FINAL
Art. 424.- Los Jueces de Paz serán competentes para aplicar las multas impuestas por este Código, cualquiera fuese su monto; con
apelación para ante el Juez de Primera instancia en lo Civil, cuando excediese de dos mil pesos.
Art. 425.- Las multas impuestas por este Código se harán efectivas en sellados y estampillas de impuestos internos, inutilizados por las
autoridades correspondientes, debiendo el Poder Ejecutivo reglamentar la forma de mejor percepción.
Art. 426.- Toda infracción a cualquiera de las disposiciones de este Código que no tuviere una pena señalada, sujetara a su autor a una
multa de veinticinco a quinientos pesos, según su gravedad.
Art. 427.- El presente Código comenzará a regir seis meses después de su promulgación.
Art. 428.- Quedan derogados el Código Rural vigente y todas las leyes y decretos que se opongan a este Código.
Art. 429.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Dada en la sala de sesiones del H. Congreso Legislativo, a los nueve días del mes de setiembre de mil novecientos treinta y uno.
El presidente de la Cámara de Senadores: Juan Carlos Garcete
El presidente de la Cámara de Diputados: E. Gonzalez Navero
Secretarios Parlamentarios: Enrique González R.- Dionisio Prieto
Asunción, 30 de setiembre de 1931.-
Téngase por ley, publíquese y dése al Registro Oficial.
El Presidente de la República: José P. Guggiari
Firmantes: Justo Prieto
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VOCES
AGRICULTURA ~ ANIMAL ~ CODIGO RURAL ~ FAENAMIENTO DE GANADO ~ FORESTACION ~ PRODUCTO
ANIMAL ~ SANIDAD ANIMAL ~
ACTUALIZACIONES:
- Arts. 32 A 34: Derogación: L. 96/1992 (Copia Oficial).
- Arts. 36 A 48: Derogación: L. 96/1992 (Copia Oficial).
- Arts. 197 Y 200: Norma Complementaria: R. 50/2006 (SEAM) (Tomo 2006, 828).
- Libro Segundo, Títulos II Y III: Derogación: L. 2576/2005 (Tomo 2005, 203).
- Norma Complementaria: R. 50/2006 (SEAM) (Tomo 2006, 828).
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