Efectos adversos de AINEs en osteoartritis canina y felina
Efectos adversos de AINEs en osteoartritis canina y felina
RESUMEN
Palabras clave: Úlcera gástrica; osteoartritis; farmacocinética; insuficiencia renal; meloxicam; inhibidores de la
ciclooxigenasa (Fuente: DeCS).
ABSTRACT
The mechanism of action of nonsteroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) consists of reducing the production
of prostaglandins (PG) by the inhibition of cyclooxygenase enzymes (COX). Older patients are more susceptible to
experience side effects, due to a reduction of metabolism and drug excretion rate. It is recommended not to administer
NSAIDs to hypovolemic, dehydrated or hypotensive patients and special care should be taken in patients with cardiac,
renal, hepatic, gastrointestinal and hemostatic dysfunctions. NSAIDs have been widely used for long-term treatment
of pain. The effectiveness of carprofen was supported by the larger number of studies, followed by meloxicam and
firocoxib. Nevertheless, these can cause certain adverse effects like gastrointestinal, renal and hepatic effects. There is a
ISSN: 2027-4297
González-Corrales et al. Efectos adversos relacionados al uso de AINEs en selección y manejo de Osteoartritis felina y canina
pharmacokinetic and pharmacodynamic difference between canines and felines that correspond to variance in metabolism.
Ibuprofen is not usually recommended for dogs; it can cause ulcers and gastric perforations when therapeutically used,
and possibly by many NSAIDs. The objective of this review is to describe the main side effects related to the use of NSAIDs
in cats and dogs, to identify and select those that even today can be administered as analgesic and non-steroidal anti-
inflammatory for therapeutic purposes in the management of inflammation, pain and fever in the osteoarthritis (OA) in
these species to control and care in the dosing intervals.
Keywords: Stomach ulcer; osteoarthritis; pharmacokinetics; renal insufficiency; meloxicam; cyclooxygenase inhibitors
(Source: DeCS).
INTRODUCCIÓN
Se agrupan dentro del término antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) a un conjunto de fármacos químicamente
heterogéneos que comparten acciones terapéuticas y efectos adversos. Estos fármacos se utilizan para el manejo de
la inflamación, el dolor y la fiebre (1,2). El mecanismo de acción de los AINEs consiste en reducir la producción de
prostaglandinas (PG) a través de la inhibición de la enzima ciclooxigenasa (COX) (3).
Actualmente, se dispone de una gran diversidad de AINEs para el tratamiento analgésico y antiinflamatorio, en pacientes
que presentan dolor agudo como consecuencia de una intervención quirúrgica u otras causas, o en dolor crónico (como
es el caso de la osteoartritis) (4,5). Este grupo de fármacos son de los más recomendados para el manejo de diferentes
condiciones, es por ello que su correcto manejo y el conocimiento adecuado de sus posibles efectos secundarios e
interacciones medicamentosas resultan de interés en la práctica clínica, para un adecuado abordaje de los pacientes (6).
En los años 2012 y 2013 el reporte de efectos adversos asociados a AINES para uso veterinario obtuvo el tercer lugar en
frecuencia en Suiza (7, 8). El objetivo de esta revisión fue describir los principales efectos adversos relacionados al uso de
AINEs en felinos y caninos, y lograr identificar los más seguros para el manejo de la osteoartritis (OA) en estas especies.
La ciclooxigenasa (COX) es una enzima que cataliza la conversión del ácido araquidónico en PG y prostanoides.
Principalmente, se conocen dos isoenzimas ancladas a la membrana, COX-1 y COX-2. La COX-1 es una enzima constitutiva
que se encuentra en la mayoría de los tejidos corporales normales; mientras que la COX-2 es altamente inducible por
mediadores proinflamatorios en entornos de inflamación, lesión y dolor, esta se expresa en tejidos normales a niveles
bajos (9). La COX-2 también es inducible con ciertas formas de cáncer como carcinomas celulares, carcinomas de células
escamosas, carcinomas mamarios y carcinomas pancreáticos (3,10).
Existen diferencias importantes entre estas isoenzimas; la COX-1 produce una amplia gama de prostaglandinas y
tromboxanos mientras COX-2 solo produce prostaglandina E2 (PGE2) y prostaciclina (PGI2) ambos mediadores de
la inflamación. Las rutas fisiológicas como la homeostasis vascular, gastroprotección, desarrollo renal, coagulación
sanguínea, reproducción, metabolismo óseo, respuestas inmunitarias y, desarrollo y crecimiento óseo, están reguladas
por las PG, principalmente las producidas por COX-1 (3,11,12, 13).
Actualmente los AINEs se pueden clasificar según su selectividad (sea hacia COX-1 o hacia COX-2), sin que esta selectividad
sea total. La especificidad de la ciclooxigenasa depende mucho de la especie que se esté tratando (13). Para evaluar la
especificidad de COX, es común el uso de la medida de la concentración inhibitoria media (IC50), esta es una medida
de la mitad de la concentración de fármaco que se necesita para inhibir cada una de las enzimas COX. Por ejemplo, el
robenacoxib se considera un AINE selectivo COX-2; el IC50COX-1:IC50COX-2 es de aproximadamente 1:140 en perros y
1:500 en gatos, lo que demuestra la diferencia específica de especie (3).
La relación COX-1: COX-2 va a depender de la especie. Por ejemplo, en el hombre y el perro, el carprofeno es COX-2 preferencial
o selectivo, mientras que en gato es únicamente selectivo a dosis bajas, no a dosis recomendadas. En los gatos, la inhibición
de COX-1 por el carprofeno es del 5% mientras que la inhibición de COX-2 es del 80%; por el contrario, en esta misma especie
la COX-1 es inhibida en un 40% por meloxicam mientras que la COX-2 está inhibida en un 80% (14).
La isoenzima COX-3, se encuentra en el cerebro del animal adulto y es posible que también se encuentre en monocitos
y células endoteliales; se considera una proteína asociada a la diferenciación conservada, ya que no se expresa en tejido
fetal. En los caninos la COX-3 tiene actividad de ciclooxigenasa dependiente de la glicosilación (15). La inhibición de la
COX-3 puede explicar el mecanismo por el cual AINEs sin actividad antiinflamatoria disminuyen el dolor y la fiebre, ya que
la comparación de la actividad canina de la COX-3 con respecto a COX-1 y COX-2 demuestra que esta enzima es inhibida
selectivamente por acetaminofén y dipirona (16).
Los caninos y felinos poseen características fisiológicas similares por lo que los regímenes de dosificación de algunos
medicamentos para perros pueden extrapolarse a los gatos. No obstante, existen diferencias importantes en la disposición
del fármaco en ambas especies que pueden tener influencia en las recomendaciones de dosificación; tal es el caso de los
AINEs, donde hay una marcada diferencia farmacocinética y farmacodinámica entre caninos y felinos. La mayoría, de las
diferencias farmacocinéticas entre perros y gatos corresponden a diferencias en el metabolismo (14).
No se pueden hacer suposiciones sobre la farmacocinética de cualquier AINE en ambas especies: la duración del efecto
se va a prolongar con algunos medicamentos en los felinos, pero otros AINEs tendrán una duración similar o incluso
menor en los gatos en comparación con los perros (14). Muchos de los AINEs son metabolizados por glucuronidación en
el hígado. Debido a que los gatos presentan una deficiencia de glucuronil transferasa, estos medicamentos puede tener
efecto prolongado, por lo que debe tenerse en cuenta el tiempo y la frecuencia de la dosis para reducir riesgo de efectos
adversos. Medicamentos como piroxicam y meloxicam son metabolizados por oxidación, por lo que no se ven afectados
por la deficiencia de glucuronil transferasa (17). Aspirina y carprofeno se metabolizan más lento en gatos que en perros,
donde las vidas medias se vuelven más largas, aproximadamente 20 horas para ambos medicamentos. La aspirina se
administra a una dosis de 10 mg/kg cada 48-72 horas en gatos; el carprofeno se ha utilizado empíricamente en gatos en
dosis de 2 mg/kg cada 72 horas (14). El meloxicam (0,3mg/kg) y robenacoxib (1 mg/kg) tienen vidas medias de 24 y 2h,
respectivamente en gatos (17). En algunos países existe aprobación para el uso de carprofeno como parte de la terapia
para el manejo del dolor perioperatorio (4 mg/kg SC o IV en dosis única). Así mismo también existen sitios donde se ha
aprobado el uso de ácido tolfenámico (4mg/kg SC o VO) y este ha mostrado ser útil en terapias de 3 a 5 días (18).
Los principales objetivos del tratamiento de la OA canina incluyen el aliviar el dolor, reducir la inflamación, prevenir la
degeneración y mejorar el uso de las articulaciones (19). El uso de AINEs representa un dilema clínico, debido a la mala
calidad de vida de los pacientes con osteoartritis, y los posibles efectos adversos asociado a estos fármacos. Dentro de los
AINES aprobados por FDA para uso en perros están el etodolaco, carprofeno, meloxicam, deracoxib, firocoxib y tepoxalin
(2). El manejo del dolor asociado a OA puede ameritar el tratamiento a largo plazo con AINEs, particularmente en perros,
a pesar de que existen pocos estudios de seguridad a largo plazo (20, 21, 22, 23).
Sanderson et al (24) analizó la eficacia de los AINEs en el tratamiento de OA en perros; la eficacia de carprofeno fue
respaldada por la mayor cantidad de estudios, seguido por meloxicam y firocoxib (24). Firocoxib y carprofeno son
ampliamente utilizados en OA como antiinflamatorios y analgésicos. Al ser selectivos por COX-2 se encuentran menos
asociados a los efectos adversos comunes de los AINEs como la irritación y ulceración gastrointestinal, toxicidad hepática
y trastornos de la coagulación; sin embargo, no están completamente exentos de presentarlos (19). El mavacoxib es un
nuevo inhibidor selectivo de COX-2, que según diferentes estudios a una dosis de 2 mg/kg tiene un buen perfil de eficacia
y seguridad en el manejo de OA (25).
En la Figura 1 se presenta un esquema de tratamiento para OA canina, siendo la primera línea de tratamiento la no
farmacológica. Respecto al tratamiento farmacológico carprofeno, firocoxib y meloxicam son los AINEs más utilizados y
con mayor respaldo literario.
La terapia con medicamentos para la OA en la mayoría de las especies es un AINE. Sin embargo, estas drogas representan
un desafío en los gatos debido a la susceptibilidad de estos a la toxicosis, especialmente con la dosificación a largo plazo.
La mayoría de estos medicamentos tienen una vida media relativamente larga en los gatos, y las dosis repetidas deben
administrarse y controlarse cuidadosamente para evitar la toxicosis (26,27).
El meloxicam es un inhibidor selectivo COX-2 que está aprobado por FDA para dolor postoperatorio en gatos (0,3 mg/
kg SC una vez al día) (2). Este fármaco también es utilizado para tratar el dolor y la inflamación asociados a OA en gatos
(26). Como observó Robertson (26) en su estudio prospectivo, donde utilizó 28 gatos, muchos de ellos con osteoartritis,
mejoraron en un mes con la intervención de meloxicam. De estos el 61% mostró una mejoría marcada, y el 25% mostró
una leve mejoría (26). En muchos países existen formulaciones orales de meloxicam etiquetada para uso a largo plazo en
gatos que presentan enfermedades musculoesqueléticas; la dosis registrada es de 0.05 mg/kg una vez al día (26).
Un estudio publicado por Lascelles et al (28) describió uso de AINEs a corto plazo para el dolor musculoesquelético en
gatos. Sesenta y nueve gatos con trastornos locomotores agudos o crónicos fueron asignados aleatoriamente para recibir
meloxicam oral o ketoprofeno oral. Ambas drogas fueron igualmente eficaces en función de la actitud general, el apetito,
el peso, la cojera y el dolor en la manipulación, pero el meloxicam era más agradable y fácil de administrar (26,28). Gatos
diagnosticados con OA pueden ser manejados mediante tratamiento farmacológico o tratamiento no farmacológico tal y
como se observa en la Figura 2.
Los principales efectos adversos relacionados con AINEs para felinos y caninos se muestran en la Figura 3. El grupo
de pacientes más propenso a los efectos secundarios son los pacientes de edades avanzadas, debido a la reducción
del metabolismo y la excreción del fármaco, niveles más bajos de proteínas plasmáticas y cambios en el volumen de
distribución. Además, los pacientes mayores son frecuentemente los que utilizan AINEs a largo plazo, ya que esta
población suele padecer enfermedades locomotoras crónicas y enfermedades que provocan dolor crónico (3). Hunt (29)
indicó como los principales efectos adversos reportados al uso de AINEs en Reino Unido la emesis, la muerte, anorexia,
letargia y diarrea. Siendo estos efectos más frecuentes cuando se utiliza un fármaco no selectivo de COX-2 (29).
Por lo general, se recomienda no administrar AINEs a pacientes hipovolémicos, deshidratados o hipotensos, y se debe
tener especial cuidado en pacientes con disfunción cardíaca, renal, hepática, gastrointestinal y hemostática. En el caso de
los pacientes que utilizan otros medicamentos a largo plazo se deben someter a exámenes veterinarios periódicos (3).
Los AINEs han sido ampliamente utilizados en el tratamiento a largo plazo del dolor, principalmente el asociado a la artritis
en perros. También son utilizados en la prevención y terapia del dolor postoperatorio, pero esto no los deja exentos de
una serie de efectos secundarios que deben ser reconocidos y evaluados según cada caso, por el clínico tratante (30,31).
Efectos gastrointestinales. Los principales efectos adversos del uso agudo y crónico de los AINEs se relacionan con el
sistema gastrointestinal. La PGE2 tiene una función en el mantenimiento del flujo sanguíneo de la mucosa gástrica, es
necesaria en la reparación de las células de la mucosa y la liberación de ácido gástrico neutralizante de bicarbonato. En
resumen, la COX-1, que produce la PGE2, es fundamental en la función gastrointestinal y está relacionada con la protección
de la mucosa en la ulceración gástrica y duodenal (3,32).
El uso de inhibidores de la ciclooxigenasa poco selectivos hacía COX-2 son más asociados al daño de la mucosa del tracto
digestivo que con el uso de inhibidores selectivos de la COX-2 (5). Como ejemplo de esto, tenemos caso del carprofeno
(poco selectivo) que se asocia con mayor frecuencia al daño gastrointestinal que el tratamiento con robenacoxib (selectivo
COX-2) (31,33). Una de las principales alteraciones gastrointestinales observadas con el uso de AINEs, es la aparición de
úlceras y/o perforaciones, que pueden afectar a todos los segmentos del tracto gastrointestinal. Por lo que es común que
se indiquen protectores gástricos como antagonistas H2 e inhibidores de bomba de H+ en conjunto con el AINE. (14,34).
El Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid, reporta el caso de una perra labradora de
8 años que tras la administración de meloxicam, el cual es un inhibidor selectivo de la COX-2, sufrió una perforación
gastrointestinal. La utilización de este tipo de AINE está menos relacionada con el riesgo a nivel gastrointestinal. Sin
embargo, con todos los tipos de AINEs existe la posibilidad de que se manifieste una alteración gastrointestinal en menor
o mayor grado (5).
El ibuprofeno es un ácido fenilalónico que por lo general no se recomienda en perros, ya que puede ocasionar ulceraciones
gástricas y perforaciones cuando se utiliza terapéuticamente. La mayoría de perros muestran vómitos, hematemesis y
gastroenteritis hemorrágica severa después de la ingestión de ibuprofeno (35). Esta toxicosis también se puede tratar con
ayuda de protectores gástricos, antagonistas H2, inhibidores de bomba de protones, fluidos y electrolitos intravenosos,
hemostasis y un buen cuidado de soporte (34,36).
Efectos renales. A nivel renal, los prostanoides producidos por COX-1 y COX-2, mantienen el flujo sanguíneo renal y
el transporte de iones. Este aspecto se debe tener presente en el caso de pacientes geriátricos que padecen de otras
enfermedades, en pacientes deshidratados o hipovolémicos y los que se encuentren bajo terapia con medicamentos que
influyan en la función renal (3). En los riñones las PG ejercen una acción vasodilatadora que ayuda a mantener el flujo
sanguíneo renal y la filtración glomerular. Luego de la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA), la
producción elevada de PG vasodilatadoras se vuelve crítica en el riñón para compensar los efectos vasoconstrictores de
la norepinefrina, la angiotensina II y la vasopresina. Los AINEs tienen el potencial de disminuir el flujo sanguíneo renal
y la tasa de filtración glomerular a través de la inhibición de la COX, sobre todo frente a la activación del sistema renina-
angiotensina-aldosterona (SRAA) (22).
Los riñones de perros sanos poseen COX-1 y COX-2, pero la expresión basal de COX-2 es mayor en perros que en otras
especies. La COX-1 es más abundante y se expresa en la vasculatura renal, células intersticiales papilares y conductos
colectores. La enzima COX-2 se expresa en la rama ascendente del asa de Henle, la mácula densa y las células intersticiales
renales en perros. Cuando es activado el SRAA, las enzimas COX-2 toman mayor importancia en el mantenimiento del flujo
sanguíneo renal. Dentro de los eventos adversos de AINEs, los efectos a nivel renal son los segundos más reportados. Las
manifestaciones generalmente son cambios funcionales; pero en ocasiones se han observado cambios estructurales como
la necrosis papilar renal (23).
Se debe tener presente que la administración concomitante de medicamentos también puede alterar la hemodinámica
renal; como es el caso de los inhibidores de la conversión de angiotensina (IECA), estos no solo inhiben la generación de
angiotensina, también disminuyen la degradación de cininas. Las cininas poseen efectos vasodilatadores a través de las
PG; por lo que, si se administran IECA en conjunto con AINEs, el efecto vasodilatador mediado por cinina-PG del IECA
puede estar comprometido (23,37).
El uso de diuréticos potentes como la furosemida puede disminuir los eventos adversos en perros a los que se les
administra AINEs. Hay evidencia de que el ibuprofeno y carprofeno causan una disminución similar en la tasa de filtración
glomerular en perros que han recibido furosemida, lo que muestra que tanto los AINEs selectivos y no selectivos son
capaces de provocar insuficiencia renal hemodinámica en casos de depleción de volumen (23,38).
Efectos en hígado. El hígado también se encuentra susceptible al daño inducido por AINEs en perros. Sin embargo,
no se ha demostrado que esto se asocie propiamente al mecanismo de acción básico de AINEs; es probable que ocurra
como consecuencia de las transformaciones metabólicas del fármaco en el hígado, y se desconoce si la toxicidad hepática
inducida por AINE es dependiente de la dosis del fármaco (31,39). Diversos estudios como actividades de fosfatasa alcalina,
alanina aminotransferasa o aspartato aminotransferasa y exámenes histopatológicos permiten conocer el impacto de
los AINEs en el hígado de perros. Sin embargo, se ha planteado que los efectos dañinos sobre el hígado probablemente
se deban a una exacerbación de un daño crónico preexistente, lo cual se detectó en el 1.6% de perros con enfermedad
articular degenerativa que se encontraban en un estudio que comparaba el tratamiento con robenacoxib y carprofeno
(31,40).
El estudio realizado por Szweda et al (31) en el que se comparó la posible toxicidad hepática de carprofeno y
robenacoxib en perros, demostró que el uso de AINEs en perros se asocia con lesiones microscópicas en el hígado. La
lesión predominante que observaron en el hígado fue la degeneración parenquimatosa y vacuolar de los hepatocitos.
El carprofeno sufre metabolismo hepático, y presenta riesgo de reacción idiosincrásica en el hígado, al igual que otros
AINEs. Se han reportado efectos hepatotóxicos del carprofeno en perros, incluso se describe un caso fatal de toxicidad
hepática inducida por carprofeno en un Husky Siberiano joven (31,41).
En el caso del uso de robenacoxib en perros, los ensayos clínicos a largo plazo han demostrado un incremento de las
actividades de las enzimas hepáticas. Pero en la mayoría de los casos, no se observaron síntomas clínicos, y los niveles de
enzimas hepáticas se estabilizaron o disminuyeron (31).
Efectos gastrointestinales. Todos los AINEs pueden causar ulceración gástrica ya que inhiben la producción de PGE y
PGI. La única excepción parece ser el acetaminofén (que no es antiinflamatorio). Sin embargo, el uso de acetaminofén está
contraindicado en gatos ya que los productos de su metabolismo soy muy tóxicos (13,42). En el caso de los gatos existe
controversia respecto a los posibles beneficios de usar ranitidina u omeprazol para el control de la acidez asociada a los
AINEs, ya que existe evidencia de que la ranitidina (1.5 – 2.3 mg/kg cada 12 horas) a dosis convencionales no provee una
disminución de la acidez, mientras que omeprazol (1.1 a 1.3 mg/kg) administrado una vez al día tampoco; este último
debe darse al menos dos veces por día para ver efectos adecuados (43). Según lo describe Parkinson (44) el uso de
omeprazol oral es superior a la famotidina dada por esta misma vía (44).
Toxicidad renal. Los AINEs y sus efectos a nivel renal también sobresalen; estos son el resultado del flujo renal reducido
y al igual que la tasa de filtración glomerular; siendo ello secundario a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas
renales en donde estas participan en el mantenimiento del flujo sanguíneo renal a través de sus acciones vasodilatadoras.
La selectividad relativa de la COX-2 no reduce el riesgo de efectos secundarios renales en estas circunstancias, ya que la
COX-2 es una función básica de la fisiología en la función renal (13, 40, 45).
Efectos sobre la coagulación. Debido a la inhibición en la producción de tromboxano plaquetario se prolongan los
tiempos de hemorragia, esto ocurre con la administración de cualquier AINE. Esto es más grave con el uso de aquellos
medicamentos que se unen irreversiblemente a la COX-1, como la aspirina, ya que el efecto se mantiene durante la vida
de la plaqueta. Sin embargo, este efecto es favorable y es utilizado en gatos con miocardiopatía hipertrófica para reducir
el riesgo de trombos (14, 40).
Uso a largo plazo de AINES en felinos. El uso de AINEs en gatos ha sido limitado, debido a las preocupaciones sobre
posibles complicaciones y la dificultad con la administración del tratamiento. Los clínicos a menudo evitan el uso de estos
medicamentos para tratar el dolor crónico en los gatos por temor a los efectos secundarios nocivos (17). Antes de iniciar
el tratamiento con AINE a largo plazo, todos los gatos deben ser bien evaluados. Es necesario realizar un examen físico
completo que incluya la medición de la presión arterial, y exámenes de laboratorio que incluyan un recuento completo
de células sanguíneas, un perfil de química sérica y un análisis de orina. Se sugiere una evaluación de seguimiento
de 5 a 7 días para detectar signos tempranos de insuficiencia renal (17). Respecto a la frecuencia de dosificación, se
recomienda la terapia intermitente, por ejemplo 2-3 veces por semana en lugar de por día, es mejor que ninguna terapia
en absoluto, y anecdóticamente parece ser eficaz en algunos gatos. Sin embargo, puede haber un riesgo de períodos de
tiempo significativos cuando no se está logrando una terapia efectiva o una terapia subóptima. La retirada intermitente
de medicamentos, una frecuencia de dosificación reducida o una reducción de la dosis pueden ayudar a los propietarios
a evaluar la eficacia del fármaco (17). En el tabla 1 se presentan algunos AINEs utilizados en perros y gatos según su
actividad, dosis, indicación y las principales interacciones reportadas para ellos.
Selectivos COX-2
Para el dolor e inlamación en osteoartritis: 1-2 mg/Kg
na vez al día según sea necesario. Inhibidores de ECA, ácido acetil
salicílico, corticosteroides, digoxina,
Deracoxib Para el tratamiento de dolor postoperatorio: 3-4 mg/Kg (47) (48)
fluconazol, furosemida, metrotexato,
una vez al día, según sea necesario, que no exceda los 7 fármacos nefrotóxicos y otros AINEs.
días de terapia.
Antiinflamatorio, analgésico 2.2mg/kg/ 12h VO. Dolores Ácido acetil salicílico, probenecid,
Antiinflamatorio, analgésico 2.2mg/kg/ (3) (46)
Carprofeno crónicos y posquirúrgicos, 4mg/kg/ IV. Osteoartritis: 4 furosemida, corticosteroides, digoxina,
12h VO (47) (48)
mg/kg cada 24 horas. fenobarbital y rifampicina.
Inicialmente 0,2 mg/kg VO, IV, SC en el primer día de Inhibidores de ECA, anticoagulantes,
(3) (47)
Meloxicam 0,3 mg/kg SC. 0,05 mg/kg VO. tratamiento. Dosis posteriores de 0,1 mg/kg VO una ácido acetil salicílico, corticosteroides,
(48)
vez al día. digoxina y fluconazol.
CONCLUSIONES
El uso de AINEs en especies felinas y caninas es de gran beneficio en dolores postoperatorios, OA y en dolores
musculoesqueléticos. El tratamiento más adecuado para tratar OA en perros son el carprofeno, meloxicam y firocoxib,
ya que ellos presentan buenos efectos antinflamatorios y analgésicos. Para gatos el uso de meloxicam es el más indicado
para esta enfermedad, dando un buen soporte al tratar la inflamación y el dolor.
En general los efectos adversos asociados al uso de estos fármacos se encuentran enmarcados en alteraciones de la función
renal, afección gástrica y problemas hemorrágicos. La administración de acetaminofén en gatos está contraindicada pues
sus metabolitos resultan ser muy tóxicos, en el caso de los perros el ibuprofeno no es recomendado ya que puede ocasionar
ulceraciones gástricas y perforaciones, en donde sus principales síntomas son el vómito, hematemesis y gastroenteritis
hemorrágica. En cuanto a la farmacocinética el efecto de los AINEs se puede ver prolongado en gatos en comparación con
los perros, por lo que se debe tener un control y cuidado en los intervalos de dosificación.
Conflicto de Intereses
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