Mansión Mujica.
Fue construida en 1915 por la familia Suárez Mujica sobre un terreno de mil 600 metros cuadrados
con el objetivo de que fuera el hogar de los patrones del gran fundo que era entonces Ñuñoa. Para
la época fue considerada un verdadero lujo, ya que contaba con más de 30 habitaciones, 5 cocinas
y 7 baños.
Hasta hace poco más de una década vivió allí doña Elvira Suárez de Mujica, nieta del primer
propietario de la mansión. La mujer falleció y la propiedad pasó a manos de sus siete hijos,
quienes prefirieron no residir en ella y dejarla a cargo de la corredora Charles & Aubry. En varias
ocasiones la casona estuvo a punto de ser vendida, pero cuando se quería concretar el traspaso,
los nuevos dueños se arrepentían debido a los comentarios que existían sobre la mansión.
La historia asegura que el antiguo dueño de casa no sólo tuvo amoríos con su empleada, sino que
ambos habrían tenido un hijo. Cuando la celosa esposa se enteró del hecho, envenenó al niño y a
la mujer. El hombre, al enterarse de esto, mató a su esposa para luego suicidarse él. Las
atormentadas almas en pena de estas personas serían, entonces, las responsables de los sucesos
insólitos que ocurrían en la vieja casona.
Lamentablemente, ya no existirá la posibilidad de constatar si dichas historias eran ciertas o no: en
la madrugada del 2 de agosto de 2005, esta casa embrujada fue pasto de las llamas, por causas
desconocidas. Según la mentalista Yolanda Sultana, el incendio fue ocasionado por el enojo del
alma en pena de una niña que se negaba a que la casona donde habría vivido, sufriera
transformaciones o simplemente fuera demolida. La mentalista explicó que "ella decidió irse, pero
no estaba dispuesta a entregar la casa. Todo lo que vuelve a la tierra vuelve a nacer y por eso, lo
que se construya allí ya no tendrá la presencia de espíritus". Yo por mi parte ,pienso de una
manera “más mundana”: es más fácil realizar la venta de un terreno de alto valor comercial, que
echar abajo una construcción que podría ser declarada monumento histórico.
Previo a su demolición, los vecinos del sector aseguran que la actividad paranormal en esta casa
habría sido pan de cada día: se oían crujidos, portazos, las luces se encendían y apagaban solas y
para hacer el ambiente que rodea esta casa aún más tenebroso, se reportaron avistamientos de
siniestras siluetas en la casa. Se dice que la criada asesinada vaga por las 30 habitaciones de la
casa.
Posteriormente, los obreros que comenzaron a construir el centro comercial en el lugar
reportaron varios sucesos extraños, como voces y herramientas que se movían solas. Muchos
aseguran que, pese a que la vieja casona de Ñuñoa ya no existe, las tres almas en pena de los
muertos continúan deambulando por allí.
Mansión dubois.
El ingeniero francés Andrés Dubois llegó a Santiago en 1908 con la ambiciosa tarea de instalar el
alumbrado público de la capital. Dubois era un aristócrata, y el mismo año empezó la construcción
de una gran casona donde viviría junto a su esposa y tres hijas. La casona prometía ser un hogar
ameno, pero también uno al que, a juicio de Dubois, le haría falta masculinidad. Porque su deseo
más íntimo era tener un niño, aunque su mujer parecía incapaz de darle uno.
Por eso un día recurrió a una bruja. Impulsado por la magia negra y los consejos de la hechicera,
Dubois irguió una estatua de una gárgola andrógina en su jardín. La gárgola, símbolo de la
fertilidad, probó ser efectiva y cumplió su propósito poco tiempo después. Aunque sólo a medias.
El hijo de Dubois nació con serias deformidades, y fue tal la repulsión al verlo que el ingeniero
perdió el control de sus propias manos y lo ahorcó, enterrándolo después en el jardín. Su mujer,
envuelta en la locura, se colgó en la misma casona, y de sus hijas no se supo más. Dubois viviría el
resto de su vida solo y sumergido en la demencia, por siempre añorando un hijo que nunca
llegaría. O así, al menos, es la historia que se habló.
Es el año 1963, y luego de más de cuarenta años de la tragedia la casona Dubois se encuentra
completamente abandonada. El sótano conserva las pocas posesiones que van quedando de una
familia marcada por la desgracia, e historias macabras de apariciones paranormales ensucian todo
su pasado. Muchos dicen ver todavía a la señora Dubois paseándose por los pisos superiores de la
casa. Otros aseguran escuchar aún los llantos nocturnos del crío deforme. Pero en lo que todos
coinciden, es en que a la casona se le debe respetar. Así que todos lo hacen y todos le temen.
-datos
Otro hecho que aumento las leyendas sobre la casona fue la teleserie Tic tac del canal Televisión
Nacional de Chile, pues la casona fue su principal set de filmación, que además trataba sobre un
fantasma de los años 1920 que moraba en una casa embrujada con pasillos secretos y
acontecimientos misteriosos. Cuando las grabaciones dieron por finalizadas, los curiosos no se
hicieron esperar y se acercaron a la casona para comprobar por ellos mismos si eran ciertas o no
las historias que se decían de la Casona.9
Por otro lado muchos canales de televisión como TVN,10 Canal 13,11 La red,12 y Mega13 se han
visto atraídos por esta historia y han hecho varios reportajes y enlaces en programas matinales,
llevando a personas expertas en sucesos paranormales para señalar si suceden o no dichos
sucesos en la Casona, tratando de afirmar lo que contaba la leyenda de la Casona Dubois.
Para la re inauguración de la casa, esta tenía 36 ampolletas encendidas, de las cuales se quemaron
35 que era mas o menos la edad del dueño de casa cuando murió.
Las torres son el mayor lugar con carga energética.