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ENS-Pilotaje - Encuentro-07

Este documento presenta el matrimonio cristiano como una fuente potencial de felicidad y santidad. Argumenta que Dios creó a los humanos para ser felices y que el amor verdadero y profundo entre cónyuges puede conducir a la felicidad en el matrimonio. También sostiene que el matrimonio puede ser un camino hacia la santidad si las parejas viven el sacramento como una bendición de Dios y buscan la felicidad del otro a través del diálogo y la comunión.

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Ines Johnson
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ENS-Pilotaje - Encuentro-07

Este documento presenta el matrimonio cristiano como una fuente potencial de felicidad y santidad. Argumenta que Dios creó a los humanos para ser felices y que el amor verdadero y profundo entre cónyuges puede conducir a la felicidad en el matrimonio. También sostiene que el matrimonio puede ser un camino hacia la santidad si las parejas viven el sacramento como una bendición de Dios y buscan la felicidad del otro a través del diálogo y la comunión.

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Equipos de Nuestra Señora

Manual de
Matrimonios
en Pilotaje
Reunión 7

Equipo Responsable Internacional


Equipos de Nuestra Señora
Equipo Responsable Internacional

Manual de
Matrimonios
en Pilotaje
Reunión 7

Paris, Julio de 2023


Equipos de Nuestra Señora

El Equipo Responsable Internacional no autoriza no hay


grupos de parejas que no sean admitidos en el Movimiento
que se llamará "EQUIPOS de NUESTRA SEÑORA "

Este documento es para uso exclusivo de


Equipos de Nuestra Señora

Responsabilidad
Equipo Responsable Internacional
49, rue de la Glaciere – 7éme.
75013 – París – Francia
teléfono: +33 (0) 143 319621
contact@[Link]

ENS_MMP-R7(ES)_07-2023_NB
Coordinación y ejecución de contenidos.
Equipo Satélite – Pedagogía

Edición y Producción
Nova Bandeira - [Link] (Brasil)
novabandeira@[Link]
Ilustraciones
Geff Silva (Brasil)
Disposición
Douglas D. Rejowski (Brasil)
Índice de contenidos
1 | Acogida.............................................................................. 6

2 | Comida.............................................................................. 6

3 | Puesta en común................................................................. 6

4 | Oración.............................................................................. 7

5 | La Participación de los Puntos Concretos de Esfuerzo ............... 7

6 | Tema de Estudio: El matrimonio, fuente de felicidad y camino


de santidad.......................................................................8

7| Textos de Apoyo...................................................................11

8 | Testimonio. La felicidad y la santidad: los medios para alcanzarlas.....13

9 | Presentación de la Pedagogía de los Equipos de Nuestra Señora .....14

10 | Presentación de un punto concreto de esfuerzo: la Regla de Vida... 16

11| Preparación de la próxima reunión ........................................ 17

12| Oración final y bendición..................................................... 18

Para conocer mejor a nuestro fundador....................................... 19

3
REUNIÓN
7
UN AMOR CONYUGAL QUE ASPIRA
A LA FELICIDAD Y A LA SANTIDAD

“Estamos llamados a la santidad, pero un santo no es, para nada


como muchos imaginan, una especie de campeón que realiza proe-
zas de virtud, actuaciones espirituales. Es ante todo un hombre se-
ducido por Dios y que entrega toda su vida a Dios... Ustedes están
llamados a la santidad. Y, es dentro del matrimonio y por el matri-
monio, que deberán esforzarse por alcanzarla.1

1. Henri Caffarel. Seducidos por Dios. Carta mensual de los Equipos de Nuestra Se-
ñora, 16º año nº 10, julio de 1963.

55
1 | Acogida
La acogida no es responsabilidad exclusiva de la pareja que abre las puer-
tas de su casa. Es una actitud de cada uno, que llega para dar lo mejor de sí
mismo por el bien de todo el equipo. Que cada uno esté dispuesto a abrir
su corazón, con confianza y sin reservas, y a dejarse tocar por el amor de
Dios y convertirse en un hermano o en una hermana.

2 | Comida
Cuando compartimos una comida en los ENS, donde Cristo está
presente, la intimidad espiritual pasa de un significado teórico a uno
concreto. En el Evangelio de Lucas 10, 8 se dice: “En las ciudades
donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan”. Durante
la comunión de la comida podría tener lugar un viaje sorprenden-
te, capaz de unir a las personas, salvar distancias y servir de tram-
polín hacia el otro.

3 | Puesta en común
Este momento de puesta en común permite a nuestra comunidad, siempre
reunida en el nombre de Cristo, experimentar la ayuda mutua fraterna, co-
nocerse cada vez más profundamente, forjar vínculos y descubrir la riqueza
de cada uno de sus miembros. La vida en equipo se organiza y armoniza en
este intercambio concreto de palabras y escucha con atención y respeto.

6
4 | Oración
En la alegría de dirigirnos juntos al Señor, pense-
mos en resaltar este momento privilegiado con
un signo colocado en medio de nosotros: una
vela, una imagen, un icono...
También se puede comenzar con una canción.

Palabra de Dios: Evangelio


según San Juan 15, 8-14
“La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así
sean mis discípulos. Como el Padre me amó, también yo los he amado a
ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, per-
manecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de us-
tedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Amense los unos
a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la
vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”.

Meditación
El Señor nos habla a cada uno de nosotros. Su Palabra toca nuestros co-
razones y en un impulso de amor filial cada uno puede responder al Señor
expresando en voz alta su oración o volviendo a decir la frase del Evangelio
que más le ha tocado el corazón.
Intenciones de oración aquí o al final de la reunión
Oración litúrgica conclusiva: Salmo u otro

5 | La Participación de los Puntos Concretos de Esfuerzo


“Un buen momento para la Participación es el que viene justo después de
la oración, para que este clima continúe y sea una prolongación de la ora-
ción” (Guía de los Equipos de Nuestra Señora - Edición 2018).
Se invita a cada miembro del equipo a participar su experiencia de los PCE
durante el último mes: la Escucha de la Palabra, la Oración Personal, la Ora-
ción Conyugal y el Deber de Sentarse.
Las experiencias, los progresos o las dificultades compartidos por cada uno
pueden ayudar a los demás a continuar su propio camino en la fe.
7
6 | Tema de Estudio: El matrimonio, fuente
de felicidad y camino de santidad

Dios nos creó a su imagen; Él, que es Amor, nos creó a imagen del
amor. Quería que compartiéramos su felicidad, que su alegría estu-
viera en nosotros y que nuestra alegría fuera perfecta.
Amarse con un amor verdadero, auténtico y profundo, ser felices y
caminar hacia la santidad: ésta es la vocación de toda pareja cristia-
na, éste es el llamado que el Señor, nuestro Dios, nos dirige.
Después de haber visto, en el capítulo anterior, que el matrimonio
cristiano es garante del amor y que este amor se construye a través
del diálogo, descubriremos que este matrimonio puede ser un lugar
natural de la felicidad y un camino de santidad.
Felicidad y santidad se han convertido, hoy en día, en dos nociones
entendidas de forma diversa y, sobre todo en el caso de la segunda,
obsoleta. Esto significa que, a los ojos de muchos de nuestros contem-
poráneos, éstas ya no tienen cabida en el matrimonio como institución.
Pero, precisamente por eso, los Equipos de Nuestra Señora quie-
ren llevar al mundo un triple mensaje de salvación para las parejas:
 El amor puede durar y profundizarse en el matrimonio;
 El matrimonio puede constituir un lugar privilegiado para la felicidad;

8
 El matrimonio puede ser un camino de santidad.
Todo ello depende de la voluntad de las parejas de vivir el sacramento del
matrimonio como una bendición de Dios.
 Matrimonio, fuente de felicidad
Una vida matrimonial sin compartir y sin comunión conduce a la soledad, que a
su vez, lleva a la desesperación y al abandono, porque uno puede sentirse solo
incluso dentro de un matrimonio. Por el contrario, es en la pareja estable fundada
en el diálogo donde los cónyuges encuentran la comprensión, la solidaridad y la
seguridad profunda que la sociedad no es capaz de proporcionarles plenamente.
El día en que nos dimos el “sí, quiero” ante Dios para toda la vida, nos com-
prometimos a estar el uno para el otro, a amarnos para toda la vida y a con-
tribuir, cada uno, a la felicidad del otro.
Ser felices juntos es un criterio del verdadero amor conyugal. El padre Caffa-
rel tenía una profunda convicción: las parejas están hechas para la felicidad.
Buscar la felicidad en lo cotidiano de nuestras vidas, en los pequeños pla-
ceres y alegrías del día a día, avanzar de la mano, afrontar juntos la vida,
incluso cuando se atraviesa días difíciles, vivir momentos de profunda co-
munión, de diálogo abierto, de perdón mutuo sincero, de verdadera comu-
nión en la expresión carnal del amor, entregarse libre y sinceramente en
un impulso de amor profundo, preocuparse por la realización del otro, son
fuentes de alegría y felicidad sagradas.
Pero es importante comprender que la felicidad no puede encontrarse de
una vez para siempre y que la experiencia de la felicidad es frágil. Por eso
la felicidad, como el amor, se construyen compartiendo, escuchando, con
afecto y dándose sin reservas. También se construye mediante la búsque-
da de la alegría del cónyuge que hace felices a ambos.
Por la gracia de nuestro sacramento del matrimonio recorreremos las dis-
tintas etapas de nuestra vida de dos enamorados, saboreando cada una
de ellas con su alegría específica. Por esta gracia sabremos amarnos, per-
donarnos, reconciliarnos y buscar la felicidad.
 Matrimonio, Camino de Santidad
La palabra santidad da miedo, asusta a muchos cristianos. A menudo pen-
samos que la santidad no es para nosotros, que está reservada sólo a unos
pocos elegidos. Pero, en realidad, todos estamos llamados a la santidad
porque llevamos dentro, a través del sacramento del bautismo, la fuente de
la santidad. Es Jesús mismo quien nos llama: “ Por lo tanto, sean perfectos
como es perfecto el Padre que está en el cielo. “ (Mt 5,48).
El Concilio Vaticano II dejó claro que, para los cristianos casados, es en su
propio estado donde deben encontrar el camino de la santidad, lo que co-
rresponde exactamente al papel específico de nuestro movimiento: “Los
9
Equipos de Nuestra Señora tienen como fin esencial ayudar a las parejas a
caminar hacia la santidad. Ni más ni menos”. (Padre Henri Caffarel).
Para los esposos cristianos, es la vida ordinaria de cada día la que constituye su
camino hacia la santidad. Es su amor vivido auténtica y sinceramente en lo cotidia-
no lo que les santifica. No tienen que buscar en otra parte medios excepcionales.
Pero el camino hacia la santidad requiere tiempo y perseverancia: se trata
de vencer los momentos de desánimo y, sin cesar, volver a empezar si es
necesario. Es cierto que el camino de las parejas pasa, a veces, por mo-
mentos difíciles y dolorosos. Pero la angustia y el miedo no deben insta-
larse en sus corazones, pues el cristiano se sabe sostenido por la gracia de
Cristo. Él nos acompaña pacientemente en un viaje que, a menudo, pare-
ce muy lento en comparación con nuestro impaciente deseo de progreso.
Escuchemos las palabras de aliento del discurso del Papa Pablo VI a los
Equipos de Nuestra Señora en 1970:
“Queridos hijos y queridas hijas, ustedes están perfectamente convencidos
de ello, y viviendo las gracias del sacramento del matrimonio caminan “con
un amor incansable y generoso” hacia esta santidad a la cual, todos somos
llamados por la gracia y no ciertamente por exigencia arbitraria, sino por
amor de un Padre que quiere la perfección plena y la dicha total de sus hi-
jos. Además, para llegar a ella, no están confiados a ustedes mismos, toda
vez que Cristo y el Espíritu Santo, “estas dos manos de Dios”, según la ex-
presión de San Ireneo, trabajan incesantemente por ustedes”.
En conclusión, caminar hacia la santidad en pareja no es un sueño imposi-
ble. El deseo de santidad llena nuestros corazones mientras dejamos que
Dios obre en nosotros y nos santifique por Su Gracia.
Preguntas para el intercambio sobre el Tema de Estudio
a) ¿Están convencidos de que la felicidad conyugal está al alcance de todas las
parejas? ¿Cuáles creen que son las condiciones para que dure y persista?
b) ¿Pueden enumerar algunos de los pequeños placeres de su vida en pa-
reja? Intenten compartirlas con las demás parejas de su equipo.
c) Todas las parejas pasan por momentos difíciles y dolorosos de vez en
cuando, ¿cómo hacen ustedes para vencer la fragilidad de la felicidad y
mantener la esperanza de días mejores?
d) ¿Qué papel desempeña cada cónyuge en la felicidad del otro?
e) ¿Cuál es su idea de la santidad?
f) ¿Se sienten llamados a la santidad? ¿Sienten que la llamada de Dios se
dirige a ustedes de manera personal?
(Estas preguntas son propuestas para ayudarles a reflexionar sobre el tema,
pueden elegir las que más les interesen).

10
7| Textos de Apoyo
7.1. Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia” - Papa Francisco.
126. En el matrimonio conviene cuidar la alegría del amor. Cuando la bús-
queda del placer es obsesiva, nos encierra en una sola cosa y nos inca-
pacita para encontrar otro tipo de satisfacciones. La alegría, en cambio,
amplía la capacidad de gozar y nos permite encontrar gusto en realida-
des variadas, aun en las etapas de la vida donde el placer se apaga. Por
eso decía santo Tomás que se usa la palabra « alegría » para referirse
a la dilatación de la amplitud del corazón. La alegría matrimonial, que
puede vivirse aun en medio del dolor, implica aceptar que el matrimo-
nio es una necesaria combinación de gozos y de esfuerzos, de tensio-
nes y de descanso, de sufrimientos y de liberaciones, de satisfacciones
y de búsquedas, de molestias y de placeres, siempre en el camino de la
amistad, que mueve a los esposos a cuidarse: «se prestan mutuamente
ayuda y servicio»
130 Por otra parte, la alegría se renueva en el dolor. Como decía san Agus-
tín: «Cuanto mayor fue el peligro en la batalla, tanto mayor es el gozo en
el triunfo».131 Después de haber sufrido y luchado juntos, los cónyuges
pueden experimentar que valió la pena, porque consiguieron algo bueno,
aprendieron algo juntos, o porque pueden valorar más lo que tienen. Po-
cas alegrías humanas son tan hondas y festivas como cuando dos perso-
nas que se aman han conquistado juntos algo que les costó un gran es-
fuerzo compartido.

7.2. Discurso del Papa Pablo VI a los Equipos


de Nuestra Señora - 4 de mayo de 1970
“Frecuentemente se ha dicho con cierta injusticia que la Iglesia recelaba del
amor humano. También queremos decirles claramente en este día: no. Dios
no es enemigo de las grandes realidades humanas, y la Iglesia no despre-
cia en modo alguno los valores cotidianos vividos por millones de hogares.
Muy al contrario, la buena nueva traída por Cristo Salvador es también una
buena nueva para el amor humano, que es muy excelente en sus orígenes
–“Y vio Dios que todo esto era bueno” (Génesis 1, 31) –, a pesar de haber
sido corrompido por el pecado, y rescatado hasta el punto de llegar a ser,
por la gracia, medio de santidad”.
[...] Como todos los bautizados, ustedes, en efecto, son llamados a la san-
tidad, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia solemnemente reafirmada
11
por el Concilio. Pero les corresponde llegar a la santidad a su manera, en y
por su camino de hogar. La Iglesia nos enseña: “Los esposos son capaces
por la gracia, de llevar una vida santa”, y de hacer de su hogar “como un
santuario de la Iglesia en casa”.
[...] En esta perspectiva es donde el deseo encuentra su pleno significado.
Medio tanto de expresión como de conocimiento y de comunión, el acto
conyugal conserva, fortalece el amor, y su fecundidad conduce a la pareja
a su pleno desarrollo: él se convierte, a imagen de Dios, en fuente de vida.
[...] Éstas son las perspectivas en las cuales los hogares cristianos viven,
en medio del mundo, la buena nueva de la salvación en Cristo, y progre-
san hacia la santidad en y por su matrimonio, con la luz, la fuerza, la ale-
gría del Salvador

7.3. Los siguientes comentarios han sido extraídos de


un folleto titulado: “Sexualidad, Amor, Matrimonio” y
están incluidos en el tema de estudio “El Matrimonio
un Sacramento para el Camino”, mayo de 2008.
[…] «Llamados a la santidad». El discurso sólo puede comprenderse plena-
mente si tenemos presente la perspectiva en la que se sitúa Pablo VI: no
pretende invitar a sus oyentes a una honesta mediocridad, sino recordarles
que están llamados a la santidad. No tienen que huir al desierto para alcan-
zarla: el amor humano no es un camino de perdición ni un camino secun-
dario, sino un camino de santidad. Esto parece obvio. Y, sin embargo, cuán-
tos siglos tardó en madurar el pensamiento de la Iglesia sobre este tema.
[...] Cómo nos gusta este equilibrio del pensamiento pontificio que invita
a los cristianos casados a precaverse contra dos tentaciones opuestas:
“la fascinación de la carne”, por una parte, pero también el desprecio de
la carne de los que quieren jugar a ser ángeles. Quien conoce la alta dig-
nidad de su cuerpo bautizado y, por tanto, de su vida sexual, evita estas
dos tentaciones. El consejo de San Pablo no es: deja a un lado el cuerpo,
sino: “glorifica a Dios en tu cuerpo” conformándote al espíritu, la mente
y la ley de Cristo.
[...] Lo que el Papa dice en esta tercera parte requiere, para ser compren-
dido e interpretado correctamente, que recordemos a quién se dirige: a los
esposos que conocen y aceptan las reglas morales del matrimonio cristia-
no, que se saben llamados a la santidad.
[…] Cuánto amor y delicadeza se expresan en este retrato del hogar cris-
tiano: «¡una comunidad débil, a veces pecadora y penitente, pero perdo-
nada, en marcha hacia la santidad en paz !...» Por cierto, el Papa dirige a los
esposos satisfechos de sí mismos la advertencia de San Pablo “que aquél
que se vanaglorie de estar en pie tenga cuidado de no caer”
12
8 | Testimonio. La felicidad y la santidad:
los medios para alcanzarlas

Pensamos que la experiencia del Pi-


lotaje fue una forma estupenda de
integrarnos en todo lo relacionado
con los equipos. La pareja que nos
presentó tenía muy claras las ex-
pectativas de los equipos. Explicaron
muy bien las prácticas que hay que
adquirir, en particular los seis Puntos
Concretos de Esfuerzo (la Escucha de
la Palabra, la Oración Personal, la Ora-
ción Conyugal, el Deber de Sentarse,
la Regla de Vida y el Retiro Anual) y
las responsabilidades concernientes
(rezar el Magnificat, asistir a las reu-
niones mensuales del equipo, temas de estudio mensuales, apoyo al Movi-
miento, evaluación anual del equipo, lectura del boletines de información, ofre-
cer hospitalidad a los demás, asistir a las formaciones y encuentros del equi-
po, imitar a Cristo en nuestra vida diaria, participar de la misa semanalmente).
Todo parecía increíblemente difícil, pero muy emocionante e intrigante. Una vez
terminado el Pilotaje, nos pasaron a otra etapa y surgió la inevitable sensación de
incertidumbre: ¿seríamos capaces de prescindir de nuestro Matrimonio Piloto?
¿Haríamos lo correcto? ¿Cómo gestionaríamos, como pareja y como pequeña
comunidad de parejas recién formada, los Puntos Concretos de Esfuerzo y las
responsabilidades? Afortunadamente, el padre Liam, nuestro sacerdote, los recur-
sos proporcionados y el entusiasmo de nuestras parejas nos permitieron a todos
fortalecer la confianza, desarrollar relaciones sólidas y apoyarnos mutuamente.
Tras reflexionar un año después, ver evolucionar nuestro matrimonio como
católicos y más aún ahora, como parte de un equipo de matrimonios, ha en-
riquecido y dado una nueva dimensión a nuestra relación. También es mara-
villoso formar parte de un viaje que cientos y miles de parejas católicas de
todo el mundo han emprendido y consideran valioso, y un regalo que re-
fuerza aún más el vínculo matrimonial. Ser testigo del gran impacto que los
Equipos de Nuestra Señora han tenido en la vida de esta pareja y del modelo
de unidad y fe que muestran, es verdaderamente inspirador y sin duda ha
jugado un papel muy importante en nuestra participación en el movimiento.
(Pareja de la Zona Eurasia)

13
Esperábamos que los Equipos de Nuestra Señora fueran algo intimidantes,
dado el objetivo tan “ambicioso” que se había fijado el P. Henri Caffarel: “El
matrimonio como camino de santidad”. Por el contrario, durante el pilota-
je, nos impresionó la humildad mostrada incluso por las parejas más expe-
rimentadas. Esto nos animó a decir “Nosotros también podemos hacerlo,
debemos hacerlo, es nuestra vocación”.
(Pareja RR-Canadá)

9 | Presentación de la Pedagogía de los


Equipos de Nuestra Señora

9.1. La pedagogía del Movimiento se basa en tres líneas directrices:


a) Gradualidad: el Señor nos toma allí donde nos encontramos ; se trata de
que cada uno quiera progresar paso a paso, en una dirección de creci-
miento espiritual.
b) Personalización: el camino por recorrer es tanto personal como propio
de cada pareja: por lo tanto, cada uno se impondrá su propio ritmo y su
propia manera de vivir las propuestas del Movimiento.
c) Esfuerzo: No hay conversión personal ni de pareja sin la decisión de convertir
nuestros deseos de progreso en acciones concretas, precisas y determinadas.

9.2. Medios de perfeccionamiento espiritual.


A) Orientaciones de Vida:
Las Orientaciones de Vida son principios fundamentales, pilares importan-
tes del Movimiento que muestran un camino para ayudar a las parejas a
crecer en el amor de Cristo.
La gran orientación es la del amor que Cristo vino a traernos (cf. Mc 12,30-31).
14
a) Las orientaciones permanentes propuestas por el Movimiento reflejan
su identidad como, por ejemplo, la actitud de escucha y de oración, la
práctica de la ayuda mutua, el espíritu de acogida y de hospitalidad, la
disposición a la formación y al servicio.
Crecer en el amor de Dios es un asunto de toda la vida; para ayudarles a
ello, los Equipos de Nuestra Señora proponen a sus miembros las Orien-
taciones para la Vida:
 Reservar en su vida un lugar importante para la oración ;
 Frecuentar regularmente a la Palabra de Dios
 Profundizar constantemente en el conocimiento de la fe
 Acercarse frecuentemente a los Sacramentos, especialmente a la Eucaristía
 Vivir una auténtica ayuda mutua en el matrimonio (escuchar, dialogar,
compartir)
 Tener una preocupación constante por la educación humana y cristiana
de sus hijos.
 Practicar generosamente la acogida y la hospitalidad en el hogar
 Dar testimonio concreto del amor de Cristo, especialmente comprome-
tiéndose con la Iglesia y la sociedad.
b) Las Orientaciones que el Movimiento propone en los Encuentros
Internacionales
Con motivo de los Encuentros Internacionales, el Movimiento propone
orientaciones que constituyen sus prioridades para los años venideros. Es-
tas “orientaciones”, definidas a partir de la observación de la realidad y las
necesidades de las parejas, pretenden guiar al conjunto de los miembros
de los equipos en una dirección común compartida, contribuyendo así a la
unidad del Movimiento en el mismo caminar.

B) Los Puntos Concretos de Esfuerzo :


Los Puntos Concretos de Esfuerzo son una característica esencial del Mo-
vimiento. Los Equipos de Nuestra Señora han llamado a estos “puntos
precisos de aplicación” Puntos Concretos de Esfuerzo (PCE). No son obli-
gaciones, ni cosas que hay que realizar. Al contrario, nos llevan a adoptar
actitudes que debemos asimilar y que nos permiten poner en práctica un
nuevo modo de vida más cristiano. Los Puntos Concretos de Esfuerzo son
una llamada al esfuerzo personal, pero también a la pareja.
Acordamos libremente esforzarnos en los seis puntos concretos siguientes:
a) Escuchar asiduamente “la Palabra de Dios”.
b) Reserva todos los días el tiempo necesario para un verdadero encuen-
tro con el Señor, “la Oración Personal”.
15
c) Rezar en pareja, marido y mujer : “La Oración Conyugal” y, si es posible
en familia : “La Oración Familiar”.
d) Dedicar cada mes el tiempo que sea preciso para hacer un verdadero
diálogo conyugal, bajo la mirada de Dios, “El Deber de Sentarse”.
e) Fijarse una “Regla de Vida” que es una invitación a trabajar en la unifi-
cación de la personalidad y para encontrar la verdad de lo que somos.
f) Dedicar cada año un tiempo para ponerse delante del Señor, si es po-
sible en pareja, en un “Retiro Espiritual” que nos permita reflexionar y
organizar nuestra vida en su presencia.

C) Una vida en equipo :


La vida en equipo no se limita a la reunión mensual. Es esencial mantener el
contacto a través de medios digitales (teléfono, correo electrónico, whatsapp)
o en persona, mediante reuniones entre parejas y con el CE/AE. Es necesario
que las parejas se conozcan bien y creen lazos de amistad. Lo importante es
que se sientan unidos al equipo como una gran familia.
Es practicando la hospitalidad, abriendo sus corazones y sus hogares a sus com-
pañeros de viaje como se profundiza la amistad, y es viviendo la ayuda mutua en
fidelidad al espíritu del movimiento como la vida en equipo será un éxito de caridad.

10 | Presentación de un punto concreto


de esfuerzo: la Regla de Vida

16
“Sin una regla de vida, la fantasía rige a menudo la vida espiritual de los
esposos y la vuelve caótica. Esta regla de vida no es más que la determi-
nación de los esfuerzos que cada uno decide imponerse para responder
mejor a la voluntad de Dios”.2
La regla de vida consiste en fijar uno o varios puntos en los que cada per-
sona decide concentrar sus esfuerzos, con el objetivo de progresar.
a) ¿Por qué la Regla de Vida?
 Para mejorar nuestra respuesta al amor de Dios: conversión, crecimien-
to espiritual, capacidad de diálogo con el Señor.
 Para mejorarnos a nosotros mismos: perfeccionar un talento o corregir
un defecto, obligarse libremente a progresar humana y espiritualmente.
 Para mejorar nuestra relación con los demás: nuestro cónyuge, nuestros
hijos, nuestro rol social y profesional.
b) ¿Cómo elegir su regla de vida?
 La regla de vida es una elección personal, nos hace buscar la voluntad
de Dios.
 Debe ser gradual, precisa y práctica.
 Debe ser exigente pero flexible, con objetivos ambiciosos pero realistas.
 Requiere perseverancia y rigor.
 Se revisa periódicamente: se modifica cuando se producen avances o
surge una nueva necesidad.
El final de una sentada es un momento excelente para elegirla.
No hay obligación de revelar su regla de vida, pero si es compartida, en la
escucha fraterna se requerirá una amabilidad y una compasión especiales.
Para aquellos a quienes la santidad les parece difícil de alcanzar, la Regla
de Vida es un medio para progresar de forma sencilla, práctica y razonable.
Para quienes se sienten ardientemente llamados a la santidad, les permite
responder con alegría a esa llamada.

11| Preparación de la próxima reunión


 Preparen en pareja y por escrito su compartir para la Puesta en Común.
 Lean el siguiente tema de estudio y prepárense juntos, en pareja y por
escrito para el intercambio sobre el tema de estudio.

2. Guía de los ENS (2018). Anexo 1 - La Carta Fundacional - Las obligaciones de cada hogar.
17
 Elijan una regla de vida tal como recomendamos anteriormente e in-
tenten vivirla durante el mes.
 Preparen su participación personal en el compartir espiritual del equipo,
especialmente sobre su experiencia con la Regla de Vida (sin revelarla
a los demás si no lo desean):
– ¿Cómo han podido vivir esta regla de vida?
– ¿Cuáles han sido sus éxitos y sus fracasos?
– ¿Qué frutos les ha aportado?

12| Oración final y bendición


Magnificat
Prestemos atención a estos dos versículos: “El Poderoso ha hecho obras
grandes por mí” y “Su Nombre es santo” y “Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación”. Estos dos versículos son una cita del Salmo
111, que describe las maravillas de Dios, y del Salmo 103, que podría titularse
“Dios es amor”. María tiene todos los motivos para hablar de las maravillas
realizadas en ella. Pero ella se integra, ella y su caso personal, en el gran
movimiento de maravillas que Dios ha hecho por su pueblo. Recordemos
también que una de las maravillas de Dios es su misericordia, su ternura,
el amor de Dios por su pueblo. A este amor que produce maravillas, María
responde, según la buena tradición de Israel, bendiciendo el nombre del
Señor, proclamando su santidad.3
Recemos juntos:
“Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,

3. Padre Bernard Olivier. Magnificat - del 2º capítulo - Extractos - 1988.

18
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén”.
Se puede poner intenciones si no fueron expresadas en el momento de
La Oración (cf 4).
Bendición del Consiliario Espiritual o Acompañante Espiritual.

PARA CONOCER MEJOR A NUESTRO FUNDADOR


El padre Caffarel dedicó gran parte de su
energía a convencernos a todos los cris-
tianos y especialmente a las parejas, de
la necesidad de practicar la oración indi-
vidual y conyugal. En 1957, creó los Cua-
dernos de Oración y lanzó también un cur-
so por correspondencia sobre la oración.
Durante unos diez años organizó veladas
de oración así como Semanas de Oración
en Troussures, una casa perteneciente
al padre Doncoeur que se la donó y que
transformó en casa de retiro. Su objetivo
era enseñar a orar en completo silencio,
con una progresión y acompañamiento individual.
Padre Caffarel de los ENS en la Casa de Oración - 1903-1996 - Libro
de Actas del 1er Coloquio, página 24, Extractos.

19
Equipos de Nuestra Señora

49, rue de la Glacière · 7ème


75013 · Paris · France
tel: +33 (0) 143 319621
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