ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE IBAGUÉ
ÁREA DE MATEMATICAS
SUCESIONES Y SERIES. GRADO ONCE
DOCENTE RESPONSABLE: MARTA GLADIS PUENTES DOMINGUEZ
CONSOLIDACIÓN DE CONCEPTOS
Se inicia esta Guía de Estudio y Práctica con una mención especial a Leonardo de Pisa, llamado Fibonacci, autor
de una de las más célebres sucesiones –si no la más célebre- de múltiples aplicaciones e invalorable aplicación
para la interpretación de distintas manifestaciones de la naturaleza. La búsqueda de la información que se
agrega se hizo a través de Internet, en especial, la página El ubicuo Fibonacci, sección zapping de Axon N° 231
Siglo XII. En 1170, los normandos atacan a los irlandeses en Baginbun y los destrozan, mientras Gervasio de
Canterbury y los astrónomos chinos documentan un tránsito de Marte frente a Júpiter. El judío sefaradí
Benjamín de Tudela viaja por todo el mundo conocido para censar a los judíos existentes, y llega a la conclusión
de que 8 millones de ellos están repartidos por el planeta. El Valle del Bekaá es devastado por un espantoso
terremoto de más de grado 7 en la Escala de Mercalli. Ricardo Corazón de León, mientras tanto, reina en
Inglaterra.
Entre tantos eventos importantes, un tal Bonaccio, residente en Pisa (donde, según Benjamín, vivían 20 judíos)
celebra el nacimiento de su hijo Leonardo. Como era vástago de Bonaccio, casi nunca nadie conoció al niño
como Leonardo de Pisa, sino como "el hijo de Bonaccio", esto es, Fibonacci. Bonaccio, por entonces director de
una aduana italiana en Argelia, necesita que su hijo sepa de números, por lo que obliga al chiquillo a estudiar
aritmética posicional hindú.Milagrosamente, Fibonacci descubrió en las matemáticas el amor de su vida. Nunca
más las abandonó.
El aporte de Fibonacci a la matemática es tan grande y tan profundo que prácticamente no puede ser medido.
Por la época en la que vivió, el sistema de numeración arábigo era poco menos que una curiosidad: todo el
mundo usaba los números romanos. Y ya se sabe lo difícil que es multiplicar por no hablar de dividir con
números romanos. Fibonacci, recordando el curso de aritmética hindú aprendido de niño, escribe, en 1202, su
tratado Liber abaci ("El Libro del Ábaco") que es, ni más ni menos, un tratado sobre el sistema numeral
indoarábigo. En él presenta al público y a los científicos europeos los signos hindúes (1, 2, 3...) y el 0 árabe,
donde dice que se llama "cero" (quod arabice zephirum appellatur). Además, expone el método de regula falsi
para ecuaciones de primer grado. Nada menos que eso, algo insólito para un libro del siglo XIII en una sociedad
que no usaba el cero. Nota del autor: resultaría injusto olvidar la mención de Alexandre de Villedieu,
Franciscano Francés y John de Hallifax, llamado Sacrobosco quienes, junto a Fibonacci merecen el crédito de
haber popularizado el “algorism” de la numeración indoarábiga. Carmen de Algorismo es un poema de
Alexandre de Villedieu donde las operaciones con enteros están descriptas junto al uso del cero como número.
Sacrobosco hace lo propio en un tratado de astronomía llamado Algorismus Vulgaris utilizado profusamente en
la edad media. Otro libro de Fibonacci, De quadratis numeris (1225) es tan avanzado que hubo que esperar a
Fermat (en el siglo XVII) para superarlo Las sucesiones de Fibonacci fueron bautizadas en honor del italiano por
el teórico francés Edouard Lucas. Una sucesión de Fibonacci es aquella donde cada número es el
resultado de sumar los dos que lo preceden. Así, la primera y más básica sucesión de Fibonacci es
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233... respondiendo a la fórmula an = an-1 + an-2 Según la historia esta
sucesión surge al estudiar la … propagación de conejos
Lo interesante de las sucesiones de Fibonacci es que prácticamente cualquiera (con la sola condición de que
domine la aritmética básica) puede investigarlas, descubrirles nuevas propiedades y desarrollar teoremas
propios, inéditos y curiosísimos sobre ellas. Parecen existir infinitos teoremas de Fibonacci, y amateurs
matemáticos casi absolutos han escrito y publicado interminable cantidad de sesudos libros acerca de ellos.
Además, las sucesiones de Fibonacci aparecen en infinidad de objetos de la naturaleza. Si se observa un árbol,
en la primera parte hay un tronco, le sigue, en la segunda, una parte más fina, en la tercera, dos ramas, en la
cuarta, tres, luego cinco y ¡Fibonacci presente
Las aplicaciones de los números de Fibonacci son también, al parecer, infinitas: se utilizan en generación de
números al azar, en la búsqueda de valores máximos y mínimos de funciones complejas de las que se ignora la
derivada, en trabajos de clasificación de datos, en recuperación de información en computadoras, y mil
etcéteras más.
Los fractales son sucesiones de Fibonacci
Entre las muchas curiosidades de las sucesiones de Fibonacci, una de las más extrañas propiedades de las
mismas es que la razón entre cada par de números consecutivos va oscilando por encima y por debajo de la
razón áurea, y que a medida que avanzamos en la serie, la diferencia de la razón de Fibonacci con la razón áurea
se va haciendo cada vez menor. En teoría, cuando llegásemos al último par de números, resultaría 1,61803...
que es, precisamente, la llamada “razón áurea”. La afirmación anterior se demuestra fácilmente. En el ejemplo,
3 / 2 = 1,5 bastante por debajo de la razón áurea. Pero 5 / 3 = 1,66 algo por encima, pero menos que antes.
Siguiendo resulta 8 / 5 = 1,6 ; 13 / 8 = 1,625 ; 21 / 13 = 1,6153 y 34 / 21 = 1,61904
o cual ya se acerca bastante.
Las extrañas apariciones de las sucesiones de Fibonacci y de la razón áurea han dado lugar a interminables
especulaciones y análisis y, por supuesto, a una abundante bibliografía. Se sabe que los caparazones espirales de
muchos caracoles se rigen por ella, como ciertas proporciones de la anatomía humana, animal y vegetal.
También se han hallado manifestaciones de estas entidades en las artes plásticas, la arquitectura y la poesía.
Varios bardos romanos, especialmente Virgilio en la Eneida, parecen haber utilizado las series de Fibonacci en la
estructura de sus obras poéticas.
En las ciencias naturales, es bien conocida la estructura de Fibonacci en la disposición de las semillas en los
girasoles. Las semillas, ubicadas en la gran parte central de las flores, tienen una implantación en espiral: hay
dos grupos de espirales, gobernadas por dos funciones logarítmicas. Un grupo gira en sentido horario y otro en
el antihorario. La cantidad de espirales logarítmicas en cada grupo sigue números de Fibonacci consecutivos.
Disposición de Fibonacci de las semillas del girasol
Las abejas también tienen relación con los números de Fibonacci: si se observan las celdas hexagonales de una
colmena y se coloca a una abeja en una cualquiera de ellas, y se le permite alimentar a la larva, suponiendo que
continuará siempre por la celda contigua de la derecha, hay sólo una ruta posible para la siguiente celdilla; dos
hacia la segunda, tres hasta la tercera, cinco hasta la cuarta, ocho rutas posibles hacia la quinta, etcétera. Los
machos o zánganos de la colmena tienen árboles genealógicos que siguen estrictamente una distribución de
Fibonacci. En efecto, los machos no tienen padre, por lo que él (1), tiene una madre (1, 1), dos abuelos —los
padres de la reina— (1, 1, 2), tres bisabuelos —porque el padre de la reina no tuvo padre— (1, 1, 2, 3), cinco
tatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5) y ocho tataratatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5, 8). También la física parece adorar las
sucesiones de Fibonacci. Si se colocan dos láminas planas de vidrio en contacto y se hace que unos rayos
luminosos las atraviesen, algunos (dependiendo del ángulo de incidencia) las
atravesarán sin reflejarse, pero otros sufrirán una reflexión. El rayo que no sufre reflexión tiene sólo una
trayectoria posible de salida; el que sufre una reflexión tiene dos rutas posibles; el que sufre dos reflexiones,
tres trayectorias, el que experimenta tres reflexiones, cinco, y así sucesivamente. Tenemos aquí nuevamente
una sucesión de Fibonacci: 1, 1, 2, 3, 5, 8... Si se aumenta el número de reflexiones (n), el número de
trayectorias posibles sigue una sucesión de Fibonacci.
La mano humana es, también, una sucesión de Fibonacci. La longitud del metacarpo es la suma de las dos
falanges proximales; la longitud de la primera falange es la suma de las dos falanges distales
Si se toma un grupo de fichas de dominó, de tamaño 2 x 1, la cantidad de maneras de construir rectángulos de
tamaño 2 x n será, por supuesto, una sucesión de Fibonacci. Hay una sola forma de armar un rectángulo de 2 x
1; dos de construir el de 2 x 2; tres de hacer el de 2 x 3, cinco para el de
2 x 4; ocho para el de 2 x 5, etc. Desde siempre, los matemáticos se vieron perturbados por la relación entre los
números de Fibonacci y los números primos. La pregunta era: ¿puede una sucesión de Fibonacci contener series
infinitas de números primos? La respuesta es sí.
Para finalizar esta introducción se construyen dos cuadrados de lado uno, con lado dos se construye un nuevo
cuadrado, con lado tres, otro y asi sucesivamente. Rápidamente se puede apreciar una espiral y esta espiral se
corresponde a la caparazón de un molusco.
SUCESIONES NUMÉRICAS
Una sucesión de números reales es una aplicación del conjunto N (o, a veces, N0 ) en R, de tal forma que, a cada
número natural n le corresponde uno y sólo un número real denominado an en lugar de usar la notación a = f(n)
{an}={ a1 , a2, a3, a41,…, an,…}
Los números a1, a2, etc. son los términos de la sucesión. El término an es el término genérico de la sucesión.
Obsérvese que los tres puntos finales
colocados luego de an constituyen un símbolo matemático que debe ser entendido como “y así hasta infinito”
Se incluyen a continuación tres ejemplos arbitrarios de sucesiones.
La primera es la sucesión {an} = { 1/n}= {1, 1/2, 1/3, 1/4, 1/5, 1/6, 1/7, 1/8, 1/9, 1/10,…}
La segunda es la sucesión {an} = { (2n-1)/n2}= {1, 3/4, 7/9, 15/16, 31/25, 7/4, 127/49, 255/64, 511/81,
1023/100,…}
La tercera es la sucesión {an} = { n(1/n)} = {1., 1.41421, 1.44225, 1.41421, 1.37973, 1.34801, 1.32047, 1.29684,…}
En los casos presentados se ha definido la sucesión mediante una expresión o fórmula que proporciona los
términos de la misma. Otra forma de definirlas es dando alguna característica de sus términos, por ejemplo la
sucesión formada por todos los números naturales cuyo dígito de unidades sea cuatro (4)
{an} = {4, 14, 24, 34, 44, 54, 64, 74, …}
Otra forma de definirlas es mediante una expresión de recurrencia (del latín recurrire, volver al origen),
estableciendo una relación entre el término enésimo y los anteriores a él. Por ejemplo la ya mencionada
sucesión de Fibonacci está definida por la recurrencia