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Misterios Dolorosos: Reflexiones y Contemplaciones

Este documento presenta los cinco Misterios Dolorosos del Rosario, que conmemoran el sufrimiento y pasión de Jesús. Cada misterio se describe brevemente junto con una reflexión o contemplación del Papa Juan XXIII. Los misterios son: 1) La oración en el Huerto de Getsemaní, 2) La flagelación de Jesús, 3) La coronación de espinas, 4) Jesús carga con la cruz, 5) La crucifixión y muerte de Jesús. El documento invita a la reflexión sobre cómo estos misterios

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Misterios Dolorosos: Reflexiones y Contemplaciones

Este documento presenta los cinco Misterios Dolorosos del Rosario, que conmemoran el sufrimiento y pasión de Jesús. Cada misterio se describe brevemente junto con una reflexión o contemplación del Papa Juan XXIII. Los misterios son: 1) La oración en el Huerto de Getsemaní, 2) La flagelación de Jesús, 3) La coronación de espinas, 4) Jesús carga con la cruz, 5) La crucifixión y muerte de Jesús. El documento invita a la reflexión sobre cómo estos misterios

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MISTERIOS DOLOROSOS Segundo misterio: LA FLAGELACIÓN DE JESÚS

Abordan el sufrimiento y la pasión de Jesús dando testimonio de su “Todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y
sacrificio para la redención de la humanidad. Se rezan los martes y viernes. tapándole la cara, lo abofeteaban y le decía: Haz de profeta. Y los ciados le
daban bofetadas”. “Pilato tomó a Jesús y mandó que lo azotaran” (Mc 14,
Primer misterio: LA ORACIÓN EN EL HUERTO DE 65; Jn 19, 1).
GETSEMANÍ
Contemplación del Papa Juan XXIII
“Jesús se apartó de los discípulos como un tiro de piedra, y, puesto de
El misterio trae al recuerdo del suplicio
rodillas, oraba diciendo Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no
despiadado de latigazos innumerables
se haga mi voluntad, sino la tuya. En medio de su angustia oraba con
sobre los miembros santos e
mayor insistencia” (Lc 22, 39-42).
inmaculados del Señor.
Contemplación del Papa Juan XXIII
El hombre es cuerpo y alma. El cuerpo
Con ánimo conmovido se vuelve una y está sujeto a tentaciones humillantes. La
otra vez sobre la imagen de Jesús en la voluntad, más débil aún, puede ser
hora y el lugar del supremo abandono. arrastrada fácilmente. Se hallará en el
“Y sudó como gruesas gotas de sangre, misterio una llamada a la penitencia
que corrían hasta la tierra”. Pena íntima saludable, que lo es porque implica y
en su alma, amargura insondable de su causa la verdadera salud del hombre, al
soledad, decaimiento en el cuerpo ser higiene del vigor corporal y
abrumado. Su agonía no se precisa sino juntamente confortación en orden a la
por la inminencia de la pasión que Jesús, salvación espiritual.
a partir de ahora, ya no ve lejana, ni
siquiera próxima, sino presente. Reflexión

Reflexión De aquí se desprende una valiosa enseñanza para todos. No estaremos


llamados al martirio sangriento; pero a la disciplina constante y a la diaria
La escena de Getsemaní nos conforta y anima a realizar un esfuerzo mortificación de las pasiones, sí. Por este medio, verdadero “via crucis” de
voluntario de aceptación. La aceptación incondicional del sufrimiento, cada día, inevitable, indispensable, que en ocasiones puede incluso llegar a
cuando es Dios quien lo quiere o permite: “No se haga mi voluntad, sino la ser heroico en sus exigencias, se llega paso a paso a una semejanza cada
tuya”. Palabras que desgarran y curan, porque enseñan a qué grado de vez más estrecha con Jesucristo, a la participación en sus méritos, a la
fervor puede y debe llegar el cristiano que sufre, unido a Cristo que sufre. ablución por su sangre inmaculada de todo pecado en nosotros y en los
Ellas nos dan, como en última pincelada, la certeza de méritos inefables, el demás. No se llega a esto por fáciles exaltaciones, fanatismo, ojalá
merecimiento de la vida divina para nosotros, vida palpitante hoy en inocente, jamás inofensivo.
nosotros por la gracia, mañana en la gloria.
La Madre, dolorida, lo vio así de flagelado. Pensemos con qué amargura. Obispos, de los Párrocos; el misterio de los gobernantes, de los
Cuántas madres querrían poder gozar del éxito en la perfección de sus legisladores, de los magistrados. También sobre su cabeza hay una corona
hijos, dispuestos, iniciados por ellas en la disciplina de una buena en la cual está, sí, una aureola de dignidad y de distinción, pero que por
educación, en una vida sana, y en cambio tienen que llorar la pérdida de ello mismo pesa y punza, procura espinas y disgustos. Donde está la
tantas esperanzas, el dolor de que tantos afanes se hayan perdido. autoridad no puede faltar la cruz, a veces de la incomprensión, la del
desprecio, o la de la indiferencia y la de la soledad.
Tercer misterio: LA CORONACIÓN DE ESPINAS
Cuarto misterio: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
“Los soldados trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la
cabeza y le vistieron un manto de color púrpura. Salió Jesús afuera, “Tomaron a Jesús, y él, cargando con la Cruz, salió al sitio llamado de la
llevando la corona de espinas y el manto de color púrpura. Pilato les dijo: Calavera”. “Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se
Aquí lo tenéis” (Jn 19, 2-3). daban golpes y lanzaban lamentos por él” (Jn 19,
16-17; Lc 23, 27).
Contemplación del Papa Juan XXIII
Contemplación del Papa Juan XXIII
Es, en efecto, el misterio de los
gobernantes, legisladores, magistrados. La vida humana es un continuo caminar, largo y
Sobre la cabeza de Cristo, rey, una corona pesado. Siempre hacia arriba, por la cuesta
de espinas. Sobre la de ellos también otra áspera, por los pasos marcados a todos en el
corona, innegablemente aureolada de monte. En este misterio Jesucristo representa al
dignidad y excelencia, símbolo de una género humano. ¡Ay, de nosotros si su cruz no
autoridad que viene de Dios y es divina, fuera para nosotros! El hombre, tentado de
pero que lleva en su urdimbre elementos egoísmo o de dureza, sucumbiría en el camino,
que pesan y punzan, y causan perplejidad, tarde o temprano.
y llegarán incluso a la amargura. Espinas
y disgustos, en suma. Sin hablar del dolor Reflexión
que causan las desgracias y culpas de los
hombres cuando se les ama tanto y se tiene el deber de representar ante Contemplando a Jesucristo que sube al Calvario, aprendemos, antes con el
ellos al Padre celestial. Entonces el mismo amor llega a ser, como para corazón que con la mente, a abrazarnos y besar la cruz, a llevarla con
Jesucristo, una corona de espinas con que corazones duros hieren la cabeza generosidad, con alegría, según las palabras del Kempis: “En la cruz está la
de quien les ama. salvación, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa contra los enemigos,
en ella la infusión de una suavidad soberana”.
Reflexión
¿Y cómo no extender nuestra oración a María, la Madre dolorosa que
siguió a Jesús, con un espíritu de total participación en sus méritos, en sus
Es el misterio cuya contemplación se ajusta mejor a aquellos que llevan el
dolores?
peso de graves responsabilidades en el cuidado de las almas y en la
dirección del cuerpo social; por tanto, el misterio de los Papas, se los
Quinto misterio: CRUFICIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS Aquí está iluminado también el gran misterio de los pecadores
obstinados, de los incrédulos, de aquellos que no recibieron ni
“Lo crucificaron a él y, con él, a otros dos, uno a cada lado y Jesús en recibirán la luz del Evangelio, que no sabrán darse cuenta de la
medio. Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre. Jesús, al ver a su Madre y sangre vertida por ellos también, por el Hijo de Dios.
cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu
hijo” (Jn. 19, 18-30).
Contemplación del Papa Juan XXIII
“La vida y la muerte se abrazaron en un
duelo sublime”. La vida y la muerte
representan los puntos clave y
resolutivos del sacrificio de Cristo. Con
su sonrisa de Belén, que prende en los
labios de todos los hombres en el alba
de su aparición sobre la tierra; y su
deseo y último en la cruz, que unió al
suyo todos nuestros dolores para
santificarlos, que expió todos nuestros
pecados, cancelándolos al fin, he ahí la
vida de Jesús entrando en la nuestra. Y María está junto a la cruz, como
estuvo junto al Niño en Belén. Supliquémosle a ella que es madre;
pidámosle que también ella interceda por nosotros “ahora y en la hora de
nuestra muerte”.

Reflexión

Vida y muerte representan los dos puntos preciosos y orientadores


del sacrificio de Cristo: desde la sonrisa de Belén que quiere abrirse
a todos los hijos de los hombres en su primera aparición en la tierra,
hasta el suspiro final que recoge todos los dolores para santificarnos,
todos los pecados para borrarlos. Y María está junto a la cruz, como
estaba junto al Niño de Belén.

Recemos a esta piadosa Madre a fin de que Ella misma ruegue por
nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

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