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Organización del Estado Federal Argentino

El documento describe la forma de gobierno federal de la Argentina. Explica que el país está compuesto por provincias autónomas y un gobierno federal. Las provincias tienen sus propias constituciones y gobiernos, pero la soberanía total pertenece al gobierno federal. También se describen las relaciones y competencias entre el gobierno federal y los gobiernos provinciales.

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Organización del Estado Federal Argentino

El documento describe la forma de gobierno federal de la Argentina. Explica que el país está compuesto por provincias autónomas y un gobierno federal. Las provincias tienen sus propias constituciones y gobiernos, pero la soberanía total pertenece al gobierno federal. También se describen las relaciones y competencias entre el gobierno federal y los gobiernos provinciales.

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Unidad 1 Estado y Gobierno

1.1.- Organización del Estado Argentino. Estado Federal.


Gobierno representativo, republicano y federal

Para poder analizar la forma de gobierno que adoptó nuestro país, es indispensable conocer el Art. 1 de nuestra Constitución, que
expresa lo siguiente: "La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece
la presente constitución."
Entonces, de acuerdo a este artículo, surge que en nuestro país la forma de gobierno es:
a) Representativa
b) Republicana
c) Federal
ESTADO FEDERAL.
Está basada en la división del poder entre el gobierno federal y los gobiernos locales, conservando las provincias "todo el poder no
delegado por esta Constitución al Gobierno Federal" (Constitución Nacional, Art. 121).
La forma de gobierno federal permite el control y la cooperación recíproca entre las provincias y el gobierno federal, evitando la
concentración de poder a través de su descentralización.
En este sistema, coexisten dos clases de gobierno: el nacional o federal, soberano, cuya jurisdicción abarca todo el territorio de la
Nación, y los gobiernos locales, autónomos en el establecimiento de sus instituciones y sus constituciones locales, cuyas
jurisdicciones abarcan exclusivamente sus respectivos territorios.
Decimos que un país adopta la "forma federal" cuando está compuesto por entidades autónomas, denominadas "provincias" (en
otros países las llaman "Estados". Ej.: Estados Unidos).
Las provincias son unidades autónomas e independientes una de otra, pero no son soberanas, ya que la soberanía la delegan en el
gobierno central.
Atribuciones de las provincias. - Entre las atribuciones de las provincias podemos mencionar las siguientes:
 Dictan su propia Constitución
 Organizan sus 3 Poderes (Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial)
 Recaudan sus impuestos
 Efectúan sus propias inversiones
 Promueven la educación y la salud pública de sus habitantes, etc.
La denominada organización nacional fue a partir de 1853, el punto de llegada de un complejo proceso político, económico y
cultural. Buenos Aires será el foco principal de la nueva sociedad nacional. Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Mendoza, Salta, Jujuy; Entre
Ríos, Corrientes, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Luís, San Juan constituyen los centros del interior. En dichos centros la
idea fuerza de un destino y un poder compartido, el federalismo; en Buenos Aires toma cuerpo la vocación de liderazgo centralizado.
La tensión federalismo- centralismo se mantuvo hasta el presente. Porque las diferencias militares y políticas inclinaron el peso de
las resoluciones en uno u otro sentido.
Si se atiende a la solución jurídico - positiva o sea a lo prescripto por la Constitución Nacional, es evidente que el federalismo
argentino se caracteriza por un status de equilibrio entre la afirmación de la entidad Nación y el reclamo de autonomía de las
provincias. La perspectiva no tiene que ser pesimista. Los poderes reservados a las provincias han sido objeto de avance, de parte
del poder delegado a la Nación.
Un proceso de transferencia de funciones entre la Nación y las provincias, se cumple bajo formas concertadas.
En la reforma constitucional de 1994 advertimos que se acentúa el principio federal en cláusulas importantes de la Constitución
que han sido o bien ampliadas en su contenido, o bien se han incorporado otras nuevas. Tras la reforma de 1994, los municipios son
autónomos.
El nuestro es un federalismo centralizador y también centrípeto, porque las provincias se reservan determinadas facultades,
porque hay un poder residual y por el proceso que sufrió la integración.
Las Provincias son entidades políticas con individualidad propia que componen el estado federal argentino, que no son soberanas
según los arts 5º y 31º de la CN, y son autónomas según los arts 5º, 122º y 123º de la CN.
Las provincias son históricamente preexistentes al estado federal (existían 14 cuando dieron origen a la federación ejerciendo el
poder constituyente originario abierto de 1853 – 1860, hoy son 23 y una ciudad estado).

1.2.- La defensa del Estado Constitucional. Intervención Federal y Estado de Sitio:


Distribución de los poderes provinciales y autonomía municipal.
Relaciones entre el estado federal y las provincias:
Existen 3 tipos de relaciones.
Subordinación: el orden jurídico provincial debe ajustarse al orden jurídico federal (supremacía federal): las constituciones
provinciales deben seguir las pautas de la CN, las leyes provinciales no pueden contradecir las leyes federales. (art.5, 31 y 128).
Participación: las provincias tienen derecho y obligación de colaborar en la formación de decisiones del gobierno federal lo hacen a
través de los senadores (art.54).
Coordinación: entre las provincias y el estado federal existe reparto de competencias. (art.121).
Competencias.
Las provincias, a través de la CN le delegan al gobierno federal competencia para ciertos asuntos (las q no son atribuidas por la CN al
gobierno federal, se consideran reservadas a las provincias). El art. 121 establece: “las provincias conservan todo el poder no
delegado por esta constitución al gobierno federal…”
Competencias exclusivas del gobierno federal: son todas aquellas facultades que la CN le confiere al gobierno federal, ya sea expresa
o tácitamente: estado de sitio (art23), intervención federal (art.6), dictar códigos de fondo (art. 75 inc 12), relaciones internacionales
(art 99, inc.11) y en Gral. Todas las atribuciones q establecen arts. 75 y 99.
Competencias exclusivas de las provincias: todas aquellas facultades que no fueron delegadas por las provincias al gobierno federal:
dictar su propia constitución, regular su régimen municipal y educación primaria, dictar sus propias leyes procesales (arts. 5, 121,
122, 123, 124)
Competencias concurrentes: son facultades q corresponden en común tanto al gobierno federal como a las provincias: creación de
impuestos (art. 4), medidas destinadas a la prosperidad (art.75, inc 18), dictar normas sobre medio ambiente (art.41), otros poderes
concurrentes (art.125).
Competencias excepcionales del gobierno federal: son ciertas facultades que en principio corresponden a las provincias, pero q en
determinados supuestos puede ejercerlas el gobierno federal por ej.: establecimiento de impuestos directos por el congreso (art.)
Competencias excepcionales de las provincias: son facultades q corresponden al gobierno federal, pero que excepcionalmente
pueden ser ejercidas por las provincias. Por ej.: dictar los códigos de fondo hasta que los dicte el congreso (art. 126)
Soberanía y autonomía: Las provincias son unidades políticas que componen nuestra federación. Las provincias son autónomas,
pero no soberanas.
_soberanía: es el ejercicio del poder en forma suprema e independiente. En Arg. La soberanía corresponde al gobierno federal, ya q
se trata de una autoridad suprema, superior a cualquier otro organismo del estado, es independiente frente a cualquier voluntad
externa.
_autonomía: es la facultad q tiene una entidad para dictar sus propias leyes de carácter general y que estas sean obligatorias en su
ámbito jurisdiccional.
_Las provincias son autónomas porque están facultadas para dictarse sus propias leyes y regirse de acuerdo a ellas pero no son
soberanas ya que no son supremas ni independientes frente a la voluntad del gobierno federal.
Requisitos de la autonomía para obtener la garantía constitucional (art 5): Cada provincia dictará para sí una constitución bajo el
sistema representativo republicano, de acuerdo a los principios, declaraciones y garantías de la CN y q asegure su administración de
justicia, su régimen municipal y la educación primaria. Bajo estas condiciones el gobierno federal garantiza a cada provincia el goce y
ejercicio de sus instituciones. No pueden apartarse de lo establecido por la CN, a la que están subordinadas como las autoridades
federales. Deben respetar y hacer respetar en sus respectivos territorios las declaraciones, derechos y garantías contenidos en la CN
y en los tratados internacionales sobre derechos humanos con jerarquía constitucional (art. 5, 31, 75.inc 22 de la CN). Rige el
principio de protección más eficiente: si la norma federal protege mejor un derecho que la norma local, prevalece sobre ésta. Si es a
la inversa, prevalece la local. Ejemplos: no es posible que una provincia establezca una monarquía o la democracia directa ya que
contrarían la forma republicana y la forma representativa, pero si puede disponer que no haya vice gobernador o que la legislatura
sea bicameral o no. O sea, no debe alterarlos rasgos esenciales del sistema republicano.
Cumplidos los requisitos q establece este art. (el 5) el gobierno federal les garantiza el goce y ejercicio de sus instituciones. Esto se
conoce como “garantía federal” q es la seguridad que se otorga a las provincias de que su integridad territorial, su autonomía y
capacidad de ejercer su propio gobierno serán respetadas y defendidas.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires: el Art. 129 de la C.N. producto de la reforma de 1994 expresa que: la ciudad de Buenos Aires
tendrá un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción, y su jefe de gobierno será elegido
directamente por el pueblo de la ciudad. El congreso deberá dictar una ley a fin de determinar cuáles son los intereses del Estado
Nacional que habrán de ser garantizados, mientras la ciudad de Buenos Aires sea capital de la Nación. El régimen de autonomía
previsto para la ciudad de Buenos Aires no priva a esta de su condición de capital de la República.
En síntesis la ciudad de Buenos Aires conserva su condición de distrito federal, como capital de la Republica y como asiento del
gobierno nacional, poseyendo el Congreso Nacional atribuciones legislativas a su respecto en las competencias que conserve, y el
Presidente de la Nación los poderes adecuados para hacer cumplir las leyes que aquel sancione en materia de tales competencias.
La Capital Federal: se liga a la significación que la ciudad de Buenos Aires y la provincia del mismo nombre tuvieron en la estructura
del Estado nacional. Buenos Aires tiene en su haber la condición de ciudad líder como puerto de directa vinculación con Europa y
Estados Unidos. Una ley de 1826 declaro a la ciudad de Buenos Aires capital del país, pero tuvo una vigencia efímera. La cuestión
capital fue objeto de decisión por el Congreso Constituyente de 1853, disponiendo en el Art. 3 C.N. que la ciudad de Buenos Aires
seria asiento del gobierno federal, y se designó a la misma ciudad como capital de la Confederación Argentina. La resistencia fue
inmediata y en tal carácter quedo Paraná hasta 1862. El 20 de septiembre de 1880 el Congreso declaro Capital de la Republica a la
ciudad de Buenos Aires, con ello se cerró el ciclo de la denominada cuestión capital.
El Régimen Municipal Argentino: la reforma constitucional del año 1994 a través del Art. 5 y Art. 123, exige que se asegure la
autonomía municipal, reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero. En
este proceso se ha consagrado la autonomía municipal uniforme en todo el territorio del país, pero queda en manos de las
provincias, encuadrar las comunidades locales dentro de un diverso grado de status económico. Las provincias y la Nación tienen
que reconocer a los municipios una serie de derechos mínimos a fin de permitir su desarrollo básico. Hasta la reforma de 1994 los
municipios eran autárquicos, tras la reforma de 1994, los municipios son autónomos.

INTERVENCIÓN FEDERAL.-
Concepto: Existen ciertos supuestos en los cuales, dentro del ámbito de una provincia, pueda estar en peligro la forma de gobierno
o las autoridades locales y por ello sea menester que el Estado Nacional ocurra en auxilio del gobierno local, originando lo que se
denomina intervención federal. Conforme el Art. 6, “el Gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la
forma republicana de gobierno, o repeler invasiones exteriores, y a requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o
restablecerlas, si hubiesen sido depuestas por la sedición, o por invasión de otra provincia”.

Tipos de intervención federal:


La norma distingue dos casos:
_Intervención de oficio: Cuando se trata de garantizar la forma republicana de gobierno o de repeler un ataque o invasión exterior,
el gobierno federal interviene directamente en el territorio de la provincia. Aquí, la intervención se produce sin necesidad de que las
autoridades provinciales lo soliciten y aun contra su voluntad, debido a la índole de las causas que la originan (en caso de ataque
exterior, la defensa territorial es de incumbencia nacional; y si se trata del quebrantamiento de la forma republicana, ello supone
una grave alteración en la organización y funcionamiento de una o más instituciones).
_Intervención, a pedido de las autoridades: Para sostener a las autoridades locales, si hay amenaza de destitución; o para
reestablecerlas, si tal destitución ya se hubiera producido, como consecuencia de un movimiento sedicioso dentro de la propia
provincia, o también en caso de invasión de otra provincia. En estos supuestos la intervención se produce en forma indirecta o a
requisición de las autoridades locales, cuando los remedios con los que cuentan los estados locales no resultan suficientes para
atender la situación.
Jurisprudencia: CSJN en caso ¨Cullen c/ Llerena¨. La intervención federal en las provincias, en todos los casos en que la Constitución
lo permite, es un acto político cuya verificación corresponde exclusivamente a los poderes políticos de la Nación, y así está
reconocido en los numerosos precedentes al respecto, sin contestación ni oposición de ningún género: todos los casos de
intervención a las provincias han sido resueltos y ejecutados por el poder político, esto es, por el Congreso y el Poder Ejecutivo, sin
ninguna participación del Poder Judicial. (Fallos 53:420).

Autoridad competente en su declaración: arts. 75 inc.31 y 99 inc.20.


Según el art 6, compete al gobierno federal declarar la intervención a una provincia, pero sin determinar a cuál de los poderes
corresponde adoptar esa decisión. La mayoría de los casos de intervención habidos en el país fueron decretados por el Congreso,
siendo esa a corriente doctrinaria predominante; aunque en otras oportunidades tal medida fue dispuesta por el Poder Ejecutivo.
La reforma de 1994 prescribe en su art. 75 inc.31 que corresponde al Congreso “Disponer la intervención federal a una provincia o
a la ciudad de Buenos Aires. Aprobar o revocar la intervención decretada, durante su receso, por el Poder Ejecutivo”.
En concordancia, el art. 99 inc. 20 dispone en cuanto al Poder Ejecutivo “Decreta la intervención federal a una provincia o a la
ciudad de Buenos Aires en caso de receso del Congreso, y debe convocarlo simultáneamente para su tratamiento”.

Facultades del interventor:


Decretada la intervención federal a una provincia, corresponde al Poder Ejecutivo instrumentar la medida a través de la
designación de un interventor (art.99 inc.7), quien en su calidad de representante del gobierno federal debe constituirse en el
territorio del estado intervenido. El interventor puede dejar subsistentes las autoridades locales, limitando su actuación a las
directivas impartidas para brindar solución al caso que motivara la intervención.
Jurisprudencia: CSJN en caso “Orfila”. El interventor es sólo un representante directo del Presidente de la República, que obra en
una función nacional en representación suya, al efecto de cumplir una ley del Congreso, sujetándose a las directivas que de aquél
reciba. Dicho funcionario no ejerce sino poderes nacionales expresos y transitorios tendientes a restablecer el orden subvertido, y
como su nombramiento no emana de normas de carácter provincial, sus actos no están sujetos a las responsabilidades que las leyes
locales establecen para sus gobernantes, sino a las que imponga el poder nacional que lo designara y en cuyo nombre actúa.
Igualmente, puede proceder a remover a los integrantes de uno o más poderes provinciales, asumiendo interinamente las
atribuciones ejecutivas (PE provincial) o el dictado de normas (PL Provincial), o bien, si la medida abarca igualmente al PJ, su misión
se reduce al reemplazo y reorganización de los órganos materia de remoción.
En cuanto a la duración en sus funciones, estará fijada en la norma que dispuso la intervención, la que puede resolver que se
extienda a un periodo determinado, el cual puede prorrogarse en caso de no haberse alcanzado los fines propuestos.

ESTADO DE SITIO.- concepto.


Es un estado excepcional por el que atraviesa la Nación en virtud de acontecimientos internos o externos que comprometen el
pleno ejercicio de la Constitución y afectan el funcionamiento de sus autoridades, para cuya solución es menester la suspensión de
garantías constitucionales, así como el refuerzo de facultades por parte del Poder Ejecutivo.
Según lo dijera la Corte Suprema de Justicia, el estado de sitio “es un arma de defensa extraordinaria que la Constitución ha puesto
en manos de los poderes políticos de la Nación, para que, en épocas también extraordinarias, puedan defenderse de los peligros que
amenacen tanto a la Constitución como a las autoridades que ella crea”.
Antecedentes:
● LEY FRANCESA DE 1791: Es un antecedente en cuanto a la utilización del término “estado de sitio”, ya que en su art. 5 distinguía
tres supuestos:
_Estado de paz, en el cual en las plazas de guerra y puestos militares, tanto la policía como todos los actos del poder civil, se
encontraban en manos de las autoridades civiles, quienes debían velar por la observancia de las leyes, mientras que la autoridad
militar sólo ejercía su competencia en lo referente a las tropas y cosas dependientes de su servicio;
_Estado de guerra, en el cual, si bien la distribución de competencias era similar, la autoridad militar podía requerir colaboración en
las medidas que hicieran a la seguridad, y;
_Estado de sitio, en el cual todas las atribuciones correspondientes a las autoridades civiles pasaban al comandante militar quien las
ejercía exclusivamente bajo su responsabilidad. El estado de sitio revestía mayor gravedad que el estado de guerra, y de allí la
atribución exclusiva de poderes conferidos a la autoridad militar. Posteriormente, el concepto se fue ampliando a aquellos casos de
perturbación del orden público. Sin embargo, esa normativa sólo representa un antecedente en lo que hace a la utilización de la
expresión “estado de sitio”, pero de manera alguna puede considerarse como fundamento del régimen argentino, que se encuentra
más cercano al sistema anglosajón de la suspensión del hábeas corpus.
● SUSPENSIÓN DEL HÁBEAS CORPUS: La Constitución norteamericana no contempla la institución del estado de sitio, pero en
cambio dispone que “El privilegio del auto de hábeas corpus no será suspendido excepto cuando en casos de rebelión o invasión, la
seguridad pública lo requiera” (art. 1, S. IX, 2).
El auto de hábeas corpus es el baluarte de la libertad individual, pues sirve para determinar si una persona ha sido legalmente
detenida, y la causa de esta detención. Si el motivo no parece suficiente, la persona citada está obligada a poner el preso en libertad
inmediatamente. No obstante, en ciertos casos, resulta indudable la posibilidad de suspender momentáneamente esta garantía,
pero ello limitado a casos muy especiales, como la rebelión o la invasión.
Tal suspensión consiste en retirar el derecho a una audiencia inmediata y a la absolución, y autorizar los arrestos y las detenciones
sin un proceso regular de acuerdo con la ley; es decir, la suspensión NO legaliza lo que se lleva a cabo en tanto que ella continúa,
sino que suspende durante ese tiempo el empleo de este remedio especial.
● Entre nuestros antecedentes institucionales, similar contenido encontramos en el DECRETO DE SEGURIDAD INDIVIDUAL DE 1811,
el cual disponía: “Sólo en el remoto y extraordinario caso de comprometerse la tranquilidad pública o la seguridad de la patria,
podrá el gobierno suspender este decreto mientras dure la necesidad, dando cuenta inmediatamente a la asamblea general con
justificación de los motivos, y quedando responsable en todos los tiempos de esta medida”.
● EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE 1812: “No podrá el Congreso suspender la ley de seguridad individual, sino cuando la salud
pública lo exija, en los casos precisos de rebelión o de invasión de enemigos extraños”.
● El antecedente de nuestro actual art. 23 sancionado en 1853 es el ART.161 DE LA CONSTITUCIÓN CHILENA DE 1833, según el cual
“Declarado algún punto de la República en estado de sitio, se suspende el imperio de la Constitución en el territorio comprendido en
la declaración, pero durante esta suspensión, y en el caso que usase el Presidente de la República de facultades extraordinarias
especiales, concedidas por el Congreso, no podrá la autoridad pública condenar por sí, ni aplicar penas. Las medidas que tomare en
estos casos contra las personas, no pueden exceder de un arresto o traslación a cualquier punto de la República”. Crítica: Una vez
suspendida la Constitución el orden político que ella establece queda también en suspenso.

Art. 123 CN: “En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las
autoridades creadas por ella, se declarará en estado de sitio la provincia o territorio donde exista la perturbación del orden,
quedando suspensas allí las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el presidente de la República
condenar por sí ni aplicar penas. Su poder respecto de las personas se limitará, en ese caso, a arrestarlas o trasladarlas de un punto
a otro de la Nación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino”.

Causas:
El estado de sitio puede contemplar tres situaciones:
1) Preventivo: cuando se descubren preparativos para un ataque armado o una efectiva perturbación de la paz, o por ser manifiesto
por signos visibles o evidentes como la inquietud violenta de la sociedad, la difusión de amenazas o propagandas subversivas del
orden o de la tranquilidad públicas.
2) Defensivo: en el supuesto de ataque de una potencia extranjera.
3) Represivo: con el fin de sofocar una conmoción interna traducida en un alzamiento armado o una rebelión.

Autoridad competente para su declaración:


Los casos. Nuestra Constitución contempla dos supuestos:
● Conmoción interna: En este caso se ven afectados el ejercicio de la Constitución y de las autoridades creadas como consecuencia
de un movimiento sedicioso o subversivo, armado o no (estado de sitio represivo), o bien por alguna perturbación o amenaza de ella
(estado de sitio preventivo). En estas hipótesis corresponde al Congreso declarar el estado de sitio; de encontrarse en receso, la
Constitución faculta para ello al presidente, quien debe poner el hecho en conocimiento de aquel para que lo apruebe o suspenda.
(art.75, inc. 29, y 99 inc.16)
● Ataque exterior: Ataque de una potencia extranjera (estado de sitio defensivo), y en este caso lo decreta el presidente con
acuerdo del Senado (art. 61 y 99 inc. 16).

Duración:
● En el supuesto de ataque exterior, se impone al presidente su declaración “por un término limitado” (art.99 inc.16).
● En caso de conmoción interna, nada dice el texto, por lo que corresponde al Congreso determinar su duración, sin perjuicio de
que, al finalizar el plazo adoptado, sea menester mantener por un nuevo lapso la medida, al no haber desaparecido las causas que lo
originaran.
A su vez, en ambos casos, de cesar los motivos que llevaron a la declaración del estado de sitio, el mismo deberá ser levantado, sin
perjuicio del plazo fijado. (art.23).
Jurisprudencia: CSJN en caso “Granada”. Sostuvo que era función del control judicial verificar la existencia de los requisitos
extrínsecos de la declaración de estado de sitio, tales como la fijación expresa del plazo de su duración. Asimismo manifestó que
precisamente en la limitación temporal de la suspensión de la libertad personal que acarrea el estado d sitio se encuentra el
equilibrio entre la salvaguarda del orden constitucional y la exclusión de facultades extraordinarias prohibidas por el art. 29 de la Ley
Fundamental. Dicho plazo resulta condición de validez del acto de suspensión de garantías y además, debe ser breve, ya que la
extensión indefinida del estado de sitio demostraría que en realidad, ha caducado el imperio de la Constitución que con él se quería
defender; y por ende, aun cuando las condiciones que motivaran esa declaración se mantuvieran en el tiempo, la fijación de un
plazo breve impone la discusión periódica de la medida a los poderes encargados de la misma.

Extensión territorial:
Puede alcanzar a todo el territorio o bien a uno o más puntos del mismo. Así los disponen las normas citadas: “se declarará en
estado de sitio la provincia o territorio donde exista la perturbación del orden” (art 23); “Declarar en estado de sitio uno o varios
puntos de la Nación en caso de conmoción interior” (art 75 inc 29); “Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en
caso de ataque exterior” (art 99 inc 16).
Hasta 1902, recuerda Gregorini Clusellas, el 75% de los estados de sitio declarados fueron de aplicación geográfica parcial; pero
desde entonces ha predominado la tendencia contraria.
La Corte Suprema ha puntualizado que el pronunciamiento del estado de sitio para todo el país no es inconstitucional "cuando la
importancia o los efectos de la conmoción interior o del ataque exterior trascendieran los límites de una provincia o de un lugar
dado del territorio, a juicio del poder llamado a declararlo".

CESACION.
Debido al carácter excepcional del estado de sitio su permanencia o vigencia debe limitarse a lo estrictamente imprescindible para
el logro del propósito tenido en miras al decretarlo, o sea, que sorteado el peligro, repelido el ataque exterior o dominada la
conmoción interior, debe volverse de inmediato al imperio de todas las garantías constitucionales. Vale aclarar que el estado de sitio
puede cesar también por haber expirado el tiempo previsto para su vigencia y no se estimare proceder una ampliación del mismo a
decidirse por los cauces legales.

Suspensión de las garantías Constitucionales:


El art. 23 de la CN no formula distingo alguno al disponer que la declaración de estado de sitio acarrea la suspensión de garantías
constitucionales, sin brindar mayores precisiones en torno al alcance de esta importante restricción a las libertades.
Una corriente amplia entiende que la medida abarca a todas las garantías reconocidas a los habitantes en la Ley Fundamental. Así,
tanto derechos civiles como políticos dejarán de ser inviolables, desde el momento en que se decreta el estado de sitio. Todos esos
derechos podrán ser impedidos por la autoridad. (Inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia, de la propiedad, el hábeas
corpus, los derechos de petición, reunión y asociación, de imprenta, la de navegar, comerciar, la de locomoción, etc.)
En cambio, la tesis más restringida, sostiene que la suspensión de todas las garantías constitucionales es inadmisible, ya que, si son
tales las consagradas en los arts. 15, 16, 17 y 18 de la CN, basta su lectura para concluir en que no es posible suspender su vigencia.
(Si así no fuera, durante el estado de sitio podría haber esclavos, prerrogativas de sangre y de nacimiento, fueros personales, títulos
de nobleza, se podría penar sin juicio previo y sin ley anterior al hecho del proceso, sacar al procesado de sus jueces naturales, etc.).
En consecuencia, las limitaciones temporales a las garantías constitucionales sólo pueden ser entendidas como referidas a ciertos y
específicos derechos. La Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia ha considerado como alcanzados por la suspensión que el
estado de sitio comporta, derechos y garantías tales como la libertad de imprenta, la de trabajar; el derecho de reunión o el de
organización sindical, entre otros (Fallos 250:826, 252:244, 253:44 y 248.800).
Por otro lado, el estado de sitio también refuerza las facultades del Poder Ejecutivo, ya que confiere al presidente facultades
extraordinarias de las que no goza en situaciones normales. Tales atribuciones son taxativas, y sólo comprenden a la posibilidad de
arrestar personas o trasladarlas de un punto a otro del territorio. En este respecto ha dicho la Corte que “el poder conferido al
presidente por el art.23 de arrestar o trasladar a las personas, comprende también el de convertir un traslado en arresto o viceversa.
El estado de sitio, lejos de suspender el imperio de la Constitución, se declara para defenderla, y no suprime las funciones de los
poderes públicos por ella instituidos, sino que les sirve de escudo contra los peligros de las conmociones interiores o de los ataques
exteriores.

Control judicial de las medidas adoptadas:


Tanto las causas que llevan a la declaración del estado de sitio, como las medidas adoptadas durante su vigencia fueron
consideradas inicialmente por la jurisprudencia como cuestiones políticas no justiciables.
Jurisprudencia: Si bien la facultad de detener personas está confiada al Poder Ejecutivo, se discutió si dicha potestad autorizaba al
presidente a detener a un legislador durante el estado de sitio. En el caso “Alem”, dijo la Corte que esa atribución debía ser
entendida como referida sólo a los particulares, pero no a las autoridades creadas por la misma Constitución, puesto que, si así no
fuera, resultaría una incongruencia autorizar, por un lado, el estado de sitio para garantizar la existencia de las autoridades por ella
creadas, y por otro, facultar al Poder Ejecutivo para destruir los poderes Legislativo y Judicial mediante el arresto de sus miembros.
En el caso “Alvear” sostuvo la Corte que la decisión de Poder Ejecutivo en cuanto dispone el arresto de una persona es en principio
irrevisable, salvo que mediara trasgresión a los límites fijados por el art.23, como ocurriría si el presidente aplicara una pena, porque
se trata de un poder político limitado y supone la obligación del Ejecutivo de poner los detenidos a disposición de los jueces cuando
existan indicios de su culpabilidad, para que aquéllos los juzguen y condenen.
No obstante, el Alto Tribunal inició un cambio en su tradicional doctrina de irrevisibilidad a partir del caso “Sofía” cuando
inicialmente sostuvo su criterio en el sentido de que una vez declarado el estado de sitio por el Congreso, las medidas que adopte el
Poder Ejecutivo para efectivizarlo, son actos administrativos, cuya ejecución supone el ejercicio de facultades propias, que
igualmente resultan ajenas al control judicial pues, en caso contrario, los jueces reemplazarían al Poder Ejecutivo asumiendo las
atribuciones exclusivas que le confiere el art. 23 de la CN, violentando el principio de la división de poderes. No obstante, entendió
que era posible ejercer el control en dos supuestos: en cuanto a la facultad de arrestar o trasladar personas, si existiera una franca y
ostensible trasgresión de los límites fijados por la Ley Fundamental; y respecto de la generalidad de las medidas adoptadas durante
el estado de sitio, cuando ellas sean clara y manifiestamente irrazonables, por no guardar relación con los fines del art 23. Ello
supone en consecuencia, que los jueces al ejercer su facultad revisora deben referirse a la causa constitucional e inmediata del
estado de sitio, y no a los motivos que el legislador invocara en su momento para proceder a su declaración.
En el caso “Timerman” sostuvo la Corte que el examen de razonabilidad que compete efectuar al Poder Judicial puede abarcar un
doble aspecto: por una parte la relación entre la garantía afectada y el estado de conmoción; y por otra, la verificación respecto de si
el acto de la autoridad guarda adecuada proporción con los fines perseguidos en la ley declarativa del estado de sitio. Se agregó que
en todos los casos debe fallarse según la situación fáctica y jurídica existente a la fecha de la sentencia, teniendo en cuenta no solo
los factores iniciales, sino también los sobrevinientes, sean agravantes o no, que resulten de las actuaciones producidas.
Sostuvo igualmente que si bien la declaración del estado de sitio no es susceptible de revisión por los jueces, en cuanto importa
una cuestión política en la que el juicio prudencial del Congreso o del Ejecutivo es necesario y final para implementar los objetivos
perseguidos por la Constitución; en cambio, se encuentra sujeta a control la concreta aplicación de los poderes de excepción del
presidente sobre las libertades constitucionales; control que lejos de retraerse, debe desarrollarse hasta donde convergen sus
competencias, y que es un deber del Poder Judicial y en particular de la Corte, como tribunal de garantías constitucionales.
En este sentido, en el caso “Semanario Azul y Blanco”, en el que se cuestionaba la clausura de un periódico, afirmó la Corte que la
libertad de prensa no estaba excluida de aquellos derechos a los cuales cabe considerar como posibles de ser suspendidos durante
el estado de sitio. De allí que, en ejercicio de las atribuciones conferidas por el art. 23 de la Constitución, cabe al Poder Ejecutivo
clausurar un periódico cuando a su juicio ello sea necesario para el logro de los fines perseguidos. Sostuvo que cuando el art.23
prohíbe al presidente condenar por sí o aplicar penas, ello debe entenderse como el resultado de un proceso con efectos jurídicos
permanentes, dado que las medidas que la cláusula autoriza son simples medidas de seguridad o de defensa transitoria; y como
tales, no pueden prolongarse más allá de la duración del estado de sitio que las generó. Pero si la declaración de ese estado anormal
no tiene plazo fijado, el hecho de que la clausura se haya dispuesto sin fijación de término, no implica una transgresión, ya que no
representa una pena, sino sólo la adecuación de la medida de clausura a la ley declarativa del estado de sitio.

Estado de sitio y hábeas Corpus:


La reforma de 1994, al introducir el hábeas corpus en el art. 43, dispuso que la medida “podrá ser interpuesta por el afectado o por
cualquiera en su favor y el juez resolverá de inmediato, aun durante la vigencia del estado de sitio”.
HÁBEAS CORPUS es el derecho de todo ciudadano detenido o preso, a comparecer inmediata y públicamente ante el juez natural o
competente, para que éste resuelva si su arresto fue o no legal, y si debe retirarse o mantenerse.
Durante el estado de sitio no se suspende y servirá para comprobar:
● Si es legítima la declaración del estado de sitio
● La relación de causalidad entre el arresto y los motivos que provocaron la declaración del estado de sitio
● Que se le ofreció al arrestado la opción de salir del país.
Jurisprudencia: Fallo “Granada”.
Granada, mayor retirado del ejército, interpone una acción de hábeas corpus por ser arrestado durante el estado de sitio, en virtud
de un decreto del Poder Ejecutivo. Solicita a la Corte se declare la inconstitucionalidad del decreto y del estado de sitio. La Corte
sostuvo que el Poder Ejecutivo no se había excedido en sus límites y que su detención fue legal debido al decreto.
El Poder Judicial puede examinar la legitimidad del marco en el que se declara el estado de sitio y la competencia del órgano que lo
establece. Debe ver el contexto en que se hace la detención evaluando el potencial peligro para las instituciones, y la magnitud de
las restricciones a los derechos individuales que originen las medidas adoptadas. El poder del presidente de arrestar durante el
estado de sitio es limitado: no puede condenar o aplicar penas y debe poner al detenido a disposición de un juez para que él juzgue
y condene (si ello correspondiere).

1.2.1.- ARTS. DE LA CN: 1, 5, 6, 21, 22, 23, 61, 75 INC. 31, 99 (INCS. 16 Y 20) Y 121 A 129. JURISPRUDENCIA APLICABLE.
Art. 1°: La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente
Constitución.
Art. 5°: Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios,
declaraciones y garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la
educación primaria. Bajo de estas condiciones, el Gobierno federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
CSJ 449/2019 Frente para la Victoria - Distrito Río Negro y otros c/ Río Negro, Provincia de s/ amparo.
Sentencia del 22 de marzo de 2019
Ejes temáticos del fallo: Candidatura a gobernador provincial - Exceso de facultades de la jurisdicción provincial al habilitar la
oficialización de la candidatura del actual gobernador – Art. 175 de la Constitución provincial - Hermenéutica del texto -
Interpretación conforme al sentido más obvio del entendimiento común - Principio republicano que debe ser interpretado a la luz de
las adecuaciones propias de un Estado Federal que reconoce inequívocamente la autonomía de sus provincias - Sujeción de la
autonomía provincial al aseguramiento del sistema representativo y republicano - Equilibrio de los valores del federalismo con
aquellos que sustentan el sistema republicano - Intervención de la Corte Federal en supuestos excepcionales de un ostensible
apartamiento del inequívoco sentido de las normas del derecho público local del que resulten lesionadas instituciones fundamentales
de los ordenamientos provinciales que hacen a la esencia del sistema representativo republicano que las provincias se han obligado a
asegurar - Interpretación de normas constitucionales - Interpretación de la expresión "se han sucedido recíprocamente" - Referencia
a la sucesión del cargo de gobernador a vicegobernador, o viceversa, y ello con independencia de que coincida el compañero de
fórmula - Se hace lugar a la demanda y se declara que el señor Weretilneck se encuentra inhabilitado por el art. 175 de la
Constitución provincial para ser candidato a gobernador - Disidencia del Juez Rosenkrantz: Arts. 5 y 122 de la CN - Intervención de
esta Corte solo frente a un ostensible apartamiento del inequívoco sentido del texto legal - Sentencia del Superior Tribunal provincial
que no ha hecho un apartamiento de dichas características – Discrepancia insuficiente con la interpretación que hizo el tribunal
provincial del texto constitucional provincial - Disidencia de la Jueza Highton de Nolasco: Poder no delegado a la Nación -
Interpretación del tribunal provincial - Diferencia del presente caso con otros precedentes del Tribunal. Votación: MAQUEDA,
LORENZETTI, ROSATTI (VOTO CONJUNTO) – ROS.
Art. 6°: El Gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma republicana de gobierno, o repeler
invasiones exteriores, y a requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o reestablecerlas, si hubiesen sido dispuestas
por la sedición, o por invasión de otra provincia.
Art. 21°: Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la Patria y de esta Constitución, conforme a las leyes que
al efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo Nacional. Los ciudadanos por naturalización, son libres de prestar o no este
servicio por el término de diez años contados desde el día en que obtengan su carta de ciudadanía.
LEY DE SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO.
Ley 17.531
BUENOS AIRES, 13 de Noviembre de 1967
Boletín Oficial, 16 de Noviembre de 1967 Vigente, de alcance general
Id SAIJ: LNS0001145
Sumario: Fuerzas Armadas, servicio militar, reserva militar, Defensa nacional.
Art. 22°: El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda
fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de
sedición.
Art. 23°: En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las
autoridades creada por ella, se declarará en estado de sitio la provincia o territorio en donde exista la perturbación del orden,
quedando suspensas allí las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el presidente de la República
condenar por sí ni aplicar penas. Su poder se limitará en tal caso respecto de las personas, a arrestar o trasladarlas de un punto a
otro de la Nación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino.
Hábeas corpus, estado de sitio, puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, revisión judicial de actos administrativos, control
de legalidad, arbitrariedad o ilegalidad manifiestas, orden de detención, derechos y garantías constitucionales.
SUMARIO DE FALLO
1 de Noviembre de 1985
Id SAIJ: SUG0000799 TEXTO
a) El arresto decretado por el PEN respecto al peticionante de la acción se decretó en el margen de las atribuciones previstas
por el art. 86 inc.19 de la Constitución Nacional y siendo el Presidente de la Nación, quien firmara el decreto Nro. 2069/85,
debe concluirse que la decisión emanó del funcionario que posee expresa competencia para el acto y que este último fue
ejercido en las condiciones y con las formalidades de ley, no percibiéndose pues, en el decreto 2069/85 ni vicios formales, ni
incompetencia del órgano, ni indicios de exceso en la razonable aplicación del art. 23 CN.
b) En el caso de autos, en que el accionante se agravia por estimar que la orden de arresto carece de razonabilidad porque
E.G.N. se encuentra fuera del país, de manera que no pudo participar de los actos de violencia, colocación de artefactos
explosivos, amenazas e intimidaciones que menciona el decreto 2070/85, hay que distinguir dos aspectos. En primer lugar, la
razonabilidad política relativa a la decisión de declarar el estado de sitio es de exclusiva incumbencia de los restantes
poderes. En segundo lugar, la razonabilidad jurídica, en la que el Poder Judicial no sólo puede, sino que debe hacer un
examen prudente de la relación que debe mediar entre el Estado de sitio y la garantía constitucional afectada, así como la
proporcionalidad entre la libertad restringida y los objetivos tenidos en cuenta para adoptar la medida de excepción.
En este segundo aspecto, es de destacar que el PEN a través de los decretos 2.049, 2.069 y 2.070/85 ha señalado que,
frente a la perturbación de la paz pública y con el fin de evitar la pérdida de confianza en los órganos del Estado, frente a los
recientes hechos de violencia causados por sectores minoritarios de la población y dirigidos a acentuar diferencias entre la
civilidad y las Fuerzas Armadas, ha debido asumir sus atribuciones constitucionales. Por cuanto el respeto de la libertad
individual no excluye el derecho de la sociedad para adoptar las medidas de protección necesarias, resulta evidente que el
Poder Ejecutivo Nacional debió ejercer las atribuciones del art. 23 de la Constitución Nacional. Limitada en el tiempo la
detención del recurrente, se encuentra fundamentada en las razones explicitadas en los correspondientes informes del PEN,
que demuestran los motivos determinantes de tan excepcional medida, no percibiéndose ninguna extralimitación del PEN, ni
que se hubiera incurrido en una manifiesta y arbitraria decisión, sino que por el contrario se concluye que en el caso se han
ejercido razonablemente las facultades constitucionales del art. 23 CN. Se rechazó la acción de Habeas Corpus, con costas en
el orden causado.
Fuente del sumario: OFICIAL
Art. 61°: Corresponde también al Senado autorizar al Presidente de la Nación para que declare en estado de sitio, uno o varios
puntos de la República en caso de ataque exterior.
Art. 75°: Corresponde al Congreso:
Inc. 31. Disponer la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires. Aprobar o revocar la intervención decretada,
durante su receso, por el Poder Ejecutivo.
Art. 99°: El Presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:
Inc. 16. Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un término limitado, con
acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución
que corresponde a este cuerpo, el Presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el Art. 23.
ESTADO DE SITIO.
Decreto 1678/2001
Declárase en todo el territorio de la Nación Argentina, por el plazo de treinta (30) días.
Bs. As., 19/12/2001
VISTO los hechos de violencia generados por grupos de personas que en forma organizada promueven tumultos y saqueos en
comercios de diversa naturaleza, y
CONSIDERANDO:
Que han acontecido en el país actos de violencia colectiva que han provocado daños y puesto en peligro personas y bienes, con una
magnitud que implica un estado de conmoción interior.
Que esta situación merece ser atendida por el Gobierno Federal ejercitando todas las facultades que la CONSTITUCION NACIONAL le
otorga a fin de resguardar el libre ejercicio de los derechos de los ciudadanos.
Que el PODER EJECUTIVO NACIONAL ha consultado con las autoridades locales sobre la conveniencia y urgencia de esta medida.
Que encontrándose el HONORABLE CONGRESO DE LA NACION en receso de sus sesiones ordinarias, corresponde a este PODER
EJECUTIVO NACIONAL resolver en lo inmediato e incluir el tratamiento de lo dispuesto por el presente decreto en el temario de
sesiones extraordinarias.
Que el presente se dicta en virtud de lo dispuesto por los arts. 23 y 99, inc.16, de la CONSTITUCION NACIONAL.
Por ello,
EL PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA
DECRETA:
Art. 1º — Declárase el estado de sitio en todo el territorio de la Nación Argentina, por el plazo de TREINTA (30) días.
Art. 2º — Dése cuenta al HONORABLE CONGRESO DE LA NACION e inclúyase la declaración del estado de sitio entre los asuntos a
considerar en el actual período de sesiones extraordinarias, a cuyo efecto se remite el correspondiente mensaje.
Art. 3º — El presente decreto regirá a partir de su dictado.
Art. 4º — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. — DE LA RUA. — Chrystian G.
Colombo. — Ramón B. Mestre. Inc. 20. Decreta la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires en caso de
receso del Congreso, y debe convocarlo simultáneamente para su tratamiento. 17 de septiembre de 2015. Infobae.
La posible intervención de la provincia de Tucumán amenaza con multiplicar los efectos del terremoto político que provocó la
Cámara Contenciosa Administrativa al ordenar que se anule la elección provincial.
Ante la inquietud que genera la potencial decisión del kirchnerismo, resulta interesante hacer un repaso de casos similares que ya se
registraron en la Argentina desde la vuelta de la Democracia.
El recuento indica que de 1983 a la fecha fueron intervenidas cuatro provincias, con el bonus de que dos distritos sufrieron la
intromisión del gobierno nacional en más de una ocasión.
En enero de 1991, Carlos Menem ordenó intervenir una Tucumán sacudida por numerosos problemas económicos y políticos que
generaron un enorme malestar social; el gobierno del peronista José Domato debía finalizar en diciembre de ese año, pero culminó
abruptamente el 18 de enero y el poder quedó en manos de Julio César «Chiche» Aráoz.
DESDE 1983 HASTA LA FECHA FUERON INTERVENIDAS CUATRO PROVINCIAS.
También en 1991, el presidente de la Nación puso un pie en Catamarca: el crimen de María Soledad Morales desató un caos
político-social que propició la intromisión de la administración nacional; el 18 de abril de 1991 cayó el entonces gobernador Ramón
Saadi y Luis Prol fue designado interventor.
Santiago del Estero sufrió dos intervenciones federales: la primera fue ordenada por Menem (ejecutó tres durante su mandato) en
diciembre de 1993, en el marco del levantamiento popular conocido como «El Santiagueñazo»; durante 48 horas, la capital
santiagueña y la ciudad de La Banda se convirtieron en «tierra de nadie»: molesta por la corrupción de la clase política, que cobraba
salarios astronómicos en un distrito donde la mayoría de la gente sufría la falta de pago, se produjo un gigantesco levantamiento
popular que motivó la intromisión de la administración nacional y terminó con el gobierno de Carlos Mujica; en su lugar fue
designado Juan Schiaretti.
Carlos Menem es el Presidente que más intervenciones provinciales realizó desde 1983.La gobernación santiagueña volvió a ser
intervenida en 2005, pero esta vez por decisión de Néstor Kirchner: las denuncias de persecución política, espionaje, abuso policial y
manipulación judicial que pesaban sobre el régimen de Carlos Juárez y su esposa y gobernadora, Nina Aragonés, motivaron la
entrada en escena del gobierno nacional, que designó a Pablo Lanusse en reemplazo de la mujer de Juárez. La pareja finalmente fue
desplazada, detenida y procesada por múltiples crímenes de corrupción y lesa humanidad. Es hasta hoy la última decisión de ese
estilo y la única en la era kirchnerista.
DISPONER LA INTERVENCIÓN FEDERAL A UNA PROVINCIA ES UNA DE LAS ATRIBUCIONES DEL CONGRESO.
Corrientes: en 1991, también durante la presidencia de Menem, la provincia mesopotámica fue intervenida por mala administración
y quedó a cargo de Claudia Bello. La historia se repitió allí en diciembre de 1999, ya bajo la presidencia de Fernando de la Rúa,
cuando la situación anárquica de un distrito jaqueado por los piquetes de estatales y docentes que llevaban cinco meses sin cobrar
motivaron una nueva intromisión del poder central.
La decisión debe ser aprobada por el Congreso.
El art. 6 de la Carta Magna señala que «el Gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma
republicana de gobierno, o repeler invasiones exteriores, y a requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o
restablecerlas, si hubiesen sido depuestas por la sedición, o por invasión de otra provincia».
Sin embargo, en el Capítulo Cuarto se indica que la decisión tiene que pasar sí o sí por el Congreso de la Nación; eso se desprende del
repaso de las atribuciones del Parlamento, entre las que se destacan: a) «Disponer la intervención federal a una provincia o a la
ciudad de Buenos Aires»; b) Aprobar o revocar la intervención decretada, durante su receso, por el Poder Ejecutivo.
Fuente: http://www.infobae.com/2015/09/17/1756020-cuantas-provincias-fueronintervenidas-la-vuelta-la-democracia.
Art. 121°: Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno Federal, y el que expresamente se
hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
CSJ 85/2006 (42-E) Estado Nacional (Estado Mayor General del Ejército) c/ Mendoza, Provincia de s/ acción declarativa de
inconstitucionalidad. Sentencia del 17 de diciembre de 2019 Ejes temáticos del fallo: Demanda del Estado Nacional contra la
Provincia de Mendoza a fin de que se declare la inconstitucionalidad de las leyes locales por medio de las cuales se estableció el
carácter de "área natural protegida" y sujeta a expropiación - Áreas especialmente protegidas que constituyen ecosistemas, que se
deben conservar o preservar en estado inalterable a largo plazo, para beneficio y goce de las presentes y futuras generaciones -
Predio utilizado por el Ejército Argentino - Art. 41 de la Constitución Nacional - Protección del ambiente - Ley 25.675 de presupuestos
mínimos para el logro de una gestión sustentable y adecuada del ambiente - Ley local que regula el sistema provincial de áreas
naturales protegidas - Interacción de las potestades federales y las competencias locales en la protección del ambiente - Ejercicio de
las competencias concurrentes - Delegación de las Provincias a la Nación de la competencia para dictar las normas que contengan
los presupuestos mínimos de protección ambiental (arts. 41 y 121 de la Constitución Nacional) - Leyes ambientales provinciales que
complementan a la ley nacional de presupuestos mínimos en el sentido de agregar alguna exigencia o requisito no contenido en la
legislación complementada - Bienes del patrimonio natural y cultural, de enorme riqueza por la gran variedad de destacados
paisajes, de excepcional belleza, y biodiversidad existentes, que los califican en especial en materia de educación ambiental y su
difusión, para promover, facilitar y realizar investigaciones científicas, y por el interés turístico que despiertan, como bienes
panorámicos o escénicos, de valor recreativo - Se rechaza la demanda - Disidencia del juez Rosenkrantz: En el esquema previsto en el
art. 75, inc. 30 de la Constitución son inválidas no solamente las interferencias en el cumplimiento de los fines nacionales que puedan
llevar a cabo las autoridades locales, sino también todo intento del gobierno provincial dirigido a sustituir al Congreso en la
designación de los fines a cuya realización se encuentra afectado el establecimiento - Disidencia de la jueza Highton de Nolasco: Las
facultades provinciales, por importantes y respetables que sean, no justifican la prescindencia de la solidaridad requerida por el
destino común de los demás estados autónomos y de la Nación toda - Las disposiciones dictadas en virtud del poder de policía que se
pretende atribuir a la Provincia de Mendoza, interfieren en el ejercicio de las funciones que ejecuta el Estado Nacional a través del
establecimiento militar regido por normas federales. Votación: MAQUEDA, LORENZETTI, ROSATTI (VOTO CONJUNTO) –
ROSENKRANTZ (DISIDENCIA PROPIA) – HIGHTON (DISIDENCIA PROPIA)
Art. 122°: Se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas. Eligen sus gobernadores, sus legisladores y demás
funcionarios de provincia, sin intervención del Gobierno Federal.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
CSJ 528/2000 (36-B) Buenos Aires, Provincia de c/ Santa Fe, Provincia de s/ sumarísimo - derivación de aguas-. Sentencia del 3 de
diciembre de 2019 Ejes temáticos del fallo: Conflicto interprovincial - Derivación de aguas a través de un canal de desagüe que se
sostiene fue construido de manera inconsulta - Escenario que involucra cuestiones de mayor alcance y se vincula con derechos de
incidencia colectiva de múltiples afectados Cambio en la regulación jurídica del agua - De modelo antropocéntrico a modelo eco-
céntrico o sistémico - Ambiente como bien colectivo, de pertenencia comunitaria, de uso común e indivisible - Intereses que exceden
la dimensión de conflicto bilateral para tener una visión policéntrica - Necesidad de promover una solución enfocada en la
sustentabilidad futura - El federalismo como sistema cultural de convivencia - Principio de lealtad federal o buena fe federal -
Territorialidad ambiental y territorialidad federal que encuentran su representación en la comisión interjurisdiccional como
organismo propio del federalismo de concertación - Objeto del proceso que se ha agotado - Se da por concluido el proceso - Se
ordena a las partes que coordinen el manejo racional, equitativo y sostenible del agua en la cuenca de la Laguna, desarrollen las
obras necesarias para el escurrimiento, controlen las obras hidráulicas no autorizadas y fortalezcan la Comisión Interjurisdiccional
(CICLP) - Disidencia del juez Rosenkrantz: Inexistencia de cuestiones pendientes - No hay justicia dirimente que pueda ser ejercida por
la Corte. Votación: HIGHTON, MAQUEDA, LORENZETTI, ROSATTI (VOTO CONJUNTO) – ROSENKRANTZ (DISIDENCIA PARCIAL PROPIA)
Art. 123°: Cada provincia dicta su propia constitución, conforme a lo dispuesto por el art. 5° asegurando la autonomía municipal y
reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
“Telefónica Móviles Argentina S.A.- Telefónica Argentina S.A.” Fecha de la sentencia: 2 de julio de 2019.
Hechos: Dos empresas de telefonía móvil iniciaron una acción solicitando la declaración de inconstitucionalidad de una ordenanza
municipal que disponía la erradicación en un plazo de 60 días de estructuras y antenas de la zona urbana con fundamento principal
en la salud de la población. Consideraron que dicha normativa importaba una intromisión por parte de la Municipalidad en una
competencia exclusiva de las autoridades federales. Ante la desestimación del planteo en primera y segunda instancia las actoras
interpusieron recurso extraordinario federal que, denegado, originó un recurso de queja. Sentencia: La Corte, por mayoría, entendió
que la norma municipal cuestionada resultaba inconstitucional en tanto invadía un aspecto regulatorio que hace al funcionamiento y
organización del servicio, competencias que según surge de la Constitución Nacional, son propias de la autoridad federal, en tanto
fueron delegadas por las provincias a la Nación. Consideró que al modificar la red de telefonía celular el municipio se había arrogado
una atribución que la ley otorga a la autoridad federal y que las antenas no podían ser trasladadas sin la autorización de la
autoridad nacional de aplicación. Señaló que el carácter interjurisdiccional del servicio justifica y determina la competencia
regulatoria federal y, por tanto, la imposibilidad de los municipios de adoptar medidas que interfieran u obstaculicen dicha
competencia. La disidencia, por su lado, consideró que si bien lo relativo a una adecuada y eficiente prestación del servicio es de
competencia federal, lo atinente al medio ambiente y la salud pública es atribución de carácter concurrente entre la federación, las
provincias y los municipios y lo referido al planeamiento territorial es de incumbencia principalmente local. Concluyó pues que en la
regulación de la materia ambiental nuestro federalismo impone una sinergia entre la labor de la autoridad federal y la provincial y
que ante la inexistencia de prueba relativa a que la modificación de la ubicación de las antenas vaya en desmedro de la prestación
del servicio, la norma cuestionada resultaba válida Votación: ROSENKRANTZ (VOTO PROPIO) - HIGHTON (VOTO PROPIO) -
LORENZETTI (VOTO PROPIO) - MAQUEDA, ROSATTI (DISIDENCIA CONJUNTA)
Art. 124°: Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico social y establecer órganos con facultades para el
cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política
exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno Federal o el crédito público de la Nación; con conocimiento
del Congreso Nacional. La ciudad de Buenos Aires tendrá el régimen que se establezca a tal efecto. Corresponde a las provincias el
dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
“Barrick Exploraciones Argentinas S.A. y otro c/ Estado Nacional s/ acción declarativa de inconstitucionalidad”. Fecha de la
sentencia: 4 de junio de 2019.
Una empresa minera inició una acción declarativa solicitando que se declare la inconstitucionalidad, de la ley 26.639 que estableció
el Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y el Ambiente Periglacial, denominada “Ley de Glaciares”.
Adujo, entre otras cuestiones, que medió violación del debido proceso legislativo en el trámite parlamentario de la ley; que sus
previsiones configuraban, además, un exceso en el ejercicio de las competencias federales de regulación de los presupuestos
mínimos de protección del ambiente. En segundo lugar, argumentó que la Ley de Glaciares colisionaba con el Tratado de Integración
y Complementación Minera celebrado con la República de Chile; y en tercer lugar, que la Ley de Glaciares obligaba a los
emprendimientos mineros que al momento de su sanción ya se encontraran en ejecución sobre glaciares y periglaciares a someterse
a una nueva auditoría y que de ello podría derivarse una medida adicional de protección ambiental, el cese o el traslado. Sentencia:
La Corte, rechazó la demanda, entre otros aspectos, porque no demostró que la Ley de Glaciares le haya causado un agravio
discernible respecto de una cuestión justiciable. Sin perjuicio de ello sostuvo, que cuando existen derechos de incidencia colectiva
atinentes a la protección del ambiente –que involucran en los términos de la Ley de Glaciares, la posibilidad de estar afectando el
acceso de grandes grupos de población al recurso estratégico del agua (art. 1°)- la hipotética controversia no puede ser atendida
como la mera colisión de derechos subjetivos. En efecto – se sostuvo en la sentencia - la caracterización del ambiente como “un bien
colectivo, de pertenencia comunitaria, de uso común e indivisible” cambia sustancialmente el enfoque del problema, que no solo
debe atender a las pretensiones de las partes. La calificación del caso exige “una consideración de intereses que exceden el conflicto
bilateral para tener una visión policéntrica, ya que son numerosos los derechos afectados. Por esa razón, la solución tampoco puede
limitarse a resolver el pasado, sino, y fundamentalmente, a promover una solución enfocada en la sustentabilidad futura, para lo
cual se exige una decisión que prevea las consecuencias que de ella se derivan”. El ambiente no es para la Constitución Nacional un
objeto destinado al exclusivo servicio del hombre, apropiable en función de sus necesidades y de la tecnología disponible, tal como
aquello que responde a la voluntad de un sujeto que es su propietario. Votación: MAQUEDA, LORENZETTI, ROSATTI (VOTO
CONJUNTO) - ROSENKRANTZ (VOTO PROPIO) - HIGHTON (VOTO PROPIO)
Art. 125°: Las provincias pueden celebrar tratados parciales para fines de administración de justicia, de intereses económicos y
trabajos de utilidad común, con conocimiento del Congreso Federal; y promover su industria, la inmigración, la construcción de
ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad provincial, la introducción y establecimiento de nuevas
industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de sus ríos, por leyes protectoras de estos fines, y con recursos
propios.
Las provincias y la ciudad de Buenos Aires pueden conservar organismos de seguridad social para los empleados públicos y los
profesionales; y promover el progreso económico, el desarrollo humano, la generación de empleo, la educación, la ciencia, el
conocimiento y la cultura.
SANTORO, HERNAN CRISTIAN CI BUENOS AIRES, PROVINCIA DE Y OTROS. CSJ 1505/2014. (JUICIO ORIGINARIO)
S U P r e m a C o r t e -1- Hernán Cristian Santoro, en su calidad de abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Buenos Aires, promueve acción declarativa de inconstitucionalidad contra la Provincia de Buenos Aires, el Estado Nacional y la Caja
de Previsión Social para Abogados de dicha provincia, a fin de obtener que" se declare la inconstitucionalidad del art 30, inc. “b”, pto.
4, de la ley nacional 24.241 que establece el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP). incorporación profesionales, Lo
cuestiona, voluntaria al graduados en cuanto permite SIJP (actual SIPA) de universidad nacional o la los en universidad provincial o
privada autorizada para funcionar por el Poder Ejecutivo, o que tengan especial habilitación legal para el ejercicio de profesión
universitaria reglamentada, que ejerzan su actividad en las provincias, sin modificar la obligatoriedad que surge de los respectivos
regímenes locales, permitiendo a las provincias que afilien ilegal y compulsivamente a los sistemas jubilatorios provinciales, a los
profesionales que ejerzan su actividad en dichas jurisdicciones. Asimismo, solicita también que se declare la inconstitucionalidad de
los arts. 40, último párrafo, de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, por el cual se reconoce la existencia de cajas y
sistemas de seguridad social -1- de profesionales, y 2°, 12, incs. “a”, “b”, “d” Y “g”, 13, 15, 18, 21, 21 bis, 31 y concordante s de la ley
6.716 local, y de sus normas reglamentarias y complementarias, en cuanto permiten la afiliación compulsiva a la Caja de Previsión
Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires a todos los abogados y procuradores inscriptos en la matrícula de los colegios
departamentales de la provincia. Señala que todas estas disposiciones violan los arts. 10, 5°, 14, 14 bis, 31, 33, 42, 75, incs. 12, 23 Y
30, 123, 125 Y 126 de la Constitución Nacional y los instrumentos internacionales de derechos humanos que consagran la libertad de
asociación y que adquirieron jerarquía constitucional, según el arto 75, inc. 22 de la Ley Fundamental. Asimismo, solicita que se dicte
una medida cautelar, en los términos del arto 230 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, para que se ordene a los
demandados y a los organismos que tengan que regular sus honorarios, que suspendan la aplicación de las normas cuestionadas
hasta que se dicte sentencia sobre el fondo del asunto. A fs. 29, se corre vista, por la competencia, a este Ministerio Público. –II Cabe
recordar que para que proceda la competencia originaria de la Corte establecida en los arts. 116 y 117 de la Constitución Nacional y
24, inc. 1°, del decreto-ley 1285/58, en los juicios en que una provincia es parte, resulta -2- SANTORO, HERNAN CRISTIAN CI BUENOS
AIRES, PROVINCIA DE Y OTROS. CSJ 1505/2014. (JUICIO ORIGINARIO) necesario examinar la materia sobre la que éste versa, es decir,
que se trate de una causa de manifiesto contenido federal o de naturaleza civil, en cuyo caso resulta esencial la distinta vecindad o
nacionalidad de la contraria (Fallos: 322: 1514 y 3572; 323:1854; 324:533; 329:759). En el primero de los supuestos enunciados, para
que la causa revista manifiesto contenido federal la demanda deducida debe fundarse directa y exclusivamente en prescripciones
constitucionales de carácter nacional, en leyes del Congreso o en tratados con las naciones extranjeras, de tal suerte que la cuestión
federal sea la predominante (Fallos: 322:1470; 323:2380 y 3279; 330:1114). Pero ello no sucederá cuando en el proceso se debatan
cuestiones de índole local que traigan aparejada la necesidad de hacer mérito de ellas o que requieran para su solución la aplicación
de normas de esa naturaleza o el examen o la revisión en sentido estricto de actos administrativos, legislativos o jurisdiccionales de
las autoridades provinciales (Fallos: 319:2527; 321:2751; 322:617, 2023 y 2444; 329:783 y 5675; 330:4851). En este orden de ideas,
es mí parecer que en el sub lite se presenta esta última hipótesis. En efecto, según se desprende de los términos de la demanda -a
cuya exposición de los hechos se debe atender de modo principal para determinar la competencia, de conformidad con lo dispuesto
en los arts. 4° y 5° del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación y la doctrina de Fallos: 306:1056; 308:1239 y 2230-, el actor -3-
cuestiona una ley nacional y la Constitución y una ley de carácter provincial, por lo que la cuestión federal no es la predominante en
la causa, ya que se efectúa un planteamiento conjunto de dos asuntos de orden local con uno de naturaleza federal, lo que priva al
pleito de la instancia originaria de la Corte. En tales condiciones, pienso que el proceso debe tramitar ante la Justicia de la Provincia
de Buenos Aires en virtud del respeto del sistema federal y de las autonomías provinciales, que exige que sean los magistrados
locales los que intervengan en las causas en que se ventilen asuntos de esa naturaleza, sin perjuicio de que las cuestiones de índole
federal que igualmente puedan comprender esos pleitos sean susceptibles de adecuada tutela por la vía del recurso extraordinario
regulado por el arto 14 de la ley 48 (Fallos: 314:620 y 810; 318:2534 y 2551; 324:2069; 325:3070; 330:1114). De esa forma se
guardan los legítimos fueros de las entidades que integran el gobierno federal, dentro de su normal jerarquía; dado que carece de
objeto llevar a la justicia nacional el cuestionamiento de un acto local que, en sus efectos, puede ser rectificado por la magistratura
provincial (Fallos: 176:315, considerando 315:448; 323:3279; y sentencia in re A.1596. XLI, Originario "Asociación de Comunidades
Aborígenes Lhaka Honhat cl Salta, Provincia de y otro si acción declarativa de certeza", del 27 de septiembre de 2005). -4- SANTORO,
HERNAN CRISTIAN CI BUENOS AIRES, PROVINCIA DE Y OTROS. CSJ 1505/2014. (JUICIO ORIGINARIO) En razón de lo expuesto y dado
que el arto 117 de la Constitución Nacional establece de modo taxativo los casos en que el Tribunal ejercerá su competencia
originaria y exclusiva, la cual, por su raigambre, es susceptible de extenderse a otros casos no previstos (Fallos: 322:1514; 323:1854;
325:3070; 330:5095), opino que el proceso resulta ajeno a esta instancia. ilRC\"\ISIO üRliI\Ilil \. M!1”, \nis\Tativa pro secretarial de la
lIac\60 Procura'" en Buenos Aires, ~ de septiembre de 2014. ES COPIA LAURA M. MONTI
Art. 126°: Las provincias no ejercen el poder delegado a la Nación. No pueden celebrar tratados parciales de carácter político; ni
expedir leyes sobre comercio, o navegación interior o exterior; ni establecer aduanas provinciales; ni acuñar moneda; ni establecer
bancos con facultad de emitir billetes, sin autorización del Congreso Federal; ni dictar los códigos Civil, Comercial, Penal y de
Minería, después de que el Congreso los haya sancionado; ni dictar especialmente leyes sobre ciudadanía y naturalización,
bancarrotas, falsificación de moneda o documentos del Estado; ni establecer derechos de tonelaje; ni armar buques de guerra o
levantar ejércitos, salvo en el caso de invasión exterior o de un peligro tan inminente que no admita dilación dando luego cuenta al
Gobierno Federal; ni nombrar o recibir agentes extranjeros.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
CSJ 461/2016 Canales, Mariano Eduardo y otros s/ homicidio agravado - impugnación extraordinaria. Sentencia del 2 de mayo de
2019 Ejes temáticos del fallo: Juicio por jurado popular - Cuestionamiento relacionado con la facultad de la provincia para regular la
materia - Aplicación de ley provincial que entró en vigencia durante el trámite de la causa - Las leyes modificatorias de la jurisdicción
y competencia se aplican de inmediato a las causas pendientes - No existe derecho adquirido a ser juzgado por un determinado
régimen procesal - Inexistencia de conculcación de la garantía de juez natural - Interpretación de la Constitución Nacional y sus
alusiones al juicio por jurado - Facultad no delegada por las provincias al Gobierno Nacional de organizar su administración de
justicia - La Constitución Nacional concibió al juicio por jurado como una institución sustancial para el juzgamiento de los delitos que
corresponde conocer al Poder Judicial de la Nación - Competencia del Congreso Nacional para legislar en lo relativo a su
conformación y funcionamiento en el ámbito nacional - Facultad de la Provincia para dictar esta regulación procesal - Rechazo del
cuestionamiento de la mayoría especial del jurado aceptada por el legislador neuquino para dictar veredictos de culpabilidad -
Inexistencia de un mandato constitucional que imponga número determinado de votos para afirmar la culpabilidad o la inocencia de
un imputado por parte del jurado - El federalismo permite a las provincias darse sus propias instituciones y regular lo atinente a su
composición y funcionamiento - Juicio por jurados como alternativa que permite conjugar la "precisión" propia del saber técnico con
la "apreciación" propia del saber popular - Voto del juez Rosatti: la omisión parlamentaria de implementar el juicio por jurados no
puede conllevar una derogación de hecho de la institución - Las provincias y la CABA pueden establecerlo ya sea que se interprete
esta competencia como una atribución transitoria hasta tanto lo haga el Poder Legislativo Nacional o que se interprete como una
derivación lógica de la competencia constitucional de asegurar su administración de justicia - Derecho del pueblo a juzgar y no solo el
derecho de una persona a ser juzgada por sus pares - Disidencia del juez Rosenkrantz: Agravios inadmisibles debido a la conducta
procesal asumida por los acusados - Ni los imputados ni sus defensas cuestionaron la realización del juicio frente al tribunal
constituido por jurados populares ni objetaron las normas que lo regulan. Votación: MAQUEDA, LORENZETTI (VOTO CONJUNTO) –
ROSENKRANTZ (DISIDENCIA PROPIA) – ROSATTI (VOTO PROPIO)
Art. 127°: Ninguna provincia puede declarar, ni hacer la guerra a otra provincia. Sus quejas deben ser sometidas a la Corte Suprema
de Justicia y dirimidas por ella. Sus hostilidades de hecho son actos de guerra civil, calificados de sedición o asonada, que el Gobierno
Federal debe sofocar y reprimir conforme a la ley.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
CSJ 528/2000 (36-B) Buenos Aires, Provincia de c/ Santa Fe, Provincia de s/ sumarísimo - derivación de aguas-. Sentencia del 3 de
diciembre de 2019 Ejes temáticos del fallo: Conflicto interprovincial - Derivación de aguas a través de un canal de desagüe que se
sostiene fue construido de manera inconsulta - Escenario que involucra cuestiones de mayor alcance y se vincula con derechos de
incidencia colectiva de múltiples afectados Cambio en la regulación jurídica del agua - De modelo antropocéntrico a modelo eco-
céntrico o sistémico - Ambiente como bien colectivo, de pertenencia comunitaria, de uso común e indivisible - Intereses que exceden
la dimensión de conflicto bilateral para tener una visión policéntrica - Necesidad de promover una solución enfocada en la
sustentabilidad futura - El federalismo como sistema cultural de convivencia - Principio de lealtad federal o buena fe federal -
Territorialidad ambiental y territorialidad federal que encuentran su representación en la comisión interjurisdiccional como
organismo propio del federalismo de concertación - Objeto del proceso que se ha agotado - Se da por concluido el proceso - Se
ordena a las partes que coordinen el manejo racional, equitativo y sostenible del agua en la cuenca de la Laguna, desarrollen las
obras necesarias para el escurrimiento, controlen las obras hidráulicas no autorizadas y fortalezcan la Comisión Interjurisdiccional
(CICLP) - Disidencia del juez Rosenkrantz: Inexistencia de cuestiones pendientes - No hay justicia dirimente que pueda ser ejercida por
la Corte. Votación: HIGHTON, MAQUEDA, LORENZETTI, ROSATTI (VOTO CONJUNTO) – ROSENKRANTZ (DISIDENCIA PARCIAL PROPIA)
Art. 128°: Los gobernadores de provincia son agentes naturales del Gobierno Federal para hacer cumplir la Constitución y las leyes
de la Nación.
Art. 129°: La ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción,
y su jefe de gobierno será elegido directamente por el pueblo de la ciudad. Una ley garantizará los intereses del Estado nacional,
mientras la ciudad de Buenos Aires sea capital de la Nación.
En el marco de lo dispuesto en este art., el Congreso de la Nación convocará a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires para que,
mediante los representantes que elijan a ese efecto, dicten el estatuto organizativo de sus instituciones.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.
CSJ 2084/2017 Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires c/ Córdoba, Provincia de s/ ejecución fiscal. Sentencia del 4 de abril
de 2019 Ejes temáticos del fallo: Juicio ejecutivo contra una provincia - Presentación ante un Juzgado en lo Contencioso
Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Excepción de incompetencia - Precedente "Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires" (Fallos: 330:5279) - Cambio en los principios que informaron sus fundamentos a partir del caso "Nisman"
(Fallos: 339:1342) - Supuesto excepcional que exige que la Corte modifique su doctrina - Necesidad de reexaminar el modo de
coordinar la plena autonomía jurisdiccional porteña con la prerrogativa de las provincias como aforadas a la competencia originaria
de la Corte - Reforma constitucional de 1994 que introduce a la Ciudad de Buenos Aires como un actor autónomo del sistema federal
- Se modifica la histórica premisa según la cual la unión nacional requería suspender la participación de la ciudad como sujeto
autónomo - Afectación de la autonomía de la Ciudad Autónoma cuando es forzada a litigar ante tribunales de extraña jurisdicción -
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene el mismo puesto que las provincias en el sistema normativo que rige la jurisdicción de los
tribunales federales y, por lo tanto, el mismo derecho a la competencia originaria de la Corte Suprema - Se declara dicha
competencia en esta causa - Voto del juez Rosenkrantz: la Constitución contiene normas que incluyen tanto a las provincias como a
la Ciudad de Buenos Aires pese a que los textos solo hacen mención de las primeras - Calificación de la ciudad como un estado que
merece el mismo trato que una provincia a los fines de la jurisdicción federal como juicio congruente con la reforma constitucional de
1994 y con la sanción de la ley 1.467 y el debate legislativo - Es constitucionalmente inadmisible equiparar la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires a un vecino de provincia - Disidencia de la jueza Highton de Nolasco: precedente "Cincunegui" (Fallos: 332:2856) - El
constituyente marcó una diferenciación entre el estatus jurídico de las provincias y el de la Ciudad de Buenos Aires - Los
constituyentes no concibieron a la Ciudad como una provincia ni a su autonomía con el mismo alcance que la de aquellas - La Ciudad
no es una provincia ni es asimilable a una provincia a los fines de la competencia originaria - No se advierte cambio que justifique el
apartamiento de la doctrina firmemente sostenida y consolidada por el Tribunal. Votación: MAQUEDA, LORENZETTI, ROSATTI (VOTO
CONJUNTO) – ROSENKRANTZ (VOTO PROPIO) – HIGHTON (DISIDENCIA PROPIA)

1.3.- RECURSOS DEL ESTADO FEDERAL.


El Estado Federal debe cumplir ciertas finalidades derivadas de necesidades para lo cual debe proveerse de recursos. Estas
necesidades pueden ser:
_Necesidades públicas absolutas o primarias (procurar la defensa exterior, mantener un ordenamiento jurídico interno, administrar
e impartir justicia). Estas necesidades son indelegables, el Estado debe asumirlas en cualquier caso puesto que las mismas hacen a su
existencia, a su esencia. Sin cumplimiento de ellas no hay Estado posible.
_Necesidades públicas relativas o secundarias (las que refieren a la cultura, la educación, la vivienda, la situación sanitaria, etc.).
Estas necesidades pueden o no ser cubiertas por el Estado, gasto social. Para cumplimentar estas necesidades el Estado provee
servicios públicos a la sociedad, los cuales se llevan a cabo a través del gasto público que se conforma en razón del ingreso público
(también llamado “recurso público”).

DIVERSAS CLASES.
Los recursos se pueden clasificarse:
_Ordinarios: son aquellos que son corrientes, permanentes y sirven para hacer frente a los gastos más comunes del estado como por
ejemplo el pago de sueldos, las jubilaciones y pensiones etc...
 Los impuestos a la exportación e importación de mercaderías, denominadas también “derechos o aranceles aduaneros".
Impositivos
 El producto de la venta o locación de tierras fiscales. Patrimoniales
 El ingreso de los servicios públicos que presta el correo oficial. De empresas del estado
 Las contribuciones, que efectiva y proporcionalmente imponga el Congreso (directa e indirectas). Cabe destacar que
contribución aquí se emplea como sinónimo de impuestos. Los extraordinarios o de emergencia: son los que se obtienen
para subsanar situaciones excepcionales:
 Empréstitos: Créditos obtenidos por el gobierno federal. Y las contribuciones directas que decreta el congreso en caso de
necesidad y urgencia.
 Operaciones fiscales: aquí se alude a los Bonos que emite el Estado, con los cuales obtiene fondo de los particulares a 5, 10,
15 años, los cuales tienen fijado un interés y el reintegro de la amortización del capital que el Estado recibe. Claros ejemplos
fueron el BOCON previsional para pagar la deuda a los jubilados, o la emisión del BONEX en 1989 para terminar con el
flageló de la hiperinflación.
De esta clasificación se deduce que hay ingresos:
 Recursos Tributarios: Se consideran recursos tributarios a los recursos que el Estado obtiene mediante la aplicación de su
poder de imperio y cuya característica común es la obligatoriedad, es decir, el Estado crea obligaciones tributarias a cargo
de los individuos y entidades a través de leyes dentro de los límites y facultades que fijan las constituciones (nacional y/o las
provinciales).
Clasificación de los recursos tributarios.
Impuestos: Se diferencian de las tasas y contribuciones en que no hay contraprestación de servicios públicos y beneficios
diferenciales por la realización de obras, respectivamente.
Tasas: son tributos que el sujeto pasivo (individuos o entidades) abona por la prestación de un servicio público
individualizado.
Contribuciones: son tributos aplicados, por ejemplo, a los dueños de inmuebles que experimentan un incremento en el
valor del mismo como consecuencia de alguna obra pública, ya sea realizada por el Estado u otras entidades públicas.
Alguna doctrina también incluye en la tributación fiscal a las denominadas “Contribuciones de seguridad social" o (aportes
debidos a organismos previsionales dentro de nuestro régimen jubilatorio), pese a lo cual cabe decir que las mismas tienen
en realidad naturaleza "parafiscal" y no tributaria, por lo cual, en principio no serían estos tributos en sentido estricto. Esta
es la opinión seguida por la mayor parte de la doctrina (Linares Quintana, Gallo, Haro, Bielsa, etc.).
 Ingresos Monetarios: son todos aquellos recursos económicos que surgen como consecuencia de la emisión monetaria y
que constituyen un recurso de evidente magnitud económica y financiera. Su uso discrecional y sin respaldo es promotor
primario de la inflación. Asimismo, el manejo del Banco Central y el derecho a emitir moneda que corresponde al Estado
Nacional, se reserva la potestad de emitir y acuñar monedas y billetes de curso legal, constituye, también, una forma de
obtener ingresos públicos.
 Del crédito público: son todos aquellos recursos económicos que surgen como consecuencia de otorgamiento al estado de
préstamos de origen interno o externo, generalmente pagaderos a largo o mediano plazo y anticipos o bonos de tesorería,
que tienden a satisfacer necesidades económicas concretas e inmediatas. Con respecto a los empréstitos, la doctrina
tradicional los consideraba una herramienta para los procesos económicos de emergencia; por tanto, su utilización
importaba recurrir a un instituto extraordinario. La doctrina más moderna, en cambio, se ha inclinado por sostener la
utilización de los empréstitos como medios ordinarios y caso habituales de financiamiento, que debe ser necesariamente
empleados con extrema prudencia, y en consonancia con las posibilidades de ahorro interno que tenga el estado.
 Patrimoniales: son todos aquellos recursos económicos que surgen como consecuencia de la venta o locación de tierras de
propiedad nacional. El estado federal tiene bienes, que conforme a su naturaleza pueden pertenecer al dominio público o
privado. Los primeros no son pasibles de apropiación privada; por lo tanto no podrían ser enajenados por el estado. Los
bienes del dominio privado, pueden ser vendidos y locados. Ellos también constituyen un recurso económico, según el art.
4.
 De actividades industriales: son todos aquellos recursos económicos que surgen como consecuencia de las utilidades que las
empresas estatales puedan obtener. La concesión de servicios o la explotación de juegos importan asimismo ingresos.
También forma parte la renta de correos que constituye otro de los recursos que conforman el tesoro nacional. El servicio
público de correos ha sido tradicionalmente deficitario; ello no significa que deba descalificárselo. Los servicios públicos en
general no tienen como propósito obtener rentas para las arcas del estado, sino satisfacer necesidades primordiales de la
población.

Distribución de poderes impositivos entre el Estado federal y las provincias.


La distribución del poder tributario en un estado federal plantea situaciones de difícil resolución. Hay que armonizar
convenientemente las atribuciones del poder central con las de los estados miembros o provincias y también con las de los
municipios o comunas.
Con relación a los impuestos directos, se los ha considerado en principio, de competencia provincial, aun cuando la constitución no
lo dice expresamente. Ello es consecuencia de la interpretación del art. 75 inc.2 que establece que es facultad del congreso imponer
contribuciones directas, por tiempo determinado, proporcionalmente iguales en todo el territorio de la nación, siempre que la
defensa, seguridad común y bien general del estado lo exijan.
Si en circunstancias excepcionales la atribución le es conferida al congreso, se entiende que ordinariamente les corresponde a las
provincias, y por excepción al estado federal.
Respecto de los impuestos indirectos habrá que considerar separadamente la distribución de competencias según sean externos o
internos. Le incumbe al Congreso establecer los derechos de importación y exportación. Los impuestos indirectos externos son, por
tanto, exclusivamente federales.
Sin embargo los impuestos indirectos internos son de naturaleza concurrente y pueden ser fijados tanto por el estado federal como
por las provincias, conjunta o alternativamente.
En definitiva, en nuestro régimen constitucional, los impuestos directos son de competencia provincial; como excepción, pueden
ser establecidos por el Congreso por tiempo determinado y en los casos autorizados por el art. 75 inc.2. Los impuestos indirectos se
pueden dividir en externos e internos, los externos están relacionados con el tráfico del exterior y son exclusivos del estado federal.
Los internos son facultad de la nación y de las provincias.
Facultades impositivas del gobierno federal.
_Exclusivas, ejercidas en forma permanente: impuestos indirectos externos o aduaneros (de importación y exportación), tasas
postales y derechos de tonelaje (arts. 40, 90, 75, incs. la y 90, Y 126, CN).
_Concurrentes con las provincias y que ejerce en forma permanente: impuestos indirectos internos al consumo, a las ventas al
detalle (arts. 40 y 75, inc. 20, CN).
_De carácter transitorio: impuestos directos que pueden ser exclusivos o superponerse con otro provincial (art. 75 inc.20 CN)
Facultades impositivas de las provincias Exclusivos y que se ejercen en forma permanente: impuestos directos (arts. 124 y 126, CN).
'
_Concurrentes con la Nación y en forma permanente: impuestos indirectos internos (arts. 124 y 126, CN).
La doctrina nacional, en su mayoría, estableció que la enumeración del art 40 de la Constitución era meramente ejemplificativa y
debía ser armonizada con lo que dispone el inc. 20 del art 75 que autoriza el establecimiento de contribuciones indirectas, conforme
a su espíritu y a los fines del Estado.
Así se desarrolló el fenómeno de la doble imposición y su consecuencia, los conflictos jurisdiccionales. La Corte Suprema, tratando
de solucionar el problema de la múltiple imposición, sostuvo que las provincias no podrían gravar los productos sobre los cuales
hubiera ejercido el gobierno federal sus atribuciones impositivas. Posteriormente, la ley 12.139 estableció la unificación de los
impuestos internos fundando, como lo señala Bidart Campos, el poder impositivo casi total del Estado federal. La jurisprudencia del
más Alto Tribunal, para fundamentar la múltiple imposición elaboró la teoría de los poderes concurrentes (Fallos 153:277),
declarando que no es inconstitucional la doble imposición porque las provincias retienen el poder no delegado (art. 121) y la
facultad de establecer impuestos internos no está prohibida por los arts. 108 y 109.
Respecto de la ley 12.139, en el caso "Compañía San Pablo v. Provincia de Tucumán", la Corte declaró que toda vez que lo atinente
a las atribuciones provinciales en materia impositiva es de orden estrictamente constitucional, los plausibles acuerdos que puedan
alcanzarse por leyes del tipo de la invocada, deben interpretarse restrictivamente. Se trata de atribuciones propias de los estados
provinciales, cuya limitación no puede ser sino estrictamente excepcional. Deben añadirse recursos exclusivos del gobierno nacional,
como la renta de aduanas y de correos.
La actual ley de coparticipación federal significó marcado progreso, consagrando importantes criterios para establecer un reparto
más equitativo y racional de los recursos; pero más allá de esa solución, estimamos que los arduos problemas de distribución de las
fuentes merecen que examinemos con mayor cercanía, los distintos sistemas de asignación de tributos que se conocen en el
derecho comparado y que pueden resumirse en los tres siguientes:
*Concurrencia de fuentes;
*Separación de las fuentes y,
*Sistema de Unificación Tributaria. También dispone que la ley establezca un sistema de asignaciones económicas especiales en
beneficio de los estados en cuyo territorio se encuentran situados tales bienes, sin perjuicio de que se puedan establecer otras en
beneficio de los otros estados. Y el art 229 ordena que anualmente la ley de presupuesto incluya una partida que se distribuirá entre
los estados, el Distrito Federal y los territorios nacionales, conforme a determinados porcentajes (30% por partes iguales y 70% en
proporción a la población de cada entidad). Esta norma de coordinación es aplicable en materia impositiva.
La Constitución permite a los estados provinciales la aplicación de tributos diferentes que no se superpongan con los nacionales y
reserva a los municipios contribuciones taxativamente enumeradas.

Las leyes convenio.


Las leyes de convenio son sancionadas por la Nación con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara;
tendrá origen en el Senado y luego debe ser aprobada por las provincias.
Dicha ley prevé un acuerdo entre el estado federal y las provincias respecto de la recaudación y coparticipación de los impuestos
indirectos, que consiste en un reparto autónomo con las siguientes características:
1) El Estado federal dicta las leyes fiscales.
2) El Estado federal recauda impuestos y los distribuye solidaria y equitativamente entre las provincias.
3) Las provincias deben inhibir su poder impositivo y en compensación coparticipan de la recaudación.
Dado que las provincias también podrían recaudar, se decide que lo haga el estado federal a través de la A.F.I.P. que está instalada
en todo el país, sino sería muy costoso para una provincia tener que crear un órgano recaudatorio.

El régimen de coparticipación impositiva.


La coparticipación es el régimen de colaboración acordado entre el estado federal y las provincias, en virtud de leyes – convenio
por medio de las cuales las provincias delegan en el poder central el ejercicio de determinadas facultades impositivas con la
condición de participar en un sistema de reparto de los impuestos incluidos en ese régimen.
La reforma constitucional de 1994 incorporó la coparticipación a la constitución formal. La última parte del primer párrafo del inc.2
del art. 75 aclara: “las contribuciones previstas en este inciso, con excepción de la parte o el total de las que tengan asignación
específica, son coparticipables” Esto implica que las contribuciones indirectas internas que las provincias convienen en unificar con
el poder central, así como los impuestos directos por tiempo determinado que establezca el congreso por razones de emergencia,
deben ser objeto de reparto, salvo que tengan prevista una asignación total o parcialmente específica.

Doble o múltiple imposición.


La jurisprudencia de la Corte suprema puntualiza que la existencia de múltiple imposición (p.ej., nacional y provincial) sobre un
mismo hecho, no es de por sí inconstitucional, en tanto exista en áreas donde esa doble imposición es viable, por mediar poderes
impositivos concurrentes de la nación y de las provincias.
La doble imposición solamente es inconstitucional si uno de los poderes del caso tiene competencia exclusiva, o si el poder
provincial está interfiriendo en facultades del gobierno nacional. También ha dicho la Corte que la circunstancia de que un gravamen
establecido por una municipalidad de provincia coincida con un impuesto provincial, no basta por sí sola para declarar su invalidez
constitucional.

BASES CONSTITUCIONALES DE LA TRIBULACION.


Los principios constitucionales que rigen la tributación son las pautas básicas e interrelacionadas consagradas por la constitución
con el propósito de establecer ciertas y determinadas exigencias para el ejercicio, por parte del Estado, de su poder de imposición.
Los principios o bases constitucionales de la tributación están expresamente previstos con la finalidad de proteger a los habitantes
frente al poder del Estado.
Enciclopedia jurídica. Son los principios aludidos en la Constitución, más o menos expresamente, como marco general para el
sistema tributario. Su intérprete supremo es el Tribunal Constitucional. Considerando el propio texto constitucional y numerosas
sentencias del Tribunal Constitucional, los principios son éstos:
*Generalidad y justicia. Todos han de concurrir al levantamiento de los gastos públicos, lo que se matiza con el principio de
capacidad contributiva (art. 31 de la CN). Este principio prohíbe la existencia de privilegios fiscales, lo que no impide las exenciones
justas.
*Igualdad. Es decir, gravar según la capacidad contributiva o capacidad económica, lo que no supone una igualdad aritmética, sino
un sistema tributario justo (art. 31 de la CN).
*Progresividad. Determinación concreta de la prestación tributaria de cada persona mediante las tarifas correspondientes, gravando
con mayor intensidad la mayor capacidad económica, sin que en ningún caso el tributo pueda tener alcance confiscatorio (art. 31 de
la CN). Para cumplir este principio hay que combinar y tener en cuenta la naturaleza real o personal del tributo, la estructura
proporcional o progresiva de los tipos de gravamen y el carácter objetivo o subjetivo del impuesto.
*Legalidad o reserva de ley. Los tributos sólo pueden establecerse mediante ley según el art. 133 de la CN. Esto se deduce también
del art. 53.1 en relación con el 161.1 pto “a” de nuestra norma fundamental. En igual sentido establecen normas la Ley General
Tributaria (art. 2), la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado (art. 27), la Ley de Tasas y Exacciones Parafiscales (art.
3) y la Ley General Presupuestaria (art. 7 pto “c”). Y el propio Tribunal Constitucional en sentencias de 20 de julio y 16 de noviembre
de 1981, se ha pronunciado sobre este tema. La S.T.C. 6/1983, de 4 de febrero, en su fundamento número 4, y precisamente sobre
este tema, sienta esta doctrina: nuestra Constitución se ha producido de una manera flexible y la reserva de ley hay que entenderla
referida sólo a los criterios o principios con arreglo a los cuales se ha de regir la materia tributaria, la creación ex novo de un tributo
y la determinación de los elementos esenciales o configuradores del mismo.
*Reserva de la potestad originaria para establecer tributos al Estado. Así se expresa el art. 133 de la Constitución, que hay que
relacionar con el art. 149.1.14, que atribuye al Estado la competencia exclusiva sobre Hacienda general. Las comunidades
autónomas y las corporaciones locales tienen potestad tributaria derivada de la del Estado (arts. 133.2 y 156 de la Constitución y 2 y
5 de la Ley General Tributaria).
*Control parlamentario posterior de la actividad financiera del Estado. Se realiza por el Tribunal de Cuentas y las Cortes Generales
(art. 136 de la Constitución). La Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas es la nro. 2/1982, de 12 de mayo.

Retroactividad fiscal.
Paralelamente, la jurisprudencia de la Corte suprema advierte que el tributo solo es constitucional cuando se aplica a una
manifestación de riqueza o de capacidad contributiva, pero si no se lo efectiviza retroactivamente sobre una manifestación de
riqueza agotada antes de la sanción de la ley del caso.
Por lo demás, un impuesto exagerado que exceda la capacidad contributiva del contribuyente tiende a perfilarse como una
confiscación, prohibida por el art. 17 in fine de la CN. Averiguar cuándo un impuesto es confiscatorio o no, es la cuestión de hecho,
de prueba concreta y circunstanciada por quien alega ese vicio. Aunque, como pauta general, la Corte ha reputado inconstitucional
al tributo que excede el 33% de la base imponible.
Un claro ejemplo es el caso hipotético en que la legislación vigente a partir del primero de enero de dos mil trece, permite a la
recurrente deducir un monto máximo de 2% para cada ejercicio, en lugar del 15% que podía deducir de conformidad con la
legislación anterior, por lo que ello le causa un perjuicio, de manera que la disposición que prevé el régimen transitorio, vulnera la
garantía de irretroactividad de la ley así como los derechos adquiridos por los contribuyentes.
Por lo que si te encuentras dentro de una hipótesis o algún supuesto similar de retroactividad que atente inminentemente o que
pueda vulnerar derechos que hayas adquirido con anterioridad por actos de autoridad que se determinen en tu contra, es preciso
que acudas con nosotros y hagas valer los medios de defensa en materia fiscal, así como los medios de control constitucional
idóneos con los que cuentas para la debida defensa de tus derechos.

Gestión económica- financiera del estado: imposición, fiscalización, recaudación y control.


El presupuesto lo fija y sanciona El Congreso por el plazo de un año. El Jefe de Gabinete de ministros ejecuta la Ley de presupuesto,
y hace recaudar; el Congreso juega el rol de contralor, controla que se cumpla lo fijado. Lo lleva a cabo a través de la Contaduría y de
la Tesorería General de la Nación (la contaduría evalúa y la tesorería paga). (Los órganos de control son creados por ley). Las
instituciones de control externo son dirigidas por personas de la oposición y rinden cuentas al Congreso.
Los tributos son alcanzados por diversas regulaciones. En cuanto a su:
*Imposición: son determinados por el Congreso Nacional. Art. 75.
*Fiscalización: también compete al Congreso Nacional. Art. 75 inc 8, Auditoría Gral. De la Nación.
*Recaudación: está a cargo del Jefe de Gabinete de Ministros (art. 1 00, inc.7) siendo supervisado y controlado por el Poder
Ejecutivo (art. 99, inc. 10).
*El control del poder judicial sobre la actividad tributaria: Es facultad. El Poder Judicial vela por el cumplimiento de los mandatos de
la CN y, por ello, todos aquellos aspectos del sistema tributario que estén receptados en la CN quedan sujetos a este control de
constitucionalidad.
En consecuencia, el Poder Judicial está abocado a controlar que los gravámenes se establezcan sin menoscabo de ninguno de los
principios constitucionales ya vistos (legalidad, igualdad fiscal, finalidad, no confiscatoriedad, irretroactividad fiscal).
No obstante, el control de constitucionalidad encuentra varios límites:
*No puede el Poder Judicial inferir o decidir sobre la conveniencia o no de un tributo. Si el Congreso ha estipulado un gravamen el
acierto o no de la medida escapa a la esfera judicial.
*No posee la facultad de establecer el monto, una vez declarada la invalidez de un tributo (por violación de algunos de los principios
constitucionales), que subsidiariamente podría el fisco cobrarle al contribuyente.
*Los gravámenes estipulados por las legislaturas provinciales para sus respectivas provincias no caen en la revisión judicial. Es
derecho local Visualizadas ya los límites que encuentra el control judicial en materia fiscal concluimos en que este control halla
cabida en lo referente a la:
*Imposición del tributo (Es esfera legislativa, puede controlar la vigencia de los principios que rigen la tributación).
*Recaudación (Esfera del Jefe de Gabinete y el presidente). Puede controlar si se violó la ley, los derechos del contribuyente o
porque creó contribución sin ley.
El Principio del “Solve et Repette”: según esta máxima legal el contribuyente tiene derecho a pedir la inconstitucionalidad de un
tributo, pero para hacerlo primero debe haber obrado el mismo, es decir, debe haber cumplido su obligación fiscal con el Estado.
Este principio aplicado rígidamente, sin admisión de excepción alguna, puede derivar en injusticias notorias.
El caso Massalin particulares A de 1991, la CSJN sentó la pauta de que el juicio de amparo es viable en materia fiscal.

1.3.1.- ARTS. DE LA CN.: 4, 25, 75 INC 2.


Art. 4. El Gobierno federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro nacional formado del producto de derechos
de importación y exportación, del de la venta o locación de tierras de propiedad nacional, de la renta de Correos, de las demás
contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población imponga el Congreso General, y de los empréstitos y operaciones
de crédito que decrete el mismo Congreso para urgencias de la Nación, o para empresas de utilidad nacional.
*La terminología del art 4°, como "renta de correos" debería extenderse a "renta de las empresas del Estado federal" y relativizar la
mención de algunos rubros que hoy carecen de significancia, “venta y locación de tierras públicas”. La relación político- financiera
como, por ejemplo, la de los estados provinciales con el Estado nacional igualmente la de aquellos con los municipios se encuentra
en crisis; en esto sin duda influye la dependencia interna del grueso de las provincias argentinas a un centro privilegiado constituido
por Buenos Aires, el cinturón industrial y la Pampa húmeda, que acumulan el 20% del territorio, casi el 80% de la riqueza nacional y
el 70% de la inversión pública. Frente a esta realidad cabe recordar que no habrá federalismo político sin federalismo económico.
Las previsiones constitucionales en esta materia se encuentran totalmente subvertidas y cuestionadas. Las distintas leyes de
coparticipación, sea para determinada época o para cada impuesto, sustrajeron el poder tributario que la Constituci6n estructuraba
como facultad reservada por las provincias en concurrencia con la Nación.
Art. 25. El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la
entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y
enseñar las ciencias y las artes.
Art. 75. Corresponde al Congreso Inc. 2. Imponer contribuciones indirectas como facultad concurrente con las provincias. Imponer
contribuciones directas, por tiempo determinado, proporcionalmente iguales en todo el territorio de la Nación, siempre que la
defensa, seguridad común y bien general del Estado lo exijan. Las contribuciones previstas en este inciso, con excepción de la parte
o el total de las que tengan asignación específica, son coparticipables.
Formación del Tesoro Nacional: De acuerdo al art. 4º, el Tesoro Nacional se integra con fondos provenientes de:
*Derechos aduaneros: Esto se encuentra complementado por el art. 9º, que elimina las aduanas interiores y establece que las tarifas
(que deben ser uniformes) serán determinadas por el Congreso.
*Venta o locación de tierras de propiedad nacional: Se refiere a los bienes del dominio privado del Estado, no a los del dominio
público, que son inalienables.
*Renta de correos: en la actualidad esto rige para la porción no privatizada.
*Contribuciones de la población: impuestas a ella por ley del Congreso.
*Empréstitos y operaciones de crédito: Deben ser operaciones decretadas y autorizadas por el Congreso. En este caso, el “deber
ser” no se ajusta a la realidad. Esta dicotomía entre la norma y la realidad permite caracterizar a un régimen político, estableciendo
si actúa legalmente o no.

1.3.2.- JURISPRUDENCIA APLICABLE.


Los organismos de control incorporados al texto de la Constitución son fundamentalmente cuatro, dos de ellos en la esfera de
competencia del Poder Legislativo, como lo son la Auditoría General de la Nación (art. 85) y el Defensor del Pueblo (art. 86), en tanto
también se ha incorporado como un reclamo de transparencia en la designación de magistrados el Consejo de la Magistratura
dentro de la sección correspondiente al Poder Judicial de la Nación (art. 114) y, como único control autónomo, es decir fuera de la
división clásica de poderes, subirá el Ministerio Público (art. 120) que por tal razón es considerado como un órgano extra-poder, a
pesar de su mayor vinculación histórica con el Poder Judicial. Cuando Aristóbulo del Valle refería las notas esenciales de la República,
destacaba entre ellas a la "publicidad de los actos de gobierno", requisito fundamental del Estado de Derecho, que hace a la esencia
del control.
 La Auditoría General de la Nación: ejerce control externo que responde al Congreso de la Nación y que debe estar a cargo
de la primera minoría. Es un organismo de asistencia técnica del Congreso con autonomía funcional. Según ley 24.156 art.
116: la Auditoría General de la Nación es un ente de control externo del sector público nacional, dependiente del Congreso
Nacional.
El ente creado es una entidad con personería jurídica propia e independencia funcional. A los fines de asegurar esta cuenta
con independencia financiera. La Auditoría General de la Nación estará a cargo de siete miembros designados cada una
como Auditor General, los que deberán ser de nacionalidad argentina, con título universitario en ciencias económicas o
derecho, y comprobada especialización en administración financiera y control.
Según el art. 85: El control externo del sector público nacional en sus aspectos patrimoniales, económicos, financieros y
operativos, será una atribución propia del Poder Legislativo. El examen y la opinión del Poder Legislativo sobre el
desempeño y situación general de la Administración pública estarán sustentados en los dictámenes de la Auditoría General
de la Nación. Este organismo de asistencia técnica del Congreso, con autonomía funcional, se integrará del modo que
establezca la ley que reglamenta su creación y funcionamiento, que deberá ser aprobada por la mayoría absoluta de los
miembros de cada Cámara. El presidente del organismo será designado a propuesta del partido político de oposición con
mayor número de legisladores en el Congreso. Tendrá a su cargo el control de legalidad, gestión y auditoría de toda la
actividad de la Administración pública centralizada y descentralizada, cualquiera fuera su modalidad de organización, y las
demás funciones que la ley le otorgue. Intervendrá necesariamente en el trámite de aprobación o rechazo de las cuentas de
percepción.
 El defensor del pueblo: Es un órgano independiente instituido en el ámbito del Congreso de la Nación, que actuará con
plena autonomía funcional, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su misión es la defensa y protección de los
derechos humanos y demás derechos, garantías e intereses tutelados en esta Constitución y las leyes, ante hechos, actos u
omisiones de la Administración; y el control del ejercicio de las funciones administrativas públicas.
El Defensor del Pueblo tiene legitimación procesal. Es designado y removido por el Congreso con el voto de las dos terceras
partes de los miembros presentes de cada una de las Cámaras. Goza de las inmunidades y privilegios de los legisladores.
Durará en su cargo cinco años, pudiendo ser nuevamente designado por una sola vez.
La organización y el funcionamiento de esta institución serán regulados por una ley especial.
 El Consejo de la Magistratura: regulado por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara, tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial.
El Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de los órganos
políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal.
Será integrado, asimismo, por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que indique la ley.
Serán sus atribuciones:
*Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a las magistraturas inferiores.
*Emitir propuestas en ternas vinculantes, para el nombramiento de los magistrados de los tribunales inferiores.
*Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia.
*Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados.
*Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar la suspensión, y formular la
acusación correspondiente.
*Dictar los reglamentos relacionados con la organización judicial y todos aquellos que sean necesarios para asegurar la
independencia de los jueces y la eficaz prestación de los servicios de justicia.
 El Ministerio Público: es un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía financiera, que tiene por función
promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad, de los intereses generales de la sociedad, en coordinación
con las demás autoridades de la República.
Está integrado por un procurador general de la Nación y un defensor general de la Nación y los demás miembros que la ley
establezca.
Sus miembros gozan de inmunidades funcionales e intangibilidad de remuneraciones.
En conclusión, la Auditoria General de la Nación es la encargada de promulgar las leyes, en este caso los arts. 4, 25, 75
inc.2, y el resto de los organismos de control como El Defensor del pueblo, el Consejo de la Magistratura y el Ministerio
público se encargan de proteger, regular y promover las leyes.

1.4.- La defensa del Estado Constitucional.


En la jurisprudencia de la corte suprema, el estado de sitio es un arma de defensa extraordinaria de la constitución y de las
autoridades creadas por ella.

Intervención Federal y Estado de Sitio.


El art. 6° de la constitución nacional prescribe “el gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma
republicana de gobierno o repeler invasiones exteriores, y a requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o
restablecerlas…”.
Es vista como garantía de funcionalidad del sistema político federal, la intervención nacional en las provincias debe cumplir alguno
de estos roles: la intervención-castigo, o sancionadora, cuando una provincia incumple las obligaciones constitucionales, y la
intervención-auxilio, para los supuestos de que una provincia sufra alguno de los actos dañosos mencionados en el art 6.
El art 6 define varias causas de intervención federal en una provincia;
*La primera consiste en garantizar la forma republicana de gobierno, esto alude a una grave alteración a los principios básicos del
sistema republicano.
*Los conflictos locales de poderes han sido fuente frecuente de intervención
*Otra variable ha sido el vacío de poder
*Invasión exterior, en este supuesto la intervención se dicta para repeler tal invasión. Sedición: es la hipótesis de que haya sido
depuesta una autoridad constituida en una provincia.
La constitución prevé 2 tipos de intervención, por propia iniciativa del gobierno federal, para los supuestos de garantizar la forma
republicana de gobierno o repeler invasiones exteriores y a requisición de las autoridades constituidas de la provincia a intervenir.
La intervención no significa que el gobierno federal ejerza una jurisdicción absoluta y exclusiva ni que extinga la personalidad de la
provincia.
Estado de Sitio: En art 23 de la CN puntualiza: en caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el
ejercicio de esta constitución y de las autoridades creadas por ella, se declarará el estado de sitio la provincia o territorio en donde
exista la perturbación del orden, quedando suspensas las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el
presidente de la república condenar por si ni aplicar penas.
Art 75 inc 29 el congreso puede declarar en estado de sitio uno o varios puntos de la nación en caso de conmoción interior o
aprobar o suspender el estado de sitio declarado.
El art. 27 del Pacto de San José de costa rica contempla la suspensión de garantías que importa para la argentina una autentica
reglamentación del art 23 de la CN.
El estado de sitio tiene por fin asegurar el orden y la disciplina colectiva, en resguardo del imperio de la constitución y con ella el de
la libertad y las garantías individuales.
Causales del estado de sitio: conmoción interior y ataque exterior. Que pongan en peligro el ejercicio de la constitución y de sus
autoridades. Carácter preventivo y reparador.
Lo debe dictar el congreso y si no se encuentra en sesiones se dicta por un DNU.

1.5.- Distribución de los poderes provinciales y autonomía municipal.


Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta constitución al gobierno federal. Por ello la corte suprema sostiene
habitualmente que los poderes de las provincias son originarios e indefinidos y los delegados a la nación definidos y expresos.
Las provincias según el art. 122 se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas eligen sus gobernadores y legisladores, y
demás funcionaros de provincia sin intervención del gobierno federal.
El art. 123 añade cada provincia dicta su propia constitución conforme a lo dispuesto en el art. 5, asegurando la autonomía
municipal y reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero.
En resumen el art. 123 demanda que las comunas o municipalidades sancionen su carta orgánica elijan sus representantes,
establezcan sus tributos los cobren y gasten y operen por sí mismas.

1.6.- Intervención Federal: concepto.


Tipos de intervención federal.
La constitución prevé 2 tipos de intervención, por propia iniciativa del gobierno federal, para los supuestos de garantizar la forma
republicana de gobierno o repeler invasiones exteriores y a requisición de las autoridades constituidas de la provincia a intervenir.

Autoridad competente en su declaración: arts. 75 inc.31 y 99 inc.20.


El art 6 de la constitución declara que quien realiza la intervención es el gobierno federal.
La reforma constitucional de 1994 aclaro el panorama ya que el nuevo art 75 inc 31 declara la facultad del congreso disponer la
intervención federal a una provincia o a la ciudad de buenos aires. Aprobar o revocar la intervención decretada, durante su receso,
por el poder ejecutivo, que es una de las atribuciones del ejecutivo conforme lo expresado en el art 99 inc.20 de la CN.

Facultades del interventor.


LA CORTE SUPREMA ha indicado que el interventor está sometido a las instrucciones del presidente de la nación.
En la praxis local, los interventores han asumido muchas veces las competencias del gobernador local, o de la legislatura, dictando
decretos y leyes en su consecuencia, cuando así lo hacen son representantes necesarios de las provincias.
Hemos visto que algunas veces los interventores han ejercido incluso facultades constituyentes provinciales, dejando sin efecto
constituciones locales. Hay que distinguir los actos que realiza en sustitución de las autoridades locales removidas, que son de índole
local, y los actos que ejecuta como autoridad federal, como por ejemplo declarar en comisión al poder judicial, desplazar al
gobernados provincial disolver la legislatura local, etc.

1.7.- El Estado de Sitio: concepto, antecedentes.


El estado de sitio es un instituto de emergencia que forma parte del derecho constitucional extraordinario o de excepción e
importa la limitación de las garantías constitucionales y el acrecentamiento de las facultades del poder ejecutivo.
Entre los antecedentes más importantes pueden mencionarse a Inglaterra, donde el parlamento sanciono varias leyes que en
situaciones de crisis suspendieron la garantía de habeas corpus. También la constitución de los estados unidos prevé la posibilidad
de que el congreso suspenda el privilegio del auto de habeas corpus en los casos de rebelión o de invasión en que la seguridad
pública lo requiera.
La constitución de España de 1978 contempla el estado de excepción o de sitio en su art. 55 enumerando los distintos supuestos en
que proceden las limitaciones de los derechos individuales.
En nuestro país, Alberdi en su proyecto de constitución había previsto el estado de sitio pero con efectos más amplios no solo se
suspendían las garantías constitucionales sino también la vigencia de la constitución.
El art 23 de la CN puntualiza: en caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta
constitución y de las autoridades creadas por ella, se declarará el estado de sitio la provincia o territorio en donde exista la
perturbación del orden, quedando suspensas las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el presidente de
la república condenar por si ni aplicar penas.

Art. 23. Causas.


Las causas del estado de sitio son:
a) Conmoción interior, hace referencia al desorden interno grave la rebelión interna.
b) El ataque exterior debe estar configurado por una invasión o amenaza cierta de ataque por parte de una fuerza extranjera.
c) El art 23 autoriza a declararlo en caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta
constitución en la provincia o territorio en donde exista la perturbación del orden quedando suspensas allí las garantías
constitucionales.

Autoridad competente en su declaración.


Si en la declaración del estado de sitio se alega la causal de conmoción interior, debe provenir del congreso de la nación, según lo
dispone el inc.29 del art. 75 que establece que es competencia del órgano legislativo. En caso de receso del congreso lo puede
declarar el presidente, así lo autoriza el inc 29 del art 75 y el inc 16 del art 99. En tal caso se deberá convocar inmediatamente al
congreso, a los efectos de que se pronuncie en cuanto a su aprobación o suspensión. En caso de ataque exterior, la declaración del
estado de sitio corresponde que sea realizada por el poder ejecutivo con acuerdo del senado de la nación.
A partir de la reforma constitucional del 1994 se ha habilitado implícitamente la competencia del poder ejecutivo para declarar el
estado de sitio, cualquiera sea la causa invocada. Mediante el dictado de decretos de necesidad y urgencia.

Duración.
El art 99 inc 16 de la constitución nacional respecto de estado de sitio motivado por el ataque exterior, puntualiza que es declarado
por el presidente con acuerdo del senado y por un “término limitado”.
En la práctica local han existido tres alternativas:
a) la de fijar un plazo preciso
b) la de marcar un plazo implícito subordinado a la solución del conflicto que motiva el estado de sitio. Y,
C) dejar en manos del poder ejecutivo poner fin al periodo de vigencia del estado de sitio.
La corte suprema puntualizó que en esa limitación temporal de la libertad personal se halla el punto de equilibrio entre la
salvaguardia del orden constitucional, propósito del art. 23 de la constitución nacional, y la exclusión de las facultades
extraordinarias que condena su art. 29. La corte suprema decidió pues que el plazo que debe contener la declaración del estado de
sitio es condición de su validez y que debe ser breve.

Extensión territorial.
EL art 23 contempla una declaración parcial del estado de sitio, para la provincia o territorio donde exista la perturbación del orden
la expresión territorio permite circunscribir el radio de aplicación del instituto a un sector de una provincia, o de varias, o de zonas
de la capital federal, etc. La corte suprema ha puntualizado que el pronunciamiento del estado de sitio en todo el país no es
inconstitucional “cuando la importancia o los efectos de la conmoción interior o del ataque exterior trasciendan los límites de una
provincia de un lugar dado del territorio, a juicio del poder llamado a declararlo.

CESACION.

Suspensión de las garantías constitucionales.


El alcance de la suspensión de las garantías constitucionales derivara del concepto que tengamos de ellas. Las garantías son medios
instrumentales que protegen el ejercicio de los derechos constitucionales. Se pueden dividir en 2 grupos de garantías: las
restringidas, que comprenden el habeas corpus, el amparo y el habeas data y todos los demás procedimientos y garantías judiciales
o no, protectores de la libertad, y las amplias que incluyen las garantías públicas. El art. 23 de la constitución la estimamos referida
parcialmente a las garantías estrictas, pero no es comprensiva de las amplias. La suspensión de las garantías recorre en cambio el
camino inverso: al quitar la protección de los derechos, estos quedan relegados a si simple declaración, por eso la suspensión
importa la suspensión de los derechos.

Control Judicial de las medidas dictadas. Estado de Sitio y Habeas Corpus.


Respecto de la revisión judicial de constitucionalidad de declaración del estado de sitio y de los arrestos dispuestos en
consecuencia nos remitimos al relativo al habeas corpus durante el estado de sitio, el control judicial allí descripto, relativo a
detenciones debe extenderse a las restricciones a otros derechos constitucionales según indica el alto tribunal, en la doble revisión
de causalidad y proporcionalidad, para lo cual es usualmente empleada la acción de amparo.

1.7.1.- ARTS. DE LA CN: 1, 5, 6, 23, 61, 75 INC. 31, 99 (INCS. 16 Y 20) Y 121 A 129.
Art. 1º. La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente
Constitución.
Art. 5º. Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios,
declaraciones y garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la
educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones.
Art. 6º. El Gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma republicana de gobierno, o repeler
invasiones exteriores, y a requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o restablecerlas, si hubiesen sido dispuestas
por la sedición, o por invasión de otra provincia.
Art. 23. En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las
autoridades creadas por ella, se declarará en estado de sitio la provincia o territorio en donde exista la perturbación del orden,
quedando suspensas allí las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el presidente de la República
condenar por sí ni aplicar penas. Su poder se limitará en tal caso respecto de las personas, a arrestarlas o trasladarlas de un punto a
otro de la Nación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino.
Art. 61. Corresponde también al Senado autorizar al presidente de la Nación para que declare en estado de sitio, uno o varios
puntos de la República en caso de ataque exterior.
Art. 75. Corresponde al Congreso:
Inc. 31. Disponer la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires.
Art. 99. El Presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:
Inc. 16. Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un término limitado, con
acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución
que corresponde a este cuerpo. El Presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el Art. 23.
Inc. 20. Decreta la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires en caso de receso del Congreso, y debe
convocarlo simultáneamente para su tratamiento.
Art. 121. Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno federal, y el que expresamente se
hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación.
Art. 122. Se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas. Eligen sus gobernadores, sus legisladores y demás funcionarios
de provincia, sin intervención del Gobierno federal.
Art. 123. Cada provincia dicta su propia constitución, conforme a lo dispuesto por el Art. 5° asegurando la autonomía municipal y
reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero.
Art. 124. Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el
cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política
exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno federal o el crédito público de la Nación; con conocimiento
del Congreso Nacional. La ciudad de Buenos Aires tendrá el régimen que se establezca a tal efecto.
Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio.
Art. 125. Las provincias pueden celebrar tratados parciales para fines de administración de justicia, de intereses económicos y
trabajos de utilidad común, con conocimiento del Congreso Federal; y promover su industria, la inmigración, la construcción de
ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad provincial, la introducción y establecimiento de nuevas
industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de sus ríos, por leyes protectoras de estos fines, y con sus
recursos propios.
Las provincias y la ciudad de Buenos Aires pueden conservar organismos de seguridad social para los empleados públicos y los
profesionales; y promover el progreso económico, el desarrollo humano, la generación de empleo, la educación, la ciencia, el
conocimiento y la cultura.
Art. 126. Las provincias no ejercen el poder delegado a la Nación. No pueden celebrar tratados parciales de carácter político; ni
expedir leyes sobre comercio, o navegación interior o exterior; ni establecer aduanas provinciales; ni acuñar moneda; ni establecer
bancos con facultad de emitir billetes, sin autorización del Congreso Federal; ni dictar los Códigos Civil, Comercial, Penal y de
Minería, después que el Congreso los haya sancionado; ni dictar especialmente leyes sobre ciudadanía y naturalización, bancarrotas,
falsificación de moneda o documentos del Estado; ni establecer derechos de tonelaje; ni armar buques de guerra o levantar
ejércitos, salvo el caso de invasión exterior o de un peligro tan inminente que no admita dilación dando luego cuenta al Gobierno
federal; ni nombrar o recibir agentes extranjeros.
Art. 127. Ninguna provincia puede declarar, ni hacer la guerra a otra provincia. Sus quejas deben ser sometidas a la Corte Suprema
de Justicia y dirimidas por ella. Sus hostilidades de hecho son actos de guerra civil, calificados de sedición o asonada, que el Gobierno
federal debe sofocar y reprimir conforme a la ley.
Art. 128. Los gobernadores de provincia son agentes naturales del Gobierno federal para hacer cumplir la Constitución y las leyes
de la Nación.
Art. 129. La ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de Gobierno autónomo con facultades propias de legislación y jurisdicción, y
su jefe de gobierno será elegido directamente por el pueblo de la ciudad.

1.7.2.- Jurisprudencia Aplicable.


ART 1: La reforma institucional de 1994, comenzó por negar al poder ejecutivo bajo pena de nulidad absoluta e insanable, la
posibilidad de emitir disposiciones de carácter legislativo aunque luego moderó la prohibición institucionalizando la facultad de
dictar decretos de necesidad y urgencia, ya antes de la reforma la corte suprema había valuado la atribución del presidente de dictar
decretos de necesidad y urgencia y controlar la razonabilidad de las medidas. No obstante ello en el caso estimo que el decreto en
cuestión había cumplido con las dos reglas establecidas por la corte. Conf. “Peralta, Luis Arsenio y otro c/ estado nacional, ministerio
de economía, banco central s/ amparo” fallos 313:1513
Art 5: “blanco” fallos, 1:170. En nuestro país el origen del amparo podemos descubrirlo en el Siglo IXX, más específicamente en
1864, en el caso "Blanco, Julio c/ Nazar, Laureano", y no obstante que la Corte Suprema de Justicia no hizo lugar a la aplicación de la
acción de hábeas corpus para la protección de un derecho distinto al de la libertad física, tuvo oportunidad de pronunciarse y decir
que, si bien es cierto el hábeas corpus está dirigido específicamente a la libertad física, no por eso debe entenderse que el resto de
los derechos constitucionalmente garantizados no habrán de tener "conveniente protección" de los tribunales de la Nación. Esa
primera afirmación de nuestra Corte en 1864 -hace ciento cuarenta y un años- marca, quizás, el primer hito evidente de lo que iba a
ser el desarrollo de esta nueva institución. (Cfr. Fallos 1: 170)
Art. 6: Orfila fallos 154; 192 – El art. 6° no define cual es el poder del gobierno federal al cual corresponde el dictado de la
intervención federal. Así, en el caso "Orfila" la Corte Suprema se pronunció en el sentido que dicho poder estaba conferido
implícitamente en el Congreso. Sin embargo, existen muchos casos donde la intervención se produjo mediante decretos del poder
ejecutivo. En "Orfila" (Fallos: 154:192) se dispuso en ese sentido: "... como un deber por parte de la Nación [un] remedio arbitrado
por el propio estatuto para defender y mantener inviolables en todo el ámbito de la República los principios esenciales por él
adoptados".
Estado de sitio: art 23: granada fallos 307; 2284 Timerman fallos 300; 816. Doctrina clásica. En un principio trato la declaración del
estado de sitio como las medidas dispuestas por el PEN en el estado de sitio, ambas eran vistas como cuestiones privativas de los
órganos políticos del congreso y del PEN, y excepcionalmente podía la corte verificar acerca de cuestiones expresas del art 23 de la
CN. , como ser: que órgano dictó la medida y si se le aplicó pena con la detención, pero siempre en forma excepcional. Se trataba de
un mero control superficial.
Art 99 inc 16 CN: Crimcorr sala “V”, “Barrionuevo”, LL 1990 A-45. En el caso barrio nuevo dijo allí el tribunal que corresponde
analizar si se han dado las circunstancias de excepción que invoca el poder administrador para justificar la urgencia de la medida
encontrándose el honorable congreso de la Nación en pleno período de sesiones ordinarias y más adelante limitando dicha
verificación a la comprobación de que la conducta no aparece arbitraria, caprichosa, desmedida, persecutoria e irrazonable y que
persiga otros fines subalternos de aquellos que invoca ni se advierte, un inconstitucional de poder.
Art 121: prov. de bs as fallos 304; 1186 – disco s.a. fallos 312; 1437
Art 123: casias, raffo, correa y casa ferer c/ Armstrong fallos 14; 18. Dada la estructura federal de nuestro país, coexisten dos
órdenes de justicia. Por un lado, la justicia ordinaria que es ejercida, como principio general, por los jueces y tribunales de provincia
(facultades reservadas por las provincias – art. 124, CN– y que asumen como obligación –art. 5º, CN), y por otro lado, según ciertos
casos enumerados por el Art. 116 CN (por razón de la materia, de las personas o del lugar), en que interviene la justicia federal,
siendo en este sentido una justicia de excepción, es decir no común, y suprema en lo que le concierne.
La estructura federal se basa en tres relaciones básicas presididas por sus respectivos principios: la de subordinación y su principio
correlativo, el de solidaridad, la de participación (o de colaboración o de incoordinación), y su principio respectivo, el de
participación y la de cooperación, regida por el principio de subsidiariedad.
La primera implica sujeción a un único orden jurídico superior (expresado en la Constitución y en las leyes que en su consecuencia
dicte el Congreso), en el que se equilibran el principio de unidad con el de pluralidad, el cual se desprende de los arts. 5º, 31, 123, 75
inc. 22 y 24, y 1282, que tiende a la concreción del principio de solidaridad en uno de sus aspectos claves: la unidad.
El principio de igualdad política-jurídica.: Bien sea que se acepte que las provincias son soberanas o autónomas en el estado federal
argentino rige el principio de la igualdad político-jurídica de estas. En sus primeros fallos, la Corte se refería a las provincias como
entre soberanos: En “Casias, Raffo, Correa y Casas Ferrer c/ Armstrong” (Fallos 14:18) sostuvo que las provincias eran “soberanas e
independientes entre sí” y en la causa “Armstrong” (Fallos 13:456).
Art 124: contiene una atribución exclusiva de las provincias para crear regiones, es decir, que estas no pueden ser establecidas por
ley del congreso en contra de la voluntad expresa de los entes locales.
Art 125: El primer párrafo del art. 125 proviene del texto histórico de la constitución nacional y consagra poderes concurrentes de
las provincias con los que a su turno delego en el estado federal el segundo párrafo fue introducido en 1994 como una garantía de
los estados provinciales y reforzamiento expreso de las cláusulas sobre seguridad social establecidas en el art 14 bis con ello se
consagró explícitamente otra atribución concurrente de las provincias en sus respectivas jurisdicciones. Se pueden señalar tres
etapas en la jurisprudencia de la Corte:
a) una primera, con mayor criterio descentralizador y claro reconocimiento de la división de las soberanías en los órdenes
gubernamentales;
b) una segunda, con marcado avance de criterios centralistas que se alejan del anterior modelo, y
c) una tercera que se está insinuando en la última y actual jurisprudencia como un retorno al primer criterio, lo que obviamente nos
parece adecuado y promisorio para nuestro decaído federalismo.
La última jurisprudencia que insinúa un retorno al primer criterio, la advertimos promisoriamente en el caso Zavalía José Luis c.
Santiago del Estero Provincia de y Estado Nacional-Amparo, fallado el 21 de septiembre de 2004, donde la CSJN, con la actual
integración, reitera en el considerando 12 lo afirmado en Resoagli Luis c. Provincia de Corrientes sobre la autonomía provincial y la
soberanía absoluta de las provincias, en el ámbito de las facultades no delegadas. Expresa el considerando 12:
Que la naturaleza y las implicancias de la acción interpuesta llevan a destacar que este Tribunal, desde sus primeros
pronunciamientos, jamás ha descuidado la esencial autonomía y dignidad de las entidades políticas por cuya voluntad y elección se
reunieron los constituyentes argentinos, y ha sentado el postulado axiomático de "que la Constitución Federal de la República se
adoptó para su gobierno como Nación y no para el gobierno particular de las Provincias, las cuales según la declaración del art. 105,
tienen derecho a regirse por sus propias instituciones, y elegir por sí mismas sus gobernadores, legisladores y demás empleados; es
decir, que conservan su soberanía absoluta en todo lo relativo a los poderes no delegados a la Nación, como lo reconoce el artículo
104" (causa L. XXX, D. Luis Resoagli c/ Provincia de Corrientes s/ cobro de pesos, fallada el 31 de julio de 1869, fallos: 7:373;
317:1195)
Art 126: La norma enumera las atribuciones cuyo ejercicio está prohibido a las provincias por haber sido delegadas al gobierno
federal. La doctrina discrepa acerca de la conveniencia de mantener o no este art. en la constitución nacional.
Art. 127: prohíbe terminantemente el uso de la fuerza o cualquiera otra vía de hecho para dirimir las disputas entre los estados
provinciales. Además, en el deslinde de competencias estructurada a partir de la Constitución, las provincias delegaron al flamante
Estado Nacional el ejercicio de las Fuerzas Armadas.
En el caso de que dos o más provincias recurrieran a la guerra para dirimir sus conflictos, dichas hostilidades serían consideradas
como actos de guerra civil, calificados de sedición o asonada (art. 127), lo cual habilita la intervención federal como última ratio. No
se han registrado desde la constitución del Estado Nacional guerras civiles entre provincias (con excepción de algunos
levantamientos armados que no pasaron a mayores en las décadas de 1860 y 1870)
Art 128: La norma proviene del proyecto de Alberdi, en cuyo art 107 se dispuso: “los gobernadores de provincia y los funcionarios
que dependan de ellos, son agentes naturales del gobierno general para hacer cumplir la constitución y las leyes generales de la
confederación”.
Art 129: Resulta clara la incompatibilidad normativa entre lo establecido en el art. 8 de la Ley 24.588 -que reza que: "La Ciudad de
Buenos Aires tendrá facultades propias de jurisdicción en materia de vecindad, contravencional y de faltas, contencioso
administrativa y tributaria locales" (y el art. 106 de la Constitución de la Ciudad) que prevé que "Corresponde al Poder Judicial de la
Ciudad el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por esta Constitución, por los convenios que
celebre la Ciudad, por los códigos de fondo y por las leyes nacionales y locales..."
A la hora de analizar un conflicto deberá interpretarse a favor de la vigencia de la Constitución local, siempre que no se extralimite
en su reglamentación de los términos fijados por el art. 129 de la Constitución Nacional.
Ello por cuanto el Congreso Nacional en el art. 8 de Ley 24.588 mencionada ha restringido las facultades jurisdiccionales locales
más allá de lo razonable para atender a la defensa de los intereses nacionales mientras la Ciudad sea Capital de la Nación.

UNIDAD 2: PODERES DEL ESTADO.


2.1.- El Poder Legislativo.
Nuestra constitución formal comienza el articulado dedicado a la parte orgánica o derecho constitucional del poder con las normas
sobre el congreso, encabezando la sección primera del título primero (Gobierno federal) de la segunda parte (Autoridades de la
Nación) con el rótulo "Del Poder legislativo''. La palabra “poder" aquí y así empleada, más que connotar una "función” del poder
está mentando a un “órgano”. Es órgano colegiado, porque se compone de varios individuos (diputados y senadores), y es órgano
complejo porque cada una de sus cámaras tiene naturaleza de órgano.
Aceptando esta categoría, decimos que:
a) los actos del congreso que exigen competencia compartida de ambas cámaras son actos complejos (el acto de cada cámara
compone al acto complejo del congreso): a estos actos, y a la competencia en cuyo ejercicio se cumplen, los llamamos
congresionales;
b) los actos de cada cámara que no requieren la competencia compartida de la otra son actos simples de la cámara que los cumple;
por eso, no pueden denominarse actos del congreso, ni tienen naturaleza compleja.

Organización del Poder Legislativo.


El bicamarismo.: La índole compleja del órgano congreso nos lleva al tema del bicamarismo o estructura bicameral del órgano.
Nuestro congreso es bicameral porque el estado es federal: el bicamarismo federal tiene su modelo en la constitución de los Estados
Unidos, y responde a la teoría de que la cámara de representantes (diputados) representa al “pueblo” (o a la nación), y la de
senadores a las provincias. Nuestro art. 45 establece que “un congreso compuesto de dos cámaras, una de diputados de la nación, y
otra de senadores de las provincias y de la ciudad de buenos aires será investido del poder legislativo de la nación”. Es la dogmática
representación política en la teoría de la democracia popular.
Las provincias no quedan obligadas a reproducir el bicamarismo federal, porque no concurre la misma razón que preside la división
del congreso en dos cámaras.
CARACTERISTICAS DEL CONGRESO ARGENTINO:
El poder legislativo de la república está otorgado a un órgano complejo y colegiado, denominado congreso por la Constitución
Nacional.
El bicameralismo de la Argentina consagra el equilibrio entre dos principios: el democrático y el federal. En el congreso reside la
soberanía popular en la representación que ejercen los diputados, elegido en relación al número de habitantes de cada distrito y, a
la vez, una de las garantías del federalismo en la representación igualitaria de los senadores.
La importancia del congreso en el paradigma constitucional se pone de manifiesto en la ubicación constitucional del órgano, ya que
encabeza la tríada de poderes clásicos y es el único entre ellos a quién se le atribuyen competencias implícitas o residuales. En
efecto, en el art. 75 inc. 23 la constitución lo dotaba de atribuciones para “hacer todas las leyes y reglamentos que sean
convenientes para poner en ejercicio los poderes antecedentes, y todos los otros concedidos por la presente constitución al
gobierno de la Nación Argentina”.
La función primordial del congreso es la de legislar, es decir, la de crear derecho. En el ejercicio de otras atribuciones integra la
voluntad política del ejecutivo por sí o por alguna de sus cámaras, como cuando aprueba tratados internacionales. También tiene
atribuciones que generan controles sobre los otros órganos de poder, como el juicio político, etc.

ORGANIZACIÓN DEL PODER LEGISLATIVO.


Está compuesto por sistema bicameral, es decir que, posee dos cámaras: una cámara alta que es la del senado y una cámara baja
que es la de diputados. Todos sus miembros son elegidos en forma democrática a través del voto universal, secreto y obligatorio.
La función principal del poder legislativo es la deliberación y sanción de leyes que tengan en cuenta el bien común de todos los
habitantes. Además, debe controlar al Poder.
Características del congreso nacional:
_Bicameral: porque está compuesto por 2 Cámaras, que sesionan en forma separada.
_Colegiado: porque está compuesto por varios individuos.
_Complejo: porque tanto la Cámara de Senadores como la de Diputados tienen calidad de órgano. Es decir que el Congreso es un
órgano que, a su vez, está compuesto por 2 órganos (que son las 2 cámaras). Es importante aclarar que el Congreso no sólo ejerce
funciones legislativas, ya que en algunos casos excepcionales también ejerce funciones judiciales (ej.: juicio político) y
administrativas.

COMPOSICIÓN DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS.


Según el art. 45 de la CN, la Cámara de Diputados está compuesta por representantes que son elegidos directamente por el pueblo
de las provincias de la ciudad de Buenos Aires, y de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin como distritos
electorales de un solo Estado y a simple pluralidad de sufragios. Asimismo, el número de representantes será de uno por cada
treinta y tres mil habitantes o fracción que no baje de dieciséis mil quinientos. Después de la realización de cada censo, el Congreso
fijará la representación con arreglo al mismo, pudiendo aumentar pero no disminuir la base expresada para cada diputado.

REQUISITOS PARA SER DIPUTADO.


Art. 48. “Para ser diputado se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años, tener cuatro años de ciudadanía en ejercicio, y
ser natural de la provincia que lo elija, o con dos años de residencia inmediata en ella”.
La ciudadanía en ejercicio por cuatro años se requiere a los ciudadanos por naturalización o por opción, pues los nativos ya la
habrán ejercido. Esta exigencia de natividad o residencia intentó acabar con la práctica de los representantes alquilones, que no
tenían compromiso con el lugar al que representaban.

Primera elección de diputados. Renovación de la cámara de diputados.


Art. 48: “Por esta vez las Legislaturas de las provincias reglarán los medios de hacer efectiva la elección directa de los diputados de
la Nación: para lo sucesivo el Congreso expedirá una ley general.”
Art. 50: “Los diputados durarán en su representación por cuatro años, y son reelegibles; pero la Sala se renovará por mitad cada
bienio; a cuyo efecto los nombrados para la primera Legislatura, luego que se reúnan, sortearán los que deban salir en el primer
período.”
El término de duración es razonable y va en dirección del sistema republicano, una de cuyas notas es la periodicidad de mandatos,
pero la reelección indefinida favorece cacicazgos regionales que suelen bloquear el acceso a la legislatura, impidiendo la renovación
de los cuadros políticos.
La finalidad del art. 50 es la de establecer transiciones con continuidad, por la experiencia que los antiguos representantes aportan
a los recién ingresados en el funcionamiento interno de la cámara. Pero, desde otra perspectiva, la elección bianual hace que los
partidos políticos estén permanentemente acuciados por las necesidades electorales y más interesados por la política agonal que
por la arquitectónica.

Elección en caso de vacante.


El art. 51 prescribe que, en caso de vacante, el gobierno de la correspondiente jurisdicción hace proceder a elección legal de un
nuevo miembro. La constitución quiere que la diputación se cubra con una nueva elección posterior a la vacancia; por eso,
reputamos inconstitucional todo sistema legal que, juntamente con los diputados, obliga a elegir suplentes para reemplazar a los
titulares. No obstante, el derecho constitucional material ha incorporado la práctica de elegir suplentes en la elección de diputados
para tener sustitutos anticipados en caso de vacantes, por lo que producidas éstas no se realiza nueva elección en los términos del
art. 51.
Es Inconstitucional que el diputado que cubre la banca dejada vacante por otro durante el plazo de cuatro años vea reducido el
suyo por uno menor para sólo completar el período.

El privilegio de iniciativa en las leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas.


El presidente no puede presentar un proyecto en cualquiera de las cámaras cuando se trata de proyectos sobre contribuciones y
reclutamiento de tropas, porque los debe presentar en la cámara de diputados (art. 52); se trata de proyectos de ley convenio en
materia de coparticipación federal (art. 75 inc. 20) y de leyes para proveer al crecimiento armónico de la nación, al poblamiento de
su territorio, y a políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones (art. 75 inc.
19).
Por el principio constitucional, debe también iniciarse por la Cámara de Diputados, el presupuesto general de gastos, aunque no
haya identidad entre esa ley y las de contribuciones, no bastando que exista relación entre ellas; porque esa relación podría
descubrirse entre otras muchas leyes a las cuales, sin embargo, no se extiende el privilegio 483, Es del caso señalar que la reforma
constitucional de 1994 incorporó otras excepciones al principio general del art. 77, cuáles son las referidas al Senado (v.gr.) en
materia de leyes de coparticipación impositiva (art. 75, inc, 2°, CN).

JUICIO POLÍTICO: LA ACUSACIÓN POR LA CÁMARA DE DIPUTADOS.


La Cámara de Diputados tiene atribuciones exclusivas en materia de creación de impuestos y reclutamiento de tropas. También es
quien debe formular las acusaciones que puedan desembocar en un juicio político al presidente de la República, al vicepresidente,
los ministros de Estado y los miembros de la Corte Suprema. Dichas acusaciones son formuladas ante el Senado de la Nación
Argentina y requieren una aprobación de las dos terceras partes de la Cámara.
Juicio político: la acusación por la Cámara de Diputados se refiere el juicio político al 'instrumento de control mediante el cual el
Congreso puede separar de sus funciones a los más altos magistrados del gobierno federal: presidente, vicepresidente, al jefe de
Gabinete de Ministros, a los ministros y a los miembros de la CSJN.
El procedimiento prevé que la Cámara de Diputados formule la acusación, y que sea el Senado quien juzgue, Cuando el acusado sea
e! presidente de la Nación, el Senado será presidida por el presidente de la Corte Suprema (conf. art: 59), En la práctica, el juicio
político ha sido un mecanismo rígido y poco utilizado, razón por la cual el Dr., Carlos Sánchez Viamonte lo asimilaba a "un verdadero
cañón de museo", La reforma constitucional de 1994 ha dejado 'subsistente el procedimiento para los magistrados ya mencionados
pero ha excluido a los jueces de cámara y de primera instancia (tribunales inferiores) para quienes se ha establecido un sistema
especial de remoción: el Jurado de Enjuiciamiento, tribunal especial para el enjuiciamiento de magistrados (art. 115, CN) que ya
tenía antecedentes en el derecho público provincial.
Art. 53: Sólo ella ejerce el derecho de acusar ante el Senado al Presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, y a los
miembros de la Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o por delito en el
ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes, después de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de
causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes.
La lista del art. 53 es taxativa y, por 10 tanto, no puede ser ampliada por ley que incluya a otros funcionarios. Las causas de
responsabilidad que pueden dar lugar a juicio político son:
*mal desempeño que incluye la falta de idoneidad, la ineptitud, la insolvencia moral, incluso la enfermedad del funcionario, que
puedan afectar el servicio público, su eficacia, su decoro, configurando esta causal;
*delito en ejercicio de sus funciones y;
*crímenes comunes.
A los efectos de estas dos últimas causales deben tenerse en cuenta la aplicación de las garantías previstas en el art. 18, CN 484. La
responsabilidad política se funda en el recíproco control de los actos de los poderes de gobierna; de manera que Loewenstein la
definió como aquella en la cual "... un, determinado detentador del poder tiene que dar cuenta a otro detentador del poder sobre el
cumplimiento de la función que le ha sido asignada" 485. El juicio político no es un proceso penal; en caso de comisión de delitos
funciona como un antejuicio que, en caso de condena, habilita la instancia penal contra los funcionarios y magistrados aforados con
inmunidad de jurisdicción penal.
En la historia constitucional argentina, por su parte ha habido varios casos de juicio político a magistrados judiciales. Entre ellos, el
más conocido es el que tuvo lugar en 1947 contra los ministros de la Corte Suprema de Justicia, Dres. Roberto Repetto, Antonio
Sagarna, Benito Nazar Anchorena y Francisco Ramos Mejía y al procurador general de la Nación, Dr. Juan AIvarez. El único miembro
de la Corte que no fue acusado fue el Dr. Tomás Casares, en tanto el Dr. Roberto Repetto renunció antes de iniciarse el juicio
político.

COMPOSICIÓN DEL SENADO.


Art. 54.- El Senado se compondrá de tres senadores por cada provincia y tres por la ciudad de Buenos Aires, elegidos en forma
directa y conjunta, correspondiendo dos bancas al partido político que obtenga el mayor número de votos, y la restante al partido
político que le siga en número de votos. Cada senador tendrá un voto.

REQUISITOS PARA SER “ELEGIDO” SENADOR.


Art. 55. Son requisitos para ser elegidos senador: tener la edad de treinta años, haber sido seis años ciudadano de la Nación,
disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada equivalente, y ser natural de la provincia que lo elija, o con
dos años de residencia inmediata en ella.
Los requisitos que la constitución demanda para ser senador nacional lo son al momento de la elección, a diferencia del caso de los
diputados (art 48) que los deben acreditar al momento de incorporarse a la Cámara. Ello sin perjuicio del art. 64 que de igual modo
dispone que cada Cámara es juez de la elección, títulos y privilegios de sus miembros.
En definitiva, si bien el senador no es tal hasta su incorporación a la Cámara (art. 64, CN), goza de los privilegios correspondientes al
cargo desde el momento de su elección por el pueblo de la provincia correspondiente o de la Ciudad de Buenos Aires (art. 69, CN)

DURACIÓN DEL MANDATO DE LOS SENADORES.


Art. 56. Los senadores duran seis años en el ejercicio de su mandato, y son reelegibles indefinidamente; pero el Senado se renovará
a razón de una tercera parte de los distritos electorales cada dos años.
La reforma constitucional de 1994 modificó el mandato de los senadores nacionales de nueve (9) a seis (6) años, manteniéndose la
posibilidad de la reelección indefinida y la renovación de la Cámara por tercios, cada dos años. La reforma transitoria de 1972
establecía un mandato de cuatro (4) años, al igual que la media sanción dada por la Cámara de Diputados a la ley 24.309, que
declaró la necesidad de la reforma constitucional de 1994.
Se buscaba por ese medio unificar el tiempo de duración de los mandatos de presidente y vicepresidente de la Nación can los de los
diputados nacionales y senadores nacionales. Al tratarse en el Senado la ley 24.309, se elevó el plazo del mandato de los senadores
de cuatro (4) a seis (6) años, como quedó finalmente sancionado en la Constitución reformada a pesar de los planteos judiciales que
se efectuaron y que fuesen desestimados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación durante la etapa pre constituyente debido a
las diferencias entre los textos aprobados por una y otra cámara del Congreso.

EL VICEPRESIDENTE DE LA NACIÓN.
Art. 57: El vicepresidente de la Nación será presidente del Senado; pero no tendrá voto sino en el caso que haya empate en la
votación.
La figura del vicepresidente está tomada de la constitución norteamericana (art. I sección 3°, 4). En ese país constituye una
autoridad políticamente relevante pues utiliza su posición en el senado para favorecer las políticas en las que está empeñado el
poder ejecutivo.
La historia del binomio presidencial en la república Argentina es diferente, ya que el anterior art. 77 de la CN fue interpretado de
modo tal que la vicepresidencia impedía presentarse como candidato a presidente inmediatamente después de haber dejado
aquella. La interpretación, aunque jurídicamente correcta, no favoreció la cooperación entre aquellos dos funcionarios.

EL PRESIDENTE PROVISIONAL DEL SENADO.


Art. 58. El Senado nombrará un presidente provisorio que lo presida en caso de ausencia del vicepresidente, o cuando éste ejerce
las funciones de Presidente de la Nación.
El reglamento del senado prevé que en las sesiones preparatorias se nombre, por mayoría absoluta, al presidente provisional del
cuerpo y, además, un vicepresidente, un vicepresidente 1° y un vicepresidente 2°
El voto del presidente provisional del senado, presidiendo la cámara: El presidente provisional del senado es, en primer lugar, un
senador. En ausencia del vicepresidente el presidente provisorio del cuerpo debe ejercer las funciones de aquel, es decir, no vota en
la sesión respectiva excepto en caso de empate, pues, si bien es cierto que el estado local por él representado pierde un voto,
también ocurre lo propio cuando un senador está ausente en la reunión de que se trate.

Actuación del senado en el juicio político.


Art. 59: “Al Senado corresponde juzgar en juicio público a los acusados por la Cámara de Diputados, debiendo sus miembros
prestar juramento para este acto. Cuando el acusado sea el presidente de la Nación, el Senado será presidido por el presidente de la
Corte Suprema. Ninguno será declarado culpable sino a mayoría de los dos tercios de los miembros presentes.”
Publicidad de actuaciones: La constitución impone de modo explícito que el juicio sea público, aunque de igual modo se exigiría la
publicidad, en razón de que esa es una nota sustantiva del sistema de gobierno republicano adoptado por el art. 1 de la CN.
La publicidad del juicio de destitución es constitutiva de la regularidad de proceso y asegura la más plena garantía de la defensa en
juicio de los acusados. Esto no violenta con el derecho a la intimidad de los funcionarios, ya que éste es limitado en la medida del
interés público por conocerla y juzgarla.
La constitución impone que si el acusado es el presidente de la nación el senado debe ser presidido por el presidente de la corte
suprema, con el objetivo de garantizar la máxima objetividad e imparcialidad.
Art. 60: “Su fallo no tendrá más efecto que destituir al acusado, y aun declararle incapaz de ocupar ningún empleo de honor, de
confianza o a sueldo en la Nación. Pero la parte condenada quedará, no obstante, sujeta a acusación, juicio y castigo conforme a las
leyes ante los tribunales ordinarios”.
Con el efecto de la destitución, queda claro que el propósito del juicio político es el resguardo de la actividad gubernamental y la
prestación del servicio de justicia por funcionarios y jueces honestos y eficaces.
Cabe aclarar que, si bien durante mucho tiempo la corte suprema incluyó al juicio de remoción entre las cuestiones no judiciables,
fue abriéndose camino la tesis de que existen aspectos revisables en los juicios políticos, como las cuestiones procesales y la defensa
del encausado.

Acuerdo del senado para declarar el estado de sitio.


Art. 61: “Corresponde también al Senado autorizar al presidente de la Nación para que declare en estado de sitio, uno o varios
puntos de la República en caso de ataque exterior”.
El art. 61 establece que el senado tiene la competencia para aprobar o rechaza la medida decretada por el presidente y para
controlar si esa declaración contiene plazo determinado de vigencia. Además, del art. 75 inc. 22 emana una obligación en cabeza de
todos los órganos de poder acerca de no suspender derechos esenciales; por lo cual cuando el senado deba analizar la procedencia
de la declaración de estado de sitio, deberá examinar si no se han afectado derechos esenciales.

Senadores Suplentes.
Art. 62. Cuando vacase alguna plaza de senador por muerte, renuncia u otra causa, el Gobierno a que corresponda la vacante hace
proceder inmediatamente a la elección de un nuevo miembro.
La reforma constitucional de 1994, resolvió esta cuestión en la disposición transitoria cuarta que rigió hasta la elección de
senadores nacionales del año 2001 disponiendo que se elegirían en cada lista dos senadores titulares, y dos suplentes, criterio que
resultaba de práctica y rápida aplicación para dar solución al Gasa de vacancia.

EL DERECHO PARLAMENTARIO.
Bidart Campos sostiene que el derecho parlamentario estudia la constitución, los principios, los privilegios y el funcionamiento de
los cuerpos parlamentarios. Pueden considerarse como fuentes del derecho parlamentario a:
*La Constitución y las leyes sancionadas en su consecuencia, en sentido sustancial, sin invadir el ámbito de las normas
reglamentarias de las Cámaras;
*El reglamento parlamentario;
*Los usos, prácticas y costumbres;
*Las decisiones y resoluciones relacionadas con la aplicación e interpretación del reglamento y el procedimiento parlamentario. La
principal y fundamental fuente del derecho parlamentario es la Constitución.
El derecho y el procedimiento parlamentarios integran la compleja actividad del Congreso. La estructura orgánica y el
funcionamiento interno de las Cámaras pueden incluirse como temas del Derecho Parlamentario.

SESIONES ORDINARIAS Y EXTRAORDINARIAS.


Clases.
Existen 4 clases de sesiones:
*De inicio o preparatorias: Son aquellas que se llevan a cabo antes del inicio de las ordinarias, y su fin es organizar todos los trámites
administrativos previos.
- Ordinarias: Art. 63: Ambas Cámaras se reunirán por sí mismas en sesiones ordinarias todos los años desde el primero de marzo
hasta el treinta de noviembre. Pueden también ser convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas
sus sesiones.
- Extraordinarias: Son aquellas a las que solo puede convocar el Presidente cuándo el Congreso este en receso y ante una grave
situación de orden. Trabaja con “agenda cerrada”.
*De prórroga: Son aquellas a las que el Congreso se limita a terminar lo que quedó inconcluso en las ordinarias. Pueden ser
convocadas por el Presidente o por el Congreso.

PRERROGATIVAS Y PRIVILEGIOS PARLAMENTARIOS.


Los privilegios parlamentarios son los derechos, prerrogativas e inmunidades reconocidos por el derecho constitucional a favor de
las asambleas legislativas con el propósito de permitir la libre expresión de su voluntad y de facilitar el cabal cumplimiento de sus
deberes y funciones.
El art. 68 de la CN refiere a que ninguno de los miembros del Congreso, senadores y diputados, puede ser acusado, interrogado
judicialmente, ni molestado por las opiniones o discursos que emitan desempeñando sus mandatos de legisladores.
Art. 69: Ningún senador o diputado, desde el día de la elección hasta su cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser
sorprendido in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte, infamante, u otra aflictiva, de lo que se dará
cuenta a la Cámara respectiva. Con la información sumaria del hecho.

JUICIO SOBRE ELECCIONES, DERECHOS Y TÍTULOS DE SUS MIEMBROS.


Art. 64. Cada Cámara es juez de las elecciones, derechos y títulos de sus miembros en cuanto a su validez. Ninguna de ellas entrará
en sesión sin la mayoría absoluta de sus miembros; pero un número menor podrá compeler a los miembros ausentes a que
concurran a las sesiones, en los términos y bajo las penas que cada Cámara establecerá.

QUÓRUM.
Es la cantidad de miembros presente que se necesita para que cada Cámara pueda dar comienzo a sus sesiones en forma valida.
Normalmente se exigen que estén presentes más de la mitad de los miembros (mayoría absoluta). Este es el “quórum normal”. Sin
perjuicio de ello existen ciertos casos en los que se exige un quórum mayor (agravado).

SESIONES SIMULTÁNEAS.
Ambas cámaras, reza el art. 65, empiezan y concluyen sus sesiones simultáneamente: ninguna de ellas, mientras se hallen reunidas,
podrá suspender sus sesiones más de tres días sin consentimiento de la otra. La coordinación del trabajo parlamentario parece
haber exigido esa simultaneidad y, dada la generalidad de la norma, extendemos su aplicación;
a) a todo tipo de sesiones constitucionales (ordinarias, de prórroga y extraordinarias);
b) tanto a los actos del congreso como a los privativos de cada cámara.

REGLAMENTO INTERNO DE CADA CÁMARA. LAS FACULTADES DISCIPLINARIAS.


Las facultades disciplinarias de las Cámaras deben analizarse en dos sentidos: en primer término, en el contenido de los arts. 66 y
70 de la C.N. y los arts. 188 del Reglamento de la Cámara de Diputados, y 202 y 203 del Reglamento de la Cámara de Senadores. Un
segundo análisis debe realizarse respecto de las facultades disciplinarias de ambas Cámaras, referidas a terceros ajenos a su seno.
El art. 66 dice que cada Cámara podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta
en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviviente a su incorporación, y hasta excluirlo de su
seno; pero bastará la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para decidir en las renuncias que voluntariamente hicieren de
sus cargos”. El art se refiere a cuatro situaciones perfectamente diferenciadas: corrección disciplinaria, exclusión, remoción y
renuncia.
Por su parte el art. 70 dice que, en las circunstancias allí consideradas, cada Cámara podrá “[…] con dos tercios de votos, suspender
en sus funciones al acusado, y ponerlo a disposición del juez competente para su juzgamiento”. De manera tal que contempla una
quinta posibilidad, la suspensión, que está relacionada con los fueros parlamentarios. Los arts. 187 de Diputados y 202-203 del
Senado, establecen la posibilidad de que el Presidente proponga a la Cámara prohibir a uno de sus miembros el uso de la palabra
cuando ha sido llamado al orden por dos veces en la misma sesión, y los arts. 188 De Diputados y 204 del Senado completan la
anterior disposición estableciendo que, ante faltas de mayor entidad, ya sea quien presida, o por la petición de cualquiera de sus
miembros (en una votación sin discusión), se decidirá si es o no adecuada la oportunidad de usar la facultad que le confiere a la
Cámara el art. 66 de la C. N. En el caso de resultar afirmativa, el Presidente nombrará una comisión de tres miembros en el Senado y
de cinco miembros en Diputados, que proponga las medidas que juzguen pertinentes.
Como se desprende de la lectura de los Reglamentos, existen medidas disciplinarias más leves para las cuales el Presidente está
habilitado. Tal es el caso del “llamado a la cuestión”, que consiste en señalar al orador que se encuentra fuera del tema en debate, y
el “llamado al orden”. En ambos Reglamentos los fundamentos de este llamamiento son similares. Como puede advertirse, ambas
sanciones están previstas para la conducta del legislador en el recinto, durante una sesión. En ambos reglamentos se dispone que los
llamamientos al orden “se consignarán en el acta”. Esta medida (la de consignar en el acta), está muy difundida en derecho
comparado y, en algunos países, puede ser acompañada de una sanción pecuniaria. En el Reglamento de la Cámara de Diputados
está contemplada expresamente para el caso de inasistencias reiteradas que, excepcionalmente, se aplicó durante el período de
sesiones del año 2002. El Reglamento también las prevé para el caso de que un diputado se ausente del recinto durante el
transcurso de una sesión sin permiso de la Presidencia, lo que, en la práctica, nunca se aplicó. Sí, en cambio, en la Cámara de
Diputados existen casos relativamente recientes en que se ha hecho aplicación de las sanciones más graves previstas en los arts. 66
de la C. N. y 188 del Reglamento. Uno de ellos, que tuvo especial repercusión, fue el del diputado Horacio Vicente Cambareri, de la
Provincia de Buenos Aires e integrante de un bloque unipersonal, quien utilizó los medios de comunicación de la Cámara para
expresar su posición favorable a un alzamiento militar ocurrido en 1988. El Presidente (Pugliese) puso esa circunstancia en
conocimiento de la Cámara, y el cuerpo, luego de producirse dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales, suspendió al
diputado Cambareri por tres sesiones, sin goce de dieta. El cargo se basó en el dictamen de mayoría, convertido, a su vez, en
resolución del cuerpo. Consistió en desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones. En 1997 se produjo la suspensión,
también sin goce de dieta, del diputado Varela Cid, como consecuencia de haber sido acusado por un particular de haberle solicitado
una suma de dinero para garantizarle el resultado de una votación en el recinto. En este caso jugó un papel decisivo la enorme
presión que ejercieron los medios de prensa, particularmente escritos, ante la que la Cámara no atinó a resistir. Con el andar del
tiempo, pudo comprobarse que no había prueba alguna contra el diputado acusado y, consecuentemente, fue absuelto de toda
responsabilidad.
Los Reglamentos contemplan inconductas incurridas en el curso de una sesión, pero el art. 66 de la C. N. se refiere a “[…] desorden
de conducta en el ejercicio de sus funciones” las que, como es obvio, no se ejercen solamente, ni exclusivamente, en el recinto de
sesiones. De forma tal que, a través de una interpretación armónica de las disposiciones reglamentarias y de las normas
constitucionales vinculadas, resulta indiscutible la facultad de que disponen las Cámaras para suspender a sus integrantes en el
ejercicio de sus mandatos. Es decir, los desórdenes de conducta no acontecen solamente en el curso de una sesión, sancionados
eventualmente con el “llamamiento a la cuestión” o “al orden”.
Las Cámaras pueden también “removerlo (al legislador) por inhabilidad física o sobreviviente a su incorporación, y hasta excluirlo
de su seno”, para lo cual requerirá, como para la suspensión, que se reúnan dos tercios de votos. Esta previsión se propone asegurar
el normal funcionamiento del cuerpo y, en doctrina, se ha considerado que se refiere a casos de enfermedad física o carencia de
aptitudes psicológicas del legislador que le impidan desempeñar su función. Bidart Campos y Quiroga Lavié han señalado que la
inhabilidad física o la privación de facultades mentales son situaciones que no pudieron ser previstas, razón por la cual la separación
del cuerpo no configura una sanción sino la limitación del mandato conferido por la ciudadanía. Como lo señalara Bidegain, estos
son casos ajenos a la conducta del legislador. Es decir, se remueve a los incapacitados y se excluye a los incursos en conductas
disvaliosas. En esta última situación se han dado, recientemente, los casos de los diputados Ángel Luque y Norma Ancarani de
Godoy. Los dos tercios que exige la Constitución para este tipo de sanciones, son considerados sobre los presentes y no sobre la
totalidad de los integrantes del cuerpo. La Constitución, cuando ha entendido necesario agravar las mayorías, lo ha dicho
expresamente.
Además de las facultades disciplinarias sobre sus propios miembros, está admitido que, en ciertos casos, las Cámaras tengan
también facultades punitivas respecto de terceros, independientemente de las normas reglamentarias referidas al orden en el
recinto. El actual art 216 del Reglamento del Senado establece que “cuando de cualquier modo y en cualquier lugar se obstaculizara
o impidiera a los miembros de la Cámara el ejercicio de su actividad parlamentaria, la Cámara, con el voto de las dos terceras partes
de los miembros presentes, podrá imponer sanción de arresto a quien resulte responsable del hecho, la que no podrá exceder de
setenta y dos (72) horas, debiendo poner la Cámara en su caso el hecho en conocimiento del juez competente. Previamente deberá
darse al imputado la oportunidad de su defensa, mediante citación fehaciente”. La incorporación de este art al Reglamento dio lugar
a un largo debate, que giró, fundamentalmente, en torno al concepto de “molestado” de que habla el art 68 de la C.N., y en qué
medida el tema amenazaba la libertad de prensa, lo que, como ocurre siempre en este tipo de cuestiones, agitaba los medios de la
época. Este debate tuvo lugar el 2 de febrero de 1995 y los oradores recorrieron buena parte de la doctrina y los antecedentes del
derecho parlamentario comparado.
Pese a no tener el Reglamento de la Cámara de Diputados una norma similar, ha hecho uso de esta facultad. Lo ha hecho en
defensa de los fueros de los legisladores, tanto colectivos cuanto individuales. Al margen de diversas oportunidades en que el
Presidente hizo desalojar la barra por violación a las disposiciones reglamentarias, el 27 de agosto de 1986 ordenó la detención de
una persona por manifestaciones a viva voz realizadas desde un palco bandeja. Y el 29 de agosto de 1984, la Cámara dispuso el
arresto, en dependencias del Congreso, del sacerdote von Wernich, por expresiones que fueron juzgadas como injuriosas y
violatorias de los fueros del cuerpo. El caso más recordado que se registra en los antecedentes parlamentarios argentinos es el del
periodista Lino de la Torre, quien había publicado en el medio para el cual trabajaba lo que había ocurrido en una sesión secreta del
Senado de la Nación. Ante este hecho, fue advertido de que, de continuar con sus publicaciones, su conducta sería considerada
desacato a la autoridad del cuerpo y a sus privilegios. Al haber continuado el periodista con sus publicaciones, la Cámara impartió
orden de detención. Interpuesto el recurso de hábeas corpus, el tema planteado consistía en determinar si una sola de las Cámaras
del Congreso podía definir por sí misma lo que entendía por desacato a su autoridad y, en ese caso, aplicar el pertinente castigo.
Además, si dada esta facultad, las Cámaras estaban en posición de emplearlas fuera del recinto sobre terceros ajenos a ellas y por
actos realizados también fuera de su ámbito físico. La Corte Suprema, con cita de doctrina norteamericana, dictaminó que era “un
poder implícito de vital importancia para la seguridad, respeto y dignidad de las Cámaras” que podía emplearse tanto por “desacatos
cometidos dentro del recinto como fuera de él” y sostuvo, en calidad de poder implícito, la facultad disciplinaria de aquellas para
“repeler el insulto y mantener incólume la propia dignidad y autoridad”. (“Lino de la Torre s/recurso de hábeas corpus”, Fallos, 19-
231, 1877).
En casos más recientes, la Corte morigeró esta doctrina al aclarar los alcances de lo que, en derecho parlamentario, se ha
denominado como “poderes implícitos”, resultantes del inc.32 del art. 75 de la C. N., al decir: “La Constitución no ha conferido poder
expreso al Senado de la Nación para ordenar arrestos, ni corresponde admitir esta potestad como poder implícito —necesarios e
imprescindibles para el ejercicio de los expresamente otorgados— para sancionar a particulares por expresiones menoscabantes del
buen nombre y honor de alguno de sus miembros y del cuerpo en general” (CSJN del 19.10.95 “Peláez Víctor s/habeas corpus
preventivo”, Causa P – 448.XXV, fallo 46911, en ED del 09.02.96). La doctrina actual de la Corte puede resumirse así: son lícitas las
sanciones del P.L. cuando fuera “imprescindible” para asegurar el funcionamiento regular del órgano legislativo o no haya
restringido el derecho de libertad de expresión “más de lo estrictamente necesario” (ver CSJN del 23.11.95 “Viaña Roberto s/hábeas
corpus a favor del ciudadano Pablo Calvetti”, Causa V.117.XXV, fallo 47.487, en ED del 01.07.96; “Soaje Pinto José María
s/rec.hábeas corpus preventivo”, Causa S-652.XXIV, fallo 48.019, en ED del l0.07.97). En este último caso se publica comentario de
Ekmekdjian, quien hace referencia a opiniones concordantes de Bidart Campos y Sagües, coincidentes con criterios sustentados en
su momento por Bielsa, que entendía que dichas facultades podían ejercerse solamente dentro del ámbito del Poder Legislativo y en
ocasión de perturbar el acusado el normal funcionamiento del cuerpo, tal como lo contempla el Código Penal.
En el derecho parlamentario británico, los poderes punitivos del Parlamento están comprendidos dentro de los privilegios. “Las
leyes no tienen sentido a menos que den poder para imponer penalidades a aquellos que las violen. La Cámara (“The House”) no
depende de las cortes, sino que tiene su propia jurisdicción penal. El más grave e históricamente más importante es el de enviar a
prisión. Algunos miles de casos registrados en los Commons Journals muestran que “The House” envió a prisión, incluidos algunos
de sus miembros, a los que desafiaron su autoridad, infligieron sus privilegios o de algún modo actuaron contra ella.” (J. A. G. Griffith
y Michael Ryle, Parlamient, Functions and Procedures, Sweet & Maxwell, London, 1989, pág. 90 y ss., versión original en inglés, sin
traducción).
De todos modos, los límites del concepto de ofensa al Parlamento son vagos, entre otras razones porque los Parlamentos de la
Commonwealth siempre han conservado celosamente el derecho de determinar si sus privilegios han sido violados o no. Por tal
razón, no es sorprendente que rara vez se halle una definición del concepto de ofensa al Parlamento en sus Reglamentos. No
obstante, la mayoría de los países no reconoce el concepto de ofensa al Parlamento, lo cual no significa que se permita ofenderlo,
sino sólo que no se establece una distinción jurídica entre estas ofensas y las inferidas a cualquier otra autoridad pública. El
Parlamento, en tales casos, no está defendido por sí mismo, sino por formar parte del sistema gubernamental. Entre los países que
tienen este criterio se cuenta Francia. En cambio Canadá, Estados Unidos de América e Irlanda, por ejemplo, sustentan un criterio
muy similar al británico. Aquí las ofensas al Parlamento se refieren a las “afectaciones a los privilegios del Parlamento” o “insultos al
Parlamento”, teniendo como primordial objetivo proteger a las asambleas de todo tipo de injerencias, fundamentalmente las del
Poder Ejecutivo.

JURAMENTO.
Art 67. “Los senadores y diputados prestarán, en el acto de su incorporación, juramento de desempeñar debidamente el cargo, y
de obrar en todo en conformidad a lo que prescribe esta Constitución”.
El juramento puede realizarse en cualquier momento de la sesión, no habiendo impedimento, inclusive de hacerse durante una
sesión especial. A través del mismo se concreta la incorporación del legislador a la Cámara para la que fue elegido. Los reglamentos
de las Cámaras respectivas contienen al menos cuatro fórmulas o variantes del juramento relacionadas con las distintas creencias
religiosas o convicciones personales; siendo todas ellas válidas en la medida en que contengan el compromiso de comportamiento
establecido en la norma constitucional.

INMUNIDAD DE OPINIÓN.
Inmunidad parlamentaria o de opinión: es la figura jurídica que se refiere a la imposibilidad de la autoridad competente para
detener o someter a un parlamentario (diputados y senadores), durante el ejercicio de sus funciones, a un proceso penal por la
posible comisión de algún delito, salvo en el caso de flagrancia. Este privilegio legal es también conocido como fuero constitucional.
Tiene su origen histórico en la separación de poderes y la búsqueda de la independencia del Poder Legislativo con respecto al
Ejecutivo, sobre todo en el caso de las monarquías parlamentarias. El objetivo de esta figura es dotar de independencia y libertad
necesaria a los legisladores en el ejercicio de sus encargos por sus opiniones y votos emitidos dentro y fuera de los recintos
legislativos. Lo anterior garantiza la independencia del Congreso, que podría verse afectada por persecuciones judiciales, arrestos o
detenciones de sus miembros en razón de los discursos, exposiciones, mociones, informes y votos emitidos por éstos.
Al respecto, la Constitución establece que los diputados y senadores son inviolables por las opiniones que manifiesten en el
desempeño de sus cargos, y jamás podrán ser reconvenidos por ellas. Determina que el Presidente de cada cámara velará por el
respeto al fuero constitucional de los miembros de la misma y por la inviolabilidad del recinto donde se reúnan a sesionar.
Cabe señalar que en los casos de responsabilidad civil de los legisladores puede ocurrir que no se requiera el procedimiento de
declaración de procedencia para que, en su carácter de particulares, se les pueda demandar por la realización u omisión de actos o
el incumplimiento de obligaciones señaladas en el Código Civil, los cuales siempre tienen una obligación reparadora o, en su caso, el
otorgamiento de una indemnización.
Inmunidad de arresto.
Art. 69: “Ningún senador o diputado, desde el día de su elección hasta el de su cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser
sorprendido in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte, infamante, u otra aflictiva; de lo que se dará
cuenta a la Cámara respectiva con la información sumaria del hecho”.
La inmunidad de arresto de los congresistas constituye una de las garantías institucionales de los electores. La prerrogativa tiende a
prevenir los arrestos políticos o las persecuciones oficialistas que intenten silenciar las críticas o neutralizar las persecuciones.
Alcance de la inmunidad: En la República Argentina la inmunidad de arresto impide tanto la detención como la prisión preventiva o
la impuesta por condena firme. Subsiste aun durante el estado de sitio pues, tal como lo dijo la corte suprema, la medida de
emergencia política se ha establecido para mantener el imperio de la constitución y no para destruirla; caso contrario, el presidente
podría configurar la composición política del congreso (Fallo “Alem”).
Límite de la inmunidad: La prerrogativa establecida en esta norma no impide que se promuevan acciones criminales contra el
legislador, siempre que no tengan origen en sus opiniones como representante del pueblo. Tampoco impiden que se adelanten los
procedimientos de los respectivos juicios en tanto no se afecte la libertad personal de los congresistas, o sea, mientras no se dicte
orden de arresto o prisión, ya sea ésta preventiva o de carácter definitivo.
En suma, dado que en los sistemas de las repúblicas igualitarias las prerrogativas constituyen la excepción, e interpretando
armónicamente con el orden político, surge la regla en virtud d la cual los legisladores tienen inmunidad de arresto, pero no de
proceso.
Si el legislador es arrestado en el momento de cometer un delito de los que merecen las penas mencionadas en la constitución (de
muerte, infamantes o aflictivas) la inmunidad cesa.
No obstante, la amplitud de la inmunidad, la Corte Suprema ha admitido el arresto como sanción disciplinaria de un legislador
quien, actuando como abogado defensor de un procesado, faltó al orden y respeto debido al tribunal (Caso “Gazcón”). En el caso, el
senador de la provincia de Buenos Aires pretendía hacer valer sus fueros personales ante la justicia nacional.

EL DESAFUERO.
Asimismo, el art. 70 prevé el allanamiento de los fueros parlamentarios, es decir, el llamado “desafuero”, que debe tener lugar por
decisión de dos tercios de cada Cámara. La Ley de Fueros Nº 25.320, promulgada el 12 de setiembre del año 2000, en medio de la
crisis política desatada en el H. Senado con motivo de la sanción de la ley de reforma laboral, reglamentó el procedimiento de
desafuero. El desafuero no puede tener lugar por acciones relativas a “opiniones o discursos”, puesto que estas conductas están
amparadas por la inmunidad de opinión. Así, el art. 5º de la ley 25.320 establece que “en el caso del art 68 de la CN, se procederá al
rechazo in limine de cualquier pedido de desafuero”.

LAS INTERPELACIONES.
El art. 71 de la CN señala: "Cada una de las cámaras puede hacer venir a su sala a los ministros del Poder Ejecutivo para recibir las
explicaciones e informes que estime convenientes".
En nuestra jerga parlamentaria se llama a eso interpelación, aunque en rigor de verdad esa denominación resulta impropia. Las
interpelaciones, típicas de los sistemas parlamentaristas, significan también un requerimiento de informes a los miembros del
gabinete, pero tienen como objeto eventual, después de oídos los ministros, formular votos de confianza o de censura que
importan, en uno u otro caso, la continuidad o la conclusión de los ministros. Al contrario, en la Argentina, esas votaciones,
aprobaciones o rechazos, aunque se den, carecen de eficacia jurídica. Habitualmente, por lo demás, no se realizan, concluyendo la
reunión con el informe del ministro citado.
Las interpelaciones del art. 71 de la CN están reguladas por los reglamentos de las cámaras.
Si un ministro se niega a concurrir pese a ser debidamente citado, o elude con subterfugios la convocatoria, el Congreso no puede
traerlo manu militari, por estar amparado en su libertad física, al ser sólo enjuiciable mediante el juicio político (tal es la
interpretación dada a los arts. 53 y 60, CN). Desde luego, el Congreso podría removerlo por este trámite, pero ello nunca ha ocurrido
en la práctica argentina.
La reforma de 1994 previó una interpelación específica para el jefe de Gabinete de Ministros, "a los efectos del tratamiento de una
moción de censura". Para convocarlo a esos fines, se requiere el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cualquiera de las
salas del Congreso (art. 101 CN). También contempló la reforma la concurrencia mensual de dicho jefe de Gabinete de Ministros al
Congreso "para informar sobre la marcha del gobierno.

INCOMPATIBILIDADES DE LOS PARLAMENTARIOS.


Es el límite legal destinado a garantizar la independencia de los miembros de la función pública o cargos públicos en el ejercicio de
sus funciones, impidiéndoles ejercer dos o más cargos simultáneamente. Las incompatibilidades parlamentarias suponen la
imposibilidad de poder ser elegido Diputado o Senador si se ejerce distinto puesto, entre otros:
1) Miembro del Tribunal Constitucional;
2) Presidente del Consejo de Estado;
3) Presidente del Tribunal de Cuentas;
4) Altos Cargos de la Administración del Estado que determine la ley, excepto los miembros del Gobierno, y
5) Defensor del Pueblo.
PROHIBICIONES PARA SER LEGISLADOR.
Art. 73. Los eclesiásticos regulares no pueden ser miembros del Congreso, ni los gobernadores de provincia por la de su mando.

REMUNERACIONES DE LOS LEGISLADORES.


Art 74. “Los servicios de los senadores y diputados son remunerados por el Tesoro de la Nación, con una dotación que señalará la
ley”.
Esto significa que, los legisladores nacionales tienen un sueldo que se conforma de una manera particular: cobran una “dieta” o
salario básico, que se actualiza por las paritarias de los empleados legislativos; una suma adicional por gastos de representación, un
monto fijo determinado por la Presidencia de cada Cámara; un dinero específico para gastar pasajes (20 aéreos y 20 terrestres de un
tramo determinado) que, si no lo usan, pueden recibir en efectivo; y, finalmente, si un congresista vive a más de 100 kilómetros de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires percibe un plus por “desarraigo”, el cual se calcula como el 14,2% del total de su dieta y gastos de
representación.

CLAUSULA DE PROGRESO.

DELEGACION LEGISLATIVA.

2.1.1.- ARTS. DE LA CN: 44,45, 46, 47, 48, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 73,
74, 75 INCS. 1° Y 2°. JURISPRUDENCIA APLICABLE.
Art 44- Un Congreso compuesto de dos Cámaras, una de Diputados de la Nación y otra de Senadores de las provincias y de la
Ciudad de Buenos Aires, será investido del Poder Legislativo de la Nación.
Art 45- La Cámara de Diputados se compondrá de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias, de la
Ciudad de Buenos Aires, y de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin como distritos electorales de un solo Estado
y a simple pluralidad de sufragios. El número de representantes será de uno por cada treinta y tres mil habitantes o fracción que no
baje de dieciséis mil quinientos. Después de la realización de cada censo, el Congreso fijará la representación con arreglo al mismo,
pudiendo aumentar, pero no disminuir la base expresada para cada diputado.
Art 46- Los diputados para la primera Legislatura se nombrarán en la proporción siguiente: por la Provincia de Buenos Aires, doce;
por la de Córdoba, seis; por la de Catamarca, tres; por la de Corrientes, cuatro; por la de Entre Ríos, dos; por la de Jujuy, dos; por la
de Mendoza, tres; por la de la Rioja, dos; por la de Salta, tres; por la de Santiago, cuatro; por la de San Juan, dos; por la de Santa Fe,
dos; por la de San Luis, dos; y por la de Tucumán, tres.
Art 47- Para la segunda Legislatura deberá realizarse el censo general, y arreglarse a él el número de diputados; pero este censo
sólo podrá renovarse cada diez años.
Art 48- Para ser diputado se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años, tener cuatro años de ciudadanía en ejercicio, y
ser natural de la provincia que lo elija, o con dos años de residencia inmediata en ella.
Art 50- Los diputados durarán en su representación por cuatro años, y son reelegibles; pero la Sala se renovará por mitad cada
bienio; a cuyo efecto los nombrados para la primera Legislatura, luego que se reúnan, sortearán los que deberán salir en el primer
período.
Art 51- En caso de vacante, el Gobierno de provincia, o de la Capital hace proceder a elección legal de un nuevo miembro.
Art 52- A la Cámara de Diputados corresponde exclusivamente la iniciativa de las leyes sobre contribuciones y reclutamiento de
tropas.
Art 53- Sólo ella ejerce el derecho de acusar ante el Senado al Presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, y a los
miembros de la Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o por delito en el
ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes, después de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de
causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes.
Art 54- El Senado se compondrá de tres senadores por cada provincia y tres por la Ciudad de Buenos Aires, elegidos en forma
directa y conjunta, correspondiendo dos bancas al partido político que obtenga el mayor número de votos, y la restante al partido
político que le siga en número de votos. Cada senador tendrá un voto.
Art 55- Son requisitos para ser elegidos Senador: Tener la edad de treinta años, haber sido seis años ciudadano de la Nación,
disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada equivalente, y ser natural de la provincia que lo elija, o con
dos años de residencia inmediata en ella.
Art 56- Los senadores duran seis años en el ejercicio de su mandato, y son reelegibles indefinidamente; pero el Senado se renovará
a razón de una tercera parte de los distritos electorales cada dos años.
Art 57- El vicepresidente de la Nación será presidente del Senado; pero no tendrá voto sino en el caso que haya empate en la
votación.
Art 58- El Senado nombrará un presidente provisorio que lo presida en caso de ausencia del vicepresidente, o cuando éste ejerce
las funciones de Presidente de la Nación.
Art 59- Al Senado corresponde juzgar en juicio público a los acusados por la Cámara de Diputados, debiendo sus miembros prestar
juramento para este acto. Cuando el acusado sea el Presidente de la Nación, el Senado será presidido por el Presidente de la Corte
Suprema. Ninguno será declarado culpable sino a mayoría de los dos tercios de los miembros presentes.
Art 60- Su fallo no tendrá más efecto que destituir al acusado, y aun declararle incapaz de ocupar ningún empleo de honor, de
confianza o a sueldo en la Nación. Pero la parte condenada quedará, no obstante, sujeta a acusación, juicio y castigo conforme a las
leyes ante los tribunales ordinarios.
Art 61- Corresponde también al Senado autorizar al Presidente de la Nación para que declare en estado de sitio, uno o varios
puntos de la República en caso de ataque exterior.
Art 62- Cuando vacase alguna plaza de senador por muerte, renuncia u otra causa, el Gobierno a que corresponda la vacante hace
proceder inmediatamente a la elección de un nuevo miembro.
Art 63- Ambas Cámaras se reunirán por sí mismas en sesiones ordinarias todos los años desde el primero de marzo hasta el treinta
de noviembre. Pueden también ser convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas sus sesiones.
Art 64- Cada Cámara es juez de las elecciones, derechos y títulos de sus miembros en cuanto a su validez. Ninguna de ellas entrará
en sesión sin la mayoría absoluta de sus miembros; pero un número menor podrá compeler a los miembros ausentes a que
concurran a las sesiones, en los términos y bajo las penas que cada Cámara establecerá.
Art 65- Ambas Cámaras empiezan y concluyen sus sesiones simultáneamente. Ninguna de ellas, mientras se hallen reunidas, podrá
suspender sus sesiones más de tres días, sin el consentimiento de la otra.
Art 66- Cada Cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de
conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta
excluirle de su seno; pero basta la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para decidir en las renuncias que voluntariamente
hicieren de sus cargos.
Art 67- Los senadores y diputados prestarán, en el acto de su incorporación, juramento de desempeñar debidamente el cargo, y de
obrar en todo en conformidad a lo que prescribe esta Constitución.
Art 68- Ninguno de los miembros del Congreso puede ser acusado, interrogado judicialmente, ni molestado por las opiniones o
discursos que emita desempeñando su mandato de legislador.
Art 69- Ningún senador o diputado, desde el día de su elección hasta el de su cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser
sorprendido in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte, infamante u otra aflictiva; de lo que se dará
cuenta a la Cámara respectiva con la información sumaria del hecho.
Art 70- Cuando se forme querella por escrito ante las justicias ordinarias contra cualquier senador o diputado, examinado el mérito
del sumario en juicio público, podrá cada Cámara, con dos tercios de votos, suspender en sus funciones al acusado, y ponerlo a
disposición del juez competente para su juzgamiento.
Art 71- Cada una de las Cámaras puede hacer venir a su Sala a los ministros del Poder Ejecutivo para recibir las explicaciones e
informes que estime convenientes.
Art 72- Ningún miembro del Congreso podrá recibir empleo o comisión del Poder Ejecutivo, sin previo consentimiento de la Cámara
respectiva, excepto los empleos de escala.
Art 73- Los eclesiásticos regulares no pueden ser miembros del Congreso, ni los gobernadores de provincia por la de su mando.
Art 74- Los servicios de los senadores y diputados son remunerados por el Tesoro de la Nación, con una dotación que señalará la
ley.
Art 75- Corresponde al Congreso
1. Legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los cuales, así como las avaluaciones sobre
las que recaigan, serán uniformes en toda la Nación.
2. Imponer contribuciones indirectas como facultad concurrente con las provincias. Imponer contribuciones directas, por tiempo
determinado, proporcionalmente iguales en todo el territorio de la Nación, siempre que la defensa, seguridad común y bien general
del Estado lo exijan. Las contribuciones previstas en este inciso, con excepción de la parte o el total de las que tengan asignación
específica, son coparticipables. Una ley convenio, sobre la base de acuerdos entre la Nación y las provincias, instituirá regímenes de
coparticipación de estas contribuciones, garantizando la automaticidad en la remisión de los fondos.
La distribución entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires y entre éstas, se efectuará en relación directa a las
competencias, servicios y funciones de cada una de ellas contemplando criterios objetivos de reparto; será equitativa, solidaria y
dará prioridad al logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el territorio
nacional.
La ley convenio tendrá como Cámara de origen el Senado y deberá ser sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara, no podrá ser modificada unilateralmente, ni reglamentada y será aprobada por las provincias.
No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva reasignación de recursos, aprobada por ley del
Congreso cuando correspondiere y por la provincia interesada o la ciudad de Buenos Aires en su caso.
Un organismo fiscal federal tendrá a su cargo el control y fiscalización de la ejecución de lo establecido en este inciso, según lo
determine la ley, la que deberá asegurar la representación de todas las provincias y la Ciudad de Buenos Aires en su composición.
Art 76. Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración o de
emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca.
La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo anterior no importará revisión de las relaciones jurídicas
nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia de la delegación legislativa.

2.2.- EL PODER EJECUTIVO EN LA CONSTITUCION: NATURALEZA, DENOMINACION, CARÁCTER. Arts. 87 y 23.


CONCEPTO DEL PODER EJECUTIVO: En ciencia política y derecho, el poder ejecutivo es una de las tres facultades y funciones
primordiales del Estado. Se distingue así del poder legislativo, que aprueba o deroga leyes, y del poder judicial, que las interpreta,
hace respetar o invalida. El poder ejecutivo es el responsable de la gestión diaria del Estado, concibe y ejecuta políticas y leyes que
tienen que ser aplicadas; representa a la nación en sus relaciones diplomáticas; sostiene a las fuerzas armadas y en ocasiones
aconseja con respecto a la legislación. En los estados democráticos, el poder ejecutivo está considerado como administrador y
ejecutor de la voluntad popular a la cual representa y de la que debe ser su más firme garante.
NATURALEZA: Se discute si el juicio político tiene carácter de proceso jurisdiccional o exclusivamente político. En principio, es un
mecanismo de saneamiento institucional, destinado a desplazar a magistrados y funcionarios no idóneos para desempeñar un cargo,
de ahí su matiz político (Tocqueville, Brossard y Tucker). Pero también puede conllevar sanciones de carácter penal, como la
inhabilitación para ocupar aquel cargo en el futuro. Por eso, su naturaleza es mixta: político-judicial (Lessa, Guimaraes y Natal, citado
por Brossard). Prueba de esa doble condición es que los miembros del Senado, cuando actúan en el juicio político, deben prestar
juramento de "administrar justicia con imparcialidad y rectitud, conforme a la Constitución y leyes de la Nación", y dictan fallo
"constituido en tribunal", según el reglamento respectivo (arts. 1°, 2° y 16).
DENOMINACIÓN: el Poder Ejecutivo, es asumido por un "presidente de la República Argentina", el poder legislativo es ejercido por
los diputados y senadores y el Poder Judicial, organizado en una alta corte de Justicia, tribunales superiores y demás juzgados.
CARÁCTER: Según nuestra constitución nacional el poder ejecutivo es caracterizado como un órgano unipersonal, basado en el art
87: en el cual se establece que, “El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de Presidente de
la Nación”.
Arts. 87 y 23. La interpretación literal conduce a la tesis de la unipersonalidad: el art. 87 de la CN indica que "el Poder Ejecutivo de
la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de 'presidente de la Nación Argentina"; el art.23, el pueblo "no delibera
ni gobierna" por sí mismo.

Condiciones de legibilidad: Art 89.


Art. 89: “Para ser elegido presidente o vicepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de
ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser elegido senador”
Los requisitos para alcanzar cargos electivos en los poderes del estado se exigen aún en las repúblicas democráticas. Las
condiciones pueden estar ligadas a la idoneidad para el puesto.
Así, para ser presidente y vicepresidente sólo se requiere el requisito de la nacionalidad argentina y las condiciones para ser
senador.

Duración del mandato: Arts. 90 y 91.


ARTS 90 Y 91.: El art. 90 de la CN puntualiza: "El presidente y vicepresidente duran en sus funciones el término de cuatro años y
podrán ser reelegidos o sucederse recíprocamente por un solo período consecutivo. Si han sido reelectos o se han sucedido
recíprocamente no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período".
El art. 91 añade: "El presidente de la Nación cesa en el poder el mismo día en que expira su período de cuatro años; sin que evento
alguno que lo haya interrumpido, pueda ser motivo de que se le complete más tarde".

REELECCION.
El presidente es elegido mediante el sufragio directo con posibilidad de una segunda vuelta electoral para un mandato de cuatro
años. Desde la reforma de la Constitución Argentina de 1994 el mandatario tiene la posibilidad de una reelección inmediata,
pudiendo repetir nuevamente el mandato después de transcurrido un período. En caso de muerte, destitución o renuncia de un
presidente, el vicepresidente asume la presidencia.

Retribución: Art. 92.


En el art. 92 de la Constitución puntualiza: El presidente y vicepresidente disfrutan de un sueldo pagado por el Tesoro de la Nación,
que no podrá ser alterado en el período de sus nombramientos. Durante el mismo período no podrán ejercer otro empleo, ni recibir
ningún otro emolumento de la Nación, ni de provincia alguna.

El juramento: Art. 93 CN
El art. 93 de la CN establece que al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del
presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas, de: "desempeñar con lealtad y
patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación
Argentina”.
El juramento es un requisito sustancial e indispensable para el desempeño del cargo. El presidente lo presta una sola vez durante el
ejercicio de su mandato. Esto quiere decir que si por ausencia, enfermedad o cualquier causa delegara sus funciones en el
vicepresidente u otro sustituto legal, no deberá prestar nuevo juramento al recuperar el ejercicio de su función. En cuanto al
vicepresidente, presta el juramento al solo efecto del ejercicio de su función de tal; si asumiera definitivamente el poder ejecutivo
en reemplazo del presidente, deberá prestar nuevo juramento.

EL VICEPRESIDENTE.
El vicepresidente de la Nación Argentina es un alto funcionario de la República Argentina que integra la fórmula electoral
acompañando al ciudadano que resulta electo presidente de la Nación Argentina, y cuya función principal es reemplazarlo en caso
de ausencia temporaria, o en caso de ausencia definitiva por incapacidad, muerte o renuncia. En la historia argentina, han existido
también vicepresidentes de facto, impuestos como resultado de golpes de Estado. Dentro de la Constitución de la Nación Argentina,
en su segunda parte, el vicepresidente figura como funcionario del poder ejecutivo. Sin embargo, funciona como un nexo entre los
poderes ejecutivo y legislativo, ya que a la vez es presidente de la Cámara de Senadores de la Nación Argentina, puesto que
abandona cuando le corresponde ocupar la titularidad del poder ejecutivo.

FUNCIONES Y DEMÁS CARACTERÍSTICAS REFERIDAS AL CARGO.


Entre las funciones del vicepresidente está:
*Presidir el Senado de la Nación Argentina excepto cuando está a cargo del Poder Ejecutivo Nacional (quien preside el Senado puede
votar en caso de empate, según el art 57 de la CN).
*Reemplazar interinamente al presidente en caso de viajes o licencias. Un caso notable fue el del vicepresidente Marcos Paz, quien
reemplazó de manera interina al presidente Bartolomé Mitre durante cinco años, mientras este último dirigía en el frente las tropas
argentinas en la Guerra de la Triple Alianza. Paz murió en ejercicio del Poder Ejecutivo, lo que obligó a Mitre a retornar a Buenos
Aires para reasumir el mando.
*Reemplazar definitivamente al presidente en caso de muerte o renuncia. Tales fueron los casos de los vicepresidentes: Juan
Esteban Pedernera (en 1861), Carlos Pellegrini (en 1890), José Evaristo Uriburu (en 1895), José Figueroa Alcorta (en 1906), Victorino
de la Plaza (en 1914), Ramón Castillo (en 1942) y María Estela Martínez de Perón (en 1974).
En principio, si el vicepresidente muere o renuncia a su cargo, no se lo reemplaza y, por lo tanto, el cargo queda vacante. Sin
embargo, en 1954 se convocó a elecciones de vicepresidente, debido al fallecimiento en 1952 de Hortensio Quijano. Finalmente,
resultó electo Alberto Teisaire. En caso de requerirse un reemplazo para el presidente en una circunstancia en la que no se disponga
de un vicepresidente, la Constitución establece en su art 88 que corresponde al Congreso establecer quien asumirá el cargo. A tal fin
se sancionó la Ley 20.972 de Acefalía, estableciendo la línea sucesoria para ese caso.

Elección del Presidente y Vicepresidente.


El presidente y el vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente por el pueblo, en doble vuelta, según lo establece esta
Constitución. A este fin el territorio nacional conformará un distrito único.
La elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio.
La segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizará entre las dos fórmulas de candidatos más votadas dentro de los treinta
días de celebrada la anterior.
Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta, hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento de los
votos afirmativos válidamente emitidos, sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación.
Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el cuarenta por ciento por lo menos de los
votos afirmativos válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total de
los votos emitidos sobre la fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados como presidente y
vicepresidente de la Nación.
La doble vuelta no se realiza cuando:
a) en el primer acto electoral la fórmula más votada supera el 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos;
b) en ese primer acto electoral la fórmula más votada alcanza el 40% al menos de los votos afirmativos válidamente emitidos, y
además hay una diferencia mayor del 10% respecto del total de votos afirmativos emitidos válidamente a favor de la fórmula que le
sigue en número de votos. Cuando no ocurre ninguna de estas dos hipótesis, se debe realizar un segundo acto electoral para que el
electorado activo elija entre las dos fórmulas más votadas en la primera vuelta. La segunda tiene lugar dentro de los treinta días de
realizada la anterior.
Con respecto, a la doble vuelta es viable que alguna vez ocurra una de las siguientes hipótesis:
a) Que el partido que ha postulado la fórmula que debe competir en la segunda vuelta, decida retirarse y abstenerse;
b) que sean los candidatos de la fórmula, los que adoptan similar decisión, lo que abre alternativas: que el partido no acepte la
declinación personal de los candidatos o que la admita;
c) que un candidato fallezca;
d) que un candidato incurra en una causal de inhabilitación. Cualquiera de tales situaciones bloquea la segunda vuelta, y parece
necesario que tal bloqueo encuentre la vía de superación.
Según la ley 24.444 del Código Nacional Electoral en sus arts. 151 a 155 afirma:
Art 151: En la segunda vuelta participarán las dos fórmulas más votadas en la primera, resultando electa la que obtenga mayor
número de votos afirmativos válidamente emitidos.
Art 152: Dentro del quinto día de proclamadas las dos fórmulas más votadas, éstas deberán ratificar por escrito ante la Junta
Electoral Nacional de la Capital Federal, su decisión de presentarse a la segunda vuelta. Si una de ellas no lo hiciera, será proclamada
la otra.
Art 153: En caso de muerte o renuncia de cualquiera de los candidatos de la fórmula que haya sido proclamada electa, se aplicará lo
dispuesto en el art 88 de la CN.
Art 154: En caso de muerte de los dos candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más votadas en la primera vuelta electoral y
antes de producirse la segunda, se convocará a una nueva elección. En caso de muerte de uno de los candidatos de cualquiera de las
dos fórmulas más votadas en la primera vuelta electoral, el partido político o alianza electoral que represente, deberá cubrir la
vacancia en el término de siete días corridos a los efectos de concurrir a la segunda vuelta.
Art 155: En caso de renuncia de los dos candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más votadas en la primera vuelta, se
proclamará electa a la otra. En caso de renuncia de uno de los candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más votadas en la
primera vuelta electoral, no podrá cubrirse la vacante producida. Para el caso que la renuncia sea del candidato a Presidente
ocupará su lugar el candidato a Vicepresidente.

PROCEDIMIENTO ARTS. 95, 96, 97 Y 98 SEGÚN SE TRATE DE ELECCIÓN DIRECTA O POR SEGUNDA VUELTA ELECTORAL.
De la forma y tiempo de la elección del presidente y vicepresidente de la Nación.
Art. 95.- La elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio.
Art. 96.- La segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizará entre las dos fórmulas de candidatos más votadas, dentro de
los treinta días de celebrada la anterior.
Art. 97.- Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta, hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento de
los votos afirmativos válidamente emitidos, sus integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación.
Art. 98.- Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el cuarenta por ciento por lo menos de
los votos afirmativos válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total
de los votos afirmativos válidamente emitidos sobre la fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados
como presidente y vicepresidente de la Nación.

Oportunidad de la elección.
Un caso singular se presenta cuando, en el mismo espacio y momento, dos constituciones se disputan su condición de ley suprema.
En la Argentina, por ejemplo, desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 26 de marzo de 1976 coexistían el Estatuto Fundamental dictado
por el gobierno militar, en 1972, y la Constitución de 1853-1860. Teóricamente, el primero modificaba algunas de las cláusulas de la
segunda; y en efecto, varias de esas reformas (número de senadores, modo de elección del presidente) tenían vigencia. Sin
embargo, muchas normas del Estatuto Fundamental eran desoídas por las autoridades públicas que en ciertos tramos observaban el
texto de 1853-1860, pese a lo dispuesto por dicho Estatuto (p. ej., el modo de remoción de los jueces)

Proclamación automática: proporción y diferencias mínimas.


Por su parte, la ley 25.432, reglamentaria de estas consultas, excluyó de ellas los proyectos de ley prohibidos para ser tratados en
las consultas no vinculantes (§ 433). La ley de convocatoria debe tratarse en una sesión especial y aprobarse por la mayoría absoluta
de los miembros presentes en cada cámara (arts. 1° y 2°). El voto de la ciudadanía será obligatorio (art. 3°), pero la consulta será
válida y eficaz solamente cuando haya emitido el voto no menos del 35% de los ciudadanos inscriptos en el padrón electoral. Si el
proyecto obtiene la mayoría de votos válidos afirmativos, se convertirá automáticamente en ley, a publicar en el Boletín Oficial
dentro de los diez días hábiles posteriores a la proclamación del resultado del comicio por la autoridad electoral.

Incompatibilidades e incompetencia.
La Corte Suprema restringió su competencia originaria en las causas "civiles" ya mencionadas, a las que revisten exclusivamente tal
condición: si es necesario para decidir la litis aplicar normas locales o actos administrativos, legislativos o judiciales provinciales, se
refutó incompetente.
Con el fin de simplificar el trámite, la ley 16.986 (art. 16) declara improcedente la recusación sin causa, la articulación de cuestiones
de competencia, las excepciones previas y los incidentes. Sin embargo, nada impide que un juez se declare incompetente, o que el
accionado invoque la incompetencia del juzgado, y que éste se pronuncie en la sentencia.

Arts. 92 y 109.
El art. 92 de la Constitución puntualiza: "El presidente y vicepresidente disfrutan de un sueldo pagado por el Tesoro de la Nación,
que no podrá ser alterado en el período de sus nombramientos. Durante el mismo período no podrán recibir ningún otro
emolumento de la Nación, ni de provincia alguna.
Art. 109 "En ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas
pendientes o restablecer las fenecidas", dice el art 109 de la Constitución argentina.
Es uno de los puntos en los que mayor hincapié hicieron los jueces de todo el país en un comunicado en el que expresaron su
preocupación por las agresiones al poder Judicial.
La Comisión Nacional de la Independencia Judicial exhortó al poder Ejecutivo "a evitar el uso de mecanismos directos o indirectos
de presión sobre los jueces que afecten su independencia". En el mensaje publicado se expresa que el artículo 109 "es un principio
fundamental del Estado de Derecho que es sustancial para el funcionamiento de la democracia, y constituye una garantía
fundamental para la defensa de los derechos de los ciudadanos".
El comunicado de los jueces exhorta al Poder Ejecutivo Nacional a "cumplir estrictamente con el art 109 de la Constitución Nacional
y a ejercer sus facultades como poder del estado dentro del marco de las reglas procesales, evitando el uso de mecanismos directos
o indirectos de presión sobre los jueces que afecten su independencia".
La publicación fue firmada por la Comisión Nacional de Protección de la Independencia Judicial, la Junta Federal de Cortes y
Tribunales Superiores de las Provincias Argentinas y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Asociación de Magistrados y
Funcionarios de la Justicia Nacional.

ACEFALÍA.
CONCEPTO. Es la situación que se produce cuándo falta el titular del Poder Ejecutivo, es decir del Presidente. En tal caso, el poder
ejecutivo queda acéfalo cuando por cualquier causa no hay presidente, o si lo hay no puede ejercer sus funciones.

Causales de Acefalia. ART. 88.


Existen cuatro causales de acefalía:
a) Enfermedad o inhabilidad: si el presidente no reconoce su inhabilidad, la doctrina puede pensar tres soluciones para dar por
comprobada y configurada la causal de acefalía, y para declarar que se ha producido a fin de abrir el reemplazo.
1) Que el vicepresidente llamado a suceder al presidente declare que hay acefalía y acceda a la presidencia por su propia decisión;
2) que el congreso declare que hay acefalía;
3) que el presidente sea destituido por juicio político. La primera solución nos parece improcedente. La tercera solución nos
permite comentar que el juicio político puede ser una vía apta, si la inhabilidad configura mal desempeño; pero no resulta
imprescindible. Nos queda, pues, la competencia del congreso para declarar, sin necesidad de juicio político, que se ha configurado
la causal de acefalía llamada inhabilidad o enfermedad.
b) Ausencia de la cápita: Esta causal ha de entenderse actualmente como ausencia del país. Por un lado, si el constituyente
configuró como causal de acefalía a la ausencia de la capital con más razón quiso prever dentro de ella a la ausencia del país. La
ausencia presidencial es importante cuando se trata de salidas al exterior. Allí debe concurrir el permiso del congreso, por imperio
del art. 99 inc.18, que no admite esquivamiento de su aplicación para viajar al extranjero.
c) Muerte y renuncia: la muerte y la renuncia son situaciones tan objetivas que no ofrecen duda. Pero la renuncia debe ser
aceptada por el congreso. El art. 75 inc.21 se refiere a admitir o desechar los motivos de dimisión del presidente o vicepresidente, lo
que también revela que la renuncia debe ser fundada.
d) Destitución: la constitución prevé el juicio político para el presidente y el vicepresidente, con el resultado de que, si prospera, el
fallo del senado importa por lo menos destituir al acusado. La constitución no conoce otro mecanismo destitutorio
Art. 88: dice expresamente: En caso de destitución, renuncia, muerte, dimisión o inhabilidad del presidente y vicepresidente de la
Nación, el congreso determinará que funcionario público ha de desempeñar la presidencia, hasta que haya cesado la causa de
inhabilidad o un nuevo presidente sea electo. El art autoriza, a nuestro juicio, dos interpretaciones igualmente válidas. La
determinación puede hacerla el congreso:
a) en forma anticipada y general, mediante una ley que para los casos futuros ordene la sucesión al poder (y así se hizo dictando las
leyes de acefalía 252 y 20.972);
b) en cada caso particular, una vez producida la acefalía presidencial e impedida la sucesión del vicepresidente.

La ley de acefalía.
La primera ley de acefalía fue la 252 dictada en 1868. En 1975 fue derogada la ley 252 y sustituida por la 20.972. Esta ley dispuso
dos etapas para cubrir la acefalía: una provisoria hasta que el congreso elija el nuevo presidente, y otra definitiva a cargo del
presidente electo por el congreso reunido en asamblea. Si la causal de acefalía es transitoria, la segunda etapa no se cumple.
El texto de la nueva ley 20.972 es el siguiente:
Art 1: En caso de acefalía por falta de presidente y vicepresidente de la nación, el poder ejecutivo será desempeñado
transitoriamente en primer lugar por el presidente provisorio del senado, en segundo por el presidente de la cámara de diputados y
a falta de éstos, por el presidente de la Corte Suprema, hasta tanto el congreso reunido en asamblea, haga la elección a que se
refiere el art 88 de la Constitución nacional.
Art 2: La elección, en tal caso, se efectuará por el congreso de la nación, en asamblea que convocará y presidirá quién ejerza la
presidencia del senado y que se reunirá por imperio de esta ley dentro de las 48 horas siguientes al hecho de la acefalía. La asamblea
se constituirá en primera convocatoria con la presencia de las dos terceras partes de los miembros de cada cámara que la
componen. Si no se logra ese quórum, se reunirá nuevamente a las 48 horas siguientes constituyéndose en tal caso con simple
mayoría de los miembros de cada cámara.
Art 3: La elección se hará por mayoría absoluta de los presentes. Si no se obtuviere esa mayoría en la primera votación se hará por
segunda vez, limitándose a las dos personas que en la primera hubiesen obtenido mayor número de sufragios. En caso de empate,
se repetirá la votación, y si resultase nuevo empate, decidirá el presidente de la asamblea votando por segunda vez. El voto será
siempre nominal. La elección deberá quedar concluida en una sola reunión de la asamblea.
Art 4: La elección deberá recaer en un funcionario que reúna los requisitos del art 89 de la CN y desempeñe alguno de los siguientes
mandatos populares electivos: senador nacional, diputado nacional o gobernador de provincia.
Art 5: Cuando la vacancia sea transitoria, el poder ejecutivo será desempeñado por los funcionarios indicados en el art 1 y en ese
orden, hasta que reasuma el titular.
Art 6: El funcionario que ha de ejercer el poder ejecutivo en los casos del art 1 de esta ley actuará con el título que le confiere el
cargo que ocupa, con el agregado en ejercicio del poder ejecutivo. Para el caso del art 4, el funcionario designado para ejercer la
presidencia de la república deberá prestar el juramento que prescribe el art 93 de la CN ante el congreso y en su ausencia, ante la
Corte Suprema de Justicia.
Art 7: Derógase la ley Nº 252 del día 19 de septiembre de 1868.

ATRIBUCIONES DEL PODER EJECUTIVO.


Según el art 99 el Presidente de la Nación asume 4 jefaturas:
*Es Jefe de Estado: el Presidente es el único que puede representar al Estado como persona jurídica, ya sea en las relaciones
internas o relaciones internacionales.
*Es Jefe de Gobierno: el Presidente tiene a su cargo la conducción política del Estado.
*Es Jefe de la Administración: el Presidente es el Jefe y el titular de la Administración, mientras que el Jefe de Gabinete es quien la
ejerce y la lleva a cabo.
*Es Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas: esto significa que tiene a su cargo los poderes militares de mando y organización
de las Fuerzas Armadas, es decir que dispone y maneja tropas, elementos bélicos, etc.

Órganos de Control:
Son AUDITORIA GRAL NAC y DEFENSOR PUEBLO.
AUDITORÍA GENERAL DE LA NACIÓN: La Constitución reformada define a la Auditoría como un "organismo de asistencia técnica del
Congreso", siendo el control externo del sector público nacional en sus aspectos patrimoniales: económicos. Financieros y
operativos una atribución propia del Poder Legislativo. La figura se encuentra en el ámbito que Loewenstein define como control de
tipo "horizontal" (interórgano) del Legislativo sobre el Ejecutivo. El objeto material de ese control son los actos administrativos
referidos a la hacienda pública.
La Auditoría General de la Nación tiene, entre otras, las funciones de conforme a la ley:
a) Fiscalizar el cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias en relación con la utilización de los recursos del Estado.
b) Realizar auditorías financieras, de legalidad, de gestión, así como las evaluaciones de programas, proyectos y operaciones.
c) Auditar a unidades ejecutoras de programas y proyectos financiados por los organismos internacionales de crédito, conforme con
los "acuerdos que a estos efectos se llegue entre la Nación argentina y dichos organismos.
d) Examinar y emitir dictámenes sobre los Estados contables financieros de los organismos de la administración nacional preparados
al cierre de cada ejercicio.
e) Controlar la aplicación de los recursos provenientes de las operaciones de crédito público y efectuar los exámenes necesarios para
formarse opinión sobre la situación de este endeudamiento.
f) Auditar y emitir opinión sobre la memoria y los estados contables financieros así como del grado de cumplimiento de los planes de
acción y presupuesto de las empresas y sociedades del Estado. Dentro de las funciones impuestas a la Auditoría General de la Nación
por la ley 24.156, se destaca el control de gestión, fundamentalmente verificativo, dado que el control que la Auditoría ejerce es
posterior, verificando el cumplimento de los procedimientos programados y controlando la aplicación práctica de todas las normas.
DEFENSOR DEL PUEBLO: La reforma de 1994 ha incluido al defensor del pueblo como un nuevo Título de control en la Constitución
argentina con el fin de incrementar los controles sobre el poder político. La Constitución señala que el defensor del pueblo tendrá
"autonomía funcional" dentro del ámbito del Congreso de la nación que dictará una ley especial regulando la institución. Esa
autonomía funcional que tiene el defensor del pueblo en la Constitución Nacional reformada, se ve sostenida por mayorías
especiales de dos terceras partes (2/3) de los miembros presentes de cada cámara, sea tanto para designarlo como para removerlo.

REPARTO CONSTITUCIONAL DEL ART. 99 EN SUS 20 INCISOS.


En la Sección Segunda DEL PODER EJECUTIVO, la Constitución Nacional Argentina establece:
CAPÍTULO III
Art 99: El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:
Inc.1.- Es el jefe supremo de la Nación, jefe de gobierno y responsable político de la administración general del país.
Inc.2.- Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar
su espíritu con excepciones reglamentarias.
Inc.3.- Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace publicar.
El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo.
Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución
para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos
políticos podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que
deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros.
El jefe de gabinete de ministros personalmente y dentro de los diez días someterá la medida a consideración de la Comisión
Bicameral Permanente, cuya composición deberá respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta
comisión elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento, el que de inmediato
considerarán las Cámaras Una ley especial sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara
regulará el trámite y los alcances de la intervención del Congreso.
Inc 4.- Nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por los dos tercios de sus miembros presentes, en
sesión pública, convocada al efecto. Nombra a los demás jueces de los tribunales federales inferiores en base a una propuesta
vinculante en terna del Consejo de la Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión pública, en la que se tendrá en cuenta la
idoneidad de los candidatos. Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para mantener en el cargo a
cualquiera de esos magistrados, una vez que cumplan la edad de setenta y cinco años. Todos los nombramientos de magistrados
cuya edad sea la indicada o mayor se harán por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite.
Inc.5.- Puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos la jurisdicción federal, previo informe del tribunal correspondiente,
excepto en los casos de acusación por la Cámara de Diputados.
Inc.6.- Concede jubilaciones, retiros, licencias y pensiones conforme a las leyes de la Nación.
Inc.7.- Nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con acuerdo del Senado; por si
sólo nombra y remueve al jefe de gabinete de ministros y a los demás ministros del despacho, los oficiales de su secretaria, los
agentes consulares y los empleados cuyo nombramiento no está reglado de otra forma por esta Constitución.
Inc 8.- Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión
del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue
necesarias y convenientes.
Inc.9.- Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso, o lo convoca a sesiones extraordinarias, cuando un grave interés de orden o de
progreso lo requiera.
Inc.10.- Supervisa el ejercicio de la facultad del jefe de gabinete de ministros respecto de la recaudación de las rentas de la Nación y
de su inversión, con arreglo a la ley o presupuesto de gastos nacionales.
Inc.11.- Concluye y firma tratados, concordatos y negociaciones requeridas para el mantenimiento de buenas relaciones con las
organizaciones internacionales las naciones extranjeras, recibe sus ministros y admite sus cónsules.
Inc.12.- Es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación.
Inc 13.- Provee los empleos militares de la Nación: con acuerdo del Senado, en la concesión de los empleos y grados de oficiales
superiores de las fuerzas armadas; y por si solo en el campo de batalla.
Inc.14.- Dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y distribución según las necesidades de la Nación.
Inc.15.- Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso.
Inc.16.- Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un término limitado, con
acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución
que corresponde a este cuerpo. El presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el Art. 23.
Inc.17.- Puede pedir al jefe de gabinete de ministros y a jefes de todos los ramos y departamentos de la administración, y por su
conducto a los demás empleados informes que crea conveniente, y ellos están obligados a darlos.
Inc.18.- Puede ausentarse del territorio de la Nación, con permiso del Congreso. En el receso de éste, sólo podrá hacerlo sin licencia
por razones justificadas de servicio público.
Inc.19.- Puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que expirarán al fin de la próxima
Legislatura.
Inc.20.- Decreta la intervención federal a una provincia o la ciudad de Buenos Aires en caso de receso del Congreso, y debe
convocarlo simultáneamente para su tratamiento.

LAS JEFATURAS PRESIDENCIALES.


Según el art 99 el Presidente de la Nación asume 4 jefaturas:
*Es Jefe de Estado: el Presidente es el único que puede representar al Estado como persona jurídica, ya sea en las relaciones
internas o relaciones internacionales.
*Es Jefe de Gobierno: el Presidente tiene a su cargo la conducción política del Estado.
*Es Jefe de la Administración: el Presidente es el Jefe y el titular de la Administración, mientras que el Jefe de Gabinete es quien la
ejerce y la lleva a cabo.
*Es Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas: esto significa que tiene a su cargo los poderes militares de mando y organización
de las Fuerzas Armadas, es decir que dispone y maneja tropas, elementos bélicos, etc.

La participación en el proceso legislativo: iniciativa, promulgación y veto de las leyes.


Facultades co – legislativas.
El poder ejecutivo tiene reconocidas en la Constitución Nacional importantes atribuciones legislativas, que básicamente son las
siguientes:
1) presenta proyectos de ley ante las cámaras (art. 77)
2) promulga las leyes y las hace publicar (art. 99 inc. 3)
3) ejerce el derecho de veto respecto de los proyectos de leyes que sanciona el congreso, y puede promulgarlas parcialmente, en
este último caso, cumpliendo las condiciones establecidas (arts. 78, 80 y 83).
4) dicta decretos de necesidad y urgencia (art. 99 inc. 3 y 4)
5) realiza la apertura de las sesiones ordinarias del congreso de la nación (art. 99 inc. 8)
6) prorroga las sesiones ordinarias del congreso y lo convoca a sesiones extraordinarias (art. 99 inc. 9). Además puede convocar a
consulta popular no vinculante y de voto facultativo (art. 49) aunque ello no implique necesariamente una función legislativa.
El Poder Ejecutivo participa en el proceso de formación de las leyes. Es el encargado de llevar adelante la Etapa de eficacia, es decir
la promulgación y la publicación de la ley en el Boletín Oficial.
Etapa de Eficacia.: La etapa de eficacia comienza en el momento que el Poder Ejecutivo recibe el proyecto de ley sancionado por el
Congreso. A partir de ese instante, el Presidente debe cumplir los siguientes pasos:
a) Debe examinar el proyecto sancionado (art. 78). Por ej.: verificará si el Congreso llevó a cabo el procedimiento como lo establece
la Constitución; si el proyecto de ley es inconstitucional en alguno de sus puntos, o si tiene fallas o disposiciones no convenientes,
etc.
b) Luego de analizarlo, tiene 2 caminos posibles:
Promulgar el proyecto: puede promulgarlo expresamente (a través de un decreto) o promulgarlo tácitamente (deja transcurrir un
plazo de 10 días en silencio desde que lo recibe); O
Vetar el proyecto: significa que lo desecha. Puede vetarlo totalmente (desecha el proyecto entero) o vetarlo parcialmente (desecha
algunos puntos específicos del proyecto, lo que también puede denominarse "promulgación parcial"). El proyecto vuelve al
Congreso para ser tratado nuevamente en sus partes "desechadas".
c) Si finalmente el proyecto es aprobado, éste se convierte en Ley y el Presidente debe publicar su texto en el Boletín Oficial. A partir
de ese momento la ley adquiere obligatoriedad y vigencia.

Facultad del Poder Ejecutivo en materia de nombramientos, solo o con acuerdo del Senado.
Los nombramientos con acuerdo del Senado: El presidente de la Nación según el art. 99 inc.4 nombran a los magistrados de la Corte
Suprema con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública convocada al efecto.
Nombra los demás jueces de los tribunales federales inferiores en base a una propuesta vinculante en terna del Consejo de la
Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión pública, en la que se tendrá en cuenta la idoneidad de los candidatos.
Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para mantener en el cargo a cualquiera de eso magistrados,
una vez que cumplan la edad de setenta y cinco años. Todos los nombramientos de magistrados cuya edad sea la indicada o mayor
se harán por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite.
El presidente de la Nación según el art. 99 inc.7 nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de
negocios con acuerdo del Senado.
El presidente de la Nación según el art. 99 inc.13 provee los empleos militares de la Nación, con acuerdo del senado, en la
concesión de los empleos o grados de oficiales superiores de las fuerzas armadas.
Los nombramientos sin acuerdo del Senado: El presidente de la Nación, según el art. 99 inc.7 nombra y remueve al jefe de gabinete
de ministros y a los demás ministros de despacho, los oficiales de su secretaría, los agentes consulares y los empleados cuyo
nombramiento no este reglado de otra forma por ésta Constitución.
El presidente de la Nación además, según art. 99 inc.13 provee los empleos militares de la Nación y concede grados militares en el
campo de batalla.

Los nombramientos en comisión.


Los nombramientos en comisión son aquellos que provienen de designaciones provisorias efectuadas por el poder ejecutivo, en
épocas de receso parlamentario, para cubrir vacantes de empleos que requieren el acuerdo del senado y cuya cobertura no admite
demoras. Al tener carácter precario, tales nombramientos están sujetos a la condición de su posterior convalidación por el senado.
El presidente de la Nación, según el art. 99 inc.19 puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y
que ocurran dentro de su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al final de la próxima legislatura.

Decretos de necesidad y urgencia: naturaleza, procedencia, prohibiciones.


En la República Argentina, antes de la reforma constitucional de 1994, los decretos de necesidad y urgencia proponían un sin
número de problemas constitucionales, el principal de ellos referido a la legitimidad de tales prácticas. Ello si, pues la norma expresa
de la Constitución no establecía esas atribuciones, aunque parte de la doctrina las entendió derivadas de facultades implícitas.
Sin embargo, la habitualidad con que el presidente recurría a los decretos de necesidad y urgencia para resolver crisis económicas y
sociales, primero y para zanjar sus disputas con el Congreso después, viro la perspectiva crítica de su empleo reiterada, a la carencia
de controles eficaces ante su abuso.
Por ello, en la Convención Constituyente de 1994, se concedió al presidente de la Nación, la competencia para dictar decretos de
necesidad y urgencia, estableciéndose, al mismo tiempo, una serie de controles procedimentales y sustantivos que implicaron
limites no siempre muy precisos para su dictado pero que tuvieron la finalidad de acotar su uso.
La CN admite el dictado de decretos de necesidad y urgencia bajo la condición sustantiva de que concurran circunstancias
excepcionales que hagan imposible seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de las leyes. Veda su dictado en cuatro
materias: penal, tributaria, electoral y sobre partidos políticos. La prohibición de dictar decretos de urgencia de sustancia penal o
tributaria tuvo como objetivo reforzar el principio de legalidad que en esos temas ya estaba asegurado en la Constitución. Las dos
últimas materias excluidas, surgieron de la desconfianza mutua entre los líderes que convinieron llevar a cabo la reforma
constitucional de 1994. Quisieron, con ello, preservar las reglas del proceso democrático y la competencia electoral.
Pese a esos límites, las cuestiones que pueden reglarse por decretos de urgencia son muchas, claro que para la procedencia de su
dictado se requieren circunstancias excepcionales.
Los requisitos formales de los decretos de necesidad y urgencia se extinguen al momento de su dictado y con posterioridad a ello.
La decisión debe tomarse por el presidente de la Nación en acuerdo general de ministros, incluido el Jefe de Gabinetes. Es decir, la
determinación de dictar un decreto de urgencia debe estar presidida de una consideración y debate en el seno del gabinete. La
Constitución no indica quórum requerido para esa reunión pero dado el carácter excepcional de la medida, el acuerdo general debe
incluir a todos los ministros quienes, una vez debatido el asunto, están obligados a firmar el decreto.
Después de la firma del decreto, corresponde el examen y control del mismo al Poder Legislativa. Para ello, el Jefe de Gabinete,
personalmente y dentro de los diez días de dictado del decreto, debe someter la medida a consideración de la Comisión Bicameral.
Esta debe elevar su despacho en un plazo de diez días a cada Cámara para su tratamiento. A fin de reglar el trámite y los alcances de
la intervención del Congreso, éste debe dictar una ley especial mediante una mayoría absoluta de los miembros de cada Cámara, ley
que a más de ocho años de vigencia de las reformas constitucionales, el Poder Legislativo no dictó.

Relaciones con el Congreso y con la Iglesia Católica.


*A lo largo de la Constitución, podemos encontrar algunas situaciones que relacionan "formalmente" al Presidente de la Nación
con el Congreso:
a) Apertura de las sesiones: el art. 99 inc.8 establece que el Presidente es el encargado de hacer la apertura anual de las sesiones
del Congreso. Para esta ocasión, ambas Cámaras se reúnen en Asamblea Legislativa para recibir el "mensaje" del Presidente.
b) Prórroga de las sesiones ordinarias y Convocatoria a extraordinarias: el Presidente está autorizado a prorrogar las sesiones
ordinarias del congreso; aunque también las puede prorrogar el propio Congreso, ya que se trata de una ''facultad concurrente".
El Presidente también tiene la facultad de convocar al Congreso a sesiones extraordinarias cuando un grave interés lo requiera. Esta
última es una facultad exclusiva del Presidente (art, 99 inc 9).
c) Ausencia del Presidente: para poder salir del país, el Presidente debe pedirle autorización al Congreso. En la práctica suele suceder
que el Congreso le otorga dicha autorización para todo el año, o por todo su mandato.
d) Renuncia del Presidente: el Presidente, en caso de que pretenda renunciar, debe presentar dicha renuncia ante el Congreso. La
renuncia debe tener fundamentos válidos y es el Congreso el que los va a analizar para decidir si esos motivos tienen sustento o no.
*Las relaciones con la Iglesia Católica: Suprimidas en la reforma constitucional de 1994 las anacrónicas normas regalistas sobre el
patronato, las órdenes religiosas los documentos pontificios y conciliares, y la conversión de los indios al catolicismo que figuraban
en el anterior inc. 67 y cuya vigencia sociológica había decaído por el Acuerdo de 1966 con la Santa Sede, nada queda de ellas en el
texto actual.
_Ese tema figura en el marco de una unidad sobre el Poder Ejecutivo, y tiene que ver con lo que establecía, antes de la reforma de
1994, el viejo artículo 86 (hoy 99) en su inc.8: “El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones: Ejerce los derechos de
patronato nacional en la presentación de obispos para las iglesias catedrales, a propuesta en terna del Senado”. Este inciso se
suprimió con la reforma de 1994.
El tema es muy complejo: antiguamente el Gobierno argentino tenía ciertas funciones en el nombramiento de los obispos, en el
marco del patronato, prerrogativa que el Gobierno argentino asumió luego de la independencia, y que antes ejercía en
Hispanoamérica la Corona española. La cuestión se modificó con la suscripción de un concordato (una suerte de tratado) entre el
Estado argentino y el Vaticano en 1966, y el inc.8 del art. 86 de la Constitución se suprimió con la reforma del 94. Hoy el Presidente
no tiene competencia alguna en la designación de obispos, es un tema que decide la iglesia.

El indulto y la conmutación de penas.


El Art. 99 inc 5 le otorga al Presidente de la Nación la facultad de indultar y de conmutar penas.
El Indulto es el perdón otorgado a una persona que ha sido condenada por una sentencia firme. Sólo hace cesar los efectos de la
sentencia condenatoria; es decir que se le perdona la pena. Por lo tanto el delito y la sentencia siguen existiendo, sólo que no se le
aplicará la pena al condenado.
Es un perdón absoluto, ya que elimina la pena en su totalidad. Ej.: si una persona fue condenada a 8 años de prisión, el indulto la
exime de los 8 años.
La Conmutación de penas es el cambio de una pena mayor por una menor, es decir que se reduce el monto de la sanción.
Es un perdón parcial, ya que no elimina la pena en su totalidad. Ej.: a un condenado a 8 años se le conmuta la pena a 3 años o a
pagar una multa.
Tanto el indulto como la conmutación son de carácter particular, es decir que se dictan y aplican para beneficiar a una persona en
particular (a diferencia de la amnistía que es de carácter general y la dicta el Congreso).
RELACIONES INTERNACIONALES.
El Presidente, como Jefe de Estado, representa al país en el ámbito internacional. Es el encargado de conducir las relaciones con los
demás países y organismos internacionales.
El Art. 99 inc.11 establece también que el Presidente es quien debe recibir a los ministros, enviados oficiales y cónsules de otros
países. Con respecto a la celebración de Tratados, el Presidente tiene a su cargo la negociación y la ratificación. Recordemos que
para celebrar un Tratado deben cumplirse 3 etapas:
a.- Negociación y Firma: se fijan los términos del Tratado y luego es firmado por el Presidente.
b.- Aprobación, rechazo o desaprobación parcial del Tratado: lo hace el Congreso a través de una ley.
c.- Ratificación en sede internacional: es la manifestación del Estado, hecha por el Presidente, de someterse a ese Tratado. Recién
aquí se dice que el Estado está obligado por dicho Tratado.
En base a lo dicho, debemos afirmar que la conducción de las relaciones internacionales de nuestro Estado es una facultad del
Presidente (art. 99, inc.11). Al Congreso sólo le corresponde aprobar o no el Tratado firmado por el Presidente.

PODERES MILITARES.
El Presidente de la Nación es el Jefe de todas las Fuerzas Armadas. Es por ello que cuenta con las siguientes atribuciones:
a) Dispone de las Fuerzas Armadas, y puede organizarlas y distribuirlas según las necesidades de la Nación (anterior 99 inc.14).
b) Designa Y nombra a quienes ocupan los empleos militares (con acuerdo del Senado). Si se encuentran en el campo de batalla,
puede designarlos sin el acuerdo del Senado (inc.13).
c) Declara la guerra Y ordena represalias contra otros Estados, con autorización y aprobación del Congreso (inc.15). Son los
denominados "poderes de guerra".

INTERVENCIÓN FEDERAL.
Concepto: Existen ciertos supuestos en los cuales, dentro del ámbito de una provincia, pueda estar en peligro la forma de gobierno
o las autoridades locales y por ello sea menester que el Estado Nacional ocurra en auxilio del gobierno local, originando lo que se
denomina intervención federal.
Conforme el Art. 6, “el Gobierno federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma republicana de gobierno,
o repeler invasiones exteriores, y a requisición de sus autoridades constituidas para sostenerlas o restablecerlas, si hubiesen sido
depuestas por la sedición, o por invasión de otra provincia”.
Tipos de intervención federal:
La norma distingue dos casos:
*Intervención de oficio: Cuando se trata de garantizar la forma republicana de gobierno o de repeler un ataque o invasión exterior,
el gobierno federal interviene directamente en el territorio de la provincia. Aquí, la intervención se produce sin necesidad de que las
autoridades provinciales lo soliciten y aun contra su voluntad, debido a la índole de las causas que la originan (en caso de ataque
exterior, la defensa territorial es de incumbencia nacional; y si se trata del quebrantamiento de la forma republicana, ello supone
una grave alteración en la organización y funcionamiento de una o más instituciones).
*Intervención ha pedido de las autoridades: Para sostener a las autoridades locales, si hay amenaza de destitución; o para
reestablecerlas, si tal destitución ya se hubiera producido, como consecuencia de un movimiento sedicioso dentro de la propia
provincia, o también en caso de invasión de otra provincia. En estos supuestos la intervención se produce en forma indirecta o a
requisición de las autoridades locales, cuando los remedios con los que cuentan los estados locales no resultan suficientes para
atender la situación.

ESTADO DE SITIO.
Es un estado excepcional por el que atraviesa la Nación en virtud de acontecimientos internos o externos que comprometen el
pleno ejercicio de la Constitución y afectan el funcionamiento de sus autoridades, para cuya solución es menester la suspensión de
garantías constitucionales, así como el refuerzo de facultades por parte del Poder Ejecutivo.
Según lo dijera la Corte Suprema de Justicia, el estado de sitio “es un arma de defensa extraordinaria que la Constitución ha puesto
en manos de los poderes políticos de la Nación, para que, en épocas también extraordinarias, puedan defenderse de los peligros que
amenacen tanto a la Constitución como a las autoridades que ella crea”.

EL JEFE DE GOBIERNO Y DEMÁS MINISTROS DEL PODER EJECUTIVO.


Si bien el Poder Ejecutivo es unipersonal, existen ciertos funcionarios y órganos que trabajan como colaboradores inmediatos del
Presidente y que dependen jerárquicamente de él. Tal es el caso del Jefe de Gabinete y del Ministerio (ministros), como veremos a
continuación.
JEFE DE GABINETE: La figura del Jefe de Gabinete de Ministros fue introducida en nuestra Constitución por medio de la reforma del
94. Es un colaborador inmediato del Presidente Y posee facultades especiales, diferentes a las de los demás ministros.

RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL JEFE DE GABINETE: ART. 100 Y SUS 13 INCISOS.


Atribuciones. - Sus atribuciones se encuentran enumeradas en el Art. l 00 (a través de 13 incisos) y en el Art. 101. A continuación
veremos las más importantes:
1) Ejercer la Administración general del país: si bien el Presidente es el Jefe de la Administración pública y su responsable, el Jefe de
Gabinete es quien debe llevar a cabo, Es decir que el Presidente es el titular de la Administración, mientras que el Jefe de Gabinete
es quien la ejerce (inc 1).
2) Expedir los actos y reglamentos necesarios para poder cumplir con sus atribuciones (inc 2)
3) Realizar los nombramientos de los empleados de la Administración, salvo los que correspondan al Presidente.
4) Ejercer las funciones que le delegue el Presidente.
5) Resolver (en acuerdo de gabinete) sobre las cuestiones que le indique el Poder ejecutivo.
6) Resolver (por decisión propia) aquellas cuestiones que considere necesarias e importantes referidas a su ámbito de competencia.
7) Coordinar, preparar y convocar las reuniones de Gabinete de Ministros, y presidirlas en caso de ausencia del Presidente.
8) Enviar al Congreso los proyectos de Ley de Ministerios Y de Presupuesto Nacional. Antes de enviarlos deben ser tratados en
acuerdo de gabinete, Y aprobados por el Poder Ejecutivo (inc 6).
9) Hacer recaudar las rentas de la Nación.
10) Ejecutar la Ley de Presupuesto Nacional.
11) Refrendar (autorizar) diversos decretos del Poder Ejecutivo:
- los decretos reglamentarios (inc.8),
- los decretos que prorrogan las sesiones ordinarias del Congreso (inc.8),
- los decretos que convocan a sesiones extraordinarias del Congreso (inc.8),
- los decretos delegados (inc.12),
- los decretos de necesidad y urgencia (inc.13),
- los decretos que promulgan parcialmente una ley (inc.13),
- los mensajes del Presidente que promuevan la iniciativa legislativa (inc.8).
Sin dicha autorización, estos actos carecen de eficacia.
12) Elevar a la Comisión Bicameral Permanente los decretos delegados, los decretos de necesidad y urgencia, y los decretos que
promulgan parcialmente una ley; para que ésta los analice (incs 12 y 13).
13) Presentar ante el Congreso, junto a los demás ministros, un resumen (memoria) detallado del estado de la Nación en lo relativo
a los negocios de los respectivos departamentos. Deben presentarlo al iniciarse las sesiones ordinarias del Congreso (inc.10).
14) Producir los informes y explicaciones verbales o escritas que cualquiera de las Cámaras solicite al Poder Ejecutivo (inc.11).
15) Concurrir a las sesiones del Congreso y participar en sus debates, sin derecho a voto (inc.9).
16) Concurrir al Congreso al menos una vez por mes (alternativamente a cada una de las Cámaras), para informar de la marcha del
Gobierno (art. 101). En realidad no se trata de una atribución del Jefe de Gabinete, sino de una obligación.

NOMBRAMIENTOS, OBLIGACIONES, RESPONSABILIDAD, REMOCION E INCOMPATIBILIDAD.

ORGANOS DE CONTROL: AUDITORIA GRAL DE LA NACION; EL DEFENSOR DEL PUEBLO Y EL MINISTERIO PUBLICO. ARTS 85, 86 Y
114.
Auditoria gral. De la nación.
Art. 85: “El control externo del sector público nacional en sus aspectos patrimoniales, económicos, financieros y operativos, será
una atribución propia del Poder Legislativo”.
El examen y la opinión del Poder Legislativo sobre el desempeño y situación general de la administración pública estarán
sustentados en los dictámenes de la Auditoría General de la Nación.
Este organismo de asistencia técnica del Congreso, con autonomía funcional, se integrará del modo que establezca la ley que
reglamenta su creación y funcionamiento, que deberá ser aprobada por mayoría absoluta de los miembros de cada Cámara. El
presidente del organismo será designado a propuesta del partido político de oposición con mayor número de legisladores en el
Congreso.
Tendrá a su cargo el control de legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la administración pública centralizada y
descentralizada, cualquiera fuera su modalidad de organización, y las demás funciones que la ley le otorgue. Intervendrá
necesariamente en el trámite de aprobación o rechazo de las cuentas de percepción e inversión de los fondos públicos.
El defensor del pueblo.
Art. 86: “El Defensor del Pueblo es un órgano independiente instituido en el ámbito del Congreso de la Nación, que actuará con
plena autonomía funcional, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su misión es la defensa y protección de los derechos
humanos y demás derechos, garantías e intereses tutelados en esta Constitución y las leyes, ante hechos, actos u omisiones de la
Administración; y el control del ejercicio de las funciones administrativas públicas”.
El art. 86 de la CN se ha inclinado por un reconocimiento amplio de funciones del defensor del pueblo, al disponer que su misión es
la defensa y protección de los derechos humanos y demás derechos, garantías e intereses tutelados en esta Constitución y las leyes,
ante hechos, actos u omisiones de la Administración; y el control del ejercicio de las funciones administrativas públicas.
Para cumplir esta relevante misión la Constitución le ha reconocido legitimación procesal y lo ha facultado para interponer la acción
de amparo contra cualquier forma de discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al
usuario y al consumidor, así como a los derechos de incidencia colectiva en general.
Ministerio público.
Art. 120: “El Ministerio Público es un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía financiera que tiene por función
promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad de los intereses generales de la sociedad en coordinación con las
demás autoridades de la República. Está integrado por un procurador general de la Nación y un defensor general de la Nación y los
demás miembros que la ley establezca. Sus miembros gozan de inmunidades funcionales e intangibilidad de remuneraciones.”
Ante la necesidad de limitar la acumulación de poder en el ejecutivo y de garantizar la independencia y eficacia en el servicio de
justicia resultaba operativo un ministerio público independiente. Para establecerlo, la reforma constitucional dispuso las
características del mismo.
La constitución diseñó un ministerio público bicéfalo, con atribuciones propias de defensa de la legalidad, ejercida en todo tipo de
proceso judicial, que incluye la actuación en casos en que se cuestionase la constitucionalidad de leyes y decretos. También se le
reconoció la defensa de los intereses generales de la sociedad y de los pobres, ausentes e incapaces, a través del defensor general.
La importancia del órgano se repara en el control que éste puede ejercer sobre los detentadores del poder político (persiguiendo,
por ejemplo, la corrupción administrativa mediante el empleo de la persecución penal) y sobre sus eventuales asociados del poder
económico, haciendo lo propio con los delitos de esa índole.
Respecto a la naturaleza de este órgano, los convencionales coincidieron en establecerlo como un órgano extra poder, al margen
de los poderes clásicos, pero en relación con el poder judicial.
Es opinión de Gelli que el ministerio público constituye un cuarto órgano de poder.
Sea un órgano extra poder o un cuarto poder, lo sustantivo es el grado de independencia con el que cuente el ministerio público,
frente a los poderes políticos, para tomar sus propias decisiones.
ART. 114:

2.2.1.- Arts. de la CN: 23, 71, 85, 86, 87, 88, 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99 (todos los incisos), 100 (todos los incisos), 101,
102, 103, 104, 105, 106, 107, 109, 114.
Art 23.- En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las
autoridades creadas por ella, se declarará en estado de sitio la provincia o territorio en donde exista la perturbación del orden,
quedando suspensas allí las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión no podrá el presidente de la República
condenar por sí ni aplicar penas. Su poder se limitará en tal caso respecto de las personas, a arrestarlas o trasladarlas de un punto a
otro de la Nación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino.
Art 71.- Cada una de las Cámaras puede hacer venir a su sala a los ministros del Poder Ejecutivo para recibir las explicaciones e
informes que estime convenientes.
Art 85.- El control externo del sector público nacional en sus aspectos patrimoniales, económicos, financieros y operativos, será una
atribución propia del Poder Legislativo.
El examen y la opinión del Poder Legislativo sobre el desempeño y situación general de la administración pública estarán
sustentados en los dictámenes de la Auditoría General de la Nación.
Este organismo de asistencia técnica del Congreso, con autonomía funcional, se integrará del modo que establezca la ley que
reglamenta su creación y funcionamiento, que deberá ser aprobada por mayoría absoluta de los miembros de cada Cámara. El
presidente del organismo será designado a propuesta del partido político de oposición con mayor número de legisladores en el
Congreso.
Tendrá a su cargo el control de legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la administración pública centralizada y
descentralizada, cualquiera fuera su modalidad de organización, y las demás funciones que la ley le otorgue. Intervendrá
necesariamente en el trámite de aprobación o rechazo de las cuentas de percepción e inversión de los fondos públicos.
Art 86.- El Defensor del Pueblo es un órgano independiente instituido en el ámbito del Congreso de la Nación, que actuará con plena
autonomía funcional, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su misión es la defensa y protección de los derechos humanos y
demás derechos, garantías e intereses tutelados en esta Constitución y las leyes, ante hechos, actos u omisiones de la
Administración; y el control del ejercicio de las funciones administrativas públicas.
El Defensor del Pueblo tiene legitimación procesal. Es designado y removido por el Congreso con el voto de las dos terceras partes
de los miembros presentes de cada una de las Cámaras. Goza de las inmunidades y privilegios de los legisladores. Durará en su cargo
cinco años, pudiendo ser nuevamente designado por una sola vez.
Art 87.- El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de "Presidente de la Nación Argentina".
Art 88.- En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del Presidente, el Poder Ejecutivo será
ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o inhabilidad del Presidente y vicepresidente de
la Nación, el Congreso determinará qué funcionario público ha de desempeñar la Presidencia, hasta que haya cesado la causa de la
inhabilidad o un nuevo presidente sea electo.
Art 89.- Para ser elegido Presidente o vicepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de
ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser elegido senador.
Art 90.- El Presidente y vicepresidente duran en sus funciones el término de cuatro años y podrán ser reelegidos o sucederse
recíprocamente por un solo período consecutivo. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente no pueden ser elegidos
para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período.
Art 91.- El Presidente de la Nación cesa en el poder el mismo día en que expira su período de cuatro años; sin que evento alguno que
lo haya interrumpido, pueda ser motivo de que se le complete más tarde.
Art 92.- El Presidente y vicepresidente disfrutan de un sueldo pagado por el Tesoro de la Nación, que no podrá ser alterado en el
período de sus nombramientos. Durante el mismo período no podrán ejercer otro empleo, ni recibir ningún otro emolumento de la
Nación, ni de provincia alguna.
Art 93.- Al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y
ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas, de "desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de
Presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina".
Art 94.- El Presidente y el vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente por el Pueblo, en doble vuelta, según lo establece
esta Constitución. A este fin el territorio nacional conformará un distrito único.
Art 95.- La elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente en ejercicio.
Art 96.- La segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizará entre las dos fórmulas de candidatos más votadas, dentro de los
treinta días de celebrada la anterior.
Art 97.- Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta, hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento de
los votos afirmativos válidamente emitidos, sus integrantes serán proclamados como Presidente y vicepresidente de la Nación.
Art 98.- Cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el cuarenta por ciento por lo menos de
los votos afirmativos válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total
de los votos afirmativos válidamente emitidos sobre la fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes serán proclamados
como Presidente y vicepresidente de la Nación.
Art 99.- El Presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:
1. Es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país.
2. Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar su
espíritu con excepciones reglamentarias.
3. Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace publicar. El Poder Ejecutivo no podrá en
ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo.
Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución
para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o de régimen de los partidos
políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que
deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros.
El jefe de gabinete de ministros personalmente y dentro de los diez días someterá la medida a consideración de la Comisión
Bicameral Permanente, cuya composición deberá respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara. Esta
comisión elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento, el que de inmediato
considerarán las Cámaras. Una ley especial sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara
regulará el trámite y los alcances de la intervención del Congreso.
4. Nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión
pública, convocada al efecto.
Nombra los demás jueces de los tribunales federales inferiores en base a una propuesta vinculante en terna del Consejo de la
Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión pública, en la que se tendrá en cuenta la idoneidad de los candidatos.
Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para mantener en el cargo a cualquiera de esos magistrados,
una vez que cumplan la edad de setenta y cinco años. Todos los nombramientos de magistrados cuya edad sea la indicada o mayor
se harán por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite.
5. Puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos a la jurisdicción federal, previo informe del tribunal correspondiente,
excepto en los casos de acusación por la Cámara de Diputados.
6. Concede jubilaciones, retiros, licencias y pensiones conforme a las leyes de la Nación.
7. Nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con acuerdo del Senado; por sí solo
nombra y remueve al jefe de gabinete de ministros y a los demás ministros del despacho, los oficiales de su secretaría, los agentes
consulares y los empleados cuyo nombramiento no está reglado de otra forma por esta Constitución.
8. Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del
estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue
necesarias y convenientes.
9. Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso, o lo convoca a sesiones extraordinarias, cuando un grave interés de orden o de
progreso lo requiera.
10. Supervisa el ejercicio de la facultad del jefe de gabinete de ministros respecto de la recaudación de las rentas da la Nación y de
su inversión, con arreglo a la ley o presupuesto de gastos nacionales.
11. Concluye y firma tratados, concordatos y otras negociaciones requeridas para el mantenimiento de buenas relaciones con las
organizaciones internacionales y las naciones extranjeras, recibe sus ministros y admite sus cónsules.
12. Es comandante en jefe de todas las Fuerzas Armadas de la Nación.
13. Provee los empleos militares de la Nación: con acuerdo del Senado, en la concesión de los empleos o grados de oficiales
superiores de las Fuerzas Armadas; y por sí solo en el campo de batalla.
14. Dispone de las Fuerzas Armadas, y corre con su organización y distribución según las necesidades de la Nación.
15. Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso.
16. Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un término limitado, con acuerdo
del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución que
corresponde a este cuerpo. El Presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el Art 23.
17. Puede pedir al jefe de gabinete de ministros y a los jefes de todos los ramos y departamentos de la administración, y por su
conducto a los demás empleados, los informes que crea convenientes, y ellos están obligados a darlos.
18. Puede ausentarse del territorio de la Nación, con permiso del Congreso. En el receso de éste, sólo podrá hacerlo sin licencia por
razones justificadas de servicio público.
19. Puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de
nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura.
20. Decreta la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires en caso de receso del Congreso, y debe convocarlo
simultáneamente para su tratamiento.
Art 100.- El jefe de gabinete de ministros y los demás ministros secretarios cuyo número y competencia será establecida por una ley
especial, tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la Nación, y refrendarán y legalizarán los actos del presidente por medio
de su firma, sin cuyo requisito carecen de eficacia.
Al jefe de gabinete de ministros, con responsabilidad política ante el Congreso de la Nación, le corresponde:
1. Ejercer la administración general del país.
2. Expedir los actos y reglamentos que sean necesarios para ejercer las facultades que le atribuye este artículo y aquellas que le
delegue el presidente de la Nación, con el refrendo del ministro secretario del ramo al cual el acto o reglamento se refiera.
3. Efectuar los nombramientos de los empleados de la administración, excepto los que correspondan al presidente.
4. Ejercer las funciones y atribuciones que le delegue el presidente de la Nación y, en acuerdo de gabinete resolver sobre las
materias que le indique el Poder Ejecutivo, o por su propia decisión, en aquellas que por su importancia estime necesario, en el
ámbito de su competencia.
5. Coordinar, preparar y convocar las reuniones de gabinete de ministros, presidiéndolas en caso de ausencia del presidente.
6. Enviar al Congreso los proyectos de ley de ministerios y de presupuesto nacional, previo tratamiento en acuerdo de gabinete y
aprobación del Poder Ejecutivo.
7. Hacer recaudar las rentas de la Nación y ejecutar la ley de presupuesto nacional.
8. Refrendar los decretos reglamentarios de las leyes, los decretos que dispongan la prórroga de las sesiones ordinarias del Congreso
o la convocatoria de sesiones extraordinarias y los mensajes del presidente que promuevan la iniciativa legislativa.
9. Concurrir a las sesiones del Congreso y participar en sus debates, pero no votar.
10. Una vez que se inicien las sesiones ordinarias del Congreso, presentar junto a los restantes ministros una memoria detallada del
estado de la Nación en lo relativo a los negocios de los respectivos departamentos.
11. Producir los informes y explicaciones verbales o escritos que cualquiera de las Cámaras solicite al Poder Ejecutivo.
12. Refrendar los decretos que ejercen facultades delegadas por el Congreso, los que estarán sujetos al control de la Comisión
Bicameral Permanente.
13. Refrendar conjuntamente con los demás ministros los decretos de necesidad y urgencia y los decretos que promulgan
parcialmente leyes. Someterá personalmente y dentro de los diez días de su sanción estos decretos a consideración de la Comisión
Bicameral Permanente.
El jefe de gabinete de ministros no podrá desempeñar simultáneamente otro ministerio.
Art 101.- El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus
Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el Art 71. Puede ser interpelado a los efectos del
tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las
Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.
Art 102.- Cada ministro es responsable de los actos que legaliza; y solidariamente de los que acuerda con sus colegas.
Art 103.- Los ministros no pueden por sí solos, en ningún caso, tomar resoluciones, a excepción de lo concerniente al régimen
económico y administrativo de sus respectivos departamentos.
Art 104.- Luego que el Congreso abra sus sesiones, deberán los ministros del despacho presentarle una memoria detallada del
estado de la Nación en lo relativo a los negocios de sus respectivos departamentos.
Art 105.- No pueden ser senadores ni diputados, sin hacer dimisión de sus empleos de ministros.
Art 106.- Pueden los ministros concurrir a las sesiones del Congreso y tomar parte en sus debates, pero no votar.
Art 107.- Gozarán por sus servicios de un sueldo establecido por la ley, que no podrá ser aumentado ni disminuido en favor o
perjuicio de los que se hallen en ejercicio.
Art 109.- En ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas
pendientes o restablecer las fenecidas.
Art 114.- El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara, tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial.
El Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de los órganos políticos
resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal. Será integrado,
asimismo, por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que indique la ley.
Serán sus atribuciones:
1. Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a las magistraturas inferiores.
2. Emitir propuestas en ternas vinculantes, para el nombramiento de los magistrados de los tribunales inferiores.
3. Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia.
4. Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados.
5. Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar la suspensión, y formular la acusación
correspondiente.
6. Dictar los reglamentos relacionados con la organización judicial y todos aquellos que sean necesarios para asegurar la
independencia de los jueces y la eficaz prestación de los servicios de justicia.

2.2.2.- jurisprudencia Aplicable.

2.3.- El Poder Judicial.


El llamado “poder judicial" se compone de una serie de órganos que forman parte del gobierno federal y que ejercen una función
del poder de estado, cual es la denominada “administración de justicia”, “jurisdicción” o “función jurisdiccional”. A ello se añade
ahora el Consejo de la Magistratura y el jurado de enjuiciamiento. Los órganos del poder judicial que genéricamente llamamos
“tribunales de justicia'’, son los jueces naturales deparados a los habitantes por el art. 18 de la constitución. Así como desde la parte
orgánica visualizamos a la administración de justicia en cuanto a función del poder, desde la parte dogmática descubrimos que el
derecho de los habitantes a acudir en demanda de esa administración de justicia configura el derecho a la jurisdicción. Las personas
y entes colectivos en cuanto disponen de ese acceso al poder judicial se denominan “justiciables”.
En primer lugar, conviene advertir que el poder judicial se compone de varios órganos. Jueces y tribunales de múltiples instancias,
más el Consejo de la Magistratura y el jurado de enjuiciamiento, integran una estructura vertical, que se corona en el órgano
máximo y supremo, que es cabeza del poder judicial: la Corte Suprema. A estos órganos, bien que componen el gobierno y tienen a
su cargo una función del poder, se los considera “no políticos”, por la diferencia que acusan en relación con el órgano ejecutivo y con
el congreso. Se habla también, por eso, de independencia del poder judicial. Pero el poder judicial, que integra el gobierno federal,
también es un “poder político” porque ejerce una función del estado. Sería difícil agotar en una enumeración todos los mecanismos
de organización que, sustrayendo a los órganos judiciales de ataduras a otros órganos y sujetos de la acción política, asientan la
independencia del poder judicial.
a) En primer lugar, el derecho constitucional del poder ha ordenado los órganos judiciales en forma permanente mediante el
establecimiento de los tribunales de justicia y la eliminación de los tribunales de excepción, especiales o ad-hoc. A esos tribunales
preestablecidos se los denomina “jueces naturales”.
b) En segundo lugar, el estado reivindica para sí en forma privativa la función de administrar justicia. Está abolida la justicia privada,
porque hay interés público y legítimo en que los individuos resuelvan sus conflictos y pretensiones dentro de la esfera del poder
estatal.
Por justicia “privada" hay que entender la justicia por mano propia que cada uno se hace a sí mismo con sus conflictos con otro,
pero no las soluciones alternativas al proceso judicial que, de no estar comprometido el orden público, son válidas cuando Las partes
en conflicto resuelven, de común acuerdo y con pleno consentimiento, pactar en pie de igualdad un mecanismo sustitutivo del
proceso judicial, como puede ser el sometimiento a arbitraje: la ley puede también, razonablemente, implantar la etapa de
mediación como previa al proceso judicial.
c) En tercer lugar, la función de administrar justicia en forma privativa, que se asigna a los órganos judiciales, excluye también
totalmente su arrogación y ejercicio por el órgano ejecutivo y por el órgano legislativo.
d) En cuarto lugar, no se admiten ni son constitucionales las influencias o presiones externas, ni las instrucciones acerca del modo de
ejercer la función. Sólo la constitución y las leyes imponen obligaciones a los jueces.
e) En quinto lugar, el juez -tanto de jurisdicción federal como local- tiene estabilidad en su cargo; ello quiere decir que es inamovible
-si no siempre vitaliciamente, sí durante el período para el cual ha sido designado- . De este modo, la destitución sólo procede a
título de excepción y de acuerdo a un procedimiento también especial -por ej.: enjuiciamiento-.
f) En sexto lugar, el ejercicio de la función judicial apareja incompatibilidades casi totales con toda otra actividad.
Nuestro derecho constitucional del poder contiene pocas normas en la constitución formal sobre el poder judicial.
1) Establecimiento directo e inmediato de:
a) una Corte Suprema;
b) tribunales inferiores; lo demás, queda derivado a la ley, que puede dividir las instancias:
c) un Consejo de la Magistratura y un jurado de enjuiciamiento (art. 108, 75 inc. 20, 114, 115 y 116).
2) Establecimiento de los tribunales creados por la constitución -o por la ley conforme a ella- con calidad de jueces naturales, y
abolición de tribunales especiales, comisiones de la misma índole, etc. (art. 18). También abolición de los fueros personales (o sea,
del privilegio de ser juzgado según el status personal - eclesiástico, militar, universitario- por jueces especiales) (art. 16).
3) Prohibición de que el presidente de la república ejerza funciones judiciales, se arrugue el conocimiento de causas pendientes o
restablezca las fenecidas (art. 109). La prohibición rige también durante el estado de sitio (art. 23).
4) Fijación por la propia constitución de las condiciones para ser miembro de la Corte Suprema de Justicia (art. 111), y previsión de
su presidencia (arts. 59 y 112).
5) Previsión del sistema de designación de los jueces de la Corte por el poder ejecutivo con acuerdo del senado, y de los demás
jueces inferiores por el poder ejecutivo con acuerdo del senado en base a un tema propuesta por el Consejo de la Magistratura (art.
99 inc. 4º).
6) Incompatibilidad: Los jueces de las cortes federales no pueden serlo al mismo tiempo de los tribunales de provincia (art. 34).
7) Juramento de los miembros de la Corte Suprema (art. 112).
8) Competencia del poder judicial de la nación (art. 116), con reserva de las jurisdicciones locales (art. 75 inc. 12).
9) Competencia originaria y exclusiva de la Corte Suprema (art.117).
10) Competencia de la Corte Suprema para dictar su reglamento interior y nombrar todos sus empleados subalternos (art. 113).
11) Inamovilidad de los jueces mientras dura su buena conducta (art. 110), y remoción de los de la Corte por juicio político (arts.
53,59 y 60), y de los demás por un jurado de enjuiciamiento (art. 115).
12) Remuneración de los jueces, determinada por ley, que no puede disminuirse en forma alguna mientras permanecen en sus
funciones (art.110).
13) Establecimiento por ley del juicio por jurados (arts. 24 y 75 inc.12) y conclusión (después de establecida la institución) de todos
los juicios criminales ordinarios por jurados (art. 118).
14) Administración de recursos y ejecución del presupuesto por el Consejo de la Magistratura (art. 114).
15) Previsión de la existencia de un poder judicial local en ciudad de. Buenos Aires (art.129).

La parte orgánica.
La sección III de la Parte 2 de CN se titula Del Poder Judicial compuesta por dos capítulos
*De la Naturaleza y duración
*Atribuciones del poder Judicial
1. Sigue el modelo estadounidense una característica importante dentro de la estructura del Estado, por ser considerado un PODER
ESPECIFICO.
2. Políticamente es el poder más débil. Necesita del Ejecutivo.
3. Necesita el prestigio de la sociedad, (a partir de la implementación de la justicia, imparcialidad, prudencia)

La división de poderes como mecanismo de control del poder.


El poder judicial se compone de varios órganos por lo que podemos diferenciar una estructura vertical y horizontal.
Estructura vertical se encuentra conformada por: Jueces, Tribunales de múltiples instancias, Consejo de Magistratura, Jurado de
enjuiciamiento.
Encabezada por la CORTE SUPREMA ORGANO MAXIMO Y SUPREMO (órganos no políticos y otorga independencia del poder).

Actualidad del problema: las relaciones “inter-órganos” e “intra-organos”


Con esta estructura vertical (relaciones inter-órganos) se busca asegurar la función judicial otorgando a los jueces un orden a la
independencia e imparcialidad respecto de todo partidismo político. Con respecto a las funciones, en el esquema clásico de la
tripartición de funciones o poderes se reserva al poder judicial la misión de resolver las controversias, interpretando la ley y
aplicándola al caso concreto. Actúa como árbitro y moderador respecto de los actos de los restantes poderes, cuidando que su
funcionamiento se desenvuelva sujeto a los principios y normas constitucionales.
Poder Judicial siendo un poder multiorgánico asegura el servicio de Justicia y se encuentra extendido en todo el territorio del país a
diferencia del Poder Ejecutivo y el poder legislativo que tiene su sede en Capital Federal.

Controles verticales, horizontales y controles “extra poderes”

Organización de la Justicia Federal.


La justicia federal es determinada por la Constitución cuando organiza el poder judicial de la Nación para administrar justicia en los
casos sobre personas y en los lugares especiales determinados por la Constitución. El orden jurídico federal está representado por la
Constitución Nacional, los tratados con potencias extranjeras y las leyes que dicta el Congreso.

La Corte Suprema y los Tribunales Inferiores de la Nación.


El art 108 de la Constitución establece el Poder Judicial de la nación será ejercido por una Corte Suprema de Justicia y por los demás
tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la nación de este art. surgen las siguientes conclusiones:
A.- en nuestro país coexisten dos órdenes jurídicos jurisdiccionales federal y provincial, el art. 108 se refiere sólo a la justicia federal
ya que la organización de las justicias provinciales corresponde a las respectivas constituciones provinciales.
B.- la Corte Suprema es la cabeza del Poder Judicial, ejerce la Jefatura en todo el Poder Judicial de la nación y es el órgano máximo.
C.- los tribunales inferiores a los que se refiere el art. 108 son todos los juzgados y tribunales federales - por ejemplo, los juzgados
federales de primera instancia, las cámaras federales de apelación de segunda instancia, las cámaras federales de casación.
D.- estos tribunales federales son creados y establecidos por el Congreso, a diferencia de los tribunales provinciales que son creados
por las mismas provincias: por ejemplo, los tribunales federales de la provincia de San Juan son creados por ley del Congreso, en
cambio los tribunales provinciales son creados por las mismas provincias de San Juan. Por lo tanto, la estructura del Poder Judicial de
la nación podría ser graficada de la siguiente forma.
PODER JUDICIAL DE LA NACION Corte Suprema de Justicia Creada por la Constitución. (Art. 108)
Tribunales Inferiores Tribunales federales de
1ra instancia (juzgados)
Tribunales federales de Su creación corresponde
2da instancia (Cámara de al Congreso
Apelaciones)
Cámaras Federales de Casación
Las cámaras federales de casación por ley 26853 (2013) creó 3 nuevas cámaras.
Cámara federal de casación en lo contencioso administrativo federal
Cámara federal y nacional de casación del trabajo y seguridad social
Cámara federal y nacional de casación en lo civil y comercial
Cámara federal de casación penal
Los tribunales provinciales no forman parte del Poder Judicial de la Nación. Sino del Poder judicial de cada provincia. La
organización de la justicia provincia.
El art. 5 de la Constitución Nacional, entre otras cosas, establece que cada provincia deberá asegurar su administración de justicia.
Además de tribunales federales en la capital de la república, los hay en las provincias para ejercer en casos que, por diferentes
razones, son de competencia federal fuera de la capital. Es decir hay jueces y cámaras federales de apelación que funcionan en el
territorio de las provincias. Coexisten en el estado dos administraciones de justicia: federal y provincial. Asimismo el art. 34 de la
Constitución establece que los jueces de las cortes federales no podrán ser al mismo tiempo jueces de los tribunales de provincia.
Cada provincia debe organizar un poder judicial. Se integra con las constituciones, leyes y decretos, reglamentos provinciales y
ordenanzas municipales. Se organiza igual que la justicia federal, pero se llama Suprema Corte Provincial.
Las leyes federales son aplicadas por los tribunales federales. Las leyes nacionales locales son aplicadas por los tribunales de la
Capital Federal y de los territorios nacionales. Las leyes nacionales de derecho común son de jurisdicción provincial y están a cargo
de los jueces locales.
El poder judicial federal se distingue del poder legislativo y ejecutivo en que no existe exclusivamente en la Capital Federal, sino en
todo el país.

Composición de la Corte Suprema y Requisitos.


Creación y composición.
La constitución ha establecido que una Corte Suprema de Justicia, cuya composición no fija directamente.
La Corte es el órgano supremo y máximo del poder judicial. Es titular o cabeza de ese poder, como el presidente lo es del ejecutivo,
y el congreso del legislativo. Solo que mientras el ejecutivo es unipersonal, y el congreso es órgano complejo, la Corte es:
a) órgano colegiado
b) órgano en el cual no se agota el poder judicial, porque existen otros tribunales inferiores que juntamente con la Corte lo integran
en instancias distintas, además de órganos que no administran justicia, pero forman parte del poder judicial (Consejo de la
Magistratura y jurado de enjuiciamiento).
La Corte Suprema de Justicia de la nación está compuesta por 5 jueces ante ella actuarán el procurador general de la nación y los
procuradores fiscales ante la Corte Suprema de Justicia de la nación y defensores oficiales ante la Corte Suprema de Justicia en los
términos de la ley 24.946 y demás legislaciones complementarias.
_La Ley 26.183 dispuso que los miembros de la Corte vuelvan a ser 5, imponiendo el sistema de reducción.
Requisitos para ser miembro de la corte son:
*ser abogado argentino, haber ejercido la profesión durante 8 años por lo tanto no alcanza con tener el título hace 8 años, sino que
debe haber ejercido.
*Reunir los mismos requisitos que para ser senador, es decir tener 30 años, ser argentino nativo o naturalizado.
*juramento el art 112 de la Constitución establece la forma en que deben prestar juramento los miembros de la Corte Suprema; se
comprometen a desempeñar sus funciones administrando justicia correctamente sin apartarse de las leyes ni la Constitución este
juramento los prestan ante el presidente de la corte.
El presidente de la corte adquiere importancia en las siguientes situaciones:
En caso de juicio político al presidente de la nación:
*El Senado es presidido por el presidente de la corte art 59 en caso de acefalía total del Poder Ejecutivo.
*El presidente de la corte es 1 de los funcionarios que pueden llegar a ocupar transitoriamente el cargo de presidente - ley de
acefalía –
*En caso de que ingrese un nuevo miembro de la corte debe prestar juramento ante el presidente de la corte art 102
*Los miembros de la corte son quienes deciden quién va a ser el presidente de ella.
*Las renuncias se presentan ante la misma corte.
La designación y nombramiento de los miembros de la Corte Suprema está a cargo del presidente de la nación este tiene la
Facultad de elegir la persona que considera idónea para el cargo, pero necesita el acuerdo: dos tercios de miembros presentes del
Senado que aprueben dicha designación.
Remoción de los miembros jueces de la Corte Suprema: La remoción de los miembros de la Corte Suprema sólo es posible a través
del juicio político para ello se debe producir alguna de las causales de enjuiciamiento, como, por ejemplo: mal desempeño, delito en
el ejercicio de sus funciones o crímenes comunes; el presidente de la nación no tiene facultades para removernos.

Jurisdicción y competencia de la Justicia Federal.


Competencia
_originaria y exclusivamente en los casos de los arts. 116 y 117
_por el recurso extraordinario en los casos de los arts. 14 de la ley 48 y 6 de la ley 4.055
_en los recursos de revisión de los artículos dos y 4 de la ley 4055 y en el de aclaratoria de sus propias sentencias
_en los recursos directos por apelación denegada y los recursos de queja por retardo de Justicia en contra de las cámaras nacionales
de apelaciones
_por apelación ordinaria de las sentencias definitivas de las cámaras nacionales de apelaciones en las causas en que la nación directa
o indirectamente se aparte cuando el valor disputado en último término sin sus accesorios sea superior a 200 millones de pesos
_de las cuestiones de competencia entre jueces y tribunales del país que no tengan un órgano superior jerárquico común que deba
resolverlos
La competencia de la justicia federal - jurisdicción federal: Cuando surge un conflicto lo primero que hay que determinar si se debe
intervenir la justicia federal o la justicia ordinaria, ya que en las provincias no sólo actúan los jueces provinciales, sino que en ella
existen juzgados federales y juzgados provinciales.
El art 116 establece que en qué casos debe intervenir la justicia federal: “corresponde a la Corte Suprema a los tribunales inferiores
de la nación el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la
nación con la reserva hecha en el inc.12 del art. 75, y por los tratados con las naciones extranjeras de las causas concernientes a
embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros, de las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima, de los asuntos en que
la nación sea parte, de las causas que se susciten entre dos o más provincias, y entre una provincia y los vecinos de otra, entre los
vecinos de diferentes provincias y entre una provincia o sus vecinos, contra un estado o ciudadanos extranjeros.”.
Tanto la Corte Suprema como los tribunales inferiores de la nación forman parte de la justicia federal. Son de competencia federal:
*causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución
*causas que versen sobre puntos regidos por leyes nacionales, por ejemplo, ley de estupefacientes, ley de cheques etc.
*quedan excluidas las causas relacionadas con la legislación mencionada en el art 75 inc.12 correspondiente a la jurisdicción
ordinaria
*causas que versen sobre puntos regidos por tratados internacionales
*causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros
*causas de almirantazgo y jurisdicción marítima  asuntos en que la nación sea parte
*causas que se susciten entre 2 o más provincias, entre una provincia y los vecinos de otra, entre los vecinos diferentes provincias,
entre una provincia contra un estado ciudadano extranjero.
La jurisdicción federal presenta las siguientes características:
1.- es de excepción: justicia federal sólo tendrá competencia en los asuntos mencionados en el art 116 de la Constitución, todos los
demás casos corresponden a la justicia ordinaria.
2.- es privativa: a los tribunales provinciales les es prohibido entender en aquellos casos que sean de jurisdicción federal en razón de
la materia, por ejemplo cuando una causa verse sobre puntos regidos por la Constitución
3.- es improrrogable: las partes no pueden renunciar a la jurisdicción federal cuando ésta corresponda en razón de la materia, En
cambio si la jurisdicción federal corresponde en razón de la persona, si puede renunciar y elegir la justicia ordinaria. Ej. Sin un
extranjero demanda a una provincia ante un tribunal provincial se entenderá que la competencia federal ha sido prorrogada
Por lo tanto, la jurisdicción federal en razón de la materia es improrrogable, la jurisdicción federal en razón de las personas es
prorrogable.
4.- es restrictiva: en caso de duda sobre la jurisdicción entender a la justicia ordinaria.

La Competencia Originaria y Exclusiva.


La competencia de la Corte Suprema de Justicia: originaria y exclusiva y por apelación Se prevén dos clases de instancias para la
Corte:
a) originaria y exclusiva, en la que conoce como tribunal de instancia única;
b) apelada, en la que conoce causas que le llegan de un tribunal inferior, donde han sido juzgadas (a veces en más de una instancia,
e inclusive por tribunales provinciales, o por tribunales ajenos al poder judicial, como los militares y los administrativos).
Esta última es la que encarrila el recurso extraordinario.
Las Cámaras de Apelación.
El aumento del número de expedientes justificó la creación de entes intermedios entre juzgados y la corte - la ley 1.893 cámaras de
apelaciones. En la Capital Federal se crearon juzgados nacionales de primera instancia y lo Contencioso Administrativo federal, civil
federal, criminal y correccional federal, civil criminal de instrucción, criminal de sentencia correccional de menores, de trabajo penal
económico viendo penal de esos factores en las provincias los jueces federales de primera instancia llamado tradicionalmente
excepción tienen muchas veces competencia universal en lo federal y en otros casos conocen en lo penal.
Los fallos plenarios: son aquellos que dictan las cámaras de apelaciones, integradas por sus diversas salas, cuando se reúnen en
pleno, ya sea por propia iniciativa o para resolver algún recurso planteado ante ellas. Los miembros de las cámaras que se
pronuncian en disidencia pueden dejar a salvo su opinión, pero en lo sucesivo deberán ajustar sus fallos al pronunciamiento
plenario, que también es obligatorio para los tribunales inferiores.

Obligatoriedad de la Doble Instancia en materia penal. Jurisprudencia.


La Constitución Argentina de 1853-60, nada establecía respecto del número de instancias judiciales por las que debía o no transitar
un proceso, dejando pues en manos del legislador ordinario la reglamentación de estos aspectos. En este sentido, sólo con
referencia a la competencia de la Corte, el texto constitucional establece en qué casos entenderá en "instancia originaria y exclusiva"
(anterior art. 101 y actual 117 segunda parte de la C.N.), en tanto que en los casos que corresponda entender por vía de apelación lo
hará según "las reglas y excepciones que prescriba el Congreso" (anterior art. 101 y actual 117 primera parte de la C.N.
El derecho del doble conforme del imputado, se lo puede distinguir de dicha garantía como la imposibilidad de que se ejecute la
pena antes de que un Tribunal fiscalice la legalidad de la sentencia de condena. Siendo el condenado en causa penal el destinatario
de la garantía de la Doble instancia, en esta etapa del proceso las garantías judiciales establecidas en el art. 8 de la Convención
Americana de Derechos Humanos (en adelante CADH), deben respetarse con un plus de prudencia, amplificando el debido proceso y
la defensa en juicio. Ese plus es lo que denominó “ultra garantía”.
JURISPRUDENCIA: El alcance y la interpretación queda supeditada a la Corte IDH.
Hacemos referencia a la incidencia que han tenido en esta materia los instrumentos Internacionales precedentemente citados:
"Convención Americana sobre Derechos Humanos, o Pacto de San José de Costa Rica (ADLA XLIV-B, 1250; art. 8, Nro. 2 inc “h”)
suscripta en San José de Costa Rica (1969), y el "Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos" (art. 14, Nro. 5), adoptado y
abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en 1966.
Las dos convenciones consagran, aunque con diferencia de texto, la garantía de la "doble instancia" para el ámbito penal- ello, sin
perjuicio de que el legislador local lo proyecte también respecto de otros fueros-, a manera de una regulación de mínima y no de
máxima, toda vez que el legislador podría establecer más de dos instancias en su caso.
En el análisis de los fundamentos de la consagración de esta garantía para el ámbito penal, Néstor P. Sagüés señala que los mismos
estriban en la necesidad de afianzar los valores justicia y seguridad ("La instancia judicial plural penal en la Constitución Argentina y
en el Pacto de San José de Costa Rica" J.A. pág. 156/165) en función de un "debido proceso", que parecería estar mejor tutelado con
la reanálisis de lo decidido en primera instancia.
Esta pluralidad de instancias motiva que el expediente sea considerado por distintas personas y desde perspectivas jurídicas
variadas, disminuyendo así los riesgos de arbitrariedad judicial o de insuficiencia de análisis.
Cabe preguntarse cuál es el alcance que cabe atribuirle a la revisión en una instancia superior, ya que el "derecho de recurrir el fallo
ante juez o tribunal superior", no especifica si el recurso debe ser ordinario o extraordinario. A criterio de algunos tratadistas, así
para Bidart Campos, el Pacto de San José de Costa Rica enfoca una vía amplía de apelación, sobre los hechos y el derecho, a través
de la cual cabe renovar el tratamiento integral de la decisión del inferior (conf. ob. citada).
Una interpretación literal, y podríamos señalar, restrictiva de la cláusula inserta en el Pacto, fue la sustentada por la Corte al
resolver la causa "Jauregui" (Fallos 311- 276 (1988), J.A. 1988-III-447), oportunidad en la cual estableció que "el requisito previsto en
el art. 8 ap. 2 inc. “H” de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Que establece el derecho de toda persona inculpada
por delito de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior, sólo debe ser considerado en los supuestos de la sentencia definitiva de
la causa u otra resolución asimilable a ella, aquella exigencia se halla por otra parte satisfecha por la existencia del recurso
extraordinario ante la Corte.

El Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados en la Reforma Constitucional de 1994.


1.- en el art 114 aparece un nuevo órgano, que es el Consejo de la Magistratura. El Consejo de la magistratura es un órgano que
forma parte del Poder Judicial de la nación y que posee diversas atribuciones otorgadas por el art 114 de la CN.
Este órgano fue creado con la red por la reforma del 94 y se encuentra regulado por la ley 24.937 del año 1999. (Reformada por la
Ley 26.080)
En mayo del 2013 Fue dictada la ley 26.855 que introducen modificaciones a la ley 24.937 esas modificaciones impactaban en
cuestiones vitales del organismo por como por ejemplo su composición la forma de elección de sus miembros sin embargo a pesar
de ser sancionada y promulgada y publicada en el Boletín oficial dicha ley fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema en sus
arts más trascendente por lo cual su vigencia plena se encuentra en suspenso.
“El Consejo de la Magistratura, regulado por ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de
cada Cámara, tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial.
2.- Jurado de enjuiciamiento: Es un órgano cuya función consiste en juzgar a los jueces inferiores de la nación para removerlos de sus
cargos así lo establece el Art. 115 este órgano forma parte del PJN.
Composición. Se compone de 7 miembros:
*2 jueces - 2 jueces de cámara y 1 del fuero federal del interior y otro de Capital Federal
*4 legisladores dos por la Cámara de Senadores y dos por la de diputados
*1 abogado de la matrícula federal
La presidencia del jurado será ejercida por 1 de sus miembros siendo este elegido a través de una votación en la que participan los
7 miembros.
Los abogados miembros del jurado deberán suspender su matrícula federal por el tiempo que dure el desempeño de sus cargos.
Cualquier miembro del jurado podrá ser removido de su cargo por el voto de las 3/4 partes de los miembros totales del cuerpo.
Los miembros permanecen en sus cargos mientras se encuentren en trámite los juzgamientos de los magistrados que les han sido
encomendados.

2.3.1.- Arts. De la CN: 108, 109, 110, 111, 112, 113, 114, 115, 116, 117, 118, 119 y 120.
Art 108.- El Poder Judicial de la Nación será ejercido por una Corte Suprema de Justicia, y por los demás tribunales inferiores que el
Congreso estableciere en el territorio de la Nación.
Art 109.- En ningún caso el Presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas
pendientes o restablecer las fenecidas.
Art 110.- Los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la Nación conservarán sus empleos mientras dure su buena
conducta, y recibirán por sus servicios una compensación que determinará la ley, y que no podrá ser disminuida en manera alguna,
mientras permaneciesen en sus funciones.
Art 111.- Ninguno podrá ser miembro de la Corte Suprema de Justicia, sin ser abogado de la Nación con ocho años de ejercicio, y
tener las calidades requeridas para ser senador.
Art 112.- En la primera instalación de la Corte Suprema, los individuos nombrados prestarán juramento en manos del Presidente de
la Nación, de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la
Constitución. En lo sucesivo lo prestarán ante el Presidente de la misma Corte.
Art 113.- La Corte Suprema dictará su reglamento interior y nombrará a sus empleados.
Art 114.- El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara, tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial.
El Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de los órganos políticos
resultante de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal. Será integrado,
asimismo, por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que indique la ley. Serán sus atribuciones:
1. Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a las magistraturas inferiores.
2. Emitir propuestas en ternas vinculantes, para el nombramiento de los magistrados de los tribunales inferiores.
3. Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia.
4. Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados.
5. Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar la suspensión, y formular la acusación
correspondiente.
6. Dictar los reglamentos relacionados con la organización judicial y todos aquellos que sean necesarios para asegurar la
independencia de los jueces y la eficaz prestación de los servicios de justicia.
Art 115.- Los jueces de los tribunales inferiores de la Nación serán removidos por las causales expresadas en el Art 53, por un jurado
de enjuiciamiento integrado por legisladores, magistrados y abogados de la matrícula federal. Su fallo, que será irrecurrible, no
tendrá más efecto que destituir al acusado. Pero la parte condenada quedará no obstante sujeta a acusación, juicio y castigo
conforme a las leyes ante los tribunales ordinarios.
Corresponderá archivar las actuaciones y, en su caso, reponer al juez suspendido, si transcurrieren ciento ochenta días contados
desde la decisión de abrir el procedimiento de remoción, sin que haya sido dictado el fallo.
En la ley especial a que se refiere el Art 114, se determinará la integración y procedimiento de este jurado.
Art 116.- Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas
que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación, con la reserva hecha en el inc.12 del Art 75; y por
los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros; de
las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima; de los asuntos en que la Nación sea parte; de las causas que se susciten entre dos
o más provincias; entre una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus
vecinos, contra un Estado o ciudadano extranjero.
Art 117.- En estos casos la Corte Suprema ejercerá su jurisdicción por apelación según las reglas y excepciones que prescriba el
Congreso; pero en todos los asuntos concernientes a embajadores, ministros y cónsules extranjeros, y en los que alguna provincia
fuese parte, la ejercerá originaria y exclusivamente.
Art 118.- Todos los juicios criminales ordinarios, que no se deriven del despacho de acusación concedido en la Cámara de Diputados
se terminarán por jurados, luego que se establezca en la República esta institución. La actuación de estos juicios se hará en la misma
provincia donde se hubiera cometido el delito; pero cuando éste se cometa fuera de los límites de la Nación, contra el derecho de
gentes, el Congreso determinará por una ley especial el lugar en que haya de seguirse el juicio.
Art 119.- La traición contra la Nación consistirá únicamente en tomar las armas contra ella, o en unirse a sus enemigos prestándoles
ayuda y socorro. El Congreso fijará por una ley especial la pena de este delito; pero ella no pasará de la persona del delincuente, ni la
infamia del reo se transmitirá a sus parientes de cualquier grado.
Art 120.- El ministerio Público es un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía financiera, que tiene por función
promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad de los intereses generales de la sociedad, en coordinación con las
demás autoridades de la República. Está integrado por un procurador general de la Nación y un defensor general de la Nación y los
demás miembros que la ley establezca. Sus miembros gozan de inmunidades funcionales e intangibilidad de remuneraciones.

2.3.2.- Jurisprudencia Aplicable.


Fallo FERNANDEZ ARIAS C/POGGIO (1960)
Sobre división de poderes y función jurisdiccional de la administración. El congreso dicto tres leyes que ordenaron al PE organizar en
el Ministerio de Agricultura, Cámaras Regionales integradas por representantes de los dueños de terrenos rurales y de los
arrendatarios.
Procedimiento de estos tribunales administrativos:
Deciden en los temas sobre contratos de arrendamiento.
Sus decisiones pueden apelarse, y ese fallo solo puede cuestionarse con un recurso extraordinario de la Corte Suprema.
Fernández Arias y J Poggio tuvieron un conflicto sobre un contrato de arrendamiento, resuelto por una cámara regional que
condenó a Roggio - arrendatario - a entregar el predio cuestionado.
Este dedujo recurso extraordinario diciendo que esas 3 leyes eran inconstitucionales porque:
*crear órganos administrativos con funciones judiciales cosa prohibida
*las cámaras regionales, órganos con jurisdicción nacional a resolver materias privativas de autoridades judiciales de las provincias
violan en el actual art 75 inc.12
*incumplen el art 18 de la CN – derecho de defensa en juicio ante el P. Judicial
La corte revoca la sentencia apelada y declara la inconstitucionalidad de las normas impugnadas porque no se deja expedita una
instancia judicial; establece estos principios:
Es compatible con la Constitución crear órganos administrativos con facultades jurisdiccionales, aunque la Constitución habla de la
división de poderes y que sólo le corresponde juzgar al Poder Judicial, la Constitución debe interpretarse según las cambiantes
sociales.
Las decisiones de estos órganos administrativos deben quedar sujeta a revisión judicial.
La instancia judicial obligatoria no se satisface con la posibilidad de interponer un recurso extraordinario ante la Corte Suprema.

UNIDAD 3: PARTICIPACION DE LA SOCIEDAD – DERECHO COMPARADO.


3.1.- La participación de la sociedad en la actividad estatal: alcances y formas.
Alcances.
El art. 1 de la Constitución nacional declara adoptada la forma “representativa… según lo establece la presente constitución”. El art.
22 añade “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución.
Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de
sedición.”
El sistema, antes de la reforma de 1994, era, entonces, básicamente representativo y muy escasamente participativo. La expresión
constitucional de que el pueblo gobierna por medio de sus representantes puede ser engañosa, en el sentido que haga suponer que
es el pueblo quien efectivamente se gobierna. En realidad, éste sólo elige a muchos de los que gobiernan, atribución significativa
pero que no implica ni nombrar a todos los que gobiernan ni adoptar las decisiones del gobierno.
En la reforma de 1994 se dio un vuelco sensible, ya que se reconoció al pueblo el derecho a proponer leyes (art. 39 CN) e incluso a
aprobarlas (art. 40, párr. 1), además de poder ser consultado por el congreso o el presidente (art. 40, párr. 2). Y se acentuó la
participación popular en la integración de los poderes al preverse la elección popular de los senadores a partir del año 2001 y
disponerse la elección popular directa del presidente de la Nación.
Formas de participación de la sociedad.
Art. 37 CN: “Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular
y de las leyes que se dicten en consecuencia. El sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio. La igualdad real de oportunidades
entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios se garantizará por acciones positivas en la regulación de los
partidos políticos y en el régimen electoral”.
La norma contiene una garantía, incorporando los derechos políticos, entre los cuales se incluye: el sufragio, activo y pasivo; el
derecho a constituir partidos políticos, formar parte de ellos; el derecho de reunión y de manifestación.

La participación consultiva en las democracias sociales.


Sufragio: en la reforma constitucional se incorpora expresamente el texto constitucional. Derecho político que tienen los miembros
del pueblo del estado de participar en el poder como elector y elegido. Tiene características: Universal: lo que ya había sido
incomparado aunque para varones, en 1912. En 1947, la ley 13.010 habilita el voto femenino que se realiza por primera vez en 1951.
Igual, Secreto y Obligatorio. Conforme lo reconozco la Corte Suprema en Ríos, votar es: una función pública.
Naturaleza: la naturaleza del sufragio se trata de una cuestión teórica y que no cambia su realidad. Entre las principales posturas
vemos que se considera al sufragio:
a) Un derecho tanto natural como positivo.
b) Un deber, ya que todo el pueblo en su conjunto es un órgano del Estado
c) Un derecho-deber
d) Una función tanto política como pública
e) Un poder tanto estatal como no estatal
Clasificación:
a) Según la Forma de Emisión: puede ser público o privado
b) Según los Sujetos Eminentes: puede ser universal o restringido
c) Según la Exigibilidad de Emisión: pueden ser obligatorio o facultativo
d) Según la Proximidad con el Elegido: puede ser directo o indirecto
e) Según el Computo de cada Sufragio: puede ser único o plural Sistema y Legislación Electorales: el sistema electoral presupone una
conjunción de factores o áreas fundamentales que se vinculan con él, a saber:
a) División de circunscripciones electorales.
b) Formas de candidaturas
c) Procedimientos de votación

Las formas semi directas de Democracia: concepto. Plebiscito. Referéndum. Iniciativa Popular. Consulta Popular. Revocatoria
Popular.
Las Formas Semi directas: la reforma de 1994 incorpora: el referéndum (procedimiento de consulta al cuerpo electoral, para que
este y a través del sufragio, se pronuncie sobre un acto de gobierno), el plebiscito (derecho reconocido al cuerpo electoral, al que se
consulta sobre un asunto esencialmente político, ya sea de naturaleza constitucional o gubernamental), la iniciativa popular y la
destitución popular, los cuales posibilitan la participación directa del pueblo en el proceso de elaboración de determinados actos de
gobierno, combinando así, la idea de democracia directa con la representativa.
Formas Semirrepresentativas (Semidirecta): procedimientos mediante los cuales se le consulta o se le da participación al cuerpo
electoral. Dentro de estos encontramos:
a) Plebiscito: consulta al cuerpo electoral sobre una consulta de vital importancia para el estado.
Del latín plebiscitum, un plebiscito es una resolución tomada por un pueblo a partir de la pluralidad de votos. Se trata de una
consulta realizada por los poderes públicos para que la ciudadanía se exprese mediante el voto popular directo respecto a una
determinada propuesta
b) Referéndum: consulta al cuerpo electoral para que exprese su opinión sobre un asunto público, generalmente de carácter
normativo.
Hay distintos tipos:
*Según el acto normativo: constitucional, legislativo, administrativo.
*Según el momento en que se realice: anterior o posterior
*Según su fundamento jurídico: obligatorio o facultativo
*Según la eficacia que produzca: consultivo o vinculante
c) Iniciativa Popular: es la facultad que se acuerda a una fracción del cuerpo electoral de proponer la sanción de una ley. La iniciativa
legislativa popular o iniciativa popular, o también conocida como iniciativa ciudadana es un mecanismo de democracia directa; se
trata de la posibilidad amparada en la Constitución, las personas puedan presentar iniciativas de ley, sin ser representantes
populares en sus respectivos congresos; dichas iniciativas de ley, deberán estar avaladas por una cantidad de firmas, para que se
puedan tomar en cuenta por su respectiva cámara legislativa. Dichas iniciativas pueden tratar asuntos públicos, como puede ser una
reforma de un estatuto o una ley, o incluso una enmienda constitucional.
La iniciativa puede ser directa o indirecta. Si es directa, la presentación de la iniciativa desemboca en un referéndum para aprobarla
o rechazarla. En el caso de las iniciativas indirectas, la petición es tomada en consideración por el legislativo, quien decide si se
convoca o no el correspondiente referendo.
La iniciativa popular es el Art. 39 dividido en 3 párrafos. Se encuentra regulada en el art. 39 de la CN: Los ciudadanos tienen el
derecho de iniciativa para presentar proyectos de ley en la Cámara de Diputados. El Congreso deberá darles expreso tratamiento
dentro del término de 12 meses.
Podemos efectuar las siguientes consideraciones:
*Ciudadanos, quedarían excluidos los extranjeros de este derecho.
*Los ciudadanos también tiene iniciativa legislativa.
*La iniciativa debe ser presentada a la cámara de diputados.
d) Consulta Popular: la consulta popular es el Art. 40 dividido en 3 párrafos. Se encuentra regulada en el Art. 40 de la CN: El
Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley.
La ley de convocatoria no podrá ser vetada por el Presidente. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación lo
convertirá en ley y su promulgación será automática.
La decisión es del Congreso Nacional.
La iniciativa de la consulta corresponde a la Cámara de Diputados de la Nación.
Hay dos proyectos de ley: el original y el de convocatoria a la consulta popular, la ley de convocatoria puede ser vetada.
e) Destitución Popular, Revocatoria o Recall: el procedimiento en el cual una fracción del cuerpo electoral plantea la convocatoria a
todo el electorado para que se decida la permanencia o no de un funcionario o magistrado en el ejercicio de su función.

3.3.- Derecho Constitucional comparado.


El derecho comparado, como método auxiliar, es común a todas las ramas de la ciencia jurídica (el derecho constitucional, el
derecho procesal, el derecho civil...), que se diferencian entre sí por el objeto de estudio, pero que comparten un mismo método, el
método jurídico. Así es, el interés por las regulaciones de ordenamientos distintos del propio, y el análisis tanto de las decisiones
jurisprudenciales extranjeras, como de las fórmulas seguidas por los legisladores de otros países en la resolución de problemas, han
sido comunes a todas las disciplinas jurídicas.
La autonomía del derecho constitucional comparado, a la que definen como «ciencia jurídica autónoma», «una de las ciencias
jurídicas que tiene por objeto el estudio profundo de los ordenamientos constitucionales de los Estados, al lado de las ciencias del
derecho constitucional particular, estimadas como las relativas a un único ordenamiento estatal, y la del derecho constitucional
general, que constituye un capítulo específico de la teoría general del Derecho.
Las funciones del derecho constitucional comparado, que son una concreción de las funciones propias del derecho comparado
general, y entre las que se incluyen: la adquisición de conocimiento, la verificación de datos, la comprensión del propio
ordenamiento, la clasificación y agrupación de los ordenamientos estatales, la interpretación de las normas constitucionales, la
preparación de normas y la armonización normativa entre diferentes Estados.

Clasificación de los regímenes políticos contemporáneos.


Se conoce como régimen político, al conjunto de instituciones y leyes que permiten la organización del Estado y el ejercicio del
poder. A través del régimen político se determina la vía de acceso al gobierno y la forma en la cual las autoridades pueden hacer uso
de sus facultades.
Existen varios conceptos que se confunden con la idea de régimen político. El régimen de gobierno, por ejemplo, se refiere a cómo
se vinculan los distintos poderes del Estado (régimen presidencialista, régimen parlamentario, etc.). La forma de Estado, por su
parte, indica cómo se articulan el poder, la población y el territorio.
Existen diversos tipos de regímenes políticos. Muchos teóricos distinguen entre la democracia, la monarquía y la aristocracia. Otra
clasificación posible diferencia entre los regímenes con un único partido y los regímenes pluralistas.
Hay quienes creen que un régimen político puede corromperse y derivar en algo diferente, aun cuando mantenga sus instituciones
y sus formas. La democracia, en este sentido, podría derivar en demagogia, mientras que la monarquía podría constituirse como una
tiranía.
Además de los expuestos podemos determinar que existen otros tipos de regímenes políticos, tales como los siguientes:
*Régimen republicano. Como su propio nombre ya nos indica, en este sistema no existe un monarca que ejerza como jefe de Estado
sino que es un grupo de representantes, elegidos por el pueblo en las urnas, el que se encarga de gobernar. Ese gobierno lo hace en
nombre del pueblo que es el que posee la soberanía.
*Régimen oligárquico. También responde al nombre de oligarquía y, si estudiamos un poco su etimología, podemos saber qué
significa: el poder supremo de un Estado es ejercido únicamente por un grupo reducido de personas que pertenecen a la misma
clase social. Su origen se encuentra en la Antigua Grecia y se considera que acaba convirtiéndose en una tiranía.
*Régimen totalitario. Uno de los regímenes políticos más repudiados y temidos a lo largo de toda la historia es este, ya que la policía
y la propaganda se convierten en los instrumentos de “presión” y “sometimiento” al pueblo. Y es que en este caso no existe ni la
separación de poderes ni la soberanía, el poder lo tiene únicamente el Estado, que se “salta” todos los derechos y normas básicas
que se establecen en la sociedad actual. Bajo este paraguas, se encuentran tanto el régimen fascista impuesto en Italia por Mussolini
como por el nazi llevado a cabo en Alemania.
*Régimen aristocrático. El poder soberano, el gobierno de un Estado, en este caso lo tiene un grupo de personas que se considera
que son las más idóneas para realizar dicha labor.

Regímenes pluralistas y regímenes monocráticos.


Pluralistas.: caracterizados por la pluralidad de partidos, la normativa constitucional para la elección de gobernantes y el carácter
constitucional (controlado y moderado) del ejercicio del poder. El principio de los regímenes constitucionales pluralistas combina
dos sentimientos: el respeto a la ley (despersonalización y confiabilidad) y el sentido del compromiso (reconocimiento de la
limitación de la propia razón y de la legitimidad parcial de los argumentos ajenos, para buscar una solución aceptable para todos).
Estas serían las condiciones de la eficiencia política en un contexto de pluralismo ideológico y oposición legal.
Monocráticos: sistema de gobierno de uno solo. En la monocracia, existe un solo centro de poder político; así sucedía con las
monarquías absolutas de los tiempos modernos y ocurre hoy en los regímenes polarizados por la fascinación al jefe, líder del partido
único, vocero de la ideología dominante. Son, en verdad, monocracias las llamadas democracias populares contemporáneas, entre
las que cabe incluir, según Prélot, las fascistas, nazistas y soviéticas.

3.3.1.- ARTS. DE LA CN: 1, 14, 22, 37, 38, 39, 40.


Art 1°- La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente
Constitución.
Art 14- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a
saber: De trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer,
transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de
asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender
Art 22- El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda
fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de
sedición.
Art 37- Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular y de
las leyes que se dicten en consecuencia, el sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio. La igualdad real de oportunidades entre
varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios se garantizará por acciones positivas en la regulación de los
partidos políticos y en el régimen electoral.
Art 38- Los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático. Su creación y el ejercicio de sus actividades
son libres dentro del respeto a esta Constitución, la que garantiza su organización y funcionamiento democráticos, la representación
de las minorías, la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, el acceso a la información pública y la
difusión de sus ideas. El Estado contribuye al sostenimiento económico de sus actividades y de la capacitación de sus dirigentes. Los
partidos políticos deberán dar publicidad del origen y destino de sus fondos y patrimonio.
Art 39- Los ciudadanos tienen el derecho de iniciativa para presentar proyectos de ley en la Cámara de Diputados. El Congreso
deberá darles expreso tratamiento dentro del término de doce meses. El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la
totalidad de los miembros de cada Cámara, sancionará una ley reglamentaria que no podrá exigir más del tres por ciento del padrón
electoral nacional, dentro del cual deberá contemplar una adecuada distribución territorial para suscribir la iniciativa. No serán
objeto de iniciativa popular los proyectos referidos a reforma constitucional, tratados internacionales, tributos, presupuesto y
materia penal.
Art 40- El Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de
convocatoria no podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación lo convertirá en ley y su promulgación
será automática. El Congreso o el Presidente de la Nación, dentro de sus respectivas competencias, podrán convocar a consulta
popular no vinculante. En este caso el voto no será obligatorio. El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara, reglamentará las materias, procedimientos y oportunidad de la consulta popular.

3.3.2.- Jurisprudencia Aplicable.


La Jurisprudencia aplicable a temas relacionados con esta unidad del programa se buscará de acuerdo a los temas planteados
desde la cátedra en el momento del examen.
Ej.: En un fallo dividido, la Corte Suprema de Justicia rechazó la acción de amparo que había presentado Cambiemos para impedir
una consulta popular que habilitaría una reelección del gobernador de La Rioja, Sergio Casas.
Esa decisión del Tribunal deja sin obstáculos legales la consulta que se hará este domingo para determinar si tiene validez la
enmienda constitucional que se hizo en diciembre para habilitar a Casas a presentarse este año a su reelección.
Hasta ahora, la constitución riojana consideraba como un primer mandato el de cualquiera de los dos miembros de la fórmula del
poder ejecutivo provincial. Así, si alguien había sido vicegobernador, podía aspirar a sólo un mandato como gobernador, ya que en
La Rioja se permite sólo una reelección.
Ese es el caso de Casas, quien fue vicegobernador entre 2011 y 2015 y en ese mismo año fue electo gobernador. Para evitar ese
impedimento y poder competir para ser otra vez gobernador este año, Casas le hizo votar a su bloque en la Legislatura la enmienda
a la Constitución. Para refrendar esa reforma, el gobernador llamó a una consulta popular que deberá aprobarla o rechazarla este
mismo domingo.
De los cinco miembros de la Corte Suprema de la Nación, tres consideraron que no correspondía darle curso al amparo de
Cambiemos que buscó impedir la consulta riojana. En ese sentido votaron Héctor Rosatti, Helena Highton y Ricardo Lorenzetti.
Carlos Maqueda no votó.
En disidencia, Carlos Rosenkrantz, presidente de la Corte, consideró que sí correspondía tratar el amparo, porque sostuvo que el
llamado a la consulta fue convocada "de un modo que viola" claramente la constitución provincial.
Ejemplo de Proyectos presentados por INICIATIVA POPULAR.
“El hambre más urgente”: Con este nombre se etiquetó a la propuesta impulsada por distintas fundaciones y asociaciones civiles
como Poder Ciudadano, Red Solidaria y Grupo Sophía, junto con el diario La Nación. Ella derivó en un proyecto de ley destinado a
cubrir los requisitos nutricionales de niños hasta los 14 años; embarazadas, discapacitados y ancianos desde los 70 años en situación
de pobreza, en el marco de la crisis socio-económica que sumergió a millones de ciudadanos en la indigencia y en la más extrema
pobreza.
El proyecto jamás alcanzó a cumplir con los requisitos establecidos por la ley 24.747 reglamentaria de la Iniciativa Popular, lo que
pone en evidencia los numerosos defectos de técnica legislativa con que cuenta la iniciativa popular en el sistema legal-
constitucional argentino. En efecto, los requisitos de la obtención de firmas que representen al menos 1,5% del padrón electoral
nacional y de que tal número represente 6 distritos electorales diferentes, constituyen obstáculos insalvables para quienes impulsan
la iniciativa. De hecho, en el caso del “hambre más urgente” los impulsores gozaban de una sólida capacidad económica para
solventar los costosos gastos que implicaba el ejercicio de este mecanismo, mas no consiguieron cumplimentar los inalcanzables
requisitos cuantitativos de firmas y representación exigidos legalmente.
Empero, la suerte que corrió la propuesta canalizada a través de la iniciativa fue positiva. Ello pues el Congreso Nacional incluyó
varios de sus artículos en la ley 25.724 creadora del “Programa de Nutrición y Alimentación Nacional”. Finalmente, el Poder
Ejecutivo (en ese entonces a cargo de Néstor Kirchner) instrumentó la política de asistencia social contenida en dicha ley a través de
un “Plan Nacional de Seguridad Alimentaria”, efectivizando de esta manera la obligación del Estado de garantizar el derecho a la
alimentación de toda la ciudadanía.
La iniciativa popular “el hambre más urgente” representa un importante intento de la sociedad civil por participar activamente en
la formulación de leyes para combatir una situación social y económica crítica. No obstante, esta iniciativa también refleja las
deficiencias técnicas presentes tanto en el art 39 CN como en la ley que reglamenta dicha norma, y lo complejo que es (incluso para
grupos organizados con gran capacidad económica) sortear los irrealizables requisitos impuestos por las leyes reglamentarias.

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