EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS
1. CONCEPTO
La evaluación de competencias y por competencias es un proceso de retroalimentación,
determinación de idoneidad y certificación de los aprendizajes de los estudiantes de acuerdo con
las competencias de referencia, mediante el análisis del desempeño de las personas en tareas y
problemas pertinentes. Esto tiene como consecuencia importantes cambios en la evaluación
tradicional, pues en este nuevo enfoque de evaluación los estudiantes deben tener mucha claridad
del para qué, para quién, por qué y cómo es la evaluación, o si no está no va a tener el la
significación necesaria para contribuir a formar profesionales idóneos. Es así como la evaluación
debe plantearse mediante tareas y problemas lo más reales posibles, que impliquen curiosidad y
reto.
La evaluación por competencias es tanto cualitativa como cuantitativa. En lo cualitativo se busca
determinar de forma progresiva los logros concretos que van teniendo los estudiantes a medida
que avanzan en los módulos y en su carrera. En lo cuantitativo, los logros se relacionan con una
escala numérica, para determinar de forma numérica el grado de avance. De esta manera, los
números indicarán niveles de desarrollo, y tales niveles de desarrollo se corresponderán con
niveles de logro cualitativos. Las matrices de evaluación de competencias son las que nos permiten
evaluar a los estudiantes tanto de forma cualitativa (en sus logros) como cuantitativa (niveles
numéricos de avance).
2. FUNDAMENTOS DE LA EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS
Una de las grandes transformaciones que implica la evaluación por competencias es que ésta ya
no es por promedio, sino por indicadores y niveles de logro. Un estudiante tiene una competencia
cuando está en condiciones de desempeñarse ante una situación o problema con motivación,
ética, conocimiento teórico y habilidades procedimentales. Si falta alguno de estos aspectos, no se
puede certificar la competencia en su nivel de desarrollo respectivo, y por tanto no puede
promoverse en el módulo. Es por ello que en los módulos, los estudiantes deben demostrar que
han aprendido todos los aspectos esenciales de la competencia en el nivel de desarrollo esperado,
acorde con unos indicadores de referencia. En la evaluación promedial, en cambio, es factible que
un estudiante pueda pasar una asignatura manejando sólo los aspectos teóricos o prácticos, pues
el promedio ayuda a compensar debilidades. En la evaluación de competencias no hay promedio
de notas para evitar, por ejemplo, que un logro muy significativo en habilidades prácticas
compense la ausencia de logro en lo teórico, en habilidades sociales y en la ética, o viceversa.
La evaluación por competencias está sustentada en unos fundamentos filosóficos, sociológicos y
psicológicos que responde a la globalización de los mercados y a la universalización del
conocimiento. Se encuentra en un punto intermedio entre un enfoque positivista y un enfoque
emergente. Desde una clasificación general se reconocen dos enfoques teóricos que desarrollan
una visión distinta de la evaluación por competencias: la primera es una tradición teórica que mira
la evaluación por competencias como un conocimiento actuado de carácter abstracto, universal e
idealizado y la segunda que entiende la evaluación por competencias como la capacidad de
realización situada y afectada por y en el contexto en el que se desenvuelve el sujeto.