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Tlaxcala y Puebla: Unión por la Malinche

Los pobladores de Tlaxcala y Puebla acordaron trabajar juntos para exigir al gobierno federal acciones para rescatar el bosque de la Malinche, que se ha visto afectado por la tala ilegal y plagas. Representantes de comunidades de Puebla expresaron su apoyo a la iniciativa de Tlaxcala y solicitaron a las autoridades estatales y federales que asuman su responsabilidad para atender el problema ecológico y social.

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Tlaxcala y Puebla: Unión por la Malinche

Los pobladores de Tlaxcala y Puebla acordaron trabajar juntos para exigir al gobierno federal acciones para rescatar el bosque de la Malinche, que se ha visto afectado por la tala ilegal y plagas. Representantes de comunidades de Puebla expresaron su apoyo a la iniciativa de Tlaxcala y solicitaron a las autoridades estatales y federales que asuman su responsabilidad para atender el problema ecológico y social.

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Logran Tlaxcaltecas unión con Puebla para rescate de

la Malinche
4 junio 2021Miguel Ángel Lara Leer más

 Después de la reunión con autoridades federales,


pobladores de las faldas de la montaña acordaron trabajar
con comunidades vecinas para insistir en el trabajo contra
la deforestación
Pobladores de municipios que se han visto afectados por la tala clandestina y la plaga del
gusano descortezador en Tlaxcala, lograron un acuerdo para que comunidades del Estado
de Puebla se unan y exijan, al gobierno federal, acciones conjuntas para agilizar el rescate
del bosque.

Después de la reunión que hace una semana sostuvieron con representantes de la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en la Ciudad de México
(CDMX), los tlaxcaltecas se dieron a la tarea de reunir los requisitos que les fueron
solicitados para iniciar los trabajos de atención y rescate.

Ayer acudieron al Estado vecino para que organizaciones poblanas se sumaran a la


petición, comunidades de las faldas de la montaña, como San Miguel Canoa,
organizaciones civiles y grupos ciudadanos se mostraron a favor de trabajar juntos para
lograr buenos resultados.

“Socorro García, representante de la “Red Matlalcuéyetl-Malintzi” destacó que “los


habitantes de los pueblos de la montaña y organizaciones en defensa y cuidado del territorio
Malintzi-Matlalcuéyetl pertenecientes al Estado de Puebla desde nuestra autodeterminación
como pueblos originarios […] extendemos nuestro apoyo y reconocimiento al movimiento
de “Pueblos Unidos por la Restauración de la Matlalcuéyetl” que conforman las comisiones
del estado de Tlaxcala, al igual que externamos nuestro rechazo a cualquier tipo de
provocación que ponga en riesgo la seguridad e integridad de nuestros compañeros”.

Expresó que como pueblos de la montaña Puebla y Tlaxcala comparten un mismo territorio,
el cual actualmente enfrenta una de sus mayores crisis ecológicas y sociales, producto de la
falta de respeto y conciencia hacia el uso de los recursos, acusando la falta de políticas por
parte de las autoridades encargadas de proteger el parque nacional.

Una vez que ante la SEMARNAT el grupo de representantes tlaxcaltecas logró que los
pueblos originarios, así como sus usos y costumbres fueran respetados e incluidos en la
toma de decisiones para la montaña, se dedicaron a fortalecer los lazos para que ahora no
solo sea esta entidad, sino también Puebla se interese por la preservación y rescate del
bosque.

A su vez, solicitaron a las autoridades estatales y federales que asuman su responsabilidad y


hagan la parte que les corresponde, ya que, si el problema no se atiende y sigue avanzando,
en poco tiempo será una situación que desencadene muchos más problemas.
Después de la rueda de prensa, los representantes de los pueblos originarios salieron a las
calles de Puebla para hacer saber sus peticiones e insistir a las autoridades que se sumen al
trabajo y rescate de la montaña.

Malinche
1505?-1529?

Al nacer recibió el nombre de Malinali (uno de los 20 días del mes mexicatl y de
un tipo de hierba usado para hacer cuerdas), que con el tratamiento reverencial
que merecía como hija de un cacique, se convirtió en Malintzin, y que con la
deformación castellana devino en Malinche, palabra que para algunos también
significa “el dueño de Malinalli”. Después también se le nombraría Malinalli
Tenépal (persona que tiene facilidad de palabra, que habla mucho y con
animación), y al recibir el bautizo católico, Doña Marina. De su vida antes de la
llegada de Cortés, sólo se sabe por el testimonio de Bernal Díaz del Castillo
(Historia Verdadera de la conquista de la Nueva España):

“Antes que más meta la mano en lo del gran Montezuma y su gran Méjico y
mejicanos, quiero decir lo de doña Marina, cómo desde su niñez fue gran señora
y cacica de pueblos y vasallos. Es de esta manera: que su padre y madre eran
señores y caciques de un pueblo que se dice Painla. Murió el padre quedando
muy niña, y la madre se casó con otro cacique mancebo, y hubieron un hijo y
según pareció, queríanlo bien al hijo que habían habido. Acordaron entre el padre
y la madre darle el cacicazgo después de sus días, y porque en ello no hubiese
estorbo, dieron de noche a la niña doña Marina a unos indios Xicalango, porque
no fuese vista, y echaron fama que se había muerto. En aquella sazón murió una
hija de una india esclava suya, y publicaron que era la heredera; por manera que
los de Xicalango la dieron a los de Tabasco, y los de Tabasco a Cortés.“

Painala era un poblado azteca, de habla náhuatl, situado en la zona de Copainalá,


Chiapas, colindante con la región de habla maya. Huilotla (Olotla), poblado
cercano a Coatzacoalcos, era su lugar de nacimiento de Malintzin según el
historiador jesuita Francisco Xavier Clavijero. Se estima que Malinche nació a
principios del siglo XVI, entre 1501 y 1505, y que cuando fue regalada a Cortés
tendría unos quince años. Por el testimonio citado, se sabe que fue vendida en la
pubertad a unos comerciantes mayas y éstos, a su vez, la volvieron a vender al
cacique maya de Tabasco. Durante su cautiverio viajó a las regiones de habla
maya en Yucatán, donde aprendió dicha lengua. Por eso, a la llegada de los
españoles, Malinche hablaba tanto su lengua materna, el náhuatl, como la de sus
señores, el maya.

En ese tiempo, en los primeros contactos entre españoles e indígenas, la


comunicación no era verbal sino “diciéndoles por sus meneos y señas”. Después
los españoles se apoderaban de indios para que aprendieran su lengua y les
sirvieran de intérpretes. Juliancillo y Melchorejo, indígenas mayas tomados
durante el primer viaje de Hernández de Córdova, y que regresaron con Cortés,
muestran el esfuerzo de los españoles por comunicarse con los nativos, pero
siempre eran vistos con desconfianza porque podían actuar de mala fe e incluso
traicionar a sus amos. Por eso Cortés buscó a los náufragos españoles que
hubieran aprendido la lengua indígena y tuvo la fortuna de hallar en Cozumel a
Jerónimo de Aguilar.
Cortés llegó a la costa de Tabasco, acompañado de su intérprete, Gerónimo de
Aguilar, quien habiendo naufragado en esas tierras y esclavizado por los mayas,
aprendió su lengua, la que ya dominaba cuando fue rescatado por los españoles.
Al siguiente día de haber derrotado en Centla a los indígenas, el 12 de marzo de
1519, en Potonchan le fue entregada a Cortés, como regalo de paz y bienvenida,
Malinche, junto con otras 19 jóvenes, pero el conquistador la regaló, a su vez, a
Alonso Hernández Portocarrero. Todas ellas fueron bautizadas a los pocos días,
pues era excomulgado quien se acostara con una hereje. El padre Olmedo las
bautizó, después de haberlas predicado con ayuda de un intérprete “muchas
buenas cosas de nuestra santa fe”.

Una vez establecido el ayuntamiento de la Villarrica de la Vera Cruz, Hernández


Portocarrero fue enviado a España por Cortés como uno de sus procuradores
ante el rey Carlos I de España (V de Alemania). Como Malinche no podía
acompañarlo, fue devuelta a Cortés. Portocarrero moriría preso en el
cumplimiento de la misión encomendada.

Al regresar Malinche al lado de Cortés, unos soldados se percataron de que


conversaba en náhuatl animadamente con mujeres enviadas por los mexicas para
el servicio de los españoles, y se lo comunicaron a Cortés, quien la mandó llamar
para comprobar que era bilingüe. Antonio Rubial García (Marina Malintzin,
indígena emblemática) recoge una versión distinta del cronista Antonio de Solís:
cuando Jerónimo de Aguilar no pudo entender a enviados de Moctezuma que se
acercaron a los españoles en dos piraguas, la esclava Marina tradujo del náhuatl
al maya a Aguilar y éste le comentó al conquistador de sus destrezas lingüísticas.

Así resolvió el problema de entenderse con los embajadores de Moctezuma:


Malinche traducía el náhuatl de los embajadores al maya y Aguilar, el maya al
castellano. Cuando hablaba Cortés, la comunicación era a la inversa, algo que
para algunos autores recuerda la piedra Roseta de Champolión. En poco tiempo,
Malinche aprendió suficiente español para traducir el náhuatl directamente al
español sin la intervención de Aguilar, por lo que en adelante, todas las
comunicaciones importantes entre los castellanos y los mexicas pasaron sólo por
Malinche. Tal como se ve dibujado en un códice inserto en la Descripción de la
ciudad y provincia de Tlaxcala, de Muñoz Camargo: “El indio informa, Marina
traduce, Cortés dicta y el escribiente escribe”. De este modo, Malinche dejó de ser
una mujer más al servicio sexual de los españoles y se convirtió en la inseparable
compañera de Cortés, quien la llegó a llamar cariñosamente "mi lengua".

Durante la guerra de conquista, debido a su cercanía a Cortés y su papel


protagónico, Malinche fue tratada con admiración y respeto por los españoles, y
con temor y odio entre los indígenas que la asociaban con el conquistador. “La
pareja formó un dueto que combinaba a menudo la elocuencia y la sutileza, la
piedad y la amenaza, el refinamiento y la brutalidad”. En el "Lienzo de Tlaxcala" y
en el "Códice de entrada de los españoles en Tlaxcala" los representan juntos,
Malinche siempre vestida de huipil y con el pelo suelto. Según Bernal Díaz "era de
buen parecer y entremetida y desenvuelta... digamos cómo doña Marina, con ser
mujer de la tierra, qué esfuerzo tan varonil tenía... jamás vimos flaqueza en ella,
sino muy mayor esfuerzo que de mujer...”

La compenetración de Cortés y Malinche llegó a tal grado a los ojos de los


indígenas, el conquistador era llamado por el nombre de ella. Bernal Díaz lo
explicó así. “Antes que más pase adelante quiero decir cómo en todos los pueblos
por donde pasamos, o en otros donde tenían noticia de nosotros, llamaban a
Cortés Malinche; y así le nombraré de aquí adelante, Malinche en todas las
pláticas que tuviéramos con cualesquier indios, así desta provincia como de la
ciudad de México, y no le nombraré Cortés sino en parte que convenga; y la
causa de haberle puesto aqueste nombre es que, como doña Marina, nuestra
lengua, estaba siempre en su compañía, especialmente cuando venían
embajadores o pláticas de caciques, y ella lo declaraba en lengua mexicana, por
esta causa le llamaban a Cortés el capitán de Marina, y para ser más breve, le
llamaron Malinche”. Aun ya muerta, la Malinche siguió siendo representando al
lado de Cortés en un documento de 1537 llamado Castigo de aperreamiento, en
el que Cortés, después de consumada la conquista, convoca con el falso pretexto
de bautizar a siete principales de Coyoacán sólo para liquidarlos, lanzándolos a
los mastines.

La habilidad de Malinche para ayudar a Cortés a comunicarse con los indígenas


conformó toda la campaña de conquista, desde el esfuerzo inicial por establecer
relaciones amistosas con los representantes de Moctezuma y la negociación
adecuada para forjar alianzas con los caciques descontentos con el dominio
azteca, hasta la intimidación de Moctezuma y la rendición de Cuauhtémoc.
Malinche persuadía a los indígenas de aceptar la alianza y de convertirse al
catolicismo. Se dice que ella favorecía activamente las negociaciones en lugar del
derramamiento de sangre. Sin Malinche, la conquista hubiera sido imposible o por
lo menos, mucho más difícil, sangrienta, destructiva y lenta. Normalmente Cortés
en sus Cartas de Relación evita mencionar a Malinche, probablemente como una
forma de minimizar el destacado papel que cumplió en la conquista y ensalzar el
propio. Sin embargo, reconoció su relevancia cuando escribió en una
carta: "Después de Dios, le debemos la conquista de la Nueva España a Doña
Marina".

Además, Malinche hacía de faraute (mensajera confiable para ambas partes en


comunicación) y secretaria, que aconsejaba a Cortés y espiaba a los indígenas;
por ejemplo, se piensa que sugirió cortar las manos de los espías indígenas para
atemorizar a los pueblos mesoamericanos. En Cholula, el propio Cortés relató que
Malinche le avisó del complot que se preparaba contra los españoles, que le
reveló una anciana indígena que la invitó a huir con los cholultecas; por eso se le
consideró haber sido la instigadora de la matanza de Cholula. De este hecho
sangriento proviene la leyenda negra de Malinche, como traidora a los pueblos
mesoamericanos, a pesar de que su intervención parece ser un invento de Cortés
para justificar su artera y terrible actuación, perpetrada en contra de miles de
personas inocentes. También se le involucró en el asesinato de Cuauhtémoc
porque se supone que informó a Cortés que intentaba sublevarse junto con otros
caciques.

Malinche no sólo traducía las palabras, explicaba a Cortés la manera de pensar,


las costumbres sociales y militares, así como las creencias de los pueblos
indígenas, el fatalismo y las dudas de Moctezuma, y en especial, la creencia en el
regreso de Quetzalcóatl, que Moctezuma relató a Cortés en su primer encuentro
cara a cara y que éste transcribiría en su segunda Carta de Relación:

“Muchos días ha que por nuestras escrituras tenemos de nuestros antepasados


noticia que yo ni todos los que en esta tierra habitamos no somos naturales de
ella sino extranjeros y venidos a ella de partes muy extrañas y tenemos asimismo
que a estas partes trajo nuestra generación un señor cuyos vasallos todos eran,
el cual se volvió a su naturaleza y después tornó a venir dende en mucho tiempo
y tanto, que ya estaban casados los que habían quedado con las mujeres
naturales de la tierra y tenían mucha generación y hechos pueblos donde vivían y
queriéndolos llevar consigo, no quisieron ir ni menos recibirle por señor y así se
volvió y siempre hemos tenido que los que de él descendiesen habían de venir a
sojuzgar esta tierra y a nosotros como a sus vasallos y según de la parte que vos
decís que venís, que es a donde sale el sol y las cosas que decís de ese gran
señor o rey que acá os envió, creemos y tenemos por cierto, él sea nuestro señor
natural...

Yo le respondí a todo lo que me dijo, satisfaciendo a aquello que me pareció que


convenía, en especial en hacerle creer que vuestra majestad era a quien ellos
esperaban […]"

Obviamente, Malinche corrió los mismos riesgos que los conquistadores


españoles. Peleó a su lado durante la “Noche Triste”, en la que los guerreros
aztecas, encabezados por Cuitláhuac, expulsaron de su ciudad a los
conquistadores europeos. Después estuvo en el sitio de la capital azteca y
presente en la rendición de Cuauhtémoc, su último emperador. Para Camilla
Townsend (Malintzin) "la joven Malinche es, efectivamente, de una importancia
crucial en la Conquista, pero también vislumbramos un mundo en que había
muchas Malinches en potencia. En determinados momentos, Cortés, sin su
ayuda, hubiera muerto o hubiera tenido que irse, eso está fuera de duda. Pero
parece igualmente seguro que si no hubiera existido ella, algún otro español en
alguna otra expedición hubiera encontrado a otra mujer muy parecida a ella, pues
era un producto típico del mundo mesoamericano de entonces."

Tras la caída de Tenochtitlan, Malinche vivió en Coyoacán con Cortés y otras de


sus concubinas. Tuvo un hijo de él, llamado Martín, como el padre del
conquistador, pero fue separada del conquistador y del pequeño con la llegada a
Nueva España de la esposa de Cortés, Catalina Xuárez Marcayda, quien moriría
un mes después, tal vez asesinada por el mismo Cortés. Entonces Malinche
regresó a Coyoacán.

También sirvió como intérprete a los frailes que comenzaron a llegar a Nueva
España para evangelizar a los indígenas. Sin embargo, para esos años, ya no era
la única indígena bilingüe y varios españoles habían aprendido el náhuatl. (Rubial
García, ya citado).

En la desafortunada expedición de Cortés a las Hibueras, Malinche lo acompañó


como uno de los miembros más importantes de su séquito, aunque en ese viaje
Cortés se desembarazó de ella y la entregó en matrimonio a uno de sus
lugartenientes de nombre Juan Jaramillo, de quien se sabe que ella tuvo otra hija,
llamada María Jaramillo.

Relata Bernal Díaz que Malinche volvió a su pueblo con Cortés y estando
ahí “vino la madre, y su hija, y el hermano, y conocieron que claramente era su
hija porque se le parecía mucho. Tuvieron miedo d'ella, que creyeron que los
enviaba a llamar para matarlos, y lloraban, y así que los vido llorar la doña
Marina, los consoló y dijo que no hubiesen miedo, que cuando la traspusieron con
los de Xicalango que no supieron lo que hacían y se lo perdonaba... y que Dios le
había hecho mucha merced en quitarla de adorar ídolos agora y ser cristiana, y
tener un hijo de su amo y señor Cortés, y ser casada con un caballero como era
su marido, Juan Jaramillo”.

Pero Cortés no se desentendió de Malinche y le concedió las tierras y los


impuestos de dos ciudades indias en la región de Jilotepec. Sin embargo, envió a
Martín a España. Desde ahí, Cortés logró que el Papa declarara legítimo al hijo de
Malinche. Después, el conquistador tendría otro hijo, también llamado Martín, de
su matrimonio con Juana de Zúñiga.

A partir de su separación de Cortés, Malinche desapareció de la historia y entró a


la leyenda. Se desconoce la fecha y el lugar de su muerte. Algunos señalan que
no regresó de las Hibueras y se quedó en sus tierras tabasqueñas. Otros estiman
que murió entre 1526 y 1529. Si se considera la Probanza de los buenos
servicios y fidelidad con que sirvió en la conquista de la Nueva España la famosa
Doña Marina, fechada en 1542, Malinche murió entre 1526 cuando regresó de las
Hibueras y 1527 cuando Juan Jaramillo, su último esposo, volvió a casarse. Otros
señalan que hay constancia de que Malinche murió en 1529, conforme a los
documentos de las gestiones que hizo su viudo, Juan Jaramillo, para volverse a
casar. Fuera de esos datos todo es especulación, como el relato de que fue
apuñalada en su casa de la calle de Moneda una madrugada del 29 de enero de
1529, para que no declarara en contra de Cortes durante su juicio de residencia.

José Antonio Crespo (Contra la historia oficial) relata que la Malinche contrajo la
viruela y que al morir, en su lecho “fue asistida espiritualmente por Fray Toribio de
Benavente, Motolinía, encargó a éste que después de haber celebrado la santa
comunión, dijera a Cortés que yo le agradezco lo que conmigo hizo... y que si en
algo pudo agraviarme, le perdono por lo mucho de lo que soy su deudora.”

Para muchos mexicanos la palabra Malinche es sinónimo de "traidor", por su


colaboración en la lucha de los españoles contra su propia etnia azteca, pero ¿no
su propia madre la había traicionado primero al venderla a los mayas? Como
esclava, Malinche no decidió estar al lado de Cortés, ella fue repudiada por su
gente y no tenía por qué tener lealtad a las otras etnias mesoamericanas que
guerreaban entre sí. Además, como señala Nahum Megged: “a qué indios fue que
traicionó: ¿a los totonacas que fueron los primeros que se sumaron a Hernán
Cortés, a los de Huejotzingo y los de Tlaxcala que lucharon con él, a los
xochimilcas que estaban primero con Cuauhtémoc y al último momento se
pasaron con Cortés? Cuando los mexicanos hacen referencia a la traición de
Malinche, primero deberían pensar ¿Quién era el traidor aquí?”

“Durante la conquista, la conciencia indígena fue por entero de carácter étnico, de


ciudad-Estado, tribal o de parentesco. De ahí que la resistencia a la conquista se
da estrictamente en el marco de cada etnia, ciudad-Estado, tribu o clan [...] La
historia prehispánica no se interrumpió, no cesó con la llegada de los españoles.
Estos desembarcaron en ella y la utilizaron en su provecho. También élites
indígenas trataron de aprovechar la llegada de los europeos en su favor [...] La
historia de la conquista y lo que sería la Nueva España, no es una historia con
dos protagonistas, conquistadores y conquistados. En realidad, siguió siendo una
historia de múltiples sujetos en la cual los españoles se impusieron y se
apropiaron del papel de vencedores por su superioridad militar, política y
organizativa, utilizando el principio de divide y vencerás [...]”. (Semo Enrique. La
conquista).

Para Eduardo Matos Moctezuma: “Lo que debe quedar claro para nuestro
propósito es que no era de origen mexica, es decir, que no estaba traicionando a
su pueblo, sino por el contrario, ella pertenecía a otro grupo que estaba bajo la
amenaza que representaba Tenochtitlan y su acción expansionista para sojuzgar
pueblos a los que se les imponía tributo. Las circunstancias la colocaron en la
situación de ayudar a su pueblo ante la amenaza que representaba el mexica, al
igual que lo hicieron los pueblos totonacos de la costa y la sierra, cuando
informan a Cortés que estaban sujetos al señor Moctezuma y el capitán español
promete ayudarlos en su contra, lo que decide a Cortés a emprender la conquista
de Tenochtitlan, al percatarse que estaba entre indígenas que lo apoyaban, como
más tarde harían muchos otros pueblos que se le unen en contra del
mexica”. (¿Fue traidora La Malinche?).

Para Octavio Paz: "El símbolo de la entrega es doña Malinche, la amante de


Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al Conquistador, pero éste,
apenas deja de serle útil, la olvida. Doña Marina se ha convertido en una figura
que representa a las indias, fascinadas, violadas o seducidas por los
españoles". Por eso de su nombre se derivó la palabra "malinchista" para referirse
a alguien que prefiere las cosas extranjeras, entregado a lo que viene de fuera,
sin capacidad para valorar lo propio.

El término malinchismo, fue usado durante el periodo presidencial de Miguel


Alemán por el periodismo de izquierda para denunciar el entreguismo de su
gobierno a los Estados Unidos. Hoy se aplica a los grupos desnacionalizados y
antipatriotas proclives a sobrevalorar todo lo extranjero y a demeritar todo lo
nacional. En ese sentido, en la lírica popular se encuentra el popular corrido La
Maldición de Malinche, cuya letra se transcribe a continuación:

“Del mar los vieron llegar mis hermanos emplumados,


eran los hombres barbados de la profecía esperada.
Se oyó la voz del monarca de que el dios había llegado
y les abrimos la puerta por temor a lo ignorado.

Iban montados en bestias como demonios del mal,


iban con fuego en las manos y cubiertos de metal.
Sólo el valor de unos cuantos les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre se llenaron de vergüenza.

Porque los dioses ni comen ni gozan con lo robado


y cuando nos dimos cuenta ya todo estaba acabado.
Y en ese error entregamos la grandeza del pasado
y en ese error nos quedamos trescientos años esclavos.

Se nos quedó el maleficio de brindar al extranjero


nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan, nuestro dinero.
Y les seguimos cambiando oro por cuentas de vidrio
y damos nuestras riquezas por sus espejos con brillo.

Hoy, en pleno siglo veinte nos siguen llegando rubios


y les abrimos la casa y les llamamos amigos.
Pero si llega cansado un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos como extraño por su tierra.

Tu, hipócrita que te muestras humilde ante el extranjero


pero te vuelves soberbio con tus hermanos del pueblo.
Oh, maldición de Malinche, enfermedad del presente
Cuándo dejarás mi tierra. Cuándo harás libre a mi gente.”

Hoy parece haber una tendencia en la literatura, en algunos movimientos


feministas y en ciertos historiadores a rehabilitar la figura de la Malinche, único
personaje femenino de trascendencia histórica en la conquista de México, que
sigue haciendo volar la imaginación de propios y extraños.

Su imagen forma parte del escudo de armas del estado de Tabasco.


La Malinche o Malintzin es también el nombre de un volcán ubicado en el estado
de Tlaxcala.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Muerte ¿29 de enero de 1529?

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