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GABRIEL LEON
PANDEMIA
SUDAMERICANA2020, Gabriel Lin
Penguin Ran
or respta ls eyes del copyright
br por ningin medio sn perm
do que
0 en C¥CImpresores Ld
Son Francisco 134,
Penguin
Random House
Grupo Editorial
1
2.
EL TRIUNFO DE LA MUERTE aden has
UNa NEUMONIA BRUTAL cd ihe
2.1 Particulas cadavéricas .......sseee0 33
2.2 Pequefios animales ....-.+++04 6+ eatin
2.3. Un fluido vivo contagioso 53
PaNDEMIA soni 7
3.1 Lahabitacién 911 .. 0A
3.2 Una bomba de tiempo 4 86
3.3. Affo nuevo chino . 97
34 0
3.5 Incertidumbre
‘La PROXIMA PANDEMIASi todos los virus
desaparecieran repentinamente,
el mundo seria un lugar maravilloso.
sximadamente un dfa y medio.
Luego, todos moritiamos.
durante apro
‘Tony GOLDBERG
Epidemidlogo, Universidad de
Wisconsin-Madison, 2020El cuadro fue pintado en 1562 y esta en el Museo
del Prado en Madrid, Espafia. Es un dleo sobre
paneles de madera, mide un poco més de un me-
tro de alto por un metro y sesenta centimetros de
ancho y fue restaurado recientemente, lo que le
permitié recuperar su brillo y colores originales.
Su autor es Pieter Bruegel el Viejo —uno de los
artistas holandeses més importantes del renaci-
miento— y se titula El triunfo de la Muerte, La
pintura muestra un panorama desolador: en un
paisaje desprovisto de vida, un ejército de esque-
letos arrasa con todo a su paso, acorralando a los
sobrevivientes que son empujados hacia un ataid
gigante. En el fondo se aprecia el mar, con varios
barcos humeantes y construcciones en llamas. En
el Angulo inferior izquierdo se ve a un rey —con
corona, armadura, capa roja y un cetro en la
mano derecha— que es sostenido por uno de los
15esqueletos y que lleva un relo
inquierda. Llegé la hora,
a €s inevitable —eso era cierto en 1500
tambiés
a a, Aaa pero el cuadro da cuenta
echo diferente: la mi
? la muerte no solo e1 i
table en aquell: etn
a época, sino
, » sino que tenfa ademas yy
na
ipa Constante y abrumadora en la vida de las
1
Pésonas. En efecto, la esperanza de vida al nace
‘ r
de arena en la mano
*olo superé los cuarenta af
nta a
de manera consistente a partir del siglo XIX. "Ls
tasa de mortalidad infantil Ia roporcién de ni
i-
del 43 por ciento en el afio 1800 y solo bajé al 36
i a en el afio 1900.? Probablemente uno d
os recordatorios mas brutales sob ‘
es,
la vida de los hijos sea la t Mee
Hansen L Emil
rarsen y Emily Laurette: tuvieron un total
UM, Roser eal, sLife Ex
, Visco por
ty», en Ourworl
de dieciséis hijos, pero solo ocho sobrevivieron a la
nifiez. Cinco de sus hijos —Marie, Holger, Anna,
Klara y Ellen— murieron entre el 3 de julio de
1903 y el 7 de julio de 1903. Cinco hijos muertos
en un lapso de cuatro dias. :La causa de muerte?
Difteria, una enfermedad bacteriana para la que
no existié una vacuna sino hasta 1923.
En la antigiiedad la plaga, la viruela, el saram-
pién, la polio, la influenza, la dfteria, la cuberculosis,
el célera, la tos convulsa, las infecciones estoma-
cales y otras enfermedades producidas por virus y
bacterias asolaban a nuestra especie. La plaga por sf
sola causé a lo menos dos pandemias devastadoras.
Una de ellas —conocida como «la peste negra»—
habria causado entre 75 y 200 millones de muertes
en Europa, Asia y el norte de Africa. Se estima que
la mitad de la poblacién de Europa murié debido
a esta peste, que afecté a nuestro planeta durante
varios afios y que tuvo su maximo a fines de 1340
y principios de 1350, generando grandes cambios
no solo demogréficos, sino que también sociales,
econémicos y culturales. Walter Scheidel, histo-
riador especialista en economfas antiguas, sostiene
que luego de «la peste negra» el precio de la mano
de obra se dispard, mientras que el valor de la tie-
tra y otros bienes se desplomé: los trabajadores
7comieron y se vistieron mejor que nunca y los pr
Pietatios de las tierras tenfan serias dificultades a
Gncontrar mano de obra, ano ser que deniers
ispuestos a triplicar los antiguos salatios.?
Uno de los grandes problemas con las enfer-
medades infecciosas por aquella época era que ni
tenfamos nila més minima idea de cudl ena ce ori.
gen. Yuna de las cosas que a nuestro cerebro ao
le gusta s la incertidumbre y no saber, asf que, cn
ausencia de una explicacién racional, inventamos
una. En una época en la que virus y bacterias no
existfan para nosotros, la explicacién de las enfer-
medades eran los miasmas.
Lateorfa miasmética de las enfermedades fue la
Corriente de pensamiento dominante en Occiden
fe para explicar por qué nos enfermébamos y hace
referencia a los vapores pestilentes que inundabai
las ciudadles en la antigitedad. Esa es la razdn tae
Ta que los personajes més conocidos asociados Ig
plaga —los médicos de la plaga— usaban una mé
fara de cuero con una punta como pico de tlic,
Bn esa punta ponian hierbas arométicas y pétalos
FW, Schsidl, Zhe Great Levler: Violence and the Hs of
he History o
_tnequality from the Stone Age to the Ti
be Tventy-First Cn
He Minion Universi Pes 20192 mes Nuc
de rosas para neutralizar el efecto de los miasmas y
no enfermar, No hace falta comentar la efectividad
de esta costumbre.
Una curiosidad es que se crefa que no solo las
enfermedades infecciosas eran transmitidas por es-
tos «malos aires» y, por ejemplo, una persona podia
ser obesa por la influencia del olor de la comida.
En efecto, un quimico inglés de apellido Booth ex-
plicaba que «la esposa del carnicero es obesa por-
que inhala el olor de la carne» en una carta enviada
ala revista The Builder en 1844. Y si bien esta es
tuna de las ideas més extravagantes con respecto a
Jos miasmas y los «malos aires», esta creencia acerca
del origen de las enfermedades prevalecié no solo
ena cultura popular, sino que fue parte de la préc-
tica médica formal hasta bien entrado el siglo XIX.*
Por otro lado, nuestros conocimientos de la
anatomia y fisiologia humana eran extremadamen-
tepobres. Las disecciones de cadaveres humanos no
fueron bien vistas en la antigua Roma y el propio
Galeno —considerado como uno de los médicos
mas influyentes de la historia— se vio empujado
a diseccionar cadaveres de cerdos y primates no
© §, Halliday, Death and miasma in Victorian London: an
obstinate belief, Br Med. . 323, 2001, pp. 1469-71
19hui imi
manos. Los conocimientos generados a partir de
sos hallazgos eran extendidos al cuerpo humano,
muchas veces con escaso & ‘
En el mundo occidental cristiano de la Edad
Media, la idea sobre el caricter sacrosanto de los ca-
daveres humanos comenz6 a relajarse lentamente
Altededor del aio 1315 tuvo lugar la primera disec-
cién piiblica de un cadéyer humano, realizada por
el médico Mondino de Luzzi en Bolofia.° Coma
paso del tiempo, disecciones con fines académicos
Y autopsias fueron cada vez més comunes. La ma-
yorfa de las veces los cadaveres de los condenados
@ muerte y los que no eran reclamados por nadie
terminaban en la mesa de disecciones, Al interés de
los médicos por entender mejor el cuerpo humano
Se sumé durante el Renacimiento el de los artistas
quienes querfan conocer a cabalidad la anatomia
humana, lo que también contribuyé a la realizacién
de disecciones (muchas veces usando cadaveres des-
enterrados de manera ilegal en los cementerios).
__ Bn América, la primera autopsia de la at se
tiene registro fue realizada en la ciudad de Santo
18, Gosh, «Human cadaveric dissecto
Hi aeient Greece to the modern ers
2015, pp. 153-69.
a historical account
Anat. Cell Biol, 483),
20
Domingo, en la isla de La Espafiola en 1533 (actual
Repiiblica Dominicana). De manera interesante,
Ja motivacién de la autopsia no era de cardcter mé-
dico o legal, sino que religioso: las hermanas Mel-
chiora y Joana Ballestero habfan nacido unidas por
el abdomen el 10 de julio de 1533. Las siamesas
sobrevivieron hasta el 18 de julio y al dia siguiente
se solicité realizar una autopsia para averiguar si
compartian una tinica alma o si cada una tenia su
propia alma. La presencia de dos corazones zanjé
el asunto, Dos corazones, dos almas, dos bautizos.
El caso fue descrito por el cronista Gonzalo Fer-
ndndez de Oviedo Valdés en su Historia General y
Natural de las Indias.°
Si bien lentamente las disecciones de caddiveres
permitieron conocer més sobre la anatomia y fisio-
logfa humana, por casi toda la historia de nuestra
especie el origen de las enfermedades fue un mis-
tetio. Y al no conocer siquiera la causa de las en-
fermedades —y sumado a nuestros conocimientos
rudimentarios de anatomia y fisiologia humana—
nuestra aproximacién para prevenirlas o curarlas
5, Fernandez de Oviedo, Historia general y natural de las In-
dias (Primera parte, Capitulo XI), Madrid, Imprenta de la Real
‘Academia de la Historia, 1851.
2Fap€uticas més populares de la ant}
i
no estoy hablando de om
Vino tinto fifo con fi
‘on frut
Me refiero a la antigua
Practica de eliminar la san.
Bre de una persona enferma, con la idea
al hacerlo, se eliminara tambin la contaraiy, cin
due eral origen de la enfermedad. Esto no soln
%¢ alineaba con la teoria miasmética de las enfer
medades, sino que también con la teoria hi setts
ica de los humores, Esta teorfa médica sts
establece que el cuerpo humano esté formed or
Gatto sustancias liquidas (o humores) funda.
tales: bilis negra, bilis amarilla, Rema axoghelig!
tos humores debian mantener alba,
¥ cuando eso ocurria,
ede buen humor»,
un cierto equilibrio
tuna persona estaba sana y
pate De abt deriva nuestra idea mo.
lerna del humory el humorismo,
entendido co;
un estado de énimo, Ast, re
si hoy un humorista
i ; ista es
alguien que nos hace refr, en el siglo XVIII habriz
sido algo similar a un endocrindlogo .
. ia l6gica de las sangrias cra que el equilibrio
de los humores —alterado por una enfermedad—
22
podia ser restablecido a través de la eliminacién de
cierta cantidad de sangre. La mayor parte del tiem-
po esto se hacia pinchando una vena del brazo y,
si bien puede sonar como algo supersticioso hoy,
hasta hace poco tiempo formaba parte de la prime-
ra linea de tratamientos médicos, incluso entre las
personas més educadas, influyentes y poderosas.
George Washington fue el primer presiden-
te de [Link]. y murié a los 67 afios, producto de
una infeccién a la garganta (epiglotitis), muy pro-
bablemente causada por la bacteria Haemophilus
influenzae tipo B. El viernes 13 de diciembre de
1799 desperté con la garganta inflamada y con di-
ficultades para hablar. Su condicién empeord ri-
pidamente y el sébado 14 de diciembre, a las once
de la noche, murié en su cama. Durante los dos
dias que duré su enfermedad fue atendido por tres
médicos, los que recurrieron a eméticos, enemas y
que le realizaron en total cuatro sangrias, Solo en la
Ailtima le extrajeron casi un litro de sangre.”
Una cosa interesante de esto es que, a pesar
nfermedades
de no conocer la naturaleza de las
ingcon, his
(5), 1933, pp.
7 J,H, Knox,
Iila (-). Pasteur demostr6 que en esas condiciones
fl ealdo de carne no se contaminaba —ya que 'es
“ricroorganismos y esporas quedaban depositados
" ehuelcucllo de vidrio— y que solo erecian microor,
_ gganismos sisse abrfa el balén de vidrio. Mas sande; ad
+ mismo Pasteur identifies y caracteri26 a organismos
cos, Ilamados levaduras, como responsa-
yn (de manera inte>
“fesante, el propio Van Lecuwenhoek habla descrito
“giento cincuenta afios antes 4 Jas mismas levaduras
izd cerveza).
ee cntita se interesd en el estudio de la
ja-—una enfermedad producida por un virus
fabricar una vacuna contra esta enferme-
| Asi como Jenner en 1796, Pasteur no ogres
tifiear al agente causante de a rabiay Ya que
gon demasiado pequefios como part ae
‘usando un microscopic Sptico y st exsteh=
Jo fue confirmada décadas mas tarde. Sin em-
sus estudios sobre la transmi jon de la rabia
mnejos le permitieron caracterizar al agente
45Para eso,
sseétiles, lo molfa y preparaba una ma
inocularla en un conejo, pasaban do. .,
Aejo no mostraba sin a,
si era inoculado con
y fresca,
lestra para
sas: el co-
tomas de la rabia y, més tarde,
> con médula espinal contaminads
el conejo tampoco enfermaba, :
Si bien se trataba de un Procedimiento comple
eamente experimental, Pasteur lo probs de en ex,
gencia en un nifio de nueve af, desl
Meister, que habfa sido mordi
4G. Bordenave, «.
lave, «Review: On the
Pasteur (1822-1: >
Nidel A
95)», Microb, Infect. 5,
bien se ha descrito un p
© protocolo Milwaukee)
Me realmente lo que salvé a Ps
sas personas,
46
vacunado por Pasteur sobrevivié y se convirtié de
adulto en el cuidador del Instituto Pasteur.
Otro cientifico notable, el médico y microbié-
logo aleman Robert Koch (1843-1910), también
realiz6 contribuciones monumentales a la micro-
biologia, aislando el bacilo que causa la tuberculo-
sis y que es designado coloquialmente como bacilo
de Koch.
En 1876, Robert Koch publicé su primer tra-
bajo sobre el dntrax, una enfermedad que afecta al
ganado y que puede contagiar también a los huma-
ién profesional entre
nos. Las diferencias de opi
Pasteur y Koch en esta area generaron una agtia
disputa entre ellos, la que se vio acentuada por las
tensiones de la Guerra Franco-Prusiana de 1870,
en la que los alemanes habian resultado victo
yen la que Koch habia participado como médico
en el campo de batalla, desarrollando una gran an=
tipatfa por los franceses."*
Koch criticaba el hecho de que P
ser médico, hiciera procedimientos de
médica, mientras que Pasteur, més viejo y de gean
ictos.
fama a esa altura, intentaba no entrar en co
ing the causeag de la tuberculosis (por
i EP recibié el Premio Nobel de Medicina en
, 5) y Pasteur estaba Presentando sus tiltimos re-
pe sobre vacunacién Contra el dntrax. Como
ch no hablaba francés, al i
bh » alguien le traducta al ofd
I prsenacién de Pasteur el qu en on a?
refirié al trabajo del grupo de Koch, Lamenta-
mente la persona que le traducta a Koch le dijo
a Pasteur se habia referido a su trabajo como el
le e ‘arrogantes alemanes» (orgueil allemand) lp
ue desaté la ira de Koch, Paste i
d s . Pasteur en realidad ha-
bia dicho recweil allemand, reftiéndoce @ una com-
A Ulnar, satu
inn, «Pasteur-Koch: Distinctive Wa
bout Infectious Diseases, Microbe 2(8), 2007,
“
ys of Thinking
P. 383-7
¢ 48
medici-
teorfa de los miasmas, senté las bases de
na moderna y se materializé en la teorfa germinal
de las enfermedades. Si bien hacia el final de sus
‘carreras se enemistaron, la historia se ha encargado
de reunirlos y hoy resulta imposible hablar de las
contribuciones de uno sin referirse a las del otto.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los
{grandes avances en materia de higiene, asepsia y
fa revolucionaria teoria germinal de las enferme-
dades, estaba por producir un cambio sin prece-
istoria de la humanidad. Pero como
dentes en la
todos los cambios de esta naturaleza, la idea de que
las enfermedades eran transmitidas por estos «pe-
quefios animales» llamados bacterias se asenté |
tamente, particularmente fuera de Europa.
En 1876, Filadelfia ([Link].) fue sede del Con-
reso Médico Internacional, en el que un cirujano
inglés llamado Joseph Lister hablé sobre un nue-
vo enfoque para la cirugfa que habia desarrollado
en los tiltimos veinticinco afios. Lister les hablé a
los médicos reunidos en ese congreso no solo de
de la higiene de las manos de los
la importanc
irujanos, sino que también recomendaba usar
Acido carbélico (fenol) para desinfectar el material
quinirgico y la mesa de operaciones. Los médicos
~ estadounidenses no estaban convencidos de que
49las manos, los instrumentos y las mesas de ope-
raciones sucias albergaban gérmenes invisibles al
ojo humano que causaban infecciones posquirir-
Bicas, todos descubrimientos realizados principal-
mente en Europa en las dos décadas anteriores y
Publicados originalmente muchas veces en francés
oalemén.
Una de las pocas personas en Estados Unidos
que abrazé las ideas de Lister fue el quimico Joseph
Lawrence, quien en 1879 desarrollé un producto
antiséptico que originalmente fue usado para lim-
Piar pisos, pero que mas tarde se reformulé para la
higiene bucal. En honor a Lister ese producto fue
bautizado como Listerine,
Si bien Joseph Lister hizo todo lo posible para
transmitir en Estados Unidos sus conocimientos
Sobre la teoria germinal de las enfermedades y la
asepsia —una revolucién médica que ya habfa co-
menzado en Europa—, no logré que esos conoci
ientos se asentasen a tiempo como para salvar a
Garfield. El presidente, no el gato.
i James Garfield fue electo como el vigésimo
Presidente de Estados Unidos en noviembre de
1880. En su campafia se involucrd un activista
Mamado Charles Guiteau, un tipo extrafio y con
delitios de grandeza que, en Pago por sus magros
i,
50
servicios en la campafia —en la que tuvo un rol
mintisculo dando un discurso que originalmente
habia escrito para otro candidato— pretendia que
Jo nombraran cénsul en Parfs. Su solicitud fue fe
chazada en varias ocasiones con gran vehemencia,
Jo que lo afecté profundamente. Decepcionado
por el desaire de la Casa Blanca (y probablemente
aqucjado de una complicacién neurolégica deriva-
da de la sifilis), Guiteau sintié el llamado de Dios.
¥ Dios le dijo que debia matar al presidente. El 2
de julio de 1881 James Garfield fue atacado a ba-
Jazos por Charles Guiteau en una estacién de tre-
nes de Washington. Dos bala dieron en el cuerpo
del presidente: una en el brazo y la otra le atravess
una vértebra para quedar finalmente alojada junto
al pancreas. Répidamente al presidente le dieron
‘ mularlo) y lo llevaron
uun trago de brandy (para e: ,
al segundo piso del edificio, donde llegé el doc-
tor Bliss!” y otros siete médicos. A partir de ese
momento, la herida en la espalda de James Gare
field fue examinada introduciendo los dedos para
fratar de encontrar la bala —una préctica médica
muy comtin en esa época— sin que
WN, del A: Su nombre de pila era Doctor, su
era médico: Dr. Doctor Bliss.
51médicos se lavara las manos previamente. Toda esa
manipulacién, que fue constante desde un inicio y
sin la debida asepsia, produjo una infeccién gene-
talizada que duré dos meses, James Garfield mu-
tié dando alaridos de dolor el 19 de septiembre de
1881 y Charles Guiteau fue sentenciado a muerte,
Antes de ser ejecutado, dijo: «Si, yo le disparé al
Presidente, pero sus médicos lo mataron»'*,
En los uiltimos afios del siglo XIX, la impor-
fancia de las medidas de asepsia ¢ higiene junto
on la existencia de las bacterias y su relacién con
las enfermedades eran ampliamente aceptadas en
Europa y lentamente lo hacian en Estados Unidos.
Con esto llegé también el fin de las teorias mias.
matica y humoral; los tratamientos médicos anti-
Buos cayeron en desuso y las enfermedades dejaron
de tener un cardcter esotérico, Al menos durante
un tiempo.
TTL Bhohardc eal, «Ves, 1 Shoe che P
ins Killed Him.” The Assas
Gtficlds, Am. Surg. 84(11), 2018, pp. 17
52
2.3. UN FLUIDO VIVO CONTAGIOSO
En 1892, el bidlogo ruso Dmitri Ivanovsky estaba
estudiando la enfermedad del mosaico es tabaco,
que se manifestaba como una decoloracion en las
hojas de las plantas que generaba un patrén sim
4 un mosico,Ivanowshy determind que la enfer
medad podia ser transmitida a una planta sana si se
Ja trataba con un extracto de hojas molidas de una
planta enferma. Cuando usé un extracto que hi if
sido pasado por un filtro diseRado por el francés
Charles Chamberland —y que permitia eliminar
bacterias— ese extracto siguié causando la enfers
medad en una planta sana, por lo que Ivanovsky
concluyé que muy probablemente la enfermedad
era producida por una toxina bacte em
do pequefia como para ser retenida porel filtro.
33rr
saberlo, Ivanovsky habfa caracterizado por primera
vex a un virus, el del mosaico del tabaco (TMV, por
tobacco mosaic virus). Si bien la palabra virus —que
vine del latin y significa veneno— se habia usado
desde el siglo XVIII para referirse a una sustancia
t6xica, la primera vez que se usé para referirse al
agente causante de una enfermedad que no era una
bacteria fue en 1898, cuando el Holandés Martinus
Beijerinck caracterizé el «fluido vivo contagioso»
que causaba la enfermedad del mosaico del taba-
0 y se refirid a ese fluido como virus. Beijerinck
pensaba, sin embargo, que el agente infeccioso que
causaba la enfermedad en las plantas de tabaco
era de naturaleza liq
lay no corpuscular. A co-
mienzos del siglo XX se descubrié un nuevo tipo
de virus, uno que era capaz de matar bacterias en
una placa de cultivo y que inicialmente se pens
podria usarse para controlar bacterias peligrosas,
Sin embargo, la promesa de usar virus para con-
trolar bacterias quedé en el olvido durante décadas
debido a un descubrimiento accidental: el de la pe-
Ricilina. Cuando Alexander Fleming descubrié el
Primer antibidtico fuimos capaces por primera vez
de controlar las infecciones bacterianas usando un
" Hatamiento efectivo. La penicilina era tan escasa y
titil que era reciclada desde la orina de los soldados
. 54
tratados con este antibi
»
Guerra Mundial.’
iético durante la Segunda
i i enza-
Si bien a inicios del siglo XX Jos virus on =
ien-
ron asset estudiados, lo que regularmente los ci
tificos podfan caracterizar eran los
fectos de sos
mafio,
virus, Esto, debido a que, por su menor, fa
Ios virus q
pios dpticos y
No solo eso, inici
tuedan fuera del alcance de los microsco-
estaban ocultos para nuestros oj0s-
almente los virus fueron estudia-
fan en plantas
dos por las enfermedades que producfan rahi
i i cul
sus efectos en bacterias crecidas en placas de
yo, pero no estaba claro su ¢
Por ejemplo,
gripe y se demostré que,
fecto en nuestra salud.
no fue sino hasta el afio 1933 que se
i ice s CON
gislé un virus desde pacientes diagnosticados
al filtrar las muest
del
| Aquido obtenido de la garganta de esos pacientes
un virus. Recién en 1939 y
y climinar
Esa fue la primera vez que asociamos
de la microscopfa electrénica,
ver a los virus de manera clara
© B.G, Jones y G. Tait, Fortunes of Warr
(7427), 2003, p. 1341 .
GA Smith ofa, oA virs obtained fr
Lancet 222(5732), 1933, pp. 668.
55
cualquier rastro de bacterias, se po-
dia producir una enfermedad similar en hurones
la gripe con
gracias al desarrollo
fuimos capaces de
por primera ver Ys
Br. Med. J. 327
nza patients»,Por su gran tamafio,
baco fue el primero e
nueva tecnologta
el virus del mosaico del ta-
n ser analizado usando esta
' Eso quiere decir que lo que sea
due haya causado la pandemia de gripe de 1918
no pudo ser caracterizado en su momento, lo aue
solo agregs més terror a las not Foipor
el mundo. En efecto, nadie su
fue lo que
icias de su paso por
PO en esa época qué
maté a cincyenta millones de personas
en dos afios,
La gripe es una enfermedad 1
\ espiratoria grave
con 5
‘ocida desde la antigiiedad y no debe set con.
fundida o fc
i on el u
resfrio comin, una enfermedad
que usualmente no produce
oa que algo de congestién. Otro
ombre para la gripe es influenza, que viene del
atin snfluentia
in influentia y que se usaba para refetitse a cual.
quier enfermedad supuestamente
influencia invisible de
epidemia de gripe
respiratoria inofensiva
més complicaciones
causada por la
las estrellas. En 1743, una
Se paseé por Europa y los it
nos la llamaron influenzae di catarro,
terra se le llamé senci :
ia
Pero en Ingla-
mente influenza,
ichtbarmachung von pfla
Naturwissenschafien 27,
292-299,
* «Etymolo,
56
El 28 de mayo de 1918 se informé que una
enfermedad de naturaleza desconocida estaba di-
semindndose en Valencia, Espafia. La enfermedad,
de corta duracién, se caracterizaba por presen-
tarse con fiebre alta y se parecia a la gripe. Una
enfermedad similar se describfa en otras ciudades
de Espafia.”* Debido a las restricciones a la prensa
impuesta en parte importante de Europa durante
la Primera Guerra Mundial, las primeras noticias
sobre la pandemia de gripe de 1918 salieron des-
de Espafia, donde tales restricciones no aplicaban.
Esto ha generado la idea de que la enfermedad apa-
fecié en ese pais inicialmente y por eso se le conoce
como la pandemia de gripe espafiola. Sin embargo
y a ciencia cierta, nadie sabe cémo ni dénde co-
menzé. De hecho, en esa época, no sabfamos
quiera qué cra lo que producia esta enfermedad.
El médico de la armada de Estados Unidos, Roy
Grist, le escribié a un colega: «Estos hombres co-
mienzan con lo que parece ser un ataque ordinario
de gripe o influenza, y cuando son Ilevados al hos-
n muy répidamente el tipo de neu-
sto [..] Es
pital desarr
monfa més brutal que jamés se hay:
BJ, Brown, Influenza: The Hundred-Year Hunt to Curethe 1918
‘Spanish Flu Pandemic, Nueva York, Simon & Schuster, 2018.
57a
solo cuestién de unas pocas horas hasta que llega
la muerte [...] Hemos estado promediando alles
dor de cien muertes por dia [...] Hemos perdido
un niimero escandaloso de personal médico y se
necesitan trenes especiales para llevarse a los muer-
tos [...] Durante varios dias no hubo atatides y los
cuerpos se apilaron atrozmente»(ibid.).
Durante décadas, la panderhia de influenza de
1918 fue una especie de historia de terror en la que
nadie sabia quién era el asesino. Una rliqu ade
tiempos pasados que azoté a la humanidad en la
infancia de nuestra comprensién de las enfermeda-
des. Qué pardgeno causé la neumonia més brutal
que jams se haya visto? Nadie lo sabia. De manera
inesperada, la respuesta a esa pregunta estaba ente-
rrada en una pequefia aldea en la costa de Alaska,
En 1900, una misin liderada por el pastor lu-
terano noruego Tollef Brevig se instalé en Ia es-
quina més occidental de Alaska con el apoyo del
gobierno local, en una zona de caza y pesca que el
pueblo inuit ocupaba también para el comercio de
s con Siberia. El lugar se conoce como Mision
ig y las cerca de cuatrocientas personas que
ah{ hoy lo hacen con una economia de sub-
muy similar a la que tenfan a inicios del
pasado, cuando la poblacién era de ochenta
58
personas. Nadie sabe muy bien cémo ocurrid, peto
A ese aslado rincén del mundo la pandemia de in-
fluenza también Ilegé. En cosa de dfas, entre el 15
y el 20 de noviembre de 1918, setenta y dos de
Jos ochenta habitantes de la Misién Brevig murie-
ton producto dela influenza, Los cadveres fueron
sepultados en una fosa comin, donde quedaron
congelados en el permafrost. Varias cruces blancas
fueron puestas para recordar la tragedia y el lugar
se convirtié en un sombrio monumento en medio
de la nada.
Fue el Dr, William Hale, cabeza del Departa-
mento de Bacteriologia de la Universidad de Towa,
a quien se le ocurrié la idea de eratar de secupe:
rar el virus desde esa fosa comin en la década de
1940, pensando que el permafrost podria haberlo
preservado. Si se pudiera estudiar ese virus, tal vez
podriamos comprender por qué results an letal.
1a Segunda Guerra Mundial se interpuso en
dlicamino de ese proyecto, pero finalmente Albert
MeKee, profesor de microbiologia de la Univer,
Sidad de Towa, lo resucité en 1950, Se Te uni el
Dr. Jack Layton, profesor de bacteriologias ¥ Johan
Hultin, un estudiante sueco que hacia su daeto-
tado en la Universidad de Towa. Debido a lacom=
pleja nacuraleza del proyecto, que bésicamente
59eeS|”—llltt—<“i‘_=O_
buscaba rescatar a un virus que habfa sido respon-
sable de matar a cincuenta millones de personas,
los investigadores tuvieron que solicitar autori-
zacién del Departamento del Interior de Estados
no y, en tiltima instancia, del Consejo de nativos
de la remota Misién Brevig y de los familiares de
Jos que habfan muerto en 1918. Todos autorizaron
la excavacién.
McKee, Layton y Hultin trabajaron durante va-
rios dias en Alaska, hasta bien entrada la madru-
gada, Tuvieron que encender varias fogatas para
poder cavar a través de dos metros de permafrost
y llegar a los cadéveres. Con gran cuidado toma-
ron muestras de tejido de los pulmones del cuer-
po de una nifia que fue enterrada en un vestide
azul y en la que todavia podian distinguirse los la-
208 rojos en su pelo. Otros cuatro cuerpos fueron
hallados y se tomaron muestras de los pulmones,
todas fueron congeladas con hielo seco y mante-
en ese estado usando un extintor de didxido
earbono. De vuelta en Iowa, Hultin hizo todo
to se podia en aquella época por rescatar al
intenté crecerlo en huevos fertilizados y lo
§ en ratones, ratas y hurones, pero nada
60
i de la
iond. Si habla virus en las muestras
ee 2 Lo mismo que
isi i iable.
Misién Brevig, este no era vial
Ja tesis de Hultin, quien abandoné su doctorado
y/se convirtié en un exitoso médico patdlogo em
Hultin es un tipo obstinado-
San Francisco. Pero ad
do restaurando sitios
Ha viajado por todo el mundo rest :
arquedlégicos, construy6 una réplica de una ca
1 siglo XIV —una empresa que le
bafia noruega del ; esa q
fomé treinta y seis afios— € hizo investigacion=®
tifeas en el Everest. Un tipo ast no olvida fe
lerrota.
Sen ne de 1997, la revista Science pu-
sob un articulo en el que se describfan fragmencos
de a secuencia del genoma del virus causante dela
pandemia de influenza de 1918. El material gené-
co del virus —parcialmente degradado— habla
sido obenido desde pequefias mucstras del pul-
mon de una victima de la pandemia. Esas muesttas
tataban embebidas en un blogue de parafina sélida
y varios Fragmentos del material genésco del virus
pudieron ser secuenciados. Recién después de casi
. eThe Deadliest Flu: The Co:
a oe mearuction of the 1918 Pandemic Virus,
; ee [Link] gov/u/pandemic-esources!te
Seer lt Feta poritimaveren mayo
de 2020.
6ochenta afios tuvimos certeza de la identidad del
agente causante de una de las pandemias mds de-
vastadoras de la historia: el asesino fue identificado
como el virus de la influenza A(H1N1).2°
Existen cuatro tipos de virus de la influenza,
llamados A, B, Cy D. Los del tipo A son los tinicos
que se relacionan con grandes brotes epidémicos
en humanos y se dividen en siubtipos que se clasi-
fican de acuerdo a las variaciones que presentan en
dos protetnas de la superficie del virus: hemaglu-
tinina (H) y neuraminidasa (N). Existen dieciséis
diferentes subtipos de hemaglutinina y nueve para
neuraminidasa, lo que quiere decir que potencial-
mente hay 144 diferentes tipos de virus de influen-
za A, pero hasta ahora se han identificado 131.
Los virus de la influenza A que més comiin-
mente circulan entre humanos son los A(HIN1) y
A(H3N2), pero ademds existen grupos y subgrupos
de cada uno, generando una gran variabilidad. Eso
quiere decir que un virus A(H1N1) que circula un
aio determinado no es exactamente igual a otro
virus A(HIN1) que circula en un afio diferente,
Seber eal clinical genetic characerization ofthe
1918 Spanish’ influenza viruss, Science 275(5307), 1997, pp.
17936,
62
i eradas
debido a pequefias variaciones que son gen
de manera natural* Esas variaciones —que Pue-
3 i i lo en
den convertir a un virus relativamente inocu:
i i ican por dos caracte-
en serie— se exp!
Bees pr das con Ia for-
tisticas propias del virus, relaciona ji
" : seh
ga en que administra su informacién genética
primer lugar cl genoma de los virus dea influenza
es muy especial y ;
diferentes, llamadas segmentos. Ast, el segmento
del virus AHIN1 es equivalente al segmento M S
H3N2. Si dos virus distintos infectan a una aay
célula, es posible que se intercambien sgn a
equivalences entre ellos, generando variabilida &
nética. En segundo lugar, todos los virus necest "
copiar su genoma para fabricar nuevas copas det
mismos y para eso necesitan que algo cor is
formacién genética. El problema es que ¢ a ‘a
de copia de los virus de la influenza es muy malo,
na la informacién y co-
esté organizado en 8 moléculas
no copia de manera fidedig
so quiere deci
ce errores. Eso qui
Ei del genoma que es levemente
ir que, de vex en cuan-
do, genera una copia
diferente a la original.
SN eA: Esl xian de por gud ay aus acne
contra la influenza todos los afios: a eae
thos protege de un virus que ya no est
63Cuando Johan Hultin ley6 el articulo en Scien-
4, lo primero que hizo fue escribirle una cartaaJe-
Hlery Taubenberger, uno de los autores del estudi
Para contarle sobre la Misién Brevig y la po
dad de usar las técnicas de biologia molecular mo-
dernas —desarrolladas a partir de la década de los
Setenta— que podrian permitir rescatar el genoma
completo del virus desde las muestras congeladas
en el permafrost.
Taubenberger llamé por teléfono a Hultin y le
Confirmé su interés. Eso era todo lo que se necesitaba,
Acto seguido, Hultin preparé su equipaje — inclu.
yendbo las tijeras de podar de su esposa— y emprendié
Tumbo a Alaska, gastindose USD 3,200 que pags de
su bolsillo, Al llegar a la Mision Brevig pidis permiso
Para excavar, y enterrada a dos metros de profundi-
dad encontré a una mujer inuit de unos veinte afios
que habia muerto en 1918, a la que llamé Lucy. Se
trataba de una mujer obesa y la grasa corporal prote-
8i6 alos pulmones de tal forma que estos se encontra-
ban en un gran estado de conservacién. El tejido fue
extraido y mas tarde enviado al laboratorio en el que
trabajaba Taubenberger, Diez dias después de enviar
Bu particular encomienda, Hultin recibié la respuesta
abian logrado iclentficar material genético del
Aegan calidad desde los pulmones de Lucy.
Lo que siguié fue la reconstruccién de la cara
del asesino a partir de la descripcién de sus genes.
En 1999 publicaron un primer articulo en el que
la secuencia completa del gen que co-
difica para la hemaglutinina del virus A(H1N1) de
1918. El andlisis indicaba que la proteina guarda-
ninas de virus
fluenza de aves y que muy probablemente el vi-
rus estaba circulando entre los humanos antes de
1918, probablemente entre 1900 y 1915.
En el transcurso de los siguientes
que habia causado la pandemia de infl
1918. Una cosa interesante es que se €
pocas mutaciones conocidas que pudie
la enorme agresividad de ese virus.
p para seguir con las investigaciones
tomar una decisién muy compleja:
troz0s de informacién que se ha
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