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GABRIEL LEON PANDEMIA SUDAMERICANA 2020, Gabriel Lin Penguin Ran or respta ls eyes del copyright br por ningin medio sn perm do que 0 en C¥CImpresores Ld Son Francisco 134, Penguin Random House Grupo Editorial 1 2. EL TRIUNFO DE LA MUERTE aden has UNa NEUMONIA BRUTAL cd ihe 2.1 Particulas cadavéricas .......sseee0 33 2.2 Pequefios animales ....-.+++04 6+ eatin 2.3. Un fluido vivo contagioso 53 PaNDEMIA soni 7 3.1 Lahabitacién 911 .. 0A 3.2 Una bomba de tiempo 4 86 3.3. Affo nuevo chino . 97 34 0 3.5 Incertidumbre ‘La PROXIMA PANDEMIA Si todos los virus desaparecieran repentinamente, el mundo seria un lugar maravilloso. sximadamente un dfa y medio. Luego, todos moritiamos. durante apro ‘Tony GOLDBERG Epidemidlogo, Universidad de Wisconsin-Madison, 2020 El cuadro fue pintado en 1562 y esta en el Museo del Prado en Madrid, Espafia. Es un dleo sobre paneles de madera, mide un poco més de un me- tro de alto por un metro y sesenta centimetros de ancho y fue restaurado recientemente, lo que le permitié recuperar su brillo y colores originales. Su autor es Pieter Bruegel el Viejo —uno de los artistas holandeses més importantes del renaci- miento— y se titula El triunfo de la Muerte, La pintura muestra un panorama desolador: en un paisaje desprovisto de vida, un ejército de esque- letos arrasa con todo a su paso, acorralando a los sobrevivientes que son empujados hacia un ataid gigante. En el fondo se aprecia el mar, con varios barcos humeantes y construcciones en llamas. En el Angulo inferior izquierdo se ve a un rey —con corona, armadura, capa roja y un cetro en la mano derecha— que es sostenido por uno de los 15 esqueletos y que lleva un relo inquierda. Llegé la hora, a €s inevitable —eso era cierto en 1500 tambiés a a, Aaa pero el cuadro da cuenta echo diferente: la mi ? la muerte no solo e1 i table en aquell: etn a época, sino , » sino que tenfa ademas yy na ipa Constante y abrumadora en la vida de las 1 Pésonas. En efecto, la esperanza de vida al nace ‘ r de arena en la mano *olo superé los cuarenta af nta a de manera consistente a partir del siglo XIX. "Ls tasa de mortalidad infantil Ia roporcién de ni i- del 43 por ciento en el afio 1800 y solo bajé al 36 i a en el afio 1900.? Probablemente uno d os recordatorios mas brutales sob ‘ es, la vida de los hijos sea la t Mee Hansen L Emil rarsen y Emily Laurette: tuvieron un total UM, Roser eal, sLife Ex , Visco por ty», en Ourworl de dieciséis hijos, pero solo ocho sobrevivieron a la nifiez. Cinco de sus hijos —Marie, Holger, Anna, Klara y Ellen— murieron entre el 3 de julio de 1903 y el 7 de julio de 1903. Cinco hijos muertos en un lapso de cuatro dias. :La causa de muerte? Difteria, una enfermedad bacteriana para la que no existié una vacuna sino hasta 1923. En la antigiiedad la plaga, la viruela, el saram- pién, la polio, la influenza, la dfteria, la cuberculosis, el célera, la tos convulsa, las infecciones estoma- cales y otras enfermedades producidas por virus y bacterias asolaban a nuestra especie. La plaga por sf sola causé a lo menos dos pandemias devastadoras. Una de ellas —conocida como «la peste negra»— habria causado entre 75 y 200 millones de muertes en Europa, Asia y el norte de Africa. Se estima que la mitad de la poblacién de Europa murié debido a esta peste, que afecté a nuestro planeta durante varios afios y que tuvo su maximo a fines de 1340 y principios de 1350, generando grandes cambios no solo demogréficos, sino que también sociales, econémicos y culturales. Walter Scheidel, histo- riador especialista en economfas antiguas, sostiene que luego de «la peste negra» el precio de la mano de obra se dispard, mientras que el valor de la tie- tra y otros bienes se desplomé: los trabajadores 7 comieron y se vistieron mejor que nunca y los pr Pietatios de las tierras tenfan serias dificultades a Gncontrar mano de obra, ano ser que deniers ispuestos a triplicar los antiguos salatios.? Uno de los grandes problemas con las enfer- medades infecciosas por aquella época era que ni tenfamos nila més minima idea de cudl ena ce ori. gen. Yuna de las cosas que a nuestro cerebro ao le gusta s la incertidumbre y no saber, asf que, cn ausencia de una explicacién racional, inventamos una. En una época en la que virus y bacterias no existfan para nosotros, la explicacién de las enfer- medades eran los miasmas. Lateorfa miasmética de las enfermedades fue la Corriente de pensamiento dominante en Occiden fe para explicar por qué nos enfermébamos y hace referencia a los vapores pestilentes que inundabai las ciudadles en la antigitedad. Esa es la razdn tae Ta que los personajes més conocidos asociados Ig plaga —los médicos de la plaga— usaban una mé fara de cuero con una punta como pico de tlic, Bn esa punta ponian hierbas arométicas y pétalos FW, Schsidl, Zhe Great Levler: Violence and the Hs of he History o _tnequality from the Stone Age to the Ti be Tventy-First Cn He Minion Universi Pes 20192 mes Nuc de rosas para neutralizar el efecto de los miasmas y no enfermar, No hace falta comentar la efectividad de esta costumbre. Una curiosidad es que se crefa que no solo las enfermedades infecciosas eran transmitidas por es- tos «malos aires» y, por ejemplo, una persona podia ser obesa por la influencia del olor de la comida. En efecto, un quimico inglés de apellido Booth ex- plicaba que «la esposa del carnicero es obesa por- que inhala el olor de la carne» en una carta enviada ala revista The Builder en 1844. Y si bien esta es tuna de las ideas més extravagantes con respecto a Jos miasmas y los «malos aires», esta creencia acerca del origen de las enfermedades prevalecié no solo ena cultura popular, sino que fue parte de la préc- tica médica formal hasta bien entrado el siglo XIX.* Por otro lado, nuestros conocimientos de la anatomia y fisiologia humana eran extremadamen- tepobres. Las disecciones de cadaveres humanos no fueron bien vistas en la antigua Roma y el propio Galeno —considerado como uno de los médicos mas influyentes de la historia— se vio empujado a diseccionar cadaveres de cerdos y primates no © §, Halliday, Death and miasma in Victorian London: an obstinate belief, Br Med. . 323, 2001, pp. 1469-71 19 hui imi manos. Los conocimientos generados a partir de sos hallazgos eran extendidos al cuerpo humano, muchas veces con escaso & ‘ En el mundo occidental cristiano de la Edad Media, la idea sobre el caricter sacrosanto de los ca- daveres humanos comenz6 a relajarse lentamente Altededor del aio 1315 tuvo lugar la primera disec- cién piiblica de un cadéyer humano, realizada por el médico Mondino de Luzzi en Bolofia.° Coma paso del tiempo, disecciones con fines académicos Y autopsias fueron cada vez més comunes. La ma- yorfa de las veces los cadaveres de los condenados @ muerte y los que no eran reclamados por nadie terminaban en la mesa de disecciones, Al interés de los médicos por entender mejor el cuerpo humano Se sumé durante el Renacimiento el de los artistas quienes querfan conocer a cabalidad la anatomia humana, lo que también contribuyé a la realizacién de disecciones (muchas veces usando cadaveres des- enterrados de manera ilegal en los cementerios). __ Bn América, la primera autopsia de la at se tiene registro fue realizada en la ciudad de Santo 18, Gosh, «Human cadaveric dissecto Hi aeient Greece to the modern ers 2015, pp. 153-69. a historical account Anat. Cell Biol, 483), 20 Domingo, en la isla de La Espafiola en 1533 (actual Repiiblica Dominicana). De manera interesante, Ja motivacién de la autopsia no era de cardcter mé- dico o legal, sino que religioso: las hermanas Mel- chiora y Joana Ballestero habfan nacido unidas por el abdomen el 10 de julio de 1533. Las siamesas sobrevivieron hasta el 18 de julio y al dia siguiente se solicité realizar una autopsia para averiguar si compartian una tinica alma o si cada una tenia su propia alma. La presencia de dos corazones zanjé el asunto, Dos corazones, dos almas, dos bautizos. El caso fue descrito por el cronista Gonzalo Fer- ndndez de Oviedo Valdés en su Historia General y Natural de las Indias.° Si bien lentamente las disecciones de caddiveres permitieron conocer més sobre la anatomia y fisio- logfa humana, por casi toda la historia de nuestra especie el origen de las enfermedades fue un mis- tetio. Y al no conocer siquiera la causa de las en- fermedades —y sumado a nuestros conocimientos rudimentarios de anatomia y fisiologia humana— nuestra aproximacién para prevenirlas o curarlas 5, Fernandez de Oviedo, Historia general y natural de las In- dias (Primera parte, Capitulo XI), Madrid, Imprenta de la Real ‘Academia de la Historia, 1851. 2 Fap€uticas més populares de la ant} i no estoy hablando de om Vino tinto fifo con fi ‘on frut Me refiero a la antigua Practica de eliminar la san. Bre de una persona enferma, con la idea al hacerlo, se eliminara tambin la contaraiy, cin due eral origen de la enfermedad. Esto no soln %¢ alineaba con la teoria miasmética de las enfer medades, sino que también con la teoria hi setts ica de los humores, Esta teorfa médica sts establece que el cuerpo humano esté formed or Gatto sustancias liquidas (o humores) funda. tales: bilis negra, bilis amarilla, Rema axoghelig! tos humores debian mantener alba, ¥ cuando eso ocurria, ede buen humor», un cierto equilibrio tuna persona estaba sana y pate De abt deriva nuestra idea mo. lerna del humory el humorismo, entendido co; un estado de énimo, Ast, re si hoy un humorista i ; ista es alguien que nos hace refr, en el siglo XVIII habriz sido algo similar a un endocrindlogo . . ia l6gica de las sangrias cra que el equilibrio de los humores —alterado por una enfermedad— 22 podia ser restablecido a través de la eliminacién de cierta cantidad de sangre. La mayor parte del tiem- po esto se hacia pinchando una vena del brazo y, si bien puede sonar como algo supersticioso hoy, hasta hace poco tiempo formaba parte de la prime- ra linea de tratamientos médicos, incluso entre las personas més educadas, influyentes y poderosas. George Washington fue el primer presiden- te de [Link]. y murié a los 67 afios, producto de una infeccién a la garganta (epiglotitis), muy pro- bablemente causada por la bacteria Haemophilus influenzae tipo B. El viernes 13 de diciembre de 1799 desperté con la garganta inflamada y con di- ficultades para hablar. Su condicién empeord ri- pidamente y el sébado 14 de diciembre, a las once de la noche, murié en su cama. Durante los dos dias que duré su enfermedad fue atendido por tres médicos, los que recurrieron a eméticos, enemas y que le realizaron en total cuatro sangrias, Solo en la Ailtima le extrajeron casi un litro de sangre.” Una cosa interesante de esto es que, a pesar nfermedades de no conocer la naturaleza de las ingcon, his (5), 1933, pp. 7 J,H, Knox, Iila (-). Pasteur demostr6 que en esas condiciones fl ealdo de carne no se contaminaba —ya que 'es “ricroorganismos y esporas quedaban depositados " ehuelcucllo de vidrio— y que solo erecian microor, _ gganismos sisse abrfa el balén de vidrio. Mas sande; ad + mismo Pasteur identifies y caracteri26 a organismos cos, Ilamados levaduras, como responsa- yn (de manera inte> “fesante, el propio Van Lecuwenhoek habla descrito “giento cincuenta afios antes 4 Jas mismas levaduras izd cerveza). ee cntita se interesd en el estudio de la ja-—una enfermedad producida por un virus fabricar una vacuna contra esta enferme- | Asi como Jenner en 1796, Pasteur no ogres tifiear al agente causante de a rabiay Ya que gon demasiado pequefios como part ae ‘usando un microscopic Sptico y st exsteh= Jo fue confirmada décadas mas tarde. Sin em- sus estudios sobre la transmi jon de la rabia mnejos le permitieron caracterizar al agente 45 Para eso, sseétiles, lo molfa y preparaba una ma inocularla en un conejo, pasaban do. ., Aejo no mostraba sin a, si era inoculado con y fresca, lestra para sas: el co- tomas de la rabia y, més tarde, > con médula espinal contaminads el conejo tampoco enfermaba, : Si bien se trataba de un Procedimiento comple eamente experimental, Pasteur lo probs de en ex, gencia en un nifio de nueve af, desl Meister, que habfa sido mordi 4G. Bordenave, «. lave, «Review: On the Pasteur (1822-1: > Nidel A 95)», Microb, Infect. 5, bien se ha descrito un p © protocolo Milwaukee) Me realmente lo que salvé a Ps sas personas, 46 vacunado por Pasteur sobrevivié y se convirtié de adulto en el cuidador del Instituto Pasteur. Otro cientifico notable, el médico y microbié- logo aleman Robert Koch (1843-1910), también realiz6 contribuciones monumentales a la micro- biologia, aislando el bacilo que causa la tuberculo- sis y que es designado coloquialmente como bacilo de Koch. En 1876, Robert Koch publicé su primer tra- bajo sobre el dntrax, una enfermedad que afecta al ganado y que puede contagiar también a los huma- ién profesional entre nos. Las diferencias de opi Pasteur y Koch en esta area generaron una agtia disputa entre ellos, la que se vio acentuada por las tensiones de la Guerra Franco-Prusiana de 1870, en la que los alemanes habian resultado victo yen la que Koch habia participado como médico en el campo de batalla, desarrollando una gran an= tipatfa por los franceses."* Koch criticaba el hecho de que P ser médico, hiciera procedimientos de médica, mientras que Pasteur, més viejo y de gean ictos. fama a esa altura, intentaba no entrar en co ing the cause ag de la tuberculosis (por i EP recibié el Premio Nobel de Medicina en , 5) y Pasteur estaba Presentando sus tiltimos re- pe sobre vacunacién Contra el dntrax. Como ch no hablaba francés, al i bh » alguien le traducta al ofd I prsenacién de Pasteur el qu en on a? refirié al trabajo del grupo de Koch, Lamenta- mente la persona que le traducta a Koch le dijo a Pasteur se habia referido a su trabajo como el le e ‘arrogantes alemanes» (orgueil allemand) lp ue desaté la ira de Koch, Paste i d s . Pasteur en realidad ha- bia dicho recweil allemand, reftiéndoce @ una com- A Ulnar, satu inn, «Pasteur-Koch: Distinctive Wa bout Infectious Diseases, Microbe 2(8), 2007, “ ys of Thinking P. 383-7 ¢ 48 medici- teorfa de los miasmas, senté las bases de na moderna y se materializé en la teorfa germinal de las enfermedades. Si bien hacia el final de sus ‘carreras se enemistaron, la historia se ha encargado de reunirlos y hoy resulta imposible hablar de las contribuciones de uno sin referirse a las del otto. Durante la segunda mitad del siglo XIX, los {grandes avances en materia de higiene, asepsia y fa revolucionaria teoria germinal de las enferme- dades, estaba por producir un cambio sin prece- istoria de la humanidad. Pero como dentes en la todos los cambios de esta naturaleza, la idea de que las enfermedades eran transmitidas por estos «pe- quefios animales» llamados bacterias se asenté | tamente, particularmente fuera de Europa. En 1876, Filadelfia ([Link].) fue sede del Con- reso Médico Internacional, en el que un cirujano inglés llamado Joseph Lister hablé sobre un nue- vo enfoque para la cirugfa que habia desarrollado en los tiltimos veinticinco afios. Lister les hablé a los médicos reunidos en ese congreso no solo de de la higiene de las manos de los la importanc irujanos, sino que también recomendaba usar Acido carbélico (fenol) para desinfectar el material quinirgico y la mesa de operaciones. Los médicos ~ estadounidenses no estaban convencidos de que 49 las manos, los instrumentos y las mesas de ope- raciones sucias albergaban gérmenes invisibles al ojo humano que causaban infecciones posquirir- Bicas, todos descubrimientos realizados principal- mente en Europa en las dos décadas anteriores y Publicados originalmente muchas veces en francés oalemén. Una de las pocas personas en Estados Unidos que abrazé las ideas de Lister fue el quimico Joseph Lawrence, quien en 1879 desarrollé un producto antiséptico que originalmente fue usado para lim- Piar pisos, pero que mas tarde se reformulé para la higiene bucal. En honor a Lister ese producto fue bautizado como Listerine, Si bien Joseph Lister hizo todo lo posible para transmitir en Estados Unidos sus conocimientos Sobre la teoria germinal de las enfermedades y la asepsia —una revolucién médica que ya habfa co- menzado en Europa—, no logré que esos conoci ientos se asentasen a tiempo como para salvar a Garfield. El presidente, no el gato. i James Garfield fue electo como el vigésimo Presidente de Estados Unidos en noviembre de 1880. En su campafia se involucrd un activista Mamado Charles Guiteau, un tipo extrafio y con delitios de grandeza que, en Pago por sus magros i, 50 servicios en la campafia —en la que tuvo un rol mintisculo dando un discurso que originalmente habia escrito para otro candidato— pretendia que Jo nombraran cénsul en Parfs. Su solicitud fue fe chazada en varias ocasiones con gran vehemencia, Jo que lo afecté profundamente. Decepcionado por el desaire de la Casa Blanca (y probablemente aqucjado de una complicacién neurolégica deriva- da de la sifilis), Guiteau sintié el llamado de Dios. ¥ Dios le dijo que debia matar al presidente. El 2 de julio de 1881 James Garfield fue atacado a ba- Jazos por Charles Guiteau en una estacién de tre- nes de Washington. Dos bala dieron en el cuerpo del presidente: una en el brazo y la otra le atravess una vértebra para quedar finalmente alojada junto al pancreas. Répidamente al presidente le dieron ‘ mularlo) y lo llevaron uun trago de brandy (para e: , al segundo piso del edificio, donde llegé el doc- tor Bliss!” y otros siete médicos. A partir de ese momento, la herida en la espalda de James Gare field fue examinada introduciendo los dedos para fratar de encontrar la bala —una préctica médica muy comtin en esa época— sin que WN, del A: Su nombre de pila era Doctor, su era médico: Dr. Doctor Bliss. 51 médicos se lavara las manos previamente. Toda esa manipulacién, que fue constante desde un inicio y sin la debida asepsia, produjo una infeccién gene- talizada que duré dos meses, James Garfield mu- tié dando alaridos de dolor el 19 de septiembre de 1881 y Charles Guiteau fue sentenciado a muerte, Antes de ser ejecutado, dijo: «Si, yo le disparé al Presidente, pero sus médicos lo mataron»'*, En los uiltimos afios del siglo XIX, la impor- fancia de las medidas de asepsia ¢ higiene junto on la existencia de las bacterias y su relacién con las enfermedades eran ampliamente aceptadas en Europa y lentamente lo hacian en Estados Unidos. Con esto llegé también el fin de las teorias mias. matica y humoral; los tratamientos médicos anti- Buos cayeron en desuso y las enfermedades dejaron de tener un cardcter esotérico, Al menos durante un tiempo. TTL Bhohardc eal, «Ves, 1 Shoe che P ins Killed Him.” The Assas Gtficlds, Am. Surg. 84(11), 2018, pp. 17 52 2.3. UN FLUIDO VIVO CONTAGIOSO En 1892, el bidlogo ruso Dmitri Ivanovsky estaba estudiando la enfermedad del mosaico es tabaco, que se manifestaba como una decoloracion en las hojas de las plantas que generaba un patrén sim 4 un mosico,Ivanowshy determind que la enfer medad podia ser transmitida a una planta sana si se Ja trataba con un extracto de hojas molidas de una planta enferma. Cuando usé un extracto que hi if sido pasado por un filtro diseRado por el francés Charles Chamberland —y que permitia eliminar bacterias— ese extracto siguié causando la enfers medad en una planta sana, por lo que Ivanovsky concluyé que muy probablemente la enfermedad era producida por una toxina bacte em do pequefia como para ser retenida porel filtro. 33 rr saberlo, Ivanovsky habfa caracterizado por primera vex a un virus, el del mosaico del tabaco (TMV, por tobacco mosaic virus). Si bien la palabra virus —que vine del latin y significa veneno— se habia usado desde el siglo XVIII para referirse a una sustancia t6xica, la primera vez que se usé para referirse al agente causante de una enfermedad que no era una bacteria fue en 1898, cuando el Holandés Martinus Beijerinck caracterizé el «fluido vivo contagioso» que causaba la enfermedad del mosaico del taba- 0 y se refirid a ese fluido como virus. Beijerinck pensaba, sin embargo, que el agente infeccioso que causaba la enfermedad en las plantas de tabaco era de naturaleza liq lay no corpuscular. A co- mienzos del siglo XX se descubrié un nuevo tipo de virus, uno que era capaz de matar bacterias en una placa de cultivo y que inicialmente se pens podria usarse para controlar bacterias peligrosas, Sin embargo, la promesa de usar virus para con- trolar bacterias quedé en el olvido durante décadas debido a un descubrimiento accidental: el de la pe- Ricilina. Cuando Alexander Fleming descubrié el Primer antibidtico fuimos capaces por primera vez de controlar las infecciones bacterianas usando un " Hatamiento efectivo. La penicilina era tan escasa y titil que era reciclada desde la orina de los soldados . 54 tratados con este antibi » Guerra Mundial.’ iético durante la Segunda i i enza- Si bien a inicios del siglo XX Jos virus on = ien- ron asset estudiados, lo que regularmente los ci tificos podfan caracterizar eran los fectos de sos mafio, virus, Esto, debido a que, por su menor, fa Ios virus q pios dpticos y No solo eso, inici tuedan fuera del alcance de los microsco- estaban ocultos para nuestros oj0s- almente los virus fueron estudia- fan en plantas dos por las enfermedades que producfan rahi i i cul sus efectos en bacterias crecidas en placas de yo, pero no estaba claro su ¢ Por ejemplo, gripe y se demostré que, fecto en nuestra salud. no fue sino hasta el afio 1933 que se i ice s CON gislé un virus desde pacientes diagnosticados al filtrar las muest del | Aquido obtenido de la garganta de esos pacientes un virus. Recién en 1939 y y climinar Esa fue la primera vez que asociamos de la microscopfa electrénica, ver a los virus de manera clara © B.G, Jones y G. Tait, Fortunes of Warr (7427), 2003, p. 1341 . GA Smith ofa, oA virs obtained fr Lancet 222(5732), 1933, pp. 668. 55 cualquier rastro de bacterias, se po- dia producir una enfermedad similar en hurones la gripe con gracias al desarrollo fuimos capaces de por primera ver Ys Br. Med. J. 327 nza patients», Por su gran tamafio, baco fue el primero e nueva tecnologta el virus del mosaico del ta- n ser analizado usando esta ' Eso quiere decir que lo que sea due haya causado la pandemia de gripe de 1918 no pudo ser caracterizado en su momento, lo aue solo agregs més terror a las not Foipor el mundo. En efecto, nadie su fue lo que icias de su paso por PO en esa época qué maté a cincyenta millones de personas en dos afios, La gripe es una enfermedad 1 \ espiratoria grave con 5 ‘ocida desde la antigiiedad y no debe set con. fundida o fc i on el u resfrio comin, una enfermedad que usualmente no produce oa que algo de congestién. Otro ombre para la gripe es influenza, que viene del atin snfluentia in influentia y que se usaba para refetitse a cual. quier enfermedad supuestamente influencia invisible de epidemia de gripe respiratoria inofensiva més complicaciones causada por la las estrellas. En 1743, una Se paseé por Europa y los it nos la llamaron influenzae di catarro, terra se le llamé senci : ia Pero en Ingla- mente influenza, ichtbarmachung von pfla Naturwissenschafien 27, 292-299, * «Etymolo, 56 El 28 de mayo de 1918 se informé que una enfermedad de naturaleza desconocida estaba di- semindndose en Valencia, Espafia. La enfermedad, de corta duracién, se caracterizaba por presen- tarse con fiebre alta y se parecia a la gripe. Una enfermedad similar se describfa en otras ciudades de Espafia.”* Debido a las restricciones a la prensa impuesta en parte importante de Europa durante la Primera Guerra Mundial, las primeras noticias sobre la pandemia de gripe de 1918 salieron des- de Espafia, donde tales restricciones no aplicaban. Esto ha generado la idea de que la enfermedad apa- fecié en ese pais inicialmente y por eso se le conoce como la pandemia de gripe espafiola. Sin embargo y a ciencia cierta, nadie sabe cémo ni dénde co- menzé. De hecho, en esa época, no sabfamos quiera qué cra lo que producia esta enfermedad. El médico de la armada de Estados Unidos, Roy Grist, le escribié a un colega: «Estos hombres co- mienzan con lo que parece ser un ataque ordinario de gripe o influenza, y cuando son Ilevados al hos- n muy répidamente el tipo de neu- sto [..] Es pital desarr monfa més brutal que jamés se hay: BJ, Brown, Influenza: The Hundred-Year Hunt to Curethe 1918 ‘Spanish Flu Pandemic, Nueva York, Simon & Schuster, 2018. 57 a solo cuestién de unas pocas horas hasta que llega la muerte [...] Hemos estado promediando alles dor de cien muertes por dia [...] Hemos perdido un niimero escandaloso de personal médico y se necesitan trenes especiales para llevarse a los muer- tos [...] Durante varios dias no hubo atatides y los cuerpos se apilaron atrozmente»(ibid.). Durante décadas, la panderhia de influenza de 1918 fue una especie de historia de terror en la que nadie sabia quién era el asesino. Una rliqu ade tiempos pasados que azoté a la humanidad en la infancia de nuestra comprensién de las enfermeda- des. Qué pardgeno causé la neumonia més brutal que jams se haya visto? Nadie lo sabia. De manera inesperada, la respuesta a esa pregunta estaba ente- rrada en una pequefia aldea en la costa de Alaska, En 1900, una misin liderada por el pastor lu- terano noruego Tollef Brevig se instalé en Ia es- quina més occidental de Alaska con el apoyo del gobierno local, en una zona de caza y pesca que el pueblo inuit ocupaba también para el comercio de s con Siberia. El lugar se conoce como Mision ig y las cerca de cuatrocientas personas que ah{ hoy lo hacen con una economia de sub- muy similar a la que tenfan a inicios del pasado, cuando la poblacién era de ochenta 58 personas. Nadie sabe muy bien cémo ocurrid, peto A ese aslado rincén del mundo la pandemia de in- fluenza también Ilegé. En cosa de dfas, entre el 15 y el 20 de noviembre de 1918, setenta y dos de Jos ochenta habitantes de la Misién Brevig murie- ton producto dela influenza, Los cadveres fueron sepultados en una fosa comin, donde quedaron congelados en el permafrost. Varias cruces blancas fueron puestas para recordar la tragedia y el lugar se convirtié en un sombrio monumento en medio de la nada. Fue el Dr, William Hale, cabeza del Departa- mento de Bacteriologia de la Universidad de Towa, a quien se le ocurrié la idea de eratar de secupe: rar el virus desde esa fosa comin en la década de 1940, pensando que el permafrost podria haberlo preservado. Si se pudiera estudiar ese virus, tal vez podriamos comprender por qué results an letal. 1a Segunda Guerra Mundial se interpuso en dlicamino de ese proyecto, pero finalmente Albert MeKee, profesor de microbiologia de la Univer, Sidad de Towa, lo resucité en 1950, Se Te uni el Dr. Jack Layton, profesor de bacteriologias ¥ Johan Hultin, un estudiante sueco que hacia su daeto- tado en la Universidad de Towa. Debido a lacom= pleja nacuraleza del proyecto, que bésicamente 59 eeS|”—llltt—<“i‘_=O_ buscaba rescatar a un virus que habfa sido respon- sable de matar a cincuenta millones de personas, los investigadores tuvieron que solicitar autori- zacién del Departamento del Interior de Estados no y, en tiltima instancia, del Consejo de nativos de la remota Misién Brevig y de los familiares de Jos que habfan muerto en 1918. Todos autorizaron la excavacién. McKee, Layton y Hultin trabajaron durante va- rios dias en Alaska, hasta bien entrada la madru- gada, Tuvieron que encender varias fogatas para poder cavar a través de dos metros de permafrost y llegar a los cadéveres. Con gran cuidado toma- ron muestras de tejido de los pulmones del cuer- po de una nifia que fue enterrada en un vestide azul y en la que todavia podian distinguirse los la- 208 rojos en su pelo. Otros cuatro cuerpos fueron hallados y se tomaron muestras de los pulmones, todas fueron congeladas con hielo seco y mante- en ese estado usando un extintor de didxido earbono. De vuelta en Iowa, Hultin hizo todo to se podia en aquella época por rescatar al intenté crecerlo en huevos fertilizados y lo § en ratones, ratas y hurones, pero nada 60 i de la iond. Si habla virus en las muestras ee 2 Lo mismo que isi i iable. Misién Brevig, este no era vial Ja tesis de Hultin, quien abandoné su doctorado y/se convirtié en un exitoso médico patdlogo em Hultin es un tipo obstinado- San Francisco. Pero ad do restaurando sitios Ha viajado por todo el mundo rest : arquedlégicos, construy6 una réplica de una ca 1 siglo XIV —una empresa que le bafia noruega del ; esa q fomé treinta y seis afios— € hizo investigacion=® tifeas en el Everest. Un tipo ast no olvida fe lerrota. Sen ne de 1997, la revista Science pu- sob un articulo en el que se describfan fragmencos de a secuencia del genoma del virus causante dela pandemia de influenza de 1918. El material gené- co del virus —parcialmente degradado— habla sido obenido desde pequefias mucstras del pul- mon de una victima de la pandemia. Esas muesttas tataban embebidas en un blogue de parafina sélida y varios Fragmentos del material genésco del virus pudieron ser secuenciados. Recién después de casi . eThe Deadliest Flu: The Co: a oe mearuction of the 1918 Pandemic Virus, ; ee [Link] gov/u/pandemic-esources!te Seer lt Feta poritimaveren mayo de 2020. 6 ochenta afios tuvimos certeza de la identidad del agente causante de una de las pandemias mds de- vastadoras de la historia: el asesino fue identificado como el virus de la influenza A(H1N1).2° Existen cuatro tipos de virus de la influenza, llamados A, B, Cy D. Los del tipo A son los tinicos que se relacionan con grandes brotes epidémicos en humanos y se dividen en siubtipos que se clasi- fican de acuerdo a las variaciones que presentan en dos protetnas de la superficie del virus: hemaglu- tinina (H) y neuraminidasa (N). Existen dieciséis diferentes subtipos de hemaglutinina y nueve para neuraminidasa, lo que quiere decir que potencial- mente hay 144 diferentes tipos de virus de influen- za A, pero hasta ahora se han identificado 131. Los virus de la influenza A que més comiin- mente circulan entre humanos son los A(HIN1) y A(H3N2), pero ademds existen grupos y subgrupos de cada uno, generando una gran variabilidad. Eso quiere decir que un virus A(H1N1) que circula un aio determinado no es exactamente igual a otro virus A(HIN1) que circula en un afio diferente, Seber eal clinical genetic characerization ofthe 1918 Spanish’ influenza viruss, Science 275(5307), 1997, pp. 17936, 62 i eradas debido a pequefias variaciones que son gen de manera natural* Esas variaciones —que Pue- 3 i i lo en den convertir a un virus relativamente inocu: i i ican por dos caracte- en serie— se exp! Bees pr das con Ia for- tisticas propias del virus, relaciona ji " : seh ga en que administra su informacién genética primer lugar cl genoma de los virus dea influenza es muy especial y ; diferentes, llamadas segmentos. Ast, el segmento del virus AHIN1 es equivalente al segmento M S H3N2. Si dos virus distintos infectan a una aay célula, es posible que se intercambien sgn a equivalences entre ellos, generando variabilida & nética. En segundo lugar, todos los virus necest " copiar su genoma para fabricar nuevas copas det mismos y para eso necesitan que algo cor is formacién genética. El problema es que ¢ a ‘a de copia de los virus de la influenza es muy malo, na la informacién y co- esté organizado en 8 moléculas no copia de manera fidedig so quiere deci ce errores. Eso qui Ei del genoma que es levemente ir que, de vex en cuan- do, genera una copia diferente a la original. SN eA: Esl xian de por gud ay aus acne contra la influenza todos los afios: a eae thos protege de un virus que ya no est 63 Cuando Johan Hultin ley6 el articulo en Scien- 4, lo primero que hizo fue escribirle una cartaaJe- Hlery Taubenberger, uno de los autores del estudi Para contarle sobre la Misién Brevig y la po dad de usar las técnicas de biologia molecular mo- dernas —desarrolladas a partir de la década de los Setenta— que podrian permitir rescatar el genoma completo del virus desde las muestras congeladas en el permafrost. Taubenberger llamé por teléfono a Hultin y le Confirmé su interés. Eso era todo lo que se necesitaba, Acto seguido, Hultin preparé su equipaje — inclu. yendbo las tijeras de podar de su esposa— y emprendié Tumbo a Alaska, gastindose USD 3,200 que pags de su bolsillo, Al llegar a la Mision Brevig pidis permiso Para excavar, y enterrada a dos metros de profundi- dad encontré a una mujer inuit de unos veinte afios que habia muerto en 1918, a la que llamé Lucy. Se trataba de una mujer obesa y la grasa corporal prote- 8i6 alos pulmones de tal forma que estos se encontra- ban en un gran estado de conservacién. El tejido fue extraido y mas tarde enviado al laboratorio en el que trabajaba Taubenberger, Diez dias después de enviar Bu particular encomienda, Hultin recibié la respuesta abian logrado iclentficar material genético del Aegan calidad desde los pulmones de Lucy. Lo que siguié fue la reconstruccién de la cara del asesino a partir de la descripcién de sus genes. En 1999 publicaron un primer articulo en el que la secuencia completa del gen que co- difica para la hemaglutinina del virus A(H1N1) de 1918. El andlisis indicaba que la proteina guarda- ninas de virus fluenza de aves y que muy probablemente el vi- rus estaba circulando entre los humanos antes de 1918, probablemente entre 1900 y 1915. En el transcurso de los siguientes que habia causado la pandemia de infl 1918. Una cosa interesante es que se € pocas mutaciones conocidas que pudie la enorme agresividad de ese virus. p para seguir con las investigaciones tomar una decisién muy compleja: troz0s de informacién que se ha

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