Unidad-4.-Los-primeros-Borbones.
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JuanAntonio05
Historia de España
2º Bachillerato
Estudios España
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Unidad 4.- Los primeros Borbones.
1.- La Guerra de Sucesión Española (1700-13).
Tras la muerte sin descendencia de Carlos II de España, su sobrino-nieto, Felipe de Borbón,
duque de Anjou y nieto de Luis XIV de Francia, reclamó el trono de España, pues había sido
proclamado heredero por el difunto rey. Sin embargo, el archiduque Carlos de Austria, primo de
Carlos II, no aceptó el testamento, ya que Felipe IV había desheredado a su hija María Teresa,
abuela de Felipe de Borbón.
Luis XIV de Francia, deseando hacerse con el control de lo que quedaba del Imperio Hispánico,
decidió apoyar al candidatura de su nieto, mientras que el emperador de Alemania, Leopoldo I, hizo
lo mismo con su hijo menor, Carlos de Austria. Inglaterra, Portugal, Holanda, Prusia y el duque
de Saboya (descendiente de Felipe II de España), temerosas de que Francia se convirtiera en una
potencia tan poderosa como había sido España en los siglos anteriores, decidieron apoyar al
candidato austríaco, desencadenándose así un conflicto internacional que habría de durar trece
años y que fue llamada la Guerra de Sucesión Española.
Al mismo tiempo que comenzaba el conflicto internacional, en España se desataba una auténtica
guerra civil: la Corona de Castilla apoyaba al candidato francés, mientras que los reinos de la
Corona de Aragón apoyaron a don Carlos. En Castilla se prefería al Borbón, pues representaba a
una monarquía absoluta y centralizada como la francesa, y eso beneficiaría a Castilla, que se
convertiría en el centro absoluto de poder de España. Los reinos de la Corona de Aragón, por el
contrario, temían que Felipe de Borbón anulase sus fueros, mientras que don Carlos había
prometido respetarlos.
El conflicto se extendió por Italia, donde España mantenía el control de Nápoles, Sicilia, Cerdeña
y Milán, la Península Ibérica e incluso a los mares, ya que Inglaterra y Holanda intentaban cortar el
suministro de plata americana a los Borbones. Tomando Portugal como base de operaciones, la
alianza antiborbónica comenzó la invasión de España y los ingleses se hacían con el control de
Gibraltar. Sin embargo, el ejército de Felipe de Borbón, ya titulado Felipe V de España, derrotaron a
los aliados del austriaco en la batalla de Almansa (1707), lo que le permitió apoderarse de Aragón
y Valencia y rechazar la invasión que había comenzado en Portugal. Don Carlos resistía en
Cataluña, pero el ejército de Luis XIV acudió en ayuda de su nieto invadiendo el territorio catalán.
Los aliados de don Carlos reconocieron que no podrían ganar la guerra en España y comenzaron
las negociaciones de paz con el bando de los Borbones, que comenzaba a estar agotado
económicamente. Finalmente la paz se selló con la renuncia de Felipe V al trono de Francia y la
firma del Tratado de Utrecht: las potencias europeas lo reconocían como rey de España y España
cedía a cambio a Inglaterra Gibraltar, la isla de Menorca, el asiento de negros (derecho a
comerciar con esclavos en América) y el navío de permiso (autorización para comerciar en la
América española con todo tipo de mercancías enviando un barco al año). El ducado de Saboya,
que también podía alegar derechos a la Corona Española por parentesco, recibió la isla de Sicilia,
que más tarde cambiaría por Cerdeña.
Cataluña se negó a aceptar a Felipe V como rey y continuó luchando por la candidatura de don
Carlos, pero éste cada vez tenía menos interés en el trono español, pues, tras la muerte de su padre
y su hermano mayor, había heredado el Imperio Alemán, y sus aliados lo habían dejado solo, por lo
que acabó aceptando a Felipe V como rey de España y por el Tratado de Rastadtt (1714) recibió
Flandes (actual Bélgica), Milán, Nápoles y Cerdeña (que luego cambiaría a Saboya por Sicilia).
De esta forma, el Imperio Hispánico en Europa desaparecía. Finalmente Cataluña sucumbió y
Barcelona fue tomada al asalto por las tropas borbónicas en 1714. Poco después caía Mallorca, y la
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dinastía de Borbón se consolidaba definitivamente en el trono español.
Descendientes de Felipe III de España (pretendientes al trono español).
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2.- Las reformas de los primeros Borbones.
2.1.- Cambios políticos y territoriales con Felipe V:
Una de las transformaciones más importantes del reinado de Felipe V fue la política
centralizadora que afectó especialmente a la Corona de Aragón: por medio de los Decretos de
Nueva Planta, el rey anuló los fueros de los reinos de la Corona de Aragón. A partir de entonces,
los únicos territorios españoles que conservaron leyes especiales fueron el País Vasco y Navarra,
que como parte de la Corona de Castilla habían apoyado a Felipe V, y éste en agradecimiento
respetó sus antiguas leyes. También desaparecieron las Cortes de la Corona de Aragón, pues de
ahora en adelante solo se convocarían las de Castilla, a las que todos los territorios de España
enviarían representantes. Dichas Cortes carecían sin embargo de cualquier poder legislativo, puesto
que el rey actuaba como un monarca absoluto, al igual que su abuelo en Francia.
El antiguo sistema de Consejos de la época de los Reyes Católicos y los Austrias también fue
reformado: el más poderoso fue el de Castilla, mientras que el de Aragón se incluía en él. Se
mantuvo durante un tiempo el de Indias, pero los de Italia y Flandes desaparecieron definitivamente
al haber perdido dichos territorios.
Para agilizar los trámites de gobierno, los reyes contaron cada vez menos con los Consejos, que
fueron sustituidos como principales asesores del rey por los Secretarios de Estado y del
Despacho: verdaderos antecedentes de los actuales ministerios, que eran nombrados directamente
por el rey. Cada uno se encargaba de un asunto en concreto: el de Estado se ocupaba de los Asuntos
Exteriores, el de Hacienda de la economía, el de Marina y el de Guerra de los asuntos militares, el
de Indias de las colonias, y el de Justicia de la organización legislativa y judicial. Desde 1787, se
reunían periódicamente en la Junta Suprema de Estado.
Territorialmente, todo el territorio español, incluida la antigua Corona de Aragón, fue dividido en
Capitanías Generales, gobernadas por un capitán general nombrado por el rey. Éstas a su vez, se
dividían en unidades territoriales menores llamadas intendencias, controladas por un intendente
que se encargaba de organizar el reclutamiento de soldados para el ejército, mantener el orden y
recaudar los impuestos, además debía fomentar las distintas actividades económicas en el territorio
bajo su jurisdicción. Las audiencias creadas por los Reyes Católicos siguieron teniendo el poder
supremo en cuestiones judiciales, y la figura del corregidor no solo se mantuvo, sino que se
extendió a los ayuntamientos de la Corona de Aragón.
También el ejército fue reformado, gracias sobre todo a la labor del ministro José Patiño, quien
creó una nueva marina de guerra, con más y mejores barcos, y estableció un nuevo sistema de
reclutamiento llamado quintas, en el que uno de cada cinco mozos de cada localidad era reclutado
para servir en el ejército del rey.
2.2.- Principales transformaciones en tiempos de Fernando VI.
Felipe V abdicó en 1724 en su hijo mayor, Luis I de España, que solo tenía 16 años, pero falleció
a los pocos meses de viruela y el rey Felipe V volvió a subirse al trono, aunque, debido a su cada
vez más grave enfermedad mental, fue su segunda esposa, Isabel de Farnesio, la que realmente
gobernaba. A la muerte del rey en 1746, su segundo hijo, se convirtió en el rey Fernando VI de
España.
Durante su reinado, el más importante de sus ministros fue el marqués de la Ensenada,
francófilo y simpatizante de la Ilustración, su obra más importante fue el Catastro de 1749: se
trataba de sustituir los antiguos impuestos por un nuevo tributo que sería pagado por todos los
habitantes de España y serían administrados por la secretaría de Hacienda. Para controlar el pago
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del mismo, se recogió en el catastro el número de habitantes de cada localidad y las propiedades de
cada uno, según las cuales pagarían el impuesto.
Tras la muerte de su esposa, la portuguesa Bárbara de Braganza, la salud del rey fue empeorando
hasta su muerte en 1759, siendo sucedido por Carlos III, hijo de Felipe V y su segunda esposa
Isabel de Farnesio.
3.- La Ilustración en España.
La Ilustración fue un movimiento intelectual y cultural que surgió en la Francia del siglo XVIII y
que se caracterizaba por:
-La importancia de la razón para explicar cualquier fenómeno, por tanto se alejan de
supersticiones y de la propia religión.
-Fe en el progreso. Toda sociedad se encaminará al progreso si confía en la razón.
-Antropocentrismo: el ser humano es el centro de todo conocimiento.
-Desconfiaban de la monarquía absoluta y de la sociedad estamental en la que los privilegios eran
asignados por nacimiento.
La principal diferencia de la Ilustración de España con la que surgió en Francia, consiste en que
los ilustrados españoles aceptaron la monarquía absoluta de los Borbones y colaboraron
activamente con ella, especialmente durante el reinado de Carlos III. Este monarca fue considerado
uno de los representantes más importantes del llamado Despotismo Ilustrado, corriente que
aplicaba las ideas ilustradas en países donde los monarcas absolutos no renunciaban a su poder. El
lema principal del Despotismo era “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, ya que mejoraban su
calidad de vida sin contar con su opinión.
Destacó en la primera etapa de la Ilustración en España el padre Fray Felipe Jerónimo Feijoo, que
cultivó el ensayo y criticó la superstición.
A partir de 1750, destacaron figuras como Ensenada, el conde de Aranda, el de Floridablanca o
Gaspar Melchor de Jovellanos, que actuaron como ministros de Carlos III y en los comienzos del
reinado de su hijo, Carlos IV, y comenzaron una serie de reformas encaminadas a mejorar la
sociedad y la economía del país.
Los principales medios de difusión de las ideas ilustradas eran las Academias, controladas por la
Corona y las Sociedades Económicas de Amigos del País.
De entre las primeras destacó la Real Academia de la Lengua, creada en 1713, y la de la
Historia, fundada en 1738.
Las segundas eran asociaciones de nobles y burgueses ilustrados que analizaban los problemas
económicos y sociales de España y proponían soluciones que en ocasiones llegaban al rey, quien las
solía tener en consideración. Las propuestas se referían sobre todo a los problemas de la agricultura,
la artesanía y el comercio, así como el atraso cultural o sanitario del país.
4.- Reformas en el reinado de Carlos III: el Despotismo Ilustrado en España.
Cuando su hermanastro Fernando VI murió, Carlos III ya era rey de Nápoles y Sicilia, pero al ser
proclamado rey de España, dejó a su segundo hijo, Fernando al frente de sus reinos italianos y
marchó a España. Durante su reinado, se emprendieron una serie de reformas, sobre todo
administrativas y económicas, sin embargo, la monarquía absoluta jamás fue puesta en cuestión.
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4.1.- Las reformas de Esquilache.
Procedente de Italia, el marqués de Esquilache fue nombrado por Carlos III secretario de
Hacienda. Liberalizó los precios de los cereales, lo que supuso un aumento del precio de los
alimentos básicos y el pueblo comenzó a verlo como el culpable de todos los males de España.
Cuando ordenó que los embozos de las capas y las alas de los sombreros fueran recortados para
evitar que los delincuentes se ocultasen, se produjo un motín en 1766. Los amotinados pedían una
bajada de los precios, el fin de la prohibición sobre la ropa y la sustitución de los ministros
extranjeros por españoles. Finalmente el rey cedió y sustituyó a Esquilache por el conde de Aranda.
4.2.- Las reformas a nivel local.
Para resolver los problemas de abusos y desabastecimiento de los que se quejaban muchos
ciudadanos, creó dos nuevos funcionarios reales:
-El diputado del común: era el encargado de evitar la especulación con el cereal. Vigilaba que el
abastecimiento de los alimentos básicos no fuera controlado por las oligarquías locales.
-Síndico personero: eran los representantes de los grupos populares en los concejos
(ayuntamientos), e intentaban proteger los intereses del pueblo llano frente a los regidores, que
procedían de las clases altas. En las ciudades se creó un cargo muy similar: los alcaldes de barrio.
4.3.- Reformas económicas.
Con él se creó el Banco de San Carlos en 1782, que empezó a emitir billetes.
Se potenció la industria mediante la creación de las reales fábricas, dedicadas a elaborar
productos de lujo: la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, de Porcelanas del Buen Retiro y la de
Cristales de La Granja.
Para intentar resolver el problema de la sequía, se crearon el Canal Imperial de Aragón y se
continuó con el Canal de Castilla planificado durante el reinado de Fernando VI.
Dirigida por Pablo de Olavide, intendente de Andalucía, se llevó a cabo una política
colonizadora en Sierra Morena, con la intención de aprovechar económicamente un territorio
despoblado y amenazado por el bandolerismo. Los colonos asentados eran principalmente alemanes
y flamencos católicos, y se crearon nuevas poblaciones como La Luisiana (Sevilla), La Carlota
(Córdoba) y La Carolina (Jaén).
4.4.- Reformas sociales.
Carlos III eliminó la deshonra legal del trabajo, por lo que la nobleza podían libremente invertir
en negocios y trabajar.
Hizo hospitales públicos, adoquinó las calles de ciudades como Madrid, y realizó una red de
alcantarillado para mejorar las condiciones higiénicas e intentar reducir la incidencia de las
epidemias en al ámbito urbano.
5.- La política religiosa de los primeros Borbones.
La política religiosa introducida en España por Felipe V, se puede calificar de regalista: el rey
defendía su supremacía frente a la Iglesia en todos los asuntos y súbditos de su reino, incluyendo al
clero. Tras una primera ruptura en 1707 entre el rey y el Papa, se llegó a un acuerdo provisional en
1737, sin embargo, Felipe V no estaba del todo conforme pues no les reconocían el poder de
nombrar a los obispos en todos los reinos de España.
Durante el reinado de Fernando VI, se logró un acuerdo mediante la firma del Concordato de
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1753, en el que el rey pasaba a tener poder sobre todos los beneficios eclesiásticos, y controlaba el
nombramiento de obispos y canónigos, además la legislación del Papa no tendría validez en España
sin el consentimiento del rey.
Carlos III, hizo uso del regalismo y decretó la expulsión de los jesuitas en 1767 de España y sus
colonias. El rey los acusaba de estar detrás del Motín de Esquilache, además tenían un gran control
sobre el sistema educativo, que Carlos III tenía intención de reformar, y en zonas de América tenían
control sobre numerosos indios en poblaciones llamadas reducciones. Por otra parte, los jesuitas
eran partidarios de obedecer al Papa por encima de cualquier autoridad laica, incluyendo al rey.
6.- La política exterior de los primeros Borbones españoles: los Pactos de Familia.
Tras la Guerra de Sucesión Española, la política exterior de Felipe V se centró en intentar
recuperar las pérdidas territoriales sufridas por los tratados de Utrecht y Rastadtt, sobre todo en
Italia, y también en mantener el imperio colonial que aún conservaba en América. En cuanto a su
sistema de alianzas, ahora Francia había dejado de ser el gran enemigo de España, ya que la misma
dinastía reinaba en los dos países, mientras que Inglaterra se había convertido en el gran enemigo
común.
El Primer Pacto de Familia, lo firmaron en 1733 Felipe V de España, y su sobrino, Luis XV de
Francia. El motivo fue la Guerra de Sucesión de Polonia y españoles y franceses se unieron
contra Austria. El rey francés quería restaurar en el trono polaco a su suegro Estanislao I y el
español recuperar los territorios italianos. Estanislao I no volvió al trono polaco, pero Austria tuvo
que ceder a España los reinos de Nápoles y Sicilia, que pasaron a Carlos (futuro Carlos III de
España), hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio.
En 1743, los mismos monarcas firmaron un nuevo pacto, esta vez para intervenir en la Guerra
de Sucesión de Austria, provocada por la muerte sin herederos varones del emperador Carlos VI.
Su hija María Teresa y sus sobrinas comenzaron una lucha en la que los Borbones lucharon contra
la hija del difunto emperador, esperando mejoras territoriales. El resultado fue la obtención de los
ducados de Parma y Piacenza para el segundo hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio (Felipe I de
Parma). Sin embargo, las potencias europeas, solo lo aceptaron cuando España dio garantías de que
España y los tronos italianos no volverían a unirse aunque los gobernaran Borbones.
A la muerte de Felipe V, Fernando VI mantuvo una política de neutralidad con respecto a
Inglaterra por lo que los ingleses aceptaron renunciar al asiento de negros y al navío de permiso.
Con Carlos III, se renovaron las hostilidades contra Inglaterra, y se procedió a la firma del Tercer
Pacto de Familia en 1761. España se vio envuelta en la Guerra de los Siete Años (1756-63)
contra Inglaterra, que se desarrolló tanto en Europa como en América. Inglaterra fue la vencedora
y España tuvo que cederle Florida, mientras que Francia tuvo que dar a España la Luisiana como
compensación.
En 1779, el Pacto fue renovado con motivo de la Guerra de Independencia de los E.E.U.U. En
esta ocasión, Francia y España apoyarían a las colonias inglesas en América contra los ingleses.
Inglaterra fue derrotada en esta ocasión, y España pudo recuperar Menorca y Florida.
Las relaciones con Francia pasaron a ser hostiles cuando se produjo la Revolución de 1789, y el
rey Luis XVI perdió el poder absoluto, y más tarde la vida. España entró entonces en una coalición
internacional formada por las monarquías de Europa contra la Francia revolucinaria.
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7.- Las transformaciones en la administración de América.
En 1717, la Casa de la Contratación fue trasladada de Sevilla a Cádiz, más fácil de defender de
posibles ataques ingleses. Sin embargo, la tendencia fue a acabar con el monopolio comercial y en
1778 se permitió el libre comercio entre las ciudades americanas entre sí y entre todas las ciudades
portuarias españolas y las colonias.
Se crearon dos nuevos virreinatos: el de Nueva Granada en 1739 y el de Río de la Plata en
1776 para mejorar la administración de las colonias. Además se llevó a América la división
territorial basada en capitanías generales e intendencias y se extendió la figura del corregidor.
El Estado siguió conservando el monopolio de la explotación de las minas, y lo amplió a otros
productos como el tabaco, el aguardiente y la pólvora, subiendo además los impuestos, con lo que
aumentó el descontento de la población.
Crearon un ejército permanente para defender las colonias de los ataques ingleses y portugueses,
permitiendo a los criollos (descendientes de españoles nacidos en América) y mestizos alistarse
junto a los propios españoles peninsulares.
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