católico perteneciente a la Orden de Predicadores, es considerado el principal
representante de la enseñanza escolástica y una de las mayores figuras de la teología
sistemática.En materia de metafísica, su obra representa una de las fuentes más citadas del
siglo XIII además de ser punto de referencia de las escuelas del pensamiento tomista y
neotomista. La Iglesia católica lo nombra Doctor Angélico, Doctor Común y Doctor de la
Humanidad y considera su obra fundamental para los estudios de filosofía y teología. Fue el
principal defensor clásico de la teología natural.Fue popular por su aceptación y
comentarios sobre las obras de Aristóteles, señalando en qué eran compatibles con la fe
católica. Asimismo, recibió influencias del platonismo de Agustín de Hipona, y aristotelismo
de Averroes y de Maimónides, a quienes tomaba como autoridades.La demostración de la
existencia de Dios, ofrecida en una formulación sintética a través de las así llamadas "Cinco
Vías" es un punto breve en la magna obra de Tomás. No obstante, su exposición es tan
completa y sistemática que ha hecho sombra a Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona o
Anselmo de Canterbury y se ha convertido en el modelo de la filosofía clásica respecto a
este punto. Las Vías tomistas son una demostración de la existencia de Dios a posteriori.
La Primera Vía se deduce del movimiento de los objetos. Tomás explica mediante la
distinción de acto y potencia, que un mismo ente no puede mover y ser movido al momento,
luego todo aquello que se mueve lo hace en virtud de otro. Se inicia, pues, una serie de
motores, y esta serie no puede llevarse al infinito, porque no habría un primer motor, ni
segundo (es decir, no habría comunicación de movimiento) por lo tanto debe haber un
Primer Motor Inmóvil que se identifica con Dios, principio de todo.
● La Segunda Vía se deduce de la causa eficiente (pues todo objeto sensible está
limitado por la forma, de ahí que no sea eterno y sí causado). Se inicia, por lo tanto,
una serie de causas análoga a los motores que termina en una Causa Incausada,
identificada con Dios, creador de todo.
● La Tercera Vía se deduce a partir de lo posible. Encontramos que las cosas pueden
existir o no, que pueden pensarse como no existentes y por lo tanto son
contingentes. Es imposible que las cosas sometidas a la posibilidad de no existir
lleven existiendo eternamente pues en algún momento habrían de no existir. Por lo
tanto debe haber un Ser Necesario que se identifica con Dios, donde esencia y
existencia son una realidad.
● La Cuarta Vía se deduce de la jerarquía de valores de las cosas. Encontramos que
las cosas son más o menos bondadosas, nobles o veraces. Y este "más o menos"
se dice en cuanto que se aproxima a lo máximo y (ya que los grados inferiores
tienen su causa en algo genéricamente más perfecto) lo máximo ha de ser causa de
todo lo que pertenece a tal género. La causa de la bondad y la veracidad se
identifica con Dios, el Ser máximamente bueno.
● La Quinta Vía se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Tomás recuerda
cómo los cuerpos naturales, siempre o a menudo, obran intencionadamente con el
fin de lo mejor, muchos incluso sin conocimiento. Llegó a decir, fiel a Aristóteles, que
cada ente, como causado, debe tener un orden dado, tanto por razón de su forma
(esencia) como de su existencia y, remontándonos en la serie de causas finales,
esto solo es posible si hay un Ser supremamente inteligente, que es Dios.
Estas vías no demuestran la existencia del Dios cristiano, pero Tomás cree que es posible
inferirlo tras reflexionar sobre la naturaleza de dichas conclusiones. Además, los
argumentos en la Summa Theologica no están completos, ya que algunas premisas están
suprimidas.32 La presentación más completa del argumento del motor inmóvil de Aquino se
encuentra en la Summa contra Gentiles con 32 párrafos. Asimismo, Tomás defendió, con
gran éxito, frente a Juan Peckham la posibilidad de que el mundo fuera causado y eterno al
mismo tiempo, es decir, con término de ser pero no de movimiento físico, demostrando su
cercanía con el pensamiento clásico griego:
Santo Tomás aceptó la doctrina hilemórfica aristotélica. Definió la materia prima como pura
potencialidad y la forma substancial como el acto primero de un cuerpo físico que determina
la esencia al cuerpo. Tomás de Aquino defiende la unicidad de la forma sustancial, donde
no hay más que una forma sustancial la cual informa directamente la materia. En el hombre,
la única forma sustancial (alma racional) es quien confiere al hombre, tanto su corporeidad
(al informar la materia prima) como sus operaciones de tipo vegetativo, sensitivo e
intelectual. Tomás afirmó que los ángeles no están compuestos de materia y forma, sino
que son puramente inmateriales
La enseñanza filosófica del Aquino sobre la entidad y relación del alma y cuerpo viene
recogida, en gran medida, en la respuesta que da al averroísmo y a su Teoría de la unidad
del intelecto o entendimiento:
Fruto de la exégesis neoplatónica de Alejandro de Afrodisias de los textos aristotélicos, así
como del extremismo teocentrista arábigo, el filósofo árabe Averroes, evolucionando la
opinión del verdadero precursor, Avicena, defendió que el intelecto agente, el actualizador
del universal, era Alá, y que tal universal el género humano lo asimilaba y hacía ciencia con
él en el intelecto posible (que era único para todos) por lo que ninguna alma tenía, como
individuo, nada incorpóreo; así pues, ninguna era inmortal. Averroes indicaba que la
relación entre entendimiento y alma humana se daba mediante la fantasía, entendida como
facultad de conocimiento sensitivo, propia del animal. A esto dicho filósofo añadía, como
nos ha dejado constancia Tomás, que ésta era la opinión de Aristóteles, pues él decía que
el entendimiento era impasible, no mixto y separado
Para entender la singular energía de Tomás en respuesta a esta opinión habría que caer en
la cuenta de dos aspectos de la misma.
● Traicionaban y confunden el legado de Aristóteles, provocando que el Aquinate fuera
objeto de innecesarias críticas (de Buenaventura de Fidanza por ejemplo)
● Negaba, a través de elementos verdaderos, toda relación posible del hombre con
Dios, lo que daría pie a la Teoría de la doble verdad donde se despreciaba la fe y
confundía la persona de Jesucristo, haciéndola pasar por un sujeto doble, divino y
humano, como lo hace hoy el modernismo teológico y la teología de la liberación.
La concepción tomista de la vida buena se enmarca dentro de su visión general
sobre el gobierno de Dios sobre el mundo y el lugar que en relación a ellos ocupa el
ser humano:
● Dios gobierna y organiza el mundo con la ley eterna, dictada desde siempre
para todos los seres. Su reflejo en la naturaleza y en los seres naturales es la
ley natural, que dirige el funcionamiento de los seres, las plantas, los
animales y el ser humano (único capaz de conocerla a través de la razón).
● Contenidos de la ley natural: conservación, reproducción, y vida racional y
social.
● Los humanos crean leyes para organizar su vida terrenal, son las leyes
positivas o humanas que para ser justas deben ajustarse a la ley natural
racional.
Siguiendo a Aristóteles da una importancia fundamental a las virtudes entendidas
como hábitos adquiridos, modos de actuar encaminados a obrar bien (evitando el
mal), dirigidos por la razón y la inteligencia, buscando un justo medio y evitando los
extremos. Como Aristóteles, diferencia entre virtudes intelectuales y morales. A
diferencia de aquel a las morales les llama cardinales y se fija fundamentalmente en
la prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Sigue considerando a la justicia como
virtud clave, por la repercusión que tiene en las demás personas.
Santo Tomás considera que en todo ser humano está la disposición y la capacidad
de conocer y entender los principios morales con los que debe dirigir su conducta
para obrar bien y realizar acciones buenas. El ser humano es capaz de conocer la
ley natural con la que debe guiar su vida, tiene conciencia moral (sindéresis).