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A1u2.-Psicopatología Infantil

Este documento describe varios trastornos de la conducta motriz y alimenticia en niños, incluyendo manierismos, potomanía, pica, coprofagia y trastornos alimenticios como la anorexia. También discute los diagnósticos diferenciales de varias patologías y los factores que contribuyen a estos trastornos, como carencias afectivas o situaciones de abandono.

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A1u2.-Psicopatología Infantil

Este documento describe varios trastornos de la conducta motriz y alimenticia en niños, incluyendo manierismos, potomanía, pica, coprofagia y trastornos alimenticios como la anorexia. También discute los diagnósticos diferenciales de varias patologías y los factores que contribuyen a estos trastornos, como carencias afectivas o situaciones de abandono.

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De

Descripción de los diagnósticos diferenciales de las patologías

La conducta motriz

Conducta motriz Comprende la actividad psíquica y motriz de la persona, tales como su


lenguaje, su escritura, a través de los cuales se comprende su comportamiento.

Es la secuencia de respuestas motrices con nombre y apellidos asociada a una


determinada persona, entendiendo su actuar de forma unitaria y global por referirse
tanto a sus emociones, como a sus sentimientos, deseos y motivaciones.

Manierismo y desagrado electivos

Son comportamientos muy frecuentes en la pequeña infancia. Conciernen a ciertas especies de


alimentos, ya sea como preferencia o como desagrado (el deseo electivo de alimentos lácteos
de color blanco o golosinas, rechazo de carnes, espárragos, puerros, etc.) Algunos alimentos
suscitan vivas reacciones en el niño, sea por su color, consistencia o por su carácter altamente
simbólico.

A una edad más avanzada, si dichas conductas persisten, pueden ser índice de organizaciones
más claramente patológicas o vehículo de ideas delirantes del tipo hipocondriaco.

Potomanía

Se trata de la necesidad imperiosa de beber grandes cantidades de agua o cualquier otro


líquido. Cuando se intenta limitar dicha conducta, se ha descrito niños capaces de beberse su
propia orina.

El diagnóstico diferencial debe eliminar cualquier causa orgánica antes de diagnosticar


potomanía.

En el plano psicopatológico, si bien algunos de estos niños presentan trastornos de


personalidad inscritos en el cuadro de psicosis, en otros la potomanía aparece como una
perturbación de la noción de sed, cuyo significado se hallaría en un comportamiento neurótico
regresivo (la primera alimentación es líquida) o una conducta de oposición al medio.

Pica

Se describe con el término “pica” la ingestión de sustancias no comestibles, más allá del
periodo normal (4-9 meses). En la pica, el niño absorbe las sustancias más diversas: clavos,
monedas, botones, juguetitos, lápices, ceniza de cigarro, papel, etc. Parece ser un
comportamiento observado en niños con carencia afectiva profunda o en situación de

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abandono. También en niños psicóticos, asociado a otras perturbaciones de la función
alimenticia y digestiva.

Coprofagia

No es frecuente en la infancia, aunque no es raro en el niño entre 2 y 4 años al realizar el


aprendizaje de la limpieza, por lo menos una vez extienda sus heces sobre su ropa o sobre la
pared.

La afición por las materias fecales es rara y es signo de profunda perturbación.

Las madres de los niños coprofágicos son con frecuencia frías, poco afectuosas y hasta
hostiles, llegando a maltratar al niño. La coprofagia se inscribe habitualmente en un cuadro que
evoca la psicosis.

Trastornos alimenticios en la infancia.

Los trastornos en la conducta alimentaria son psicopatologías complejas que se


caracterizan por una alteración en los hábitos alimentarios del niño. Si no se corrige,
puede dar lugar a problemas graves de salud en los hijos y problemas en la familia.

Un trastorno de la alimentación se caracteriza por la ingesta excesiva o


insuficiente de alimentos, incluso, rechazo a determinados alimentos o
texturas. Este tipo de trastornos es cada vez más frecuente en niños y adolescentes,
por ello, la Organización Mundial de la Salud ha situado los trastornos de la
alimentación como enfermedades mentales prioritarias.

Los primeros años de vida son trascendentales para establecer pautas de alimentación y
conducta alimentaria en los niños. En la etapa preescolar se pueden presentar determinados
problemas relacionados con la comida: aversión a ciertos alimentos o falta de apetito. En
ocasiones son conductas pasajeras, pero también pueden ser ocasionadas por determinadas
enfermedades o trastornos alimenticios.

Debemos tener presente que los trastornos de la alimentación que suelen darse en la infancia
no suelen ser los mismos que los asociados a la adolescencia, aunque puede haber
excepciones derivadas por problemas o enfermedades. Los tipos de trastornos alimenticios más
comunes en la infancia son:

PICA

Es uno de los trastornos de la conducta alimentaria más comunes en la infancia. Consiste en


la ingesta de cualquier sustancia no nutritiva, como ceras de colores, arena, yeso, etc.

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Trastorno alimentario compulsivo
También conocido como trastorno por atracón, lo que implica es un comportamiento
alimentario compulsivo. Habitualmente se come en exceso y se tiende a tener una
pérdida del control de la ingesta. Hay quienes comen con rapidez, comen más
alimentos de lo pensado, incluso cuando no hay apetito, llegando a seguir ingiriendo
alimentos incluso cuando ya se está lleno.
Las personas que sufren este tipo de trastornos suelen sufrir, después, sentimientos de
culpa, enojo o vergüenza por esta conducta y por la cantidad de alimentos que se han
consumido.

Obesidad
La obesidad infantil, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, afecta
a un 17% de niños y un 12% de niñas menores de 14 años. La Organización Mundial
de la Salud lo considera un problema de salud importante que hay que cortar de
raíz.
Este problema puede acarrear un gran número de complicaciones físicas y de salud,
además de graves consecuencias psicológicas y sociales que pueden sufrir los niños,
adolescentes y adultos con obesidad o sobrepeso.

Trastorno por evitación/restricción de alimentos


Implica un rechazo a la alimentación o determinados alimentos. Se evitan comidas
con determinadas características como: color, textura, aroma o sabor; o hay quienes
evitan la ingesta de alimentos por temor a atragantarse. El resultado suele ser una
pérdida de peso significativa, además de grandes deficiencias nutricionales que pueden
acarrear graves problemas de salud.
Trastorno por Rumiación
Se caracteriza por la regurgitación repetida y continua de alimentos después de
comer. La comida vuelve a la boca sin náuseas ni arcadas, incluso, puede que la
regurgitación no sea intencional. En ocasiones, los alimentos que se regurgitan se
mastican nuevamente y se vuelven a tragar, o se escupen. El trastorno de rumiación
suele ser más frecuente en niños pequeños o personas con discapacidad intelectual y
puede provocar pérdida de peso.

Anorexia
Este tipo de trastorno de la conducta alimentaria suele ser más común en la
adolescencia, aunque en los últimos años, han ido apareciendo casos de anorexia en la
infancia. La anorexia es un trastorno potencialmente mortal que debe ser controlado
y tratado por profesionales. Ya que supone un peso corporal extremadamente bajo, un
gran temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso y la figura
corporal. Las personas con este tipo de trastorno suelen controlar de manera excesiva

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su peso y figura corporal, llegando a sufrir importantes problemas de salud. A menudo,
se niegan a comer para no aumentar de peso.

Insomnio debido a fármacos o tóxicos. Es la interrupción o supresión del sueño


relacionada con el consumo de fármacos, drogas, cafeína, alcohol, comida, o con la
exposición a un tóxico ambiental. El trastorno del sueño puede aparecer durante
periodos de consumo o exposición, o también durante periodos de retirada o
abstinencia. Afecta aproximadamente al 0,2% de la población general, y al 3,5% de los
sujetos que consultan por problemas de sueño.

Insomnio debido a problemas médicos. Es el causado por una enfermedad orgánica


coexistente o por otra alteración fisiológica, de modo que se inicia con dicho problema
médico y varía según las fluctuaciones o cambios en su curso. Afecta al 0,5% de la
población general, siendo más frecuente en personas de edad avanzada. Alrededor de
un 4% de los pacientes que son valorados en Unidad de Sueño presentan este tipo de
insomnio.

Apnea central primaria. Es un trastorno de etiología desconocida, que se caracteriza


por episodios recurrentes de cese de la respiración durante el sueño, sin que se asocie
a la apnea ningún movimiento ni esfuerzo respiratorio. En la forma congénita es
conocida como la maldición de Ondina. Los pacientes que tienen apnea central primaria
suelen tener una presión arterial de CO2 por debajo de 40 mmHg en vigilia. Se
sospecha que el principal mecanismo fisiopatológico de este trastorno es una elevada
respuesta ventilatoria a los niveles de CO 2. La repetición de estos episodios de apnea
central a lo largo de la noche produce una fragmentación del sueño, despertares
frecuentes y rápidos tras las pausas de respiración, y excesiva somnolencia diurna.
Para su diagnóstico es necesario además el registro mediante polisomnografía de 5 ó
más apneas centrales por hora de sueño.

Patrón respiratorio de Cheyne Stokes. Este patrón respiratorio se caracteriza por la


aparición de al menos 10 apneas e hipopneas de origen central, por hora de sueño,
produciéndose en estas últimas una fluctuación progresiva del volumen tidal, siguiendo
un patrón creciente-decreciente. Como en otras formas de apnea central, durante las
pausas de respiración no se produce ningún esfuerzo ventilatorio. Habitualmente estos
episodios se acompañan de despertares frecuentes, con la consiguiente
desestructuración del sueño. Este patrón de sueño se observa fundamentalmente
durante las fases de sueño no-REM, y se resuelve parcial o completamente durante la
fase REM. Los factores predisponentes más importantes son la insuficiencia cardiaca
congestiva, el infarto cerebral y probablemente también la insuficiencia renal. El

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tratamiento es por tanto el de estas causas, pudiendo emplearse también el oxígeno a
bajo flujo como tratamiento sintomático.

Otro tipo de apnea central es la que aparece en el periodo normal de adaptación a


grandes altitudes, especialmente las superiores a 4.000 metros, y la apnea central del
sueño secundaria a fármacos o sustancias, que se observa fundamentalmente en
pacientes que siguen un tratamiento prolongado con opioides, como metadona, morfina
y codeína.

Trastornos respiratorios

En este grupo se incluyen aquellos trastornos del sueño que se caracterizan por una
alteración de la respiración durante el sueño. Los síndromes de apnea central del sueño
incluyen aquellos trastornos en los que el movimiento respiratorio está disminuido o
ausente de una manera intermitente o cíclica, debido a una disfunción cardíaca o del
sistema nervioso central. En el síndrome de apneas obstructivas del sueño se produce
una obstrucción al flujo del aire en la vía aérea, de manera que en presencia de
movimientos respiratorios, a menudo enérgicos para intentar superar la obstrucción,
hay una inadecuada ventilación. Además, la segunda Clasificación Internacional de los
Trastornos del Sueño distingue algunos otros tipos, más infrecuentes, pero importantes
en el diagnóstico diferencial y también por requerir enfoques terapéuticos diversos.

Trastornos efiterianos

1. Encopresis

Estreñimiento es el estado en el que existe una evacuación regular incompleta del colon
sigmoideo. Los componentes de la defecación tienden a ser infrecuentes y duros. No
obstante, pueden ser de textura normal y evacuados diariamente, pero si el colon
sigmoideo no es vaciado, quedará distendido y todavía hablamos de estreñimiento.
Ensuciarse describe la situación donde pequeñas cantidades de materia fecal se
escapan, aparentemente sin ningún control. La textura puede ser líquida o sólida, y
suele ocurrir como “rebosamiento” de líquido del contenido colónico defecado con
materia fecal dura acumulada en el recto.

Encopresis se define como el paso de contenidos fecales (sólidos o líquidos y a


menudo involucrando la totalidad del contenido del recto) en el momento y lugar
inoportunos.

A pesar de que la encopresis puede ocurrir a cualquier edad, especialmente entre


individuos con un trastorno cerebral orgánico grave, es primariamente un trastorno de la

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infancia. Aproximadamente un 15% de los niños de 8 años y un 0.8% de los de 11 años
sufren este trastorno, y la relación niño/niña es de 3:1.

Enuresis se puede definir como el vaciamiento involuntario de orina no debido a una


anormalidad de tipo orgánico, que continua después de la edad a la que se tendría que
haber adquirido control.

2.-La enuresis puede ser nocturna (prevalencia del 15% a la edad de 5 años, 10% a
los 7 años y 5 % a los 11 años) o diurna (1% de las niñas y 0.5% de los niños de 4 a 7
años), con un 10-20% de los casos padeciendo ambas. Meadow (1990) describió 4
grados de enuresis diurna: 0: Seco; 1: Ropa interior húmeda (el más común); 2:
Empapado (ropa interior y mostrándose en el exterior); 3: Charcos (en las sillas o en el
suelo).

También se pueden diferenciar la primaria y la secundaria. En la primaria, el niño nunca


ha tenido control durante 12 meses seguidos después de la edad de tres años. En la
enuresis secundaria, los problemas aparecen después de haber adquirido control, como
mínimo, durante 12 meses seguidos.

Mapa conceptual de los padecimientos que se incluyen en los


trastornos generalizados del desarrollo con sus respectivas
características

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Referencias

RODRÍGUEZ SACRISTÁN, J. Psicopatología infantil básica: teoría y casos clínicos. ed.


Madrid: Difusora Larousse - Ediciones Pirámide, 2014. 487 p. Disponible en:
https://elibro.net/es/ereader/scala/114754?page=1. Consultado en: 14 May 2023

ORTIZ-TALLO, M. Psicopatología clínica: adaptado al DSM-5. ed. Madrid: Difusora Larousse -


Ediciones Pirámide, 2013. 280 p. Disponible en: https://elibro.net/es/ereader/scala/114712?
page=1. Consultado en: 14 May 2023

LÓPEZ JUSTICIA, M. D. ; POLO SÁNCHEZ, M. T. Trastornos del desarrollo infantil (2a. ed.).

7
ed. Madrid: Difusora Larousse - Ediciones Pirámide, 2015. 264 p. Disponible en:
https://elibro.net/es/ereader/scala/115269?page=1. Consultado en: 14 May 2023

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