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Coches Electricos

Los coches eléctricos fueron inventados en el siglo XIX pero fueron reemplazados por los de combustión debido al desarrollo del petróleo barato. Ahora están aumentando su popularidad debido a las preocupaciones ambientales. Tienen motores eléctricos alimentados por baterías recargables, lo que los hace más eficientes pero también les da una autonomía más limitada que los de combustión.
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Coches Electricos

Los coches eléctricos fueron inventados en el siglo XIX pero fueron reemplazados por los de combustión debido al desarrollo del petróleo barato. Ahora están aumentando su popularidad debido a las preocupaciones ambientales. Tienen motores eléctricos alimentados por baterías recargables, lo que los hace más eficientes pero también les da una autonomía más limitada que los de combustión.
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COCHES ELECTRICOS

Historia del coche eléctrico


Aunque ahora se hable mucho de los coches eléctricos, en realidad son un invento muy
anterior al automóvil con motor de combustión interna de Karl Benz y Nikolaus Otto. La
Historia los enterró y ahora los recupera.

El empresario escocés Robert Anderson inventó el que sería el primer y rudimentario


vehículo eléctrico (Vehículo Eléctrico a Batería, VEB) entre 1832 y 1839. Gracias a las
mejoras que se efectuaron en los años posteriores empezó a aumentar el número de coches
eléctricos, sobre todo en Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. En 1900, el 28% de los
vehículos estadounidenses eran eléctricos. Sin embargo, factores como el desarrollo del
motor de combustión, la aparición de la cadena de montaje y la irrupción del petróleo barato
dieron predominancia al vehículo de gasolina.

La Primera Guerra Mundial firmó la sentencia de muerte definitiva del vehículo eléctrico. El
motor de combustión interna fue decisivo para la mecanización de la guerra, donde la
velocidad, durabilidad y potencia en el campo de batalla eran fundamentales. Finalmente, el
motor de combustión interna (motor convencional o térmico) se impuso tanto en Europa
como en Estados Unidos.

Pero sólo hasta llegar a nuestros días. En el comienzo del siglo XXI, el interés por los
vehículos eléctricos y otros vehículos de combustible alternativo ha aumentado debido a la
preocupación por los problemas los daños al medio ambiente causados por las emisiones de
los vehículos convencionales, la sostenibilidad de la actual infraestructura de transporte y las
mejoras en la tecnología de vehículos eléctricos. Desde 2010, las ventas combinadas de todos
los coches eléctricos y furgonetas han ido aumentando progresivamente. En el año 2017 se ha
superado ya el millón de unidades vendidas a nivel mundial y sigue subiendo hasta el
momento presente.
¿Qué es un coche eléctrico?

Los coches eléctricos son vehículos impulsados por uno o más motores eléctricos que
emplean tan sólo la energía eléctrica almacenada en baterías recargables y la transforman en
movimiento. Pero existen también lo que se llaman coches híbridos, que son los que
combinan dos motores: un motor de combustión interna y otro eléctrico alimentado por
baterías adicionales a la principal. Un coche eléctrico solo dispone de uno o más motores
eléctricos, si incluye un motor térmico entonces estamos hablando de un coche híbrido.

Hay dos tecnologías principales de coches eléctricos, los coches eléctricos de baterías (BEV)
y los de pila de combustible (FCEV). También existen diferentes tipos de híbridos según el
uso que hagan de uno y otro motor y como recuperen energía. Hay una gran variedad de
siglas para las diferentes combinaciones y mecánicas, siendo las que se detallan a
continuación las más importantes:

BEV (battery electric vehicle): vehículo eléctrico (VE) con batería. Hace uso de uno o
varios motores eléctricos que son alimentados por baterías, normalmente de iones de
litio.

REEV (range extender EV): VE con batería y extensor de alcance (pequeño motor de
gasolina que actúa como generador para recargar la batería, no para alimentar el motor).

FCEV (fuel cell EV): VE con celdas de combustible alimentadas por hidrógeno. En
España, los vehículos FCEV no son tan conocidos como en otros países como Japón. Se
caracterizan porque hacen uso del hidrógeno a modo de carburante.

HEV (hybrid Electric Vehicle): coche híbrido eléctrico, también se les conoce como
híbridos convencionales o híbridos no enchufables. Combina motor de combustión y
motor eléctrico y un paquete de baterías que se autorecargan gracias al motor térmico y
el sistema de recuperación de energía durante la frenada. No se conectan a la red
eléctrica para recargar.

PHEV (plug-in hybrid EV): coche eléctrico que combina un motor de combustión
interna con una batería y motor eléctrico. A diferencia de los HEV, los enchufables
tienen que ser conectados a la red eléctrica para recargar sus baterías.

MHEV (Mild Hybrid Electric Vehicle): coche eléctrico semihíbrido con motor de
combustión interna como eje central de la mecánica pero con motor eléctrico que
proporciona potencia extra.
Partes del coche eléctrico y características

Las partes principales de un coche eléctrico son:

 Motor: puede tener uno o varios, dependiendo del diseño. También recupera energía
(inversor)
 Puerto de carga: recibe la electricidad del exterior, puede haber otra toma específica
para carga rápida
 Transformadores: convierten la electricidad de una toma casera o de recarga rápida
en valores de tensión y amperaje válidos para el sistema de recarga. No solo rellenan
las baterías, también se preocupan de la refrigeración para evitar riesgo de explosión o
derrames
 Baterías: son el depósito de “combustible”, puede haber una batería auxiliar como la
de cualquier coche convencional para sistemas de bajo consumo auxiliares
 Controladores: comprueban el correcto funcionamiento por eficiencia y seguridad,
regulan la energía que recibe o recarga el motor

Las baterías determinan la potencia que puede usar el motor, la autonomía y el diseño del
vehículo. Esto es así porque son grandes y pesadas. Su rendimiento se ve afectado por la
temperatura, empeoran especialmente con el frío.
Un coche eléctrico se recarga enchufándolo. Lo más aconsejable es recargarlos de noche,
cuando las tarifas son bajas y la demanda energética es muy baja, para aprovechar mejor la
potencia instalada.

Durante el proceso de carga, las baterías se mantienen a una temperatura controlada mediante
ventiladores. El tiempo depende del voltaje y amperaje. Cuanto más vacías están las baterías,
más rápido se recargan. Cuanto más llenas, más cuesta que se llenen. Por eso, la primera
mitad de carga es relativamente rápida, la otra mitad se tarda más en llenar. Si el vehículo no
se usa en días, va perdiendo la carga, y si hace frío, se pierde antes.

La autonomía de un VE se mide en kilómetros indicando la distancia que es capaz de recorrer


con una carga completa de su batería. En el estado actual de la tecnología, es aún más
limitada que la de los coches térmicos convencionales, aunque hay coches de alta gama que
pueden llegar casi hasta 600 km. Los fabricantes con mejores ahora mismo son Renault ZOE
(403 km de autonomía), el Opel Ampera-e (520 km de autonomía), el BMW i3 (300 km) y
los Tesla. Sin embargo, los de gama media sólo tienen autonomías entre 100 y 200 km.

Por otra parte, los motores eléctricos son capaces de funcionar con un ruido casi nulo y sin
vibraciones de ningún tipo. Apenas tienen mantenimiento, si es que lo tienen. Tampoco
necesitan caja de cambios ni necesitan embrague. Se gana peso por las baterías, pero se
ahorra mucha mecánica por otro lado, y por consiguiente en mantenimiento, que es mínimo
en los coches eléctricos.

Adicionalmente, son más eficientes en términos energéticos. Para impulsar el mismo coche,
un motor térmico gasta el triple que un eléctrico. Mientras los motores de gasolina pueden
llegar hasta el 25% de eficiencia energética (el 75% restante de la energía extraída a la
gasolina se convierte en calor durante el proceso de transformación de energía a movimiento)
y en los motores diésel hasta un 40%; en los coches eléctricos la eficiencia podría ser del
90%, ya que no hay procesos de combustión de ningún tipo y las partes móviles son mínimas.

Ventajas e inconvenientes de los coches eléctricos

Con todo lo anterior, se puede elaborar una pequeña lista de ventajas y desventajas de los
coches eléctricos:

Ventajas:

 Mayor eficiencia del motor: casi el 90%, frente al 25% de los de gasolina o el 40%
de los diésel.
 Cero emisiones: el vehículo eléctrico es la única solución que logra obtener cero en
emisiones de residuos, de gases efecto invernadero y de emisiones de contaminantes –
si bien hay que tener en cuenta que una buena parte de la energía eléctrica que se
produce por ejemplo en Europa se obtiene en termoeléctricas que funcionan gracias a
la combustión del carbón, y por tanto son contaminantes.
 Silencio total: gracias a la ausencia de piezas móviles en el motor, de explosiones en
el proceso de combustión, y a poder prescindir de un sistema de escape, que suele ser
la principal fuente de ruido en un automóvil convencional.
 Costes de la energía: el coste de la energía utilizada en vehículos eléctricos, equivale
a un tercio del valor del combustible utilizado en los vehículos convencionales.
 Menores costes de mantenimiento: requieren muy pocas operaciones de
mantenimiento. Y dado que tienen muchas menos piezas mecánicas, el desgaste es
mucho menor.
 Comodidad: la conducción de los coches eléctricos es agradable y suave. No hay
ruidos, se evita tener que presionar el pedal del embrague y se prescinde de la caja de
cambios.

Inconvenientes:

 Peso de las baterías: aunque ha habido avances tecnológicos para obtener menor
peso y mayor autonomía, las baterías de un coche eléctrico pueden pesar en media
unos 450 kilogramos.
 Vida útil de las baterías: un conjunto de baterías para un coche eléctrico puede tener
una vida útil entre los 160.000 y los 200.000 kilómetros.
 Rendimiento en bajas temperaturas: las baterías de los automóviles eléctricos, aún
presentan serios problemas en condiciones de temperaturas muy bajas, teniendo una
notable pérdida de eficiencia.
 Autonomía: está directamente relacionada con las baterías, su tamaño y la tecnología
utilizada. La autonomía de los coches eléctricos es aún limitada en comparación con
un motor convencional. Los coches de alta gama pueden ofrecer hasta 600 kilómetros
de autonomía, pero los de segmento medio sólo ofrecen autonomía que va desde los
100 hasta los 200 kilómetros en media.
 Tiempo de carga: Las baterías de iones de litio, cuando se cargan en estaciones
especiales dispuestas para ello, pueden obtener el 80 % de su capacidad en tiempos
relativamente cortos, de 15 a 20 minutos. Por supuesto, esto no se puede comparar
con los 3 o 4 minutos que se tarda en llenar el depósito de combustible de un auto
convencional. Cuando la carga se realiza en casa, en una toma normal de 220 V, tarda
6 a 8 horas. Y en la mayoría de los casos se requiere instalar un punto especial de
alimentación para el coche, con el gasto que supone.
 Precio: aunque tienen menores costes de operación y mantenimiento, los vehículos
eléctricos tienen un coste de adquisición mucho más alto que el de un coche a
gasolina.

Balance del coche eléctrico

Por todo lo anterior podemos ver que las principales ventajas de los coches eléctricos son su
bajo coste energético y de mantenimiento, sus emisiones casi nulas y su alta eficiencia. Por
contra, tienen menor autonomía, mayores tiempos de recarga, son caros (de adquirir, no de
mantener) y requieren una infraestructura adecuada para permitir a sus usuarios una
movilidad decente.

A corto plazo, los coches convencionales son más rentables. A medio plazo, los híbridos
serán los grandes competidores porque unen lo mejor de ambos mundos, especialmente si son
enchufables. A muy largo plazo, los coches eléctricos son tremendamente rentables y fiables.
Ahora vivimos el apogeo del coche convencional y el comienzo de su declive. Mientras tanto,
los coches híbridos suponen un compromiso excelente entre las ventajas de los dos mundos y
pocos inconvenientes.

Pero queda mucho por hacer. Se tienen que involucrar a fondo no sólo los fabricantes, sino
también las administraciones y la sociedad. Hay que mejorar la red de recarga, todavía son
muy escasos los puntos de recarga, excepto en las grandes ciudades. También se está
avanzando en las tecnologías que intervienen en los coches eléctricos y se espera que den sus
primeros frutos durante esta década y que aumenten mucho a partir de 2020, todo dependerá
de lo bien o mal que les vaya a los combustibles convencionales (especialmente el petróleo).

Cuando su implantación sea masiva, se reducirá la dependencia energética del petróleo,


mejorará mucho la calidad de vida en la ciudad (ruido, contaminación) y se hará un uso muy
eficiente de los recursos energéticos. En su día el caballo dio paso al motor térmico, ahora el
motor térmico empieza a ceder su testigo al eléctrico.

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