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Literatura testimonial femenina en América

Este documento resume la ponencia de Asuncion Lavrin sobre la literatura testimonial en Latinoamérica como experiencia de mujeres. Señala que en las últimas décadas ha crecido espectacularmente este género literario que permite a las mujeres expresar sus vivencias a través de más de cien títulos publicados en varios idiomas. Aunque el testimonio tiene orígenes más antiguos, recientemente ha surgido un interés en incluir las experiencias femeninas.

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Literatura testimonial femenina en América

Este documento resume la ponencia de Asuncion Lavrin sobre la literatura testimonial en Latinoamérica como experiencia de mujeres. Señala que en las últimas décadas ha crecido espectacularmente este género literario que permite a las mujeres expresar sus vivencias a través de más de cien títulos publicados en varios idiomas. Aunque el testimonio tiene orígenes más antiguos, recientemente ha surgido un interés en incluir las experiencias femeninas.

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ACTAS DEL 51° CONGRESO

BVTERNACIONALDEAMEMCANISTAS

Jorge Hidalgo L. (Ed.)

Comite Editor
Luis Riveros
Cecilia Sepulveda
Milka Castro
Carlos Aldunate
Manuel Antonio Garreton
Maria Eugenia Horvitz
Jose Luis Martinez
Loreto Rebolledo
Grinor Rojo.

51° Congreso Internacional de Americanistas


"Repensando las Americas en los umbrales del siglo XXI"

Santiago de Chile, 14-18 de julio de 2003


Universidad de Chile
LALITERATURATESTIMONIAL EN LATINOAMERICA COMO
EXPERIENCIA DE MUJERES

Asuncion Lavrin

El auge de la literatura testimonial en Latinoamerica como un medio de expresion de la vivencia


de las mujeres ha sido un fenomeno inusitado en el cual he participado como lectora y admiradora.
En los ultimos veinticinco anos el crecimiento de este genero ha sido espectacular y multilingiie.
Como fenomeno publicitario partio de la casi nada de los anos setenta para llegar a una lista
bibliografica que hoy posiblemente sobrepasa los cien titulos, aunque la tecnica, el objetivo y la
intencion estan presentes en muchos mas. Los testimonies han aparecido en espanol, frances,
portugues e ingles, o en traducciones de estos idiomas entre si. Frente a esta presencia imperiosa
de figuras femeninas que nos demandan la lectura de sus experiencias nos toca la responsabilidad
no ya de admitir su presencia en el mundo acad^mico, sino de validarla.
Uso el t&rnino "literatura" no como un termino que implique el caracter estetico de ficcion,
sino en un sentido amplio que envuelve un conjunto de obras que llevan el cuno de varios
generos academicos como la historia, la sociologia, la literatura, la antropologia y la etnografia.
Los testimonies contienen elementos de varias disciplinas y trascienden las fronteras de los
generos clasicos porque son expresiones polifaceticas, casi camaleonicas en su habilidad de
cambiar de color de acuerdo con las circunstancias y los enunciantes, y en esto son perfectos
representantes de la realidad fracturada que tratan de expresar.
^Que es la literatura testimonial? En cuanto al significado de la palabra testimonio y el origen
de su uso hay suficiente controversia como para ponernos sobre aviso de que el terreno que
pisamos cuenta con muchos escollos. La palabra testimonio evoca muchas definiciones. Testimonio
puede ser la afirmacion de un evento a traves de la presencia o la corroboracion de la existencia
de una situacion o la expresion de una experiencia vivida en carne propia y cuya memoria es
deseable preservar. Puede ser denuncia de una situacion, o la introspeccion de una realidad
interior. Testificar significa hacer un recuento de algo que le ocurrio al sujeto del testimonio.
Quien sufrio o experimento el evento hace testimonio del mismo con su memoria, con su presencia,
con su voz, con su escritura, o aun con otros medios de expresi6n como la miisica o la pintura. La
inmediatez y la intimidad de la experiencia es su esencia, ya que la experiencia de lo vivido es
personal y parece ser, en principio, intransferible en cuanto a que lo vivido por una persona es su
propio universe. De ese modo, testimonio o dar testimonio, implica protagonismo, que es el
meollo espiritual de este genero. Sin embargo, la experiencia intima de quien testimonia no es un
recuerdo para si mismo/a, sino que al hacerse expresion para otros/as, se convierte en una
experiencia transferable, compartida y socializada. De hecho, es el deseo de abrir el mundo personal
e interior de la vivencia lo que hace de ella un "testimonio". Quien testimonia desea que otros
conozcan y compartan su experiencia, que se solidaricen con ella, que la hagan suya propia
tambien. El testimonio es un modo de extender el conocimiento de algo experimentado de modo
singular y hacerlo una experiencia plural. Al testimoniar, se dirige el medio de expresion hacia un
fin que es eminentemente social. El deseo de compartir esa experiencia puede obedecer a un fin
tan sencillo como "dar a conocer", o puede dirigirse a un objetivo politico en cuanto a ejercer una
influencia sobre el pensamiento o los sentimientos de quienes reciben el mensaje testimonial.
Estas caracteristicas esenciales no nos hablan de una "novedad" o invento del siglo XX. De
hecho se ha arguido que el testimonio, como narrativa de una experiencia historica y subjetiva, es
uno de los generos mas antiguos en la cultura hispanoamericana y se remite a los testimonies de
la conquista en el siglo XVI. Quienes primero debatieron sobre si podria redefinirse el testimonio
como un producto del siglo XX o aun un nuevo genero, fueron los criticos literarios que en 1986

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se preguntaban si seria o no posible hallarle un nuevo espacio dentro del genero literario a lo que
ya se apuntaba de un modo peculiar como la narracion de una experiencia personal dentro de un
marco politico y social1. Aunque las primeras respuestas fueron ambiguas, el abrazo ha sido
definitive y el entusiasmo por el estudio del testimonio como texto se refleja en numerosas
publicaciones literarias. Por otra parte, el reconocimiento del testimonio como historia, etnografia
o sociologia se ha llevado a cabo en clave menor. Dentro de la historia, el testimonio oral ha sido
la base de una nueva vision de la historia comunmente llamada "de abajo hacia arriba". La
vitalidad del recuerdo personal y de la voz del participante ha inyectado nuevos matices en la
historia social y la biografia. Aim asi, la preocupacion por la "objetividad cientifica" y la presencia
y posible influencia de quien recoje el testimonio ha generado un gran numero de reglas para
medir sus virtudes y limitaciones2. Tambien la sociologia se apoya en el testimonio oral para
enriquecer su vision y, como la historia, establece sus reglas para la recepcion y analisis del
material asi obtenido.
Lo que por el momento parece ser una de las vueltas mas novedosas de la literatura testimonial
es el sujeto femenino. En sus origenes los testimonies no estuvieron orientados de modo especifico
hacia la mujer. Si, como se ha argumentado, podemos hablar de testimonio desde la epoca de la
conquista, hay pocos ejemplos de testimonies de la experiencia o vivencia femenina en la historia
antes del siglo XIX. Es posible rastrear algunos ejemplos notables en recuerdos o diarios de
viajes y situar las autobiografias y los escritos espirituales de monjas que se estan desenterrando
de nuestros archives, dentro del marco amplio de lo testimonial3. Sin embargo, la amplitud generosa
de este marco esta un poco renida con la preferencia de los miembros de nuestras esferas
academicas. Los testimonies femeninos apenas fueron notados en el libro Testimonio y Literatura
publicado en 1986 por Rene Jara y Hernan Vidal, quienes definieron la presencia de varies
testimonies de mujeres como "en formacion" y se desentendieron de ellos. Se prestaba entonces
atencion a las obras del cubano Miguel Barnet y el mexicano Ricardo Pozas, autores respectivamente
de la biografia de un negro cimarron y un indigena mexicano4.

1 Jara, Rene y Hernan Vidal, eds. Testimonio y literatura. Minneapolis, MN: Institute for the Study of
Ideologies and Literature, 1986. Ver: Narvaez, Jorge. "El testimonio 1972-1982. Transformaciones en el
sistema literario", en Rene Jara y Hernan Vidal (eds). Testimonio y literatura. Minneapolis, MN, 1986,
235-279; Foster, David W. "Latin American Documentary Narrative", Journal of Modern Languages
Association, 99 (January 1984).
2 Ver: Berger, Sherna y Daphne Patai. Women s Words: The Feminist Practice of Oral History. New York:
Routledge, 1991; James, Daniel. Dona Maria s Story. Life, History, Memory and Political Identity. Durham:
Duke University Press, 2000; Mallon, Florencia. Una Flor que renace: Autobiografia de una dirigente
mapuche: Rosa Isolde Reuque Paillalef. Santiago, Centre de Investigaciones Barros Arana, 2002; Stoll,
David. Rigoberta Menchu and the Story of all Poor Guatemalans. Boulder: Westview Press, 1999.
Los escritos de monjas hacen llegar a nosotros un protagonismo historico-mujer poco usual para su
tiempo. Escritos en primera persona, estan destinados a compartir la experiencia que la enunciante tuvo
con su medio o sus congeneres, asi como consigo misma en su ansia de expresion de fe y su imaginario
religioso. Ver, De la Concepcion del Castillo, Josepha. Obras completas. Bogota: Talleres Graficos del
Banco de laRepublica, 1968; Suarez, Ursula. Relacion autobiogrdfica. Santiago: Academia Chilena de la
Historia, 1984; Nava y Saaavedra, Jeronima. Autobiografia de una monja venerable, ed. Angela I. Roble-
do. Cali: Centro Editorial Universidad del Valle, 1994; Iturburu, Fernando. (Auto)biografia y misticismo
femeninos en la Colonia. New Orleans: University Press of the South, 2000; Myers, Kathleen A. y
Amanda Powell. Wild Country Out in the Garden. The Spiritual journals of a Colonial Mexican nun.
Bloomington: Indiana University Press, 1999; Tepacti, Elia Armacanqui. Sor Maria Manuela de Santa
Ana: Una teresianaperuana. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolome de Las Casas,
1999.
4 Barnet, Miguel. Biografia de un cimarron. Barcelona: Ediciones Ariel, 1968; Pozas, Ricardo. Juan Perez
Jolote. LaHabana: Casade las Americas, 1969.

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Tanto Barnet como Pozas, aunque no intencionalmente, aportaron un elemento esencial a la


configuracion de la literatura testimonial femenina que comenzo a desarrollarse a mitad de los
setenta: i.e. el enfoque sobre individuos socialmente marginados por la historiografia o la
etnografia tradicional. Dentro de este marco cabria el primero de los diarios de la brasilena Carolina
Maria de Jesus, que "descubierta" por un periodista, cobro una popularidad de caracter mundial
a principios de la decada de los sesenta. La autora de Cuarto de Despejo tenia las caracteristicas
que despues demarcarian las clasicas autodefiniciones de Domitila Barros de Chungara y Rigoberta
Menchu. Era una mujer de una etnia marginada y de una clase cargada del peso de las desigualdades
de una economia en desarrollo. Pero el diario de Maria Carolina de Jesus carecia de elementos que
despues singularizaron a otros testimonies. A pesar de que conto con un reportero como mediador
de su voz y el multitudinario, aunque efimero, apoyo de la prensa, Carolina solo queria una vida
mejor y sus pocas manifestaciones a favor de algun u otro candidate, o la politica en general, no
tuvieron suficiente fuerza como para convertirla en icono de una clase y de un genero. El dolor
quietamente expresado de su condicion negra no fue bandera de batalla en su texto. Su testimonio
nacio antes de tiempo, pero no deja de ser un testimonio cuyo valor reside en narrar una vida
singular expresada con sus propias palabras5.
Bien diferente fue la suerte que corrieron otros testimonies que solo quince anos despues
iniciarian una corriente que hoy forma caudaloso rio. El factor, en mi opinion, determinante en el
exito de la literatura que florecio entre 1975 y 2000 fue la carga politica que tuvieron los testimonies
mas exitosos de este cuarto de siglo. Fue la conciencia de un destino y una significacion politica
cristalizadas en una persona del sexo femenino, el encaramiento a una situaci6n de opresion, la
dinamica de una praxis contra violencias vejatorias a un grupo contra las cuales se levantaba la
voz de una testigo mujer como una descarga vehemente e inesperada. La conjunci6n de la decada
de la mujer con las dictaduras que empaftaron la vida politica de muchas de nuestras naciones
entre 1975 y 1990 creo una situacion especial que les dio a estos testimonies la oportunidad de
dejar una huella en la opinion publica y en el mundo academico. Traian un mensaje que buscaba
una respuesta moral a injusticias sociales en iabios de testigos que nunca antes habian tornado
la palabra con tanta conviccion interior, con tanto sentido de identidad propia y de grupo, con
tanto auditorio preparado para recibir su mensaje. El £xito de Domitila Barrios de Chungara y de
Rigoberta Menchu abrio las puertas para otros testimonios como los de Teresa Tula en El Salvador,
Elvia Alvarado en Nicaragua, y las Madres de la Plaza de Mayo en la Argentina. Ellas fueron
quienes le imprimieron al testimonio una cara de mujer. Ellas aportaron una doble femineidad en
cuanto a que hablaron como mujeres y a instancias de otras mujeres.
Ahora bien, estos ejemplos singulares de testimonio politico femenino tuvieron companeras
intelectuales que merecen toda nuestra atencion, ya que echaron las bases a una literatura
testimonial prolifica y con la capacidad de expresar la variedad de experiencias de los sujetos
"mujer" en Latinoamerica. Me refiero a obras que recogieron las experiencias de mujeres de
diferentes sectores urbanos y rurales desde mediados de los anos setenta y que abrieron la
puerta a la voz individual o colectiva de quienes representaban la multiple realidad de clase, etnia,
politica y saberes femeninos. Ser Mujer en el Peru, editado por Esther Andradi y Ana Maria
Portugal y publicado en 1978, puede ser tornado como inicio de una rama testimonial que sigue
creciendo vigorosamente en nuestros dias. Este libro nacio, en palabras de las editoras, como
"producto de una militancia basada... en la sensibilidad, en el deseo de conocernos, en la aspiracion
de demostrar que es posible romper con toda la mitologia de la competencia y fundirnos en un

De Jesus, Maria Carolina. Quarto de despejo. Diario de umafavelada. Sao Paulo, Livraria F. Alvear, 1960
y Casa de Alvemaria. Diario de una ex-favelada. Rio de Janeiro: Editora P. De Azevedo, 1961. Ver los
estudios de Robert Levine sobre los escritos de Maria Carolina de Jesus. Por ejemplo, Bitita 's Diary. The
childhood Memoirs of Carolina Maria de Jesus. Armonk, N.Y: M.E. Sharpe, 1998.

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trabajo comun que nos trascienda a nosotras mismas, para convertirse en un instrumento de
accion y conciencia para cada mujer. Ahora los testimonies hablan por nosotras". Las autoras
buscaban mujeres que hablaran por si mismas "sobre las circunstancias de sus vidas" y cuyas
historias guardaran "su propio clima, y un lenguaje personal..." Andradi y Portugal vieron en
todos los testimonies de sus entrevistadas elementos comunes que las relacionaban y que ellas
interpretaron como un feminismo basico, aunque no fuera identificado como tal por las
testimoniantes. Para ellas "lo determinante de la condicion femenina es antes que nada, su opresion
como sexo" y el rol que le confiere la sociedad por ser "mujer, esposa, madre". La solidaridad que
Andradi y Portugal buscaron en los testimonies serviria para crear una identidad propia dentro
de un ambiente que no valorizaba lo femenino ni permitia un auto-conocimiento. Dentro de esa
variedad de ocupaciones y experiencias se buscaba "no una esencia de mujer, sino una serie de
factores sociales, ajenos al ser de cada quien, que obliga en ciertas direcciones y restringe la
libertad personal"6. Obviamente, el objetivo politico y social se apoyaba en la experiencia personal,
que a su vez se concebia no como un cliche o un estereotipo, sino como linica y digna de ser
estudiada. Pero esa vivencia estaba influenciada por una serie de circunstancias que tambien
debian ser analizadas y entendidas en tanto creaban un cerco oprimente comun a todas las
mujeres. Esa tarea se dejaba al historiador y al sociologo.
Siguiendo esa linea testimonial han aparecido y siguen apareciendo otras publicaciones que
buscan la multiplicidad de experiencias y comportamientos. Entre ellas se destaca Daphne Patai
en sus entre vistas a mujeres brasilenas7y otras que si no son copia exacta del metodo usado por
Andradi y Portugal, siguen su espiritu de dejar hablar a las mujeres con su propia voz, ya que en
esa comunicacion personal estan contenidos los elementos ideologicos que otras mujeres pueden
entender tambien como suyos8. En la introduction de Ser Mujer en el Peru hay varias palabras
claves que se convirtieron en simbolos de corrientes testimoniales: "militancia", "instrumento de
accion y conciencia", "valorization de lo femenino", y "factores sociales que restringen el ser
femenino". Esos terminos fueron significantes que por si mismos y en conjunto se constituyeron
en objetivos de la investigation de otras obras de caracter testimonial. El hecho de que la revelation
de los mecanismos de compulsion social no se descifraran de por si, sino que se dejaran como
tarea para el lector fue tambien crucial en la elaboration de otros testimonies en que cada narration
va abriendonos lo peculiar, lo feliz y lo tragico de cada vida, como visiones cinematograflcas en
la que el script es interpretado por cada lectora, pero que tiene como base un relato de hechos
verificables. La complejidad del testimonio se basa precisamente en la multiplicidad de
interpretaciones que se pueden construir sobre la narrativa que, ironicamente, es a su vez
presentada como una serie de eventos de signification propia para la narradora.
La decision de dejar hablar a cada quien con su voz propia nos enfrenta a uno de los problemas
mas substantives del testimonio. Sean testimonies de rebeldia personal o politica, o ambos, o
simplemente la memoria de una vida o el recuerdo de una situacion coyuntural, los primeros
testimonies y los muchos que han seguido han tenido que lidiar con una pregunta clave: ^Por
quien habla el sujeto voz? Esta pregunta me permite adentrarme en el controvertido problema de
la identidad del sujeto testimonial y su representatividad. Ser iconica o no parece crear un nudo

Andrade, Esther y Ana Maria Portugal, eds. Ser Mujer en el Peru. Lima: Ediciones Mujer y Autonomia,
1978, 10-11. Los subrayados son mios para recalcar elementos conformantes de otras forma de testimo-
nio femenino que siguieron estos mismos cauces.
Patai, Daphne. Brazilian Women Speak. Contemporary Life Stories. New Brunswick: Rutgers University
Press, 1988.
Ver como ejemplos: Kuppers, Gabby (ed.). Companeras. Voices from the Latin American Women's
Movement. London: Latin America Bureau, 1994; Randall, Margaret. Todas estamos despiertas. Testimo-
nios de la mujer nicaraguense de hoy. Mexico: Siglo XXI Editores, 1980 y Cuban Women Now. Interviews
with Cuban Women. Toronto: Women Press, 1974.

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critico para los evaluadores de la literatura testimonial. ^,Es el sujeto-mujer una autentica
representante de una etnia, de una comunidad, de una clase, de una ocupacion, de una ideologia,
de una experiencia revolucionaria, de una edad en el ciclo de vida, de una epoca? Las preguntas
se suceden unas a otras en raudal, pero la que mas controversia ha causado es la representatividad
comunitaria a traves del testimonio de personajes como Rigoberta Menchu, quien ha sido
denunciada por David Stoll como desvirtuadora de una realidad historica en su afan de crear una
construction de caracter politico9. Sin tomar partido en este debate, Doris Sommers nos ha
recordado que el presunto sujeto de este testimonio se nos evade por su propia voluntad, oculta
secretes de su gente y su comunidad de la vista de sus lectores. Esta situation, que ofrece
sinuosidades seductoras para la literatura es, por el contrario, negativa para la historiadora, la
antrop61oga o la sociologa, que sienten cierta obligation hacia la verificaci6n o corroboracion de
sus fuentes.
Si la veracidad hist6rica es ciertamente un problema serio, ^,es aceptable que una voz hable
por una comunidad? Las protagonistas de algunos testimonies de caracter politico asi lo asumen.
El reto a la opresion se personifica en quien en un momento dado encarna las aspiraciones del
oprimido. Esta es una asuncion que ha ganado gran popularidad y apoyo a los testimonies de
algunas figuras iconograficas, pero que tambien ha recibido criticas de peso. La alternativa es,
como hemos visto, la actitud de que cada voz habla por si misma. Florencia Mallon, en su reciente
transcription testimonial de Rosa Isolde Reuque Paillalef, opina que el caracter politico de muchos
testimonies crea objetivos conflictivos y concluye que el testimonio de una persona no debe
intentar una representation comunitaria, sino que debe verse como una forma de entablar un
dialogo de caracter social y seguir la busqueda del significado de las vidas de otros seres
humanos10. Concluimos que el testimonio es-una forma de reflexion del sujeto sobre la propia
existencia y experiencia. Ninguna mujer es perfectamente "representativa" de una clase, de un
grupo etnico o siquiera del genero femenino en su complejidad racial, educacional y economica.
Precisamente por eso los testimonios nos dan un conocimiento polivalente de una realidad
compleja, que nos llevan a reflexionar sobre la pluralidad de la experiencia femenina aim cuando
estemos usando una voz que habla en singular.
El historiador Daniel James, en un agudo y minucioso estudio de Dona Maria, una activista
peronista argentina, nos llama la atencion sobre los problemas de detectar la representatividad y
aun los valores implicitos en el concepto "genero" a traves de una sola vida, a despecho de cuan
bien estudiada sea11. De hecho, como senala James, la testimoniante puede adoptar de modo
variante diferentes "personalidades", en las cuales puede reflejar los valores aceptados de su
sociedad, o sus rebeldias en momentos criticos, o su deseo de ser recordada de una manera u
otra. O sea, que ni ella misma tiene una certeza invariable y fija de quien desea ser o de quien fue
y que mucho de lo que se destila en su testimonio depende de una compleja red de circunstancias
que envuelven al testimoniante y a quien recoge sus palabras. Aunque el camino parece ser
arduo, ninguno de los practicantes del uso de la herramienta testimonial parece amendrentarse. El
relativismo del conocimiento ejerce fascinaci6n y desafia.

Problemas metodologicos

La oralidad del testimonio nos enfrenta a una metodologia de an£lisis que los academicos que
utilizan la entrevista o la historia oral han tratado de refinar y redefinir por varias decadas,

Stoll, David. Rigoberta Menchu and the Story of All Poor Guatemalans. Boulder: Westview Press, 1999.
Mallon, Florencia. Unaflor que renace: Autobiografia de una dirigente mapuche. Rosa Isolde Reuque
Paillalef. Santiago: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2002.
James, Daniel. Dona Marias Story. Life, History, Memory and Political Identity. Durham: Duke University
Press, 2000.

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conscientes de los muchos escollos de la memoria, de la intention del entrevistador, del momento
politico, o de las condiciones sociales que hacen del sujeto testimonial una figura atractiva, un
iman de atencion en un momento dado. Las fallas que ahora se les atribuyen a algunos testimonios
son precisamente atribuibles al descuido en observar algunas reglas minimas para garantizar su
fidelidad y su credibilidad. El testimonio recogido de modo "periodistico", sin analisis de su
procedimiento o de las implicaciones de su objetivo politico de denuncia creo todo un debate que
ha beneficiado el desarrollo de la literatura testimonial. De entrada ya tenemos evidencia de que
existe un grado muy alto de reflexion respecto a la metodologia de como recoger e interpretar la
voz testimonial; de como distinguir entre la persona que testimonia y la que recoge el testimonio
y de la relacion entre ambas; del impacto del testimonio sobre la comunidad social de donde
emana y aquella a quien se dirige.
Precisamente por ser un acto dirigido, es necesario establecer que ni el objetivo del testimonio
ni la voz testimonial deban ser unicamente aquellos que tienen fines politicos de protesta o de
redencion social de "marginados" o "subalternos". Aunque esos parametros configuraron el
origen de la literatura testimonial moderna, o sea desde sus arranque en la d£cada de los sesenta
y setenta, su consiguiente expansion y florecimiento han rebasado, a mi juicio, esos moldes
originates. La diversification de objetivos nos obliga a revisar nuestro repertorio de sujetos
testimonials. Si en un momento la gesta politica necesito que el romance de la lucha contra el
poder o la injusticia se personificara en el sujeto icono, una vez que esa lucha se valida
internacionalmente o termina de un modo u otro, el recurso testimonial no se agota, porque
existen otras causas y otras vivencias que aun no han tenido la oportunidad de tomar su palabra.
El testimonio como acto dirigido perdura porque tiene la posibilidad de ser el palpitar personal de
cualquier sujeto siempre y cuando tenga un significado para quien lo cuente y el grupo a que
pertenece. Asi es valido el esfuerzo de memorizar en testimonio postumo y colectivo la vida de
una lider muerta, o el relato de los trabajos de la vida cotidiana de trabajadoras temporeras, o la
angustia de la memoria de quien ha perdido familiares desaparecidos, porque en todos estos
casos hay una signification social ademas de la personal12.
Partiendo de la premisa de que el testimonio abarca una pluralidad de experiencias, de las
cuales el activismo politico es solo una de sus posibilidades, vemos que la literatura testimonial
se ha ido desarrollando en la ultima decada hacia los ambitos de la historia y la sociologia. No
quiere esto decir que se hayan abandonado las raices, sino que la fronda del arbol se ha extendido
y que el entretejido de las ramas refleja opciones interdisciplinarias. Tampoco hemos de ver la
sombra de academia en todo este desarrollo. Si estamos aqui como academicos dialogando sobre
la literatura testimonial no nos vamos a enganar creyendo que dejara de haber testimonios que no
se dirijan a nuestro escrutinio, sino que interpelan la opinion piiblica en general. Del mismo modo
hay que entender que el testimonio es mas que un producto del tercer mundo para el primer
mundo. Se ha sobrepasado la cosificacion del sujeto testimonial como producto de consumo
entre los paises "desarrollados". De hecho el testimonio ha crecido rapidamente dentro de
Latinoamerica con una gran autonomia respecto de su reception en un mercado mundial de
intercambio cultural. Su tematica y su mensaje siempre han aspirado y apelado a categorias
universales, pero sin abandonar sus raices nacionales de genero, raza, clase o ideologia politica.
Su objetivo es encontrar cabida tanto dentro del medio propio como en otros medios y otras
geografias naturales y personales.
En cuanto a la relacion entre el sujeto testimonial y el transcriptor, la misma tambien se ha
debatido ampliamente a posteriori, ya que en sus comienzos muchos testimonios no se percataron

Mellibovsky, Matilde. Circulo de amor sobre la muerte. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento
Nacional, 1990; Agosin, Marjorie. Circles of Madness: Mothers of the Plaza de Mayo. Circulos de locura:
Madres de la Plaza de Mayo. Fredonia, N.Y.: White Pine Press, 1992.

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de la problematica que se establece entre la voz del testimoniante y el oido receptor. El uso y
abuso de algun que otro transcriptor en la apropiacion o distorsion del mensaje ha causado
dudas sobre la capacidad de comprender la vivencia por el o la agente mediador/a, reiterandose
la necesidad de mantener la neutralidad de la comunicaci6n. Hoy en dia hay un grado extremo de
precaucion por parte de los transcriptores con respecto a su posicion y existe una tendencia a
"ausentarse" como ente, a borrarse hasta donde sea posible, de modo que la sujeto testimonial
pueda desenvolverse con mayor libertad dentro de un territorio intelectual que es suyo propio y
recobrar autoria de su memoria y experiencia. Asi, se ha adoptado un codigo profesional entre
algunos academicos de no asignarse la autoria del testimonio, que pertenece plenamente a quien
habla. Sin embargo, existe la opcion de la transcriptora de convertirse en un sujeto participate,
tal y como lo hizo Marjorie Agosin en su Madres de la Plaza de Mayo, en el cual establece que
el libro se basa en sus conversaciones con Renee y Ester y sus propias percepciones, reflexiones
e intuiciones sobre la esencia de los sujetos-voces13.
Tambien el sexo de quien pregunta se ha considerado como relevante. Michael Gorkin llego a
la conclusi6n de que por ser hombre necesitaba del apoyo de ayudantas mujeres para lograr un
maximo de sinceridad en las respuestas de aquellas mujeres salvadorenas que le testimoniaron
sobre sus vidas.
Estos problemas ya han sido debatidos metodologicamente dentro de los canones de la
historia oral, pero el testimonio tiene una volicion de ser mas que historia oral, precisamente por
la conciencia que tiene el sujeto testimonial sobre su rol y por la multiplicidad de objetivos que
tiene el testimonio moderno. Se asume que el sujeto testimonial tiene derecho a controlar el
"producto" de su memoria y su experiencia. Se sabe que puede evadir, inventar, seleccionar, callar
y ocultar. Esas acciones pueden ser parte de la agenda del sujeto testimoniante o pueden ser
inconscientes. En muchos casos la persona que testimonia se revela a si misma, catarticamente,
en un proceso en el cual la enunciacion de su mundo interior le revela aspectos del mismo que
nunca habia explorado o formulado de modo concreto. El recordar y expresar son procesos de
descubrimiento personal, de textualidad para si, tanto como de textualidad para otros. Pero
asumiendo que la testimoniante puede tener un objetivo explicito o implicito; que el o la
interlocutora puede igualmente servir una causa propia o asumir una solidaridad implicita con la
testimoniante, el ultimo elemento en la triada testimonial es aquel que lee. Es el lector o la lectora
quien en ultimo caso tiene la prerrogativa o la responsabilidad de analizar los elementos
presentados por las dos anteriores y emitir juicio sobre su valor referencial. Tambien puede tener
el placer o el dolor de apropiarse del testimonio de modo afectivo y unirse a la experiencia de la
testimoniante. La capacidad de generar solidaridad en otros es una de las caracteristicas mas
importantes de todo testimonio.

Policromia testimonial

En cuanto a la forma que puede adoptar el testimonio hay variantes que distinguir, todas las
cuales se consideran validas:
1. La entrevista tal y cual: preguntas y respuestas transcriptas en su totalidad14.
2. Transcripci6n con trabajo editorial15.

Agosin, Marjorie. Madres de la Plaza de Mayo, Introduction, sin pagination.


Cuvi Sanchez, Maria y Alexandra Martinez Flores. El Muro interior. Las relaciones de genero en el
Ecuador defines del siglo XX. Quito: CEPLAES, 1994.
Randall, Margaret. Todas estamos despiertas. Testimonies de la mujer nicaragiiense de hoy. Mexico:
Siglo XXI Editores, 1980; Kuppers, Gaby ed. Companeras. Voices from the Latin American Women's
Movement. London: Latin America Bureau, 1994.

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3. Prosificacion de la entrevista16.
4. Narrativa autobiografica17.
5. Mezcla de transcripcion de preguntas y respuestas y transcripci6n insertada por la
interlocutora18.

La variedad de textos, intenciones y metodologias de los testimonios de los ultimos veinticinco


afios nos regala una amplia variedad de sujetos. Como ya anticipe, la linea inicial de enunciacion
testimonial fue desarrollada por mujeres marginadas, previamente carentes de voz, pero conscientes
de su identidad y ansiosas de hablar de si mismas con un fin politico. A pesar de su extraccion
humilde estaban acostumbradas a hablar en publico y a ordenar sus expresiones. Han sido
siempre las mas populares y conocidas y su pedigree se remonta a Domitila Barrios de Chungara,
Rigoberta Menchu y Maria Teresa Tula, fundadora de las Co-Madres salvadorenas. Mas
recientemente han surgido otras mujeres de conciencia politica que no han optado por la proyeccion
internacional, sino por el reconocimiento de su comunidad, como la machi chilena amorosamente
recobrada por Sonia Montecino19. Entre las mas humildes y menos conocidas esta la ecuatoriana
Transito Amaguana, cuyo simplisimo testimonio hist6rico se divulgo a modo de historieta ilustrada
para que circulara entre su gente20. La vivencia historica de la mujer guatemalteca de la cual se
hizo icono a Rigoberta Menchu, ha sido redefinida de modo comunal en una publicacion canadiense.
Alii estd tambien Rigoberta, pero ahora parte de un coro de voces llamadas las "nietas de
Ixmucam^"21. Veintidos mujeres y tres grupos hablan de forma comunitaria y a veces en nombre
de organizaciones. La intenci6n sigue siendo politica: exponer la opresi6n y abuso que han
sufrido, con la esperanza de un futuro mejor que ellas mismas iran construyendo a medida que
toman conciencia de su situaci6n. Han sido objeto de violaciones, asesinatos, usurpacion de
tierras y persecuciones tragicamente increibles. Son mayormente viudas de hombres asesinados
por los militares. La viudez las ha empujado, como siempre en la historia, a construirse una nueva
personalidad. No s61o recuentan sus experiencias, sino que se explican a si mismas y los cambios
que las han llevado a una comprensi6n de sus nuevos roles como lideres de comunidades de
sobrevivencia, movilizadoras de recursos, guardadoras de su patrimonio, y sostenedoras valerosas
de organizaciones de resistencia.
Otro ejemplo de recuperacion de un perfil eomunitario de mujeres indigenas se hizo en Bolivia
en 1986 bajo el titulo de Mujer y resistencia comunaria. Historia y memoria22. Dedicado a "las
mujeres de nuestro pueblo", esta publicacion fragil e impresa en pesimo papel tiene todas las
posibilidades de perderse como tanta produccion efimera del pasado. Fue un texto dirigido y
didactico para si mismas porque fue "como si todas las mujeres hubieran escrito este texto".

16 Sejourne, Laurette. La mujer cubana en el quehacer de la historia. Mexico: Siglo XXI, 1980; Gorkin,
Michael, Marta Pineda y Gloria Leal. From Grandmother to Granddaughter. Salvadoran Women s
Stories. Berkeley: University of California Press, 2000.
17 Colom, Yolanda. Mujeres en laAlborada. Guerrilla yparticipacionfemenina en Guatemala 1973-1978.
Testimonio. Guatemala: Editorial Artemis & Edinter, 1998.
18 Mallon, Florencia. Unaflor que renace: Autobiografia de una dirigente mapuche. Rosa Isolde Peuque
Paillalef. Santiago: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2002.
19 Montecino, Sonia. Sueno con Menguante. Biografia de una Machi. Santiago de Chile: Editorial Sudame-
ricana, 1999.
20 Rodas, Raquel. Transito Amaguana: Su Testimonio. Quito: Centro de Documentacion de Information de
los Movimientos Sociales, sin fecha.
21 Smith-Ayala, Emile. The Granddaughters oflxmucame. Guatemalan Women Speak. Ontario: Women's
Press, 1991.
22 Mujer y resistencia comunaria. Historia y memoria. La Paz: Institute de Historia Social Boliviana
(HISBOL), 1986. Este es un testimonio que recoge la palabra quechua o aymara y la publica paralela-
mente con su traduccion al espanol, metodologia usada por Fr. Bernardino de Sahagun hace 500 afios.

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Como "testimonio de la participacion de las mujeres aymaras y quechuas en los levantamientos


indios" entre 1910 y 1950 por la defensa de las tierras de sus ayllus, fue un documento politico
para quienes no tenian la capacidad de escribir, pero tenian su memoria. Aunque apoyado en
documentos oficiales se busco el entendimiento interior, "la vision interna que nos dieron los
sobrevivientes y testigos de la epoca". En otras palabras, cumplio el fin testimonial. Ironicamente,
el proyecto no contemplaba al principle la participacion de la mujer, casi repitiendo el error de
invisibilizar a la mujer. Se entretejio la historia de la sociedad comunitaria y familiar y de los
acontecimientos de rebeldia con el recuerdo de varias mujeres, personalizando la experiencia y
sacandola del anonimato.
Pero existen otras mujeres no indigenas, que no viven o provienen de zonas rurales y que se
involucran en la lucha politica en busca de la justicia social. Sin esperar a que se las entrevistaran se
han decidido a escribir su propio testimonio de modo semi-autobiografico, sin perder de vista que
su propia interpelacion a la tirania respondia no a una voluntad de memoria literaria sino a un deseo
politico de dejar una huella de su participacion en la vida de montana. Yolanda Colom, en su Mujeres
en la alborada23 se autodefine como miembro de una generacion de revolucionarias guatemaltecas
forjadas bajo el terrorismo de un Estado opresor y detalla ampliamente su vida de guerrillera,
anotando las condiciones de todas las que participaron en esa saga, asi como la condicion de otras
mujeres de su entorno. Estan tambien las mujeres negras, representadas por la temprana aparicion
de Carolina Maria de Jesus y mas recientemente por Maria de los Reyes Castillo Bueno, la "Reyita"
cubana que se centra en su vida cotidiana y familiar mas que en su ambiente politico24. .
Otro extraordinario esfuerzo por recuperar memoria ha sido el que ha llevado a Claribel Alegria
y a Diana Milasovich a relatar la vida de dos mujeres ya fallecidas, que nunca testimoniaron
personalmente pero cuyas actividades fueron reconstruidas por manos amigas. Son los testimonios
postumos de la organizadora peruana Maria Elena Moyano, abatida por Sendero Luminoso, y
Ana Maria Castillo Rivas, luchadora por el Frente de Liberacion Nacional en El Salvador25. En la
amplia policromia testimonial que tenemos ante nuestra vista hay un analisis generacional de tres
clases sociales diferentes en El Salvador, cuyo objetivo es reconocer la variedad de experiencias
dictadas por la clase social y la edad26. Tambien tenemos representantes de las mujeres cubanas
y nicaraguenses, madres de la Plaza de Mayo y arpilleristas chilenas, brasilenas de varias clases
sociales, paraguayas que vivieron bajo la dictadura y sobrevivientes de las carceles de
desaparecidas argentinas27. Este muestreo de protagonistas representa la heterogeneidad de

Colom, Yolanda. Mujeres en la alborada. Guatemala: Editorial Artemis & Edinter, 1998. Ver tambien:
Marta Diana. Mujeres guerrilleras: la militancia de los setentas en el testimonio de sus protagonistas
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Emma ed. We, Chile. Personal Testimonies of the Chilean Arpilleristas. Falls Church, New Brunswick:
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mujeres que pueblan los amplios campos del testimonio e indica el caracter democratic© de su
visi6n.
La construction del testimonio ha tornado una variedad de formas para satisfacer las demandas
de las disciplinas que lo han reclamado y la demanda popular del piiblico lector femenino que lo
apoya. Sociologas y antropologas han estando utilizando desde hace tiempo un metodo mixto de
analisis y testimonio para presentar las voces de las mujeres de ciertas ocupaciones. Cuando
Julia Medel, Soledad Olivos y Veronica Riquelme propusieron un estudio de las temporeras de la
agricultura chilena, tenian una multiplicidad de objetivos que parece caracterizar este nuevo
genero mixto de testimonio que une la investigaci6n academica con objetivos sociales28. El
proyecto tenia el fin especifico de recuperar la vivencia de esas trabajadoras y hacerlas mas
conscientes de su situacion "superando su tradicional rol pasivo, subordinado y marginal". El
objetivo de concientizar a las trabajadoras tenia que basarse en la information espontanea de las
mismas a preguntas que, disenadas por las investigadoras, se dirigian precisamente a extraer de
ellas su perception del trabajo, las condiciones laborales y las relaciones de poder dentro del
sistema. La recuperation de la vida cotidiana a trav^s de multiples capas de relacionamiento, no
ya el acto de desafio o de denuncia, es lo que caracteriza a esta nueva forma de testimonio. Las
respuestas obtenidas se fueron insertando dentro del esquema analitico de la obra, de modo que
el lector navega con certeza de su destino al mismo tiempo que las voces de las trabajadoras van
iluminando su ruta. En 6ste como en otros trabajos similares la sujeto-voz toma conciencia de su
condition. Por primera vez tienen la oportunidad de hablar sobre si, pero dentro de un
encuadramiento dirigido a hacerlas conscientes de sus condiciones economicas y politicas. Es
de notar c6mo hay, en algunos de estos casos, una presencia ineludible de direction politica no
ya de parte de las testimoniantes sino de quienes las estudian.
Una variante de aproximaci6n testimonial que incluye tanto a hombres como a mujeres ha sido
publicada por Olga Goldenberg y Victor Hugo Acufia, quienes tomaron testimonios en el sector
de trabajo informal panameno. Aunque se trata tambien de un estudio academico, su objetivo
informativo no es tan dirigido como otros nacidos de afanes politicos. Las historias seleccionadas
para su publication se dejaron en su integridad, de modo que la subjetividad especifica de cada
testimoniante no sufriera la intromision del investigador, pero sirvieran para ilustrar su vida y sus
sentimientos personates hacia la misma29.
El texto testimonial tambien nos ofrece una variante literaria cuando la testimoniante es mujer
de letras que habla sobre si misma. De hecho, la pregunta que se nos hace muy frecuentemente
es: £qu6 diferencia existe entre autobiografia y testimonio? ^O hasta que punto es aceptable el
uso evocative de la literatura como medio en la construcci6n de un testimonio? Cuando al
principio de esta charla me referi a la porosidad que existe en la literatura testimonial en general
pensaba en parte en esta situacion de fluidez entre los generos clasicos. Todo testimonio es
basicamente autobiograflco, pero el testimonio esta mas dirigido a un objetivo especifico y
explicito. En un sentido amplio, una autobiografia es una forma de testimonio construido con
mayor conciencia de quien escribe por si misma, sin mediadores, y con la aspiration de contener
toda una vida. La biografia y el testimonio tienen en comun ser formas de memoria expresada y
dirigida con un objetivo personal y social, de algun modo iluminador de la realidad en la que se
desenvuelve las sujetos de la narrativa.
Desde mi punto de vista, la experiencia hecha expresi6n literaria, recordada como una vision
estetica y al servicio de una causa politica es posiblemente una de las variantes de los testimonios
mas desgarrantes que nos han legado los regimenes militares de las decadas de los 70 y los 80.

28 Medel R., Julia, Soledad Olivos M. y Veronica Riquelme G Las temporeras y su vision de trabajo.
Santiago de Chile: Centro de estudios de la Mujer, 1989. Las citas son de la "presentation", pp. 10-23.
29 Goldenberg, Olga y Victor Hugo Acuna. Genero en la informalidad. Historias laborales Centroamericanas.
San Jose: FLACSO, 1994.

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Aqui la cuestion de sexo es determinante. Los hombres y las mujeres se igualaron por primera vez
en angustias que son similarmente dolorosas. Las mujeres ya no fiieron excluidas de la barbarie
que antano solo se imponian los hombres entre si. La igualdad ante la ley, el objetivo de las
feministas de principios de siglo y las neo-feministas de los afios 70, se distorsiono para convertirse
en igualdad de cuerpos abusados y muertes ocultadas bajo regimenes dictatoriales. El texto
testimonial de la argentina Alicia Partnoy, La escuelita, The Little Schoolhouse (aun no traducida
al espanol) me parece un ejemplo clasico de la prestacion que se estan haciendo la literatura y el
testimonio como historia. Alicia Partnoy, escritora y poeta, vivio mas de un afio en una carcel
llamada La Escuelita30. Como escritora ha vertido esa experiencia unica en un libro pequeno y
denso, que destila sus recuerdos y que conlleva el deseo de compartirlos con el proposito de
denunciar la opresion y la tortura que se le infligio a ella y a otros que no tuvieron la fortuna de
sobrevivir. En una vena similar, Marta Elena Montoya Velez rompe un silencio de decadas para
testimoniar sobre su experiencia en carceles chilenas31. Asi, Montoya dice: "Siento la dimension
de lo que es recuperar la memoria; hablar, citar para que ellos dentro de 20 afios no tengan que
volverlo a hacer sin saber si estan contando mi historia o la de ellos o si es la que contaban en la
casa de mis abuelos, o si es la historia de todos" (p. 170). Y eso es precisamente lo que dice
Matilde Mellivobski de "sus" Madres de Mayo, "Quiero escribir este libro para que las proximas
generaciones tengan una imagen muy fiel de lo que paso... para que sepan como sentimos y
como vivimos esta parte de la historia argentina que atraveso nuestras familias para siempre..."
(pp. 12-13). Historia, testimonio y literatura han borrado sus fronteras en estos ejemplos.
En la inclusion amplia del testimonio como memoria historica caben algunos textos
excepcionales como el recientemente publicado en la Argentina por Maria Herminia Beatriz Di
Liscia y Ana Maria Lasalle en la Universidad Nacional de La Pampa32. Por uno de esos encuentros
interdisciplinarios que siempre resultan sorprendentes por lo inesperados, se descubre una
autobiografia de una mujer que vivio en la oscuridad pampina argentina. Anais Viala, pobladora
del suroeste pampeano rastreada por Lasalle, file una emigrada francesa que llega a la Argentina
en 1884. Se radican en Pigue donde crecio como una mujer campesina, arando y cuidando animales.
Obligada a casarse con su cunado tras la muerte por parto de su hermana, huye con otro hombre
en 1895. Con el compartio una vida azarosa hasta 1923. En ese tiempo Anais vivio una vida tal y
cual no puede reconstruirse sino excepcionalmente a traves de documentaci6n hist6rica. Fue una
mujer de muy medianos recursos, trabajadora, empresaria, independiente. Victima de las
restricciones legales de su 6poca -requiere la firma de su esposo alcoh61ico para abrir una cuenta
de banco en 1923- recibe al fin la libertad de la viudez, en la que viviria hasta 1937. En esos afios
decide escribir su vida por el deseo de revindicar su conducta, de justificar su decision de escapar
de imposiciones sociales y como parte de ese gusto de saborear su recuerdo, de ser testimonio de
su propia vida. Este texto comparte con otras formas de testimonies algunas caracteristicas
esenciales: el "yo" de una mujer que reto a su medio y se reto a si misma. No habia trabajadores
sociales ni sociologos en busca de su realidad. Hablo consigo misma recogiendo su historia con
su propia mano.
Por ultimo, y para subrayar esa capacidad de crecimiento y diversificacion del testimonio,
deseo introducir de modo atrevido la transformacion del genero testimonial en un "evento" de
comunicacion masivo, situacion no sorprendente dado el caracter netamente humano y afectivo
que se puede expresar a traves de la comunicacion personal. Asi, Silvia Pinal, estrella

Partnoy, Alicia. The Little Schoolhouse. San Francisco: Midnight Editions, 1998.
Montoya Velez, Marta Elena. Rompiendo el silencio. Yo te acuso Pinochet. Mexico: Editorial La Correa
Feminista, 1999.
Di Liscia, Maria Herminia y Ana Maria Lassalle, eds. Esta fue mi vida. No se la deseo a ninguna. A
proposito de la "Narration de mi vida, 1884-1937" de Anais Viala. Santa Rosa, La Pampa: Institute
Interdisciplinary de la Mujer, 2002.

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cinematografica mexicana, sostiene un programa de television, "La vida en Vivo", en el cual se


entrevista a mujeres que exponen y discuten sus problemas personales. Se basa en la solidaridad
que se establece a priori entre el auditorio, la interrogadora y la narradora, a lo que se anade el
hecho de que el programa saca al televidente del estudio y lo lleva a la escena de los hechos.
Igualmente, Laura Bozzo Rotondo, mujer profesional, ex regidora municipal de Lima, y ex directora
del Institute Nacional de Cultura, sostiene otro programa que se enfoca exclusivamente sobre
problemas de abuso fisico y psicologico dentro del hogar33. Su interes en este problema ha
generado un libro titulado Rompiendo Cadenas (Lima, 2000) que incluye 68 pasajes de caracter
testimonial, cuyo objetivo es desenmascarar tres tipos de violencia: 1. La de los afectos, o sea
causada principalmente por aborrecimiento y sadismo; 2. La violencia cruzada o mutua entre
ambos sexos, y 3. La violencia sexual entre miembros de la familia. Tambien entrevista a hombres
para averiguar que sentimientos se esconden detras del ejercicio del poder fisico. Cada seccion
va precedida por un estudio de caracter profesional en el cual se explican los rasgos psicologicos34
y sociales de la dominacion desigual que estos tipos de comportamiento significan. El testimonio
cobra aqui un rol pedagogico y dirigido, obviamente dedicado a propagar el conocimiento del
abuso entre los generos.
Mi aspiracion en este trabajo ha sido la de replantear la necesidad de retornar al testimonio
con el proposito de medir sus nuevas dimensiones.tanto en el mundo academico como en el
mundo de la comunicacion masiva y aquilatar hasta que punto se ha transformado desde su
genesis hace mas de un cuarto de siglo. Hoy en dia acogemos los testimonies de mujeres en un
vasto campo de conocimiento que va mas alia de nuestras disciplinas y expandimos sus fronteras
con la experiencia de sujetos que carecian de presencia o voz en nuestras memorias colectivas. El
ingreso de ellas a esta literatura permite el recobro de sus multiples vivencias, scan recuerdos
compartidos, puntos de vista expresados, o denuncias impostergables sacadas del deseo de
justicia personal o social. Si en nuestra proxima reunion de americanistas dedicamos sesiones al
analisis de la variedad de las expresiones testimonials desde un punto de vista interdisciplinario,
me dare por satisfecha con haber lanzado mi propuesta aqui en Santiago

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Bozzo Rotondo, Laura. Rompiendo Cadenas. Las voces de la violencia. Lima: Editora Nacional, S.A,
2000.
Dos caracteristicas surgen de este libro: el caracter de sumision economica y psicologica que revelan estas
mujeres de clase pobre. El otro es la education recibida por los hombres, que desde pequenos se definen
como "machos", sustentando las peores caracteristicas del machismo: creencia en la superioridad fisicay
mental de su sexo; negation de una vida afectiva con la companera siquiera familiar; recurrencia a la
violencia para demostrar el poder. Son testimonios que descubren la realidad cultural de prototipos de
mujer sufrida y hombre castigador que aun existen en Latinoamerica.

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A C T A S D E L 5 1 ° C O N G R E S O I N T E R N A C I O N A L D E A M E R I C A N I S T A S

Xin. Conferencias Magistrales 45


Multiculturalidad y derechos colectivos
Rodolfo Stavenhagen 45
Neruda, Macchu Picchu y la meditacion sobre las ruinas
GrinorRojo 53
America Latina: De los viejos modelos economicos a un remedo
de modelos en desuso
Luis Riveros 71
Imaginario e historia. Una visi6n de America Latina
Miguel Roj as Mix 81
La literatura testimonial en Latinoam&ica como experiencia de mujeres
Asunci6n Lawin 89
Un Formativo sin ceramica y ceramica pre-Formativa
Luis Guillermo Lumbreras 105
Mineria y metalurgia en las Americas: Un paradigma con
repercusiones universales y de future
Manuel Castillo 135
Necesidad de una Segunda Independencia
Arturo Andres Roig 155

XIV. Trabajos Ganadores Concurso Jovenes Americanistas


El cuento, la casa de lo fantastico. Repensar del cuento neofantastico mexicano.
MagaliVelasco 167
Comunidad, fractura e identidad: La construccion y circulacion de "lo mapuche"
en la ciudad de Neuquen. Jorgelina Villarreal 183

XV. Relacion de Simposios y participantes 201


1. Antropologia (A) 201
2.Arqueologia(ARQ) 229
3. Arte, Literatura y Linguistica (ALL) 251
4. Historia (HIST) 269
5. Patrimonio, Estudios Urbanos y Medio Ambiente (PAT) 307
6. Movimientos Etnico-Sociales, Derechos Humanos y Genero (MES) 323
7. Estudios Politicos, Sociales y Economicos (EPS) 339
8. Pensamiento, Filosofia y Educaci6n (PEN) 363

XVL Relaci6n de Mesas Redondas y Participantes 369

XVBL Directorio de Participantes 373

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