SUMARIO
ACTOR: HERMOSILLA ENRIQUE ARTURO
DEMANDADO: GALENO ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO
SOCIEDAD ANONIMA/ GALENO ART S.A.
MATERIA: Laboral
MONTO: $323.643,69-
OBJETO: ACCIDENTE DE TRABAJO
DOCUMENTACIÓN ACOMPAÑADA: PUNTO prueba DOCUMENTAL
____________________________________________________________
INICIA DEMANDA POR ACCIDENTE-ENFERMEDAD LABORAL:
Excelentísimo Tribunal:
HERMOSILLA ENRIQUE ARTURO, D.N.I. 27.642.415, Nacionalidad:
ARGENTINO, Nacido el 08/09/1979, con Domicilio en la calle de la Carcova Nº
2427 de la localidad de Merlo, Provincia de Buenos Aires, con el patrocinio letrado
la Dra. Gisel Romina Arias matriculada en el colegio de Abogados de Morón T° XIII
F°571 legajo previsional 35543594-3, Monotributista CUIT 27-35543594-1,
TEL:0220-4851231, constituyendo domicilio legal conjuntamente con mi abogada
patrocinante en la calleNuestra Sra. Del Buen Viaje 1095/99 casillero 400, y domicilio
de notificaciones electrónicas:
[email protected] , a V.S me
presento y respetuosamente digo:
I) OBJETO.
Que en legal tiempo y forma vengo a presentar DEMANDA POR
ACCIDENTE/ENFERMEDAD LABORAL DE TRABAJO, por el cobro de la suma
de $323.643,69- (PESOS TRESCIENTOS VEINTITRÉS MIL SEISCIENTOS
CUARENTA Y TRES C/ 69/100) o lo que en más o en menos resulte de la prueba a
producirse -en modo especial de la pericial médica, psicológica y contable-, contra
contra GALENO ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO
SOCIEDAD ANONIMA, con domicilio en ELVIRA RAWSON DELLEPIANE 150,
1 PISO, Ciudad de Bs. As., en virtud de ser la empresa que el empleador ha contratado
oportunamente como aseguradora de riesgo de trabajo.
Dirijo entonces la acción contra la demandada para que se la condene a reparar
los daños derivados del accidente laboral sufrido por el actor, mediante el
otorgamiento de la totalidad de las prestaciones dinerarias (y eventualmente en
especie) que le correspondan, de conformidad con los términos de la Ley 24.557 y
26.773 con más sus intereses, costos y costas del proceso, dado la responsabilidad de
la ART en su calidad de responsable principal tanto de brindar las prestaciones como
en su caso abonar las sumas resultantes.
Cabe destacar que el presente se inicia como demanda y solo en subsidio como
apelación por los motivos que ut infra detallaré solicitando se declare la
inconstitucionalidad del art 1 y 2 de ley 27348 , en cuanto no garantiza el principio de
control judicial suficiente limitando el acceso a la justicia solo de manera restringida,
esto resulta ser regresivo y avasalla de plena la abultada jurisprudencia de la Corte
Suprema de Justicia en lo que respecta al paso previo por las Comisiones Médicas.
Es por ello que se solicita al tribunal que se permita el ofrecimiento y producción
de prueba de manera amplia.
Cito fallo Colegio de Bioquimicos de la Provincia de Buenos Aires c/
doctor MHM s/ acción disciplinaria” donde se estableció como directiva que la
existencia de la jurisdicción administrativa está condicionada a un control judicial
suficiente y efectivo.
CSJN Angel Estrada y cia s/ resolución 71/96 de la Secretaria de energía
y Puertos donde se introdujeron límites y condiciones para el reconocimiento de
facultadas jurisdiccionales a entes administrativos.
“el otorgamiento de facultades jurisdiccionales a órganos de la
administración desconoce lo dispuesto en los art 18 que garantiza la defensa en juicio
de la persona y sus derechos, y 109 de la CN que prohíbe en todos los casos al Poder
ejecutivo ejercer funciones judiciales.
Tales principios ceden si los organismos de administración tienen su
imparcialidad aseguradas (cosa que aquí no sucede en tanto las Art son quienes
sustentan económicamente a todos los entes de las CCMM por ley, es decir que
quienes fallan dependen económicamente de una de las partes involucradas).-
II) ACREDITA CUMPLIMIENTO DE INSTANCIA ADMINISTRATIVA-
SOLICITA APLICACIÓN DE FALLO LLOSCO:
Que vengo a acreditar haber agotado el engorroso procedimiento ante las Comisiones
Médicas creado por las Leyes 24.557, 26.773, 27.348, la Ley provincial de adhesión
Nro. 14.997, Resoluciones S.R.T. N° 298/ 2017, y demás normas reglamentarias. El
mismo resulta violatorio del art. 18 de la C.N. que plasma el principio constitucional
del juez natural (Juez del Trabajo) y por ende el principio de defensa en juicio y que
ha sido declarado inconstitucional en numerosas circunstancias no solo por la SCBA
sino también por la CSJN (SCBA causa L.75.708, sentencia del 23-4-03 Quiroga, Juan
E. c/ Ciccone Calcográfica S.A. s/ enfermedad) (Ver asimismo: fallo: C. 2605.
XXXVIII - "Castillo, Ángel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A." - CSJN 07.09.2004).
La presente acción se interpone habiendo agotado el procedimiento
administrativo previo ante la CCMM N°381 delegación Morón, conforme lo
establecido por los art. 1 a 3 de la ley 27.348.
Acompaño, dictamen expedido por CCMM mencionada ut-supra, en el Expte.
Administrativo N°278799/19.-
Por el accidente sufrido me he visto exigido a transitar OBLIGATORIAMENTE
por el procedimiento previsto por la Ley 27348, resolución 298/2017 y adhesión
provincial bajo la Ley 14.997, vengo a solicitar se aplique en forma análoga lo
dispuesto en el fallo “Llosco Raul c/ Irmi SA CSJN 12/06/07”.
En dicho fallo se determinó que el sometimiento, aun sin reserva expresa, a ciertos
aspectos de una ley no implica cercenar la posibilidad del cuestionamiento de otros de
la misma Ley, y por lo tanto se desestimó la teoría de los actos propios.
“La exigencia de no contrariar los propios actos debe ser valorada en consonancia
con la situación real del trabajador incapacitado y su posibilidad de abstenerse de
percibir una indemnización que considera insuficiente, en aras de preservar intacta
su acción para demandar la intensa protección que la Constitución Nacional otorga a
sus derechos.”
Como se ha expuesto, ésta parte ha transitado el procedimiento ante las comisiones
médicas, y en este caso en particular no por voluntad propia, sino por el estado de
necesidad en el que se encontró mi mandante.
No quedando más remedio para poder reclamar sus derechos elementales tuvo que
someterse al procedimiento de las Comisiones Médicas. Por ello, como la cuestión
implica la violación de garantías constitucionales IRRENUNCIABLES para los
trabajadores, no procede referir la doctrina de los propios actos.
III) COMPETENCIA:
Que V.E., , es competente para entender en autos debido a que mi domicilio
real es De la Carcova Nº 2427 de la localidad de Merlo, Provincia de Buenos Aires,
habiendo cumplido La instancia administrativa ante la Comisión Médica de Morón n°
381. Vencido el plazo NO he recibido la disposición de clausura del acto
administrativo.-
Asimismo, esta parte deja expresamente planteada la inconstitucionalidad de las
Comisiones Medicas creadas por el art. 51 de la Ley 24.241 como instancia
administrativa previa obligatoria, debido a las razones luego se expondrán.
PRUEBA ANTICIPADA: Si V.E. lo cree pertinente, solicito se libre oficio a
Comisión Médica n° 381 de Morón a los efectos de que remita el expediente
administrativo n° 278799/19
También en virtud de lo prescripto por el art. 3 inc. b) de la ley
11.653 de Procedimiento ante los Tribunales del trabajo, V.E debe entender en la
presente causa
Atento al cumplimiento por parte del actor a lo establecido en la ley 27.348, habiendo
agotado eficientemente la instancia administrativa, por la presente se solicita
intervención jurisdiccional, a fin de tener garantizado el acceso a la justicia y la tutela
judicial suficiente (arts. 14 y 18 Constitución Nacional; 15 y 39 Constitución de la
Provincia de Buenos Aires; 8 y 25 Convención Americana de Derechos Humanos).
Se solicita la competencia del excelentísimo tribunal, toda vez que es de
público y notorio conocimiento que las acciones impetradas en virtud de las
reparaciones derivadas de la ley 24.557 debe tolerarse indebidamente, previo a
solicitar tutela judicial, el juzgamiento de un órgano administrativo no investido de
facultades jurisdiccionales.
IV) HECHOS.
Vínculo laboral y el accidente de trabajo
Ingrese a trabajar a las órdenes de mi empleador VALERIO LEMOS
CLAUDIA MABEL Y PAREDES ANGEL, CUIT 30714809411, con domicilio en
Sebastián el CANO Nº 5955, Partido de Moreno, en fecha 20/05/2015 cuya
explotación gira en el Rubro SANIDAD, desempeñándome como CHOFER de
AMBULANCIA Y CAMILLERO, cumpliendo un jornada diaria de Lunes a Viernes
de 12 horas rotativas y Sábado por medio 12 horas rotativas.
Siendo así, ingrese a dicha actividad en perfecto estado de salud y sin presentar
ninguna merma o afección en mi integridad psicofísica (según informe del pre
ocupacional SANO Y APTO) y realice mis actividades laborales en forma
ininterrumpida hasta el día del accidente.-
En fecha 31/03/2017 aproximadamente a las 9.00hs realizando tareas
habituales a mi categoría de chofer de ambulancia, me encontraba trasladando a un
paciente el cual tenía turno programado y luego tenía otros traslados, cuando de
repente comencé a traspirar era un sudor frio, sentí un dolor fuerte en el pecho hasta
el brazo, este dolor lo había sentido unos meses antes durante un traslado en hora pico
que llegamos justo pero en aquella oportunidad duro unos minutos y luego paso, en
cambio esta vez el dolor se prolongó durante 15 minutos aproximadamente lo cual me
asusto y le pedí a mi compañero que continuara conduciendo, y me traslade a la
guardia de Hospital Belgrano(me sentía cada vez peor y me preocupaba que
llevábamos a un paciente el cual al desviarnos perdería su turno. Allí me practicaron
electrocardiograma, y me mantuvieron en observación 8 hs con monitoreo, análisis de
sangre y luego me derivaron a una internación por 12 días, donde me realizaron una
angioplastia con implante de Stent. Luego denuncie mi enfermedad mediante
telegrama laboral que se adjunta en copia, para dar intervención a mi ART, atenta a
que la misma fue consecuencia directa de la tensión laboral en ocasión de trabajo.
Donde no me practican estudios y me otorgan el Alta Médica el 04/07/2017 con
derivación a mi Obra Social. Aclaro que no constan antecedentes cardiacos.-
Como se desprende de lo manifestado ut-supra, es evidente la omisiva de la
aseguradora, que se abstuvo ilegítimamente de proporcionar la asistencia médica
adecuada en relación con la gravedad de mi estado, durante el primer periodo
inmediato posterior al siniestro, dejándome librado a mi suerte. Rechazando
desaprensivamente la contingencia ocurrida dando por finalizado el tratamiento sin
más.-
La presunción opera fundamentalmente en el ámbito de las lesiones
cardíacas, en el que, aunque se trata de enfermedades en las que no puede afirmarse un
origen estrictamente laboral, tampoco cabe descartar que determinadas crisis puedan
desencadenarse como consecuencia de esfuerzos o tensiones que tienen lugar en la
ejecución del trabajo. En el presente caso como quedara acreditado existe prueba
convincente que la enfermedad es a causa de la actividad laboral, además el accidente
se produjo en el lugar y tiempo de trabajo.-
Según los galenos que me atendieron en el hospital me explicaron que debía dar aviso
a mi ART, puesto que trabajar como chofer en turnos rotativos y/o nocturnos de 12
Hs, es lo que provoco esta enfermedad en la cual estoy expuesto a los riegos propios
de en mi tarea laboral.
Como todo chofer de vehículo cualquiera sea su porte, manejando
generalmente de provincia a capital ida y vuelta, estoy sometido no sólo a los riesgos
de la conducción en sí, sino también a diversos problemas que surgen alterando mi
sistema de salud, pero adquiere especial importancia cuando pesa sobre mi espalda el
riesgo de vida de las personas que llevo en mi vehículo y además de las otras que se
pueden cruzar en el camino.
Durante mi jornada laboral debo estar en permanente estado de atención y
concentración a consecuencia de la tensión y el estrés en el que me veo sometido por
el tránsito vehicular que es de público conocimiento.-
Además durante mi jornada laboral estoy casi todo el tiempo en forma sedente,
pero en continua tensión, expuesto a constantes ruidos, vibraciones, malas posiciones
y malos tratos a veces de los pasajeros que transporto. Todo esto agravado, en algunos
casos, por tener tiempo justo para llegar de lo contrario el cliente puede perder su
turno de atención médica.-.
Mi trabajo se realiza en un espacio reducido el cual es compartido con mi compañero,
el que no reúne las condiciones para realizar el trabajo con cierto confort, y además en
el interior del vehículo hay continuos cambios de temperatura por la entrada y salida
de pasajeros.
Las largas jornadas de trabajo que van desde las 12 horas rotativas por semanas
condicionan la manera de organizar la vida familiar y social. Y a veces esas jornadas
son más largas ya que también he dedicado tiempo de descanso al mantenimiento del
vehículo.-
También estoy expuesto a riesgos químicos producidos por el gas carbónico de la
combustión del motor y riesgos fisiológicos: tales como la fatiga crónica, el
aburrimiento, el hastío y los trastornos en el ritmo circadiano, por manejar de noche y
dormir de día.
Así mismo por lo general es muy difícil llevar a cabo un régimen de comida adecuado
y el tiempo es insuficiente, la mayoría de las veces los refrigerios son en lugares
improvisados dependientes del último servicio que he prestado, lo que en definitiva
está condicionado por el tipo de horario de trabajo.
Ser chofer es una tarea que lleva una gran carga mental, traducida por la suma de
tensiones inducidas por las exigencias del trabajo que realizo. Algo que es mayor
cuando se realiza el trabajo en horario nocturno toda vez que “Si se aguanta el sueño
durante mucho tiempo, el cerebro en algún momento se duerme de forma espontánea.
Dura un instante, pero puede ser muy peligroso si ocurre cuando se conduce”.
Esta carga psíquica también está dada por la constante atención al público, al tráfico, y
la falta de relaciones personales y sociales por este tipo de trabajo en solitario,
aumentado por la necesidad de retribución mínima diaria.
V.E, como se puede observar de mi actividad laboral “chofer de ambulancia”, estoy
expuesto a:
? Alteraciones del sueño: duermen menos horas y se descansa peor después del turno
de noche.
? Aumenta la fatiga física y mental porque se trabaja a horas distintas de las naturales
y las jornadas son más largas.
? Se incrementan el riesgo de nuevos problemas cardiovasculares, por mal control de
factores de riesgo (trastornos de ansiedad, alimentación desordenada en horarios
inapropiados).
? Trastornos psicosociales, porque resulta difícil mantener las relaciones socio
familiares ó lo hacen a costa de dormir menos ó interrumpiendo su sueño.
? Trastornos psíquicos, los cambios frecuentes de horario del diurno al nocturno son
física y emocionalmente estresantes, se producen más cambios de humor, aumenta el
consumo de cafeína.
Todas estas cuestiones como puede observar son propias de la actividad
laboral no personal y fueron las que afectaron mi salud y desencadenaron en mi
accidente /enfermedad como quedara demostrado en autos.-
Más allá de la labilidad personal como trabajador o de mi situación personal, debe
aceptarse que manejar 12 horas semanas rotativas llevando pacientes con turnos
programados me generó el estrés suficiente para desatar la obstrucción de la arteria
descripta; así, la víctima es víctima, no debiendo mirarse sus debilidades o
enfermedades sino si el hecho que es capaz de desatar el resultado dañoso.
En cuanto al nexo causal aun cuando hubieran existido otros factores de riesgo,
tales como el tabaquismo, sedentarismo, sobrepeso o la existencia de colesterol alto,
cuestiones que no existieron en autos, no fue hasta el momento en el cual me
encontraba realizando mi trabajo que sufrí la enfermedad cardiopatía isquémica
Fue un acontecimiento súbito ocurrido en ocasión del trabajo, desencadenado
por el estrés físico y psicológico sufrido a raíz de las acciones realizadas a fin de
cumplir con mi tarea en tiempo y forma.-
Es decir, no fueron mis hábitos ya que no fumo, no soy sedentario, ni tengo
sobrepeso, tampoco el colesterol alto los que me ocasionaron el accidente. Por el
contrario, fue el estrés padecido en situación de trabajo
Tampoco puede asegurarse, como lo hace la CM que sufro UNA ENFERMEDAD
INCULPABLE, Si fuera así me pregunto por qué no existe en la historia clínica
ningún antecedente de enfermedad cardiaca anterior, Es más del examen pre
ocupacional se desprende que ingrese SANO y APTO .
V– ACTUACIÓN ADMINISTRATIVA CRÍTICA AL DICTAMEN MEDICO
Que ATENTO lo resuelto en la justicia Nacional, Expediente: 19695/2018,
JUZGADO NACIONAL DE 1RA INSTANCIA DEL TRABAJO NRO. 39,
Carátula: “HERMOSILLA, ENRIQUE ARTURO C/ GALENO ART S.A.
S/ACCIDENTE - LEY ESPECIAL”, que RESUELVE: Declarar la incompetencia
territorial de la Justicia Nacional del Trabajo para entender en las presentes
actuaciones. Y la confirmación en fecha 22/11/2018 por la CÁMARA NACIONAL
DE APELACIONES DEL TRABAJO –SALA X que RESUELVE rechazar el
recurso interpuesto manifestando que además debía agotar la vía administrativa ante
las CM.-
Por lo resuelto en fecha 27/08/2019 inició el reclamo por rechazo de la
Contingencia Ley 27348, ante la Comisión Médica N° 381 , delegación Morón, Pcia.
de Buenos Aires, de la SRT.
Es así que con fecha 30/09/2019 me presente a la audiencia médica
ante la mentada Comisión Médica. Habiendo esta parte sido notificada del dictamen
de fecha 09/10/2019 que en copia se adjunta, se pone de manifiesto que el mismo ha
determinado que rechaza la contingencia por enfermedad no listada.-
Conclusión que no sorprende a esta parte ya que es de público
conocimiento la falta de imparcialidad que caracteriza a las Comisiones médicas, toda
vez que el cuerpo médico evalúa al paciente con la información remitida por la
demandada, sin realizar un examen médico profundo y sin solicitar estudios
complementarios, en clara violación a protocolos básicos de asistencia al paciente,
siendo las resoluciones de la Comisión médica jurisdiccional arbitrarias e imparciales,
apartándose del derecho que le asiste al damnificado.
A contrario Sensu de lo resuelto por la entidad administrativa, en la
actualidad padezco de secuelas incapacitantes, Actualmente presento limitación en uso
de la fuerza y en la movilidad de dicha extremidad, y ansiedad laboral.-
Asimismo, nótese que el galeno no solo no realizó un informe integral
del mismo, sino que atribuyó la determinación del nexo de causalidad, tabulando la
misma sin haber siquiera (entre otras cosas) requerido correctamente la realización de
los estudios médicos conducentes a detectar de manera fidedigna y exacta las
consecuencias físicas incapacitantes que me aquejan con motivo del siniestro sufrido
en ocasión de trabajo y que son objeto de la presente pretensión indemnizatoria.
Sin perjuicio de los exámenes que obran glosados en el caso de marras,
lo cierto es que a efectos del pertinente reconocimiento de la validez del dictamen
médico en cuestión, éste debió constar de la complementariedad de otros estudios
relevantes y vitales para el correcto diagnóstico de la lesión padecida.
Se advierte entonces que el dictamen médico agregado, peca de
imprecisión. Nótese que en la descripción del examen físico practicado, el galeno no
incluye ni hace referencia alguna a las técnicas de inspección y/o palpación aplicadas.
Tampoco se mencionan los principios científicos que sirvieran de adecuado
fundamento para las conclusiones arribadas.
Como lo planteo en los hechos, ingrese a prestar tareas en plenitud
física. Es a raíz del accidente de autos que al día de la fecha padezco
secuelas.-
Consecuentemente, lo expuesto en los párrafos precedentes deriva inexorablemente
en la invalidez del dictamen presentado toda vez que las falencias advertidas
conllevarían a una decisión judicial final por demás equivoca ante un asesoramiento
experticio capaz de crear una convicción sobre la realidad de los hechos inexacta.
A ello se suma la deficiencia por no haber realizado un examen
psicológico y pasado por alto el impacto que dicho accidente me ocasionó en tanto
éste ha obviado cumplir con la típica batería de test psicológicos (test de Rorschach,
persona bajo la lluvia, cuestionario desiderativo, entre otros), cuya procedencia
hubiese permitido conocer a ciencia cierta el estado actual de mi psiquis, ante la
ansiedad laboral que padezco.-
Como lo planteo en los hechos relatados, ingrese a prestar servicios en
plenitud física. Por lo expuesto, es más que claro que si aún poseo secuelas, el alta que
me otorgaron y el Dictamen Médico fueron sumamente inoportunos, arbitrarios y
maliciosos.
VI- La incapacidad del actor:
Atento el accidente sufrido, padezco secuela de la angioplastia practicada:
limitación funcional para uso de fuerza, con síntomas de nauseas u fatiga: una
incapacidad laborativa estimable en un 25% de la total obrera: y Daño Psíquico
(RVAN Grado II) 10%. Por lo que se viene a reclamar en concepto de incapacidad
física y psíquica.
DAÑO PSÏQUICO.
En el orden psíquico, es donde mayormente se acentúa el daño sufrido, padezco un
trastorno por stress postraumático como consecuencia del evento dañoso.
Presento sintomatología depresiva, el mismo se manifiesta como estrés postraumático
severo con rasgos de depresión severa y vinculada directamente con las secuelas del
accidente.-
Actualmente padezco lo que, dentro de variedades anormales del psiquismo se
conoce como reacción vivencial anormal Grado II. Definida esta última como una
respuesta sentimental motivada con sentido a una vivencia, incluyendo las
deformaciones psíquicas que son el resultado de vivencias agudas importantes y/o
de efectos de vivencias prolongadas.
Los estudios referentes a la materia señalan que tal como se concibe hoy en día, una
persona que fue expuesta a una situación (vivencia) amenazante para su integridad
física, puede en la actualidad actuar y/o sentir que el evento está ocurriendo, aún
pasados años del mismo (duración anormal). Es por ello que consideramos acertado
afirmar que el tema que nos ocupa se halla correctamente enmarcado dentro de las
denominadas reacciones vivenciales anormales.
Para continuar y ampliar esta línea conceptual, es preciso citar a K.
Jaspers quien, antes de Schneider estableció dos premisas claves para definir las
reacciones vivenciales anormales, a saber:
1) El estado reactivo no habría aparecido si no existiese una vivencia que lo
causase, vale decir: necesariamente en su origen se yergue un desencadenante claro y
reconocible, lo que el DSM IV TR denominaría trastorno por estrés agudo, que, como
se sabe, constituye un criterio clave en los enumerados por el manual.
2) El contenido de ese estado posee un vínculo comprensible con la causa que lo
genera. Las pesadillas, los recuerdos intrusivos.
La sociedad actual dominada por el culto a la imagen la apariencia física ocupa un
lugar fundamental en la vida de las personas. En el caso de las cicatrices producen un
daño estético que debe ser valorado oportunamente. Puede hablarse de daño psíquico a
una persona, cuando esta presenta un deterioro, una disfunción, un disturbio o
trastorno, o desarrollo psicogénico o psico-orgánico que, afectando sus esferas
afectiva y/o intelectiva y/o volitiva limita su capacidad al goce individual, familiar
laboral, social y/o recreativa, siendo oportuno tener presente que cada ser humano
tiene su peculiar campo de tarea y/o cualquier “quehacer vital” o –también “capacidad
de goce”-, diferenciándose este de las demás personas, no solo en su extensión, sino
también en cuanto a su comprensión, término este que, en lógica menor –conforme lo
propone el diccionario de la lengua de castilla en su segunda acepción-, implica al
“conjunto de cualidades que integran una idea o concepto- (Conf. Mariano N. Castex,
Hacia una definición del daño psíquico, comentario al Seminario sobre el traumatismo
de cráneo-encefálico en Medicina y Psicología Forense Academia Nacional de Ciencia
Noviembre 1989, Bs As y en actualizaciones en Medicina y Psicologías Forenses Nro.
3, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 1989/90).
Cuando se sufre una lesión severa en cualquier parte del cuerpo y se enfrenta
situaciones límite como las de autos, la psiquis acusa el impacto e inmediatamente
comienza con el proceso de elaboración con la finalidad de lograr nuevamente el
equilibrio momentáneamente perdido.
Este proceso por lo general es lento y trabajoso, y requiere que el accidentado o el que
sufriera una enfermedad accidente se someta a un tratamiento terapéutico –psicológico
con la intención de ayudarlo y prevenirle futuras complicaciones, como así también la
reinserción social.
Se estima que el presente daño puede objetivarse en un 10% de incapacidad psíquica.-
Las lesiones sufridas junto a con las posteriores limitaciones, las cuales serán motivo
de determinación pericial han disminuido la capacidad laboral del actor. Recuerdo a
V.E. que el actor ingresó a laborar sin problemas de salud, y a raíz del accidente de
marras acusa una incapacidad física del orden del 35% de la total obrera por las
lesiones que el accidente le trajo.
Debe resaltarse que cuando se resarce patrimonialmente un daño físico o estético
es, a primera vista, la protección del ingreso de la víctima, tratando de evitar que no
deje de ganar como habitualmente lo hacía. Sin embargo, estos bienes no son sólo los
que inmediatamente tutela el derecho, sino que resultan garantizados como
consecuencia de que, primero, hubo un agravio a la salud del individuo. Del modo que
el bien jurídico protegido, es la salud como integridad psicofísica. (Lorenzetti, Ricardo
Luis, “La lesión física a la persona, el cuerpo y la salud. Daño emergente y lucro
cesante" Rev. Del Dcho. Privado y comunitario. Daños a las personas”, Rub. Culzoni,
pág. 108).
También para evaluar la pérdida de incapacidad física, debe atenderse a las
aptitudes de la víctima y a la repercusión que la secuela postraumática tiene o puede
tener sobre la personalidad del damnificado. Es decir, que debe repararse no sólo la
incapacidad laboral sino también la disminución de la aptitud genérica del trabajador.
En consecuencia, además del importe exacto de las remuneraciones que venía
percibiendo antes del siniestro, es necesario ponderar la edad de la víctima, el
porcentaje de incapacidad y las lesiones sufridas, conforme los arts. 1068, 1069, 1077
y 1083 del Código Civil (ver in extenso, Schick, Horacio "Riesgos del trabajo, Temas
fundamentales", Pág. 264, Ed. David Grinberg libros jurídicos).
En este sentido sostiene la jurisprudencia: “Sobre la queja respecto del
porcentaje de incapacidad reconocido y el monto de condena, el Tribunal utiliza de
ordinario y como primera orientación el método denominado en doctrina ‘cálculo de
un capital amortizable durante el resto de vida útil’, que tiende a la determinación de
un importe que, colocado a un interés puro, reditúe una suma que compense la pérdida
teórica de la capacidad de ganancia resultante de la incapacidad sobreviniente al
siniestro y que se agota al finalizar la vida útil de la víctima. Esta pauta, confrontada
con la situación específica del accidentado: su edad, nivel de ingresos y grado de
incapacidad, conduce a la confirmación del importe fijado en grado, incluso a la
confirmación del daño moral, ya que el supuesto en examen se encuentra circunscripto
a las directivas del artículo 1113 del Cód. Civil. La ausencia de culpa en el obrar del
actor habilita la procedencia de este tipo de reparación, por aplicación de la doctrina
sentada por la Sala VI, in re “Vieites, Eliseo c/ Ford Motors Argentina S.A” (Acuerdo
Plenario N° 243, 25/10/82)". (CNTrab., Sala VIll, 30/4/07, “Domínguez, Pedro Rubén
c/ Edenor y otros s/ accidente - acción civil", S.D. 34.093, expte. n° 24.746 1 999)”.
Más aun, la “incapacidad debe ser objeto de reparación, al margen de lo que
pueda corresponder por el menoscabo de (la) actividad productiva y por el daño moral,
pues la integridad física en sí misma tiene un valor indemnizable". Continuó con sus
fundamentos, aclarando que: En el caso, fue juzgado que la pérdida casi total de la
audición sufrida por el actor y sus graves secuelas sin duda producen un serio
perjuicio en su vida de relación, lo que repercute en sus relaciones sociales,
deportivas, artísticas, etc.”. (CSJN, 21/9/04, “Aquino, lsacio c/ Cargo Servicios
industriales”, Sup. Especial La Ley, 2004).
En otros antecedentes, la corte ha entendido que cuando la víctima resulta disminuida
en sus aptitudes físicas o psíquicas en forma permanente, debe ser objeto de
reparación al margen de lo que pueda por el menoscabo laborativo o por el daño
moral, pues la integridad física tiene por sí misma un valor indemnizable y su lesión
comprende a más de aquella actividad económica diversos aspectos de la personalidad
que hacen al ámbito doméstico, cultural y social, con la consiguiente lustración del
desarrollo pleno de la vida. (CSJN, “Pose, José Daniel c/ Chubut”, LL 1994-3-434).
Asimismo, en el plano psíquico presenta signos de inquietud, ansiedad y reacciones
depresivas respecto al accidente sufrido y posee preocupaciones por las limitaciones
que comenzó a padecer.
Sin perjuicio de lo expuesto, desde ya dejamos establecido que dicha estimación
de incapacidad es absolutamente provisoria y realizada a los meros fines de establecer
una primera cuantificación del reclamo deducido en autos, pero que la misma se halla
estrictamente sujeta a la valoración pericial y judicial. Por lo que debe considerarse
contenido en el reclamo, lo que en más o en menos resulte de la prueba a rendirse en
autos.
La actitud desinteresada de la ART demandada ha obligado a esta parte a reclamar sus
derechos ante V.E. ya que la situación descripta le ha provocado una incapacidad
física que debe ser indemnizada.
VII) SOLICITA REVISIÓN AMPLIA:
PLANTEO DE INCONSTITUCIONALIDAD Art.2 inc. J Ley 15057
Que dicho artículo prescribe lo siguiente: “En la revisión de las resoluciones
dictadas por las Comisiones Médicas Jurisdiccionales, de acuerdo a lo establecido en
el artículo 2°, segundo párrafo, de la Ley 27.348 Complementaria de la ley de Riesgos
del Trabajo o la que en el futuro la reemplace. Dicha revisión deberá ser interpuesta
por el trabajador o sus derechohabientes ante el Juzgado del Trabajo que resulte
competente, a través de una acción laboral ordinaria, dentro del plazo de noventa (90)
días hábiles judiciales computados desde la notificación de la resolución emanada de
la Comisión Médica Jurisdiccional, bajo apercibimiento de caducidad.
Dicha norma va en contra de lo normado por el art. el artículo 256 LCT, que
establece que prescriben a los dos (2) años las acciones relativas a créditos
provenientes de las relaciones individuales de trabajo y, en general, de disposiciones
de convenios colectivos, laudos con eficacia de convenios colectivos y disposiciones
legales o reglamentarias del Derecho del Trabajo. Aquí podemos advertir una
coalición de dos normas, una norma nacional como la LCT 20.744 que es de orden
público y una norma procedimental como lo es la ley 15057.
Si nos basamos en dicha norma, podemos advertir que si interponemos la
demanda judicial después de los 90 días hábiles el derecho del trabajador ha caducado,
por ende perjudica el derecho del trabajador a acceder a la justicia. Caducidad que a
diferencia de la prescripción implica la pérdida del derecho y de la acción, esto choca
con el principio de irrenunciabilidad de derechos, uno de los principios rectores del
derecho laboral. Pues bien puede interponerse la demanda luego de dicho plazo sin
que haya prescripto la acción.-
Es larga la jurisprudencia de nuestros tribunales respecto a considerar que
la atribución de competencia jurisdiccional a órganos administrativos debe ser
interpretada de manera restrictiva (Fallos 234:715), debido a “la excepcionalidad de
la jurisdicción confiada a aquellos para conocer en cuestiones que, en el orden
normal de las instituciones, corresponde decidir a los jueces -conf art 75 inc 12,109,
116, y 117 de la C.N. (Fallos 290:237). Es decir, para que dichas decisiones sean
legítimas y válidas, deben sortear una revisión judicial y además se deben cumplir con
determinados requisitos del estado de derecho tales como la división de poderes, igual
ante la ley, juez natural y debido proceso los cuales no se cumplen de manera alguna
con el marco impuesto en la vía recursiva dispuesta por la Ley 27.348 y su decreto
reglamentario.
En este aspecto se remarca que, si estamos solicitando una revisión amplia, es por
el simple hecho de que la imposibilidad de poder ofrecer prueba para refutar un
dictamen administrativo que ha quedado delimitado a las propias pruebas que a su
propia conveniencia admite o reclama una sola de las partes (la ART) en contradicción
de la garantía de debido proceso. La letra de la norma en su art 2 no deja lugar a dudas
que no se adecua en manera alguna a los lineamientos legales impuestos a lo largo de
estos últimos años por la CSJN en los precedentes “Castillo”, “Obregon” y “Quiroga”
y “LLosco”.
Recuérdese que el art. 75 Inc. 23 de nuestra Carta Magna dice expresamente que el
estado debe legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad
real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos
reconocidos por la Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre
derechos humanos, en particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las
personas con discapacidad., situación tal que no ocurrió y que se pretende con éste
procedimiento recursivo volver a obstaculizar el acceso a la justicia.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación determinó en el fallo “Angel Estrada y Cia
SA” que el principio constitucional de defensa en juicio previsto en el art.18 de la
Constitución Nacional y la prohibición al Poder Ejecutivo de ejercer funciones
judiciales -art. 109-, quedan a salvo siempre y cuando los organismos de la
administración dotados de jurisdicción para resolver conflictos entre particulares
hayan sido creados por ley, su independencia e imparcialidad esté asegurada, el
objetivo económico y político considerado por el legislador para crearlos sea
razonable y sus decisiones estén sujetas a control judicial amplio y suficiente.
El art. 259 de la LCT expresa que “no hay otros modos de caducidad que los que
resultan de esta ley”, la norma vigente establece entonces que la caducidad en el
marco del contrato de trabajo solo puede resultar de la LCT.- El instituto de la
caducidad es restrictivo y debe resultar de la LCT de orden público no de normas
provinciales procedimentales como la ley 15057 menos aun de resoluciones que
dictare la SRT que pretenden ir por encima de una ley de orden público (arts. 31, 75,
inc. 12, y cctes., CN).
De la Fuente dijo expresamente: “… estas caducidades no podrán ser
establecidas por leyes provinciales, pues los estados locales no tienen facultades para
restringir temporalmente el ejercicio de los derechos sustanciales.- En conclusión
trabajadores y derechohabientes( en caso de fallecimiento del trabajador) tienen un
plazo de dos años para reclamar judicialmente máxime si el plazo se computa desde
que la prestación debió ser abonada, para el caso de aquellas derivadas de
incapacidades definitivas no podría comenzar antes del tránsito por la comisión
médica (que la ley 27.348 coloca como obligatorio). Es decir que recién a partir de la
conclusión de la vía administrativa comenzaría a contar el plazo para reclamar
judicialmente. la propia ley 27.348 (art. 15) estableció además que las acciones con
fundamento en otros sistemas de responsabilidad solo podrán iniciarse una vez
agotada la vía administrativa, acciones para las cuales también se establece el plazo
bianual de prescripción (arts. 258 LCT y 2562, inc b), CCCN). Así se han
pronunciados las salas de la CNAT manteniendo uniformidad respecto al instituto de
la prescripción a continuación algunos fallos : La prescripción es una institución de
orden público, creada para dar estabilidad y firmeza a los negocios, salvaguardando el
orden y la seguridad jurídica al evitar situaciones cuya indefinición pueda llegar a
atentar contra los derechos patrimoniales y el principio de propiedad consagrado en la
CN (conf. Borda, ?Tratado de las Obligaciones? T II pág. 7). Pero, en el ámbito del
derecho del trabajo, este instituto debe interpretarse y aplicarse restrictivamente.
CNAT Sala X Expte Nº 480/08 Sent. Def. Nº 20.485 del 12/11/2012 ?Quinteros,
Ramón Roberto c/ Esso Petrolera Argentina SRL s/diferencias de salariales?(Corach –
Stortini). Tal como lo ha destacado la CSJN desde antiguo: ?La prescripción es una
institución de orden público creada para dar estabilidad y firmeza a los negocios,
disipar incertidumbres del pasado y poner fin a la indecisión de los derechos (Fallos:
191:490; 176:76), calificándola asimismo como ?un instrumento de seguridad que
impide que los conflictos humanos se mantengan indefinidamente latentes? (Fallos:
266:77). En este sentido, cabe recordar que la prescripción laboral prevista en el art.
256 LCT reposa en principios de orden público toda vez que la ley ha considerado
que, por una razón de interés colectivo, el orden público general debe prevalecer sobre
el orden público laboral, impidiendo así que la norma imperativa absoluta (art. 256
LCT) pueda ser dejada de lado aunque la extensión del plazo favorezca al trabajador
(cfr. Horacio De La Fuente en Ley de Contrato de Trabajo comentada, anotada y
concordada, Coord. Altamira Gigena, Ed. Astrea, pág. 548).CNAT Sala II Expte Nº
6262/2013 Sent. Def. Nº 110.200 del 23/03/2017?Cameranesi, Osvaldo José c/Medifé
Asociación Civil s/despido? (Pirolo –González).
La prescripción laboral prevista por el art. 256 LCT reposa en principios de
orden público. Si bien un examen somero permitiría sostener que este medio
liberatorio contradice el principio de irrenunciabilidad, lo cierto es que tal
incompatibilidad es sólo aparente, ya que a través de la prescripción, no se afecta la
intangibilidad de los derechos, sino que, en aras de un interés superior colectivo, se
priva de reclamarlos a quien no los ejercita en el término prefijado. De lo contrario se
crearía una gran inseguridad en las relaciones laborales (Conf. Centeno, ?La
prescripción en el derecho del Trabajo? LT XXII-389; Plá Rodríguez, Principios, 2da
Ed. pág 126 y sgtes. Citados por Horacio de la Fuente en Ley de Contrato de Trabajo,
comentada, anotada y concordada, Ed. Astrea pág 574 y sgtes). Desde esa perspectiva,
correspondería desestimar los agravios relativos a la inconstitucionalidad del aludido
art. 256 LCT (Del Dictamen de FG Nº 40.025 del2/4/2005, al que adhirió la Sala).
CNAT Sala IX Expte Nº 23163/01 Sent. Def. Nº 12.405 del 29/4/2005 ?Oliden,
Marcelo y otros c/ Telefónica de Argentina SA s/ diferencia de salarios?(Balestrini –
Pasini).- Pasando a analizar otra de las inconstitucionalidades nos referiremos a la cosa
juzgada administrativa donde el art 2 de la ley 27348 estipula: ?Los decisorios que
dicten las comisiones médicas jurisdiccionales o la Comisión Médica Central que no
fueren motivo de recurso alguno por las partes, así como las resoluciones
homologatorias, pasarán en autoridad de cosa juzgada administrativa en los términos
del art. 15 de la ley 20.744?. Haciendo un análisis y dado que la Provincia de BS.AS
se adhirió a la ley nacional en formal lisa y llanamente por ley 14997 podemos inferir
que en caso de no interponer la acción ordinaria del art 2 inc j de la ley 15057 dentro
del plazo ya mencionado de 90 días hábiles judiciales administrativos no solo habría
una caducidad igual a perdida de derecho sino que también pasarían en autoridad de
cosa juzgada administrativa .- La ausencia de disconformidad del trabajador o el
silencio en modo alguno puede configurar que el mismo no tenga posibilidad de acudir
a la justicia pues como sujeto de tutela judicial tiene todo el derecho de acceder a la
justicia .- El trabajador tiene todo el derecho dentro del plazo de prescripción que
aquella prevé de dos años a acudir a la justicia ordinaria para el reconocimiento de su
derecho. El tránsito por la vía administrativa de las comisiones medicas no puede
constituir en modo alguno la aniquilación de derechos .- Es más aun en el caso de
haberse arribado un acuerdo en las comisiones medicas las mismas pueden ser
cuestionadas si no ha habido una justa composición de derechos pues si vamos a
utilizar el art 15 de la LCT para aniquilar derechos contrariamente también lo
podemos emplear para salvaguardarlos pues dicha norma pone de resalto que dichos
acuerdos van a tener que pasar por un límite que exista justa composición de derechos
como se mencionó algo que difícilmente los abogados de la SRT garantizan ya que en
primer punto los mismos no gozan de estabilidad alguna siendo muy discutible su
actuación en el marco de la defensa de los trabajadores pues no se ven garantizados la
objetividad de los letrados de la SRT .- Por otro lado como bien se resolvió en el fallo
LLOSCO RAÚL C/ IRMI S.A donde indicaron los jueces que el trabajador luego de
percibir la indemnización del seguro, puede reclamar a su empleador lo que entiende
que es una diferencia indemnizatoria respecto a lo que le hubiese correspondido por el
derecho común, no implicando la renuncia de una vía si se acepta la indemnización
tarifada de la otra. Argibay, quien formuló un voto que compartía sólo algunos de los
argumentos de la mayoría, llegó a la misma conclusión, que no implicaba una renuncia
del derecho a cobrar lo que estipula el derecho común el aceptar la indemnización
tarifada de la L.R.T., según la moderna doctrina de la Corte. Bajo la firma de los
jueces Elena Highton de Nolasco, Enrique Petracchi, Carlos Fayt, Juan Maqueda,
Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay, resolvieron revocar la sentencia recurrida y
remitir las actuaciones para que ante quien corresponde se dicte un fallo ajustado a
derecho. Sabido es que dentro de las comisiones medicas solo se indemnizara la
incapacidad laborativa del trabajador y como sujeto de tutela el mismo tiene derecho a
una reparación integral que bien la Corte en el fallo Aquino dejo bien en claro pues el
trabajador no solo debe ser visto desde la faz de trabajo pues además de ser trabajador
también tiene una familia, se desenvuelve dentro de una faz cultural, deportiva,
familiar. Por lo que debemos ver al trabajador desde una perspectiva más amplia.- Las
comisiones medicas no indemnizan el proyecto de vida , el lucro cesante, la perdida de
chance , el daño psicológico con suerte el daño moral solo para los casos de accidentes
de trabajos y de enfermedades profesionales no así en los accidentes in itinere lo cual
resulta arbitrario que siendo una contingencia cubierta por la ley de Riesgos de trabajo
haya quedado afuera . Por lo tanto debería entenderse por nula e inválida la imposición
al trabajador para que renuncie a título gratuito a sus derechos, liberando en forma
total y absoluta a su empleador de sus responsabilidades legales por responsabilidad
objetiva o subjetiva emanada del Código Civil.
Es decir, la actuación de órganos administrativos como instancias judiciales
pueden ser admitidas pero con carácter excepcional siempre que no se afecten
derechos constitucionales, en la medida que exista un interés público que permita
desplazar aunque sea temporalmente la actuación de un órgano judicial y en la medida
que exista un remedio judicial de revisión . En el caso de marras el procedimiento
dispuesto por el art. 2 inc. j de la ley 15057 el art 2 de la ley 27.348 no son plenos y
mucho menos superan el control judicial amplio y suficiente.
Los médicos (autores de los dictámenes recurribles y/o dictámenes del servicio de
homologación) no son jueces y no pueden determinar el carácter laboral o no de un
infortunio laboral o una enfermedad profesional y consecuentemente, si a ese hecho se
le suma la imposibilidad de poder recurrir a un juez especializado imparcial para su
revisión AMPLIA, el estado de desprotección es más que latente y discriminatorio a
todas las luces.
En todo caso, las instancias administrativas deben respetar los mismos principios
legales que las instancias judiciales en cuanto a dotar al proceso de los pasos
procesales indispensables para ejercer entre el derecho de defensa.
Si hablamos de acceso irrestricto citamos la interpretación de la palabra
"irrestricto" que realizó el Tribunal de Trabajo 1 de Quilmes en la causa
"MARCHETTI JORGE GABRIEL C/ FISCALIA DE ESTADO DE LA PROVINCIA
DE BUENOS AIRES S/ ACCIDENTE DE TRABAJO - ACCION ESPECIAL",
02/02/2018 “el término "irrestricto" significa -según la Real Academia Española-
"ilimitado", "que no tiene límites".- Así, vemos a través del simple análisis
terminológico de la garantía constitucional provincial, que la Constitución de la
Provincia de Buenos Aires asegura a todos los hombres que quieran habitar su suelo
el acceso a la justicia sin límite alguno. La norma es concluyente al no admitir
condicionamientos ni restricciones de ningún tipo o especie al acceso a la justicia. Y
ello torna estéril cualquier posible discusión sobre la hipotética conveniencia o
utilidad del trámite administrativo previo que se intenta imponer a los trabajadores
siniestrados como condición previa a iniciar una acción judicial.”
La revisión amplia por violación expresa del derecho al acceso irrestricto a la justicia
se solicita además no sólo por el hecho mismo de poder recurrir una decisión
administrativa: sino por la inconstitucionalidad del procedimiento que tuvo como
última instancia el dictamen recurrible.
Así pues, como parte de este inconstitucional procedimiento, el artículo 7 de la
resolución 298/2017 refiere que las partes podrán contar con peritos médicos para que
participen en las audiencias y que éstos profesionales serán pagos por cada una de las
partes. Una vez más se me ha discriminado porque no cuento con el principio de
gratuidad característico del procedimiento judicial laboral.
En ese contexto claramente las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo son quienes se
encuentran con mayores posibilidades económicas de afrontar con profesionales
médicos a su disposición, haciendo uso no sólo de utilización de profesionales de sus
propia cartillas de prestadores sino inclusive profesionales pagos por ellas mismas,
mientras del otro extremo se encuentra el trabajador quien no pudo ni puede afrontar
gasto alguno por su estado de necesidad económica. Se advierte aquí un claro ejemplo
de desigualdad y desequilibrio respecto a su contraparte (la ART) y de discriminación
respecto de cualquier otro habitante que haya sufrido un infortunio en su salud y pueda
reclamar por alguna otra vía judicial.
Además, dejó en cabeza de médicos la determinación del carácter profesional de una
enfermedad de trabajo, facultad que se encuentra reservada a los jueces (artículo 116
CN) y que está expresamente vedada al Poder Ejecutivo.
Nótese la diferencia del tratamiento de la prueba en el proceso judicial con el que se
desenvolviesen las CCMM: en cualquier procedimiento judicial la pericia médica es
llevada a cabo por un auxiliar imparcial, se realiza en base a exámenes
complementarios, los cuales son realizados en cabeza de la demandada, los dictámenes
son sometidos a impugnaciones y su posterior valoración es facultativa del Juez. En
cambio en el procedimiento ante las CCMM nada de ello ocurre, la prueba se
desarrolla dentro del marco de sus instituciones y bajo sus propios médicos, sujeto a
revisión también de ellos mismos. De esta manera no puede sostenerse que exista un
correcto control de la prueba.
Es en este contexto que el recurso de la ley 27.348, no sólo a nivel de recurso en sí
mismo, sino en su conjunto y en el procedimiento que culminó con el dictamen objeto
de su razón de ser, no supera el mínimo control de constitucionalidad, viola el acceso a
la justicia y limita a la justicia del trabajo de sus propias facultades.
En adición, también cabe destacar que la reinstalación de que los trabajadores deban
transitar como instancia previa las Comisiones Médicas es un viraje sumamente
violatorio del principio protectorio.
Al respecto ya se ha expedido la CSJN, en los fallos díctados "Castillo c/ Cerámica
Alberdi" del 07/09/2004; "Venialgo c/I Mapfre" del 13/03/2007 y "Marchetti c/ La
Caja" del 04/12/2007, dejando en claro que la competencia corresponde a la justicia
del trabajo, determinando en "Obregón c/ Liberty ART" del 17/04/2012, que la
habilitación de los estrados judiciales "no puede quedar condicionada o supeditada al
previo cumplimiento de una vía administrativa.”
El considerando 3 del fallo in re "Obregón" (0.223 XLIV) sostiene que: "...la
solución del litigio en los términos indicados importó, asimismo, una inequívoca
desatención de la doctrina constitucional afirmada por esta Corte en "Castillo, Angel
Santos c/ Cerámica Alberdi S.A." (Fallos: 327:3610 - 2004). En efecto, si bien ese
precedente no se pronunció sobre la validez intrínseca del varias veces mentado
trámite, fue del todo explícito en cuanto a que la habilitación de los estrados judiciales
no puede quedar condicionada o supeditada al previo cumplimiento de una vía
administrativa ante "organismos de orden federal", como lo son las comisiones
médicas previstas en los arts. 21 y 22 de la LRT (Castillo, cit., pág. 3620 y su cita).
En un caso similar al de estos autos donde se discutió la constitucionalidad del
Tribunal de Seguros, Reaseguros, Capitalización Y Ahorro que se creó a través del
decreto-ley 12.366/45, ratificado por ley 12.921 y reglamentado por el decreto
28.028/49, la CSJN -en la causa "Berga, Elvezio Domingo c/ La Rural S.A. de seguros
s/ demanda reconocimiento de categoría, haberes, inconstitucionalidad" (Fallos:
271/206) sostuvo que: "El Congreso no está facultado, cuando reglamenta materias
propias del derecho común, para ejercer una potestad distinta a la que le confiere el
arto 67 inc. 11 (Actual 75 inc. 12 C.N.), de la Constitución Nacional, alterando el
principio de reserva de la jurisdicción local y de la aplicación de esas leyes por los
tribunales de provincia".
"Las provincias en virtud a su autonomía, tienen, dentro de los poderes reservados –
art 104 de la Constitución Nacional (actual arto 121 C.N.)- la plena potestad
normativa para darse sus propias instituciones, incluyendo la de establecer tribunales
para el juzgamiento de las causas regidas por el derecho común, cuando cayeren, por
las personas o cosas, en sus respectivas jurisdicciones".
En este sentido en el considerando 4° del citado precedente in re "Berga" la CSJN dijo
que: "... no es constitucionalmente aceptable que la Nación pueda, al reglamentar
materias que son "en principio propias del derecho común", ejercer una "...potestad
distinta" a la que específicamente confiere el art 67, inc. 11, de la Constitución.
(Actual artículo 75, inciso 12 de la Constitución Nacional) Lo contrario implicaría
tanto como reconocer que las pautas limitativas que ésta .fija cuando se trata de
legislar sobre derecho común, referidas a la no alteración de las jurisdicciones
locales y a la aplicación de esas leyes por los tribunales de provincias si las cosas o
las personas cayeren bajo sus "respectivas jurisdicciones", puedan ser obviadas o
alteradas por la sola voluntad del legislador".
Asimismo la CSJN en la causa "Castillo, Angel Santos c/ Cerámica Alberdi
S.A." del 07/09/2004 en el considerando 4° dijo: "Que, según lo esclareció esta Corte
para octubre de 1917, y lo sostuvo de manera constante, "Las responsabilidades por
accidente del trabajo a que se refiere la ley número 9688 y que nacen de hechos
ocurridos en la ejecución o cumplimiento de contratos entre patrones y empleados u
obreros, son de carácter común" (Fallos: 126:315, 324 y 325:328; asimismo: Fallos:
129:223; 151:315; 162:79; 184:390; 228:537; 239:239; 242:182; 245:174, entre
muchos otros), vale decir, resultan sancionadas por el Congreso con arreglo a las
previsiones del arto 67, inc. 11, de la Constitución Nacional-actual arto 75 inc. 12-
(Fallos 248:782, considerando 1° Y sus citas). De igual manera corresponde discurrir
respecto de la ley 24.028, que sustituyó a la ley 9688. Y en el considerando 5° de este
fallo la CSJN reprodujo textualmente el considerando 4° de la causa "Berga” antes
citada.
En resumen, el nuevo régimen de las disposiciones mencionadas ut supra, es violatorio
de:
- El principio de protección (artículo 14 bis de la CN), que establece que las leyes
deben proteger el trabajo en sus diversas formas, una norma inferior no puede dejar a
un trabajador de lado, es decir apartando al trabajador que sufre un daño en virtud de
su trabajo y aplicarle obligatoriamente transitar por un trámite que lo retrasa y viola
sus derechos por el simple hecho de haberse accidentado o enfermado en determinado
tiempo.
- El principio de progresividad (artículo 26 de la Convención Americana de Derechos
Humanos, 21 del PIDESC y 1 y 2 del Protocolo de San Salvador). Como ya se ha
expuesto, se deja totalmente de lado toda la doctrina y jurisprudencia que se ha venido
estableciendo en los años anteriores a la ley 26.773. Derivar a los trabajadores a las
comisiones médicas bajo dirección de médicos sobre cuestiones que también son de
naturaleza jurídica y laboral, es un ejercicio irrazonable de las garantías
constitucionales de protección del trabajo y constituye una violación a la obligación de
los estados de proveer al progreso de la justicia social.
- Viola la reglamentación de las garantías constitucionales (artículo 75 inc. 23 de la
CN) la cual exige una “atención y especial tutela y responsabilidad del cuerpo
legislativo en el proceso de formación de normas en razón de que una vez consagrado
un derecho no puede soslayarse con nuevas normas que violentan los logros obtenidos
“(conf. Horacio Schick “Régimen de infortunios laborales. Ley 26.773”, Ed David
Grinberg, año 2015, pág 152). Principio ampliamente contemplado en precedentes
como “Aquino” “Milone”, “Torrillo” y “Silva”.
- La garantía de Juez especializado (art 36 de la Carta Interamericana de Derechos
Sociales de Bogotá 1948 “En cada estado debe existir una jurisdicción especial del
trabajo”, ello por cuanto solo un juez en lo social, imbuido de los principios del
Derecho del Trabajo y con ajustado conocimiento de las condiciones en las que se
presta el trabajo en relación de dependencia, asegura una cabal comprensión de la
materia litigiosa y su correcta resolución”)
- Derecho a ser oído (arts. 8 y 25 de la Convención Americana de Derechos
Humanos).
- Derecho de propiedad (art. 17 C.N.)
- Principio de igualdad y no discriminación (art. 16 C.N.) al hacer distinción entre
otros habitantes, los cuales pueden recibir reparación si los daños ocurrieron en otra
ubicación cronológica
- Viola el federalismo (arts. 1°; 5° Y 109° C.N.) y afecta facultades reservadas por las
provincias (art. 121 C.N.), con el agravante que el acto, producto de ese
procedimiento, -ya sea el emanado de la Comisión Médica Jurisdiccional o de la
Comisión Médica Central- hará cosa juzgada administrativa (conf. art 2°, 5° párrafo de
la Ley 27.348).
Según el Dr. González Walter Sebastián entiende que es un retroceso a nuestra
normativa laboral vigente, sabido de las innumerables declaraciones de
inconstitucionalidad dictadas por diferentes juzgados, tribunales y corte suprema de
justicia provinciales y nacional, porque resulta violatorio a nuestra constitución
nacional, pactos y tratados y principalmente en nuestra constitución provincial art 15 y
39, darle intervención y entidad a las comisiones médicas en esta legislación, y nos
hacemos una pregunta al respecto este articulo será un condicionamiento al momento
de expedirse la SCBA con respecto a las inconstitucionalidades presentadas por el
paso obligatorio ante el trámite administrativo de las comisiones médicas, pero por
otro lado es muy importantes que los abogados post pasar por las comisiones medicas
tengamos expedita la vía judicial peticionando con una demanda ordinaria y no con un
recurso, poniendo en un balance esta situación y teniendo en cuenta que a partir de la
adhesión son varios tribunales que declararon la constitucionalidad de la norma en
cuestión ósea que estábamos obligados a transitarlas salvo que nuestro tramite se apele
y se eleve a corte que puede tardar años en pronunciarse al respecto, pese a lo
discutido podemos decir es un pequeño avance para poder litigar judicialmente y que
el sentenciante sea el juez natural y no un médico como lo es en el área administrativa
de las comisiones médicas.
VE, usted observe que además de considerar inconstitucional el art 2 inc. j
de la ley 15.057 por las razones expuesta, esta parte ha podido iniciar el presente
reclamo ahora y no antes, atento a mi actual estado de salud como consecuencia
del infortunio sufrido y a las medidas de prevención, y aislamiento social
obligatorio a causa de la pandemia desde fecha 19/03/2020 DNU 297/20 y
siguientes, como es de su conocimiento está prohibido el desplazamiento de
personas por rutas, vías y espacios públicos, pudiendo realizarse traslados
mínimos para disponer cubrir de necesidades básicas o de fuerza mayor y solo se
exceptúan a las personas que presten servicios declarados esenciales en la
emergencia, lo cual lamentablemente no fue el caso.-
VIII) LEGITIMACIÓN ACTIVA:
Responsabilidad emergente de la ley 24.557.
Me encuentro legitimado activamente, en los términos de la ley 24557, decreto
Nº 1694/09 , ley 26.773 y 27.348 por haber sufrido un accidente de trabajo con
secuelas incapacitantes, circunstancia expresamente prevista en el mencionado art. 6.1
LRT como contingencia cubierta por el sistema de la ley 24.557.
De acuerdo con los hechos reseñados, la responsabilidad debe atribuirse en virtud de
lo dispuesto por el Art. 6 de la ley 24.557, el cual reza en su parte pertinente:
“Se considera accidente de trabajo a todo acontecimiento súbito y violento
ocurrido por el hecho, o en ocasión de trabajo o en el trayecto entre el domicilio
del trabajador y el lugar de trabajo, siempre y cuando el damnificado no hubiere
interrumpido o alterado el trayecto por causas ajenas al trabajo”
De lo expuesto surge la evidente responsabilidad emanada de la ley y ante la
posibilidad de una eventual pretensión de la aseguradora ahora demandada respecto a
que el accidente-enfermedad padecida no se encuentre 'listada' ni 'prevista' por la ley
de Riesgos del Trabajo cabe recordar lo sostenido por nuestra Jurisprudencia al
afirmar:
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala VI(CNTrab)(SalaVI)
Fecha: 08/04/2002 Partes: Navarro Coca, Rolando c. Kineret S.A. y otro El art. 6 inc.
2 párrafo final de la ley 24.557 resulta violatorio de los arts. 14 bis y 17 de la
Constitución Nacional y del art. 8 inc. 1 de la Convención Americana de los Derechos
Humanos, toda vez que exime de responsabilidad civil al empleador frente al
trabajador por las enfermedades -en el caso, hernia de disco- no incluidas en el listado
de dicha norma. Y Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala
I(CNTrab)(SalaI) Fecha: 19/08/2004 Partes: Reyes, Inés c. Inmobiliaria Lamaro S.A.
y otro
1. De acuerdo a la modificación introducida por el dec. 1278/2000 (DT, 2001-A, 211;
Adla, LXI-A, 213), la afectación hernaria que presenta la trabajadora debe enmarcarse
como una contingencia resarcible por la ley 24.557 (DT, 1995-B, 1980; Adla, LVI-E,
5865), por lo que corresponde condenar a la Aseguradora de Riesgos del Trabajo que
sólo responde por las contingencias prevista en dicha normativa.
Debe considerarse como accidente laboral aun no estando incluida en el listado
confeccionado por el Poder Ejecutivo, en cuanto fue adquirida por el trabajador en
ocasión y a raíz del estrés propio de su actividad laboral.-
En este sentido, la Corte Suprema de Justicia en el fallo “Silva Facundo Jesús c/
Unilever de Argentina SA s/ enfermedad accidente” concluyó que “aunque una
enfermedad laboral no esté incluida en el listado de enfermedades de la LRT,
confeccionado por el PEN, pero se demuestra que dicha enfermedad está vinculada
causalmente a la actividad roborativa, corresponde la indemnización sobre la base de
las disposiciones del derecho civil”.
Inclusive, aunque no se haya efectuado el trámite previo ante la Comisión
Médica, la doctrina y jurisprudencia actuales avalan el “accionar judicialmente contra
la ART por las prestaciones dinerarias del sistema e inclusive reclamar la inclusión de
la afección para el caso concreto, como enfermedad profesional…siendo la Justicia
Laboral competente para dirimir la declaración de contingencia cubierta por las
prestaciones de la LRT, no debiéndose iniciar el engorroso e inseguro trámite ante las
comisiones médicas”
Solicitándose así se condene a la demandada a responder por las afectaciones físicas y
psíquicas que padezco derivadas del accidente.
IX.- RESPECTO DE LO NORMADO POR EL ART 28 DE LA L.R.T. Y ANTE
LA HIPOTESIS DE UNA SUPUESTA DEFENSA DE LA DEMANDADA: Ante
la hipótesis que la empleadora no hubiese abonado las primas del contrato de seguro
que lo unía con el demandado en autos, debemos manifestar que estamos pues frente a
un supuesto previsto en el art 28 punto 4 de la LRT, toda vez que existe una omisión
por parte del empleador de abonar las cuotas a su cargo ante la A.R.T., PESE A QUE
EL CONTRATO SE INFORMA COMO VIGENTE POR LA
SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO.
A la luz del texto legal citado, tal circunstancia resulta total y absolutamente
inoponible al actor, quedando en todo caso habilitada posteriormente la vía de la
repetición de lo abonado por parte de la ART al empleador.
En efecto, el citado artículo en su parte pertinente determina que ante estos supuestos
de falta de declaración respecto de la contratación de un trabajador "...LA A.R.T.
OTORGARA LAS PRESTACIONES, Y PODRÁ EJECUTAR CONTRA EL
EMPLEADOR LAS COTIZACIONES ADEUDADAS."
X.- FUNDAMENTO DE ATRIBUCION DE RESPONSABILIDAD DE LA
DEMANDADA: El régimen de la ley 24.557, cuya validez en lo específico no se
discute en autos, establece que serán las aseguradoras de Riesgos del Trabajo las que
responderán frente al trabajador en los casos de siniestros ocurridos en ocasión del
trabajo, y en base a lo mencionado es que nace la responsabilidad por la que debe
responder
XI.- PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA LRT Y DECRETOS
REGLAMENTARIOS
- ARTS 21, 22 Y 50 DE LA LRT y del DECRETO 717/1996
Asimismo vengo a solicitar se declare la inconstitucionalidad de los artículos
mencionados de la LRT por las consideraciones que paso a exponer. Las normas
invocadas establecen la obligatoriedad de una instancia previa de duración incierta
como así regulan el procedimiento para reclamar ante las Comisiones Médicas en el
caso que las ART no reconozcan el daño que padece el damnificado o la graduación
del mismo obviamente sin intervención del órgano jurisdiccional vedando al
trabajador la posibilidad de acceder a la justicia del trabajo a fin de reclamar la
reparación de sus infortunios y atribuyendo a un órgano administrativo facultades
inherentes al Poder Judicial, violenta gravemente normas de raigambre constitucional.
Este procedimiento que se efectúa ante el Organismo Público perteneciente a la esfera
del Poder Ejecutivo, es sin duda inconstitucional pues afecta el sistema federal de
gobierno adoptado por nuestra Constitución Nacional, las facultades no delegadas por
los gobiernos provinciales al Gobierno Nacional, la exclusividad del Poder Judicial en
el ejercicio de la jurisdicción de la división tripartita del los Poderes, el principio de
igualdad ante la ley y de no discriminación.
El art 75 inc 12 de la CN dispone expresamente que el Congreso de la Nación al dictar
normas referidas -entre otras materias- " al Trabajo y Seguridad Social” no deben
alterar las jurisdicciones locales, correspondiendo su aplicación a los tribunales
federales o provinciales según que las cosas o las personas cayeren bajo sus
respectivas jurisdicciones, por ello el Congreso al acordar funciones jurisdiccionales al
Poder Ejecutivo por medio de las Comisiones Médicas ha violentado lo dispuesto en la
norma constitucional.
La violación al acceso a la justicia, imponiendo una instancia previa frente a la
autoridad administrativa representada por las Comisiones Médicas, investidas
inconstitucionalmente con facultades judiciales, implica una flagrante violación a los
arts 16 y 18 de la CN, alejando al trabajador de sus jueces naturales e imponiéndoles
cumplimentar con una instancia prejudicial de la cual el resto de los habitantes se
encuentran eximidos de dar cumplimiento a fin de reclamar el resarcimiento de daños
y perjuicios.
Se afecta uno de los pilares básicos del derecho del trabajo, cual es el principio
protectorio. Si los principios fundamentales del derecho del trabajo no son recogidos
durante el proceso, de nada valdría la característica tuitiva de aquel, quedando
constituida en un mero marco abstracto
Lo mismo ocurre respecto del Decreto 717/96 que fuera dictado por el Poder Ejecutivo
arrogándose del mismo modo funciones legislativas, debido a que regula y por ende
legisla el procedimiento ante las comisiones médicas, como así su apelación a la
Comisión Médica Central, y por último ante la Cámara Federal de la Seguridad Social.
El congreso Nacional no puede delegar una función que es propia de otro poder del
Estado, cual es el Poder Judicial, en otro poder que no es el delegado natural para tal
actividad referente al servicio de justicia y prestación de la jurisdicción estatal, sin
violentar lo dispuesto en el art 76 de la Constitución Nacional, ya que de lo contrario
entraría en colisión con la disposición establecida en el art 116 de la Norma
Fundamental. Del mismo modo, los arts 21, 22 y 50 así como el decreto antes citado
resultan inválidos, pues el PEN se atribuyó funciones judiciales que no le son de su
pertenencia, en clara violación a los arts 108 y 109 de nuestra Carta Magna, al resolver
sobre el origen de la lesión.
Pero, además, la irrazonabilidad aumenta por cuanto estas comisiones están sólo
integradas por médicos, designados y dependientes del PEN y resuelven aspectos
controvertidos de naturaleza jurídica , en un verdadero juicio de conocimiento, que se
desenvuelve sin las garantías del debido proceso y en abierta violación de las normas
constitucionales que imponen la obligación de no juzgar por comisiones especiales. Lo
expuesto surge claramente del decreto 717/96, que establece un procedimiento
contencioso sin asesoramiento letrado del trabajador, con desmedidas funciones para
médicos, entre otras cosas se definen en la Comisión: la naturaleza laboral del
accidente o profesional de la enfermedad y a solicitud del trabajador cuando la ART
negara tal carácter (función judicial).
El art 19 del decreto insólitamente dispone que: "la comisión médica podrá
homologar el acuerdo a que hubieran arribado las partes sobre la base de hechos y
pruebas que les fueran sometidos a su jurisdicción y a las restantes probanzas y
aclaraciones que pueda requerir”. Tanto las comisiones médicas creadas por la ley
24557 como las oficinas de homologación y visado dispuestas por resolución de las
dos superintendencias (SRT y SAFJP) son financiadas mediante aportes de las
aseguradoras y de los empleadores no asegurados, lo que conspira contra su
independencia de criterio.
En efecto, su art 36 autoriza a ambas superintendencias a establecer en forma conjunta
el régimen arancelario para financiar el funcionamiento de los organismos médicos.
Por otra parte la resolución (SRT) 134/96 dispuso constituir un fondo de reserva
especial para financiar el funcionamiento de las comisiones médicas, para lo cual se
impone un aporte de $ 80.000 a cada aseguradora habilitada a ese momento o que se
autoricen en el futuro.
La violación de las garantías constitucionales se ve agravada por las facultades
homologatorias concedidas a las Comisiones Médicas, las que a su vez fueron
delegadas ante un nuevo ente. Así, por resolución conjunta (SRT-SAFJP) 58-190/98,
de fecha 12/6/98 (BO 19/6/98) se crearon las 'Oficinas de Homologación y Visado'
Si bien algunos autores invocan antigua jurisprudencia de la CSJN que determinó que
los Tribunales Administrativos no son inconstitucionales en la medida que habilitaran
el posterior recurso judicial, esta doctrina no resulta aplicable al caso de las
Comisiones Médicas.
En efecto, el procedimiento no está razonablemente concedido, no respeta los
lineamientos de la ley de procedimientos administrativos, viola las garantías del
debido proceso, de la defensa en juicio, y el órgano decisor administrativo y como ya
se dijo, está sólo integrado por médicos, carentes de aptitud jurisdiccional. Se vulnera
la garantía del art 18 de la CN y en especial la Convención Americana de Derechos
Humanos que en su art 8 establece las llamadas garantías judiciales de que 'toda
persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable por un juez competente independiente e imparcial para la determinación de
sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter'-
A lo dicho debe agregarse que los componentes de las Comisiones Médicas están
vinculados con la SRT no por una relación de empleo público, sino de naturaleza
privada, circunstancia que conspira contra su estabilidad contractual (art 38 apartado 3
LRT) Para otorgar competencias a órganos administrativos, es imprescindible que los
mismos sean idóneos para los fines que están asignados, de lo contrario, el desvío de
la jurisdicción hacia el PEN es irrazonable. Dada la extrema necesidad por la que
atraviesa la víctima laboral, estando en juego derechos subjetivos relevantes, el
dilatado e incierto proceso que debe transitar hasta llegar a la jurisdicción, la citada
doctrina de la Corte Suprema, no es aplicable para legitimar el sistema procesal de la
ART. Las garantías procesales no son suplidas por la intervención tardía de la CFSS
que además no es el órgano competente para dilucidar el caso de accidentes y
enfermedades laborales, ya que no se está en ninguno de los supuestos previstos por el
art 75 inciso 12 de la CN.
También es oportuno referir calificadas críticas doctrinarias al procedimiento
Así el Dr. Julio Caballero que el procedimiento administrativo del decreto 717 y de la
resolución 45 es un procedimiento que ha sido concebido poniendo exclusivamente el
acento en los aspectos públicos de la cuestión, pero el problema cuando se diseña un
sistema que le da a la autoridad administrativa la facultad de decir al menos la primera
palabra en términos de cuestiones que involucran derechos subjetivos de personas, ese
procedimiento administrativo a nuestro juicio debe tener una fisonomía perfectamente
alineada con los principios que tiene la ley 19549 para la actuación administrativa,
esto es, posibilidad de debate y de prueba plena sin restricciones. El trabajador debe
actuar con patrocinio letrado para todas las decisiones que tenga que tomar en término
de sus derechos subjetivos.
Asimismo, el citado autor, criticando el rechazo de enfermedades por parte de las
Comisiones Médicas comentó que: " la ley también no muy ortodoxamente excluye de
la cobertura los supuestos en que hubiera enfermedad preexistente al inicio de la
relación laboral, determinada en un exámen médico preocupacional. Yo veo a diario
respuestas de comisiones médicas que dicen que esta enfermedad no es indemnizable,
es preexistente, y a mí me resulta difícil de aprehender el concepto de preexistencia
así utilizado porque lo he visto aplicados a hernias inguinales ¿Le parece que la
preexistencia es la debilidad de la pared abdominal? Me parece que es probable que
haya un poco de reduccionismo en concebir esto así. O si no, hay que agregarle una
mirada jurídica" expresado `por el citad Dr Caballero en la Jornada ¿Qué hacer con
los Riesgos del Trabajo?", Asociación Argentina del Derecho del Trabajo, 2003,
Versión desgrabada.
En idéntico sentido se pronunció la Sala III de la CNAT que ha expresado: "...los
artículos 21, 22 y 50 también resultan violatorios de lo dispuesto por los artículos 108
y 109 de la CN puesto que sustraen del conocimiento de los jueces las cuestiones que
éstos estén llamados a decidir por imperio de dichas normas, lo que vulnera el
principio de división de poderes que caracteriza a nuestro sistema de gobierno
adoptado por el artículo 1 de nuestra Carta Magna, ya que tales controversias son
sometidas al conocimiento de las comisiones médicas y de la Comisión Médica
Central, que ¬como señalara- son organismos ajenos al Poder Judicial ..." Asimismo
en los considerandos se aclara que: "...Estos vicios no se purgan por la ulterior
revisión judicial, que se prevé, aunque dichas comisiones tienen a su cargo dirimir
cuestiones ajenas a su ámbito de incumbencia, como el carácter laboral del accidente
y cualquier controversia que pudiera surgir entre la ART y el damnificado o sus
derechohabientes (CNATr, Sala III Ibañez, Ramón Rosa c/ Ford Argentina S.A. y
otro s/ Accidente Acción Civil, sentencia 85140 del 20 de agosto de 2003, Voto
preopinante del Dr. Guibourg).
Resulta inadmisible que la determinación de si una enfermedad debe ser considerada
'profesional' o consecuencia de un accidente de trabajo y en su caso la extensión de su
reparación quede en manos de un organismo administrativo, y vedado al conocimiento
de los jueces laborales.
En este sentido también se ha señalado que: "1- Pretender que sea la Comisión
Médica Central quien resuelva la naturaleza del accidente ocurrido y si el mismo
importe carácter 'in itinere' importa sustraer de los Tribunales de justicia la
resolución del conflicto planteado y someterlo a jurisdicción administrativa. Esto
vulnera los principios de Juez Natural y del debido proceso y de división de poderes
al haber delegado el Congreso la actividad Jurisdiccional en otro Poder. 2- Al
soslayar los procedimientos judiciales se vulneran las facultades reservadas a las
Provincias (arts 121, 122 y 123 de la CN) Se desconoce el principio de exclusividad
del Poder Judicial (artículo 116 CN) y se otorgan facultades jurisdiccionales a
órganos administrativos en violación al artículo 109 de la CN” (C 3ra Mendoza,
Junio 9-1998 Alacayaga Pereira de olivares, Evelina c/ Aperbuci y otro DT 1999 A,
página 179).
De conformidad con lo expuesto precedentemente, las normas cuya tacha de
inconstitucionalidad se pretende son violatorias de los arts 5,17,18,75 inc 12),108,109
de la CN; art 18 de la Declaración Americana de los Derechos Humanos y art 10 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, arts 1,15,19,166 y ccs Constitución
de la Provincia de Buenos Aires.
Consecuentemente, para el hipotético y remoto supuesto que V.E. entienda que la
patología que soporta el actor como consecuencia del accidente de trabajo denunciado
en autos, se encuentran comprendidas dentro de las previsiones del sistema ideado por
la ley 24557 solicito se declare la inconstitucionalidad de los arts 21,22 y 50 del citado
cuerpo legal, y se declare competente para entender en las presentes actuaciones, sin
exigir a esta parte el agotamiento de la vía administrativa ante las Comisiones
Médicas.
XII.- INCONSTITUCIONALIDAD DEL ARTÍCULO 46 DE LA LRT Y A
TODO EVENTO DEL ART 17 INC. 2 DE LA LEY 26.773.
Siguiendo la lineatura de lo expuesto, vengo a solicitar se declare la
inconstitucionalidad del art 46 de la LRT. Dicha norma específicamente ha establecido
la competencia de la justicia federal al indicar que la Cámara Federal de la Seguridad
Social (CFSS) es la encargada de efectuar la revisión judicial de la etapa
administrativa.
Sin embargo, de la lectura del art 75 inc. 12 de la CN se puede apreciar que la ley de
Riesgos del Trabajo es una norma de derecho común, sin especificar si pertenece la
misma al ámbito del derecho del trabajo o a la seguridad social, su aplicación a los
casos concretos está reservada "...a los tribunales federales o provinciales, según que
las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones" Este criterio es el
sustentado por la CFSS que a través de su Sala II por unanimidad de sus integrantes,
en los autos caratulados GARRIDO JOSE LUIS c/ ASOCIART ART s/ LEY 24557
en la sentencia definitiva nro. 87.225 del día 4/03/2002, declaró la
inconstitucionalidad del art 46 de la LRT que establece la competencia federal para
resolver los conflictos que fueran planteados por la ley 24557
En los considerandos de la sentencia indicada, se ha señalado que: "La competencia
federal reposa en que el derecho que se pretende hacer valer esté directa e
inmediatamente fundado en una artículo de la CN, de una ley federal o de un Tratado
(CSJN Campos, Ana María c/ Santa Cruz, Provincia de s/ Demanda Laboral 90/10/23
Fallos 313:1046)
Continúa en su exposición de considerandos el doctor Fernández, con su voto
preopinante, afirmando que: "...El federal es un fuero de excepción. La competencia
federal se refiere específicamente a la potestad acordada por la CN en sus arts 116 y
117, por la ley 48 en su art 2 para administrar justicia en los casos taxativamente
enumerados a favor de un rango de tribunales cuya aptitud jurisdiccional obedece a
la materia federal que los motiva, Si tal materia existe habrá competencia..." Agrega
en los fundamentos que: " Con la LRT se violentan dos aspectos emanados de la
misma cuestión: se federaliza una norma de derecho común y se afectan las
autonomías provinciales al sustraer de su competencia una materia estrictamente
reservada a los tribunales locales..."
Y concluye: "No cabe confundir el alcance e índole nacional de la LRT /art 7 inc 12
CN) con la naturaleza de la materia federal que está definida estrictamente por la
CN. La norma sancionada por el cuerpo legislativo es nacional pero no
federal..." Aclarando en dichos considerandos que: "...El dictado de normas
procedimentales está reservado a las provincias y al Poder Legislativo le está vedado
legislar sobre el punto..."
Concordante con esta posición fue el fallo dictado el día 23/04/2003 por la Suprema
Corte de Justicia provincial en la causa L 75.708 QUIROGA JUAN EDUARDO c/
CICCONE CALCOGRAFICA S.A. s/ Enfermedad en donde se declara la
inconstitucionalidad del art 46 de la LRT
En el voto preopinante del Ministro Hittersen expresó que: "...Esas buenas intenciones
ha tirado por la borda ¬a mi modo de ver¬ la estructura jurisdiccional de la Nación
en su relación con las provincias (arts 75 inc 12 de la CN) federalizando cuestiones
que no son de esa índole. En síntesis la ley de cita ha implementado una nueva
organización formal, que desacomoda algunos aspectos constitucionales que trataré
de demostrar”.
Para finalizar, recientemente la CSJN se pronunció sobre el tema en los autos
CASTILLO ANGEL SANTOS c/ CERAMICA ALBERDI S.A. POR RECURSO DE
HECHO DEDUCIDO POR LA SEGUNDA ART S.A. con fecha 7/09/2004,
declarando la inconstitucionalidad del artículo 46 de la LRT
En su fundamento el Alto Tribunal en el considerando 4 mencionó la doctrina
imperante en el Tribunal al señalar: "...Que según lo esclareció esta Corte para
octubre de 1917 y lo sostuvo de manera constante, las responsabilidades por
accidente de trabajo a que se refiere la ley 9688 y que nacen de hechos ocurridos en
la ejecución o cumplimiento de contratos entre patrones y empleados u obreros, son
de carácter común (Fallos 126:315, 324 y 325:328, 129:223, 151:315, 162:79,
184:390, 228:537, 239:239, 242:182, 245:174, entre otros muchos) vale decir que
resultan sancionadas por el Congreso con arreglo a las previsiones del art 67 inc 11
de la CN ¬actual 75 inc 12- (Fallos 248:781, 782 considerando 1 y sus citas)”.
Atento al concepto transcripto, es que el Superior Magistrado de la República afirmó
que: "...De ahí que, desde su instalación la Corte haya sostenido que la competencia
de los tribunales federales es por su naturaleza restrictiva de excepción y con
atribuciones limitadas a los casos que se menciona el art 100 ¬actual art 116- Fallos
1:170, 190:170, 283:429 y 302:1209, entre muchos otros) tal como por lo demás lo
establece la ley 27 e incluso la ley 48 para lo concerniente a la competencia apelada
extraordinaria del Tribunal (art 15) el 121 de la Constitución Nacional (originario
art 104) se emplaza en la misma línea..."
En este orden de ideas no sorprende la conclusión a la que arriba la Máxima
Magistratura de la Nación en el considerando 5 al expresar: "Que por ende no es
constitucionalmente aceptable que la Nación pueda, al reglamentar materias que son
como principio propias del derecho común ejercer una potestad distinta de la que
específicamente le confiere el citado art 75 inc 12"
Concluyó el Tribunal Superior de la Nación que " la LRT ha producido dos
consecuencias incompatibles con la CN : impedir que la justicia provincial cumpla la
misión que le es propia y desnaturalizar la del juez federal al convertirlo en
magistrado de derecho común".
Asimismo, la Corte se expidió posteriormente en los fallos “Saldaño” (9/8/2005);
“Venialgo” (13/3/2007) y “Morchetti” (4/12/2007) declarando expresamente
inaplicable el procedimiento ante las Comisiones Médicas.
Consecuencia de estos trascendentes fallos es que, de aquí en adelante, las víctimas
laborales podrán recurrir directamente ante el Juez del Trabajo de cada jurisdicción
para que a través de las reglas de un procedimiento laboral puedan accionar
directamente contra la ART para percibir las indemnizaciones tarifadas de la LRT
Ante los argumentos vertidos solicito a V.S. que declare la inconstitucionalidad del
artículo 46 de le Ley de Riesgos del Trabajo.
XIII- INCONTITUCIONALIDAD DE LOS TOPES INDEMIZATORIOS
El 24/06/2008, reparando en el precedente “Milone”, en el caso caratulado "Suárez
Guimbard, Lourdes c/ Siembra A.F.J.P. S.A. s/ indemn. por fallecimiento", la Corte
Suprema confirmó la declaración de inconstitucionalidad del régimen de renta
periódica previsto en La ley de Riesgos del Trabajo (24.557), obligando a la
aseguradora a pagar en un único pago la prestación por fallecimiento.
En relación a los TOPES INDEMNIZATORIOS previstos en la LRT, sumando a lo
supra expuesto, dejo planteada su inconstitucionalidad así como la de los decretos
reglamentarios de la citada norma, con fundamento de los precedentes de la CSJN
“Ascua” (10/8/2010) y Lucca de Hoz (17/8/2010).
PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS RESOLUCIONES NROS. 414/99
Y 104/98 DE LA SRT Y DEL ART. 12 DE LA LRT
Por los motivos que seguidamente se exponen dejo planteada la inconstitucionalidad
de las resoluciones citadas solicitando que para el cálculo de intereses se considere la
fecha de toma de conocimiento como punto de partida del cómputo.
A efectos de fundar el planteo articulado se transcribe parte del comentario efectuado
por Schick, Horacio, al fallo González, Cristian Omar c. A.R.T. Interaccion S.A, de la
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala II ~ 2011-05-03, LA LEY
05/09/2011, 05/09/2011, 9 - DT on line.
La Resolución 414/99 dictada por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y
publicada en el Boletín Oficial el 22 de noviembre de 1999, fijó los criterios sobre el
curso de los intereses para los supuestos de mora en el pago de las prestaciones
dinerarias, estableciendo que "la mora en el cumplimiento de la obligación de otorgar
las prestaciones dinerarias contempladas en la ley 24.557 (Adla, LV-E, 5865) se
producirá de pleno derecho transcurridos treinta (30) días corridos de la fecha en que
la prestación debió ser abonada o el capital depositado, y por el mero transcurso del
plazo indicado".
Es significativo resaltar dos aspectos centrales de cuestionamiento a estas resoluciones
de la S.R.T.
1. En primer lugar, el art. 622 del Cód. Civ. dispone que la tasa de interés moratorio se
determina siguiendo tres pautas: la convención de las partes, en su defecto, la ley y,
subsidiariamente, en caso de ausencia de pacto o tasa legal, la tasa que fijen los jueces.
(2)
En el caso abordado, nos hallamos ante la remisión a una norma de rango inferior a las
leyes, una resolución de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Por tanto, no
cumple el recaudo dispuesto por la norma de fondo aplicable al caso.
2. En segundo lugar, un criterio muy difundido es la existencia de una suma líquida
efectiva para el cómputo de los intereses. Sobre este punto en un análisis apropiado del
art. 622 Cód. Civil junto con la doctrina y jurisprudencia actuales, coinciden en
señalar que la iliquidez de la deuda no es un óbice para que opere el curso de los
intereses, precisando que lo verdaderamente importante es la certidumbre sobre la
existencia de la obligación. (3)
Asimismo, tres aspectos más mellan la legalidad de la Resolución 414/99 y, con
anterioridad, hemos cuestionado largamente la inconstitucionalidad de esta norma
administrativa. (4)
En primer lugar, por la atribución —por parte de la Superintendencia de Riesgos de
Trabajo— de funciones legislativas, contradiciendo el artículo 75 de la Constitución
Nacional. En segundo lugar, hemos destacado que las sentencias judiciales o
resoluciones administrativas poseen efecto declarativo y no constitutivo de los
derechos que se reconocen al damnificado en materia de prestaciones por incapacidad
laboral, por ello, no puede sostenerse que en el caso de un litigio, ya sea judicial o
administrativo, el cómputo de los intereses comience con la determinación por parte
del órgano jurisdiccional de la incapacidad padecida por el damnificado y su
consecuente derecho indemnizatorio. Además, en tercer lugar, es necesario resaltar
que el artículo 43 de la ley 24.557 establece que el derecho a percibir las prestaciones
empieza a partir de la denuncia de los hechos causantes de los daños derivados del
trabajo.
Por tanto, hemos sostenido que la referida resolución irroga un grave perjuicio a los
damnificados, dado que les niega los intereses compensatorios que se devengaron
desde el hecho y hasta el momento de declararse la incapacidad definitiva permanente,
cuando entre ambas fechas transcurre un lapso, a veces, muy prolongado (arts. 622,
1078, primer párrafo y 1109 del Código Civil).
Por otra parte, al margen de las críticas y observaciones teóricas efectuadas, la
jurisprudencia laboral siempre ha señalado que los damnificados tienen derecho a
percibir intereses desde la consolidación jurídica el daño y hasta la fecha de la efectiva
cancelación, puesto que, de no ser así, los responsables obligados al pago se
beneficiarían a costa del acreedor.
Efectivamente, la jurisprudencia ha subrayado: "Para determinar la procedencia de los
intereses, y en su caso desde cuándo corresponde su cálculo, es preciso determinar la
oportunidad en que se tornó exigible el pago de la prestación por incapacidad
permanente parcial prevista en el artículo 14 de la ley 24.557, pues sólo a partir de ese
momento puede considerarse que el deudor ha incurrido en mora.
Por ello, el trabajador tiene derecho a percibir intereses, pues durante el tiempo
transcurrido entre el nacimiento del derecho y el momento en que éste es reconocido
administrativa o judicialmente se devengan intereses compensatorios (no moratorios)
que deben ser soportados por el deudor. Una interpretación contraria implicaría
beneficiar a la deudora a costa del acreedor, quien necesariamente debe seguir el
procedimiento previsto en la ley citada para lograr el reconocimiento del derecho que
invoca como fundamento de su pretensión". (6)
Sin perjuicio de lo expuesto también la jurisprudencia, ha admitido que en la hipótesis
de que el damnificado hubiese percibido la prestación dineraria de la ley 24.557 por
parte de la aseguradora, aquél puede igualmente reclamar a posteriori, ante la Justicia
del Trabajo, los intereses devengados desde el momento de la consolidación jurídica
del daño hasta la fecha del efectivo pago, conforme la doctrina de la Corte Suprema en
los casos "Castillo", "Venialgo" y "Marchetti" y lo dispuesto en los artículos 20 y 21
de la ley 18.345.
El congelamiento del Ingreso Base para la liquidación de las indemnizaciones por
incapacidad permanente definitiva y la omisión de los intereses
La situación examinada está íntimamente vinculada al valor mensual del ingreso base
según las pautas del art. 12 de la ley 24.557.
El "congelamiento" del ingreso base para la liquidación de las indemnizaciones por
incapacidad permanente definitiva agudiza el despojo que sufren las víctimas al
calcular sus indemnizaciones, después de varios años de ocurrido el siniestro, sin un
ajuste del Valor Mensual del Ingreso Base y, además, sin computar —como se viene
señalando— los intereses mientras dura el proceso administrativo o judicial.
El decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1694/2009 ha mejorado la base de cálculo y
ajuste de la Incapacidad Laboral Temporaria y de la Incapacidad Permanente
Provisoria al incorporar, al cómputo de la liquidación y ajuste, el criterio establecido
por el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Sin embargo, inexplicablemente, no se ha trasladado este criterio para el cálculo de
las indemnizaciones permanentes, lo que significa una diferenciación peyorativa para
las víctimas con respecto a este tema crucial de la ley.
Esto significa que el cómputo de las prestaciones dinerarias por incapacidad
permanente definitiva se seguirá efectuando sobre la base del criticado Valor Mensual
del Ingreso Base (VMIB), fijado por el obsoleto y desactualizado artículo 12 de la ley
original.
Los artículos 14 y 15 de la LRT establecen que la estimación de las prestaciones
dinerarias por Incapacidad.
Permanente Definitiva Parcial o Total, se efectúen tomando el VMIB de acuerdo con
la definición del artículo 12 de la LRT, sin prever ninguna actualización o reajuste de
dicho valor mensual, a pesar de que, entre la fijación de este coeficiente y la
liquidación definitiva de la indemnización por la incapacidad permanente, puede
transcurrir un lapso prolongado en razón de las diversas instancias en las que se
desarrolla la controversia:
A.R.T., Comisión Médica, Cámara Federal de la Seguridad Social; tiempo durante el
cual se producen aumentos salariales y procesos inflacionarios.
Por lo tanto, calcular la indemnización definitiva sin contemplar las actualizaciones
del ingreso base durante el período que se extiende entre la primera manifestación
invalidante y el momento de practicar la liquidación final, produce como resultado la
determinación de una indemnización tarifada, absolutamente desvirtuada en relación a
los fines con los que fue creada en sus orígenes.
Esta disminución injustificada de las indemnizaciones que colisiona con los artículos
14, 14 bis, 17 y 19 de la Constitución Nacional, no ha sido modificada por el decreto
1694/2009 para el supuesto de incapacidades con determinación del carácter
definitivo. Ello no ha sido superado por lo establecido por el inc. 6 del Art 17 de la ley
26.773.
La situación se agrava, porque respecto de estas indemnizaciones por incapacidad
permanente y definitiva, la Ley de Riesgos del Trabajo y su plexo reglamentario sólo
reconoce los intereses desde el momento en que la prestación debió ser abonada o el
capital depositado, es decir, cuando estuviere firme la declaración de incapacidad, en
virtud de la controvertida e inconstitucional Resolución S.R.T. 414/99.
Esto implica que, durante el transcurso del largo procedimiento previo a la liquidación
de la prestación, no se computan intereses, lo cual produce un serio perjuicio a los
damnificados que hallan licuadas sus acreencias por el mero transcurso del tiempo,
atento a que se les niega los intereses compensatorios que se devengaron desde el
hecho y hasta el momento de la declaración de la incapacidad definitiva permanente,
cuando, entre ambas fechas, generalmente transcurre un lapso prolongado (arts. 622,
1078 primer párrafo y 1109 del Cód. Civil). De esta forma, también se produce un
enriquecimiento sin causa por parte de las obligadas al pago.
(2) "Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial",
A. J. Bueres (dir.), E.I. Highton (coord.), Hammurabi, 1998, t. 2 A, p. 479 ss.
(3) "Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial",
A. J. Bueres (dir.), E. I. Highton (coord.), Hammurabi, 1998, t. 2 A, p. 484-5.
(4) SCHICK, H., "Riesgos del Trabajo". Temas fundamentales, David Grinberg Libros
Jurídicos, 4ª ed.,2011, t. II, p. 546 ss.
(5) CNTrab., sala III, S.D. 87.922, 06/07/2006. Exp. 18.155/03, "Basualdo, Mario
Herminio c. La Caja ART S.A. s/accidente - Ley 9688".
(6) CNTrab., sala III, Expte. 23.637/02, sent. 84780, 30/4/03, "Romano, Oscar c.
Liberty ART S.A. s/diferencias de salarios".
XIV.- PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA LEY 26.773
Que a todo evento, y sin perjuicio que la enfermedad-accidente objeto de litis resulta
de fecha anterior a la entrada en vigencia de la ley 26.773, vengo a plantear la
inconstitucionalidad de los artículos de la ley 26.773 que a continuación se detallan,
sin perjuicio de sostener en líneas generales que si bien la ley tiene aspectos positivos:
se suben los pisos indemnizatorios entre un 20% y un 45%, se aumentan algo los
resarcimientos, se establecen mecanismos de ajuste periódicos, y el gobierno se
compromete a ampliar el listado de enfermedades laborales resistidas hasta ahora por
las Aseguradoras de Riesgo del Trabajo (ART) como las hernias, lumbalgias y varices,
se mantiene lo esencial de la aprobada en los 90 y a la vez retrotrae los avances
logrados mediante el dictado de precedentes jurisprudenciales del Excma Corte
Suprema de Justicia de la Nación.
La Ley de Riesgos del Trabajo 24.557, publicada en el Boletín Oficial en 1995, creó
un sistema de prevención y reparación de la siniestralidad que luego recibió duros
reproches constitucionales, principalmente por la emanada de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación en numerosos pronunciamientos (cfr.
“Castillo”, Fallos, 327:3610, “Aquino”, Fallos, 327:3753 y
“Milone”, Fallos, 327:4607 entre tantos otros).
La ley 26.773, recientemente dictada, ha hecho caso parcialmente a esas tachaduras
de inconstitucionalidad.
La reforma retrotrae una modalidad similar a la contenida en la ley 9688 del año 1915.
Esto es, se aprobó un mecanismo de opción excluyente entre las indemnizaciones
tarifadas del régimen especial o las que pudiera corresponder por igual concepto
fundado en otros sistemas de responsabilidad. Dicha opción vulnera el principio de
irrenunciabilidad previsto por el 12 de la LCT ya que el trabajador goza de una
protección especial expresamente establecida por la Constitución Nacional. Por lo
tanto, la opción establecida deviene en una restricción tácita que ya el trabajador tenía
– conforme el anterior régimen- respecto a la posibilidad de acceder a la justicia para
obtener la compensación de los daños sufridos.
Sin perjuicio de todo lo dicho por la Corte Suprema de Justicia de la nación, vuelve a
conferirle exclusivas facultades a las Comisiones Médicas, quienes en la realidad de
los hechos se convierten en un escollo para el acceso directo, rápido y oportuno a
la jurisdicción a fin de dilucidar los diferendos derivados del régimen de accidentes y
enfermedades laborales.
Resulta así cuestionable que se mantenga este "inconstitucional procedimiento
administrativo" ante las comisiones médicas quienes resultan la contracara del
proceso laboral que debe tutelar al trabajador. El decreto que las regula dispone un
proceso contencioso, sin asesoramiento letrado para el trabajador.
Más allá de la intención oficial de imponer compulsivamente la vía administrativa,
entendemos que la doctrina citada por la Corte Suprema no ha perdido vigencia y
las mismas funciones atribuidas a los órganos administrativos podrán ser ejercitados
por los jueces laborales.
Solicitamos que la jurisprudencia del Máximo tribunal de la Nación continúe siendo
aplicable por todos los tribunales del país, en el sentido de que las comisiones
médica, al constituir organismos de carácter federal, son inconstitucionales y los
trabajadores, o los derechohabientes, pueden concurrir directamente ante los tribunales
del Trabajo para reclamar las prestaciones dinerarias o en especie de la LRT, sin tener
que atravesar el laberíntico procedimiento de estos órganos administrativos.
El presente planteo procura la tutela jurisdiccional frente a la conducta del Estado
Nacional que, a través del dictado de la Ley N° 26.773 ha cercenado los legítimos
derechos de propiedad, acceso a la justicia, debido proceso, juez natural y seguridad
social de los trabajadores afectados por una enfermedad o accidente laboral, así como
los derechos de propiedad y trabajo de los profesionales abogados.
Expuesto lo que antecede, y sin perjuicio de la vía elegida, específicamente se plantea
la inconstitucionalidad de los 4, 6, 9, 17.incs. 2, 3 y 4 de la ley 26.773 adhiriendo a
los argumentos esgrimidos por el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal
en la Acción declarativa de inconstitucionalidad que fuera presentada recientemente.
Existe, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia argentina especializada, una
posición arraigada respecto a la necesidad de un fuero particular trabajo. Así explicaba
Eduardo Couture en un libro que se publicó en Santa Fe, año 1941, Estudios de
Derecho Procesal Civil, que decía: «el conflicto derivado de las relaciones de trabajo
por su complejidad, por su finura, por sus propias necesidades, se escurre de la
trama gruesa de la justicia ordinaria. Se necesitan para él jueces más ágiles, más
sensibles y más dispuestos a abandonar las formas tradicionales de garantía para
buscar un modo especial de justicia que dé satisfacción al grave problema que se le
propone. La especialización del juez resulta en este caso una exigencia impuesta por
la naturaleza misma del conflicto que es necesario resolver».
Pocos años después se crea la Justicia Nacional del Trabajo. Y fue precisamente esta
Justicia Nacional del Trabajo la que abrió la puerta a la construcción de virtualmente
todo el derecho del trabajo argentino. Krotoschin recordaba que el 80% de la
legislación laboral argentina, el 80% de la Ley de Contrato de Trabajo, tiene origen
en la jurisprudencia. En la jurisprudencia del trabajo fundamentalmente y
desarrollada a partir de aquella vieja ley 11.729. La Ley de Contrato de Trabajo es
una verdadera consolidación jurisprudencial. Y la existencia de una justicia
especializada es hoy como lo fue siempre la garantía de funcionamiento del derecho
del trabajo... » Mario E. Ackerman, Principio de Especialidad en la Justicia del
Trabajo, publicado en www.cpacf.org.ar. A los jueces laborales les cabe la
responsabilidad de sopesar la manifiesta desigualdad en la que se encuentran las partes
en el proceso, siendo el trabajador la parte expuesta de la relación. He aquí la especial
función del juez, toda vez que las partes deben ser puestas en el proceso en absoluta
paridad de condiciones, a fin de mantener ecuánime la paridad de fuerzas. A pesar de
la indiscutida vigencia de este principio, el día 19 de septiembre de 2012 la Sra.
Presidente de la Nación anuncia el envío al Congreso de la Nación de un proyecto de
modificación de la Ley N° 24.557 de Riesgos de Trabajo, que separa a los jueces
naturales de los infortunios laborales, a la par que violenta el esquema de reparación
del daño vigente, el que fuera avalado por sendos fallos de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación. En su discurso, la Sra. Presidente expresó que «... así se
termina con la industria del juicio y esto también beneficia a los trabajadores, porque
en muchos casos los empresarios optan por no tomar personal...».
Este pensamiento, que falsamente pretende atribuirle responsabilidad a los operadores
del derecho, olvida que la alta litigiosidad es una realidad que no responde a los
abogados, sino que es consecuencia directa de la enorme cantidad de reclamos
resarcitorios, fruto de infortunios laborales, muchos de los cuales hubieran podido
evitarse con un sistema de prevención del riesgo que tenga su centro en la protección
del empleado y no en el interés siempre parcial e individual de los empresarios.
Escasos días después, este proyecto se convirtió en la Ley N° 26.773 y se cristalizó un
engendro jurídico que afecta a los abogados que ejercen su profesión ante el fuero
laboral, garantes de la defensa de la parte más débil de la relación; así como también
perjudica a los trabajadores, quienes vuelven a ser víctimas de intereses económicos y
políticos indiferentes a los principios rectores que gobiernan el empleo, fruto de años
de lucha y conquista social.
Con la Ley N° 26.773 se perdió la oportunidad de resolver las verdaderas cuestiones
de fondo que atañen y preocupan al empleado, tales como la prevención de los riesgos,
reducción de la siniestralidad laboral y mejoramiento de las condiciones de trabajo,
limitándose a introducir modificaciones reparatorias insuficientes para dar respuesta a
los auténticos problemas del sector.
Antes bien se ha repetido, y más aún, agravado, la experiencia del año 1995. Ya con la
sanción de Ley N° 24.557 de Riesgos del Trabajo se había creado un sistema
imperfecto y arbitrario que contó con el rechazo de la inmensa mayoría de la doctrina
especializada, y que derivó en la declaración de inconstitucionalidad de los pilares
fundamentales de dicha ley por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Declarada la inconstitucionalidad de la Ley N° 24.557, el régimen, a través de las
sentencias del Alto Tribunal, “Aquino”, “Llosco”, “Milone”, “Castillo”, “Venialgo”,
“Marchetti”, “Silva”, “Suárez Guimbard”, “Torrilio”, “Arostegui”, “Lucca de Hoz”,
“Ascua”, quedó conformado un sistema de reparación de accidentes laborales
sustancialmente protectorio y mejorador de la ley original. Se consagró
definitivamente del carácter constitucional del derecho a la reparación plena y el
otorgamiento de igual rango al principio alterum non laedere que prohíbe a los
hombres dañar los derechos de un tercero, interpretando así el artículo 19 de la
Constitución Nacional.
Por otra parte, sin perjuicio de no ser el caso de autos, cabe señalar que la Corte
Suprema de Justicia de la Nación ratificó el criterio de acumulación de resarcimientos,
interpretando que el damnificado puede reclamar de la ART lo regulado por la ley
especial y en forma paralela, sucesiva o conjunta, puede demandar al empleador en
razón de los daños y perjuicios no satisfechos por la indemnización tarifada, a través
de la via del derecho común, si es que se cumplen los presupuestos de la
responsabilidad civil; perfeccionando sustancialmente la posición de los damnificados
por accidentes y enfermedades del trabajo. Desoyendo y contradiciendo estos claros
preceptos constitucionales, se elevó el proyecto de ley del Poder Ejecutivo al
Congreso de la Nación. Sin debate ni consenso los legisladores aprobaron el proyecto
en tiempo record, produciendo un grave perjuicio a todos los trabajadores y sus
abogados.
Claramente la nueva Ley N° 26.773 olvidó que la meta del Derecho del Trabajo es, en
primera instancia la seguridad del trabajador y prevención del daño; y luego la
realización de un sistema de reparación del amplio, pleno, participativo, ajustado a
derecho y acorde a la realidad argentina, que involucre a todas las partes interesadas
en garantizar una reparación integral, incluyendo a los abogados quienes, en
definitiva, son los primeros colaboradores activos de la administración de justicia.
La presente acción involucra derechos y garantías constitucionales en tanto se procura
la tutela jurisdiccional frente a la conducta del Estado Nacional que, a través del
dictado de la Ley N° 26.773 ha cercenado los legítimos derechos de propiedad, acceso
a la justicia, debido proceso, juez natural y seguridad social de los trabajadores
afectados por una enfermedad o accidente laboral, así como los derechos de propiedad
y trabajo de los profesionales abogados.
XV.- DOCTRINA DEL JUEZ NATURAL
Existe, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia argentina especializada, una
posición arraigada respecto a la necesidad de un fuero particular trabajo. Así explicaba
Eduardo Couture en un libro que se publicó en Santa Fe, año 1941, Estudios de
Derecho Procesal Civil, que decía: «el conflicto derivado de las relaciones de trabajo
por su complejidad, por su finura, por sus propias necesidades, se escurre de la
trama gruesa de la justicia ordinaria. Se necesitan para él jueces más ágiles, más
sensibles y más dispuestos a abandonar las formas tradicionales de garantía para
buscar un modo especial de justicia que dé satisfacción al grave problema que se le
propone. La especialización del juez resulta en este caso una exigencia impuesta por
la naturaleza misma del conflicto que es necesario resolver».
Pocos años después se crea la Justicia Nacional del Trabajo.
Y fue precisamente esta Justicia Nacional del Trabajo la que abrió la puerta a la
construcción de virtualmente todo el derecho del trabajo argentino. Krotoschin
recordaba que el 80% de la legislación laboral argentina, el 80% de la Ley de
Contrato de Trabajo, tiene origen en la jurisprudencia. En la jurisprudencia del
trabajo fundamentalmente y desarrollada a partir de aquella vieja ley 11.729. La Ley
de Contrato de Trabajo es una verdadera consolidación jurisprudencial. Y la
existencia de una justicia especializada es hoy como lo fue siempre la garantía de
funcionamiento del derecho del trabajo... » Mario E. Ackerman, Principio de
Especialidad en la Justicia del Trabajo, publicado en www.cpacf.org.ar.
A los jueces laborales les cabe la responsabilidad de sopesar la manifiesta desigualdad
en la que se encuentran las partes en el proceso, siendo el trabajador la parte expuesta
de la relación. He aquí la especial función del juez, toda vez que las partes deben ser
puestas en el proceso en absoluta paridad de condiciones, a fin de mantener ecuánime
la paridad de fuerzas. A pesar de la indiscutida vigencia de este principio, el día 19 de
septiembre de 2012 la Sra. Presidente de la Nación anuncia el envío al Congreso de la
Nación de un proyecto de modificación de la Ley N° 24.557 de Riesgos de Trabajo,
que separa a los jueces naturales de los infortunios laborales, a la par que violenta el
esquema de reparación del daño vigente, el que fuera avalado por sendos fallos de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En su discurso, la Sra. Presidente expresó que «... así se termina con la industria del
juicio y esto también beneficia a los trabajadores, porque en muchos casos los
empresarios optan por no tomar personal...».
Este pensamiento, que falsamente pretende atribuirle responsabilidad a los operadores
del derecho, olvida que la alta litigiosidad es una realidad que no responde a los
abogados, sino que es consecuencia directa de la enorme cantidad de reclamos
resarcitorios, fruto de infortunios laborales, muchos de los cuales hubieran podido
evitarse con un sistema de prevención del riesgo que tenga su centro en la protección
del empleado y no en el interés siempre parcial e individual de los empresarios.
Escasos días después, este proyecto se convirtió en la Ley N° 26.773 y se cristalizó un
engendro jurídico que afecta a los abogados que ejercen su profesión ante el fuero
laboral, garantes de la defensa de la parte más débil de la relación; así como también
perjudica a los trabajadores, quienes vuelven a ser víctimas de intereses económicos y
políticos indiferentes a los principios rectores que gobiernan el empleo, fruto de años
de lucha y conquista social.
Con la Ley N° 26.773 se perdió la oportunidad de resolver las verdaderas cuestiones
de fondo que atañen y preocupan al empleado, tales como la prevención de los riesgos,
reducción de la siniestralidad laboral y mejoramiento de las condiciones de trabajo,
limitándose a introducir modificaciones reparatorias insuficientes para dar respuesta a
los auténticos problemas del sector.
Antes bien se ha repetido, y más aún, agravado, la experiencia del año 1995. Ya con la
sanción de Ley N° 24.557 de Riesgos del Trabajo se había creado un sistema
imperfecto y arbitrario que contó con el rechazo de la inmensa mayoría de la doctrina
especializada, y que derivó en la declaración de inconstitucionalidad de los pilares
fundamentales de dicha ley por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Declarada la inconstitucionalidad de la Ley N° 24.557, el régimen, a través de las
sentencias del Alto Tribunal, “Aquino”, “Llosco”, “Milone”, “Castillo”, “Venialgo”,
“Marchetti”, “Silva”, “Suárez Guimbard”, “Torrilio”, “Arostegui”, “Lucca de Hoz”,
“Ascua”, quedó conformado un sistema de reparación de accidentes laborales
sustancialmente protectorio y mejorador de la ley original. Se consagró
definitivamente del carácter constitucional del derecho a la reparación plena y el
otorgamiento de igual rango al principio alterum non laedere que prohíbe a los
hombres dañar los derechos de un tercero, interpretando así el artículo 19 de la
Constitución Nacional.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó el criterio de acumulación de
resarcimientos, interpretando que el damnificado puede reclamar de la ART lo
regulado por la ley especial y en forma paralela, sucesiva o conjunta, puede demandar
al empleador en razón de los daños y perjuicios no satisfechos por la indemnización
tarifada, a través de la via del derecho común, si es que se cumplen los presupuestos
de la responsabilidad civil; perfeccionando sustancialmente la posición de los
damnificados por accidentes y enfermedades del trabajo. Desoyendo y contradiciendo
estos claros preceptos constitucionales, se elevó el proyecto de ley del Poder Ejecutivo
al Congreso de la Nación. Sin debate ni consenso los legisladores aprobaron el
proyecto en tiempo record, produciendo un grave perjuicio a todos los trabajadores y
sus abogados. Claramente la nueva Ley N° 26.773 olvidó que la meta del Derecho del
Trabajo es, en primera instancia la seguridad del trabajador y prevención del daño;
y luego la realización de un sistema de reparación del amplio, pleno, participativo,
ajustado a derecho y acorde a la realidad argentina, que involucre a todas las partes
interesadas en garantizar una reparación integral, incluyendo a los abogados quienes,
en definitiva, son los primeros colaboradores activos de la administración de justicia.
XVI.- RESTRICCIONES DE ACCESO A LA JUSTICIA.
La Ley N° 26.773 coacciona al trabajador a elegir, en un plazo perentorio, el
ofrecimiento que pudiera hacerle la Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART), a la
par que lo desanima a reclamar una reparación plena a través de la vía judicial.
Mediante el art. 4 de la norma aquí cuestionada, se propone un sistema
supuestamente rápido de automaticidad de las prestaciones sin litigio judicial, y la
generalización del financiamiento que, estando a cargo de los empleadores, se
canalizaría a través de compañías privadas de seguro - ART -.
Quienes apoyan modificaciones como las que formula la inconstitucional Ley N°
26.773, ensayan pretextos para justificarla fundados en la protección de la empresa;
desplazando el foco de interés del derecho laboral, cual es el trabajador y la necesidad
de reparar los daños causados sobre bases solidarias e igualitarias y apoyadas en la
seguridad jurídica. De esta manera, se pretende disminuir la responsabilidad frente al
daño, desprotegiendo a trabajador e impidiendo que, tan siquiera, consulte a un
abogado de su confianza.
Es así que se lo obliga a ajustarse a un procedimiento administrativo, que implica un
sistema de reparación del cual el empleador nunca está completamente ajeno. No
puede ser extraño al alto criterio de S.S. que es la empresa quien elige la ART, y que
entre ambas se genera una relación contractual completamente ajena al trabajador. La
falta de imparcialidad y garantías mínimas de objetividad son indudables, y sólo un
proceso judicial, con el asesoramiento letrado correspondiente legaliza, garantiza y
asegura la legítima oportunidad de reparación plena.
La actual reforma no sólo ha ignorado que la Corte Suprema de Justicia de la Nación
sostuvo que la obligación de recurrir a las Comisiones Médicas es inconstitucional y
pueden ser evitadas por el trabajador — fallo “Obregón”, del 17 de abril de 2012 -
sino que, además, crea un procedimiento que torna obligatorio para la víctima recurrir
a estas Comisiones Médicas, a fin que la ART notifique al interesado los importes que
le correspondería percibir, como paso previo e ineludible al inicio de la acción
judicial.
La jurisprudencia ha descalificado a las Comisiones Médicas, alegando que son
organismos administrativos que ejercen funciones jurisdiccionales. Carecen de
imparcialidad, independencia de criterio y legitimidad en atención a que el
financiamiento de éstas es realizado por la propia ART. Además, colocan a médicos
para decidir qué es lo que le corresponde a la víctima, cuando deberían limitarse a
establecer el grado de incapacidad o determinar la enfermedad laboral, absteniéndose
de expedirse en ningún otro rubro que no sea de su exclusiva incumbencia.
“No hay la menor duda de que la garantía constitucional del derecho a la defensa en
juicio de la persona y de sus derechos (art. 18 C.N.) implica, entre otras cosas, el
derecho a tener juzgadores idóneos y calificados. Obligar a la víctima de un
infortunio laboral a dilucidar sus discrepancias jurídicas con la ART, ante un médico,
importa una clara denegación de justicia” Aspectos Salientes de la Reforma a la ley
de Riesgos de Trabajo, Ramirez, Luis, L.L., 5/11/2012.
Julio A. Grisolia afirma que no es siquiera razonable “... que la determinación de la
naturaleza laboral del accidente o profesional de la enfermedad, es decir, el nexo
causal entre el daño y las tareas, quede en manos de médicos, cuando se trata de una
actividad de indagación, prueba y raciocinio estrictamente vinculada al saber de la
ciencia del derecho...” D.T., 2000-B-1371.
La indudable desigualdad que existe entre el trabajador y los enormes intereses
económicos en juego, ponen, sin duda alguna, un manto de sospecha al accionar de
estas Comisiones Médicas, generando la suficiente incertidumbre respecto de su
ecuanimidad y equilibrio, descalificándolas como realmente autónomas. Todo ello, el
trabajador debe transitarlo privado de asistencia letrada, que conlleva despojarlo de
consejo jurídico, asumiendo erróneamente que éste debe saber contar los plazos,
interpretar los dictámenes, pedir aclaraciones o formular sus quejas.
La situación planteada por la nueva ley se agrava al advertirse que luego de ejercida
la opción, tampoco está autorizada la revisión judicial amplia posterior. Claro
retroceso que supone una afectación al principio de división de poderes y un
insostenible desconocimiento del principio de exclusividad de la función
jurisdiccional, a cargo del Poder Judicial.
El acceso a la justicia quedaría así entonces limitado a aquellos supuestos en los que
el trabajador pueda asumir los tiempos que demanda un proceso civil, los gastos
judiciales y las costas profesionales. De admitirse este sistema, se estaría reconociendo
virtualidad a un modelo de reparación que intenta erguirse a la sombra de un derecho
constitucional ampliamente reconocido, cual es la posibilidad de acceso directo a un
juez competente, independiente e imparcial; y de obtener una sentencia efectiva que
involucre la reparación plena del daño.
La existencia de un trámite administrativo sólo se justifica como una opción
voluntaria del trabajador, y siempre garantizando la posibilidad de la revisión judicial
amplia.
Cabe señalar que la pretensión de inmediatez y rapidez que intenta justificar la
existencia de instancias administrativas prácticamente inevitables, es ficticia, ya que el
funcionamiento actual de las Comisiones Médicas permite aseverar que sus tiempos
no son tan breves como se los promocionan. Los obligados al pago de la reparación
cuentan, conforme lo establece el artículo 4 de la Ley N° 26.773, con 15 días de
notificados de la muerte del trabajador, o de la homologación o determinación de la
incapacidad laboral de la víctima de un accidente de trabajo o enfermedad profesional,
para notificar los importes que les correspondería percibir a los damnificados o
derechohabientes. Redunda prevenir que no existe límite temporal que indique cuál es
el plazo para determinar dicha incapacidad.
XVII.-ARBITRARIA ELIMINACION DE LA DOBLE VIA - ABUSO DEL
ESTADO DE NECESIDAD DE LA VICTIMA.
El artículo 4° de la Ley N° 26.773 reinstala la opción excluyente, similar a la diseñada
en el año 1915 por la Ley N° 9.688, aunque aún más restrictiva, reeditando una
discusión superada, y olvidando que lo que se halla aquí en juego es, otra vez, la suerte
de los trabajadores enfermos o accidentados y sus derechohabientes.
La mayor restricción viene configurada por la circunstancia que, hasta la entrada
en vigencia de la Ley de Riesgos de Trabajo, las leyes de accidentes de trabajo N°
9.688 y 24.028 le reconocían al trabajador el derecho de optar entre iniciar una acción
judicial fundada en el Código Civil, y la acción especial prevista en las mencionadas
leyes. La opción de un sistema suponía la renuncia al otro.
Posteriormente, la Ley 24.557 abandona aquel régimen e impone la intervención
de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, haciendo legalmente obligatorio el
aseguramiento empresarial. Este absurdo sistema privó a los damnificados por
infortunios laborales del derecho a reclamar la reparación integral y plena del daño
contra el empleador con base en el derecho civil. Así el artículo 39.1 dispuso que ante
una contingencia cubierta por la ley, la víctima no tendría más derecho que las
prestaciones del sistema, eximiendo de responsabilidad civil por culpa o dolo común
al empleador, salvo el supuesto de dolo delictual del artículo 1072 del Código Civil
La restricción que se plasmé en el artículo 39.1 de la Ley de Riesgos de Trabajo
mereció la declaración de inconstitucionalidad de la norma por parte de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación. En los fallos «Aquino” del 2 1/09/04, Fallos
327:3753, «Días” del 7/03/06, Fallos 329:473, “Vallejos” del 12/06/07 y “Llosco”,
12/06/2007 (Fallos 330:2696) los ministros de la Corte se pronunciaron a favor de
admitir que el beneficiario de un sistema perciba la reparación que se le otorga y, en
caso de habérsele negado lo que pretende y le corresponde, reclame ante la justicia la
diferencia, es decir, que se admitió el derecho de acumular las prestaciones.
Es decir que, a su tiempo, el Poder Judicial fue poniendo las cosas en su lugar,
subordinando el régimen de la Ley N° 24.557 y sus reglamentos a la Constitución
Nacional y, a través de los mencionados fallos, dejó claro que el régimen
constitucional garantiza a todo habitante que sufra un daño injustamente provocado, el
derecho a peticionar la reparación justa y plena al autor, sin que ninguna norma
justifique la exclusión mutua de los sistemas.
De los considerandos del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la
causa «Aquino” surgen claramente los fundamentos que llevaron a la declaración de
inconstitucionalidad de la Ley N° 24.557, los cuales son plenamente aplicables al
régimen impuesto por la nueva Ley N° 27.348. Así, se ha sostenido que:
...A la hora de proteger la integridad psíquica, física y moral del trabajador, frente a
supuestos regidos por el principio alterum non laedere, la consideración plena de la
persona humana y los imperativos de justicia de la reparación, seguidos por nuestra
Constitución Nacional y, de consiguiente, por esta Corte, que no deben cubrirse sólo
en apariencia (Fallos: 299:125, 126, considerando 1° y sus citas, entre muchos
otros). . . .En efecto, es manifiesto que el art. 14 bis de la Constitución Nacional no
ha tenido otra finalidad que hacer de todo hombre y mujer trabajadores, sujetos de
preferente tutela constitucional. Al prescribir lo que dio en llamarse el principio
protectorio: ‘El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes’,
y al precisar que éstas “asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas
de labor’, la reforma constitucional de 1957 se erige en una suerte de hito mayúsculo
en el desarrollo de nuestro orden constitucional, por haber enriquecido el bagaje
humanista del texto de 1853- 1860 con los renovadores impulsos del
constitucionalismo social desplegados, a escala universal, en la primera mitad del
siglo XX... .
El nuevo modelo que se intenta imponer a través de la Ley 27.348, es un nuevo
retroceso difícil de comprender e imposible de aceptar, que afecta el principio de
progresividad, a tenor del cual la legislación laboral debe ir superándose en capas de
protección, y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación definió como rector del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Colocar al trabajador en la disyuntiva de renunciar a las prestaciones que ofrece
la ART, para poder reclamar judicialmente una reparación plena al daño, es política e
ideológicamente reprochable; además de alejado de la justicia social que debería
imprimir toda la legislación laboral.
Establece el párrafo segundo mencionado artículo: “…Los damnificados podrán
optar de modo excluyente entre las indemnizaciones previstas en este régimen de
reparación o las que les pudieran corresponder con fundamento en otros sistemas de
responsabilidad...”
El ordenamiento supone que el cobro de sumas de dinero a través de la ART o la
iniciación de una acción judicial implica que se ha ejercido la opción con plenos
efectos sobre el evento dañoso. Es decir que al trabajador afectado física y
psíquicamente por una enfermedad o incapacidad laboral, se lo obliga a tomar una
decisión que, de ser incorrecta, genera gravísimas consecuencias. Todo ello, sin
patrocinio ni asistencia de un abogado, por lo que su libertad, capacidad y
discernimiento al momento de optar están necesariamente disminuidos, y existe el
riesgo real y cierto que los actos jurídicos celebrados en tales circunstancias estén
viciados de nulidad.
En este sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha expedido en
varias oportunidades, señalando que el sometimiento al régimen de la Ley de Riesgos
de Trabajo, o la percepción de indemnizaciones previstas en ese sistema, no
constituyen un impedimento para el posterior planteo de inconstitucionalidad. Así se
sostuvo en los precedentes “Llosco”, 12/06/2007 (Fallos 330:2696); «Cachambi,
12/06/2007 (Fallos 330:2685); “Sotelo”, 13/10/2009 (Fallos 332:2306)
Además, se pretende que las acciones judiciales sólo puedan iniciarse una vez
notificado fehacientemente por los órganos administrativos del sistema de los importes
que le corresponde percibir por las indemnizaciones tarifadas de la ley. De esta forma,
se impone una limitación temporal para promover el juicio civil, impedimento que no
existe en la actualidad, y que constituye una restricción arbitraria de la libertad y del
derecho al acceso a la justicia. Esta restricción es particularmente grave si se tiene en
cuenta que, en la normalidad de los casos de accidentes o enfermedades laborales, la
víctima se encuentra es un más que probable estado de necesidad, por lo que se verá
compelida a aceptar el ofrecimiento, aún cuando éste no alcance los requerimientos
mínimos para cubrir el daño.
Esta arbitrariedad se intensifica atento que el proceso administrativo que se
pretende imponer al trabajador es confuso y dificultoso para quien no está
familiarizado con reclamos, formularios, quejas y/o informes, y que, además, está
sufriendo la pérdida de un familiar, o las consecuencias de un accidente o enfermedad
laboral. Todo ello privado de la asistencia, consejo y contención del profesional
abogado.
Y en el supuesto de encontrarse en la necesidad de hacer frente a gastos, que lo
obliguen a tomar decisiones apresuradas y a aceptar el ofrecimiento de la ART,
quedaría automáticamente apartado del derecho de acceso a la justicia, no ya de la
propia justicia laboral, sino de cualquier revisión judicial posterior; derecho que es
operativo y natural derivación del de defensa en juicio, y que encierra una potestad
que se desarrolla en varios y sucesivos momentos: derecho de acceder al órgano
judicial; de deducir pretensiones; de producir pruebas; de obtener un pronunciamiento
justo y de ejecutarlo; y de recurrir a las instancias superiores para obtener una revisión
de lo decidido
Se abusa del estado de necesidad de la víctima forzándola a percibir rápidamente y
sin cabal conocimiento de que si acepta está posiblemente renunciando a un
resarcimiento mayor, si es que existen plus perjuicios no contemplados en la tarifa, y
se acreditan los presupuestos de la responsabilidad civil y laboral.
Esta opción excluyente con renuncia es la consagración de una reforma integral en
materia de reparación laboral que implica el allanamiento incondicional de las eternas
víctimas del sistema, que son los propios trabajadores, a las decisiones de las ART.
Fueron los abogados quienes impidieron, a través de la acción judicial ante el único
fuero competente — laboral- que las restricciones pergeñadas en el pasado pudieran
efectivizarse. Ahora se vuelve a fojas cero, y se renueva el atropello y abuso, con una
novedad: intentar dejar al margen a los abogados, únicos garantes del efectivo acceso
a la justicia y protección de los derechos y garantías de la parte débil de la relación
empleado/ empleador.
Quien ha sufrido un daño es privado de lo suyo. Ya sea en sus bienes
patrimoniales o extrapatrimoniales, el causante que lo ha privado de lo que estaba bajo
su dominio, está obligado a indemnizarlo en forma íntegra. Pagar a medias,
indemnizar parte y no todo el perjuicio, en los términos de causalidad del artículo 906
del Código Civil, no es un resarcimiento justo.
De allí deriva la inconstitucionalidad del sistema de reparación que se intenta
imponer a partir de la Ley N° 26.773. La indemnización real y legítimamente
reparadora es la que permite, en lo posible, volver a la situación anterior,
recomponiendo no sólo el menoscabo a la actividad productiva, sino también el daño
moral; ya que deviene procedente, y así lo ha entendido la doctrina y la jurisprudencia
que, quien padeció un daño o enfermedad laboral, reclame también por los
inconvenientes, molestias, temores y por las derivaciones futuras que pudo haber
tenido, trastornos éstos que afectan la personalidad y la vida de relación, y que deben
ser reparados.
El sistema de opción excluyente con renuncia ya ha sido rechazado por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, a través de los fallos “Aquino” del 21/09/04, Fallos
327:3753 y “Llosco” del 14/06/2007, Fallos 303:2696. La obligación de elegir entre la
acción judicial y el ofrecimiento administrativo es expresamente contraria a la doctrina
expuesta por la Corte, en el sentido de que todos los habitantes sometidos a un daño
injustamente sufrido, incluido los trabajadores, tienen derecho a una indemnización
integral que, para que sea justa, debe cubrir todos los perjuicios, no pudiendo quedar
ningún rubro del daño sin su adecuada reparación.
El mensaje de los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación hacia los
legisladores fue claro, conforme surge del considerando 9° del voto de los Dres.
Petracchi y Zaffaroni, quienes señalaron: “... que, si se trata de establecer
reglamentaciones legales en el ámbito de protección de los trabajadores dañados por
un infortunio laboral, el deber del Congreso es hacerlo en el sentido de conferir al
principio alterum non laedere toda la amplitud que éste amerita, y evitar la fijación
de limitaciones que, en definitiva, implican ‘alterar’ los derechos reconocidos por la
Constitución Nacional (art. 28). Aquino” del 2 1/09/04, Fallos 327:3753.
Es legítimo aspirar a que nuestra jurisprudencia mantenga los principios
plasmados en los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y decrete la
inmediata inaplicabilidad y posterior inconstitucionalidad de los artículos impugnados
en la presente acción contenidos en la Ley N° 26.773.
.- TASA DE INTERÉS
Asimismo se plantea la inconstitucionalidad del Art. 17 inc. 4 en cuanto posibilita la
aplicación de una tasa de interés que no sea la activa aplicable en el fuero laboral para
los depósitos judiciales contemplados en el art. 6 de esa misma ley. Esto vulnera los
arts. 17 y 18 de la CN a la vez que implica una plena contradicción insostenible con lo
establecido para cuando la ART debe efectuar el depósito en sede administrativa.
XVIII.- DERECHOS CONSTITUCIONALES AFECTADOS POR LA NORMA
La Corte Suprema de Justicia ha señalado desde antiguo: «... No son, como puede
creerse, ‘las declaraciones, derechos y garantías, simples fórmulas
teóricas: cada uno de los artículos y cláusulas que las contienen poseen fuerza
obligatoria para los individuos, para las autoridades y para toda la Nación. Los
jueces deben aplicarla en la plenitud de su sentido, sin alterar o debilitar con vagas
interpretaciones o ambigüedades la expresa sign!ficaci6n de su texto. Porque son la
defensa personal, el patrimonio inalterable que hace de cada hombre, ciudadano o
no, un ser libre o independiente dentro de la Nación Argentina... (Fallos: 239:459 —
Caso Sin).
En tal sentido, la Corte Suprema de Justicia expresó: “…siguiendo el modelo de la
jurisprudencia de los Estados Unidos de América, es inherente a las funciones de un
tribunal judicial interpretar las normas que confieren dichas potestades para
determinar su alcance, sin que tal tema constituya una ‘cuestión política’ inmune al
ejercicio de la jurisdicción (‘Baker y. Carr’ 369 U.S. 186). Ello, porque - tal como
luego se desarrollará — esclarecer si un poder del Estado tiene determinadas
atribuciones, exige interpretar la Constitución y tal misión permitirá definir en qué
medida — si es que exista alguna — el ejercicio de ese poder puede ser sometido a
revisión judicial’ (‘Powell u. Mc. Cormnack’ 396 U.S. 486)... (Fallos: 324:3358,
considerando 4, Caso Bussi).
El Poder Judicial de la Nación es el garante de que la actuación de los poderes del
Estado permanezca dentro de los lineamientos fijados por la Constitución Nacional,
examinando la constitucionalidad del contenido de las normas sancionadas,
considerando especialmente la doctrina sentada en el caso “Marbury y. Madison”: . un
acto de la legislatura repugnante a la constitución, es inválido’.
El planteo realizado, a la par que afectan los derechos de los trabajadores a una
reparación pena y digna de los daños causados por infortunios laborales; altera el libre
ejercicio de la profesión de los abogados, restringiendo sus honorarios y limitando su
participación en el proceso de determinación del monto resarcible. Es una causa
justiciable y se encuentra contenida en el marco conceptual establecido por el artículo
116 de la Constitución Nacional, por ello corresponde a V.S., examinar el flagrante
apartamiento constitucional que motiva esta acción.
Los derechos constitucionales incuestionablemente afectados por la Ley N° 26.773
son los siguientes:
.- DERECHO DE PROPIEDAD (Articulo 17 C.N.)
Se encuentran afectados tanto el derecho de propiedad del trabajador al limitar su
acceso a una reparación plena frente al infortunio laboral; como el de todos los
abogados matriculados ante el C.P.A.C.F. toda vez que se prohíbe el pacto de cuota
litis en las causas que tramiten ante la justicia, y se modifican las bases a fin de
determinar el monto de los honorarios y la responsabilidad en el pago que les cabe a
las ART.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, en los casos “Aquino, “Díaz”, “Vallejos”,
“Cachambi” y “Llosco”, sentó las bases del régimen aplicable, el que garantiza a todo
habitante que sufre un daño, el derecho a peticionar una reparación plena, sin que sea
aplicable norma alguna que justifique la exclusión mutua de distintos sistemas que
pudieran ser excluyentes.
No puede soslayarse que la norma impugnada comporta una violación a los
principios de indemnidad, protección especial, irrenunciabiidad y progresividad de los
derechos trabajador.
Por su parte, el derecho de propiedad que los abogados tienen sobre sus honorarios
profesionales es indiscutible, y nuestros tribunales así lo han sostenido en numerosos
precedentes.
“El derecho de los profesionales a la regulación de sus honorarios por el monto
resultante de la sentencia de condena queda incorporado a su patrimonio con el
dictado de ésta, y no puede ser objeto de abdicación total o parcial por ninguna de
las partes intervinientes sin su consentimiento expreso’ (CNCiv. Sala A, diciembre
26-994 — Banco Patagónico S.A. c/ Stein, Roberto, L.L. 1995-B, 589).
“El honorario del abogado integra el concepto global de propiedad privada y está
protegido por todas las garantías que la Ley fundamental prevé para ella. Constituye
la retribución reconocida al profesional por la actividad intelectual que desarrolla y
que se traduce en el derecho a su percepci6n.’ (El derecho de propiedad y los
honorarios profesionales, Gregorio Badeni, L.L. -1 992-C-91).
Los autores del engendro jurídico plasmado en la ley 26.773 moldearon un régimen
de pago de honorarios al abogado en juicios laborales, absolutamente ajeno a la
realidad del profesional abocado a obtener respuestas a fin de mantener incólumes los
derechos del trabajador
.- PRINCIPIO DE LEGALIDAD Y RAZONABILIDAD (Artículos 19 Y 28 C.N.)
El denominado principio de legalidad, integrado en forma indivisible con el de
razonabilidad o justicia, resulta esencial y postula como tal el sometimiento de la ley
no sólo a la norma jurídica en sentido formal, sino a todo el ordenamiento jurídico,
entendido éste como una realidad dinámica.
“En todo sistema que se precie de organizar un estado de derecho, aún cuando
manda los hombres, no rige la voluntad personal de los gobernantes sino el mandato
que ese poder ha convertido en ley. El razonamiento conduce a la formulación del
conocido adagio de que no gobiernan los hombres sino la ley» (Midón “Manual de
Derecho Constitucional Argentino”, Ed. Plus Ultra, pág. 30).
La Ley no puede desatenderse del valor justicia y como ella es emanación directa
de la Constitución debe ser razonable. No basta dar cualquier contenido a la llamada
regla de derecho, debemos tender al contenido justo y aspirar a la legitimidad que es lo
sustancial, más que a la legalidad que es lo puramente formal. Porque el principio de
legalidad sólo es una verdadera garantía cuando la ley es justa.
Difícilmente el texto de la Ley 26.773 alcance el estándar que permitan calificarla
como legítima. El sometimiento que impone al trabajador, abusando de su estado de
necesidad y desconocimiento de las normas jurídicas; a la par que le impone
decisiones de Juntas Médicas y ofrecimientos administrativos de reparación del daño,
sin asistencia jurídica ni revisión judicial, descalifican cualquier atisbo de
razonabilidad que algún desorientado operador jurídico pretenda reconocerle.
Además, el cercenamiento que la ley concreta de los honorarios de los abogados,
violenta groseramente los principios y garantías elementales de las leyes de aranceles
y honorarios al disponer que en las acciones civiles el monto del proceso resulta de la
diferencia entre el capital de condena y aquel que hubiera percibido el trabajador —
tanto en dinero como en especie — como consecuencia del régimen de reparación
contenido en la Ley 26.773. Este absurdo mecanismo pretende desconocer que es la
labor del propio abogado la que permite arribar al monto de condena. Por supuesto que
el remate de la abusiva restricción a los honorarios es la prohibición, lisa y llana, sin
fundamento ni explicación, del legítimo derecho a firmar pactos de cuota litis con el
trabajador siniestrado.
.- ARTÍCULO 14 BIS Y TRATADOS INTERNACIONALES RELATIVOS A
LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR.
Condiciones de trabajo dignas y equitativas de trabajo, igualdad de trato, respeto a la
integridad física y mental del trabajador, derechos éstos, entre otros, reconocidos por
el artículo 14 bis CN y sendos tratados internacionales en la materia. La operatividad
de estos derechos es indudable, y pesa sobre todo Estado la garantía de su efectividad,
erigiéndose el trabajador como un sujeto de derecho de protección preferencial. «La
prevención en la protección de la salud y de la integridad física del trabajador es el
presupuesto legítimo de la prestación de servicios, que no puede ya concebirse sin la
adecuada preservación de la dignidad inherente a la persona humana” —del voto de
la Dra. Highton de Nolasco en la causa Aquino, Fallos 327:3753-
La Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa
Rica) expresa en su artículo 5 _a Derecho a la Integridad Personal: 1. Toda persona
tiene derecho a que se respete su integridad fisica, psi quica y moral.” Por su parte el
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales afirmar en su
artículo 7: “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda
persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren
en especial: II) Condiciones de existencia dignas para ellos y para sus familias
conforme a las disposiciones del presente Pacto;... b) La seguridad y la higiene en el
trabajo...”
La IX Conferencia Interamericana realizada en Río de Janeiro en 1947 aprobó la
“Carta Internacional Americana de Garantías Sociales, que en su artículo 36 establece
que en cada Estado debe existir una jurisdicción especial de trabajo, y un
procedimiento adecuado para la rápida solución de los conflictos de los trabajadores.
El Convenio Internacional 111 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado
por la República Argentina, consideró discriminatoria “...toda distinción, exclusión,
restricción o preferencia, que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar
el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos
humanos y libertades fundamentales de las personas...”
Estos compromisos internacionales adquieren especial significación en el país a partir
de la reforma constitucional del año 1994 ya que, por imperio del artículo 75.22 CN
adquieren jerarquía supralegal.
.- PRINCIPIO DE IGUALDAD (Artículo 16 C.N.)
La plena vigencia del adagio «alterum non laedere» no puede ser condicionada a
renuncias previas, ni sometida a diferencias fundadas exclusivamente en quién es el
sujeto pasivo del daño.
Históricamente se ha interpretado que no puede ponerse en una situación de igualdad
al ciudadano que sufre accidentalmente un daño causado por un tercero, con la
situación del trabajador que lo sufre como consecuencia y en ocasión del trabajo,
obligado a permanecer en un puesto determinado y a cumplir una función específica.
Difícilmente puedan hoy apoyarse en estos mismos argumentos para justificar las
pretendidas desigualdades que, en lugar de proteger la especial situación del
trabajador, lo obligan a renuncias y opciones que no existen en otros regímenes
tuitivos.
Nuestra Constitución Nacional sostiene y afirma el principio protectorio del derecho
del trabajo, ya que éste responde al objetivo de establecer un amparo preferente a una
de las partes: el trabajador. Responde al propósito fundamental de nivelar
desigualdades; y el procedimiento lógico para corregirlas es lograr una igualdad
sustantiva y real entre las partes.
En garantía del cumplimiento efectivo de estos principios se encuentra el trabajo del
abogado, único medio con el que cuenta el trabajador para acceder a la revisión
judicial amplia de las decisiones de juntas médicas y ofrecimientos de las ART. No
cabe duda que cercenar el derecho de los abogados a firmar pactos de cuota litis, así
como restringir la base de cálculo de sus honorarios, no sólo afecta a los profesionales,
sino que implica limitar y desalentar el reclamo judicial, en beneficio de los obvios
intereses económicos que esta ley viene a proteger.
. - DERECHO A ACCEDER AL JUEZ NATURAL - ACCESO A LA JUSTICIA.
El artículo 8 inciso l de la Convención Americana sobre Derechos Humanos - Pacto
de San José de Costa Rica, expresa: «Garantías Judiciales. Toda persona tiene
derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad
por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o
para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o
de cualquier otro carácter.’
Estos claros e indiscutidos derechos son puestos en crisis por la Ley 26.773,
atento que el artículo 17 inc. 2 de la norma obliga a someter las consecuencias del
infortunio laboral ante la Justicia en lo Civil. La consecuencia ineludible de este
desafortunado traspaso de competencias obliga a afirmar que, se habilita un proceso
judicial ante una instancia extraña a los logros obtenidos a favor del derecho del
trabajador; y sujeto a caducidad de instancia, sin gratuidad ni impulso de oficio.
Lo expuesto, a la par que propone convertir a la Justicia del Trabajo en
prescindible, vaciando de contenido las competencias en las que les corresponde
intervenir, desplaza de su juez natural a los accidentes y enfermedades laborales,
desconociendo, o pretendiendo desconocer, que la creación del fuero del trabajo fue
una enorme conquista social, nunca antes puesta en duda, que dignfficó al trabajador,
reconociendo que también en el derecho procesal había que mantener la igualdad y
equidad en la disparidad de fuerzas en la que se encuentra la parte más débil, cual es el
trabajador.
XIX-PLANTEO INCONSTITUCIONALIDAD LEY 27.348.
Por los fundamentos extensamente expuestos en los apartados anteriores, planteo
también la inconstitucionalidad de los artículos 1, 2, 3, 12, 14, 15, 16 y 21 de la ley nº
27.348 y de todos y cada uno de sus decretos y ordenamientos reglamentarios.
La norma cuestionada revela un desmesurado nivel de irracionalidad, que
pretende arrasar con el orden constitucional y convencional vigente y con el elemental
principio de razonabilidad receptado por los artículos 28, 33 y concordantes de la
Carta Magna.
La pretensión de que la administración de justicia y el dictado de sentencias
resulte atribuída a "ilustres e ilustrados diplomados en medicina", carentes de todo
título de abogado, constituye un inimaginable despropósito.
Y dicho atropello pretende arrasar con los esenciales principios de juez natural,
de debido proceso y de acceso irrestricto a la justicia, protegidos por los artículos 18
de la Constitución Nacional, 15 de la Carta Magna Provincial y por innumerables
disposiciones convencionales.
También esta nueva y disparatada norma resulta flagrantemente violatorio de
los principios de indemnidad y de progresividad consagrados por el art. 39 inciso 3º de
la Constitución Provincial.
Así, la voraz ley nº 27.348 pretende suprimir los derechos de los trabajadores
reconocidos por el art. 14 bis de la Constitución Nacional, el principio protectorio que
éste enuncia y los principios de reparación integral, de irrenunciabilidad, de
progresividad, de aplicación de la norma más favorable, de no regresión normativa, de
solidaridad, de universalidad, de integridad, de igualdad, de justicia social, de
propiedad y de igualdad ante la ley.
Irrespetuosamente, el irresponsable y negligente legislador pretende terminar
con el deber de no dañar a otro y canjear la salud de los dependientes por escasas
monedas.
El pseudo procedimiento que obligatoriamente se pretende instaurar resulta
inadmisiblemente violatorio del art. 15 de la Carta Magna Provincial, dado que mal
podría asegurar la tutela judicial continua y efectiva y el acceso irrestricto a la justicia.
Así, la "prohibición" de acudir a los estrados judiciales deviene conculcatoria
de los artículos 18 y concordantes de la Constitución Nacional, del Bloque Normativo
Constitucional, de los artículos 8 y 10 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos, del artículo 2.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de
los artículos XXVI y XXVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre, del artículo 8.1. de la Convención Americana de Derechos Humanos y
del artículo 8º de la Convención Americana de Derechos Humanos.
Máxime, cuando sus "sentencias" pretenden ser dictadas por supuestos jueces
diplomados en medicina e ignorantes en materia de derecho, "auxiliados" por
presuntos Cuerpos Médicos Forenses inexistentes o sobrecargados de labores.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ya ha decretado la
inconstitucionalidad del pseudo "procedimiento" ante las Comisiones Médicas, en sus
conocidos precedentes "Castillo", "Venialgo", "Marchetti" y "Obregón", entre muchos
otros.
Así, la irracional ley nº 27.348 resulta torpemente violatoria del esencial
principio de Juez Natural, de la garantía de debido proceso y de los artículos 18, 109 y
concordantes de la Constitución Nacional, en tanto y en cuanto "pretende" el
"traspaso" de la Primera Instancia de la Justicia del Trabajo en materia de Daños
Laborales hacia supuestos "jueces" administrativos, designados "exclusivamente" por
el Poder Ejecutivo Nacional, ignorantes del Derecho y sólo diplomados en
"Medicina".
XX-. FORMULA OPOSICION Y PLANTEA LA
INCONSTITUCIONALIDAD DE TODA INTERVENCION EN LAS
PRESENTES DE CUALQUIER COMISION MÉDICA Y/O CUERPO MEDICO
FORENSE:
Formulo expresa oposición y planteo la inconstitucionalidad de cualquier tipo
de intervención en las presentes de las Comisiones "Médicas", previstas en las leyes
24.557, 26.773, 27.348 y concordantes, en el decreto nº 54/2017 y de todas y cada una
de sus respectivas disposiciones reglamentarias y complementarias.
Fundo esta solicitud en las siguientes circunstancias:
1º) La intervención objetada pretende la flagrante violación de las esenciales
garantías constitucionales de debido proceso y defensa en juicio.
2º) Conforme las obligatorias disposiciones reglamentarias emanadas de la
Suprema Corte Provincial, los peritos deben necesariamente cumplir con todos y cada
uno de los requisitos habilitantes por ella exigidos.
3º) La no participación de los integrantes individuales de las Comisiones
Médicas en los listados elaborados por el Superior, impide tanto el debido contralor de
su idoneidad profesional, como la aplicación de sanciones procesales contra los
mismos, en los más que imaginables supuestos de demoras, dilaciones, parcialidad,
incumplimientos o presentación de falsos informes.
4º) Mal puede pretenderse la evitación de costas periciales para la aseguradora
demandada, cuando las presentes han sido exclusivamente originadas en el flagrante
incumplimiento de sus obligaciones legales y contractuales.
5º) Dicha intervención deviene inadmisible, atento los severos
cuestionamientos constitucionales precisamente deducidos en el presente escrito
inicial.
6º) Por ende, cualquier resolución que habilite la ahora pretendida invasión en
las presentes de dichos galenos, constituiría evidente y manifiesto prejuzgamiento
respecto de los esenciales extremos indicados en el párrafo anterior.
7º) El art. 2º del Reglamento de la Acordada Nº 47/09 de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, suscripta el 15 de diciembre de 2009 establece que salvo los
magistrados del fuero criminal, los jueces de los restantes fueros sólo
"excepcionalmente podrán requerir la intervención pericial del Cuerpo Médico
Forense cuando medien notorias razones de urgencia, pobreza e interés público
debidamente acreditadas o cuando las circunstancias particulares del caso hicieran
necesario su asesoramiento" y que en estos casos el magistrado elevará el pedido a la
Cámara de Apelaciones del Fuero respectivo mediante resolución fundada y éstas
resolverán acerca de la procedencia de la excepcionalidad invocada, debiendo
informar mensualmente a la Corte Suprema sobre la "intervención excepcional del
Cuerpo Médico Forense y la decisión que se tomó al respecto".
8º) Ello revela la manifiesta inconstitucionalidad del párrafo quinto del art. 2º
de la ley nº 27.348, que violenta el art. 113 de la Carta Magna, la atribución exclusiva
de la Corte Suprema de dictar su reglamento interior y el principio de división de
poderes.
9º) La transferencia de la labor pericial al Cuerpo Médico Forense, en la
innumerable cantidad de casos vinculados con enfermedades y accidentes del trabajo,
sólo producirá su pronto y "buscado" colapso y la "consecuente" privación de justicia
para los damnificados.
10º) El derecho a la protección judicial, contemplado en los tratados
internaciones con jerarquía constitucional y en el art. 14 bis de la Constitución
Nacional exige que los tribunales dictaminen y decidan los casos con celeridad.
11º) Por ello, la intervención de Comisiones Médicas Especiales o de
Cualquier Cuerpo Médico Forense provocará dicha indudable e inadmisible afectación
constitucional y convencional.
XXI.-INCONSTITUCIONALIDAD DEL ART. 12 DE LA LRT
Aunque la Ley 26.773 regula cuestiones vinculadas con las prestaciones dinerarias de
la LRT, se ha olvidado de corregir los enormes problemas que plantea su artículo 12,
que establece el “ingreso base”, sobre el cual se determinan las indemnizaciones que
las víctimas de un siniestro laboral deben recibir. En todos los casos, ya sea en el de
incapacidad laboral permanente hasta 50%, superior al 50% pero inferior al 66%, igual
o superior al 66%, y en el de fallecimiento de la víctima, el “ingreso base” es el factor
determinante de la prestación dineraria.
Como el “ingreso base” se obtiene promediando las remuneraciones del trabajador, del
año anterior al siniestro, la inflación actual y los periódicos aumentos de los salarios
vía paritarias, reduce significativamente su valor. Además, sólo se toman las
remuneraciones sujetas a aportes y contribuciones previsionales, lo que excluye del
cálculo las que superan el tope del artículo 9º de la Ley 24.241 y las sumas “no
remunerativas”, de las que abusan la inmensa mayoría de los convenios colectivos de
trabajo. A ello deben agregarse los ingresos económicos que el trabajador obtenga, ya
sea por otro empleo o por actividades autónomas, que no son tenidas en cuenta.
Existe una fuerte corriente jurisprudencial que está declarando inconstitucional el art.
12 de la LRT, pero la reforma no se hace cargo de ella, pese a la declamada intención
de reducir la supuesta “litigiosidad” del sistema.
Solicito a V.S. se expida a este respecto
12-ART. 3 DE LA Ley 26.773
En virtud de lo establecido por el principio que establece la aplicación de la ley más
favorable al trabajador, solicito se considere para el cálculo el porcentaje adicional
previsto por el art 3 de la Ley 26.773.
Dispone el art. 3 del CC que: “A partir de su entrada en vigencia, las leyes se
aplicarán aún a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas
existentes….”
La aplicación inmediata de la nueva ley a los efectos pendientes de hechos jurídicos ya
sucedidos, se refiere a aquellos supuestos en que la situación jurídica se verificó bajo
la vigencia de la norma precedente pero que han quedado pendientes consecuencias
jurídicas incumplidas.
La ley 26.773 no es una nueva ley de riesgos del trabajo sino que simplemente efectúa
una adecuación de la ley 24.557 o sea del mismo régimen vigente en la medida que las
prestaciones resultaban insuficientes.
Así, el sistema básico se mantiene lo que cambian son los importes de las prestaciones
dinerarias los que se adecuan a fin de lograr una efectiva realidad resarcitoria respecto
del daño que pretenden cubrir.
Por tales consideraciones las pautas del art. 3 de la ley 26.773, resultan aplicables a
aquellos casos que como el presente, no han merecido la cancelación de la prestación
dineraria, único modo de tener por cumplida la obligación que la ley manda.
Una correcta hermenéutica de la ley que adecúa el régimen de riesgos del trabajo
permite concluir que su aplicación lo es a todas la situaciones no concluidas y como
único modo que la indemnización e los montos de las prestaciones constituyan una
verdadera reparación a los daños provocados por los siniestros laborales, tal como lo
prevé el art. 1 de la LRT que viene a reglamentar la garantía del derecho protectorio a
los trabajadores consagrado por el art. 14 bis de la CN.
Por ello el inc. 6 del art. 17 de la Ley 26.773 en cuanto margina del ámbito de
aplicación a los hechos ocurridos con antelación a la entrada de vigencia de esa ley
resulta inconstitucional pues se encuentra en pugna con las normas de raigambre
constitucional, como lo son los art. 14. Bis, 16, 17 y 19 de la CN, pues entender lo
contrario importaría desentenderse del principio de reparación de los daños, de la
protección al trabajador y al trabajo y de la igualdad de los ciudadanos.
Esta solución no irroga perjuicio alguno a la ART, ya que el resarcimiento adecuado
en el tiempo no constituye otra cosa que el mismo que debió haber abonado al tiempo
del infortunio (arg. En el caso impera la teoría de equivalencia de las prestaciones, tal
como lo dispone la ley 24,283. Arts. 14 bis, 17 CN, arts 9,11 y 15 de la LCT.
La Ley 26.773 comete el mismo error, por darle un nombre, que los Decretos 1278/00
y 1694/09, respecto a la entrada en vigencia de las mejoras en las prestaciones
dinerarias: intentan dejar afuera a los siniestros ocurridos con anterioridad a su entrada
en vigencia, pero que devengan prestaciones con posterioridad. Esto ha provocado
numerosos juicios e incidentes procesales, que mayoritariamente ha derivado en
resoluciones judiciales adversas a la intención del legislador, en todo el país. En
general se han elegido dos vías para ello: mediante una interpretación muy flexible de
la norma o, directamente, declarando su inconstitucionalidad. Este último camino es el
que adoptó la Sala IX del CNAT, en el caso “Rovira, Viviana c/ Consolidar ART”
(23/03/2012, DT 2012, Nº 10 octubre, pág. 2809), respecto al art. 16 del Decreto
1694/09.
Si la legislación sobre accidentes del trabajo se inserta en la Seguridad Social como
subsistema, tal como lo dispuso el legislador en 1995, resulta manifiestamente
contradictorio que una mejora en las prestaciones dinerarias discrimine entre quienes
sufrieron un siniestro antes o después de la entrada en vigencia de la norma legal.
Porque, repito, la Seguridad Social mira la contingencia, y en nuestro caso la
contingencia no es el hecho dañoso, sino el daño. Y el daño es idéntico en un
trabajador amputado con anterioridad o con posterioridad a la entrada en vigencia de
la Ley 26.773.
XXII Inconstitucionalidad Arts. 8, 21, 22 y 46 de la ley 24.557 y art. 4°, apartado
1°, de la ley 26.773, Ley 27.348, Ley provincia 14.997, DISPOSICIONES
REGLAMENTARIAS Y RES. 298/17 S.R.T.
A los fines de resguardar mis derechos, en el hipotético caso que se plantee una
Incompetencia vengo a plantear la inconstitucionalidad, los artículos 1, 2, 10, 14, 15,
16 de la Ley 27.348, adhesión provincial por ley 14.997 y la resolución 298/2017 de
SRT atento que todos violan garantías constitucionales de los artículos14, 16, 17, 18,
75 incisos 22, 23, 76 de la CN y principios del derecho del trabajo.
Tanto las leyes mencionadas como la resolución de la SRT modifican algunas normas
de la Ley 24.557 y ley 26.773 y trae su propia regulación sobre materias del sistema
de riesgos del trabajo, facultades, efectos de las resoluciones y procedimiento ante las
Comisiones Médicas cercenado el derecho de propiedad, de acceso a la justicia,
debido proceso, juez natural, progresividad, igualdad y seguridad social.
"Vázquez Vialard nos explica que ‘la ley 24557, con el loable propósito de evitar la
introducción de cuestiones que dilatan el proceso, ha establecido un procedimiento de
actuación que puede traer inconvenientes en determinadas situaciones cuando lo que
se controvierte es una cuestión jurídica y no una cuestión estrictamente médica’ (D.T.
-1998-8-2179/2180)". El autor citado concluye: "En mi opinión, cuando la
controversia gira alrededor de cuestiones jurídicas, o de hecho y prueba, las
Comisiones Médicas carecen de competencia para intervenir y el tema debe ser
sometido a la justicia del trabajo, ámbito en el que también se deberá demandar el
reconocimiento de las prestaciones dinerarias y en especie de la LRT, por obvias
razones de economía procesal y para cumplir con el imperativo constitucional del art.
14 bis (´El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter
de integral e irrenunciable‘). Cualquier norma legal o reglamentaria que diera una
solución diferente debería ser declarada contraria a nuestra Norma Fundamental"
(op. cit, págs. 296/297). (Voto del Dr. Balladini)"("Albarracín Claudio Alejandro c/
Frutas Pesce y Otro s/Accidente de Trabajo y Cobro de Haberes s/ lnaplicabilidad de
Ley", 20/10/03, STJ deRío Negro sr, el Dial - AXiDFF).
“La competencia atribuida a la Comisión Médica debe ser interpretada en los límites
establecidos por los arts. 18 y 109 de la CN, conforme los cuales la garantía
constitucional del juez natural establecida en nuestro sistema republicano sólo se logra
cuando la función judicial es cumplida por un juzgador imparcial integrante del Poder
Judicial". (“Provincia S.A. ART en J° 32.163, "Fronceda, Luis c/ Inst. Provincial de
Juegos y Casinos de la Provincia y otros p/ enf. acc. s/ inc.-cas” CSJ de Mendoza,
5/6/08).
Ante tal situación, resta únicamente al justiciable la posibilidad de acudir ante el Juez
para demandar directamente, y por la vía procesal correspondiente (demanda
ordinaria) la reparación del daño sufrido.
Las mencionadas comisiones carecen de formación jurídico-técnica para investigar los
hechos, determinar la verdad o certeza de los mismos y utilizar adecuadamente los
medios de prueba y la valoración o ponderación de los distintos elementos probatorios,
conforme a una correcta hermenéutica jurídica.
La independencia del ejercicio de la función jurisdiccional y del Poder judicial como
poder constituye un “deber” funcional del Juez y un "derecho" a la jurisdicción del
justiciable, siendo semántica toda argumentación sobre la independencia o
imparcialidad que se quiera atribuir a las comisiones médicas, en detrimento de la
jurisdicción local, violando con ello la voluntad del poder constituyente (art. 5, 114
inc. 1° y 116 de la Constitución Nacional). Es el poder judicial quien tiene el ejercicio
exclusivo de competencias privativas como las de "interpretar" y “aplicar” la ley sin
intervención de los otros poderes.
El art 7 de la resolución 298/2017 le impone a los trabajadores ofrecer prueba pero le
concede a las Comisiones médicas la posibilidad de rechazar aquella que considere
improcedente, superflua o meramente dilatoria. Por lo tanto, las funciones atribuidas a
las “comisiones médicas“ (art. 8.21 y 22 LRT ) los llevan a emitir un acto de claro
contenido jurisdiccional y eso es, precisamente, lo que prohíbe la Constitución
Nacional (art. 109), por tratarse de una función exclusiva e indelegable del Poder
Judicial (art. 5, 116, y 75 inc 12 de la Constitución Nacional) y de total exclusión de la
administración y justifica federal (art. 121 y 75 inc. 12 C.N), ya que las cosas y las
personas caen en el presente caso dentro de la jurisdicción provincial y de modo
alguno involucra a las personas a que se re?ere el art, 116 de la Constitución Nacional.
Asimismo en el ámbito provincial también viola el sistema federal de gobierno. Se le
sustrae al tribunal de su exclusiva competencia y se lo limita a validar o no una
resolución de un órgano administrativo. Dicha transferencia no surge del Art 116 de la
Constitución resultando la adhesión de la Provincia de Buenos Aires a la ley 27.348
inconstitucional.
La Ley 14.997 al aceptar la propuesta del Gobierno Nacional realizado a través de
artículo 4 de la ley 27.348 implica una DELEGACION a favor del Gobierno Nacional
de las competencias exclusivas de las provincias “Las provincias no pueden
desligarse de su facultad /deber de administrar justicia en sus respectivos territorios,
ni adherir a invitación alguna en tal sentido a través de una simple ley, sin violentar
la Constitución Nacional. Máxime cuando – como en el caso de tratamiento- tal
adhesión no implica una renuncia de carácter general a dictar las normas de
procedimientos, sino consentir incluso que sea la nación quien las sustituya en tal
tarea a través de la actuación de un organismo administrativo como es la
Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Por ello, la Ley Provincial 14.997 en
cuanto adhiere expresamente al régimen legal instituido por el título I de la Ley
27.348, delegando en el poder administrador nacional su facultad jurisdiccional y la
competencia que detenta en orden al dictado de la normativa procedimental
aplicable, vulnera las imposiciones de los artículos 5,75 inc 12, 121 y 122 de la Carta
Magna y, en suma , las bases de nuestro sistema federal de gobierno, por lo que no
cabe otro camino a seguir que decretare su inconstitucional” //Marchetti Jorge
Gabriel c/ Fiscalía del estado de la Provincia de Buenos Aires. Accidente – Acción
especial. Tribunal 1 de Quilmes. Expediente 38953)
En definitiva las funciones cuasi-jurisdiccionales de las comisiones medicas colisionan
gravemente con la garantía constitucional del debido proceso (art. 18 C.N Art 15
Constitución de la Provincia de Buenos Aires) conduciendo a soluciones que no se
compadecen con los fines personalistas o "pro hominis" de la ley Fundamental, entre
ellas, la prohibición del juzgamiento por “comisiones especiales” (art. 18 C.N). Tal
calificación es la que cabe predicar de las “Comisiones Medicas”, que como es obvio
al estar integradas por médicos, solo están capacitadas para dictaminar sobre materia
propia de la ciencia médica o del arte de curar, careciendo de idoneidad técnico-
jurídica para ejercer funciones jurisdiccionales.
“De la enfática garantía del art 15 de la Constitución de la Provincia de Buenos
Aires en cuanto asegura la tutela judicial continua y efectiva y el acceso irrestricto a
la justicia no puede desprenderse otra cosa que en cualquier ordenamiento procesal
las reglas que fijan la competencia tienden ante todo a facilitar el objetivo que la ley
sustancial procura y a posibilitar la actuación de las partes, no a complicarla o
perturbarla (SCBA en causa 94.669. Álvarez Avelino y otro contra EL Trincante SA y
otros s/ Daños y Perjuicios. Sentencia de 25/09/2013)
A modo de colofón, estimo necesario remarcar que los fallos dictados en los últimos
tiempos con relación a esta materia por el máximo Tribunal de Justicia de nuestro país,
han generado serias dudas al respecto a cómo debe entenderse que ha quedado
diseñado el sistema tendiente a obtener la reparación de infortunios laborales, al punto
tal que existen opiniones encontradas tanto en doctrina como en jurisprudencia,
respecto al alcance que corresponde otorgar a dichos precedentes judiciales.
En ese contexto, debe entenderse que estamos ante un reclamo que interpone un
trabajador persiguiendo la reparación de los daños que padece a consecuencia de
un accidente sufrido durante el desenvolvimiento de un contrato de trabajo, por
lo que, no parece atinado ni prudente que se prioricen cuestiones de índole
formal por encima del derecho de aquel.
El art 39.1 de la provincia de Buenos Aires establece que es un derecho y un deber
social y el art 15 de la misma asegura la tutela judicial continua y efectiva. El acceso
irrestricto a la justicia , la gratuidad de trámites y la asistencia letrada a quienes
carezcan de recursos suficientes y la inviolabilidad de la defensa de la persona y de los
deberes en todo procedimiento administrativo o judicial. “Ahora, el procedimiento
previsto que establece la ley 27.348 no permite no ya un acceso irrestricto a la
justicia sino que simple y llanamente limita su actuación a controlar la actuación de
órgano administrativo. Es decir, excluye al trabajador de la posibilidad de requerir
de manera directa la intervención de los tribunales de justicia para resolver su
controversia” (Sosa Juan Carlos c/ Galeno Aseguradora de Riesgos del Trabajo s/
accidente ley especial Expediente 13728/2018. 13/08/2018 San Isidro, Tribunal 6).
Por los mismo motivos hasta aquí expuestos, y en virtud que la disposición prevista en
el apartado 1°, del Art. 4° de la ley 26.773, prosigue en la misma inteligencia que las
normas aquí atacadas de inconstitucionales, solicitamos a V.E. que la declaración de
inconstitucionalidad efectuada se haga extensiva al mencionado apartado.
Véase que el apartado atacado, importa nuevas funciones y atribuciones a las
Comisiones médicas; previsiones relacionadas con la determinación de incapacidades
laborativas sin el debido contralor judicial, así como la determinación de los montos
que le corresponderían percibir al trabajador. Cuestiones éstas, que en el presente
capítulo se encuentran tachadas de inconstitucional y por ende corresponden hacer
extensivo al apartado citado.
-ART. 3 DE LA Ley 26.773
En virtud de lo establecido por el principio que establece la aplicación de la ley más
favorable al trabajador, solicito se considere para el cálculo el porcentaje adicional
previsto por el art 3 de la Ley 26.773.
Dispone el art. 3 del CC que: “A partir de su entrada en vigencia, las leyes se
aplicarán aún a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas
existentes….”
La aplicación inmediata de la nueva ley a los efectos pendientes de hechos jurídicos ya
sucedidos, se refiere a aquellos supuestos en que la situación jurídica se verificó bajo
la vigencia de la norma precedente pero que han quedado pendientes consecuencias
jurídicas incumplidas.
La ley 26.773 no es una nueva ley de riesgos del trabajo sino que simplemente efectúa
una adecuación de la ley 24.557 o sea del mismo régimen vigente en la medida que las
prestaciones resultaban insuficientes.
Así, el sistema básico se mantiene lo que cambian son los importes de las prestaciones
dinerarias los que se adecuan a fin de lograr una efectiva realidad resarcitoria respecto
del daño que pretenden cubrir.
Por tales consideraciones las pautas del art. 3 de la ley 26.773, resultan aplicables a
aquellos casos que como el presente, no han merecido la cancelación de la prestación
dineraria, único modo de tener por cumplida la obligación que la ley manda.
Una correcta hermenéutica de la ley que adecúa el régimen de riesgos del trabajo
permite concluir que su aplicación lo es a todas la situaciones no concluidas y como
único modo que la indemnización e los montos de las prestaciones constituyan una
verdadera reparación a los daños provocados por los siniestros laborales, tal como lo
prevé el art. 1 de la LRT que viene a reglamentar la garantía del derecho protectorio a
los trabajadores consagrado por el art. 14 bis de la CN.
Por ello el inc. 6 del art. 17 de la Ley 26.773 en cuanto margina del ámbito de
aplicación a los hechos ocurridos con antelación a la entrada de vigencia de esa ley
resulta inconstitucional pues se encuentra en pugna con las normas de raigambre
constitucional, como lo son los art. 14. Bis, 16, 17 y 19 de la CN, pues entender lo
contrario importaría desentenderse del principio de reparación de los daños, de la
protección al trabajador y al trabajo y de la igualdad de los ciudadanos.
Esta solución no irroga perjuicio alguno a la ART, ya que el resarcimiento adecuado
en el tiempo no constituye otra cosa que el mismo que debió haber abonado al tiempo
del infortunio (arg. En el caso impera la teoría de equivalencia de las prestaciones, tal
como lo dispone la ley 24,283. Arts. 14 bis, 17 CN, arts 9,11 y 15 de la LCT.
La Ley 26.773 comete el mismo error, por darle un nombre, que los Decretos 1278/00
y 1694/09, respecto a la entrada en vigencia de las mejoras en las prestaciones
dinerarias: intentan dejar afuera a los siniestros ocurridos con anterioridad a su entrada
en vigencia, pero que devengan prestaciones con posterioridad. Esto ha provocado
numerosos juicios e incidentes procesales, que mayoritariamente ha derivado en
resoluciones judiciales adversas a la intención del legislador, en todo el país. En
general se han elegido dos vías para ello: mediante una interpretación muy flexible de
la norma o, directamente, declarando su inconstitucionalidad. Este último camino es el
que adoptó la Sala IX del CNAT, en el caso “Rovira, Viviana c/ Consolidar ART”
(23/03/2012, DT 2012, Nº 10 octubre, pág. 2809), respecto al art. 16 del Decreto
1694/09.
Si la legislación sobre accidentes del trabajo se inserta en la Seguridad Social como
subsistema, tal como lo dispuso el legislador en 1995, resulta manifiestamente
contradictorio que una mejora en las prestaciones dinerarias discrimine entre quienes
sufrieron un siniestro antes o después de la entrada en vigencia de la norma legal.
Porque, repito, la Seguridad Social mira la contingencia, y en nuestro caso la
contingencia no es el hecho dañoso, sino el daño. Y el daño es idéntico en un
trabajador amputado con anterioridad o con posterioridad a la entrada en vigencia de
la Ley 26.773.
X.- LIQUIDACION: Siendo que la edad del actor era de 23 años al momento en que
se produjo la toma de conocimiento de las patologías que la aquejaban, el coeficiente
de edad resultante es de 1,7105 se obtiene el siguiente cálculo:
53*Sueldo Base*Coeficiente de edad
53*8500* 1.7105= 770.580,25
Entonces 770.580,25* 25%= $ 192.645,06.--
Y 770.580,25*10%= $77.058,02
Son $ 269.703,08.- a lo que cabe agregar el porcentaje previsto por el art. 3 de la ley
26.773 equivalente a $53.940,61.-, resultando un total de $323.643,69- o lo que en
más o en menos surja de la prueba, con más sus intereses a tasa activa y la expresa
imposición de costas
Parte de la prueba que en esta instancia se tratará fue acreditada y debatida en
el ámbito de las Comisiones Médicas tal como lo prescribe el artículo 7 de la
Resolución 298/2017. No obstante ello, y conforme los argumentos expuestos vengo a
ofrecer la siguiente prueba:
XI) PRUEBA:
1. DOCUMENTAL
a.- Constancia Alta Médica/Fin de Tratamiento GALENO ART.
b.- Ficha medica Programa de Diabetes (2 fojas).
c.- Copia DNI actor;
d.- copia CD 839075386 remitida por el demandado de fecha 05/07/2017;
e.- copia TCL (CD 812345495) de fecha 13/06/2017 remitida por el actor;
f.- Recibos de sueldo periodo 02-03/2017;
g.- Copia Historia Clínica 27642415 emitido por el Hospital Español de Buenos
Aires;
h.- Estudio de Angioplastia Trasnsluminal Coronoria de fecha 11/04/2017 (1 foja);
i.- Estudio Cardiología de fecha 02/04/2017 (1 foja);
j.- estudio de Cinecoronariografia de fecha 04/04/2017 (1 foja);
k.- Informe médico Dr.: Biasutti Pablo MN 96398-MP 330655 LIBRO H Nº 5572,
Especialista en medicina del trabajo.- ç
l.- dictamen médico CM 38 MORON 09/10/2019.-
ll.- Acta de audiencia vista medica 30/09/2019
o.- inicio de demanda 23/05/2018.-
p.- escrito apela expresa agravios.-
DOCUMENTAL EN PODER DE LA ART: Se solicita a la demandada en los
términos y apercibimientos de los arts. 387 y 388 CPCCN que exhiba y acompañe: 1.)
Toda la documentación perteneciente al contrato de afiliación celebrado con el
empleador, con copia certificada de todo el siniestro; 2.) Exámenes pre
ocupacionales; 3.) Constancia y/o certificado en originales de la denuncia del
empleador y/o las realizadas por mi persona relativas al accidente de trabajo objeto de
autos; 4.) Toda la documentación emanada y/o suscripta por parte del empleador y/o
de mi persona en poder del empleador y/o de la ART y que esté relacionada al
accidente de autos; 5.) Legajo médico completo del trabajador.
DOCUMENTAL EN PODER DE TERCEROS: Se intime al empleador. a fin de
que acompañe: 1.) Contrato de Afiliación con ASOCIART ASEGURADORA DE
RIESGOS DEL TRABAJO SOCIEDAD ANONIMA S.A.; 2.) Denuncia del
accidente Laboral de fecha 31/03/2017 que le fuera remitida a la ART; 3.) Copia de
recibos de sueldos del actor desde su ingreso hasta el 17/01/2023 inclusive,
incluyendo vacaciones, adicionales, horas extras abonados durante ese período.
1. CONFESIONAL Y RECONOCIMIENTO DE DOCUMENTACION
Se cite al representante legal de la accionada en su domicilio societario a fin de que
comparezca a absolver posiciones, las que se acompañan bajo sobre cerrado, al
presente, como así también de reconocer la documental que se le exhiba, bajo
apercibimiento de ser tenida por confesa la accionada en caso de incomparecencia
injustificada.
1. PERICIAL
I) Se designe PERITO MÉDICO LEGISTA de oficio, a los fines que teniendo a la
vista la Historia Clínica de la víctima y fichas médicas posteriores a su alta, los
estudios complementarios realizados, los antecedentes de autos y confeccionando una
acabada Historia Clínica de la misma, donde consten todos los Ítems necesarios, tanto
personales como heredo-familiares y examinando al mismo, realizando los estudios
complementarios que estime corresponder, responda en forma individual cada uno de
los siguientes puntos de pericia propuestos:
1.- Describa detalladamente cada una de las lesiones sufridas por la parte actora
consecuencia del evento de autos.
2.- Determine la respectiva incapacidad resultante, su grado y tipo, especifique que
baremos ha utilizado para su cuantificación.
3- Mencione si de las constancias acompañadas a la causa o del resultado de las
pericias contable surge la existencia de exámenes preocupacionales y periódicos
durante la relación laboral o al egreso. En caso afirmativo, informe cuál ha sido el
estado de salud del trabajador conforme esos resultados. Indique si de los mismos
surge algún tipo de patología en su dedo anular mano derecha, o alguna lesión en
dicho dedo y si existen constancias de notificación al trabajador sobre dichas
patologías.
4- Cuál es el estado de salud del actor, cuál ha sido la lesión sufrida a causa del
infortunio que se reclama en autos. A tales efectos deberán tener especialmente en
cuenta: los datos aportados a la causa, las historias clínicas que se agreguen, la
documentación y demás datos que surjan de las pericias restantes y todo estudio
complementario que deba ordenar el experto entre los cuales necesariamente deben
requerirse. Emita el experto un informe completo sobre las lesiones sufridas,
consecuencias derivadas, y las que en el futuro se puedan producir y si ellas inciden en
las tareas habituales del actor. Indique si las lesiones producidas por el actor fueron
dolorosas y si aún pueden producir dolor. Determine el carácter, gravedad y magnitud
de las mismas.
5- Establezca la relación de causalidad entre el daño sufrido y el accidente relatado.
Teniendo en cuenta a tales fines también las condiciones de trabajo descriptas, la
historia clínica y la salud actual del trabajador.
6- Informe si la sintomatología y secuelas que el actor refiere es compatible con las
características clínicas del accidente denunciado.
7- Indique qué tratamiento de rehabilitación terapéutica (clínica, kinesiológica y/o
quirúrgica) resulta el adecuado para el tipo de dolencia del trabajador, indicando en
cada caso el costo de cada tratamiento completo. Indique si el tratamiento brindado a
la actora ha resultado adecuado y suficiente. Y qué tratamiento resulta aconsejable
recibir en el futuro. Informe si considera adecuado el plan terapéutico aconsejado a la
víctima.-
8- Explique el experto si la dolencia detectada por el experto es de evolución estática o
de tipo deteriorante progresivo.
9- Describa la secuela que presenta el actor, indicando longitud, trofismo, coloración y
demás características. Determine el daño estético que produce.
10- Determine cuáles son las posibilidades del actor de realizar las actividades
normales de la vida diaria.
11- Determine el grado de incapacidad (anatómico funcional) parcial permanente que
le provocan al actor las dolencias padecidas en relación a la total obrera. A tales
efectos deberá tener especialmente en cuenta el oficio del accionante y las tareas que
son características de esa actividad.
12- A los fines de la realización de la presente se solicita que requiera los informes
técnicos o de alta especialización a las entidades y/o institutos públicos o privados de
carácter científico que estime corresponder, y cite la bibliografía utilizada en cada caso
13- Aporte toda otra cuestión que resulte según su leal saber y entender de utilidad a la
dilucidación del presente.
14- Describa las lesiones sufridas por el actor.
15- Determine si las lesiones sufridas, guardan relación cotejadas con la historia
clínica del Sr. Peralta y guardan relación con el accidente sufrido en autos;
16- Establezca si se requiere reposo, internación y/o operación, y por cuánto tiempo;
17- Determine el grado de incapacidad sobreviniente y si la misma es permanente;
18- Determine si encuentra alteraciones funcionales de las zonas lesionadas;
19- Se expida si es verosímil que el actor puede padecer dolores en las zonas afectadas
por el accidente sufrido debido a cambios atmosféricos o ante exigencias físicas;
20- Establezca si las lesiones, o incluso, el tratamiento seguido, han dejado
deformaciones residuales, en caso positivo, describa las mismas;
21- Determine si el actor padece o padecerá pérdida funcional de la muñeca de mano
izquierda en el caso de ser intervenido quirúrgicamente;
22- Se expida si el actor fue sometido o deberá ser sometido a tratamientos de
rehabilitación, intervención quirúrgica y/o cualquier otro tipo de tratamiento tendiente
a evitar el avance del deterioro ya sufrido y/o atenuar los dolores que le provocan las
lesiones al actor, como así también, controles médicos y/o radiológicos periódicos. En
caso positivo, indique que tratamiento o control, su costo y tiempo de duración.
II) Se designe PERITO PSICÓLOGO único y de oficio a fin de que una vez revisada
la lesión, se expida y determine los siguientes puntos:
1- Evalúe la personalidad del mismo previa y posterior al accidente materia de litis en
su ámbito laboral (cómo se desempeñaba en su trabajo, si tenía dificultades en la
tarea.), social (si realizaba actividades sociales, de qué tipo, en qué momento, con qué
frecuencia, a qué costo, con quién las realizaba, desde cuándo.), familiar (cómo está
compuesto su grupo familiar, con quién vive, tiene familiares, dónde nació, cómo es
su casa, es propia, desde cuando, cuáles son los hábitos de la familia en un día hábil y
en un día no laboral.) y personal (modalidad para resolver conflictos, cogniciones
acerca de su esquema corporal, idea de sí mismo, grado de autoestima, relaciones de
pareja, expectativas, proyectos, fracasos.) para establecer si padece daño psicológico
actual y, en caso afirmativo, si es total o parcial, si es temporal o permanente, si
guarda relación de causalidad con el accidente o no.
2- Determine si el Sr. Peralta presentó síntomas post traumáticos experimentados
como consecuencia de las lesiones sufridas en el hecho de autos, y en su caso precise
sus características;
3- Establezca si dichos síntomas generaron o no una disfunción de sus personalidades;
4- Precise si dichas disfunciones son transitorias o pueden llegar a ser crónicas.
5.- Informe si el evento motivo de estos autos representa una causa etiológica
proporcionada y adecuada, para provocar las dolencias que padece el actor. Y por lo
tanto ser un factor idóneo para poder establecer un nexo causal.
6.- Si ha sufrido, y/o sufre aún dolores a consecuencia de sus lesiones.
7.- Informe el perito si deberá realizar el actor tratamientos futuros para evitar
agravamientos de su estado actual.
8.- Determine qué grado de incapacidad laboral le ocasionan al actor las dolencias
descriptas en la demanda, teniendo en cuenta la actividad de la misma
9.- Determine Estado psicológico actual del actor como consecuencia del evento
dañoso sufrido.
10.- Si la afección sufrida actuó como factor desencadenante de la actividad laboral.-
11.- Si presenta sintomatología depresiva y sueños traumáticos a repetición,
vinculados directamente con las lesiones y dolencias que presenta, o con su
disminución laboral y la imposibilidad de volver a realizar las actividades que
efectuaba con anterioridad a las mismas.
12.- Efectúe un estudio de la personalidad del accionante, determinando si padece o
presenta patología psiquiátrica o psicológica susceptible de originarse o agravarse
verosímilmente a causa de la enfermedad profesional de autos.
13.- Si el accidente y sus consecuencias han influido negativamente en el estado de
salud psíquica o psicológica dela actora.
14.- Si existe alteración en su personalidad, o merma en su potencial síquico, afectivo,
volitivo, intelectual, grado de disminución de su capacidad socio laborativa, estado de
neurosis postraumática relativa, síndrome post conmocional.
15.- Si se encuentra limitado su accionar en la vida en sociedad, al no poder realizar
con normalidad las actividades que realizaba con anterioridad al siniestro. En especial
informe que ocurre cuando tiene que utilizar su cuerpo. Determine las modificaciones
psíquicas que en una personalidad como la del actor provoca la vivencia de las
incapacidades que sufre y el enfrentamiento ante el dolor físico y espiritual.
16.- Determine si padece neurosis reactiva, que grado y tipo.
17.- Indique si para intentar superar estos trastornos deberá requerir ayuda profesional
especialista en psicología y/o psiquiatría, si requiere de tratamiento psicoterápico en
cualquiera de sus variantes, y en ese caso por cuánto tiempo, con qué frecuencia y
costo actual de la sesión.
18.- Determine el grado de incapacidad psíquica permanente que presenta el actor
como consecuencia de las secuelas y patología de autos, especificando la tabla o
baremo de práctica que utiliza, excluyendo el de las ART.
19.- Cualquier otro punto que a su juicio sea útil para la resolución de la litis.
1. PERICIAL CONTABLE
Se designe perito contador único de oficio, a fin de que examinado los libros y papeles
de la demandada, informe sobre los siguientes puntos:
a. Constancias registradas sobre examen médico preocupacional practicado por la
empleadora y/o ART al actor y sobre accidentes y/o enfermedades sobrevenidas en el
curso de la relación laboral. En el caso de que dichas constancias no estén suscriptas
de puño y letra del actor el perito se abstendrá de transcribir.
b. Porcentaje de disminución del salario anual provocada por la incapacidad del actor.
c. Salario diario percibido por el actor en el año anterior a la fecha del accidente para
el cálculo de la indemnización prevista en la ley 24557.
d. Cantidad de años que le restan al actor hasta que se encuentre en condiciones de
obtener la jubilación ordinaria con haber máximo.
e. Toda documentación emanada y/o suscripta por parte del empleador y/o del
trabajador en poder del empleador y/o de la ART y que esté relacionada al siniestro de
autos.
f. Practique liquidación de Ley 24557, ley 26773 conforme el grado de incapacidad
reclamado y contemplando la depreciación monetaria producida hasta el momento de
la pericia y la incapacidad estimada por el perito médico y/o psicólogo interviniente.
g. Detalle las licencias por enfermedad gozadas por el demandante durante la relación
laboral;
h. Calcule el IBM al promediar el salario diario correspondiente al año anterior a la
fecha del accidente, conforme lo establece el art 11. Ley 27.348.
i. Informe si la aseguradora demandada celebró con el empleador del actor un contrato
de seguro y si la beneficiaria era el actor.
j. En caso de ser positiva su respuesta anterior, determine la fecha, lugar y condiciones
del contrato.
k. Indique si la aseguradora recibió denuncia de un accidente cuya víctima era el actor.
Si su respuesta es positiva, informe fecha de denuncia, quién efectuó la denuncia, y si
la ART aceptó o rechazó el siniestro, y si brindó las prestaciones médicas
correspondientes.
l. Determine si al actor se le adeuda alguna suma de dinero desde la fecha de la
primera manifestación invalidante.
1. RESERVA DE PRUEBA CALIGRÁFICA Y ESCOPOMÉTRICA
Para el hipotético caso de que la demandada negare la prueba documental y/o firma
que se le atribuye, se solicita se haga lugar a la prueba pericial caligráfica y
escopométrica, designándose perito experto en la forma de estilo, para que previo
formar un cuerpo de escritura suficiente, practique informe sobre la autenticidad de
firmas y documentos atribuidos.
INFORMATIVA:
Se deberá oficiar a:
a) A AFIP, a efectos de que informe si la empleadora se encuentra registrada por ante
dicho organismo; si denuncia ael actor empleada, y en su caso, desde que fecha, en
que categoría, si se efectuaron los aportes de ley correspondientes e informe de las
remuneraciones del actor durante los 12 meses anteriores al siniestro de autos.
b) Al HOSPITAL ESPANOL ANGIO SALUD S.A, a fin de que remita la totalidad
de la historia clínica del actor y/o informe sobre la autenticidad de las constancias
médicas que se adjuntan y adjunte copias de las mismas.
c) A la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO.-
Comisión Médica N° 381 – MORON, a fin de que remita copia certificada del
Expediente Administrativo N°278799/19 a nombre del Sr.
HERMOSILLA ENRIQUE
d) Al JUZGADO NACIONAL DE 1RA INSTANCIA DEL TRABAJO NRO. 39,
Carátula: “HERMOSILLA, ENRIQUE ARTURO C/ GALENO ART S.A.
S/ACCIDENTE - LEY ESPECIAL”, Expediente 19695/2018 en caso de que VS, lo
considere que remita la causa eAD EFFECCTUN VIDENDI ED PROVANDI.-
E) AL CORREO OFICIAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA S.A., para que
informe sobre el envío, recepción y texto de los telegramas citados en la demanda y
ofrecidos como prueba por la actora, si los mismos fueren desconocidos por la
demandada.
XII) FORMULA RESERVA DE CASO FEDERAL
Se deja desde ya planteada la reserva del caso federal (artículo 14 de la Ley 48) ante la
eventualidad de una resolución que disponga la aplicación de las normas de la Ley Nº
24.557 y modificatorias que han sido atacadas por inconstitucionales y por
obstaculizar e impedir el acceso a la jurisdicción, con agravio de derecho de defensa
(art. 18 de la CN), violación del derecho de igualdad (art. 16 CN), el derecho a la
reparación de los daños sufridos (art.19 CN) y el de propiedad (arts. 14 y 17 CN).
XIII).- .AUTORIZA
Se autoriza a la Dra. ARRIETA ARIAS GABRIELA SOLEDAD y/o Dr. CUELLAR
FERNANDO RUBEN DARIO, y/o a quien esta designe a retirar copias, presentarlas,
dejar a confronte cédulas, escritos, mandamientos, oficios, dejar y tomar nota en el
expediente, practicar desgloses y en suma toda diligencia inherente a la prosecución
del expediente.
PETITORIO
En virtud de todo lo expuesto, a V.E. solicito:
1. Se me tenga por presentado, por parte y por constituido el domicilio legal
indicado.-
2. Se tenga presente la prueba ofrecida.-
3. Se agregue la documentación acompañada.-
4. Se corra traslado de la demanda por el término y bajo apercibimiento de ley.-
5. Para el hipotético caso que V. E no haga lugar a la acción ordinaria aquí
interpuesta dejo planteado en subsidio recurso de apelación en los términos de la Ley
27.348 (adhesión Ley 14.997)
6. Se tengan presentes las autorizaciones conferidas.-
7. Oportunamente se dicte sentencia haciendo lugar a esta demanda en todas y
cada una de sus partes, y en consecuencia se condene a que la parte demandada haga a
mi parte íntegro pago del capital reclamado, o lo que en más o en menos determine
V.S., costos, costas e intereses.-
Proveer de Conformidad,
SERA JUSTICIA.-