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Seminario T.Deficit Atencional

El documento habla sobre un seminario sobre el déficit atencional. Explica que es un trastorno neuropsiquiátrico más común en niños que causa dificultad para prestar atención, comportamiento impulsivo e hiperactividad. También describe los tres tipos principales, las posibles causas como factores genéticos o ambientales, los síntomas y el enfoque del tratamiento que combina medicamentos y terapia conductual.
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Seminario T.Deficit Atencional

El documento habla sobre un seminario sobre el déficit atencional. Explica que es un trastorno neuropsiquiátrico más común en niños que causa dificultad para prestar atención, comportamiento impulsivo e hiperactividad. También describe los tres tipos principales, las posibles causas como factores genéticos o ambientales, los síntomas y el enfoque del tratamiento que combina medicamentos y terapia conductual.
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Seminario

“Déficit Atencional”

Alumnos:

Asignatura: Fundamentos biológicos del comportamiento.

Docente:

Valdivia, 04 de Mayo de 2018


Déficit Atencional

El trastorno de déficit atencional corresponde a una condición neuropsiquiátrico, es más


común en la infancia y se presenta en niños con capacidad de inteligencia normal. Los
niños que lo padecen presentan dificultad para prestar atención, presentan un
comportamiento impulsivo y, en algunos casos, son hiperactivos.

Este trastorno se diagnostica habitualmente durante la vida escolar, ya que es justamente en


la sala de clases donde se hacen más evidentes las alteraciones y dificultades que tiene un
niño con déficit atencional, es aquí donde se presentan con mayor claridad, frecuencia e
intensidad, dado que en la casa no son tan notorias estas conductas.

Este trastorno afecta entre un 5 y un 10% de la población infanto-juvenil, y es tres veces


más frecuente en niños que en niñas.

Se han definido tres tipos distintos:

Predominantemente inatento (más común en niñas): presenta dificultad para organizar


o terminar una tarea, prestar atención a los detalles o seguir instrucciones o conversaciones.
Se distrae fácilmente u olvida detalles sobre las actividades cotidianas.

Predominantemente hiperactivo-impulsivo (más común en niños): le es imposible estar


quieto y habla mucho. Se le dificulta permanecer en una actividad por un tiempo
prolongado. Los niños pequeños suelen correr, saltar o trepar por donde pueden de forma
continua. Tiene problemas de impulsividad, constantemente interrumpe mucho a los demás,
les arrebate cosas y hable cuando no debe. No respeta turnos y les es muy complejo
escuchar instrucciones.

Combinado (más común en niños): presenta por igual los síntomas de los dos tipos
anteriores.

Las causas y factores de riesgo del trastorno de déficit atencional aún no están claras. Las
investigaciones apuntan a una influencia genética importante. Además, se estudian otras
causas y factores de riesgo que pueden incluir:

Factor genético: es decir que podría ser heredado. Estudios señalan que este síndrome es 7
veces más frecuente en hermanos y entre 11 y 18 veces más frecuente en hermanos
gemelos.
Otros factores de riesgo:

- Lesión cerebral
- Exposiciones ambientales (por ejemplo, plomo)
- Consumo de alcohol o tabaco durante el embarazo
- Prematuridad o bajo peso al nacer

Si bien, en general a los niños les cuesta trabajo concentrarse y comportarse


adecuadamente, esto es normal si es de forma ocasional. Sin embargo, los niños con
trastorno de déficit atencional no son capaces de superar estas conductas. Los síntomas
continúan manifestándose y pueden ocasionarles problemas en la escuela, el hogar o con
los amigos. Un niño con este problema puede presentar alguno de estos síntomas:

- Tiene mucha dificultad para prestar atención


- Sueña despierto muy a menudo
- Parece que no escucha a los demás
- Se distrae fácilmente al hacer las tareas o al jugar
- Es olvidadizo
- Se mueve constantemente y le cuesta permanecer sentado
- Habla demasiado
- Actúa y habla sin pensar
- Tiene dificultades para esperar su turno y suele interrumpir a otros

Esta condición perturba el comportamiento de los niños. Se debe poner mucha atención si
la forma de actuar y de relacionarse tan negativa persiste durante mucho tiempo, podríamos
llegar a pensar que este niño sufrirá de los mismos síntomas y consecuencias durante la
adultez.

Con respecto al proceso para determinar si un niño tiene trastorno por déficit de atención e
hiperactividad requiere de varias etapas. No existe un examen único para diagnosticarlo.
Además, muchos otros problemas, como la ansiedad, la depresión y ciertos tipos de
discapacidades del aprendizaje pueden presentar síntomas similares. Una etapa del proceso
consiste en un examen médico que incluye pruebas de audición y visión para descartar
otros problemas con síntomas parecidos. Otra etapa puede consistir en elaborar una lista
para clasificar los síntomas y preguntar sobre los antecedentes del niño a sus padres,
profesores y a veces al niño mismo.

El mejor tratamiento para el trastorno por déficit atencional, en la mayoría de los casos,
consiste en una combinación de medicamentos y terapia conductual. No existe un solo
tratamiento para todos los niños y un buen plan de tratamiento incluirá una vigilancia
estrecha, seguimiento y los cambios que sean necesarios a lo largo del proceso.

Aspectos Neuroanatomicos

Gracias a la aparición de los estudios por neuroimágenes, las técnicas electrofisiológicas y


la combinación de éstas, se ha recolectado importante evidencia científica sobre las
diferentes áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento cognitivo y el momento
adecuado en el que se debe esperar que estas áreas se desarrollen.

Independiente de conocer la localización de las áreas y su función cognitiva, es importante


conocer a que edad el paciente desarrollará esta habilidad para poder diagnosticar a tiempo
el déficit y establecer el tratamiento adecuado.

A la edad de 5 años se llega a desarrollar casi el 90 % del volumen total del cerebro de un
adulto joven. Si bien parece que este desarrollo se estabilizaría en la infancia, una serie de
cambios a nivel de la sustancia blanca (SB), sustancia gris (SG) y áreas subcorticales
continuarían a lo largo de la vida.

La corteza prefrontal y las conexiones de ésta con el resto del cerebro intervienen en el
control cognitivo.

A la edad de 8 años el circuito de control de memoria de trabajo (frontotemporo- parietal)


culminaría. Aunque aparentemente este desarrollo no se completa hasta la edad adulta.

Tanto el giro frontal medio, inferior y superior completan su desarrollo en la adolescencia.

El circuito de control atencional (corteza prefrontal-cíngulo anterior y corteza parietal)


estaría completamente maduro alrededor de los 18 a 22 años.

Para algunos investigadores el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
correspondería a un incorrecto control inhibitorio a causa de una falta de nivel madurativo
propio de la edad o bien una desviación del patrón normal.
La maduración cerebral es un rol dominante en la adquisición de procesos mentales en
general y en particular en la atención. El momento en que se adquieren estos procesos es
variable entre los individuos y posiblemente esté determinado genéticamente. La tardanza
en su manifestación puede ser de varios años y no por ello constituiría un trastorno
patológico. Establecer el tiempo de espera para considerar anormal un proceso aun es tema
de estudio y de discusión.

En el caso del TDAH se ha demostrado una importante disminución de la asimetría


hemisférica derecha-izquierda, como también una disminución del tamaño de las regiones
prefrontales del hemisferio derecho.

Por otro lado, existe evidencia sobre una disminución de la SG en el giro frontal derecho y
en el giro del cíngulo posterior derecho, así como en la SB central izquierda. Aunque
también se evidenció una menor cantidad de SB anterior derecha en los niños con TDAH.

A nivel de los ganglios basales se ha observado un núcleo putamen más pequeño


bilateralmente y una disminución del globo pálido derecho. De igual forma se han
detectado volúmenes reducidos en el núcleo caudado izquierdo.

En el cerebelo de los niños con TDAH se han detectado cambios significativos, como un
menor volumen de los hemisferios cerebelosos y particularmente en las porciones
posteroinferiores (lóbulos VIII-X) del vermis.

En resumen, el circuito específico "implicado" en la clínica del TDAH estaría compuesto


por regiones prefrontales derechas, el núcleo caudado, globo pálido y la región
posteroinferior del vermis; estas áreas cerebrales y cerebelosas están disminuidas de
tamaño y aparentemente serían hipofuncionantes.

Además se han detectado alteraciones en la migración neuronal y anomalías de las fosas


posteriores (exceso de LCR). Este trastorno del desarrollo tendría su origen en las primeras
etapas de gestación, debido a que las alteraciones de la migración neuronal parecen estar
causadas por una susceptibilidad genética acompañada de alteraciones ambientales que
ocurrirían en el segundo trimestre del desarrollo prenatal.

Evidentemente son muchos las áreas y los circuitos descriptos en el estudio del TDAH.
Probablemente, cada uno representaría un estado sintomático diferente dependiendo de
variables que aún no conocemos.
Aspectos Neurofisiológicos

Como ya hemos visto, los pacientes con TDAH tienen problemas en las funciones
ejecutivas como inhibición de respuestas, vigilancia, memoria, trabajo y planificación, etc.,
asociada a alteraciones del funcionamiento del córtex prefrontal y ganglio basales, estas
áreas se comunican a través de la dopamina y la noradrenalina y al tener una liberación
deficitaria (déficit) de estos neurotransmisores y altos niveles de receptación de estos, se
altera la neurotransmisión, repercutiendo en las funciones antes mencionadas

Esto ocurre debido al incremento en la capacidad de unión al transportador de dopamina, y


ocasionaría que la dopamina disponible en la brecha sináptica se removiera más rápido en
individuos con TDAH en el núcleo estriado, donde la receptación por medio de los
transportadores de dopamina es la manera más importante de remover dopamina de la
sinapsis, en comparación con la corteza prefrontal, donde la actividad dopaminérgica
sináptica disminuye principalmente por difusión y captación por transportadores de
noradrenalina.

Recientes propuestas han enfatizado el papel primario de la dopamina y noradrenalina en


el TDAH. Existe una propuesta basada en la existencia de diferentes anormalidades en dos
regiones dopaminérgicas: una hipoactivación de las regiones corticales (cíngulo anterior),
responsable del déficit cognitivo, y una sobre actividad de regiones subcorticales (núcleo
caudado), que se evidencia en un exceso motor. Por otro lado, se describe esta teoría
noradrenérgica del TDAH y postulan que diferentes anormalidades existirían en dos
regiones noradrenérgicas: una hipoactividad cortical (dorsolateral prefrontal), que resulta en
déficit primarios de atención (memoria de trabajo) y sobreactividad en los sistemas
subcorticales (locus ceruleus), que resulta en una sobre alerta.

Diagnostico – Aspectos o manifestaciones clínicas

El TDAH al ser un trastorno heterogéneo, es muy difícil de diagnosticar dado lo diferentes


subtipos que existen y las combinaciones que se dan en este. El trastorno solo puede ser
identificado por un especialista como psiquiatra, neuro pediatra, neurólogo o pediatra con
amplia experiencia en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Para poder diagnosticar el TDAH debe seguir un riguroso procedimiento ya que puede
confundirse con otro tipo de patología. Los profesionales médicos deben realizar un
historial médico detallado del paciente, compuesto principalmente por la anamnesis, es
decir, una entrevista con el paciente y en el caso de menores de edad con los padres, donde
los padres proporcionan información sobre información parental (embarazo, parto y
posparto), si presenta otros trastornos psiquiátricos (tanto el paciente como sus familiares) y
sobre todo si los padres presentan TDAH ya que investigaciones científicas han demostrado
el factor genético que este posee. También debe descartarse que el paciente no posea
problemas de audición.

El TDAH es asociado a poseer comorbilidades, esto quiere decir que el paciente además de
presentar trastorno de déficit atencional puede presentar varios trastornos más, si presenta
varios trastornos debe hacerse un diagnóstico diferencial determinando cual patología es la
predominante a la hora de plantear el tratamiento.

Comorbilidades más comunes asociadas al TDAH:

 Trastorno negativista desafiante (TND) 40%: Enojos frecuentes, pataletas, rechazan


las órdenes de los adultos, no toleran que los molesten y culpan de sus errores a los
demás. Pueden ser rencorosos y vengativos.

 Trastorno de conducta disocial (TC) 40%: Protestan mucho, amenazan e intimidan a


los demás. Se meten en peleas y pueden tener conductas crueles con los demás o
con animales. En la época adolescente pueden saltarse las clases, escaparse de casa
y dormir fuera de casa sin consentimiento.
 Trastorno Depresivo 27%: Estado depresivo crónico. Niños y adolescentes, pueden
estar irritables y presentar mínimo dos los siguientes síntomas: pérdida o aumento
del apetito, falta de energía, baja autoestima, dificultades para concentrarse,
insomnio o hipersomnia.
Los síntomas de la depresión pueden fácilmente confundir al observador, puesto que
la agitación se puede confundir con hiperactividad y el retraso psicomotor con la
falta de atención.

 Trastorno Ansiedad 34%: Presenta inquietud o impaciencia, cansancio frecuente,


problemas para concentrarse irritabilidad, tensión muscular o alteraciones del sueño
(dificultad para conciliar el sueño, sensación de falta de descanso al despertar).
Los trastornos de ansiedad más frecuentes en personas con TDAH son: ansiedad por
separación, trastorno de angustia, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), ansiedad
generalizada.

 Trastorno aprendizaje 20%: afecta el rendimiento escolar o las actividades de la


vida cotidiana que exigen habilidades para la lectura, escritura, cálculo matemático
y desarrollo del lenguaje narrativo. Afecta también a la productividad y fluidez en el
desarrollo de tareas que requieran organización. Presentan un vocabulario muy
limitado, mala construcción de las frases y conjugan mal los tiempos verbales.

 Trastorno del espectro autista 33%: Dificultar de interacción social, problemas de


comunicación y un patrón repetitivo de conductas.

 Trastorno por uso de substancias (TUS) 52%: Tener TDAH aumenta el riesgo de
desarrollar un trastorno por consumo de sustancias adictivas. Además el TDAH se
ha asociado con un inicio más temprano del abuso de sustancias, con un mayor
número de diagnósticos comórbidos de TUS y con mayores dificultades para
mantener la abstinencia tras las desintoxicaciones.

 Trastorno bipolar 10%: El niño o adolescente con Trastorno Bipolar, se caracteriza


por haber padecido más de dos episodios en los que su estado de ánimo y nivel de
actividad parecen alterados. Cambios de humor extremos, aumento del nivel de
energía, pensamiento acelerado, disminución del sueño, síntomas psicóticos como
alucinaciones o delirios.

 Trastorno de tics (Tourette) 11%: Corresponde a movimientos o vocalizaciones


involuntarias de forma rápida y recurrente, no rítmica que comienza repentinamente
y en apariencia carece de finalidad. El estrés aumenta su frecuencia de reproducción
y desaparecen durante el sueño. Este trastorno crea un gran malestar y deterioro de
las relaciones sociales. La mitad de los niños con TDAH presentan tics transitorios
o crónicos

Ya obtenido el historial médico, se evalúan trastornos del aprendizaje y el rendimiento


académico con la ayuda de profesores y el equipo de orientación estudiantil donde podemos
aplicar escalas de diagnóstico que ayudan a identificar los síntomas y también el grado de
evolución del TDAH. Los profesionales utilizan diversos instrumentos de evaluación como:
escalas específicas para el TDAH, escalas de psicopatología general, entrevistas
estructuradas y semi-estructuradas, pruebas de inteligencia y neuropsicológicas, evaluación
psicopedagógica y exploraciones complementarias. El diagnostico debe adaptarse a cada
paciente y a sus condiciones para poder realizar luego un apropiado tratamiento.
Para diagnosticar TDAH el paciente debe presentar al menos cinco de los síntomas a
continuación nombrados respecto a la inatención:

a. Frecuentemente falla en prestar la debida atención a los detalles y las tareas (ámbito
laboral, escolar, etc.) no se realizan con la suficiente precisión.
b. Frecuentemente le dificulta poner atención en actividades recreativas como clases,
conversaciones y lectura.
c. Frecuentemente pareciera no prestar atención cuando se le habla directamente.
d. Frecuentemente tiene dificultar para organizar tareas y actividades.
e. Frecuentemente no sigue instrucciones y no termina las tareas asignadas.
f. Frecuentemente muestra disgusto o poco entusiasmo en actividades que requieran
esfuerzo mental sostenido.
g. Frecuentemente pierde cosas necesarias para la realización de tareas.
h. Frecuentemente se distrae con estímulos externos.
i. Frecuentemente olvida actividades cotidianas.

Con respecto a la hiperactividad e impulsividad también debe poseer al menos cinco de los
siguientes síntomas:

a. Frecuentemente juguetea y golpea con las manos o pies o se mueve mucho en su


asiento
b. Frecuentemente se levanta del asiento cuando se espera que permanezca sentado.
c. Frecuentemente juega en situaciones que no son apropiadas.
d. Frecuentemente está en constante movimiento.
e. Frecuentemente habla excesivamente.
f. Frecuentemente contesta inesperadamente antes de que se concluya la pregunta.
g. Frecuentemente le dificulta esperar su turno.
h. Frecuentemente interrumpe o se inmiscuye con otros.

Existen pruebas que estos síntomas afectan en el ámbito académico, laboral y social o
reducen el desempeño en estos. Dados los síntomas podemos clasificar el TDAH en
presentación combinada que cumple con inatención, hiperactividad e impulsividad,
presentación predominante con falta de atención donde solo se cumple el primer criterio y
presentación predominante hiperactiva/impulsiva donde se cumple solo el segundo criterio.
Tratamiento Farmacológico

El tratamiento más eficaz para el TDAH señalado por los expertos es la intervención
multimodal, es decir, la combinación de tratamiento farmacológico, intervención
psicológica, intervención familiar e intervención escolar. Por lo tanto el uso de la
medicación es un pilar más del tratamiento para el TDAH.

Como se ha mencionado anteriormente los niños con TDAH tienen un desequilibrio


químico de los neurotransmisores Dopamina y Noradrenalina (sustancias químicas del
cerebro), lo que ocasiona desajustes en el funcionamiento cerebral. Principalmente, se ve
afectado el lóbulo frontal y las áreas prefrontales, afectando a las funciones ejecutivas, lo
que provoca alteraciones en la atención, en el control de impulsos, la inhibición de
respuestas y la toma de decisión.

Son varios los tipos de mediaciones disponibles en la actualidad que ayudan a los niños/as
con TDAH. Principalmente se tratan de los medicamentos estimulantes como el
Metilfenidato, y los no estimulantes, como la Atomoxetina y el grupo de los antidepresivos
tricíclicos. Los fármacos estimulantes aumentan los niveles de dopamina en el cerebro y
la Atomoxetina aumenta los niveles de noradrenalina.

Es importante saber que la medicación es segura y que los efectos secundarios son pocos y
no son graves. Dichos fármacos son recetados según el criterio del médico y con la debida
aprobación de los padres basados de acuerdo a las circunstancias y características de cada
caso, realizando siempre un estudio médico previo a la administración de los fármacos.

Fármacos psicoestimulantes

Los medicamentos estimulantes están entre los psicofármacos más seguros y eficaces que
tenemos disponibles y con una larga historia de uso en población infantil.

Dentro de los fármacos estimulantes, se encuentra el Metilfenidato (MPH), que actúa de


efecto inmediato y mejora hasta un 75% tanto la hiperactividad como la inatención en
niños con este padecimiento; tiene una eficacia comprobada por más de 45 años, sin efecto
adictivo. (Ritalin, Tradea, Concerta).

Fármacos no estimulantes

La Atomoxetina es el medicamento no derivado anfetamínico de primera elección en


pacientes con TDAH. La atomoxetina es un fármaco no estimulante e inhibe
selectivamente la receptación de la noradrenalina y con ello facilita la conexión en el
proceso de sinapsis, para así mejorar el nivel de concentración en el niño y disminuir la
hiperactividad (Strattera).

Su efecto positivo dura todo el día y puede administrarse en una sola toma por la mañana.
Entre los beneficios que presenta frente a los tratamientos psicoestimulantes es que no tiene
potencial de abuso, puede mejorar la ansiedad y no empeora los tics, así como que su efecto
se mantiene constante entre las tomas, lo cual no supone un descenso del principio al olvido
de una toma como en el caso de los estimulantes.

Eficacia del uso de fármacos para el TDAH

El Metilfenidato y la Atomoxetina son los fármacos recomendados en la actualidad para


tratar el TDAH en niños y adolescentes por su eficacia y seguridad a las dosis
recomendadas (NICE, 2009).

Un tratamiento farmacológico adecuado y estandarizado reduce de una forma


considerablemente mayor la sintomatología nuclear, que un tratamiento psicoterapéutico o
la intervención psicosocial. No obstante, la combinación de una terapia farmacológica y de
intervención psicológica, obtuvo mejores resultados que aquellos niños que sólo fueron
tratados con farmacoterapia. Los resultados positivos no sólo fueron evidentes en una
mejora de la sintomatología sino que también se obtuvo una gran mejoría en aspectos
relacionados como el trastorno como aumento de la autoestima, conducta social optima,
avances en los trastornos asociados (ansiedad, oposicionista desafiante, etc.) e incremento
en el rendimiento académico. En consecuencia, el uso combinado de fármacos y terapia se
muestra como la alternativa terapéutica más eficaz para le TDAH.

Supervisión y seguimiento del tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico debe iniciarlo y continuar su seguimiento un médico


adecuadamente cualificado y experto en el tratamiento del TDAH y sus comorbilidades
más frecuentes.

El pediatra y el médico encargado de la medicación deben llevar seguimientos y revisiones


periódicas de talla, efectos de la medicación y evaluación del funcionamiento global del
niño.

Aunque generalmente el metilfenidato suele tolerarse sin mayor problema, al ser un


fármaco estimulante, algunas veces puede ocasionar algunos efectos secundarios comunes
como la disminución del apetito o del sueño, fácilmente reversibles reajustando las dosis.
Tratamiento psicológico

La terapia psicológica tiene como objetivo ayudar al paciente y su entorno familiar a


manejar los síntomas del TDAH, debe realizarse en función de las necesidades del paciente
esta terapia está conformada de cuatro etapas:

- Terapia conductual: analiza la conducta del paciente, que es lo que provoca que su
conducta sea inadecuada y se determina cuáles son las conductas que deberían ser
cambiadas, se organiza un plan para mejorar el comportamiento que consiste en
refuerzos positivos, economía de ficha, extinción, tiempo fuera y sobre corrección.
- Terapia cognitiva: consiste en identificar cuál de los procesos cognitivos
(memoria, atención, aprendizaje, etc.) está generando problemas y cambiarlos por
unos más adecuados para el paciente y para esto podemos utilizar técnicas como:
auto instrucciones, técnicas de autocontrol, técnicas de inhibición de respuestas, y
técnicas de resolución de problemas.
También es importante trabajar con los padres para que estos puedan identificar situaciones
de problema donde ellos puedan estar ayudando al refuerzo de comportamientos
inapropiados y donde la relación de padres e hijos este caracterizada por los roces y pocas
interacciones positivas es fundamental reforzar las habilidades de los padres y enseñarles
normas de comunicación y llevar el mando.

También podemos contar con un tratamiento psicopedagógico que es fundamental para


responder a las necesidades educativas específicas que puedan requerir los pacientes de
TDAH, donde es importante la formación de los profesores, donde se les entregue
información y formación sobre este trastorno para puedan atender a cada uno de sus
alumnos en función de sus necesidades así como también la realización de evaluaciones
para reconocer el aprendizaje, los avances y alentar a sus alumnos, ya que cada avance por
más pequeño que sea puede favorecer a la autoestima y motivación de los alumnos,
también es importante tener en consideración otros métodos de evaluación, ya que aunque
los pacientes tengan todos los conocimientos para la obtención de buenas notas para ellos
es muy difícil adaptarse el formato y a los tiempos establecidos.
Bibliografía

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92272005000100002&lng=es&nrm=iso

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