2.2.
2) Contaminantes primarios y secundarios: óxidos no metálicos (enlace covalente polar y no polar)
Introducción:
Se llama contaminantes a las Sustancias Puras o compuestas cuya presencia en el medio
ambiente (agua, aire, tierra, etc.) deteriora la calidad del mismo, constituyendo un peligro para la Vida tal y
como la conocemos.
Normalmente se distingue entre contaminantes primarios y secundarios para diferenciar a las sustancias
nocivas para el ecosistema que producen daño directamente (primarios) al estar presentes en el medio, de
los que se forman indirectamente mediante Reacciones químicas imprevistas en el medio, fruto de la
presencia de otras sustancias.
En otras palabras, un contaminante primario es emitido directamente al Ambiente, mientras que un
contaminante secundario se genera en él, como consecuencia de reacciones químicas presentes. A menudo
pueden ir juntos, los primarios y secundarios, ya que las reacciones químicas que los primeros producen suelen
tener a los secundarios como consecuencia, generando así más daño todavía o durante un mayor período
de Tiempo.
Desarrollo:
La contaminación tanto primaria como secundaria es uno de los retos ambientales del mundo moderno, ya
que su presencia y sus efectos se han incrementado desde el surgimiento de la Sociedad Industrial Humana,
cuyo crecimiento descontrolado y necesidades energéticas, de Materia prima y de productos químicos
complejos deja una importante huella tóxica en el mundo.
Ejemplos de contaminantes primarios son:
-Monóxido de carbono (CO). Producido por la combustión de hidrocarburos fósiles, este gas altamente tóxico
es liberado directamente a la Atmósfera por los escapes de los vehículos automotores.
-Desechos radiactivos. Los productos químicos atómicamente inestables, como el plutonio resultante de la
fisión del uranio en las centrales nucleares, tienen una larga vida media durante la cual emiten descargas de
energía capaz de alterar el ADN de los seres vivos y causar enfermedades.
-Óxidos de azufre (SOx). Producto de la industria química, estos compuestos sulfatados a menudo son
desechados en las aguas de lagos y Yeguas, en donde modifican el pH del líquido y desbalancean el conteo
de nutrientes de ciertos Microorganismos acuáticos, que al ser sobrealimentados proliferan en demasía y
rompen el balance de la Cadena Alimentaria.
-Plomo (Pb). El plomo es uno de los principales contaminantes primarios del agua y del aire. Este elemento es
producido en la combustión de hidrocarburos y arrojado al aire en forma de aerosol (partículas sólidas
suspendidas), y así contamina el aire y el agua, pues es arrastrado por la lluvia.
-Clorofluorocarbonatos (CFC). Estos compuestos gaseosos eran frecuentes en los aerosoles y sistemas de
refrigeración, hasta que se descubrió el impacto que tenían en la capa de ozono. Al ser liberados,
estas mezclas de carbono, cloro y flúor cuya vida media oscila entre 50 y 100 años, reaccionan con el oxígeno
de la atmósfera destruyendo la inestable Molécula de ozono (O3) y dejándonos expuestos a la radiación solar
directa.
Ejemplos de contaminantes secundarios
-Ácido sulfúrico (H2SO4). Producto de la reacción en la atmósfera del vapor de agua (H2O) y gases ricos en
azufre vertidos como subproducto industrial, este ácido se precipita a tierra junto con la lluvia, formando lo
que se llama una "Lluvia ácida" y acarreando daños a toda la Materia orgánica que esté expuesta a ella.
-Ozono (O3). Si bien en ciertas regiones de la atmósfera el ozono existe de manera natural e inofensiva, en
otras regiones de la misma puede convertirse en un elemento sumamente tóxico y dañino, que surge por
fotólisis de óxidos de nitrógeno vertidos a la atmósfera por calefacciones y otros sistemas urbanos. El resultado,
al entrar estos óxidos en contacto con la radiación ultravioleta, es la separación de sus elementos y la
interrupción de su ciclo de degradación, convirtiéndose en ozono y radicales libres, que forman el "smog
fotoquímico".
-Metano (CH4). En muchos casos el metano cuenta como un contaminante secundario, ya que se origina a
partir de la descomposición de la materia orgánica, muy abundante en los vertederos de basura o en las
zonas rurales de cría ganadera (por las heces del rebaño). Este gas de olor repugnante y muy inflamable
asciende entonces a la atmósfera, donde se acumula propiciando el efecto invernadero.
-Peroxiacetilnitrato (PAN). Este compuesto altamente urticante para los ojos y los pulmones, y capaz de dañar
a las plantas por exposición prolongada, es uno de los principales componentes del smog urbano. Se produce
a partir de la descomposición en el aire de compuestos orgánicos volátiles, como los empleados en pinturas y
derivados líquidos del petróleo.
-Contaminación biológica. La presencia excesiva de nitratos y otros fertilizantes empleados en la industria
agrícola en aguas residuales que eventualmente van al mar, introducen al Ecosistema Marino un exceso de
nutrientes que hace proliferar ciertas especies de algas acuáticas. Sobrepasando en Población a
sus Depredadores naturales, estas algas proliferan desordenadamente y terminan compitiendo entre sí y
muriendo por toneladas, yendo a podrirse en las playas.
Óxidos no metálicos: Los óxidos no metálicos son compuestos binarios formados entre un no metal con estado
de oxidación positivo y el oxígeno con estado de oxidación -2. También llamados anhídridos y óxidos ácidos,
estos compuestos tienden a formar soluciones ácidas al disolverlos en agua, y además tienden a reaccionar
con óxidos básicos para formar sales oxisales.
Los óxidos no metálicos son muy comunes en la naturaleza. De hecho, están por todas partes. El agua, el
líquido vital que cubre las dos terceras partes de la superficie de la tierra, es un óxido no metálico. También lo
son el dióxido de carbono que exhalamos durante nuestra respiración y los óxidos de azufre que contaminan
el aire y que causan la lluvia ácida.
Al estar formados por no metales y oxígeno (que también es un no metal), los enlaces que unen a sus
átomos son enlaces covalentes, en la mayoría de los casos poco polares. Por esta razón, la gran mayoría de
los óxidos no metálicos o anhídridos poseen puntos de ebullición considerablemente bajos, y muchos de ellos
son gases a temperatura ambiente.
Propiedades de los óxidos no metálicos
● No tienen lustre o brillo metálico.
● Pueden tener diversos colores.
● Sus átomos están unidos por medio de enlaces covalentes en lugar de enlaces iónicos.
● Están formados por oxígeno y un no metal.
● Comparados con los óxidos metálicos, suelen tener puntos de fusión y ebullición bajos, aunque muy
diversos.
● La mayoría son gases, pero también se pueden encontrar en estado sólido (como el N2O3) o líquido a
temperatura ambiente.
● Los óxidos no metálicos sólidos suelen ser quebradizos y pueden tener diferentes durezas.
● Son malos conductores del calor y la electricidad.
● Al disolverlos en agua, reaccionan para formar ácidos oxácidos.
● Algunos de sus ácidos oxácidos son ácidos fuertes que tienden a formar aniones u oxianiones en
solución acuosa.
● Reaccionan con los óxidos básicos para formar sales oxisales.
Enlace covalente:
Un enlace covalente es una fuerza que une a dos átomos de elementos no metálicos para formar una
molécula. Lo fundamental en esa unión es el hecho de que los átomos comparten pares de electrones de su
capa más superficial (llamada capa de valencia) para lograr la estabilidad de la molécula que se ha
formado con el enlace.
A la tendencia de los elementos de alcanzar una configuración estable se le conoce como regla del octeto,
y es fundamental para la formación de enlaces covalentes y otros tipos de enlaces químicos (como los
iónicos).
Dependiendo de la capacidad de los átomos para atraer electrones, los enlaces covalentes pueden ser
polares o no polares. También pueden ser simples, dobles o triples, según la cantidad de electrones que
comparten.
Características de los enlaces covalentes:
- Los enlaces covalentes son más estables cuando son no polares, es decir, cuando la
electronegatividad de los átomos es similar.
- Solo se forman entre elementos no metálicos (oxígeno (O), hidrógeno (H), nitrógeno (N), etc.
- Los electrones se comparten siempre en pares, bien sea en enlaces simples, dobles (cuatro electrones)
o triples (seis electrones).
Tipos de enlaces covalentes:
Los enlaces covalentes se clasifican en función de la electronegatividad de los átomos del enlace y del
número de electrones compartidos entre ellos.
Enlace covalente polar:
Una molécula está compuesta por más de un átomo. Cuando hay un átomo que atrae a los electrones con
mayor intensidad, se genera una mayor concentración de electrones en esa parte de la molécula. Este
fenómeno se llama polaridad.
La parte de la molécula donde se concentran los electrones tiene una carga parcial negativa, mientras la
otra región de la molécula tiene una carga parcial positiva.
Por eso, este tipo de enlace recibe el nombre de “polar”, porque hay una polarización o distribución poco
equitativa de los electrones que conforman la molécula.
La molécula de hidrógeno (H), compuesta por dos átomos de hidrógeno, es un ejemplo de enlace
covalente no polar.
En una molécula de agua (H2O), el átomo de oxígeno es el que tiene mayor polaridad, por lo que atrae a los
electrones del hidrógeno.
Enlace covalente no polar:
Ocurre cuando los pares de electrones se comparten entre átomos que tienen una electronegatividad igual
o muy similar. Esto favorece una distribución equitativa de los electrones.
La molécula de hidrógeno (H), compuesta por dos átomos de hidrógeno, es un ejemplo de enlace
covalente no polar.
Conclusión: