OREMOS POR LAS VOCAICONES
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INDICE
Presentación.………………………………………………………...…4
Oración por las vocaciones…………………….…….……………..5
Lunes: Oremos por todas las vocaciones………………...…...…3
Martes: Oremos por la vocación al matrimonio……………...…6
Miércoles: Oremos por la vocación a la vida Consagrada…….9
Jueves: Oremos por la vocación sacerdotal……………..……..13
Viernes: Oremos por la vocación a la vida laical……..……….16
Sábado: Oremos por la vocación de los Jóvenes………..…....20
Domingo: Ofrecimiento de la Misa por las Vocaciones……..23
Rosario Vocacional………………………..………………………...24
Misterios Gozosos……………………..…………………………….24
Misterios Dolorosos…………………………………………….…..25
Misterios Gloriosos………………………………………………....27
Misterios de la Luz……………………………………………….....28
Letanías vocacionales a María Santísima…………………........30
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PRESENTACIÓN
Felicidades por haber aceptado la invitación de recibir esta
semana en su hogar la “Cruz Vocacional”. Es una excelente oportu-
nidad para reunir a la familia, a los amigos y vecinos con la intención
de orar con fe por las vocaciones, con la esperanza de que el Señor
escuchara nuestros ruegos y nos concederá lo que pedimos. Y es
también la ocasión de reflexionar sobre las vocaciones y sobre todo
la vocación de cada uno.
La oración llega a ser camino para el discernimiento vocacio-
nal, no sólo porque Jesús invita a rogar al Dueño de la mies que en-
víe operarios, sino porque es, en la escucha de Dios, donde el cre-
yente puede llegar a descubrir el proyecto que Dios mismo ha dise-
ñado: en el misterio contemplando el creyente puede llegar a descu-
brir el proyecto que Dios mismo ha diseñado: en el misterio contem-
plado el creyente descubre la propia identidad, “escondida con Cristo
en Dios” (Col 3,3). Y además, es sólo la oración la que puede avivar
las disposiciones de confianza y de abandono indispensables para
pronunciar el propio “si” y superar temores e incertidumbres. Toda
vocación nace de la in-vocación.
Para cada día de la semana, proponemos un esquema de
oración por las vocaciones, con lecturas para meditar. Mucho fruto
se obtendrá, si disponemos un lugar y un momento adecuados para
la oración. Incluimos además, el Rosario Vocacional que puede ser
rezado junto con la oración propuesta para el día, o algún otro mo-
mento. Tomando en cuenta, claro está, que la fuente y culmen de
nuestra vida cristiana está en la Eucaristía, por lo que conviene que
participemos juntos como familia en la Misa, y la ofrezcamos por las
vocaciones.
Esperamos que esta “Cruz Vocacional” que hoy llega a sus
manos y que estará esta semana entre ustedes, sea un instrumento
valioso para consolidar el seno de las familias, la necesaria oración
por las vocaciones. Que el Señor se derrame en abundantes bendi-
ciones sobre ustedes, y nos conceda muchas y muy santas vocacio-
nes.
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ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Oh, Jesús Pastor eterno de las almas
dígnate mirar con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor gemimos en gran necesidad,
danos vocaciones laicales, religiosas
y sacerdotales santas.
Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María
Tu dulce y santa madre.
Oh Jesús danos vocaciones
Para tu Iglesia según tu Corazón.
Amén.
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LUNES
OREMOS POR TODAS LAS VOCACIONES
Cada persona debe descubrir y asumir el llamado que le hace Je-
sús. Si ya hemos decidido nuestro proyecto de vida, renovemos
nuestro compromiso y sintamos el gozo de seguir a Cristo y ser
miembro vivo de su Cuerpo en el servicio de su pueblo. Si todavía
no encontramos nuestro puesto en la comunidad, pidamos al Se-
ñor que nos descubra el camino y la tarea que tiene para noso-
tros, y no de la gracia de responder con alegría y generosidad.
Oración inicial
Papá:
En este día, reunidos en nombre de Nuestro Señor Jesucristo,
pedimos por la vocación de todos los miembros de la iglesia, y de
nuestra familia, conscientes que desde el momento de nuestro
bautismo somos parte del gran pueblo de Dios, en el cual cada
uno debe cumplir una misión para construir su reino.
Mamá:
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Co-
rintios 12. 4-13
Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo;
hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo; hay diversi-
dad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. En
cada uno es Espíritu revela su presencia con un don que es tam-
bién un servicio. A uno se le da hablar con sabiduría, por obra del
Espíritu. Otro comunica enseñanzas conforme con el mismo Espí-
ritu. Otro recibe el don de la fe en que actúa el Espíritu. Otro reci-
be le don de hacer curaciones y es el mismo Espíritu. Otro hace
milagros; otro es profeta; otro reconoce lo que viene del bueno o
del mal espíritu; otro habla en lenguas, y otro interpreta lo que dijo
en lenguas, y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, el cual
reparte a cada uno según quiere.
Palabra de Dios.
Todos: Te alabamos, Señor.
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Salmo 40
Hijo (a):
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Todos: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Esperé en el Señor con gran confianza;
El se inclinó hacía mi y escuchó mis plegarias
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Todos: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio,
mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: “Aquí estoy”
Todos: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad, esto es,
Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón
Todos: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
SE PUEDE HACER UNA REFLEXIÓN TOMANDO COMO BA-
SE EL SIGUIENTE TEXTO DEL PADRE YERMO
“EL ME HIZO SACERDOTE PARA QUE MEJOR LE AME Y LE
SIRVA COMO A MI BONDADOSO PADRE, PARA QUE MAS
FACIL ME SANTIFIQUE Y SIRVA A MIS HERMANOS
DESAMPARADOS. A PESAR DE MIS MISERIAS, CADA DÍA
LE PROMETO SER FIEL Y SANTIFICARME. EL ME DARÁ
SU GRACIA Y YO CUMPLIRÉ SU PROMESA.”
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Oración de los fieles
Papá:
Oremos a Dios Padre Todopoderoso, y ya que es una misma la
fe, la esperanza y el amor que el Espíritu ha infundido en todos
nosotros, que nuestra oración sea también una, ante la presencia
de aquel que nos escucha.
Respondemos todos:
Por tu Espíritu Señor, danos vocaciones.
Hijo (a): Por las personas de todos los pueblos y de todas las ra-
zas, hijos de un único Padre y creador, para que se reconozcan
mutuamente como hermanos y trabajen por la llegada del Reino
de Dios, que es justicia y paz en el Espíritu Santo. Oremos.
Hijo (a): Para que todos los bautizados tengan hambre y sed de
justicia, y así colaboren lealmente a la difusión del Reino de Cris-
to. Oremos.
Hijo (a): Para que por su amor providente, asista a su Iglesia con
la diversidad de carismas que den testimonio de la riqueza de la
vida cristiana. Oremos.
Hijo (a): Por los jóvenes de nuestra diócesis y de nuestras fami-
lias, para que superando todo temor y la tentación de la mediocri-
dad o de una vida cómoda y fácil, sepan reconocer el llamado
que resuena en sus corazones y sigan la gracia inestimable de la
vocación. Oremos.
(se pueden agregar peticiones particulares)
Padre Nuestro
Oración Vocacional
Señor, danos vocaciones, Señor, danos muchas vocaciones, Se-
ñor danos muchas y muy santas vocaciones.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
R. Amén.
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MARTES
OREMOS POR LA VOCACIÓN AL MATRIMONIO
Los esposos deben dar testimonio de su vocación matrimonial
que se caracteriza por la armonía en el hogar, el espíritu de fe y
de oración, y el ejercicio de las virtudes cristianas. Considerada
como “Iglesia doméstica” la familia es la escuela permanente de
la “civilización del amor” donde es posible aprender, que sólo el
don libre y sincero de si mismo, brota la plenitud de la vida.
Oración inicial
Papá:
Señor Jesús, Tú que elegiste nacer como miembro de una fami-
lia, bendícenos y ayúdanos a vivir en nuestro hogar la fe, espe-
ranza y caridad, así como la prudencia, justicia, fortaleza y tem-
planza. Permítenos permanecer unidos por la oración y a afrontar
las dificultades diarias, confiando en que siempre estás con noso-
tros. Que seamos generosos para fomentar en nuestra familia
vocaciones a tu servicio según tu Corazón.
Mamá:
Lectura del libro de Tobías 8, 4b-8
Tobías se levantó de la cama y dijo Sara: “Levántate, hermana y
pidamos a nuestro Señor que tenga misericordia de nosotros y
nos salve”. Ella se levantó y empezaron a orar, pidiendo que se
les concediera la vida. Empezaron así: “¡Bendito seas, Dios de
nuestros padres, y bendito sea tu Nombre santo y glorioso por los
siglos de los siglos; que los cielos y todas las criaturas de bendi-
gan! Tu creaste a Adán y le diste a Eva, su mujer, como ayuda y
compañera, para que de los dos naciera la raza humana. Tú dijis-
te: no está bien que el hombre este solo, démosle una compañe-
ra semejante a él. Ahora Señor, tomo a mi hermana con recta in-
tención y no buscando el placer. Ten piedad de nosotros y que
podamos llegar juntos a la ancianidad”. Ella respondió: “Amén”.
Palabra de Dios.
Todos: Te alabamos, Señor.
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Salmo 104
Hijo (a):
Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
Todos: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
Bendice alma mía al Señor. Dios mío que grande eres, te vistes de
belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto.
Todos: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría: la
tierra esta llena de tus creaturas. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
Todos: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
Todas ellas aguardan a que les des comida a su tiempo; se las das
y las toman, abres tus manos y se sacian de bienes.
Todos: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
Les retiras el aliento y expiran, y vuelven a ser polvo; envías tu
aliento y lo creas, y renuevas de la tierra.
Todos: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
SE PUEDE HACER UNA REFLEXIÓN TOMANDO COMO BASE
EL SIGUIENTE TEXTO DEL PADRE YERMO
“EN BELÉN DEBO APRENDER DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ,
OBEDIENCIA, HUMILDAD, POBREZA Y PAZ”
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Oración de los fieles
Papá:
Confiando en que el Señor nos ha dicho: “lo que pidan en mi
nombre se les concederá”, suplicamos al Padre, respondien-
do a cada petición:
Escúchanos Padre.
Hijo (a): Por todas las familias de nuestra diócesis para que
la fuerza del Espíritu nos haga crecer en la fe, la esperanza y
la caridad. Oremos.
Hijo (a): Por aquellas familias de generosamente entregan a
sus hijos el promover y respetar su decisión para trabajar al
servicio de la iglesia como sacerdotes, religiosos, misioneros
o consagrados, para que esa entrega sea fecunda y produz-
ca abundantes frutos de santidad y conversión. Oremos.
Hijo (a): Por nuestras familias, para que sepan educar a sus
hijos en la fe y en la obediencia a la voluntad de Dios y les
ayuden a discernir el llamamiento de Jesús. Oremos.
Hijo (a): Que el Espíritu Santo habite en nuestra familia y
pueda así vivir la piedad y nutrirse del evangelio para dar vo-
caciones al servicio de la Iglesia. Oremos.
(Se pueden agregar peticiones particulares)
Padre Nuestro
Oración Vocacional
Señor, danos familias cristianas, Señor, danos muchas fami-
lias cristianas, Señor danos muchas y muy santas familias
cristianas..
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve
a la vida eterna.
R. Amén.
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MIÉRCOLES
OREMOS POR LA VOCACIÓN A LA VIDA CONSAGRADA
Hombres y mujeres (religiosos, religiosas, seglares consagrados,
misioneros) que en una vocación muy especial, quieren entregar
su vida a nuestro Señor Jesucristo. Le siguen con la libertad del
hombre puesto en el mundo, queriendo consagrarse por entero a
Dios y a su servicio por medio de los consejos evangélicos de po-
breza, castidad y obediencia. Su misión, como la de José y María,
es parte importante de la obra de salvación.
Oración inicial
Papá:
Hoy reunidos en tu nombre, te pedimos Padre Santo por todas
aquellas personas que han respondido a tu llamado a través de la
vida consagrada. Permíteles dar incansablemente testimonio de la
plenitud espiritual y humana que impulsa a cada uno a hacerse
“todo para todos”, para que el amor de Cristo pueda alcanzar el
mayor número posible de personas.
Mamá:
Lectura del Apóstol San Pablo a los Romanos 12, 1-13
Les ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que se
entreguen ustedes mismo como sacrificio vivo y santo que agrada
a Dios: ése es nuestro culto espiritual. No sigan la corriente del
mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación
de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de Dios, lo que es
bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto. La gracia que Dios me
ha dado me autoriza para decirles a todos y a cada uno de uste-
des que no se estimen demasiado a ustedes mismos, sino dentro
de lo prudente, y cada cual sea consciente del lugar que Dios le ha
señalado. Tomen el ejemplo de nuestro cuerpo: es uno aunque
conste de varios miembros, pero no todos tienen la misma función.
Lo mismo nosotros, con ser muchos formamos un solo cuerpo en
Cristo y dependemos unos de otros. Así pues, sirvamos cada cual
con nuestros diferentes dones.
El que por don de Dios, es profeta, hable cuando le inspire su fe.
Que el diácono cumpla su oficio; que el maestro enseñe la doctri-
na, el que motiva a los demás, se sea convincente. Asimismo, de-
bes dar con la mano abierta, presidir con dedicación, y en tus
obras de caridad, mostrarte sonriente. Que el amor sea sincero.
Aborrezcan el mal y cuiden todo lo bueno, en el amor entre herma-
nos, demuéstrense cariño unos a otros. En el respeto estimen a
los otros como más
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dignos. En el cumplimiento del deber no sean flojos. En el Espí-
ritu sean fervorosos, y sirvan al Señor. Tengan esperanza y es-
tén alegres. En las pruebas sean pacientes. Oren en todo tiem-
po. Con los creyentes necesitados compartan con ellos. Con los
que estén de paso, sean solícitos para recibirles en su casa.
Palabra de Dios.
Todos: Te alabamos, Señor.
Salmo 16
Hijo (a):
Tú eres mi Señor
Todos: Tú eres mi Señor.
Tú eres mi bien, ningún bien tengo sin ti
Tú eres mi Señor, no hay felicidad fuera de ti.
Todos: Tú eres mi Señor
El Señor es la porción de mi herencia
Tú eres quien guarda mi suerte
Cayeron mis cordeles en parajes amenos
Y me encanta mi heredad.
Todos: Tú eres mi Señor
Bendigo al Señor que me aconseja
Aún de noche me instruye
Pongo siempre al Señor
Ante mis ojos pues con Él no vacilo.
Todos: Tú eres mi Señor
Por eso mi corazón se alegra,
En ti descanso seguro.
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Me enseñaras el sendero de la vida,
A tu derecha, delicias por siempre
Todos: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.
SE PUEDE HACER UNA REFLEXIÓN TOMANDO COMO BASE
EL SIGUIENTE TEXTO DEL PADRE YERMO
“VIRGEN SANTÍSIMA, MI QUERIDA MADRE, DAME TU AMOR
PARA AGRADECER Y CORRESPONDER A TANTAS GRACIAS
QUE EL SEÑO ME CONCEDE PARA QUE ME SANTIFIQUE”
Oración de los fieles
Papá:
Al Dios que nos ha llamado a ser sus hijos, que siempre nos escu-
cha, acudamos presentándoles nuestras oraciones diciendo:
Que tu Espíritu, Señor, nos dirija.
Hijo (a): Por la Santa Iglesia de Dios, para que se conserve siem-
pre joven y abierta a las necesidades e inquietudes de los seres
humanos. Oremos.
Hijo (a): Por todos los religiosos, religiosas, hombres y mujeres
consagrados, para que sean constantes en seguir a Cristo, res-
pondiendo fielmente a su llamada. Oremos.
Hijo (a): Por los jóvenes cristianos, para que de entre ellos el Se-
ñor suscite vocaciones a la vida consagrada, que sean fuerza y
sostén de la iglesia y de todo el mundo. Oremos.
(Se pueden agregar peticiones particulares)
Padre Nuestro
Oración Vocacional
Señor, danos consagrados, Señor, danos muchos consagrados,
Señor danos muchos y muy santos consagrados.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
R. Amén.
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JUEVES
OREMOS POR LA VOCACIÓN A LA VIDA SACERDOTAL
En este día que recordamos el don de la Eucaristía, reflexione-
mos también sobre otro regalo que Cristo le da a su Iglesia: el
sacerdocio. El encargo que el Señor resucitado le da a los após-
toles es triple: hacer discípulos, bautizar y enseñar a guardar lo
que Él ha enseñado. De ahí las tres funciones del sacerdocio mi-
nisterial; ser pastor y guía de la comunidad cristiana, sacerdote,
ministro de la santificación por la celebración de los sacramentos,
y profeta, que transmite la palabra de Dios y enseña a llevarla a
la vida.
Oración inicial
Papá:
Cristo, Buen Pastor, te encomendamos hoy a todos tus sacerdo-
tes, bendícelos y sostenlos en la fidelidad y santidad a la que nos
has llamado. Rogamos como tú lo mandaste, al “Dueño de la
mies” que envíe más trabajadores a su viña y elevemos nuestra
oración con confiada esperanza, reconociendo que sólo Él puede
llamar y enviar a sus obreros.
Mamá:
Lectura del Apóstol San Pablo a los Hebreos 5, 1-10
Todo sumo Sacerdote es tomando de entre los hombres y es es-
tablecido para ser su representante ante Dios. Le corresponde
presentar a Dios ofrendas y victimas por el pecado y es capaz de
comprender a los ignorantes y extraviados porque él también tie-
ne sus debilidades. Por eso necesita ofrecer sacrificios por sus
propios pecados así como por los del pueblo. Además, ninguno
se apropia esta dignidad, sino que debe ser llamado por Dios, tal
como lo fue Aarón. Tampoco Cristo se atribuyó el honor de ser
Sumo Sacerdote, sino que se lo otorgó aquel que dice: Tú eres
mi Hijo; Hoy mismo te he dado la vida. Y en otro lugar se dijo: Tú
eres Sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
Cristo en los días de su vida mortal, ofreció su sacrificio con lágri-
mas y grandes clamores. Dirigió ruegos y suplicas a Aquel que lo
podía salvar de la muerte, y fue escuchado por su religiosa sumi-
sión. Aun siendo Hijo, aprendió en su pasión lo que es obedecer,
y llegando a su propia perfección, paso a ser el que trae la salva-
ción eterna a todos aquellos que le obedecen. En efecto, Dios lo
había proclamado Sacerdote a semejanza de Melquisedec.
Palabra de Dios.
Todos: Te alabamos, Señor.
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Salmo 84
Hijo (a):
¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!
Todos: ¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!
Mi alma suspira y sufre por estar en tus atrios.
Mi corazón y mi carne lanzan gritos
Con anhelo de ver al Dios viviente.
Todos: ¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!
Felices los que habitan en tu casa, te alabaran sin cesar.
Dichosos los que en ti encuentran sus fuerzas
Y les gusta subir hasta tu templo.
Todos: ¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!
SE PUEDE HACER UNA REFLEXIÓN TOMANDO COMO BA-
SE EL SIGUIENTE TEXTO DEL PADRE YERMO
“DEBO HACER DE MI SACERDOCIO Y DE MI VIDA UNA SO-
LA COSA, QUE EL SACRAMENTO DEL ORDEN PENETRE
TODA MI VIDA PERSONAL Y ME SANTIFIQUE. NECESITO
SER SIEMPRE FIEL CRISTO, EL AMIGO DE MI VIDA, PERO
CON UNA FIDELIDAD INDOMABLE. SE QUE SOY OTRO
CRISTO Y POR ESTO LLEVO LA BENDICIÓN, LA SALVA-
CIÓN Y LA PRESENCIA DIVINA, AUNQUE YO NO LO SIEN-
TA, Y SEA PARA MI MISMO UN MISTERIO TREMENDO QUE
JAMÁS PODRE COMPRENDER.”
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Oración de los fieles
Papá:
Al Padre de todos los dones, que nos ha elegido en Cristo para
desempeñar en la iglesia diversas tareas y funciones en bien de
todos, oremos diciendo:
Señor, envía obreros a tu mies.
Hijo (a): Por la Iglesia de Dios, para que sea fiel en su misión de
evangelizar y de llevar la buena nueva de Jesús. Oremos.
Hijo (a): Por el Papa Francisco, para que siga siendo un ejemplo
ante los hombres de una entrega generosa a Dios, a través del
servicio a los hermanos. Oremos.
Hijo (a): Por los sacerdotes de nuestra comunidad, por aquellos
de quienes hemos recibido algún sacramento, por los que guían
y preparan a los futuros sacerdotes, para que el Señor los confir-
me en la generosidad y entrega y los inunde con el Espíritu de
Sabiduría. Oremos.
Hijo (a): Para que el Señor suscite abundantes vocaciones sa-
cerdotales en nuestra diócesis y en todo el mundo para que el
pueblo de Dios cuente con la atención debida. Oremos.
Hijo (a): Por los jóvenes que son llamados por el Señor a ser sa-
cerdotes, para que sean generosos y decididos al momento de
hacer su opción vocacional. Oremos.
(Se pueden agregar peticiones particulares)
Padre Nuestro
Oración Vocacional
Señor, danos sacerdotes, Señor, danos muchos sacerdotes, Se-
ñor danos muchos y muy santos sacerdotes.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
R. Amén.
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VIERNES
OREMOS POR LA VOCACIÓN A LA VIDA LAICAL
Es el estado de vida de todos los incorporados a Cristo por el bau-
tismo, integrados al pueblo de Dios y hechos participes a su modo
del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo; ejercen en la igle-
sia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte
que a ellos corresponde. El lugar de trabajo de los valores huma-
nos y cristianos y ayudando a crear una sociedad que sirva a los
seres humanos y responda a sus necesidades.
Oración inicial
Papá:
Espíritu Santo, que eres Dios, danos luz para comprender que el
bautismo nos ha dado acceso a la vida de los hijos de Dios, nos
ha unido a Jesucristo y a su cuerpo que es la Iglesia y nos ha un-
gido con tu Espíritu, haciéndonos así templos tuyos. Guíanos y
permítenos dejarte actuar en nosotros para así poder anunciar las
maravillas del Señor.
Mamá:
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 2, 4-10.
Acérquense a él: ahí tienen la piedra viva rechazada por los hom-
bres, y sin embargo, escogida por Dios que conoce su valor. Y
también son ustedes piedras vivas con las que se construye el
Templo espiritual. Ustedes pasan a ser una comunidad de sacer-
dote que, por Cristo Jesús, ofrecen sacrificios espirituales y agra-
dables a Dios. Él dice en la Escritura: Colocó en Sión una piedra
de base, escogida y preciosa: quien cree en él no quedara defrau-
dado. Así ustedes recibirán honor por haber creído. En cambio,
para los incrédulos está escrito: La piedra que rechazaron los
constructores ha pasado a ser piedra base, y también: Contra es-
ta piedra tropezarán y contra esta roca caerán.
Tropiezan en ellas: esto se refiere a que no creen en la Palabra; y
en esto se cumplen un designio de Dios. Ustedes, al contrario,
son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consa-
grada, un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclama-
ra sus maravillas. Ustedes estaban en las tinieblas y los llamó
Dios a su luz admirable. Ustedes antes no eran su pueblo, pero
ahora son pueblo de Dios, ustedes no habían alcanzado su mise-
ricordia, mas ahora han conocido su misericordia
Palabra de Dios.
Todos: Te alabamos, Señor.
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Salmo 139
Hijo (a):
Señor, tú me sondeas y me conoces.
Todos: Señor, tú me sondeas y me conoces.
Señor, tú me sondeas y me conoces,
sabes cuándo me siento y me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
Todos: Señor, tú me sondeas y me conoces.
¿A dónde iré lejos de tu aliento,
A donde escapare de tu mirada?
Si escalo al cielo ahí estas tú;
si me acuesto en el abismo
Allí te encuentro.
Todos: Señor, tú me sondeas y me conoces.
Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allá me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Todos: Señor, tú me sondeas y me conoces.
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno,
Te doy gracias porque
me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras.
Todos: Señor, tú me sondeas y me conoces.
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SE PUEDE HACER UNA REFLEXIÓN TOMANDO COMO BASE
EL SIGUIENTE TEXTO DEL PADRE YERMO
“LOS SANTOS QUE VIVEN EN EL CIELO, TENIAN LA MISMA
NATURALEZA QUE YO Y ALGUNOS LAS MISMAS MISE-
RIAS. ENTONCES YO PUEDO, ES MÁS, YO DEBO SER SAN-
TO. HE RECIBIDO TANTAS GRACIAS… PARA SER FIEL A
ELLAS, CUENTO CON LA PODEROSA ARMA DE LA ORA-
CIÓN. ORACIÓN HUMILDE Y LLENA DE AMOR Y CONFIAN-
ZA.”
Oración de los fieles
Papá:
Acudamos a Dios Padre, que en Jesucristo nos ha llamado a ser
un pueblo santo, presentándole nuestra oración comunitaria.
Respondemos:
Escúchanos, Padre.
Hijo (a): Por toda la Iglesia Universal, para que guiada por el Es-
píritu Santo, pueda siempre responder al llamado constante ha-
cia la santidad. Oremos.
Hijo (a): Por todos los laicos comprometidos, hombres y muje-
res, que han sabido testificar cómo la fe cristiana es la única res-
puesta plenamente valida a los problemas y expectativas de la
vida, haciendo presente a Cristo y al Evangelio, siendo luz y fer-
mento, y haciendo que todas las cosas estén en orden al Reino
de Dios. Oremos.
Hijo (a): Por todos los cristianos, para que las preocupaciones y
problemas de la vida no los aparten de Dios. Oremos.
Hijo (a): Para que seamos capaces de ver y tener conciencia de
los que están lejos de Cristo en medio de nosotros y así ayudar-
les con nuestro testimonio a conocerle más. Oremos.
(Se pueden agregar peticiones particulares)
Padre Nuestro
Oración Vocacional
Señor, danos laicos comprometidos, Señor, danos muchos laicos
comprometidos, Señor danos muchos y muy santos laicos com-
prometidos.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
R. Amén.
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SÁBADO
OREMOS POR LA VOCACIÓN DE LOS JÓVENES
“Joven, Cristo te necesita para realizar su proyecto de salva-
ción” (Juan Pablo II)
Llamado urgente para que, en oración, los jóvenes puedan
discernir la voluntad de Dios para sus vidas. Hoy, más que
nunca, es necesario estar atentos a su palabra y escuchar la
invitación de Jesús: “Venid y veréis”, confiados en que Dios,
Nuestro Señor, no defraudará ni sus esperanzas ni sus pro-
yectos, antes bien, los llenará de sentido y de gozo.
Oración inicial
Papá:
Porque tu dijiste que donde dos o más se reunieran en tu
nombre, ahí estarías, confiamos en tu presencia Señor, y po-
nemos en tus manos a todos los jóvenes de nuestra comuni-
dad, especialmente a los de nuestra familia, que buscan una
respuesta en su vida, para que el Espíritu Santo les conceda
la sabiduría necesaria para poder elegir la vocación que hará
realidad el plan de amor que Dios ha preparado para ellos.
Mamá:
Lectura del primer libro de Samuel 3, 1-10
“El niño Samuel estaba al servicio de Yahvé y vivía junto a Elí.
En aquel tiempo raras veces se oía la palabra de Yahvé. Las
visiones no eran frecuentes. Cierto día, Elí estaba acostado
en su habitación, sus ojos iban debilitándose y ya no podía
ver. Aun no estaba apagada la lámpara de Dios, y Samuel
estaba acostado en el templo de Yahvé, donde se encontraba
el Arca de Dios.
Yahvé llamó a Samuel. El respondió: “Aquí estoy”, y corrió
donde Elí diciendo: “Aquí estoy, pues me has llamado”, pero
Elí le contestó: “Yo no te he llamado; vuelve a acostarte”. Él
se fue y volvió a acostarse.
Volvió a llamar a Yahvé: “Samuel”, se levantó Samuel y se fue
a donde Elí diciendo: “Aquí estoy, pues me has llamado”, otra
vez Elí contestó: “no te he llamado, hijo mío, anda a acostar-
te”. Samuel no conocía todavía a Yahvé, pues todavía la pa-
labra de Yahvé no le había sido dirigida, como Yahvé
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llamará a Samuel por tercera vez y el joven se presentara
nuevamente a Elí, éste comprendió que era Yahvé quien
llamaba y dijo a Samuel: “anda a acostarte y si vuelve a
llamarte dile: Habla, Yahvé, que tu siervo te escucha”, en-
tonces Samuel se volvió a su habitación y se acostó. Yah-
vé entro y se paró, y llamó como las otras veces:
“Samuel, Samuel”. Este respondió: “Habla, Yahvé, que tu
siervo escucha”.
Palabra de Dios.
Todos: Te alabamos, Señor.
Salmo 95
Hijo (a):
Cuenten a todos los pueblos las maravillas del Señor.
Todos: Cuenten a todos los pueblos las maravillas del
Señor.
Canten al Señor un cantico nuevo,
Canten al Señor toda la tierra;
Canten al Señor y bendecid su nombre.
Todos: Cuenten a todos los pueblos las maravillas del
Señor.
Proclamen día tras día su victoria.
Cuentes a los pueblos su gloria,
Sus maravillas a todas las naciones.
Todos: Cuenten a todos los pueblos las maravillas del
Señor.
Póstrense ante el Señor en el atrio sagrado,
Tiemble en su presencia la tierra toda.
Anuncien a los pueblos: “El Señor es rey”.
Todos: Cuenten a todos los pueblos las maravillas del
Señor.
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SE PUEDE HACER UNA REFLEXIÓN TOMANDO COMO BA-
SE EL SIGUIENTE TEXTO DEL PADRE YERMO
“ORACIÓN Y MÁS ORACIÓN. ALLI ESTA MI FORTALEZA
PARA ALCANZAR LA GRACIA DE NO QUERER NUNCA
COSA ALGUNA, QUE NO SEA LA VOLUNTAD DE DIOS.”
Oración de los fieles
Papá:
Presentemos al Señor de la mies nuestras peticiones, suplicán-
dole que nos conceda abundantes y santas vocaciones. Res-
pondemos: Escúchanos Padre.
Escúchanos, Padre.
Hijo (a): Por los jóvenes, para que a ejemplo de la Virgen Ma-
ría, sean aquellos que escuchan, interiorizan y hacen vida el
llamado que Dios les dirige. Oremos.
Hijo (a): Por todos los jóvenes que han escuchado en su cora-
zón la llamada de Jesús, para que no desfallezcan durante su
formación y después durante su trabajo de evangelización.
Oremos.
Hijo (a): Por los niños y los jóvenes que aún no conocen el
rumbo que van a seguir en sus vidas, para que se contagien
del testimonio de quienes les rodean y descubran que Cristo es
el Camino, la Verdad y la Vida. Oremos.
(Se pueden agregar peticiones particulares)
Padre Nuestro
Oración Vocacional
Señor, danos vocaciones, Señor, danos muchas vocaciones,
Señor danos muchas y muy santas vocaciones.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
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DOMINGO
OFRECIMIENTO DE LA MISA POR LAS VOCACIONES
Agradecemos que hayan recibido la Cruz Vocacional en su
hogar y confiamos en que Dios, Nuestro Señor, que ha escu-
chado su oración junto con la de muchas otras familias duran-
te esta semana, derramará sus bendiciones entre ustedes y
nos responderá, según su corazón, con muchas y muy santas
vocaciones.
Al entregar la Cruz Vocacional a otra familia, y ofrecer la Euca-
ristía por las vocaciones, pidámosle a nuestro Padre la gracia
de continuar en oración y de estar atentos a los llamados que
constantemente nos hace para realizar su obra y construir su
Reino en nuestra sociedad.
ROSARIO VOCACIONAL
Los gozosos de rezaran los lunes y los sábados.
Los dolorosos los martes y viernes
Los gloriosos, los miércoles y los domingos.
Los de la luz, los jueves.
MISTERIOS GOZOSOS
1. La Anunciación
Con su consentimiento sin reservas para ser Madre de Jesús,
María pone su vida en las manos de Dios. Las vocaciones sa-
cerdotales y religiosas brotan ordinariamente allí donde hay
cristianos capaces de superar sus propios intereses y de con-
siderar la vida como un Don de Dios para el servicio de los
hermanos. Pidamos a la virgen, que los jóvenes sean genero-
sos como Ella en decir si a Dios que los llama.
2. La Visitación
Todos los fieles, como María en casa de Isabel, deben llevar
el mensaje de salvación de Jesús a los demás hermanos; pero
esta misión, a tiempo completo, es llevada a cabo especial-
mente por los sacerdotes y las (os) religiosas (os). Pidamos a
la Virgen para que las personas consagradas sean signos de
Jesucristo y Evangelio vivo en el servicio y amor al prójimo.
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3. El Nacimiento de Jesús
Santa María Virgen ha dado a Jesús al mundo: así también los
sacerdotes, con la evangelización y los sacramentos, dan a
Cristo Salvador a los hombres de hoy. Colaboran en la obra de
la salvación las personas consagradas en la vida religiosa y en
los institutos seculares: Dios necesita a los hombres para sal-
var a los otros hombres. Pidamos a la Virgen que los sacerdo-
tes y las (los) consagradas (os) sean santas (os) para que san-
tifiquen a sus hermanos.
4. Su Transfiguración
Según la tradición, tuvo lugar en el Monte Tabor. La Gloria de
la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Pa-
dre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo escu-
chen. “Que bien se está aquí” dice Pedro y, olvidándose de si
mismo, quiere construir tres chozas, una para Jesús, otra para
Moisés y otra para Elías. Todos querríamos como Pedro estar
en la Gloría, para lo cual debemos seguir a Jesús. ¿Cómo se-
guirlo hoy día si no tenemos sacerdotes y personas consagra-
das que nos enseñen como hacerlo? Roguemos a la Santísima
Virgen su intercesión para que en el mundo no falten vocacio-
nes sacerdotales, religiosas y misioneras. Pidamos también
por los religiosos de vida contemplativa, y para que todos los
cristianos descubramos en la oración la belleza del seguimien-
to de Jesús.
Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del
ministerio pascual
En la Última Cena, Jesucristo, supremo y eterno Sacerdote,
hace la primera consagración del Pan y el Vino, diciendo “Esto
es mi Cuerpo” y “Esta es mi Sangre” e instituye a continuación
el sacerdocio ministerial, al decir “Haced esto en memoria mía”
Es el milagro perene de amor y que pueda suceder porque el
que lo instituye es Amor y Todopoderoso. Pero sin sacerdocio
no hay eucaristía. Pidamos a la santísima Virgen su intercesión
para que muchos jóvenes puedan prepararse para el sacerdo-
cio y una vez ordenados administrar este admirable sacramen-
to. Oremos también por la santidad de los sacerdotes, para
que imiten en su vida lo que realizan en la Eucaristía.
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LETANIAS VOCACIONALES A MARÍA SANTÍSIMA
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo redentor del mundo Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios Ten piedad de nosotros.
Santa María, madre de Dios, Ilumina nuestra vocación
Madre de Jesucristo, Ilumina nuestra vocación
Esposa de Dios Espíritu Santo Ilumina nuestra vocación
Madre del sí a Dios Ilumina nuestra vocación
Madre de la Esperanza Ilumina nuestra vocación
Madre del Amor Ilumina nuestra vocación
Madre dócil a la palabra Ilumina nuestra vocación
Madre de la Luz Ilumina nuestra vocación
Madre de la Iglesia Ilumina nuestra vocación
Madre modelo a seguir Ilumina nuestra vocación
Madre de los sacerdotes Ilumina nuestra vocación
Madre de los jóvenes Ilumina nuestra vocación
Madre generosa Ilumina nuestra vocación
Madre de bondad Ilumina nuestra vocación
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Virgen de la escucha Ilumina nuestra vocación
Virgen fiel Ilumina nuestra vocación
Vasija del amor de Dios Ilumina nuestra vocación
Arcilla que se deja moldear Ilumina nuestra vocación
Creyente fiel Ilumina nuestra vocación
Reina de la fe Ilumina nuestra vocación
Semilla de esperanza Ilumina nuestra vocación
Estrella de salvación Ilumina nuestra vocación
Esclava de Dios Ilumina nuestra vocación
Roca de la fe Ilumina nuestra vocación
Modelo de entrega a Dios Ilumina nuestra vocación
Portadora del Evangelio Ilumina nuestra vocación
Ideal de santidad Ilumina nuestra vocación
Templo del Espíritu Santo Ilumina nuestra vocación
Reina y Madre de los (as) consagrados (as) Ilumina nuestra vocación
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo Escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Ten piedad y misericordia de nosotros
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies
nuestras súplicas. Antes bien, líbranos de todos los peligros, Oh Virgen
gloriosa y bendita. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
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