Enfermedades Renales y Filtración Glomerular
Enfermedades Renales y Filtración Glomerular
𝐶𝑙𝑒𝑎𝑟𝑎𝑛𝑐𝑒 𝑚𝑜𝑙é𝑐𝑢𝑙𝑎
Razón de clearance: 𝐶𝑙𝑒𝑎𝑟𝑎𝑛𝑐𝑒 𝑖𝑛𝑢𝑙𝑖𝑛𝑎
Entonces…
Igual a 1: la molécula desconocida se comporta igual que la inulina, es decir, se
filtra, no se reabsorbe ni se secreta.
Menor a 1: la molécula desconocida NO se filtra, y si lo hace, es reabsorbida por
completo.
Mayor a 1: la molécula desconocida se filtra, pero también es secretada un poco
más en el túbulo renal.
Trastornos glomerulares
Enfermedades que se caracterizan por atacar y dañar la estructura vascular de la nefrona,
es decir, los capilares fenestrados del glomérulo, quienes tienen una presión hidrostática más
elevada que permiten la filtración glomerular.
Si esta estructura se altera, la velocidad de filtración disminuirá, y con ella, la diuresis.
Además, dependiendo del grado del daño, podríamos eliminar sustancias que no deberían
excretarse, como, por ejemplo, proteínas, glucosa, o elementos figurados como glóbulos rojos.
Estos trastornos se agrupan en cinco categorías:
- Síndrome nefrítico: es agudo, por lo que generan daño vascular y pérdida importantes
de elementos de gran tamaño, como proteínas.
- Glomerulonefritis: son rápidamente progresivas.
- Síndrome nefrótico: trastorno en el que hay pérdida de sustancias que NO deberían
perderse.
- Trastornos asintomáticos.
- Glomerulonefritis crónica.
Los trastorno glomerulares afectan las propiedades semipermeables del vaso, por lo tanto,
permiten el paso de sustancias que no deberían salir, como proteínas y elementos figurados.
Estos se pueden dar por procesos inflamatorios que disminuyen la tasa de filtración
glomerular y alteran la formación de la orina, por lo tanto:
- Hay menor diuresis, lo que causa que el volumen se retenga en el plasma, aumente
la volemia y, por consiguiente, la presión arterial.
- Por la poca capacidad de filtración se produce proteinuria y hematuria.
Como la presión hidrostática glomerular (o de la cápsula) aumenta y se exacerba por la
pérdida de proteínas plasmáticas, ya que, como estas se mueven hacia la cápsula, el agua
que “las sigue” se acumula en ella (recordemos que la presión hidrostática glomerular
siempre debe ser baja); la presión hidrostática capilar es mayor, ya que, más agua
comienza a irse a la cápsula (por la razón ya mencionada), y la presión coloidosmótica
del capilar es menor por la pérdida de proteínas, entonces la presión de filtración es mayor,
lo que estimula la formación de edemas periféricos.
Según el proceso, las glomerulopatías se clasifican según el proceso:
- Lesiones primarias: en ellas se lesionan las estructuras renales como tal debido a
fenómenos que promueve inflamación o daño directo al órgano, como, por ejemplo,
pielonefritis.
- Lesiones secundarias: el daño es producto de otra enfermedad. Por ejemplo, en los
pacientes diabéticos se generan alteraciones microvasculares y afectan al glomérulo,
por lo que la lesión es producida como consecuencia de una patología base.
Desde el punto de vista evolutivo se dividen en:
- Síndromes agudos: el daño se instaura en pocos días o semanas. Un ejemplo es una
infección urinaria, la cual promueve el daño del glomérulo.
- Subagudas: (o rápidamente progresivas); se demoran semanas en instaurarse, y se
pueden dar por fenómenos de hipersensibilidad que generan daños progresivos de la
vasculatura.
- Crónicos: se instauran a lo largo de los años, y se dan, por ejemplo, en pacientes
con HTA o diabetes, por lo que ocurren como consecuencias de tratamientos
inadecuados o falta de estos.
Mecanismos inmunológicos de la glomerulopatía primaria
Activación de anticuerpos y antígenos glomerulares:
Si un patógeno logra entrar al glomérulo y de adhiere a este, el cuerpo generará anticuerpos
para combatirlo, los cuales, a su vez, se unirán con el antígeno correspondiente y generarán
procesos inflamatorios que liberarán citoquinas inflamatorias y promoverán el engrosamiento
de la membrana, por lo tanto, se estimulará la aterosclerosis, la disminución del flujo
sanguíneo a la zona como consecuencia de esta, y fibrosis producto de las cambios
morfoestructurales producidos por la lesión.
Aquí es daño es producido directamente sobre el glomérulo, por lo que afecta en la
capacidad de filtración glomerular. Como disminuyo el flujo sanguíneo, altero las presiones
hidrostáticas y glomerulares, disminuyendo así la tasa de filtración y estimulando que la
diuresis también decaiga.
Por otro lado, como genero inflamación, el endotelio y los podocitos de dañarán, filtrando
así sustancias que no deberían.
Mecanismos inmunológicos de las glomerulopatías secundarias
La lesión glomerular está asociada a fenómenos independientes al riñón, como, por ejemplo,
HTA. En un paciente con esta patología, el flujo de sangre l egará al riñón con más fuerza,
por lo que el glomérulo y las fenestraciones de sus células permitirán la fuga de proteínas,
promoviendo su reabsorción, lo que generará activación de respuestas inflamatorias,
provocando fibrosis y esclerosis glomerular.
En los pacientes con hiperglicemias, por otro lado, se producirá aglicosilación de proteínas
(AGEs). La glucosa en exceso se adosará a proteínas, las cuales promoverán un mal
funcionamiento de ellas a nivel celular, por lo tanto, producirán un proceso inflamatorio en
el tejido. A nivel del glomérulo, tenemos células mesangiales que están entremedio de los
capilares, las cuales, debido a la aglicosilación, se hipertrofian, produciendo que la presión
externa del capilar aumente, produciendo esclerosis y disminuyendo la velocidad de filtración
glomerular.
Los tóxicos o fármacos, y los procesos infecciosos de larga data también pueden producir
glomerulopatías secundarias.
Síndrome nefrítico
Se definen como una enfermedad glomerular que daña directamente al riñón, produciendo
así efectos como hematuria (filtración de glóbulos rojos en la orina) debido a la
permeabilidad aumentada del órgano.
Si tengo pacientes con procesos inflamatorios y de isquemia, entonces la tasa de filtración
glomerular (TFG) disminuye, produciendo oliguria, generando daño renal y fenómenos AGUDOS.
Como se altera la capacidad de permeabilidad y filtración, retengo volumen, aumento la
volemia, genero HTA y promuevo la formación de edema.
La glomerulonefritis estreptocócica se genera cuando el estreptococo ingresa a nuestro
cuerpo y se adosa en el glomérulo, generando así complejos antígeno – anticuerpo que
estimulan la activación del sistema del complemento, a los neutrófilos, y fomentan daño a
nivel del glomérulo, generando síndrome nefrítico.
Dentro de las enfermedades sistémicas que pueden generan síndrome nefrítico, tenemos el
lupus eritematoso sistémico, en donde el sistema ataca a pequeños vasos, promoviendo la
inflamación. Como el glomérulo son vasos de menor tamaño, son susceptibles a la inflamación
y daño a nivel glomerular.
Fisiopatología del síndrome nefrítico
Las cepas bacterianas nefrogénicas:
Producen proteínas que se depositan en los glomérulos y forman complejos inmunes,
causando la activación de la cascada inflamatoria:
- IL-1: activa a los linfocitos T.
- IL.2: debido al deposito del complemento y a los linfocitos activados, se dañan los
podocitos, vasos y membrana basal, por lo tanto, la capacidad de filtración se
altera, permitiendo así la entrada de proteínas.
Tanto la IL-1 como la IL-2 estimulan el daño de la barrera.
También aumentan la lesión glomerular, lo que provoca proteinuria y hematuria.
Reducen el calibre de los capilares glomerulares, disminuyendo así la superficie de
filtración glomerular, produciendo oliguria (menor formación de orina).
Activación de mecanismos compensatorios que absorben sodio y agua: la mácula
densa censa las concentraciones de sodio, por lo que, como lo que se filtra es menor,
esta estructura se comunicará con las células de la arteria aferente para que se
libere renina, generando un aumento de angiotensina II, aldosterona, y, por lo tanto,
se retendrá más sodio y agua, generando así expansión del volumen intravascular,
que conllevan a HTA secundaria (es decir, que ocurre por un problema renal), y
edema.
Síndrome nefrótico
En esta alteración el daño no es violento, pero altera la permeabilidad, por lo tanto, las
proteínas más pequeñas pueden filtrarse, haciendo que la presión coloidosmótica del capilar
baje, y la de la cápsula suba, por lo tanto, la albúmina en sangre disminuirá, generando
que el hígado sintetice proteínas plasmáticas (entre ellas la albúmina).
Sine embargo, esto generará el aumento de apolipoproteínas (VLDL y LDL), produciendo que
los niveles de colesterol promuevan la pérdida de proteínas por la orina, y la lipiduria.
Este síndrome produce edema, ya que, la filtración glomerular disminuye y la volemia
aumenta, pero TAMBIÉN porque la disminución de la presión oncótica capilar hace que se
tenga una menor capacidad de retención de agua dentro del vaso, por lo que el agua
se irá hacia el intersticio y se acumule ahí.
Además, todo esto se verá exacerbado por el SRAA, ya que, disminuirá la filtración
glomerular, por lo que tendré menos sodio circulando por el túbulo, así que, junto con el
agua, lo retendré más, por lo que tengo más líquido, aumentará la presión intersticial y
generaré edema.
Por otro lado, perderemos antitrombina III, por lo que tendré menos capacidad para evitar
la formación de fibrinógeno, estimulando un estado protrombótico.
Finalmente, perderemos inmunoglobulinas y globulinas, debilitando nuestro sistema de defensa,
lo que nos hace más susceptibles a enfermedades infecciosas.
Enfermedades tubulares
Es una lesión renal en los túbulos que se caracteriza por un daño AGUDO. Debido a la
alteración de los túbulos, se alterará la capacidad de tránsito, reabsorción y secreción
tubular.
Algunas de las causas más comunes de estas patologías son:
- Necrosis tubular aguda: esta se asocia al consumo de nefrotóxicos como, por ejemplo,
fármacos, elementos de contraste, isquemias severas, etc.
- Pielonefritis agudas o crónicas.
- Acidosis tubular renal.
- Fármacos tóxicos.
Como bien se ha mencionado, el daño agudo se instaura de manera rápida y genera
edema intersticial. Un ejemplo de este es la pielonefritis aguda y lesiones por fármacos.
Por otro lado, el daño crónico demora más y, en estos casos, es menos habitual, pero
igual o más grave, ya que, genera fibrosis, atrofia e, incluso, l egada del sistema inmunológico.
Necrosis tubular aguda
Dentro de las enfermedades tubulares, esta es la más destacable, ya que, se asocia a
una inflamación del túbulo o intersticio, la cual se puede extender al glomérulo. Sin embargo,
lo que más se daña es el TÚBULO, por lo que se altera la capacidad de reabsorción,
secreción y excreción.
Las situaciones que pueden causar la necrosis tubular aguda son:
Nefrotóxicos: como, por ejemplo, diuréticos, ciclosporinas, medios de contraste y
antiinflamatorios esteroidales (AE). Estos últimos en específico promueven la disminución de
COX1, por lo tanto, las prostaglandinas también bajan (recordemos que estas promueven la
vasodilatación a nivel de nefrona, túbulo contorneado proximal y arteriola eferente). Entonces,
debido a lo anterior, la arteriola eferente se contrae, entra menos sangre, se genera
hipoperfusión, isquemia e hipoxia.
Por otro lado, debido a procesos como la hemólisis y rabdomiólisis (ruptura de los músculos)
liberan sustancias que NO deberían estar en la sangre, como la mioglobina. Esta, al l egar
al riñón, debido a su pequeño tamaño, es capaz de filtrarse, y ya en los túbulos, querrá
reabsorberse, por lo que promoverá procesos inflamatorios en ellos, moléculas oxidantes,
disfunción endotelial. Todo lo anterior generará que las células del tpubulo se descamen,
generando obstrucción del conducto, por lo que se alterará la capacidad de reabsorción,
inflamación y excreción renal.
Ante la acumulación de células que se descaman, la capacidad del excreción del agua
disminuye, por lo que aumentará la presión sobre el túbulo, además, el agua querrá pasar
hacia el intersticio, promoviendo edema en el parénquima renal e isquemias.
Por último, la hipoperfusión renal causada por hemorragias, quemaduras o hipovolemias
disminuirán el flujo sanguíneo hacia el órgano, lo que provocará necrosis.
Acidosis tubular renal
Grupo de defectos tubulares que afectan la reabsorción de iones de bicarbonato, o
excreción de protones. Dentro de esta patología tenemos dos categorías:
- Acidosis tubular renal proximal: ocurren cuando, a nivel del túbulo contorneado proximal
se alteran los intercambiadores de H+/Na+.
- Acidosis tubular distal: ocurren cuando, a nivel del túbulo contorneado distal se alteran
las células intercaladas, que son encargadas de intercambiar protones.
Pielonefritis agudas
Son infecciones del tracto urinario alto que afectan al parénquima o pelvis renal. Estas
pueden ser:
- Agudas: se dan por infecciones por bacterias Gram negativas como E. coli, Proteus o
Klebsiella.
- Crónicas: causan fibrosis, cicatrices y deformaciones.
Oliguria: producción de orina inferior a 400 ml.
Anuria: producción de orina menor a 100mL.
Finalmente, la excesiva reabsorción de proteínas estimula a los genes NF-Kβ, quien provocará
la secreción de citoquinas inflamatorias, produciendo una inflamación general que conllevará
a una esclerosis renal.
Entonces, resumiendo lo ya hablado, podemos decir que la insuficiencia renal crónica se
caracteriza por una pérdida crítica de nefrones, lo que produce un sinfín de complicaciones,
entre ellas, una menos capacidad endocrina.
Por ejemplo, los riñones, por medio de la hidroxilación de la 25-hidroxicolecalciferol, producen
calcitriol, una hormona con efecto hipercalcemiante, es decir, que aumenta los niveles de
calcio es nuestro organismo y excreta fosfato. Si la actividad de este órgano se encuentra
limitada, entonces, ante eventos en los que necesitemos de este ion en nuestro cuerpo, no
ocurrirá nada.
Como los riñones también tienen función de balance iónico, su capacidad limitada provocará
hiponatremia, ya que, se verá imposibilitado a reabsorber el sodio correspondiente, e
hiperkalemia, ya que, no podrá excretar el potasio, generando variadas consecuencias
negativas que se verán más adelante.
Por otro lado, una insuficiencia renal crónica puede conllevar a alteraciones ácido base.
Como bien sabemos, los riñones tienen un importante rol en el mantenimiento de los niveles
de pH, ya que, se encargan de reabsorber bicarbonato (buffer químico que amortigua la
producción de protones) y eliminar protones. Cuando el sistema deja de funcionar, los
protones dejan de ser eliminados por la orina y la nefrona distal deja de producir
bicarbonato, generado acidosis metabólica.
La acidosis metabólica se compensa gracias al sistema respiratorio, quien convierte los
protones que no fueron eliminados y al bicarbonato que queda en agua y CO2. Como
este se puede eliminar por las vías respiratorias, mi cuerpo comienza a hiperventilar para
agilizar el proceso.
Otra importante función es la del mantenimiento el balance hídrico. Los riñones cumplen la
vital función de regular la volemia y la PA, junto con el balance de iones como sodio,
potasio, calcio, magnesio, etc. Entonces, si la velocidad de filtrado glomerular es menor
debido a la gran pérdida de nefronas, la mácula densa censará la baja de nivel de
cloruro de sodio y liberará renina, lo que activará a la angiotensina II y, por consiguiente,
a la aldosterona, generando retención de sodio, agua y un aumento en la retención de
volumen.
Como consecuencia de lo anterior, se sobrecarga el sistema con agua y sodio, y si a eso
además le sumamos que la diuresis está disminuida, exacerbamos un estado de hipervolemia
y HTA. Por lo tanto, sintetizando la información, se puede decir que la principal causa de
HTA secundaria es la insuficiencia renal crónica.
Por el aumento de la HTA, el estado de hipervolemia y la vasoconstricción, aumenta la
presión hidrostática capilar (ya que, ingresa más agua a los vasos sanguíneos), alterando,
por consiguiente, la presión coloidosmótica capilar, quien disminuye debido a que se filtran
proteínas.
Uno de los problemas más graves de la IRC es la acidosis metabólica, ya que, esta NO
siempre puede ser compensada por el sistema respiratorio. No obstante, nuestro organismo
también tiene otros mecanismos para mantener el pH dentro de los parámetros normales.
Por ejemplo, las células musculares son capaces de
intercambiar los protones que no están siendo
eliminados por potasio. Debido a esto, las células
se hacen más positivas, por lo que, para compensar
este aumento, sacan potasio, que es su principal
ion positivo. Sin embargo, este mecanismo causa
otro problema, que es la hieprkalemia, debido a
que, como tengo IRC, NO puedo eliminar este ion
que está aumentando en sangre.
Finalmente, este mecanismo que era “compensatorio” termina exacerbando la acidosis
metabólica y la hiperkalemia, desregulando TODO mi sistema, ya que, aumento la
excitabilidad de mis células y genero arritmias, problemas en la actividad contráctil, etc.
Por otro lado, como ya se mencionó, una insuficiencia renal crónica también puede causar
alteraciones en el balance de calcio y osificación. Debido a la patología, los niveles de
calcitriol disminuyen, generando así que su actividad en el intestino también lo haga y
disminuyan las concentraciones de calcio y aumenten las de fosfato.
Debido a esto, la paratiroides censa una baja en el calcio y comienza a secretar
parathormona, quien, gracias a la resorción ósea comienza a aumentar el calcio en el
organismo.
No obstante, aquí tenemos dos problemas:
1. Como es una situación crónica, los huesos se comenzarán a debilitar debido a la
pérdida de calcio.
2. Aumentamos los niveles de fosfato, lo que produce depósitos de fosfato de calcio
en, por ejemplo, las articulaciones, causando artritis y prurito.
Entonces, para resumir, este intento de compensación podría causar:
- Osteomalacia: pérdida de contenido mineral en el hueso, por lo que estos de
“ablandan”.
- Osteodistrofia: enfermedades esqueléticas que aparecen como consecuencia de la
insuficiencia renal crónica (IRC) y del tratamiento sustitutivo de la función renal, bien
sea la diálisis o el trasplante.
- Calcificaciones: calcio se acumula en el tejido corporal, haciendo que dicho tejido se
endurezca.
- Calcifilaxis: enfermedad grave y poco frecuente en la que se acumula calcio en los
pequeños vasos sanguíneos de la grasa y de la piel. La calcifilaxis provoca coágulos
de sangre, úlceras dolorosas en la piel y puede causar infecciones graves que pueden
l evar a la muerte.
- Acidosis estimulada por PTH.
- Disminución de calcitriol.
- Hipocalemia.
En resumen, y sintetizando todo lo anterior podemos decir que en la IRC se acumulan
alteraciones con el tiempo, lo que genera:
Deficiencia de eritropoyetina: recordemos que son los
riñones, específicamente sus glomérulos los que censan la
l egada de oxígeno a ellos, por lo que, dependiendo de
su nivel, permiten o no la formación de eritropoyetina.
Como en la IRC pierdo gran parte de la funcionalidad
del órgano, no censo los niveles de oxígeno, se generan
menos glóbulos rojos, menos hemoglobina, puedo
transportar menos oxígeno, entonces, anemia. Como los
glóbulos rojos tendrán buen tamaño y color, ya que, el
problema no está en las cantidades de hierro, será una anemia normocítica y normocrómica.
Nefropatía diabética: es importante saber que la enfermedad renal también puede ser
causada por la diabetes tipo I, que, a grandes rasgo, altera la capacidad de filtración
de glucosa debido al exceso de esta en la sangre, lo que genera inflamación y daño del
órgano.
Debido a que la diabetes genera glicosilación avanzada,
se estimula la alteración de la funcionalidad de proteínas,
lo que genera inflamación, mal plegamiento de estas,
inflamación crónica, o, en el peor de los casos, necrosis.
Por último, por la filtración de glucosa, se genera hipertrofia
e hiperplasia de las células mesangiales, quienes le dan
soporte al glomérulo. Su alteración da paso a la
compresión de los vasos sanguíneos, por lo tanto, isquemia
y filtración de más proteínas por la pérdida de la función.
Antes de seguir con el tema, debemos tener claros los parámetros de base:
pH 7,35 – 7,45
PaCO2 35 – 45 mmHg
Bicarbonato 22 – 26 mEq/L
Buffer base 45 – 50 mEq/L
Base exceso 0 ± 2 mEq/L
Anión GAP 9 – 14 mEq/L
Buffer base: o bases totales. Nuestro cuerpo tiene muchas bases para regular el pH, el
bicarbonato, a pesar de ser la más importante, solo es una más de ellas, por lo tanto,
este término hace referencia al bicarbonato más los otros buffer, como, por ejemplo, la
hemoglobina, el fosfato, etc.
Anión GAP: es la diferencia entre los aniones y los cationes. En el plasma, el principal catión
es el sodio, mientras que a nivel de aniones son el cloruro y bicarbonato. Los valores de
este dependen de si se consideran o no con el sodio:
- Más sodio: 10 ± 2 mEq/L.
- Con Potasio: 9 -14 mEq/L.
Entonces, ya sabiendo todo lo anterior, podemos comprender el siguiente esquema:
Si el pH se encuentra inferior a 7,4, entonces hablamos de una ACIDOSIS, y si esta, además,
tiene pérdida de bicarbonato, hablamos de una ACIDOSIS METABÓLICA.
La compensación primaria de esta patología es el sistema respiratorio, quien disminuirá las
concentraciones de CO2 por debajo de 40 mm/Hg hiperventilando para generar una
hipercapnia.
Sin embargo, no puedo hiperventilar eternamente, por lo que comenzaré a compensar con
el segundo sistema, que es el renal, quien elevará el bicarbonato a valor referencial.
Si, por otro lado, lo que tengo es una ACIDOSIS RESPIRATORIA por un aumento del CO2,
mi primer mecanismo de reparación será el renal, quien eliminará esta molécula por medio
de su conversión a bicarbonato más un protón, logrando que los valores del primero se
eleven.
Ahora bien, si los valores de pH son mayores a 7,4, hablamos de una ALCALOSIS, y si
esta, además, tiene una disminución de CO2, hablamos de una ALCALOSIS RESPIRATORIA.
Esta se puede dar por una crisis ansiosa, por ejemplo, y se compensa con el sistema renal
disminuyendo el bicarbonato.
Por último, si el problema es el aumento del bicarbonato y disminución de protones, entonces
tengo una ALCALOSIS METABÓLICA, que puede ocurrir por la pérdida de ácido clorhídrico
por medio de vómitos. La compensación primaria se da con el sistema respiratorio, quien
hipoventila para obtener CO2.
Hipervolemia y edema
La hipervolemia es causada por un exceso en la retención de agua que va acompañado
de retención de sodio; como consecuencia de esto, aumenta la PA y la disminuye la
perfusión, teniendo como riesgo el aumento de la presión hidrostática capilar y la generación
de edemas.
Consecuencias
- Aumento de peso.
- Yugulares ingurgitadas.
- Presión venosa central elevada.
- Hepatomegalia y esplenomegalia por sobrecarga del vaso esplénico.
- Anemia por dilución, ya que, como retengo tanta agua, el hematocrito baja.
- Presión venosa alta.
- Edema pulmonar.
- La hipervolemia puede producir una insuficiencia cardíaca, ya que, si tengo sobrecarga
de volumen, sobrecargo el corazón, afectando así el volumen sistólico y el gasto
cardíaco. Si se da por mucho tiempo, entonces puedo generar cambios morfológicos
en el corazón.
- Insuficiencia renal crónica.
- Cirrosis hepática.
Problemas asociados
- Debido a la retención de agua se generan edemas trasudados que se pueden
distribuir en diferentes regiones y causar anasarca, que es el aumento de peso
corporal mayor a 8%.
- Retención de sodio en compensación a la dilución por retención de agua. Esto puede
generar HTA, sobrecarga mecánica e hipervolemia en el corazón.
- La presión hidrostática capilar aumentara y la coloidosmótica capilar disminuirá, lo
que generará más filtración y más edema.
- Si hay cirrosis, el paciente fomentará procesos inflamatorios que alterarán la
permeabilidad de los vasos, produciendo más edema aún.
Mecanismos de desarrollo de edema
Como ya se ha mencionado, los edemas de producen producto del aumento de la presión
hidrostática capilar y la pérdida de proteínas en la circulación.
Los pacientes con problemas en la creación de proteínas, como aquellos con problemas
hepáticos, disminuyen su presión coloidosmótica debido a que NO están formando proteínas,
por lo que el agua querrá “irse” del vaso al intersticio creando edema.
Entonces, las causas más comunes de los edemas son:
- Aumento de la presión hidrostática venosa, principalmente.
- Disminución de la presión coloidosmótica plasmática.
- Aumento de la permeabilidad de los vasos por sepsis, SIRS, etc.
- Aumento de la presión coloidosmótica intersticial, lo que genera más atracción de
agua hacia el lugar.
Hiponatremia
El sodio es un ion de suma importancia, ya que, regula la osmolaridad plasmática, por lo
tanto, también la presión arterial. Sus valores normales van desde los 140 – 135 mEq/L,
por lo que, hablamos de hiponatremia cuando estos valores son inferiores a 135 mEq/L.
Causas
- Pérdidas por vómitos o diarreas.
- Abuso de diuréticos.
- Insuficiencia suprarrenal que afecta directamente a la secreción de aldosterona,
impidiendo así la reabsorción de sodio.
- Retención de agua, ya que, el sodio se diluye en una gran cantidad de esta.
- Ingesta deficiente de sodio en la dieta.
Entonces, de acuerdo con la imagen anterior, los síntomas dependen del grado de
hiponatremia:
- Menos de 125 mEq/L: se genera astenia y debilidad debido a que la disminución de
sodio genera un impacto negativo en el potencial de acción.
- 115 – 120 mEq/L: cefalea y obnubilación, ya que, poco a poco el sistema nervioso
se va apagando.
- Menos de 115 mEq/L: convulsiones debido al desorden en la concentración de sodio y
la bomba Na+/K+.
-
Hipernatremia
Se clasifica hipernatremia cuando las concentraciones de sodio sobrepasan los 145 mEq/L,
lo que genera un aumento de la osmolaridad (hiperosmolaridad plasmática), ya que, el
agua dentro de las células querrá “irse al plasma”, por lo que estas tenderán a disminuir
su tamaño.
Causas:
- Pérdida de agua, lo que genera hemoconcentración, que es cuando la concentración
de la sangre aumenta su peso específico, su viscosidad y el número de glóbulos
rojos. Es debida a una disminución del volumen plasmático sin disminución proporcional
del volumen globular total.
- Exceso de manitol o urea, que son elementos con capacidad osmótica, es decir, “que
se pueden l evar agua”.
- Pérdidas extrarrenales como diarreas o sudoración excesiva.
- Diabetes insípida: esta no se da por un aumento en la glicemia, sino que como signo
clásico del aumento de la diuresis por una mala función de la ADH.
- Hiperaldosteronismo.
- Síndrome de Cushing (aumento de cortisol).
Hipokalemia
Así como el sodio es el principal ion extracelular, el potasio es el principal ion INTRACELULAR,
ya que, modifica el potencial de membrana de la célula, haciéndola más o menos excitable.
Por esa misma razón, tiene relación directa con la función cardíaca, sistema nervioso y la
contracción. Sus concentraciones van desde los 3,5 – 5,5 mEq/L.
La alteración de sus concentraciones genera la activación de mecanismos, como, por ejemplo,
la bomba Na+/K+, que ayudarán a que el potasio vuelva a las células y estás puedan
generar con normalidad su proceso de repolarización.
Causas:
- Alto uso de catecolaminas e insulina, quienes estimulan en exceso la actividad de la
bomba sodio potasio, por lo que disminuyen las concentraciones plasmáticas de K+.
- Pérdidas renales por diuréticos.
- Cetoácidos metabólicos o exceso de corticoides, quienes promueven un efecto mimético
de la aldosterona en el riñón, eliminando más potasio y reteniendo más sodio.
- Alcalosis, que hace que el potasio del plasma se vaya a las células y se genere
hipokalemia.
Hiperkalemia
Se da cuando las concentraciones de potasio suben por encima de los 5,5 mEq/L. Está
situación esta más relacionada con las enfermedades renales, ya que, a mayor pérdida
de la función del riñón, más aumentará la hiperkalemia, porque no se podrá eliminar de
manera adecuada el ion.
Debido al aumento, las células se volverán más excitables, activando así al músculo
esquelético y promoviendo calambres, alteraciones en la conducción eléctrica, parestesia,
arritmias, agitación, etc.
Causas:
- Drogas vasoactivas que disminuyen la producción de prostaglandinas constitutivas en
el riñón, produciendo así la vasodilatación.
- Acidosis metabólica.
- Déficit de insulina.
¿Qué se puede ver en el ECG cuando aumenta el potasio?
- Se alarga el segmento PR y Q se vuelve “picuda”.