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Una Feliz Navidad

Una joven llamada Samantha decide pasar la Navidad sola en su casa en lugar de asistir a la cena familiar. Más tarde, un niño llamado Ramón toca su puerta para pedirle sal prestada. Cuando Samantha ve una sombra aterradora en su jardín, se da cuenta de que es Krampus, un demonio mitad cabra que castiga a aquellos sin espíritu navideño. Krampus rompe la puerta y persigue a Samantha por la casa.
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Una Feliz Navidad

Una joven llamada Samantha decide pasar la Navidad sola en su casa en lugar de asistir a la cena familiar. Más tarde, un niño llamado Ramón toca su puerta para pedirle sal prestada. Cuando Samantha ve una sombra aterradora en su jardín, se da cuenta de que es Krampus, un demonio mitad cabra que castiga a aquellos sin espíritu navideño. Krampus rompe la puerta y persigue a Samantha por la casa.
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Una feliz navidad

Era la noche del 24 de diciembre, desde las ventanas de las casas se podían observar a las familias
regocijándose en su propia felicidad, los niños juegan mientras que los adultos presumen sus decoraciones, en
todos lados era lo mismo y eso transmitía un aura de felicidad y armonía, esta es la magia de la navidad. Pero
eso no es lo importante, enfoquémonos en una casa en especifico, una casa apartada de todas las demás, en
esta se encuentra una joven de nombre Samantha..
Ella no preparo una cena, ni un pino lleno de esferas y luces de colores, oh pobre joven que no sigue las reglas
de la navidad, que el se apiade de su alma. Veamos como está joven pasa su feliz navidad.

◇◇◇◇
“Que bella noche”, es lo primero que llega a mi mente al mirar por la ventana, es una noche fría y oscura, el cielo se
encuentra tan oscuro que asusta, no hay estrellas adornando su oscuridad. Aparte la vista de la ventana para seguir
preparando mi cena, dejando toda mi concentración en esta, cortar y apartar, era todo lo que se repetía en mi mente
tratando de no concentrarme en nada más, en que me encontraba sola en mi casa, en el sonido de las ramas golpeando
las ventanas o en el sonido de las manecillas del reloj.

Cortar y apartar, decía mi mente cuando escuche pasos en el jardín, cortar y apartar, decía mi mente al escuchar el
sonido del reloj al dar las 10 de la noche, todos esos sonidos despertaron en mi una sensación se inquietud que luego se
convirtió en miedo al darme cuenta de mi situación, estaba sola, había rechazado la invitación de mis padres de ir a la
cena de navidad en casa de mis abuelos, así que estaría sola hasta mañana en la noche. Tonta, tonta, tonta me repetía
una y otra vez, como se me había ocurrido aceptar quedarme sola.

Me perdí en mis pensamientos tratando de distraerme de los ruidos mientras corto un trozo de tomate, cuando un
fuerte golpe en la puerta casi hace que me rebane un dedo, rápidamente me dirijo un poco enojada hacia la puerta para
observar a la persona que golpeó de esa manera. Me dirijo y abro la puerta para hablar con la persona pero no hay
nadie, un poco confundida salgo de la casa y me giro para observar si hay algún bromista, al no ver a nadie me giro para
volver a entrar a mi casa, pero alguien me jala de la blusa.

—hola Sam — dice el pequeño niño después de que haya soltado un grito.— perdón si te asuste—se disculpa con su
tierna voz.

—oh Ramón, eres tu—. Contestó un poco aliviada y asustada a la vez.— no te preocupes, solo no vuelvas a tocar tal
fuerte la puerta, solo con gritar mi nombre bastaba— doy unas pequeñas palmadas en su hombro mientras suspiro.

—es solo que tenia un poco de prisa, mi mamá me dijo que te pidiera un poco de sal y que no tardara— se justifica el
pequeño un poco arrepentido.— podrías darme un poco de sal— pide mirándome.

—bien, pero no vuelvas a tocar así — contestó mientras entro a la casa para ir por la sal con el pequeño siguiéndome los
pasos, al llegar a la cocina tomo el pequeño salero y se lo doy al pequeño a mi lado.—toma, aquí tienes la sal— hablo al
darle la sal en la mano.

—gracias Sam— agradece el niño y sale corriendo de la casa, olvidándose de cerrar la puerta. “este pequeño tan
distraído” es lo que pienso al ver la puerta abierta, me dirijo a cerrarla pero algo llama mi atención. Una gran y
aterradora sombra en mi jardín.
Horrorizada observo como camina alrededor de la cerca de mi jardín hasta llegar a la puerta de entrada de este mismo,
acerca su mano a la cerradura de la puerta dejando a la vista unas garras largas y puntiagudas, un chillido de miedo sale
de mi boca al notar el gran costal goteante en su espalda. La sombra levanta bruscamente la cabeza y me mira con sus
ojos tan rojos como la sangre, deja escapar una especie de gruñido y comienza a correr hacia la entrada de mi casa, ahí
es cuando se de quien se trata, es Krampus y ha venido por mi.

Con cuatro pasos ya está a menos de la mitad de llegar a mi casa, trato de moverme pero no puedo, el miedo me
paraliza totalmente, conforme se acerca puedo observar el gran costal en su espalda y su contenido, eran personas,
conforme avanza puedo observar las manos infantiles dentro de este. Soló eso basta para que cierre la puerta y
comience a correr a la segunda planta tratando de resguardarme, al llegar a las escaleras comienzan a escucharse unos
fuertes golpes en la puerta, con cada golpe lágrimas comienzan a caer por todo mi rostro acompañadas de sollozos que
sale de mi boca.

Una vez llegó a la segunda planta escucho como la puerta se rompe y el entra a la casa, escucho sus pasos dirigiéndose a
la cocina seguido se un ruido de cadenas ser arrastradas. Entro a la primera habitación y me encierro en el closet
mientras rezo en mi mente a quien sea que me esté escuchando por mi, varias preguntas llegan a mi mente, ¿Por qué a
mi?, ¿Cómo puedo librarme de esto?, ¿sobreviviré?.

Trato de recordar todo sobre el, lo habíamos investigado con anterioridad pero nunca le tomé importancia, “vamos,
vamos Samantha, tu puedes”, trataba de alentarme en mi mente al escuchar el sonido de las cadenas subir al tercer piso,
no logro recordar nada, hasta que algo llega a mi mente, “Krampus, un demonio mitad cabra y castiga a quienes se
portan mal en Navidad o no tienen espíritu navideño. Acompañado de cadenas y palos de abedul, golpea a los niños que
se portaron mal y se los lleva al infierno”, eso es, me digo a mi misma, esa es la causa de lo que esta pasando.

Escucho como el ruido de las cadenas se detiene y es reemplazado por el sonido de la puerta ser abierta, escondo mi
cabeza entre mis piernas y comienzo a llorar desesperadamente mientras me lamento por todo, por no haber aceptado
ir a la cena con mis padres, por haber rechazado todas las anteriores invitaciones de mis amigos y haber preferido
quedarme en casa.

◇◇◇◇

Y así queridos lectores fue como la pobre joven que consideraba las festividades algo aburrido y falso obtuvo su castigo,
dejado solo un grito desgarrador. Todas las personas recordarán esa noche como la triste noche donde dos seres
murieron, el pequeño y travieso Ramón, y la joven adolescente Samantha.

Es momento de que me despida de ustedes pero no olviden, sean felices y amables, respeten las fiestas y las tradiciones
o Krampus ira por ustedes.

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