Universidad Autónoma de Nuevo
León
Facultad de Trabajo Social y
Desarrollo Humano
Evidencia 1
Unidad de Aprendizaje
PRACTICAS COMUNITARIAS
Facilitadora
Maria Francisca Garcia Ramos
Equipo 2
Vanessa Estefanía Alvarado Escobedo 1896252
Samara Abigail Falcón Maldonado 1964174
Lesly Yohana García Mata 1756025
Andrea Lizeth Garza Cortes 1756025
Génesis Brigitte Cadena López 2013928
Grupo 4°C
San Nicolás de los Garza, Nuevo León. A 01 de Febrero del
2024
Fase de planeación
Objetivos
Ander-Egg (1989), define la fase de planificación como un
modo de actuar que emerge desde la realidad, que considera
a los distintos actores sociales de la comunidad y que se
caracteriza por la toma de decisiones y la formulación de
objetivos que se realizan conjuntamente, por un lado los
miembros de la comunidad con sus propios valores y
cosmovisión y los profesionales con los que se interactúa. Los
objetivos implican una integración técnica con las expectativas,
intereses, necesidades y problemas de la comunidad afectada.
Louise C. Johnson (1988), establece una relación entre
propósitos y objetivos de la fase de planeación definiendo al
propósito como el resultado total y de largo alcance del
esfuerzo del plan total, este propósito se alcanza solo después
de que los objetivos han sido logrados. Estos objetivos pueden
relacionar distintas personas o sistemas sociales involucrados
en la situación. Los propósitos y objetivos desarrollan
valoraciones relacionadas en la necesidad o necesidades de
distintos sistemas involucrados, y las identificaciones del
bloque o bloques para la satisfacción de una necesidad.
También se pueden desarrollar propósitos y objetivos
provisionales cuando se identifica una falta de cumplimiento de
una necesidad.
Tipo de evaluación.
Ander Egg nos menciona que la evaluación “es una forma de
investigación social aplicada, sistemática, planificada y dirigida;
encaminada a identificar, obtener y proporcionar de manera
válida y fiable, datos e información suficiente y relevante en
que apoyar un juicio acerca del mérito y el valor de los
diferentes componentes de un programa (tanto en la fase de
diagnóstico, programación o ejecución), o de un conjunto de
actividades específicas que se realizan, han realizado o
realizarán, con el propósito de producir efectos y resultados
concretos” (Ander Egg, 2000)
Serpa Naya nos menciona que “La evaluación es un
seguimiento continuo y sistemático que se le hace para
identificar los logros y las dificultades presentadas en el
proceso y poder tomar decisiones que lleven a un
mejoramiento de la calidad educativa” (Serpa Naya, 2008).
Evaluación Objetiva
Ralph Tyler propuso el enfoque de la evaluación objetiva,
que se centra en la medición de resultados y logros
educativos. Tyler abogó por la formulación de objetivos claros
antes de diseñar cualquier programa educativo y evaluó el
éxito del programa en función de la consecución de esos
objetivos. (Tyler 1950).
Grant Wiggins nos menciona que evaluación objetiva implica la
medición de habilidades y conocimientos a través de tareas y
proyectos prácticos, destacando la aplicación práctica del
aprendizaje. (Grant Wiggins, 2000)
Evaluación Formativa y Sumativa
Michael Scriven introdujo la distinción entre evaluación
formativa y sumativa. La evaluación formativa tiene lugar
durante el proceso educativo para mejorar el aprendizaje,
mientras que la evaluación sumativa se realiza al final del
proceso para medir el rendimiento y tomar decisiones sobre el
logro de objetivos. (Scriven 1967)
Benjamin Bloom, mencionaba que la evaluación formativa era
el mecanismo que permitía mejorar el ciclo de enseñanzas y
aprendizajes que reciben los alumnos. (Benjamin Bloom, 1956)
Taxonomía de Objetivos Educativos
Benjamin Bloom y sus colaboradores desarrollaron una
taxonomía para clasificar los objetivos educativos en seis
niveles, desde el conocimiento básico hasta la síntesis y
la evaluación. Esto ha influido en la formulación de objetivos
medibles y en la evaluación de diferentes niveles de
habilidades cognitivas. (Bloom, 1956)
La Taxonomía de Anderson y Krathwohl se diferencia de la
Taxonomía de Bloom al cambiar la nomenclatura de algunos
de los niveles y al incluir una dimensión adicional que clasifica
los procesos cognitivos en cuatro dominios: el cognitivo
(conocimiento), el afectivo (sentimientos y emociones), el
psicomotor (habilidades motoras) y el interpersonal o social
(relaciones con los demás). (Anderson y Krathwohl, 2001).
La evaluación de planificación
La evaluación de la planificación se lleva a cabo en el
momento anterior al inicio de un programa. Esta evaluación se
dirige, en un primer momento, sobre la identificación de un
problema social emergente y todavía poco conocido en una
población de pacientes. A partir de los resultados generados
por la evaluación de la planificación, el investigador determina,
en un segundo momento, los objetivos y requisitos necesarios
para la planificación de un nuevo programa que tenga como
finalidad reducir la incidencia del problema social identificado
en un principio. Es recomendable que cualquier organización
que desee implementar un nuevo programa haga una
evaluación de la planificación ya que es el primer paso de la
acción (Tard et al., 1997).
La evaluación de la planificación tiene un enfoque prospectivo
que permite al investigador obtener información que le lleve, a
partir de los indicios del presente, a explorar las posibilidades
de establecimiento de un futuro programa. Este ejercicio
prospectivo se puede anclar en dos objetos de estudio
distintos: el estudio de necesidades y el estudio de factibilidad.
El estudio de necesidades
El estudio de necesidades valora las carencias de una
población de clientes, así como la naturaleza y el alcance de
sus problemas sociales. La finalidad de un estudio de
necesidades es efectuar una planificación acerca de si un
nuevo programa de atención o nuevas estrategias de
intervención en un programa existente deben ser o no
implementadas. En un estudio de necesidades, el investigador
se pregunta sobre la situación problemática, los objetivos que
hay que lograr y los requisitos para cumplir (Tard y otros,
1997). La información recopilada sirve para determinar los
objetivos y acordar la orientación que el nuevo programa o las
nuevas estrategias de intervención deben tener. En este
sentido, el estudio de necesidades debe asegurar que el
programa que se propone responde a un problema social real
y que las soluciones propuestas obedecen a unas necesidades
claramente identificadas.
En un estudio de necesidades, el investigador se plantea las
preguntas siguientes:
¿Cuál es el problema social que vive esta población de
pacientes?
¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cómo las perciben y
cómo las definen?
¿Qué objetivos debe tener el nuevo programa para
responder a sus necesidades?
El estudio de viabilidad
El estudio de viabilidad asesora los recursos financieros,
profesionales y organizacionales necesarios para el
establecimiento de un futuro programa, así como los factores
susceptibles de favorecer e influir negativamente en su
desarrollo. En este estudio se establecen los objetivos más
factibles y viables para la implementación del futuro programa.
De esta manera, el investigador determina la magnitud del
programa. La pertinencia de implementar un nuevo programa
debe responder siempre a un problema social real y a unas
necesidades previamente identificadas durante el estudio de
necesidades (Tard, et al., 1997).
En un estudio de viabilidad, el investigador se plantea las
siguientes preguntas:
¿Qué y cuántos recursos requiere el nuevo programa?
¿Cuál será la magnitud del programa?
¿Cómo se implementará, gestionará y coordinará el
nuevo programa?
El estudio de necesidades y el estudio de viabilidad son
complementarios y suelen llevarse a cabo de manera
secuencial. A menudo, antes de planificar un nuevo programa
se hace un estudio de necesidades para reunir información
sobre las necesidades de una población de pacientes de la
que existe poca información. Los resultados de este estudio
orientan posteriormente la conducción del estudio de
viabilidad.
La evaluación formativa
Efectuada durante la ejecución de un programa, la evaluación
formativa examina los mecanismos de implementación de un
programa e identifica los obstáculos que impiden el
cumplimiento de sus objetivos. También proporciona medidas
para mejorar su funcionamiento. Este tipo de evaluación puede
ser muy beneficiosa para las organizaciones ya que facilita la
provisión de feedback a los trabajadores sociales para que
estos puedan hacer ajustes necesarios para la mejora del
programa y de sus intervenciones (Unrau, 2007).
El estudio de proceso
El estudio de proceso pretende identificar los mecanismos de
implementación de un programa a partir de las actividades
llevadas a cabo. Aquí, la función del investigador es determinar
si el programa se está implementando de acuerdo con los
objetivos previstos mediante el examen de su funcionamiento
en las actividades diarias. Por esta razón, el investigador lleva
a cabo un seguimiento de las dinámicas internas observadas
en las actividades del programa y así, identifica sus fortalezas,
debilidades, incumplimientos y posibles fallos (Tard et al.,
1997). La información recopilada le sirve para emitir un juicio
sobre si existe una brecha entre los objetivos previstos del
programa y lo implementado en las actividades observadas.
Por último, el estudio de proceso debe permitir al investigador
explicar las razones de esta discrepancia para hacer los
ajustes que le permitan mejorar la prestación del programa.
En un estudio de proceso, el investigador se plantea las
preguntas siguientes:
¿Mediante qué mecanismos se implementan las
actividades?
¿Qué actividades llevan al cumplimiento de los
objetivos? Si no los cumplen, ¿por qué razón no lo
hacen?
¿Qué ajustes deben hacerse en las actividades para
que cumplan los objetivos?
El estudio de fidelidad
El estudio de fidelidad asesora el grado en que la
implementación de las actividades de un programa se adhiere
al modelo de protocolo desarrollado originalmente. El estudio
de fidelidad es propio de los programas formalizados cuyos
resultados han sido comprobados científicamente por su
eficacia e impacto positivos y, en consecuencia, son
reconocidos por tener una alta validación clínica. Sus
objetivos, fases y procedimientos se incluyen en un protocolo,
a menudo en forma de manuales de implementación, que se
usa en entornos similares al del programa inicial. De este
modo, el investigador examina en qué medida el programa se
asemeja al protocolo inicial. Las categorías en las que se basa
un estudio de fidelidad son (Dusenbury, 2001):la adherencia
terapéutica; la cantidad de intervenciones dispensadas; la
calidad de ejecución de estas y la capacidad de respuesta de
los pacientes.
En un estudio de fidelidad, el investigador se plantea las
preguntas siguientes:
¿De qué modo el protocolo del programa se está
aplicando?
¿Hay variaciones en su aplicación? En caso afirmativo,
¿cuáles son las variaciones?
¿Las variaciones ayudan o impiden el cumplimiento de
los objetivos del programa?
El estudio de producción
El estudio de producción cuantifica lo que el programa genera
como producto. Aquí, el investigador calcula el número de
actividades llevadas a cabo en el marco del programa y el
número de pacientes que reciben asistencia. Específicamente,
el investigador cuantifica las siguientes dimensiones de
producción: el número de pacientes derivados al servicio de
trabajo social y, de este número, la proporción de pacientes
asistidos por el programa; el número de intervenciones
efectuadas en un ámbito global del programa y la proporción
en cada una de sus fases; la proporción de pacientes que han
seguido todo el programa y que lo han dejado; la proporción de
pacientes que, una vez finalizado el programa, han recibido el
alta del servicio de trabajo social; y, por último, la proporción de
pacientes que han continuado recibiendo asistencia por parte
del trabajador social sanitario a pesar de haber seguido el
programa (Unrau, 2007).
En un estudio de producción, el investigador se plantea las
siguientes preguntas:
¿Cuántos pacientes están siguiendo el programa?
¿Cuántas actividades efectúa el programa diaria y
semanalmente
¿Cuántos pacientes atendidos por el programa han
recibido el alta del servicio?
La evaluación sumativa
Llevada a cabo en el momento posterior a la implementación
de programa, la evaluación sumativa determina los efectos del
programa y valora su coste y beneficios. Cualquier
organización que desee hacer una evaluación sumativa de un
programa debe planificarla en el momento inicial de su
implementación ya que esta evaluación requiere comparar la
situación de los pacientes antes y después de su participación
en el programa (Tard et al., 1997). En este caso, la evaluación
tiene como objeto de estudio la medición de la eficacia del
programa. De la misma manera, cuando el investigador quiere
comprobar los efectos del programa en la sociedad en general,
la evaluación tiene como objeto de estudio la medición del
impacto del programa en el nivel de la sociedad en general.
Por otra parte, un enfoque centrado en el coste del programa
tiene como objeto de estudio la determinación de la eficiencia
del programa. Aquí el investigador considera cuáles fueron los
recursos financieros y materiales necesarios para su
ejecución.
El estudio de la eficacia
El estudio de la eficacia se basa esencialmente en la medida
de los cambios (¿existen o no cambios en los pacientes que
participaron en el programa?) y la atribución de los cambios
(¿pueden atribuirse los cambios al programa?). La atribución
de los cambios es particularmente importante porque
determina si los cambios observados en los pacientes se
deben exclusivamente al programa y no también a una
variedad de circunstancias externas al mismo (Tard et al.,
1997).
En un estudio de eficacia, el investigador se plantea las
siguientes preguntas:
¿Qué objetivos cumplió el programa?
¿Qué cambios se observan en los pacientes?
¿En qué medida estos cambios se deben al programa?
El estudio de impacto
El estudio de impacto incluye información sobre los efectos
secundarios, tanto positivos como negativos, no previstos y no
intencionales del programa en el ámbito de la sociedad en
general. Generalmente, el impacto de un programa se observa
a largo plazo en el exosistema donde se formulan y se aplican
las políticas sanitarias, sociales, de empleo, de vivienda, etc.
(Unrau,2007). En general, las organizaciones no suelen
emprender un estudio de impacto de su programa ya que esta
iniciativa supera con creces su misión (Tard et al., 1997).
En un estudio de impacto, el investigador se plantea las
siguientes preguntas:
¿Qué efectos, tanto positivos como negativos, tuvo el
programa?
¿Qué consecuencias imprevistas o no intencionales se
han detectado?
¿Qué contribución ha hecho el programa al conjunto de
la sociedad a largo plazo?
El estudio de eficiencia
El estudio de eficiencia es el último objeto de estudio de la
evaluación sumativa. Se determina la eficiencia de un
programa cuando el investigador compara los costes de un
programa con sus resultados. A pesar de que esta relación
entre los costes y los resultados se conoce generalmente
mediante el concepto de coste-efectividad (Unrau, 2007), un
estudio de eficiencia puede ir más allá de este concepto y
examinar también el coste-beneficio de un programa. Aquí el
investigador compara los costes del programa con el ahorro
derivado de sus resultados. Por ejemplo, un programa que
disminuye la incidencia de violencia machista en parejas en las
que la mujer ha denunciado ser víctima de maltratos tiene
beneficios claros en los niveles personal, social, y sanitario.
Aunque la ejecución de este programa pueda costar mucho
dinero, tiene una relación coste-beneficio positiva por los
ahorros que genera a la sociedad.
En un estudio de eficiencia, el investigador se plantea las
siguientes preguntas:
¿Cuánto costó el programa?
¿Qué relación coste-efectividad tiene el programa
respecto a programas similares?
¿Qué relación coste-beneficio tiene el programa
respecto al ahorro que supone?
Diseños
Para obtener los mejores diseños y así ponerlos en práctica a
beneficio de la comunidad se necesita, identificar las
problemáticas y necesidades que tengan la prioridad, así como
también definir los propósitos y objetivos.
Se requiere de la elaboración de estrategias alternativas para
así desarrollar el plan detallado obteniendo los resultados
necesarios para el beneficio de la comunidad.
Los diseños que se deben llevar en práctica necesitan ser
adecuados ya que deben expresar de manera clara y precisa
lo que se quiere conseguir, también es necesario comparar los
propósitos con recursos y medios contados, ya que de esa
manera se asegurará su cumplimiento. Así como también
tomando en cuenta que deben plantearse teniendo en cuenta
lo que es posible lograr evitando el idealismo.
"Un proceso de previsión humana y de acción basada en esa
previsión" George Chadwick. En la descripción del proceso de
planeación, estableció un paralelismo entre el método
científico y el proceso de planeación, entendiéndolo como
análisis y solución de problemas complejos.
En la elaboración de los diseños supone determinar el modo
en que se concretarán los cambios propuestos de acuerdo con
las peticiones de la realidad, es decir, la forma en que se
pondrán en marcha las acciones que harán posible el logro de
los objetivos.
Los diseños combinan los objetivos con los recursos
disponibles para lograrlos, determinando los medios que se
van a emplear para desarrollar la acción en un periodo
determinado de tiempo, lugar y con los integrantes de la
comunidad.
Para lograr una mayor efectividad en la elaboración de los
planes y programas es importante:
- Identificar y ubicar con claridad el objeto de intervención
y los objetivos que se esperan alcanzar respecto al
mismo.
- Establecer específicamente las formas en que se
realizará el acercamiento a los objetivos (estrategias y
actividades que se desarrollarán) así como las técnicas
y recursos que se emplearán para el fin.
- Precisar los periodos de tiempo y lugar en que se
realizarán todas y cada una de las actividades
propuestas.
Este es el `Antes` (previo al desarrollo de las acciones del
proyecto), corresponde a la etapa previa, a las primeras
acciones o actividades del proyecto e incluye según Mèndez:
La propuesta de trabajo en función de la identificación de
beneficiarios.
Se realizará aquí esencialmente una consideración sobre los
beneficiarios y otros interlocutores en el proceso específico
sobre el que se quiere intervenir.
Es esencial conocer sus intereses respectivos, sus
percepciones y sus interrelaciones.
Problema a resolver con el proyecto, sus causas y efectos.
Se plantea un “problema”, que siempre es una interrogante,
una oración en forma de pregunta:
¿A cuántos afecta el problema?
¿Qué consecuencias acarrea?
¿Cuáles son las causas del problema?
¿Qué soluciones se han intentado antes?
¿Con qué recursos contamos para solucionarlo?
Se formulan ideas que permitirían, en el corto plazo, solucionar
el problema planteado. Siguiendo a Méndez: por estrategia se
entenderá el conjunto de criterios y opciones que permiten
ordenar e implementar las acciones necesarias para ejecutar
los proyectos.
La estrategia es siempre una gran hipótesis, que prioriza la
importancia de ciertas variables y criterios sobre otros, de
manera de asegurar el mejorar y cambiar la situación problema
diagnosticada.
La selección de la estrategia, deberá hacerse en base a los
objetivos planteados, los recursos disponibles (humanos y
materiales), el tiempo que dure el proyecto y la orientación o
enfoque que el proyecto asume (cualitativo y/o cuantitativo).
Bibliografías
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