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Liberalismo en México: Acta y Constitución 1857

El documento describe el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847 y la Constitución de 1857 en México. El Acta de 1847 restableció la Constitución de 1824 y propuso reformas adicionales. La Constitución de 1857 fue escrita por un congreso constituyente y estableció un gobierno federal, republicano y democrático con división de poderes y derechos individuales.

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Liberalismo en México: Acta y Constitución 1857

El documento describe el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847 y la Constitución de 1857 en México. El Acta de 1847 restableció la Constitución de 1824 y propuso reformas adicionales. La Constitución de 1857 fue escrita por un congreso constituyente y estableció un gobierno federal, republicano y democrático con división de poderes y derechos individuales.

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El regreso al liberalismo.

El Acta Constitutiva
y de Reformas de 1847 y la Constitución de
1857
La decisiva intervención de Mariano Otero y el Acta Constitutiva y
de Reformas de 1847
5 de abril de 1847 dicha Comisión presentaba su dictamen el restablecimiento de la
Constitución de 1824 a la espera de que el Congreso le hiciera las reformas necesarias
y pertinentes. Mariano Otero disintió de la mayoría y en su voto particular propuso que
el Acta Constitutiva y la Constitución Federal, sancionadas en 31 de enero y 24 de
octubre de 1824, formarían la única Constitución Política de la República y que además
de esos Códigos debía observarse el Acta de Reformas que más tarde aprobaría ese
Congreso.
El Acta Constitutiva y de Reformas sancionada el 18 de mayo de 1847.
DECLARA y DECRETA:
I. Que los Estados que componen la Unión Mexicana han recobrado la independencia y
soberanía, que para su administración interior se reservaron en la Constitución:

II. Que dichos Estados continúan asociados conforme al pacto que constituyó una vez, el modo
de ser político del pueblo de los Estados Unidos Mexicanos:

III. Que el Acta Constitutiva y la Constitución Federal sancionadas en 31 de enero y 24 de


octubre de 1824, forman la única Constitución Política de la República:

IV. Que estos Códigos deben observarse con los siguiente 30 artículos del ACTA DE
REFORMAS.

Lo cierto es que ni el país ni el Congreso estaban en la condición de expedir una


Constitución, la intervención estadounidense a nuestro territorio debía concentrar los
mejores esfuerzos para concluir lo antes y lo mejor posible la conocida como “Guerra
del 47”.
En abril el general Scott había dejado los barcos para adentrarse en territorio nacional;
en abril se libraron terribles combates en la Atalaya; la derrota de las fuerzas mexi-
canas fue completa; el ejército al frente de Scott causa unas 3 000 o 4 000 bajas al
ejército de Santa Anna. Los soldados supervivientes retroceden o desertan. Scott se
apodera de Jalapa, después de Puebla y sin resistencia toma posesión pacífica de la
ciudad. Será en la ciudad de México donde se organice la resistencia contra los
invasores.
El 2 de febrero de 1848 se firma en Guadalupe Hidalgo el Tratado de Paz. Texas con
su límite hasta el río Bravo, Nuevo México y Alta California pasaron a formar parte del
territorio de los Estados Unidos de América. México, derrotado, recibiría 15 millones de
pesos como pago por uno de los despojos territoriales más vergonzosos de la historia.

La última Presidencia de Santa Anna y el camino al Constituyente


de 1856-1857
Antonio López de Santa Anna inició su última Presidencia el 20 de abril de 1853. La muerte fue
la encargada de resquebrajar este Gobierno, pues en junio de ese mismo año murió Lucas
Alamán, poco tiempo después Tornel, y Antonio Haro renunció a su Ministerio. Como nunca
antes, Santa Anna tendría la vía libre para gobernar de manera absoluta. los liberales no
estaban dispuestos a permitir los excesos y arbitrariedades del presidente, muchos de ellos
como Benito Juárez, Melchor Ocampo y José María Mata se encontraban en Nueva Orleáns
esperando el momento oportuno para regresar al país y poner en práctica sus ideas liberales.

En marzo de 1854 el general Florencio Villareal proclamó el Plan de Ayutla cuyos


puntos fundamentales fueron: 1. Destitución de Santa Anna; 2. Designación de un
presidente interino que convocara a un Congreso. 3. El Congreso tendría carácter de
Constituyente para dar al país una ley fundamental adecuada a sus necesidades.
El 9 de agosto de 1855 Santa Anna abandonó la ciudad de México; tres días después
redactó su “Manifiesto de Perote” renunciando al cargo de Presidente de la República.
El 4 de octubre iniciaba Juan Álvarez sus funciones como presidente provisional,
designado conforme a los postulados del Plan de Ayutla.

La Constitución Liberal de 1857. Contenidos y postulados


La Constitución de 1857 se redactó bajo la base de 128 preceptos, dividida en ocho
títulos.
• El título primero se dividió en cuatro secciones cuyos títulos fueron de los
derechos del hombre, de los mexicanos, de los extranjeros y de los ciudadanos
mexicanos, respectivamente.
• El título segundo se integró por dos secciones, a saber: de la soberanía nacional
y de la forma de Gobierno, y de las partes integrantes de la Federación y del
territorio nacional.
• El título tercero intitulado “De la división de poderes”, estaba dividido en tres
secciones dedicada cada una a los tres poderes clásicos.
• El título cuarto sistematizó lo relativo a la responsabilidad de los funcionarios
públicos.
• El título quinto se dedicó a recoger las normas relativas a los estados de la
Federación. El título sexto establecía las prevenciones generales y el título
séptimo todo lo relativo a la reforma de la Constitución.
• Finalmente, el título octavo se dedicó a la regulación de la inviolabilidad de la
Constitución.
Veintinueve fueron los preceptos que el Constituyente de 1856-1857 dedicó a los
derechos del hombre; el artículo 1.º de la Constitución hizo una declaración que, por
lo visto hasta aquí, resulta innovadora porque afirma que:
El pueblo mexicano reconoce que los derechos del hombre son la base y el objeto
de las instituciones sociales. En consecuencia, declara que todas las leyes y todas
las autoridades del país deben respetar y sostener las garantías que otorga la
presente Constitución.
Destaca el hecho de que el Constituyente adjetive a las instituciones como
“sociales” y someta a las autoridades y al legislador para “respetar y sostener” las
garantías establecidas en la Norma Fundamental.
El título II de la Constitución de 1857, integrado por diez preceptos repartidos en dos
secciones, estuvo dedicado por el Constituyente a dos temas muy importantes; el
primero de ellos a la soberanía nacional y la forma de Gobierno, y la segunda sección a
las partes integrantes de la Federación.
El Constituyente liberal de 1857 recurrió a la forma clásica de entender y redactar el
concepto de soberanía en este tipo de documentos; de la siguiente manera recoge la
fórmula clásica de este concepto:
La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder
público dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. El pueblo tiene en todo
tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su Gobierno.
En el siguiente precepto se establece la forma de Gobierno como una República
representativa, democrática y federal, compuesta de estados libres y soberanos en
todo lo concerniente a su régimen interior, pero unidos en una Federación establecida
según los principios de la propia Constitución.

Poder Legislativo
El título III establecería todo lo relativo a los poderes clásicos en los que se dividiría el
Supremo Poder, estableciendo también las limitantes de que nunca podrían reunirse
dos o más de estos poderes en una persona o corporación, ni depositarse el Legislativo
en un individuo; así, la sección primera dedicaría nueve preceptos a la regulación del
Poder Legislativo que se integraría sólo por una Asamblea denominada Congreso de la
Unión.
Para ser diputado era necesario: a) ser ciudadano mexicano en ejercicio de sus
derechos; b) tener 25 años cumplidos el día de la apertura de las sesiones, c) ser
vecino del estado o territorio que hace la elección, y no pertenecer al estado
eclesiástico. La vecindad no se perdía por ausencia en el desempeño de cargo público
de elección popular.
Por cada diputado propietario se nombraría un suplente. El Congreso de la Unión se
renovaría en su totalidad cada dos años. Los diputados propietarios, desde el día de su
elección hasta el día en que concluyeran su encargo, no podían aceptar ningún empleo
de nombramiento del Ejecutivo de la Unión por el que se disfrute sueldo, sin previa
licencia del Congreso. El mismo requisito era necesario para los diputados suplentes
que estuvieran en ejercicio de sus funciones. Los diputados eran inviolables por sus
opiniones manifestadas en el desempeño de su encargo, y jamás podían ser
reconvenidos por ellas. El Congreso no podía abrir sus sesiones ni ejercer su encargo
sin la concurrencia de más de la mitad del número total de sus miembros; pero los
presentes deberían reunirse el día señalado por la ley y compeler a los ausentes, bajo
las penas que ella designara.
Congreso de la Unión tendría la facultad para expedir todas las leyes necesarias y
propias para hacer efectivas todas estas facultades y las concedidas por la
Constitución a los poderes de la Unión.

Procedimiento Legislativo
En seis preceptos, el Constituyente de 1857 estableció la manera y la forma en la que
se tenían que aprobar las normas con rango de ley, concediéndole la facultad de
iniciativa al presidente de la Unión; a los diputados al Congreso federal; y a las
legislaturas de los estados. Las iniciativas presentadas por el Presidente de la
República, las legislaturas de los estados o las diputaciones de los mismos, pasarían
desde luego a comisión.

Poder Ejecutivo
El Constituyente de 1857 reguló, en catorce preceptos, al Poder Ejecutivo que depositó
en un solo individuo que denominó presidente de los Estados Unidos Mexicanos —
suprimió así, al menos temporalmente, la figura de la vicepresidencia que prevaleció
años atrás y que tan perniciosa fue para nuestro país pero que se regresaría en otras
circunstancias en 1904.
Que debía ser ciudadano mexicano por nacimiento, en ejercicio de sus derechos, tener
35 años cumplidos al tiempo de la elección, no pertenecer al estado eclesiástico y
residir en el país al tiempo de verificarse la elección. Al igual que en el caso de los
diputados la elección del presidente sería indirecta en primer grado y en escrutinio
secreto, de conformidad con la ley electoral. Duraría en su encargo cuatro años y
entraría en funciones el 1.º de diciembre. Al tomar posesión de su encargo, juraría ante
el Congreso, y en su receso ante la Diputación permanente, bajo la fórmula siguiente:

Juro desempeñar leal y patrióticamente el encargo de presidente de los Estados


Unidos Mexicanos, conforme a la Constitución, y mirando en todo por el bien y
prosperidad de la Unión.
Un juramento sin duda muy federalista, porque promete no sólo cumplir la Constitución,
sino buscar la prosperidad de la Federación.
Además de las facultades que hemos señalado hasta aquí, el Ejecutivo tendría la
potestad de nombrar y remover libremente a los secretarios del Despacho, remover a
los agentes diplomáticos y empleados superiores de Hacienda y nombrar y remover
libremente a los demás empleados de la Unión, cuyo nombramiento o remoción no
estuvieren determinados de otro modo en la Constitución o en las leyes.

Sustitución del presidente


Un tema que representaba una cierta innovación, en ese momento histórico, y dada la
inexistencia de una vicepresidencia, era el relativo a la regulación constitucional por la
falta temporal o absoluta del Presidente de la República, para cubrir dichas ausencias
las reglas serían las siguientes:
1. Si por cualquier motivo la elección del presidente no estuviere hecha y publicada
para el 1.º de diciembre, en que debe verificarse el remplazo, o el electo no
estuviere pronto a entrar en el ejercicio de sus funciones, cesará sin embargo el
antiguo, y el Supremo Poder Ejecutivo se depositaría interinamente en el presidente
de la Suprema Corte de Justicia.
2. En las faltas temporal y absoluta del Presidente de la República, mientras se
presenta el nuevamente electo, entrará a ejercer el poder el presidente de la
Suprema Corte de Justicia.
3. Si la falta del presidente fuere absoluta, se procedería a nueva elección y el
nuevamente electo ejercería sus funciones hasta el día último de noviembre del
cuarto año siguiente al de su elección.

Poder Judicial
La Suprema Corte de Justicia se integraría por once ministros propietarios, cuatro
supernumerarios, un fiscal y un procurador general, durarían en su encargo seis años,
y su elección sería, al igual que la de los diputados y el presidente de la República,
indirecta en primer grado, de conformidad con lo que dispusiera la ley electoral. Los
requisitos para ser ministro de la Corte eran: estar instruido en la ciencia del derecho a
juicio de los electores, mayor de 35 años y ciudadano mexicano por nacimiento, en
ejercicio de sus derechos.
Los miembros de la Suprema Corte de Justicia, al entrar a ejercer su encargo,
prestarían juramento ante el Congreso, y en sus recesos ante la Diputación Perma-
nente en la forma siguiente: ¿Juráis desempeñar leal y patrióticamente el cargo de
magistrado de la Suprema Corte de Justicia que os ha conferido el pueblo, conforme a
la Constitución y mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión? El cargo sólo
era renunciable por causa grave, calificada por el Congreso, ante quien presentarían la
renuncia.
En el ámbito de las competencias, el Constituyente dispuso que la ley establecería y
organizaría los tribunales de circuito y de distrito. Mientras que a los tribunales de la
Federación les correspondía conocer de:
a) todas las controversias que se suscitaran sobre el cumplimiento y aplicación de las
leyes federales;
b) las que versaren sobre derecho marítimo;
c) aquellas en que la Federación fuera parte;
d) las que se suscitaran entre dos o más estados;
e) las que se suscitaran entre un estado y uno o más vecinos de otro;
f) las del orden civil o criminal que se suscitaran a consecuencia de los tratados
celebrados con las potencias extranjeras,
g) los casos concernientes a los agentes diplomáticos y cónsules.

En estos casos la Suprema Corte de Justicia sería tribunal de apelación, o bien de


última instancia, según lo determinara la ley. Adicionalmente, los tribunales de la
Federación resolverían toda controversia que se suscitara:
a) por leyes o actos de cualquiera autoridad que violara las garantías individuales;
b) por leyes o actos de la autoridad federal que vulnerasen o restringieran la soberanía
de los estados,
c) por las leyes o actos de las autoridades de éstos que invadieran la esfera de la
autoridad federal. En estos casos se podía advertir un control de constitucionalidad de
leyes o actos que garantizaría la no violación de las garantías individuales, así como la
soberanía de los estados y las competencias de la Federación.

Responsabilidad de los funcionarios públicos


En el título cuarto, desde entonces y hasta nuestros días, se encuentra la regulación
relativa a las responsabilidades de los funcionarios públicos. De tal manera que, para el
Constituyente de 1857, los diputados al Congreso de la Unión, los miembros de la
Suprema Corte de Justicia y los secretarios del Despacho serían responsables por los
delitos comunes que cometieran durante el tiempo de su encargo y por los delitos,
faltas u omisiones en que incurrieran en el ejercicio de ese mismo encargo. Los go-
bernadores de los estados eran igualmente responsables por la infracción de la
Constitución y leyes federales y también el Presidente de la República; pero durante el
tiempo de su encargo sólo podía ser acusado por los delitos de traición a la patria,
violación expresa de la Constitución, ataque a la libertad electoral y delitos graves del
orden común.

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