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Consecuencias de la Falta de Sueño

Este documento habla sobre la falta de sueño, sus etapas y consecuencias. Explica que dormir es importante para la salud física y mental, y ayuda al cuerpo a descansar y repararse. La falta de sueño puede ser causada por estrés, malos hábitos y trastornos, y tiene efectos como falta de energía y concentración.
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Consecuencias de la Falta de Sueño

Este documento habla sobre la falta de sueño, sus etapas y consecuencias. Explica que dormir es importante para la salud física y mental, y ayuda al cuerpo a descansar y repararse. La falta de sueño puede ser causada por estrés, malos hábitos y trastornos, y tiene efectos como falta de energía y concentración.
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EL IMPACTO DE LA

FALTA DE SUEÑO

María Emilia Toñanes Venica


Colegio Nuestra Señora del Huerto Rosario
2do 1ra 2023
INTRODUCCIÓN
Falta de sueño
La falta de sueño es un problema común que puede tener graves consecuencias en tu
salud mental. En este trabajo hablaremos sobre la falta de sueño, como un concepto
general y cómo afecta física, mental y socialmente, a las distintas edades.

Este último año, nos tocó afrontar varios problemas a la hora de descansar. Lo que
nos hizo cuestionarnos, introduciendo algunos problemas como ¿qué puede producir
dormir mal? ¿Qué consecuencias trae? ¿cómo afecta en las distintas edades? ¿Qué
beneficios me trae dormir bien?, entre muchos otros más.

Por eso, decidimos hacer este trabajo, con el objetivo interno de buscar una respuesta
a nuestros problemas, conocer sobre la falta de sueño y también concientizar sobre la
importancia del dormir bien. Además, propusimos hacer una encuesta a gente de
distintas edades para ver cómo se relacionan con la falta de sueño, si es un problema
que los afecta y por qué creen que sucede.

La falta de sueño está relacionada con la poca capacidad del cuerpo para recuperarse
por la noche y poder rendir efectivamente durante el día. Un descanso inadecuado que
persiste por un largo periodo de tiempo, puede provocar daños irreparables en tu salud
mental y física.

Hablaremos de cosas como por ejemplo: cuánto debemos dormir, por qué debemos
dormir la cantidad de horas de sueño recomendadas, qué produce dormir mal,
trastornos del sueño, consecuencias, etc.

Formulamos una hipótesis en la que para nosotros, la falta de sueño es una


problemática que afecta a niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. A esta, la
pueden provocar varias cosas, por ejemplo el estrés, malos hábitos, el uso del celular y
propios trastornos del sueño.

1
El sueño
Según Paul Franken, los humanos pasamos 1 ⁄ 3 de nuestra vida durmiendo.

El sueño es un período de descanso que se alterna con la vigilia. Tanto su cantidad,


como su calidad, es uno de los temas más discutidos de la salud.

Todos tenemos relojes internos en el cuerpo que controlan los momentos en que
estamos despiertos y cuándo el cuerpo está listo para dormir; los llamados ritmos
circadianos. Estos relojes tienen ciclos de aproximadamente 24 horas. Son muchos los
factores que regulan los relojes, como la luz, la oscuridad y los horarios del sueño. Una
vez que nos dormimos, atravesamos un ciclo por las etapas del sueño durante la noche
siguiendo un patrón predecible.

De modo resumido, podríamos decir que dormimos para poder estar despiertos por el
día y que, precisamente porque estamos despiertos y activos durante el día
necesitamos dormir. El sueño es una necesidad básica del organismo y su satisfacción
nos permite la supervivencia. Todo lo que pasa en el cuerpo humano guarda un
equilibrio, y si falla este equilibrio el organismo tratará por todos los medios de volver a
recuperarlo. Es importante tener una buena calidad de sueño, y el no tenerlo, afecta en
muchos ámbitos.

Etapas del sueño


El sueño se divide en distintas etapas que se diferencian entre ellas en función de
patrones observables mediante parámetros electrofisiológicos. En general, se

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reconocen cinco fases del sueño: fase 1, fase 2, fase 3, fase 4 y fase REM. Cada fase
tiene una duración y características específicas que las diferencian entre sí. A
continuación, detallaremos las características de cada fase:

● Fase 1: Es la fase de transición entre la vigilia y el sueño. Dura alrededor de 5 a


10 minutos y representa el 5% del sueño total. Durante esta fase, la actividad
cerebral disminuye y la respiración y el ritmo cardíaco se vuelven más lentos.
Los músculos se relajan y los ojos se mueven lentamente.
● Fase 2: Es la fase del sueño ligero. Dura aproximadamente 50 minutos y
representa el 50% del sueño total. Durante esta fase, la actividad cerebral
disminuye aún más y el cuerpo se prepara para entrar en un sueño más
profundo. La respiración y el ritmo cardíaco se vuelven aún más lentos, y los
ojos dejan de moverse.
● Fase 3: Es la fase del sueño profundo. Dura alrededor de 20 a 40 minutos y
representa el 15% del sueño total. Durante esta fase, la actividad cerebral
disminuye significativamente y el cuerpo se relaja por completo. La respiración y
el ritmo cardíaco son muy lentos, y los músculos están completamente relajados.
● Fase 4: Es la fase del sueño más profundo. Dura alrededor de 30 minutos y
representa el 10% del sueño total. Durante esta fase, la actividad cerebral es
muy baja y el cuerpo está completamente relajado. La respiración y el ritmo
cardíaco son muy lentos, y los músculos están completamente relajados.
● Fase REM: Es la fase del sueño en la que se producen los sueños. Dura
alrededor de 10 minutos en la primera fase REM y aumenta en duración en las
siguientes fases. Representa el 20% del sueño total. Durante esta fase, la
actividad cerebral aumenta y se asemeja a la actividad cerebral durante la vigilia.
La respiración y el ritmo cardíaco son irregulares, y los ojos se mueven
rápidamente.

¿Por qué es importante tener una buena calidad y cantidad de horas de sueño?

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Una buena calidad de sueño, aporta grandes beneficios para la vida
laboral/estudiantil, cotidiana y para la salud:

1. Tenemos más energía: un sueño reponedor logrará que lleguemos al trabajo o


la escuela con baterías recargadas, dejando de lado el cansancio recurrente y la
fatiga. Esto nos entregará una jornada laboral más alegre y una mejor calidad de
vida.

2. Mejora nuestro espíritu creativo y nuestra capacidad de resolver problemas.


Estas características son fundamentales para la vida laboral o estudiantil, pero
especialmente si tenemos un emprendimiento o el sueño de impulsar un nuevo
proyecto.

3. Apaga nuestro cerebro: durante las horas de sueño, nuestro cerebro se


desconecta para descansar y además entra en una fase de regeneración muy
importante para nuestra salud mental. Al no contar con un descanso adecuado,
se entorpece este proceso lo que lleva a una disminución de la capacidad de
concentración, memoria y coordinación, lo cual puede influir en tu trabajo.

4. Nos ayuda a regular y organizar nuestro tiempo: entregarle importancia a las


horas de sueño y contar con un horario regular de descanso, nos ayudará a que
puedas comenzar las jornadas laborales de forma organizada, sin problemas y
evitando las complicaciones asociadas a esto, como el exceso de tráfico, el
estrés y el desorden.

5. Mejora nuestras relaciones: Un buen descanso nos proporcionará ánimo y


buena actitud para socializar, además entregará la energía para realizar
actividades después del trabajo/escuela, crear amistades y buenas relaciones,
generando un buen ambiente.

Entre los beneficios de la vida cotidiana y para la salud, se encuentran:

1. Mejor control del apetito: Ayuda a mantener un equilibrio saludable entre las
hormonas que le hacen sentir hambre (grelina) o saciedad (leptina). Por eso,

4
dormir bien nos proporciona un buen manejo de los horarios de alimentación y
cantidades.

2. Nos ayuda a controlar la ansiedad y estrés: Para un plan de vida saludable, es


necesario evitar las preocupaciones. Está comprobado que la ansiedad y el
estrés afectan considerablemente la calidad de vida, por lo que es importante
dormir y descansar bien para mantener a raya estas sensaciones que pueden
afectar la salud mental.

3. Nos mantiene con mucho buen humor: está comprobado que la risa y el buen
humor son fundamentales en el día a día. Entre otras cosas, son un escudo
contra los pensamientos negativos, mejoran la salud y aumentan la autoestima.
Por eso, debemos tener una buena calidad de sueño, para encontrarnos bien
anímicamente.

4. Libera Melatonina. La melatonina es conocida como “la hormona de la noche” y


el cuerpo la libera cuando descansas en la oscuridad. Dormir bien hace que
puedas liberar esta hormona, la cual tiene muchos beneficios para la salud, por
ejemplo es antihipertensiva y anticonvulsiva.

5. Aumenta las defensas: Está comprobado que el sistema inmune emplea las
horas de sueño en regenerarse. Además, un buen descanso cuida nuestro
corazón, piel y ojos.

6. Cura y repara el corazón y los vasos sanguíneos

7. Favorece un crecimiento y desarrollo saludable: El sueño profundo hace que el


organismo libere la hormona que promueve el crecimiento normal en niños y
adolescentes. Esta hormona también aumenta la masa muscular y ayuda en la
reparación de células y tejidos en niños, adolescentes y adultos. El sueño
también juega un papel en la pubertad y la fertilidad.

La falta de sueño

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¿Cuántas veces le dijiste a alguien: “estoy cansado, no dormí mucho” o “no dormí
bien”?

Es muy común hoy en día tener varias dificultades a la hora de descansar. No dormir
lo suficiente o tener sueño de mala calidad aumenta el riesgo de problemas cardíacos y
respiratorios y afecta el metabolismo y la capacidad de pensar con claridad y
concentrarse en las tareas.

Cuando hablamos de falta de sueño nos referimos a situaciones en que una persona
no duerme lo suficiente y, por lo tanto, no se siente completamente recuperado para
desempeñarse durante el día.

Un mal descanso se expresa de diferentes maneras: a través de dolores musculares,


irritabilidad, poca concentración, somnolencia o falta de energía.

Causas:
La falta de sueño puede ser provocada por diversos factores:

● Estrés y ansiedad:
El estrés, es entendido como una respuesta fisiológica y psicológica ante situaciones
demandantes. Cuando estamos bajo estrés, nuestro cuerpo activa el sistema de
respuesta al estrés, liberando hormonas como el cortisol, que nos mantienen alerta.
Esto puede dificultar conciliar el sueño e incluso despertarnos durante la noche.
Además, el estrés crónico puede llevar a la aparición de trastornos del sueño, como el
insomnio.

La ansiedad, es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen


cuando se perciben peligros reales o percibidos, y que nos predispone a reaccionar
rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Es un sentimiento de miedo,
temor e inquietud. Cuando no dormimos lo suficiente, nuestro cerebro no puede
procesar adecuadamente las situaciones estresantes y nuestras respuestas
emocionales se ven alteradas. Esto nos hace más propensos a experimentar síntomas
de ansiedad, como palpitaciones, dificultad para respirar y pensamientos negativos
recurrentes.

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Las preocupaciones, los miedos y los pensamientos en bucle nos impiden dormir con
facilidad y provocan despertarnos en medio de la noche.

● Uso del celular:


El uso del teléfono por la noche afecta al descanso y dificulta la conciliación del sueño,
ya que las pantallas de los móviles emiten luz azul (de corta longitud de onda) que
reduce la producción de melatonina, altera el ritmo circadiano del cuerpo y complican el
sueño nocturno. Además, leer o escribir en celulares y tabletas en la cama momentos
antes de dormir retrasa la sensación de sueño y afecta la calidad del descanso durante
toda la noche.

Una investigación llevada a cabo en la Universidad de Connetticut, que luego fue


publicada en la Philosophical Transactions, de la Royal Society, señala que la luz
artificial tiene el potencial para alterar los ritmos circadianos. En particular, pueden
afectar el ciclo del sueño.

● Malos hábitos:
Será muy difícil conciliar el sueño si antes de acostarte consumimos alcohol, cafeína,
hacés ejercicio físico o te expones a estímulos ruidosos.

- El alcohol es un depresivo del sistema nervioso ya que causa que la actividad


cerebral se haga más lenta. Sus efectos sedativos pueden inducir a la relajación y a la
somnolencia, pero si excedemos su consumo, la Sleep Foundation nos asegura que
tendremos una pobre calidad del sueño así como que dormiremos mucho menos.

Estudios muestran que beber alcohol de más, se asocia a que las personas
experimentan insomnio y se agraven los síntomas de la apnea del sueño.

- La cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina en el cerebro, lo que inhibe


la sensación de somnolencia y promueve la vigilia. Sin embargo, si se consume cerca
de la hora de dormir, puede dificultar conciliar el sueño. La cafeína que se consume,
incluso seis horas antes de acostarse, reduce la calidad del sueño y la cantidad de
sueño.

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- El ejercicio practicado en las últimas horas de la tarde incrementa la temperatura
corporal y modifica la latencia del descanso y cansancio, así como las etapas del sueño
profundo. En otras palabras, el practicar un deporte justo antes de irse a dormir,
provoca una hiperactivación del organismo.

Es recomendable dejar al menos una hora entre el término de la actividad física y el


momento de irnos a dormir (hasta que desaparezca la adrenalina segregada).

- El ruido tiene importantes repercusiones tanto en la arquitectura y microestructura del


sueño, teniendo efectos como dificultad para dormir, ya que el cerebro sigue en
actividad, tratando de procesar la información oída.

● trastornos del sueño y enfermedades:


La apnea del sueño, los dolores crónicos y algunas enfermedades pueden afectar
nuestra calidad del sueño.

Los trastornos del sueño son una patología muy frecuente tanto aislada, propia como
tal, o asociada a otros trastornos. Constituyen un grupo muy numeroso y heterogéneo
de procesos. Hay muchísimas enfermedades que cursan con algún trastorno del sueño
como uno más de sus síntomas. De hecho, es difícil encontrar alguna enfermedad que
no altere en nada el sueño nocturno o la tendencia a dormir durante el día. De los
trastornos más frecuentes y padecidos, se encuentra el insomnio (entendido como la
presencia de forma persistente de dificultad para la conciliación o el mantenimiento del
sueño, despertar precoz, o un sueño poco reparador, a pesar de disponer de
condiciones adecuadas para el sueño). El insomnio prolongado (crónico) es una de las
principales causas de accidentes automovilísticos y depresión.

Poder identificar las causas de la falta de sueño es fundamental para poder tratarlas
adecuadamente.

Consecuencias:
A pesar de que la mayoría de las personas no le dan al sueño la relevancia que
debería, los efectos de dormir mal son muy similares.

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Algunas consecuencias en la salud mental que puede provocar la falta de sueño son:

● Inconvenientes para tomar buenas decisiones: Un estudio realizado por la


Universidad de Duke demostró que una noche de privación de sueño conduce a
una actividad creciente en zonas del cerebro que evalúan los resultados
positivos, y por el contrario una disminución en las áreas cerebrales que
procesan los resultados negativos. En otro estudio, se encontró que las
personas que suelen estar en el lado reflexivo tienden a reunir menos evidencia
antes de tomar una decisión, y aquellos que se clasifican como «cautelosos»
tienden a ser más propensos a asumir riesgos.
● Mayor estrés, ansiedad y preocupación: La relación entre la ansiedad, el estrés
y el sueño es bidireccional: es decir, que la ansiedad y estrés pueden dificultar el
sueño, y la falta de sueño puede agravar la ansiedad y el estrés, lo que lleva a
un ciclo perpetuo que afecta tanto la salud mental como la física.
● Bajo rendimiento académico: Según un estudio, la falta de sueño puede reducir
la capacidad de asimilar conocimientos hasta en un 40%. Además, la falta de
sueño también puede afectar la memoria a corto plazo y la capacidad de
aprendizaje.
● Problemas de concentración: Muchas personas que padecen problemas de
concentración los sufren por falta de descanso. Ya sea porque sufren insomnio,
duermen demasiado poco o tienen un sueño de mala calidad, al día siguiente no
se encuentran en sus plenas facultades, costándoles mucho todo. De hecho, la
fatiga crónica debida a no dormir adecuadamente es uno de los principales
factores detrás de accidentes y errores humanos.
● Falta de memoria: Diversas investigaciones han demostrado que dormir poco y
mal afecta negativamente el rendimiento cognitivo, incluyendo la capacidad del
cerebro para formar y retener aprendizajes y recuerdos. Durante la fase REM del
sueño, el cerebro procesa la información captada durante el día y ayuda a
consolidarla y almacenarla debidamente. Si no se duerme y por tanto no se llega
a dicha fase, es cuando en el cerebro comienzan las lagunas.
● Cambios de humor, irritabilidad: Al pasar varias horas sin dormir lo suficiente,
entramos en un “estado de alerta”, lo que hace que cualquier contratiempo nos

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desborda emocionalmente porque nos vemos obligados a atender varios
“frentes” a la vez con pocos recursos psicológicos
● Dormir pocas horas puede generar un aumento del apetito, lo cual hace que
haya una relación entre descansar poco y el aumento de peso.
● Dificultad para disfrutar de pasatiempos: la falta de sueño puede afectar la
concentración y la emotividad exacerbada, lo que puede disminuir la capacidad
de disfrutar de los pasatiempos
● Falta de reacción.
● Depresión: La depresión es un trastorno emocional que causa un sentimiento
de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades.
Se estima que un 80% de aquellas personas que presentan depresión sufren
insomnio, ya sea para conciliar el sueño (insomnio inicial), despertares
intermitentes (insomnio medio) y/o despertar precoz (insomnio terminal).
● Mayor riesgo de sufrir enfermedades como mal de Alzheimer: Según un estudio,
las personas que dormían seis horas o menos por noche tenían un mayor riesgo
de padecer demencia más adelante en sus vidas. Tenían un 30% más de
probabilidades de ser diagnosticados con demencia que las personas que
dormían siete horas por noche. En otro estudio, 521 participantes fueron
diagnosticados con demencia. Tenían alrededor de 77 años en promedio al
momento del diagnóstico. Cuando los investigadores analizaron los datos,
encontraron que estos, dormían pocas horas.
● Afecta la forma en que el cuerpo reacciona a la insulina: La insulina es la
hormona que controla la concentración de glucosa (azúcar) en sangre. La
deficiencia de sueño produce una concentración de azúcar en sangre mayor que
lo normal, lo que puede aumentar el riesgo de diabetes.
● Afecta la capacidad del organismo para combatir gérmenes y enfermedades: La
deficiencia continua de sueño puede cambiar la forma en que la defensa natural
del cuerpo responde a los gérmenes y las enfermedades. Por ejemplo, si
tenemos deficiencia de sueño, posiblemente tengamos problemas para combatir
las infecciones habituales.

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● Aumenta el riesgo de tener problemas de salud, que incluyen enfermedades
cardíacas, presión arterial alta, obesidad y accidente cerebrovascular.

La falta de sueño en los niños


Dentro de la niñez, podemos encontrar la primera infancia (1-6 años) y la segunda
infancia (6-12 años). En la vida de los bebés y niños pequeños, el papel del sueño es
uno de los más predominantes e importantes. La falta de sueño no solo impacta sobre
el bienestar de los pequeños y sus familias, sino que hasta podría causar
enfermedades e influir sobre el desarrollo y el desempeño.

Los menores de todas las edades se benefician física, mental y emocionalmente de


una cantidad adecuada de horas de sueño. Por ello, la Academia Americana de
Pediatría de Estados Unidos ofrece guías para el tiempo sugerido de sueño en los
niños:

- En los primeros dos años de vida, de 11 a 14 horas diarias;


- Entre los 3 y los 5 años, de 10 a 13 horas;
- Entre los 6 y los 12 años, de 9 a 12 horas diarias.

Son cada vez menos los niños que duermen una cantidad adecuada de horas. Esto
puede afectar el metabolismo y hasta conlleva un mayor riesgo de padecer obesidad y
diabetes, así como enfermedades mentales. En los más pequeños, el horario, la
duración y la calidad del sueño pueden estar íntimamente ligados a fenómenos que
afectan el desarrollo cognitivo y las emociones.

En ámbitos de aprendizaje, no dormir, afecta en muchas esferas del desarrollo infantil,


como la conducta, el desarrollo escolar y el rendimiento. Al dormir menos horas durante
el día, el niño está más “disperso”, aprende “peor”, es más “irritable” y experimenta
muchas dificultades. Vamos a explayar más estas consecuencias:

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- Se limitan las habilidades de planificación y organización:

La falta de sueño afecta la manera de pensar de los niños. Puede afectar


temporalmente la parte del cerebro que se encarga de la organización, la planificación
y la resolución de problemas. Por ejemplo, cuando los niños están cansados pueden
perder los útiles escolares. Esto conlleva a que dediquen tiempo en buscarlos, en lugar
de hacer los deberes escolares. O podrían tener más dificultad para priorizar los
deberes escolares y administrar su tiempo durante los exámenes.

- Empeora el humor y el comportamiento:

Los niños pueden ponerse de mal humor o hacer tonterías cuando están cansados. Es
posible que tengan menos control del que usualmente tienen. Por lo tanto, podrían
frustrarse o enfurecerse con mayor facilidad. Esto a su vez puede causar que dejen de
hacer las tareas o los exámenes.

Además, puede tener un impacto negativo en su vida social, ya que la falta de sueño
puede afectar el estado de ánimo y las capacidades motoras y cerebrales de los niños,
lo que puede alterar su comportamiento y su capacidad para interactuar con los demás.
El niño, podrá ser menos tolerante a la convivencia, por ende, será más fácil que tenga
discusiones o fricciones, que en otros momentos no viviría, lo que podría desembocar
en aislamiento social.

La falta de sueño continuada puede influir seriamente en sus tareas escolares


pudiendo, en algunos casos, llevarle al fracaso escolar. Las cefaleas, así como la
apatía y el desinterés, suponen un rechazo del niño hacia sí mismo. Es posible que
como consecuencia de la falta de sueño, se sentirán desmoralizados, impotentes,
frustrados, y con una autoestima baja en el colegio, y ante sus compañeros. Y además,
todo eso puede generar una depresión. Ya no sabrán cómo tomarse sus errores ni sus
faltas. Se sentirán ausentes, y harán de todo para llamar la atención, interrumpiendo a
los demás, mostrándose impacientes y coléricos.

Hay 4 principales trastornos del sueño en los niños que son los siguientes:

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● Insomnio: Cuando un niño, como un adulto, padece insomnio, puede que le sea
excesivamente difícil conciliar el sueño, o bien suele despertarse a media noche
sin poder volver a dormir. Este problema puede tener diferentes causas que van
desde estados de ansiedad o hiperactividad. El insomnio es un trastorno muy
común que afecta a la calidad de vida de las personas que no consiguen
descansar suficientes horas.
● Síndrome de las piernas inquietas: Este trastorno neurológico provoca un
impulso incontrolable de mover las piernas e incluso andar cuando se está en
reposo, debido a una mala sensación en las mismas. Este trastorno, que afecta
a un 10% de la población mundial, dificulta la calidad de vida del paciente, su
sueño y el de los que están a su alrededor. Este trastorno suele deberse a un
problema en el funcionamiento de la dopamina, un neurotransmisor que entre
muchas otras cosas también posee un importante papel en el movimiento
corporal. Déficits de hierro pueden afectar al funcionamiento de este
neurotransmisor.

● Apnea del sueño: La apnea del sueño es un síndrome que afecta a un 2% de la


población infantil en el mundo y puede conllevar una dificultad para respirar
durante el sueño, así como ronquidos y somnolencia diurna. Este síndrome
puede ocasionar efectos perjudiciales para la salud del niño, incluidos problemas
de aprendizaje, desarrollo e incluso problemas cardíacos.

● Parasomnias: Se trata de un conjunto variado de problemas de conducta


durante el sueño que suelen ser benignos y en el que existen episodios de
despertar breve sin que realmente se produzca una interrupción del sueño. Las
parasomnias se dan en las diferentes fases del sueño e implican ciertos
comportamientos anormales que implican despertares parciales. Algunas de las
parasomnias más comunes en los niños son el sonambulismo, en el que se dan
comportamientos como caminar mientras se duerme. La mayoría de las
personas no recuerdan nada al despertar y siendo un trastorno benigno, su
desaparición suele ser progresiva a lo largo del tiempo.

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Otra de las parasomnias más comunes son los terrores nocturnos. Estos son
episodios de miedo en el que se dan pesadillas excesivamente realistas en las
que la persona suele gritar o mostrar expresión de pánico que posteriormente no
se recuerda.

Falta de sueño en los adolescentes


Empezando cerca de la pubertad, el momento en que los adolescentes comienzan a
cansarse es más tarde. Aunque puede parecer que necesitan menos horas de sueño,
en realidad los adolescentes deben dormir más de 9 horas cada noche.
Desafortunadamente, la mayoría de los adolescentes no duermen las horas que se
necesitan.

Las necesidades diarias de sueño de los adolescentes oscilan entre 7 y 11 horas, el


valor promedio recomendado es de 7 a 9 horas diarias. Dormir en cantidad adecuada y
de forma regular, se asocia con mejor atención, conducta, aprendizaje, memoria,
regulación de las emociones, calidad de vida, salud mental y física.

Hay tres factores importantes que producen dificultades a los adolescentes a la hora
de dormir:

● El horario: Un adolescente promedio se cansa cerca de las 11:00 p. m. y tiene


que levantarse entre las 6:00 a. m. y las 7:00 a. m. para llegar al colegio a
tiempo. Esto hace imposible que se consigan 9 horas de sueño. Algunos
colegios de educación media han cambiado sus horarios para comenzar más
tarde. Las calificaciones de los estudiantes y su desempeño atlético mejoró
como resultado en estas escuelas. Además, al igual que sus padres, muchos
adolescentes tienen agendas ocupadas. Las noches entre semana y las
actividades sociales afectan el tiempo y la calidad del sueño de los
adolescentes. Llegan a casa tarde y les cuesta trabajo relajarse.

● Los deberes escolares: La presión para tener éxito puede ser contraproducente
cuando los jóvenes sacrifican horas de sueño para realizar los deberes

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escolares. Después de una noche con muy pocas horas de sueño, su hijo
adolescente puede ser incapaz de concentrarse en la clase y absorber material
nuevo. Los adolescentes necesitan tanto trabajar como descansar para
mantener su mente alerta.

● Mensajes de texto. Los teléfonos móviles son pésimos compañeros de cama,


especialmente cuando se apagan a media noche. Los adolescentes pueden
pensar que todos los mensajes de texto se deben contestar inmediatamente, sin
importar la hora. Incluso los mensajes de texto en las primeras horas de la
noche pueden afectar el sueño. Escuchar las alertas constantes de los mensajes
de texto puede hacer imposible relajarse y quedarse dormido.

Un mal descanso en la adolescencia puede traer grandes consecuencias, siendo esta


una etapa crucial para el desarrollo:

1. Se limita su capacidad cognitiva: La falta de sueño en los adolescentes puede


alterar la capacidad de aprendizaje, causar problemas de memoria y disminuir la
atención durante el día. A la larga, suele ocasionar problemas en su rendimiento
académico.

2. Aumenta el riesgo de patologías mentales: Una mala calidad o cantidad de


sueño puede provocar diferentes problemas mentales, físicos y de conducta.
Además, una vez que la salud mental del menor se ve afectada, inicia un círculo
vicioso: los problemas mentales interfieren con el sueño y a su vez, el sueño
empeora el malestar físico y emocional. Algunos de los trastornos asociados a
esta falta de sueño son los siguientes: Ansiedad, depresión, estrés, pérdida del
control de impulsos y problemas de comportamiento.

3. Disminuye el rendimiento físico: Mientras dormimos el cuerpo pone en


funcionamiento distintos procesos para reparar y para regenerar los tejidos
cerebrales y del resto del cuerpo. También, recuperamos la energía consumida
para funcionar de forma eficiente al día siguiente. Así, el sueño es un aspecto

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importante para nuestro bienestar físico y psicológico y es necesario dormir el
tiempo necesario para rendir de forma adecuada durante la jornada.

4. Incrementa el riesgo de desarrollar adicciones: Los problemas emocionales


derivados del mal dormir vuelve a los jóvenes más vulnerables a desarrollar
adicciones, ya que estas conductas les ayudan a “aliviar” el malestar al instante.
Pero, a la larga, lo incrementan y empeoran la calidad de vida en todos los
aspectos.

La falta de sueño en los estudiantes universitarios

Los estudiantes universitarios tienden a padecer problemas de regularidad, cantidad y


calidad de sueño, que pueden afectar a su rendimiento académico. Estos problemas se
relacionan con cambios propios de la fase del ciclo vital en la que se encuentran debido
a diversos factores: madurativos, del desarrollo psicosocial (asociados con los
procesos de individuación y socialización) y académicos.

En el período de la transición de la adolescencia a la edad adulta se producen cambios


en el sueño que obedecen a factores biológicos y psicosociales. Los primeros son de
tipo madurativo y los segundos se relacionan con el desarrollo. En cuanto a los factores
biológicos, hay cambios en la duración, en las fases del sueño y en el ritmo circadiano
sueño-vigilia. Desde el punto de vista psicosocial, las vicisitudes propias del proceso de
individuación se expresan en la necesidad de elegir los propios horarios y actividades,
entre otras. En ello influye la socialización, que adquiere un relieve especial en esta
edad, manifestado por un aumento de las demandas sociales y la necesidad de
responderlas. Todo lo anterior contribuye a que en este período del ciclo vital sean
frecuentes los problemas de regularidad, cantidad y calidad del sueño, y es un
resultado bastante común la privación parcial crónica de sueño y su consecuencia más
notoria, la excesiva somnolencia diurna.

Los estudiantes universitarios están expuestos a padecer con más frecuencia


problemas de sueño. En esta población se añaden algunos factores específicos. Por un

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lado, las exigencias académicas inherentes a los estudios universitarios, que suponen
más dedicación y esfuerzo que en las etapas precedentes, y, por otro, las
extraacadémicas (por ejemplo, trabajar para mantenerse o ayudar a ello), que implican
un esfuerzo añadido. El uso de sustancias psicotrópicas y de algunas tecnologías
modernas son también factores a tener en cuenta en la génesis de dichos problemas
de sueño.

La falta de sueño en adultos (trabajadores)


En adultos, la falta de sueño -o su mala calidad- influye en la salud en general y en
ciertas patologías en particular, especialmente trastornos gastrointestinales, pérdida del
apetito, alteraciones cardiovasculares o trastornos mentales comunes, cuya relación es
bien conocida

Además, influye tanto en el ámbito social y familiar (empobrecimiento de las relaciones


por no coincidencia de horarios, dificultad para compartir actividades de ocio, etc.)
como en la actividad laboral (menor rendimiento y mayor probabilidad de errores y
accidentes, entre otros)

A los hábitos personales ya conocidos (tabaquismo, alcohol, ruido, temperatura o luz)


se suman los nuevos hábitos de auténtica inmersión en pantallas de fácil acceso que
llegan hasta la cama, como teléfonos móviles, tablets y laptops, como responsables de
no dejar tiempo para una tranquila transición entre la vigilia y el sueño

Además de estos hábitos personales, la nueva organización del trabajo es un


determinante de falta de sueño en ciertos colectivos. A diferencia de la jornada
comúnmente adoptada (de lunes a viernes de 9 am a 5 pm, o de 8 am a 3 pm en
nuestro país), existen empleos de 7/7 y 24/24 que afectan a más trabajadores a parte
de sanitarios y personal de seguridad y transportes

Estudios recientes estiman la prevalencia de somnolencia diurna excesiva en el 16%


de los trabajadores, con mayor presencia en mujeres con trabajo remunerado. Este
último aspecto se detectó en la III Encuesta Navarra de Salud y Condiciones de
Trabajo, en la que se encontró que las mujeres, debido a la mayor asunción de tareas

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domésticas y de cuidados, presentan una mayor prevalencia de problemas para
conciliar el sueño

La falta de sueño en adultos mayores


Consideramos “adultos mayores” como personas mayores a 65 años. En ellos, los
problemas del sueño son frecuentes. En general, la cantidad necesaria de sueño
permanece constante a lo largo de la vida adulta. Los médicos recomiendan que los
adultos duerman de 7 a 8 horas todas las noches. En el caso de los adultos mayores el
sueño es menos profundo y más entrecortado que el sueño en las personas más
jóvenes.

Los patrones de sueño tienden a cambiar a medida que se envejece. La mayoría de


las personas encuentran que el proceso de envejecimiento los lleva a tener dificultades
para conciliar el sueño. Se despiertan con más frecuencia durante la noche y se
levantan más temprano por la mañana.

El tiempo total de sueño se mantiene igual o disminuye ligeramente (6.5 a 7 horas por
noche). Puede ser más difícil quedarse dormido y pueden pasar más tiempo total en la
cama, esto porque el envejecimiento se asocia a una menor sensibilidad del núcleo
supraquiasmático a las señales ambientales y dado que nuestros relojes internos se

18
regulan con base en estas señales (como la luz y oscuridad), pueden verse
alteraciones en el horario de sueño. La transición entre el sueño y despertarse con
frecuencia es abrupta, lo que hace que las personas mayores sientan que tienen un
sueño más ligero que cuando eran jóvenes.

Se pasa menos tiempo durmiendo profundamente y sin soñar. Las personas mayores
se despiertan en promedio de 3 a 4 veces cada noche, por la necesidad de levantarse
a orinar (nicturia), ansiedad e incomodidad y dolor por enfermedades prolongadas
(crónicas). También son más conscientes del hecho de estar despiertos. Se despiertan
con más frecuencia porque pasan menos tiempo en el sueño profundo ya que, el sueño
de ondas lentas (las fases 3 y 4 de sueño profundo) disminuye con la edad; al igual que
también lo hace el sueño REM. Esto lleva a que aumente el tiempo de sueño dedicado
a las fases 1 y 2.

Curiosamente, es posible que esta pérdida de sueño no sea tan perjudicial. Y es que
se ha visto que, en comparación con los jóvenes, los adultos mayores muestran un
mejor rendimiento cognitivo y menos somnolencia tras una noche de privación de
sueño. Sin embargo, cuando el descanso es muy insuficiente (menos de 6-7 horas), las
consecuencias aparecen.

Igualmente, los adultos mayores no se libran de los trastornos del sueño, entre los más
comunes en ancianos, se encuentran: insomnio, síndrome de las piernas inquietas,
narcolepsia, hipersomnio y apnea del sueño. Estos pueden deberse a cualquiera de las
siguientes causas:

● Enfermedad de Alzheimer
● Alcohol
● Cambios en el reloj interno natural del cuerpo, lo que lleva a que algunas
personas se duerman más temprano en la noche
● Enfermedad crónica como insuficiencia cardíaca
● Ciertos medicamentos, hierbas, suplementos y drogas psicoactivas

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● Depresión (es una causa común de problemas de sueño en personas de todas
las edades)
● Afecciones neurológicas y cerebrales
● No ser muy activo
● Dolor causado por enfermedades como la artritis
● Estimulantes como la cafeína y la nicotina
● Orinar frecuentemente durante la noche

Recomendaciones para un buen descanso

Como último título, propusimos brindar recomendaciones para promover el buen


descanso y así ayudar a quienes lidian constantemente y de mala manera, con la falta
de sueño.

1. Tener una rutina para corregir la falta de sueño


Una rutina de sueño consiste en una serie de actividades que realizás antes de dormir
y que preparan al cuerpo y la mente para desconectarse de manera temprana y así
poder descansar rápido y profundo.

Lo singular de las rutinas de descanso es que debemos emplearlas todos los días a la
misma hora. Si no sos constante en eso, posiblemente no obtengas los resultados que
esperás.

Algunas actividades que pueden ser parte de la rutina son:

● Oscurecer la habitación
● Escuchar música suave
● Darse un baño con agua tibia
● Leer en la cama
● Tomar leche tibia

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Se recomienda que la actividad que escojamos como rutina no demande un tiempo
superior a 30 minutos.

2. Hacer actividades para reducir el estrés

Como mencionamos anteriormente, una de las causas de la falta de sueño son las
tensiones y ansiedades acumuladas durante el día. Para poder reducir el estrés te
recomendamos realizar actividades que te permitan desconectar de las preocupaciones
y te centren en el momento.

Algunas pueden ser:

● Realizar ejercicio físico (ir al gimnasio)


● Hacer ejercicios de estiramientos y respiración
● Hacer meditación o yoga
● Jugar algún deporte
● Tener un hobbie

Con la excusa de la falta de tiempo, muchas veces se relega este tipo de actividades.
Nuestra recomendación es que te priorices y te dediques unos pocos minutos al día
para centrarte en tu propio bienestar.

3. Buscar ayuda en la terapia

Si por tus propios medios no conseguís conciliar el sueño, te recomendamos pedir


ayuda a un especialista profesional. Muchas personas sienten que recurrir al psicólogo
o psiquiatra es una medida para problemas extremos. Sin embargo, esto no es así.

Una alternativa para mejorar la calidad de sueño es a través de la terapia cognitiva-


conductual (TCC). Este tipo de tratamiento se centra en destrabar aquellos
pensamientos y comportamientos que te están afectando. Además, cuenta con una
variedad de herramientas demostradas científicamente para tratar el insomnio crónico.

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Encuesta
Para concluir, realizamos una encuesta a 201 personas de distintas edades sobre
cómo es su sueño. La encuesta fue realizada de forma virtual y la respondieron
personas de las siguientes edades:

Luego, realizamos las siguientes preguntas:

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Un dato importante, es que la mayoría de los mayores a 60 años, respondieron “casi
siempre”, por lo que asumimos que esta problemática afecta mayormente a los
menores de 60. A quienes respondieron “a veces”, “casi nunca” o “no” les preguntamos
por qué creen que no duermen bien. Así, surgieron las siguientes respuestas:

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Luego, preguntamos si conocían las consecuencias de dormir mal:

Y por último, preguntamos si les gustaría tener una mejor calidad de sueño:

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Conclusión
Para finalizar, concluimos con que la falta de sueño es una problemática que afecta a
muchas personas, puede ser provocada por varios factores y trae grandes
consecuencias, actuales y a futuro. Es importante promover una buena calidad de
sueño, para poder encontrarnos mejor nosotros mismos.
Este trabajo fue muy interesante, nos encantó. Nos dejó grandes enseñanzas y
pudimos conocer más sobre algo que es tan importante y que tanto nos afecta.
¡Cumplimos nuestros objetivos!
Nuestra hipótesis principal era que la falta de sueño afectaba en su mayoría a los
adolescentes y era más que nada, por el uso del celular. Si bien, la falta de sueño
afecta a los adolescentes y uno de los motivos es el uso del celular; afecta hasta de
igual manera a los niños y adultos. Además, hay otras causas que afectan al igual que
el celular a la hora de dormir, como es el caso del estudio, las tareas, el trabajo,
adicciones, etc. Por eso, podríamos decir que nuestra hipótesis era incorrecta, ya que
estaba incompleta y a lo largo del trabajo fuimos descubriendo nuevos aspectos.
Gracias por tomarse el tiempo de leer nuestro trabajo. Esperamos que puedan haber
conocido más sobre este tema y que puedan haber tomado más conciencia sobre todo
lo que implica.

¡Saludos y bendiciones!

26
Bibliografía

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27
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-SA: “10 beneficios de dormir para el trabajo y para la vida”, www.bbva.mx, 2019.

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ÍNDICE

Introducción ………………………………………………………………………………….1

El sueño ….……………………………………………………………………………………2

La falta de sueño …………………………………………………………………………….6

Falta de sueño en los niños ………………………………………………………………11

Falta de sueño en los adolescentes …………………………………………………….15

Falta de sueño en estudiantes universitarios …………………………………………17

Falta de sueño en adultos (trabajadores) ………………………………………………18

Falta de sueño en adultos mayores ……………………………………………………..19

Recomendaciones para un buen descanso ………………………………………….. 21

Encuesta …………………………………………………………………………………….. 23

Conclusión ………………………………………………………………………………….. 27

Bibliografía ………………………………………………………………………………….. 28

30

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