Antonio Herrera
Nicole Marocho
Valeria Valdivia
El estado guatemalteco cooptado por una red criminal rechaza a la Cicig
La Cicig es una institución de la ONU requerida por el Estado de Guatemala y aprobada
por el Congreso en el año 2006 cuyo propósito es investigar la presencia de cuerpos
ilegales de seguridad y sistemas ocultos, que cometen delitos que afectan a los derechos
humanos de los guatemaltecos. Luego de 12 años de gestión continua, en medio de
diversas controversias, el presidente Jimmy Morales anunció que no renovará la presencia
de la Cicig.
Frente a esta coyuntura existente, nos preguntamos por qué el gobierno actual desea cesar
de sus funciones a una comisión que ha logrado desarticular sendas formas de corrupción
en el gobierno guatemalteco. Este no es el primer intento por desaparecer la Cicig. La
investigación de Laura Zamudio “La comisión internacional contra la impunidad en
Guatemala (Cicig). Una organización autodirigida” nos detalla cómo la Cicig ya estuvo a
punto de ser cancelada durante el gobierno de Pérez Molina. Nos preguntamos qué intenta
ocultar el gobierno de Jimmy Morales y cómo este rechazo contra la instancia
internacional se manifiesta con la ciudadanía a través de un discurso de rechazo.
El presente tema de investigación presenta, bajo el concepto poder, que detrás de la
decisión del gobierno actual de Guatemala de no renovar la presencia de la Comisión
Internacional contra la Impunidad Guatemalteca (Cicig) existe una red criminal en la
cúpula del Estado.
En primer lugar, mencionamos que la situación de corrupción en el núcleo del estado
durante el 2013-2015 da señales de la existencia de la red criminal detrás de la no
renovación. Durante los años en mención, la Comisión Internacional contra la Impunidad
Guatemalteca sufrió dos bajas importantes en su junta directiva. Frente a la oposición
estatal, los dos primeros comisionados, Carlos Castresana y Francisco Dall’Anese tuvieron
que renunciar. El tercer comisionado, Iván Velásquez fue duramente criticado bajo el
mandato del presidente Otto Pérez Molina, quien pidió no renovar la extensión de la
presencia de la Cicig luego de septiembre del 2015. A mediados de estas fechas, la Cicig
publicó un informe denominado “la línea”, el cual desnudaba una red criminal que
controlaba la administración tributaria. En esta estructura se encontraba el mismo Otto
Pérez y su vicepresidenta, Roxana Baldetti. Justamente Pérez era el primer promotor de la
no renovación de la Cicig y solicitaba la transferencia de sus capacidades al mismo
gobierno guatemalteco. Días posteriores a la publicación de dicho documento, ambos
renunciaron a sus cargos.
1
La llegada de Jimmy Morales a la presidencia de Guatemala no significó la renovación
completa de los altos funcionarios de estado. De hecho, renovó la confianza de dos
ministros del saliente Pérez Molina. Willians Alberto Mansilla continuó en el Ministerio
de Defensa, un puesto clave en la lucha contra la actividad de los cuerpos ilegales de
seguridad. El otro ministro que continúa es Carlos Raúl Morales, a cargo de la cartera de
Relaciones Exteriores, ministerio que formula las relaciones con la Cicig. Otro viejo
conocido de pasados gobiernos envueltos en corrupción es Rubén Morales, quien fue
asignado al Ministerio de Economía, espacio en donde se asignan los presupuestos
públicos de diversas áreas del gobierno. Si el discurso de campaña de Morales era
promover un estado liderado por rostros distintos, ¿por qué convocar a personas
cuestionadas para cargos estratégicos vinculados con los casos de corrupción ya vistos en
gobiernos anteriores? Del mismo modo, Manuel Francisco Rivas Lara, quien ostentó el
cargo de subsecretario del Ministerio Público en el gobierno de Pérez Molina, fue elegido
por Morales como la máxima autoridad del Ministerio de Gobernanza. Este espacio es el
encargado de regular las políticas relativas al mantenimiento de la paz, el orden público y
la seguridad interior, ejecutando las órdenes y resoluciones judiciales, también administra
los regímenes migratorios y penitenciarios, conduce y regula los cuerpos de seguridad y
cumple las funciones de gobernabilidad asignadas por la ley. Morales empoderó a una
persona que fungía como una de las máximas autoridades del Ministerio Público, el cual
era férreo opositor de la presencia de la Cicig en la gestión de Pérez Molina, en un cargo
estratégico para la continuidad de la impunidad en los niveles más altos de la gestión
pública guatemalteca. Morales ha mantenido en la brecha de poder a los mismos
defensores y gestores de Pérez Molina, ha invalidado la renovación prometida durante
todo el proceso de campaña electoral, se ha burlado de la población guatemalteca, la cual
votó por un hombre no vinculado con la política debido a su gran rechazo con toda la clase
política tradicional. Sin embargo, Morales ha actuado como un histórico político, como si
hubiese participado desde antaño, junto a los mismos actores que fueron alguna vez
señalados como corruptos.
Apelando a los descrito por Joseph Valles (2000, pg.39), se puede considerar que los
actores mencionados anteriores en el sistema político guatemalteco tienen características
de usar la legitimidad para enquistarse en el poder. El medio que usan para continuar al
frente de las distintas instancias públicas son los procesos electorales, en los cuáles se
presentan como justos contrincantes, buscando la aceptación de la mayoría de la
población. Aquellos que se encaminan en el proceso, se ven “obligados” a entrar en el
ritmo del juego sucio, de ser solventados por intereses corporativos de la cúpula que
mantiene la hegemonía en el poder. Lamentablemente, la concentración política decisiva
se encuentra en muy pocas manos y sus decisiones políticas favorecen estratégicamente a
algunos, a sus aliados. La oposición ha sido silenciada en diversas ocasiones y en otra ha
callado voluntariamente porque sus manos tampoco están limpias. La victoria de un
desconocido políticamente hablando como Morales, no fue el triunfo de la democracia in
situ, sino de los intereses de una cúpula que vio en Morales un potencial para continuar el
legado forjado hasta la actualidad.
2
Por otro lado, podemos ver como existen indicios de corrupción del gobierno de Jimmy
Morales y esto nos muestra evidencia de la existencia de la red criminal detrás de la no
renovación de la Cicig. Es de suma importancia iniciar con la definición de red criminal.
Un “grupo delictivo organizado” se entiende como “un grupo estructurado de tres o más
personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de
cometer uno o más delitos graves o delitos [tipificados] con miras a obtener, directa o
indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material”. (Convención
de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional y sus protocolos,
2004, pg.5).
Por ejemplo, en enero del 2017, durante el segundo año de mandato de Jimmy Morales, el
congreso de la república de Guatemala votó mayoritariamente a favor de mantener la
inmunidad política de Morales, con el objeto de que este no sea investigado por los casos
de financiamiento ilícito en la campaña electoral. A simple vista, esta acción casi unánime
podría simular un respaldo convencido de los legisladores, pero la verdad es que la gran
mayoría de ellos también estaban siendo investigados por los mismos cargos. Citando a
Alejandro Rodríguez, director de Impunity Watch, organización que vela por la defensa de
los derechos humanos y rendición de cuentas, “fue una decisión predecible”. La decisión
del congreso fue predecible, generando un antecedente que a la postre sería replicado en
beneficio de ellos mismos. ¿Acaso situaciones de blindaje mutuo realizadas por los
máximos representantes del estado del actual periodo en marcha no reflejan un acto
sincronizado y articulado? Este blindaje compartido entre diversos actores del ejecutivo y
legislativo solo muestra una clara alianza estratégica que bien puede ser sindicada como
una red criminal organizada la cual se disfrazada de inmunidad política. Tal evidencia
lleva a la conclusión que esta red criminal no fue formada de manera casual, por el
contrario, premeditadamente la colusión se dio con el propósito de delinquir, que es
finalmente lo que se etiqueta como “grupo estructurado”.
Se tipifica delito si “se da la existencia de conversión o la transferencia de bienes, a
sabiendas de que esos bienes son producto del delito, con el propósito de ocultar o
disimular el origen ilícito de los bienes o ayudar a cualquier persona involucrada en la
comisión del delito determinante a eludir las consecuencias jurídicas de sus actos”.
(Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional y
sus protocolos, 2004, pg.7)
Para este caso, se cita el acontecimiento durante la campaña electoral donde se dio la
transferencia de dinero ilícito y que hacían propietario de estos a los fiscales de mesa. En
efecto, se acusa al presidente Morales de estar vinculado con una red criminalística en
diversos casos de corrupción. El financiamiento con dinero ilícito para su campaña
electoral. Morales solicitó dinero a empresarios para su campaña en 2015 para el pago de
los fiscales de mesa, esto fue confirmado por Rodrigo Arenas (presidente del movimiento
cívico Nacional).
3
Por otro lado, su persona de más entera confianza, Nineth Montenegro es acusada de estar
involucrada en esta red por tres eventos. Primero, el 13 de diciembre del 2016 fue
denunciada por el inspector del Tribunal Supremo Electoral por no reportar la procedencia
de 1 millón 748 mil 232.54 quetzales que fueron usados durante la campaña electoral.
Segundo, no reportó el aporte hecho de 76 mil 784.30 quetzales el 2015 por la empresa
Maximum Financial and Investments Services al partido EG que fueron utilizados para la
contratación de seis pasarelas digitales que se hicieron durante la campaña electoral.
Tercero, no reportar el aporte de 197 mil 500 Quetzales que recibió en el 2011 el EG para
Publicidad Avance S.A. Nineth Montenegro, en su rol como secretaria de EG debió
reportar dichos aportes, al no hacerlo no se pudo constatar si estos son ilícitos o lícitos.
Vemos una vez más cómo los conceptos elaborados por Joseph Vallés se ven involucrados
en el escenario político guatemalteco. Podemos vincular las acciones del gobierno de
Jimmy Morales con el concepto de “poder invisible”. Y es que este poder ejercido por
Morales, sus funcionarios de alto nivel y algunos grandes empresarios están separados de
la opinión pública en general. Como dice Vallés (2000, pg. 37) sobre este poder invisible:
“ocurre cuando se dan actuaciones destinadas a evitar que un determinado conflicto se
politice”. Este gobierno y el anterior han actuado de forma articulada y bajo la mesa para
favorecerse y favorecer a su entorno inmediato. Lo revelado en líneas anteriores es
producto del trabajo minucioso de una entidad internacional que, advertida de lo que
sucede en Guatemala, ha actuado de oficio en la búsqueda de la desarticulación del poder
invisible ejercido.
Finalmente, el tercer punto se relaciona con el rechazo abierto hacia la Cicig de la actual
gestión presidida por el presidente Morales a través de múltiples plataformas públicas
(discursos políticos o misma la prensa). Jimmy Morales ha afirmado en innumerables
ocasiones que la Cicig es una amenaza para los intereses de Guatemala (de Portillo, 2018)
que es un grupo de personas con pensamientos extremistas, que han tomado ventaja del
discurso de la lucha contra la corrupción para encabezar persecuciones ideológicas contra
determinadas autoridades. Ha acusado a la comisión de ser una burocracia presidida por un
líder, cuya exaltación, ha sobrepasado a la misma institución. Ha señalado que la Cicig ha
implantado un sistema de terror que investiga al que piensa diferente.
Identificamos aquí, según la teoría de Max Webber (2008, pg.3), dos tipos de
dominaciones legítimas en la persona de Jimmy Morales. La primera de ellas es la
dominación de carácter racional, puesto que apela a la institución que él representa, que es
la presidencia de la República de Guatemala. La legalidad de su puesto de poder le permite
hablar con autoridad frente a la Cicig, la cual es una institución externa al país. Por otro
lado, podemos observar la dominación de carácter carismático, puesto que Morales se
presenta como un líder cercano a la población, querido por muchos y visto como la
solución a la corrupción en el proceso electoral en el cual venció. Jimmy Morales, postuló
con el cartel de un empresario probo, ajeno a la clase política tradicional, un hombre de
negocios exitoso con muchas ganas de servir a su nación. El carisma mostrado por
Morales durante los meses de campaña le ha valido para ganarse a un sector de la
4
población y ejercer una cierta dominación para con ellos. Es así, como el discurso en
contra de la Cicig ha sido comprado por un sector de la población.
Frente a los medios de comunicación ha habido diferentes acciones en el gobierno de
Morales; por un lado, la gestión ha utilizado a medios para rechazar abiertamente a la
Cicig, por otro lado, ha iniciado una fuerte campaña de desprestigio a la prensa libre que
ha levantado su voz de protesta. La Sociedad Interamericana de Prensa ha mostrado su
preocupación por los comentarios expresados por el presidente Jimmy Morales en torno a
líderes de opinión de la denominada prensa libre, quienes son férreos opositores a las
acciones ocultas que viene realizando la actual gestión. En el último año, el máximo
representante de dicha sociedad, Gustavo Mohme, manifestó su preocupación por una
campaña de desprestigio existente contra ciertos medios de comunicación. Dicha campaña
buscaría minar la reputación de los líderes de opinión, vulnerando sus derechos a la
libertad de expresión y del mismo modo incentivar a actos de violencia contra la prensa
crítica e independiente. No solo el presidente Morales encabeza estas severas muestras de
intolerancia a la oposición, el ex alcalde de la ciudad de Guatemala señaló el pasado mes
de febrero: “tendremos que pasar sobre la cabeza de los medios de comunicación
negativos”, refiriéndose así a los líderes de opinión que venían haciendo investigaciones
en contra del sistema político actual. (Contreras, 2018). Este mensaje premeditado fue
lanzado no de forma espontánea, sino frente al mismo presidente Morales y otros altos
mandos durante un acto protocolar. Frente a lo acontecido, el representante de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, ha mostrado gran
preocupación, pues afirma que acciones como estas vulneran la libertad de opinión y
muestra censura para la oposición de medios.
Ante acciones como estas, a través de la teoría presentada por Vallés (2000, pg.34) se
puede analizar cómo Jimmy Morales y sus funcionarios ha actuado de forma coactiva con
los medios de comunicación de oposición. La posibilidad de mostrar oposición a través de
las ideas o noticias presentadas se ha visto vulnerada por los discursos agresivos del
mismo jefe de estado y otros funcionarios. La libertad de expresión de agentes de
oposición al gobierno actual ha sido reducida y coaccionada en sendas oportunidades.
Sobre esta fuerza o coacción, Vallés dice (2000, pg.34):
“Hay también posibilidades de ejercitar esta fuerza de
manera más sutil y menos aparatosa cuando se impone
a otros la privación de algunos bienes u oportunidades.
Por ejemplo, cuando se controlan informaciones,
difundiéndolas, manipulándolas, o reteniéndolas en
función de determinados intereses.”
Justamente lo que viene haciendo la gestión de Morales es retener cierta información,
manipular otra y difundir una versión propia del acontecimiento de los hechos.
5
En conclusión, bajo el concepto poder, existe una red criminal en la cúpula del Estado
detrás de la decisión del gobierno actual de Guatemala de no renovar la presencia de la
Comisión Internacional contra la Impunidad Guatemalteca (Cicig). Esto ha sido
comprobado luego de desarrollar tres ideas clave. Primero, que ya se tiene un antecedente
puesto que la Cicig fue amenazada luego de dar a conocer la corrupción en la cúpula del
estado durante los años 2013-2015. Segundo, exhibir serios indicios de corrupción del
actual gobierno guatemalteco presidido por Jimmy Morales. Tercero, exponer que el
rechazo mediático hacia la Cicig promovido por el Estado, el cual se jacta de que esta
organización es una amenaza, es también un abuso de poder para beneficio de una red
criminal.
La obstrucción de la comunidad política en la ciudad de Guatemala sigue siendo un factor
crítico para los logros de la Cicig en su lucha contra la corrupción. Han tenido lugar
algunos juicios exitosos, han surgido algunas direcciones judiciales individuales, pero han
sido desplazadas de nuevo debido al poder de los jugadores en el campo de juego. Hemos
comprobado cómo los distintos actores políticos, reconociendo su participación activa de
actos ilícitos durante los procesos electorales y durante la gestión misma, se ha blindado
recíprocamente tanto en el ejecutivo como en el legislativo, y es el presidente Morales, el
jugador visible de la red criminal enquistada en el aparato estatal. Detrás de él,
empresarios y otros funcionarios públicos actúan armónicamente, intimidando a los
organismos internacionales, al punto de declararlos no gratos o incentivar a la población a
negar su eficacia a través de los medios de comunicación. Lamentablemente, no se ha
creado ninguna condición generalizada para superar la fuerza de las redes delictivas y los
"poderes invisibles" liderado por miembros del estado y sus aliados estratégicos.
I. Bibliografía
6
Contreras, Geovanni. (febrero del 2018). Discursos de Arzú y Morales contra medios
independientes son vistos como miedo a la verdad, de Prensa Libre Sitio web:
[Link]
contra-la-prensa
Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional y sus
protocolos. (2004). Retrieved from [Link]
Gramajo, J., & Barrientos, M. (2017). Diputados protegen a secretarios señalados de
financiamiento ilícito y amplían penas conmutables. Retrieved November 8, 2018, from
[Link]
financiamiento-electoral-ilicito
De Portillo, Ana. (2018). Presidente Jimmy Morales: “Hay que proteger a nuestra nación”.
1 septiembre, 2018, de Republica Sitio web: [Link]
morales-hay-que-proteger-a-la-nacion/
Vallés, Josep M., (2000). J. M. Vallés, Ciencia Política: Una Introducción, Barcelona:
Ariel.
Weber, Max, (2008). Economía Y Sociedad: Esbozo de Sociología Comprensiva. Segunda
edición en español de la cuarta en alemán, Decimoséptima reimpresión, México D. F.:
Fondo de Cultura Económica (Cap. 3,)
Zamudio González, Laura. (marzo del 2018). La comisión internacional contra la
impunidad en Guatemala. Una organización autodirigida. Foro Internacional, LVIII, 514-
518.