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Análisis del Sector Terciario en España

El documento describe el sector terciario y diferentes conceptos relacionados como el comercio interior y exterior, la terciarización, los servicios públicos, la externalización y diferentes tipos de turismo. También analiza las principales repercusiones del turismo en España en términos demográficos y ambientales.
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Análisis del Sector Terciario en España

El documento describe el sector terciario y diferentes conceptos relacionados como el comercio interior y exterior, la terciarización, los servicios públicos, la externalización y diferentes tipos de turismo. También analiza las principales repercusiones del turismo en España en términos demográficos y ambientales.
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TÉRMINOS SECTOR TERCIARIO

● Comercio exterior vs comercio interior y mayorista vs detallista:


El comercio interior o interno se realiza entre comerciantes o individuos que se encuentran en el mismo país y que
funcionan, por lo tanto, bajo las mismas reglas comerciales. En el comercio interno aparecen dos grandes actores:
● Mayoristas: componentes de la cadena de distribución que no establecen contacto con el consumidor, sino
que hacen de intermediarios entre el productor y el comprador final.
● Minoristas: es el último eslabón del canal de distribución y vende directamente a los consumidores. Pueden
ser desde los denominados detallistas del mercado, hasta el pequeño comercio o los supermercados.
El comercio exterior es el conjunto de transacciones comerciales y financieras de intercambio de bienes y servicios que
realiza un país en particular con otras naciones. El objetivo del comercio exterior es satisfacer la demanda de bienes y
servicios de los consumidores de unos determinados productos que no se pueden cubrir, o no de la misma manera,
con el producto nacional.

● Terciarización: Proceso consistente en el aumento de la población ocupada que se dedica al sector terciario y de la
aportación que este realiza al Producto Interior Bruto (PIB), hasta situarse en cifras superiores a los dos tercios del
total. Actualmente, España supera el 75% en ambos aspectos. Las principales causas de este proceso han sido el
aumento de las rentas, la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral o la globalización económica.

● Servicios públicos: Son aquellos servicios prestados por Estado. Los ciudadanos pagan por ellos a través de sus
impuestos y cotizaciones. A grandes rasgos, los objetivos de estos servicios son el bienestar y la seguridad de la
sociedad, y alcanzar un mayor grado de igualdad y cohesión social. Ejemplos: educación, sanidad, transporte…).

● Externalización: Proceso en el cual una empresa delega una porción de su proceso de negocio a una compañía externa
con el objetivo de reducir costes. En resumen, la externalización consiste en que una empresa contrata a una agencia
externa especializada para realizar un trabajo que no domina (por ejemplo, una fábrica de coches encarga a otra
empresa hacer los cristales, ya que no es especialista en esa tarea).

● Turismo: Viajes o estancias temporales que realiza una persona por motivo de ocio, trabajo y otros en un lugar
distinto a su entorno habitual, que supone al menos una pernoctación (pasar una noche) y tiene una duración
máxima de 365 días. Dentro de turismo podemos distinguir diferentes tipos: turismo exterior, turismo interior,
turismo tradicional, turismo alternativo…

● Modelo turístico tradicional: También conocido como turismo de “sol y playa”. Se caracteriza por una oferta turística
abundante y barata, dirigida a una demanda homogénea y masiva, de poder adquisitivo medio o medio-bajo, muy
concentrada temporalmente en verano y especialmente en las zonas de sol y playa (litoral mediterráneo,
archipiélagos). Otros rasgos característicos son la dependencia de tour-operadores internacionales y la
despreocupación por el impacto medioambiental.

● Estacionalidad turística: Concentración de la demanda turística en ciertos meses del año. En España, dado el modelo
turístico predominante de sol y playa, la demanda se concentra en los meses centrales del verano. Supone uno de los
principales problemas del turismo español, ya que provoca saturación en temporada alta y escaso uso de las
infraestructuras durante el resto del año.

● Turismo alternativo: Modalidades de turismo diferentes al tradicional de sol y playa que desde la década de los 90 han
cobrado importancia en España aprovechando su diversidad de recursos turísticos. Las causas de este hecho son la
exigencia de diversidad de la clientela, la demanda de espacios menos saturados, el incremento del turismo nacional
fuera de temporada alta y la búsqueda de desarrollo de áreas desfavorecidas.
● Parque temático: se realiza en un recinto formado por un conjunto de atracciones, con espacios de
ocio, entretenimiento y cultura. Suele atraer a un turismo muy familiar.
● Turismo urbano: aprovecha la oferta cultural de las grandes ciudades (obras de teatro, conciertos…),
pero es principalmente un turismo cultural, dirigido a las ciudades con patrimonio histórico, artístico
y cultural (visitas a museos y monumentos, exposiciones…)
● Ecoturismo: Se centra en la visita a espacios protegidos, como parques nacionales o naturales.
Combina la protección medioambiental con el uso recreativo y turístico.
● Turismo rural: incluye el alojamiento y la instancia en el mundo rural. Además de disfrutar de
descanso y tranquilidad, pueden practicar numerosas actividades.

8.1 PRINCIPALES REPERCUSIONES DEL TURISMO EN ESPAÑA: DEMOGRÁFICAS Y


AMBIENTALES

Identificamos turismo como el conjunto de actividades desarrolladas por las personas en los viajes y estancias
realizados fuera de su entorno habitual por motivos de ocio, negocio, u otros motivos sin remuneración, y durante un
período de tiempo inferior a un año. Las actividades turísticas incluyen servicios de información, de gestión, de
hostelería y de ocio entre otros.

Hasta mediados del S. XIX, el turismo fue una actividad minoritaria propia de la aristocracia o de la burguesía
adinerada. Desde entonces, se ha convertido en un fenómeno de masas. Desde la década de 1960, España
experimentó un gran desarrollo turístico, y en la actualidad es la segunda potencia turística del mundo por número de
visitantes recibidos (82 millones en 2017 según la OMT, alcanzando por primera vez en la historia esta posición) y
segundo por ingresos turísticos. El turismo aporta más de 10% del PIB español y está siendo clave en la recuperación
económica de nuestro país.

España inició su desarrollo turístico en los años 60 del siglo pasado, poniendo en marcha el modelo turístico
tradicional de sol y playa, centrado en una llegada masiva de turistas de un estatus económico medio-bajo
provenientes especialmente de países europeos que se habían recuperado tras la Segunda Guerra Mundial y
disfrutaban de un periodo de bonanza económica y de mayor bienestar. La crisis económica de 1973 y la aparición de
nuevos destinos turísticos más baratos que España, supuso no solo una recesión en la actividad turística sino la
necesidad de una transformación y modernización de la misma, generándose desde 1985 un nuevo modelo turístico
de mayor calidad y diversificación que ha convertido a España en uno de los principales destinos turísticos.

La trascendencia del turismo en el ámbito nacional ha hecho que se plantee un estudio de sus repercusiones, siendo
más evidentes e intensas en las zonas turísticas tradicionales del litoral, aunque también afectan al resto de las áreas.

En primer lugar, analizaremos las repercusiones demográficas. Entre los aspectos positivos, la fuerte demanda de
servicios turísticos y de otras actividades vinculadas al mismo, como la construcción, generan empleos ocupados en
muchos casos por población inmigrante joven (extranjera y española), dando lugar a estructuras de población menos
envejecida que la media española y a un aumento del crecimiento natural. Y es que de manera general las actividades
turísticas suponen una llegada masiva de turistas y de la generación de empleo, aumentando la población. Además, la
existencia de estas actividades conlleva una disminución de población emigrante, por lo que el saldo migratorio es
positivo. Por otro lado, en ciertas zonas rurales y de montaña, el turismo ha frenado el despoblamiento y ha
estimulado la revitalización de diversas actividades económicas y ha colaborado en la rehabilitación del patrimonio
edificado.

Sin embargo, existen también aspectos negativos. La especialización de algunas áreas en un turismo dirigido a la
población adulta y anciana, por motivos terapéuticos o de ocio, también ha generado pirámides de población
anormalmente envejecidas en dichas zonas. Además, contribuye a acrecentar los desequilibrios en cuanto a la
distribución de la población: se concentrada en el litoral, extiende el poblamiento urbano, favorece la formación de
conurbaciones, provoca alta densidad de construcción y especulación del suelo.

En segundo lugar, las principales repercusiones medioambientales del turismo han sido negativas. En muchos
espacios estas consecuencias provienen del fuerte desarrollo del sector en poco tiempo, en un espacio reducido, y en
un momento en el que todavía no estaba extendida la preocupación medioambiental.

Las consecuencias fueron el levantamiento de grandes bloques de hoteles y apartamentos junto a las playas, la
urbanización incontrolada en espacios naturales de gran valor, con la destrucción de bosques y ecosistemas, la
contaminación atmosférica, de las aguas y de las playas, el exceso de ruido y la acumulación de un gran volumen de
residuos.

Actualmente a estos problemas tradicionales se une la concentración del turismo en unas cuantas zonas del litoral y
los archipiélagos, que sufren fuertes impactos: mayor consumo de recursos y energía, mayor cantidad de residuos,
más infraestructuras... Además, en los últimos años, se han desarrollado una serie de infraestructuras muy rentables
desde el punto de vista económico, pero difícilmente sostenibles desde una postura ambiental (macro-complejos
turísticos, la proliferación de campos de golf en zonas con balance hídrico negativo...).

Para finalizar, cabe señalar que a estas repercusiones se unen otros problemas clave del turismo español, como el
predominio del modelo tradicional de sol y playa (que supone clientela de nivel medio o medio-bajo, elevada
estacionalidad, concentración espacial y fuerte dependencia de tour-operadores extranjeros) o la necesidad de
aumentar la calidad de nuestros servicios.

La política turística española en el Plan del Turismo Español Horizonte 2020, aprobado en 2007, junto con las
actuaciones dictadas por la Unión Europea, se han planteado una serie de objetivos entre los que destacan el
incremento de la calidad de la oferta, su diversificación, incorporar el turismo en los planes I+D+i o lograr un turismo
sostenible. En definitiva se busca dejar de lado ese modelo turístico irrespetuoso con el medio y con el patrimonio
cultural que buscaba únicamente el consumismo y la rentabilidad a corto plazo.

8.2 PRINCIPALES REPERCUSIONES DEL TURISMO EN ESPAÑA: ECONÓMICAS Y


TERRITORIALES

Identificamos turismo como el conjunto de actividades desarrolladas por las personas en los viajes y estancias
realizados fuera de su entorno habitual por motivos de ocio, negocio, u otros motivos sin remuneración, y durante un
período de tiempo inferior a un año. Las actividades turísticas incluyen servicios de información, de gestión, de
hostelería y de ocio entre otros.

Hasta mediados del S. XIX, el turismo fue una actividad minoritaria propia de la aristocracia o de la burguesía
adinerada. Desde entonces, se ha convertido en un fenómeno de masas. Desde la década de 1960, España
experimentó un gran desarrollo turístico, y en la actualidad es la segunda potencia turística del mundo por número de
visitantes recibidos (82 millones en 2017 según la OMT, alcanzando por primera vez en la historia esta posición) y
segundo por ingresos turísticos. El turismo aporta más de 11% del PIB español y está siendo clave en la recuperación
económica de nuestro país.

España inició su desarrollo turístico en los años 60 del siglo pasado, poniendo en marcha el modelo turístico
tradicional de sol y playa, centrado en una llegada masiva de turistas de un estatus económico medio-bajo
provenientes especialmente de países europeos que se habían recuperado tras la Segunda Guerra Mundial y
disfrutaban de un periodo de bonanza económica y de mayor bienestar. La crisis económica de 1973 y la aparición de
nuevos destinos turísticos más baratos que España, supuso no solo una recesión en la actividad turística sino la
necesidad de una transformación y modernización de la misma, generándose desde 1985 un nuevo modelo turístico
de mayor calidad y diversificación que ha convertido a España en uno de los principales destinos turísticos.

La trascendencia del turismo en el ámbito nacional ha hecho que se plantee un estudio de sus repercusiones, siendo
más evidentes e intensas en las zonas turísticas tradicionales del litoral, aunque también afectan al resto de las áreas.

Respecto a las repercusiones económicas, encontramos una mayoría de aspectos positivos, aunque también hay que
tener en cuenta los negativos. Como puntos positivos, el turismo constituye uno de los pilares básicos de la economía
española, con un elevado peso en el PIB (11%). Genera más del 12% del empleo (más de dos millones de personas),
tanto en servicios turísticos como mixtos, para turistas y no turistas, dado que muchos de ellos no pueden
mecanizarse y requieren mano de obra abundante y poco cualificada, que es la más afectada por el paro. No obstante,
hay que apuntar que gran parte de este empleo es estacional.

Además, ejerce un efecto multiplicador sobre otras actividades económicas que se ven estimuladas por la demanda
turística: agricultura, industria, construcción, transporte y comercio. Compensa también la balanza comercial
española, frenando el endeudamiento externo. En las últimas décadas, se ha convertido en un factor importante de
desarrollo a nivel local y regional.

Para finalizar, influye en la política de transportes, que se ha orientado a dotar de buena accesibilidad a los núcleos
turísticos. Así, el turismo ha sido determinante en la creación de infraestructuras como autovías y autopistas, en la
modernización y ampliación de aeropuertos y en el incremento de la capacidad portuaria. Gracias al turismo, los
ayuntamientos y entidades estatales han recaudado elevados impuestos por grandes inversiones inmobiliarias. Sin
embargo, existen también aspectos económicos negativos, como la precariedad en el empleo debido a la estacionalidad
o a servicios poco remunerados, la presión inflacionista (se incrementan los precios en temporada alta), el fomento de
la economía sumergida en la oferta de viviendas y apartamentos o la acentuación de los desequilibrios con otras áreas
no turísticas.
Del mismo modo, las necesidades de acoger a un importante número de personas y los cambios en las actividades
económicas realizadas por los habitantes de estas zonas tienen fuertes repercusiones territoriales.

En las zonas turísticas se aprecia una elevada densidad de construcción y cambios en las zonas de residencia de los
habitantes habituales, que abandonan el centro de la localidad y se trasladan a las afueras (incomodidades de las
aglomeraciones y alto precio del suelo). En los centros abandonados por la población residente se desarrollan
fuertemente las actividades vinculadas al sector terciario (comercio, hostelería y restauración). Además, se produce un
desarrollo de sistemas de transporte de gran capacidad, sistemas viarios que garanticen la accesibilidad de las zonas y
puntos turísticos, aparcamientos... Se dota así de una anormal importancia a las vías de comunicación.

Pero el turismo no solo repercute en los espacios propiamente turísticos, sino también en su entorno, donde implanta
actividades y servicios y donde puede ocasionar conflictos con otras actividades. El turismo ordena los espacios
próximos en función de sus necesidades. Así, los convierte en superficies recreativas (complejos deportivos, parques
de atracciones) o en periferias de servicios que proporcionan los abastecimientos básicos. Como consecuencia, se
producen alteraciones en el medio y en el paisaje, se revalorizan las tierras de cultivo por su conversión en solares, se
producen conflictos por el suelo y los recursos y se construye de forma indiscriminada. En las áreas de turismo rural
y de montaña, el turismo puede crear conflictos con las actividades agrarias o fomentar su abandono. En las ciudades
históricas, los cascos antiguos se especializan en actividades al servicio del turista y sus periferias instalan segundas
residencias u hoteles para satisfacer la demanda.

La política turística española en el Plan del Turismo Español Horizonte 2020, aprobado en 2007, junto con las
actuaciones dictadas por la Unión Europea, se han planteado una serie de objetivos entre los que destacan el
incremento de la calidad de la oferta, su diversificación, incorporar el turismo en los planes I+D+i o lograr un turismo
sostenible. En definitiva se busca dejar de lado ese modelo turístico irrespetuoso con el medio y con el patrimonio
cultural que buscaba únicamente el consumismo y la rentabilidad a corto plazo.

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