Historia de Transilvania: Cronología Clave
Historia de Transilvania: Cronología Clave
T
ransilvania (rumano: Transilvania o Ardeal, hún-
garo: Erdély, alemán: Siebenbürgen, serbio:
Трансилванија/Transilvanija o Ердељ/Erdelj, turco:
Erdel, eslovaco: Sedmohradsko o Transylvania, ucrania-
no: Семигород o Трансильванія, polaco: Siedmiogród)
es una región histórica localizada en el centro de Ru-
mania, rodeada por los Cárpatos que transcurren por el
país. La capital tradicional de la región, Cluj-Napoca, está
situada en la meseta, mientras que Braşov y Sibiu, unas
de las principales ciudades, están al pie de los Cárpatos.
1141 dC -
En el año 1141, el Rey mortal Geza II de Hungría invitó a los sa jones del Sacro Imperio Ro-
mano a colonizar los vastos y salvajes territorios orientales de su reino. Siguiendo su estereo-
tipo de laboriosos y sufridos, estos serios transilvanos han hecho muchas cosas para desarrol-
lar las mayores ciudades del reino. También tienen la reputación de ser grandes mercaderes.
1212 -
En el Castillo de Bran no sólo vive la leyenda, sino la historia. Fue construido cerca de
Braşov en Transilvania, por caballeros de la Orden Teutónica en el año 1212, aproxima-
damente, y alrededor de sus muros se libraron batallas y dentro de ellos vivió la familia real.
1240 -
Las primeras referencias escritas sobre el pueblo de Prejmer son de 1240. Pero se estima que la iglesia se
empezó un poco antes. Prejmer es el pueblo más fuertemente fortificado de Transilvania en esta época.
20 Ene 1368 -
La localidad de Slatina se menciona por primera vez el 20 de enero de 1368 en un documento
oficial expedido por Vlaicu Vladislav I, el Príncipe de Valaquia. El documento señaló que los co-
merciantes de la ciudad de Brasov (Transilvania) no pasarían por las aduanas cuando visitaran
Slatina. Slatina proviene del origen eslavo, derivadas de Slam-tina “, la tierra salada” o “agua sala-
da”; una pequeña minoría promueve la teoría de que el término se origina en el latín “Salatina”.
1380 -
es la principal iglesia de Brasov, una ciudad del Sureste de Transilvania, en Rumanía.
Construida por la comunidad de sajones transilvanos durante la década de 1380, la igle-
sia es hoy el mayor monumento religioso en estilo gótico del país y del Sudeste de Europa.
1409 -
G reliman enlre algunas noticias curiosas publicó un vocabulario del lenguage particular que usan los
muchos gitanos que aun hay en los estados del emperador deAlemania, y en especial en Hungría y Tran-
silvania. Este vocabulario ha hecho conocer claramente que los gitanos no son europeos, ni descien-
den de Egipto, sino de los paganos del Indostan, de donde salieron hácia el año de 1409,
1428 -
Nacido en Valaquia, Transilvania, en el año impreciso de 1428, Vlad fue uno de tres hermanos;
todos, hijos de Vlad Dracul, príncipe detentor de la Orden del Dragón. Drácula o Draculea sig-
nifican “hijo del dragón”. “Drac”, en húngaro, “dragón”. Luego, “Dracul”, en rumano, “demonio”.
A la edad de 13 años fue entregado por su propio padre a los turcos, enemigos de Transilvania,
como compromiso de que aquél no atacaría a éstos. Pero los turcos asesinaron al padre de Vlad.
1431 -
La historia comienza en Transilvania, en la ciudadela de Sighisoara, en el aňo 1431. Aquel mismo
aňo nacía Vlad Tepes (Vlad el Empalador), el que iba a ser príncipe de Valaquia (provincia ru-
mana histórica sita entre los Cárpatos y el Danubio). Vlad Tepes era caballero en la Orden del
Dragon, una orden de caballería cuya principal meta era parar la expansión del Imperio Otomano.
1442 -
los turcos invadieron transilvania en 1442. vlad quiso permanecer neutral y al ser der-
rotados por los hungaros a vlad se le acuso de traicion por no haber defendido la pla-
za. por eso casi fue desterrado. la condicion para dejarlo en el trono era que siguiera en-
viando jovenes para unirse alos jenizaros que eran varones cristianos capturados en la
guerra y entrenados. otra exigencia era que sus dos hijos fueran enviados a la corte hungara.
historia
E l cronista húngaro Anonymous habla de la lucha de Gelu, líder de los rumanos (llamados “vala-
cos” por los extranjeros) de Transilvania, contra los magiares en el siglo X.3 Se encontraron las rui-
nas de la fortaleza de Biharia, mencionada por Anonymous como la residencia del duque transilvano
Menumorut,4 quien era vasallo del emperador bizantino,5 y se enfrentó a los magiares. Los rumanos de
Transilvania se organizaron en “Estados” (llamados “Universitas Valahorum”) por lo menos desde el si-
glo XII. Los rumanos eran gobernados por un voivoda y por nobles locales llamados “cneaz”, y la jus-
ticia era basada en la “Jus Valachicum” (Ley Rumana).6 Los rumanos perdieron gradualmente esos
estados y la nobleza rumana llegó a ser obligada a cambiar su religión e idioma para mantener sus
derechos, aunque todavía en el siglo XV fue posible para el noble rumano Iancu de Hunedoara (Juan
Hunyadi) llegar a ser gobernador de Transilvania, y su hijo Matei (Matías Corvino) fue rey de Hungría.
E
l cronista húngaro Anonymous habla de la lu-
cha de Gelu, líder de los rumanos (llamados
“valacos” por los extranjeros) de Transilvania, con-
tra los magiares en el siglo X.3 Se encontraron las
ruinas de la fortaleza de Biharia, mencionada por
Anonymous como la residencia del duque transil-
vano Menumorut,4 quien era vasallo del empera-
dor bizantino,5 y se enfrentó a los magiares. Los
rumanos de Transilvania se organizaron en “Esta-
dos” (llamados “Universitas Valahorum”) por lo me-
nos desde el siglo XII. Los rumanos eran goberna-
dos por un voivoda y por nobles locales llamados
“cneaz”, y la justicia era basada en la “Jus Valachi-
cum” (Ley Rumana).6 Los rumanos perdieron grad-
ualmente esos estados y la nobleza rumana llegó
a ser obligada a cambiar su religión e idioma para
mantener sus derechos, aunque todavía en el siglo XV fue posible para el noble rumano Iancu de Hunedoara
(Juan Hunyadi) llegar a ser gobernador de Transilvania, y su hijo Matei (Matías Corvino) fue rey de Hungría.
E n 1526, tras la derrota húngara ante los turcos otomanos en la Batalla
de Mohács, el Reino de Hungría se dividiría en tres partes: una bajo el
control austríaco, otra bajo el control turco y la tercera parte fue Transilvania,
que se convirtió en un Principado autónomo dentro del Imperio Otomano.
A ustria, que había reivindicado anteriormente Transilvania, obtuvo la posesión del principado por el
Tratado de Karlowitz de 1699, que puso fin a la guerra con Turquía y también consiguió anexionarse
los últimos restos del territorio de lo que había sido Hungría previo a su derrota frente a los otomanos.
E n 1704 Francisco II Rákóczi fue elegido príncipe de Transilvania y reinó hasta la derrota de la guerra de
independencia húngara, en 1711. También en el siglo XVIII, un grupo de intelectuales rumanos de Tran-
silvania fundaron la “Şcoala Ardeleană” (Escuela Transilvana), que pidió representación política para los ru-
manos en la Dieta de Cluj según su número, y a través del documento “Supplex Libellus Valachorum” de 1791
pidió igualdad en derechos para los rumanos con las demás naciones de Transilvania.8 El documento fue
enviado al emperador habsburgo Leopoldo II. En 1733, de las 135.000 familias de Transilvania que pagaban
impuestos, 85.000 eran rumanas.9 El general Preiss, encargado por el emperador Francisco I, informaba que
había 677.308 rumanos, 130.884 sajones y 275.825 húngaros y székelys en la Transilvania del año 1733.
E n 1765 la región se convirtió en un principado gobernado por la Casa de Habsburgo (desde 1806 el Im-
perio Austríaco), pero también con una importante nobleza húngara. Durante la revolución general euro-
pea de 1848, los revolucionarios rumanos de Transilvania organizaron en el 3 de mayo una Gran Asamblea
Nacional en Blaj, a la cual participaron 40.000 rumanos, incluso los revolucionarios Alexandru Ioan Cuza
(de la región de Moldavia) y Dimitrie Brătianu (de la región de Muntenia). Escribieron un documento llamado
“Petiţiunea naţională”, donde pedían la
independencia nacional de los rumanos
de Transilvania, la liberación de los sier-
vos rumanos sin compensación para los
nobles, el establecimiento de una guar-
dia nacional rumana, la libertad individu-
al y de expresión.11 Fue organizado un
Comité Nacional Permanente en Sibiu,
y los revolucionarios presentes afirma-
ron que “Transilvania ya no es Transil-
vania, es simplemente Rumania.12 Eso
se refería al ideal de entonces de crear
un estado nacional unitario para todos
los rumanos, aunque los revoluciona-
rios de ese tiempo también estaban dis-
puestos a hacer algunos compromisos.
D espués de 1848, los rumanos fueron reconocidos como ciudadanos por las autoridades aus-
triacas, pero en 1867 el emperador Francisco José I creó el dualismo austrohúngaro, y Transil-
vania fue incorporada a Hungría. Las autoridades austrohúngaras pusieron en práctica una politíca
de “magiarización” de los rumanos y alemanes (sajones) de Transilvania, lo que suponía obligarles
a cambiar sus nombres y apellidos (a nombres y apellidos húngaros), e imponerles el idioma hún-
garo.14 Aun así, el censo llevado a cabo por las autoridades austrohúngaras en 1910 mostró que
los rumanos eran la mayoría en el territorio que después de 1918 pasó a formar parte de Rumania.15
E n diciembre de 1918, después de la victoria de la Triple Entente en la Primera Guerra Mundial, la Gran
Asamblea Nacional de Alba Iulia, que representaba a todos los rumanos de Transilvania, Banato y
Ţara Ungurească (el territorio entre Transilvania y el río Tisza) decretó la unión con Rumanía de todos
los territorios con mayoría de po- blación rumana. La Asamblea decidió
también la creación de un Gran Consejo Nacional Rumano para rep-
resentar a las tres provincias antes mencionadas y defender a la
nación rumana “en cualquier momento y en cualquier lugar, frente a
cualquier nación del mundo”.16
H ungría mantuvo sus reivindicaciones sobre el territorio, y en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial,
el norte de Transilvania, con una superficie de 44.030 km² y una población de 2.578.100 (según el censo
húngaro de 1941) habitantes fue otorgado a Hungría por el Segundo arbitraje de Viena de las potencias
del Eje Roma-Berlín-Tokio, en el 30 de agosto. En el sur de Transilvania permanecieron más de 2 millones
de rumanos21 . El historiador Keith Hitchins resumió la situación creada por el Arbitraje de la siguiente
manera, en su libro “Rumania: 1866-1947 (Oxford History of Modern Europe), Oxford University Press,
mapas
M eseta Transilvana
M apa
mania-
de tallado de Ru-
Transilvania
constitución
E n el tratado de paz de Trianon, Rumania recibió Transilvania no sólo histórica, sino también grandes
áreas del este de Hungría: Maramaros / M ramaros á, Szatm A r / Satu Mare, K o r O SVID é k / Crisana,
y la parte oriental de la B á á n t. La decisión se basó en la superioridad numérica de los rumanos, aunque su
mayoría absoluta de 53,8% no fue muy significativa. De esta manera, una Rumanía multinacional y multicon-
fesional Mayor fue creado que ha tenido que lidiar con el problema de las minorías nacionales desde entonces.
politica
interior
Organizaciones religiosas
J unto a la Orden Teutónica había otras organizaciones religio-
sas importantes que contribuyeron al desarrollo de las co-
munidades germánicas como las abadías cistercienses de Ig-
risch (Igriş) en la región del Bánato y el monasterio de Cârţa
en Fogarasch (Făgăraş). La ciudad de Biertan fue la sede del
Obispo Luterano Evangélico de Transilvania entre 1572 y 1867.
Clase privilegiada
J unto a los húngaros (que constituían la mayoría de la nobleza transilvana) y Szeklers, los sajones de Transil-
vania eran miembro de la Unio Trium Nationum o Unión de las Tres Naciones, creada en 1438. Este acuerdo
preservaba los derechos y privilegios políticos de estos tres pueblos, al mismo tiempo que excluía del poder políti-
co a los rumanos (en esta época conocidos como valacos), que conformaban la mayor parte del campesinado.
L a guerra entre la dinastía de los Habsburgo y Hungría contra el Imperio Otomano entre los siglos XVI y
XVIII redujo la población de los sajones transilvanos. Cuando el Principado de Transilvania pasó al con-
trol del reino de Austria a finales del siglo XVII, comenzó una tercera fase de colonización germánica que
revitalizó las poblaciones sajonas. Entre estos nuevos colonos llegaron protestantes exiliados de la Alta Aus-
tria (Los Landler transilvanos), que se asentaron cerca de Hermannstadt. Los colonos germánicos a menudo
ocupaban puestos en la administración y el ejército, especialmente durante las guerras contra los turcos oto-
manos. La ciudad sajona de Hermannstadt (actualmente Sibiu) se convirtió en un importante centro cultural
en Transilvania, mientras que Kronstadt (actualmente Brasov), se convirtió en el centro político de los sajones.
Pérdida de privilegios
E l emperador José II intentó revocar el Unio Trium Nationum a finales del siglo XVIII. Su decisión se basaba en
la situación de desigualdad política en Transilvania y al excesivo poder de los sajones. Aunque finalmente re-
nunció a sus planes, muchos sajones comenzaron a considerarse como una minoría opuesta a los nacionalistas
húngaros y rumanos. Aunque constituían un grupo próspero e influyente, ya no constituían la clase dominante.
D urante las Revoluciones de 1848, los sajones apoyaron a los rumanos en su propósito de adquirir igual-
dad política junto a los demás pueblos transilvanos. Por otra parte, los húngaros defendían la unificación
completa de Transilvania con el resto de Hungría. Stephan Ludwig Roth, un pastor protestante que lideró
el apoyo sajón a los nacionalistas rumanos, fue ejecutado por radicales húngaros durante la revolución.
A l final de la Primera Guerra Mundial y la desaparición del Imperio de Austria-Hungría, muchos sajones apo-
yaron la unificación de Transilvania con el reino de Rumania. Se les habían prometido autonomía y derechos,
pero estas garantías no se cumplieron y muchos terratenientes sajones perdieron sus tierras y privilegios.
C uando Rumania firmó la paz con los soviéticos en 1944, los militares alemanes comenzaron a evacuar
a los sajones de Transilvania; esta operación afectó sobre todo a los sajones de Nösnerland. Alrededor
de 100.000 sa- jones huyeron ante
el avance del ejército soviético,
pero el nuevo gobierno rumano
no fomentó la expulsión de ale-
manes como otros países de
Europa Central y Oriental tras el
fin de la guer- ra. Sin embargo,
se estima que más de 80.000
sajones tran- silvanos fueron
arrestados por el ejército sovié-
tico y envia- dos a campos de
trabajo en Si- beria acusados de
haber cooper- ado con los nazis.
L as ciudades medievales están situadas en la cercanía del monte Postavaru, muy cerca de la zona monta-
ñosa de transilvana. Usted podrá admirar sus monumentos arquitectónicos, la vecindad de la Iglesia Ne-
gra, las ruinas de la fortaleza y el antiguo ayuntamiento. Obviamente que uno no puede dejar de visitar Brasov
sin conocer el castillo de Bran, la presupuesta residencia de Vlad Tepes, que inspiró la leyenda de Drácula.
L a cultura rumana es el resultado de la posición geográfica del país y de su evolución histórica dis-
tinta en cada una de las regiones. Rumanía está al cruce de tres regiones europeas culturalmente
diferentes: Europa Central, Europa del Este y los Balcanes, sin poder estar incluida en una de es-
tas tres. La identidad rumana se a formado sobre un pedestal de elementos culturales geto-dácico
y romano, recibiendo luego, con las invasiones de las poblaciones migratorias, varias influencias.
Durante la Antigüedad tardía y el Medio Evo, las influencias mayores en la cultura rumana han venido de parte de:
-las poblaciones migratorias eslavas que se han establecido en la zona actual de Bulgaria, Serbia, Ucra-
nia, Polonia y Rusia;
-la Grecia medieval y del Imperio Bizantino
-a larga dominación del Imperio Otomano
-Los húngaros
-los alemanes que han vivido en Transilvania.
L a cultura rumana moderna se ha formado en los últimos 250 años, bajo una fuerte influencia de parte de
las culturas occidentales, especialmente francesa y alemana.
REALEZA
TRANSILVANA
VLAD TEPES
N ació en la ciudad burgo-rumana de Sighişoara (Transilvania), el 8 de noviembre de 1431 y murió en
batalla el 14 de diciembre de 1476 cerca de Bucarest. También es conocido como Vlad Ţepeş (pronun-
ciación: tse’pesh ) o Vlad el Empalador.
G obernante de carácter volcánico e impredecible, fue el más duro de todos los gobernantes de Europa
Oriental en el Siglo XV. Para algunos fue un heroico defensor de los intereses e independencia de su
país, y un dueño justiciero. De Vladislaus III, voivoda de Valaquia, se cuentan numerosas historias y leyen-
das. Fue rehén de los invasores otomanos hasta los diecisiete años de edad, cuando logró tomar el trono
de Valaquia, del cual fue depuesto poco tiempo después. Sin embargo, en 1456, tras la Batalla de Belgrado,
Vlad ascendió de nuevo al trono, tras matar a su contrincante Vladislav II, y ya no lo abandonó hasta 1462.
Después vivió en el exilio hasta 1474, momento en que se lanzó de nuevo a la batalla para recuperar el
cargo, lo que conseguiría en 1476. Sin embargo, en diciembre de este año caería luchando contra los turcos,
rodeado de su leal Guardia Moldava.
La leyenda negra
C omo su apodo Ţepeş indica, tenía predilección por el empalamiento, una técnica de tortura y ejecución
que consiste en introducir un palo de aproximadamente 3.50 m. de longitud sin punta (ya que esto asegu-
raba un mayor sufrimiento en la víctima), por el abdomen, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo
para que la víctima muera allí lentamente, entre dolores atroces.
E ntre 40.000 y 100.000 personas murieron de esta manera o a través de otros métodos de tortura, a manos
de los hombres del Empalador, durante los siete años que duraron sus sucesivos reinados: enemigos, trai-
dores, delincuentes de todo tipo. Vlad odiaba más que a cualquier cosa los robos, las mentiras, el adúltero, y
no perdonaba a nadie por su rango, más aún, cuanto más alto era el rango del traidor, más duro era el castigo.
Consiguió acabar con los boyardos decadentes de su tiempo.
Un delegado papal en la corte húngara lo describió así:
No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la
nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban
sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador.
Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz
de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra.
Nikolaus Modrussa
F ue uno de los tres hijos legítimos de Vlad Dracul (“Dracul” en Rumano significa “el Demonio”, el pueblo
no entendía que el símbolo del dragón no era lo mismo que el Demonio del cristianismo), quien fue ad-
mitido en la Orden del Dragón, creada en 1428 por Segismundo de Luxemburgo, rey de Hungría y posterior-
mente emperador germánico. El rey de Hungría había otorgado tierras en la región de Transilvania (entonces
controlada por el Reino de Hungría) a los Señores nobles valacos por sus hazañas contra los turcos otomanos
y entre ellos, Vlad II Dracul habría sido uno de los beneficiados por sus heróicos hechos.
Vlad era príncipe de Valaquia (antiguo principado danubiano, que formó con Moldavia el reino de Rumania
en 1881). Hoy en día, constituye dos regiones geográficas bien definidas: la Muntenia, situada al este del río
Olt, y la Oltenia, al oeste, e históricamente siempre fueron dos regiones rumanas distintas.
Su traumática infancia fue muy determinante a la hora de formar su futuro como príncipe. A los 13 años, en
1444, fue entregado a los turcos como rehén junto con su hermano Radu por su padre, como muestra de sum-
isión al Sultán y como garantía. Fue criado por el mismo Murat II (padre de Mehmet II, el cual lo tuvo como
a un hermano) en ciudades como Adrianópolis, Egniojsor, Ened y Ninfamén, con el propósito de evitar una
nueva traición por parte del padre de Vlad.
Cuando volvió del exilio supo que en 1447 su padre, Vlad Dracul, había muerto apaleado y a su hermano
Mircea le habían quemado los ojos con un hierro candente antes de enterrarlo aún con vida. Ambos hechos
fueron ordenados por el conde Juan Hunyadi (antiguo aliado de Vlad II) y apoyados por los Boyardos (una
aristocracia local), a los cuales Vlad tuvo desde entonces odio eterno.
Torturas y condenas
Además del empalamiento, otros métodos de tortura usados por el Príncipe de Valaquia eran: la amputación de
miembros, narices y orejas; la extracción de ojos con ganchos; el estrangulamiento, la hoguera, la castración,
el desollamiento, la exposición a los elementos o a fieras salvajes, la parrilla y la lenta destrucción de pechos
y genitales, especialmente de las mujeres y por último el desencaje de mandibulas.
El siguiente grupo para él improductivo con el que quiso acabar, fue el de los gitanos. Vlad reunió a los tre-
scientos de una comarca, mandó que asaran a los tres líderes para que los demás los comieran o a cambio se
alistaran al frente turco, si no todos serían asados. Los gitanos optaron por lo segundo.
Mensajeros turcos
En cierta ocasión, se presentaron ante él unos emisarios del Sultán procedentes de Estambul. Estos iban ata-
viados con sus ropas tradicionales, entre ellas el turbante. Al presentarse ante él, Vlad les preguntó por qué
no le mostraban respeto descubriéndose la cabeza, y los turcos respondieron que no era costumbre en su país.
Vlad, ofendido ante tamaña desfachatez, los devolvió a Estambul con los turbantes clavados a los cráneos,
para que nunca se los sacasen.
Las caravanas de comerciantes
Unas caravanas de comerciantes alemanes en su ruta desde Serbia hasta Hungría no pararon en Valaquia a
comerciar con Vlad. Éste, al enterarse de la falta de respeto hacia él y su pueblo, mandó capturar las caravanas
y asesinar a los 600 comerciantes que las componían exceptuando a dos, a uno de ellos le sacó los ojos y a otro
le cortó la lengua y les hizo volver con las cabezas de los comerciantes a Serbia.
La amante
Vlad tuvo muchas amantes a lo largo de su vida, probablemente debido al hecho de que le duraban muy poco.
Un día una de sus amantes le dijo que estaba embarazada de él. Vlad le envió una matrona para que la ex-
aminase y cuando ésta le dijo que no había tal embarazo le rajó literalmente el vientre a su amante gritando
que quería ver el fruto de sus entrañas. Castigó duramente el adulterio y no dudó en empalar a todas aquellas
mujeres que fueran acusadas de ello
La mujer holgazana
Vlad se encontró con un hombre trabajando en el campo que parecía falto de mujer por el aspecto de sus ropas.
Al preguntarle si no estaba casado, éste le dijo que sí. Vlad hizo traer a la mujer y le preguntó qué hacía en
sus días y ésta le dijo que lavar, hacer el pan y coser. Señalando a las ropas de su marido, Vlad no le creyó
y decidió empalarla a pesar de que el marido afirmaba estar satisfecho con ella. Luego obligó a otra mujer a
casarse con este hombre no sin antes amenazarla con el mismo destino si no cuidaba bien del campesino.
El voivoda Dan
Otra de sus acciones fue la muerte al voivoda usurpador Dan. Este había intentado derrocar a Vlad, tras su
fracaso y después de ser capturado, Vlad lo mandó ejecutar no sin obligarle antes a cavar su propia tumba y
asistir a sus propios funerales. Ocurrió en 1460.
La copa de oro
También puso en una fuente de la plaza de la capital de Valaquia, Târgovişte, una copa de oro para que todo
el mundo bebiera en ella, pero aquel que la robara se sometería a la justicia del príncipe. Durante los años de
su reinado nadie osó robar la copa de oro. Incluso tras su muerte la copa siguió durante un largo período en la
fuente debido al temor que había infundido Vlad en los habitantes.
E n la introducción a la primera edición de Drácula, publicada en 1887, Abraham “Bram” Stoker, narra
cómo escribió su obra:
Disponiendo de algún tiempo durante un viaje a Londres, pasé a visitar el Museo Británico y allí en la librería
compré varios libros y mapas sobre Transilvania, haciéndome el compromiso de visitar esa comarca de la que
ya tenía noticia y había despertado mi interés.
Encontré que así era nombrada una región en el extremo oeste del país, haciendo frontera con tres estados:
Transilvania, Moldavia y Bukovina, situada en el medio de los Cárpatos, una de las más apartadas y escasa-
mente conocidas regiones de Europa.
En mi búsqueda no encontré ningún mapa o descripción que proporcionara con exactitud la localidad donde
se encontraba al Castillo de Drácula, aunque en los mapas oficiales se establecía que un lugar llamado Bis-
tritz, tenía en su lista de correos un poblado nombrado Conde Drácula, sin que se ofreciera ninguna dirección
precisa del sitio.
Transilvania y la región montañosa de los Cárpatos, poseen muchas supersticiones llenas de imaginación y
muy populares y éstas se siguen transmitiendo a través del tiempo.
E xisten novelas anteriores sobre vampiros, como Varney, El Vampiro (1816) de John Polidori (secretario
del poeta Byron); The Wake Not the Dead (1823), de Johann Ludwig Tieck; Aurelia: Vampirismus (1828)
de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann; La morte Amoureuse (1836), de Theophile Gautier... Seguramente
Stoker no leyó ninguna de estas obras. Lo que sí hizo fue documentarse sobre las supersticiones de Transil-
vania, el vampirismo y los paisajes rumanos, que nunca visitó, leyendo las obras de Emily Gerard: Supersti-
ciones transilvanas (1885) y La tierra más allá de los bosques (1888).
B ram Stoker murió de sífilis a los 64 años en una humilde y pestilente pensión de Londres. Dicen que en
sus últimos minutos de vida no paraba de señalar a una esquina de su habitación mientras una y otra vez
gritaba “strigoi”, palabra que en rumano significa vampiro.
E l Castillo de Bran, promocionado desde hace unos años por las autoridades
locales como el castillo de Drácula, fue construido en 1212 por el caballero
de origen germánico de la Orden Teutónica, “el honorable Dietrich”, en las prox-
imidades de Brasov, como fortaleza de defensa en la ruta comercial que comunica
Valaquia con Transilvania. Es probable que Vlad “El Empalador” lo utilizase en
algún momento como centro de operaciones para sus incursiones en Transilvania,
pero no está probado.
S e edificó de madera, como era la costumbre, sobre una base rocosa y cubierta de
torreones de tejas rojas. Tras un incendio, atribuido a venganzas satánicas, fue
reconstruido en 1377, otorgándole gran solidez empleando piedra y ladrillos y en
estilo gótico. El castillo domina una gran llanura y desde las almenas de sus torres
la vista es magnífica.
En épocas sucesivas fue propiedad de
diversos nobles que lo utilizaron como
lugar de descanso. En 1920, la munici-
palidad de Brasov donó el castillo a la
reina María de Sajonia Coburgo Gotha,
en reconocimiento al papel de ésta en
la unificación de Transilvania con Ru-
mania. La Reina lo habilitó mejorando
sus salones y habitaciones para residir
en él durante las temporadas de verano.
Actualmente es uno de los lugares más
visitados de Rumania.