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Enfoque en Competencias Educativas

Este documento discute el enfoque de competencias en la educación. Brevemente describe que el término "competencia" se ha usado desde el siglo XVI para describir las características de trabajadores exitosos, incluyendo conocimientos, habilidades y actitudes. En la educación, un enfoque basado en competencias se ha adoptado para preparar mejor a los estudiantes para la vida y el trabajo. Este enfoque considera componentes actitudinales, procedimentales y conceptuales para resolver problemas de manera creativa e integral.

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Enfoque en Competencias Educativas

Este documento discute el enfoque de competencias en la educación. Brevemente describe que el término "competencia" se ha usado desde el siglo XVI para describir las características de trabajadores exitosos, incluyendo conocimientos, habilidades y actitudes. En la educación, un enfoque basado en competencias se ha adoptado para preparar mejor a los estudiantes para la vida y el trabajo. Este enfoque considera componentes actitudinales, procedimentales y conceptuales para resolver problemas de manera creativa e integral.

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE

NUEVO LEÓN
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y
LETRAS

Licenciatura en Educación

Psicología Laboral

Tema 2: Resumen escrito del artículo "El enfoque en competencias y la


mejora de la educación"

Docente: Diana Selene González Virgen.

Integrantes del equipo:

• Mónica Lizeth Hernández González – 1917783.


• Rodrigo Alonso Ramírez Sánchez – 2035246.

Grupo: G96

Fecha de entrega: 15 de Febrero del 2023.


¿La formación de los alumnos en competencias es un enfoque nuevo?

El término "competencia" tiene sus raíces en el verbo latino "competere", que


evoluciona en dos vertientes: "competer", que significa pertenecer a o incumbir, dando
origen al sustantivo competencia y al adjetivo competente; y "competir", que se usa
con el significado de rivalizar o contender, dando lugar a términos como competición,
competidor y competitividad, la ambigüedad en el uso cotidiano de "competencia"
proviene de su conexión con ambos verbos.

Según Ponce, a partir del siglo XV, "competir" adquiere el significado de pertenecer a
o incumbir, mientras que el sustantivo competencia y el adjetivo competente también
denotan aptitud o idoneidad, así como rivalidad y contienda. El diccionario de la Real
Academia Española ofrece dos definiciones: la primera se refiere a la disputa entre
personas por obtener algo, y la segunda se relaciona con la incumbencia, pericia y
aptitud.

Frade señala que el término "competencia" se utilizó desde el siglo XVI y fue adoptado
por el Gobierno de los Estados Unidos en 1960 para describir las características de
los trabajadores exitosos, destacando no solo conocimientos, sino también
habilidades, destrezas y actitudes asociadas a creencias y valores.

En el ámbito lingüístico, Noam Chomsky formuló el concepto de "competencia


lingüística" en 1964, definiéndolo como el conocimiento que el hablante-oyente tiene
de su lengua, en las ciencias del lenguaje se retomó más tarde esta noción de
competencia.

La transición de un modelo fordista-taylorista a la tecno-globalización y la economía


informacional, junto con la desregulación de los mercados, ha llevado a la necesidad
de flexibilidad en las empresas. Este enfoque buscaba identificar las capacidades
necesarias para ser un buen profesor y capacitaba a egresados sin formación
específica en países como Alemania, Australia, Canadá, EE. UU., Francia, Inglaterra,
Italia, Nueva Zelanda y Japón lideraron esta iniciativa. En la Unión Europea, se adoptó
la formación profesional basada en competencias polivalentes y transferibles. En
México, el CONALEP estableció contacto con modelos basados en competencias de
Canadá, EE. UU., Francia, Inglaterra y Australia en la década de 1990.
En Latinoamérica, México lideró la formación basada en competencias con el
Proyecto de Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación (PMETyC) en
1993, promovido por la Secretaría de Educación Pública y del Trabajo y Previsión
Social. En 1995, se creó el Consejo de Normalización y Certificación de Competencia
Laboral (CONOCER) para ejecutar el proyecto.

Competencias del campo laboral

La competencia laboral, según Ducci (1997), se define como la construcción social de


aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en situaciones
reales de trabajo, obtenida mediante el aprendizaje por experiencia en situaciones
concretas. Gonzci (1996) la describe como una estructura compleja de atributos para
el desempeño en situaciones específicas, abordando de manera holística la
integración de atributos, tareas, acciones interrelacionadas, contexto, cultura laboral
y valores éticos.

En el contexto de México, el Consejo de Normalización y Certificación de


Competencia Laboral (CONOCER) define la competencia laboral como la capacidad
productiva de un individuo, medida en términos de desempeño en un contexto laboral
específico. (Vargas, 2004)

Las competencias desde el campo educativo

Zabala (2008) identifica tres factores que impulsan la adopción de un enfoque basado
en competencias en las instituciones de educación superior. En primer lugar, están
los cambios internos en las universidades debido a la necesidad de convergencia
europea, en segundo lugar, destaca la creciente presión social para que los
aprendizajes sean funcionalmente relevantes, el tercer factor se refiere a la función
social de la enseñanza, que evoluciona hacia la formación integral de la persona,
priorizando el desarrollo de competencias esenciales para la vida personal,
interpersonal, social y profesional.

Garagorri respalda esta perspectiva al argumentar que la educación formal ha sido


predominantemente académica y no ha preparado adecuadamente a los jóvenes para
una vida plena como individuos, ciudadanos y trabajadores, la propuesta de un
currículo basado en competencias surge de la necesidad de una educación más
orientada hacia la vida cotidiana, la ciudadanía y la preparación para el mundo laboral,
así como para fomentar el aprendizaje continuo a lo largo de la vida (Garragorri:
2007).

Qué fuentes psicológicas nutren al enfoque en competencia

Zabala (2008) examina diversas definiciones de competencias en el ámbito educativo


y concluye que la competencia implica la capacidad de enfrentar los desafíos de la
vida, se define como la intervención eficaz en diferentes contextos, donde se
movilizan de manera interrelacionada componentes actitudinales, procedimentales y
conceptuales.

Tobón (2008), desde una perspectiva de Pensamiento Complejo, concibe las


competencias como procesos complejos donde los individuos abordan creativamente
problemas cotidianos, integrando el "saber ser", "saber conocer" y "saber hacer",
considera el contexto, necesidades personales, procesos de incertidumbre,
autonomía intelectual, conciencia crítica, creatividad y espíritu de reto, asumiendo las
consecuencias de sus acciones y buscando el bienestar humano.

Tobón (2006) afirma que las competencias son un enfoque no un modelo pedagógico,
porque únicamente se focaliza en aspectos específicos de la docencia, el aprendizaje
y de la evaluación y no pretende ser una representación ideal de todo un proceso
educativo. Según Echeverría (2004), se identifican tres enfoques en los que se centra
el debate en la formación de competencias.

El primer enfoque, denominado centrado en la tarea, se vincula con la realización de


actividades, especialmente aquellas relacionadas con el desempeño laboral en
campos técnicos. Las definiciones bajo este enfoque se centran en garantizar que
una persona responda de la mejor manera posible a las demandas prácticas y
específicas asociadas a una función o cargo laboral.

El segundo enfoque, centrado en la excelencia profesional, amplía la noción de


competencias más allá de aspectos técnicos, enfocándose en mejorar la calidad
general de la actividad profesional. Implica una visión integral que capacita al
egresado para abordar diversos problemas y desafíos, incluso aquellos no
predeterminados.

El tercer enfoque, denominado holístico, es más reciente y aborda tanto elementos


relacionados con la tarea y la experiencia profesional como un entorno global
complejo. Destaca la importancia de atributos personales para ser y actuar
competentemente. Aquí, los valores son fundamentales, considerándolos como un
factor clave para el buen desempeño laboral, junto con habilidades y conocimientos.
Se reconoce a los valores como elementos esenciales de la competencia, incluyendo
cualidades humanas como autonomía, cooperación, compromiso ético e integridad.

Cuando se observa la evolución del sistema educativo en México en los últimos


cuarenta años se puede identificar que la innovación de la educación ha sido un
argumento que continuamente se esgrime en los momentos de cambio, en las
reformas educativas propuestas. Se ha creado un imaginario social donde lo nuevo
aparece como un elemento que permite superar lo anterior, al hacer las cosas
mejores.

Efectivamente, la innovación atiende la necesidad de incorporar elementos


novedosos al funcionamiento del sistema educativo; es el resultado de la evolución
impresionante de las tecnologías y de las propuestas elaboradas en el ámbito de la
educación y de la enseñanza, por los desarrollos de diversos enfoques de
investigación en la pedagogía, la didáctica, la psicología, la comunicación, entre otras
disciplinas (Diaz, 2005).

En el caso de lo que denominamos competencias genéricas debemos reconocer que


tiene dos usos en los planes y programas de estudio, uno vinculado a la educación
básica y otro a la formación profesional en la educación superior.

Las competencias genéricas para la vida social y personal son aquellas cuya
formación permitirá el mejor desempeño ciudadano. No habría que olvidar que ese
fue uno de los temas centrales del debate pedagógico con el que se inició el siglo XX,
sea en la perspectiva de Durkheim para quien la función de la educación es la
transmisión de los valores de una generación adulta a una generación nueva, o en el
razonamiento de John Dewey que ve en la educación el factor de progreso, de la
adquisición de la ciudadanía en una sociedad de inmigrantes.

Las competencias transversales pueden ser de dos tipos: aquellas más vinculadas
con el ámbito de desempeño profesional, lo que en otros términos podría
denominarse una habilidad profesional, una práctica profesional en donde convergen
los conocimientos y habilidades que un profesionista requiere para atender diversas
situaciones en el ámbito específico de los conocimientos que ha adquirido.
En la perspectiva de Roe (2003) las competencias profesionales se pueden clasificar
por la temporalidad en su proceso de formación, para este autor existe una etapa
básica en la formación en competencias, una inicial y otra avanzada.

El autor argumenta que la etapa básica en la formación de competencias


profesionales se encuentra durante el plan de estudios. En este enfoque, un plan de
estudios no solo debe definir los contenidos esenciales que los estudiantes deben
dominar, sino también abordar la integración de estas competencias, las
competencias básicas son una parte integral de la formación profesional, y el plan de
estudios debe especificar con claridad las competencias que se están formando, así
como los mecanismos que se utilizarán en el currículo para asegurar una formación
efectiva.
Bibliografía
Trujillo-Segoviano, J., (2014). El enfoque en competencias y la mejora de la
educación. Ra Ximhai, 10(5), 307-322.
Díaz Barriga, Ángel. (2006). El enfoque de competencias en la educación: ¿Una
alternativa o un disfraz de cambio?. Perfiles educativos, 28(111), 7-36. Recuperado
en 16 de febrero de 2024, de
[Link]
26982006000100002&lng=es&tlng=es.

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