CASO PRÁCTICO 1: “LA MOSCA
DETRÁS DE LA OREJA”
Una empresa del sector servicios de origen
familiar con más de 400 trabajadores sigue un
sistema organizacional patriarcal. Tiene su
sede en Buenos Aires y red de sucursales por
prácticamente todo el territorio nacional.
En la sucursal de Salta, comienzan a surgir
problemas internos que conlleva que el ambiente se enrarezca
bastante. De la noche a la mañana, comienzan a producirse bajas
sorprendentes sin que el responsable de la sucursal le dé excesiva
importancia. Por supuesto, el Director General confía plenamente en
él y no hace caso de los rumores que responsabilizan al
responsable.
El departamento de personal tiene “la mosca detrás de la oreja” por las
constantes quejas de los trabajadores de esa sucursal. En un viaje a
Buenos Aires, uno de los colaboradores directos de ese responsable
pone en alerta al director de personal. Visto el panorama deciden
preparar un viaje relámpago a Salta sin contar con la aprobación
expresa de Dirección General. Al llegar allí, se encuentra un situación
caótica, donde se están a punto de perder varios clientes estratégicos
por la pasividad y desidia del responsable de la sucursal. Se descubre
que ese responsable le estaba “haciendo la cama” a la empresa,
llevándose los clientes y parte del personal a una organización paralela
que se había montado.
Muchos de los de arriba que lo negaban y que ponían en entredicho
la actuación del departamento de personal, cambiaron de “versión”
diciendo que ellos ya lo sabían, haciéndose defensores de la causa
para ponerse la medalla.
Por supuesto ese responsable finalmente fue destituido aunque los
daños directos y colaterales que dejó fueron irreversibles.
Las cuestiones que planteo son ¿Cuál es la moraleja de esta historia?
¿Cómo se podría haber detectado antes? ¿Quién tiene la culpa de esa
situación?