Las invasiones
En el invierno del año 406, aprovechando la congelación del Rin, los vándalos, suevos, y alanos
invadieron el imperio con gran pujanza. Al cabo de tres años, cruzaron los Pirineos y llegaron a la
península ibérica, y dividieron entre sí las partes occidentales, que correspondían aproximadamente
al Portugal moderno y España occidental hasta Madrid. Mientras tanto, los visigodos, que habían
tomado Roma hacía dos años, llegaron a la región en el 412, fundando el reino de Tolosa (Toulouse,
en el sur de Francia), y extendieron su influencia gradualmente en la península, desplazando a los
vándalos y alanos al norte de África, sin que estos dejasen mucha huella en la cultura ibérica. Luego,
tras la conquista de Tolosa por los francos y la pérdida de gran parte de los territorios en lo que hoy
es Francia, trasladaron la capital del reino visigodo a Toledo.70
Tú eres, oh España, sagrada y madre siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa de
todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India. Tú, por derecho, eres ahora la
reina de todas las provincias, de quien reciben prestadas sus luces no sólo el ocaso, sino también el
Oriente. Tú eres el honor y el ornamento del orbe y la más ilustre porción de la tierra, en la cual
grandemente se goza y espléndidamente florece la gloriosa fecundidad de la nación goda. Con
justicia te enriqueció y fue contigo más indulgente la naturaleza con la abundancia de todas las cosas
creadas, tú eres rica en frutos, en uvas copiosa, en cosechas alegre... Tú te hallas situada en la región
más grata del mundo, ni te abrasas en el ardor tropical del sol, ni te entumecen rigores glaciares,
sino que, ceñida por templada zona del cielo, te nutres de felices y blandos céfiros... Y por ello, con
razón, hace tiempo que la áurea Roma, cabeza de las gentes, te deseó y, aunque el mismo poder
romano, primero vencedor, te haya poseído, sin embargo, al fin, la floreciente nación de los godos,
después de innumerables victorias en todo el orbe, con empeño te conquistó y te amó y hasta ahora
te goza segura entre ínfulas regias y copiosísimos tesoros en seguridad y felicidad de imperio.
Historia de los Godos, Vándalos y Suevos de San Isidoro de Sevilla, siglo vi-vii. Trad. de Rodríguez
Alonso, 1975, León, pp. 169 y 171.
Reino visigodo
Artículos principales: Reino visigodo y Reino visigodo de Toledo.
No se conoce con exactitud el número de visigodos que migraron a la península pero posiblemente
estuvieron en torno al 5% de la población de la península.[cita requerida] Esto implica que los
visigodos básicamente fueron una élite dominante que no supuso nunca una parte importante de la
población. Esta es una de las razones por la cual su religión arriana y su lengua visigótica no tuvieron
un efecto preponderante sobre la población.
A pesar de que la nobleza visigoda practicaba el arrianismo, este gozó de muy poca popularidad
entre la población hispanorromana de la península, fiel en su mayoría a la doctrina católica. Desde la
corona visigoda, específicamente en el año 587, el rey Recaredo I, ya convertido al catolicismo, trató
de conciliar así mismo a la jerarquía religiosa arriana con la católica, pero con poco éxito.
Finalmente, se impuso la opción católica por la fuerza, desposeyendo a la iglesia arriana de sus
bienes en favor de su antagonista.7172