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B6 Logica

Este documento presenta tres oraciones clave sobre la integración de habilidades lógicas y argumentativas para la construcción de argumentos. Primero, es importante poner atención en los presupuestos que se discuten y de donde se parte para evitar malentendidos. Segundo, hay que considerar las intenciones de los interlocutores que inician un intercambio dialógico. Tercero, el contexto y las personas a las que van dirigidos los argumentos son elementos importantes que a menudo se dejan de lado.

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Este documento presenta tres oraciones clave sobre la integración de habilidades lógicas y argumentativas para la construcción de argumentos. Primero, es importante poner atención en los presupuestos que se discuten y de donde se parte para evitar malentendidos. Segundo, hay que considerar las intenciones de los interlocutores que inician un intercambio dialógico. Tercero, el contexto y las personas a las que van dirigidos los argumentos son elementos importantes que a menudo se dejan de lado.

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UNIDAD

6 LA LÓGICA
EN ACCIÓN

140
TEMAS
1. Integración de habilidades lógicas y argumentativas para la construcción de argumentos.
2. Esquemas argumentativos contemporáneos: Weston, Toulmin, Perelman, van Eemeren.
3. Tipos de diálogos: mayéutico, indagación, negociación.
4. Elementos de los diálogos argumentativos: reglas, carga de la prueba, principios de
caridad y cooperación.

PROPÓSITOS
El alumno elaborará una argumentación oral y escrita a partir de la aplicación de los
conocimientos básicos de alguna teoría de la argumentación contemporánea, con el
fin de defender una posición respecto a problemas reales de su entorno.
El alumno comprenderá las características de la práctica dialógica, con la finalidad
de ejercitar, en contextos reales, los valores inherentes a la honestidad intelectual:
coherencia, veracidad, respeto, tolerancia, convivencia armónica.
El alumno analizará la función de la argumentación para llegar a acuerdos, resolver
diferencias y tomar decisiones.

141
TEMA INTEGRACIÓN DE HABILIDADES LÓGICAS

1 Y ARGUMENTATIVAS PARA LA
CONSTRUCCIÓN DE ARGUMENTOS

En la unidad cuatro ya hemos avanzado el tema de un escrito argumentativo cuya estruc-


tura consiste en tener una introducción, un desarrollo y una conclusión. Subrayamos su
aspecto argumentativo identificando argumentos principales y argumentos secundarios o
de apoyo para el principal y ofrecimos indicaciones sobre su elaboración, análisis y evalua-
ción. Ahora profundizaremos en la construcción de argumentos ofreciendo algunas
consideraciones más con base en las propuestas contemporáneas de la argumenta-
ción, pero subrayando su aspecto oral, dialógico del “cara a cara” entre interlocu-
tores, participantes en el intercambio lingüístico y discursivo vivo y real.

Por supuesto que elaborar un escrito es de enorme utilidad a la hora de argumen-


tar con otro interlocutor porque supone que ya se ha planteado una cuestión,
asunto o problema; y que se investiga o estudia el asunto. Terminar el escrito
significa que hemos obtenido alguna conclusión en la cual regularmente com-
probamos nuestra hipótesis de solución al problema o justificamos y apoyamos
nuestra posición al respecto. Todo lo anterior sirve a la hora de sostener una
conversación, diálogo, discusión o debate sobre el asunto, pues tenemos conoci-
mientos, ideas, argumentos, es decir, contamos con información que nos permite
sostener el intercambio lingüístico con uno o varios interlocutores.

Claro que es diferente elaborar un escrito a estar preparado para todas las si-
tuaciones que surgen en el curso del diálogo, y es necesario conocer, practicar
y hacer uso de estrategias argumentativas que nos permitan convencer o persua-
dir a alguien sobre algo.

En ese sentido, podemos comprender que hay diferentes sujetos con diferentes habili-
dades a la hora de entablar un intercambio dialógico; todos podemos recordar alguna situa-
ción en donde nos ha costado trabajo defender nuestras tesis frente a otros o donde no
supimos evitar algún atropello o sencillamente alguna situación donde el interlocutor tenía
más habilidades o elementos argumentativos que nosotros. También podemos encontrar
estilos a la hora de argumentar; algunos son muy inteligentes y conspicuos, otros más inten-
sos y apasionados, los hay quienes son fieros y atacantes, etcétera. Nos habremos de encon-
trar gente con habilidades y que sepa demostrar utilizando argumentaciones deductivas;
otros harán uso de la inducción o la analogía; y los menos, porque los hay, echarán mano de
argucias, marrullerías y falacias para “ganarle” a su interlocutor. Veamos un ejemplo que trae
a cuenta Luis Vega Reñón respecto del multicitado silogismo sobre Sócrates:

“Recordemos ahora la muestra más socorrida de argumento concluyente en la larga


tradición de manuales de lógica:

‘Todos los hombres son mortales.


Sócrates es hombre.
Luego Sócrates es mortal’

142
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

Se trata de una deducción a todas luces válida, tanto en la silogística tradicional como en
su formalización lógica dentro de la teoría estándar de la cuantificación. ‘Es más –agrega-
ría un lógico formal-, como es bien sabido que todos los hombres son mortales y que
Sócrates es hombre, el argumento resulta un silogismo demostrativo.’ Un lógico informal
o un analista del discurso podría alegar en cambio: ‘Está usted equivocado. Eso, lejos de
ser un argumento, es el espectro de una argumentación o, si se quiere, una trivialidad
escolar que apenas tiene algo que ver con los usos reales de la deducción y de la demos-
tración. ¿Dónde y cómo se ha planteado la mortalidad de Sócrates en calidad de objeto
de debate o tesis a demostrar? ¿No podría tratarse de una petición de principio si lo que
está en cuestión es, en última instancia, el papel desempeñado por la apelación a Sócrates
como evidencia o como caso de la condición mortal del ser humano? Por otro lado, ¿quién
hace esa deducción y a quién se dirige? ¿A quién trata de informar y de convencer? ¿Alguien
ha sostenido nunca que Sócrates fuera inmortal? En suma, mientras no se consideren las
intenciones y pretensiones de los involucrados en el asunto y el contexto discursivo del
argumento, tanto el punto de su sentido argumentativo como el punto de su valor efecti-
vo como demostración quedarán en suspenso.’ ‘Bueno –podría responder el lógico formal,
deseoso de paz–, se trata de un ejemplo convencional y ya se sabe para qué sirven tales
ejemplos: éste ilustraría, sin ir más lejos, una operación deductiva de aplicación de una
proposición general a una proposición singular o el funcionamiento de la eliminación del
cuantificador universal. Es parecido a lo que haría un lingüista que menciona en clase la
frase pásame la sal como ejemplo de acto de habla en castellano, aunque en ese momen-
to no pida o necesite sal en absoluto.’ ‘Vale –podría conceder el lógico informal para ob-
servar a continuación–, pero, entonces, ¿cómo explica usted que la gente use
efectivamente esa petición en su vida cotidiana, mientras que el silogismo de marras es
un artificio didáctico que no ha salido nunca del recinto escolar?’ ‘La verdad es que este
punto –respondería el lógico formal– resulta irrelevante para la validez del argumento, al
igual que están fuera de lugar sus alusiones a la pragmática de una situación de argumen-
tación. Pero lo más preocupante en usted no es este despiste, sino su inconsciencia de las
cuestiones de forma lógica y de los criterios de convalidación que determinan la calidad
interna y lógicamente concluyente de un argumento.’ ‘Pues permítame decirle que, a mí
–argüiría el lógico informal–, lo que más me preocupa de usted es su insensibilidad hacia
las condiciones del discurso y hacia la argumentación real o las pruebas efectivas.’

Y los dos lógicos podrían seguir discutiendo cada cual desde su propia posición, uno a
partir de ciertos argumentos, el otro a partir de la argumentación. (…) Por lo demás, no deja
de asomar otro punto problemático, el de la distinción y relación entre (1) la calidad lógica
interna o la índole lógicamente concluyente de un presunto argumento, el silogismo citado,
y (2) su eficacia argumentativa, su poder de convicción o de resolución: la primera esgrimida
por el lógico formal, la segunda es la cuestionada por el lógico informal.” (Vega, 2007, 20-21)

Visto el ejemplo anterior, podemos hacer algunas consideraciones. Parece que para sos-
tener un intercambio discursivo debemos comprender cuáles son los supuestos de los que
se parte, pues bien puede suceder que estemos discutiendo cosas diferentes o que cada
interlocutor tenga en su mente aspectos distintos, aunque sean de un mismo asunto.

Así, hay que poner atención en los presupuestos qué discutimos y de dónde
partimos o con qué elementos.

143
TEMA 1 INTEGRACIÓN DE HABILIDADES LÓGICAS Y ARGUMENTATIVAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE ARGUMENTOS

Tener presentes los presupuestos permitirá incluso decidir si nos enfrascamos en el diálogo
o no; y ello dependerá de si acordamos previamente de qué vamos a hablar y si partimos de
información más o menos común no obstante representen puntos de vista diferentes.

Como también se deriva del ejemplo expuesto, uno de los interlocutores, el lógico formal,
pretende demostrar la validez deductiva del silogismo sobre Sócrates; de su parte, el ló-
gico informal pretende persuadir al otro de que lo deductivo formal es insuficiente cuando
de argumentar se trata, pues se dejan fuera elementos como el contexto y las personas a
quienes van dirigidas las propuestas.

Así pues, hay que poner atención en las intenciones de los interlocutores que
inician cualquier tipo de intercambio lingüístico y dialógico.

Notaremos también que en el ejemplo se pasa de un intercambio dialógico a uno dialéc-


tico, con ciertos puntos de retórica al final y un poco de ataque personal en la conclusión
acusándose de despistado e inconsciente frente a una demostración deductiva y el otro
indicando insensibilidad hacia las condiciones reales de una discusión argumentada.

Por ello hay que tener en consideración las implicaciones y finalidades del inter-
cambio discursivo.

Al final ¿qué lograron? Podríamos preguntarles a los ficticios lógicos en discusión. ¿Logra-
ron demostrar o persuadir al otro? ¿Tuvieron algún acuerdo al final? ¿Se vio algún tipo de
negociación frente a sus diferencias de opinión? ¿Resolvieron el asunto o al menos esta-
blecieron el problema? ¿Lograron ponerse de acuerdo? ¿Al menos se comprenden mejor
ambos interlocutores ahora?

144
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

Así, anticipar o prever ante cualquier situación de algún intercambio discursivo los supues-
tos, sus intenciones y las implicaciones o finalidades nos permitirá que el intercambio sea
fructífero, productivo y obtenga logros, además de desempeñarnos adecuadamente y
desarrollar habilidades argumentativas en un intercambio real y cara a cara. Jesús Alcolea
(Vega, 2012, 203) nos ofrece una tabla en donde relaciona todos estos elementos.

TIPOS DE DIÁLOGO
OBJETIVO OBJETIVO
TIPOS DE SITUACIÓN
INDIVIDUAL DEL COLECTIVO DEL BENEFICIOS
DIÁLOGO INICIAL
PARTICIPANTE DIÁLOGO
Persuasión o Diferencia o Resolver una
Persuadir a la Comprender
diálogo conflicto de diferencia de
otra parte. las posiciones.
persuasivo opiniones. opinión.
Investigación
Desconocimiento Hallar y verificar Probar (o refutar) Obtener conoci-
científica o
o ignorancia. la evidencia. una hipótesis. miento.
pública
Acuerdo razona-
Conflicto de Obtener la mayor ble con el que las Armonía y
Negociación
intereses. ganancia posible. partes pueden consenso.
convivir.
Transferir Ayuda en una
Búsqueda de Alguien necesita Conseguir
información o actividad dirigida
información* información. información.
conocimiento. por fines.
Problema Coordinar los
Decidir sobre el Formular las
práctico con objetivos y las
Deliberación mejor curso de prioridades
consecuencias acciones
acción posible. personales.
futuras. personales.
Derrotar, humillar Desvelar las Liberar las
Animosidad o
Contienda o o atacar verdaderas emociones o
conflicto
diálogo erístico** verbalmente al razones del manifestar los
personal.
oponente. conflicto. sentimientos.
Competición, Airear los
oposición, Persuadir a una argumentos más Difundir informa-
Debate
hostilidad o tercera parte. sólidos por ción.
resistencia. ambas partes.
Ignorancia por Transferir
Diálogo Enseñar y Conservar lo
parte de algunos información o
pedagógico aprender. transferido.
de los agentes. conocimiento.

*Puede incluir como variantes: (a) entrevista; (b) petición de consejo, y (c) consulta al experto.

** Puede incluir la disputa.

Si tenemos claridad sobre qué tipo de diálogos podemos sostener, las intenciones de cada
uno en lo que respecta a sus participantes y las finalidades o beneficios que podemos
lograr, será mejor nuestro desempeño y no será tiempo perdido el iniciar un intercambio
con otro interlocutor. En lo que sigue nos centraremos nuevamente en las teorías de la
argumentación para ejemplificar algunos esquemas argumentativos contemporáneos.

145
TEMA
2
ESQUEMAS ARGUMENTATIVOS
CONTEMPORÁNEOS

En su ya citado libro Las claves de la argumentación (2002), Anthony Wes-


ton hace su propuesta de argumentación desde un esquema de 30 puntos
o reglas que van desde las recomendaciones dentro de una lógica informal
hasta la utilización de reglas de inferencia deductiva (modus ponens,
modus tollens, silogismo hipotético, etcétera)
que propone la lógica formal. No-
sotros haremos una síntesis de las
que nos parecen más relevantes
para un intercambio discursivo real, para
tratar de presentar un esquema manejable
de sus reglas. Remitimos a su texto
al estudiante interesado en profun-
dizar en ellas.

Como todo lo que inicia y se desarrolla,


concluye; lo mismo los diálogos o cual-
quier tipo de intercambio discursivo y lingüís-
tico; Weston al desarrollar sus reglas deja ver, o al menos
podemos interpretar así, que sus reglas de la 1 a la 7 nos
marcan ese inicio; las reglas 8 a la 17 nos hacen su desarro-
llo; y finalmente las reglas de 18 a la 30 nos refieren a la
PERSONAJE
parte final. Weston está analizando con ellas argumentos
Anthony Weston cortos para iniciar a los jóvenes argumentadores. Veamos el
(1954-). Estadouni-
siguiente cuadro para visualizar esquemáticamente su propuesta.
dense, doctor en
filosofía, profesor en
la Elon University. ESQUEMA ARGUMENTATIVO DE WESTON
Escribe sobre
pensamiento crítico y - Distinga las premisas de la conclusión.
ética aplicada. Inicio - Use argumentos cortos en orden.
Composición y análisis - Compóngalos sobre premisas fiables.
de argumentos cortos - Use un lenguaje concreto, definido, consistente y unívoco (evite lo
emotivo o sentimental).

- Puede componer argumentos con ejemplos, varios, pertinentes y


representativos (prevea contraargumentos).
Desarrollo
- Contextualice o use información como fondo o marco.
Composición y
- Puede componer argumentos con analogías relevantes.
evaluación de
- Puede citar argumentos de autoridad, comprobada, aceptable,
argumentos cortos
informada e imparcial; ofrezca datos de la fuente.
- Evite las falacias.

- Revise o valore si el argumento explica cómo la causa


Conclusión
conduce al efecto.
Valoración del
- ¿Propone la conclusión la causa más probable?
argumento principal
- ¿La conclusión puede construirse como un argumento deductivo?

146
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

Por su parte, Stephen Toulmin, en su también revisado texto Los usos de la argumentación
(2007), hace uso de las formas como se argumenta en los procesos jurídicos; de ahí que PERSONAJE
quien formula una aseveración y afirma algo pretende llamar nuestra atención, para con- Stephen Toulmin
vencernos o persuadirnos de ese algo, e igual que sucede en el derecho debe presentar (1922-2009).
pruebas de lo que dice o afirma. Británico, filósofo de
la ciencia y matemá-
tico, discípulo de
Es decir, Toulmin destaca el hecho de que, en un intercambio discursivo, en el inicio de Ludwig Wittgenstein.
algún diálogo alguien afirma, asevera o propone algo sobre algo; en otras palabras, pro-
pone una tesis, problema-propuesta o argumento sobre algún asunto y, de ese hecho, se
puede esperar o el asentimiento de los demás, su asentimiento con reservas, que se
proponga algo alternativo o que alguien objete o contradiga su aseveración –en cuyo caso
el proponente debe dar sus razones, pruebas o argumentos.

Dicho sencillamente, empezamos a argumentar. Y nuestro interés aquí es ofrecer los argu-
mentos que nos justifican y que damos a los demás o de criticar los argumentos que nos
objetan los demás, hasta dirimir o resolver las diferencias de opinión –si es que las hubie-
ra–, hasta resolver el asunto, tema, problema o argumento más probable o verosímil.

El esquema argumentativo que nos propone es el siguiente.

ESQUEMA ARGUMENTATIVO DE TOULMIN


Etapa inicial - Se presenta el problema.
Problema - Se propone una solución como posibilidad o presunción (entre otras).
- Se presentan o exponen los argumentos.
-S e analizan, consideran posibles objeciones, contradicciones o
Etapa intermedia imposibilidades y evalúan los datos o hechos, las pruebas o los
Argumentación respaldos de las presunciones o argumentos.
-S e descartan algunas posibles respuestas y se considera alguna
señalada inequívocamente por los datos disponibles.
Etapa final -S
 e sostiene la mejor propuesta después de este proceso de evalua-
Conclusión ción racional.

Para la parte intermedia o específica de la argumentación, Toulmin desarrolló una propues-


ta concreta que ahora se conoce como “modelo de Toulmin”. Al argumentar alguien, hace
una aseveración que se compromete a sostener sobre todo si hay otros que le opongan
dudas, tenemos así una afirmación o lo que queremos que los demás concluyan con uno,
una conclusión (C); y cuyo valor estamos tratando de establecer. Además, tenemos los
apoyos o los elementos justificatorios de tal conclusión a los que nuestro autor se refiere
como datos (D), la relación entre los datos y la conclusión rezaría así: “Si D entonces C”.

O, dicho de otra manera, “Dados los datos se puede asegurar esta conclusión”. El paso
de D a C lo hacemos ofreciendo apoyos, respaldos con las garantías (G). El modelo sería
así: “Si D, porque G, entonces C”.

D C

Porque G

147
TEMA 2 ESQUEMAS ARGUMENTATIVOS CONTEMPORÁNEOS

Ejemplo.

“Si es evidente la diversidad cultural de las sociedades (D) y porque no existe una sola
sociedad totalmente homogénea (G); entonces, necesariamente debemos reconocimien-
to a los pueblos originarios (C).”

Toulmin indica que se puede modalizar la conclusión, es decir, adecuar el modo de nues-
tra conclusión dependiendo nuestra pretensión y alcance que podamos fundamentar y
justificar con ella. En el ejemplo anterior para el caso, está en cursivas la frase modal de-
ductiva necesariamente, pero también podría ser en modo inductivo (probablemente o es
muy probable que), o en modo analógico (similarmente o de manera similar).

Lo importante para nuestro autor a la hora de argumentar está en escuchar al otro, com-
prenderlo y conjuntamente con él, razonablemente –aunque desde posiciones encontra-
das– tratar de dirimir o resolver las diferencias de opinión sobre algún asunto, tema o
problema. Es por ello que pone énfasis en la evaluación de nuestros argumentos y los del
oponente, al grado de que, si encontramos inconsistencias en nuestras afirmaciones o
tesis, entonces debemos cambiar de opinión o modificar nuestra postura respecto del
tema en discusión. Si no lo hacemos por nosotros mismos, las objeciones y críticas de
nuestro oponente, si están mejor justificadas, si ofrecen apoyos y garantías más fuertes,
nos obligarán al cambio.

Desde la perspectiva pragmadialéctica de Van Eemeren, Grootendorst y Snoeck Argumen-


tación: análisis, evaluación, presentación (2006), el diálogo mismo, la interacción entre
argumentadores, será lo más importante; en una palabra, la argumentación como proceso.
Si en este enfoque se pone atención al proceso mismo de la actuación entre los interlocu-
tores y se subraya el papel y la responsabilidad que cada uno adquiere al comprometerse
en un diálogo, entonces normar o reglamentar cómo se da la discusión o qué sí podemos
o qué no podemos hacer durante ésta, resulta indispensable. Recordemos que la dialéc-
tica tiene su campo en la discusión racional y crítica, incluso en la disputa entre

148
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

proponente y oponente para fundamentar algo que es probable o debatible, por medio
de reglas o procedimientos eficaces. Veamos el esquema argumentativo que ofrece la PERSONAJE
pragma-dialéctica y luego las reglas que norman su discusión. Frans H. van
Eemeren (1946-).
ESQUEMA ARGUMENTATIVO DE LA PRAGMADIALÉCTICA Holandés, profesor
en la Universidad de
- Se establece la diferencia de opinión. Amsterdam, con
Confrontación -S e discute sólo lo que se expresa y externaliza (no lo que el otro cree otros ha desarrolla-
que creo). do un nuevo método
de análisis de
- Se toma en cuenta el contexto discursivo concreto. argumentos en la
Apertura - Se establecen las reglas y condiciones del intercambio. pragmadialéctica.
- Se establece un compromiso para mantener la discusión con esas reglas.
- Se cuestionan o defienden los argumentos.
- Se argumenta como proceso interactivo y social (no es monólogo).
Argumentación
-S e responsabilizan los participantes del buen curso de argumentación
y el logro de su finalidad.
- Se determina el resultado de la discusión crítica.
- Se modifican las diferencias, se cambia de postura.
Conclusión
-A umenta la comprensión entre los interlocutores y se resuelven
problemas de manera conjunta.

Las 10 reglas para el buen curso del diálogo o interacción discursiva son las siguientes:

10 REGLAS PARA EL BUEN CURSO DEL DIÁLOGO


Las partes involucradas en la disputa no deben crearse impedimentos recíprocamen-
Regla 1
te en la posibilidad de expresar dudas o reservas.
Regla 2 Quien expresa una opinión debe estar dispuesto a defenderla si se lo piden.
Un ataque a una argumentación debe centrarse en la tesis que ha enunciado el
Regla 3 proponente, sin desviar el discurso, sin presentar la tesis de forma diferente y sin
actuar de forma que se le atribuya al oponente una tesis diferente de la que sostiene.
Una tesis debe defenderse sólo con argumentos relacionados con ella y que no
Regla 4
tengan imbricaciones con otra.
Una persona debe aceptar las consecuencias y la existencia de las premisas que deja
Regla 5
implícitas y, en consecuencia, debe aceptar que se le ataque en el terreno de éstas.
Una tesis puede considerarse defendida de forma adecuada si se basa en argumen-
Regla 6
tos pertenecientes a un punto de partida común.
Una tesis puede considerarse defendida de forma adecuada si la defensa se
Regla 7 desarrolla con el uso de argumentos que reflejan y respetan la praxis y el esquema
argumentativo comúnmente aceptados.
Los argumentos usados en una discusión deben ser o haber devenido válidos,
Regla 8
haciendo explícitas algunas de las premisas que quedaban implícitas.
Una defensa perdedora debe tener como consecuencia que el sujeto argumentante
acepte cambiar su posición, mientras que una defensa vencedora debe tener por
Regla 9
consecuencia que el oponente cambie su posición y retire sus dudas sobre la tesis
defendida por el sujeto argumentante.
La formulación de la tesis, de las posiciones recíprocas y de los argumentos debe ser
Regla 10
lo más clara y comprensible posible.

149
TEMA 2 ESQUEMAS ARGUMENTATIVOS CONTEMPORÁNEOS

Como puede notarse se trata de reglas para la buena conducción del intercambio argu-
mentativo, donde los interlocutores se comprometen a realizarlo de la mejor manera po-
sible, jugando limpio y sin trampas, con claridad, apegándose a lo acordado y para
resolver las diferencias de opinión, acatando ambas partes, lealmente, el resultado.

Ahora, cambiando de teoría, recordemos lo visto con Chaïm Perelman en su Tratado de la


Argumentación. La Nueva Retórica (1989), toda argumentación se desarrolla en función de
un auditorio, ante un público, y si es así, entonces se trata de un intercambio discursivo
ante personas reales, en contextos reales y bajo problemas reales que nos interesan y
afectan. Este discurrir en vivo y en directo, cara a cara, no deja fuera nuestra subjetividad
e intereses, nuestras creencias y opiniones; sentir la presión de los observadores o dejarse
llevar por las emociones que despierta el debate o la discusión, hace que Perelman apues-
te a las habilidades retóricas que puede desplegar un orador para lograr la adhesión del
auditorio por medios persuasivos. Recordemos también que toda argumentación persua-
siva o retórica está dirigida a inducir ciertas creencias o disposiciones en el ánimo del in-
terlocutor o de los oyentes en general, para provocar determinadas reacciones o acciones
de su parte o, al menos, su adhesión a la tesis o postura que se les presenta.

Para lograrlo, Perelman recomienda que se prepare la situación argumentativa, es decir,


se prepare el orden de presentación del discurso que se va a ofrecer. Que se prevea el
manejo del auditorio, en otras palabras, cómo lograr la predisposición del público a nues-
tro favor. Y contemplar también las respuestas al oponente, de acuerdo con lo que éste
vaya argumentando y según el objetivo que pretendemos. Parecen muchas cosas que
tener en cuenta; por eso ofrecemos el siguiente esquema con las partes que hay que
preparar para logarlo.

ESQUEMA ARGUMENTATIVO DE PERELMAN


- Despierte en la mente de la audiencia el interés por nuestro asunto,
problema, tesis o argumento.
- Presente una referencia visual, real y aceptable del argumento, preferi-
Exordio
ble a la mera descripción lógica.
- Sea elocuente, que su apariencia sea impecable y empatice con la
audiencia.

150
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

ESQUEMA ARGUMENTATIVO DE PERELMAN

- Destaque lo más importante sobre lo que se quiere persuadir o lograr


la adhesión, deje su tesis en la mente del auditorio desde el principio,
de manera concreta y clara.
Narración - Enuncie e interprete los hechos y exponga la tesis a defender presen-
tándola como la mejor solución al problema. PERSONAJE
- Aclare el contexto del problema y de su tesis y su relación
Chaïm Perelman
con el auditorio.
(1912-1984). Polaco,
doctor en Ciencias
- Exponga los argumentos más fuertes con pruebas y respaldos. Jurídicas, filósofo y
- Deje claro en la mente cómo nos afecta el problema y la relevancia de profesor en la
Demostración su tesis para resolverlo. Universidad Libre de
- Haga uso de algunas figuras retóricas: la alusión, los ejemplos, Bruselas. Renovador
metáforas, analogías, pero verosímiles. de los estudios
contemporáneos
de la retórica.
- Responda inmediatamente para refutar toda crítica u objeción.
- Puede utilizar para ellos los lugares comunes (tópicos), dependiendo
Refutación
la argumentación del oponente.
- A la vez aproveche para justificar su tesis.

- Si se ha hecho bien lo anterior, el resultado será el logro de la


Conclusión o epílogo adhesión del público a nuestra tesis, argumento o propuesta y la
reducción o vencimiento del oponente y sus argumentos.

Los tópicos o lugares comunes que se pueden utilizar en las fases de demostración y
refutación, que es cuando el intercambio entre los interlocutores puede ser más intenso,
tomando en cuenta que depende mucho del curso que la argumentación ha tomado
por los argumentos esgrimidos. Los tópicos o lugares comunes son utilizados regular-
mente como una forma simple de discusión que cualquiera desarrolla. Incluso cono-
ciéndolos son usados por aquellos que al argumentar no tienen conocimientos
y se manejan sólo por la forma. En la demostración se usan de forma es-
tándar al hablar de algo. Serían, para Perelman, los siguientes:

• De cantidad: algo vale más que otra cosa en razón del número.
• De cualidad: algo vale más que otra cosa en razón de
sus características.
• De orden: algo es mejor o superior según jerarquías
(lo general a lo particular, lo anterior a lo posterior, etcétera).
• De lo existente: la preferencia entre lo real o dado a lo ideal
o postulado.
• De la esencia: relevancia de la naturaleza o propio de algo
(la justicia, la virtud, el bien).
• De la persona: preeminencia de su dignidad, mérito,
autonomía, libertad.

Además, los lugares comunes o tópicos permiten en la fase de refutación,


dependiendo el argumento que enuncia el oponente, que podamos obje-
tarlo, refutarlo o limitarlo; y a la vez, resaltar la propia posición.

151
TEMA 2 ESQUEMAS ARGUMENTATIVOS CONTEMPORÁNEOS

Si el objetivo principal es lograr la adhesión del auditorio a nuestra posición, todos los
medios que apoyen nuestro objetivo son válidos, pero no por ello se debe hacer trampa,
decir falsedad o engañar a los participantes. El auditorio y nuestro oponente son seres
racionales, deliberativos y libres, que pueden tomar decisiones y elegir a quién dar su voto,
razón y adhesión. La nueva retórica de Perelman está lejos de apoyar recursos indebidos
e insiste en que la forma retórica no está separada del contenido lógico y argumentativo.
Es más, nuestro autor pretende completar la teoría de la demostración formal con los logros
de la teoría de la argumentación dialéctica y retórica. Por algo Aristóteles definía la retó-
rica como la posibilidad de descubrir teórica y prácticamente lo que puede producir en
cada caso la persuasión.

Inicio. Actividad 1

Después de haber pasado revista a las teorías argumentativas contemporáneas más


importantes cabe preguntar: ¿cuál es mejor? Dependerá de lo que apuntamos en
el tema anterior: de cuáles son los supuestos, intenciones e implicaciones para iniciar
un intercambio discursivo, un diálogo o una discusión; y también de nuestras propias
habilidades y cualidades como argumentadores.

Pero estamos de acuerdo con Vega Reñón cuando nos indica que “una argumentación
será buena si, además de ser lógicamente concluyente y de atenerse a las directrices y
reglas del juego dialéctico resulta efectivamente convincente, tiene éxito”.

152
TEMA
3 TIPOS DE DIÁLOGOS

Volvemos ahora a los tipos de diálogos


para centrarnos en tres básicamente: el
diálogo mayéutico, el de indagación y el
de negociación.

EL DIÁLOGO MAYÉUTICO
El término mayéutica proviene del griego y
significa ‘dar a luz’. En la antigua Grecia era
el nombre que le daban a las parteras que
traían o ayudaban a dar a luz a los bebés.
Sócrates, cuya madre era partera, utilizó el
término para designar a su actividad de in-
tercambio dialógico con sus discípulos, a los
cuales ayudaba a que “dieran a luz sus
ideas”. Estos diálogos consistían en un in-
tercambio de preguntas y respuestas entre
interlocutores (maestro y discípulos) acerca
de alguna pregunta, cuestionamiento o
problema. Durante el proceso dialógico
Sócrates llevaba poco a poco, mediante sus
preguntas y objeciones a lo que contesta-
ban sus oyentes, a que éstos “descubrieran”
o pensaran por sí mismos las posibles respuestas. Al hacerlo, éstos se sorprendían de
haber podido llegar a la respuesta, de “dar a luz los conceptos”, gracias a la buena con-
ducción del diálogo por parte de su maestro.

Como vemos, el de Sócrates era todo un método de ayuda, para que éstos “descubrieran”
o construyeran por sí mismos el conocimiento, del cual carecían al inicio del intercambio;
por eso podemos considerar a esta forma socrática de diálogo mayéutico como un diálo-
go de investigación. Se parte de una condición de ignorancia y se concluye en la obtención
de conocimiento. La nota principal está, por supuesto, en el proceder mayéutico de ayudar
a dar a luz los conceptos en los discípulos, de crear los conocimientos por ellos mismos.

EL DIÁLOGO DE INDAGACIÓN
En este diálogo, nuestra condición inicial la constituye, por supuesto, un problema, cuestión
o asunto, regularmente una necesidad práctica que nos lleva a buscar información para
resolverlo –de otra forma no la buscaríamos ni comenzaríamos ningún proceso indagatorio–.
El objetivo es dotarse de los conocimientos necesarios para poder establecer criterios de
acción para lograr un fin práctico cómo resolver, manejar o enfrentar un problema. En
términos generales estos procesos pueden ser empíricos y llevarse inductivamente, o bien

153
TEMA 3 TIPOS DE DIÁLOGOS

pueden ser teóricos y realizarse de manera deductiva –recordemos todo lo visto acerca de
esto en la primera unidad.

Pero, en concreto, el proceso argumentativo puede darse, con los autores que generan la
información o el conocimiento (a través de revisión de las fuentes o bibliografía, de la
lectura, selección y acopio de la información pertinente del problema, la crítica y evaluación
de casos y la elaboración de un escrito argumentado que presente y valore la información
con vistas de resolver el problema). En nuestro análisis, crítica, tratamiento y evaluación de
los datos, estamos ejerciendo un diálogo argumentado de nuestras indagaciones. No pasa
desapercibido a nuestros lectores alumnos que este tipo de diálogo se aplica en la mayo-
ría de las actividades escolares y en la producción de productos del aprendizaje que nos
solicitan elaborar nuestros maestros en la escuela o en la casa. Pero también se aplica
desde casos menos rigurosos de la vida cotidiana, como a procesos de indagación más
complejos como los de carácter científico.

EL DIÁLOGO DE NEGOCIACIÓN
Los seres humanos somos muy complejos y,
si bien Aristóteles nos definió como “anima-
les racionales”, ciertamente lo racional no
nos quita lo animal. Es más, lo animal, nues-
tra parte irracional, emocional, pasional, en
la mayoría de los seres humanos parece ser
lo predominante sobre lo racional. Descar-
tes afirmaba que lo mejor repartido entre
los seres humanos era la razón y el sentido
común; aunque después Rousseau dijera
que el más depravado de los animales era
el hombre, exactamente porque tenía la
razón. Donald Davidson cambiará la vieja
definición de hombre por ésta: “el hombre
es un animal racional e irracional.”

154
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

Lo cierto es que la racionalidad y la lógica no la aplicamos de mane-


ra sostenida y que lo que realmente hacemos es una constante y
sistemática violación a sus prescripciones. De ahí que tampoco sea
desconcertante que seamos argumentadores, discutidores, pole-
mistas y regularmente nunca estemos de acuerdo hasta en las
cosas más elementales. Por lo tanto, el conflicto, la diversidad de
opiniones, la diferencia de criterios, la polémica y los conflictos de
intereses son lo cotidiano y están a la orden del día.

Pero piénsalo por un momento: “Si esto es así, entonces,


deberíamos partir de esta condición y aceptar que para la
mayoría de las cosas importantes que hacemos, sentimos
y pensamos, es necesario el diálogo y el intercambio dis-
cursivo donde dirimir nuestras diferencias de opinión”. Por
supuesto, no siempre vamos a obtener lo que queremos,
o a ganar todas; pero sí podemos aceptar este hecho y
prepararnos para hacer de las conversaciones, el diálogo,
los intercambios discursivos, las discusiones cotidianas y los
debates, polémicas, deliberaciones y contiendas, un elemento
para la discusión crítica, el debate razonado, la argumentación
lógica, regulada y eficiente, con éxito.

El caso del diálogo como negociación es el más recurrente en


el decurso de la vida humana; en primer lugar, se presenta ahí
donde sobre alguna cuestión, problema, tema o asunto, existen
conflictos de intereses (tú quieres una cosa y el otro una dife-
rente, tú afirmas algo y el otro lo objeta; tú tomas una posición
y el otro te la critica; tú afirmas un sentimiento y el otro te lo
niega, etcétera). Y, por supuesto, cada quien trata de obtener la
mayor ganancia posible sobre el otro a la hora que interactúan o se
cruzan sus caminos, sus acciones o sus ideas.

Es cuando se hace más visible la importancia de la argumentación


y todos los principios, normas, reglas, procesos, esquemas y estra-
tegias que hemos revisado, cobran utilidad y relevancia. Pues por
medio de la argumentación se pueden negociar acuerdos –ahí
donde hay conflicto de intereses o diferencias profundas de opinión–,
y resolver las situaciones contrarias o contradictorias, para poder
vivir y convivir pacíficamente, en armonía y consenso. La negociación,
no el persuadir –porque sería efímero–, ni el convencer –porque de-
jaría intacto el conflicto–, parece ser la opción más conveniente en
estas situaciones. Es decir, la mejor solución a la que puede contri-
buir la argumentación es a lograr –negociar– un acuerdo razonable
para ambas partes.

Pasemos a tratar ahora nuestro último contenido respecto a los elemen-


tos de estos diálogos argumentativos.

155
TEMA
4
ELEMENTOS DE LOS DIÁLOGOS
ARGUMENTATIVOS

Reglas
1. En primer lugar, haciendo un resumen, podemos decir que los diálogos, intercambios,
discursivos y lingüísticos, conversaciones, etcétera, para que no queden en el aire,
deben tener un tema, cuestión, asunto o problema que se expresa mediante un argu-
mento (premisas-conclusión).
2. En segundo lugar, que, al expresar nuestro argumento a otros, implícita o explícita-
mente los estamos invitando al intercambio, es decir, al diálogo, y éste puede adoptar
diferentes formas (oposición, polémica, debate, discusión, acuerdo, etcétera). Al menos
se distinguen aquí sujetos del diálogo, interlocutores o participantes: un ponente o
proponente y su respectivo oponente.
3. En tercer lugar, y para que sea fructífero y productivo el diálogo, deben acordarse reglas
o procedimientos para su desarrollo; y estar de acuerdo de respetarlas para lograr
resultados. O de otra forma se dará un diálogo desordenado y sin soluciones.
4. En cuarto lugar, que la intención o el fin del diálogo puede ser diverso y entonces hay
que tener claridad del objetivo a perseguir: si se trata de lograr la verdad, de tener la
razón, de vencer al oponente, dirimir una diferencia de opinión, persuadir a otros, de
resolver un problema, etcétera.
5. En quinto lugar, entender que sea cual sea el resultado del diálogo, existen consecuen-
cias o implicaciones tales como retractarse, abandonar creencias o posturas no justifi-
cadas, modificar nuestras tesis y aceptar la mejor argumentación del otro.
6. Y en sexto lugar, que debemos evitar o saber resolver, cuando se presenten, las falacias,
las argucias, trampas, marrullerías, engaños, y en general todos los malos argumentos
o razonamientos. O en positivo, tener una actitud ética en el diálogo argumentativo
con los otros.

156
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

Otros logros pueden ser: la mayor comprensión de un tema, asunto o problema, así como
de la persona con la que interactuamos; el desarrollar habilidades de comunicación, de
argumentación, de pensamiento crítico y del debate racional; y por supuesto, resolver
problemas, establecer la verdad de algo u obtener mayor conocimiento de la sociedad, el
mundo y la vida.

La carga de la prueba
Quizá hayas escuchado alguna vez el refrán “Obras son amores y no buenas razones”. Lo
que quiere decir es que es superior el obrar, la acción, la práctica, que lo ideal, lo teórico
o lo puramente racional. Convendrás en que es mejor ir de vacaciones a la Riviera Maya,
real y prácticamente, que sólo navegar en el Google Earth, viendo las imágenes de la Ri-
viera Maya. Pues bien, algo parecido se pide a la hora de argumentar, no basta con con-
vencer y persuadir, habría que ser consecuentes en nuestra conducta práctica en la
razonable medida de lo posible. Desde la ética a esto se le llama integridad, unidad de lo
que se piensa con lo que se dice y unidad también de lo que se dice con lo que se hace.

La argumentación, cuando decimos algo también estamos haciendo ese algo con nuestras
palabras, lo que John L. Austin y John R. Searle llaman “actos de habla”. En forma simple
los actos de habla son nuestras proposiciones (juicios). Se refiere pues a lo que afirmamos,
sostenemos, y en general decimos durante la argumentación (la enunciación de nuestras
tesis, posturas, conclusiones o argumentos en general). Los actos de habla en su nivel
pragmático (su efecto práctico) es lo que hacemos al decir algo; ya podemos entender la
importancia de esto en la argumentación, sobre todo cuando diferenciamos actos de
habla a su interior.

Por ejemplo, si al iniciar un diálogo comienzo diciendo “Supongamos que…” y propongo


una suposición provisional explicitando (asunción) mi tesis, conclusión o argumento sobre
alguna problemática, sólo estoy presentando un punto de partida común para el diálogo
y ciertamente invito a otro a participar, pero no me compromete a defender o justificar lo
dicho (carga de la prueba). En la asunción entonces, al sólo suponer algo, no me opongo
a algo o a alguien y no es necesario dar pruebas de mi suposición; lo que digo y hago es
una asunción que no requiere carga de prueba.

157
TEMA 4 ELEMENTOS DE LOS DIÁLOGOS ARGUMENTATIVOS

Pero si en mi acto de habla expreso una proposición que me comprometo a sostener o


defender (“Afirmo que X…”, “No es posible que Y…”, “A es causa de B”, “B es conse-
cuencia de A”) (aserción), a dar razón de lo que digo, más cuando alguien dude u objete
mi aserto, debo pues justificar mi dicho (carga de prueba) y satisfacer las objeciones. Como
nadie me andaba pidiendo mi opinión, pero decido hacer mi aserto, estoy invitando a otros
que o lo acepten o expresen sus observaciones. En este caso, lo que digo y hago es una
aserción y sí requiere carga de prueba de mi parte (o sea, del proponente).

Si por otra parte hiciera una proposición como punto de partida y hubiera un acuerdo
sobre ella, quizá por ser plausible, del dominio público o digna de crédito (“Todos estare-
mos de acuerdo con X”, “Con base en los hechos por todos conocidos”) (presunción); pero
alguien duda que sea así y objeta o pide que justifique mi dicho (carga de prueba); en este
caso la presunción sí requiere carga de prueba, pero de parte del oponente o del que
duda, no del proponente.

Al comenzar una propuesta para el diálogo en el que se afirma un supuesto previo, sea
porque forma parte del contexto o marco histórico de discusión (“Sabido es por todos
nosotros…”, “Según la tradición…”, “De acuerdo con los antecedentes”); estamos ha-
ciendo una presuposición y no requiere carga de prueba.

Si conocemos estas variantes discursivas en la argumentación, podemos saber qué es lo


que estamos haciendo con lo que decimos y cuál es nuestro compromiso con la carga de
pruebas; es decir, si recae en nosotros o no (seamos proponente u oponente).

Principios de cooperación y caridad


Si es verdad que cometemos errores sistemáticos al razonar, que no seguimos las normas,
reglas y principios de la discusión crítica y que, además, en el curso del intercambio nues-
tras debilidades y pasiones pueden aflorar, es esto un conjunto de razones de por qué
nuestras discusiones regularmente no resuelven mucho, regularmente salimos enojados y
enemistados. Es por ello necesario el estudio y la práctica de la argumentación lógica y de
la lógica argumentada. Deberíamos incorporar algunos principios casi éticos a manera de
una actitud, una disposición previa y sostenida a la hora de argumentar como los principios
de Cooperación y de Caridad. Con ellos al menos podríamos tener otra condición, pers-
pectiva y desarrollo de nuestros intercambios argumentativos, más adecuada y edificante.

Principio de caridad
Te habrás dado cuenta de que cuando conversamos con otros, o en cualquiera de nuestros
tipos de diálogo –quizá excepto en el diálogo erístico–, regularmente hacemos concesio-
nes implícitas, es decir, le damos al otro (caridad), le concedemos al otro que es sincero y
está diciendo verdad, o dicho negativamente, consideramos que no dice mentiras. También
le damos al otro el beneficio de la duda, o podemos concederle que sus objeciones son
de buena fe, también podemos darle crédito en su manejo de las fuentes e información
que nos ofrece para sostener su tesis; podemos discutir con alguien concediendo implíci-
tamente que de verdad le interesa resolver un problema o poner lealmente a discusión sus
ideas. Así pues, el principio de caridad consiste en tener una interpretación benévola de

158
LA LÓGICA EN ACCIÓN
UNIDAD 6

nuestro interlocutor y en iniciar una discusión con él, considerando que obra de buena fe,
es sincero, busca la verdad, será razonable, leal y justo. Claro. Hasta que demuestra lo
contrario.

Si iniciamos ahora una nueva discusión con otro interlocutor, actuamos igual y aplicamos
el principio de caridad. Hasta que demuestre lo contrario. Si volviéramos a iniciar una
discusión, con alguno de los que ha traicionado este principio, procederíamos igual, pero
ahora con reservas, pues estaríamos atentos con esta persona para ver en qué momento
se empieza a desviar del principio. Es decir, aunque hayamos tenido una mala experiencia
anterior con él, no por eso actuaríamos adelantándonos a sus engaños, trampas y marru-
llerías; sólo lo haríamos hasta que volviera a usarlas.

Principio de cooperación
El otro principio actúa de manera parecida, pero en distinto rubro: el de la cooperación.
Al iniciar un diálogo en cualquiera de nuestros tipos de diálogo –quizá excepto en el
diálogo erístico–, regularmente damos por supuesto que el interlocutor está interesado
en el intercambio, le concedemos que participará bien para el curso de la discusión, que
cooperará, para hacerlo posible y llevarlo a buen término. Y junto con el de caridad le
otorgamos que será sensato, respetuoso, razonable y verídico. Nadie discute con alguien
que sabemos por experiencia es falaz, irracional, grosero, insensato, etcétera. Pero ¿cómo
saber qué tan cooperativos debemos ser?

• Ser moderado, ni hablar demasiado que no permitamos al otro hablar; ni poco al grado
que esté casi callado, así no hay diálogo, sino un monólogo.
• Ser verdadero o verídico: si sólo miento o engaño, no construimos ni resolvemos nada.
• Ser pertinente: mis participaciones, como las del interlocutor, deben estar relacionadas
con el problema y apoyar nuestros argumentos.
• Ser ordenado: proceder cortésmente, de manera educada, respetuosamente, pero tam-
bién siendo estratégico, inteligente y con orden en la exposición.

¡Bien! Has llegado al final de este curso, pero no al del estudio de la argumentación lógi-
ca o de la lógica argumentada; esperamos que esta última sea la que apenas descubres y
el libro te anime a continuar su estudio y práctica. Para cerrar, ahora presentamos los últi-
mos ejercicios de evaluación.

159
UNIDAD 6 EVALUACIÓN

Lee el siguiente texto y realiza un breve escrito (una o dos hojas) con las siguientes carac-
terísticas; después discute el tema ante el grupo.

1. Identifica las dos posturas mencionadas.


2. Elige un tipo de diálogo para que te oriente en el análisis del tema.
3. Elige también un esquema argumentativo (sea el de Weston, Toulmin, Perelman o Van
Eemeren) para desarrollar tu argumentación.
4. Toma en cuenta los elementos de los diálogos argumentativos.

Difícil reconocimiento
“El reconocimiento es complejo, pues supone una valoración del otro. Sin embargo, ¿pode-
mos forzar dicha valoración?, ¿no es la valoración un acto por naturaleza voluntario?, ¿tene-
mos la obligación de valorar todas las culturas?
Aquí podemos encontrar dos posturas extremas. Una posición plantea que es nuestra
obligación valorar todas las culturas. El reconocimiento significaría entonces el reconocer el
peculiar valor de una cultura y la falta de reconocimiento sería el desprecio de esa cultura.
Pero esta posición es compleja, pues si valoramos a toda cultura por igual, pueden nuestros
juicios fácilmente caer en la banalidad del tipo ‘todo es igual’. Si todo es igual, entonces nada
es realmente valioso. El valorar significa de alguna manera discriminar, establecer una prefe-
rencia de una cosa sobre otra. Al mismo tiempo, el reconocimiento del valor no se puede
forzar. Así, pretender que el reconocimiento sea una apreciación igualitaria del valor de una
cultura tiene importantes dificultades. (…)
En el otro extremo encontramos el etnocentrismo, que postula el valor de lo propio por
sobre el valor de otras culturas. Esta postura tampoco parece aceptable y supone la negación
de la política del reconocimiento”.
Sebastián Kaufmann
“Multiculturalidad y ética del reconocimiento”

160
Terminología
Acto de habla. Es la dimensión de sentido del lenguaje en el cual hacemos cosas, como cuando
pedimos u ordenamos algo, cuando prometemos, consentimos o aceptamos en situaciones forma-
les (aceptadas o consensadas por dos o más personas); hacemos cosas con nuestras palabras.

Agrocarburantes. También conocidos como biocarburantes, son las alternativas energéticas al pe-
tróleo o combustible fósil y sus derivados, se trata de combustibles derivados de productos natura-
les como semillas o cañas y que son energías “limpias”; no obstante, su producción tiene muchísimos
inconvenientes.

Analítica. Parte del libro de lógica de Aristóteles donde se analizan los razonamientos lógicos, ac-
tualmente viene significando esto último de análisis lógico.

Antecedente. Circunstancia anterior o primera que es condición suficiente para dar lugar a otra.

Arbitrariedad. Acto contrario a la justicia o las leyes; ilegalidad. Despotismo.

Argucia. Sinónimo de engaño, trampa, marrullería o, en la argumentación, falacia; es decir, de tratar


de hacernos pasar por buenos, correctos o verdaderos, argumentos que son inválidos, incorrectos
o definitivamente falsos pero que parecen verdaderos.

Argumento fuerte. Dentro de algún discurso, se trata del mejor argumento, del principal o del que
cuenta con más y mejores apoyos.

Calaña. Muestra, modelo negativo. Índole, naturaleza baja de alguien o algo.

Calentamiento global. Fenómeno ecológico en el cual, debido al rompimiento o degradación de


la capa de ozono, se filtran rayos ultravioleta de los que nos protegía dicha capa; por otra parte, la
generación en exceso de CO2 (bióxido de carbono) debido al consumo energético de las sociedades
industriales, junto con el efecto invernadero donde se atrapa o concentran los gases a nivel de la
litósfera, conllevan al calentamiento de la superficie del mundo, deshaciendo los hielos de los polos,
entre otros efectos peligrosos.

Características. Los atributos, cualidades o el modo de ser propio y distintivo de algo que, por lo
general, tiene un carácter positivo; las propiedades esenciales de algo.

Carga de la prueba. Al realizar un cambio argumentativo con otro, se debe sostener o fundamentar
lo que se afirma; pero lleva mayor responsabilidad quien inicia la discusión buscando tratar un pro-
blema; él tiene que “cargar” con el ofrecer razones o pruebas de lo que sostiene o de lo que quiere
convencer a otros.

Categoría. Grandes conceptos en los que se agrupa la totalidad de objetos que tienen una carac-
terística en común y los diferencia de otros grupos o clases.

Categorías. Conceptos de máxima extensión y comprehensión; las categorías son aquellos términos
que podemos atribuirle a todas las cosas.

161
Terminología
Causas estructurales. En términos de interpretación científica de la realidad, se trata del origen o
fuente de los problemas que afectan al conjunto del todo social, desde los cimientos que sostienen
sus estructuras.

Coacción. Fuerza para obligar a otro a hacer o decir algo. Violencia que se hace a una persona para
que ejecute una acción contra su voluntad.

Conectiva lógica. Símbolos preestablecidos que nos permiten enlazar al menos dos proposiciones
simples que han sido simbolizadas.

Consecuente. Causa segunda o efecto que se deriva o sucede necesariamente a partir de una cir-
cunstancia previamente establecida.

Cualidad. Los atributos o el modo de ser propio y distintivo de algo que, por lo general, tiene un
carácter positivo; las características esenciales de algo.

Definición. Elenco o lista de las características esenciales de algo también conocida como definición
real; puede ser nominal (cuando se da su raíz verdadera o etimológica).

Deliberado. Premeditado. Se realiza una acción de manera deliberada cuando se tiene conocimien-
to de ella y se ejecuta de manera intencional.

Diagramación de argumentos. Forma esquemática o gráfica en la que se pueden representar y


analizar las partes de los argumentos en sus relaciones entre premisas y conclusión, y donde se
enumeran tanto las premisas como la conclusión para que, a través de su ordenamiento, se com-
prenda su estructura.

Dialéctica. Parte del libro de lógica de Aristóteles donde se estudian las formas de razonar y su ejer-
cicio efectivo en la argumentación; en sentido aristotélico, la dialéctica es el arte del razonamiento.

Eólica. Alternativa energética al petróleo o combustible fósil y sus derivados, se trata de energía
limpia producida por medio de generadores con grandes hélices movidos por el viento.

Erística. Arte de la disputa, discusión ríspida o atacante. La erística permite hacer a un lado todas
las reglas y principios argumentativos positivos para hacer de la discusión un verdadero campo de
batalla donde infligir daño al enemigo (interlocutor) hasta vencerlo.

Estereotipo. Supuesta imagen, opinión o convención muy simplificada de algo o alguien aceptada
por un grupo.

Estructura argumentativa. Se refiere a todo el conjunto de un argumento que ya fue simbolizado.

Exhortar. Inducir y mover con razones a que uno haga o deje de hacer algo. Llamado, petición.

Explícito. Que expresa una cosa con claridad, exactitud y determinación.

162
Forma lógica. Es la estructura y la relación entre los elementos de esa estructura; en el argumento
por ejemplo sería la relación entre las premisas y la conclusión.

Ideología. Conjunto sistemático de ideas y creencias que caracteriza el pensamiento de una perso-
na, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político.

Indicadores de premisas y conclusión. Se trata de frases o palabras con las cuales podemos iden-
tificar dónde hay premisas y conclusiones en un argumento escrito.

Implícito. Que se sobreentiende incluido en otra cosa sin mencionarse específicamente.

Inmigración. Movimiento de población entre dos países considerado desde el punto de vista de
aquél que recibe a las personas que habrán de habitar en él, y que dejaron algún otro país.

Invalidez. Cuando dentro de un argumento la conclusión no se deriva de las premisas.

Lenguaje. Conjunto de sonidos, signos, palabras o señas que expresan pensamientos e ideas; se
usa para la comunicación.

Lenguaje artificial o simbólico. Es un conjunto de signos y símbolos preestablecidos dentro de la


lógica simbólica que nos permiten analizar la estructura de un argumento.

Lenguaje natural. Se refiere al conjunto de signos, símbolos y sonidos que conforman un idioma
permitiendo la comunicación entre varias personas.

Lógica. Disciplina filosófica, que estudia todo lo relativo a la razón o el pensamiento, su objeto de
estudio; desarrolla la corrección del pensamiento o del correcto pensar.

Lógica formal. Simbólica o matemática, es un conjunto de signos y símbolos preestablecidos dentro de


la lógica natural que nos permiten traducir a lenguaje artificial la lengua materna, para poder analizar la
estructura de un argumento de manera más formal o menos ambigua que en el lenguaje natural.

Modalizar. Se refiere al modo como se expresa una proposición, sea como necesaria, contingente
o posible: “necesariamente…”, “posiblemente…” “probablemente…”, “en cualquier forma…”

Pragmática. Disciplina que estudia cómo usamos las palabras o las relaciones entre los signos y
quienes los usan. Analiza cómo se transmiten los significados y cómo se interpretan entre interlocu-
tores o usuarios.

Pragma-dialéctica. Escuela lógica y filosófica que considera, a la hora de argumentar, que también
es importante el proceso de la argumentación y no sólo el producto o el resultado; por ello propone
una serie de métodos, procedimientos y reglas que se enfoquen en hacer útil (de ahí lo pragmático)
a dos interlocutores comprometerse en lograr un cause adecuado y efectivo del diálogo argumen-
tativo o de un debate razonado (de ahí la dialéctica).

Persuadir. Proceso destinado a provocar una reacción en el comportamiento de un sujeto. Es el medio


utilizado para cambiar el comportamiento o la actitud de un sujeto hacia una idea o fenómeno.

163
Terminología
Premisas y conclusión. Son las partes que componen un argumento, razonamiento o inferencia lógica.

Pruebas de apoyo. En la argumentación, son los argumentos secundarios o que dan fundamento
al argumento principal y se presentan como pruebas que validan o hacen correcta y verdadera a la
tesis principal.

Redundancia. Repetición inútil de un concepto.

Reglas de inferencia. Son formas preestablecidas que pueden tener los razonamientos válidos.

Retórica. Complemento a la Lógica de Aristóteles, donde éste mismo estudia las formas de persua-
dir y mover el ánimo de un público predisponiéndolo a aceptar la posición del orador que así los
mueve. En la argumentación contemporánea complementa a la argumentación lógica (analítica) y el
debate razonado (dialéctica).

Semántica. Es la parte de la lingüística que estudia lo referido al significado o sentido de las palabras.

Signo. Término que representa un enunciado, fenómeno o acción.

Silogismo. Razonamiento o argumento completo (premisas-conclusión) donde se concluye deduc-


tivamente a partir de premisas verdaderas.

Símbolo. Es la representación de una idea, dicha representación es compartida socialmente.

Sintaxis. Parte de la gramática que estudia las reglas y principios de las oraciones.

Soberanía. Autoridad suprema del poder público. Excelencia no superada en el orden inmaterial.

Soberanía nacional. La que corresponde al pueblo como supuesto detentor de los poderes del
Estado, aunque se ejerza por representación.

Transnacional. Aquello que se extiende a través de varias naciones.

Tópicos. Son lugares comunes en la forma como argumentamos de manera espontánea o natural;
lo mejor nos parecerá por encima de lo peor, o lo anterior necesario para lo posterior, etcétera.

Validez. Cuando la conclusión se sigue de sus premisas y existe relación o nexo lógico.

Valor de verdad. Aquellos valores posibles que se le asignan a las proposiciones, éstos sólo pueden
ser dos: verdadero o falso.

Verdad. Dentro de la filosofía, “la verdad” es un problema abordado por la ontología y la epistemo-
logía, sin embargo, para fines prácticos, se considera como la correspondencia del concepto con la
realidad.

Verosímil. Parecido a la verdad, el que algo tenga probabilidad o posibilidad de ser verdadero,
aunque no sepamos con certeza absoluta si lo es.

164
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Lógica

Este libro se terminó de imprimir en marzo de 2018


en los talleres de Umbral Editorial, S.A. de C.V.;
Privada Porfirio Díaz, 15; Col. El Mante;
C.P. 45235; Zapopan, Jalisco.

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