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Novena Divina Misericordia: Guía Completa

Este documento presenta la Novena a la Divina Misericordia, que incluye oraciones para cada uno de los nueve días. Cada día se enfoca en orar por un grupo diferente, como la humanidad, sacerdotes y religiosos, almas devotas, paganos, herejes, almas humildes y niños, y aquellos que veneran especialmente la misericordia de Dios. Las oraciones piden a Dios que muestre su misericordia a estos grupos y los guíe a la salvación a través de su Hijo Jesucristo
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Novena Divina Misericordia: Guía Completa

Este documento presenta la Novena a la Divina Misericordia, que incluye oraciones para cada uno de los nueve días. Cada día se enfoca en orar por un grupo diferente, como la humanidad, sacerdotes y religiosos, almas devotas, paganos, herejes, almas humildes y niños, y aquellos que veneran especialmente la misericordia de Dios. Las oraciones piden a Dios que muestre su misericordia a estos grupos y los guíe a la salvación a través de su Hijo Jesucristo
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NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Para iniciarse el Viernes Santo a las 3:00 p.m.

PRIMER DÍA

“Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los


pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta
forma Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la
pérdida de las almas” (Diario, 1210).

Roguemos para que Dios se digne mostrar Su Misericordia a


toda la humanidad.

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener


compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros
pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad
infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y
nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu amor que Te
une al Padre y al Espíritu Santo.

Oh omnipotencia de la Divina Misericordia,


Salvación del hombre pecador,
Tú eres la misericordia y un mar de compasión,
Ayudas a quien Te ruega con humildad.

Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y


especialmente a nosotros pobres pecadores que estamos
encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su
dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos
Tu omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén. (Diario, 1211)*

SEGUNDO DÍA
“Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los
religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron
ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga
Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi
misericordia fluye hacia la humanidad” (Diario, 1212).

Roguemos por los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, pues


por ellos se derrama la Misericordia de Dios sobre la humanidad.

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta


Tu gracia en las almas de Tus sacerdotes, Religiosos y
Religiosas, para que realicen dignas obras de misericordia, de
manera que todos aquellos que los vean, glorifiquen al Padre de
misericordia que está en el cielo.

La fuente del amor de Dios,


Vive en los corazones limpios,
Purificados en el mar de misericordia,
Resplandecientes como las estrellas,
Claros como la aurora.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de Tu viña,


a las almas de los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas; otórgales
el poder de Tu bendición. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en
el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que
puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola
voz canten alabanzas a Tu misericordia sin límite por los siglos
de los siglos. Amén. (Diario, 1213).

TERCER DÍA

“Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en


el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo
del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar
de amargura” (Diario, 1214).

Roguemos por todos los fieles Cristianos.


Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu
misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran
abundancia, acógenos en la morada de Tu clementísimo Corazón
y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el
extraordinario amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre
celestial.

Son impenetrables las maravillas


de la misericordia,
No alcanza sondearlas ni el pecador ni el justo,
Miras a todos con compasión,
Y atraes a todos a tu amor.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como


herencia de Tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles Tu
bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no
pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la
legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita
misericordia por los siglos de los siglos. Amén. (Diario, 1215).

CUARTO DÍA

“Hoy, tráeme a (los paganos)* y aquellos que todavía no Me


conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y
su futuro celo consoló Mi corazón. Sumérgelos en el mar de Mi
misericordia” (Diario, 1216).

Roguemos por todos los que no conocen a Dios y que aún viven
en la ignorancia de la Misericordia Divina.

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en


la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de (los
paganos)* que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia
las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen
Tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de
Tu compasivísimo Corazón.

La Luz de Tu amor
Ilumine las tinieblas de las almas.
Haz que estas almas Te conozcan,
Y junto con nosotros glorifiquen
Tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de (los


paganos)* y de los que todavía no Te conocen, pero que están
encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas
hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran
felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen
la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos.
Amén. (Diario, 1217).

(los paganos)* Nuestro Señor originalmente usó las palabras “los


paganos”. Desde el pontificado del Papa Juan XXIII, la Iglesia
ha juzgado apropiado el reemplazo de este término por la
denominación “los que no creen en Cristo” y “los que no conocen
a Dios” (ver el Misal Romano, 1970).

QUINTO DÍA

“Hoy, atráeme a las almas de (los herejes y de los cismáticos)*, y


sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga
Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia.
Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo
alivian Mi Pasión” (Diario, 1218).

Roguemos por los hermanos separados que creen en Cristo -que


desgarran el Cuerpo Místico de Cristo-, para que vuelvan pronto
a la unidad de la Santa Iglesia.

Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, Tú


no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu
muy compasivo Corazón a las almas de (los herejes y las almas
de los cismáticos)* y llévalas con Tu luz a la unidad de la Iglesia;
no las dejes alejarse de la morada de Tu compasivísimo Corazón,
sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu
misericordia.
También para aquellos que rasgaron
la vestidura de Tu unidad
Brota de Tu Corazón la fuente de piedad.
La omnipotencia de Tu misericordia, oh Dios,
Puede sacar del error también a estas almas.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas (de los herejes y
de los cismáticos)* que han malgastado Tus bendiciones y han
abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus
errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y su
amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están
acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que
también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de
los siglos. Amén. (Diario, 1219).

(herejes y cismáticos)* Las palabras originales de Nuestro Señor


son aquí “herejes y cismáticos”, ya que Él habló a Sor Faustina
según el contexto de su tiempo. Desde el Concilio Vaticano II, las
autoridades eclesiásticas han considerado impropio usar esas
denominaciones según las explicaciones expuestas en el Decreto
Conciliar sobre el Ecumenismo (# 3). Es apropiado usar en su
lugar el término “los hermanos separados”. Sin embargo con el
tiempo la Iglesia ha decidido usar todavía otra denominación:
“los hermanos que creen en Cristo” (ver el Misal Romano, 1970).

SEXTO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de


los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son
las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron
durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que
velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes
enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de
recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes
(Diario, 1220).
Roguemos por los niños pequeños y por aquellas almas que se
han hecho iguales a ellos en su pureza y simplicidad.

Jesús, tan misericordioso, Tú Mismo has dicho: Aprendan de Mí,


que soy manso y humilde de corazón. Acoge en la morada de Tu
compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las
almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo
al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un
ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se
deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente
en Tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de
amor y misericordia por la eternidad (Diario, 1221).

De verdad el alma humilde y mansa


Ya aquí en la tierra respira el paraíso,
Y del perfume de su humilde corazón
Se deleita el Creador Mismo (Diario, 1222).

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas mansas y


humildes y a las almas de los niños pequeños que están
encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas
son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde
la tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda
bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el
gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que
todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia
por los siglos de los siglos. Amén. (Diario, 1223).

SÉPTIMO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi


misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia.
Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron
más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente
de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un
resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al
fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la
hora de la muerte” (Diario, 1224).
Roguemos por todos los que anuncian la Misericordia de Dios.

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge


en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que
veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu
misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios
Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades
siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti,
cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no
serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las
protegerá en la hora de la muerte.

El alma que ensalza la bondad de su Señor


Es por Él particularmente amada.
Está siempre al lado de la fuente viva
y saca gracias de la Divina Misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que


glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia
insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón
de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos
están llenas de obras de misericordia y sus corazones,
desbordantes de gozo, Te cantan, oh Altísimo, un cántico de
misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu misericordia
según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se
cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: “A las almas
que veneren esta infinita misericordia Mía, Yo Mismo las
defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en
la hora de la muerte”. Amén. (Diario,1225).

OCTAVO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y


sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes
de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas
almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo
castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles
alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia
y ofrécelas en su nombre... Oh, si conocieras los tormentos que
ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del
espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia (Diario,
1226).

Roguemos por las almas del purgatorio, para que el torrente de la


preciosa Sangre disminuya y abrevie sus sufrimientos.

Jesús misericordiosísimo, Tu Mismo has dicho que deseas la


misericordia; heme aquí que llevo a la morada de Tu muy
compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son
muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu
justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu
Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí
sea glorificado el poder de Tu misericordia.

Del tremendo ardor del fuego del purgatorio


Sse levanta un lamento a Tu misericordia.
Y reciben consuelo, alivio y refrigerio
En el torrente de Sangre y Agua derramado.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el


purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón
de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y
por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue
inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo
Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de
Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu
compasión no tienen límites. Amén. (Diario, 1227).

NOVENO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi


misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren
Mi Corazón. A causa de las almas tibias, Mi alma experimentó la
más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de
ellas dije: Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para
ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi
misericordia. (Diario, 1228)
Roguemos por las almas tibias e indiferentes.

Jesús piadosísimo, que eres la compasión misma, Te traigo a las


almas tibias a la morada de Tu piadosísimo Corazón. Que estas
almas heladas que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran
repugnancia se calienten con el fuego de Tu amor puro. Oh Jesús
tan compasivo, ejercita la omnipotencia de Tu misericordia y
atráelas al mismo ardor de Tu amor y concédeles el amor santo,
porque Tú lo puedes todo.

El fuego y el hielo no pueden estar juntos,


Ya que se apaga el fuego o se derrite el hielo.
Pero Tu misericordia, oh Dios,
Puede socorrer las miserias aún mayores.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias, que sin
embargo, están acogidas en el piadosísimo Corazón de Jesús.
Padre de misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu
Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que
también ellas glorifiquen el abismo de Tu misericordia. Amén.
(Diario, 1229).

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(*)Diario La Divina Misericordia en mi alma, Beata Sor M.
Faustina Kowalska, Editorial Padres Marianos, segunda edición
autorizada, 1997

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Coronilla a la Divina Misericordia

El rezo de la Coronilla, como expresión de nuestra


confianza en la Divina Misericordia, debe ser perseverante, como
dice el Evangelio: "Es preciso orar siempre sin desfallecer" (Lc.
18,1).

La estructura de la Coronilla es la siguiente:


*-La señal de la Santa Cruz...
Por la Señal + de la Santa Cruz de
nuestros + enemigos líbranos, Señor, +Dios nuestro. En el
nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

*-Padrenuestro...
Padre nuestro, que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a
los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amen. (Mateo 6,9-l3)

*-Ave María...
Dios te salve, María; llena eres de
gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. (Lucas1,28-31
y 42)
Santa María, Madre de Dios, ruega por
nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén (Concilio de Efeso, año 431)

*-Credo...
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
-que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo:
-nació de Santa María Virgen;
-padeció bajo el poder de Poncio Pilato;
-fue crucificado, muerto y sepultado;
-descendió a los infiernos;
-al tercer día resucitó de entre los muertos;
-subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre
Todopoderoso;
-desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo;
-la Santa Iglesia Católica;
-la comunión de los santos;
-el perdón de los pecados;
-la resurrección de la carne;
-y la vida eterna. Amén.

* - Cada una de las cuentas correspondientes al Padre


Nuestro, se comienza con la fórmula: "Padre Eterno, te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo
Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación(*) de nuestros
pecados y los del mundo entero".
*- En cada una de las cuentas del Ave María se reza: "Por
su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo
entero".
* - La Coronilla termina con la triple invocación de: "Santo
Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del
mundo entero". (Diario, 476).

(*) Propiciación:

La palabra propiciación se deriva de "propiciatorio", esta palabra


tiene sus raíces en el hebreo; para comprender su significado,
tenemos que acudir la Sagrada Escritura.
En el Antiguo Testamento encontramos: «Un propiciatorio de oro
puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho»
(Éxodo 25,17-22).
«Cuando Moisés entraba en la Tienda del Encuentro para hablar
con Él, oía la voz que le hablaba de lo alto del propiciatorio que
está sobre el arca del Testimonio, de entre los dos querubines»
(Números 7, 89). «Encima del arca, los querubines de gloria que
cubrían con su sombra el propiciatorio» (Hebreos 9, 5).
El propiciatorio era una especie de tapa del arca hecha de oro
macizo, el llamado "kapporet"; que quiere decir "tapa
propiciatoria". En esta tapa propiciatoria estaban cara a cara las
figuras de los dos querubines. Los comentaristas judíos más
antiguos consideraron el kapporet como una "tapa propiciatoria"
probablemente llevados por la idea de que la significación
fundamental de la raíz hebrea es "kipper" que quiere decir
"expiar, volver a uno propicio"; es por consiguiente lo que "realiza
la reconciliación". El término kapporet es mucho más que la
simple cubierta, porque está hecha del material más precioso, es
decir, de oro macizo, y parece ser el objeto más importante del
santuario, llamado aquí "bet kapporet". Es, pues, el kapporet, el
lugar santo por antonomasia, en donde reside el Señor, el trono
de Dios (cf. 1 Sam. 4, 4; Sal. 80, 2; 99, 1).
El kapporet es lugar donde Dios entra en contacto con su pueblo
y se revela, es el lugar donde Dios perdona los pecados y
muestra Su misericordia.
Así, pues, si se considera el sentido de "tapa", "cubierta" como el
sentido original de la palabra, debe admitirse que por influencia
del ritual del sacrificio se transformó poco a poco hasta llegar a
propiciatorio, y de ahí se deriva la palabra propiciación es decir,
la acción de tapar de cubrir, de expiar.
En la carta de San Pablo a los Romanos y en la carta de San
Juan leemos:
«Jesús es exaltado como instrumento de propiciación para pasar
por alto nuestros pecados» (Romanos 3, 25). «En esto consiste el
amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él
nos amó y nos envió a Su Hijo como propiciación por nuestros
pecados» (1 Juan 4,10).
En conclusión, se puede decir que Jesús realiza la acción de
tapar, de expiar, perdonar, reparar nuestros pecados y los del
mundo entero.
La justificación nos fue merecida por la Pasión de Cristo, que se
ofreció en la cruz como hostia viva, santa y agradable a Dios y
cuya sangre vino a ser instrumento de propiciación por los
pecados de todos los hombres. La justificación es concedida por
el bautismo, sacramento de la fe. Nos asemeja a la justicia de
Dios que nos hace interiormente justos por el poder de Su
misericordia. Tiene por fin la gloria de Dios y de Cristo, y el don
de la vida cristiana (Catecismo de la Iglesia católica, 1992).
Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
mmm

Letanías a la Divina Misericordia

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios verdadero, ten piedad
de nosotros.

Después de cada invocación se dice: "En ti confío"


(Diario, 949):
1. "Misericordia Divina, que brota del seno del Padre.
2. Misericordia Divina, supremo atributo de Dios.
3. Misericordia Divina, misterio incomprensible.
4. Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la
Santísima Trinidad.
5. Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento
humano o angélico.
6. Misericordia Divina, de donde brotan toda vida y felicidad.
7. Misericordia Divina, más sublime que los cielos.
8. Misericordia Divina, fuente de milagros y maravillas.
9. Misericordia Divina, que abarca todo el universo.
10. Misericordia Divina, que baja al mundo en la Persona del
Verbo Encarnado.
11. Misericordia Divina, que manó de la herida abierta del
Corazón de Jesús.
12. Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús para
nosotros y especialmente para los pecadores.
13. Misericordia Divina, impenetrable en la institución de la
Sagrada Hostia.
14. Misericordia Divina, en la institución de la Santa Iglesia.
15. Misericordia Divina, en el sacramento del Santo Bautismo.
16. Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo.
17. Misericordia Divina, que nos acompaña durante toda la
vida.
18. Misericordia Divina, que nos abraza especialmente a la
hora de la muerte.
19. Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal.
20. Misericordia Divina, que nos acompaña en cada momento
de nuestra vida.
21. Misericordia Divina, que nos protege del fuego infernal.
22. Misericordia Divina, en la conversión de los pecadores
empedernidos.
23. Misericordia Divina, asombro para los ángeles,
incomprensible para los Santos.
24. Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de
Dios.
25. Misericordia Divina, que nos rescata de toda miseria.
26. Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y deleite.
27. Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la
existencia.
28. Misericordia Divina, que abarca todas las obras de sus
manos.
29. Misericordia Divina, corona de todas las obras de Dios.
30. Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos.
31. Misericordia Divina, dulce consuelo para los corazones
angustiados.
32. Misericordia Divina, única esperanza de las almas
desesperadas.
33. Misericordia Divina, remanso de corazones, paz ante el
temor.
34. Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas.
35. Misericordia Divina, que infunde esperanza, perdida ya
toda esperanza".

(Diario, 949).
Cordero de Dios, que quitas los pecados del
mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del
mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten piedad de nosotros.

V. Las Misericordias de Dios son más grandes que todas sus


obras.
R. Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre.

ORACIÓN

"Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de


compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y
aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos
difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con
gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el
Amor y la Misericordia Mismos. Amén" (Diario, 950).
Bbbbbbbbbbbbbbbbb

Ayúdame, oh Señor, a ser misericordioso

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para


que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que
busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos, para
que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea
indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para
que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga
una palabra de consuelo y de perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y
llenas de buenas obras, para que sepa hacer sólo el bien a mi
prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para
que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi
propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el
servicio a mi prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para
que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le
rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los
cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me
encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús.
Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu
misericordia, oh Señor, repose dentro de mí.

Pensamiento de Sor Faustina Kowalska

"Apóstol de la Divina Misericordia"


Nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

RIMER DÍA
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los
pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta
forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la
pérdida de las almas.
Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener
compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros
pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad
infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y
nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que
te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y
especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el
compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión
muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia
de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
SEGUNDO DÍA
Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y
sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que
me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de
ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la
humanidad.
Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta
tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de
misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean,
glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo.
Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a
las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos;
otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu
Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz
para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a
una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los
siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
TERCER DÍA
Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en
el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo
del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar
de amargura.
Jesús misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia
les concedas a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos
en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes
escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con
que tu Corazón arde por el Padre celestial.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como
herencia de tu Hijo y por su dolorosa pasión, concédeles tu
bendición y rodéalas con tu protección constante para que no
pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la
legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita
misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
CUARTO DÍA
Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que
todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi
amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos
en el mar de mi misericordia.
Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en
la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos
que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen,
pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de
Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas
desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que
también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los
siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
QUINTO DÍA
Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y
sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga
pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia.
Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo
alivian mi pasión.
Jesús misericordiosísimo que eres la bondad misma, tú no niegas
la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu
compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos
separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las
dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón sino
haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu
misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros
hermanos separados, especialmente a aquellos que han
malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por
persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores,
sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión que sufrió por ellos,
ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo
Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran
misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
SEXTO DÍA
Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los
niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las
almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron
durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que
velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes
enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de
recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de mí
que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu
compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las
almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo
al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un
ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se
deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente
en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de
amor y misericordia por la eternidad.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños
pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de
Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su
fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de
misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes
por estas almas y el gozo que te proporcionan.
Bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas
las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos.
Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
SÉPTIMO DÍA
Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia
de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas
son las que más lamentaron mi pasión y penetraron más
profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi
Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz
especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del
infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la
muerte.
Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge
en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que
veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu
misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios
mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades
siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas
cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no
serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las
envolverá en la hora de la muerte.
Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que
glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia
insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón
de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos
están llenas de obras de misericordia y sus corazones
desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de
misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia
según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se
cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: a las
almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo mismo las
defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en
la hora de la muerte.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
OCTAVO DÍA
Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y
sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de
mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas
son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que
se debe a mi justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso
de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en
su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren
ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y
saldarías las deudas que tienen con mi justicia.
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la
misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu
compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te
son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu
justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu
Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí
sea glorificado el poder de tu misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el
purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón
de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y
por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue
inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu
justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de
Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu
compasión no tienen límites. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
NOVENO DÍA
Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi
misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren
mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la
más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de
ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para
ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi
misericordia.
Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo
a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que
estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de
gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh
Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia
y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo,
porque tú lo puedes todo.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin
embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús.
Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu
Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que
también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén.
(1209-1229)
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA

Se comienza con:
Un Padrenuestro…
un Ave María…
y el Credo.

En las cuentas grandes:


"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu Amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo, en
propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero."

(Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona,


esta parte la dice el que dirige).

En las cuentas pequeñas: (decenas)


"Por Su Dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del
mundo entero."

(Esta frase se dice diez veces. Normalmente, si dos o más


personas rezan juntas la Corona, la persona que dirige dice: "Por
Su Dolorosa Pasión" y la(s) otra(s) persona(s) contesta(n) la parte
final "…ten misericordia de nosotros y del mundo entero.")

Al terminar las cinco décadas, se procede a decir tres veces:


"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de
nosotros y del mundo entero".

JACULATORIA FINAL:
"Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como
una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío".

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Novena de la Divina Misericordia


1.1K
NOVENA DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA.

PRIMER DÍA

" Hoy tráeme a toda la Humanidad,


especialmente a todos los pecadores y
sumérgelos en la inmensidad de mi
Misericordia. De esta forma me consolarás de
la amarga tristeza en que me sume la pérdida
de las almas".

Misericordiosísimo Jesús, cuya inclinación natural es la de tener


compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros
pecados, sino la confianza que depositamos en tu Bondad
infinita. Acógenos en la morada de tu Corazón Misericordiosísimo
y no permitas que salgamos jamás de Él. Te lo pedimos por el
amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa hacia toda la


Humanidad y en especial hacia los pobres pecadores,
encerrándoles en el Misericordiosísimo Corazón de Jesús y, por
los méritos de su dolorosa Pasión, muéstranos tu Misericordia,
para que alabemos la omnipotencia de tu Misericordia, por los
siglos de los siglos. Amén. .

A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que


se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

SEGUNDO DÍA

"Hoy tráeme a las almas de los sacerdotes y religiosos y


sumérgelas en mi Insondable Misericordia. Fueron ellas las que
me dieron fortaleza para soportar las amarguras de mi Pasión. A
través de ellas, como a través de canales, mi Misericordia fluye
hacia la Humanidad".

Misericordiosísimo Jesús, de quien procede todo bien, multiplica


tus gracias sobre las almas consagradas a tu servicio, para que
puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos los que
las vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el
Cielo.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu Viña,


las almas de los sacerdotes y religiosos, dótalas con la fortaleza
de tus Bendiciones y por el amor del Corazón de tu Hijo, al cual
están unidas, concédelas el poder de tu Luz, para que puedan
guiar a otros por el camino de la Salvación y con una sola voz
canten alabanzas a tu Misericordia, por los siglos de los siglos.
Amén.

A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que


se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

TERCER DÍA

"Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en


el gran océano de mi Misericordia. Ellas me confortaron a lo largo
del Vía Crucis y fueron una gota de consuelo en medio de un mar
de amargura".

Misericordiosísimo Jesús, que desde el tesoro de tu Misericordia,


distribuyes tus gracias a raudales entre todos y cada uno de
nosotros. Acógenos en el seno de tu muy compasivo Corazón y
no permitas que salgamos nunca de Él. Te imploramos esta
gracia en virtud del más excelso amor; aquel con el que tu
Corazón arde por el Padre Celestial.

Padre Eterno, vuelve tus ojos misericordiosos hacia las almas


fieles, que guardan el legado de Tu Hijo. Y por los méritos y
dolores de su Pasión, concédeles tu bendición y tenlas siempre
bajo tu tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro
de nuestra santa Fe, sino que, con todo el ejército de Ángeles y
Santos, glorifiquen tu infinita Misericordia, por los siglos de los
siglos. Amén.

A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que


se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

CUARTO DÍA

"Hoy tráeme a los que no creen en Mí y a los que todavía no me


conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de mi Pasión, y
su futuro fervor sirvió de consuelo a mi Corazón. Sumérgelos en
la inmensidad de mi Misericordia".

Misericordiosísimo Jesús, Tú que eres la Luz del género humano,


recibe en la morada de tu Corazón lleno de compasión, a las
almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te
conocen. Que los rayos de tu Gracia las ilumine para que
también, unidas a nosotros, ensalcen tu maravillosa
Misericordia; y no las dejes salir de la morada de tu Corazón
desbordante de piedad.

Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de


aquellos que no creen en tu Hijo, y hacia las de aquellos que
todavía no te conocen, pero que están presentes en el muy
compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalas a la luz del Evangelio.
Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte.
Concédelas que también ellas ensalcen la generosidad de tu
Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que
se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".
QUINTO DÍA

"Hoy tráeme a las almas de nuestros hermanos separados y


sumérgelas en la Inmensidad de mi Misericordia. Ellas, durante
las angustias de mi Pasión, desgarraron mi Cuerpo y mi
Corazón, es decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a
ella, mis heridas cicatrizan, y de esta forma sirven de bálsamo a
mi Pasión".

Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues


la Luz a aquellos que te buscan. Recibe en el seno de tu Corazón,
desbordante de piedad, a las almas de nuestros hermanos
separados. Encamínalas, con la ayuda de tu Luz, hacia la
unidad de la Iglesia, y no las dejes marchar de la morada de tu
muy compasivo Corazón, que es todo amor; haz que también
ellas lleguen a glorificar la generosidad de tu Misericordia.
Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa hacia las almas
de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas
de aquellos que han malgastado tus bendiciones y abusado de
tus gracias manteniéndose obstinadamente en el error. También
ellas están acogidas en el Corazón misericordioso de Jesús; no
mires sus errores sino el Amor de tu Hijo y los dolores que para
su provecho sufrió y aceptó por ellas durante su Pasión y haz
que también ellas glorifiquen tu gran Misericordia por los siglos
de los siglos. Amén.
A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que
se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

SEXTO DÍA

"Hoy tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de


los niños pequeños y sumérgelas en mi Misericordia. Estas
almas son las más parecidas a mi Corazón. Ellas me
proporcionaron fortaleza durante mi amarga Agonía, ya que las
veía como ángeles terrenales, velando junto a mis Altares.
Derramo sobre ellas un torrente de gracias porque sólo el alma
humilde es capaz de recibir mi Gracia. Es a las almas humildes
a las que concedo mi Confianza".

Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: "Aprended de Mí, que soy


manso y humilde de Corazón". Acoge en el seno de tu Corazón
desbordante de piedad, a todas las almas mansas y humildes, y
a las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las
regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, que muy
particularmente se recrea en ellas. Son como un ramillete de
florecillas que despiden su perfume ante el trono de Dios y el
mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran
abrigo perenne en tu Piadosísimo Corazón, oh, Jesús, y entonan
incesantemente himnos de amor y de gloria.

Padre Eterno, vuelve tu mirada llena de Misericordia hacia las


almas mansas, hacia las almas humildes y hacia las almas de
los niños pequeños acurrucadas en el seno del Corazón de Jesús
rebosante de piedad. Estas almas son las que se asemejan más
a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar
tu Trono, Señor y Padre de Misericordia y Bondad suprema. Te
suplico, bendigas a toda la Humanidad, por el amor que te
inspiran estas almas y el gozo que te proporcionan, para lograr
que todas las almas entonen a la vez, las alabanzas que se
merece tu Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que
se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".
SÉPTIMO DÍA

"Hoy tráeme a las almas que especialmente veneran y glorifican


mi Misericordia y sumérgelas en mi Misericordia". Estas almas
compartieron los sufrimientos de mi Pasión y penetraron en mi
Espíritu más profundamente que ninguna otra. Son vivo reflejo
de mi compasivo Corazón y brillarán con esplendor especial en la
vida futura. Ninguna de ellas sufrirá el tormento del fuego del
infierno, porque las defenderé con particular empeño a la hora de
la muerte".

Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge


en el seno de tu Piadosísimo Corazón a las almas de aquellos
que de una manera especial alaban y honran la grandeza de tu
Misericordia. Dótalas con el poder de Dios y en medio de las
dificultades y aflicciones, haz que sigan adelante, confiadas en
tu Misericordia; y unidas a Ti, oh, Jesús, carguen sobre sus
hombros el peso de toda la Humanidad; y por ello no serán
juzgadas con severidad, sino que tu Misericordia las protegerá
especialmente cuando llegue la hora de la muerte.

Padre Eterno, vuelve tu mirada hacia las almas que alaban y


honran tu supremo atributo, la Misericordia infinita, y que están
protegidas dentro del muy compasivo Corazón de Jesús. Estas
almas son un Evangelio viviente, sus manos están rebosantes de
obras de misericordia, y sus corazones, desbordantes de alegría,
entonan cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando tu
Misericordia. Te lo suplico, Señor: Muéstrales tu Misericordia, de
acuerdo con la esperanza y confianza que en Ti depositan. Que
se cumpla en ellas la promesa hecha por Jesús: "A las almas que
veneren mi infinita Misericordia, las protegeré durante toda su
vida, como a mi propia Gloria, y muy especialmente en la hora de
la muerte".
A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que
se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

OCTAVO DÍA

"Hoy tráeme a las almas que están detenidas en el Purgatorio y


sumérgelas en las profundidades de mi Misericordia. Que mi
Sangre, cayendo a chorros, apacigüe las llamas en que se
abrasan. Todas estas almas me son muy queridas. Ellas
cumplen el castigo que se debe a mi Justicia. En tu poder está
socorrerlos. Saca todas las Indulgencias del tesoro de mi Iglesia
y ofrécelas por ellas. ¡Ohl, si supieras qué tormentos padecen,
ofrecerías continuamente por ellas el óbolo de tus oraciones y así
saldarías las deudas que ellas tienen con mi Justicia".

Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste: ¡misericordia!,


introduzco ahora en el seno de tu Corazón, desbordante de
Misericordia, las almas del Purgatorio, almas que tanto aprecias
pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial
de Sangre y Agua que brotó de tu Corazón, apague las llamas
purificadoras, para que, también allí, el poder de tu Misericordia
sea glorificado.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que


padecen en el Purgatorio y que Jesús acoge en su Corazón
desbordante de compasión. Te suplico, por la dolorosa Pasión
que sufrió tu Hijo, y por toda la amargura que anegó su
Sacratísima Alma, que te muestres misericordioso con las almas
que se hallan bajo tu mirada justiciera. No las mires de otro
modo, sino sólo a través de las Llagas de Jesús, tu Hijo bien
amado; porque creemos firmemente que tu Bondad y Compasión
son infinitas. Amén.
A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que
se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

NOVENO DÍA

"Hoy tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi


Misericordia.
Estas almas, son las que más dolorosamente hieren mi Corazón.
Por su tibieza e indiferencia mi Alma sintió una inmensa
repugnancia en el Huerto de los Olivos. Ellas fueron las que me
hicieron gritar: "Padre, si es posible, aparta de Mí este cáliz".
Para ellas, la última esperanza de salvación será el recurrir a mi
Misericordia". Piadosísimo Jesús, a Ti que eres la Piedad misma,
hoy te traigo al seno de tu compasivo Corazón a las almas
enfermas de tibieza.

Que estas almas heladas, que se parecen a cadáveres y que te


llenan de repugnancia, se calienten con el fuego de tu puro Amor
¡oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de tu
Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de Amor puro y
comunícalas el fuego de tu divino Amor, porque Tú todo lo
puedes.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a las almas tibias


que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón todo
Misericordia. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos
que padeció tu Hijo, y por sus tres largas horas de Agonía en la
Cruz: que ellas también glorifiquen el mar sin fondo de tu
Misericordia. Amén.
A continuación, se reza la Coronilla de la Divina Misericordia que
se explica a continuación:
PADRE NUESTRO, un AVE MARIA y un CREDO. Después, en las
cuentas del rosario correspondientes al Padre nuestro, dirás:
"PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE,
EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACIÓN POR NUESTROS
PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO".

En cada una de las cuentas del Ave María, dirás "POR SU


DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y
DEL MUNDO ENTERO".

Y al final dirás tres veces:

"SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN


MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO".

LETANÍA A LA MISERICORDIA DIVINA

Misericordia Divina, que brotas del seno del Padre. Yo confío en


Ti.
Misericordia Divina, supremo atributo de Dios. Yo confío en Ti.
Misericordia Divina, misterio incomprensible. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima
Trinidad. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento humano
o angélico. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, de donde brota toda Vida y Felicidad. Yo
confío en TI.
Misericordia Divina, más sublime que los Cielos. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, manantial de milagros y maravillas. Yo
confío en TI.
Misericordia Divina, que abarcas todo el universo. Yo confío en
TI.
Misericordia Divina, que bajaste al mundo en la Persona del
Verbo Encarnado. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que manaste de la herida abierta en el
Corazón de Jesús. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús, por
nosotros y especialmente por los más pecadores. Yo confío en TI,
Misericordia Divina, insondable en la Institución de la Sagrada
Eucaristía. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que fundaste la Santa Iglesia. Yo confío en
TI.
Misericordia Divina, presente en el Sacramento del Santo
Bautismo. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que nos justificas por los méritos de
Jesucristo. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que nos acompañas a lo largo de toda la
vida. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que nos abrazas especialmente en la hora
de la muerte. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que nos otorgas la vida inmortal. Yo confío
en TI.
Misericordia Divina, que nos acompañas en cada momento de
nuestra vida. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que nos proteges del fuego del Infierno. Yo
confío en TI.
Misericordia Divina, por quien se convierten los pecadores
empedernidos. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, asombro para los ángeles e incomprensible
para los santos. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios.
Yo confío en TI.
Misericordia Divina, que nos rescatas de toda miseria. Yo confío
en TI.
Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y gozo. Yo confío
en TI.
Misericordia Divina, que de la nada nos diste la existencia. Yo
confío en TI.
Misericordia Divina, que abarcas todas las obras de tus manos.
Yo confío en TI
Misericordia Divina, que presides toda la obra de Dios. Yo confío
en TI.
Misericordia Divina, en la que todos estamos inmersos. Yo confío
en Ti.
Misericordia Divina, dulce consuelo de los corazones
angustiados. Yo confío en TI,
Misericordia Divina, esperanza única de las almas
desesperadas. Yo confío en TI.
Misericordia Divina, remanso de corazones y paz ante el temor.
Yo confío en Ti.
Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas. Yo
confío en TI.
Misericordia Divina, que infundes confianza cuando perdemos la
esperanza. Yo confío en TI.

ORACIÓN

¡Oh!, eterno Dios, en quien la Misericordia es infinita y el


manantial de compasión es inagotable, vuelve a nosotros tu
mirada bondadosa y aumenta en nosotros tu Misericordia, para
que en los momentos difíciles no nos desesperemos ni nos
desalentemos, sino que con absoluta confianza, nos sometamos
a tu Santa Voluntad que es todo Amor y Misericordia. ¡Oh!,
incomprensible e impenetrable Misericordia de Dios ¿quién puede
glorificarte y adorarte dignamente? Oh, Supremo atributo de Dios
todopoderoso, Tú eres la dulce esperanza del pecador. Amén.

ORA CON CONFIANZA:


- Delante del Cuadro de Jesús Misericordioso.
- Con el Rosario para rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

- 9 días seguidos, en cualquier época del año.

PALABRAS DE JESÚS
CUADRO DE JESÚS MISERICORDIOSO

"Pinta un cuadro según me estás viendo, con la invocación:


"JESÚS, CONFÍO EN TI". Quiero que se venere en el mundo
entero" (1, 18).

"Prometo que el alma que venere este cuadro, no se perderá.


Sobre todo, a la hora de la muerte, Yo mismo la defenderé como
a mi Gloria". (1, 18).

FIESTA DE LA MISERICORDIA

"Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia, el domingo


siguiente al de la Pascua de Resurrección.
"Deseo, que esta Fiesta sea un refugio para todas las almas,
pero sobre todo para los pobres pecadores. "El alma que acuda a
la Confesión y reciba la Sagrada Comunión, obtendrá el perdón
total de sus culpas y del castigo" (11, 138).

ROSARIO DE LA MISERICORDIA

"Por medio de este Rosario obtendrás todo, si lo que pides está


de acuerdo con mi Voluntad" (VI, 93).

"Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en la hora de su


muerte" (II, 129).

"Cuando se rece este Rosario al lado del moribundo, me pondré


entre el Padre y el alma agonizante, no como justo Juez, sino
como Redentor Misericordioso" (V, 124)

HORA DE LA MISERICORDIA

"A las 3 de la tarde implora mi Misericordia especialmente para


los pecadores y, aunque sea por un momento, contempla mi
Pasión. En esta Hora no negaré nada al alma que lo pida por los
méritos de mi Pasión"
Nnnnnnmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
mmmmmmmmmmmmmmmmmm empieza el Viernes Santo

Sor Faustina escribió en su Diario: El Señor me pidió que rezara


este rosario (la coronilla) durante los nueve días que preceden a
la Fiesta de la Misericordia, comenzando el día de Viernes Santo.
Entonces, me dijo: Por esta novena concederé todas las gracias
posibles a las almas (11, 197). También se puede hacer esta
novena en otros momentos y por cualquier necesidad.
Palabras de Nuestro Señor que Sor Faustina tomó por escrito:
Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el
manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la
fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las
penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte.
Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y
las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré
todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días
implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los
méritos de mi amarga Pasión.
Yo (Sor Faustina) contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta novena
y qué almas traer al abrigo de Tu Compasivo Corazón. Jesús
contestó que El me haría saber qué almas encaminar hasta su
corazón cada día. (Diario HI, pp. 57-65)
Tiene Indulgencia Plenaria, establecida por Juan Pablo II para
toda la Iglesia el segundo Domingo de Pascua, tal como pidió
Jesús en el Diario de Santa Faustina.

Junto con la coronilla, cada día se rezan las siguientes oraciones:


PRIMER DÍA
Hoy tráeme a todo el género humano, especialmente a los
pecadores y sumérgelos en el océano de Mi misericordia. De esta
forma me consolarás de la honda pesadumbre en que me sume
la pérdida de las almas.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión
de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la
confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la
morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos
jamás de el. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al
Espíritu Santo.
Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género
humano y en especial hacia los pobres pecadores, todos unidos
en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su
dolorosa Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos
la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos.
Amén.

SEGUNDO DÍA
Hoy tráeme las almas de los sacerdotes y religiosos y
sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellos los que
me dieron fortaleza para soportar hasta el fin las amarguras de
Mi Pasión. A través de ellos, como por canales, Mi misericordia
fluye hasta los hombres.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad,
multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu
servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y
que todos aquellos que las vean, glorifiquen al Padre de
Misericordia que está en el cielo.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo
elegido en Tu viña - hacia las almas de sacerdotes y religiosos -;
dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del
corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder
y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y
con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los
siglos de los siglos. Amén.

TERCER DÍA
Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en
el océano de Mi misericordia. Ellas me confortaron a lo largo del
Vía Crucis. Fueron gota de consuelo en un océano de amargura.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia
distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de
nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no
permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en
virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu
corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles,
pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores
de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu
tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de
nuestra santa fe, sino que, con todo el ejército de Angeles y
Santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los
siglos. Amén.

CUARTO DÍA
Hoy tráeme a los que no creen en mí1 y a los que todavía no me
conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de Mi Pasión, y
su futuro fervor servía de consuelo a Mi corazón. Sumérgelos en
el océano de Mi misericordia.
Oracion
Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en
la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de
aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los
rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a
nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia; y no los dejes
salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos
que no creen en Tu Hijo y las de aquellos que todavía no te
conocen pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús.
Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la
gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos
ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los
siglos. Amén.

QUINTO DÍA
Hoy tráeme las almas de nuestros hermanos separados2 y
sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Durante las
angustias de Mi Pasión desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es
decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a ella, Mis
heridas cicatrizan y de esta forma sirven de bálsamo a Mi
Pasión.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues
la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de tu corazón
desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos
separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de
la Iglesia y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo
Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la
generosidad de Tu misericordia.
Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de
nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de
aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus
gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a
ellos da cobijo el Corazón misericordiosísimo de Jesús; no mires
sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión
que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran
misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

SEXTO DÍA
Hoy tráeme las almas mansas y humildes y las almas de los
niños pequeños y sumérgelas en Mi misericordia. Son éstas las
más parecidas a Mi corazón. Me proporcionaron fortaleza
durante Mi amarga agonía, puesto que las veía como Angeles
terrestres, velando junto a Mis altares. Derramo sobre ellas
gracias torrenciales, porque sólo el alma humilde es capaz de
recibir Mi gracia. Distingo a las almas humildes con Mi confianza.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: Aprended de Mí, que soy
manso y humilde de corazón. Acoge en el seno de Tu corazón
desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes y
las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las
regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se
recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de
florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El
mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran
abrigo perenne en Tu Piadosísimo Corazón, Oh Jesús, y entonan,
incesantemente himnos de amor y gloria.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacia estas
almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños
pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de
piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su
fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono,
Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el
amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan:
Bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la
par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por
los siglos de los siglos. Amén.

SÉPTIMO DÍA
Hoy tráeme las almas que veneran y glorifican especialmente Mi
misericordia3 y sumérgelas en Mi misericordia. Ellas sintieron los
sufrimientos de Mi Pasión y penetraron en Mi espíritu más
profundamente que ninguna otra. Son vivo reflejo de Mi piadoso
corazón, y resplandecerán con esplendor especial en la vida
futura. Ninguna de ellas sufrirá el tormento del fuego eterno,
porque las defenderé con particular empeño a la hora de la
muerte.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Tu corazón es el amor mismo,
recibe en el seno de Tu corazón piadosísimo las almas de
aquellos que de una manera especial alaban y honran la
grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios
mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen
adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, Oh Jesús,
portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no
serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las
acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y
honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas
en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el
Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia y
su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza
a Ti, Altísimo Señor, exaltando tu misericordia. Te lo suplico
Señor: Muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza
y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa
hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre
todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su
infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su
gloria. Amén.
OCTAVO DIA
Hoy tráeme las almas que están detenidas en el purgatorio y
sumérgelas en las profundidades de Mi misericordia. Que Mi
Sangre, cayendo a chorros, apacigüe las llamas en que se
abrasan. Todas estas almas me son muy queridas. Ellas pagan
el castigo que se debe a Mi justicia. En tu poder está socorrerlas.
Saca todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas
por ellas. Oh, si supieras qué tormentos padecen, ofrecerías
continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las
deudas que tienen con Mi justicia.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!
introduzco ahora en el seno de tu corazón desbordante de
misericordia, las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias
pero que, no obstante,. han de pagar su culpa. Que el manantial
de Sangre y Agua que brotó de Tu corazón apague las llamas
purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia
sea glorificado.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que
padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su corazón,
desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que
sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sagradísima
alma: Muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo
Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a
través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque
creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas.
Amén.

NOVENO DIA
Hoy tráeme las almas tibias4 y sumérgelas en las profundidades
de Mi misericordia. Ellas fueron las que más laceraron, Mi
corazón. Por su indiferencia Mi alma padeció un terrible hastío en
el Huerto de los Olivos. Ellas me hicieron gritar: "Padre, si
quieres, aparta de Mi este cáliz". La última esperanza de
salvación para ellas estriba en apelar a Mi misericordia.
Oracion
Piadosísimo Jesús, que eres la piedad misma, traigo hoy al seno
de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que
el puro amor que Te inflama encienda en ellas de nuevo la llama
de Tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a
abrumarte con su carga. Oh Jesús, todo compasión, ejerce la
omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama
de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo
puedes.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que a
pesar de todo, Jesús cobija en el seno de Su corazón lleno de
piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que
Tu hijo padeció, y por Sus tres largas horas de agonía en la Cruz:
que ellas también glorifiquen el mar sin fondo de Tu misericordia.
Amén.

NOTAS
1- Las palabras originales de Nuestro Señor eran aquí,
"paganos". Al subir al Pontificado el Papa Juan XXIII ordenó que
se sustituyera esta palabra en las oraciones oficiales de la
Iglesia - comenzando cm la Oración Solemne del Viernes Santo,
que se reza con esta intención - con la frase que se usa en la
oración arriba mencionada. Todos los Papas posteriores
confirmaron dicho uso.
2- Las palabras originales de Nuestro Señor eran "herejes y
cismáticos", por ser este en lenguaje de la Iglesia en aquel
tiempo. Posteriormente, el Decreto Conciliar sobre el
Ecumenismo (n. 0 3) favoreció el uso de "hermanos separados".
Los papas postconciliares han seguido la misma pauta. La propia
Sor Fascina, cuyo corazón latía al unísono en el sentir de la
Iglesia, lo habría aprobado también, sin duda.
3- El texto hace pensar que en la oración primera, dirigida a
Jesús, que es el Redentor, se reza por las almas que se ofrecen
en holocausto y por las que dedican su vida a la contemplación;
es decir, se reza por estas personas que se entregan
voluntariamente a Dios por la salvación del prójimo véase Col. 1:
24; 2 Cor. 4: 12). Esto explica la intimidad de su trato con el
Salvador y la extraordinaria eficacia que su labor en la sombra
tiene para los otros. En la segunda oración, dirigida al Padre, de
quien procede "todo don perfecto y toda obra buena se
recomienda a las almas que propagan la devoción a la
Misericordia Divina y con ella ejercitan todas las otras obras que
sirven para elevar - espiritual y materialmente - a sus hermanos.
4- A fin de comprender las características de las almas que se
ofrecen hoy en la novena, y que en el Diario se designan como
"tibias", pero que también se comparan al hielo y a los cadáveres,
hay que recurrir a la definición que el Salvador mismo dio,
hablando a Sur Faustina de ellas en cierta ocasión: Son almas
que impiden mis esfuerzos almas incapaces de amar, sin
devoción, almas calculadoras y egoístas, almas orgullosas y
soberbias, falsas e hipócritas, almas que a duras penas
mantienen la temperatura necesaria para ir con vida. Mi corazón
no puede más con ellas. Toda gracia que sobre ellas derrama
diariamente les resbala como agua sobre roca. No puedo sufrirlas
porque no son ni buenas ni malas. (VI, 59, 73, 74)
Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmn
nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn
nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA


La Novena a la Divina Misericordia comienza el Viernes Santo y
culmina el Domingo de la Misericordia (Domingo posterior al de
Pascua).

PRIMER DÍA
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los
pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta
forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la
pérdida de las almas.
Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener
compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros
pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad
infinita. Acógenos en la morada de tu Compasivísimo Corazón y
nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que
te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y
especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el
Compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa Pasión
muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia
de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia
SEGUNDO DÍA
Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y
sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que
me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de
ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la
humanidad.
Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta
tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de
misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean,
glorifiquen al Padre de misericordia que está en el Cielo.
Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a
las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos;
otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu
Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz
para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a
una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los
siglos de los siglos. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

TERCER DÍA
Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en
el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo
del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar
de amargura.
Jesús Misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia
les concedas a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos
en la morada de tu Compasivísimo Corazón y nunca nos dejes
escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con
que tu Corazón arde por el Padre Celestial.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como
herencia de tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles tu
bendición y rodéalas con tu protección constante para que no
pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la
legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita
misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

CUARTO DÍA
Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que
todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi
amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos
en el mar de mi misericordia.
Jesús Compasivísimo, que eres la Luz del mundo entero, acoge
en la morada de tu Piadosísimo Corazón a las almas de aquellos
que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen.
Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas,
unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las
dejes salir de la morada de tu Compasivísimo Corazón.
Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa sobre las almas
de aquellos que no creen en ti y de los que todavía no te conocen,
pero que están encerradas en el Compasivísimo Corazón de
Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas
desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que
también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los
siglos de los siglos. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

QUINTO DÍA
Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y
sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga
Pasión, desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia.
Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo
alivian mi Pasión.
Jesús Misericordiosísimo, que eres la Bondad Misma, tú no
niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu
Compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos
separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las
dejes escapar de la morada de tu Compasivísimo Corazón, sino
haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu
misericordia.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros
hermanos separados, especialmente a aquellos que han
malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por
persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores,
sino el amor de tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos,
ya que también ellos están encerrados en el Compasivísimo
Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran
misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

SEXTO DÍA
Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los
niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las
almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron
durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que
velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes
enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de
recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.
Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho: “Aprended de mí
que soy manso y humilde de Corazón”. Acoge en la morada de tu
Compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las
almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo
al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un
ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se
deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente
en tu Compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de
amor y misericordia por la eternidad.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de los niños
pequeños que están encerradas en el Compasivísimo Corazón de
Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su
fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de
misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes
por estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice al mundo
entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de
tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

SÉPTIMO DÍA
Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia
de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas
son las que más lamentaron mi Pasión y penetraron más
profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi
Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz
especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del
infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la
muerte.
Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge
en la morada de tu Compasivísimo Corazón a las almas que
veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu
misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios
mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades
siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas
cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no
serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las
envolverá en la hora de la muerte.
Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que
glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia
insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón
de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos
están llenas de obras de misericordia y sus corazones
desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de
misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia
según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se
cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: “a las
almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo Mismo las
defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en
la hora de la muerte. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

OCTAVO DÍA
Hoy, tráeme a las almas que están detenidas en el purgatorio y
sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de
mi Sangre refresquen el ardor del Purgatorio. Todas estas almas
son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que
se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso
de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en
su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren
ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y
saldarías las deudas que tienen con mi Justicia.
Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la
misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu
Compasivísimo Corazón a las almas del Purgatorio, almas que te
son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu
Justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de tu
Corazón, apaguen el fuego del Purgatorio para que también allí
sea glorificado el poder de tu misericordia.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el
Purgatorio y que están encerradas en el Compasivísimo Corazón
de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, tu Hijo, y
por toda la amargura con la cual su Sacratísima Alma fue
inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu
justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de
Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu
compasión no tienen límites. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

NOVENO DÍA
Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi
misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren
mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la
más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de
ellas dije: Padre, aleja de mí este Cáliz, si es tu voluntad. Para
ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi
misericordia.
Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo
a las almas tibias a la morada de tu Piadosísimo Corazón. Que
estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de
gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh
Jesús Compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia
y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo,
porque tú lo puedes todo.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin
embargo, están encerradas en el Piadosísimo Corazón de Jesús.
Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga Pasión de tu
Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que
también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén.
Coronilla de la Divina Misericordia

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nnn e utiliza un rosario común de cinco decenas.
1. Comenzar con Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.
2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro)
decir:
“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para
el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.”
3. En las cuentas pequeñas del Ave María:
“Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del
mundo entero”
4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres
veces:
“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero.”
5. Jaculatoria final
“Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como
una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío”.
Según el diario de Santa María Faustina Kowalska :
“Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado…
Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte.
Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último
refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese
recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi
infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a
aquellos que confían en Mi Misericordia.”
“Escribe que cuando digan esta Coronilla en presencia del
moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y él, no como Justo
Juez sino como Misericordioso Salvador.”
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Secuencia de corpus
Solemnidad,
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Jueves*, después de la Solemnidad Santísima
Trinidad
*(Donde esta solemnidad no es precepto, se celebra
el domingo después de la Solemnidad de la
Santísima Trinidad)

cuencia

Alaba, alma mía, a tu Salvador; alaba a tu guía y


Pastor con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas, porque Él está
sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarle lo
bastante.
El tema especial de nuestros loores es hoy el Pan vivo
y que da Vida.
El cual no dudamos fue dado en la mesa de la
Sagrada Cena a los doce Apóstoles.
Sea, pues, llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la
alabanza de nuestra alma.
Porque celebramos solemnemente el día en que este
divino Banquete fue instituído.
En esta mesa del nuevo Rey, la Pascua nueva de la
Nueva Ley pone fin a la Pascua antigua.
Instruídos, con sus santos mandatos, consagramos el
pan y el vino, que se convierten en Hostia de
salvación.
Es dogma para los cristianos, que el pan se convierte
en carne, y el vino en sangre.
Lo que no comprendes y no ves, una fe viva lo
atestigua, fuera de todo el orden de la naturaleza.
Bajo diversas especies, que son accidente y no
sustancia, están ocultos los dones más preciados.
Su Carne es alimento y Su Sangre bebida; mas todo
entero está bajo cada especie.
Se recibe íntegro, sin que se le quebrante ni divida;
recíbese todo entero.
Recíbelo uno, recíbenlo mil; y aquél le toma tanto
como éstos, pues no se consume al ser tomado.
Recíbenlo los buenos y los malos; pero con desigual
resultado, pues sirve a unos de vida y a otros de
condenación y muerte.
Es muerte para los malos, y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento produce efectos tan
diversos.
Cuando se divide el Sacramento, no vaciles, sino
recuerda que Jesucristo tan entero está en cada parte
como antes en el todo.
Ninguna partición hay en la sustancia, tan sólo hay
partición de los accidentes, sin que se disminuya ni el
estado, ni la estatura del que está representado.
He aquí el Pan de los Ángeles, hecho alimento de
viandantes; es verdaderamente el Pan de los hijos,
que no debe ser echado a los perros.
Estuvo ya representado por las figuras de la
antigua Ley, en la inmolación de Isaac, en el sacrificio
del Cordero Pascual, y en el Maná dado a nuestros
padres.
Buen Pastor, Pan verdadero, ¡oh Jesús! apiádate de
nosotros. Apaciéntanos y protégenos; haz que
veamos los bienes en la tierra de los vivientes.
Tú, que todo los sabes y puedes, que nos
apacientas aquí cuando somos aún mortales, haznos
allí tus comensales, coherederos y compañeros de los
santos ciudadanos del Cielo. Amén. Aleluya.
Procesión del Corpus Christi

Las procesiones son a modo de públicas


manifestaciones de fe; y por eso la Iglesia las
fomenta y favorece hasta con indulgencias. Pero la
más solemne de todas las procesiones es la de
Corpus Christi. En ella se cantan himnos sagrados y
eucarísticos de Santo Tomás de Aquino, el Doctor
Angélico y de la Eucaristía. Algunos de los himnos
utilizados tradicionalmente son:
Pange lengua; Sacris solemniis; Verbum
supérnum; Te Deum, al terminar la procesión; y,
Tantum ergo, al volver de la procesión, en torno del
altar para finalizar.

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Secuencia
SECUENCIA
Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.
Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.
Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.
Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.
Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.
Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.
Ésta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,


es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.
En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.
Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.
Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.
Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.
Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.
Su Sangre es nuestra bebida;
su Carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come no lo rompe,


no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.
Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.
Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.
A los malos les da muerte
y a los buenos les da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!
Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.
Cuando parten lo exterior,
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.
EI pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.
Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.
Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo.
Amén.

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[Link]
arcangel-san-miguel-en-fatima/
Plegaria del Arcángel San Miguel en Fátima

Dios mío, yo creo, espero, te adoro, te amo.


Te pido perdón por todos los que no creen, no esperan, no te
adoran, no te aman.
Santísima Trinidad, Padre Hijo, Espíritu Santo, yo te adoro con
profundo respeto y te ofrezco el precioso Cuerpo y sangre, el
alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que está
presente en todos los tabernáculos de la tierra, en reparación de
las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él es el
ofendido.
Príncipe gloriosísimo, señor San Miguel, capitán y caudillo de los
ejércitos celestiales, recibidor de las almas, vencedor de los
malignos espíritus, ciudadano del Señor y gobernador, después
de Jesucristo, de la Iglesia de Dios, y de grande excelencia y
virtud.
Libra a todos los que te llamamos de toda adversidad y haznos
aprovechar en el servicio de Dios por tu precioso oficio y
dignísima intercesión.
V. Ruega por nosotros, beatísimo San Miguel, Príncipe de la
Iglesia de Cristo.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Dios.
San Miguel Arcángel, ven en nuestra ayuda con tus ángeles.
Enséñanos a creer en medio de las tinieblas.
Enséñanos a vencer en silencio y en la obediencia a Dios.
Enséñanos a amar y a ser fieles como María. Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo
contra la maldad y las asechanzas del demonio. Pedimos
suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio.
Y tú, Príncipe de la milicia celestial,. Arroja al infierno, con el
poder divino, a Satanás y a los otros espíritus malvados que
andan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Dios y Señor de los ángeles, a quienes encomiendas la guarda de
los hombres, te ofrezco los merecimientos de estos soberanos
espíritus y los del Príncipe de los ángeles, señor San Miguel, que
por sí, y por medio de sus ministros, guarda la naturaleza
humana, para que me guardes de todo pecado con una pureza
angélica, y me concedas lo que te pido en esta oración, a mayor
honra y gloria nuestra. Amén.
Todopoderoso y sempiterno Dios, que por tu grande clemencia
para la salud humana dispusiste al gloriosísimo San Miguel
Arcángel maravillosamente como el Príncipe de tu Iglesia,
concédenos que por su ayuda saludable merezcamos aquí ser
defendidos de todos los enemigos y, en la hora de nuestra
muerte, libres y salvos seamos presentados a tu divina soberana
majestad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Miguel Arcángel, ¡defiéndenos en la lucha ¡ Sé nuestro
amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder es nuestra humilde
súplica. Y tú, Príncipe de las milicias angélicas, con la fuerza que
Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás
espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de
las almas Amén.
Fuente: San Miguel Arcángel/ Con Licencia Eclesiástica /
Copyright LN56
AD SANCTVM ANGELVM CVSTODEM

Angele Dei, qui custos es mei, Me tibi commissum pietate


superna: (hodie, hac nocte) illumina, custodi, rege, et guberna.
Amen.

Ángel de Dios, que eres mi custodio: ya que la piedad de lo Alto


me ha confiado a ti, ilumíname, guárdame, guíame, gobiérname.

Mater mea, fiducia mea.


Madre mía, confianza mía.

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