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Educación y sumisión en mujeres del XIX

El documento describe la construcción del modelo de mujer ideal en el siglo XIX en Latinoamérica, el cual promovía que las mujeres fueran sumisas, pasivas y se dedicaran a las tareas del hogar. La educación que recibían en conventos las guiaba hacia este modelo. Aunque algunas mujeres aprovecharon su educación para dedicarse a oficios y profesiones, se esperaba que estuvieran sujetas a sus esposos una vez casadas. Los periódicos y escritos de la época también difundían este papel tradicional de la mujer.
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Educación y sumisión en mujeres del XIX

El documento describe la construcción del modelo de mujer ideal en el siglo XIX en Latinoamérica, el cual promovía que las mujeres fueran sumisas, pasivas y se dedicaran a las tareas del hogar. La educación que recibían en conventos las guiaba hacia este modelo. Aunque algunas mujeres aprovecharon su educación para dedicarse a oficios y profesiones, se esperaba que estuvieran sujetas a sus esposos una vez casadas. Los periódicos y escritos de la época también difundían este papel tradicional de la mujer.
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Brenda Camila Varela Guanga

Entre educación y sumisión; la construcción del modelo de mujer del siglo XIX

Introducción

El siguiente estado de la cuestión parte de la representación femenina a mediados del siglo


XIX, teniendo como referente las mujeres de la elite. Así, en una primera parte se desarrolla
el ideal de mujeres orientado hacia un modelo moderno sustentado en los estudios de
género. Por consiguiente, la tesis central parte de cómo se construye el modelo de mujer
ideal culta, sumisa y pasiva al cual debían ser guiadas las mujeres desde muy temprana
edad a través de los conventos y la formación católica instituida y respaldada por el
patriarcado.

En una segunda parte educación y familia parte de la consolidación de la familia y el


dominio patriarcal al que serían sometidas una vez consumado el matrimonio, por otro lado
se demuestran como las mujeres quienes aprovecharon los espacios de educación que
tuvieron el privilegio de establecer oficios u profesiones y no estar relegadas estrictamente
a los espacios domésticos, este último dependía mucho del tiempo libre del cual disponían
las mujeres o en su defecto de los deseos de mantener un hogar bien consolidado en cuanto
a buenas relaciones maritales y el buen ejemplo en la sociedad ya que de ello dependía el
lugar que la mujer ocupase en las esferas públicas.

La última parte se refiere a las publicaciones dirigidas a la mujer en periódicos y demás


escritos actuando estos como medios de difusión para el público femenino donde se hacía
alusión al verdadero papel de la mujer en el siglo XIX, guiada por las buenas costumbres,
los buenos valores y el buen trato para con su entorno, de igual manera se presentan las
mujeres que utilizaron sus habilidades para las composiciones literarias y como estas
ultimas dejan entrever una serie se apreciaciones que permiten el análisis sobre que
realmente expresaban sus escritos.
Si bien la representación del género femenino a través de la historia ha dado cuenta d ellos
cambios sociales que en torno a ellas han sucedido, la historiografía ha sido enfática en
mostrar que “la familia patriarcal fue reexaminada por la historia social interesada en la
mujer, sus derechos, la vida cotidiana, el pueblo, y en el paso al siglo XIX” (Lux & Pérez,
2020,5)1 así que la inclusión de la categoría de género obedece al análisis y posteriores
publicaciones sobre los estudios que de manera radical trasformaron las maneras de
concebir la historia debido a que se incluyen dinámicas mas concretas acompañados de
discursos en función de la interpretación de la historia.

Como apoyo a la teoría es importante destacar que el género hace parte de una composición
2
literaria si se tiene en cuenta las diferencias sexuales, en otros términos (Estrada, 1997, 6)
manifiesta que

la mujer, como sujeto pleno de derechos y necesitado


de modelos de desarrollo y de superación de la pobreza,
en tanto que comienza una incursión femenina masiva
en el mercado laboral, caracterizada por muy bajos
niveles de cualificación técnica, excluida de los enfoques
de otorgamiento de crédito para el sector informal de la
economía, pero abocada a asumir la totalidad de las
responsabilidades para atender las necesidades del grupo
familiar.

En ese sentido, los estudios de género hacen parte de las ciencias sociales por cuanto la
transdisciplinariedad juega un papel importante en el desarrollo de la categoría de genero
pues desde que los feminismos enmarcaron las desigualdades sociales. Entonces, el género
se entiende como el conjunto de saberes, discursos, prácticas sociales y relaciones de poder
que les dan contenido especifico a las concepciones que utilizamos, y que influyen
1
Lux Martha, y María Cristina Pérez. «Los estudios de historia y género en América Latina». Historia crítica,
n°77, 2020
2
Ángela Maria Estrada, «Los estudios de género en Colombia: Entre los límites y las posibilidades», 1997,
[Link]
1051/[Link]+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=co.
decisivamente sobre la conducta” (Lux & Pérez, 2020.) Bajo la misma perspectiva, las
autoras reafirman que “Scott señalaba que la mujer como sujeto y el género como categoría
analítica debían incluirse en los estudios de la clase obrera” 3 es decir que para Scott la
anterior no es una obra opaca al sujeto histórico mujeres puesto que este autor presenta el
activismo político de diferentes mujeres comprometidas en los sindicatos de las sociedades.
Sin embargo, pese a los años que han transcurrido la posición de las mujeres ha contribuido
a una equidad en los procesos investigativos y aun así se evidencia una abismal diferencia
de género.

Dicha diferencia radica en la composición del cuerpo y la vida cotidiana, sobre esta última
es importante interpretar además del género, las acciones y contexto bridan las fuentes
documentales para el análisis, es decir, la vida cotidiana incluye aspectos que se recogen a
través de un tratamiento de datos minucioso en el que se incluyen manuales, tratados,
prensa, campañas etc. para este caso el estudio se concentra en las publicaciones dirigidas y
producidas por mujeres.

En lo que refiere a los aspectos de producción historiográfica sobre las mujeres, Michell
Perrot4 ofrece un análisis sobre la historia de las mujeres visibilizándolas en un primer
momento como victimas de los cambios sociales y después protagonistas gracias al cambio
y las causas culturales que reforman los mas profundo de su interior gracias a las
continuidades y prácticas discursivas en los contextos políticos y económicos.

Tal y como es la intensión del presente texto es presentar a las mujeres como victimas de
un sistema de dominación patriarcal bajo el que se inscriben practicas ajenas o en contraste
con la condición heredada de Europa. Para (Lux & Pérez, 2020, 17). “Los dispositivos de
poder, los estudios históricos, al abordar el género, se centran también en la noción de
régimen de saber-poder, que devela la relevancia de las prácticas discursivas en la
construcción de los roles femeninos y masculinos”5

3
Lux Martha, y María Cristina Pérez. «Los estudios de historia y género en América Latina». Historia crítica,
n°77, 2020
4
Leáse Michell Perrot en: Mi historia de las mujeres
5
Lux Martha, y María Cristina Pérez. «Los estudios de historia y género en América Latina». Historia crítica,
n°77, 2020
Al presentarse variaciones entre una época y otra las representaciones de las mujeres se
trasforman puesto que en un principio se esperaba que las mujeres fueran sumisas y dignas
de merecer, empero, una ruptura social producto de cambios políticos marcó un reformismo
hacia el tipo de educación que impulsara la feminidad y forjara su camino en dependencia
de la figura masculina.

En consecuencia, las mujeres tras atravesar todo tipo de circunstancias ajenas a su


formación se interesan por la literatura, oficio o profesiones que le permitan ocupar un
lugar útil en la sociedad, es así como la educación y la concepción de familia en conjunto
con aspectos de la vida cotidiana representan el trasfondo de los aspectos más íntimos de la
mujer, del mismo modo, se considera que cada uno de estos aspectos, son elementos que
componen la perspectiva del género.

En efecto, la educación de las mujeres se vio fuertemente cuestionada por la voluntad de


aceptación del patriarcado por lo que se presumía que las mujeres solo eran aptas para
entregarse en matrimonio y permanecer en calidad de servidora con el esposo, entre los
muchos alcances domésticos que podía tener la esposa su labor estaba ceñida a la sumisión
y el buen comportamiento en la sociedad. Este último guiado por la familia y el tipo de
educación que recibió en años anteriores que sirvieron como preparación al matrimonio.

Por lo demás las mujeres desde muy temprana edad optaron por un tipo de costumbres o
actividades que estuviesen a la altura del oficio de sus futuros esposos, entre estas
costumbres se distinguían el estilo europeo retomado por las damas para resaltar, feminidad
y distinción entre la sociedad, así como lo muestra, (Amo del Amo,. Capel Martínez, 2008,
308)6 cuando afirma que “los años de la niñez y de la adolescencia servían a las niñas para
formarse en sus futuras tareas: gobernar la casa y educar adecuadamente a sus hijos.
Cuando salían del colegio, completaban su educación al lado de sus madres y se dejaban
ver, siempre hasta donde lo permitía la decencia, con el objetivo de encontrar marido”

6
María Cruz del Amo del Amo y Rosa María Capel Martínez, La familia y el trabajo femenino en España
durante la segunda mitad del siglo XIX (Madrid: Universidad Complutense de Madrid, Servicio de
Publicaciones, 2008), [Link]
Del mismo modo, lo que se esperaba de la mujer era sumisión frente a las distintas
condiciones sociales en las que estuvieran inmersas, es en este punto donde el canon de la
iglesia se apropia del modelo virtuoso de la mujer y pretende controlar mediante normas los
instintos morales de la condición de las mujeres.

Es decir, que se establecen normas de conductas incluso en espacios privados para


desdibujar la condición de pecado en las mujeres atribuyendo estos al pecado original de
Eva. En consecuencia, Bermúdez, (2001) y Bermúdez, (1987.) afirman que el modelo a
seguir era el de la Virgen de casa ejemplo a seguir símbolo de pureza con cualidades de
sumisión y silencio atribuidas fielmente a las mujeres blancas este modelo es heredado
desde los tiempos virreinales donde el ámbito doméstico era el reflejo de las buenas
costumbres. En consecuencia, la figura de Eva era un sinónimo del mal, que desbordaba
curiosidad y finalmente pecado, a esta atribución escapaban las mujeres blancas para no ser
señaladas como trasgresoras e inmorales ante la fe cristiana.

A partir de la desmoralización de la mujer, la iglesia supone que la debilidad femenina


impactaba de manera negativa las esferas públicas con las que se relacionaba, para
Hincapié, 2013,154 ) “si la mujer era constitutivamente más débil, se convertía en el
terreno abonado en el que podía actuar con más libertad el demonio” [Link] ello se hacía
necesario el control moral y cristiano para guiar a las mujeres por el buen camino y
establecer bajo las buenas costumbre la unión marital y el vínculo íntimo.

Desde luego, ha existido la creencia del pecado y el castigo ha estado permeada por el
temor de Dios y la necesidad de profesar la fe, en medio de estas circunstancias surgen el
método de salvación y redención del pecado es por ello que se encuentran a menudo
representaciones sobre la mujer sumisa, estas guiadas y aprobadas por la iglesia en función
del modelo patriarcal, donde este promulgada las características de las buenas mujeres y la
importancia de educar a las niñas en función de la fe cristiana.

Para contrarrestar la desmoralización, los hombres dedicaba sus esfuerzos en describir a


través de libros consejos de crianza a las niñas y hacer menciones sobre las buenas
7
Hincapie, Luz M. «AMOR, MATRIMONIO Y EDUCACIÓN LECTURAS PARA MUJERES
COLOMBIANAS DEL SIGLO XIX». Revista Credencial, 14 de enero de 2013.
[Link]
mujeres-colombianas-del-siglo-xix.
costumbre, el buen trato, obediencia, humildad, sumisión entre otros, por lo demás se
indicaba que la trasgresión era enemiga a la inocencia y terminaba por perturbar la virtud
de la mujer, entre las tantas prohibiciones es común encontrar que van desde el modo de
vestir, el silencio absoluto, frecuentar sitios públicos y relaciones de amistad incluso con
otras mujeres, estas restricciones resultaron en gran medida una posible solución al mundo
exterior de pecado, mundano y trasgresor.

Es así sombra de la moral cristiana representaba un reflejo vivo de la realidad mostrando


legado de una europeización de las costumbres decimonónicas en sentido de que
aparecieron las novelas escritas, la filosofía, y la prensa que mostraban la perversión del
mundo y del ser humano entre líneas, en palabras de (Schwartz,2006)

el comportamiento de las mujeres se movía entre dos extremos: la charlatanería o el


silencio, en este último caso disfrazado de falsa discreción. Pero como no pudo ser
menos, la censura a las libertades femeninas era tan fuerte que, con el tiempo, el
cortejo se cargó de sentido peyorativo y pasó a ser considerado como un
comportamiento libertino, una desvergüenza, un descaro, una insolencia y el
descoco8

A medida que aumentaban las restricciones, el alcance de los medios escritos sobre
higienización del cuerpo de la mujer causaba preocupación por la adquisición de malas
costumbres por ello en un principio se restringió el acceso al material escrito y solo eran
aceptados los manuales, consejos, prensa femenina. Pero pese a este control eclesiástico y
social algunas mujeres no cedieron a tales convicciones y fueron tildadas de trasgresoras.

En un esfuerzo por tener que cargar el peso de la moral y las buenas costumbres, las
mujeres aprenden a leer y a escribir con el fin de mostrarse ante la sociedad y establecer en
su vínculo marital sumisión y capacidad intelectual para la educación próxima de sus hijos.
Si bien es importante destacar la unión del matrimonio como principio de toda familia, vale
la pena destacar los alcances que la educación de las mujeres, según (Cortés, 1996,135) “la
educación de las mujeres permitió que al alfabetizarse pudieran remitirse a otras personas

8
Schwartz, Pedro. Variaciones sobre historia del pensamiento económico mediterráneo. Almería: Caja Rural,
Sociedad Cooperativa de Crédito, 2006. 84
«Vicisitudes de la utopía escolar del radicalismo en el Tolima (1863-1886)». Accedido 1 de octubre de 2020.
[Link]
para atender diferentes asuntos, participando de la creciente importancia que cobraba la
cultura escrita”9 en ese sentido a la educación abre un panorama de oportunidades para las
mujeres independientemente de que estas fueras de elite o no el único propósito que tenían
los conventos era la educación para la vida e instrucción para las mujeres,

Entre lo que se puede conocer sobre el funcionamiento de la educación de las mujeres


desde niñas, es necesario resaltar el decreto del poder ejecutivo del año 1836, sobre la
organización del colegio de niñas:

Titulo 6 enseñanza y examenes


Art.18: la enseñanza del colegio, para todas las educandad
asi internas como esternas se distribuye en
cuatro años, debiendose distribuir tambien las educandas
en cuatro clases correlativas. en cada uno de estos cuatro años
la enseñanza se contraerá especialmente a las materias
que sigue-
primer año: lectura i costura en blanco
segundo año: lectura, escritura, aritmética, diseño
linear, costura i labor en blanco.
tercer año: Elocucion castellana, lengua francesa,
jeografia, costura, bordado, dibujo de flores.
Cuarto año: lo mismo que en el anterior i además
principios de urbanidad i economía domestica
en el año 1°i 2° año recibirán tambien las educandas
lecciones de relijion y moral.10

Sumado a ello, la educación más allá de aportar saberes a las mujeres, el lugar determinado
para dicho fin actuaba como protector, este lugar variaba de ser convento o colegio a cargo
del obispo y dentro del lugar estaba a cargo la rectora y secretario. Es necesario aclarar que
la creación de colegios significó la ampliación de los espacios educativos para las mujeres

9
Cortés, Myrna. «La mujer en el siglo XIX: un estudio de la correspondencia femenina». Revista de estudios
de género: La ventana, n.o 4 (1996)
10
Santander Francisco de Paula, «Decreto del poder ejecutivo, reformando reforma de la organización del
Colejio de niñas La Merced de Bogotá», accedido 1 de octubre de 2020,
[Link]
de temprana edad, frente a la condición de las mujeres ya que existían un vínculo
paternalista entre el protector quien estaba cargo del convento y quien elevaba la petición
para que la mujer fuera aceptada en el mismo. Además de educar los conventos albergaban
a las mujeres viudas o en situación vulnerable, este lugar se consideraba protector y la
educación era un aspecto secundario que lo caracterizaba.

Desde luego esta relación sugiere un estudio en la práctica y ejercicio de correspondencia


femenina en el sentido de que la escritura pasa a ser un ejercicio retorico sobre todo cuando
se intenta persuadir al remitente, es el caso de las peticiones de acceso al convento donde lo
importante era demostrar fidelidad a la religión las buenas costumbres y la necesidad de
una educación para la vida fundamentada en valores con amplias expectativas de un trabajo
colaborativo en función de la familia.

De modo que la mujer buscaba un amparo en el convento puesto que se tenía la creencia de
que la feminidad era frágil y fácil de corromper, por lo que el honor fue un aspecto a
defender pues se consideraba que la mujer era el sexo débil. En este punto se conviene
destacar las maneras de redactar peticiones como un aspecto fundamental en el desarrollo
de la escritura de mujer como anteriormente se mencionó lo importante era demostrar el
deseo de instruirse y mantener las buenas costumbres.

Así, que la escritura constituye un aspecto importante en la sociedad decimonónica pues


ello define un aspecto de capacidad intelectual y desafía por completo las concepciones que
se tenían de la mujer, involucrando características intelectuales como la escritura y el
propósito de la misma en una sociedad patriarcal donde las mujeres eran símbolo de
sumisión y castidad.

En ese sentido el tipo de educación impartida en los conventos se ligó a la enseñanza de la


escritura, la lectura, y oficios correspondientes al rol de la mujer, para Cortés, (1996) y
Fernández de Alarcón (2015)La idea de educación de la mujer se vio trasformada gracias a
la idea que se tenía sobre la existencia de mujeres educadas significaba la formación de
mejores hogares aceptados fielmente por la sociedad, de tal manera que la educación
complementaria aspectos internos propios de la formación del hogar es decir, que la mujer
aprendía, asignación de tareas, conocimientos sobre la religión, medicina natural, bordados,
en algunos casos específicos se les enseñaba a tocar el piano y a cantar.
Igualmente (Londoño,1990) argumenta que era importante la educación en la mujer ya que
ello le permitía ser útil a la sociedad mediante algún oficio característico o heredado de
Europa en consecuencia la autora menciona que “…en menor número otros criticaban que
ella [la mujer] fuera usada como mero objeto de placer o para la servidumbre y opinaban
que podía aspirar a desempeñar un papel más brillante, y que no tenía por qué dedicar todos
sus talentos exclusivamente al hogar.”11

Lo anterior deja las siguientes apreciaciones para comprender a fondo los propósitos de la
formación e instrucción en un contexto en función de la conformación de la familia. En
primer lugar, la mujer se educa para conformar una familia que es la culminación de su
formación e instrucción en conventos o colegios de formación privada existía el modelo
femenino a seguir fielmente al modelo católico.

En segundo lugar, la mujer aprovecha sus instintos de formación virtuosa y con el ánimo de
contribuir y desempeñar un rol importante en la sociedad, deposita sus expectativas
inicialmente en la administración de los bienes del hogar y después configura este tipo de
prácticas en función de la sociedad es el ejemplo que muestra Picazo, (2010) cuando indica
que uno de los propósitos de la formación era educar a la mujeres en la administración y
contabilidad del hogar aprovechando el espacio social que les había concedido, entre tanto
este tipo de educación sugería un contacto social y participación fuera del espacio
doméstico.

Por su parte, se distinguían las mujeres de elite quienes tenían acceso a la educación media,
por consiguiente algunas de la mujeres tenían vocación para enseñar contabilidad iniciando
con la administración del hogar, Picazo, menciona que si bien el tipo de formación para las
mujeres se trataba de administración doméstica, las mujeres de la élite utilizaron ese
conocimiento como impulso para administrar las llamadas “obras benéficas que requerían
una gestión minuciosa y contabilidad rigurosa, que en muchas ocasiones fue desempeñada
por mujeres, poniendo a prueba sus capacidades organizativas”12

11
Londoño, Patricia. «Las publicaciones periódicas dirigidas a la mujer, 1858-1930». Boletín Cultural y
Bibliográfico 27, n.o 23 (15 de mayo de 1990): 4
12
Picazo, María Teresa Méndez. «De la contabilidad doméstica a la profesionalización contable de las
mujeres en el Siglo XIX». ICE, Revista de Economía, n.o 852 (28 de febrero de 2010).
Sin embargo, y tras describir el mod la clasificación entre mujeres de acuerdo a su calidad
social determinaba su lugar en la sociedad, si bien las mujeres de la elite accedían a un tipo
de educación formal anteriormente descrito, las mujeres mestizas estaban a la sombre de la
caridad de los lugares que le brindasen protección, en estos lugares regia de cierto modo el
autoaprendizaje por experiencia ya que el estilo de vida era totalmente o contrario a las
mujeres privilegiadas de distinguidas familias por lo demás la formación católica fue
aspecto común entre los dos tipos de mujer.

Conviene destacar que las distinguidas damas de sociedad se caracterizaban por tener
habilidades para el canto, la declamación y tocar piano, estas servían como carta de
presentación para las mujeres ante la sociedad y a su vez significaba un esfuerzo de las
familias y una estricta formación desde muy niñas para lograr tales destrezas, la función de
estas habilidades equilibraba la razón de ser y de sentir de las mujeres.

Así ,Palacios afirma que “las artes ayudaban al bello sexo a canalizar sus sentimientos
desbordados y a estabilizar su carácter. Por eso se recomendaba el estudio de materias
como pintura, baile y música, además de lectura y escritura, gramática castellana[..]” 13, bajo
esta misma perspectiva y una insipiente trasformación de las prácticas femeninas se asume
el rol de trabajo femenino en contra parte a lo que se tenía establecido esto como resultado
del periodo de agitación entre guerras lo cual evidencia un tipo de mujer más activa en los
círculos sociales en relación a ello, Bermúdez, menciona:

la existencia de dos conceptos de trabajo: El primero correspondía al


que realizaban las amas de casa en el hogar. Este se describe
como fastidioso, cansón y tedioso. Tal labor debía ser aceptada por las
mujeres por hacer parte de su naturaleza. El segundo hacía parte de las
actividades que ya para esa época se empezaban a aceptar como
femeninas y que solo se podían ejecutar durante el tiempo libre.
Las ocupaciones 'aceptadas' eran prolongaciones de las labores llevadas
a cabo en el espacio de la mujer: el doméstico.14
13
Palacios, Mariantonia. «La música del “bello sexo” en el cojo ilustrado». Revista venezolana de estudios de
la mujer 18, n.o 41 (2013):6
14
Bermúdez, Suzy. «Mujer y familia durante el olimpo radical | Bermudez | Anuario Colombiano de Historia
Social y de la Cultura» 1987: 77 . Accedido 28 de septiembre de 2020.
[Link]
Frente a lo que se iba trasformando a medida que trascurría el siglo XIX la mujer pasa a
potencializar sus habilidades anteriormente adquiridas en su modo de educación, en esta
trasformación no sólo se evidencian cambios en la vida cotidiana sino que además el amor
pasa a constituir un lugar importante en los vínculos prematrimoniales, inicialmente se
tenía la concepción de los matrimonios bajo condiciones económicas y sociales en un
encuentro entre familias guiadas por intereses relejados en la esfera pública.

En este punto de cambios políticos y trasformaciones sociales la naciente República de


mediados del siglo XIX con la presencia de facciones liberales, se evidencia un intento de
reformismo frente a las costumbre o modelos políticos y sociales heredadas de la colonia y
defendidas por la iglesia católica. Una de las trasformaciones que más llama la atención es
el matrimonio que buscaba constituir la familia y con ella la estabilidad económica de los
integrantes. La idea era mantener un patrimonio sólido a fin de que los descendientes
legítimos pudiesen gozar de ello, en consecuencia, se cree necesario vigilar y controlar los
bienes y propiedades.

Es importante tener en cuenta, la pugna que existía entre liberales y conservadores en el


asegunda mitad del siglo XIX, ello significó una ruptura entre los sectores políticos y con
ello cambios sociales entre los que la iglesia buscó impedir, pues se buscaba que el
matrimonio fuera un tipo de relación más abierta, más liberal en sentido de que este no
dependiera de conveniencias o arreglos por eso, se pensó disolver una tradición
matrimonial colonial transformándola en un matrimonio de corte civil, Aristizábal,
menciona:

el gobierno liberal de José María Obando sancionó la Ley de


Matrimonio, mediante la Ley del 20 de junio de 1853. Esta
norma constaba de ocho títulos y 55 artículos. Contemplaba
las condiciones mediante las cuales se podían realizar
matrimonios, los cuales debían celebrarse ante jueces
parroquiales de cada distrito en presencia de dos testigos
hábiles; determinaba los deberes y derechos de los
cónyuges; trataba sobre las demandas de nulidad del matrimonio
y, lo que fue motivo de mayor polémica, definía la disolución
del vínculo mediante divorcio, bien por delito de uno de
los cónyuges o por mutuo consentimiento. 15
Lo anterior causó todo tipo de impresiones entre ellas, el inicio de la separación entre
iglesia y estado, la disposición de matrimonios civiles suponía un intento de reformar la
familia provocando una deslegitimación de la institución eclesiástica, si bien, en su
momento se pudieron dar por sentados los matrimonios civiles ante un juez.

Entre tanto la sociedad aún no estaba lista para aceptar este tipo de unión ya que
continuamente se siguieron celebrando matrimonios ante la iglesia manteniéndose así la fe
cristiana en este punto mucho se discute sobre la idealización de la familia y el destino de la
unión marital, puesto que la familia nuclear seguía siendo el modelo a seguir y la distinción
social también era un componente que elevaba la estabilidad del matrimonio, es decir que
la trasformación implicaba un proceso cultural de corte moderno propuesto por lo liberales,
sin embargo este intento se vio opacado por un fuerte arraigo moralista que tenía la élite
conservadora.

Ahora bien, cuando se habla de elite conservadora es necesario remitirse a su composición


ideológica. Algunas de las pretensiones que tenían los conservadores en lo que refiere a la
familia es que la moral cristiana debía estar presente en cada momento por encima de
cualquier acontecimiento, decisión o práctica social, esta última entendida como los modos
de relación entre las personas y su cotidianidad por lo que los espacios privados
representaban desde luego un derecho natural. Sumado a ello, se defendía la dignidad en
conjunto con la razón y el límite que esta debía ya que los conservadores deslegitimaban las
ideas liberas en aras de mantener la tradición.

En cuanto a diferencias ideológicas (Penagos,2003) 16 y (Moreno Montoya,


2011)17mantienen posturas criticas mencionando que la agitación entre liberales y
conservadores se dio en un escenario del legado de la estructura colonial la tensión se hacía

15
Magnolia Aristizabal, «La efímera existencia del matrimonio civil en el siglo XIX | La Red Cultural del
Banco de la República», accedido 28 de septiembre de 2020, [Link]
virtual/credencial-historia/numero-269/la-efimera-existencia-del-matrimonio-civil-en-el-siglo-xix.
16
Juan Luis Orrego Penagos, «Liberales y conservadores en el siglo XIX: Un viejo debate», 2003.
17
Moreno Montoya, Oscar Andres. «Historias de rojos y azules: los partidos políticos tradicionales
colombianos desde la Independencia hasta mediados del siglo». Accedido 30 de septiembre de 2020.
[Link]
[Link]/Ciencias_Sociales/article/download/832/780/+&cd=6&hl=es&ct=clnk&gl=co.
frecuente cuando se debatía la moral cristiana y en consecuencia los conservadores
describía los ideales de la oposición como inmorales y perniciosos. Estos cuestionamientos
entre un bando y otro se materializan mediante la prensa, donde frecuentemente se podían
encontrar declaratorias políticas18.

Aunque este panorama sea netamente político e ideológico, las mujeres presentes en cuanto
a concepciones morales se traten, si bien se afirmó anteriormente el deber ser de la mujer y
todo lo conveniente en cuanto a su formación, con la agitación social que presentaba la
época las mujeres ocuparon un lugar material en la prensa y en mayor medida fueron objeto
de inspiración para quienes optaron por escribir para un público femenino y de élite. A
continuación, una de las notas mas considerables del año 1863 en cuanto a mujer se refiere:

[…] no debo concluir, sin reproducir aquella parte de vuestra carta, que tanto me
han com-Placido: “ajenas a la política, no por eso podemos mirar con indeferencia a
la relijion que desde niñas hemos respetado, i cuyos principios sacrosantos han
vivido en nuestros corazones, i han sido para vosotras la ejida protectora que nos ha
amparado en los momentos mas desgraciados i en las mas criticas circunstancias de
nuestra vida”. Asi debe sentir i espresarse toda mujer cristiana; i la que no sienta i
hable de esa manera no es mujer no os pertenece.19
Lo anterior muestra el espacio limitado de las mujeres, donde Manuel Fernandez Saavedra,
describe el perfecto modelo cristiano que debe prevalecer en la mujer sobre cualquier otra
cosa.
Por otra parte, (Gonzáles, 2015, 246) “Las ideas ilustradas traían para las mujeres en
Colombia la apertura a la literatura, donde brilló “la tertulia” como forma de socialización
femenina” 20 , en estos espacios resaltaban los buenos nombre y buenas costumbres. A la
vez que se menciona la educación de la mujer y el ejercicio de la escritura fueron claves en
18
Según Moreno, Montoya: en la que se incluyen los primeros principios programáticos del conservatismo
colombiano. Lo más importante de esta dicotomía es que genera una disputa no entre contrarios que tienen
dos formas distintas de entender la organización y la forma del Estado, sino que crea una disputa entre buenos
y malos que, literalmente, sataniza al detractor y atiza odios entre individuos de ambos bandos. De esta
manera se intentaba persuadir a la sociedad mediante doctrinas moralistas que detenían el reformismo que
buscaban los liberales. Por su parte los liberales fundamentaban sus discursos en el razonamiento político
tratando de desmontar del ideario público la oligarquía y el fuerte vínculo entre iglesia y Estado.

19
«A unas señoras católicas.: Obras generales», accedido 17 de agosto de 2020,
[Link]
20
González Rey Diana Crucelly, «La Educación de las Mujeres en Colombia a finales del siglo XIX:
Santander y el Proyecto Educativo de la Regeneración1», 2915:246 accedido 1 de octubre de 2020,
[Link]
articulo/[Link]+&cd=3&hl=es&ct=clnk&gl=co.
su formación, también es importante demostrar que la correspondencia y la intensión
comunicativa que permitía sirvió como modelo de representación para las publicaciones de
prensa y libros que circularían con un carácter cristiano y condicionado al lugar que las
mujeres ocupaban en la sociedad.

Entre tanto, a raíz de las continuas disputas entre conservadores y liberales la educación se
ve permeada por estas circunstancias en el sentido de que los liberales en un intento por
reformar la educación plantean una incorporación de conocimiento científico, con el fin de
restarle poder a la iglesia, ante estas disputas, Fr Silverio Torrijo, en su afán de persuadir a
la sociedad sobre las disputas existentes procede a escribir en El Granadino una de las
razones por las que los liberales no merecen ser aceptado o en su defecto no merece
reproducirse su modelo, entre las consecuencias de la posesión de los liberales refleja las
bastas perdidas, en su postura afirma:

[…] ¿Qué ha sucedido?... hemos sido testigos

inermes de grandes hechos criminosos que consu-

mado a nombre de la civilización; i de la civilizacion cristiana!

hemos contemplado el partido anticatólico bajando

una por una con indecible afan la escala social para minar

por sus fundamentos la sociedad que lo tolera: le hemos

seguido sus locas seguido con sus locas evoluciones, observando sus tendencias

i conocido su [pertidia] e inequidad: hemos visto profanadas

las casas del señor, perseguido el sacerdocio, robados i saqueados

los monasterios, las virjenes consagradas al dios

vivo arrojadas de sus inocentes asilos, vilipendiadas y

condenadas a morir de hambre […]

Mas adelante procura en demostrar que el principio de libertad a profanado las mas fieles
creencias sobre la fe cristiana y lo único que ha hecho es desmoralizar la sociedad
llevandola una idealización falsa de la soberanía:

Ellos han lanzado a las medianías

en la discusión de lo que ellas no comprenden; se han permi-


tido levantar el velo i disputar a dios su ciencia i su poder

han desconcertado las clases, i arrojandolas unas contra otras

haciendo que con odio feroz se despedacen, han levantado su

pedestal sobre los charcos de sangre que con

las engañosas palabras de libertad, soberania han hecho verter

a magna usura, de los infortunados hijos del pueblo.21

En consecuencia, la división política que atravesaba el país tiene aspectos comunes si de


educación se trata, para Ramírez, “la educación se la consideró entonces como un
instrumento imprescindible para alcanzar las honrosas metas del ideal ilustrado: la libertad
y la felicidad de los hombres. En consecuencia, había que poner la escuela a tono con los
contenidos y métodos de la educación moderna y extenderla, además, al mayor número
posible de ciudadanos” 22

Este proyecto educativo pretende ganar fuerza limitando los tipos de educación religiosa
argumentando que “había que contrarrestar la enorme influencia del clero sobre las masas
“ignorantes”. A dicho estamento le atribuyeron gran culpabilidad en el atraso cultural, por
haberse opuesto en muchas ocasiones a la ilustración del pueblo”23

Sin embargo y contrario al atraso cultural (Bermúdez, 1987) presenta una causa política de
los conservadores para impedir la reformas educativas, la autora describe que para la época
la educación de la mujer debía estar condicionada en función de la virtud cristiana y en la
trasmisión de valores cultos que definen a una buena familia, por ello el conocimiento, la
ciencia, la libertad podía poner en riesgo su calidad moral, esto a raíz de su “debilidad” 24.

21
A los Grandadinos:: Obras generales, accedido septiembre 30 2020
[Link]
22
Ramírez Bahamón, Jairo «vicisitudes de la utopia escolar del radicalismo en el Tolima 1863-1886» 1999: 4
23
Ramírez Bahamón Jairo «vicisitudes de la utopia…» 8
24
Bermudez, Suzy presenta unas apreciaciones en las que se pueden inferir que relegar a la mujer de los
espacios eclesiásticos suponía un riesgo inminente a la perdición moral, sin embargo la dicotomía que se
presenta entre la protección del bello sexo y la perdición moral depende de la condición social de las mujeres
puesto que la división de ideologías evidenciaba un grado de conciencia colectiva es el caso de Soledad
Acosta de Samper quien defendía la religión y presumía de que esta no podía ser si quiera igualada con la
religión ya que esta última componía el ser de la mujer para impedir el decaimiento moral.
De hecho, (Bermúdez, 1987), (Gonzáles Rey, 2015) y (Dueñas,2002) coinciden en que la
formación de la mujer como cultivadora y ejecutora de la moral debía transitar sobre el
terreno que le pertenecía ósea, el hogar, ahora, mientras que la mujer se le restringían
espacios de participación la sociedad atribuía esta exclusión a que los varones eran quienes
debían representar la inteligencia y las mujeres básicamente la moral y el buen ejemplo
dentro de sus hogares, lo anterior significaba desde luego una limitación cuando de
capacidades intelectuales se habla.

Si bien el tipo de enseñanza significaba la continuación de una práctica eclesiástica, y lo


que podría significar la participación política de la mujer en la sociedad, en un intento por
“desafiar”25 las concepciones que se tenían sobre ellas se empiezan a evidenciar una
muestra de participación femenina en algunos espacios sociales y por consiguiente abundan
los requerimientos y atribuciones de la que constaban los varones.

Del mismo modo, se extiende la responsabilidad que el hombre tiene para velar por la
protección de su esposa dada su capacidad física y mental, pues esta les permitía
mantenerse firmes ante cualquier propósito inmoral, relacionado con la esclavización,
sentimientos o pasiones, en otras palabras, el hombre se mantenía firme ante cualquier
riesgo de debilidad y tentación.

Pese a cualquier tipo de restricción a algunas mujeres se les permitió el ejercicio de alguna
profesión u oficio como utilización del tiempo libre que estuviera relacionada con el
servicio social, pero bajo el consentimiento del esposo, es así como entran en

25
Cruzelly, Diana y Bermúdez Suzy muestran a la par como las mujeres fueron representadas en cuanto a sus
esfuerzos de participación, respectivamente en la educación Crucelly, (2015): La educación de las mujeres en
Colombia a finales del siglo XIX: Santander y el proyecto educativo de la Regeneración. Muestra el caso de
María Petronila quien motivó a las alumnas del convento de la Enseñanza a sacar provecho del trabajo y de lo
que allí se enseñaba. Asimismo, Bermúdez en: Mujer y familia durante el olimpo radical, da cuenta de la
participación de las mujeres en lo político, afirmando que estas se incluían en las guerras civiles dispuestas a
servir en lo que fuese necesario. Estas dos representaciones de la mujer significan una ruptura entre lo
tradicional y lo moderno en medida de que para mediados del siglo XIX se discuten los derechos de la mujer
y sobre la estricta inferioridad que estos debían tener en relación a los propios de los hombres debido a que la
mujer se le atribuía incapacidad intelectual y desarrollo solo en el plano doméstico.
representación las maestras, rectoras, administradoras contables, nodrizas, o trabajos
relacionados con el arte y la pintura. En palabras de Bermúdez:

existían dos conceptos de trabajo: El primero correspondía al


que realizaban las amas de casa en el hogar. Este lo describió
la autora26 como fastidioso, cansón y tedioso. Tal labor debía
ser aceptada por las mujeres por hacer parte de su naturaleza.
El segundo hacía parte de las actividades que ya para esa
época se empezaban a aceptar como femeninas y que solo se
podían ejecutar durante el tiempo libre. Las ocupaciones 'aceptadas'
eran prolongaciones de las labores llevadas a cabo en el espacio de la
mujer: el doméstico27.

En ese sentido, bajo la supervisión masculina la mujer poco a poco ganando espacio en la
participación de la sociedad, a través de algunas prácticas en cuanto a trabajos u oficios.
Como es seguro afirmar, sus capacidades fueran cuestionadas, las mujeres se incluyeron en
los proyectos llevados a cabo por burgueses en función de cambio social como sucedía en
Europa, por consiguiente, la idea de progreso significó la puerta de entrada a un conjunto
de elementos culturales, ideológicos y económicos que se encuentran adheridos a las
diferentes formas de representación de la sociedad.

Estas variaciones, de tipo cultural, social y económico involucran aspectos adheridos a los
modos de relaciones entre individuos por ello frente a todo pronóstico regulador Céspedes
Quiroz,(s. f.) enfatiza en que los liberales y conservadores mostraron el común interés en
reformarse debido al proceso de modernización que para entonces aseguraba una mejor
calidad de vida y un gran avance económico para la élite, por lo que el tipo de instrucción
significaba para entonces la puesta en marcha de la modernización en el sentido de que se
26
Bermúdez, Suzy, muestra que Doña Soledad Acosta de Samper más que una mujer de élite, fue una mujer
que representó en la esfera literaria el arquetipo de mujer real en la revista “La Mujer” donde dio a conocer
sus apreciaciones sobre los designios femeninos.
27
Bermúdez, Suzy. «Mujer y familia durante el olimpo radical | Bermudez | Anuario Colombiano de Historia
Social y de la Cultura» 1987: 77 . Accedido 28 de septiembre de 2020.
[Link]
necesitaban mas conciencias, menos ignorancia y analfabetismo. A su vez, Alarcón 28
menciona que la formación ciudadana era posible con la “alfabetización” 29. Es decir,
enseñar a leer, escribir y contar a niños y jóvenes para que posteriormente se convirtieran
en los ciudadanos soberanos de la República.

Desde el punto de partida educativo para las mujeres surgen distintas “apreciaciones” 30
sobre sus oficios y capacidades, en medida que la mujer solo debía prestar atención a lo
realmente útil entre tantas perdiciones morales que se pudiese encontrar.

Sobre las distintas concepciones que giraban en torno al papel de la mujer las letras
significaron un método de expresión dirigido al publico femenino en su tránsito por la vida,
de hecho, es importante tener como referencias las obras escritas de Soledad Acosta de
Samper en las que describió la verdadera función de la mujer desde una perspectiva
ideológica que impulsa el crecimiento intelectual femenino bajo el aspecto moral.

Con la intensión de llevar a cabo los rasgos mas destacados de los manuales, concejos o
lecturas para las mujeres y tras la participación de algunas mujeres motivadas por los
cambios sociales o en su defecto preocupadas por la vulnerabilidad de las mujeres se
inscriben en una práctica heredada de Europa que gracias a la inclusión de las mujeres en la
educación dio inicio a la estricta escritura por hombres conmovidos en la fragilidad de las

28
Luis Alfonso Alarcón Meneses, «Libros Peligrosos, Lecturas Impías Prácticas Y Representaciones Sociales
Sobre La Lectura En El Caribe Colombiano 1870-1886», Historia y Espacio 8, n.o 38 (7 de septiembre de
2012): 121-38, [Link]
29
Meneses, menciona que, si bien el proyecto de alfabetización conformaría el desarrollo de la sociedad, el
analfabetismo constituía desde luego un impedimento educativo y formal en que debía situarse una
alternativa, esta última fue posible gracias a la oralización como medio de difusión que incluía información de
los periódicos, notas o folletines que les permitía mantenerse al tanto de los acontecimientos que pasaban en
Europa o en dentro del país.
30
Céspedes, Carolina muestra en El proyecto educativo de Soledad Acosta de Samper dirigido a las mujeres
en la revista La Mujer, lecturas para las familias (1878- 1881), el ejemplo de Silveria Espinosa de los
Monteros y Dávila, conocida como Silveria Espinosa de Rendón, fue una poetisa y periodista importante del
siglo XIX colombiano. En palabras de la autora, Espinoza de Rendon atribuye los malos hábitos a la lectura.
A su vez, Hincapíe, Luz M, en: Lecturas para mujeres colombianas en el siglo XIX comenta que los concejos
de Vergara (..)y Vergara circunscribieron a las niñas desde temprana a edad a una iniciación cristiana, como
continuación Silveria Espinoza de Rendón expresa a través de una figura femenina las “bellas dotes” que en
conjunto significan las mujeres temerosas de Dios, virtuosas, conocedoras de la fe cristiana.
mujeres e interesados en atraerlas a leer a gusto sus publicaciones. Así la biblioteca de
señoritas significó una oportunidad para educar mujeres de élite en sus primeros números,
se puede observar cómo se idealiza la imagen de la mujer respecto a su condición, la
siguiente hace parte de la entrega n° 2 de 9 de enero de 1958:
LA ILUSION es el comienzo de ese sendero, el
desengaño su final.
Ese despues no es, por tanto, mas que la muerte
Pero no la muerte del cuerpo si no la del alma, no la muerte
que hiela i destruye, si no la muerte madre
del dolor.
El corazon tiene tambien su sepultura
Durante el periodo de la juventud, la mujer
Pierde sus condiciones de anjel, para tomar las de
diosa.31

Sin embargo, la escritura dirigida al público femenino consta de dinámicas identitarias en el


32
sentido de los hombres en varias ocasiones utilizaron pseudónimos como lo muestra “la
revista Biblioteca de señoritas, […] muestra a un personaje de la época: Ulpiano González
aconsejando a los padres de familia acerca de la formación a sus hijas” (p,10).

En este caso especifico menciona la autora que en el periódico lo nombran con su


33
seudónimo: Juancho Blanco. Fue un ensayista y escritor del siglo XIX, de modo similar,

31
«Biblioteca de Señoritas: Hemeroteca Digital Histórica», accedido 17 de agosto de 2020,
[Link]
32
Carolina Céspedes Quiroz, «El proyecto educativo de Soledad Acosta de Samper dirigido a las mujeres en
la revista La Mujer, lecturas para las familias (187», accedido 2 de octubre de 2020,
[Link]
bitstream/handle/10784/13692/Carolina_CespedesQuiroz_2019.pdf%3Fsequence%3D2%26isAllowed
%3Dy+&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=co.
33
Ana Maria Agudelo, Ochoa, «La reflexión decimonónica sobre la escritura de mujeres en Colombia»,
accedido 4 de octubre de 2020, [Link]
presenta a José María Vergara y Vergara 34 como un católico que representa en el género
literario su admiración por España en cuanto a organización y tradiciones culturales.

Más allá de los escritores que dedicaron sus obras a la literatura femenina, las mujeres se
distinguen por el grande esfuerzo de dar a conocer sus publicaciones, las autoras escribían
poesía en cuyas líneas reflejaban delicadeza propia del género femenino, entre las escritoras
se encuentran Soledad Acosta de Samper35 y Josefa Acevedo de Gómez36.

Entre lo que se puede conocer de Soledad Acosta de Samper autores como, Alzate
(2005)37y, Osorio y Fonnegra(2017) 38
mencionan que ser mujer en simbolizaba una
aparente amenaza si se tienen en cuenta las pretensiones que se tenían del género femenino;
sin embargo, Soledad Acosta de Samper mantenía la inclinación hacía las influencias de
buenas costumbres y sobre todo a la contribución que las mujeres pudiesen hacerle a la
sociedad a través de lo que escribe pues ello es el resultado de lo que piensa.

En la práctica de la escritura existía una dicotomía entre los enfoques u propósitos de cada
composición hecha por mujeres, entre lo que se puede discernir de la escritura
decimonónica, esta da cuenta de las abismales diferencias entre la practica ejercida por
hombres en relación con las mujeres en el sentido de que estas últimas acuden al género
epistolar o literario en el que reflejan sus inspiraciones, mientras que los hombres tienen
una mayor aceptación cuando escriben sus memorias, se trataba entonces de que las
mujeres pudiesen ocupar un lugar más amplio en los medios de difusión escritos.

34
Para Agudelo, Ochoa Carolina, el pensamiento de Vergara y Vergara se percibe en la escritura madura de
Soledad Acosta de Samper quien a partir de su oficio de escritora mantiene una postura critica sobre los
aspectos que han rodeado la vida de las mujeres y sobre lo que se produjo sobre ellas a nivel de
Hispanoamérica.
35
Véase diario intimo de Soledad Acosta de Samper
36
Véase autobiografía Josefa Acevedo de Gómez
37
Carolina Alzate, «El Diario íntimo de Soledad Acosta de Samper: configuración de una voz autorial
femenina en el siglo XIX», Revista de Crítica Literaria Latinoamericana 31, n.o 62 (2005): 109,
[Link]
38
Paola Osorio y Claudia Fonnegra, «Soledad Acosta de Samper: mujer, formación y virtud», Escritos 25 (1
de diciembre de 2017): 513-28, [Link]
Por su parte Soledad Acosa de Samper, siempre se mantuvo firme en el desarrollo de la
mujer en el canon religioso y el desarrollo armónico de la familia, sin embargo, Algunos
autores y críticos la han acusado de inconsecuente, por estas y otras frases, al parecer
contradictorias; sin embargo, Soledad Acosta nos presenta, a lo largo de toda su obra, una
concepción muy coherente sobre la vida de la mujer y su lugar en la familia, que puede
caracterizarse como la doctrina de un catolicismo moderno 39
En ese sentido, sus obras más destacadas son:
Novelas y cuadros de la vida suramericana (1869),
Biografía del general Joaquín Acosta, Dolores, José A. Galán, Preliminares de la
Guerra de Independencia en Colombia (1885), Episodios novelescos de Historia
Patria – La Insurrección de los Comuneros (1887), Una holandesa en América,
Alonso de Ojeda, Cuadros de la vida de una mujer, […]Los piratas en Cartagena
(1885), El corazón de la mujer, Luz y sombra e
Historias de dos familias.40

Es así como Soledad Acosa de Samper logra evidenciar tras las líneas una de las destacadas
capacidades de la mujer, el gusto por la literatura y el desarrollo de la escritora le permitió
mostrar intimidades entre lo que se puede suponer sea el propósito de su diario, en lo que
refiere a las otras composiciones se muestra el fuerte interés en la sociedad, el buen gusto o
diferentes acontecimientos que a su vista ocurrían.

En lo que respecta a Josefa Acevedo de Gómez, Desde temprano cultivó tanto la prosa
como el verso, publicó en el periódico El Museo un relato titulado “Mis recuerdos de
Tibacuy” y escribió el poema “El ca-brón legislador”, texto transgresor por su crítica a la
clase política, que apareció en El Mosaico poco antes de su muerte. (Ochoa & Orozco,
2013, 3.)41

39
Carlos Vidales, «Escritoras y Periodistas Colombianas En El Siglo XIX», Ponencia
Presentada En El Segundo Coloquio Sobre …, accedido 2 de octubre de 2020,
[Link]
IX.
40
Vidales.: 11
41
Ochoa, Ana María Agudelo, y Juan Pablo Calle Orozco. «Mujeres escritoras en la prensa literaria del siglo
XIX». Agenda Cultural Alma Máter, 12 de agosto de 2013: 2
En ese sentido, Agudelo Ochoa42 menciona que la trasgresión literaria baso sus principios
en el anonimato de las mujeres, entre tanto menciona que seudónimo era un recurso que a
través del cual se podía proteger la identidad de las escritoras. Es por ello que a Josefa
Acevedo de Gómez le resulta placentero escribir con un lenguaje propio de caballeros con
una estructura que puso en entredicho la identidad de autor.

Si bien, Acevedo de Gómez distrae su identidad entre líneas, y en su persona desbordaba la


paz y el orden, su vida y obra se basó en escribir poesía y construir versos. Entre las
descripciones de que se pueden tener de Acevedo de Gómez la producción literaria suponía
un conflicto moral entre la educación y el desarrollo de la escritura para su época. En lo que
refiere a su obra Tratados sobre economía doméstica, pretende instruir a las mujeres y niñas
sobre las responsabilidades del hogar y la correcta administración del dinero, en cuanto a
este último llama la atención que la autora mencione:

Los libros son tambien una adquisicion ven-


Tajosa. Empero si yo empleo en libros lo que
Debia servirme para comprar el pan de mis hijos;
Si yo acopio tratados de ciencias esactas, siendo
una persona de cortos medios i mas cortos;
alcances; si reuno obras escritas en griego o latín
que ni entiendo ni hallare quien me pueda ense
ñar; si formo una biblioteca de romances, versos,
cuentos u obras dramaticas, cuando tal vez carezco de
cama, vestidos i habitacion cómoda, seré
una persona justamente censurable, i habre manifestado mi
necedad al hacer un acopio de cosas que en rigor
no pueden calificarse como inútiles.
todo se reduce pues, al tino para elejir, i a la
proporción que deba guardarse, al comprar libros

42
Agudelo, Ochoa, «La reflexión decimonónica sobre la escritura de mujeres en Colombia».
entre nuestra fortuna, nuestros gastos i nuestra
capacidad.43
Desde luego, la escritura significó para Josefa Acevedo de Gómez una puerta hacía la
construcción de sí misma entre líneas se reflejan los cuestionamientos, aspectos domésticos
que significaban una guía completa sobre lo que las mujeres debían hacer y el tipo de
conciencia que se esperaba que estas tuvieran, en cierta medida, se observan las
inseguridades, ilusiones, relatos de su vida por lo que la descripción es interesante porque
revela que el carácter sentimental se asocia a las mujeres bellas, mientras que los mismos
rasgos de carácter en una mujer poco agraciada denotan tosquedad. El aspecto físico al
parecer determina la relación de la joven con los hombres de su edad; en consecuencia, el
aspecto sentimental causa decepciones (Agudelo Ochoa, 2014,12)44

Sin embargo, sobre lo que se ha producido de la escritora, permite vislumbrar el propósito


de la escritura en la época decimonónica, es así como la autobiografía se Josefa Acevedo de
Gómez permite conocer los discursos de formación femenina y la estricta convicción de la
moralidad como principal componente de los espacios domésticos contrario al orden
canónico la trasgresión ha permanecido como enemigo del bien moral, contrario a lo que
se ha descrito sobre la escritora Davies, afirma que:

A pesar de esta representación de paz y orden, se asoman


en su creación literaria las huellas de la grave crisis de su propio
matrimonio. Mucho se ha escrito sobre este episodio. A Josefa le
acusaron de conducta inmoral o infidelidad mientras su marido
estaba encarcelado y exiliado, hasta el punto de que, en 1857,
cuando Josefa todavía vivía, el norteamericano Issac F. Holton45
escribió que, según sus fuentes, ella había tenido un hijo ilegítimo.46

43
Acevedo de Gómez Josefa, «Tratado sobre economía doméstica», accedido 2 de octubre de 2020,
[Link]
44
Agudelo, Ochoa, «La reflexión decimonónica..: 12
45
Holton, (1812-1874) fue un Botánico Estadounidense interesado en la fauna tropical del territorio nueva
granada describe detalladamente las ciudades que visitó autor de: La Nueva Granada: veinte meses en los
Andes disponible en: [Link]
46
Davies, Catherine. «JOSEFA ACEVEDO DE GÓMEZ NUEVA GRANADA, LA MEMORIA POLÍTICA
Y EL GÉNERO.», noviembre de 2013,:9
Pese a las afirmaciones la autora lega su autobiografía con el fin de que realmente el lector
pueda inferir sus intimidades, relaciones, decisiones, conductas entre otros aspectos
personales para Agudelo:

A partir de la narración de su vida y configuración de su retrato


que su existencia transcurrió dentro de unos parámetros social,
religiosa y políticamente adecuados. No obstante, el escrito se torna
ambivalente, pues encontramos dispersas algunas
expresiones que apuntan a la construcción por parte de la autora de
una imagen de sí como ser plagado de imperfecciones, apunta,
por ejemplo: “Ruego a mis amigos que no escriban nada sobre mí, y particularmente
que no digan de mí lo que se dice de todas: que fui buena y perfecta en todo. 47

A partir del relato de su vida les suma importancia a los sucesos que en vida experimentó,
sin embargo, los juicios morales producto de las especulaciones se vieron reflejados en sus
líneas cuando argumentaba una posible igualdad en la educación y brinda a los varones la
esencia del cuidado de la mujer, de igual manera sugiere que las mujeres tienen las mismas
condiciones, [aludiendo al concepto de igualdad48].

En definitiva, las mujeres a través de la historia y específicamente en el siglo XIX se les


restringió todo tipo de relaciones sociales con el fin de minimizar la inmoralidad cristiana.
En la época decimonónica las representaciones de las mujeres variaban de perspectiva, si se
tienen en cuenta las concepciones de la religión católica, pues esta última enfatizo en la
dualidad de la mujer descendiente del bien y el mal, representando de modo grotesco el
arquetipo profano de la feminidad y las consecuentes referencias al pecado, que algunas
conductas propiciaban.

47
Agudelo, Ochoa, «La reflexión decimonónica..:7
48
Martinez, Carreño, en: Lineas para una biografia de Josefa Acevedo de Gómez. Da cuenta se la posción
pisiquica de la autora mostrando las dicotomías que se pueden encontrar en sus composiciones literarias, las
cuales analiza para mostrar los contrastes y variaciones entre una obra y otra.
Por otro lado, las constantes alusiones al modelo europeo las mujeres debían responder a
un tipo de virtud y buen nombre que la iglesia vigilaba y controlaba a cabalidad, por lo que
es repetitivo encontrar medios escritos que promulgan el beber ser de la mujer desde la
niñez hasta la edad adulta.

De igual modo, la educación, tuvo un importante alcance pues desde sus inicios visionó de
cierto modo lo que sería el desarrollo en el género literario de la mujer, porque si bien los
conventos sirvieron como factor de protección para las mujeres, estor fueron el escenario
principal del desarrollo intelectual de la mujer debido a que los conocimientos allí
adquiridos eran la base fundamental de lo que debían hacer, demostrar y dar ejemplo una
vez salieran de él.

Por lo demás este tipo de educación sufrió trasformaciones una vez adentrado las ideologías
liberales puesto que el acceso al conocimiento se generalizó por el bien del desarrollo de la
nación, esto ocasionó en cierto punto disputas entre ideologías contrarias que las mujeres
aprovecharon para hacer públicos sus prospectos bajo modalidades de anonimato que
ofrecía a las mujeres un estado de libertad literaria cuando de publicar composiciones se
trataba, esto posibilito el reconocimiento de las mujeres quienes se atrevieron a desafiar las
pretensiones patriarcales sobre el deber ser y la delegación de espacios netamente
domésticos.

Lo anterior impulsa al complemento de los estudios de género en el sentido de que se han


de visibilizar aquellas mujeres atrapadas en la historia mediante el tratamiento de fuentes y
datos que permitan reflejar las realidades internas de los procesos cotidianos del ámbito
doméstico y esfera pública si de participación ciudadana se trata.
Hemeroteca digital:
A los Grandadinos:: Obras generales, accedido septiembre 30 2020
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«A unas señoras católicas.: Obras generales», accedido 17 de agosto de 2020,
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