CUANDO JESÚS LLEGA A CASA
INTRODUCCIÓN
Durante nuestra vida recibiremos muchas visitas en nuestra casa, y aunque en nuestra
costumbres estén por ejemplo tener la casa arreglada o tener algo preparado para la visita lo
cierto es que siempre cada visita es diferente, porque las personas que nos visitan son
diferentes, a veces nos visitan amigos con los que nos sentimos más en confianza (al punto que
hacemos cosas divertidas como ver una película, jugamos), y otras veces nos pueden visitar
familiares que no vemos hace tanto tiempo (seguramente nos ponemos a conversar), o a veces
llegan personas nuevas que no conocemos mucho pero que tienen una gran reputación, tal vez
el jefe, una autoridad, el profesor o director de la escuela, un hermano misionero, un pastor (y
allí tratamos de vestirnos bien, de tener la casa impecable, nos preocupamos has de sentarnos
rectitos y de prestar atención a la persona que nos visita).
Bueno hoy veremos en las escrituras como una familia conformada al menos por tres
hermanos (ya que no se menciona nada de los padres, seguramente ya habían fallecido) recibe
en su casa nada menos que la visita de Jesús. Tres hermanos como usted y como yo, comunes
y corrientes con defectos y virtudes, así sencillitos como nosotros tienen el privilegio de recibir
en su casa al Mesías.
LEER LUCAS 10:38-42 NTV
38
Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una
mujer llamada Marta los recibió en su casa. 39 Su hermana María se sentó a los pies del
Señor a escuchar sus enseñanzas, 40 pero Marta estaba distraída con los preparativos
para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:
—Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago
todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.
41
El Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos
los detalles! 42 Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha
descubierto, y nadie se la quitará.
Lo primero que quisiera que aprendamos de esta visita de Jesús a esta familia es que….
1. Cuando Jesús llega a casa debemos establecer prioridades.
María comprende de inmediato que toda la atención y energías debían estar puestas
en una sola cosa, básica y sencilla, pero tremendamente profunda: Escuchar a Jesús.
su corazón, su mente y sus fuerzas están inmersas en las palabras de Jesús, tanto así,
que se olvidó de todo lo demás.
En cambio, Martha distraída, afanada y preocupada por los detalles, abiertamente
busca que Jesús reprenda a María por haberla dejado sola con tantas cosas que hacer.
Marta quería que Jesús pusiera a María en su lugar, pero no se daba cuenta que su
hermana estaba en el lugar correcto, con la persona correcta, con la actitud correcta,
era ella la que necesitaba ser corregida, la que estaba en el lugar incorrecto, era ella la
desubicada.
Jesús le da una lección a Martha diciéndole que para ese momento en el que Jesús
había llegado a casa, solo por una cosa valía la pena preocuparse, y es escuchar al
maestro.
Jesús enseña esto por las siguientes razones:
Solo su presencia y enseñanzas provoca bendición, gozo y paz en los corazones de los
hombres.
Jesús no solo busca estar presente cerca nuestro, sino quiere entrar y morar en
nuestras vidas, Jesús no busca HACER una visita CORTA, el quiere quedarse a vivir en
nosotros.
Jesús quería que los ojos de Martha estén sobre él, y escuche lo que Él podía hacer por
ella y no en lo que Martha estaba dispuesta a hacer por Jesús. siempre es superior lo
que Jesús hace por nosotros que lo que nosotros hacemos por él, el banquete de Jesús
para María era superior que el banquete que Marta estaba realizando.
Si Cristo no está en centro de todo lo que hacemos, otra cosa ocupara su lugar,
incluyendo las buenas cosas que hacemos para Dios, pero que no son Dios, es decir, al
igual que Marta puedes estar afanado pensando que estas sirviendo al Señor, pero
simplemente te estas sirviendo y adorando a ti mismo a través de las cosas que
supuestamente haces para Dios. Y esto se evidencia cuando pierdes de vista la
prioridad que debes darle a conocer a Jesús cada día, a tener intimidad con Él, a pasar
tiempo con el maestro.
Ningún servicio extraordinario puede ganarse el favor de Dios, no podemos ni
debemos sorprender a Dios con nuestro servicio, el Hijo ya lo hizo por nosotros en la
Cruz del Calvario, Servimos al Señor, porque le amamos, y le amamos porque le hemos
conocido primero, porque hemos escuchado su palabra y ahora queremos obedecer su
palabra, hemos encontrado un deleite en aquello.
El problema de Marta fue que quería entregar un servicio sin antes haber recibido las
herramientas necesarias para hacerlo. Debemos darnos cuenta de que nuestro servicio
no parte trayendo algo a Jesús, ese no es el inicio, lo primero, lo prioritario es aceptar
todo de él, toda su persona, toda su belleza, toda su majestad, todo su mensaje.
Al igual que Martha no podemos dejar que el afán nos consuma y nos mantenga
ocupados Y ALEJADOS DE LO REALMENTE IMPORTANTE, La raíz de la palabra afán
utilizada aquí es la palabra griega “merimnao” y hace alusión a algo que divide, separa
o distrae; es como si la mente estuviera seccionada en compartimentos y no funciona
como un todo. Este estado mental nos roba energía, nos paraliza, nos quita el sueño, la
tranquilidad y no nos permite ser verdaderamente productivos.
El afán nos hace olvidar nuestra dependencia de Dios, merma nuestra Fe porque
genera en nosotros el hábito de pensar que nosotros somos quienes debemos
satisfacer todo tipo de necesidad, ya sea en nuestro hogar, en la Iglesia, en nuestros
matrimonios o vida personal, por esto es que, en un mismo corazón no pueden
coexistir la Fe y el afán.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mat.
11:28)
El afán nos hace creer que lo que Dios nos da no basta, que estar sentados a sus pies
es insuficiente, empezamos a razonar y a vivir como si Dios no tuviera control de las
cosas, como si él no viera nuestras necesidades
“echa toda tu ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de tí” (1 Ped.5:7)
Y ÁNTES DE SEÑALAR A MARTA COMO UNA PECADORA, PREGUNTÉMOSNO…
¿Cómo tú te prepararías para recibir a un invitado como Jesús? ¿Cuáles serían tus prioridades
para atender al Rey de Reyes y Señor de Señores en tu hogar? ¿Qué platos, comida, adornos y
conversaciones utilizarías para amenizar una velada con el autor de la Vida?
¿Cuál es la excusa que tenemos para vivir afanado? Muchos dirán es que no sabes cual es la
naturaleza de mi trabajo, es que no sabes la enormidad de mis problemas, pero el Señor si lo
sabe
no vivas la vida espiritual como si fuera una lista de quehaceres que cumplir, redefine tu
misión y tu rol en medio de tu hogar y la Iglesia, aprende a decir que NO y a priorizar en lo que
verdaderamente importa, si no puedes solo, que de seguro será así, busca consejo en hombres
y mujeres cimentados en las Escrituras.
La parte de Marta le sería quitada, porque sus servicios morirían con ella; esta verdad es una
bofetada tremenda al activismo a Dios sin intimidad con Él.
Hermanos, el servicio de Marta no era algo malo, el Señor no está comparando lo mejor con lo
peor, sino lo prioritario de lo secundario.
El segundo encuentro con esta familia fue en una situación muy difícil.
Antecedentes de la segunda vez que Jesús se encuentra con María y Martha.
Habían buscado matar a piedrazos a Jesús en Judea porque les había revelado que Él
era el Cristo, y ellos lo consideraban una blasfemia, y por eso fue al otro lado del
Jordán.
Y lázaro el hermano de Martha y María se enferma y las hermanas mandan a avisar a
Jesús, ya que se nos dice que Jesús amaba mucho a Lázaro, y Jesús dice:
“Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de
Dios sea glorificado por ella.”
Pero Jesús decide quedarse 2 días más donde estaba, y luego le dijo a los discípulos
volvamos a Judea, porque ya Lázaro había muerto.
Los discípulos cuestionan a Jesús y se oponen recordándole que en Judea es donde los
querían matar.
Pero les hace referencia que era necesario que vaya porque solo así, siendo el la luz
algunos estando en tinieblas creerían, y que era necesario ir para que puedan ver y
creer en el poder de Dios. Y los discípulos dijeron vamos y que nos maten también.
LEER
JUAN 11:17-44 NTV
17
Cuando Jesús llegó a Betania, le dijeron que Lázaro ya llevaba cuatro días en la
tumba. 18 Betania quedaba solo a unos pocos kilómetros[e] de Jerusalén, 19 y mucha
gente[f] se había acercado para consolar a Marta y a María por la pérdida de su
hermano. 20 Cuando Marta se enteró de que Jesús estaba por llegar, salió a su
encuentro, pero María se quedó en la casa. 21 Marta le dijo a Jesús:
—Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; 22 pero aun
ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas.
23
Jesús le dijo:
—Tu hermano resucitará.
24
—Es cierto—respondió Marta—, resucitará cuando resuciten todos, en el día final.
25
Jesús le dijo:
—Yo soy la resurrección y la vida.[g] El que cree en mí vivirá aun después de haber
muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta?
27
—Sí, Señor—le dijo ella—. Siempre he creído que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el
que ha venido de Dios al mundo.
28
Luego Marta regresó adonde estaba María y los que se lamentaban. La llamó aparte
y le dijo: «El Maestro está aquí y quiere verte». 29 Entonces María salió enseguida a su
encuentro.
30
Jesús todavía estaba fuera de la aldea, en el lugar donde se había encontrado con
Marta. 31 Cuando la gente[h] que estaba en la casa consolando a María la vio salir con
tanta prisa, creyeron que iba a la tumba de Lázaro a llorar. Así que la siguieron.
32
Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo:
—Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
33
Cuando Jesús la vio llorando y vio a la gente lamentándose con ella, se enojó en su
interior[i] y se conmovió profundamente.
34
—¿Dónde lo pusieron?—les preguntó.
Ellos le dijeron:
—Señor, ven a verlo.
35
Entonces Jesús lloró. 36 La gente que estaba cerca dijo: «¡Miren cuánto lo amaba!».
37
Pero otros decían: «Este hombre sanó a un ciego. ¿Acaso no podía impedir que
Lázaro muriera?».
38
Jesús todavía estaba enojado cuando llegó a la tumba, una cueva con una piedra que
tapaba la entrada. 39 «Corran la piedra a un lado», les dijo Jesús.
Entonces Marta, la hermana del muerto, protestó:
—Señor, hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso.
40
Jesús respondió:
—¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
41
Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre,
gracias por haberme oído. 42 Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de
toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste». 43 Entonces Jesús
gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!». 44 Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies
envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo:
«¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!».
Lo segundo que tenemos para aprender de esta familia es que…
2. Cuando Jesús llega a casa debemos tener fe.
Marta era una creyente, y de sus labios brota una de las más grandes declaraciones de
Fe que podemos leer en las Escrituras. “yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de
Dios” (Juan 11:27).
Sin embargo luego tanto ella como su hermana Martha seguían lamentándose la
muerte de su hermana creyendo en que Jesús le resucitaría pero en el día postrero,
pero no teniendo la esperanza hoy de que Jesús mismo era la RESERRECCIÓN Y LA
VIDA.
Jesús se enoja, llora y va a la tumba de Lázaro y hasta fue cuestionado por Martha
cuando les pidió que quitaran la piedra diciendo que ya debía tener un olor espantoso,
Jesús solo le dice:
—¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
Entonces ocurre un gran milagro y Lázaro resucita, mostrando así no solo el poder y la
misericordia de Jesús, si no demostrando que ese fe que tenían María y Marta tenía
que aumentar, que no era suficiente, que podían ver mayores cosas si prestaban
atención a sus palabras.
No vemos milagros a nuestro alrededor porque aún nos hace falta mantener nuestra
mirada en Jesús.
2
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe… - Hebreos 12:2a
El tercer encuentro que tiene Jesús con esta familia es antes de ir a la cruz…
Juan 12:1-11 NTV
Seis días antes de que comenzara la celebración de la Pascua, Jesús llegó a Betania, a la
casa de Lázaro, el hombre a quien él había resucitado. 2 Prepararon una cena en honor
de Jesús. Marta servía, y Lázaro estaba entre los que comían[a] con él. 3 Entonces María
tomó un frasco con casi medio litro[b] de un costoso perfume preparado con esencia de
nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de
la fragancia del perfume.
4
Sin embargo, Judas Iscariote, el discípulo que pronto lo traicionaría, dijo: 5 «Ese
perfume valía el salario de un año.[c] Hubiera sido mejor venderlo para dar el dinero a
los pobres». 6 No es que a Judas le importaran los pobres; en verdad, era un ladrón y,
como estaba a cargo del dinero de los discípulos, a menudo robaba una parte para él.
7
Jesús respondió: «Déjala en paz. Esto lo hizo en preparación para mi entierro.
8
Siempre habrá pobres entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán».
9
Cuando toda la gente[d] se enteró de que Jesús había llegado, corrieron en masa para
verlo a él y también a Lázaro, el hombre al que Jesús había resucitado de los muertos.
10
Entonces los principales sacerdotes decidieron matar a Lázaro también, 11 ya que a
causa de él mucha gente[e] los había abandonado a ellos[f] y ahora creían en Jesús.
3. Cuando Jesús llega a casa debemos adorarle.
Aunque para los discípulos en especial para Judas esto era un desperdicio, para Jesús
no lo era, miró con agrado como María derraba ese perfume por que tenía un
significado mayor, esto preparaba a Jesús para lo próximo que vendría que era su
muerte en la cruz. Así muchas personas piensan cuando nos dicen que perdemos el
tiempo llendo a la iglesia, orando, cantando alabanzas, adorando a Dios, ofrendando,
diezmando. La adoración a Jesús no es un desperdicio.
Cuando le adoramos a Jesús y empezamos a vivir en intimidad con él se notará y
habrán señales, bueno las señales no es que seríamos aplaudidos, aceptados y
premiados, si no que a causa de su nombre seríamos aborrecidos.
Esto era algo que le pasó a Lázaro que buscaban matarlo, imagínense, recién
resucitado y querían que se muera nuevamente para callarlo porque a causa de su
testimonio muchos habían creído.
Conclusión
Esta familia abrió las puertas de su casa y de su vida a Jesús para que fuera su pastor, lidio con
sus pecados y también cultivo una profunda amistad con ellos que impacto a toda la región de
Betania.
Estos hermanos, cumplen un rol fundamental en el ministerio de nuestro Señor, su
hospitalidad, servicio y adoración son dignos ejemplos por imitar.
No importa cuando defectos encuentre en sus familiares siempre recuerde que…
Dios no solo está interesado en salvarnos a nosotros, él quiere salvar a toda nuestra familia.