0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 74 vistas12 páginasEl Feminismo en México
Feminismo de Teresita de Barbier
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido,
reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
| Feminismo en México
Revision hist6rico-crttica
del siglo que termina
| Griselda Gutiérrez C.
‘COORDINADORA
PUEG
rowuncwanmasemestostee—————_—
‘UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
ete as Rardin dele Pete
cir lg eb Hansers,
"cada de Horns
Desir Gril Here
‘preted wee
‘ROGHAMA UNIVERSITARIO DE ESTUDIOS DE GENER
cont tit
pecs Cann «lors Cregn* Mary Gldsnth «sida eno
on St ends Perera» Greta Rs» Marth ih Stnbes
cir Vege Mata aa Tes
lass Creag
ood Coe Er
cei Herder Maur Chek
utd de ein: Maur Chet
Stetina: Pedi Moto
Foe praia Tre Gu
Fret Franca O82
‘rien, ri de 2002
prez,
Bi alld clon Autogmn de México
(oorincie de Huan
Sra esa Ge Els de Cero
ed aera 0810 Mee, DE
san 9869359
een yet en len
AGRADECIMIENTOS
Paral realizacién del slmposio, ast
slo, ast como para la elaboracién
Ge este volume, a cont6 con el ampllo spoye profesional del
‘equipo tecnico del rune; hacemos un especial reconocimiento a
acolaboracién y dedicacion de la Lic. Laura NéjeraEL FEMINISMO: DEL GRITO DE LOS SETENTA
AAS ESTRATEGIAS DEL SIGLO XXI
Lounoes Anne
Cuando e vive la historia, noe sine mucho tiempo después que
se encuentra el hilo de lo que sucedl6. Ast ocurre con el emi-
rismo en México, para quienes nacimos al naer el feminismo
nls setenta y miramos hacia ats interpretamos hoy de otra
‘manera lo que entonces vivimos, porque en el contexto actual
Ing cambiando el feminism, y con alas sobre la historia, cama-
biamos tambign nosotras. icleron diffi el camino. Empecemos por afrmar que inten-
| tamos ivirld que qulsimos, como pudimos.Y ganames mucho,
| perocl camitio es largo y nos queda todavia un lejano punto de
___figaenel horizonte por slesnzar,y otro mis adelante para que
loaleancen las jévenes que hoy tienen mairada luminota
Como sucede siempre al ver hacia el pasado, parese inconcebl-
le que las mujeres no hayames vivido siempre con conciencia
ohlibertad, pero ast era todavia en los sezeta, No podia ser
‘ola manera en el México atrapado sin quererio ena guerra
“fi@externa que se converta en internat en el que se hablaba de
én se spicaba represi; en el que alae mujeres se nosINDICE
PROBOO
‘Mowwtos ¥ ricuRAS HisTORUcAS DEL FEKINISNO
Madressimbaticas del feninismo en Mésico
"Graciela Hiro
10de mayo.
‘Maria Acevedo
[Las vANGUARDIAS DEL FEAUNISMO DE LoS SeTENTA.
‘Banoenas ¥ Estaarecias
Refsnes voces sobre even dl feminism
Bera igen
-8lfeminisind dl grit de los serra
la estraregias dl siglo,
Tourdes Arizpe
Fragmentos de una auteriicn
‘Marta Lamas
[Las ono, sus renspacrivas,Autr0s DE ci,
ESTRATEGIAS DE TRABAO ¥ VINCULACION CON OTROS OAUFOS
Wsibitdad y procagonizmo de las redes
Yowcen efeampo dele salud
Dora Cardaci
2
Pa
6
n
83‘mantenia en un mundo privado abandonade a los oscurants-
‘os machistas,religiosos,ysexstas. Se mantenfs la paz social
‘conuna represién que no permitia la Nberad i de expresign al
de asociacion. Las mujeres, después desu importante partcipa-
‘nen ls primeros periodos del regimen revolucionari, ha
ban side marginadas de la vida publies, El machismo formaba
pare dela imagen y prictica de un régimen autortario y mono-
Iiico que nos eonvertia no en cludadanes responsables, sino en
seres nus de citerio y derecho a pensar Las mujeres no podia-
mos tener otra voracién que la de tener hijosy, por tanto, todo
‘lesquema de educacign para la mujer se constitu en tarno al
‘control de su sexualidad y de su fecundldad,
‘Se fracturé esta sociedad! monolitea en 1968 con el ovimien-
‘oestudianti en el que por primers vez las joveneslevantamos
clrostro. Pero nos quedamos mudas. Porque vino despues el2
Sdeoctubre, Fae una tracién. Se asesinaba a quienes eerian el ix
tro dela nation. Pero lo que queds de aquella incompetencia
politica del regimen y dea indjgnidad del silencio fue nuestro
‘compromiso de por vida con el cambio hacia la democracia.
"Ys estudiantes jovenes, ya hablamos despestado,
Melhabia despertado a mien todo cas, In Escela Nacional
4 Antropologiae Historia, y habia do al encuentro de las gran
eras indigenasy las bajezas de la pobreza, en un pueblo na
dnua de a sierra de Pusbla. Con todo este pesado legado politico
intelectual a cuestasviaé a Londres en 1970 para estudiar uh
doctorado en antropologis Regresé en 1973, com una vision an
tha y nada ajena del mundo, con un compromiso feminsta y
‘on una nueva radiealidad, emblemstica, me parece, de I pri
“mera generacién “global”. Esto es, la generacion demogrica-
‘mente mis numerosa, mejor educada y més informada en lo
que ibs dela historia, proclve a pensar que los mejores ideales
dela humanidae podian encarmarse con slo tener as ideas cla-
‘aspara convencery el corszdn generoto par tender la mano
Otro factor muy importante en el surpieniento del movimien-
to feminista mexicano fae que, a partir de 1970, el naevo gobier=
no habia respondido a a tragedia de Tateloco con la-apertira
democritica” esclusivamente... para los hombres! Las est
antes que hablamos eomparido ideale, masifestciones, =
resiones,y persecucionessepuismos siendo invisibles,Ademds,
schizo visible coma manche de sangre en a plaza pablice que,
Bicdos en Estados Unidos
En Merico, 68 nos habia provocado una receién exacer=
boda de rebelda en muchas, de compromise plico con los
‘oaginade, Pero nos errastaban tambien ina tormenta ar
Diptedades dela lucien sexual qu, emo stb ico mucho,
ocurra mds en la retrica que en ls price. Lo que i puede
‘onsttarse esque habia torad forma de pronto na mass
Even de mujeres universes y de clase medi, vneuades =
‘ovimenos feminisas en otras pares del mundo, dispuestss
2 pariciparen serio enla vida pblicn mexicana.=
6 sounnes ane
El primer movinento global el femsnsmno
‘ue coincidencia el que surgeran en tantos paises todos estos
movimento en forma simulténea? cAcaso se explica en parte
pr la burbuje demografes y social de In generacién Wood:
Stock? Por qué despertamos las mujeres en toda partes? Es
‘muy importante conocer la respuesta esta pregunta puesto
‘que hace verlo reversible delos process sociales que han oc
‘ido en décadas recientes. Ocurre que el ee de td Ins cultures
‘humanas habia sido sempre a sobreproteccion ala fecundidad
elas mujeres. Cémo no ibaa sero, sel prineipal desafio ala
largo dela historia habia sido la sobrevivencia grupal ante ham-
‘buna, enfermedades las guerras genocias, Lo inst ha sido
‘uela chilizacién humana ha conjurado al menos en gran pat
tedel mundo, dichos peligros.' Sorprendentemente, ahora seha
vuelto imperative para esa sobrevivencia regular le fecundidad,
‘Sea ablerto asf un nuevo ae en Ia vida dels ociedades hu
‘manas, al menos en las sociedades occidentallaadas al toner me.
rns jos gra parce de a vida de la meres he quededa brad
‘para que sus capacidades pueden benefciar a conjunto dela vida
fe la sociedad.
Alser irreversible este cambio ha provecado reacciones desa-
justadas en las relaciones de género en las estriturss de empleo
‘ingres, quizis hasta en los patrones de asentamiento y lee
fgraciones. Sin embargo, a la larga, se logrard muevamente un
{guilbrio através de a astoorganizacion. En este contexto os
‘movimientos ferinistas, con ots mas, vienen ase, precisa-
‘ment, fueraas de bisqueda de estos ajustes, Por ello emi
Portantereconocer que esa busqueda tiene que seguir haciendo
bjustesconsantes asus propiasexirategias. De ahi qe, como ori
‘recon cualquier otro movimiento socal, el fministarequiere
Ge irajustando sus estrateplas de acuerdo con los cambios que
‘ocuren en el conterto conémico politica en el que evolucions,
El movimiento feminista no puede concabire, por tanto,
solo por un cambio de valores od habitor de vide, Porque exis
nr dl ecu de iri aors pares hase eee
sar etna prearpanons sents asd nes pnd camels
{pide corner extra proferlon deeper ene Se
Eocene ipsa
x reuuniswo; Det onto oe 298 Serer, a
te siempre una relacign estrecha entre poblacién, economia,
politica y cultura, y ahora sabemes también que evolucionan
fn el marco de sustento que nos proporcionan la bidsfera yla
froatmésiera. Nese desafo es entender hoy de nueva cua
‘sas relaciones. La cultura yas reaciones de género, como era
{de esperarse, fran parte de nuevos procesos que, pot lo de-
mds, Son globales, puesto que afectan a todos os hebitantes del
“Entendido de esta manera lo que nos ocurr6 alas primeras
‘despertadas” feminisias de los setenta adgulere mucho més
smatless. Por una pare la historia oficial y la no oficial de ME-
sco habfan dejado hoyos negros en cuanto ala historia de as
sujeres Fuera de Sor Juana, yde la Corregidor, riinea habie-
ros existido, A medida que surgian mujeres de los rincones mis
distnbolos para eseribi en Fer descubrimos con alborezo que
las mujeres valientes, frustradas, esperanzadas y enloquecidas
por elenciero, abundabsn en nuestro pasado, Con Fern ogra
‘mos abrir una grita de libertad.
“Se hace cantina al andar”
Del comiepzo, la sensacin ms nftida que recuerdo era Is de ir
tocando a/pscuras para tratar de encontrar formas y ventanas
‘que me petmitieran constairme nuevos caminas. El"pequeiio
{grupo que fe orientaba hacia la“conelentizacign” fue un alivio
fn un principio. Hablamos de nuestros problemas personales,
‘que eran, claro est, la elacién con los varones. La “iberacién™
Consista en empezar a desbrozar todo lo que habiamos apren-
ido para encontrar estas psiones reales. Como yo habia =
{ado efimeramente en psicoandlisis en los sesena,cargaba una
«strecha interpretacin psicoanaitc,fueriemente influ por
Eric Fromm ylosno-reudianos, pero mezclada con muchas ee
‘ras autodidactas de gran Kteratur y de existenclalismo fra
8, Sobre estos muy dispares fundamentos fui aadiendo otras
lecturas dspares como Los eondanados dela lara, Sestal Poll
tics y Una habiacion propia. Formular un proyecto de vida con
base en algo que se acercara ana sintesis ea, para qué decir-
lo, misién imposible.6 Lounoss anaes
Pero habia también un gran sentimienta de fraternidad y de
oroidad que nos impulsnba con optimism hacia adelante, Lo
‘compartis con mis amigos que habien rehusado ira huchar en
‘Vietam, con las amigas que se habian acogidoa un asia ena
India —a donde yo misma seguiaregresando sin fin—y con los
maestros que nos abrian horizontes, como Rodolfo Stavenha-
‘gen, Guillermo Bonfl.
‘Ami me lanzaba como boli al trabajo de campo antropo-
{gio el coraje por mis proplas experiencia y por el maltrato
Jas mujeres pobresen este pals. Ello me levaba aun entusiasmo
lererensble por tear'un pensamiento mexicano propio que le
abrier la pucrta alas campesinas ya las indigenas, En 1975 ba-
‘ia publicado un libro de antropaloga sobre las “Macias, las
_mugeresindigenae mazahuas que hsbian apaecido ea as calles
como para rasgat la endeble lusién de desarrollo centrada en
In cudad de Mexico.
Por est entonces sesbaba de terminar mi tesis de doctorado
‘enantropologis para la London School of Economics sobre las
mmigraciones campesinas ala ciudad de Mexico. Mis estancins
‘sn los pueblos y todas Iss entrevistas me indieaban que ese de-
Seraigo iba tratocar toda ln estructura social la formas de
fer culturales tanto de las comunidades como de las cludades
‘También sabia, por una vasa iternturasocil6gies, que Ia
banieacién e industelalzacién havia cambiar la composicion y
cl funcionamiento dels familias, por tanto, dels formas de
ser de iajeresy de hombres. Esto Independientemente de cal-
‘guler movimiento soral como el feminism. Inciiren exe mo-
‘mento, me dects, podria ayudar a que no se reprodujeran las
iolaciones, los abandonos, ls golpes yla pobreza conta la que
Jas mujeres querfan pero no podian rebelarse. Pecaba yo, co%0
tantas compaferas, de ingenuidad, pero lo que importa es que
‘os lanzamos a tatar de mejorar las cosas y hoy, dos décadas
después, sin duda han mejorado, Aunque musica al iumo que hu.
biramos querido.
‘En mucho logramos inci, me parece través de uno de los
proyectos que ms sstisfacién me han dado en ia vida: Erpe-
‘anzado y diffe ellanzamiento de Fem. La revista feminists
frig un eauce que ya ha tocado las vidas de la mayors de las
‘mexicanas, Alaide Foppa me habia invitado a una reunién en st
1 remnisuo: bet ont 9 Loe Sten, °
casn dela que nacié al proyecto, En ott texta he descrto mi
visién de esa gran aventura, Aunque lo vv, claro esti, con una
omplicacioninverosinl, como sen ello me fuera la vida la r-
vista fineé avances tan decisivos como deshilsdas, con pedazos
_ytelazos que parecian a veces hilvanedos con pura tenacidad.
{on pura amistad, aquella especial que eroce entre pioneras que
vivitnos peligrosamente y sobrevivientes que no olvidaremos
‘nunca a quienes desaparecleronsilenciosaments
Hacer camino al andar
oy un salts a fines del siglo mx. Bn los noventa me encontré com
{que ne podia sostener al mismo tempo una miitania feminis-
taactiva y un trabajo profesional, que requeria ser doblemente
cfectiva para ser aceptad dela misma manera que se acepta
bel trabajo de companeros varones. De hecho, empecéaejer-
ceraltes puesios en los que fue siendo evdente que cumplireon,
tl uabsjoencomendade sin caer en un "esto masculino de ejer-
cexrel poder” acta necesario desarolla como salt al vac, una
serie de habilidades multiudinarias ques las magjeres nunca nos
habien permitido desserollaz
See ee eoee
camino al Sndas”. No contabamas con modelos de mujeres pro
fesionales dpolitcas que nos hubleran precede; tenfamos que
ejereerel puesto ye poier mejor que nuestros compatieros, i
ventando ef el camino el eprendizaje;y lo que es mds impor
tante, hemos tenido que conocer nuesira forma femenina® de
analiza, administrry tomar decsiones, evalvar en la prictiea
siesta forma es spropiada o no —porque las hay que definitive
‘mente no son apropladas— y despues elererl, a fada concien-
cia y para sorpresa de nuestros colaboradaresy subordinados
Dia yo, par nto, ue se tata de una "sip militanci: in
‘corpora la “doble militancia" feminist y de partido politico con
Ja militanci de explora snalizar comprender y ejereer un mie-
ice rested peep ene mes homrsy ecath-
‘hts semi "hemitr © esha gue gran econo cs
telpscions ee,votipo de presencia come mujer en el centro de os procesos de
‘cambio de nuestra sociedad.
‘Esta "tiple mlltancia” aborala eercen muchisimas mujeres
cen las insituciones de gobierno, los parties politicos, los cen
{rosacadémieos, los medioe masivos de comunicscion asi como
ten las organizaciones de la sociedad civil y os sindiestos. En
todos ellos ha surgido una masa efica de mujeres y se han e+
do nuevos lidersngos de mujeres que a codazos han ido rom-
pendo paredesytechos de cristal formando el tejido nuevo de
In democracia en México,
FRAGMENTOS DE UNA AUTOCRITICA,
Marea Lass
Hablar hoy deo que a sdo la pectic ferinista en México lm-
plies rastrear el paro de una visi de In politica como prict-
‘a masculina a una relvindicacién dl juego politico como algo
‘ecesarioy propio. Pero este paso de la protest a la propuesta
{que se expresa en los modos de intervencién politica del movi:
‘lento feminisa, especialmente en la reciente profesionaliza-
‘in del secionar fernintstaen la vida publica nacional, es un
fenémeno reciente. Sipensamos ena ttapa de los setenta, re
cordaremos que el movimiento se dedicé més aimpugnar y de
rnunciar las accones del gobierno de los partidos que a dialogar
om lag aitoridades os constrairlianzas polices No es sino
Inata los ios noventa euando el movimiento se inserta en Ia
dindimica nacional via el ejercilo cudadano de sus malitantes
y de sus eigencias de participar en Ia formulacién de poiticas
piblicas,
Enestad pginas me ceiroen as ransformaciones ene im
finario politico del feminismo delos stent, caraeterizado por
{5 conjuneldn del pensamientomujeiza con una palitcaarra
tds en la identidad,y dejo fuera cuestionesrelevantes, coma la
{ntegracion dl iscurso critic cultural, Asi registro, aunque de
manera fragmenta, el proceso gradual del movimiento en dl
‘eccina una intevencion ms eBicaz, mas pragmitca tambien,
ten la esfera pica, pero abord exquemdticamenteelaspecto
“politica” en detrimento dela dimensin cultural del feminis-
‘mo. Aetalimitaeién sumo dos prevenciones Ia primers, dies
tamenteligada con a ausencia de homogenidad dl movimiento,
‘sel recordatorio de que el eminismo noes unidimensional yla
tiversidad de organtzaciones, corrientesy orentaciones en su
seno impide hablar de un sujto dotado de una unidad a prior;nese sentido, hay una variedad en les formatos de organiza-
lan yen las orientaclones estratgsicas que aut n consigno. La
Segunda prevencion: como he sido aetvista de lo que voy aana-
Tizar,reconozco de anterano el riesgo de parcialidad en esta
reilexion, pues sdemds de mi pertenencia 8 una tendencia, la
‘memoria es selectiva, como bien setalé Freud.
En genera en el feminismo mexicano ha prevacid le dea
{Ee qur tous co polio, es des todo ae vncula jeri dl
Duda en meno grado, concepts ala olen como e-
ocinclony pnt, Nest tain enn rane en os
‘rena vnculando ln police sun jeri del poder en cua
{ul foto: af onde exist ua tele de poser ay a
‘Sc politica qe pusde potencies nterampime, Pero al
Soci a police con per muchas atvists desarrllamas
{clrto echo odegnecio por cualquier aetvidad que sig
hifcrs gestion o negociacin pln. Al astmir ext ies to
inland opie el movisient eeg !desnralio de fn
Dolton come pci y tne probleme pos ise en a-
‘mie poltca aon
Fats emi porge as feminists constsimos noes
tra pte poltcn» parti de nest deni come mle
fen favorecendo un Gincuse polite ieolgic ceeeno al
‘Shcilimo ns mujeres somés, las mujeres queremos"
teaser, que facia un enancheienieatoro iala
» Tearstulacgh fo a police nations. Amngusenlssetent
thoviminto feminist log cons par una presence
{Tapco pin, no pato adr eprops llengaje
Sees trantnciones poles vakos compere dss
Shon cere, Deterecrne ee en as or
Shins qu ttetdbsoetabaar en ambios populares eh
Tovaetnts ola cudad de Mexico predomindbms las uj
2 ce tino ao aks ee yaaa
olcedefogueris Altre eheliorinduaimentsnaer:
Eos poblenas domestica ye edad elon hi maria
deena stites vos a feminine max come, insrumen
{b de andl ode busqucda personal que como neseidao
‘macuesTos 98 on nvroesricn a
anizativa para enfrentar esa problemética.Ademas, estos gri-
of, cast en su talidad fzqlerdisias, desarolaron una posbura
deolgica de oposicin alos vinculos con instancas guberna-
smentales,
"También por eso la tesitura desde Ia cual las feminists plan
tedbamos ntestras demandas en los setenta estuvo hiperradi-
Calzada, 9 el discurso del movimiento fe tendo por Ia légiea
el todo 0 nadia. Esto, unto con la nogativa a aceptar formas
politics tradicionaes, en especial lo eelatve al iderazgo y la
Fepresentacién, fueron obstdculos précticas que nos velvieron
{neficaces poiticamente al encerrarnos en nuestra utopia revo-
Iucionaria, in dstintos momentos los grupos construyeron ins
tancias de coordinacién (la Coalicén de Mujeres Feminisas en
1976 y el Frente Nacional de Lucha por la Liberacién los De-
zechos de les Mujeres, nub, en 1979), pero la visbilided ad.
{gulrida por determinidos grupos o por elertasIntegrantes del
‘movimiento generé malestar y animadversion, pues en el en-
{ae de los medios de comunicacion Ins “earae pablias” se
‘olveron In Tiere” del movimiento. Esta publicidad, impues-
ta porla lépica comunieativa de masas como “representacién”,
lnité demasiado, y se olvidé el beneliclo de contar con clertas
figuras pablicas que encarmaran las demandasfeminisas
Hoya la distancia delos anos, no deberossoslayar que a ne-
“gatlvaa disignar representantes tambien enmasearé una rivali-
‘id conipeliva, caryada de sentimlentos negatives, ye convo
fen un frend del desarrollo politco de algunas compaeras. EI re-
{chazo & cohcentrar eh uns pocas la voz de todas se volo un
problema muy significatvo, que hasta la fecha reaparec.
Al actuara través de grapos identitaros y no es
laciones politica con otras fueraas el movialento se
‘excluyé de la politica nacional. Puc deficente wu capacidad de
respuesta ante stuaciones de coyuntura y slo en contadas
tcasiones se logré presencia politica de ls feministas. Sin eana-
Tes de comunieacin més formals, se gnoraroa Iss posturas del
‘movismlentoo éstas fueron manipuladas por los medios de co-
‘uniescin. Sin igurasvsbles, "visi" la aetividad fe
‘minista en el rmbita nacional
Fue alto el costo politico de canalizar los esfuerzos en s6lo
‘onseguirun espacio'y un reconocimento dentro dela iequerda.