El Libro Del Clima
El Libro Del Clima
(Volumen 1)
EDICIONES ORBIS, S. A.
Distribución exclusiva para Argentina.
Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.
®
tft'SPAMERICA
Titulo original: The we�ther book
Editado, diseñado y producido por Harrow House Editions Limited
Publicado por vez primera en lengua inglesa por Michael Josepl) Limited.
ISBN: 950-614-553-9
Depósito legal
Impreso en Argentina
CONTENIDO
Introducción 13
Fenómenos naturales 57
Los elementos - El clima y el hombre - Los cambios del tiempo.
Clave de símbolos:
Luz solar 71
Rocío 84
Las nubes 88
La niebla 105
i e Nieve 135
9 Granizo 152
PREFACIO
Para la mayoña de nosotros, la única manifestación genui
na de las fuerzas de la naturaleza que ofrece un mundo
donde 1� huella y la presencia del hombre son progresiva y
crecientemente notorias reside en la meteorología, siempre
mutable, a menudo molesta y en ocasiones letal. Quienes
sueñan con ciudades artificiales en órbita alrededor de la
Tietra arguyen ingeniosamente la necesidad de introducir
un factor aleatorio en sus microsistemas climáticos para
librar a los que en ellas vivieran del aburrimiento. Siguien
do una línea de razonamiento parecida, un meteorólogo de
primera categoría se opone a los esfuerzos encaminados a
lograr el control del clima terrestre en función de que,
según él, tener que habérnoslas con las veleidades del,
tiempo nos ayuda a mantenernos humanos. Pienso tam
bién en los meteorólogos de Tokio que objetaban los
bienintencionados experimentos norteamericanos cuyo fin
era descubrir formas de domesticar los tifones, causa del
arrasamiento de tantos lugares del Pacífico, alegando que
una buena parte de las precipitaciones caídas sobre el
Japón depende de estas pavorosas tormentas.
Cierto es que la dureza climática de los prolongados
ciclos que fueron las edades de hielo aceleró la implanta:."
ción de nuestra especie y cierto es también que para
alpinistas, navegantes y tantos otros salir a desafiar los
elementos es algo más digno. de seres humanos que
quedarse en casa viendo la televisión. Cuando estoy en mi
pequeño barco y el cielo se oscurece a mediodí<Y, las
ráfagas se estrellan contra el velamen y las olas se lanzan
contra el casco como bestias enfurecidas, todos mis posi
bles conocimientos sobre meteorología son barridos por un
saludable temor. Si me hallo en casa, las ventanas me
muestran una película que no concluye jamás, en la que
esos frigoríficos volantes llamados nubes cruzan el paisaje
plácida o precipitadamente. Cuando se aprende algo sobre
sus tipos y significado, las nubes se convierten rápidamente
en fuente de fascina�ión y de pronóstico: hay que aprender
también a no perder de vista lo que mi mujer llama «las
partes traviesas del cielo». Hasta en la clara atmósfera de
un radiante día estival es posible ver las ondulaciones
que, aparentemente, agifan la superficie de la carretera,
donde pequeños remolinos de aire ascendente proyectan
humedad y calor en el aire. Si son bastantes, terminarán
9
por reunirse en un nubarrón de tormenta, capaz todavía de
infundir temor a gentes supersofisticadas. A veces, cuando
se levanta niebla, la ventana-pantalla queda en blanco y el
bullicioso aeropuerto cercano en silencio.
Otros silencios son, sin embargo, mucho más ominosos:
el que envuelve, por ejemplo, las dunas arenosas del
noroeste de la India, región desértica que hace 4.000 años
era fértil asiento de cultivos cerealícolas y .arboledas um
brías antes de que el clima cambiara y el monzón traiciona
ra a los pueblos de la civilización del Indo. Una clase bien
distinta de desierto silencioso era Manhattan {de entre
todos los lugares imaginables) tras una copiosa nevada que
cubrió la ciudad y vació las calles. Parecía un adelanto. de
la próxima edad de hielo, en la que el neoyorquino ño
Hudson volverá a ser nuevamente un glaciar {a menos que
los seres humanos consigan -pese a la oposición de mi
amigo meteorólogo- desarrollar a tal punto los sistemas
de control climático que resulte posible mantener los
hielos a raya).
Las ciencias del tiempo y el clima han madurado con
asombrosa rapidez durante los últimos veinte años. Han
experimentado su mayor transformación desde la inven
ción, en el siglo XVll, del barómetro y el termómetro; este
libro refleja aquello que caracteriza a las épocas de investi
gación vigorosa: mayor seguridad en el conocimiento,
preguntas más inquisitivas e hipótesis más audaces.
Hombres del tiempo y teóricos cuentan ahora con las
imágenes y los datos de toda índole que proporcionan los
satélites meteorológicos, datos recogidos desde el interior
de las vastas máquinas giratorias de aire y agua donde,
gracias a la energía del Sol, se fabrica el tiempo. Ni siquiera
las computadoras más potentes de que hoy disponemos
son capaces de establecer un modelo adecuado de esta
inmensa estructura o de mantener el ritmo de sus cambios,
si bien abundan las pruebas de la gran iniciativa mostrada
en el uso de las computadoras, tanto para tareas de
.Predicción como para comprender mejor el intrincado
proceso del tiempo y los esquemas de los cambios climato
lógicos a largo plazo.
El desarrollo de la climatología histórica y el tener que
admitir -de modo reticente en ciertos casos-- que nues
tra generación no está exenta de las variaciones climáticas
que constituyen su trasfondo característico ha significado
otra revolución. Las razones de los cambios climáticos
entre siglo y siglo son todavía inciertas y, aunque son
varias las teorías al respecto, las investigaciones más
recientes señalan al Sol como máximo responsable.
En cuanto a lapsos más dilatados, el avance más reseña
ble es que los más conspicuos representantes de las
10
distintas teorías se han puesto por fin de acuerdo en que la
aparición y el retroce�o del hielo se debe a causas astronó
micas. Si bien según la nueva perspectiva lo normal hoy
sería una glaciación intensa, en ocasiones el hielo retroce
de durante una temporada, como sucede en nuestro actual
intervalo caluroso. Los repetidos enterramientos de gran
des extensiones -todo Canadá y la Europa septentrional,
por ejemplo- bajo gruesos campos de hielo como los de
Groenlandia o la Antártida constituyen la peor agresión al
medio natural que registra n'uestro pasado geológico re
ciente.
Los alimentos mismos que consumimos reflejan la adap
tación de plantas y animales a diferentes condiciones
climáticas y diez mil años de selección deliberada. Los
agricultores de países prósperos explotan industrias dise
ñadas científicamente repletas de ayudas mecánicas y
químicas y, sin embargo, dependen tanto de la meteorolo
gía como el más humilde de los campesinos. Son muchas
las cosas que pueden arruinar completamente una cose
cha: sequías, inundaciones, tormentas de agua o granizo
fuertes, heladas o cualquiera de las plagas o enfermedades
que un tiempo desacostumbrado puede inducir. Para
quienes viven al borde de la ruina y el hambre, la climato
logía puede ser un asunto de vida o muerte. Para aquellos
que, en condiciones normales, están separados del tiempo
por una distancia segura, se trata más de algo lleno de
interés y de diversión (con algún chaparrón inesperado de
esos que te ponen perdido de cuando en cuando). La
invitación que el autor y los expertos que han cola
borado con él en este libro quieren hacer es que pro
curemos ser más conscientes del cotidiano drama en el
q,ue todos nosotros, nos guste o no, participamos. Se
explican en él los principios básicos y se recorren los
límites del conocimiento actual. Si quieres saber cómo
funcionan las nubes o los sistemas de bajas presiones,
cómo se confeccionan los boletines meteorológicos o cuál
es la diferencia entre una «pequeña glaciación» y una <<gran
glaciación», aquí puedes averiguarlo sin esfuerzo.
Vava, sin mojarte tan siquiera.
15
16
lQUE ORIGINA
EL TIEMPO?
«El agua ha manado simplemente del vapor
en su tenue invisibilidad, en la noche
celeste, para darse forma. No hay más razón
lógica para la existencia de un copo de nieve
de la que hay para la evolución. Es una
aparición de ese mundo de misteriosas
sombras más allá de la naturaleza, de ese
mundo último que contiene .[a expliéación de
los hombres y los barbos y las hojas verdes».
Loren Eiseley- The Immense Journey, 1957
17
A
Inclinación de 23,5•
- B
La capacidad para mantener la vida de La Tierra gira alrededor del Sol una vez
pende de muchos factores. El tamaño de la cada 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46
Tierra es el que determina la fuerza de la segundos: nuestro calendario de 365 días
gravedad y asegura que nuestra atmósfera se hace coincidir con este movimiento in
ni se desprenda hacia el espacio ni ejerza corporando años bisiestos y algunas adap
una fuerza opresiva sobre nosotros. La taciones al final del siglo. Todo el mundo
posición de la Tierra en el sistema solar es sabe que . cada cuatro· años hay un año
la adecuada para que el planeta no esté ni bisiesto, excepto en el cambio de siglo1
demasiado caliente ni demasiado frío. pero mucha gente no se da cuenta de que
Nuestro Sol puede ser pequeño en compa cada 400 años, el último de un siglo es un
ración con el universo, pero con un diáme año bisiesto porque es divisible por 400 y,
tro de 1.390.473 kilómetros, es nueve ve por tanto -siguiendo el sistema normal de
ces mayor que la Tierra. La temperatura años bisiestos del calendario gregoriano-,
5Uperficial del Sol, superior a 6.000°C, se el año 2000 ·después de Cristo será un año
mantiene debido a reacciones nucleares bisiesto. La órbita terrestre no es perfecta
internas, cuya energía se irradia continua mente circular ni perfectamente constante
nente hacia el espacio. Pero la Tierra en relación al tiempo. Cálculos recientes
.ntercepta sólo una minúscula fracción de han indicado variaciones cíclicas en ella en
�sta energía; sin ella no habría ni fenóme- . una escala de tiempo de 97.000, 40.000 y
1os atmosféricos ni vida. 21.000 años, variaciones que pueden con-
19
El Sol es la estrella más tomada por el telescopio solar
cercana a nosotros y la fuente del Skylab, ha sido aumentada
de toda la luz y el calor que por computadora, permitiendo
recibimos. Esta fotografía, ver las sutiles diferencias de
luminosidad existentes en la
superficie de la estrella.
20
/
tribuir mucho a explicar las pasadas épocas temperatura, ya que los rayos del Sol inci-
glaciares. Afortunadamente, la variación den con mayor intensidad en determinadas
anual de la energía solar debida a la ligera partes de la Tierra. Además, en las regio
excentricidad de la órbita terrestre es pe· nes polares,. la atmósfera absorbe buena
queña. Si la órbita fuese más alargada, los parte de la radiación solar.
veranos en el hemisferio austral serían Es interesante especular sobre las gran
mucho más calurosos y los correspondien des diferencias que existirían si el eje de la
tes inviernos más fríos, mientr¡ls que en Tierra estuviese orientado de forma distinta
el hemisferio boreal las diferencias entre con respecto a la eclíptica. Si estuviese
las estaciones serían menos pronunciadas dispuesto en el mismo plano que ésta, los
de lo que son actualmente. polos tendrían unos veranos abrasadores
Las variaciones estacionales que experi con el Sol colocado virtualmente encima
mentamos no tienen ninguna relación con noche y día durante semanas consecutivas
la forma de la órbita terrestre; dependen mientras que el hemisferio invernal sería
completamente de la inclinación del eje de mucho más frío. Si, por otro lado, fuera·
rotación de la Tierra en relación con el perpendicular a la eclíptica, habría días de
plano de la órbita circunsolar, conocida doce horas en toda la Tierra, excepto en los
como eclíptica. El eje de la Tierra tiene una polos, donde durarían todo el año y no
inclinación de 23,5 grados, que permanece existirían las estaciones.
estable durante su trayecto en torno al Sol.
Esta inclinación es la responsable de los
cambios mensuales en la cantidad de radia La atmósfera
ción solar que alcanza parte de la Tierra y,
por consiguiente, de la variación en la La relación entre la Tierra y el Sol podría
longitud del día a· lo largo del año a dife· considerarse como el corazón de nuestra
rentes latitudes y del ciclo climático de las meteorología y, claro está, de nuestra pro
estaciones. Las áreas que están cerca de los pia existencia, pero la atmósfera terrestre
polos norte y sur tienen cada año al menos es también fundamental: equivale a los
un período completo de 24 horas de oscu pulmones de la Tierra. En comparación
ridad y otro de luz. En teoría, los mismos con el diámetro medio de ésta, 12.640
polos tienen seis meses de oscuridad seguí- kilómetros, la parte inferior de la atmósfera
dos por seis meses de luz durante todo el constituiría una capa de fina piel. Todos los
I día. De hecho, hay una zona crepus<;ular y procesos meteorológicos se producen en
!las noches son ligeramente más cortas de esta capa, denominada troposfera y que
lo que deberían, ya que el Sol no es una varía en grosor, por término medio, desde
fuente de luz puntual, sino un gran disco. menos de 10 kilómetros cerca de los polos
Ello se debe, además, a otro motivo: los hasta 20 kilómetros en los trópicos. La
rayos luminosos tienden a inclinarse hacia zona de contacto entre la troposfera y la
la Tierra cuando atraviesan la atmósfera. capa inmediatamente superior, la estratos
1 La inclinación de 23,5 grados también fera, se llama trbpopausa. En la troposfera
explica las posiciones de los trópicos -el - hay una disminución de la temperatur&
Trópico de Cáncer, a 23,5 grados al norte, global con la altura, aunque no de forma
y el de Capricornio, a 23,5 grados al sur-. uniforme, mientras en la estratosfera las
En estos lugares el Sol está justo encima en temperaturas son constantes o aumentan
1os solsticios, el 21-22 de junio y el 22-23 con la altura. En lo que se refiere a la
ae diciembre al mediodía, que es cuando anchura, la troposfera es menos gruesa que
el calor solar alcanza su mayor intensidad la estratosfera, pero, si se considera el peso
en el hemisferio norte y en el hemisferio o la cantidad de aire en cada capa en lugar
sur, respectivamente. Otro factor que influ-· de su grosor, se invierte el esquema:
ye en el tiempo es la forma irregular de la aproximadamente el 75 por ciento de la
Tierra, origen de fuertes diferencias de atmósfera total se encuentra debajo de la
21
tropopausa. Esto se debe a que el aire es las cantidades relativas de gases que for
compresible: por tanto, cerca de la super man la atmósfera han cambiado gradual
ficie es mucho más denso que en las capas mente a lo largo de millones de años, en la
superiores. Como no hay barreras físicas misma medida que ha evolucionado la
que separen las diferentes capas de la geografía terrestre y la vida misma. Sin
atmósfera, existe un continuo trasvase del embargo, y en lo que a nosotros concierne,
aire. el aire puede considerarse constante tanto
El aire es una mezcla de gases y no un a lo largo del tiempo como del espacio,
gas en sentido estricto.. La composición y pero con dos importantes excepciones. En
110
0.00001
100
0.0001
70
Mesosferq
60
50 0.1
Estratopausa
40
f!
:;¡
¡=
Estratosfera ..!!!
30
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de ozono 5l
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Temperatura en grados centígrados
22
primer lugar, la combustiórÍ que el hombre carbono y, por tanto, estos gases son vitales
realiza de los combustibles fósiles tales para cualquier forma de vida. En la fotosín
como el petróleo, el carbón y el gas, incre tesis, las plantas verdes utilizan la energía
menta lenta pero inexorablemente la pro� de la luz solar, junto con el carbónico
porción de dióxido de carbono en la atmós atmosférico y el agua del suelo,y produce_n
fera. En segundo, la concentración del gas oxígeno. En lo que se refiere a los fenóme
ozono, principalmente en la estratosfera. nos atmosféricos y, especialmente, al clima,
Todos los animales y plantas respiran. el dióxido de carbono· tiene una importan
tomando oxígeno y expulsando dióxido de cia adicional por su efecto sobre el balance
de la radiación térmica terrestre; dado que
deja pasar la radiación solar que llega a la
Tierra, pero absorbe con gran facilidad la
radiación saliente --es el llamado «efecto
invernadero»--; de esta ·forma, cualqui-er
cambio en su cuantía tiene un importante.
efecto sobre el clima terrestre (la expresión
«efecto invernadero» puede inducir a error,·
ya que, en efecto, una gran parte del calor
que existe en un invernadero se debe a la
obstaculización de que se mezclen corrien
tes de aire externas y enfríen, así, el aire del
interior).
Cálculos recientes demuestran que la
cantidad de dióxido de carbono de la at
mósfera terrestre aumenta· aproximada
mente un 0,5 por ciento de su concentra
ción actual cada año. No está claro el
efecto de este incremento sobre la tempe
ratura; algunos experimentos sugieren que
un incremento del 10 por ciento puede
elevar la temperatura media en una pro
porción de sólo medio grado centígrado.
No obstante, un incremento continuo pue
de conducir a una modificación eventual de
las zonas climáticas, con consecuencias
provechosas o no, pero en cualquier caso
mucho mayores de lo que sugiere ese
pequeño cambio en la temperatura media.
A diferencia de otros gases, la distribución
del ozono varía considerablemente con la
altura; está prácticamente ausente en las
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das en el aire. Estas partículas .son, princi
palmente, de humo, sal, arena fina y ceni
zas volcánicas. Las grandes, con radio su
perior a las 10 micras (1/100 milímetros),
normalmente no son transportadas por el
viento durante mucho tiempo. Bien se de
positan lentamente en la superficie por la
simple acción de la gravedad o" son arras
tradas por la lluvia. Las partículas más
pequefias permanecen suspendidas en la
atmósfera, donde se encuentran en canti
dades enormes: una concentración de
5.000.000 por litro (5.000 por centímetro
cúbico) no es anormal, pero esta cifra se
reduce en un 90 por ciento sobre un mar
tranquilo, o bien se multiplica hasta 10
veces en un desierto seco y ventoso. Estas
miñadas de minúsculos fragmentos invisi
bles tienen una función vital en la forma
ción de las nubes.
En la misma medida .que es una abstrac
ción hablar de aire puro, lo es hablar de ,
· Las plantas verdes, que gozan de aire seco. Todo el aire contiene agua en
la capacidad única de convertir la
forma de vapor, cuyas propiedades influ
energía solar en alimento
yen de forma vital en el tiempo y el clima.
mediante el proceso de la
fotosíntesis, son las proveedoras
El vapor de agua, un gas en sí mismo, está
de elementos nutritivos a todas las presente en toda la atmósfera, pero, a
otras formas de la vida. Las hojas diferencia de muchos otros constituyentes
de estos primitivos helechos del aire, su concentración varía considera
arbóreos hawaianos compiten por blemente con la altura, la temperatura y el ·
ultravioletas que llegan del Sol, proceso que de agua del Pacífico Oriental y del Océa
ha pasado desapercibido a lo largo de los no Indico Central e, incluso en latitudes
siglos: sólo en los últimos años el hombre templadas, tales como el Reino Unido,
ha llegado a ser consciente de su exis la evaporación puede alcanzar 50 centíme
tencia. tros por año. Como el vapor de agua es
Hasta ahora hemos hablado del aire pu muy perm�able a la radiación solar de
ro, posible sólo bajo condiciones controla onda corta, pero absorbe algo de la radia
das de laboratorio. En realidad, es general ción terrestre de onda larga, su variación
la· existencia de partículas de polvo· lo sufi con respecto al tiempo y al espacio influye
cientemente pequeñas para estar suspendi- de manera importante en el balance de
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COMPOSICION OE LA ATMOSFERA El aire está compuesto de una mezcla de nitrógeno;
�
oxigeno y dióxido de carbono adem s de vestigios de otros [ases.
GAS SIMBOLO VOLUMEN PAPEL
PORCENTAJE
NITROGENO N, 78,08 Reciclado mediante las actividades humanas y por la aceión dé los
microorganismos sobre los desperdicios animales.
ARGON Ar 0,093
J
NEON Ne . 0.0018 -
HELIO He 0.0005
KRIPTON Kr trazas
25
ENERGIA SOlAR
El Sol es una fuente cada vez más
atractiva de energía limpia, inócua y
abundante, pero es difícil usarla
debido a las variaciones locales y
estacionales del tiempo,
especial'mente en lo que se refiere a
la nubosidad. Se están desarrollando
varios métodos de captar y
transformar la energía solar: las
series de espejos pueden reflejar la
energía a un colector central o, para
evitar los cambios del tiempo,
pueden usarse satélites artificiales
colocados enfrente del Sol con
acumuladores de energía solar que
la pueden transmitir continuamente
de vuelta a la Tierra.
radiación entre la Tierra y el Sol; ello hace en lo que se refiere al balance de radiación
que la temperatura aumente o disminuya total. El calor que llega desde el Sol se
en un momento y lugar determinados. concentra principalmente en latitudes ba
jas, mientras que, por otro lado, la ·radia
ción que se libera de la Tierra es mucho
Radiación solar y terrestre
más uniforme; este equilibrio es la causa
Todo el mundo está familiarizado con el fundamental de los principales sistemas de
hec-ho de que la luz y el calor solar son los vientos y corrientes oceánicas, que llevan el
responsables de la existencia de la vida, exceso de calor de las regiones tropicales
pero no todo e� mundo sabe que la Tierra y hacia los polos. El sistema global de vientos
su atmósfera irradian hacia el espacio una se conoce como «la circulación general». La
cantidad de calor igual a la recibida. Si e?to corrección del desequilibrio. que se produce
no ocurriese, nuestro planeta se calentaría entre la radiación que entra y sale de la
demasiado y pronto sería estéril. Por su Tierra a diferentes latitudes está directa
puesto que algo del calor llegado a la mente relacionada con el calor. El calor de
superficie terrestre proviene de su interior un objeto se puede transferir por conduc
por acción de los volcanes y las fuentes ción, convección o radiació[Link]é
termales, pero su cuantía es despreciable tica. La conducción es una transferencia
26
do, fluctúa entre un amplio margen de
longitudes de onda.
Cualquier objeto absorbe o refleja la:
radiación que le llega, pero la longitud de
onda de esta radiación varía dependiendo
de la temperatura y la composición de su
superficie. Un objeto que, a una temperatu
ra determinada, irradia en la mayor pro
porción posible se llama «Cuerpo negro».
Esta expresión puede inducir a error, ya
que, si bien es cierto que normalmente los
colores oscuros absorben y pierden el calor
más fácilmente, esto no es siempre así; por
ejemplo, el Sol es «Un cuerpo negro» ra
diante, como también lo es la nieve.
Los elementos básicos de construcéión
de la materia son los átomos y las molécu
las. En un estado de agitación constante, es
el nivel de su energía cinética lo que se
mide como temperatura. Las escalas nor
males usan el punto de congelación y de
ebullición del agua bajo condiciones especí
ficas como cotas -por ejemplo, O grados
centígrados y 100 grados centígrados, res
pectivamente-. Una escala usada con me
nos frecuencia toma como valor cero el
punto en el que, en teoría, cesa todo movi
miento molecular y no hay energía interna.
Esto ocurre a -273,16°C, que es el punto
cero de la escala Kelvin (K), llamada así en