0% encontró este documento útil (0 votos)
71 vistas30 páginas

Drama en la cafetería: amor y conflictos

El documento describe una escena en una cafetería donde varios personajes interactúan en diferentes mesas. Dos meseros discuten sobre cómo atender a los clientes, mientras que en otras mesas una pareja se prepara para un compromiso, una familia discute y un hijo parece ocultar un secreto a su madre.

Cargado por

franluli68
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
71 vistas30 páginas

Drama en la cafetería: amor y conflictos

El documento describe una escena en una cafetería donde varios personajes interactúan en diferentes mesas. Dos meseros discuten sobre cómo atender a los clientes, mientras que en otras mesas una pareja se prepara para un compromiso, una familia discute y un hijo parece ocultar un secreto a su madre.

Cargado por

franluli68
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Suena “El último café” de Julio Sosa.

Una cafetería. Hay una mesa en cada esquina. En la primera, hay un chico jóven (NOVIO);
la segunda está vacía; en la tercera, hay otro chico jóven (HIJO) y en la cuarta hay una
señora (SEÑORA 2). Hay dos meseros recorriendo todas las mesas y llevando bandejas
con tazas y comida., se gritan dándose indicaciones mutuamente y un poco discutiendo.

MESERO 1: (casi gritando, para que lo escuchen todos) Buenas tardes.

MESERO 2: Esta

MESERO 1: es

MESERO 2: la

MESERO 1: cafetería

MESERO 2: Efecto

MESERO 1: Café.

MESERO 2: Tenemos

MESERO 1: una

MESERO 2: estricta

MESERO 1: política

MESERO 2: de

MESERO 1: que

MESERO 2: todos

MESERO 2: los

MESERO 1: celulares

MESERO 2: deben

MESERO 2: estar

MESERO 1: en

MESERO 2: apagados
Paran.

MESERO 1: (enojado, hablando bajo) No, es “estar en silencio o apagados”. Siempre hacés
lo mismo.

MESERO 2:(irritado y bajo) Bueno, es lo mismo.

MESERO 1: No es lo mismo, siempre hacés mal esa parte y no sé qué te cuesta hacerlo
bien.

MESERO 2: Sos insoportable.

MESERO 1: Y vos sos…(vuelve al público y a hablar en voz alta) Bueno, tenemos una
banda y más tarde un espectáculo en vivo y les pedimos por favor que lo disfruten en el
mayor silencio posible. Muchas gracias.

Ambos meseros, sonriendo cordialmente, se miran, ponen una cara de asco y siguen
recorriendo el lugar y atendiendo sin pasar por ninguna mesa en la que haya algún
personaje.

Al NOVIO se le cae una mochila, la levanta un poco avergonzado, pero más preocupado
por algo dentro que busca desesperadamente para revisar que esté sano. Lo encuentra,
aliviado, y se ve que es la caja de un anillo de compromiso, la abre y juega un poco con ella.
Se arregla la camisa y respira, tratando de calmarse. Viene el MESERO 2 a atenderlo.

MESERO 2: ¿Te voy atendiendo?

NOVIO: (jugando con la caja, nervioso) Estoy esperando a alguien.

MESERO 2 asiente y sigue atendiendo.

Entra la familia (MARIDO, MUJER Y NIÑO). Paran en la entrada.

MARIDO: (irritado) ¿Estás segura de que este es el lugar?

MUJER: (molesta) 10 veces te dije la dirección, Gustavo, no me porfies, es acá. Vine


con…(piensa) las chicas de zumba la semana pasada.

MARIDO la mira dudoso. Empiezan a caminar de vuelta.

Llega NOVIA. Pasa rápido a la familia y llega a su mesa. Saluda al NOVIO con un beso.

NOVIA: (muy contenta) Hola, amor. ¿Todo bien, corazón?

MARIDO y MUJER los ven con asco, se burlan y se hacen caras de asco entre ellos
HIJO: (claramente nervioso, habla por teléfono) No, amor, se lo voy a decir hoy. No…no sé
cómo se lo vaya a tomar. Va a estar todo bien. Escuchame, escuchame. No llores. Sí, me va
a decir que somos muy jóvenes, pero es nuestra decisión. O sea, no fue nuestra decisión
pero es lo que nos tocó y va a estar todo bien. No te preocupes, después te llamo. Te amo,
chau. (corta el teléfono)

Entran SEÑORA 3.

SEÑORA 3: (exageradamente, mirando para la puerta) Ay, Gloria, cuánto tiempo.

Detrás de ella, entra SEÑORA 1.

SEÑORA 1: Mirthaaaa. Hermosaaaaa.

AMBAS: (mirando y yendo a la mesa de su amiga) Doloressss.

Se siguen saludando.

Entra MADRE.

MADRE: (gritando, como hablándole al celular) ¿Francisco? ¿Francisco estás acá? No sé si


es este lugar, francis…(lo ve) ¡Francisco! (va y se sienta con él). Perdón que tardé, me
quedé viendo la novela turca del hombre que finge ser abogado y conoce a su secre…

Hay un barullo general. Desde ahora, las luces iluminan solamente la mesa de la situación
ocurriendo.

NOVIA: ¿Cómo te fue en el exámen de Arquitectura de Computadoras?

NOVIO: Excelsamente.

NOVIA: Yo estuve leyendo el libro que te mencioné.

NOVIO la mira confundido.

NOVIA: El que me sugirió mi profesor de Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el


Estado.

NOVIO: ¿El Manifiesto Comunista?

NOVIA: (sarcástica, muy dulce) Ja, ja. No. (simpática) El Programa agrario de la
socialdemocracia en la primera revolución rusa.

NOVIO: A mí me está pareciendo fascinante Matemática discreta.


NOVIA: (se ríe) ¿Es muy…cautelosa?

NOVIO: (se distrae) Voy a comprar algo, ¿qué se te apetece, querida?

NOVIA: Ay, no sé, lo que vos quieras, amor.

El NOVIO se va al mostrador.

MESERO 1: Voy yo.

MESERO 2: No, voy yo, ¿no querías que haga más mesas yo?

MESERO 1: Bueno, pero no tanto. Voy yo.

MESERO 2: Pero ya empecé a atender yo ahí.

MESERO 1: Y bueno, jodete. Voy yo (le gana de mano y sale para la mesa de la pareja)

MESERO 1: Hola, hermosa.

NOVIA: (pánico, finge emoción) Salva, cuánto tiempo. (se saludan con un beso)

MESERO 1: (coqueto) ¿Todo bien? ¿Con quién estás?

NOVIA: No, nadie…Con un amigo. ¿Vos, todo bien? ¿Estás con alguien?

MESERO 1: Solo con el idiota de mi compañero. No me lo banco más. Él es medio (hace


mal la señal de la cruz), ¿me entendés? Es medio raro, (simpático) pero yo estoy totalmente
libre si querés repetir lo del mes pasado, linda. Podemos ir a mi quinta en Mar de Ajó (hace
una cara coqueta).

NOVIA: (conflictuada, como echándolo) Después te mando.

MESERO 1 vuelve a su posición.

MESERO 2: Bueno, ¿no te la querías chapar ahí ya que estabas?

MESERO 1: (enamoradizo) Es que tuvimos algo. (molesto) Vos no lo entenderías,


claramente.

MESERO 2 refunfuña.

MESERO 2: ¿Pero a vos te parece hacer eso mientras trabajás? ¿Tirártele encima a una
clienta?

MESERO 1: (coqueto, se le acerca) ¿Qué pasa? ¿Estás celoso?


MESERO 2 refunfuña de nuevo, lo mira y se va.

MUJER: No me pongas esa cara, Gustavo. Yo te vengo diciendo desde antes que empieces
el gimnasio que quería salir a merendar. Hace dos meses.

MARIDO: Hace tres meses que empecé el gimnasio.

MUJER: Dos meses.

MARIDO: Tres meses.

MUJER: Dos.

MARIDO: Tres. (pausa) Tres.

MUJER: Dos. Gustavo, me lo acuerdo, fue hace dos meses.

MARIDO: Pero si sabés que yo me anoto todo, te digo que fue hace tres meses y fue hace
tres meses.

NIÑO: ¿Pa?

AMBOS: ¿Qué querés?

MUJER: (exasperada) Andá, Ama, andá a jugar por allá.

MARIDO: (comprensivo) Cuando viene la comida te decimos.

SEÑORA 1: No me digassss, ¿encontraste tu vestido de Mardel?

SEÑORA 3: Sí, hermoso. No sé qué le pasó. Un día viniste a casa a merendar y desde ahí
no lo veía.

SEÑORA 1: (se ríe) Qué buenas épocas. ¿Te acordás dónde lo conseguimos?

SEÑORA 3: En el…

SEÑORA 1 y 3: Bar de Tito.

Ambas estallan de la risa.

SEÑORA 1: (simpática, sarcástica) ¡Pobre la chica que lo perdió!

SEÑORA 3: (pícara) ¿Qué estaría haciendo?

Ambas siguen riendo.


SEÑORA 1: ¿Te acordás, Dolores? El que encontraste en la mesa que te subiste a bailar.
Cómo tomabas, chiquita. (nostálgica) Parece que fue hace un mes…

SEÑORA 2 sonríe pero no dice nada.

MUJER: No, fue hace tres meses.

MARIDO: Ya te dije, fue hace dos.

MUJER: Tres.

MARIDO: Dos.

MUJER: Dos.

MARIDO: Tres. (pausa) Te acordás tan mal de esto como cuando hacés que no te acordás
lo que me hiciste.

Pausa.

MUJER: (indignada) ¿Qué?

MADRE: ¿Qué? ¿Qué te pasa, Francisco? Tenés esa cara de…de no sé. Esa cara que
ponías cuando se te pasaban los fideos. Y mirá que no era muy complicado fijarse antes.

HIJO: (nervioso) No, nada.

MADRE: Bueno, con que no haya pasado nada en el departamento que yo no pienso pagar
nada que hayas roto por boludo. (interesada) ¿Y cómo anda eso, es linda la ciudad?

HIJO: Sí…es linda. Hay mucha gente.

MADRE: Y sí, me imagino. Yo no viviría ahí, hay mucha gente rara…¿Y la facultad?
¿Cuántas materias diste?

HIJO: Eh…Todo bien…

MESERO 2: Buenas tardes.

MADRE: Ah, sí, yo quería un café que sea un (acento muy malo, moviendo en exceso la
boca) oat milk skinny latte.

HIJO: ¿Sabés qué es eso, mamá?

MADRE: No, lo vi en el (haciendo señas) tik tok de tu tía, y lo quería probar.


MESERO 2: (tratando de interrumpirlos) Señora, no tenemos más café.

MADRE: ¿Cómo que no? ¿No es una cafetería esto, querido?

MESERO 2: Sí, pero hay, eh, gente que toma mucho y…se nos terminó el café.

MADRE: Bueno, bueno, no importa. Quiero un…

MESERO 2: Y venía a decirles que tienen que ir a pedir al mostrador. (Mira al HIJO) Ah,
¿vos sos el que está a las 8?

MADRE: ¿Qué está diciendo este chico, Francisco? ¿En qué estás?

HIJO: (muy nervioso) No, no, se confundió (intercambiando rápido la mirada entre el mesero
y su madre), yo no estoy en nada.

MADRE: Pero qué servicio desastroso. (Mirando al mesero) No te ofendas, querido.


(MESERO 2 se va) Bueno, voy a lavarme las manos y después voy a pedir, ¿querés algo?
(HIJO empieza a hablar pero ella se va al mostrador antes de que diga algo).

HIJO: (llamando al MESERO 2) Disculpá, a mí me habían dicho a las 8:30.

MESERO 2: (entendiendo) Ah, no, ahora nos dijeron a las 8, ¿está bien?

HIJO: Sí, sí. No pasa nada. Gracias.

SEÑORA 1: (agarrando un regalo) Ay, graciasss, Mirtha. No hacía falta, hermosa.

SEÑORA 3: Pero sí, Gloria, faltaba más, vos que sos tan diosa. Voy a comprarme algo,
chicas, permiso (Se va al mostrador).

SEÑORA 1: Andá, andá…(cara seria) Pero qué mujer insoportable. No, no, no. No la
aguanto más.

SEÑORA 2 en silencio.

SEÑORA 1: Encima con este regalo asqueroso, pero qué falsa que es…

Silencio.

SEÑORA 1: Mirá, querida, yo estuve todo el año pasado en mi casa, deprimida, porque la
falsa esta se acostó con mi marido y…me divorcié (llora falsamente). Pero no pasa nada,
chiqui, ya lo superé. Soy una nueva mujer, pero ella no puede tener la cara de venir y
tratarme bien como si no me hubiera hecho nada. Es una víbora.
SEÑORA 3 vuelve.

SEÑORA 3: ¿De qué hablaban?

SEÑORA 1: (sonrisa falsa) De todas las víboras que vi en mi viaje a África el año pasado,
querida. Ja ja.

NOVIO: (volviendo a la mesa) Querida, ¿te gusta el budín de naranja?

NOVIA: Querido, sabés que odio el gusto a naranja, pero claro (come con cara de asco y
una sonrisa fingida).

MESERO 1: Hola, linda, ¿necesitás alg…

MESERO 1 mira a NOVIO, reconociéndolo.

NOVIO: (sorprendido, muy contento) Salva, cuánto tiempo.

MESERO 1: (sorprendido, muy preocupado) Cuánto tiempo…

NOVIO: (tocándole el brazo) ¿Todo bien? ¿En qué andás?

MESERO 1 los ve a ambos, un poco desesperado.

MESERO 1: Todo bien, trabajando…vos estás con…

NOVIO: (La ve) Mi novia, sí, sí. (Lo vuelve a ver a él) Pero si querés uno de estos días nos
podemos juntar y actualizarnos un poco…

MESERO 1 se recompone y le sonríe.

MESERO 1: (medianamente coqueto) Sí…me encantaría quedarme, pero en realidad esta


mesa la atiende el pelotudo de mi compañero (se va muy rápido a su posición).

MESERO 1: La puta madre, la puta madre, la puta madre.

MESERO 2: ¿Y ahora qué te pasa? ¿Es el novio?

MESERO 1: (molesto) Nada, nada. Y vos…(se miran por un rato y ambos miran para otro
lado).

MARIDO y MUJER están en la fila para pedir. Están discutiendo un poco fuerte pero cada
vez que pasa alguien, empiezan a susurrar.

MARIDO: Siempre me hacés (pasa un mesero) lo mismo.


MUJER: Sos un exagerado (pasa MADRE), Gustavo.

MADRE los reconoce.

MADRE: (sorprendida, alegre) ¡María!

MUJER hace una cara de disgusto antes de darse vuelta.

MUJER: (finge alegría) ¡Julia!

Pausa. Se nota que ambas están fingiendo.

MUJER: Y…¿cómo anda Francisco?

MADRE: (orgullosa) Ay, enorme. Está estudiando ingeniería en la ciudad. Le apasiona, viste
como son los chicos. Yo siempre supe que iba a querer algo así.

MUJER: Sí, se le nota que le encanta. Qué bueno, Clau.

MADRE: ¿Y Ama, ya está en secundaria?

MUJER: No, no. Todavía es chiquito, pero él está re bien, e igual, está enorme. Cómo
crecen los chicos…(ambas miran a la distancia por un rato) ¿Y vos en qué andás, estás
viendo a alguien?

MADRE: No, no, por Dios (se ríe). Desde que se fue José Hernán (pausa, ambas hacen la
señal de la cruz y miran para arriba un segundo en silencio), no veo a nadie. Y Francisco es
mi vida, no necesito nada más. ¿Y vos, estás con alguien? (pausa, se da cuenta) Ah, ¿o
seguís con Gustavo?

Pausa.

MUJER: (muy falsamente se ríe) Pero qué decís, Clau. Obvio que sigo con él. Y estamos
(pausa) mejor que nunca. Vení, (le cuesta decirlo) amor (viene MARIDO, ella lo abraza y le
da un beso muy falso, él desconcertado).

MADRE: (fingiendo) Ay, te estaba jodiendo, Mari. Me alegro por ustedes. A metros se nota
que se aman.

Ambas se ríen falsamente y se miran. Silencio largo con sonrisas falsas.

MUJER: Bueno, Clau, disculpanos pero mejor vamos a ver que Ama ande bien. Nos vemos
MUJER sigue sonriendo falsamente hasta que la pasa y pone una cara de hartazgo. Suelta
a su marido con disgusto y rapidez. Se va a sentar y él se queda mirándola parado un
segundo antes de seguirla.

MARIDO: (susurrando) ¿A vos te parece, María?

MUJER: (susurrando) Ni me hables, Gustavo.

MARIDO: Sos una desalmada, ¿ves?

MUJER: ¿Y vos qué sos? Un…

Se sienta NIÑO. Pausa.

MUJER: (toma aire) ¿Podemos tener una merienda en paz? ¿Por favor?

MARIDO asiente.

MESEROS están discutiendo inentendiblemente hasta que se vuelve todo oscuro menos
una luz que ilumina al MESERO 1. Todo el resto congelados. MESERO 1 mira alrededor y
pasa de ser confiado y divertido a tener una expresión de dolor y nerviosismo.

MESERO 1: Me ataca tu verano. Tu calor. Me viola. Sin tocarme. Abusa de mí ignorándome


y no puedo hacer nada al respecto. No me mirás y no me tocás pero yo siento tus manos en
todo mi cuerpo. Veo los rayos de tu sol abajo de mi remera y tus estrellas entre las piernas.
No me puedo mover y no puedo responder. Estás muy lejos y me ataste las muñecas a la
cama mientras espero el próximo ataque. No me puedo defender, con vos estoy
inevitablemente vulnerable esperando un otoño que parece no llegar. Eterno, eterno, eterno,
dicen por ahí. La primavera se olvidó, ella no sabe nada. El verano lo es todo, dicen los
jóvenes. A veces cuando sos chico no sabés si las cosas te gustan o te gusta que te gusten
las mismas cosas que le gustan al resto así que sacás tus gustos por lo que le gusta a otras
personas. Al final uno no tiene gustos propios. De grande no se sabe si sigue siendo así o si
uno elige los gustos que más le gustan y decide tomarlos como propios. Vos nunca me
gustaste, si me preguntan. Que el resto crea lo que quiera. Que asuman lo que quieran
asumir, porque lo van a hacer igual. No me gustás pero yo…Hay palabras que quedan sin
decirse para siempre pero se saben en el aire y hay mentiras tan concretas como el asfalto
o la tierra del piso, la tierra acumulada en la mesita de luz de alguien o en la guitarra
acústica que se desafina un poco más cada verano que no se la agarra. Tal vez yo soy una
guitarra y estoy desafinado. Lleno de tierra, viejo. A la mayoría no le interesa. Tantas cosas
tiradas y tantas personas usadas. Uso y me usan. Uno ya no sabe qué creer o cree lo que
no sabe. Si me dieran a elegir entre no saber nada o saberlo todo, no sabría la respuesta. A
veces pienso que el momento en el que note las hojas quemadas del otoño (el tuyo o el que
sea), al fin voy a encontrar una solución. Vengo tanto tiempo esperándola que ya no me
acuerdo cuál era el problema. Capaz el problema soy yo y no hay una solución. En fin, el sol
me asesina y la idea de tus piernas me quema. No sos vos, aunque normalmente siempre
sos vos. Ayer fue otro, uno que tampoco es, vos sabés. Tengo que conformarme con otros
que no son para llenar el grito en el pecho que dice que no sabe si soy yo. Me grita, me grita
y me azota contra la pared y me susurra al oído. Dice que no sabe si soy yo porque no sé
quién soy yo (pausa). El resto seguro no es. Cuerpos vacíos y almas desinteresadas. Las
uso como el envoltorio de un caramelo tirado en el cordón de la calle y yo te dejaría usarme
como el barandal de una escalera antigua por la que pasan miles de personas todos los
días pero para eso primero tendrías que mirarme (pausa). Todos esos no son. Todos no son
porque vos nunca sos. O sea que siempre sos vos no siendo, ¿entendés? Uno tiene que
saber cuándo es demasiado pero del puro aburrimiento uno sigue, total es lo mismo. No
fuiste vos pero yo sé que siempre sos vos y sería complicado que no lo seas. Me quejo de
que seas vos pero si la luz fuera otro probablemente me picaría la piel o me saldrían
ronchas. He tenido soles más oscuros pero nunca una luna tan brillante. Verde, verde,
verde. No parecés tan verde, ¿sabías? No sé si te ves al espejo, o con qué intención lo
harías. Me quejo pero es inevitable que prefiera tu luz. Pienso seguido en ojalá poder sentir
el calor del sol como antes, de nadie, o de otro; olvidarme del tuyo; pero sé que apenas lo
sienta lo elegiría para siempre de nuevo. Tu verano nunca termina.

Vuelve a su posición y emoción original, sin olvidarse de lo que acaba de decir. Vuelve la luz
como estaba y todos se mueven de nuevo.

NIÑO se mueve impaciente.

Silencio.

NIÑO: ¿Quieren un budín?

MUJER Y MARIDO: Sí.

NIÑO: ¿De qué?

MUJER: Limón.

MARIDO: Marmolado.

Ambos se miran con recelo.

MUJER Y MARIDO: Andá a jugar, Ama.


MARIDO: Comprate el que quieras vos.

NIÑO se va.

MUJER: No digas ni mu.

MADRE: (vuelve a la mesa con brownie) ¿Muuchachas conociste?

HIJO: (pausa, piensa) ¿Muuchas nueces tendrá?

MADRE: (sacándole importancia, un poco enojada) Mirá si te vas a quejar por eso. Se las
sacás. (chusma) ¿Y? ¿No conociste a alguna chica especial?

HIJO: Ma, te tengo que hablar de algo…

Aparece NIÑO.

NIÑO: (contento) ¡Fran!

HIJO: (feliz) ¡Ama! (hacen un saludo especial) ¿Cómo anda todo en el barrio?

NIÑO: Todo bien. Es medio aburrido sin vos. ¿Cómo estás en la ciudad?

HIJO: Muy linda. Te encantaría.

NIÑO: ¿Te puedo ir a ver algún día? Me tenés que pagar la entrada.

MADRE: ¿Cómo que entrada?

NIÑO confundido. Entiende.

HIJO: (nervioso) No, no, dice como la entrada a la ciudad, en general. Andá con tus papás,
Ama, no quiero que te reten.

NIÑO lo mira cómplice, hace la mímica de “Perdón” con la boca, lo abraza y se va.

MADRE: (muy seria) Qué gracioso ese nene.

SEÑORA 3: (exagerada) Ay, Gloria, pero qué graciosa que sos.

SEÑORA 1: Ay, no, Mirtha, vos (ríen falsamente).

SEÑORA 2 las mira.

SEÑORA 3: ¿Y vos, Dolores, cómo andás?

SEÑORA 1: ¿Te encontraste algún hombrecito para estar aunque sea un tiempo? (ríe)
SEÑORA 3: Ya sabemos que a vos…te cuesta, eso de estar con personas. No sos como
nosotras.

SEÑORA 1 Y 3: (riendo, lo dicen varias veces) Gracias a Dios.

SEÑORA 3: Y no, no todas pueden estar como yo, por ejemplo. Martín y yo nunca
estuvimos mejor.

SEÑORA 1: Ya vas a encontrar uno algún día, diosa. no te preocupes. Ahora discúlpenme,
pero debo ir al lavabo.

SEÑORA 3: (sonríe) Andá tranqui, Glor.

SEÑORA 1 se va.

SEÑORA 3: (pasa de sonrisa a seriedad) Esa mala mujer va a pagar por haberse acostado
con mi Ma…(pausa, dramática) Ex-marido. Necesito algo dulce.

NOVIA: (con cariño) No, vos.

NOVIO: No, vos.

NOVIA: (insistencia) No, amor, vos.

NOVIO: No, corazón, vos.

NOVIA: (sonrisa forzada) Pero si es para vos

NOVIO: Pero vos me querés mucho.

Pausa.

NOVIA: (fingiendo, enojada) Bueno, Tesoro. (pausa corta) Voy yo, porque soy una mujer
madura. (pausa) Y porque te quiero mucho.

NOVIA se para y va hacia el MESERO 2.

NOVIA: Disculpame, querido…

MESEROS están tomando café cuando ven que se acerca NOVIA.

MESERO 1 corre a MESERO 2 bruscamente, el otro no lo deja y forcejean entre los dos
para estar frente a la chica que se queda quieta viéndolos.

MESERO 1: Dejame a mí, Mateo.


MESERO 2: No rompas las bolas, Salvador.

NOVIA: Ehm…disculpen, no quería molestarlos.

MESERO 1 Y 2: (la miran) No es molestia (siguen peleando).

NOVIA: Solamente quería ver si me podían dar unos sobrecitos esos de edulcorante, para
mi (señala la mesa)…para el té (sonríe).

No hay una taza en la mesa.

MESERO 1 y 2: Ya va.

Ambos van a buscar, vuelven peleando y le dan como 15.

NOVIA: (incómoda) Gracias… (se va)

MESEROS se miran enfrentados, con enojo, y se quedan en esa pose.

NOVIA empieza a ir a su mesa pero reconoce a HIJO y para en su mesa, emocionada.

NOVIA: Disculpame, ¿vos sos Lady Fabiana? Con mi novio nos encanta verte, sos
espectacular.

MADRE tiene una expresión de furia y confusión, mira sucesivamente a la chica y a su hijo.

HIJO: (nerviosísimo) Eh…no, disculpame, seguramente te confundiste con alguien.

MADRE se calma y vuelve a tener una sonrisa calma.

NOVIA: (confundida, decepcionada) Ah, mil disculpas, sos muy parecido (se va a su mesa
pensando).

NOVIA, enojada, tira los sobres en la mesa y se sienta. NOVIO le da un beso en el cachete,
contento; ella mantiene el ceño fruncido.

SEÑORA 2: (le alcanza su taza a SEÑORA 3) Tomá.

SEÑORA 3: (la agarra sin registrarla a ella) Todo empezó un día que volví antes de mi clase
de zumba. Yo vi que había alguien en el comedor. Escuché pasos apresurados apenas abrí
la puerta y, mi marido lo negó, pero yo sé que no estaba solo. Encontré una hebilla de pelo
con un pelo rubio que sé que es de Gloria. (muy dramática) Hasta sentí su perfume
impregnando toda mi casa. Fue como una puñalada en el pecho.

Vuelve SEÑORA 1.
SEÑORA 1: ¿Qué decías del pecho?

SEÑORA 3: Que así nos hacen moverlo en mis clases de zumba (baila en su lugar).

SEÑORA 1: (alegre) Nunca me contaste que hacías zumba (la imita).

HIJO: (nervioso, lento) Ma, bueno, te decía…que te tengo que contar algo…

MADRE: (leyendo algo) Mirá, Fran, acá dice que el presidente electo se identifica como (le
cuesta leer) bisexual. (HIJO trata de hablar pero nunca llega) ¿Qué es eso, Fran? Cada
cosa rara inventa esta gente. Son todos pedófilos escondidos, es terrible. (pausa, lo mira)
¿Qué me querías decir?

HIJO: (muy nervioso) Jaja, claro. No, que…O sea, yo te quería decir…(pausa muy larga)
No, que la verdad tenía ganas de comer algo salado.

MADRE: Ah, tanto escándalo para eso, (ve el diario de nuevo) me hiciste perder. Ya estás
grande, podrías ir vos, ¡pero dejá, voy yo! la pobre señora (se va a pedir).

HIJO está impaciente. Saca rápido el celular y llama a alguien.

HIJO: (ansioso y triste) No, no pude. Te juro que no me sale, no, no sé. Me trabo, me pongo
nervioso. (escucha, empieza a estar motivado) Sí, tenés razón. Ahora sí o sí que le digo. Sí,
ya sé, estaría bueno que ella nos pueda apoyar monetariamente. Pero bueno, tampoco lo
necesitamos con nuestros laburos. Ahí vuelve. Ya le digo, lo prometo…

MADRE: (con comida en la mano) Bueno, traje…

HIJO: Te amo. Chau. (cuelga el teléfono y se sienta la madre).

MADRE: (interesada) Ahhhh, ¿pero con quién hablabas? ¿Es tu novia?

MESEROS siguen en su posición. MESERO 2 se “despega” para mirar a público y vuelve a


oscurecerse y congelarse todo menos él.

MESERO 2: (nervioso) Yo no tengo ningúna (mira a MESERO 1 y de vuelta a público)


(empieza a hablar mucho más nervioso, trabándose) razón para, eh, trabajar acá. En esta
cafetería (mira alrededor con asco) hippie y, y…(toma aire). Pero a mí me gusta pintar, toda
mi vida me gustó. De chico pintaba con café porque no tenía pinturas. Hacía manchas de
distintas intensidades de marrón en cualquier hoja vacía que encontrara por ahí y las
juntaba todas para conformar mi colección. De grande, cuando le dije a mis papás que
quería ir a un instituto de arte…(agarra el rosario que tiene puesto, triste y nervioso)
digamos que no se lo tomaron muy bien…(más seguro). Creen que es solo un hobby…Mi
papá es pastor y mi mamá es ama de casa. Ambos querían que me quede acá y me trabaje
con ellos. Y eso estuve haciendo…Pero también estoy intentando crear mi propio camino,
lejos de ellos. Así que decidí empezar a trabajar a escondidas para conseguirlo. Y lograr
descubrirme un poco a mí…Voy a ahorrar y voy a salir de esta ciudad espantosa y voy a
poder ser mi propia persona. Aunque para eso tenga que sufrir estar tanto tiempo con
alguien que me genera tanto (lo mira de nuevo)…odio en el cuerpo que casi no me deja
funcionar. Nunca nos llevamos bien, pero últimamente estoy mucho más incómodo cuando
lo veo. Para mí es el demonio humanizado. (se hace más cínico) A veces fantaseo con que
se arrodille en frente mío y me suplique que tenga misericordia sobre su cuerpo mientras lo
sostengo de la corbata y lo…(se da cuenta lo que está diciendo, vuelve a su estado inicial y
mira alrededor nervioso, hace la señal de la cruz tres veces, susurra algo para sí, saluda
con la cabeza y se va mirando alrededor).

Vuelve a la pose y todo vuelve a la normalidad.

HIJO: Era…alguien. (pausa) Mirá, ma, la verdad es que conocí a alguien.

MADRE: (victoriosa) Lo sabía. ¿Cómo se llama? ¿Es linda?

HIJO: (ignorándola, enamorado) Es una persona…hermosa, muy bondadosa, apasionada,


inteligente.

MADRE: Pero qué orgullo, hijo. ¿La conociste en la facu?

HIJO: Sobre eso…es que me ayudó a descubrir muchas cosas. De mis intereses, de
mis…gustos.

MADRE: ¿De dónde es? ¿De qué trabajan los padres? ¿Alquila? ¿A quién votó?

HIJO: No, lo que pasa es que…

MADRE: Ah, me acordé, ¿lo tuviste a Campos de profesor? ¿Cuántas materias diste este
año? ¿Promocionaste alguna?

HIJO: Ma.

MADRE: Ah, y casi me olvido, ¿pudiste hacer alguna conexión de tu tía? Le tendrías que
haber dicho a los presidentes de cátedra, ya te dije. (pausa, lo ve) Ay, es horrible esa
camisa, Francisco. Siempre te lo dije.

HIJO: (angustiado) Ma.


MADRE: ¿Te das cuenta que siempre usás ropa muy clara? Te queda espantoso con tu
color de piel, Francisco. Encima toda arrugada. Y tendrías que tomar más sol, estás muy
blanco, Francisco, sos un desas…

HIJO: (casi gritando) Dejé la facultad.

MADRE: (gritando, desesperada) ¿Qué?

SEÑORA 2: ¿Qué pasa? ¿Por qué me miran así?

SEÑORA 1 y 3 están viéndola muy concentradas.

SEÑORA 3: Tenés una…como algo en…

SEÑORA 1: (disgustada) Un montóóóón de comida entre los dientes. Qué asco. Y el pelo
un poco desarreglado también, Dor. (finge cariño) Sin ofender.

SEÑORA 3: (acercándole la mano) Yo te ayudo si que…

SEÑORA 2 se aleja.

SEÑORA 2: No, tranquila, Glor. Voy a verme en un espejo. Ya vengo.

SEÑORA 1: Fijate si encontrás un novio por ahí.

SEÑORA 3: O un marido.

Ambas se ríen. SEÑORA 2 se va. Hay un silencio muy incómodo.

SEÑORA 3: ¿Y cómo anda tu marido?

SEÑORA 1: Fantástico. Mejor que nunca. (pausa) ¿Y el tuyo?

SEÑORA 3: Lo mismo. Mejor todavía.

Silencio muy largo y muy incómodo. Sonríen y acomodan cosas de manera falsa.

SEÑORA 3: (chusma) Viste la pareja que está por allá.

SEÑORA 1: (igual de chusma) Sí. Están muy enamorados.

SEÑORA 3: (desconcertada) ¿Cómo que enamorados? Se nota desde acá que están por
separarse. Y eso que son jóvenes.

SEÑORA 1: Pero no, se nota que no pueden estar sin el otro. Yo me doy cuenta de estas
cosas. Mir, creeme.
SEÑORA 3: Pff, yo también me doy cuenta, y están al borde de cortar.

SEÑORA 1: ¿No podés oler el amor aún inocente? Es hermoso.

SEÑORA 3: Pero no. Se nota que no andan a los gritos porque es un lugar público nada
más. Gracias a Dios que esos valores se mantienen hoy en día aunque sea.

MESERO 1: (casi gritando) Pero sos un hijo de puta, Mateo. Hasta a vos mismo te mentís.

MESERO 2: Al menos no me chamuyo a los clientes.

MESERO 1: Por lo menos tengo la cara para encarar a alguien. Y vivir mi vida, sos un tenso
de mierda.

MESERO 2: Y vos sos un descarado, ¿te das cuenta? Seguro no, porque le prestás
atención a nada que no te beneficie a vos, pelotudo.

MESERO 1: (acercándose) Por lo menos no soy un mentiroso.

MESERO 2: (acercándose) Por lo menos no soy un forro. Yo no trato mal a todo el mundo.

MESERO 1: Yo no engaño a todo el mundo.

Siguen puteándose hasta que están muy cerca y se miran muy fijo, enojados.

MUJER: (en voz alta) ¿Engañarte? ¿Estás loco, Gustavo? No, no me respondas. Estás
loco, Gustavo.

MARIDO: Ya lo sé, María, siempre lo supe.

MUJER: ¿Saber qué, idiota? ¿Que tenés que vivir en un hospital psiquiátrico?

MARIDO: Que te acostás con el vecino. Con el peronista.

MUJER: Pero…¿vos te escuchás las pelotudeces que decís, Gustavo? Vayámonos.


Cortala.

MARIDO: Cortala vos de evitarme. Yo sé que te hacés la boluda porque sabés que sé.

MUJER: Sé que sos un paranoico de mierda. No te engañé con nadie, boludo.

MARIDO: Sos una…(piensa) zorra.

Aparece NIÑO.

NIÑO: Pa, ¿tenés…?


Ambos: (gritando) ¡Andate, Amadeo!

NIÑO se va asustado.

MUJER: Y si dejaras de pedirle todo a tu mamá, pajero.

MARIDO: No tenés cara, querés que siempre todo salga como vos querés porque estás
loca, María. Estás obsesionada.

MUJER: Será porque parezco ser la única persona a kilómetros con dos dedos de frente.

MARIDO: Y encima siempre…

MUJER: (ve algo a lo lejos, grita aún más) ¡Pero qué espanto! ¿Qué hacen esos chicos?

MESERO 1 y 2 están besándose en su rincón. Tienen la ropa desaliñada, un poco salida.

SEÑORA 1: Qué abominación.

SEÑORA 3: ¿A ustedes les parece?

MESERO 1 y 2 los ven y se van a otro salón, riendo y de la mano.

Vuelve SEÑORA 2.

SEÑORA 3: (vuelve a ser chusma) Volvió la solterita del grupo.

SEÑORA 1: ¿Encontraste alguna rata por ahí para casarte?

Silencio. SEÑORA 2 empieza a mostrarse cada vez con más disgusto.

SEÑORA 3: (preocupada) Ay, Dolores, vos no te vas a ofender por esto, ¿no?

SEÑORA 1: (escandalosa) Ay, nenaaaaaa. Sabés que te lo decimos jugando. Con cariño

SEÑORA 3: Claro, claro. Todo con cariño. (mirando a 1) Si no nos conociera, nos querría
matar (ríen ambas).

MADRE: (parada, estresadísima, casi gritando) Matarte quiero, Francisco. Matarte. ¿Vos te
das cuenta lo que hiciste? No, no, sos un desagradecido, Francisco, te pasás por el ojete
todo lo que me rompo el lomo para dar…

HIJO: (afectado por los gritos) La dejé para trabajar en la empresa que trabajaba papá.

Pausa.
MADRE: (mucho más calmada, se sienta) Ahhhhhhhhh. Tu padre (hace la señal de la cruz,
el hijo la ve y la empieza hacer un segundo después, miran arriba y hace silencio un
momento) siempre pensó que querías estudiar ingeniería, él no te entendía. Yo sabía que
no era lo tuyo pero que lo elegiste para que él estuviera orgulloso. Siempre fui yo la que te
conoció más, claro.

HIJO solamente la mira.

MADRE: Pero me tendrías que haber dicho, zonzo. Yo te podría haber ayudado. Me
tendrías que haber dicho si preferías trabajar. Tu padre (ambos hacen la señal de la cruz,
miran arriba en silencio pero más rápido) estaría orgulloso, hijo. ¿Por qué no me dijiste?

MADRE lo mira. Él empieza a mirar a cualquier otro lado.

HIJO: Es que…No pensé que ibas a aceptar que era lo que realmente quería hacer…

MADRE: Pero qué tontuelo. Soy tu madre, claro que voy a aceptar lo que decidas. Mientras
se mantenga dentro de nuestros valores, obviamente. Francisco, yo te amo.

NOVIA: ¿Qué dijiste?

NOVIO: Que yo te amo.

Silencio.

NOVIA: Yo también.

Silencio incómodo.

Ambos: Te tengo que decir algo.

NOVIA: Vos primero.

NOVIO: No, no, vos.

Silencio.

NOVIO abre un paquete de edulcorante y se lo come.

NOVIA: Pasamos por muchas cosas…

NOVIO: Un montón.

NOVIA: Buenas…y malas

NOVIO pone una cara como si se sintiera culpable.


NOVIA: Yo he hecho…cosas que te lastimaron. (habla más rápido) Como vos has hecho
cosas que me lastimaron porque así son las relaciones humanas y así son las personas
(NOVIO exagera que está de acuerdo con lo que dice). (pausa, vuelve al ritmo normal, con
positividad) Pero están en el pasado ahora, las superamos.

NOVIO: Yo en realidad vengo queriendo decirte algo hace mucho tiempo…y por no saber
cómo reaccionarías, preferí esperar, pero me parece que es el momento, vos sos…

MUJER: (gritando) Un pelotudo, Gustavo. Sos un pelotudo.

MARIDO: Son esos libros que leés que te pudrieron la cabeza, María. No sos la que yo
conocía.

MUJER: ¿Y vos? ¿De dónde sacaste que te engañé?

MARIDO: Los chicos me hicieron dar cuenta.

MUJER: (harta, se ríe irónica) Claro, tus amigos. Porque son una manga de pajeros,
Gustavo, por eso te lo dijeron. Porque desde el día que nos conocimos les rompe las
pelotas que tengas una vida mínimamente diferente a la de ellos que no consiste en ver
fútbol y rascarse los huevos mientras toman cerveza y les pegan a sus mujeres. Les rompe
las pelotas conocer a una persona que tenga un mínimo de dignidad y de sentido
comúnnnn, Gustavo. No sé si vos entiendas eso si seguís teniendo de amigos a los mismos
4 pelotudos que jugaban con forros llenos de agua en la secundaria y que no crecieron
nada en los últimos 25 años. Pero la más pelotuda de todos soy yo por haberme casado
con vos, Gustavo. Esa es la única verdad que sabemos.

MARIDO: No, no, ¿ves? Querés poner todo en mi contra y hacerte la buenita como si lo que
pensás vos y lo que querés hacer creer al resto fuera la verdad absoluta cuando en realidad
son todas mentiras, María. ¿No te cansás de vivir una mentira? Yo ya lo sé. Vos me
engañaste.

MUJER: (bien alto) Yo…

Aparece NIÑO.

MUJER: (más bajo)...quiero el divorcio.

NIÑO: (muy suavemente) ¿Ma…?

Ambos padres paran, agitados, miran a su hijo y se vuelven a mirar entre sí, preocupados.

NIÑO sale llorando.


MUJER: Pero la puta madre (amaga a ir tras él).

MARIDO: Voy yo (va primero).

SEÑORA 1: Yo, personalmente, con mi marido nos queremos ir a Pinamar, pero


últimamente hay mucha clase media, ¿no les parece? Demasiada para mi gusto.

SEÑORA 3: Mucho negro hay.

SEÑORA 1: Ay, Mirtha, esas cosas no se dicen. No le podés decir negros a los negros.
Digo…a los oscuros.

SEÑORA 3: Ay, tenés razón, Gloria. Qué buena amiga que sos, avisándome estas cosas.

SEÑORA 1 y 3 se demuestran cariño. SEÑORA 2 se ríe.

SEÑORA 3: ¿De qué te reís, Dolores?

SEÑORA 2: No, de nada…Me da risa que sean tan amigas sabiendo lo que ambas se
hicieron. (pausa, se para contenta) Voy a pagar de paso.

SEÑORA 2 se va a la caja. Hay una fila larga.

SEÑORA 1 y 3 se miran, desconcertadas.

NOVIO: ¿No querés que vaya a pagar y hablamos en casa?

NOVIA: No, no. Hablemos ahora. Nadie nos está escuchando, no pasa nada. Vos si querés
terminá después, pero yo necesito decirte lo que te quería decir…

NOVIO: Entiendo que necesites decirme lo que me querías decir, Y, lo que sea, lo voy a
entender, en serio. Nada va a sorprenderme. Podemos superar cualquier cosa.

NOVIA: Yo…(pausa) Quiero que nos casemos.

Pausa. NOVIA sonríe.

NOVIO: (muy sorprendido) ¿Qué?

MESERO 1: (saliendo de algún lado) ¿Qué?

NOVIA: Sí…Creo que es necesario para nosotros. Estamos juntos desde chicos, amor.
Estamos listos.

NOVIO: (dubitativo) ¿Te parece? ¿No creés que necesitamos hablar más cosas?
NOVIA: ¿Qué cosas? (triste) ¿No querés?

NOVIO: No, no, no. O sea sí quiero, amor.

NOVIA: (feliz de nuevo) Entonces está todo bien.

HIJO: ¿El que está bien?

MADRE: Todo, hijo. Yo estaba muy preocupada por si no te adaptabas a la ciudad o si te


costaba encontrar amigos o novia y al final, estaba todo bien.

HIJO: ¿Te enorgullece?

MADRE: Bueno, tampoco para tanto. Tengo que conocer a tu novia para ver que no sea una
loca, y todavía no hiciste ningún cambio notable a la economía o al país. (le sonríe, él sonríe
desganado) Pero vas bien. Bueno, hijo, dejame que pago porque tengo que ayudar a tu tía
que de vuelta la agarraron estafando a menores de edad.

HIJO: (inafectado) No, dejá, pago yo. Andá, tranqui.

MADRE: Ay, él que ahora trabaja. Dale, hijo. Te quiero. Nos vemos cuando vaya para allá
para mi encuentro nacional de yoga.

MADRE se va de la cafetería.

HIJO está muy ausente, muy triste. Lentamente, desganado, agarra su celular y llama.

HIJO: (por teléfono) No me animé. Le dije que dejé la facultad para trabajar pero le mentí y
dije que trabajo en la empresa de mi viejo (pausa, hace una especie de señal de la cruz
desprolija y mira para arriba). Sí, me odio. Es que no lo iba a tomar bien. Ya se lo voy a
decir, en un futuro. Yo también te amo. Sí, cuando termino te cuento. Chau.

Guarda el celular y, aún triste, sale hacia una puerta dentro de la cafetería.

MARIDO y NIÑO están en un rincón. NIÑO está sentado en el piso hecho una bolita.

MARIDO: Hola, hola, Ama. Está todo bien.

NIÑO no para de llorar, casi no le sale hablar.

NIÑO: No quiero que mi familia se muera.

MARIDO: Nooo, Ama. Tu familia no se va a morir. Pero papá y mamá no van a estar
físicamente juntos. Eso no significa que dejemos de ser tus papás.
NIÑO: No quiero tener otro papá.

MARIDO: Nunca, nunca voy a dejar de ser tu papá. Pero las familias tienen muchas formas
y colores, lo único que conecta a todas es el amor que se tienen. No importa lo que pase
entre mamá y yo, te vamos a seguir amando sin importar qué.

Se apagan todas las luces menos una que ilumina a NIÑO. Este se para y MESERO 1
aparece con una guitarra tocando una melodía dramática española.

NIÑO: (muy serio, en gallego, se adelanta) 22 de febrero. Yo tan solo era un chaval. La pava
está calentando agua, la televisión muestra un partido de fútbol y las milanesas en la mesa
se están enfriando. Los gritos de mis padres entraban por la cerradura de mi habitación
como el grito a batalla de una guerra que se anunció antes de que yo naciera, o tal vez en
consecuencia, y de la que nadie tuvo el coraje de avisarme. Se gritan por banalidades como
la cena de hoy y por cuestiones demasiado trascendentales como la economía del país. Yo
solo quiero jugar con mis autitos en mi ciudad imaginaria pero sus agresiones apagan todas
las luces de la autopista. “Lo siento tanto, madre, no quise romperlo. (pausa, parece que le
están gritando) No quise molestar. (sollozando, casi gritando) Vale, vale, seré más
precavido, (gritando) lo siento” (pausa) Noto las consecuencias de esos oscuros días aún
en el centro de mi agraviado corazón. Ustedes me habéis hecho esto. (pausa) Sueño con
vivir alejado en un pueblo en el que nadie grite y todos se quieran. El amor verdaderamente
es lo único que nos puede salvar de nuestra propia destrucción.

Se prenden las luces y MESERO 1 y NIÑO vuelven a dónde estaban.

NIÑO: Y si…como se dejaron de querer ustedes, ¿me dejan de querer a mí?

MARIDO: Ama, yo la sigo queriendo a mamá. Muchísimo. Como así de grande (abre mucho
los brazos, NIÑO se ríe). Pero a veces los grandes nos distanciamos y nos equivocamos y
hacemos sentir mal a las personas que queremos, como a vos. Pero pase lo que pase,
nunca de los nuncas te vamos a dejar de querer.

NIÑO: (se limpia la cara) ¿Me lo prometés?

MARIDO: (le da su meñique y juntan los de ambos) Te lo prometo.

MUJER los está viendo de lejos, sonriendo y habiendo llorado.

SEÑORA 3: ¿Qué tenés? ¿Diez años, Gloria? ¿Qué me querés prometer?

SEÑORA 1: Que yo no te hice nada nunca.


SEÑORA 3: Yo tampoco.

SEÑORA 1: Eso es mentira.

SEÑORA 3: Lo tuyo también. No tenés cara para venir y hacerte la buena cuando te
acostaste con mi marido.

SEÑORA 1: Y vos para venir y mentir de esa manera solo para ocultar que vos estuviste
con el mío.

SEÑORA 3: (shockeada, finge llanto) No puedo creer que tenés la audacia de asumir eso.
Como si no hubiéramos sido amigas desde la primaria. Como si no hubiera visto a toda tu
familia crecer.

SEÑORA 1: Ah, no me uses la carta de la pobrecita cuando santa es lo último que sos,
víbora.

SEÑORA 3: (shockeada) ¿Y vos? Zorra.

SEÑORA 1: Malnacida.

SEÑORA 3: Traidora.

SEÑORA 1: Re…

NOVIO: ¿El qué?

NOVIA: Que me aparece que está retrasado el colectivo, así que quedémosnos un ratito
más.

NOVIO: Ah, bueno, no pasa nada.

NOVIA: (emocionada) Bueno, yo pensaba…Ya sé que falta un montón, pero para ir


avanzando. El casamiento todo de temática rosa y azul, pero quiero que estén las damas de
honor de azul y el padrino de rosa, ¿no te parece demasiado original?

NOVIO: Eh…no pero…

NOVIA: Bueno, entonces, todas guirnaldas violetas se me ocurrieron. Como para combinar
con el rosa y el azul, ¿no? (NOVIO intenta hablar pero ella sigue) (gesticula mucho con las
manos) Un montónnnn de flores en todos lados menos en los floreros. Quiero que todos los
invitados tengan como una camarita para que saquen fotos y como cada mesa que tenga
un color distinto. O un signo zodiacal. O un continente. O un…
NOVIO: Es re lindo eso, ¿pero no te parece que…?

NOVIA: Esperá porque sino me voy a olvidar la idea…(piensa) Ah, ya sé. Que todas las
mesas tengan asignada una provincia. Nunca tuve una mejor idea. ¿Te imaginás? Le decís
a tu prima insoportable que se sienta en La Pampa, a mi tío buena onda que se sienta en
Catamarca, a tu mamá que se sienta bien bien lejos en Tu…

NOVIO: (muy fuerte) Te engañé.

Empieza a sonar Baby One More Time.

Entra HIJO, vestido y maquillado en drag, haciendo mímica de la canción. Camina hasta en
frente de las mesas y baila allí. Hay luces de colores.

SEÑORA 2 lo vitorea.

SEÑORA 1 y 3 siguen insultándose a los gritos.

SEÑORA 1: Degenerada.

SEÑORA 3: Bastarda.

SEÑORA 1: Adefesio.

SEÑORA 3: Mamarracho

Entra MADRE, va hacia su mesa.

MADRE: Me olvidé mi…(nota que él no está pero su mochila sí) ¿Francisco? (lo busca con
la vista pero no lo encuentra) (ve un rato el espectáculo y lo reconoce) ¿Francisco?
¡Francisco!

HIJO deja de hacer la mímica, la ve un rato y sale corriendo. La música para y la luz vuelve
a la normalidad.

SEÑORA 1: Estúpida.

SEÑORA 3: Horrorosa.

SEÑORA 1 en un arranque de ira, agarra una taza de café y se la tira en la cabeza a


SEÑORA 3. Esta hace un sonido de que está muy ofendida y, de igual forma, agarra un
pedazo de torta de una mesa y se la pasa por la cara a SEÑORA 1. Pegan un grito y se
agarran de los pelos. Empiezan a desplazarse así.

SEÑORA 1: Hija de re mil puta.


SEÑORA 3: Forra del orto.

SEÑORA 1: Tu corte de pelo es horrible.

SEÑORA 3: (muy ofendida) Tu hijo es zur...

MUJER: (se la chocan) Señoras, ¿pueden gritarse en privado?

Las señoras paran, se miran, aún agarradas de los pelos, y la miran a ella. Empiezan a
reírse a carcajadas.

SEÑORA 3: ¿Vos nos venís a decir eso?

SEÑORA 1: Sí, amiga, toda la cafetería se enteró de tu matrimonio desastroso y tu


desagradable marido.

Siguen haciendo comentarios y riéndose.

Mientras, SEÑORA 2 se sienta en la mesa, saca un pote de su cartera, agarra una cuchara
y pone unas cucharadas en cada taza de té que no es suya.

MUJER: (gritando) Bueno, cállense un poco, ¿no? Mi marido no será el hombre más
brillante o lógico del mundo, pero sigue siendo mi marido. (empieza a lagrimear) Es
considerado, amiguero, ama a su familia más que a nada y puede ser un pelotudo como
esposo…(conmovida) pero es un fantástico padre.

Pausa. Las señoras la ven atónitas en silencio, y empiezan a reir.

Las señoras siguen riéndose y burlándose.

Quedan MUJER y MARIDO viéndose desde lejos. Se acercan.

Ambos: Perdón (ríen).

MUJER: Perdón yo por sacarme en vez de hablar como una persona civilizada. Te critico
por ser algo sin ver que yo también lo soy.

MARIDO: No, no. Es todo culpa mía, dejé que mis pensamientos me consuman y me olvidé
de quién realmente sos.

MUJER: En serio no te engañé. Es verdad que estuve viendo mucho a Juan, pero fue
porque me estaba dando clases particulares de chacarera. No tendría que haberlo
escondido de vos.

MARIDO: Te amo.
MUJER: Te amo. No tomemos ninguna decisión precipitada sin ir a terapia primero.

MARIDO: Estoy de acuerdo.

Se abrazan.

NIÑO está a unos metros y corre a abrazarlos.

MUJER: Voy a pagar y vamos (va hacia mostrador).

MARIDO: (desde su lugar, abrazado a su hijo) Te amo.

MUJER los ve emotiva mientras camina.

MADRE está afuera de la puerta del baño.

HIJO: (llorando, desde dentro del baño) ¿Qué dijiste?

MADRE: Dale, salí, Francisco.

Pausa. Aparece HIJO.

MADRE: Que yo te amo, hijo. Vos lo sabés. (pausa) Pero esto es una bala en el medio de la
rodilla, Francisco. (pausa, él sigue llorando) Dale, dale, dejá de llorar, Francisco. (mira
alrededor) Te va a ver todavía más la gente. (se tapa la cara) Ay, qué vergüenza...

HIJO: Perdón, ma, es que yo...(balbucea mientras llora).

MADRE: No sé qué hice mal, Francisco. (pausa, piensa) Nada, nada hice mal. Saliste así
vos solito. Porque tu padre...tampoco. No, no. Es una cosa rara que salió. Capaz que son
todos esos videitos que ves y las cosas raras que leés. No sé.

HIJO llora.

MADRE: Mirá, Francisco, te lo voy a decir directo, como te dije cuando murió tu padre.
(pausa) A mí esto no me gusta un choto. La verdad, me parece una decepción terrible. Te
voy a pedir por favor que si seguís haciendo estas…(busca la palabra y hace una seña)
cosas raras, no te me acerques y tratá de que nadie que nos conozca se entere. Vos seguí
haciendo lo que quieras, pero acá desvinculate totalmente de mí, ¿está claro? (pausa) Vos
siempre acordate igual que yo te amo, hijo.

HIJO: (llorando) Sí.


MADRE: (molesta) Bueno, yo me voy yendo que tu tía me debe estar esperando. (amaga a
darle un beso en la cabeza pero lo ve y se arrepiente, le da una palmada en el hombro)
(sonríe falsa) Chau.

Se va asqueada.

NOVIA (muy enojada): ¿Qué?

NOVIO: Que te amo, Malena. Disculpame, disculpame. Fue hace mucho tiempo, yo en
realidad...estuve cuestionando un poco mi sexualidad y...tuve algo con...(mira hacia
MESERO 1).

NOVIA hace una cara de desesperación y mira muy lento al MESERO 1 y luego a su pareja.

NOVIA: (acentúa su cara de desesperación, escandalosa, un poco asqueada y gritando)


¿Vos sos maricón, Joaquín?

NOVIO: (desesperado) ¡No! No. No, no, no, no, no. Fue un...desliz que tuve. Estoy seguro
de lo nuestro, Malena. (muy serio, trata de agarrarle las manos) Yo te amo.

NOVIA: (muy seria) Yo también te engañé. Con Salvador.

Pausa.

NOVIO: (gritando) ¿Qué?

Los novios empiezan a insultarse en silencio y en cámara lenta de fondo.

Las señoras empiezan a ir para su mesa.

SEÑORA 1: Ay, Mirtha, cómo los jóvenes se desesperan por cualquier cosa.

SEÑORA 3: Tal cual, Gloria. Nosotras sabemos más.

SEÑORA 1: Cómo te quiero, Mirtha.

SEÑORA 3: Yo más, Gloria.

Se sientan y ambas toman de sus tazas.

HIJO se sienta en su mesa.

HIJO: (por teléfono) Se enteró. (pausa) Para el orto. (se seca las lágrimas) Pero bueno,
mejor me vuelvo hoy a la noche en vez de mañana. (pausa, se ríe) Está bien, Mati (se ríe),
está bien. Te amo. No, yo más, no, yo...(corta). (agarra sus cosas y va hacia el mostrador)
Disculpame, ¿te puedo pagar?

MESERO 2: (saliendo de abajo, desalineado) No, no, la casa invita, amigo. Fuerzas.

HIJO: (triste, sonríe) Gracias.

Se saca la peluca y se va.

Al mismo tiempo, se paran los novios, aún gritándose, sin dejar de verse, y se van.

Atrás, se van los padres, abrazados, con su hijo.

SEÑORA 3: Estás muy callada, Dolores, ¿qué te pasa?

SEÑORA 2: Yo me acosté con sus maridos.

Silencio. SEÑORA 1 y 3 se ríen. Silencio. SEÑORA 2 está muy seria. 1 y 3 se ponen serias.

SEÑORA 3: ¿En serio?

Todo empieza a estar en cámara lenta. Empieza a sonar “El último Café” de nuevo.
SEÑORA 1 y 3 intentan pegarle pero ella se corre y ambas empiezan a toser. Caen en sus
sillas y siguen tosiendo hasta que caen muertas en la mesa.

Ambos meseros siguen besándose sobre el mostrador.

SEÑORA 2 se va, contenta.

También podría gustarte